En los últimos meses, drones ucranianos han atacado en repetidas ocasiones la región de Leningrado, centrándose en las instalaciones energéticas. Estos drones, cargados con explosivos, suelen llegar al noroeste de Rusia atravesando los espacios aéreos de Letonia, Estonia, Lituania y Finlandia.
Los ataques en la profundidad al territorio ruso se han vuelto más frecuentes, desde la “Operación Spiderweb”, de junio del año pasado, que afectó a la base aérea de Belaya, en Siberia Oriental (Irkutsk), a 4.300 kilómetros del frente. La capacidad de Ucrania ha dañado a un enemigo varias veces superior en un radio muy amplio.
El intercambio de proyectiles que surcan el aire ha eclipsado la batalla terrestre. Putin, por toda respuesta, ha lanzado una andanada de misiles de diverso porte, incluido el Oreshnik, una novedad de élite del arsenal ruso. La cúpula del Kremlin sume al enemigo en la oscuridad y el frío con el pretexto de que la infraestructura destruida está vinculada al esfuerzo militar. El carácter reaccionario de la guerra de la élite rusa es inocultable.
Bálticos, Nórdicos, Polonia
La militarización acelerada del frente báltico-nórdico de la OTAN confirma que estamos en presencia, largamente, de una guerra a escala europea.
Polonia lidera la carga. Su plan “Eastern Shield” prevé fortificaciones masivas en la frontera con Rusia y Bielorrusia, sistemas de vigilancia avanzados y una expansión acelerada de capacidades militares.
Polonia acaba de anunciar la histórica compra de 146 vehículos blindados, por un total de 2.000 millones de dólares. “Además de vehículos blindados, Varsovia ha estado adquiriendo tanques surcoreanos K2 Black Panther, obuses K9 Thunder, sistemas de cohetes HIMARS de Estados Unidos y cazas furtivos F-35” (sociedademilitar.com). Polonia está trabajando para aumentar su gasto militar hasta el 5% del PBI, posicionándose como “baluarte” del flanco oriental.
Ejercicios como los de la brecha de Suwałki, uno de los puntos geopolíticos y militares más sensibles del mundo, que corresponde al tramo fronterizo entre Polonia y Lituania, han aumentado escalonadamente. Esta estrecha franja apretada entre el enclave ruso de Kaliningrado y Bielorrusia, es el único corredor terrestre que conecta a los tres países bálticos con el resto de la OTAN.
Los Estados Bálticos han elevado drásticamente el gasto en defensa, conscripción regional. Se centran en guerra asimétrica, drones, ciberdefensa y fortificaciones, mientras acogen de forma rotativa a fuerzas aliadas. Su vulnerabilidad geográfica los convierte en el punto más caliente. Los nórdicos, con Finlandia y Suecia ya plenamente integrados en la Alianza, marcan un cambio tectónico. Finlandia aporta profundidad estratégica y una artillería formidable; Suecia, tras décadas de neutralidad, acelera adquisiciones (buques, misiles, artillería) y eleva su presupuesto militar hacia el 3% del PBI. Noruega y Dinamarca incrementan presencia en el Ártico y el Alto Norte, con énfasis en submarinos, patrulla marítima y capacidades antiaéreas. Distintos ejercicios integran a estos países en maniobras multinacionales de gran escala. La actividad es frenética: en 2026 se suceden ejercicios como Ramstein Flag (aéreo), Steadfast Dart y el paraguas Sword 26, que despliegan decenas de miles de efectivos, vehículos, drones y sistemas de IA a lo largo de miles de kilómetros desde el Alto Norte hasta Polonia. Gotland, la “isla llave” sueca, se fortifica como avanzada contra Kaliningrado. Este rearme no es mera “disuasión defensiva”: representa la militarización agresiva de la OTAN, que cierra el cerco estratégico alrededor de Rusia y destruye cualquier ilusión de zona tapón pan-regional que Moscú pudiera haber imaginado desde el Ártico hasta el Báltico. La presencia de Finlandia y Suecia en la Alianza convierten el Báltico en un teatro hostil para la flota rusa, mientras Polonia y los bálticos crean una pinza que complica cualquier maniobra rusa hacia el oeste.
“Cualquier conflicto directo entre Moscú y la OTAN podría comenzar en los tres estados bálticos, considerados difíciles de defender dada la proximidad de Rusia y la lentitud con la que la alianza está reforzando sus defensas en el flanco oriental”, apremia el Financial Times (4/6).
Moscú responde con su propia actividad (ejercicios Zapad), pero enfrenta una correlación de fuerzas cada vez más desfavorable en su “patio trasero” inmediato. Este ciclo de acción-reacción eleva el riesgo de escalada inadvertida: un incidente en Suwałki, Gotland o los cables bálticos submarinos podría convertirse en pretexto para un choque generalizado. En resumen, el flanco báltico-nórdico ya no es un teatro secundario. Se ha convertido en el nuevo centro de gravedad de la guerra
Putin en la encrucijada
Un reciente análisis publicado en “Russia in Global Affairs”, una de las principales revistas rusas de política exterior, concluye que los objetivos militares de Putin se han vuelto inalcanzables. El informe es interpretado por muchos como una nueva señal de la creciente disidencia dentro de la élite política rusa. El autor del texto, un reputado académico, sostiene que la ayuda militar occidental sostenida a Kiev impide que Rusia pueda superar a Ucrania en gasto e inversión en equipamiento y tecnología militar. Al mismo tiempo, argumenta que los esfuerzos de movilización ucranianos están logrando compensar eficazmente las limitaciones del sistema de reclutamiento ruso, más restringido: “La guerra se libra entre adversarios de similar nivel. Históricamente, este tipo de guerras rara vez han llevado a la destrucción total de uno de los bandos”, cita el Washington Post (3/6). "Liquidar al régimen antirruso", continua “es prácticamente imposible sin una ocupación militar total de todo el país durante un largo periodo. Para Rusia, esto es técnicamente imposible”.
El Kremlin busca desesperadamente recuperar la iniciativa ante una campaña de combates veraniega que se perfila más complicada. Los ataques con drones ucranianos de alcance medio están generando graves alteraciones en las redes logísticas y las principales rutas de suministro rusas a lo largo del corredor terrestre que conecta a Rusia con la península de Crimea a través del sur de Ucrania ocupada.
Camilo Márquez
08/06/2026















