lunes, 17 de septiembre de 2018

18 de Septiembre: Jornada Nacional de lucha por la Separación de la Iglesia del Estado



El Congreso Nacional del Plenario de Trabajadoras resolvió importantes acciones para continuar la campaña por la separación de la Iglesia del Estado y por la conquista del aborto legal, seguro y gratuito, con el reclamo central de la consulta popular vinculante para evitar que la lucha de millones en las calles se congele hasta el 2019 con alguna expectativa electoral.
Entre las resoluciones, las 2.500 delegadas de todo el país votamos la realización de una jornada nacional por la separación de la Iglesia del Estado frente a todas las catedrales del país, en una acción de denuncia y lucha contra la injerencia de esta institución en nuestra vida cotidiana. Producto de la enorme lucha que el movimiento de mujeres viene dando por sus derechos y en particular por el aborto seguro legal y gratuito, se puso de manifiesto el nefasto rol de esta institución y su utilidad para el Estado y los gobiernos.

Por la vida de las mujeres y el derecho a la salud

La ofensiva montada por las Iglesias católica y evangélica contra el derecho al aborto tuvo un claro objetivo: la defensa de una herramienta de control y disciplinamiento social contra las mujeres, sobre todo de las trabajadoras. La clandestinidad en la que se realizan las prácticas abortivas impone a las mujeres un cerco de silencio, culpa y criminalización, que es funcional a la dominación del actual régimen social. La votación en Senadores demostró que todos los bloques patronales están atravesados por estas presiones, siendo plenamente conscientes de que no les convienen romper lanzas con el clero, aun si para ello deben dejar morir cientos de mujeres pobres cada año.
Con la excusa del derecho a la objeción de conciencia, invadieron hospitales públicos y privados impidiendo el libre acceso a la salud de las mujeres: no solo no se cumplen los protocolos de ILE, sino que no se entregan anticonceptivos ni se garantiza el acceso a información para garantizar una sexualidad libre y segura. Esto ha sido acompañado con el vaciamiento de programas de salud sexual y reproductiva, ataques que se coronan ahora con la baja al rango de Secretaría (bajo la órbita de Desarrollo Social) del Ministerio de Salud, por parte del macrismo.

Educación sexual

En esta misma línea, las iglesias impulsan una campaña feroz contra las posibles modificaciones de la ley de Educación Sexual Integral, tanto en el Congreso nacional como en otras legislaturas provinciales. Dichas modificaciones permitirían no solo su real aplicación (ya que actualmente su dictado está bloqueado en colegios privados como públicos) sino que estas hacen foco en una perspectiva laica y científica, contemplan a las distintas diversidades sexuales y buscan romper con el esquema biologicista y reproductivo de la sexualidad, ampliando la perspectiva sobre ésta. Además plantean la participación activa de los centros de estudiantes, las organizaciones de mujeres y los sindicatos docentes en el diseño de los contenidos.
Por todo esto, el aparato clerical se opone a estas reformas y se ampara de manera miserable en la propia ley que vienen boicoteando hace más de 12 años; más específicamente en su artículo 5, que contiene una gran concesión del kirchnerismo al Vaticano, ya que habilita a que cada “comunidad educativa” disponga de los contenidos de ESI según su “ideario institucional”. Apoyándose en este articulo pretenden bloquear el dictado de la educación sexual en todas las escuelas o en todo caso, dictar una ESI retrograda, oscurantista y homofóbica.

Tercerización de la asistencia social: zona liberada para el negociado y los abusos

Otro aspecto que el Estado ha entregado a la Iglesia es el de la asistencia social: hogares de niños, comedores, escuelas, etc. En las barriadas más pobres del país, miles de niños están a cargo de una institución que se caracteriza por ser una cueva de abusadores y pedófilos. Esto constituye un verdadero crimen social del cual el Estado es responsable. El clero recibe por esto enormes subsidios, cesión de terrenos y exenciones impositivas, que se suman a los onerosos montos que los curas reciben en concepto de sueldos y son cubiertos con fondos públicos. Mientras las escuelas no tienen presupuestos, cierran los hospitales y se producen miles de despidos de trabajadores estatales, se destinan millones de pesos al año a sostener a estos parásitos reaccionarios.

Crisis, ajuste y contención social: favor con favor se paga

Mientras las iglesias avanzan en la injerencia en todos los aspectos de la vida social de los trabajadores, los partidos del régimen se postran frente a ellas. La razón es profundamente política: estos partidos requieren de esa función de control y disciplinamiento que las iglesias pueden garantizarle en un marco de ajuste como el que están emprendiendo contras las masas y frente a luchas decididas de los trabajadores para torcerle el brazo a Macri y los gobernadores. Se valen asimismo de organizaciones sociales cayetanas, que hacen de la precarización laboral una bandera de sacrificio en vez de luchar de manera independiente por trabajo genuino y de la burocracia sindical que deja pasar el ajuste y dio la espalda al derecho al aborto, como a otras tantas reivindicaciones de las trabajadoras.
Iglesia-Estado: asuntos separados
Pero quienes luchamos por conseguir que el aborto legal sea ley sacamos conclusiones: crece la conciencia del rol reaccionario y oscurantista de la Iglesia Católica y las evangélicas en nuestras vidas. Antes y sobre todo después del 8A, miles de personas se esforzaron por romper su lazo con la iglesia a través de apostasías colectivas, miles incorporaron el pañuelo naranja al verde en un pronunciamiento político contra una institución empeñada en ofrecernos un destino de ajuste y barbarie.
La jornada nacional del 18 es una parada central en la campaña por la separación de la iglesia del Estado, campaña que debe alimentarse y disponer de todas las iniciativas parlamentarias, políticas y de movilización, a sabiendas de que su conquista significará un gran avance y un empuje en la lucha por el derecho al aborto legal seguro y gratuito, la educación sexual y todas nuestras reivindicaciones. El 18 de Septiembre nos vemos en la calle, frente a todas las catedrales del país.

Rosalia

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