El gobierno de Milei firmó un nuevo acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos, que implica la entrega del Mar Argentino. Significa un reforzamiento de la influencia imperialista en Argentina y en América Latina, en momentos en que escalan las amenazas golpistas de Trump contra Cuba y con los libertarios colocando a la Argentina como peón y plataforma de guerra al servicio del Estado norteamericano.
Se trata del "Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales", que estaría vigente durante los próximos cinco años. Establece que Argentina reciba equipamiento avanzado, entrenamiento de élite y apoyo "para interceptar y neutralizar amenazas marítimas" con la posibilidad de que marines estadounidenses den apoyo a esas operaciones.
Por lo pronto, una aeronave especial que patrulla la zona marítima argentina recibió una cámara especializada, y está previsto que Estados Unidos provea a la Armada con dos aeronaves Beechcraft King Air 360ER. Que estamos ante un acuerdo en función de la política militar imperialista de Estados Unidos en la región lo confirmó el comandante de la Cuarta Flota, Carlos Sardiello, que indicó que “llegó la hora de trabajar con socios internacionales y líderes industriales para la seguridad del hemisferio occidental” -o sea, para la dominación imperialista.
Las “amenazas marítimas” podrían ser, según la óptica de Estados Unidos, los barcos chinos y rusos que realizan pesca ilegal en los límites de la Zona Económica Exclusiva de Argentina. Actividad que también es llevada adelante por otros provenientes de países como España, Corea del Sur y Portugal. Pero los yanquis tienen un interés especial por contrarrestar la influencia de China, que se transformó en el principal socio comercial de muchos países de América Latina, como se ha visto en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y su nueva Doctrina Monroe.
Esto ocurre en momentos en que las tensiones comerciales y bélicas entre las dos principales potencias del mundo no amainan, como se vio en la cumbre Trump-Xi Jinping. Algunos relacionaron el pacto con el Escudo de las Américas, la alianza político-militar entre Estados Unidos y los gobiernos derechistas de la región. El gobierno boliviano de Arce viene de reclamar la intervención del “Escudo” para sofocar la rebelión obrero-campesina que lo sacude y reclama su dimisión. Milei ha mandado dos aviones Hércules con pertrechos militares a Bolivia para que Arce pueda usarlos para reprimir al pueblo.
Declarar al Mar Argentino como “bien común global” significa renunciar a la soberanía. Además, en todo caso, Trump y la burguesía norteamericana buscan que sea un bien suyo y quedarse con sus recursos, como también pretenden terminar de convertir la región en su patio trasero con gobiernos títere, más bases militares y más negocios para los magnates capitalistas yanquis.
En este marco, Estados Unidos desplegó el portaaviones nuclear USS Nimitz en el Caribe, como parte de su política de agresión económica y militar contra Cuba para forzar un cambio de régimen en su propio beneficio. Está escoltado por un buque de aprovisionamiento logístico Patuxent, el destructor Gridley y por una decena de aeronaves militares. Los yanquis ya han “trabajado por la seguridad del hemisferio occidental” cuando hicieron el golpe en Venezuela que terminó con el secuestro de Maduro. En la previa, Estados Unidos hizo un despliegue naval de grandes dimensiones en el Caribe y bombardeó supuestas lanchas narco en lo que fue denunciado como ejecuciones extrajudiciales.
Milei ya había permitido la extensión del control del Reino Unido sobre el Mar Argentino, que está cerca de las Malvinas. En las islas, un conglomerado imperialista integrado por la empresa israelí Navitas y por la británica Rockhopper comenzará a explotar petróleo en 2028 en el yacimiento Sea Lion. El acuerdo sellado entre Milei y Trump aumenta la influencia de Estados Unidos en la región. El territorio malvinense es un gran reservorio de petróleo, gas, minerales estratégicos (zinc, litio, cobre); además, constituye una de las mayores reservas pesqueras del Atlántico y posee rutas marítimas que conectan los puertos del Cono Sur con Europa, además de ser uno de los corredores estratégicos del Atlántico Sur y constituir la puerta de entrada a la Antártida.
Desde el peronismo han salido a criticar el acuerdo, con la demagogia que lo caracteriza. Jorge Taiana, exministro de Defensa y quien encabezara la boleta de diputados de Unión por la Patria en las pasadas elecciones bonaerenses, apareció con la perorata de la “soberanía nacional” siendo él quien se ha reunido junto a Cristina Kirchner –al igual que Milei- con Laura Richardson, exjefa del Comando Sur, quien arribó al país en su momento con pretensiones de conquista. Taiana también fue quien promovió junto a Néstor Kirchner el envío de tropas a Haití para respaldar el golpe proyanqui que en 2004 terminó con el gobierno de Aristide y la instalación de la nefasta Minustah.
Ni Milei ni la oposición capitalista pueden emancipar a la Argentina de la opresión y explotación imperialista, ya que representan los intereses sociales de una burguesía nativa que encontró lugar en el mercado mundial capitalista para hacer negocios como socia menor de las burguesías imperialistas. El acuerdo de Milei alinea aún más a la Argentina en la política imperialista-guerrerista de Estados Unidos y plantea la posibilidad de que se abran nuevos focos de tensión en la región.
Fuera Milei y los yanquis.
Nazareno Suozzi

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