domingo, 31 de julio de 2022

Humedales, una ley para protegerlos o para continuar con su destrucción

Aprovechando que la atención de la sociedad esta puesta en cómo enfrentar y sobrevivir ante la crisis económico-social, el ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandie, presentó en el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) un nuevo proyecto de Ley de Humedales. 

 Una propuesta que es duramente cuestionada por la Multisectorial por los Humedales, la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas, la Red Nacional de Humedales, y otras organizaciones sociales, pues ignora las principales definiciones del proyecto de ley consensuado por más de 380 organizaciones de todo el país, que con el aval de un conjunto de diputados fue remitido al Congreso para su tratamiento.
 La necesidad de una ley que proteja y preserve los humedales de nuestro país, como se viene señalando desde hace años, es de vital importancia, por sus implicancias para la supervivencia de los diversos y esenciales ecosistemas y por la incidencia que tiene en la elaboración de estrategias que permitan enfrentar el cambio climático y sus consecuencias. 
 Argentina cuenta con aproximadamente 600.000 km2 de humedales, lo que representa el 21% de todo el territorio nacional. Son ecosistemas que abarcan una amplia variedad de geografías como deltas, esteros, bañados, lagunas, costas marinas, que tienen como elemento clave el agua. Son tierras, que en forma permanente o por tiempos determinados, están cubiertas por aguas y sostienen una gran diversidad de especies vegetales y animales que a lo largo del tiempo se han ido adaptando y viven en esas particulares condiciones. El 40% de la biodiversidad mundial vive o se reproduce en ellos, sirven para mitigar los efectos que provocan las sequías, colaborando con la protección contra los incendios; ayudan en el control de inundaciones y por ser fuentes de provisión de agua, históricamente han sido territorio para el asentamientos de poblaciones que deben ser protegidas en sus formas de vida y sus culturas.
 Estos espacios son definidos y protegidos por la Convención sobre Humedales, conocida como el RAMSAR, un tratado ambiental intergubernamental establecido en 1971 por la UNESCO, que entró en vigor en 1975 y que nuestro país suscribió. Proporciona la base para la acción nacional y cooperación internacional con respecto a la conservación de humedales y el uso racional y sostenible de sus recursos. 

 Dos proyectos contrapuestos 

 El proyecto consensuado, fue realizado en un proceso donde todos los actores involucrados en la actividad que se lleva a cabo en los humedales fueron escuchados, y sus aportes e inquietudes fueron tenidos en cuenta. Eso se vio reflejado en el acompañamiento que tuvo la presentación con más de 25 diputados y senadores de distintas fuerzas políticas, desde el FIT hasta integrantes del Frente de Todos. https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2020/PDF2020/TP2020/3819-D-2020.pdf
 La iniciativa colectiva contempla entre otros aspectos la creación de un Inventario Nacional de Humedales para conocer cuántos son, dónde están, qué características tienen y qué función cumplen en cada zona. Además, propone penalizar los incendios intencionales en estos territorios y busca regular, entre otras cuestiones, la aplicación de sustancias contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier origen, fumigaciones incluidas. 
 Este proyecto, fue presentado infructuosamente cuatro veces para su tratamiento parlamentario, por primera vez hace casi 10 años (2013) por el socialista Rubén Giustiniani, después (2016) por Fernando Pino Solanas. Y las dos últimas veces por el diputado Leonardo Grosso, la presentación anterior exprofeso, por la complicidad de parlamentarios con los lobbys de las corporaciones, perdió estado parlamentario en 2021. El 2 de marzo de este año volvió a presentarse, pero pasados varios meses, Sergio Massa, no casualmente, aun no lo remitió a las comisiones respectivas . 
 «Todos tuvimos la sensación de que esta resolución fue la crónica de una muerte anunciada del proyecto, que estuvo guardado en un cajón del despacho de un diputado del oficialismo, José Aragón (FdT), en la Comisión de Agricultura y Ganadería», señaló Patricia- Pato- Pintos geógrafa y miembro de la Red Nacional de Humedales (ReNaHu) y agregó : “fue una gran desilusión para todo el colectivo de organizaciones socio-ambientales y referentes del mundo académico que tanto habíamos apostado por la ley.
 El ministro Cabandie, que previamente a las legislativas se había comprometido a apoyar la propuesta, presentó el 11 de julio ante el COFEMA , un nuevo proyecto que borra las principales normas del original y tal como denuncia la Multisectorial, “es funcional a los lobbys, del extractivismo y el agronegocio y la especulación inmobiliaria. Utilizó las herramientas burocráticas para cooptar el proyecto de ley de humedales consensuado y busca satisfacer intereses de los poderes económicos concentrados»
 Según señala la Asociación de Abogados/as Ambientales la ley presentada en el COFEMA, modifica la definición de humedal reduciendo el ámbito de aplicación de la ley y los ecosistemas que protege; suprime la definición de expresiones como «Uso racional», «Integridad ecológica», «Evaluación de Impacto Estratégica» y «Evaluación de Impacto Ambiental», «Preservación» y «Enfoque ecohidrogeomórifico» (la palabra «racional», no existe en el proyecto de COFEMA, en contraste con la mención en 29 ocasiones en el otro proyecto); elimina directamente todas las funciones de la autoridad nacional de aplicación, desmereciendo cualquier intervención basada en la coordinación interjurisdiccional liderada por una autoridad federal; suprime plazos para que, tras la sanción de la Ley Nacional, las provincias deban elaborar un Ordenamiento Ambiental Territorial que incorpore a los humedales en sus territorios; destruye la noción de Inventario Nacional de Humedales al considerarlo facultativo y no como un deber del Estado, lo que implica una sentencia muerte legal para los humedales, antes siquiera de ser reconocidos como tal. También elimina plazos, las escalas de protección y el deber de actualización. Quita la moratoria, en una violación directa de los principios preventivo y precautorio; excluye a los pueblos indígenas y a la agricultura familiar del Programa Nacional de Conservación de Humedales; restringe inconstitucionalmente el derecho de acceso a la información pública. 
 No es casual que el COFEMA le haya brindado su apoyo, está integrado por funcionarios de los gobiernos provinciales, ya sean la oposición o el oficialismo, que en su mayoría defienden los intereses de la megamineria, el fracking, la ampliación de la frontera del agronegocio a costa de incendiar el bosque nativo y el delta, de quienes envenenan las poblaciones y el agua fumigando con sus pesticidas y herbicidas y avanzan en territorios protegidos para hacer mega emprendimientos inmobiliarios. 

 Ahora es la hora

 Hasta ahora sin regulación hemos tenido solo destrucción de vitales ecosistemas. En el Delta del Paraná, tanto en la zona de Rosario como en la zona de Entre Ríos, en la Patagonia, en Corrientes con los incendios que consumieron más del 10% de una provincia. Con la ley de Humedales consensuada, estos desastres no hubiesen sucedido o serían muy acotados y controlables. No se trata de cualquier ley y menos una regresiva, que se transformaría en un tapón para cualquier proyecto que genuinamente aspire a defender la vida de los humedales. 
 Sabemos que con la mejor ley no alcanza, aunque es un paso importante, lo que ocurre con el cumplimiento de ley de Glaciares aprobada en 2010 es un ejemplo de los límites de un Estado cuyos agentes son muy sensibles a las presiones de los poderosos, la normativa es solo el principio, los pueblos deben hacerla suya y pelear una dura batalla para impedir que sea burlada. 
 Está claro que en este tema, frente a la voracidad de quienes se apropian y arrasan con la naturaleza, con la vida en todas sus formas, entre los sucesivos gobiernos, ya sea que se proclamen neoliberales o se le opongan formalmente, hay más continuidad y coincidencias estructurales, que diferencias. La lógica de un productivismo destructor atado a la dependencia primaria de los commodities, unifica los discursos y justifica la depredación en beneficio de pocos frente a la pobreza de las mayorías.
 En tiempos donde la humanidad irracionalmente amenaza su propia existencia, caminando inconscientemente hacia una catástrofe ecológica, disponer la extinción de los humedales, es un crimen que no deberíamos ni podemos permitir. 

 Silvio Schachter | 26/07/2022

La trenza de Máximo y Massa confeccionada por Cristina Kirchner


Una columna publicada por la periodista Nancy Pazos, que suele contar con fluida información de los cenáculos del gobierno, aporta elementos singulares para caracterizar a la movida política que llevó a Sergio Massa al “superministerio”. 
 La nota apunta a demostrar que “el nuevo equilibrio de poder en el gobierno no es obra de la casualidad” (Infobae, 31.7). Pazos relata que la alianza entre el massismo y los K estuvo precedida por “tres años de encuentros y reuniones” entre Massa y el hijo de Cristina Kirchner. Máximo, a su turno, actuó de bisagra entre Massa y Cristina: en diciembre de 2019 tuvo lugar “la primera reunión de más de cincuenta que compartieron a lo largo de estos dos años y medio en el que la vicepresidenta y el flamante ministro fueron tejiendo no sólo confianza sino un sistema de discusión de puntos de vista que hoy está más que afiatado”. (Id). La columnista concluye en que Cristina estuvo “lejos de negarse a que Massa ingresara al gobierno”. Y agrega: “el golpe de gracia final lo dio el propio mercado, que en esta oportunidad pareció jugar a favor de la vicepresidenta...”. ¿Qué tal? 
 Pazos conjetura “el regreso (de Máximo) a la presidencia del bloque”, aunque Gustavo Berón en “Clarín” asegura lo contrario. La periodista afirma que ya se lo habrían pedido Insaurralde y el propio Massa, como una “muestra concreta de que el kirchnerismo se juega en este tramo final del gobierno...”. En la conformación final del nuevo gabinete, el kirchnerismo ha preservado sus personeros en la AFIP, el Anses, Energía e YPF. 
 Pazos no ignora que el aval cristinista a Massa haya sido precipitado por una “situación crítica” (sic). Pero Massa ya jugaba un lugar, no accesorio, sino decisivo en el entramado del Frente de Todos. Massa fue la bisagra entre el pejotismo y La Cámpora, en su carácter de agente de la embajada americana y de amigo-socio de los dueños de Edenor, Pampa Energía y los multi empresarios Vila y el banquero Brito. Massa contó con ese respaldo cuando se distanció de los K en 2013 y 2015. 
 Massa fue pivote para renegociar el defolt de 2018-2019. Ahora el Frente de Todos lo coloca al frente del barco, con el concurso del kirchnerismo y “La Cámpora”. 
 No solo “los mercados” han salido a apañar a Massa: la CGT y también el kirchnerismo sindical hicieron sus primeras declaraciones de apoyo. En cuanto a la UTEP, se llamó a cuarteles apenas comenzó a desflorar la crisis ministerial. Ahora, uno de sus principales voceros, el gringo Castro, saludó la asunción de Massa: “parece auspicioso que haya unidad dentro de la coalición de gobierno”, dijo en un reportaje. (Infobae, 31.7) A la luz de este desenlace, es muy claro que los coqueteos de Grabois con la Unidad Piquetera formaron parte del fragote que terminó llevando a Massa al superministerio. 
 Llamar a esta operación política un cambio de gobierno o la “ruptura del contrato electoral”, cómo lo hace el PTS- FIT-U, es una peregrina malversación. Volver al nacionalismo popular de incierto carácter, parece ser su nueva consigna.

 Marcelo Ramal 
 31/07/2022

Operativo Massa: los límites para un relanzamiento del gobierno


El "superministro" asume para reforzar un rumbo fondomonetarista completamente inviable. 

 El nombramiento de Sergio Massa como “superministro”, lejos de significar un relanzamiento del gobierno, es apenas su último cartucho para intentar llevar a término el mandato presidencial. Es un alfil de la Casa Blanca que se aferrará lo más posible a los lineamientos del FMI, agravando los choques sociales con las masas y al interior de la propia clase capitalista. 
 Los mercados saludaron la noticia apaciguando la efervescencia de los dólares paralelos, asumiendo que la designación de Massa es señal de mayor devaluación y ajuste. Esa orientación, sin embargo, abrirá un escenario de crisis. Por un lado, la suba del dólar oficial agravaría la estampida inflacionaria echando leña al fuego al descontento popular e incrementando los costos industriales. 
 A su vez, pondría al rojo vivo la cuestión de las tarifas del gas y la luz, ya que el precio del gas -insumo base de toda la cadena energética- se encuentra dolarizado. Recordemos que el gobierno viene evitando aplicar un tarifazo en shock porque, si bien busca recortar los subsidios energéticos para adecuarse a las metas fiscales del FMI, es consciente de que el humor social no toleraría semejante golpe al bolsillo. 
 Por otra parte, una devaluación en regla desarmaría el esquema de deuda en pesos montado sobre el Tesoro y el Banco Central, desatando una corrida cambiaria -y hasta bancaria- de gran envergadura, lo cual haría volar por los aires el propio acuerdo con el Fondo. La otra opción sería acompasar la suba de las tasas de interés con el ritmo devaluatorio, lo cual elevaría al paroxismo los costos usurarios del endeudamiento nominado en moneda local y encarecería el crédito bancario profundizando la recesión económica.
 Como si fuera poco, tendrá bajo su órbita a la cartera de Producción y Agricultura, donde se concentran las relaciones entre importadores y exportadores. En ese sentido, deberá lidiar con los intereses cruzados de las distintas fracciones capitalistas: entre los que acopian la cosecha a la espera de una devaluación y las patronales industriales que reclaman libre acceso al dólar barato para importar insumos, sin los cuales aseguran que deberán parar la producción. 
 Massa, a su turno, toma la tarea de reforzar el ajuste fiscal, en función de cumplir con las metas anuales del Fondo Monetario. Con las dificultades que supone, por ejemplo, reducir los subsidios energéticos y liberar las tarifas o podar la asistencia social sin que el pueblo, hundido en la pobreza, salga a ganar las calles. No olvidemos que el gobierno se disponía a congelar los planes sociales pero se vio obligado a largar un bono de $11.000 para los beneficiarios del Potenciar Trabajo como respuesta a la lucha del movimiento piquetero. El temor a la reacción popular envuelve a todo el régimen político.
 Al mismo tiempo, medidas que apuntan en esa dirección, como el ajuste sobre las transferencias provinciales, los subsidios al transporte y los fondos destinados a la obra pública, horadarán tempranamente la relación entre el nuevo “superministro” y la liga de gobernadores del PJ que hoy depositan cierta expectativa en su figura. Los mismos que en las vísperas de su llegada al gabinete se reunieron con Alberto Fernández para expresarle sus demandas. 
 Finalmente, el gobierno tiene pocas condiciones para revertir el agotamiento de su gestión, dado que ató su suerte a un acuerdo con el FMI destinado al fracaso. Ahora, con el único propósito de evitar un adelantamiento de las elecciones, quema las naves con el “operativo Massa”, lo cual no solucionará la crisis pero de seguro traerá aparejado nuevos ataques contra los trabajadores. Tenemos el desafío y la necesidad de enfrentar cada uno de ellos por medio del paro nacional y el plan de lucha. 

 Sofía Hart

Independiente: “El diablo” en su propio infierno


Si quisiéramos resumir la situación que vive el club Independiente deberíamos señalar que: 1) A los que están hoy en el poder la inmensa mayoría de los socios e hinchas no los quieren más 2) Que los que pueden venir no son confiables 3) Que en el medio de esta situación se ha creado un enorme vacío de poder y una cadena de renuncias resultante de una grave crisis que se alarga en el tiempo. Dicho esto, se puede agregar que pocas veces la radiografía de un club de fútbol se parece tanto a la crisis que vive el país. 
 El fútbol muchas veces tiene sus “espejismos” y, en el contexto social, muchas veces buenas producciones deportivas o algunas comisiones directivas que acentúan el carácter social de los clubes en desmedro de los negocios, o simplemente una alternancia institucional rigurosa, presentan un cuadro de “normalidad” institucional aun en medio de una crisis económica que afecta profundamente la vida de los clubes. Pero no es el caso de Independiente. El Rojo se ha quedado sin técnico y sin manager; los candidatos de “paja” de la lista oficialista se han bajado de sus candidaturas. Hugo Moyano, su presidente, se ha tornado impresentable en una próxima elección. El equipo navega entre los últimos puestos de la tabla y atraviesa una crisis institucional, económica y deportiva similar a la que lo llevó al descenso en el 2013. Tiene varios juicios iniciados por ex jugadores y la justicia le ha librado un embargo preventivo sobre los derechos televisivos del club. Independiente no está ni siquiera en condiciones legales de comprar jugadores y no acierta en cómo pagar las deudas de los que cuenta. 
 Los sufridos socios de Independiente vienen atravesando varias crisis institucionales. Mediante movilizaciones, se sacaron de encima a Comparada, un presidente que dejó una hipoteca financiera que aún no podido ser superada; los socios votaron y surgió una experiencia “sui generis” en la Argentina, que fue la del Independiente “místico” de Cantero. Un hombre sin estructuras políticas ni económicas que lo respaldaran y que rápidamente fue devorado por los negocios del fútbol .La “experiencia” democrática fue muy corta y mostró una enorme fragilidad. A Cantero, a través de la propia “barra”, le armaron una crisis institucional que primero desmembró su grupo inicial y terminó con una renuncia que dejó libre el paso a algo que resultó mucho peor – el arribo de los Moyano.
 Los Moyano, como no podía ser de otra manera, manejaron los destinos de Independiente con los mismos métodos con los que manejan el sindicato de Camioneros. Se acabó la democracia: ahora, la barra y la patota son ellos mismos; se oscurecieron los balances y no hubo lugar a ninguna oposición. Primaron las intenciones de siempre de la burocracia sindical de perpetuarse en sus cargos. 
 Los Moyano, dirigiendo Independiente, repitieron paso a paso la experiencia que en su momento vivió Newells Old Boys bajo la presidencia de López, otro presidente que también se adueñó de la “barra” y terminó hipotecando al club por muchos años. También promovió una dilación interminable de las elecciones en el intento de perpetuarse en el poder y con la intervención de la justicia frente al reclamo de los hinchas. 
 El ciclo de Moyano se está cerrando con el método de que el último “apague la luz”. Reconstruir las finanzas de Independiente será un largo camino a recorrer. Las inevitables elecciones van a dar lugar al ascenso de Fabián Doman, alguien que no tiene experiencia en el mundo de la dirección del fútbol, que no tiene nada de “místico” y que forma parte de la “grieta” porque cuenta con el apoyo indisimulado de importantes personeros de una oposición que se sirve de los clubes como plataforma de lanzamientos políticos. Macri es el ejemplo vivo de este fenómeno. 
 El diablo vive su propio “infierno”. Los enfrentamientos de los hinchas con la dirección de Independiente son enteramente justos y no deben ser encuadrados simplemente en un hecho policial. Sus movilizaciones son parte de esa lucha que es difícil de concretar, pero que habita en miles d e los que aman el futbol y luchan por establecer una democratización de la vida de los clubes Algo tan simple, pero a la vez tan difícil de concretar en medio de una enorme vorágine de intereses económicos y políticos que rodean este deporte.
 No es mucho, pero adelante con las movilizaciones. Expulsar a los Moyano es una victoria que va más allá del futbol. 

 Juan Ferro 
 28/07/2022

sábado, 30 de julio de 2022

Marcelo Ramal: "Un golpe de mercado llevó a Massa al ministerio"

Sergio Massa, el amigo de la embajada norteamericana


Con el embajador norteamericano 

“Si Massa avanzara en la política argentina y tuviera cargos predominantes, no se alinearía con la integración latinoamericana sino, como en los ’90, con Estados Unidos, Israel y la Otan”. Esta profecía, del año 2013, pertenece al oficialista Luis D’Elía. Hoy Massa se ha convertido en el superministro del gobierno del Frente de Todos, a cargo de una megacartera de Economía, Desarrollo Productivo, Agricultura y Pesca. Además, manejará el vínculo con los organismos internacionales de crédito (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Corporación Andina de Fomento). 
 Los vínculos del expresidente de la Cámara de Diputados con Washington vienen de lejos. Ya en 2009, la entonces embajadora norteamericana en el país, Vilma Socorro Martínez, reportaba en un cable confidencial -revelado por Wikileaks- las conversaciones mantenidas ese año con el tigrense y con el actual presidente Alberto Fernández, ambos exjefes de gabinete de Cristina Fernández de Kirchner. La diplomática destaca la “orientación pro-estadounidense” de ambos. Ninguno de los dos ahorra críticas furibundas hacia el kirchnerismo .
 Como parte de sus ambiciones presidenciales, Massa cultivó importantes relaciones en Estados Unidos. En 2017, sin siquiera ser funcionario nacional, participó de la asunción de Donald Trump, invitado por el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, mundialmente reconocido por sus políticas represivas de “tolerancia cero”. Con el Giuliani Security & Safety, el equipo de Massa llegaría más tarde a un acuerdo que establece la colaboración para la “prestación de servicios de asesoramiento [en seguridad] para clientes corporativos y gubernamentales” (Clarín, 5/2/18). Es decir, se transformó en un referente y lobista para Latinoamérica de esas políticas reñidas con las libertades democráticas. 
 Un año antes de asistir a la coronación de Trump, de todos modos, Massa había participado de la Convención del Partido Demócrata que proclamó la candidatura de Hillary Clinton (Tiempo Argentino, 19/1/17), derrotada por el magnate en los comicios de 2016. El “panquequeo” y la operación a varias bandas son características conocidas del flamante superministro. 
 En 2019, Massa se alineó con el golpe en Venezuela orquestado desde Estados Unidos, planteando abiertamente la salida de Maduro del poder. A tal efecto, recibió a Elisa Trotta, la embajadora argentina del autoproclamado presidente del país caribeño, Juan Guaidó (Télam, 9/2/19). 
 Como miembro del gobierno del Frente de Todos, Massa viajó en junio de 2021 a Estados Unidos. En esa ocasión, hizo gestiones a favor de Pfizer para las vacunas contra el Covid-19, en el marco de un fuerte cabildeo de esa empresa. También se entrevistó con referentes del Congreso Judío Estadounidense, un reconocido lobby sionista. Y se encontró con el expresidente Bill Clinton, a quien le obsequió una camiseta del club Tigre -del que es jefe- con el apellido del mandatario bordado en el dorso (Página 12, 19/6/21).
 Así como defiende a Giuliani, Massa es un admirador de las políticas de seguridad israelíes, que son las mismas que están al servicio de la opresión del pueblo palestino. En 2017, se entrevistó en Israel con el entonces jefe de Inteligencia de ese país (Nuevos Papeles, 3/3/17).
 La llegada de Massa al “superministerio” ha sido bien recibida por el Departamento de Estado y el Fondo, según informa La Política Online (28/7). En Wall Street, las acciones de firmas argentinas subieron -un 20% en el caso de Edenor. También lo hicieron los bonos en dólares. 
 Esto obedece, precisamente, a que el imperialismo y el gran capital lo ven como un hombre de confianza que intentará avanzar en las políticas de ajuste y devaluación que reclaman -a expensas de las masas trabajadoras.
 El kirchnerismo respalda el desembarco de Massa, y no es extraño porque la propia Cristina viene dando señales a los mercados. La vice se reunió en abril con la referente del Comando Sur, Laura Richardson, y con el embajador Marc Stanley, con el propósito de hacer olvidar sus críticas previas al Fondo. El ministro Wado de Pedro, en tanto, muy próximo a la vice, ha visitado los cónclaves empresarios del Consejo Interamericano del Comercio y Producción (Cicyp) y el Foro Llao Llao para ganar la confianza de los hombres de negocios (La Nación, 7/7). Y, al igual que Massa, hizo su propia gira por Israel junto a varios gobernadores. 
 Frente a la subordinación al imperialismo y la aplicación del ajuste, que abarca a todas las alas del Frente de Todos y a la oposición patronal (Juntos por el Cambio y los “libertarios”), la salida pasa por impulsar un paro nacional y un plan de lucha, y por el desarrollo de una alternativa política de los trabajadores. 

 Gustavo Montenegro

Mucho más que otra crisis de gabinete: un gobierno agotado

Reforcemos la campaña por una salida de los trabajadores y un paro nacional y plan de lucha. 

 Desde distintos y fragmentados sectores del Frente de Todos salieron a denunciar “maniobras golpistas” buscando un argumento para sostener un gobierno que está en terapia intensiva, sin miras de recuperación. La corrida cambiaria y el salto inflacionario hacia los tres dígitos anuales son apenas los síntomas más extremos del agotamiento prematuro del gobierno del Frente de Todos. Es un gobierno terminado en sus posibilidades de sacar al país de la crisis en la que lo dejó el macrismo. Ha profundizado todos los fundamentos de aquella bancarrota y nos encamina, maniatado en sus contradicciones, hacia otro colapso capitalista de los que pueblan la historia argentina. Esta vez frente a un gobierno peronista. 
 El fracaso del “plan” del FMI –apoyado por toda la grieta- ha llevado a las comparaciones con las grandes crisis de nuestra rica historia en la materia. Se discute si estamos ante la posibilidad de un rodrigazo como el de 1975, ante una híper como la de Alfonsín en 1989 o en la previa de un 2001. Y el cuadro tiene un poco de cada una de aquellas grandes crisis y sus desenlaces explosivos. Hay planteada una devaluación brutal como lo expresa la brecha cambiaria que llegó en un momento a superar el 150%. Estamos ante una emisión monetaria de tipo prehíperinflacionaria lo que nos acerca a 1989. Y hay un claro riesgo de corrida bancaria, tanto por las reservas negativas del Banco Central como porque los depósitos bancarios en pesos están calzados en letras y bonos del Banco Central en una magnitud astronómica, con alrededor de 7 billones en las famosas Leliqs e intereses exorbitantes que Alberto prometió recortar durante la campaña electoral y dar un aumento real del 20% a los esquilmados jubilados. 
 Este es el escenario de un agravamiento de la tensión social, pero también de un salto en calidad de la crisis política. A un mes de la asunción de Batakis, con el implícito aval de Cristina, la maniobra de ser opositora de su propio gobierno se agota también, completando un impasse del tipo de las grandes crisis mencionadas. Y se trata de un impasse de toda la burguesía. Porque nadie quiere voltear al presidente, que carente de poder podría caer en cualquier momento, porque en ese caso asumiría Cristina.
 Ella a su vez es la menos interesada en agarrar el hierro caliente del fracaso de la experiencia del Frente de Todos del que es creadora, porque tendría que ejecutar el ajuste que a tientas y a los tumbos intenta Batakis. La derecha está borrada buscando que la descomposición del gobierno les abra el camino de 2023, y entretanto, que la coalición oficialista siga haciendo el trabajo sucio del ajuste, pero la crisis y su tendencia al colapso tienen un ritmo muy distinto que el del trabajoso y lejano proceso electoral. 
 Por eso cada día aparece una nueva presión para un recambio general del gabinete. Al momento de escribir estas líneas Batakis viaja de vuelta de EE.UU pero tal vez ya no sea ministra al llegar, no habría durado un mes. Una rebelión de gobernadores emplazó al vapuleado presidente haciendo recordar la liga de gobernadores del 2002 que gobernaba detrás de Duhalde, hasta que tuvo que irse. La posible asunción de Massa en lugar de Batakis es un recurso extremo, tal vez el último posible antes de la caída de todo el gobierno y, por ejemplo, un adelantamiento electoral. Esto es así por un motivo, la cuestión no es cuánto “volumen político” tiene quien asume –Massa está igualmente muy devaluado- sino qué hará frente a una crisis de fondo.
 En este cuadro el fantasma más temido es la irrupción de las masas, por eso Batakis ha recibido palmadas en Washington, donde mirando la crisis mundial y su tendencia a la recesión con inflación, la noticia de un default con la deuda del Fondo sería dramática. Con sonrisas de diplomacia le han pedido que ejecute el ajuste pautado, y, aunque con crisis en el medio, el BID destrabó 800 millones de dólares. 

 Dólar sojero, dólar turista, dólar financiero, peso basura

 La última medida de Batakis, el dólar sojero, es una de las fotos más expresivas del carácter del gobierno peronista. Mientras atacan al capital agrario por la retención de parte de la cosecha, le han concedido un dólar especial a la soja. Puro verso en el día de Evita para hocicar ante la oligarquía. La medida es compleja porque en realidad le habilitan una cuenta en pesos linkeada a la devaluación del dólar y admite que compren un 30% de la liquidación en dólares ahorro que le niegan a casi todo el resto de los mortales. 
 Además, es transitoria hasta el 31 de agosto. Se trata de un deshilache cambiario de dudosa efectividad que sigue al dólar turista a precio de los dólares financieros hasta 5.000 dólares, mientras Pesce y Batakis dicen que no hay desdoblamiento cambiario. Lo hay y del más improvisado, desdoblamientos que siempre anticiparon devaluaciones violentas. 
 La contrapartida es el peso basura, del que huyen los fondos de inversión y bancos que tienen bonos en pesos. A ellos les dan cada día una nueva concesión: bonos indexados, tasas cada día mayores y ahora también un seguro de cambio. Aún así, e impedidos de pasarse al dólar masivamente por los cepos, están poniendo cada vez más trabas a la renovación de una deuda en pesos que el kirchnerismo siempre dijo que no importa. Estamos en rumbo de default, reestructuración o reperfilamiento, como se lo quiera llamar, de toda la deuda, la que está en pesos, la de los bonos en dólares –que está a precios anteriores al canje y a tiro de fondos buitres- y también de la deuda cuasifiscal del Banco Central que solo puede responder con una emisión explosiva para desarmarla. Y/o con una devaluación suficiente para licuarla. 
 Batakis asumió prometiendo equilibrio fiscal y caja única. Por ahora congeló vacantes pero no tiene el decreto de la caja única. Evidentemente el FMI la habilitó al desdoblamiento para tratar de garantizarse los dólares del repago de la deuda, pero el decreto de caja única requiere algo más, el acuerdo de todos los ministerios y componentes del gobierno, para después hachar gastos que nunca son los del capital financiero. El ajuste en las cuentas contribuirá al parate económico que implican el aumento de las tasas de interés, el cepo de importaciones y la caída del consumo.
 Los que no pueden huir de este laberinto son los trabajadores, jubilados, desocupados y todo el pueblo trabajador, quienes perciben ingresos sin poder adquisitivo. Lo cual ha puesto a todas las paritarias en la picota, y desde luego al movimiento piquetero en las calles. 

 Sutna, mendozazo, Unidad Piquetera, vamos por el paro nacional y el plan de lucha 

Con 25.000 personas en las calles un potente paro docente y de la salud y estatal en Mendoza le puso una respuesta al ajuste del gobernador radical. Antes de eso, Morales se comió una multitud sin precedentes en Jujuy en las calles contra la criminalización del movimiento popular. Son gobiernos radicales pero el de Quintela no y la huelga docente autoconvocada de La Rioja ha sido otro gran movimiento huelguístico del año, con no inicio previsto después del receso, lo mismo que en San Juan y antes en Misiones. Esta rebelión docente ya se extiende a Santa Fe con paros de 48 horas la próxima semana y fuertes paros recientes en Río Negro. 
 Por su lado el Sutna ha resuelto profundizar su plan de lucha con paros en un turno al menos en cada planta, cada día de la quincena que empieza el 1 de agosto, con movilización callejera a definir. Después de una docena de paros y piquetes, es un conflicto que se agrava ante patronales forradas de caucho que no quieren ceder el aumento exigido por las asambleas obreras y sobre todo no poner en discusión las horas de fin de semana. Es el gran conflicto de la clase obrera industrial que se mete en la crisis. La burocracia de Furlán en la UOM tuvo que movilizar, pero ha cerrado una paritaria que de movida es a la baja y con un inicial que no alcanza la línea de pobreza.
 La Unidad Piquetera vuelve a las calles el 28 con su programa de seis puntos. El gobierno, apretado, largó un bono de $11.000 que indudablemente ha sido arrancado con la lucha y tal vez sirva de excusa a las organizaciones sociales oficialistas para seguir conteniendo, pero es claramente una aspirina y seguirá el plan de lucha. 
 Porque hay mar de fondo desde abajo empezaron las maniobras y divisiones en el campo de la burocracia sindical y las organizaciones sociales oficialistas. Pablo Moyano, Yasky y la Corriente Federal salieron el día de Evita “contra los formadores de precios”, pero pusieron al gobierno de víctima y se sumaron al coro de apoyos, solo que con música kirchnerista, lo cual significa tragarse el sapo del ajuste de Batakis. La CGT sigue tranquila convocando al 17 de agosto, cada vez más decididamente en apoyo al gobierno. Y Somos Barrios de Pie y la CCC convocaron a movilizar a la Sociedad Rural, mientras Batakis les daba el dólar sojero. Quedaron off side y tuvieron que levantarla, un bochorno. Este cambalache es la traducción entre las organizaciones obreras de la disgregación del peronismo en su conjunto, aunque Pablo Moyano proclame que “la unidad es fundamental”. Y es expresión de que la bronca y deliberación por abajo es tal que para contener tienen que movilizar. 
 Se trata de un nuevo escenario que nos plantea reforzar la lucha reivindicativa y política. Por un paro nacional y un plan de lucha para poner millones en las calles. Y para abrir la deliberación política entre los trabajadores de una salida propia ante la crisis, con un programa de soberanía en los recursos estratégicos, el comercio exterior, la banca y todos los resortes de la economía bajo control obrero. Con estos objetivos nos reuniremos mil delegados obreros y piqueteros el seis de agosto en el plenario nacional de la Coordinadora Sindical Clasista del PO.

 Néstor Pitrola

El prontuario que hace a Massa el elegido para el ajuste y la devaluación


Cristina, Massa y Fernández durante el segundo gobierno K.

 El “superministro”, un hombre del imperialismo y el capital financiero. 

 Sergio Massa asumió, con acuerdo común de las tres alas del gobierno, como nuevo “superministro” de Economía, Producción, Agricultura, Ganadería y Pesca. En medio de la crisis política que sobrevuela a un elenco gubernamental acorralado, el hombre de confianza de la embajada yanqui pasó al frente de la cartera que había asumido hace poco menos de un mes Silvina Batakis con un plan de ajuste colosal. Pero en el centro de gravitación de la crisis oficialista está cómo se aplica esta hoja de ruta que implicará mayores penurias para una población trabajadora ya pauperizada hasta la médula. Dilucidar quién es Sergio Massa ayuda a comprender por qué será “el hombre” del gobierno y el ajuste fondomonetarista. 
 Massa comenzó su carrera política en la UCeDé, el partido ultraderechista fundado por Álvaro Alsogaray. Ese mismo que hoy le da candidatos y estructura en las provincias a Javier Milei. Llegó a ser incluso el “presidente de la Juventud Liberal” en la década de los ’90. Desde allí se apalanca su pasaje al PJ menemista, siendo parte del ala de la UCeDé que promovió la integración al gobierno de las privatizaciones compulsivas y el saqueo nacional.
 Sus primeros cargos públicos fueron como asesor, primero con el exconcejal de San Martín Alejandro Kenk, y luego con el secretario de Desarrollo Social menemista, “Palito” Ortega. En 2001 Massa se posiciona episódicamente como legislador bonaerense del PJ. El “Pato” Galmarini, con quien tendió buena relación política (y se convirtió después en su suegro), lo promovió al frente de la Anses duhaldista en 2002. Cargo en el que fue revalidado por Néstor Kirchner tras ganar las elecciones de 2003. 
 Massa tuvo un propósito fundamental: profundizar el régimen menemista de las jubilaciones. Aceleró las rebajas de los aportes patronales, pesificó las deudas del Estado con la Anses, entregando las cajas previsionales a la devaluación, y desconoció numerosos fallos judiciales a favor de los jubilados, mientras crecían los manotazos de los fondos aportados por estos últimos para cubrir los pagos de deuda externa del Tesoro.
 En 2007 Massa “volvió a sus pagos” para ganar la intendencia de Tigre como el candidato del kirchnerismo. Es el cargo al que renunciaría en 2008 para asumir como jefe de Gabinete nacional, donde relevó al propio Alberto Fernández en medio de los coletazos económicos y políticos que suscitaba en el país el estallido de la crisis mundial. Un año después sería relevado de nuevo por Alberto Fernández, para volver así a la intendencia de Tigre. 
 Como intendente profundizó la desinversión en obra pública, los salarios de hambre entre la planta municipal y el reforzamiento represivo. Fue uno de los pioneros de la instalación de cámaras de vigilancia, al mejor estilo de Larreta en la Ciudad. No dudó nunca para echar mano a la policía y reprimir cada uno de los reclamos populares del distrito, llegando incluso al límite de reprimir a padres y estudiantes de una escuela secundaria que se reunirían con los dirigentes de la institución por el faltante de obras. Massa es un represor recalcitrante y lobbista de las políticas en tal materia del Pentágono Sur y el Estado genocida de Israel.
 Durante su etapa de “ministro de ministros” mantuvo aceitados vínculos con Estados Unidos, donde incluso se mostró frente a “La Embajada” como un crítico del gobierno que él mismo integraba y dándoles el privilegio de saber cuatro meses antes que iba a renunciar y alejarse. Esta salida de Massa del kirchnerismo, cabe recordar, es la que dio nacimiento a su fuerza política, el Frente Renovador, en el que se fue tras suyo en aquel momento Alberto Fernández e hizo en las elecciones de 2015 una campaña de contenido netamente derechista, con tópicos de mano dura como bajar la edad de imputabilidad a los 14 años. 
 Desde el Frente Renovador hizo un acuerdo con Cambiemos durante el gobierno de Macri, a quien acompañó en su carácter de hombre del imperialismo al Foro de Davos, y acordó con la entonces gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal presidir la Cámara de Diputados garantizando cada una de las leyes de ajuste de la mandataria. En aquellos años participó también del acto de asunción de Donald Trump, aunque había sido invitado un año antes también al lanzamiento electoral de la demócrata Hillary Clinton. En el gobierno del Frente de Todos fue el encargado de presentar en el Consejo de las Américas los “diez puntos” oficialistas para aplicar las reformas antiobreras y el programa del FMI, así como para ir a Washington a destrabar la llegada de las vacunas Pfizer. 
 Quizás sea por esto que su nombramiento fue bien recibido por el capital financiero, lo que se demostró en un repunte (leve, pero repunte al fin) de los bonos de deuda del país nominados en dólares, de algunas empresas nacionales y de una baja del dólar paralelo. Asume un superministro al servicio de devaluar, avanzar con las reformas jubilatoria, laboral y educativa y ejecutar el plan de guerra que reclama el FMI sobre la Argentina. A enfrentar lo que se viene con la pelea por el paro nacional y un plan de lucha hasta derrotarlos. 

 Manuel Taba

Cristina Kirchner entrega el gobierno al candidato de Washington


Sergio Massa decidió resignar el objetivo extremo de ocupar la jefatura de Gobierno y debió transar un loteo del gabinete con Cristina Kirchner. La Vicepresidenta se resignó a la componenda cuando le avisaron que el FMI no avalaría la continuidad del fracasado acuerdo con Marín Guzmán; que el ‘dólar-soja’ confeccionado por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, era una criatura deforme; y que la corrida hacia los contratos de cobertura frente a una devaluación se hacían a una tasa del 150% anual. A pesar del llamado a los botes de emergencia, consiguió sin embargo quedarse con la estratégica secretaría de Energía y con la Afip, además, claro, del resto de los ministerios que no se llevó Massa. Miguel Pesce se dio vuelta como un guante y aumentó los rendimientos financieros al 80/100 por ciento anual, que le había negado a Martín Guzmán. Los legionarios de la causa ‘nacional y popular’, como Juan Grabois y Pérsico y Navarro, han decidido, según parece, tomarse una pausa de reflexión, antes de abrir la boca. Preventivamente, no acompañaron la marcha de la Unidad Piquetera que tuvo lugar el jueves 28, y desandaron el proyecto de castigar a la exposición rural de Palermo. 
 La designación de Massa para dirigir un superministerio de Economía suscitó la suba de bonos en default y una baja modesta del dólar paralelo. Se adelantaron de este modo a la suba de los intereses de todos los mercados financieros, como la Leliq, los pases y los depósitos bancarios, como había ocurrido un día antes con los títulos en pesos del Tesoro nacional. Para contener la fuga de los acreedores aumentaron el rendimiento de la deuda. El procedimiento es conocido como “el esquema Ponzi”, que hoy tiene preso, por defraudación a sus clientes, a un individuo que se llama Cositorto. Como disculpas para el gobierno, hay que señalar que es lo mismo que están haciendo los bancos centrales en todo el mundo, para mayor alegría de bancos y las distintas variantes de fondos financieros. La consecuencia la señaló ayer la oficina estadística de EEUU cuando anunció el comienzo de la recesión en ese país.
 Sergio Massa pretende convertirse en un “mister dólar”. El objetivo que le atribuyen todos los medios de información, sin excepción, es colmar las reservas del Banco Central con, por lo menos, 2.500 millones de dólares. Para eso procederá a una devaluación que los ‘nacionales y populares’, como con otras tantas cosas, aseguraron que nunca harían. El desdoblamiento cambiario está en boca de toda ´la City´, aunque se encuentra impugnado por el FMI. No se conoce aun su forma exacta, pero crearía un mercado de cambios para los flujos financieros, de entrada y salida, al lado del comercial, con una diferencia de cotizaciones entre uno y otro que no debería ser superior al 40 por ciento. Esto necesitaría una megadevaluación del comercial y una baja de la cotización de lo que es hoy el llamado “contado con liqui”, que está a 330 pesos el dólar. Las consecuencias sobre los precios internos y sobre el nivel de actividad serían, al menos en una indefinida primera etapa, demoledores. Cualquier alternativa a esta opción dejaría la situación en el mismo estado que la dejaron Guzmán y Batakis.
 De acuerdo, sin embargo, a una estadística menos difundida, el peso argentino está sub-valuado. El Big Mac cuesta en Argentina 590 pesos, mientras que en Estados Unidos se vende a 5,15 dólares, o sea a alrededor de 700 pesos, de acuerdo a la cotización del dólar oficial. De modo que en lugar de una devaluación necesitaría lo contrario – una revalorización. La anomalía tiene que ver con que el dólar cotiza en Argentina a una tasa mayor debido a la insolvencia del Estado – no al balance comercial, que hasta ahora ha registrado, precisamente por eso, un saldo a favor de 15 mil millones de dólares, a pesar de que se importa para stockear. La insolvencia del Estado, por una deuda pública y semi pública de alrededor de 500 mil millones de dólares, genera una salida ininterrumpida de divisas y una inversión privada nula. Cuando se resta al balance comercial las necesidades financieras del Tesoro, el tipo de cambio sube mucho contra el peso, porque debe proveer fondos por medio de impuestos o retenciones, que están lejos de aportar para enfentar el déficit total del Tesoro, ni hablar de la amortización de la deuda. La insolvencia del Estado hunde al peso en el mismo momento en que las relaciones de intercambio han sido favorables a Argentina hasta la reciente explosión de los precios del gas. Una devaluación aplicada a una moneda que se encuentra subvaluada es echar nafta al fuego.
 Este es, sin embargo, el camino que han decidido emprender los Fernández y los Gobernadores e Intendentes peronistas, con el aplauso incluido de la oposición macrista. El asunto es cómo se compatibiliza esto con el declarado objetivo de compactar al gobierno para ganar las elecciones de 2023. Como el rumor atribuye la designación de Massa a un apoyo del Tesoro norteamericano, se especula que haya un respaldo financiero del exterior – una variante improbable de parte del gobierno que tiene el mayor déficit comercial del mundo y la tercera deuda pública en relación al PBI. El imperialismo norteamericano está en declinación. El FMI, por su lado, agotó su cuota de respaldo financiero con el préstamo impagable que otorgó a Macri. Incluso China está siendo castigada por la cadena de defaults por los préstamos que dio a varias naciones de Asia. 
 El superministerio que recibe Massa no altera el loteo del gobierno, en especial con referencia al poder institucional y extrainstitucional de Cristina Kirchner. Massa cree haber subido al peldaño que lo podría convertir en el próximo presidente constitucional. No hay una evidencia de que CFK haya canjeado ese lugar por una hipotética gobernación futura de la provincia de Buenos Aires, que le permita conservar fueros frente al Poder Judicial. Kicillof, chirolita de la Vicepresidenta, sigue despotricando, aun despúes del loteo con Massa, contra desdoblamientos devaluatorios y contra los “formadores de precios”. La disputa por la sucesión de Alberto Fernández está más que nunca en el candelero, luego de que una encuesta descubriera la posibilidad de que el FdT pierda frente a JxC en primera vuelta. Porque la cuestión del poder consiste hoy en el oficialismo en quién podría producir un agrupamiento de fuerzas para seguir gobernando y de este modo disputar las elecciones previstas. Un ´éxito´ de Sergio Massa equivaldría a un fracaso para Cristina Kirchner. Advertidos de este contratiempo, los dos campos enfrentan la necesidad de una negociación de éxito dudoso. La burocracia sindical ha dado el acuerdo al loteo del gabinete con Massa y defiende la continuidad en Trabajo del albertista Moroni. Una de dos: Massa se queda con la sucesión gubernamental, poniendo fin al kirchnerismo, o su fracaso sepulta el último recurso de supervivencia del gobierno. 
 La situación argentina gira toda en torno a una cuestión de poder, menos para el FIT-U, cuya política se divide entre “las luchas”, por un lado, sin dirección política, y la disputa interna con vistas a las elecciones de octubre del año próximo. Tiene la expectativa, que los sondeos de opinión pública aún no han registrado, de aumentar sus bancas en una elección ejecutiva. Entiende que, de este modo, se establecería una “polarización” política. Estamos ante un inmovilismo disimulado. La situación política para agosto-octubre de 2023 será condicionada por el desenlace de la operación loteo Massa-CFK y por la acción política de las fuerzas en presencia – y naturalmente por la guerra de la Otan contra Ruisa y crisis financiera internacional. La preparación para las Paso de agosto y las generales de octubre, como ocurre con el FIT-U, ni siquiera disimula un inmovilismo estructural.
 Los sobrevivientes del gobierno enfrentan el temor por una sublevación obrera a golpes de conciliaciones obligatorias, y a la colaboración de la burocracia sindical en la firma de convenios por debajo de la inflación que no deja de crecer. Los ‘renovadores’ del sindicalismo, como el flamante secretario general de la UOM, Abel Furlan, replican a los Grabois de la economía popular – algún ruido y ninguna nuez. Hacen el aguante a los que operan arriba de ellos, sin otro recurso a mano. Se reúnen las condiciones para un obrerazo. Este es el mensaje que viene de los obreros del limón en Tucumán, de la gran huelga de la docencia y la salud en Mendoza, de las huelgas en las minas, de las broncas en aumento en las fábricas y de la politización creciente en las barriadas. 

 Jorge Altamira
 29/07/2022

La “burbuja” Sergio Massa


Cuando algunos periodistas señalan que la asunción de Sergio Massa como ministro plenipotenciario fue “saludada por los mercados”, presentan las cosas al revés. Massa sólo llegó a ministro después del fulminante operativo clamor puesto en marcha por los ´mercados´, o sea, por el capital financiero, a través de un rush alcista de la bolsa y de los títulos públicos. Esta operación brutal terminó arrasando, al menos por ahora, con las resistencias y choques intestinos que provocaba la designación de Massa. Es el caso del gobernador chaqueño Capitanich, que aspiraba a ese mismo cargo pero en nombre del kirchnerismo. El gobierno había anunciado “una reunión” con Massa para este fin de semana. La bolsa le impuso otros tiempos – una demora en la designación hubiera sido recibida con otra corrida cambiaria. El kirchnerismo y su jefa, expertos en verborragia contra los “poderes concentrados”, han asistido en silencio a este golpe de mercado vestido de crisis ministerial.

 El “plan” Massa

 La segunda impostura que se difunde en estas horas es la del llamado “plan” Massa, o sea, la pretensión de que el jefe de diputados llegue al poder ejecutivo con una iniciativa estratégica. El gran capital, en verdad, ha improvisado la carta de Sergio Massa en medio de una crisis de financiamiento del Estado y de la propia burguesía, de la cesación de pagos del Tesoro y del Banco Central, de un acuerdo con el FMI hecho pedazos en cuestión de meses y de un agravamiento histórico de la miseria social. Los que fogonearon la asunción de Massa anuncian un “plan” que, en verdad, apenas espera sortear la inminencia de un colapso económico. El superministro quiere conseguir un ingreso mínimo de divisas con los 2.000 o 3.000 millones de dólares que podría entregar los sojeros a cambio del “dólar soja”, que los economistas de Massa le sugirieron al gobierno. Pero ahora, ya con Massa ´adentro´, se les ha asegurado a los sojeros que ese “colchón” mínimo de reservas es el que permitirá una posterior devaluación – sea bajo la forma de un desdoblamiento o de una liberalización directa del mercado cambiario. Mientras tanto, y para desalentar la demanda de dólares, se puso en marcha una fuerte suba de la tasa de interés y de los rendimientos del Tesoro, para regocijo de los especuladores. Con esta disparada de los intereses, el albertista Pesce espera salvar su propio pellejo al frente del Banco Central. La etapa Massa, por lo tanto, preanuncia una recesión económica. 
 Con el arribo de Massa, el gobierno “todista” pretende ofrecerle al FMI suficientes garantías políticas para la dispensa o “waiver” (perdón) que deberá gestionar ante el FMI en setiembre próximo, cuando tenga lugar la próxima revisión del acuerdo. Naturalmente, Massa deberá ofrecer algo más que palabras, o sea, un ajuste fiscal bien más severo que el anunciado por Batakis. Significativamente, la renunciada ministra también visitó en Estados Unidos al secretario del Tesoro yanqui, David Lipton. Buscaba el favor de los Estados Unidos para el perdón del Fondo y, probablemente también, una asistencia financiera de “emergencia”. Ahora, ese salvavidas -que Batakis no consiguió- tendrá que ser tramitado por el superministro, quien se quedó con la batuta de la “relación con los organismos internacionales de crédito”. Massa es un habitué de la embajada norteamericana y de la AmCham. En medio de la guerra de alcance mundial, cualquier alivio financiero planteará como contrapartida un alineamiento sin condiciones de Argentina en el bloque de la OTAN, ello, cuando los antagonismos internacionales se multiplican e involucran, por ejemplo, a China, un socio comercial e inversor crucial para la burguesía argentina. Asi las cosas, el hombre que viene como “bombero” de una crisis terminal puede terminar ampliando el alcance de esa crisis. 
 En otro frente de tormenta, Massa promete revisar la política energética, y abrirle paso a un aumento de tarifas más ambicioso que la “segmentación”. Es una exigencia del ajuste fiscal, por un lado; pero sobre todo, de los monopolios petroleros y eléctricos que tienen al massismo como aliado, y en algún caso, como socio. El choque con los secretarios de energía camporista está a la vista, a menos que guarden violín en bolsa frente al nuevo tarifazo. 

 ¿Cavallo 2023? 

Los que en estas horas se entusiasman con el nombramiento de Massa suponen que el cimbronazo económico que promete sería suficiente para desatar un ingreso de capitales al estilo del que tuvo lugar con Menem y Cavallo en 1991, o, más tímidamente, con el Macri de 2016. Se olvidan, por un lado, de una crisis financiera internacional que está succionando los capitales de la periferia del mundo – el banco central norteamericano acaba de disponer una nueva suba de la tasa de interés. Pero soslayan, principalmente, el alcance de la bancarrota financiera argentina, cuya deuda -renegociada hace solos dos años- anticipa un nuevo y seguro default. Por lo pronto, la suba de la tasa de interés intenta recrear el interés por la deuda pública en pesos, pero vuelve explosiva a la hipoteca del Banco Central, cuyas Letras deberán arrojar ahora rendimientos más elevados. Ninguno de los anuncios del pretendido “plan” Massa resuelve esa quiebra del Estado, que se extiende al conjunto del régimen social y político. 
 El combo para rescatar a un gobierno agotado -devaluación, tarifazos, ajuste- echa nafta al fuego de una crisis social caracterizada, por un lado, por el empobrecimiento masivo. Pero también, por una carestía y desorganización económica que ha convertido en papel mojado a las paritarias y sus sucesivas revisiones. Lo demuestran los conflictos en puerta en la UOM, en el transporte, en el neumático y en la docencia de numerosas provincias. A la luz de este conjunto de contradicciones, el mentiroso “plan” Massa podría revelarse, más temprano que tarde, como una “burbuja”. Los especuladores que dispararon el valor de las acciones y bonos para empujar a su designación podrían salirse de sus colocaciones bastante antes de lo pensado. En el plano político, hay que sacar todas las conclusiones del caso: los “nacionales y populares” han concluido en una versión refritada y tardía del cavallismo, al cual, en definitiva, los K también apoyaron en el pasado. Lo mismo vale para la burocracia sindical que no ha abierto la boca en estas horas. Le cabe a la clase obrera, por medio de coordinaciones, autoconvocatorias y de un congreso propio, preparar una lucha decisiva -la huelga general- contra el ´rodrigazo´ que pergeña el ´amigo de la embajada´. 

 Marcelo Ramal 
 29/07/2022

jueves, 28 de julio de 2022

Batakis vuelve de Washington con las manos vacías


Se dedicó a ratificar el ajuste ante el FMI y las grandes empresas yanquis. 

 La ministra de Economía Silvina Batakis completó su primer mes de gestión con una gira por Estados Unidos, hacia donde viajó para reunirse con las autoridades del FMI y el Tesoro estadounidense, y mantuvo encuentro con grandes bancos y empresas yanquis. En cada instancia, la funcionaria ratificó su compromiso con el ajuste y aseguró contar para ello con el respaldo de todas las alas políticas del Frente de Todos, incluido el que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner. 
 En su estadía en Washington Batakis mantuvo un cónclave con Kristalina Georgieva, titular del Fondo, en el cual se rindió cuentas por el estado de las cuentas fiscales, y se reafirmaron las metas de recortes del gasto público -a despecho de las expectativas de conseguir un “waiver” (perdón). Para lograrlo, deberán emplear lo que la propia Georgieva definió días atrás como “medidas dolorosas”, ya que implica proceder en el segundo semestre a una caída del 7,8% real en las erogaciones del Estado. Los recortes seguirán golpeando sobre jubilaciones de indigencia, una obra pública paralizada, menores transferencias a las provincias y el congelamiento de los pases a planta. 
 Quiénes son los que van a pagar las consecuencias de este ajuste está fuera de discusión. Para graficarlo basta con tomar nota de que la ministra se negó a recibir a la Unidad Piquetera, que le reclamó una audiencia para manifestarle los reclamos por los que se movilizan decenas de miles en todo el país, pero completó una agenda en la capital norteamericana de citas con los especuladores de Wall Street (como el Citibank, Goldman Sanchs, Santander) y en la cámara de comercio con gigantes como Chevron, Google, Amazon y General Motors. El desdoblamiento cambiario a medida de los sojeros para tentarlos a liquidar la cosecha es solo un botón de muestra de cómo el brazo del gobierno se tuerce siempre en beneficio del gran capital. 
 Como sea, la presiones del capital financiero y el imperialismo se hicieron sentir, no solo en la ratificación de las metas del programa fondomonetarista sino también en las condiciones que pusieron el Banco Mundial y el BID antes de acceder a darle créditos en dólares a Argentina. Es que más allá de que Batakis declame tener respaldo político suficiente, semejante ataque a los trabajadores está concentrando tensiones en la calle. Es por eso que Alberto Fernández se vio obligado por la lucha piquetera a anunciar un bono de 11.000 pesos para los beneficiarios del Potenciar Trabajo, a todas luces insuficiente pero arrancado con la movilización popular. Que ahora la Utep, la CGT y las CTAs deban amagar con volver a las calles expresa cómo crujen todos los operativos de contención del descontento popular. 
 En plena corrida, Batakis va a aterrizar en Buenos Aires asegurando traer bajo el brazo el apoyo del FMI, el gobierno de Estados Unidos y las principales multinacionales, pero lo cierto es que es las metas no solo son incumplibles sino que los esfuerzos por satisfacerlas están disparando la inflación, paralizando la economía, acrecentando una bola de deuda que decanta en estas estampidas al dólar, y sobre todo empobreciendo más y más a la población trabajadora. A cada paso es más notoria la urgencia de un paro nacional y un plan de lucha contra el ajuste, en la perspectiva de pelear por una salida de los trabajadores a la crisis.

 Iván Hirsch

El gobierno del Banco Central, los últimos días de los Fernández


El gobierno nacional ha perdido el control de la política económica. Ya la había transferido al FMI y su comisión de control, ahora al Banco Central. El BCRA, sin embargo, no tiene la autoridad legal y política para determinar la política económica, ni tampoco la capacidad financiera, porque su patrimonio es negativo y su deuda, impagable. La mentirosa independencia del gobierno que proclama la Carta Orgánica del Banco Central se ha transformado en su contrario -en la subordinación real del primero al segundo. 
 El “dólar-soja” no pasa de un eufemismo. El capital financiero que arrienda los campos para producir el poroto es invitado a acompañar una operación financiera de dudosísimo sustento, esto porque el Tesoro Nacional como el BCRA se encuentran en cesación de pagos, o sea, en bancarrota. Lo muestra la exclusión de esta operación de los otros cultivos de exportación. Políticamente, sin embargo, estamos ante una maniobra devaluatoria, como lo demuestra el seguro de cambio para los sojeros, que acompaña todo este dislate. El capital agrario seguirá sentado sobre sus silobolsas, aprovechando la financiación que obtiene de los bancos nacionales a una tasa de interés negativa. 
 Estamos ante “los últimos días de Pompeya”, aunque de la envergadura de la mediocre politiquería nacional. Sergio Massa se precipita sobre los despojos que ayudó a construir, con la expectativa de encarar una devaluación en regla del peso, con el apoyo que dice contar de un ignoto capital norteamericano. Lo que ha conseguido es, sin embargo, que se destape un rival –el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich. No solamente Alberto sino también Cristina Fernández han perdido el control de la gestión oficial. Ahora tienen que enfrentar el ridículo de pedir a su tropa que no vaya a la clausura de la exposición ganadera en La Rural, luego de haberlos incitado a que lo hicieran. La CGT tendrá que desandar el camino de protestar contra “los formadores de precios”. La anarquía del oficialismo es un bocado de cardenal para que estos ‘formadores’ sigan remarcando precios, como lo están haciendo, por otra parte, en todo el mundo. 
 La clase obrera debe hacer oir su planteo político ante este desbande, mediante un Congreso Obrero y una huelga general. Los partidos del capital incitan en cambio a un “estallido”, como lo han hecho en el pasado, para propinar una derrota política a los trabajadores.

 Jorge Altamira

martes, 26 de julio de 2022

Cinco importantes procesos huelguísticos en el mundo


El aumento de la inflación a nivel internacional, con especial impacto en los combustibles y los alimentos, está desatando importantes procesos huelguísticos en el mundo, en defensa del poder adquisitivo de los salarios. Presentamos cinco casos importantes que tienen o tuvieron lugar en los países capitalistas más desarrollados en las últimas semanas. 

 1. Reino Unido 

La RMT (Unión Nacional de Trabajadores Marítimos, Ferroviarios y Transporte) realizó una histórica huelga ferroviaria los días 21, 23 y 25 de julio por aumento salarial y mejores condiciones de trabajo. Ante la falta de respuestas, este sindicato -que cuenta con 40 mil afiliados- volverá a parar este miércoles 27 y también el 18 y 20 de agosto. En tanto, los 6 mil maquinistas nucleados en Aslef pararán el 30 de julio. 
 También han votado ir a la huelga los 115 mil trabajadores del correo, pertenecientes a una compañía que fue privatizada en 2015. Hubo paros de choferes en varias ciudades y los recolectores de basura de Elmbridge y Surrey Heart realizarían desde fines de mes un cese de tareas de tres semanas. Los obreros de la cervecera Budweiser en Salmesbury, Lancashire, pararon 36 horas. 
 Por otra parte, los bomberos denuncian más de 11 mil despidos desde 2010 y amenazan con una medida de fuerza ante un insuficiente aumento salarial. 
 La inflación se ubicó en el 9,4% interanual en junio, la más alta en 40 años. Pero el promedio de aumento salarial de los últimos tres meses es de alrededor del 6%, según la Oficina Nacional de Estadísticas. En el sector privado, del 7,2%, y en el público del 1,5%. El sábado 18, 50 mil trabajadores desfilaron por las calles de Londres ante el aumento en el costo de vida. 
 Todo esto se produce en un contexto político de crisis, marcado por la renuncia de Boris Johnson, cabeza del reaccionario gobierno de los tories. Es resonante la ausencia de una medida de conjunto por parte de las conducciones sindicales. 

 2. Francia 

Los sindicatos ferroviarios franceses pararon el 6 de julio, en momentos en que la inflación se acerca al 10% interanual. Han sufrido ocho años de congelamiento salarial. Antes, los maquinistas, aeronáuticos del aeropuerto parisino Charles de Gaulle y los petroleros de la Total también realizaron medidas de fuerza.

 3. Alemania 

A mediados de mes, se efectuó una importante huelga portuaria que involucró a unos 12 mil trabajadores. Ya habían realizado previamente otras dos paralizaciones. Reclaman un aumento salarial del 14% anual, en tanto que la patronal oferta un 12,5% y por dos años. Como parte de las medidas, 5 mil obreros se movilizaron en Hamburgo. 
 Mientras tanto, los 20 mil trabajadores en tierra de la compañía aérea Lufthansa pararán este miércoles en defensa de sus salarios. 

 4. Bélgica

 El 20 de junio, los trabajadores belgas realizaron un contundente paro general convocado por las tres centrales sindicales (Federación General del Trabajo de Bélgica – FGTB-, Confederación General de Sindicatos Liberales -CGSLB-, Confederación de Sindicatos Cristianos -CSC). Esto fue acompañado por una movilización de 80 mil personas en Bruselas. Previamente, hubo medidas de fuerza en el sector público. 

 5. Corea del Sur 

Los obreros de un importante astillero en la ciudad sureña de Geoje estuvieron más de un mes en huelga en reclamo de un aumento del 30%. Durante el pico de la pandemia, sufrieron recortes salariales. Como parte de la lucha, ocuparon el puerto.
 Estos trabajadores pertenecen a más de 100 subcontratistas de Daewoo, uno de los pulpos capitalistas coreanos, y se dedican a la construcción de barcos, una actividad en repunte debido a una mayor demanda europea de gas natural licuado (GNL), alternativa al fluido ruso, que se transporta en buques. El conflicto salarial se cerró en los últimos días con la aceptación de un aumento menor de 4,5%, lo que ha dejado una gran inconformidad entre los huelguistas. 

 Gustavo Montenegro

Batakis se reúne con la directora del FMI para ratificar el ajuste


El fracaso del programa da cuenta del carácter incumplible del acuerdo. 

 La ministra de Economía, Silvina Batakis, se reunirá este lunes en Washington con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, refrendando el acuerdo firmado por Guzmán, y conversará con las autoridades del Departamento del Tesoro y del Banco Mundial. Batakis expondrá la imposibilidad del país para cumplir con las metas acordadas para el tercer trimestre para pedir una flexibilización (o “waiver”) de las mismas, pero ratificará los objetivos anuales y pedirá destrabar los desembolsos pendientes del BID. De esta manera, queda claro que todo lo que se desprenderá de esa reunión es más ajuste. 
 El programa de facilidades extendidas (EFF), suscrito con el organismo multilateral, contempla una reducción del déficit fiscal hasta el 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2022, una contracción de la asistencia monetaria al Tesoro hasta el 1 por ciento del PIB y un incremento de las reservas internacionales netas de 5.800 millones de dólares este año. 
 Para cumplir esos objetivos, la ministra declaró que buscará “dar un cierto orden y equilibrio a las finanzas del Estado nacional” y aterrizó sobre el Ministerio de Economía con un plan recargado de ajuste, en el mismo camino de Guzmán. De allí se desprendió el paquete de medidas que incluyó la unificación de cajas de los organismos públicos para controlar la erogación de gasto fiscal, el recorte de subsidios, el refinanciamiento de la deuda en pesos (en función de mayores prebendas y beneficios a los especuladores), el reforzamiento del cepo a las importaciones y el desdoblamiento cambiario (en función de garantizar el acopio de divisas).
 Sin embargo, los títulos públicos argentinos se derrumbaron y los dólares paralelos no han parado de subir. El gobierno no logra acumular divisas, la bola de deuda en pesos es una bomba a punto de explotar y los márgenes de emisión no permiten ningún salvataje, las altas tasas de interés agravan la recesión, la inflación continúa disparándose mes tras mes y la última corrida cambiaria recrudece la pulverización del poder adquisitivo y atenta contra las ya derruidas reservas. Durante el último mes, el Banco Central perdió USD 981 millones solo en concepto de intervención en el mercado cambiario, una cifra a la que debe sumarse el gasto en energía, que representó USD 1.500 millones más. Hoy, al retomar las compras, adicionó otros 45 millones (Infobae, 22/7). 
 Para intentar paliar la sangría de divisas, el gobierno decidió fomentar el negociado con la deuda del Tesoro, en beneficio de la banca y los fondos de inversión y evalúa un desdoblamiento cambiario, que ya implementa con el dólar turista, para seducir a los pulpos del agro (quienes están al frente de la fuga de divisas) y que estos liquiden la cosecha (que se encuentra retenida en una pugna por mayor devaluación y quita de impuestos). Este desdoblamiento conforma una devaluación encubierta, o en cuotas, algo que el FMI reclama profundizar, lo que seguirá golpeando los salarios y las condiciones de vida de la masa laboriosa del país, que ya se ven afectadas por la imparable inflación, los tarifazos y la depreciación del peso. 
 Además, el recorte recargado del gasto público afectará a las jubilaciones, la asistencia social, la obra pública, el empleo público y los fondos para las distintas esferas del Estado, como educación, salud, cultura, transporte, etc. Los haberes de la mayoría de los jubilados seguirán entonces corriendo cada vez más de atrás a la canasta de indigencia, mientras el retaceo en infraestructura va a agravar la recesión industrial y la falta de empleo, a la vez que se procederá en el congelamiento del ingreso de personal a todos los organismos nacionales y, por lo tanto, a la continuidad de la precarización de los empleados estatales, entre otras consecuencias graves para el conjunto de la población laboriosa de este país. 
 El fracaso del programa da cuenta del carácter incumplible del acuerdo, pero a su vez vaticina mayores ajustes de tuercas para los meses siguientes y desnuda el nivel de sometimiento que tiene el país al capital financiero, dado que si el FMI no garantiza los desembolsos, la crisis política sería insalvable y el gobierno ya no tendría más recursos para mantenerse en pie. A su vez, la economía argentina se encuentra extremadamente vulnerable a la crisis mundial, como sucede con los aumentos de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos y, como vemos, el gobierno se mueve fuertemente condicionado por el imperialismo en plena guerra en Ucrania y disputas a gran escala por el mercado mundial. 
 Queda claro quiénes se benefician con la crisis y quiénes la pagan. El ajuste fondomonetarista continuará su curso y las contradicciones que presenta el acuerdo seguirán descargándose sobre las mayorías. Por lo tanto, necesitamos una intervención obrera y popular para tirarlo abajo, en esa perspectiva se inscribe la campaña por un paro nacional y un plan de lucha. 

 Camila García

lunes, 25 de julio de 2022

Jorge Altamira: “Hay que ir a una huelga general"

Dólar, inflación, desempleo y pobreza: qué se puede hacer ya mismo - Fabián Harari

Por quién se tuerce el brazo de Alberto Fernández


Panorama político de la semana. 

 Batakis, Fernández, el dólar y la soja

Este viernes, Alberto Fernández dijo en la presentación del programa Construir Ciencia que no le van a torcer el brazo, en referencia a los grandes productores agropecuarios que dilatan la liquidación de la cosecha con la especulación de una devaluación del peso. 
 Pero en paralelo, sus funcionarios trabajaban en un esquema para “tentar” a esos grandes productores con un nuevo beneficio: reconocerles un tipo de cambio superior al oficial -entre un 30 y 40% por encima, según Clarín Rural. Esta variante ha empezado a ser denominada por los diarios como un “dólar soja”, y busca que ingresen divisas, en medio de una caída de las reservas del Banco Central que ya están en terreno negativo, como señala Sofía Hart en su análisis de las últimas medidas del gobierno frente a la corrida cambiaria (tipo de cambio preferencial para turistas extranjeros, límites a la operación con Cedear que suelen usarse para fugar capitales, etc.). El gobierno, que no puede ver más allá del corto plazo, busca aguantar hasta la primavera, cuando cree que quedará atrás el impacto dislocador de las importaciones energéticas. 
 El “dólar soja”, una virtual quita de las retenciones, doblaría el brazo del presidente, que ya nos ha acostumbrado a hacer declaraciones contra los “mercados” para hacer lo contrario después. Desde la propia campaña electoral, cuando dijo que iba a usar la plata de las Leliq para favorecer a los jubilados, y hoy esa bola asciende a los 6 billones de pesos, mientras los pasivos sufrieron un recorte de sus ingresos. 
 Pero hay más, porque el presidente también planteó que “la puja distributiva se vuelva en favor de los más necesitados”, mientras la ministra de Economía, Silvina Batakis, se tomaba un avión a Estados Unidos para hacer buena letra ante el imperialismo. Allí se verá con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, quien ha planteado que en el segundo semestre la Argentina debe avanzar en un recorte real de las jubilaciones y todo el gasto público para cumplir con las metas del pacto; se verá también con funcionarios del Banco Mundial, inversores de Wall Street, y directivos de Google, Chevron, General Motors y Amazon (La Nación, 23/7). 
 Con el acuerdo con el FMI, al revés de la frase de Fernández, la desigualdad social y la pobreza se incrementarán. Mientras el gobierno ajusta a los sectores populares y dice que no hay plata para las reivindicaciones más básicas, la clase capitalista encuentra los mecanismos para seguir enriqueciéndose. Mención especial merece la oposición de Juntos por el Cambio y los “libertarios”, que desfilan estos días por la muestra de la Sociedad Rural y presentan a los grandes hacendados poco menos que como los salvadores del país, cuando en realidad son los que se lo han apropiado. 
 Pero la calle se ha colocado en el centro de la escena política, como destaca Santi Nuñez en el editorial de esta semana de Prensa Obrera. Las grandes movilizaciones del movimiento piquetero, que lucha por trabajo genuino y contra el hambre, así lo demuestran. El agravamiento de la crisis ha empujado incluso a sectores del oficialismo, como la Utep, a movilizarse. 
 La CGT, después de varias semanas de deshojar la margarita, ha convocado a una movilización para el mes de agosto, pero que evitará deliberadamente la Casa Rosada. De un paro nacional, ni hablar.
 En contraste con la burocracia, la Unidad Piquetera convoca a movilizarse el 27 de julio a Plaza de Mayo y todas las plazas del país, por un bono de emergencia de 20.000 pesos y un aumento que lleve el salario mínimo a 100.000 pesos, ante la escalada inflacionaria. Por trabajo genuino, por un plan de obras públicas y viviendas. 
 En los lugares de trabajo, también se producen aguerridas luchas por el salario, como la de los obreros del neumático, que ya han hecho 14 paros; la docencia universitaria; la docencia autoconvocada del interior; o los mineros de Cerro Moro, que estuvieron una semana de huelga en Puerto Deseado, Santa Cruz. 
 La clase trabajadora no quiere pagar la crisis que generaron la clase capitalista y sus partidos. 

 Buen domingo. 
 Gustavo Montenegro

¿Hay en marcha un golpe en Argentina?


En un video ´viral´ el carapintada Aldo Rico ha convocado al ejército a “prepararse para las circunstancias de violencia”, ya que “todos están en la calle y no hay gobierno”. La llamada a “una reunión antes de la crisis y la batalla (sic)” fue correctamente interpretada como una arenga al golpismo aunque este todavía no se asiente sobre una base política definida. 
 Las declaraciones de Rico ilustran la temperatura de la crisis política. Cuando ninguna de las fracciones oficialistas presentan una salida y la oposición se refugia para que no se la pidan aparece este elemento retirado del Ejército a exhortar que las fuerzas armadas cumplan esa función. La convocatoria pide por la “recuperación de la autonomía política” como llamado a una intervención que resuelva este enorme impasse político de la burguesía nacional y sus partidos. Actor decisivo durante 100 años de historia Argentina los intentos para recuperar esa función política exceden a Rico como lo probó, en su momento, la designación de Cesar Milani por Cristina Kirchner y su campaña de ´politización´ del Ejército. La “disolución nacional” y las convocatorias, por el momento periféricas, a una salida extrema o de fuerza contra la voluntad popular, ilumina por completo la crisis argentina.

 Reunión de La Rural

 El video de Rico, de todas formas, no acompaña la opinión general de la clase dominante. La reciente reunión de empresarios en la Sociedad Rural se desarrolló en una clave distinta: el reclamo al Frente de Todos a que “tome medidas” y el temor anunciado de un “estallido social en las calles” (La Nación, 21/7). En la cena de los principales popes de Arcor, Techint, el Grupo Clarín y toda la plana central de la burguesía nacional primó la idea de ´ayudar´ al gobierno exhortándolo a que ordene su coalición. El “problema político” que reconocen todos continua para la burguesía dentro de los márgenes del actual oficialismo, “hasta que las cosas confluyan en el partido gobernante esto va a seguir así” (Werthein, ídem). 
 La oposición repite este dictado y reclama contra “las internas del gobierno” que “le echan leña al fuego” exigiendo un “plan del oficialismo'' (La Nación, 19/7). Frente al descalabro del gobierno en Juntos por el Cambio son conscientes de que ellos mismos no reúnen condiciones para candidatearse como solución política actual. En eso consiste los llamados a Cristina y Alberto a que “se hagan cargo” del ajuste. Esta oposición -y decididamente tras la fallida experiencia macrista- se exhibe agotada para siquiera enunciar cuáles serían las medidas frente a la crisis. Todo esto un año y medio antes de la posibilidad del recambio electoral. 

 Peronismo 

A despecho de Aldo Rico la expectativa y la apuesta del capital se mantiene en el peronismo. A su ´favor´ siendo el último y el único aparato estatal presente en la Argentina. En eso consisten sus intendentes y gobernadores, pero especialmente la burocracia sindical y los llamados movimientos sociales que actúan como quinta columna del Estado en los movimientos de trabajadores.
 El equilibrio, de todas formas, es delicado. Así lo prueban las discusiones al interior de la CGT de una marcha que comenzó “contra la inflación y los remarcadores” y termina anunciándose como una movilización de directo apoyo al gobierno, El deshilachado Alberto Fernández convocó, en su ´respuesta´ a los ´especuladores´ a “movilizaciones”, demostrando una pretensión de jugar políticamente todas la próximas protestas que considera inevitables. El fracaso anunciado de todas estas operaciones políticas puede terminar con una implosión del aparato del gobierno y del propio peronismo. A diferencia de lo ocurrido luego del rodrigazo, donde la dictadura de Videla sustituyó al peronismo de tener que aplicar él las exigencias económicas de envergadura que reclamaba la clase capitalista, ahora tendrán que recorrer todo el camino de una confrontación de proporciones contra la clase obrera.

 Estallido 

En el video de Rico, pero también en La Rural e incluso en declaraciones de ´piqueteros´ oficialistas lo que resalta es el anuncio de un estallido. El problema político y económico es de fondo porque el gobierno corre detrás del dólar y por los planes que anuncia asegura un descontrol de toda la situación. La devaluación, ya sea en dosis como en la actualidad o bruscamente como se pretende, no tiene ningún tipo de respaldo porque el país se encuentra quebrado. Sin reservas y sin ningún préstamo de envergadura a la vista. Esto significa que cualquier devaluación sería sin ancla alguna, llevando el tipo de cambio a niveles impredecibles. En este sentido Argentina se encuentra por detrás de Sri Lanka que ya negocia un préstamo en conjunto del FMI y China para intentar blindar al país de la disolución económica. 
 Las insinuaciones de golpes y estallidos configuran un escenario de enorme necesidad de intervención política por parte de la clase obrera. Política Obrera prepara en ese sentido la campaña por una convocatoria a un congreso de trabajadores y la huelga general. Los ritmos de la reacción al impacto de la crisis lo establecerán las masas.

Fede Fernández
24/07/2022

Evita inmortal y el cadáver insepulto del peronismo


A 70 años de la muerte de Eva María Duarte de Perón. 

 Hace 70 años, se reprodujeron las siguientes palabras por radio y en cadena nacional “ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la nación”. Una multitud participó de su velatorio que duró semanas (su cuerpo fue embalsamado), con más de 15 horas de espera para pasar por el féretro, el mayor de toda la historia argentina. La CGT convocó a tres días seguidos de paro.
 María Eva Duarte de Perón, “Evita”, que falleció tan solo a los 33 años de edad, despertó una simpatía popular gigantesca por su accionar en beneficio de los más empobrecidos y de los trabajadores en su conjunto. Impactó en una forma extraordinaria a nivel internacional. Ha sido objeto de una literatura enorme, como en el cine y en el teatro. De origen humilde, muy joven y mujer, su nombre trascendió el país y atravesó a todas las clases sociales. 
 En lo que atañe a una caracterización política estricta, fue la agitadora por antonomasia de un gobierno bonapartista, que de entrada había advertido al gran capital que en el escenario revolucionario posterior a la segunda guerra mundial, era necesario sustraer a las masas del comunismo, mediante concesiones sociales excepcionales. Bajo otras formas de gobierno fue lo que ocurrió en todo el mundo, desde África, Asia y América Latina a los principales países de occidente que habían quedado afuera de la ocupación militar de la Unión Soviética. 
 Este cuadro histórico explica el rol ‘sui géneris’ de Eva Perón – partidaria de las reivindicaciones sociales de los trabajadores, de un lado, y una anti-comunista militante, del otro. Nadie como ella militó por el desalojo de la izquierda de la época de los sindicatos y por la estatización del movimiento sindical. Desde el inicio la emprendió contra los burócratas que apoyaron la llegada del peronismo, pero desde una pretendida posición independiente. La cruzada que Evita impulsó contra cualquier forma de independencia de clase de la clase obrera, bajo el primer peronismo, la aleja de la fantasía setentista según la cual “Si Evita viviera sería Montonera”. Su línea de acción estaba más infinitamente más cerca del burócrata de la UOM, José Ignacio Rucci, que de Eduardo Firmenich. 
 Evita desató también el odio feroz de los círculos oligárquicos, como el de la pequeña burguesía liberal y universitaria, y de los partidos socialista y comunista. El neutralismo internacional que mantuvieron numerosos líderes nacionalistas en la segunda guerra fue caracterizado como pro-nazi, en función del apoyo de la izquierda a la alianza entre Estados Unidos y Gran Bretaña, fundamentalmente, con la URSS. La burocracia rusa pretendía que los países sometidos por el imperialismo yanqui se alinearan con su opresor nacional. Ciertamente, muchos de estos movimientos nacionalistas estaban convencidos que la independencia de sus países se alcanzaría en el caso de una victoria del hitlerismo. El resultado de la guerra los obligó a cambiar de campo. La forma extrema en que Evita desarrolló el bonapartismo de Perón, la ha llevado a ocupar un lugar destacado en las ciencias políticas y en la atención de los pueblos. La revolución mexicana de 1910, conducida por el nacionalista Madero y enseguida Zapata y Pancho Villa; la revolución boliviana de 1952, que entronizó al gobierno del MNR; y el peronismo que llegó al gobierno después del 17 de octubre, fueron los grandes movimientos históricos nacionales hasta la victoria de la Revolución Cubana. 
 Eva Perón muere entre dos episodios relevantes – la renuncia a ser candidata a la vicepresidencia, acompañando a Perón, en agosto de 1951, y el golpe militar de 1955. La renuncia obedeció al veto que impuso el alto mando de las fuerzas armadas a esa candidatura, que rehusó a poner la institución bajo el control de un grupo familiar; un mes más tarde un general de la familia Menéndez impulsaría un golpe militar que fracasó. Cuando en septiembre de 1955 Perón buscó asilo en una cañonera de Paraguay, una mayoría del pueblo peronista se manifestó convencida de que Eva Perón hubiera aplastado el golpe e incluso armado a la clase obrera si ello hubiera sido necesario. Existen registros históricos que señalan que Evita compró armas para entregar a los sindicatos y resistir el golpe. La naturaleza francamente extraordinaria y excepcional de la década del primer peronismo sirvió de fuerte educación política para una minoría de la juventud que se encaminaba por el camino del trotskismo, o sea de la IV Internacional, aunque buena parte de ella retornó al peronismo o coqueteó con él en el plano estratégico, como ocurrió después del cordobazo 
 Su figura ha sido rescatada por el peronismo en forma sistemática, incluso cuando Menem forjó la alianza con Alsogaray, el número uno de los golpes del 55, del 66 y del 76. El relato histórico del peronismo sufrió las más extremas mutaciones, en consonancia con su carácter ‘sui generis’, o sea que sirvió a todas las finalidades del momento. A eso se refería Marx, al menos en parte, cuando abordó el bonapartismo en Francia en su segunda versión, a partir de 1850, al observar “que el pasado oprime la conciencia de los vivos”. Cristina Kirchner se autoproclamó bonapartista varias veces, sin darse cuenta que para Marx, las segundas vueltas en estos casos, son invariablemente una farsa. 
 Perón rebautizó al proletariado como “descamisados”, para redireccionarlo hacia el Estado. Sobre Perón, dice Eva en su libro “La razón de mi vida” (un texto de lectura obligatoria en las escuelas públicas) que “el nuevo Líder les hablaba del espíritu y de sus valores, no les predicaba la lucha entre el capital y el trabajo sino la cooperación, y aun les decía que era necesario poner en la práctica los viejos principios olvidados del cristianismo”, y que “el objeto fundamental del Justicialismo en relación con el movimiento obrero es hacer desaparecer la lucha de clases y sustituirla por la cooperación entre capital y trabajo”. 
 Eva Perón, que en su fugaz carrera como actriz llego a ser presidenta de la Asociación Radial Argentina (ARA), pasó a jugar un rol determinante, una vez electo Perón como presidente. Participó de la vinculación de la Secretaria de Trabajo y Previsión con ciertos dirigentes sindicales y por encima del funcionario de esa secretaría, José María Freire, del gremio del vidrio. Evita recibía a las delegaciones sindicales, mediaba en conflictos, realizaba visitas a fábricas y convenciones sindicales. Seguía personalmente todos los asuntos laborales que le presentaban así como las obras para la estructura de los sindicatos, la construcción de sedes, casas de afiliados y la ampliación de instituciones de prestación social, recreativas o de salud. Incluso la entrega directa de subsidios. La posterior conformación de la “Fundación Eva Perón”, de prolífica acción social, recibiría sonantes aportes de los sindicatos enrolados con el peronismo. Muchos dirigentes sindicales o aspirantes reconocieron de inmediato la palanca que podían obtener en su propio sindicato a partir de una alianza con el Estado a cambio de la denominada “lealtad peronista”. 
 En cierta medida, y en oposición a los recientes dichos de CFK, el peronismo llevó una “tercerización de la protección social” mediante los sindicatos a los cuales convertiría paulatinamente en sucursales del gobierno, entrelazando sus cajas. . 
 Evita se encargaba de combinar una intensa campaña ideológica con una implacable exigencia de disciplinamiento y alineamiento con el Estado. La fidelidad de los dirigentes tenía un carácter individual mientras que los mítines con obreros tomaban forma de actos políticos, no de asambleas con resoluciones de lucha. Prontamente Evita empezó a apuntar “traidores” a los sectores díscolos del movimiento obrero. Puso un particular empeño en combatir la influencia del marxismo en el movimiento obrero, denunciándolo como una “ideología extraña”, contraria “al sentir nacional”. Les decía a los obreros que ellos debían tener “un solo himno, una sola bandera”. La animosidad contra la izquierda está registrada en numerosos discursos de Evita. En uno de ellos se la escucha llamar a “romper un botellazo en la cabeza a los que critiquen al general Perón” (https://www.youtube.com/watch?v=MGd52-3_qK8). Su accionar en la huelga ferroviaria del 50-51 está registrada en la película escrita por José Pablo Feinmann y protagonizada por Esther Goris, en donde Evita llama a los obreros a levantar la huelga con una profunda hostilidad y bajo la amenaza de “echar leña”, apuntando específicamente a anarquistas, socialistas y comunistas. La huelga sería ilegalizada, reprimida con bandas para estatales y también con el ejército, incluyendo detenciones y despidos. Es imposible no ver aquí el germen de las bandas de la triple A que serían armadas por Perón, una vez más ante un nuevo y mayor resurgimiento independiente en el movimiento obrero que venía del Cordobazo y las huelgas fabriles del 75. 
 Evita fue la primer mujer en la Argentina con un protagonismo político indiscutible. Intervino fuertemente en las elecciones del 46. Fue la abanderada por la implementación del voto femenino. Impulso un partido propio femenino dentro del peronismo. Defendía la “profesión de mujer” y un lugar reservado en el “hogar” (ver La Razón de mi vida) en donde se puede apreciar claramente la subordinación del peronismo a la fe religiosa cristiana. Dicho esto, Evita se distanciaba del feminismo y hablaba de los problemas de las mujeres poniendo acento en su condición obrera. Propuso una asignación medida como la mitad de un salario medio nacional para las amas de casa. Fue opositora al aborto legal.
 En 1948, Evita promovió incorporar en la legislación los derechos de los adultos mayores mientras que su fundación construía cientos de hogares para ancianos (Su partido sería luego el encargado de llevar a la destrucción completa estos derechos, convirtiendo a la jubilación en un negociado privado para las financieras (AFJP), aniquilando la movilidad jubilatoria e imponiendo ingresos mínimos de indigencia). En tiempos de CFK, un emblemático afiche del Partido Obrero del 2010 rezaba “Si Evita viviera…Sería una jubilada con 1.046 pesos” ,y denunciaba al kirchnerismo por rechazar un aumento y la movilidad jubilatoria en detrimento del pago de la deuda. Una política que continua incólume a la fecha bajo el gobierno de los Fernández 
 La corta, intensa e irrepetible trayectoria política de Eva es una de las mejores vidrieras de los límites insalvables de los movimientos nacionalistas de base capitalista por llevar adelante las aspiraciones del pueblo, en la época de decadencia del capitalismo. La burguesía nacional, protegida por Eva y el peronismo, promovieron sanguinarios golpes de estado y siguen intentando barrer todos los con todos los derechos de los trabajadores. Hoy son el principal puntal del “golpismo de mercado” fugando capitales y promoviendo una mega devaluación. Los cimientos burocráticos del sindicalismo peronista, edificadas enormemente por Eva Perón, hoy son un peso muerto en la bancarrota social en curso.

 Emiliano Fabris
 24/07/2022