viernes, 28 de octubre de 2022

El presupuesto del FMI, la UIA, Eurnekian, Manzano y la burocracia sindical


Algún incauto pudo haber pensado que la incorporación de cláusulas y enmiendas “de último momento” en el Presupuesto 2023 apuntaba a morigerar los brutales ajustes que se redactaron para los gastos alimentarios, sociales, educativos o sanitarios. Nada de esto ocurrió. Las correcciones “sociales” sólo reiteraron las viejas artimañas destinadas a disimular los ajustes: es lo que se hizo, por ejemplo, con Educación, donde introdujeron un “piso porcentual mínimo” de inversiones en relación al PBI – o sea, un monto indefinido, y sujeto a las manipulaciones estadísticas de las cuentas nacionales. Por sobre todas las cosas, el presupuesto aprobado preserva la gran malversación de “asumir” una inflación -y por lo tanto una corrección de gastos-del 60% para el año que viene, cuando el aumento real de precios no será menor al 80-90% (es lo que surge, por caso, del aumento del dólar oficial proyectado en ese mismo presupuesto). La recaudación adicional de impuestos que percibirá el Estado gracias a esa inflación no podrá subir las jubilaciones ni las asignaciones familiares: por ley de este gobierno, éstas se ajustan de acuerdo a la marcha de los salarios y de la recaudación previsional, siempre por debajo de la inflación. ¿Qué ocurrirá entonces con ese ingreso extraordinario que aportará la carestía, y que algunos estiman en 20.000 millones de dólares? En la sesión del martes a la noche, la clase capitalista “nacional” se encargó de repartir el botín por anticipado. Uno por uno, los lobbyes patronales le arrancaron su tajada a los diputados, sin distinción de grieta. 

 Pasar por ventanilla

 La menos publicitada de estas prebendas, pero muy significativa, es la disposición que permite diferir el pago del impuesto a las ganancias resultante de los ´ajustes por inflación´, algo que podrán hacer en cómodas cuotas las empresas que registren inversiones equivalentes a 150 millones de dólares. Es un guante a la medida del gran capital – los Arcor, Techint y otros. Al lado de estos beneficiarios, el presupuesto ha ampliado el blanqueo de capitales para la compra de viviendas usadas – los “nacionales y populares”, de este modo, han llegado más lejos que el macrismo en los beneficios para el ´gran´ dinero negro. En la letra chica, se incorporó también un régimen de cuotas para el pago de las deudas de las distribuidoras de energía hacia la corporación que concentra la oferta de generación eléctrica -CAMMESA- pero con una particularidad: las provincias han sido declaradas “solidarias” con las deudas de las distribuidoras privadas. Es un verdadero rescate estatal de esas distribuidoras, con la ´particularidad´ de que el 50% de esas deudas corresponden a Edesur, por un lado, y a Edenor, por el otro. Edenor acaba de ser revendida al clan Vila-Manzano, los padrinos económicos de Sergio Massa.
 Otro contratista del estado, Eurnekian, logró que uno de los gastos del sistema de aeropuertos -la seguridad- pase a ser bancada por los pasajeros, a través de un impuesto especial. El pupilo político de Eurnekian, el libertario Milei, junto a sus dos diputados, decidieron refugiarse en el toilette del Congreso cuando se votaba este impuesto, aprobado con un voto de diferencia.
 El capital agrario también tuvo su motivo de festejo: el Congreso bochó la posibilidad de que el gobierno disponga aumentos de retenciones por decreto. En esta misma sesión, se aumentó el monto que los monotributistas deben pagar para asociarse a las obras sociales. Teniendo en cuenta que muchas de estas obras tercerizan sus servicios en empresas de medicina prepaga, se trata de otro impuestazo en favor de la “industria de la salud”, la cual, horas más tarde, fue habilitada a aplicar un aumento de aranceles del 113%. 
 A despecho de todos estos regalos al capital, la atención mediática estuvo concentrada en la cuestión del impuesto a las ganancias a los jueces y empleados judiciales, rechazada en el recinto. Es probable que el oficialismo introdujera esta cláusula como una gran venta de humo, a sabiendas de que no lograría los votos. En la aplicación de este impuesto, el gobierno metió en un solo paquete a los jueces y a los trabajadores judiciales, sin habilitar a la posibilidad de gravar con el impuesto sólo a los primeros. La alharaca en torno de esta cuestión solo sirvió para oscurecer el monumental ajuste perpetrado contra los trabajadores, y bajar el perfil de los múltiples subsidios y exenciones habilitados en favor de grupos capitalistas.
 En la tarde noche de ayer, el Congreso se exhibió, como pocas veces antes, como un antro de lobbystas del capital. La decisión de volcar aún más decididamente a las finanzas públicas para el rescate de los acreedores de la deuda pública y de la gran patronal, reforzará en todos los planos la agresión a las masas. 

Marcelo Ramal
 27/10/2022

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