martes, 3 de marzo de 2026

“Haremos todo lo que haya que hacer para ganar la guerra” – amenaza Trump al mundo entero


Al cabo de tres días de la guerra criminal desatada contra Irán, Trump ha declarado que hará “todo lo que tenga que hacer” para aniquilar al ejército y la marina iraníes y, por supuesto, al arsenal y las cabezas de la Guardia Revolucionaria, admitiendo que esto podría llevar semanas y meses. Irán, por su lado, ha atacado reiteradamente a las principales ciudades de Israel y las bases militares norteamericanas en los emiratos del Golfo, causando víctimas militares y civiles, aunque administrando el arsenal militar para una guerra de considerable duración. Desde El Líbano, Hizbollah ha ingresado a esta guerra contra el imperialismo con diferentes ataques a Israel, en una tentativa de abrir otros frentes contra los agresores; Yemen, supuestamente, haría lo propio. El estrecho de Hormuz ha sido bloqueado por Irán con un elevado perjuicio para el tránsito internacional de petróleo. Para el diario The Wall Street Journal el asalto a Irán es una tarea estratégica de “disuasión”, cuyo éxito comportaría la apertura de una época de "paz" en el Medio Oriente. Esto comporta un cambio de orientación en la guerra, que supuestamente debería tener por objetivo “un cambio de régimen”, mediante la sublevación de la población. El WSJ, en el editorial que citamos, exhorta al Mossad y a la CIA a realizar todas las operaciones necesarias para producir ese resultado, que podría incluir una sublevación del Kurdistán iraní, en la frontera con Turquía. La superioridad militar, electrónica y digital del imperialismo es manifiesta: no hay individuo en el mundo que no esté ‘fichado’. Con la ofensiva desatada contra el ‘eje’ constituido por Venezuela, Cuba e Irán, añade el diario: “Trump está mandando un mensaje a China y Rusia de que los costos de someter a prueba militar a Trump son considerables”. La guerra del imperialismo norteamericano y el Estado sionista es encuadrada, de este modo, en una guerra mundial por la colonización entera del mundo. 
 Los acontecimientos han desencadenado diferentes crisis en el espacio económico, que para los diarios financieros se encuentran “contenidos”. El precio del barril de petróleo ha subido y los mercados de valores han caído, pero dentro de un abanico de precios. Algunos columnistas han hecho notar, sin embargo, que no ha habido una corrida hacia los bonos del Tesoro norteamericano, considerado hasta ahora un mercado “refugio” por parte de los inversores; todo lo contrario. Para el Financial Times, sin embargo, un derrumbe de mayor consideración podría llevar a Trump a ralentizar la guerra o intentar la reanudación de una negociación, como ha ocurrido en el pasado en circunstancias de crisis graves; esta variante podría fracturar el frente militar y político con el sionismo. La inflación, de todos modos, se ha disparado en Estados Unidos, con repercusión en la política monetaria. Las autoridades de la Reserva Federal entienden que habría que elevar la tasa de interés de referencia, cuando Trump ha venido exigiendo lo contrario, para reforzar la guerra comercial contra sus competidores internacionales. 
 En una concesión significativa en cuanto a la caracterización de la crisis política en su conjunto, el WSJ opina que ella se ha agravado internamente en los Estados Unidos, en primer lugar, por el impacto económico de la guerra y, en segundo lugar, por el nulo apoyo con que cuenta entre la población (apenas un 25 por ciento). Esto impacta en un año electoral y en la decisión que pudiera tomar Trump de alterar las condiciones del comicio por medio de decretos de necesidad y urgencia (órdenes ejecutivas). Un desarrollo de este tipo pondría al imperialismo norteamericano en un impasse muy superior al que produjo la guerra de Vietnam, que se llevó puesto al presidente Richard Nixon. 
 En definitiva, Trump ha ido a la guerra preocupado por su supervivencia. Lo mismo que le ocurrió a Margaret Thatcher cuando desató la guerra contra Argentina, por Malvinas. Pero el envío de la flota inglesa al Atlántico Sur contó con el apoyo entusiasta de su población, de los sindicatos y de gran parte de la izquierda ‘trotskista’ y no trotskista. 
 Una derrota de la alianza Trump-Netanyahu representaría mucho más que una ‘disuasión’ al imperialismo: sería una crisis revolucionaria. La naturaleza reaccionaria del régimen de los ayatollahs es una cuestión enteramente secundaria en la presente guerra, porque ella tiene que ver con la supervivencia del propio imperialismo. 
 Movilicémonos por su derrota y por el desarrollo de una consciencia y una acción internacionalista de parte de la clase obrera de todos los países. 

Jorge Altamira 
 02/03/2026

Por la derrota de la agresión imperialista–sionista contra Irán


Por una gran movilización internacional 

 Al arrancar la semana la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue extendiéndose por Medio Oriente. Al ataque inicial del sábado que le costó la vida al Jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas despiadadas. El conflicto suma ya unas 600 víctimas mortales, 555 en Irán desde el sábado, según un recuento de la Cruz Roja. Solo en las últimas horas, al menos 20 personas han fallecido en Teherán y otras 35 en la provincia de Farsa, en el sur. Entre las victimas están más de 100 jóvenes estudiantes cuando las bombas impactaron en un colegio. 
 Cada día que pasa aparecen nuevas evidencias de que el relato que se montó para justificar la agresión es absolutamente falaz. Trump y Netanyahu resolvieron el ataque en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán, según las fuentes más serias en la materia, venía de hacer concesiones en este punto. Los informantes del Pentágono reconocieron al personal del Congreso que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, a menos que Israel atacara a Irán primero, lo que socava la afirmación de la administración de que había una amenaza inminente como razón para lanzar ataques. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con sus argumentos actuales.
 Trump declaró que “los bombardeos intensos y precisos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana o el tiempo que sea necesario”, incluso, aventuró que podría durar cuatro semanas o más. 
 Como respuesta, Irán envió una oleada de misiles que han tenido como blanco no solo Israel, sino objetivos militares y estratégicos yanquis en varios países árabes de la región, como Bahréin, Qatar, Emiratos Arabes y Arabia Saudita. A esto se agrega ahora el Líbano, donde Hezbollah lanzó -en solidaridad con Irán- cohetes en la frontera limítrofe con Israel. El régimen sionista, en represalia, bombardeó objetivos de la milicia proiraní. Los ataques israelíes se han cobrado la vida de al menos 31 personas. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha anunciado la prohibición total de la actividad militar de la milicia en territorio libanés. Por su parte, Irán ha seguido atacando objetivos en la región, en Arabia Saudita, Qatar o Kuwait. Entre ellos, la refinería Ras Tanura en Arabia Saudita. 
 La agresión imperialista desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 Cabe señalar que Francia, Reino Unido y Alemania plantearon, en una declaración conjunta, la posibilidad de emprender ataques propios contra Irán, lo cual se suma a las sanciones internacionales que esos países impusieron contra Teherán.

 Un desenlace incierto 

 A pesar del impresionante éxito inicial al descabezar al régimen, hay círculos del establishment internacional que advierten sobre los riesgos del operativo. “Es muy probable- señala The Economist- que Trump no consiga lo que desea” (1/3). El alcance de la respuesta iraní, de hecho, sorprendió a una gran cantidad de observadores. 
 A corto plazo, Irán podría causar devastación en la región al seguir utilizando los numerosos misiles que le quedan para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, cuya prosperidad depende de su seguridad. El régimen también podría atacar una base o un barco, matando a un gran número de estadounidenses uniformados; la noticia de la muerte de tres soldados estadounidenses el domingo insinuó el peligro. Al dañar yacimientos petrolíferos o bloquear el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más.
 A largo plazo, los ataques también podrían fracasar de forma más contundente. No se nos puede escapar que la guerra no se gana con el asedio de la aviación. Se necesitaría la incursión terrestre, pero esto está fuera de la capacidad y de los planes de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está disipando con el correr de los días. Es cierto que hubo muestras de júbilo en la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Incluso entre muchas franjas de opositores al régimen reina un sentimiento de rechazo y desconfianza respecto a Estados Unidos e Israel. 
 Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil y tiene escaso predicamento entre la población. La vieja familia del Sha, que ha aparecido en escena, está muy lejos de poder catapultarse como una alternativa. La hipótesis de que un ala del propio régimen, conciliadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país es altamente improbable. Nada parece indicar un desenlace como el que ocurrió con Venezuela con el ascenso al gobierno de Delcy Rodríguez. La balanza se inclina hacia el afianzamiento de sectores más bien intransigentes y en especial quien heredaría el poder sería la Guardia Revolucionaria. Por el momento, el poder reside en un triunvirato. Con el tiempo, podría ser reemplazado por alguien menos amigable con Washington, que probablemente haya estado implicado en la muerte de iraníes en las protestas antigubernamentales. La agresión en desarrollo podría ser utilizada como un recurso para abroquelar el poder en torno al núcleo más duro del régimen. En lugar de renunciar al enriquecimiento nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones, la marcha del conflicto podría concluir que, al igual que Corea del Norte, Irán necesita una bomba para protegerse de un ataque. 

 La situación en Estados Unidos 

 No hay que perder de vista que, por más alharaca que haga Trump sobre el éxito de la operación, lo cierto es que las últimas aventuras militares de Estados Unidos no terminaron bien, como lo fueron las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla y un bumerán para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras. En esa variante, quién sabe dónde podrían acabar sus suministros de uranio enriquecido. 
 Un dolor de cabeza adicional para Trump podrían ser las consecuencias que la guerra termine por provocar en su frente interno. Por lo pronto, una gran parte de la población se opone a esta nueva escalada bélica, en especial Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento y decepción respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. 
 Un aumento del precio del petróleo, incluso modesto, podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato. Con más razón, si el precio se desmadra, lo cual podría conducir a una derrota republicana, como ya viene ocurriendo en todos los estados donde hubo elecciones en los últimos meses, incluidos estados donde había obtenido triunfos holgados en las elecciones presidenciales en que se alzó con una victoria. La tentación por atacar a Irán, confiando en que el régimen se encuentra en su momento de máxima debilidad, puede terminar siendo un tiro por la culata. 

 Tendencias a una guerra mundial

 Pero, al mismo tiempo, es necesario tener presente que la agresión a Irán no es un hecho accidental, sino que obedece a razones profundas. Se inscribe en una tentativa del imperialismo por hacer frente a una crisis histórica en que está sumergido el orden capitalista vigente, y en primer lugar Estados Unidos, como principal potencia mundial, que procura remontar la crisis apelando a la guerra y al uso de la fuerza. No estamos ante una sucesión de conflictos bélicos aislados, sino de una tendencia que pavimenta el camino hacia una guerra mundial. Los ataques del sábado tuvieron lugar apenas ocho semanas después de una incursión estadounidense en Venezuela. Cuba se encuentra bajo una enorme presión para alinearse con el gobierno de Washington. Trump está empleando la fuerza contra países que mantienen ciertos acuerdos y relaciones con China y Rusia, que son objetados por Washington. 
 Los trabajadores del mundo debemos oponernos a esta agresión imperialista-sionista y pugnar por su derrota. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente, de América Latina y del mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista y también a los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 El repudio a la artera agresión de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo y está llamada a agravar la opresión nacional y las penurias que ya registran de los trabajadores.
 Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso.
 Hay que responder con una derrota total de este nuevo ataque. 
 Convocamos a los trabajadores de Argentina, América Latina y del mundo a retomar el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza, a ganar las calles, y manifestarnos frente a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan. 
 Por la derrota de la agresión yanqui-sionista en Irán. 
Cese inmediato de los bombardeos. 
 Disolución de las bases militares imperialistas en Medio Oriente, Latinoamérica y en todo el mundo. 
 Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y la junta colonial de Trump. 
 Por una federación socialista de los pueblos de Medio Oriente. 
 Abajo los gobiernos de la guerra y el hambre. Por la unidad internacional delos trabajadores. 

 Pablo Heller

Asamblea legislativa: un escenario y un discurso golpistas


Un presidente mitómano alinea a Argentina con la guerra imperialista de Trump y Netanyahu. 

 Quienes no advierten la función política de los insultos y provocaciones de Javier Milei y aseguran que el discurso de ayer ante una Asamblea Legislativa manipulada, otra vez, por la cadena nacional, careció de planteos y propuestas políticas, confunden y se confunden de cabo a rabo. Las provocaciones en serie contra sus adversarios políticos y el discurso mismo forman una unidad política. Milei no inició ayer una campaña electoral, sino todo lo contrario – usó el mínimo de palabras necesarias para advertir que no admitirá una derrota electoral y que tiene preparado un arsenal de medidas para condicionar su desarrollo e incluso sus resultados. Milei sigue las huellas de Trump y Bolsonaro, que intentaron sendos golpes de estado para desconocer el pronunciamiento del electorado. Al igual que Trump, que está cayendo en picada en los sondeos de opinión, Milei anunció, en cuatro oportunidades, la intención de (textual) “rediseñar la arquitectura institucional” - por cincuenta años. Es de público conocimiento que se propone derogar las PASO, pero lo es menos su propósito de reformar la Constitución nacional para eliminar la representación proporcional. En el caso de Trump, por ejemplo, figura el objetivo de restringir el derecho al voto (que les sería quitado a la primera generación de ciudadanos descendientes de inmigrantes). Los insultos y provocaciones contra los adversarios encajan en este ‘diseño’, porque convierten a la alternancia gubernamental en un caso de subversión contra el estado de cosas deseado. Los “chorros”, los “parásitos” y los “piqueteros” deberían perder el derecho a ser elegidos. La Corte Suprema, por caso, ya ha prohibido a Cristina Kirchner “asumir cargos políticos”. La naturaleza anti-democrática de esta sentencia salta de inmediato a los ojos, porque pone al Código Penal por encima de la propia Constitución, la cual prevé el juicio político en las distintas ramas del gobierno, pero de ningún modo la proscripción. Milei hubiera cometido una torpeza irreparable si hubiera anunciado, como reclaman sus críticos, proyectos políticos concretos en este sentido, que por su propia naturaleza deben ser sorpresivos y enteramente preparados y armados, para ser votados con carácter de emergencia. Los aplausos, gritos y slogan que acompañaron el discurso de ayer son propios de barras bravas y de un escenario fascista. Entre los aplaudidores más embravecidos se encontraba el embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas, quien no necesitó traducción alguna. 
 El ‘rediseño de la arquitectura institucional’ y los proyectos que apunten a cercenar derechos democráticos, requieren, sin embargo, más que un apoyo legislativo, que está sujeto a enormes ‘cambios de favores’, como lo demostró la compra de votos para conseguir el apoyo a la reforma laboral (en puntos que nada tienen que ver con el trabajo sino con los impuestos a las patronales y a la coparticipación federal). Por eso Milei dedicó una parte sustancial del discurso (el cual, sin embargo, omitió cuestiones importantísimas), al reforzamiento presupuestario y político a las Fuerzas Armadas. El ajuste del Tesoro no alcanza al rearme militar, que lleva gastado un monto de dinero récord, sin contar con la deuda contraída para financiarlo. Aunque todo esto tiene que ver con el alineamiento de la Argentina liberticida con la guerra imperialista de Trump y Netanyahu, el otro lado de la misma moneda es la re-militarización de la política nacional. A diferencia de lo que ocurre en circunstancias legislativas similares en Estados Unidos, el personal militar invitado a la Asamblea aplaudió el discurso de Milei. CFK había intentado crear un ‘ejército nacional’ bajo la batuta de César Milani, Milei se propone lo mismo que la dama de ‘la tobillera’, bajo las órdenes del Pentágono. El edificio de cinco puntas en Washington que albergó a quienes dirigieron el golpe militar de marzo de 1976, vuelve por sus fueros con Milei – el individuo que ayer ‘no presentó propuestas’. De acuerdo a La Política Online, Milei se apresta a anunciar, en el 50 aniversario del golpe, el indulto a los genocidas que se encuentran presos y a quienes aun están bajo proceso judicial.
 Milei no solamente aseguró que continuará con la re-militarización de la política, como lo muestra la presencia ejecutiva de jefes militares en actividad en el ministerio de Defensa. También aludió claramente al escenario geopolítico militar del Atlántico sur, para señalar su disposición de convertirlo en un área de dominación, no ya de la OTAN, sino del Comando Sur del Pentágono y de la IV Flota de Estados Unidos. Milei ha embarcado a Argentina en una guerra imperialista mundial al servicio del imperialismo norteamericano, en medio de aplausos furiosos de su claque. En medio del asalto militar contra Irán, ha convertido a Argentina en un partícipe militante de la guerra. No vaciló en vociferar “América para los americanos”, traicionando el slogan del liberalismo histórico de Argentina (que Milei venera) – “América para la humanidad’, en rechazo a la Doctrina Monroe. Milei fue más lejos aun cuando diseñó su política económica, pues reivindicó que Argentina se convierta en productora de minerales tradicionales y minerales críticos para las cadenas de producción que ‘trabajan para Occidente’. Un país con centrales de datos para las empresas de la Inteligencia Artificial, que son un departamento del Pentágono, como Trump acaba de exigirle a la empresa Anthropic. El discurso de la carencia de anuncios ha vomitado un programa de sometimiento nacional y de guerra imperialista sin paralelo. 
 Además de todo esto, el discurso volvió a mostrar que Milei es un mitómano, o sea un mentiroso compulsivo. Por ejemplo, cuando dijo que el salario real creció en dólares, "descontando", aclaró, "a la inflación” – una frase con más mentiras que palabras. El salario de todas las categorías ha caído y sigue cayendo, en cuanto a su poder adquisitivo, que es lo que importa; si ha crecido en dólares, respecto a 2023, ello no es más que debido a la manipulación de la cotización del dólar frente al peso. El salario real en dólares sólo se aplica a un asalariado de Estados Unidos. 

 Un mitómano guionado 

El populismo y el proteccionismo, en Argentina, es una creación de los liberales y libertarios de Argentina, como los Pinedo, los Huergo y los Prebisch, que cerraron la importación, en la década del 30 del siglo pasado, en respuesta al derrumbe de las exportaciones consecuentes al estallido de la crisis mundial. Los Bunge y Born y los Dreyfus desarrollaron una industria nativa para vender en el mercado interno lo que no podían ya vender en el mercado internacional. Subsidiaron el comercio de carnes, con la creación de la CAP, y de cereales, con la Junta de Granos. Las dos ‘estrellas’ de Argentina perdieron su lugar privilegiado en el mercado mundial hasta la década de los 90, del siglo anterior, cuando fueron reemplazados por la soja y el maíz, y por un mercado ‘anti-liberal’ como el de la República Popular China. La renta agraria se fue al subsuelo y dejó de ser lucrativa para la inversión. Fue entonces que el liberalismo y el liberticidismo se hicieron ‘aperturistas’ y salieron del ostracismo ideológico. Los tatarabuelos y abuelos políticos de Milei fueron neutralistas en las dos guerras mundiales pasadas, al igual que Perón, para defender el mercado inglés de productos del agro. La soja ha ingresado en un período de retroceso, como resultado de la sobreproducción; la crisis del comercio exterior procura ser superada por los combustibles y la minería, los dos con grandes excedentes, aunque ahora con demanda por el rearme militar internacional. La crisis financiera mundial anuncia su retorno, aunque la de 2007/8 nunca fue superada, como lo prueba el enorme endeudamiento internacional. La consigna del ajuste ya no tiene fronteras. Milei mezcla la mitomanía con una ignorancia intelectual que no tiene rivales. Sus mentiras responden a intereses de clases, que han sido sublimados por un psicología enferma. 
 Tampoco es cierto que el acuerdo de Mercosur-UE o el que se piensa firmar con Estados Unidos sean de libre comercio. Ambos tienen cláusulas arancelarias inamovibles o que se modifican con el tiempo o aquellas con tope de acceso a ambos mercados. En el caso de Estados Unidos, Milei abre las fronteras económicas de Argentina a cambio de casi nada, porque se encuentran excluidos el acero y el aluminio, que pesan en ese comercio. Milei ofrece privilegios a las inversiones norteamericanas, lo cual viola otros acuerdos internacionales e incorpora a Argentina a la guerra comercial. Los acuerdos de libre comercio, que extienden a otras naciones las cláusulas más favorables, no existen más. La Organización Mundial de Comercio ha desaparecido. Trump gravó a todo el mundo con un arancel del 10 por ciento. Lo que tienen estos acuerdos que no tienen nada de libre comercio, es que refuerzan el ajuste contra los trabajadores, con el pretexto de defender la capacidad de competencia de las patronales de cada país. En definitiva, Milei es claramente un vende humo y un mitómano. 
 Es mentira que la mega devaluación de diciembre de 2023 hubiera restaurado el equilibrio fiscal; por el contrario, aumentó la deuda en dólares del Tesoro en un 60 por ciento y la tasa de interés de la deuda en pesos en proporciones similares. Se mejoró el saldo fiscal primario debido a que esa devaluación fue acompañada por el congelamiento de las jubilaciones, o sea el activo de los trabajadores retirados. O sea que se violó y confiscó la propiedad privada de los pasivos, lo contrario de lo que dice Milei. Es como si un banco no devuelve los depósitos o viola el acuerdo con los ahorristas. El capitalismo es el régimen histórico de la confiscación; por eso es regulada por leyes y sentencias judiciales. La contrarreforma laboral establece que las indemnizaciones por despido no son pagadas por las patronales, sino deducidas de sus aportes contractuales con Anses.
 La desocupación ha crecido en el llamado empleo formal, mientras ha crecido la contratación en el informal. El deterioro de la calidad del empleo es brutal; las estadísticas de suspensiones no están incorporadas a la cantidad de empleo. La mayor parte del empleo registrado es, en realidad, trabajo en negro, porque la mayor parte del salario está compuesta por rubros no remunerativos. La miseria social ha crecido soberanamente, por el ajuste a la calidad de vida de los trabajadores. Los alquileres han subido fuera de toda proporción, pero no están ponderados correctamente en el índice de inflación. Milei no presentó ninguna evidencia de que hayan bajado en los nuevos contratos, ni que ha ocurrido con las expensa, que sube con el aumento de los servicios. Suben además en términos de dólar. De otro lado, el ajuste de los alquileres se hace en plazos más cortos que el ajuste de los salarios. 
 Al final de cuentas, ¡Milei no sabe sumar! 

 Jorge Altamira
 02/03/2026

lunes, 2 de marzo de 2026

Donald Trump cruzó el Rubicón


Una enorme ampliación del espacio geográfico de la guerra imperialista mundial.

 Donald Trump ha desencadenado la guerra contra Irán mediante la utilización de todos los recursos del poder de excepción. Desechó una declaración oficial de guerra que hubiera necesitado los votos del Congreso. Desechó también las reservas que le planteó el general John D. Caine, el jefe del estado mayor conjunto de las FF.AA. de Estados Unidos, acerca de los peligros que la guerra representaría para las tropas norteamericanas, dando por hecho de que no podría evitar un desembarco en el territorio. No se le pasó por la cabeza solicitar una autorización a la Organización de las Naciones Unidas, a pesar del aval que obtuvo del Consejo de Seguridad para validar el llamado “acuerdo de cese del fuego” en Gaza, que impuso la “Junta de Paz” para la región encabezada por el mismo Trump. Violó todas las normas del derecho internacional y, por lo tanto, dinamitó la posibilidad de superar conflictos internacionales por medio de la diplomacia. Trump dio la orden de atacar cuando las discusiones con Irán en Ginebra, mediadas por el emir de Omán, insinuaban concesiones únicas de parte del régimen iraní, como el control del petróleo de ese país por compañías internacionales. No menos importante, desoyó por completo el rechazo a una guerra por parte del 70 % de la población de Estados Unidos. Cuando Julio César cruzó el río Rubicón, contraviniendo una prohibición del Senado Romano para que volviera a la península italiana, el resultado fue el estallido de la guerra civil y el final de la República Romana. Trump y su camarilla, del mismo modo, han decidido ir a una guerra imperialista sin retorno. 
 Mientras atacaba en forma implacable el territorio iraní y asesinaba al ayatollah Khamenei, su familia y 48 funcionarios de gobierno, Trump invitaba al pueblo de Irán a levantarse y ‘tomar el poder’. El planteo no representa ningún ‘cambio de régimen’, sino simplemente que Trump busca encontrar el objetivo político de la guerra en función del desarrollo de la guerra misma. Para cualquier estratega militar, semejante planteo es una invitación al suicidio político; en las últimas horas, Trump ha anunciado la disposición a reanudar las negociaciones con el personal político iraní remanente. Se estaría ante un intento de volver al esquema de Venezuela, con la diferencia de ríos de sangre en el medio y la obligación de Trump de mantener el vasto asedio militar durante un tiempo indefinido. Trump intenta resucitar la doctrina Rumsfeld, el secretario de Defensa de George Bush, acerca de que se podía ganar una guerra desde el aire, sin poner tropas en el terreno. 
 Trump ha sido literalmente empujado a esta guerra imperialista para no perder el botín que le ha dejado la masacre palestina en Gaza, la destrucción del liderazgo y del aparato de Hizbollah, el empantamiento de Rusia en Ucrania y la manifiesta incapacidad de China pata tomar iniciativas políticas internacionales, en general, y contra el imperialismo norteamericano en particular. Los Fūhrer del mundo envuelven en su psicología criminal la lógica de un capitalismo en agonía. Acicateado por el estado sionista, Trump no ha querido dejar pasar esta oportunidad internacional para descabezar al régimen iraní y apropiarse del Medio Oriente. El propósito subyacente de la guerra desatada contra Irán, como sería la reorganización política del Medio Oriente por parte del imperialismo, supone la extensión de la guerra internacional a otros escenarios. Trump pretende abarcar más de lo que puede apretar. La decadencia histórica del imperialismo norteamericano y la crisis financiera internacional, que la burguesía pretende superar mediante el rearmamentismo y la guerra, son al mismo tiempo la base para el estallido de la sociedad capitalista y sus regímenes políticos. El ingreso de la clase obrera en este escenario, que se manifiesta en todos los países por medio de movilizaciones y huelgas, ha de crear i-ne-vi-ta-ble-men-te situaciones revolucionarias. Es desde esta perspectiva que los trabajadores deben combatir las guerras del imperialismo. 
 El Estado que atraviesa la crisis de régimen político de mayor envergadura es, incuestionablemente, Estados Unidos. En su país, Trump está en guerra con todo el mundo. Trump ya tiene diseñado el proyecto de ley para alterar el sistema electoral, que está dispuesto a sacar por decreto. Si Trump pretende asentar una dominación política autoritaria o dictatorial en Estados Unidos, por medio de guerras exteriores a repetición, sólo va desatar una segunda guerra civil en el país, pero en esta nueva ocasión con los esclavos del capital a la cabeza. 
 Todas las cuestiones parciales o locales que son decisivas para los trabajadores están conectadas a la guerra mundial imperialista. Desde la lucha del pueblo palestino por su supervivencia nacional y la expulsión del sionismo de su territorio; el ajuste social tremendo de todos los gobiernos capitalistas para financiar el rearme militar y el fondo de rescate frente a las quiebras y bancarrotas; y, por supuesto, la defensa de las libertades democráticas frente a los Videlas vestidos de Milei. 
 Por la expulsión del imperialismo norteamericano de Irán y del Medio Oriente; por una nueva “primavera árabe”, cuya victoria dé paso a una Federación de estados socialistas del Medio Oriente. 

 Jorge Altamira 
 01/03/2026

Media sanción a un proyecto de destrucción de los glaciares


Un crimen ecológico a favor de los pulpos mineros vinculados a la guerra imperialista. 

 El Senado dio media sanción a la modificación de la ley 26639, que establece un régimen de presupuestos mínimo de protección de los glaciares y ambiente glaciar. El texto sustituto da piedra libre a la destrucción de los glaciares y ambientes glaciales, en función de los intereses de las grandes mineras y de los propósitos militares del imperialismo norteamericano. 
 El proyecto presentado como una "ley aclaratoria" es, en realidad, una nueva ley contraria a los principios esenciales de la ley 26639. El presupuesto mínimo es delegado a cada provincia. Permite la explotación de recursos naturales en glaciares que no sean considerados hídricamente relevantes o que no cumplan función hídrica, de acuerdo al capricho de los gobernadores y fuera de todo principio científico. 

 La votación

 La votación: 41 votos a favor y 31 en contra, fue obtenida luego de algunos cambios cosméticos al proyecto original, para evitar cuestionamientos judiciales. Por ejemplo, se establece que, en parques nacionales, la autoridad de aplicación serán sus autoridades bajo supervisión de autoridades nacionales.
 El oficialismo volvió a sumar a los tres peronistas que acaban de rompen con el interbloque del PJ, y además otros dos votos peronistas de ese interbloque, nada menos que el de la exgobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, declaradamente cristinista, y del ex gobernador de San Juan, Sergio Uñac, quien aclaró que actuó "por mandato del partido justicialista sanjuanino". 

 Los intereses detrás de la ley 

La CAEM (la cámara argentina minera), la Cámara de proveedores mineros hicieron un lobby sistemático, Lo mismo, el polo político minero conformado por la mesa del Litio y la mesa del Cobre (que agrupan al gobierno de Jujuy, Catamarca, Salta, Mendoza, San Juan, y el resto de gobernadores cordilleranos, es especial el de Chubut y Rio Negro). De la misma manera festejaron la AMCham (la cámara de comercio de EEUU), el propio gobierno de Trump, y las grandes mineras instaladas en Mendoza, San Juan y Catamarca. 
 Enrique Viale, presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas, señaló que "hay cuatro o cinco proyectos concretos que están detrás de esta norma. Es una norma hecha a medida”, afirmó. “Uno es el proyecto Vicuña, en la provincia de San Juan, de la empresa BHP, que fue responsable del desastre de Brumadinho en Brasil. Más de treinta muertos, cedió una represa y arrasó un pueblo entero. Esa es la empresa, con ese prontuario, la que está detrás de esto”. Además, están: “Barrick Gold con el proyecto Veladero, Rio Tinto con BlackRock en Los Azules, Glencore con Pachón en San Juan y el proyecto Mara en Catamarca”.

 Cuestionamientos 

Días antes de la sesión del Senado, más de 85 constitucionalistas y académicos enviaron una carta a la vicepresidenta Victoria Villarruel, presidenta del Senado, para advertirle que los cambios propuestos por el Poder Ejecutivo afectarían “de manera directa los fundamentos constitucionales del sistema argentino de protección ambiental, poniendo en riesgo derechos colectivos de jerarquía constitucional y el andamiaje jurídico construido desde la reforma constitucional de 1994”. 
 Otro de los firmantes de la misiva fue el doctor en Derecho Ambiental y docente universitario Aldo Rodríguez Salas, precisamente de Mendoza, quien señaló que el “argumento federalista” de que cada provincia disponga de sus recursos fue el mismo utilizado en 2008 por la entonces presidenta Cristina Kirchner para vetar la primera ley que sancionó el Congreso al respecto, y destacó que en 2019 la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó que la Ley de Glaciares es constitucional y que el dominio provincial sobre los recursos naturales debe ejercerse en armonía con el artículo 41, que obliga a la Nación a fijar presupuestos mínimos de protección ambiental”. 
 Desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), su director Andrés Napoli, denunció que el cambio permitirá que “las provincias le digan al Instituto Nacional de Glaciología (IANIGLA) qué es lo que tienen que poner dentro del inventario y qué no”.
 Desde el campo científico y de los movimientos ambientales han destacado que “Solo el 3% del agua superficial en el planeta es dulce, y el 70% de esa agua está en los glaciares”. Por otro lado, han destacado que “los glaciares en Argentina se encuentran en doce provincias y alimentan alrededor de cuarenta cuencas hídricas. Son esenciales para el abastecimiento de agua dulce, no solo para consumo humano sino también para la producción agrícola y ganadera”. 
 Los glaciares constituyen una de las reservas de agua dulce -apta para el consumo humano- más importante de nuestro país, ya que alimentan las cuencas hidrográficas del territorio. Tanto los glaciares y el ambiente periglaciar cumplen un rol estratégico para la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas en todo el país. 
 Hay que destacar que del agua proveniente de los glaciares (descongelamiento) para consumo humano y para recarga de las 39 cuencas hidrográficas dependen unas 1800 localidades, con más de siete millones de personas. 

 Trump y la guerra internacional 

La norma reclamada por los grandes intereses mineros se ha ido transformando en un objetivo de los EEUU para acaparar los recursos de la denominada transición energética pero también los insumos que hoy alimentan la industria militar. En este sentido el proyecto forma parte de los acuerdos firmados por Milei con Estados Unidos en el marco de la Alianza para la Seguridad de los Minerales Críticos. 
 El Poder Ejecutivo manejó los tiempos para que la norma coincidiese con la firma del “Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos” firmado con los Estados Unidos el pasado 4 de febrero. Milei pretende ofrecerle a Trump uno de los compromisos asumidos en el acuerdo subscripto por el canciller Pablo Quirno. 
 El texto del acuerdo facilita la aprobación de proyectos mineros vinculados a los intereses bélicos y tecnológicos de Estados Unidos. 
 El otro punto clave del acuerdo es que la administración Milei blanqueó que los beneficios establecidos en el programa de incentivos de entrega colonial de los recursos naturales – entiéndase RIGI- también se encuentran al servicio de las demandas de las corporaciones de Estados Unidos y las naciones integrantes del Foro sobre Compromiso Geoestratégico en Materia de Recursos (FORGE, por sus siglas en inglés). 
 Como si todo esto fuera poco, el gobierno acordó entregarle a los Estados Unidos un mapeo cartográfico de todos los recursos naturales. 
 Bajo el título “Cartografía geológica”, la Argentina se comprometió a profundizar la entrega de información sensible a los Estados Unidos. “Los Participantes tienen la intención de cooperar para contribuir al mapeo de los recursos minerales en la Argentina y en los Estados Unidos, con el fin de respaldar cadenas de suministro de minerales críticos diversificadas”.

 Daniel Blanco 
 27/02/2026

domingo, 1 de marzo de 2026

Cuba desbarata una infiltración de la gusanería de Miami conectada al gobierno de Trump


Una lancha con placa de Florida (Estados Unidos) fue interceptada por la guardia costera de Cuba en el espacio territorial de la Isla. La lancha transportaba a diez cubanos con residencia en los Estados Unidos. Varios de ellos figuran en listas del terrorismo que publica el gobierno cubano cada año. El incidente dejó un saldo de cuatro muertos y siete heridos - entre estos, un oficial cubano. 
 En el comunicado oficial de Cuba, se detalla que el tiroteo se inició cuando la guardia costera se acercó a la embarcación proveniente de Miami y les indicó detenerse. En ese primer fuego, el oficial cubano habría caído herido motivando a sus compañeros a abrir fuego. El tiroteo se extendió durante varios minutos hasta que todos los incursores cayeron muertos o heridos. En la lancha secuestrada "se ocuparon fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje" (BBC, 26/02). La Nación (27/2) recoge que Michel Ortega Casanova, uno de los cuatro tripulantes de la lancha, quería “ir a combatir” a Cuba y ver “si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba”, corroboró Wilfredo Beyra, responsable en Tampa del Partido Republicano de Cuba, una organización política con sede en Florida. Los propósitos terroristas de la incursión habrían sido confesados por los detenidos. Duniel Hernández Santos es otro cubano residente en Estados Unidos se encontraba en suelo cubano “para garantizar el operativo”. 
 Muchos de los implicados tienen antecedentes de actividades contra el régimen cubano. Según fuentes de la BBC y Associated Press, “Misael Ortega Casanova, hermano del único fallecido que ha sido identificado por el momento, aseguró que Michel había caído en lo que calificó como una búsqueda "obsesiva y diabólica" de la libertad de Cuba”. Otro de los detenidos, Conrado Galindo Sariol, presentado como “antiguo preso político”, aboga por el derrocamiento del gobierno de Cuba, en una entrevista en un sitio de noticias de Miami “Martí Noticias”.
 El vicepresidente JD Vance ha dicho que espera realizar una investigación propia antes de emitir una opinión formal desde el gobierno. Marco Rubio, secretario de Estado, señaló en la cumbre anual de líderes del Caribe celebrada en San Cristóbal y Nieves, que no confía en la información dada por el gobierno cubano. 
 Desde Florida, el fiscal general James Uthmeier, ha pedido a sus fiscales que abran una investigación. “No se puede confiar en el gobierno cubano, y haremos todo lo posible para que estos comunistas rindan cuentas”, apuntó en un posteo de X. “Los comunistas pagarán”, dando por anticipado el resultado de su investigación. El diputado cubano estadounidense, ex alcalde de Miami, Carlos Giménez, definió al hecho como una “masacre”. Donald Trump ha dejado el asunto en manos de Rubio, quien promueve el “cambio de régimen” en Cuba. 
 El Miami Herald reporta que personal de máxima confianza del Secretario de Estado ha mantenido una reunión privada con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, para que opere una salida bajo el formato venezolano. 
 En las últimas horas, Estados Unidos ha autorizado la venta de combustible y petróleo a la Isla, pero solo para empresas privadas o personas físicas no asociadas al gobierno cubano. La disidencia cubana ha aplaudido la medida. El operativo es funcional, alternativa y concurrentemente, a meter una cuña política al interior del aparato cubano, o a proceder a un ataque militar. La opción será dirimida cuando se conozca el desenlace del asedio militar del imperialismo norteamericano contra Irán. La lancha de infiltración abatida por la Guardia Costera de la Isla apunta a una agresión militar.

 Joaquín Antúnez 
 27/02/2026

Por la derrota del asalto militar contra Irán mediante la movilización internacional de los trabajadores


Dos enemigos declarados del género humano han desatado un ataque militar no provocado contra la República de Irán y contra un número indeterminado de países en el Medio Oriente (Líbano, Yemen, Palestina). Donald Trump, un delincuente fiscal y sexual, y Benjamín Netanyahu, un reconocido criminal de guerra y reo por corrupción en su país, han declarado el propósito de imponer un “cambio de régimen” político en la nación persa y restaurar a un descendiente de la dinastía de los Pahlaví en el poder. Donald Trump posteó que “el régimen va a aprender pronto que nadie debería desafiar la fuerza y el poderío de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. Rara vez el imperialismo norteamericano ha declarado en forma tan descarado el propósito de establecer un imperio mundial por medio de la mayor violencia.
 El asalto militar contra Irán culmina una etapa de guerra genocida contra el pueblo palestino y tiene el objetivo adicional de anexar todo el territorio de la Cisjordania ocupada. Dentro de la guerra contra Irán se ocultan otras guerras, que tienen el objetivo de convertir al estado sionista en un gendarme del Medio Oriente. Pero este propósito alimenta otras guerras, porque choca con las ambiciones de rapiña de otros estados de la región – como Turquía o Arabia Saudita. La barbarie desatada contra Irán no tiene, entonces, un carácter local ni un objetivo limitado. Esta clara intención de profundizar sin límites una guerra imperialista mundial no debe ser despreciada por los trabajadores y los demócratas del mundo entero.
 Como lo ha demostrado en Venezuela y lo hace en Cuba, el imperialismo norteamericano buscar dominar todas las fuentes de energía, y en primer lugar el petróleo. El descabezamiento político de Irán privaría a China de un abastecimiento del combustible independiente de los Estados Unidos. La captura de Irán por medio de la guerra es parte del desarrollo de una guerra que afecta a la humanidad entera. 
 En estas circunstancias cruciales, la derrota de la agresión de Trump y Netanyahu tendría un alcance emancipador para todos los pueblos del mundo, más allá del régimen capitalista, represor y clerical de los ayatollahs. Después de todo, el repliegue de una parte de la humanidad en el islamismo es, fundamentalmente, una respuesta a la opresión del imperialismo occidental y cristiano. Una derrota de Trump y Netanyahu beneficiaría, en primer lugar, a los trabajadores y a los demócratas de Estados Unidos, que se encuentran amenazados por los propósitos totalitarios de Trump y de los fascistas estadounidenses. 
 El aliado más servil de la cloaca política que es el trumpismo se encuentra sabidamente en Argentina. Javier Milei ha apoyado el genocidio en Gaza y ahora integra una “Junta de Paz” que oficia de coro de Donald Trump y sus negocios inmobiliarios. Una derrota de los criminales de guerra en Irán sería de gran beneficio para los trabajadores de FATE, los suspendidos y despedidos, los docentes de todos los niveles, las familias de las personas discapacitadas, el Garrahan, los jubilados, la juventud trabajadora y la democracia política en su conjunto. Esa derrota quebraría el intento de convertir a América Latina y el Caribe en una “América para los americanos’. 
 Por todo esto, llamamos a pronunciarse contra la guerra yanqui-sionista contra Irán, que apoya sin vacilar la democrática Unión Europea. Llamamos a romper el acuerdo comercial imperial firmado por Milei con Trump. Frente a la guerra mundial imperialista, deseamos y promovemos el derrocamiento de todos los gobiernos de la guerra imperialista.
 Llamamos a la movilización. 
 Fuera el imperialismo norteamericano de Medio Oriente.
 Fuera los genocidas sionistas de Gaza y Palestina. 

 Declaración de Política Obrera. 
 28/02/2026

sábado, 28 de febrero de 2026

Razones de Cuba: programa especial sobre intento de infiltración desde EE. UU.

¡Abajo la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán!


Nuevo ataque imperialista a Irán 

Estados Unidos e Israel iniciaron en las últimas horas un ataque militar conjunto contra Irán que ya dejó decenas de muertos, gran parte de ellos civiles, según agencias de prensa iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, habló de terminar con la “amenaza” del régimen iraní y llamó al pueblo de ese país a derrocarlo, y lo mismo hizo el primer ministro israelí, el genocida Benjamin Netanyahu. Uno de los ataques golpeó cerca del lugar donde se hallaba el ayatollah supremo, Ali Khamenei.
 Por su parte, Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes, Kuwait y Bahréin, y también lanzó misiles contra Israel. 
 Repudiamos la agresión imperialista y sionista contra Irán, que se desarrolla en medio de agresiones constantes contra el pueblo palestino (más de 500 muertos desde la entrada en vigor del “cese al fuego”), a dos meses de la invasión contra Venezuela, y en pleno ahogo contra Cuba. Derrotemos la ofensiva imperialista con la movilización de los trabajadores y los pueblos en todo el mundo.
 El gobierno estadounidense venía desenvolviendo en las últimas semanas su mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak, en 2003, como parte de una nueva serie de amenazas contra Irán. A los más de 40 mil soldados que la Casa Blanca ya tiene desplegados en la región, se sumaron dos enormes portaviones (incluyendo el Gerald Ford, que es el mayor del mundo) y una flota de F-22 que arribó a Israel. 
 El 19 de febrero, Trump amenazó con un ataque militar si Teherán no se sometía a sus exigencias en un plazo de entre diez y quince días. Insistió en esa tónica en sus redes sociales y en el discurso sobre el estado de la Unión, el 24 de febrero. “No me complace que no estén dispuestos a darnos lo que necesitamos”, abundó el magnate este viernes 27. 

 Ultimátum 

 Estados Unidos exigía tres cosas: 1) Que Irán detenga su programa de enriquecimiento de uranio y se deshaga de las reservas con las que cuenta; 2) El desmantelamiento del programa de misiles balísticos, que tienen un alcance de dos mil kilómetros; 3) Cese del apoyo a Hezbollah y otros grupos de la región. 
 Las negociaciones entre los dos gobiernos se llevaban adelante con la mediación de Omán. La última reunión, antes del ataque, se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, el jueves 26. Teherán, según lo que afirmó públicamente, se mostró dispuesto a pausar su programa de enriquecimiento de uranio y a ponerle un límite, pero no a cancelarlo. Según El País, en la reunión del jueves Irán habría presentado una propuesta al respecto. En cuanto al programa de misiles balísticos, lo consideró fundamental para su defensa, por lo que no lo puso a discusión. 
 Irán buscaba, a cambio de sus concesiones en el programa nuclear, que Estados levantara las sanciones económicas, pero la Casa Blanca no habría prometido más que no imponer sanciones nuevas. Este panorama revela que Estados Unidos estaba sometiendo a Irán a un ultimátum, sin intenciones de una negociación seria. 

 Yanquis, go home 

 La situación dentro de Irán es crítica desde el punto de vista económico y social. Las masivas movilizaciones populares que estallaron en diciembre mostraron el deterioro de las condiciones de vida en los últimos diez años, como resultado de la devaluación de la moneda y una elevada inflación. 
 Rechazar las agresiones militares contra Irán no implica un aval al régimen iraní, que montó una represión feroz contra las recientes protestas populares –con alrededor de dos mil muertos- y se asienta en el dominio de una burguesía enriquecida con el petróleo y la súper-explotación de la clase obrera. 
 Pero sí significa un repudio total a cualquier intervención imperialista, que solo puede agravar las penurias de las masas de Irán y del Medio Oriente -como lo revela la situación del pueblo palestino, que es víctima de un genocidio por parte del Estado de Israel, con apoyo político y militar de la Casa Blanca- y asegurar una dominación del imperialismo en la nación persa.
 A la par que amenazaba a Irán, Trump puso en funcionamiento una “Junta de Paz” para la Franja de Gaza (avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las burguesías árabes) que es, en realidad, un protectorado colonial que somete a los gazatíes y apunta a desarrollar un enorme negociado alrededor de la reconstrucción del territorio costero.
 Retomemos, en todo el mundo, las grandes movilizaciones que se desarrollaron contra la agresión sionista-imperialista en Gaza, ahora con las consignas centrales de: 
 ¡No a la agresión militar yanqui y sionista contra Irán! Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Por una federación socialista de pueblos de la región. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 27 de febrero de 2026

Senado: maniobras a varias bandas


Este lunes pasado se produjo la ruptura del interbloque peronista del Senado. El senador catamarqueño Guillermo Andrada, la tucumana Sandra Mendoza y la jujeña Carolina Moisés han conformado un bloque separado denominado Convicción Federal. Los tres senadores se han destacado por su colaboración con prácticamente todas las iniciativas parlamentarias del gobierno liberticida. 
 Hasta ahora, el interbloque alineado del kirchnerismo -llamado “Popular”- que conduce el formoseño José Mayans, tenía una nómina de 28 parlamentarios. De ellos, 21 provenían del bloque justicialista, a los que se les sumaban los dos santiagueños del Frente Cívico -Gerardo Zamora y Elisa Del Carmen Moreno. De los cinco que integraban el bloque de Convicción Federal, tras la fractura, sólo dos seguirán en el espacio: el puntano Fernando Salino y el riojano Jesús Rejal. 
 Por otro lado, trascendió que el nuevo bloque Convicción Federal podría terminar formando un nuevo interbloque con la salteña Flavia Royón y con los senadores de Misiones que responden a Carlos Rovira y también a la senadora tucumana Beatriz Ávila, que integra el monobloque Independencia y se referencia con Jaldo. Se ha formado un polo "minero". 
 Como consecuencia de estos desplazamientos, La Libertad Avanza impuso a la disidente Carolina Moisés como vicepresidenta de la Cámara, desplazando de ese lugar al kirchnerismo. Para viabilizar esta operación, el peronista Juan Manzur y el radical Maximiliano Abad se retiraron a la hora de votar a Moisés. 
 Esta maniobra fue impulsada por Patricia Bullrich. Entre senadores propios y bloques aliados, el gobierno ya reúne un total de 47 senadores, a sólo uno de reunir la mayoría especial de dos tercios, decisiva, por ejemplo, para nombrar jueces en la Corte Suprema. 
 En otra interna, que envuelve a distintas camarillas del gobierno nacional, Karina Milei y los Menem se quedaron con las manos vacías. Un acuerdo que reunió a Bullrich con Victoria Villarruel, los radicales, los senadores de Provincias Unidas y los bloques de los gobernadores del peronismo dialoguista, se repartieron todos los cargos del Senado. Así fue rechazada la promoción de la senadora Nadia Márquez para relevar a Bartolomé Abdala en la presidencia provisional, un puesto clave en la línea de sucesión presidencial. Las vicepresidencias, además de Moisés (Convicción Federal), se repartieron entre Carolina Losada (UCR) y Alejandra Vigo (Provincias Unidas).
 Por debajo de esos cargos, tanto en los puestos de secretario parlamentario, secretario administrativo, prosecretario parlamentario, prosecretario administrativo, fueron designados integrantes de los diferentes bloques digitados por Villarruel y Bullrich. Sólo un cargo menor, el de prosecretario de coordinación operativa, quedó en manos de un senador que responde directamente a la Casa Rosada. 
 La crisis en el Senado hoy pone de manifiesto la fragmentación del peronismo, pero también las divisiones en el seno del oficialismo.

 Daniel Blanco 
 26/02/2026

Macri y la red Epstein: cuando la “seguridad” es negocio del espionaje internacional


Dentro de los archivos de Epstein aparece 700 veces Argentina. Una investigación del Miami Herald destapó documentos que involucran a Mauricio Macri y expusieron vinculación con el Mossad. 

 En 2014, Jeffrey Epstein -vinculado con Ghislaine Maxwell, hija del magnate Robert Maxwell, señalado históricamente por sus lazos con la inteligencia israelí- se convirtió en uno de los principales inversionistas de Reporty Homeland Security, empresa que promovía una aplicación de “alarmas de seguridad” fundada por exmiembros de las Fuerzas de Defensa de Israel. Dicha app tenía acceso a la ubicación del usuario aun cuando estaba desactivada y generaba mapas con una precisión escalofriante. En documentos internos informaba: “Con Reporty, las autoridades tienen el poder de controlar a la masa en la red social” (Infonews, 21/02). 
 Paralelamente en la Ciudad de Buenos Aires se comenzaba a diagramar el proyecto “Ciudad Segura” ejecutado por la policía federal -que dependía del Ministerio de Seguridad de la Nación-, sin licitaciones digitalizadas y con cada pedido de acceso a la información demorados. El plan incluía cámaras, patrulleros con reconocimiento de patentes, centros de monitoreo y fibra óptica financiada por Mer Group, otra empresa israelí. Esta firma enviaba reportes técnicos a Epstein sobre la instalación del sistema en Argentina y habría sugerido contratar a los mejores abogados para esquivar posibles conflictos legales por invasión a la privacidad (Politicar, 22/02). 
 Los documentos revelan así un entramado donde capitales privados ligados al complejo de seguridad israelí, empresarios locales y funcionarios argentinos confluyen en la implementación de dispositivos de vigilancia masiva, bajo el paraguas del combate al delito. 
 Dentro de los archivos también aparecen nombres de modelos argentinas, envíos de dinero a Roberto Giordano, quien organizaba desfiles de moda y la venta de un avión Gulfstream por US$ 10 millones al magnate por parte de “Fred” Machado, vinculado a José Luis Espert con el escándalo del narco que lo dejó fuera de las elecciones. Además, los mails mencionan vínculos con Joe Lewis, magnate dueño de parte de La Patagonia. Existe la posibilidad de que el pederasta que manejaba la red de trata haya visitado la Argentina y se descubrió una invitación a la que él habría aceptado justo antes de haber sido capturado (Página 12, 7/02). 
 Lejos de ser episodios aislados o simples “amistades peligrosas”, el caso expone cómo el capital opera por encima de cualquier límite legal: Epstein no era solo un delincuente con contactos en las altas esferas, sino parte de una red internacional donde confluyen finanzas, inteligencia, negocios de seguridad y poder político. Su injerencia en proyectos de vigilancia masiva en Argentina revela que el Estado no actúa como árbitro neutral, sino como instrumento que garantiza la acumulación y habilita mecanismos de control social sobre la población trabajadora. Las tecnologías de “seguridad”, financiadas por capitales ligados al complejo militar y de inteligencia, subordinan derechos y garantías a la rentabilidad y a intereses políticos extranjeros, convirtiendo la seguridad en un negocio multimillonario y en una herramienta de disciplinamiento. Frente a esto, la salida no pasa por reformas cosméticas, sino por cuestionar de raíz el dominio del capital sobre el poder político y la clase obrera. 

Iara bogado

 Fuentes:

 https://infonews.com/escandaloso-plan-de-ultra-vigilancia-que-envuelve-a-macri-con-epstein-e-israel.html
 https://politicar.com.ar/contenido/1543/el-socio-oculto-de-macri-como-el-pedofilo-epstein-financio-la-vigilancia-masiva-

Reino Unido, un peón de los Estados Unidos


De Teherán a las Islas Malvinas.

 El ex director de BAE Systems, segundo mayor contratista militar del mundo y constructora de aeronáutica comercial, Mike Turner, recientemente declaró en medios británicos que el Reino Unido mantiene una dependencia operativa en términos de defensa con los Estados Unidos. Turner señaló que en un conflicto de alta intensidad como el de las Islas Malvinas, en 1982, el Reino Unido se encontraría en una “total dependencia” de EE. UU., en “relación a componentes críticos y marcos regulatorios que condicionan el uso, modificación y sostenimiento de parte de su material aéreo” (Escenario Mundial, 18/2). 
 Turner, que no es un improvisado en la materia, señaló que la defensa británica mantiene una problemática de base, ya que gran parte de las aeronaves de la Real Fuerza Aérea funcionan con componentes, software, armamento o certificaciones que dependen de las normas de control que se encuentran bajo la égida estadounidense, y que en un cuadro de conflicto “podría traducirse en restricciones operativas si Washington decide no acompañar" (ídem).
 El telón de fondo de la dependencia tecnológica del Reino Unido son los controles de exportación de armamentos digitado por los EE. UU. desde 1976, a través del Reglamento sobre el Tráfico Internacional de Armas (ITAR, por sus siglas en ingles), ente encargado de suministrar licencias o imponer restricciones para la comercialización y el uso de materiales destinados a defensa. El cumplimiento del ITAR consiste en salvaguardar la tecnología de defensa y la propiedad intelectual de Estados Unidos. Según la Lista de Municiones de los Estados Unidos (USML), los artículos de defensa y los datos militares restringidos incluyen algunos de los siguientes: vehículos de lanzamiento, misiles balísticos, torpedos, armamento en general, aviones y naves espaciales. Para proteger esta información, cualquier empresa o gobierno que quiera hacer negocios con los EE. UU., o con contratistas del gobierno, debe adherirse al ITAR, y su incumplimiento puede dar lugar a fuertes multas, pérdida de privilegios de exportación e incluso a cargos penales. El ITAR, a través de las décadas, se ha convertido en una poderosa herramienta que cercena la autonomía industrial y la operatividad en materia de defensa a “socios o enemigos” de los EE. UU.
 La gestión Biden, durante 2021, comenzó a flexibilizar las reglas impuesta por el ITAR para alguno de sus socios, y en esta línea de acción rubricó un acuerdo con el Reino Unido y Australia -conocido como AUKUS- una nueva alianza estratégica militar, autónoma de la OTAN, que tiene como objetivo final por un lado contrarestar el avance chino en el área geográfica del Indopacífico, y por el otro, el control de las rutas marítimas árticas, el control del Atlántico Sur, que sirvan como puente para el ingreso a la Antártida. Siguiendo los pasos de Biden, Trump introdujo en la Declaración de Seguridad Nacional, aprobada a finales del 2025, la lógica de “disuación por negación” en el Indopacífico para coartar el despliegue chino en la zona, mediante la combinación de superioridad militar, alianzas regionales y el control del entorno operativo. Así las cosas, la AUKUS se presenta como una alianza militar a medida de los intereses geoestratégicos de los EE. UU. y mantiene bajo su órbita la operatividad y dependencia en materia de defensa a sus socios. En lo que concierne al Atlántico Sur, el Reino Unido mantiene con base en el archipiélago de las lslas Malvinas, una presencia militar permamente con un despliegue de 1.200 efectivos constantes, que realizan permanentes ejercicios aéreos, marítimos y terrestres, reforzando su presencia y su capacidad de respuesta en la zona, con una lógica de “dispositivo sostenido” más que de despliegue ocasional (ïdem). Dando cuenta del lugar estratégico que tiene la zona para el Reino Unido, a comienzos de febrero, las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur (BFSAI) recibieron la visita de la contralmirante Jude Terry, Secretaria Naval y Directora de Personal y Entrenamiento de la Real Armada Británica, en las Islas Malvinas. La funcionaria mantuvo reuniones con personal desplegado y recorrió instalaciones militares, incluido el complejo de Mount Pleasant, principal base operativa en el archipiélago (Escenario Mundial, 10/2).
 En su dependencia tecnológica y operativa, el Reino Unido se ha convertido en un peón norteamericano en el Atlántico Sur en su tablero guerrerista, ya que su capacidad militar se encuentra atada a los devaneos de Trump. Pero como los movimientos y reacomodamientos en una época de guerras no son lineales, en los últimos días se conoció que el primer ministro británico Keir Stamer no autorizó a los EE. UU. para que utilice bases militares de Fairford, en Gloucestershire -que alberga bombarderos pesados estadounidenses- y la base conjunta en Diego García, en el océano Índico, para que sean utilizados en una posible embestida norteamericana sobre Teherán. Por los acuerdos bilaterales entre ambos países, cualquier operación militar lanzada desde estas bases militares necesita el permiso previo del Reino Unido. Ante el revés británico, “Trump anunció la retirada del respaldo estadounidense al acuerdo impulsado por Starmer para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio. El mandatario calificó la cesión como un “gran error” y sostuvo que Diego García constituye un activo estratégico irremplazable para la proyección militar estadounidense” (Escenario Mundial, 19/2), lo que traducirá en un resquebrajamiento de las relaciones diplomáticas entre los “aliados”, con implicancias sobre la Islas Malvinas. 
 El largo brazo guerrerista del trumpismo no solo busca un cambio de régimen en Medio Oriente que le permita hacerse de los recursos petroleros y energéticos de la región, sino que, a su vez, busca establecer “un cerco político y económico contra todos sus rivales internacionales, en primer lugar, China y Rusia, pero también contra sus ‘aliados’ de la Unión Europea”. Si bien los esfuerzos militares de los EE. UU. se encuentran concentrados en una avanzada sobre Irán, en la trumpista Declaración de Seguridad Nacional, en lo que concierne a América Latina, redefine el concepto de “America First” (América Primero) y, en este sentido, legitima el uso de instrumentos militares, económicos y coercitivos para impedir la presencia o influencia de potencias rivales, en especial China y Rusia, en zonas consideradas vitales para la seguridad estadounidense, como Groenlandia, el Canal de Panamá o las principales rutas marítimas del continente americano, como el paso bioceánico del Estrecho de Magallanes, sin descartar enfrentamientos con naciones “aliadas”. Desde esta perspectiva se plantea una militarización en regla de la seguridad hemisférica, y tiene en el gobierno de Milei un activo político estratégico, para convertir a la Argentina no solo en un protectorado económico-financiero de facto, sino en una base militar que le permita avanzar sobre el Atlánco Sur y la Antártida.

 Lucas Giannetti 
 26/02/2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

Los obreros de Fate marcan el camino


Pongamos en pie las luchas fabriles contra la reforma esclavista y en defensa de los puestos de trabajo y el salario

 En el mismo momento que el gobierno liberfacho se apresta a festejar la aprobación de la reforma laboral en el Senado, los medios de comunicación, incluso los vinculados estrechamente al oficialismo, no pueden dejar de mostrar el tendal de cierres de empresas y despidos que crecen en toda la Argentina como hongos después de la lluvia. El cierre de Fate, que amenaza dejar a casi 1.000 trabajadores sin su fuente de trabajo, ha catalizado esta situación ante el conjunto de la población. Quienes sacaron las cuentas con precisión concluyeron que por día cierran 30 empresas y pierden el empleo 730 trabajadores registrados. Los que logran conservarlo se ven sometidos a una desvalorización creciente de su salario. Al menos desde hace ocho meses los salarios caen mes a mes contra una inflación que no ha dejado de crecer en el mismo lapso. 
 Es esclarecedor que la aprobación de la reforma sea precedida por un reguero de despidos masivos. Esto porque refuta la especie en boga de que si los trabajadores acceden a la pérdida de sus derechos entonces podrán conservar su empleo. Detrás de este relato patronal se esconde la idea falsa de que en Argentina el problema es el alto costo laboral. Como ya señalamos, los salarios no solo vienen perdiendo contra la inflación, sino que lo hacen desde niveles bajísimos. La caída del salario directo también se traduce en la caída del salario diferido e indirecto (jubilación, obra social), pues ambos son porcentajes del primero. Los apologistas a sueldo del capital se quejan sin embargo de que medido en dólares el salario en Argentina es de los más altos de la región, pero omiten, claro, que la inflación en dólares en Argentina ha sido aún más alta que en esos países. Por lo tanto, para el trabajador ese salario equivale a consumir menos que en el pasado.
 De fondo, la causa radica en que la revalorización del peso no ha sido el resultado de un fortalecimiento de la economía y de un incremento de la productividad del trabajo, sino de un proceso especulativo impulsado por el gobierno, en el cual juega un papel central la suba de la tasa de interés para rearmar el carry trade, evitar una disparada del dólar y un mayor salto de la inflación. 
 Los capitalistas, incluidos los que integran el lote de la burguesía nacional, se quejan del alto costo financiero, pero simultáneamente se aprovechan de este proceso especulativo para conseguir ganancias cuantiosas. Es muy probable que una apertura general de cuentas de las empresas ante sus propios trabajadores exponga que las ganancias conseguidas mediante la especulación financiera compensan total o parcialmente lo perdido por la recesión. ¡La consultora 1816 estima que las ganancias por carry trade en dos años fueron del 88% en dólares! Estamos ante ganancias únicas a nivel mundial, que en última instancia son bancadas por la expoliación directa de los trabajadores y de los gastos sociales del Estado. 
 Los despidos y la reforma laboral son parte inseparables de la ofensiva del capital sobre el trabajo. Por la dinámica misma de la economía capitalista, la aplicación de la reforma laboral debe abarcar al conjunto de los trabajadores. El debate legal sobre si la ley se aplica de modo retroactivo o no para los trabajadores actuales no se resolverá en los tribunales, como promete la CGT, sino en las fábricas, las escuelas, los comercios y las fincas. 
Los capitalistas alegarán que no pueden competir si sus trabajadores mantienen derechos que no tienen los de la competencia, por el simple motivo que ésta los contrató luego de la aprobación de la ley. De acá se deduce una conclusión muy simple: el primer acto de los capitalistas luego de la aprobación de la reforma laboral será aplicar despidos masivos, valiéndose de las indemnizaciones más bajas, con el propósito de contratar nuevos trabajadores con convenios flexibles por empresa. 
 Es lo que sospechan con razón los compañeros de Fate respecto del cierre. ¿O alguien puede asegurar que Madanes Quintanilla no abrirá nuevamente su empresa de neumáticos cuando cambien “las condiciones de mercado”, pero contratando nuevos trabajadores con menos derechos y especialmente con menos organización sindical? Terminar con la vanguardia de la clase obrera en Fate y en todas las empresas donde existe un activismo que lucha es un objetivo que une al gobierno de Milei, a las patronales y, aún más, a la burocracia sindical de todo pelaje. 
 El triunvirato de la CGT no se hizo el tiempo de acercarse hasta San Fernando para darle al menos un apoyo formal a los trabajadores de Fate. Aunque se acercaron decenas de delegaciones encuadradas en la CGT y la CTA, producto del brutal impacto nacional del conflicto. La CTA, por su lado, mantiene en sus filas a Pedro Wasiejko, el burócrata expulsado de la dirección del Sutna y repudiado por los trabajadores, que se pasea por los medios acusando a la dirección clasista del sindicato de ser responsable de la crisis de las empresas por no haber aceptado salarios a la baja y los despidos masivos. 
 Aunque la UIA llore en sus comunicados por el crecimiento de las importaciones, lo cierto es que los grupos empresariales nacionales también se valen de las compras al exterior para extorsionar a sus propios trabajadores, sea para imponerles rebajas salariales o convenios flexibles. En última instancia la burguesía puede reciclarse en importadora y obtener su plusvalía que se le asigna al capital comercial. Los Paolo Roca ya cerraron nuevos contratos con el Estado y los Madanes Quintanilla prometen poner en San Fernando una empresa de energía. Pero para los trabajadores la reconversión tiene otro carácter: es perder su trabajo actual y reciclarse en una empresa de aplicación o en un nuevo empleo con un convenio flexible. Es decir que la reconversión equivale a un retroceso de su condición material y la pérdida de su organización de clase.
 El impacto desigual que genera el crecimiento de las importaciones en las distintas clases sociales que componen la sociedad argentina debe ser tenido en cuenta para combatir la idea peregrina de un frente de los trabajadores con sus patrones nacionales. Esto plantea, desde ya, una cuestión de programa. Los trabajadores enfrentan las importaciones masivas a partir de un programa de defensa de sus puestos de trabajo, del salario y de las condiciones de empleo conquistadas. Por eso como planteo transicional es necesario luchar por el control obrero de las importaciones, para determinar qué debe ingresar y qué no, y por la apertura de las cuentas de las empresas para poder combatir los beneficios extraordinarios de la burguesía instalada en el país, que aprovecha las medidas proteccionistas para vender por encima del precio de producción -es decir, por encima de la ganancia media.
 La aprobación de la reforma laboral no cierra un proceso, sino que abre un período de grandes confrontaciones de clase. Por eso los que se apresuran a sentenciar una derrota histórica de la clase obrera argentina exponen no solo su desmoralización irreversible, sino un desconocimiento de la crisis de conjunto del régimen económico y político. El ataque a los convenios, la fragmentación de las vacaciones o la reducción y el pago en cuotas de las indemnizaciones no alcanzan para sacar a la Argentina de su condición de país en bancarrota. Se pasa por alto que Milei necesitó no uno sino dos salvatajes el año pasado para poder zafar de un estallido financiero y monetario, y que debió apelar otra vez al Tesoro yanqui para pagar los vencimientos de deuda de enero. 
 El cuadro de estabilidad relativa puede caerse como un castillo de naipes por múltiples motivos, sea una crisis financiera, mayores choques internacionales que golpeen los puntos de apoyo del gobierno (¡Trump!) o un número creciente de luchas obreras y populares. La historia de nuestra clase obrera muestra que este ascenso de luchas puede tener como detonante una gran gesta obrera que, recogiendo el apoyo creciente del pueblo, pueda transformarse en el principio de un ascenso popular más amplio y extendido. Ni que decir que la lucha de los obreros de Fate con el Sutna a la cabeza va reuniendo esa condición. Por lo pronto, los trabajadores judiciales resolvieron la ocupación del edificio del fuero laboral en rechazo al traspaso a la Ciudad de Buenos Aires, acarreando despidos de trabajadores y el alineamiento judicial para aplicar la reforma, así como también lo hicieron los metalúrgicos de Aires del Sur en Tierra del Fuego. 
 La perspectiva de enfrentar la reforma esclavista con un reguero de luchas fabriles está fuera del radar de todas las fuerzas patronales que se declaran opositoras, y de la burocracia sindical que derrama derrotismo mientras llama a prepararse para las elecciones del 2027. Para el peronismo el “industricidio” no es un arma del capital contra la clase obrera, sino una consigna para subordinar a la clase obrera a los intereses de los patrones nacionales, defensores a morir de la reforma laboral laboral libertaria. De acá se deriva otra conclusión: la lucha por enfrentar la reforma laboral con la movilización de los trabajadores es inseparable de la lucha por superar al peronismo en todos los planos de la política nacional. 
 Es la hora de luchar en serio. Los capitalistas tomarán la aprobación en el Senado de la reforma laboral como una señal de largada contra sus trabajadores. Ante esto llamamos a defender a los compañeros de Fate y su permanencia por la defensa de los puestos de trabajo. La exigencia al Estado nacional y provincial para que aseguren la continuidad laboral de todos los trabajadores ocupa hoy el puesto N° 1 en un programa de emergencia de la clase obrera. El método Fate debemos extenderlo a todas las fábricas que cierren o apliquen despidos masivos. La burguesía teme como a la peste las ocupaciones de fábrica porque cuestionan el sacrosanto derecho de propiedad.
 Se presenta, también, una lucha de fondo por el salario. La aceleración de la inflación ha venido para quedarse mientras las paritarias se ajustan penosamente al 1% mensual. El lanzamiento de paros por el salario ocupa un lugar central, porque la clase capitalista se vale de la recesión y la amenaza de despidos para imponer reducciones salariales. 
 Para esto el activismo debe organizarse en los lugares de trabajo y regionalmente para incrementar su capacidad de acción. Las luchas en las fábricas y lugares de trabajo para derrotar la reforma laboral esclavista no la harán la burocracia sino el activismo obrero y popular. 

 Gabriel Solano

OTAN-Rusia: Cuatro años de guerra


Cuatro años se cumplen de la mayor guerra en Europa desde 1945. El conflicto que el Kremlin presentó como una “operación especial” se ha convertido en una contienda que supera los 1.8 millones de bajas militares combinadas y que ha reconfigurado la guerra moderna completamente. Las amenazas nucleares se han vuelto cotidianas, Europa se ha rearmado, la energía vuelve a ser un botín de guerra. La inteligencia artificial ha pasado de ser un complemento a un elemento central, volviendo el campo de batalla en un laboratorio vivo, integrando masivamente los sistemas no tripulados en operaciones de combate a gran escala. La investidura de Donald Trump por segunda vez, quien prometió ponerle fin “en 24 horas”, lejos de esto, significó un revulsivo por momentos impredecible.

 El frente 

Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia el 24 de febrero de 2022, las cifras exactas son difíciles de verificar. Según una estimación con cierto consenso, las bajas militares, esto es, los muertos, heridos y desaparecidos del lado ruso, se estiman en 1.2 millones y, entre una quinta y una cuarta parte de esa cifra, serían muertos. Del lado ucraniano el total de bajas suma unas 600.000, con unos 140.000 muertos. Las proyecciones podrían llegar a 2 millones para la primavera de este año. 
 Del lado civil las bajas verificadas hasta enero/febrero 2026 en Ucrania son de 16.000 muertos y más de 40.000 heridos desde 2022. 2025 fue el año más letal para civiles (2.500 muertos). En Rusia, por ataques ucranianos con drones y misiles se calcula unos 7.300 civiles muertos.

 Negociaciones

 En noviembre, se conoció el "plan de paz" ruso-estadounidense de 28 puntos. Ucrania debería ceder la parte del Donbás que controla, reducir el tamaño de su ejército y comprometerse a no unirse a la OTAN. Ucrania y sus aliados europeos han replicado con un plan propio de 20 puntos. Se han celebrado tres rondas de conversaciones trilaterales. Hasta el momento no han llegado a ningún acuerdo ni siquiera sobre un alto el fuego. Los negociadores de Moscú deslizan que existe una “fórmula Anchorage”, acordada entre Trump y Putin en su cumbre en Alaska en agosto pasado, que incorpora las demandas de Rusia. 
 Las famosas garantías de seguridad prometidas por los aliados occidentales no contemplan el ingreso de Ucrania a la OTAN, una de las líneas rojas establecidas por Moscú, pero sí un resguardo “similar al Artículo 5”, en referencia a la cláusula de la organización, que considera cualquier ataque a un miembro como una agresión a todos, la denominada defensa colectiva. Pero el artículo 5 constituye la espina dorsal de la OTAN. A todos los efectos prácticos sería una incorporación de facto de Ucrania en esa alianza. Muchos observadores consideran que las garantías propuestas carecen de una operatividad creíble. Ningún país europeo ha expresado su disposición a participar en un conflicto cinético a gran escala con Rusia en territorio ucraniano en caso de una nueva agresión. 

 Territorio

 Rusia controla aproximadamente el 20 % del territorio ucraniano, incluyendo la Península de Crimea anexada desde 2014. 
 En todo 2025, Rusia capturó unos cinco mil kilómetros cuadrados a un costo altísimo (83 bajas por kilómetro ganado en promedio). El frente de esta guerra se mueve muy lento: avances rusos de 15–70 metros por día en las zonas más activas, según las fuentes especializadas en el mapeo diario. El conflicto tiene un costo en vidas que ya supera con creces muchas guerras modernas. Ucrania responde con contraataques tácticos locales, drones y misiles de largo alcance, pero depende fuertemente de la ayuda de sus aliados. 
 Quienes se sorprenden de que Ucrania resista a pesar de ser significativamente inferior en número y recursos a su adversario, pasan por alto que la Unión Europea y EE. UU. han sumado la friolera de 400.000 millones de dólares en apoyo militar y económico desde el inicio del conflicto. En cuatro años el respaldo occidental para alimentar la máquina de guerra es equivalente a reconstruir una economía mediana desde cero varias veces. 
 La OTAN no ha desplegado tropas en la línea del frente (por ahora), en cambio suministra entrenamiento, inteligencia y armas en proporciones industriales, incluido ATACMS, Storm Shadow, F-16, Patriot, es decir, armamento de ensueño de las principales potencias. Al mismo tiempo ha fortalecido su flanco este con más tropas en el Báltico y sobre todo Polonia. Kiev recuperó terreno en 2022 y 2023 (Kharkiv, Kherson), pero hace mucho que se encuentra en defensiva estática con drones y misiles de largo alcance por toda respuesta.
 La prensa, sobre todo británica y estadounidense, destaca que la guerra ya dura más que la lucha que libró la Unión Soviética contra la Alemania nazi: una muestra del fracaso de Putin para alcanzar sus “objetivos estratégicos”. Con las diferencias que acarrean ochenta años de distancia entre ambas, el Ejército Rojo, luego de purgas y golpes autoinfligidos llegó a sumar entre 11 y 12 millones de soldados activos, con movilización total, en una población de 170 millones de almas. La Federación Rusa tiene en comparación un ejército permanente de 1,3 millones, la mitad destinado a Ucrania, sin movilización total, sólo parcial. El ejército ruso depende de voluntarios y contratados. Por su parte, Ucrania compensa su inferioridad relativa en cuanto a números de soldados disponibles con tecnología de sus aliados. 
 En el campo de batalla se ha establecido un punto muerto. El frente de 1.200 kilómetros está ahora tan saturado de drones que el movimiento es mortal. Los ataques rusos contra la infraestructura y ciudades ucranianas se han intensificado desde finales de 2025; forma parte de la campaña para diezmar el sistema eléctrico y algo más: Putin se empeña en la demolición del Estado ucraniano. La centralidad de la disputa territorial ha llevado a algunos observadores a proponer la creación de un nuevo país, una Ucrania oriental.

 Economía 

Un foco de discordia con dimensión propia son los activos rusos congelados en el exterior por 210.000 millones de euros, que Alemania, Polonia, los países bálticos y Finlandia pretenden usar para financiar la guerra y la reconstrucción. Bart de Wever, primer ministro de Bélgica -país donde se encuentra la mayor parte de los activos-, exigió que sus aliados proporcionaran garantías financieras contra demandas, sanciones y otras represalias por parte de Rusia. EE. UU. se opone a utilizar los activos para financiar un préstamo a Ucrania; el imperialismo yanqui reclama exclusividad en el pillaje internacional. 
 Hungría, Eslovaquia y Chequia también se oponen a una confiscación de esos activos. El punto ha fracturado el eje franco-alemán: “El canciller alemán, Friedrich Merz, estaba haciendo un último esfuerzo para persuadir a los líderes de la UE de utilizar 210.000 millones de euros en activos soberanos rusos congelados para ayudar a Ucrania cuando se dio cuenta de que le faltaba un aliado crítico: Emmanuel Macron” (Financial Times, 21/12/25). Los intereses de esos activos han sido utilizados para el reembolso de préstamos otorgados a Ucrania. 
 En una larga investigación publicada en noviembre, el Wall Street Journal consigna que Kirill Dmitriev, el titular del Fondo Ruso de Inversión Directa, impulsa un plan para que las empresas estadounidenses utilicen los aproximadamente 300.000 millones de dólares en activos del Banco Central ruso, congelados en Europa, para proyectos de inversión ruso-estadounidense y una reconstrucción de Ucrania liderada por Estados Unidos. Paralelamente, “empresas estadounidenses y rusas podrían unirse para explotar la vasta riqueza mineral del Ártico. Dmitriev había argumentado durante meses que no había límites a lo que dos antiguos adversarios podían lograr: sus industrias espaciales rivales, que compitieron entre sí durante la Guerra Fría, podrían incluso emprender una misión conjunta a Marte con SpaceX, de Elon Musk” (WSJ, 28/11). 
 Este plan quedó parcialmente sepultado cuando la UE aprobó aplicar el Artículo 122, una disposición de "crisis" que le permite al bloque respuestas rápidas en situaciones excepcionales sin la necesidad de pasar por el proceso legislativo ordinario, para condicionar la entrega a Moscú de los activos rusos inmovilizados a un plan de paz y al pago de reparaciones por parte de Rusia. Da muestra de otra fractura, esta vez entre EE. UU. y la UE. 
 La economía rusa, según una columnista del británico The Economist, ha alcanzado lo que los montañistas denominan la “zona de muerte”, por encima de los 8.000 metros, “donde el cuerpo humano se consume a sí mismo más rápido de lo que puede repararse” (The Economist, 16/2). Describe cómo la economía se ha bifurcado en dos sistemas metabólicos distintos: uno que comprende la industria militar y afines, “los órganos vitales que reciben un flujo sanguíneo prioritario. Estos sectores contratan e invierten. Tienen acceso prioritario a la mano de obra, el capital y las importaciones”. El segundo sistema abarca todo lo demás: la empresa privada y las industrias de consumo, que se han quedado al margen. Actualmente el sector de defensa ruso representa el 8 % del PIB. La pregunta entonces es qué pasaría si Rusia intentara desmovilizar (reducir drásticamente) su sector militar. La oligarquía financiera rusa está atrapada: si sigue en modo guerra, se agota lentamente (inflación, déficit, dependencia de petróleo); si intenta salir, riesgo de crisis inmediata (desempleo, caída del PIB, inestabilidad social). 
 Ucrania y sus aliados no están lejos de esta condición. Aunque el Complejo Militar Europeo es una entelequia (no existe como tal, sino industrias nacionales de cada Estado desconectadas), el rearme europeo estimula la “renta militar”, una redistribución interna hacia activos diseñados para la destrucción. Como sentencia The Economist, “El cuerpo metaboliza su propio tejido muscular para obtener energía”.

 Rusia 

Fuentes de inteligencia estadounidense citadas por los medios han indicado que Putin mantiene la ambición de capturar toda Ucrania, algo muy discutible, aunque Putin ha impugnado a la Ucrania actual como “una creación de Lenin”, quien habría cedido algunas de las "tierras históricas" de Rusia: “Soviet Ukraine es el resultado de la política bolchevique y puede llamarse con razón «Ucrania de Vladimir Lenin»" (21/2/2022). Reclama para la oligarquía financiera el derecho a “corregir” el error histórico de los bolcheviques. Queda patente el carácter reaccionario y contrarrevolucionario de la ocupación militar de Ucrania por parte de Rusia. 

 Ucrania

 Zelensky, un intérprete de los designios de la OTAN, subió al poder como el representante de una de las camarillas en que se divide la oligarquía con asiento en Ucrania. Golpeado por casos de corrupción se ha visto obligado a remover a su colaborador más cercano, Andriy Yermak, un personaje oscuro señalado insistentemente como un advenedizo: “También están surgiendo divisiones dentro de la delegación ucraniana. Un sector, centrado en Budanov, cree que los intereses de Ucrania se benefician más de un acuerdo rápido liderado por Estados Unidos (...) otro sector, aparentemente aún influenciado por el controvertido exjefe de gabinete Andriy Yermak, quien dejó el cargo en medio de un escándalo de corrupción, se muestra mucho menos entusiasta. El Sr. Zelenski parece estar equilibrándose entre ambos” (The Economist 17/2). Kyrylo Budanob. de la facción que controla los servicios de inteligencia, enfrentada a Zelensky, ha ganado peso en el último periodo. Según informa el New York Times, “En las negociaciones de las últimas semanas, los funcionarios han discutido la idea de formar una zona desmilitarizada que no esté controlada por ningún ejército, según tres personas familiarizadas con las conversaciones que solo quisieron hablar anónimamente para discutir negociaciones delicadas” (18/2). Esto sugiere que la facción de Budanov, muy cercana a Washington, está impulsando su agenda a expensas de la facción alineada con Yermak-Zelensky. Existe una tercera tendencia, vinculada al aparato militar que encabeza Valeri Zaluzhny, un general de cuatro estrellas que fue comandante en jefe durante el primer tramo de la guerra hasta su destitución en 2024. Normalmente aparece como el principal rival de Zelensky en las encuestas, a quien supera en todos los sondeos de popularidad. Un acuerdo entre las facciones de inteligencia y militar seguramente podría desplazar a Zelensky, algo que resuena con más fuerza cada vez. 

 Conclusión 

Los exámenes de la situación mundial, en un 95 % de los casos, están regidos por la geopolítica, entendida como la visión que explica los conflictos principalmente por rivalidades entre Estados, control de territorios, recursos, esferas de influencia, equilibrios de poder, ocultando las causas profundas. Este marco distorsiona la realidad al presentar los hechos como si fueran "juegos de ajedrez" entre potencias. Ignora que la raíz de las crisis, guerras y, en última instancia, la barbarie no está en las "ambiciones" de Putin, Trump o Xi Jinping, sino en el régimen social subyacente. Pese a las apariencias, el motor real de la historia no ha cambiado, sigue siendo el conflicto entre clases sociales: explotadores versus explotados, capital contra trabajo, no entre naciones o "civilizaciones".
 La geopolítica sirve de ideología encubridora: presenta la crisis terminal del capitalismo como si fuera una cuestión de malos líderes o ambiciones imperiales.

 Camilo Márquez
 23/02/2026