viernes, 8 de mayo de 2026

La fractura de la coalición liberticida


Entre las corruptelas oficiales, se filtra una división de los explotadores. El interminable escándalo sobre los gastos de Manuel Adorni ha dejado ver una fractura en la coalición política que ganó el ballotage de noviembre de 2023. Patricia Bullrich, actual jefa del bloque de senadores oficialistas y responsable de la represión oficial durante los primeros dos años de gobierno, aprovechó el episodio de Adorni para mostrar su propio juego. Al emplazar al jefe de gabinete a “que muestre su declaración jurada”, dejó en claro que no piensa atar su futuro político al clan Milei, al menos de un modo incondicional. El que avisa no traiciona: Bullrich está a las puertas de su enésima voltereta política, al cabo de cinco décadas de arribismo. 
 En este caso, una ruptura podría ser parte de una tentativa de reconstrucción del macrismo. Macri volvió a la palestra en las últimas semanas, incluso con gestos de acercamiento a la propia Bullrich. Más importante fue su encuentro con Paolo Rocca, quien le manifestó a Macri su preocupación por la “política industrial”. El dueño de Techint acaba de ser derrotado en una nueva licitación de conductos para la industria petrolera. La “estrella” con la que Milei y Caputo pretenden remontar la cuesta del impasse económico -la industria energética- consume sus dólares en compras al exterior, no en la industria de Rocca. 

 Morir de pie 

La ratificación furibunda a Adorni por parte de Milei, muestra al gobierno liberticida "dispuesto a morir con las botas puestas". De acuerdo a varias denuncias, los recursos de Adorni tendrían su origen en la megaestafa de la criptmoneda $Libra. Deslizar una culpabilidad o siquiera una sospecha fundada sobre Adorni pondría al propio Milei en la picota. En comprensión de ello, Milei ató su propio futuro al del jefe de gabinete (“ni en pedo se va”). Sostener a Adorni, incluso bajo las evidencias de enriquecimiento ilícito, es refrendar un método de gobierno de excepción, que actúa sin los límites del ordenamiento legal o incluso constitucional. Los gastos fastuosos de Adorni estarían ligados a un sistema de sobresueldos alimentado desde la SIDE, es decir, a un gobierno sostenido en base a un presupuesto paralelo. La legalización de este régimen establece un marco para el desconocimiento de leyes votadas en el Congreso -Universidades, discapacidad- y para un dispositivo de represión y espionaje paralegal como el que seguramente le ofreció el dueño de Palantir a Milei. El sustento de este gobierno de bandas es la cohorte de aventureros financieros que lucran con el “plan” de Luis Caputo, y el gobierno de Trump, que ha convertido a la Argentina en un Protectorado económico, comercial y militar. Es una base aparentemente poderosa, pero sujeta ella misma a poderosos cimbronazos. 
 Las implicancias del caso Adorni colocan, al menos como hipótesis, la posibilidad de un final abrupto del gobierno liberticida. Sin llegar a ese extremo, los socios de Milei en el gobierno ven que la perspectiva de la reelección está comprometida. Con la demarcación de Bullrich y la vuelta al ruedo de Macri, una fracción del bloque de gobierno toma sus recaudos, y quiere evitar una crisis de poder de alcance mayor. Después de todo, el experimento liberticida se sostiene con alfileres en todos los planos. Caputo “grande” no ha resuelto la crisis de financiamiento del Estado, y sigue sorteando la cesación de pagos con préstamos de corto plazo y alto costo -ello, junto al socorro de última instancia que le brindan Bessent y Trump. 

 Cavallo

 En esta tentativa de reformulación política que insinúan los Bullrich y Macri, cabalgan intereses capitalistas que toman distancia del programa oficial. Quien también levantó la voz en estos días fue un experto en programas económicos colapsados, Domingo Cavallo. El ex ministro de Menem y De la Rúa advirtió que el régimen económico que pilotea Luis Caputo puede ser fácilmente barrido si alguna corriente especulativa retira los capitales que lucran en el mercado argentino a plazos extraordinariamente breves. Según Cavallo, esos beneficios son cosechados gracias a un dólar planchado por la persistencia parcial de un cepo, y por tasas de interés exorbitantes, que agravan la recesión económica y acentúan una situación social “preocupante” (sic). En ausencia de reservas internacionales disponibles, sostuvo Cavallo, una brusca salida de capitales conduciría a una corrida cambiaria y a un default. Cavallo se mira en el espejo de sí mismo, e imagina un desenlace del experimento libertario similar al del 2001, sin tener en cuenta que el nivel de endeudamiento de Argentina y las condiciones internacionales son apreciablemente más graves -Martín Wolf, en el Financial Times, acaba de alertar sobre una crisis financiera global en ciernes.
 En oposición al “caputismo”, Cavallo propone una liberación cambiaria completa, y una “acumulación de reservas” fundada en una devaluación. En ese carro, conspiran los Rocca y una buena parte del capital agrario. Durante estos dos años, la burguesía industrial y agraria ha sido compensada por el derrumbe del mercado interno y la pérdida de competencia internacional haciéndola partícipe del carry trade. Pero la “bicicleta financiera” tiene sus límites: los observadores financieros vienen señalando una fuerte tendencia a la “dolarización” de carteras. La expectativa de bajar la inflación por debajo del 3% se aleja, bajo la crisis inflacionaria que ha desatado la guerra mundial en desarrollo. En este cuadro, el gobierno ha celebrado la mejora que una calificadora de riesgo -Fitch- ha hecho respecto de la deuda argentina. Pero el anuncio desató versiones contrapuestas de otras calificadoras, que mantienen sus “objeciones de fondo” respecto de la condición financiera de Argentina. 

 Blindaje político 

Detrás del caso Adorni, como se ve, se cuecen las habas de una crisis de mayor alcance. Una parte del bloque gobernante reclama una reestructuración política como condición para que "haya 2027" e incluso para llegar a los comicios sin una crisis fulminante. En ese planteo, comienzan a colarse los reclamos de una clase capitalista fracturada. En definitiva, asistimos una “crisis en la dominación política del Estado”.
 En el esfuerzo por sortear un desbarajuste político intervienen todos los poderes del Estado y la llamada oposición. El pejotakirchnerismo, con sus diputados y gobernadores, se llaman a “prudencia” para que "la sangre (Adorni y $Libra) no llegue al rio"; la Justicia acaba de habilitar a que la Corte intervenga, sin plazos, en la cuestión del financiamiento universitario. La burocracia sindical ha reforzado sus compromisos con el gobierno, en momentos en que la crisis salarial y laboral alcanza dimensiones catastróficas para los trabajadores. Las evidencias acerca de un “gobierno de ladrones” deben ser explotadas para convocar a la movilización popular y a la huelga general para terminar con el régimen corrupto y antiobrero -no para abrirle paso a otra variante explotadora sino a una salida de los trabajadores. 

 Marcelo Ramal 
 07/05/2026

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