“El dólar quieto” y un riesgo país abajo de los 500 puntos han devuelto a Milei a su oficio de bufón en los vodeviles y en las fiestas con sus secuaces fascistas. Pero los propios banqueros y capitalistas lo miran de reojo. Un antiguo protagonista de crisis bancarias y financieras, Martín Redrado, acaba de advertir que la famosa “acumulación de reservas” es una gran ficción. Esos dólares, explica Redrado, se originan en la nunca abandonada “bicicleta financiera”. El Estado libertario, que según Milei “no subsidia a nadie”, ofrece a cambio títulos en pesos que rinden hasta el 40 % anual. Redrado advierte que “una crisis en cualquier lugar del mundo” precipitará el fin de esa bicicleta y la salida de esos “capitales transitorios”. Se refiere a los cimbronazos financieros y cambiarios que involucran en estas horas a los Estados Unidos, a la Unión Europea y a Japón. Si la trepada del oro a valores históricos excepcionales es una manifestación de la salida de fondos de la deuda pública norteamericana, ¿qué cabe esperar para Argentina, con una deuda (nacional, provincial, entidades públicas, capital privado) de 600.000 millones de dólares?
Descomposición económica
La operación de “acumular reservas” de Milei y Caputo tiene como contrapartida un agravamiento de la crisis industrial y la ruptura de la cadena de pagos. Las altas tasas de interés colocan en crisis al sistema de crédito, y no solamente por la caída del consumo. Numerosas patronales optan por bicicletear los salarios, un crédito forzado contra sus trabajadores a tasa cero. Por eso, los conflictos por salarios o aguinaldos atrasados e impagos, como ha ocurrido en Granja Tres Arroyos y en la textil Cocot, son moneda corriente. Mientras tanto, la recesión industrial ha desatado suspensiones masivas en la industria textil de Tucumán y también en las terminales automotrices -General Motors-. La inflación, sin embargo, prosigue, pues se prevé un 2,3 % para enero. La recesión económica convive con una carestía intolerable. Lo pusieron de manifiesto los choferes de colectivos, que han votado ir a la huelga contra la pauta salarial del 1 % mensual, una lucha saboteada por la UTA.
En la siderurgia, la “temperatura” se acerca a la de los altos hornos. En Acindar, la amenaza de una huelga general de los trabajadores de las contratistas frenó, otra vez, el intento de despidos. Techint ha amenazado con el cierre de SIAT (Valentín Alsina ) y suspensiones en Campana (Siderar), como consecuencia de una licitación de caños que ha perdido frente a un pulpo de India. Sturzenegger ataca a los trabajadores, justificando el fracaso de Techint por el menor “costo laboral” que tendría, según él, la ganadora.
‘Reforma’ laboral
Este estado de conmoción en las fábricas tiene lugar cuando el tratamiento de la contrarreforma laboral ya tiene fecha en el Congreso. El derecho laboral, cuyo propósito es poner algunos límites a la tendencia ilimitada de la superexplotación capitalista, quiere ser convertido en un derecho patronal, pues obliga al trabajador a acatar las obligaciones que impone la ley. El propósito de llegar a los convenios laborales individuales pone fin a cualquier restricción en cuanto a la jornada de trabajo y a la extensión del contrato de trabajo. El “seguro por despido” será extraído de los aportes previsionales del trabajador. La reducción o eliminación de los delegados de fábrica y la restricción a sus movimientos delata el propósito de convertir al lugar de trabajo en una cárcel.
La escalada contra la clase obrera tiene uno de sus puntos más altos en la salud y la educación. La docencia bonaerense arranca el año con la perspectiva de una mayor carga laboral -recorte de cargos, cierre de cursos- y mayor miseria salarial; Kicillof oficia como un lugarteniente de Milei.
Una respuesta de conjunto
En Argentina y en el mundo entero asistimos a una guerra declarada contra la clase obrera, en un escenario de fractura de los grandes bloques imperialistas. La caza al inmigrante, un planteo fascista, apunta a fragmentar al proletariado con una agitación chovinista. El genocidio en Gaza y los asaltos militares de Trump persiguen ese mismo objetivo. Pero también están desatando rebeliones populares y huelgas parciales, como la que tuvo lugar en Minnesota. Milei es, nada menos, un peón de esta guerra mundial imperialista en desarrollo. La semana pasada ha intervenido el puerto de Tierra del Fuego con la intención de habilitar una base del Comando Sur del Pentágono.
En este enero caliente, en Lustramax se desarrolla una huelga con ocupación de fábrica para rechazar el despido de delegados y activistas y una eventual operación de vaciamiento. Lo mismo ocurre en Granja Tres Arroyos, la principal proveedora avícola de Argentina; las huelgas y los piquetes están rodeados del apoyo popular. La burocracia sindical justifica su boicot a estas luchas con la promesa de una manifestación ante el Congreso el 11 de febrero, cuando supuestamente se trataría la contrarreforma laboral. Pero sólo el desarrollo, extensión y profundización de estas luchas pueden derrotar a la contrarreforma fascista y poner a la orden del día la huelga general.
Marcelo Ramal
28/01/2026

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