Desconfianza a dos bandas
Las reservas de los gobernadores para con la reforma tiene un telón de fondo de divergencias más amplias. A cambio de su aval, reclaman que el gobierno no compita con ellos en los comicios provinciales, donde se juegan su propia reelección. En lo inmediato, reclaman también un auxilio financiero, en momentos en que Caputo ha vuelto a cerrarle el grifo a las provincias. Las transferencias “automáticas” y no “automáticas” desde el Tesoro nacional no han cesado de caer en todo este año. Milei-Caputo no quieren soldar un pacto con los gobernadores en base a prebendas económicas: lo único que les ofrecen es la promesa de participar en los beneficios de una futura “normalización” financiera y las inversiones, inciertas aun, que aporten los Rigis y SuperRigis.
Milei ha anunciado una réplica del “shutdowm” americano, el procedimiento mediante el cual el Congreso corta las autorizaciones de gasto público una vez llegado a un tope de endeudamiento fijado en el Presupuesto. El "shutdown" argentino, según se anuncia, tendría tres excepciones: las jubilaciones (que sólo parcialmente dependen del Tesoro), los gastos de Defensa y, naturalmente, el pago de la deuda pública; la puerta queda entreabierta para los acreedores nacionales e internacionales y los gastos no discrecionales.
Milei también ha anunciado una reforma de la carta orgánica del Banco Central, que prohíba la emisión explícita de moneda para financiar el Tesoro, pero no la que se hace por triangulaciones bancarias. Cavallo violó, en la recesión de 1995/6, la regla de la convertibilidad por medio de la ampliación del margen de crédito del Banco Nación; los bancos públicos no tienen restricciones para comprar deuda pública en cualquier moneda.
En ese escenario, las camarillas políticas de las provincias recelan de un pacto político con Milei-Caputo a un año y medio vista. Con PASO o con colectoras, se reservan el derecho a decidir con qué variante política nacional se encolumnarán el año que viene. “A esta altura -dice el columnista Jorge Liotti de La Nación-, todas las fuerzas políticas son provinciales”. Alude, de este modo, a la desintegración de los partidos del régimen en una multiplicidad de camarillas, que se dividen y reagrupan en función de sus apetitos personales y de los intereses que representan Las negociaciones entre todas estas camarillas tienen lugar en un cuadro de retroceso social y salarial para las masas. Axel Kicillof, el principal contrincante electoral de Milei (aunque Milei y Kicillof se encontrarían, según destaca Marcelo Bonelli en su columna de Clarín, atrás de Myriam Bregman y Patricia Bullrich) ha ofrecido la zanahoria del “superávit fiscal provincial” y cierres de acuerdos de deuda con todos los acreedores de la Provincia. Todo está, sin embargo, atado con pinzas. De acuerdo a una columna de La Nación, el gobierno se asustó fuerte ante la posibilidad de una derrota de Argentina frente a Egipto, por el temor que la bronca que habría suscitado ese resultado virara de Kansas City, Miami o Texas hacia Buenos Aires y la Casa Rosada. La politiquería patronal de Argentina le reza una plegaria a los botines de Messi y de Julián Álvarez.
Marcelo Ramal
12/07/2026

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