miércoles, 27 de mayo de 2026

Vaca Muerta: récords de producción es riqueza capitalista y más pobreza popular


Guyana... y hasta Houston ¿son un “modelo” a seguir? 

 El inicio de la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta mediante el método no convencional hace ya más de una década disparó toda clase de vaticinios sobre el futuro de Neuquén. Gobernantes entusiastas afirmaban que el “modelo” neuquino sería el del Permian en EEUU y por lo tanto una entrega sin límites al saqueo del recurso tendría como contrapartida un derrame en la creación de decenas de miles de puestos laborales en poco tiempo. 
 El entonces presidente Mauricio Macri, en un acto de euforia, habló de “revolución en el empleo” (Urgente24, 10/1/2017). Tiempo después le puso número cuando dijo que "generaremos medio millón de puestos de trabajo en Vaca Muerta", en su visita a la zona en el año 2018. 
 Todo esto basado en el hecho objetivo que Vaca Muerta a escala mundial es el segundo reservorio de gas no convencional y el cuarto de petróleo no convencional. Es decir, como roca generadora juega en las ligas mayores. Hasta allí se trata de un recurso, es decir, lo que está como hidrocarburos a miles de metros bajo tierra. Pero en el capitalismo para transformarlo en una mercancía, venderla y obtener una renta, hace falta un ingrediente: inversiones capitalistas. 
 Luego del frenesí inicial los gobiernos hablen siempre de la “potencialidad” de Vaca Muerta y todo lo demás lo ponen a cuenta de un futuro venturoso, pero futuro al fin. Esto hace necesario fijar algunas comparaciones, que no por odiosas, son menos instructivas.

 Guyana: casi una hermana gemela 

Hay muchas diferencias entre el pequeño país de Guyana, geográficamente hablando, país tropical y la Argentina, pero desde el punto de vista de lo que implica un “boom” hidrocarburífero es posible comparar al de Guyana con el de Vaca Muerta. 
 Tanto Guyana como la provincia de Neuquén (asiento de Vaca Muerta) tienen aproximadamente unos 800.000 habitantes. En ambos sitios se despertó la explotación de hidrocarburos en forma intensiva hace un poco más de 10 años. Allá off-shore, y acá bajo el método no convencional. Estos datos otorgan suficiente base para trazar una comparación que pueda reflejar los procesos de cada una. Otro dato es que Exxon está o estuvo en ambos lados. 
 El hallazgo de una gran reserva de petróleo mar afuera frente a las costas de Guyana, en el año 2015 por parte de Exxon, asociada a la también estadounidense Hess (adquirida hace poco por Chevrón) y la china CNOOC Limited abrió la explotación en Guyana. El crecimiento de la producción pasó de unos 75.000 barriles diarios en el año 2020 a casi un millón en la actualidad. El país pasó de ser un exportador de algunos cultivos como azúcar, arroz, etc., para ser un exportador de hidrocarburos. 
 Exxon firmó con Guyana un contrato leonino en 2016, al estilo del pacto que conocemos con Chevrón para Vaca Muerta. Su economía en el corto lapso de una década llegó a crecer hasta un 63% anual en el año 2022, y siempre estuvo alrededor del 20%, empalideciendo lo que se dio en llamar las “tasas chinas”. Por supuesto su PBI per cápita se disparó en ese lapso de unos U$S 5.600 a más de U$S 33.000. 
 Aunque para elogiarlo se definió este proceso como la “Dubái de Sudamérica”, bien caracterizado, este punto de vista no sería elogioso, sino apenas la confirmación que pequeños países (o grandes) pueden vivir una explosión de producción de hidrocarburos, pero eso no significa que sus clases obreras y populares vivan mejor. En Guyana el nivel de pobreza hasta hace poco era del 40% de la población con un gasto diarios de 5,50 dólares por día. Hoy en día el 35% de la población vive bajo la línea de pobreza. Todo lo cual emparenta a Guyana con el proceso en la provincia del Neuquén. 
 Según el reporte del año 2024 de Exxon Guyana, la multinacional lleva invertidos desde el inicio de las operaciones más de U$S 55.000 millones. Ahora anunciaron una nueva inversión de U$S 6.800 millones. Bastante más que lo invertido en más de una década en Vaca Muerta. Este es un punto de ruptura de las semejanzas, sobre todo porque Exxon estaba pero se fue de Vaca Muerta. Pero la mayor producción allá como acá no mejora la vida de los sectores populares.

 ¿Y Houston? 

Estos datos de Guyana, y no es una contradicción, también se registran en Houston (capital petrolera de EEUU) que siendo “la cuarta ciudad más poblada del país, y el motor económico de Texas, atraviesa un contraste difícil de ignorar: el 21,2% de sus habitantes vive en condiciones de pobreza, de acuerdo con los datos más recientes de la Oficina del Censo de Estados Unidos. En otras palabras, uno de cada cinco houstonianos lucha por cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación y salud. 
 Este nuevo informe coloca a Houston a la cabeza del ranking de pobreza entre las 25 ciudades más grandes del país… "en medio de un boom de crecimiento poblacional y económico, lo que expone la paradoja de una ciudad próspera que aún deja atrás a miles de sus habitantes" (La Prensa de Houston, 17/9/2025).
 Y en este caso no puede argumentarse en el atraso del mundo periférico porque Houston está enclavada en una de las potencias económicas mundiales y en el centro del yacimiento no convencional más importante de EEUU y uno de los mayores del mundo que experimenta hace unos años un boom productivo sin igual. Esta ciudad con altos índices de pobreza, a pesar del “boom”, es el centro de peregrinación para eventos donde los gobiernos de Neuquén han concurrido asiduamente para “mostrar la potencialidad” de Vaca Muerta.
 Sin embargo Exxon, que es una de las mayores productoras dentro del estado de Texas, en su momento vendió sus cinco áreas petroleras no convencionales en Neuquén y su participación en el oleoducto hasta Bahía Blanca y se concentró en Guyana. O sea, su opción no fue por desconocimiento de esas “potencialidades”, sino por estrictas razones de rentabilidad del negocio. Que es el objetivo capitalista al fin y al cabo. 

 Conclusión 

Tomando estas experiencias de aumentos de la producción de hidrocarburos en cortos lapsos de tiempo, los resultados luego de una década de esos desarrollos productivos muestran que no se puede evadir la esencia del capitalismo, y menos cuando se trata de un capitalismo que atraviesa una crisis sistémica que estimula sus tendencias recesivas y bélicas, porque está claro que no derrama riqueza sino pobreza en los sectores populares y la clase obrera. 
 Que tanto en la meca mundial del petróleo no convencional, como en la colonial Guyana o la Vaca Muerta de Neuquén, lo que se presenta como un futuro venturoso es un futuro de miseria popular en un polo, y ganancias extraordinarias en el polo patronal, esa es la única realidad. De las potencialidades hablaremos con fundamento cuando toda la industria energética sea nacionalizada bajo control obrero.

 Norberto E. Calducci

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