domingo, 23 de agosto de 2020

Gracias al gobierno, los bancos hicieron un negoción con las deudas de las tarjetas de crédito



Cuotas mucho mayores a las anunciadas en la resolución para refinanciar los vencimientos de los resúmenes de abril.

Gracias al gobierno, los bancos hicieron un negoción con las deudas de las tarjetas de crédito
Entre las «medidas de alivio» que patrocinó el gobierno de Alberto Fernández en los inicios de la cuarentena, se incluía la disposición de una refinanciación automática de los resúmenes de las tarjetas de crédito que vencieran en abril. La medida redundó en otro negociado de la banca a costa de los consumidores, es decir de las mismas familias que cargan con los peores efectos de la crisis.
La resolución del Banco Central establecía que todos los impagos de las tarjetas de entre el 13 y el 30 de abril fueran refinanciados automáticamente (es decir sin necesidad de solicitarla) en nueve cuotas mensuales iguales, que empezarían a pagarse luego de tres meses de gracia, a razón de $147 por cada $1.000 de deuda, con el único recargo de un «interés compensatorio» del 43%. Habiendo pasado el período de gracia (mayo, junio y julio), en agosto llegaron a más de 2,5 millones de hogares los resúmenes de las tarjetas con la primera de estas cuotas, que se encontraron con montos confiscatorios.
En lugar de los prometidos $147 por cada $1.000 de cuota, se registraron más de $400 por cada $1.000. Los funcionarios del Banco Central salieron a «aclarar» que la confusión deriva del hecho de que el anuncio oficial omitió en su momento incluir el IVA sobre los intereses. A su vez agregan que, a cada cuota, se le debe sumar el interés de los tres meses de gracia dividido por nueve. El efecto es que en lugar de la tasa anunciada de 43%, el costo financiero total llega en algunos bancos hasta el 70%. El negociado se complementa con el hecho de que los intereses se aplican siempre sobre el saldo de deuda inicial, y no sobre el capital que va quedando a medida que se pagan las cuotas -lo cual los haría ir descendiendo progresivamente.
Es un nuevo golpe a las familias, que ven arrasados sus ingresos por los recortes salariales, los despidos y suspensiones, y la ausencia de changas o trabajos particulares, e incluso que se vieron la necesidad de realizar compras para hacer frente a obligaciones laborales o de estudio de manera virtual. En estos meses de cuarentena y de agudización de la crisis sanitaria y social, creció el consumo de productos básicos a través de tarjetas de crédito. Según consultoras, en julio la deuda de tarjetas subió 7% solo de capital, es decir sin calcular los intereses.
Para colmo, estas cuotas refinanciadas -que como vimos llegan hasta triplicar el monto previsto-, no se contabilizan en el mínimo que debe pagarse del resumen de la tarjeta para no caer en mora. Esto cuando se va formando una bola de nieve de endeudamiento familiar, justamente porque cada vez más gente paga solo el mínimo y patea el resto. La usura que recogen los bancos es tal que ahora ofrecen, a quienes no pueden cancelar estas acrecentadas cuotas, préstamos personales para que puedan pagar las tarjetas. Es un fraude monumental, en un país en el que el 87% de los hogares se encuentra endeudado.
Y eso que Alberto Fernández había asegurado que iba a priorizar a los jubilados en lugar de la banca…

Iván Hirsch

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