El objetivo de la jornada fue mostrar a la CGT como parte un gran frente nacional. El abanico va desde el Gobernador Kicillof hasta el pastor evangelista Dante Gebel, pasando por el presidente Macri, que dé una salida electoral ordenada al derrumbe del Gobierno de Milei. En ese sentido debe interpretarse el discurso contra el Gobierno cuando el secretario de la CGT, Octavio Arguello, proclama: “Le queremos decir basta a este Gobierno. Se terminó la paciencia, señor Presidente”. No se refiere a una huelga general sino al armado de un frente patronal.
La movilización fue moderada. La convocatoria estuvo diseñada para ello: convocada para un día laboral, en horario de trabajo y sin paro. Los medios que cubrieron el acto destacaron los grandes claros que dejaba el acto. Incluso se colocó el palco frente al Cabildo de Buenos Aires, para evitar que las columnas que ingresen a la Plaza de Mayo muestren su escaso número.
Horas previas al acto se corrió el rumor de que se coronaría con la convocatoria a un paro nacional. Voces más ‘aplomadas’ reclamaron “no almorzarse la cena”. Finalmente, el acto no convocó a nada.
La movilización estuvo precedida por el intento de negociar un comunicado con Paolo Rocca, el CEO de Techint, en defensa de la industria nacional. Los triunviros de la CGT se reunieron con Gebel. Salieron de la reunión con la expectativa de unas PASO 2027 de toda la oposición.
El documento de la CGT plantea “No hay incentivos orientados al crecimiento de la matriz productiva, que permitan alcanzar la trilogía virtuosa de desarrollo, producción y trabajo”. Primero la patronal, el ‘derrame’ para los trabajadores. La burocracia cegetista denuncia el derrumbe de los salarios cuando la tinta de la paritaria de Comercio y Camioneros, por debajo de la inflación, todavía está fresca.
Pablo Busch
02/05/2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario