La tecnología y metodología aplicadas siguieron a las excavaciones previas que permitieron el reconocimiento de 12 personas mediante restos óseos dispersos y mezclados. La aplicación de esta tecnología de última generación se volvió indispensable para lograr obtener muestras óseas y de material genético, desperdigadas en más de 3 hectáreas delimitadas, que permitiera no solo recuperar los restos sino además poder darles una identidad. Expone el trabajo criminal de los genocidas, que han intentado durante 50 años mantener enterrada, literalmente, cualquier evidencia de sus crímenes. Los planes organizados para la represión muestran una gran coordinación y un manejo articulado para borrar cualquier rastro de los militantes que caían en las garras de los grupos de tareas.
El centro clandestino “La Perla” se ganó el “título” de un verdadero sitio de tortura, vejaciones y asesinato. Se cuentan casi como excepciones a los sobrevivientes que pasaron por este sitio, menos de 200, regentado por Luciano Benjamín Menendez y su III Cuerpo de Ejército. Se calcula que entre 2500 y 3000 fueron trasladados a este sitio, siendo el más importante en funciones fuera de Buenos Aires. La mayoría de los asesinados se encuentran enterrados en fosas comunes, distribuidos entre más de 16.000 hectáreas. El EAAF reconoce que este trabajo casi corresponde a encontrar una aguja en un pajar.
Las actividades de excavación debieron seguir un trabajo muy preciso, a partir del análisis de testimonios judiciales, estudios geológicos y una fotografía aérea de 1979 que permitió detectar alteraciones en el terreno compatibles con posibles fosas clandestinas.
Los primeros hallazgos en “La Perla” habían reavivado los debates sobre la conservación de los sitios de memoria, que continúan siendo una fuente judicial y de investigación hasta el día de hoy. El Kirchnerismo había rebajado esta cuestión a la utilización de diversos espacios, incluida la ex ESMA, como un espacio habilitado para su propia tribu. En el caso del gobierno liberticida y la tropa de la derecha, asociada históricamente al golpe y su reivindicación, busca sacarse esta piedra del zapato a cualquier costo, es el llamado a “dar vuelta la página”.
El gobierno liberticida ha promovido a los militares desde diversos ángulos, tanto discursivos como prácticos, al incluir a diversos militares en ejercicio en distintos escalafones del organigrama oficial. El caso más resonante es el del general Presti, que ocupa el Ministerio de Defensa, vestido de fajina. Es el armado de un gobierno cívico militar que busca involucrar a las Fuerzas Armadas en la represión interna, en asociación con el imperialismo norteamericano y su “Escudo de las Américas” que permite el ingreso de tropas extranjeras al país. Los hallazgos en “La Perla” son una conquista de 50 años de lucha y deben servir para seguir promoviendo la lucha contra la impunidad y los crímenes de un gobierno que es alfil de la matanza imperialista en todo el globo.
Joaquín Antúnez
09/05/2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario