miércoles, 28 de enero de 2026

La inflación no cede y los salarios siguen en caída libre


Podría ser de un 3% en enero. El fracaso de la política económica de Milei. 

 El crecimiento de la inflación seguirá siendo un problema para el gobierno, y sobre todo para los trabajadores, cuyos ingresos se encuentran en caída libre. Las subas en los productos que se venden en los supermercados han ascendido hasta un 8% en lo que va del mes. Algunos analistas pronostican que la inflación podría cerrar en un 3%, porcentaje que supera el que algunas consultoras privadas vienen levantando. Esto se combina con los despidos, las rebajas salariales y el aumento de la precarización laboral: un cóctel explosivo. 
 De acuerdo con los supermercadistas, los aumentos en los productos de la canasta básica oscilan entre un 2 y un 8%. En los comercios de cercanía, que son a los que acceden mayormente los vecinos en los barrios, las subas duplican las de los hipermercados. Según la Cámara de Almaceneros Bonaerenses, los alimentos sufrieron remarcaciones de hasta un 5% -el pollo lidera las subas-, y los incrementos en artículos de perfumería y limpieza acarician el 9%. 
 A este ritmo, dicen, la inflación podría cerrar en un 3% este mes de enero. Y en cuatro meses el gobierno podría alcanzar el 10% de inflación previsto en el Presupuesto 2026, lo que demuestra su carácter de “dibujo”. Esto, por otro lado, le permitiría al Ejecutivo manejar de forma discrecional los fondos recaudados a través de los impuestos al consumo (IVA). Antes, FocusEconomics, reuniendo las estimaciones de 40 consultoras y bancos, pronosticó una inflación de más del 20% para 2026. 
 Y hay que tener en cuenta que la nueva fórmula del Indec establecida por el gobierno pondera más los servicios (transporte, comunicaciones), que han estado aumentando más que los alimentos. Así, los servicios pasarán a representar un porcentaje mayor en la canasta básica, por lo que algunos han indicado que el gobierno podría apoyarse en esto para “maquillar” los datos. Además, el gobierno viene de atar la suba del dólar a la marcha de la inflación, en una economía con una gran parte de las mercancías que circulan atadas al precio de la divisa y en un cuadro de fuertes tendencias devaluacionistas -algunos patrones están reclamando un dólar a $2.000. 
 La inflación sube en un contexto recesivo, con una fuerte caída del consumo. En noviembre pasado, el consumo en autoservicios, por ejemplo, registró una caída del 8,3% interanual. “Desde el cambio de gestión el consumo en supermercados cayó en todo el país (-10,2 por ciento en términos reales entre enero-noviembre de 2025 contra el mismo período de 2023)”, señala un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). La caída brutal de los salarios que viene teniendo lugar bajo el gobierno de Milei es uno de los factores más importantes de este proceso. 
 Los salarios perdieron por tercera vez consecutiva en noviembre, aumentando un 1,8% en general contra una inflación del 2,5%. En lo que va del gobierno de Milei, los ingresos han perdido 6,4%, según el Indec (Página 12, 24/1). Es el resultado de la política de anclaje de los salarios impulsada por el gobierno, que pacta paritarias del 1% junto a las patronales con la colaboración de la burocracia sindical, como lo ha dejado en claro recientemente el secretario general de Gastronómicos, Luis Barrionuevo. Por esto es que cada vez más trabajadores recurren a sus ahorros o se endeudan para comprar productos básicos. 
 Según ATE Indec, “en 2025 cerca de cuatro de cada diez hogares recurrieron a sus ahorros o vendieron pertenencias para cubrir gastos cotidianos, mientras que uno de cada cuatro pidió préstamos -formales o informales- para llegar a fin de mes”. El Banco Central acaba de advertir que la mora en créditos familiares ronda el 10%; en el caso de las fintechs llega al 18%. En el de los supermercados, el 44% de las ventas se pagan con plástico. Los patrones, los banqueros y los capitalistas fintech se benefician tanto a través de la destrucción de los salarios -que mayormente se encuentran por detrás del costo de vida- como del cobro de tasas de interés usurarias. 
 El panorama descrito muestra como nunca el fracaso de la política del gobierno, basada en organizar la economía en función de satisfacer los intereses del capital financiero y de los capitalistas en general. La destrucción de los salarios y las jubilaciones, los recortes en los presupuestos de salud y educación, y el intento por imponer reformas estructurales (laboral, previsional, impositiva) son parte de una orientación desenvuelta para honrar el pago de la deuda externa y acrecentar y/o recomponer la tasa de beneficio capitalista sobre la base de la intensificación de la explotación de la fuerza de trabajo. 
 Se impone como nunca la necesidad de luchar por una recomposición salarial y aumentos atados a la evolución de la canasta básica. 

 Nazareno Suozzi

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