viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Cuánto gana un docente, cuánto gana un ministro?



La pregunta evoca aquella famosa consigna que coreaban los obreros contra el gobierno de Isabel Perón en 1975 cuando decenas de miles en las calles gritaban: ¡Isabel, Isabel ¿cuánto gana un obrero, cuánto gana un coronel?

La pregunta evoca aquella famosa consigna que coreaban los obreros contra el gobierno de Isabel Perón en 1975 cuando decenas de miles en las calles gritaban: ¡Isabel, Isabel ¿cuánto gana un obrero, cuánto gana un coronel?
Es cierto que no son los tiempos del Plan Rodrigo ni de esa hiperinflación que pulverizó el salario obrero mientras los precios de los alimentos y las tarifas se disparaban por las nubes en un contexto de aguda crisis económica nacional e internacional. Pero aclaradas las diferencias sustanciales no es menos verdad que el gobierno kirchnerista ha elegido como principal blanco de ataque el salario de los trabajadores. Con una inflación que las consultoras estiman de mínima en un 35% anual y de máxima en un 40% y habiendo recibido los trabajadores por las negociaciones salariales en promedio un 25,7 % de aumento no hay lugar a dudas. Más allá del “relato” del gobierno quienes han recibido el mayor golpe del ajuste han sido los trabajadores y los jubilados.
​Como informamos en la edición de ayer, ​entre los que viven de la venta de su fuerza de trabajo, nueve de cada diez no llega a la canasta familiar valuada en 11.846 pesos y la mitad cobra menos de $5.000.
Vale la pena hacer el ejercicio y reformular la pregunta de la consigna setentista acorde a los tiempos que corren. No tiene el mismo sentido para la población comparar como entonces con el sueldo de un coronel. Ya no es el “partido militar” el que tiene tiene un peso determinante en la sociedad, la economía y la política argentina. La comparación, en esta democracia para ricos, no puede hacerse sino es contra el sueldo de los legisladores y los funcionarios políticos. ¿Cuánto gana un docente, cuánto gana hoy un ministro? La desigualdad es alarmante. 5.000 pesos es el promedio salarial que perciben los maestros de la provincia de Buenos Aires. El ministro de Educación Alberto Sileoni cobra nada más, ni nada menos, que alrededor de 70.000 pesos. ¡14 veces más! Por algo fue que en una de las oportunidades en que el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich se hizo presente en el Congreso se negó terminante a responder al diputado del PTS en el Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño, cuando este le preguntó si podría vivir con el sueldo de un maestro.
¿Cuánto gana un diputado? ¿Cuánto gana un senador? Los legisladores perciben una dieta de 50.000 pesos neto, lo que cobran de bolsillo (incluido el monto por desarraigo para los legisladores del interior). Si a eso le sumamos los miles de pesos por canje de pasajes y lo que reciben en concepto de gastos de representación sus sueldos arriban a 100.000 pesos.
En marzo de este año Nicolás del Caño presentó en el Congreso un proyecto de ley para que todo legislador y todo funcionario político no pueda percibir más de lo que gana un/a docente. Lo mismo hizo Christian Castillo en la legislatura bonaerense, en medio de la gran huelga de los maestros, y anteriormente lo había hecho el diputado neuquino del PTS en el FIT, Raúl Godoy.
La fundamentación presentada por los diputados del Frente de Izquierda fue concluyente. Mientras los funcionarios y los legisladores viven como privilegiados la mayoría de los maestros apenas sobrevive y muchos se ven obligados a tener doble cargo para llegar a fin de mes. En esta democracia para ricos un grupo minoritario vive como una casta privilegiada que cuenta con todo tipo de prebendas para legislar y gestionar a favor de los intereses de los capitalistas. Los legisladores y los funcionarios no son otra cosa que gerentes al servicio de los intereses de patrones y banqueros. Su dieta, sus sueldos son un pago por los servicios prestados, un premio para seguir votando leyes contra las mayorías populares. Lo vimos recientemente con la Ley Chevron.
​Que estos proyectos del FIT​ no hayan sido tratados en todo el año también evidencia para quién gobiernan esos funcionarios. Los diputados del PTS en el FIT han decidido cobrar el equivalente al costo de la canasta familiar, y el resto de la dieta lo aportan a distintos fondos de lucha en todo el país. La consigna de que todo funcionario cobre lo mismo que un docente retoma ​​la tradición de la Comuna de Paris de 1871​​. Allí los obreros revolucionarios establecieron la revocabilidad por los electores de los funcionarios y se eliminó el privilegio de la función política equiparando el salario del funcionario al del obrero.
Los docentes bonaerenses protagonizan desde ayer un paro por 48 horas en reclamo de un plus salarial antes de fin de año, un aumento en el presupuesto de educación para 2015 y la apertura de las paritarias del próximo ciclo lectivo. Con un acatamiento casi total la medida de fuerza es contundente y expresa el sentir de toda la clase obrera. Muchos lugares de trabajo son un hervidero donde el debate sobre la necesidad de un bono de fin de año ante el avance de la inflación caldea los ánimos. Los docentes de Chaco también paran por las mismas reivindicaciones el 13 y 14 de este mes y hoy van a la huelga los trabajadores bancarios.
Mientras tanto, los dirigentes sindicales de las CGT y de las CTA siguen en la tregua y evitan una medida de fuerza unificada de toda la clase obrera que pueda torcer la voluntad del gobierno.
El Frente de Izquierda apoya todas las medidas de fuerza tomadas por los trabajadores, reclama un salario equivalente al costo de la canasta familiar, propone un bono de emergencia salarial a cobrar a fin de año, exige la eliminación del impuesto al salario y reclama que se trate el proyecto presentado por los diputados Nicolás Del Caño y Christian Castillo: que los legisladores y los funcionarios cobren como una maestra.

Ruth Werner

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