jueves, 16 de julio de 2026

Ravier, la morosidad es resultado del ajuste de Milei, no culpes a las familias


El vocero presidencial responsabiliza a los trabajadoras por endeudarse para llegar a fin de mes. 

 Las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier sobre el aumento de la morosidad constituyen un nuevo intento del gobierno de Javier Milei por descargar sobre los trabajadores las consecuencias de su propia política económica. Según el funcionario “a veces la gente misma se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, pretendiendo convertir a las víctimas del ajuste en responsables de una crisis que el gobierno profundiza. 
 Según datos del Banco Central, la cantidad de préstamos renegociados se duplicó en apenas seis meses y alcanzó un récord histórico. No se trata de un problema de falta de educación financiera, sino del derrumbe de los ingresos populares y de los trabajadores. Cuando el salario y las jubilaciones pierden sistemáticamente contra la inflación no existe administración doméstica capaz de compensar semejante saqueo. 
 Las familias no se endeudan porque desconozcan cómo manejar una tarjeta de crédito, se endeudan para comer, para pagar un alquiler, para afrontar una factura de luz o de gas que se multiplicó por los tarifazos, para comprar medicamentos o simplemente para llegar a fin de mes. La expansión del crédito al consumo en estas condiciones no expresa una mejora en el bienestar sino un recurso desesperado para cubrir necesidades básicas que antes podían solventarse con el ingreso corriente. 
 El gobierno nacional es responsable directo de este proceso: mientras celebra una desaceleración de la inflación, oculta deliberadamente que los rubros que más pesan sobre el presupuesto obrero siguen aumentando por encima del promedio, con un IPC que cerró en junio en un 1,9%, donde los servicios aumentaron 2,9%. Los servicios regulados, impulsados por los tarifazos, continúan erosionando el poder adquisitivo de los salarios. A esto se suman alquileres cada vez más elevados y un mercado laboral devastado por despidos, suspensiones y una creciente precarización laboral. 
 Quien se endeuda para compensar una pérdida de ingresos puede sostener esa situación durante un tiempo. Pero si esa pérdida continúa profundizándose mes tras mes, llega un momento en que la deuda se vuelve impagable. No hay "buena administración" que pueda revertir una ecuación donde los ingresos reales caen mientras las obligaciones financieras aumentan.
 Esta realidad golpea con especial dureza a los sectores más precarizados. Miles de jóvenes sin empleo formal sobreviven mediante aplicaciones de reparto o changas, financiando sus gastos cotidianos con créditos personales o directamente con préstamos ofrecidos por las propias plataformas. Lejos de representar una inclusión financiera, estos mecanismos profundizan un círculo de endeudamiento permanente, con tasas usurarias y crecientes dificultades para cancelar las obligaciones impuestas.
 También resulta cínico que Ravier remita la solución a las refinanciaciones ofrecidas por los bancos o a una eventual baja futura de las tasas de interés. El esquema financiero promovido por el propio gobierno les garantiza a los bancos ganancias extraordinarias mediante la especulación con la deuda pública y los instrumentos de absorción monetaria. Mientras el Estado remunera generosamente la bicicleta financiera, las entidades trasladan al crédito para consumo tasas que resultan asfixiantes para cualquier trabajador. 
 La orientación económica del gobierno de Milei privilegia la valorización financiera por sobre la actividad productiva. La economía no genera empleo ni salarios capaces de sostener el consumo, mientras el sistema financiero obtiene rentabilidades extraordinarias alimentando el endeudamiento de una población cada vez más empobrecida. 
 La apelación a la “responsabilidad individual” constituye un viejo recurso ideológico de todos los gobiernos ajustadores. Antes fue el “vivieron por encima de sus posibilidades”; ahora es la supuesta falta de educación financiera de quienes ya no llegan a cubrir la canasta básica. El objetivo es el mismo: ocultar que el origen de los récords de morosidad reside en una política consciente de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los grandes grupos económicos, los bancos y el capital financiero. 
 La creciente morosidad no es una anomalía de una economía que “recupera el crédito”, es la consecuencia directa de un programa económico que destruye salarios, licúa jubilaciones, multiplica los tarifazos y convierte al endeudamiento en el único salvavidas de millones de familias. Hay que derrotar a este gobierno para terminar con este rumbo. La responsabilidad no es de quienes ya no pueden pagar: es de quienes gobiernan para los bancos, los acreedores y los grandes capitalistas. 

 Marcelo Mache

“Por Malvinas, por el Diego…”: la Selección Argentina dejó en offside a Milei


La bandera de “Las Malvinas son Argentinas” ganó el escenario del Mundial, contra la Fifa, el imperialismo y los “libertarios”.

 Cuando parecía que el gobierno de Javier Milei ya no podía exhibir un grado mayor de sometimiento al imperialismo, terminó avalando que en la semifinal frente a Inglaterra se impidiera el despliegue de banderas con consigna por las Malvinas, en un intento de censurar un sentimiento profundamente arraigado en el pueblo argentino y un reclamo nacional histórico. Pero el operativo fracasó. Tras la victoria argentina sobre Inglaterra, fueron los propios jugadores de la Selección Argentina quienes desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, dejando expuesto nuevamente al gobierno que reivindica a Thatcher y a la corona británica. 
 La Selección Argentina no solo se impuso sobre Inglaterra en la cancha, en una remontada histórica a puro juego y corazón, sino que además reivindicó una causa nacional que ningún protocolo ni ninguna prohibición pueden borrar. Mientras Milei hace profesión de fe de Margaret Thatcher y reivindica a quien condujo la guerra colonial contra nuestro país, la Selección expresó un sentimiento que recorrió las tribunas y las calles.
 Consultado por las reiteradas expresiones de admiración de Milei hacia Margaret Thatcher, el vocero presidencial intentó reducirlas al terreno de la política económica, afirmando que el presidente solo reivindica su “programa de estabilización”. El argumento es insostenible: Thatcher no solo fue la principal responsable política de la guerra colonial librada contra la Argentina en 1982, sino también quien ordenó el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, fuera de la zona de exclusión establecida por el propio Reino Unido, un ataque en el que murieron 323 tripulantes argentinos. También, fue la gran enemiga de la clase obrera británica: su gobierno descargó una ofensiva histórica de privatizaciones, despidos y destrucción de conquistas sociales, enfrentando con una brutal represión la histórica huelga de los mineros de 1984-1985. La admiración de Milei por Thatcher no puede separarse de ese legado: expresa su identificación tanto con una política de sometimiento nacional al imperialismo como con una guerra de clase contra los trabajadores. 
 La victoria fue celebrada masivamente como algo más que un triunfo deportivo, debido a que el enfrentamiento con Inglaterra remite inevitablemente a la guerra de Malvinas, al colonialismo británico y a la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Los cantos por Malvinas, las referencias al Diego y a la “Mano de Dios”, el homenaje a los excombatientes volvieron a resonar con fuerza entre miles de hinchas. 
 La causa por Malvinas no se trata de una cuestión meramente simbólica o histórica, sino que se enfrenta a profundos intereses imperialistas. Las Islas Malvinas ocupan hoy un lugar estratégico para el imperialismo. Los ingleses avanzan sobre la explotación de enormes recursos pesqueros, impulsan proyectos de extracción de hidrocarburos en la plataforma continental y mantiene allí una de las principales bases militares de la Otan en el Atlántico Sur, desde donde proyecta su influencia hacia la Antártida y controlan una región de enorme valor geopolítico. 
 El gobierno “libertario” marcha exactamente en el sentido contrario al sentimiento popular. Mientras el pueblo reivindica Malvinas, Milei se coloca la camiseta inglesa. Su alineamiento con Estados Unidos y Gran Bretaña no es una pose ideológica: expresa una política de entrega nacional, de subordinación al imperialismo y de renuncia a cualquier defensa de la soberanía argentina. 
 La causa de Malvinas debe ser defendida contra un gobierno que garantiza los negocios del capital extranjero. La recuperación de las islas no será obra de quienes pactan con el FMI, privatizan los recursos nacionales o subordinan el país a las potencias imperialistas. Algo que quedó reflejado en los festejos callejeros de la población, con bandera por las Malvinas y en defensa de otros pueblos oprimidos por el imperialismo, como el repudio al genocidio en Gaza y contra el pueblo palestino, que también ha estado presente en este Mundial.
 La defensa de Malvinas forma parte de una lucha más amplia contra la dominación imperialista en toda América Latina. Reivindicamos la unidad internacional de la clase trabajadora para enfrentar la explotación y la opresión de las grandes potencias, al mismo tiempo que defendemos el derecho de los pueblos oprimidos a recuperar sus territorios ocupados. 
 La Selección Argentina hizo lo que Milei rechaza: levantar la bandera de Malvinas frente a Inglaterra. Mientras el gobierno quedó en offside, millones volvieron a cantar por los pibes de Malvinas, por el Diego –quien también enarboló esta causa en vida y en su victoria contra los ingleses y que es denostado por Milei- y por una causa que sigue viva. "Nosotros hacíamos culpables a los jugadores ingleses de todo lo que el pueblo argentino había sufrido. Contra Inglaterra jugué pensando en Malvinas. Estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes muertos, a los sobrevivientes (...) Por eso, el triunfo tuvo ese sabor a justicia popular", Maradona, en Yo soy el Diego de la gente.
 Fuera ingleses de Malvinas. Fuera el imperialismo de América Latina. Fuera Milei. Vamos Argentina. 

 Marcelo Mache

miércoles, 15 de julio de 2026

“Propiedad privada”: los expropiadores patronales protegen su botin


La ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” que el Senado tratará este jueves representa un salto significativo en el establecimiento de una régimen de sujeción de los trabajadores. Es un amplio estatuto para blindar al capital y un arma contra los trabajadores. No es “una” ley, sino la modificación simultánea de seis leyes: Expropiaciones, Tierras Rurales, Barrios Populares, Manejo del Fuego y hasta los Códigos Civil y Penal.

 Desalojos sumarios

 La ley establece el “juicio sumarísimo” para los desalojos urbanos y rurales. En la versión original del proyecto, provista por LLA, el plazo para el lanzamiento de inquilinos era de cinco días, con “habilitación de días y horas inhábiles”, o sea, incluyendo a los fines de semana en la cuenta regresiva. Pero los “samaritanos” cómplices de Milei lograron que ese plazo se extienda... a diez días. La ley habilita a los funcionarios judiciales a cargo del desalojo a solicitar “el auxilio de la fuerza pública”, sin posibilidad de recurso judicial. Quien quiera evitar el desalojo sólo contará con 3 días para pagar el alquiler adeudado. El régimen de desalojos exprés llega después de que los alquileres, en los últimos dos años y medio, aumentaran un 420% frente a una inflación del 200%; la mora en el pago de mensualidades y expensas no ha cesado de aumentar. El régimen liberticida ha organizado un colapso de las locaciones que ahora acompaña con el desalojo sumario. El locador queda en una posición de primacía absoluta en una negociación privada con el inquilino. Como el mercado de viviendas es deficitario, la oferta de viviendas y en consecuencia el precio del alquiler es cautiva del propietario. 

 Expropiaciones, negociados y ocupaciones 

Según algunos análisis, la ley “limita” las expropiaciones por utilidad pública. Entienden como una ´limitación´ que las indemnizaciones del caso se realizarán a “precios de mercado” y tomando en cuenta el “lucro cesante” de los supuestos afectados. Es un piso a la desvalorización de la propiedad inmobiliaria, importante cuando se devalúa el peso. En contrapartida, la ley prohíbe la “ocupación temporánea anormal” de un predio o establecimiento, incluso en caso de un cierre por vaciamiento patronal. En ese caso, la “continuidad operativa” recaerá en el juez interviniente. Es lo que ocurre hoy en Sancor, donde sus trabajadores denuncian la complicidad de la Justicia con los vaciadores de la empresa. Esta ley de Sturzenegger busca que los continuos cierres de fábrica redunden en una reconversión inmobiliaria de la industria, o fuercen a acuerdos laborales en perjuicio de los trabajadores. El proyecto condena las ocupaciones de fábrica, como las que tuvieron lugar en la bancarrota de 2001. 
 En relación a los Barrios Populares, se encuentra en debate, por un lado, la posibilidad de extender los desalojos sumarios a quienes no paguen sus cuotas. Y, por el otro, la habilitación a que las viviendas sociales puedan venderse a “cualquier persona jurídica o humana, sin límite en relación a sus destinos”. Es la venia para la entrega progresiva de estos barrios a intereses inmobiliarios - en este caso, no por la vía del desalojo, sino del "mercado", es decir, a través de la reventa de las casas construidas en estas urbanizaciones. A cambio de hacerse de un dinero, las familias originales terminarán buscando un techo en barrios más alejados. En este caso, la extensión de “derechos de propiedad” a los propietarios de viviendas precarias es sólo el paso previo de su expulsión posterior del caso urbano. 

 Tierras

 La ley en gateras habilita un amplio proceso de acaparamiento y concentración de tierras. En primer lugar, modifica la ley de manejo del Fuego, permitiendo la compra y venta inmediata de tierras que hubieran sido objeto de incendios. Hasta ahora, contaban con restricciones de hasta 60 años, lo que operaba como una sanción implícita por la devastación incurrida y obligaba a recomponer las reservas forestales destruidas. Ahora, y con la venta liberada, los depredadores o sus instigadores han sido premiados por Milei-Sturzenegger. Al mismo tiempo, se levantan las restricciones existentes para la adquisición de campos por parte de extranjeros, pero con una excepción significativa: la de empresas que contaran con participación mayoritaria “de un Estado extranjero”. Como ocurriera en la licitación de la Hidrovía, esa restricción tiene nombre y apellido - el Estado chino. La ley prevé, de todos modos, que un eventual comprador “estatal” demuestre previamente que su adquisición no comprometen “la seguridad y la defensa nacional”. En la modificación de la ley de Tierras, se ha colocado la disputa por los recursos de Argentina en el marco de la guerra internacional. Sturzenegger redactó un guante a la medida del copamiento que reclaman los capitalistas del fascismo digital, con Peter Thiel a la cabeza. Al SuperRIGI, un régimen de beneficios excepcionales, se suma ahora esta operación de acaparamiento del suelo. Como la Patagonia es la que está en la mira, la nueva ley prohíbe también la “interposición de personas físicas o jurídicas a los fines de configurar una identidad figurada”, en referencia indirecta a los pueblos originarios que reivindican el derecho a la tierra en el sur del país. 

 Expropiados y expropiadores

 La ley de inviolabilidad, que invoca el derecho “universal a la propiedad privada”, es tan mentirosa y delictiva como sus autores. El gobierno sólo protege la propiedad privada del capital, y para asegurar del modo más férreo la confiscación de la única propiedad productiva que disponen los explotados, que es su capacidad de trabajar. Desde que asumieron los liberticidas, la sustracción a los salarios y jubilaciones, a través de la devaluación, la hiper y los cepos posteriores a las paritarias, es del orden de los 80.000 millones de dólares. Se suma a ello la liquidación del derecho laboral, el vaciamiento del PAMI, la eliminación de las indemnizaciones - todos derechos adquiridos y supuestamente “inviolables”, a los que los trabajadores aportaron durante décadas por medio de sus descuentos salariales e impuestos al consumo. Sturzenegger, el autor de la “inviolabilidad”, fue procesado y escandalosamente absuelto por el megacanje de 2001, un negociado en favor de los acreedores de la deuda pública que engrosó la hipoteca nacional en unos 20.000 millones de dólares al cabo de sólo dos años. Los “nacionales y populares” que gobernaron después se encargaron de pasarle la factura a los trabajadores y jubilados, otra expropiación al trabajo. 
 La ley de “Inviolabilidad”, en definitiva, consagra la violación permanente de la riqueza creada por el trabajo en favor del gran capital. A través de Milei y Sturzenegger, el régimen capitalista se protege de sus propias crisis y tropelías, que conducen a bancarrotas sistemáticas y a la miseria social agravada. 

 Marcelo Ramal
 14/07/2026

Trump: del Memorando de Entendimiento a una guerra de aniquilamiento contra Irán


Donald Trump ha lanzado contra Irán una guerra “à la Netanyahu”, una guerra de aniquilamiento. Bombardea centenares de blancos civiles y militares cada día, ha impuesto un completo bloqueo naval al país y ha declarado la intención de ocupar la isla de Kharg, de donde sale el petróleo iraní, y tomar por la fuerza el Estrecho de Ormuz. El asalto genocida del Estado sionista contra Gaza es aplicado ahora a una nación de 90 millones de habitantes, luego del fracaso sucesivo del propósito de extraer una rendición incondicional del régimen iraní y proceder a un cambio del mismo. Irán enfrenta una crisis humanitaria de proporciones bíblicas, porque a la crisis del agua que avanza en Teherán, Trump ha sumado la orden de destruir las plantas de desalinización existentes. De acuerdo al siempre muy bien informado periodista norteamericano Seumour Hersh, el régimen de Trump se encuentra deliberando acerca de la conveniencia de utilizar armas atómicas “tácticas” para destruir los misiles e industrias que el gobierno de Irán ha guardado bajo tierra para evitar su destrucción a cielo abierto. Nada de esto es desconocido por los estados de la OTAN que acaban de reunirse en Ankara, Turquía. Ayer mismo, en París, en las vísperas del aniversario de la Revolución Francesa, la Unión Europea estableció la llamada “Coalición Antibalística (sic)”, para dotar de misiles antiaéreos a Zelensky para profundizar la guerra contra Rusia y reformar la sucesión política de la coalición neo-nazi en Ucrania. El desencadenamiento de una guerra genocida contra Iran no ha suscitado ninguna reacción relevante de los estados del Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), ni la reacción del partido Demócrata de Estados Unidos. A la cabeza demencial de Trump se le ha ocurrido declarar el control militar del Estrecho de Ormuz y a cobrar un 20% de la carga total transportada como una prima de seguro por el pasaje de los navíos. Sólo la clase obrera internacional puede parar esta guerra de aniquilamiento. Quienes saludaron el acuerdo del cese del fuego por sesenta días sobre la base de un Memorando de Entendimiento, tendrán que aplacar sus ilusiones pacifistas, que ya se tornan, a esta altura de los acontecimientos, una complicidad con el imperialismo mundial. Cuando caracterizamos desde estas páginas el comienzo de una guerra mundial, no nos estábamos “comiendo ningún amague” como los tantos que han sufrido las selecciones nacionales en el Mundial. 
 Trump ha relanzado el propósito de ocupar militarmente Irán – una ‘idea’ que había desechado por el costo de vidas norteamericanas que habría representado el intento. Un intento de este tipo plantearía la necesidad de un operativo de la OTAN, algo inviable en un cuadro de desintegración del régimen de dominación capitalista internacional. Una ocupación de Irán rivalizaría con Ucrania como amenaza “existencial” declarada para Rusia, lo mismo que para China. Trump se ha entrampado, a cien días de las elecciones norteamericanas, en la necesidad de una demagogia electoral acerca del “excepcionalismo norteamericano”, frente a una población contraria a la guerra. La guerra de aniquilamiento de Irán redundará en una campaña política violenta en el interior. Trump ha mantenido, en este escenario, la posibilidad de negociaciones sin deponer la agresión criminal y la mediación de Pakistán, que recoge las posiciones de China, y de Qatar, blanco de las represalias de Irán contra el nuevo asalto de Trump. Pero Irán no está más cerca de una rendición que antes, ni tampoco la población iraní. De nuevo, la lucha para poner fin a la guerra mundial recae cada vez más en una movilización independiente de la masas. En Alemania, Volkswagen ha anunciado 100.000 despidos y una parcial reconversión a la industria de guerra para no caer en una quiebra. Todo el entramado del capitalismo se encuentra efectivamente cuestionado. 

Política Obrera
 14/07/2026

martes, 14 de julio de 2026

Argentina vs Inglaterra: un partido que es más que solo fútbol


40 años después de la gesta de Maradona sigue vigente el sentimiento de empatía de los pueblos oprimidos. 

 El enfrentamiento de la Selección Argentina contra la selección inglesa de fútbol, en los marcos de las semifinales del Mundial 2026, trasciende las fronteras de lo meramente deportivo, atravesando a una sociedad entera e interpelando a las poblaciones más distantes y ajenas al suelo nacional que comparten un mismo sentimiento contra la opresión nacional, y el anhelo de una “venganza poética”, en un terreno donde una victoria no produce ningún efecto material inmediato, pero sin consecuencias culturales, históricas y, en definitiva, políticas. 
 Los intentos de los medios nacionales por bajarle la carga político/emocional a la contienda se dividen entre quien intentan desentenderse de una dinámica “nacionalista” que une a la población argentina detrás de un sentimiento contra la opresión nacional y el imperialismo, llamando a terminar con una supuesta conducta “anglofóbica”, y quienes van aún más lejos intentando borrar la huella indeleble de la unión y hermandad latinoamericana y de los pueblos oprimidos por el imperialismo valiéndose de un puñado de haters regionales con relativo éxito en las redes sociales. 
 Estamos ante un sentimiento profundo y popular, que se expresa en canciones y banderas, murales, pintadas, películas, documentales, indumentaria y en una extensa literatura, que implica que una nación oprimida y subyugada por el imperialismo –antes inglés, ahora norteamericano- pueda anotarse una revancha, una victoria cultural, en el deporte de mayor peso mundial, ante el país donde el fútbol profesional tuvo sus orígenes y que ofició como principal potencia imperialista y colonizadora durante gran parte de la historia del capitalismo. 
 Más si el enfrentamiento actual ocurre 40 años después de aquel partido histórico, que dio paso a la consagración posterior de Argentina en el Mundial del 86´, con la capitanía y el liderazgo de un Maradona que en 91 minutos de juego contra los ingleses supo producir dos hitos históricos del fútbol mundial: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Una hazaña que se convirtió en una conquista cultural a nivel mundial, tras la derrota nacional en la Guerra de Malvinas, y que hermanó a los pueblos históricamente oprimidos por el imperialismo inglés con el pueblo y el seleccionado argentino de fútbol. 
 Bangladesh es quizás la expresión más radicalizada de este fenómeno, donde hay más hinchas de la albiceleste que en la propia Argentina, con un pasado colonial bajo el dominio británico hasta mediados del Siglo XX y su posterior independencia de Pakistán en 1971. Expresión que alcanza a varios pueblos asiáticos sometidos por el imperialismo británico, pero también se extiende a otros países oprimidos históricamente por el Imperio Británico, como Escocia, cuyo pueblo suele exhibir banderas de Maradona, e Irlanda, donde los británicos mantienen el control de Irlanda del Norte, entre otros. 
 En Latinoamérica, donde existe una mayor competencia regional, también prevalece el mismo espíritu de apoyo ante los ingleses, el que se expresa en las banderas peruanas en favor del reclamo argentino por Malvinas, manifestaciones del pueblo boliviano y en la solidaridad de los pueblos oprimidos de América Latina.
 Es imposible borrar del fútbol las marcas de la historia de los pueblos, más aún en un país donde muchos clubes de fútbol surgieron al calor de las organizaciones de trabajadores socialistas y anarquistas, como puntos de reagrupamiento social, familiar e identitarios, y en algunos casos de clase.
 El fútbol actual también es un terreno de disputas políticas, presiones, subordinaciones y sometimiento. Las comparativas recurrentes respecto a la “calidad” de las competencias europeas, contra las ligas sudamericanas o de otras regiones coloniales suelen emplearse para legitimar un discurso de profundización privatista que de rienda libre a los negocios de un puñado de capitalistas para cristalizar una tendencia que se viene imponiendo de hace años de sometimiento a las potencias europeas y a los Estados Unidos, con el vaciamiento de las ligas locales y la migración temprana de los mejores jugadores de los países coloniales y semicoloniales a los países imperialistas.
 Este sentimiento común contra la opresión nacional e imperialista en el fútbol no está exento de contradicciones, en un deporte donde sus protagonistas pueden emparentarse y codearse con los principales interlocutores y mandamases de las naciones opresoras, las mismas que invaden países y asesinan a miles de personas en nombre de intereses coloniales y mercantiles. Pero la naturaleza política de estas confrontaciones incluso los excede: el sentimiento popular va más allá de las individualidades y sus acciones aisladas... el todo es siempre más que la sumatoria de sus partes.
 Con un gobierno proimperialista y adulador de Margaret Tatcher, como el de Javier Milei, que entrega todos los recursos nacionales y posiciones estratégicas al imperialismo, la posibilidad de infringirle una derrota a los ingleses en un mundial de fútbol es de las pocas cosas gratificantes para millones de trabajadores argentinos y trabajadores oprimidos del mundo. Una revancha poética contra los opresores, que enaltece un sentimiento de hermandad y empatía entre los oprimidos de todo el mundo. 
 Podrá ser un partido de fútbol, pero que no nos digan que es solo eso. 

 Marcelo Mache

Milei hace trampa para su reelección


Un desafío enorme para los trabajadores y la izquierda.

El gobierno no esperó a que termine el Mundial de fútbol para largar el operativo reeleccionista. Todos los diarios de los últimos días marcan que el gobierno tiene como una obsesión establecer en la agenda política del país el objetivo de la reelección del presidente, y en muchos casos presentar esa reelección como un trámite sencillo de cumplir con el gobierno dando a entender que no hay obstáculos de acá a 2027 para que Milei logre un nuevo periodo presidencial. 
 Quien más fue enfático en ese sentido fue el ministro "Toto" Caputo, que dijo "no hay opositor que nos pueda ganar". Detrás de esta falsa ilusión lo que hay indudablemente es una maniobra defensiva del gobierno, porque teme que suceda lo que pasó en la elección de 2025 sin que sea presidencial sino una de medio término. En una elección presidencial como ésta, en la cual el gobierno quizá no logre la reelección -que asegura tener ya en el bolsillo- se pueden dar corridas cambiarias, dolarización de activos, la posibilidad de una crisis bancaria; una serie de hechos que agravarían la crisis económica que ya tiene Argentina. Entonces no hay que comprar el relato oficial, este exitismo falso que están presentando, sino ir a indagar si estas posibilidades de la reelección del gobierno son tan seguras como ellos afirman. 
 En primer lugar tenemos que tener en cuenta que todas las encuestas de opinión unánimemente recogen que hay una bronca popular muy grande. La semana pasada citamos una encuesta bastante conocida en Argentina que era de Atlas Intel y Bloomberg (que han sido famosas porque fue la primera que anticipó el triunfo de Milei en las presidenciales pasadas, por lo tanto uno supone que no son encuestadoras que tienen animadversión con él) que daba cuenta de una mayoría popular contraria al gobierno nacional.
 En general las encuestas registran un 60% de rechazo tanto a Milei como a la política del gobierno. Ahora apareció una nueva encuesta que es del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires y más o menos va en el mismo sentido: por ejemplo, el 40% de la población dice que la situación social es muy mala, el 20% mala y el 17% regular; es decir cuando uno suma lo muy malo, malo y regular estamos en el 77%. Asique, lejos de lo que el gobierno dice, hay una bronca popular muy grande. Y en realidad cuando las encuestas marcan este 60-65% contrario al gobierno nacional es un promedio de todas las clases sociales del país, pero cuando uno va a la clase trabajadora y a los sectores populares esa bronca es mucho más grande. Es una bronca lógica porque refleja la situación social que es muy apremiante en términos de caída del salario, de endeudamiento de las familias, de crecimiento de la desocupación, pluriempleo y precarización laboral, desfinanciamiento del sistema de salud y del sistema educativo. Por lo tanto tenemos una situación social muy apremiante, de crisis, que las encuestas reflejan en términos de que hay una mayoría que no es favorable al gobierno. 
 En segundo lugar el gobierno dice que tiene asegurada la reelección porque tiene despejado de acá a 2027 el horizonte económico y financiero, y han hecho todo un esfuerzo por tratar de demostrar que esto es así. Ahora bien, cuando uno va a ver las estadísticas reales de la economía argentina esto es infundado y no hay ningún motivo para pensar que las cosas son como dice el gobierno.
 Algunas cifras para tener en cuenta y son importantes. Argentina viene de tener exportaciones récord, en parte porque la cosecha gruesa fue muy importante y en parte porque crecieron los precios especialmente de la energía a partir de la guerra en Irán. Eso ha compuesto una balanza comercial en la que se exporta mucho más que lo que importa, una balanza comercial superavitaria inédita para el país.
 Además, el crecimiento de las exportaciones viene aparejado también a una disminución de las importaciones, especialmente por la recesión; entonces vendemos más, compramos menos, y el saldo favorable es muy grande. Pero sin embargo ese saldo alcanzó solo en este periodo para poder afrontar la compra de dólares por parte de particulares, que en realidad son sectores acomodados de la sociedad: pagos de intereses por 4.000 millones de dólares, déficit en servicios -por ejemplo en los viajes, la gente que va al mundial- unos 2.900 millones, giros de utilidades y dividendos de las empresas por 1.350 millones. Así que lo que ha habido hasta ahora de superávit récord en realidad alcanza para financiar estos giros negativos de la cuenta corriente en términos de fuga de capitales, pago de deuda externa y giro de utilidades al exterior.
 Tan es así que hay cuentas muy claras que marcan que, incluso en este momento de venta de la cosecha gruesa con precios importantes, no alcanza para financiar el dólar de ahorro más el dólar de tarjetas. El dólar de ahorro es lo que se compra, es fuga de capitales en tanto no vuelve al sistema financiero, los giros al exterior también son fuga de capitales, y el dólar de tarjeta es fundamentalmente lo que se gasta en el exterior. Entonces tenemos esto en un primer semestre de Argentina que es de mayores exportaciones que el segundo, por un problema estacional de la venta de la cosecha y además porque en principio en el primer semestre los precios de energía fueron más caros. 
 Además tuvimos la semana pasada un tema importante, que fue el anuncio del ministro Caputo en la línea de tratar de marcar que no hay problema con la reelección porque que tenemos asegurado el pago de deuda de forma tal de que no se produzca una corrida contra Argentina. Ese anuncio que hizo con mucha pompa, junto con el presidente del Banco Central, tratando de decir no hay problema, que la economía argentina está firme, volvemos a un sendero de crecimiento y tenemos asegurado el pago de deuda, sin embargo es una improvisación total. Lo demuestra con mucha claridad el periodista Pagni en su columna en La Nación, al tratar de analizar concretamente en qué consistió el anuncio del ministro dice que es completamente precario y frágil. Dice que tenemos vencimientos de bonos emitidos bajo ley local por aproximadamente unos 4.900 millones, que se van a pagar emitiendo títulos por ese mismo monto. ¿Qué supone ese anuncio de Caputo? Que el mercado va a aceptar, a una tasa de interés razonable, endeudarse por 5.000 millones, y no sabemos si es así porque va a depender fundamentalmente de si Argentina puede colocar esa deuda o no. 
 La otra parte del pago de deuda más importante dice que el Tesoro le va a comprar al Banco Central unos 4.900 millones de dólares ¿Qué supone ese anuncio? Que el Banco Central va a tener esa plata para vendérsela al Tesoro. ¿Y si no la tiene? Porque durante el periodo que viene lo que tenemos es una caída de las exportaciones para el segundo semestre, y además en buena medida el crecimiento en el ingresos de dólares estuvo determinado por el endeudamiento de las empresas, por el crecimiento de lo que se llaman obligaciones negociables que las empresas colocaron en el extranjero. ¿Cómo funciona la economía argentina legalmente? Una empresa que coloca deuda en el extranjero tiene la obligación de venderle esos dólares al Banco Central, y aparece en las reservas un crecimiento. Pero cuando hay que pagar esa deuda el BCRA tiene que venderle los dólares a las empresas. Ese crecimiento de deuda privada de empresas está financiando una fuga de capitales, que son las compras de dólares de ahorro o los que se utilizan para pagar la deuda o para afrontar los giros de utilidad de las empresas. Entonces es una cuestión precaria, y ya hay varios análisis que muestran que ese crecimiento de obligaciones negociables, de deuda privada en dólares, no puede mantener el ritmo que ha tenido hasta ahora y que por el contrario pueden pasar un momento negativo, que es el de empezar a pagar esa deuda. Por lo tanto las empresas van a tener que ir ahora a pedirle al Banco Central dólares. Esto muestra que estamos muy lejos de un 2027, en el cual hay que pagar más de 20 mil millones de dólares, tranquilo. Puede haber una situación financiera crítica por más que el ministro Caputo haya hecho una especie de puesta en escena para asegurar que está armado el esquema financiero que asegure la reelección de Milei. 
 Esto explica fundamentalmente que Milei no tenga mucha convicción en que sea verdad lo que están diciendo sus operadores políticos y no está claro que esa reelección esté asegurada. Por eso empezó a armar un poco de trampa, que es lo que debemos poner como título en este editorial. Si uno tiene asegurado por el desarrollo económico del país por el esquema financiero, y va a ganar, no tiene necesidad de hacer trampa. Anda y pelea con las reglas de juego que están. ¿En qué consiste la trampa? Es una modificación otra vez de la ley electoral. 
 En Argentina se ha hecho más o menos una costumbre que todos los gobiernos cambian las leyes electorales un año antes de la elección presidencial. ¿Con qué propósito? Tener una legislación más acorde a sus intereses inmediatos. Muchas veces algunos constitucionalistas decían que se puede modificar la ley electoral pero no debería correr esa modificación para el gobierno que la hace, por lo menos en ese mandato, para que nadie piense que es una modificación pensada para su perpetuidad en el poder sino pensada para una mejora institucional del país. Acá no. Acá todo el tiempo cambia la ley una y otra vez. 
 Y acá están haciendo trampa, porque el gobierno quiere o anular las Paso o en su defecto, si no logra los votos, suspenderla como lo hizo la elección pasada. ¿Con qué objetivo quiere suspenderlas? Para quitarle a la oposición un instrumento que le permita dirimir sus propias internas, pensando especialmente en el peronismo que está fuertemente dividido. Quitaría al peronismo un instrumento para dirimir la interna que tienen Axel, Cristina, los gobernadores y compañía, y lo obligaría a ir a una interna propia por fuera de la legislación vigente, lo cual es un problema político serio porque primero tiene que tener financiamiento y segundo tener la seguridad de que quien pierda acepte el resultado. Porque en una interna de ese tipo pueden decir "me hiciste fraude en La Rioja, en La Matanza, en Avellaneda", y el que perdió no firma el resultado final; en cambio en las Paso el resultado final lo determina la Justicia Electoral. Una interna hecha en un partido requiere un marco de acuerdo que hoy no está dentro del peronismo.
 Entonces el gobierno quiere modificar esta ley electoral para suspender las Paso o eliminarlas, y además darle a los gobernadores que lo apoyan en este propósito la posibilidad de llevar algún tipo de lema de la fórmula presidencial, algo que hoy no está permitido en la legislación electoral. Puede decir lo siguiente: "vos votame a suspensión de las Paso y yo te permito colgar tu boleta de diputado nacional del distrito a la fórmula presidencial de Milei". Es una modificación importante y un esquema fraudulento, porque varias listas que tienen contenidos distintos terminan tributando a la misma candidatura presidencial, y además genera una confusión en el electorado, ya que le permitiría a una fórmula presidencial tener muchas listas a diputados. 
 Ofrece a los gobernadores como contraparte lo siguiente: "yo no te peleo a vos la elección a gobernador. Gobernador salteño Sáenz, si vos querés venir con Milei podés colgar tu boleta de diputado y de senador nacional de Salta a la boleta de Milei, y yo no te armo en Salta para gobernador de La Libertad Avanza". Es un pacto político de Milei con la casta de los gobernadores para apoyar él en las provincias a los actuales mandatarios, y como contraparte que lo apoyen para su reelección. Esto fue lo que se discutió en la reunión del 9 de Julio en Tucumán, en la cual hubo varios gobernadores de distintas fuerzas políticas, entre ellas del peronismo. Estaba Jalil de Catamarca, Jaldo de Tucumán, Sáenz de Salta, y gobernadores de otras fuerzas políticas. 
 De todas maneras, habla de la precariedad del armado. Es un gobierno que tiene que reclutar una cantidad de aliados que no son de su partido, no tiene la convicción que tenía la vez pasada sobre que podía ir con candidatos propios en las provincias para ganar. Esa potencia sabe que no la tiene. Entonces buscan el rescate de una cantidad de gobernadores y ellos le dan a cambio la garantía de no pelearle la reelección en las provincias. 
 Este esquema precario y tramposo va de la mano de un tema muy importante para nosotros como es la introducción en el esquema electoral de medidas completamente restrictivas en lo que consiste en las libertades democráticas y políticas. Junto con esa eliminación o suspensión de las Paso y con la posibilidad que haya colectoras de listas de diputados y senadores con la lista presidencial, se introducen medidas muy restrictivas para la formación de partidos, para obtención de la legalidad electoral y para poder mantener esa legalidad electoral. Para que ustedes vean, en la actualidad para tener un partido nacional se requiere la legalidad en cinco distritos, pero el gobierno quiere duplicarlo para que se requiera la legalidad en diez distritos. 
 En la actualidad hay un techo de afiliaciones por distrito de 4.000, y ese techo se incrementaría a 10.000 en todos los distritos más importantes. Un tema muy serio. Después se agrega que para poder participar de la propia elección presidencial además de esas 10.000 afiliaciones hay que tener 10.000 avales. Y para poder mantener la legalidad hoy hay que sacar en votos el equivalente al 2% del padrón electoral al menos en una elección cada dos. Ahora se pretende subir ese 2 a 3% y en cada elección. Pero además ese porcentaje se divide entre los partidos de un frente. Para que se entienda: en la actualidad el Frente de Izquierda somos cuatro partidos, si vamos a las elecciones y sacamos al menos 2% del padrón en una de las dos elecciones mantenemos la legalidad de los cuatro; si cambia no, sería es el 3% por partido y por lo tanto si el FIT-U para mantener la legalidad a los cuatro partidos hay que sacar el 12%, porque eso se divide. Es completamente restrictivo. 
 Se agrega otro hecho de importancia enorme por lo que vimos en los últimos meses en Argentina, y es que también cambia radicalmente la forma de financiamiento de los partidos. En la actualidad hay un monto de cierta consideración que el Estado gira a los partidos para financiar las campañas electorales, una parte que se distribuye en forma paritaria entre todas las fórmulas y otra en forma proporcional respecto a los votos de la elección anterior. Ahora prácticamente se eliminaría ese financiamiento del Estado y pasaría a un financiamiento totalmente privado, al punto que prácticamente no habría límites para el financiamiento privado en montos ni tampoco desde el punto de vista del momento de la ejecución de esos aportes. Entonces cualquier partido puede largar sus campañas electorales desde ahora, si quisiera, en tanto cuente con los fondos puedan hacerlo. ¿Y quién suministra esos fondos? Esos fondos los suministra los privados. 
 Además, si la publicidad la hace un privado a favor de un partido no es que le da plata, sino que lo hace el privado y no se tiene en cuenta ningún límite ni tiene que haber una rendición de cuentas por parte del partido. Por ejemplo un empresario amigo de Milei hace campaña por él desde ahora y no tiene que estar en el balance de La Libertad Avanza. Esto permite todo tipo de manejos y crea indudablemente una competencia electoral muy despareja. Tengan en cuenta que además esta modificación prevé eliminar la publicidad oficial. Entonces los partidos que no tienen fondos, por ejemplo los que defendemos a la clase obrera, no tenemos plata porque la clase obrera está en quiebra, no llega a fin de mes, mientras los partidos que gobiernan para la burguesía le dan el RIGI, el Super RIGI y compañía. 
 Esto permite una competencia electoral muy restrictiva desde el punto de vista del financiamiento, desde el punto de vista de la obtención de la legalidad y de mantenerla, y esto permite al Estado una manipulación del proceso electoral. ¿Qué muestra esto? Que Milei no está seguro con su reelección. No está seguro por la bronca popular, por la crisis económica, y busca modificar de manera negativa y antidemocrática la legislación electoral echando manos a los aliados políticos, no solamente el PRO y la UCR sino también una parte del peronismo. Y para los trabajadores y para la izquierda se trata de un desafío enorme, porque esta bronca popular da posibilidad de un crecimiento de la izquierda inédito en la Argentina. Tenemos que jugarnos a eso. Toda la campaña del Partido Obrero por los comités unitarios y por una asamblea nacional del Frente de Izquierda que aborde la situación actual de crisis y luchas pero también debata un programa estratégico, nos parece que está a la orden del día. 
 Uno de los puntos que vamos a tener que enfrentar es cómo luchamos para que no se aprueben en el Congreso estos cambios electorales que el gobierno puso como prioritarios. Es prioridad que esto no avance porque modificar negativamente el régimen político de un país no es un hecho menor. La izquierda revolucionaria que defiende la causa del socialismo no es abstencionista en términos del régimen político que existe ni nos da igual, porque cuando el régimen político se hace más antidemocrático es más favorable y capaz de llevar adelante una fuerza ofensiva contra los trabajadores. 

Gabriel Solano
 Editorial de 14 Toneladas T3E21.

Milei pagó 4.300 millones de dólares a los bonistas, con lo que roba a trabajadores y jubilados


El pago de la deuda se financia con jubilaciones, salarios, universidades y tarifazos.

 Mientras millones de trabajadores no llegan a fin de mes, las jubilaciones continúan hundidas, las universidades nacionales sufren recortes presupuestarios y los tarifazos no dan tregua, el gobierno de Javier Milei acaba de desembolsar alrededor de 4.300 millones de dólares para cumplir con los vencimientos de la deuda pública. Una vez más queda al desnudo cuál es la verdadera prioridad del gobierno: garantizar el pago de una deuda usuraria y fraudulenta a costa del saqueo contra el pueblo trabajador. 
 En un solo día el Estado transfirió a los acreedores privados una suma equivalente a más de dos veces lo necesario para cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, o a meses enteros de aumentos jubilatorios –o el equivalente a casi 16 millones de jubilaciones mínimas- que el gobierno rechaza sistemáticamente por considerarlos un supuesto riesgo para el equilibrio fiscal. Cuando se trata de salarios, jubilaciones, salud, educación o asistencia social, el discurso oficial es que “no hay plata”. Pero para los bonistas y los organismos internacionales de crédito siempre aparecen miles de millones de dólares. 
 Los datos de la ejecución presupuestaria del primer semestre muestran con claridad hacia dónde se orientan los recursos públicos. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), mientras el gasto destinado a activos financieros aumentó un 104,8% y los servicios de deuda crecieron un 51,6%, el ajuste recayó sobre las partidas sociales. Las ayudas sociales y asignaciones familiares se redujeron un 13,1%; las transferencias a universidades nacionales cayeron un 7,2%; las destinadas a provincias y municipios se desplomaron un 61,8%; y la inversión en bienes de uso sufrió una poda del 44,1%. A esto se suma el recorte en gastos de personal (-4,4%), que por el peso de esa partida explica una parte importante del ajuste total. 
 La transformación del presupuesto es particularmente ilustrativa del ajuste en curso. La seguridad social continúa siendo el principal rubro, pero su participación cayó del 63% al 56% del total en apenas un año. En sentido inverso, el pago de los servicios de la deuda escaló hasta convertirse en la segunda partida presupuestaria más importante, absorbiendo el 13% del gasto total. Es decir que el Estado destina una proporción creciente de sus recursos a satisfacer a los acreedores privados mientras reduce el peso relativo de las jubilaciones y demás prestaciones sociales.
 Este desvío de recursos constituye el eje central del programa pactado con el FMI. El gobierno se comprometió a cumplir una meta de superávit fiscal que descansa íntegramente sobre el ajuste de las condiciones de vida de la población. La caída sostenida de la recaudación tributaria, producto de la recesión y de las propias rebajas impositivas otorgadas al gran capital, lejos de llevar al gobierno a revisar el pago de la deuda, lo empuja a profundizar todavía más el recorte del "gasto" social, lo que termina repercutiendo en una circulo vicioso, con menor actividad económica y recaudación tributaria local. 
 La prórroga de la emergencia energética confirma esta orientación. Bajo ese paraguas legal continúan aplicándose aumentos mensuales de tarifas que descargan sobre trabajadores y jubilados el costo del sistema energético, mientras los subsidios y mecanismos de transferencia de recursos hacia las empresas del sector permanecen intactos. 
 La economía recauda menos por la recesión, el endeudamiento continúa creciendo y cada vez demanda mayores pagos de intereses y amortizaciones. Para sostener esos compromisos, el gobierno profundiza el ajuste sobre salarios públicos, jubilaciones, universidades, obra pública, provincias y programas sociales. Es un mecanismo permanente de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia el capital financiero. 
 El contraste entre los 4.300 millones de dólares girados puntualmente a los bonistas y la negativa oficial a recomponer jubilaciones, financiar las universidades -cumpliendo con la ley- o frenar los tarifazos demuestra el verdadero contenido de la política económica. El llamado "equilibrio fiscal" no es otra cosa que un gigantesco operativo para asegurar el cobro de una deuda ilegítima mediante el empobrecimiento de la población trabajadora. 
 La salida no pasa por aceptar nuevos sacrificios en nombre del superávit o de los compromisos con el FMI. Es necesario romper con esta política de pago serial de una deuda fraudulenta -legitimada por todos los gobierno capitalistas y particularmente por el kirchnerismo-, rechazar los dictados del Fondo Monetario Internacional y destinar esos recursos a recomponer salarios y jubilaciones, garantizar el presupuesto de la educación y la salud públicas y atender las necesidades sociales más urgentes. Esa es la única alternativa al programa de ajuste permanente que hoy descargan sobre las espaldas del pueblo trabajador, para lo que es preciso organizarnos de forma independiente, como lo proponen los comités unitarios del Frente de Izquierda, para echar a Milei y a todos los ajustadores. 

 Marcelo Mache

El operativo reeleccionista bajo el examen del VAR


La reforma electoral, la nave insignia de las iniciativas del gobierno de Milei para asegurar su reelección, se encuentra empantanada. Para los liberticidas, la cuestión fundamental de esa reforma es la supresión de las PASO, a través de las cuales suponen que el peronismo buscaría alcanzar una candidatura única. Pero el arco de gobernadores colaboracionistas, que deberían aportar los votos de sus diputados y senadores para esta reforma, no quiere la eliminación de las primarias. El primero en rechazarlas ha sido el tucumano Jaldo, un promileísta que consagró diputados en octubre con la lista de Unión por la Patria -y la bendición de Cristina Kirchner-. Para persuadir a estos gobernadores de sumarlos a la reforma sin PASO, los Milei han arrojado otro globo de ensayo: la habilitación de listas colectoras en la elección nacional. A través de ellas, los mandatarios provinciales podrían postular diputados y senadores que “adhieran” a una fórmula presidencial. Estas fórmulas llevarían varias listas de parlamentarios, disputando entre sí la representación en el Congreso. En ese caso, la famosa “boleta única”, que fue vendida como un avance ´republicano´, se convertiría en la mayor ´lista sábana´ de la historia. Antes de que este engendro sea oficialmente presentado, en las filas oficiales ya se ganó la oposición de Patricia Bullrich. Así las cosas, el ´dialoguista´ Santilli debuta a fojas cero y con un principio de crisis en el propio gabinete y en la mesa política del gobierno. 

 Desconfianza a dos bandas 

Las reservas de los gobernadores para con la reforma tiene un telón de fondo de divergencias más amplias. A cambio de su aval, reclaman que el gobierno no compita con ellos en los comicios provinciales, donde se juegan su propia reelección. En lo inmediato, reclaman también un auxilio financiero, en momentos en que Caputo ha vuelto a cerrarle el grifo a las provincias. Las transferencias “automáticas” y no “automáticas” desde el Tesoro nacional no han cesado de caer en todo este año. Milei-Caputo no quieren soldar un pacto con los gobernadores en base a prebendas económicas: lo único que les ofrecen es la promesa de participar en los beneficios de una futura “normalización” financiera y las inversiones, inciertas aun, que aporten los Rigis y SuperRigis. 
Milei ha anunciado una réplica del “shutdowm” americano, el procedimiento mediante el cual el Congreso corta las autorizaciones de gasto público una vez llegado a un tope de endeudamiento fijado en el Presupuesto. El "shutdown" argentino, según se anuncia, tendría tres excepciones: las jubilaciones (que sólo parcialmente dependen del Tesoro), los gastos de Defensa y, naturalmente, el pago de la deuda pública; la puerta queda entreabierta para los acreedores nacionales e internacionales y los gastos no discrecionales. Milei también ha anunciado una reforma de la carta orgánica del Banco Central, que prohíba la emisión explícita de moneda para financiar el Tesoro, pero no la que se hace por triangulaciones bancarias. Cavallo violó, en la recesión de 1995/6, la regla de la convertibilidad por medio de la ampliación del margen de crédito del Banco Nación; los bancos públicos no tienen restricciones para comprar deuda pública en cualquier moneda. 
 En ese escenario, las camarillas políticas de las provincias recelan de un pacto político con Milei-Caputo a un año y medio vista. Con PASO o con colectoras, se reservan el derecho a decidir con qué variante política nacional se encolumnarán el año que viene. “A esta altura -dice el columnista Jorge Liotti de La Nación-, todas las fuerzas políticas son provinciales”. Alude, de este modo, a la desintegración de los partidos del régimen en una multiplicidad de camarillas, que se dividen y reagrupan en función de sus apetitos personales y de los intereses que representan Las negociaciones entre todas estas camarillas tienen lugar en un cuadro de retroceso social y salarial para las masas. Axel Kicillof, el principal contrincante electoral de Milei (aunque Milei y Kicillof se encontrarían, según destaca Marcelo Bonelli en su columna de Clarín, atrás de Myriam Bregman y Patricia Bullrich) ha ofrecido la zanahoria del “superávit fiscal provincial” y cierres de acuerdos de deuda con todos los acreedores de la Provincia. Todo está, sin embargo, atado con pinzas. De acuerdo a una columna de La Nación, el gobierno se asustó fuerte ante la posibilidad de una derrota de Argentina frente a Egipto, por el temor que la bronca que habría suscitado ese resultado virara de Kansas City, Miami o Texas hacia Buenos Aires y la Casa Rosada. La politiquería patronal de Argentina le reza una plegaria a los botines de Messi y de Julián Álvarez. 

 Marcelo Ramal 
 12/07/2026

La guerra de la OTAN y Rusia en un punto de inflexión


La guerra entre la OTAN y Rusia ha ingresado, definitivamente, en una nueva etapa internacional. Las operaciones militares no se limitan ya a las regiones prorrusas del Donbas o a bombardeos complementarios de Rusia a Kiev o Kherkov; el centro lo ocupan ahora los ataques aéreos de Ucrania a la infraestructura civil y militar al interior de Rusia, y a operaciones de enorme porte contra Crimea, una península ucraniana que Rusia ha ocupado históricamente como puerta de salida comercial y militar al Mediterráneo y a las “aguas calientes” – alternativo a los puertos de aguas congeladas en el invierno del Báltico. El asalto a Crimea mediante miles de drones de todo tipo y misiles balísticos ha determinado un movimiento de emigración masiva en la península organizado por el Estado. La flota rusa se ha retirado hacia los puertos continentales del país, mientras el puente de Kherk, que conecta a Rusia con Crimea, construido por Putin se encuentra a la espera de un bombardeo que lo inhabilite como conexión terrestre y ferroviaria. En el Mar Negro opera una flota ‘en la sombra’ de Ucrania con capacidad para lanzar misiles contra territorio ruso. Rusia se encuentra, definitivamente, a la defensiva. 
 La respuesta de Putin a este giro de la guerra han sido los bombardeos devastadores sobre Kiev – en especial las estructuras de energía (gas y electricidad). El jefe de estado ruso ha advertido, no obstante, que, como consecuencia de estos desarrollos, la totalidad de los países de la OTAN, que financian la totalidad de los gastos de Ucrania, pasaban a ser considerados blancos legítimos de las fuerzas armadas de Rusia. El Financial Times ha dado a conocer una investigación acerca del mapeo de la estructura militar y civil de los países europeos, que habría sido llevada adelante durante una década. La OTAN ha atribuido a Rusia los drones detectados sobre Rumania y Polonia y, hasta en un caso, Francia. El país más mencionado como blanco de una ocupación de parte de Rusia es Estonia, que cuenta con una población rusa muy numerosa. En algunas oportunidades, el mismo Putin o sus voceros han amenazado con represalias a Alemania, que cuenta con bases militares en el Báltico y es un protagonista exclusivo en cuanto a ensayos militares en el Báltico con los países ribereños.
 La reciente ‘cumbre’ de la OTAN en Ankara, Turquía, le ha sumado varias castañas al fuego. La Comisión Europea anunció el aumento de la ayuda militar y la financiación del Presupuesto de Ucrania, al mismo tiempo que el aumento de los propios Presupuestos de guerra de los principales estados europeos para comprar armamento a Estados Unidos (como lo exigía Trump). Trump se avino a licenciar la producción de misiles Patriot a Ucrania, para dotarla de defensa anti-aérea, aunque el tiempo y el costo que lleva su producción echa sombras sobre la ‘promesa’. Erdoğan, el presidente del país huésped, aprovechó la ocasión para legitimar su pliegue a Trump, lo cual convierte a Turquía, junto con Armenia y Azerbaiyán, en el gendarme del Mar Negro y del Cáucaso -fronteras de Rusia. El cerco contra Rusia se encuentra relativamente montado. Un escenario ideal para que los servicios ‘occidentales’ difundan la inminencia de una acción preventiva de Putin, o sea mediante el ataque o la invasión parcial de algún estado miembro de la OTAN. Desde el Wall Street Journal ya han advertido que una falta de respuesta por parte de la OTAN, o sea de Trump, sería el final de la OTAN. 
 No todos, sin embargo, lo ven de esa manera. El involucramiento militar de Putin en el ataque a otro país, opinan otros, sería funcional al debilitamiento de Rusia o serviría para justificar ataques más amplios al territorio ruso de parte de Ucrania. Una ruptura de Trump con la OTAN serviría al propósito de éste de alcanzar un acuerdo por separado con Putin para repartirse Ucrania (y sus cereales y tierras raras), y para poder, de este modo, saldar cuentas con la Unión Europea en cuanto a quedarse con Groenlandia o para declarar la inmunidad impositiva de las tecnológicas norteamericanas en el continente europeo – dos puntos que no se saldaron en la reunión de Ankara. Sea como fuere, un gobierno francés de la condenada Marie Le Pen, del Frente Nacional, que va primera en las encuestas para las presidenciales de 2027, cambiaría el escenario diplomático en beneficio de Putin – lo mismo en el caso la neo-nazi Alternativa para Alemania, que también va primera. 
 El ataque preventivo de Putin a un país de la OTAN guarda una analogía con el caso de Galtieri y Malvinas – dos aventuras “preventivas”. Galtieri creía contar con la venia de Reagan, como Putin con la de Trump. Thatcher estaba desmantelando la flota británica, como Trump está levantando bases militares en Europa. Galtieri presidía una dictadura en ruinas que pretendía rescatar con una quijotada nacionalista, y a Putin le ocurre algo parecido, de la que buscaría salir con una declaración de estado de guerra nacional. Galtieri pagó el fracaso con un cambio de régimen; es lo que también podría ocurrir con Putin. Ambos casos podrían emparentarse con la creación de situaciones semi-revolucionarias que, por carencia de un proletariado revolucionario, desembocarían en salidas imperialistas. Pero también podría ocurrir lo contrario si trabajadores con un pasado combativo reciente, como el francés y el italiano, irrumpieran en escena para arrastrar a las masas de la mayoría de otros países europeos. La revolución, como ocurre con la guerra, representa la explosión de todas las formas sociales atrapadas por el fetichismo de la organización social capitalista. 
 Se explica, entonces, que The Economist, haya dado relevancia a un artículo escrito para la revista por el oligarca ruso, Andrei Melnichenko, un putinismo de cuño propio, que se encuentra sancionado por la OTAN. El titular es atractivo: “Porqué una Rusia quebrada sería malo para el mundo”. “Quebrada”, en su original en inglés, significa simultáneamente “bancarrota” y “despedazada”. El descuartizamiento de Rusia, en hipótesis, podría provocar un descuartizamiento mundial o un hundimiento de la civilización humana (una “guerra” como la de “los treinta años”, que devastó a Europa en el siglo XVI/XVII y retrasó a la civilización europea por un siglo). Enseguida de publicado el artículo, The Economist organizó una mesa debate entre sus periodistas. Caracteriza al planteo del oligarca como un pedido para que Occidente rescate a Rusia, aunque en los términos que viene planteando Putin: Una defensa de derechos nacionales dentro de una integración total al sistema imperialista. Como se ve, una contradicción sin salida. 
 “Muy poco, demasiado tarde”, respondió The Wall Street Journal – vamos con la guerra, como los cowboys en la conquista del Oeste. El artículo del ruso era sencillo, copiado de Putin: ‘organicemos una arquitectura de seguridad internacional que le permita al estado ruso mantener su unidad’; muerto Putin, o desplazado antes del gobierno, la dirección del estado pasará a manos de la oligarquía. Del mismo modo que una burocracia colectiva asumió el poder muerto Stalin, un colectivo de oligarcas haría lo propio oportunamente con Putin. Se ha abierto una transición, promete el oligarca, bajo el régimen actual. Este tipo de polémicas y de argumentos ha tenido lugar en todas las transiciones revolucionarias – antes de Stalin había ocurrido eso con el Zar. En definitiva, la guerra introduce la revolución por medio de los eslabones más débiles que deja la guerra. La respuesta del WSJ advierte, en primer lugar, que no hay espacio para retornar al pseudo equilibrio internacional previo a la guerra, y en segundo lugar, que Rusia es uno de los principales, si no el principal, botines de guerra del imperialismo. El WSJ no pone siquiera a consideración la principal oferta del oligarca: el rechazo a convertir a Rusia en un eslabón de las cadenas de producción de China, algo que Putin jamás haría público. 
 Este es el estado de la guerra al momento, en el terreno europeo. La continuación de la guerra contra Irán, Líbano, y la hostilidad en ascenso contra Cuba e incluso Brasil, ha ampliado la geografía y la política de la guerra. Se ha formado, de alguna manera, un “frente de la resistencia” entre China-Rusia-Irán-Cuba con varias colectoras añadidas. Los ajustes contra los trabajadores llevan la guerra al plano de la lucha de clases en cada país y en los protagonistas principales. Hay un claro punto de inflexión hacia una transición con contornos en parte indefinidos. La inminencia de un giro ha llevado a Zelensky a un mayor entrelazamiento con el nazismo ucraniano para obtener una reelección presidencial que le otorgue autoridad para extender la guerra; Putin tiene un desafío similar, porque quiere integrar a las regiones ocupadas de Ucrania y oficializadas como rusas, a las elecciones presidenciales del año corriente. Envalentonado por haber conseguido llevar la guerra a territorio ruso, reclama una reunión directa con Putin para convertir el rechazo en una muestra de una salida pacífica de su parte. De una u otra manera habrá elecciones en todos lados en Europa continental. La cuestión de la guerra será el eje de la agenda de los partidos frente al electorado.
 El derrotismo revolucionario, o sea la promoción de la derrota de todos los estados imperialistas envueltos en la guerra, por medio de acciones de oposición, debe ser adaptado a la comprensión de las masas y a las modalidades políticas de cada país. ¿Estamos por la paz? Sí, por una paz sin anexiones ni exacciones económicas, con vigencia plena de la autodeterminación nacional (para separarse o para unirse). La resistencia del imperialismo a una paz sin anexiones, servirá como comprensión de la necesidad de terminar con el imperialismo. Que la guerra de la oligarquía financiera la pague ella misma; nacionalización de las industrias de guerra y de Inteligencia Artificial, la más importante de ellas: no a los ajustes sociales o impuestos directos o indirectos a los trabajadores; por un salario y jubilación mínimos igual al costo de la canasta familiar.

 Jorge Altamira 
 13/07/2026

Los Acuerdos de Abraham y América Latina


Cabeza de playa del sionismo.

 Legisladores de 12 países latinoamericanos firmaron la semana pasada su respaldo a los Acuerdos de Isaac, inspirados en los Acuerdos de Abraham, en una conferencia realizada en Buenos Aires. La iniciativa de Milei implica el compromiso de impulsar la campaña contra el antisemitismo, como el sionismo disimula sus crímenes de guerra. 
 Los Acuerdos de Abraham fueron una iniciativa de Trump para encolumnar a los países árabes al reconocimiento diplomático masivo de Israel con su capital en Jerusalén. El proyecto sucumbió ante la negativa de Trump y Netanyahu de reconocer el sistema de dos Estados y el comienzo del genocidio en Gaza. Sólo cuatro Estados firmaron los Acuerdos: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán. Emiratos y Bahrein recibieron de Estados Unidos el compromiso de ventas de equipamiento militar y garantías de defensa; Marruecos obtuvo el reconocimiento de Estados Unidos de su soberanía sobre el Sahara Occidental; Sudán fue borrado de la lista de Estados terroristas, recibiendo multimillonaria ayuda económica norteamericana. Arabia Saudita y otros gobiernos, históricamente aliados al imperialismo y cómplices con el sionismo, lo han rechazado. 
 Según la versión oficial, la iniciativa de los Acuerdos de Abraham busca extender a América Latina una mayor cooperación económica y de seguridad con Israel. Existen antecedentes de compromisos de inversión del sionismo -Guatemala, por caso- sin que se haya efectivizado un solo dólar. El propio Milei tampoco ha conseguido nuevas inversiones ni aumentar el comercio, como tampoco con el resto del mundo. 
 Algunas de las entidades convocantes son la Israel Allies Foundation y American Friends of Isaac Accords. Estuvieron presentes Javier Milei, el canciller Pablo Quirno y el senador brasileño Flavio Bolsonaro. Pero también participaron legisladores de diferentes bancadas.
 Juntos por la Patria presentó un proyecto de declaración de rechazo a la cumbre y a los Acuerdos de Abraham. Denunciaron que los textos completos de los acuerdos no han sido difundidos oficialmente y reclamaron que el Poder Ejecutivo informe acerca de su naturaleza jurídica. Lo que no señaló JxP es que el Memorando contra el supuesto antisemitismo fue firmado por Alberto y Cristina Fernández e impulsado en el Congreso y Legislaturas por Felipe Solá, donde fue votado por unanimidad. En 2024, mientras el genocidio en Gaza estaba en pleno desarrollo, Juntos por la Patria había impulsado la creación del Grupo Parlamentario de Amistad con Israel, junto con otros bloques, en el que se destacó la participación de Leandro Santoro. 
 Los participantes de la cumbre no dieron a conocer la totalidad del acuerdo suscripto. Sin embargo, los documentos elaborados por las organizaciones impulsoras del proyecto muestran que la "cooperación" propuesta incorpora inteligencia artificial, ciberseguridad, intercambio de información, inteligencia financiera, contraterrorismo, control migratorio, protección de infraestructura crítica, comunicación estratégica, innovación tecnológica, formación de cuadros especializados y coordinación entre organismos de seguridad como componentes permanentes de una misma arquitectura institucional. Por lo tanto, la intención es crear una maquinaria legal que valide socialmente al Estado genocida en esta parte del mundo y, por otro lado, establecer un estado de espionaje y represión. 
 En la Pax Sílica -el proyecto de Trump para asegurar una cadena de suministros para las tecnológicas- Israel cumple un papel central. La maquinaria del genocidio, la guerra permanente y el control social han convertido a Israel en el principal laboratorio tecnológico. Por eso, la bolsa israelí ha crecido a la par del genocidio, que le ha servido como gigantesca vidriera para vender armas y software al servicio de las masacres. El otro plan que tiene Israel para esa misma cadena de suministros es copar la parte energética y desplazar al resto de Medio Oriente en la producción de gas, explotando los yacimientos anexados en Gaza y en el sur del Líbano. El Super RIGI -votado por el Congreso- es otro engranaje de esta maquinaria de alineamiento. 
 La cuestión de la seguridad es decisiva de los Acuerdos. En la Argentina tuvo una expresión concreta durante el secuestro en Libia de Paula Giménez y Lucas Aguilera, directores de investigación de NODAL que integraban la misión humanitaria Global Sumud Land Convoy, organizada para denunciar el bloqueo israelí sobre Palestina y trasladar ayuda humanitaria hacia Gaza. Mientras ambos eran detenidos y torturados, el canciller Pablo Quirno cuestionó públicamente la decisión de participar en la misión. 
 En ese cuadro, la Argentina actúa como cabeza de playa del proyecto del sionismo. 

 Aldana González
 13/07/2026

viernes, 10 de julio de 2026

Mundial 2026: capital financiero y fascismo digital, los protagonistas fuera de la cancha


El agónico cabezazo de Enzo Fernández, que selló la clasificación de Argentina a cuartos de final en la Copa Mundial, fue celebrado no solo por los hinchas argentinos. Los abrazos y gritos de gol alcanzaron a las oficinas de las principales marcas asociadas a los jugadores, principalmente Lionel Messi, y al propio seleccionado. 
 Ocurre que la clasificación a una nueva fase representa millones de dólares. Las cifras en juego son alucinantes. La FIFA ha dispuesto un reparto de 871 millones de dólares entre los participantes, casi el doble de los 440 millones repartidos en Qatar 2022. Pero al margen de esto, en los últimos mundiales se ha disparado el volumen de las publicidades y patrocinadores que acompañan a cada selección. Los jugadores de la selección argentina se han convertido en una cara repetida en publicidades de apuestas, casinos virtuales, comida rápida y salud prepaga. Un estudio, publicado a comienzos del Mundial, realizado por la reconocida Your Brand Value Sports, ha presentado el World Cup Brand Index 2026, un ranking que mide qué selecciones nacionales están generando más valor de marca durante el Mundial. En la cima del mismo se ubica el combinado albiceleste con un valor de marca estimado de 4.200 millones de dólares, el doble de la selección estadounidense por tomar un caso. 
 El incremento de premios repartidos entre las asociaciones responde de igual forma al incremento de ingresos generado por el alza desmesurada de las entradas y la creación del “cooling break” como espacio publicitario, que estipula obtener más de 250 millones de dólares de ganancia. El negocio, alrededor del éxito deportivo de la selección, ha tenido impacto directo: subieron los costos de reventa de las entradas para el partido de cuartos de final y las aerolíneas han anunciado viajes especiales para llevar nuevos contingentes de hinchas a Miami. Los hoteles de las cercanías del estadio estiman que podrán llenar habitaciones, al menos unos días más. 

 Fascismo digital

 Entre los festejos de la Selección, y previo a ellos, se han colado insultos de todo tipo en las redes sociales proferidos por la tropa de Santiago Caputo. Desde el propio Caputo, pasando por el “Gordon Dan”, “Juan Doe” y el diputado provincial de LLA, Agustín Romo, los insultos ante las eliminaciones de Brasil o las reacciones de Mbappé ante el conjunto de Paraguay han sido utilizados como excusa para el brote de insultos racistas, transfóbicos y xenófobos de todo tipo. Una senadora de Paraguay, Celeste Amarilla, y la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, se sumaron a la cruzada digital. La derecha continental ha encontrado su propio nicho en el torneo. 
 Los liberticidas locales se han encargado de realizar o dar visibilidad (retuitear) a comentarios o mensajes de alto contenido fascista contra futbolistas, selecciones e, incluso, gobiernos como el de Lula. El “Gordo Dan” se enfrascó con el jugador francés Kylian Mbappé por sus comentarios contra la extrema derecha y su rechazo a participar de publicidades para sitios de apuesta o comida basura.
 En relación al partido contra Egipto, los trolls libertarios se encargaron de destilar un odio hacia los países árabes durante todo el desarrollo del partido. En especial luego de que el director técnico de la selección africana convocara a parar el genocidio contra el pueblo palestino y celebrara la victoria ante Australia ondeando la bandera palestina. 
 Juan Doe, que es funcionario del gobierno y dirige la fascista Oficina de Respuesta Oficial, creada para “desmentir” a periodistas, se encargó de escupir mensajes contra el gobierno de Lula. 
 La tropilla libertaria, que de fútbol ha demostrado saber muy poco, se cuela entre la pasión de multitudes para destilar propaganda fascista. 

 Trump 

El presidente estadounidense Donald Trump protagonizó uno de los mayores escándalos de los últimos años a nivel deportivo por su injerencia directa para retirarle la tarjeta roja al jugador Folarin Balogun, delantero estrella del seleccionado estadounidense, y permitirle disputar el partido de octavos de final ante Bélgica. El alevoso intervencionismo de Trump vino a reconfirmar que este Mundial fue realizado y dirigido según la voluntad del magnate, que en medio de los festejos por el 4 de julio, movilizó a directores y secretarios del gabinete para lograr el perdón del comité disciplinario de la FIFA. La llamada entre el presidente de Estados Unidos y Gianni Infantino, su par de la FIFA, fue reconocida públicamente por Trump ante los periodistas. Infantino, que había rechazado cualquier llamado de Trump, culminó por reconocer “a mi me llama gente todo el tiempo”. En un episodio de bravuconada política, Trump se explayó largamente ante la prensa demostrando su desconocimiento total sobre el reglamento y las sanciones que implican una tarjeta roja. Se definió como un “gran conocedor del deporte” e interpretó que “la jugada no fue falta”, por lo que era una “tarjeta roja ridícula”. 
 El episodio ha reavivado los cruces entre la UEFA y la FIFA, que denunció que Infantino “había cruzado una línea roja”. El escándalo fue tal que el expresidente Joseph Blatter, que renunció tras una investigación del FBI por presuntos arreglos para la elección de la sede para los Mundiales 2018 y 2022, denunció una profunda injerencia de la política en el fútbol. Trajo a colación la elección de Infantino como presidente de la FIFA con el aval explícito de los Estados Unidos y confirmó la subordinación del mismo al gobierno de Trump mientras la pelota siga girando en el país norteamericano. Finalmente, la selección de Bélgica aplastó al seleccionado local por 4-1 y Balogun tuvo un partido para el olvido. 
 El evento más importante del fútbol ha quedado preso del capital financiero y el fascismo internacional. Es lo que ha sucedido con la prohibición a los hinchas de múltiples países a ingresar al país, así como el trato especial contra la selección iraní, que fue vetada de permanecer más de 12 horas en suelo estadounidense. Los tratos hostiles hacia selecciones como Congo o Senegal acompañaron estas medidas, incluida la expulsión del mejor árbitro del continente africano del torneo vetado por su nacionalidad somalí. 

 Joaquín Antúnez 
 09/07/2026

Las provincias hundidas del sur


En el día de la Independencia, Milei ofrece a los gobernadores subirse al carro de la recolonización del país y la guerra imperialista. 

 Javier Milei juntó a trece gobernadores en Tucumán en la celebración del 9 de Julio. En medio de evocaciones a la Independencia Nacional, salió a buscar los votos en favor del régimen electoral que, según él supone, le permitiría pelear una reelección. A cambio de eliminar las PASO -y dificultar el agrupamiento de candidaturas opositoras- el gobierno les ofrece a los mandatarios habilitar un sistema de colectoras nacionales, o sea, listas de diputados y senadores que lleven a Milei como candidato a presidente. Es una reedición ampliada de los fraudulentos sistemas de “lemas” y “acoples” que han prosperado en diferentes provincias del país. 
 Las maniobras que maquinan los liberticidas para reelegirse dan cuenta de una aguda precariedad política, apenas igualada por la fractura expuesta del peronismo: en la foto de “los trece con Milei”, se anotaron peronistas como Jalil y Jaldo.
 Pero lo único que ofreció Milei a los gobernadores fueron promesas. Pullaro, el representante del agronegocio y el evangelismo reaccionario, se quedó en Santa Fe: antes, le reclamó a Santilli por las rutas en estado de derrumbe, tal como se lo encomendaron las grandes cerealeras. 
 En su discurso por la cadena nacional, Milei aludió a “Un Estado que le falló a las provincias” por un “modelo restrictivo y depredatorio”, y prometió “liberar las fuerzas productivas” de los distritos. Pero el atraso del interior ha sido una consecuencia de la sujeción general del país al capital financiero internacional. Bajo liberales o “nacionales y populares”, el sistema de impuestos ha sido diseñado para exprimir los recursos del país entero en función de asegurar el pago de la deuda pública. El “liberador” Milei ha sido una expresión grosera de ello, pues las transferencias a las provincias se desplomaron en caída libre. Después de los retrocesos de los años anteriores, en el primer cuatrimestre de 2026, los recursos regulares lo hicieron en un 5,7% en términos reales, y las llamadas transferencias “no automáticas” en un 61%. La asfixia se ha acentuado con la caída de los impuestos coparticipables, como el IVA -cuya recaudación mengua con la recesión general- y ganancias, que se retrae por las exenciones a los capitalistas. 
 En medio de esa sequía de fondos, Milei les ofreció a “los trece” los supuestos beneficios futuros de los RIGI, SuperRIGI y la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” que debe tratar próximamente el Congreso. La “inviolabilidad” establece un régimen de desalojos sumarios contra inquilinos y habilita a un amplio régimen de privatización de tierras, cuya “gestión” será “cedida a las provincias” (Ámbito, 8.7). Milei reitera la receta menemista: “federalizar” el copamiento de los recursos provinciales por parte del gran capital y habilitarles una tajada a las camarillas políticas del interior, tal como ocurriera con el dominio del subsuelo en los años 90. 
 Pero la llegada de un “maná” de recursos está por verse, y no sólo porque las inversiones no llegan. Allí donde han avanzado, como en Vaca Muerta, el RIGI le impone a las provincias la “estabilidad fiscal por 30 años”, es decir, la imposibilidad de crear nuevos impuestos. Neuquén intentó burlar este cepo con la creación de un “impuesto a la fractura hidráulica”, el cual debe resignar apenas las operadoras petroleras se adhieren al nuevo régimen fiscal. El gobernador neuquino anunció que las futuras regalías serán afectadas a “infraestructura y conectividad vial” -como en Santa Fe- es la logística que necesita el gran capital, en este caso, petrolero. Por lo demás, los RIGI y SuperRIGI establecen la libertad de remisión de divisas y utilidades al exterior -un régimen de succión de los recursos naturales en favor del capital internacional. La “federalización” menemista agotó rápidamente los recursos del gas convencional (Loma de la Lata), hasta el estallido de la convertibilidad en 2001. En cuanto a las provincias del NOA y el boom del litio, en Catamarca se ha instalado una deliberación política sobre el destino de las regalías mineras, “A pesar de las promesas de modernización edilicia y conectividad territorial formuladas en sucesivas campañas políticas, los pueblos cercanos a las zonas de explotación sufren de forma sistemática la falta de redes de agua potable estables y servicios sanitarios de alta complejidad”. (ElAconquija.com). 
 A cambio de un respaldo parlamentario, Milei les ha ofrecido a los gobernadores un pagaré de cumplimiento incierto. Los Jalil, Sáenz o Figueroa lo saben muy bien, y seguirán el camino de Pullaro, en reclamo de fondos más o menos inmediatos y, principalmente, de un acuerdo para que su propia reelección no será disputada por candidatos locales de la “Libertad Avanza”. 
 La difusa promesa de inversiones mineras, energéticas o de la Inteligencia Artificial está indisolublemente ligada a la conversión de Argentina en Protectorado del imperialismo norteamericano, como reservorio de materias primas, puertos, pasos interiores (Hidrovía) y transoceánicos, en función de la guerra internacional en desarrollo. En medio de invocaciones a la “Segunda Independencia”, Milei arrió a los gobernadores al propósito de esta recolonización general. 

 Marcelo Ramal 
 09/07/2026

jueves, 9 de julio de 2026

Caputo “dibuja” un plan financiero para gambetear un defol


Acreedores “institucionales”, más endeudamiento y a plazos menores. 

 Luis Caputo anunció el plan del gobierno para afrontar los vencimientos de capital e intereses de deuda en lo que resta de 2026 y el 2027. La presentación buscó ofrecerles a los especuladores financieros garantías de pago, principalmente, para el período preelectoral, donde se jugará la reelección de Milei. Caputo y su secretario Furiase se llenaron de ínfulas. Pero bien leídas, las “garantías” ofrecidas delatan el tembladeral económico y financiero de los liberticidas. En medio de un Mundial con muy pocas gambetas, Caputo ha presentado un “dibujo” acerca de cómo gambetear un defol. Sólo para empezar, digamos que, para el año y medio que viene, las necesidades de financiamiento de la “gran deudora del Sur” ascienden a la friolera de 44.000 millones de dólares, 25.000 millones de capital y 19.000 millones de interés. 
 Después de dos años de repetir que el objetivo oficial es “retornar a los mercados internacionales” -es decir, al mercado voluntario de deuda- Caputo confesó en su conferencia que no tiene condiciones para ello, porque debería aceptar tasas de interés de dos dígitos. En sustitución de ello, el plan financiero se sustenta en préstamos directos, con garantías de organismos financieros internacionales como el Banco Mundial o el BID. A ellos, se suman “créditos bilaterales” -es decir de país a país- y la emisión de deuda en dólares en el mercado local -los llamados Bonares, que serán emitidos con un plazo de vencimiento de tan sólo dos años. De conjunto, para pagar 25.000 millones de dólares de capital entre 2026 y 2027, Caputo tomará deuda por unos 30.000 millones, y lo hará con un perfil de vencimientos apremiantes. La hipoteca que se contrae para los próximos años es explosiva.
 La deuda multilateral, y la contraída con el FMI, no puede ser objeto de quitas o “reperfilamientos”, para utilizar un término macrista. Por esa razón, el programa financiero de Caputo bloqueará todavía más al pretendido retorno a los mercados. Cualquiera que evalúe comprar títulos de deuda argentina en un futuro, tendrá en cuenta que en la fila de acreedores figuran primero los organismos multilaterales de crédito y el propio FMI, con quien habrá que pagar o refinanciar 11.500 millones de dólares de capital e intereses entre 2026 y 2027. 
 En ese mismo lapso, el plan caputiano prevé que el Tesoro le compre al Banco Central unos 12.000 millones de dólares para pagar deuda -es lo que suponen que representará el superávit fiscal de los dos años. Pero ese superávit se viene evaporando, como resultado de la caída sistemática de la recaudación. Mientras Caputo prometía en su conferencia “datos promisorios de la economía”, se conocían las estadísticas de fabricación de automotores en junio: un 13% menos que en el mismo del año pasado, con una caída acumulada del 18% en todo el semestre. La única forma de sostener el superávit, en ese cuadro, es acentuando la motosierra -lo mismo que le reclamará el FMI para reciclar parte de los vencimientos de deuda con el organismo. 
 Caputo, en definitiva, intentó iniciar la campaña por la reelección con un mensaje a su principal base de sustentación -los acreedores locales e internacionales de la deuda pública. Supone que con ello le bastará para evitar una corrida cambiaria en caso de que el oficialismo tambalee en la campaña electoral, tal como lo evidencian ahora las encuestas.
 Pero en las “necesidades de financiamiento” en dólares no están las divisas que saldrán por remisión de utilidades al exterior, que han alcanzado un récord en los últimos meses, gracias a Vaca Muerta y al RIGI. El precario dibujo de Caputo tampoco tiene condiciones de frenar una corrida cambiaria. El sistema bancario tiene actualmente depósitos a plazo por 60.000 millones de dólares -con la cuarta parte de esos pesos, una corrida evapora con creces al superávit de balanza comercial. 
 En su conferencia, el ministro dijo que “no contempla” un nuevo swap de Bessent y Trump, probablemente porque sus benefactores de 2025 no tienen condiciones para volver a ofrecerlo. El precario plan financiero de Caputo tiene dos patas: el socorro de los organismos financieros del imperialismo -FMI, Banco Mundial- que aprueban un rescate de Argentina a cambio de su conversión en Protectorado, en el plano comercial, energético y militar. La segunda pata reside en asegurar un retroceso sin par en la condición social de las masas, y convertir al presupuesto nacional en una hoja de cálculo de los acreedores internacionales.
 En la Argentina, los anuncios apresurados de “blindajes”, como el que brindó Caputo este lunes, suelen preceder a las grandes crisis de deuda y a las rebeliones populares.

 Marcelo Ramal
 07/07/2026

¿Qué hay detrás del vaciamiento de la CNEA?


La contracara del desguace de equipos formados durante décadas es el avance de negocios privados extranjeros.

 La misma semana en que el gobierno confirmó el despido de más de sesenta trabajadores contratados de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), anunció una inversión de 1.200 millones de dólares para construir en Atucha, en un plazo de cinco años, el primer reactor ACR-300, de la mano de la empresa Meitner Energy. El anuncio tiene el mismo aire que la vieja promesa menemista del avión a la estratósfera: un plan grandilocuente que nadie con conocimiento real del sector nuclear cree que vaya a concretarse tal como se lo vende. La coincidencia entre el despido y el anuncio no es casual: expresa con crudeza el sentido del ajuste. Como en casi todos los capítulos del "achique" del Estado, el desguace de la CNEA tiene una contracara: mientras se desarman equipos formados durante décadas, avanzan negocios privados y extranjeros sobre áreas estratégicas del desarrollo nacional.
 Los despidos se dan en un contexto de contratos renovados por períodos cada vez más cortos, salarios licuados, jubilaciones sin reemplazo y una presión creciente que empuja a profesionales altamente formados hacia el sector privado o al exterior. Y, como señaló Prensa Obrera en “Milei profundiza el vaciamiento de la CNEA: despidos, represión y entrega”, este vaciamiento no puede justificarse por una supuesta crisis económica del sector nuclear estatal: Nucleoeléctrica Argentina y Dioxitek cerraron 2025 con resultados financieros muy positivos. 
 La tecnología nuclear tiene aplicaciones que atraviesan la salud (como la producción de radioisótopos indispensables para diagnósticos y tratamientos oncológicos), la educación e investigación (como el Dan Beninson —entre la Unsam y la CNEA— o el famoso Instituto Balseiro). Áreas afectadas por la motosierra. En el caso de la CNEA, se suma una cuestión estratégica de enorme peso: el control sobre tecnologías nucleares, el ciclo del combustible y capacidades científicas que muy pocos países lograron desarrollar y que son objeto de una disputa creciente entre las grandes potencias. 
 Durante décadas, a partir del trabajo de científicos, técnicos y trabajadores formados en el sistema público, Argentina desarrolló capacidades nucleares excepcionales para un país dependiente: fabricación de combustible, tecnología de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, producción de agua pesada y capacidad para diseñar y exportar reactores de investigación. Esa acumulación de conocimiento permitió avanzar en proyectos propios de enorme valor estratégico como el Carem-25, el primer reactor de potencia diseñado íntegramente en Argentina. 
 Argentina no es simplemente un país que utiliza energía nuclear. No es tampoco una potencia nuclear. La energía nuclear representa apenas una parte minoritaria (7%) de la generación eléctrica del país y la política energética siguió atravesada por la dependencia de combustibles, financiamiento y tecnología extranjera. Incluso durante los gobiernos que hicieron del "desarrollo nuclear argentino" una bandera, proyectos estratégicos quedaron sujetos a acuerdos con potencias como China y capacidades propias, como la producción de agua pesada, fueron abandonadas durante años.
 Esas capacidades nunca alcanzaron para romper la dependencia energética del país, pero constituyen herramientas concretas para avanzar en ese sentido. El desmantelamiento de la CNEA viene a liquidar las capacidades propias que podrían permitir dejar de depender cada vez más de tecnología, insumos y capitales extranjeros. Hacia fines de 2024, el Carem-25 acumulaba un avance físico muy importante, pero a principios de 2025 la CNEA suspendió los trabajos de construcción y concentró los escasos recursos disponibles en sostener tareas de ingeniería y desarrollo de componentes. Mientras el Estado congela un proyecto estratégico propio, buena parte de los profesionales que lo sostenían terminan absorbidos por iniciativas privadas. Ahí aparece Meitner Energy.

 Meitner Energy: el negocio detrás del "reactor argentino"

 Meitner Energy es una sociedad constituida en 2024 en Delaware, Estados Unidos, un estado que funciona como paraíso fiscal dentro del propio territorio norteamericano por la opacidad y las facilidades que ofrece para registrar sociedades. Del capital de la empresa, el 60 por ciento pertenece al Grupo Ansari, liderado por el magnate estadounidense de origen iraní Hamid Ansari, un inversor sin antecedentes en el sector nuclear. El 40 por ciento restante está en manos de Black River Technology, una filial estadounidense de Invap, la empresa estatal rionegrina que participó del diseño del reactor. Es decir: la compañía pública argentina participa como socia minoritaria de un vehículo financiero radicado en el exterior para explotar una tecnología que ella misma ayudó a desarrollar.
 ¿La patente es argentina? Invap patentó un diseño conceptual del ACR-300 y sobre qué pasó con esa patente el hermetismo es total: Meitner Energy mantiene bajo estricta confidencialidad los términos de su propiedad intelectual, algo llamativo para un desarrollo que partió de fondos y capacidades públicas. Trascendió, sin confirmación oficial, que esa patente habría sido vendida a la propia Meitner Energy a mediados de 2025; ni el gobierno ni la empresa lo desmintieron ni lo confirmaron. Le pidieron precisiones al gobierno sobre este esquema, sin obtener por ahora ninguna respuesta clara sobre a quién pertenece hoy la propiedad intelectual del ACR-300 ni en qué condiciones se transfirió. 
 Hay además un dato que el gobierno prefiere no explicar. El licenciamiento del predio de Atucha donde se instalaría el nuevo reactor fue tramitado para un proyecto distinto, conocido como Atucha III. Pero en la industria nuclear cada licenciamiento se otorga para un reactor específico, con su propia ingeniería y sus propios sistemas de seguridad: no es una habilitación general de terreno que después se pueda "recalibrar" para meter otro diseño. Hablar de terminar el ACR-300 sobre ese licenciamiento es directamente una mentira. 

 El control sobre la minería de uranio 

Es posible, incluso, que el reactor "en cinco años" nunca llegue a construirse: buena parte de este tipo de anuncios funciona más como una aventura financiera especulativa —vaya a saber cuán sólida— que como un proyecto de ingeniería real. Pero detrás de la falopa discursiva hay algo bien material y de un interés particularmente guerrerista: el control sobre la minería de uranio. El uranio no sirve solamente para alimentar reactores de potencia; con distintos niveles de enriquecimiento, el mismo mineral es la base de las armas nucleares. Quien controla las minas, el ciclo de enriquecimiento y la cadena de decisiones sobre ese recurso no está apostando únicamente a un negocio energético. 
 Meitner Energy empezó a contratar en los últimos dos años a decenas de profesionales formados en Nucleoeléctrica, en la CNEA y en el propio equipo del Carem, aprovechando los salarios pulverizados del sector público: no es una fuga espontánea, es el resultado directo de desarmar un organismo estatal para alimentar, con ese mismo capital humano, un negocio privado. El proyecto buscará además calificar para el Súper RIGI, el régimen de incentivos que otorga treinta años de estabilidad fiscal y cambiaria a inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares.

 Por una lucha de conjunto contra el vaciamiento 

Hay que ir a una pelea a fondo por la reincorporación de cada trabajador despedido en Ezeiza, Bariloche y Constituyentes. La ocupación de la sede central el día de los despidos, desalojada por Gendarmería, logró poner el conflicto de la CNEA en la agenda. Sin embargo, desde entonces las conducciones de ATE no convocaron a un paro ni a una lucha de conjunto. La mesa de negociación abierta tras la toma, presentada como una conquista, funciona más como vía de escape del conflicto: aunque los sindicatos firmaron una minuta reclamando las 61 reincorporaciones, la discusión se orienta a revisar caso por caso los perfiles de los despedidos para definir quién puede volver, y mientras “portarse bien” para que no se disuelva la mesa. 
 Voluntad de lucha sobra. Hubo olla popular en Bariloche, movilización dentro del Centro Atómico Ezeiza y acciones en la sede central. Lo que falta es unificar esa fuerza. ATE debe convocar a un paro nacional real de estatales y coordinar la pelea de la CNEA con las universidades, el Garrahan y todos los sectores golpeados por la motosierra. Tenemos que superar el bloqueo que imponen las direcciones de la CGT y las CTA, en la perspectiva de convocar a una huelga general. La lucha contra los despidos y la entrega de la CNEA es parte de la pelea por derrotar el plan de Milei y por una salida de los trabajadores. 

 Flor Sarmiento