Sólo una fetichización de la democracia electoral puede ignorar que los términos en que había quedado planteado el balotaje representan una regresión política de Argentina. Todo lo contrario del nuevo relato dominante que pinta como histórico todo lo que ha venido ocurriendo -desde la victoria del PRO en la provincia de Buenos Aires, el debate presidencial y la victoria de Cambiemos. El domingo pasado tuvo lugar, en realidad, una disputa acerca de las características de una salida capitalista a la bancarrota financiera que ha dejado la gestión de gobierno del kirchnerismo, entre dos candidatos conservadores de la burguesía local. Que el voto popular haya sido instrumentado como árbitro de esa diferencia, no altera en lo más mínimo su contenido reaccionario. Los pueblos no solamente protagonizan epopeyas históricas en períodos excepcionales, también pueden sucumbir ante los desafíos que les imponen los impasses de la sociedad en que se albergan.
El kirchnerismo designó de entrada al macrismo como su “enemigo principal” con la convicción de que esa dicotomía le garantizaría un prolongado monopolio del poder. El tiro le salió por la culata. No tuvo en cuenta sus propias contradicciones. Por eso desarrolló con entusiasmo una política de “desendeudamiento” que, predicada como una expresión de autonomía nacional, sirvió al vaciamiento financiero de Argentina y a la bancarrota actual. La deuda impagable con los acreedores internacionales fue reconvertida en una hipoteca impagable con la Anses, el Banco Central y el Nación y hasta el Pami. Ahora predica la necesidad de una “recapitalización” y, para ello, de un “reendeudamiento”. Es obvio que Macri y el PRO son instrumentos más afines para esta tarea de “ajuste” que cualquier otra expresión política nacional. Luego de un tránsito por el massismo, los Techint, Fiat y los bancos cambiaron de frente hacia el macrismo.
Marx decía que “el pasado oprime como un peso muerto el cerebro de los vivos”. Esto quizás explica que los K hayan querido salir del impasse económico, tardíamente, por medio del bonapartismo, o sea el gobierno personal y el intento de repetir al primer peronismo. Sólo logró acentuar el sistema de camarillas, las conspiraciones entre servicios y las corruptelas. Les devolvió credibilidad a los falsos profetas de la democracia y del “consenso”. Aumentó el hartazgo con el sistema de poder personal que se acentuó con el colapso económico. Estas contradicciones provocaron realineamientos tormentosos en el electorado, que demostró con eso que era un organismo vivo y no un fetiche numérico. Primero intentó voltear al aparato macrista en la Ciudad con un súbito giro hacia Lousteau -lo cual hubiera enterrado las aspiraciones presidenciales de Macri. Siguieron semanas de virajes: cayeron barones del conurbano y los K perdieron la provincia, lo cual habilitó la futura gobernabilidad para una presidencia de Cambiemos. Macri entró ganador en el balotaje, pero al final una esperada derrota por goleada se convirtió en una diferencia por puntos. La volatilidad del electorado refleja la volatilidad del conjunto de la situación política. En los días previos al balotaje, los voceros del macrismo dieron señales de que estaban repensando la salida de ‘shock’ por el ‘gradualismo’.
Como lo explica la anteúltima edición de The Economist, las llamadas economías emergentes están en la lona, en especial Brasil y apenas en segundo término China. Aunque reserva alguna posibilidad para la India y Argentina, describe una agudización de la crisis mundial que opera como una barrera para una salida de ajuste en estos países. Una transición económica y política indolora para Argentina y para los trabajadores está fuera del radar. La lucha para no volver a pagar la crisis capitalista, volverá a colocar en la agenda la necesidad de una alternativa política autónoma de los trabajadores.
Para el Frente de Izquierda es significativo que el voto en blanco fuera desechado por completo por el electorado, como un instrumento inadecuado. Incluso nuestros propios votantes no compartieron el planteo de que la delimitación política de dos ajustadores del capital era, primero, una cuestión de principios, y la única forma de plantear una perspectiva superadora de esa encerrona, después. Aunque los hechos de aquí en más probarán el acierto de nuestra posición, es necesario profundizar la acción política del Frente de Izquierda. Esta necesidad revela toda su importancia ante el hecho de que muchos sectores combativos aceptaron sumarse al voto por Scioli. Luego de su rotundo fracaso de gobierno, los K intentarán convertirse en líderes de una oposición al macrismo -sin dejar por ello de transar para conservar prebendas y posiciones estatales. Lo mismo vale, con matices diferentes, para la burocracia sindical. Desde su acción parlamentaria, sindical y en los lugares de trabajo y de estudio, el Frente de Izquierda debe desarrollar las condiciones políticas para que emerja una nueva dirección para las masas de Argentina.
Jorge Altamira
viernes, 27 de noviembre de 2015
Gabinete macrista: Bullrich, privatización y desmantelamiento de la Ciudad al país

El nuevo ministro de Educación nacional, el Opus Dei Esteban Bullrich, debe ser caracterizado a partir de su gestión en la Ciudad de Buenos Aires. Desde ese lugar, Bullrich acompañó los recortes presupuestarios, condenando a la escuela pública al derrumbe edilicio, a los bajos salarios y la degradación de sus contenidos mediante la reforma de la educación secundaria. En la Ciudad, y con Bulrrich a la cabeza, el macrismo eliminó las funciones históricas de las juntas de clasificación, aplicó una inscripción “on line” que dejó a 9000 niños sin vacante -revelando la falta de construcción de escuelas y jardines- y avanzó en un instituto de evaluación externo de escuelas y docentes con el fin de introducir el denominado “salario por mérito”. O sea, la política de colocar en el banquillo al docente y absolver al Estado de su responsabilidad en la crisis educativa. Bullrich generalizó la creación de centros de primera infancia para “cuidar” y “contener” destruyendo el nivel inicial, y avanzó en el vaciamiento de los equipos de orientación escolar. Recientemente, sancionó y separó de sus cargos a dos maestras del Jardín de Flores –nuevamente, haciendo responsable del crimen de un niño a trabajadoras y no al régimen social que produce la descomposición que rodea a la escuela.
En el debate presidencial, Bulrrich y el propio Macri se solazaron por la “falta de conflicto con los docentes” en la Ciudad. No mencionaron, claro está, el rol clave que jugó en esa “paz social” mentirosa, como resultado de una labor en equipo y de políticas de mejoras educativas y salariales la dirección kirchnerista del gremio docente, Ute- Ctera.
Esa directiva aceptó los aumentos por debajo de la inflación, las cuotas, las diferenciaciones salariales, el avance de la reforma NES y el conjunto de medidas antieducativas. Pactando y apelando a la desorganización y desmovilización del gremio, el sindicato UTE dirigido por la lista celeste K, fue el vehículo para introducir esta orientación reaccionaria.
La falta de independencia política de las organizaciones obreras juega un rol fundamental para frenar la lucha de los trabajadores de la educación por los más elementales derechos. El sindicalismo kirchnerista en la ciudad le ha pavimentado el camino a Macri – Bullrich para que lleguen al gobierno, ya que durante estos años le han garantizado al macrismo una “gobernabilidad” cimentada sobre la destrucción de la escuela pública. Ha sido la oposición antiburocrática la que ha movilizado contra cada medida anti educativa del PRO, al amparo de una política nacional - reforma, evaluación, terminalidad, precarización- del propio kirchnerismo que no transitó por un rumbo diferente.
Con la designación en educación de Bulrrich y su segundo en provincia de Buenos Aires, Alejandro Finocchiaro, no se viene la “modernización”, sino que se seguirá profundizando la crisis educativa.
Tomemos en nuestras manos la Marcha Educativa Nacional del 3 de diciembre convocada por los sectores educativos combativos, para plantar una bandera frente al ajuste.
Amanda Martín
Gabinete macrista: Lemus, con el clero y la privatización de la salud

Lemus fue designado Ministro de Salud de la Nación. El hombre había ocupado esa cartera en la Ciudad desde la asunción de Macri en 2007 hasta el año 2012, cuando el escándalo generado por la elaboración de un protocolo restrictivo sobre atención de aborto no punible, provocó su renuncia.
Durante su mandato, fue protagonista de la destrucción y privatización de la salud pública, de los intentos para construir en los terrenos del Borda un Centro Civico, del bloqueo a la reapertura de la ex Liga Israelita, de los pactos con las burocracias sindicales para bloquear las paritarias del sector, de la privatización de la facturación de los hospitales municipales y del incremento de la tercerización del sector.
Lemus debió retirarse de la función pública ante el escándalo del armado de un protocolo de atención del aborto no punible, en las antípodas de la ley vigente: restringiendo el aborto no punible e interponiendo la acción de equipos interdisciplinarios para autorizar la intervención, contrarios a las leyes vigentes y al fallo de la Corte suprema.
Lemus constituye una linea de continuidad con el Ministerio dirigido por Manzur y por Gollan , dos representantes de las corporaciones médicas y siempre dispuestos a convalidar las presiones del clero. El ministro anterior Manzur y luego Gollan se fueron después de haber prohibido a sus profesionales de mortalidad materna investigar y proponer políticas contra la principal causa de muerte, que es el aborto clandestino, y prohibiendo la comercialización y producción de misoprostol en nuestro país, en las dosis adecuadas para su utilización en abortos no punibles.
Repudiemos la designación de Lemus. Salud pública, basta de tercerización y negocios para los que lucran con la salud, aborto legal seguro y gratuito.
Partido Obrero
Macri y Venezuela
Mauricio Macri, electo presidente de Argentina, avanza hacia un segundo gran fiasco.
El primero lo sufrió antes de asumir, cuando el único cuadro con experiencia, solidez y base propia, Ernesto Sanz, presidente de la UCR (miembro de la Internacional Socialdemócrata), dio un portazo y salió inesperadamente del escenario político. Macri negó a Sanz la jefatura de gabinete del próximo gobierno y éste rechazó el ministerio de Justicia que se le ofrecía. Detrás del conflicto hay una dura pugna interburguesa, que no tardará en manifestarse por otros medios. En línea con la formulación de un texto anterior (http://bit.ly/1TfjCKZ), se puede decir que el presidente protofascista se quedó sin el socialdemócrata que lo llevó a la victoria.
El segundo revés ocurrirá el 21 de diciembre, cuando Macri pretenda excluir a Venezuela del Mercosur, mediante la aplicación de la cláusula democrática de este organismo. Como ha ordenado el Departamento de Estado, como insisten en la Internacional Parda, José Aznar y Álvaro Uribe, el discípulo alega supuestas violaciones a los derechos humanos por parte de la Revolución Bolivariana. Agentes desembozados de Washington se apresuran a aclarar su certeza de que Macri fracasará en tal objetivo. Pero se trata de ponerlo en el candelero, admiten. Los promociona la red de medios comerciales.
El intento de Macri carece de todo fundamento: no hay periodistas ni políticos presos en Venezuela; no hay persecución a la prensa. Hay delincuentes presos por responsabilidad en decenas de asesinatos (Leopoldo López entre ellos) y periodistas alojados en Miami porque no se animaron a seguir en su país después de haber sido rostros públicos del golpe de Estado en 2002.
Con el criterio utilizado por Macri, habría que aplicar la cláusula democrática a Argentina, porque hay en nuestro país una cantidad de presos no comunes: secuestradores, torturadores, asesinos. El diario La Nación, punta de lanza de la lucha contra la Revolución Bolivariana, publicó el lunes 23 un editorial exigiendo la liberación de estos presos. No llegó sin embargo a pedir la suspensión de Argentina del Mercosur.
Con certeza los presidentes de Uruguay y Brasil -probablemente tampoco el de Paraguay- no se inclinará ante el golpe de efecto de Macri, paradigma de la altanería de las clases dominantes en Argentina.
Esa prepotencia tiene otros límites. La respuesta de la sociedad -a comenzar por los propios trabajadores de La Nación- obligó a la dirección del diario a reconocer y dar gran despliegue a la rebelión de sus trabajadores y al rechazo de diferentes sectores de la vida nacional.
Esa fuerza invisible gravitará en todas las áreas sobre Macri. La condición ideológica de un individuo no determina la naturaleza de su gobierno. Perder al jefe de la formación socialdemócrata y hacer el ridículo en su primera participación en el Mercosur son indicios claros de lo que viene. Al destacar estos tropiezos no estamos mofándonos de un Presidente. Señalamos nuestra concepción del papel del individuo en la historia. Y trazamos las líneas de una caracterización del nuevo gobierno en Argentina: un híbrido sin base social organizada, ministros de cuatro vertientes bien diferenciadas, tácticas de emergencia ante el naufragio económico heredado y tendencia hacia formas de coalición o "gobierno de unidad nacional". Y esto en el marco de una sociedad decidida a no regresar a 2001, pero tampoco al período inaugurado por Néstor Kirchner. Ese conjunto dista de cualquier posibilidad a corto plazo de instaurar un régimen fascista.
Antes bien lo contrario: para avanzar en una etapa ulterior hacia una política consistentemente contrarrevolucionaria -y no sólo apuntada a Argentina, sino a los gobiernos del Alba con centro en Venezuela- Macri está empujado a hacer concesiones en todos los órdenes a una política populista-desarrollista. Con realizaciones notorias de forma y contenido modernizadoras y eficientes. Con dosaje milimetrado de medidas de saneamiento y con precisión de cirujano para arrebatar conquistas económicas a las masas. A partir de esa táctica, intentará ahondar las divisiones en la clase obrera a partir de su muy marcada estratificación, enfrentar trabajadores con desocupados, cooptar a los punteros que administran subsidios y manipulan a sectores marginalizados, aguardar y alentar el agravamiento de la ya muy visible descomposición interna del peronismo y ganar ideológica y políticamente a las clases medias. Para eso deberá entre otras muchas cosas manejar la suba de precios, ya con signos de descontrol. Pero, sobre todo, deberá neutraliza cualquier posibilidad de organización política de masas de los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad.
Sólo en ese punto Macri estaría en condiciones de aplicar en Argentina y América Latina la estrategia enarbolada por Aznar y Uribe, trazada en última instancia en lóbregos subsuelos del Departamento de Estado.
Nuestra caracterización del nuevo Presidente no responde a súbitos ataques de histeria por perder alguna canonjía. Mucho menos a la defensa del elenco en retirada. Una cosa es conocer y precisar las determinaciones ideológicas del titular de un gobierno y otra muy diferente confundir esas pulsiones con la naturaleza del régimen que encabeza. Incluso alguien de otro liderazgo, por ejemplo Juan Perón, adecuó de manera drástica sus posicionamiento ideológico a la realidad que lo catapultó al poder. La concepción metafísica llevó en aquel entonces al PC a sumarse a la Unión Democrática para "evitar el triunfo del fascismo". Tres cuartos de siglos después, ni el más impenitente gorila calificaría a los gobiernos de Perón como fascistas. El gabinete designado por Macri indica que se propone ser el Perón de las clases medias. ¿Puede esto llevar al fascismo? En teoría sí. Pero aunque lo crean -en esto idénticos al gobierno saliente- no juegan solos en el ajedrez nacional. Ese resultado depende de que genuinos revolucionarios sean o no capaces de cumplir su tarea, organizar la unidad de las masas oprimidas y ganar a las clases medias. Un desafío sin respuesta todavía.
Alertamos en su momento sobre los planes de Macri. En diciembre de 2012, en un artículo titulado "Fascismo iberoamericano", informábamos acerca del plan del Partido Popular español y su líder, José Aznar, de extender el PP -ya instalado a escala europea- hasta conformar un Partido Popular Internacional. Lo denominamos Internacional Parda. El responsable de armar la estructura en América Latina era José Ramón García Hernández. El punto de referencia regional era Álvaro Uribe. En la empresa colaboraron individuos tales como Jesús Montaner y Mario Vargas Llosa entre otros habituales amigos de la CIA. Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires actuó Mauricio Macri.
La operación falló, pese a ingentes esfuerzos y promocionadas reuniones que tuvieron, además, el apoyo de la Fundación Libertad de Rosario y hasta el visto bueno de las autoridades de esa ciudad santafesina. No hay PPI. Como tampoco hay V Internacional: la fuerza disgregadora provocada por los espasmos del capitalismo continúa impidiendo realineamientos estratégicos.
El eslabón nonato de la Internacional Parda en Argentina dio un giro inesperado por todos, excepto por los titiriteros de Washington. Inopinadamente Elisa Carrió rompió el frente socialdemócrata y arrastró a su parte mayor hacia una alianza con Macri.
Para pensar en la posibilidad de una victoria de semejante ensamblaje era necesario saber qué pasaba en el subsuelo de la política argentina. Pocos dieron prueba de conocerlo. Por eso corresponde alertar ahora acerca de un dato que puede llevar a confusión: el derrotado Daniel Scioli ganó más de diez puntos en los últimos días de campaña gracias a dos factores: éxito en identificar en ciertas áreas medias a Macri con Menem y Cavallo; colaboración militante de la iglesia en la provincia de Buenos Aires (el 25 de octubre había hecho lo contrario, por indicación de Francisco, para que perdiera Aníbal Fernández, candidato de la Presidente).
Dicho de otro modo: el rechazo a la política oficial y el panorama actual es muy superior a los votos obtenidos por Macri. Éste ha anunciado ya que seguirá, al menos por seis meses, con los "precios cuidados", el "todo en 12 cuotas" y algunos subsidios. En pocos días anunciará un "plan de desarrollo" de neto corte keynesiano. Es improbable que desde el gran capital se pongan palos en esta rueda: así piensan ganar la adhesión de esa amplia franja que a última hora decidió por Scioli.
También Macri ganó un adicional en el último tramo: sus asesores y su principal aliado, la socialdemocracia, le indicaron que atacara a Venezuela y anunciara un giro proestadounidense de la política exterior. Un sector intoxicado de las clases medias tragó el anzuelo. No es un dato menor que el primer paso en esta dirección, la cláusula democrática contra Venezuela, termine frustrado.
Todo el arco antimperialista en Argentina debería aunarse en un frente único para defender la Revolución Bolivaria, comenzando por una intensa campaña de difusión y esclarecimiento sobre la verdad de Venezuela.
Otra cuestión, ya de carácter interno, será comprender que sólo un drástico cambio en las concepciones que llevaron a una estrategia de acumulación electoral o de convergencia in extremis con Scioli puede permitir un reagrupamiento capaz de frenar los planes imperiales. Ellos pretenden responder con el fascismo a la crisis del capitalismo en nuestro país. Sólo una estrategia de masas por el socialismo puede evitarlo.
Luis Bilbao
Buenos Aires, 26 de noviembre de 2015
@BilbaoL
El primero lo sufrió antes de asumir, cuando el único cuadro con experiencia, solidez y base propia, Ernesto Sanz, presidente de la UCR (miembro de la Internacional Socialdemócrata), dio un portazo y salió inesperadamente del escenario político. Macri negó a Sanz la jefatura de gabinete del próximo gobierno y éste rechazó el ministerio de Justicia que se le ofrecía. Detrás del conflicto hay una dura pugna interburguesa, que no tardará en manifestarse por otros medios. En línea con la formulación de un texto anterior (http://bit.ly/1TfjCKZ), se puede decir que el presidente protofascista se quedó sin el socialdemócrata que lo llevó a la victoria.
El segundo revés ocurrirá el 21 de diciembre, cuando Macri pretenda excluir a Venezuela del Mercosur, mediante la aplicación de la cláusula democrática de este organismo. Como ha ordenado el Departamento de Estado, como insisten en la Internacional Parda, José Aznar y Álvaro Uribe, el discípulo alega supuestas violaciones a los derechos humanos por parte de la Revolución Bolivariana. Agentes desembozados de Washington se apresuran a aclarar su certeza de que Macri fracasará en tal objetivo. Pero se trata de ponerlo en el candelero, admiten. Los promociona la red de medios comerciales.
El intento de Macri carece de todo fundamento: no hay periodistas ni políticos presos en Venezuela; no hay persecución a la prensa. Hay delincuentes presos por responsabilidad en decenas de asesinatos (Leopoldo López entre ellos) y periodistas alojados en Miami porque no se animaron a seguir en su país después de haber sido rostros públicos del golpe de Estado en 2002.
Con el criterio utilizado por Macri, habría que aplicar la cláusula democrática a Argentina, porque hay en nuestro país una cantidad de presos no comunes: secuestradores, torturadores, asesinos. El diario La Nación, punta de lanza de la lucha contra la Revolución Bolivariana, publicó el lunes 23 un editorial exigiendo la liberación de estos presos. No llegó sin embargo a pedir la suspensión de Argentina del Mercosur.
Con certeza los presidentes de Uruguay y Brasil -probablemente tampoco el de Paraguay- no se inclinará ante el golpe de efecto de Macri, paradigma de la altanería de las clases dominantes en Argentina.
Esa prepotencia tiene otros límites. La respuesta de la sociedad -a comenzar por los propios trabajadores de La Nación- obligó a la dirección del diario a reconocer y dar gran despliegue a la rebelión de sus trabajadores y al rechazo de diferentes sectores de la vida nacional.
Esa fuerza invisible gravitará en todas las áreas sobre Macri. La condición ideológica de un individuo no determina la naturaleza de su gobierno. Perder al jefe de la formación socialdemócrata y hacer el ridículo en su primera participación en el Mercosur son indicios claros de lo que viene. Al destacar estos tropiezos no estamos mofándonos de un Presidente. Señalamos nuestra concepción del papel del individuo en la historia. Y trazamos las líneas de una caracterización del nuevo gobierno en Argentina: un híbrido sin base social organizada, ministros de cuatro vertientes bien diferenciadas, tácticas de emergencia ante el naufragio económico heredado y tendencia hacia formas de coalición o "gobierno de unidad nacional". Y esto en el marco de una sociedad decidida a no regresar a 2001, pero tampoco al período inaugurado por Néstor Kirchner. Ese conjunto dista de cualquier posibilidad a corto plazo de instaurar un régimen fascista.
Antes bien lo contrario: para avanzar en una etapa ulterior hacia una política consistentemente contrarrevolucionaria -y no sólo apuntada a Argentina, sino a los gobiernos del Alba con centro en Venezuela- Macri está empujado a hacer concesiones en todos los órdenes a una política populista-desarrollista. Con realizaciones notorias de forma y contenido modernizadoras y eficientes. Con dosaje milimetrado de medidas de saneamiento y con precisión de cirujano para arrebatar conquistas económicas a las masas. A partir de esa táctica, intentará ahondar las divisiones en la clase obrera a partir de su muy marcada estratificación, enfrentar trabajadores con desocupados, cooptar a los punteros que administran subsidios y manipulan a sectores marginalizados, aguardar y alentar el agravamiento de la ya muy visible descomposición interna del peronismo y ganar ideológica y políticamente a las clases medias. Para eso deberá entre otras muchas cosas manejar la suba de precios, ya con signos de descontrol. Pero, sobre todo, deberá neutraliza cualquier posibilidad de organización política de masas de los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad.
Sólo en ese punto Macri estaría en condiciones de aplicar en Argentina y América Latina la estrategia enarbolada por Aznar y Uribe, trazada en última instancia en lóbregos subsuelos del Departamento de Estado.
Nuestra caracterización del nuevo Presidente no responde a súbitos ataques de histeria por perder alguna canonjía. Mucho menos a la defensa del elenco en retirada. Una cosa es conocer y precisar las determinaciones ideológicas del titular de un gobierno y otra muy diferente confundir esas pulsiones con la naturaleza del régimen que encabeza. Incluso alguien de otro liderazgo, por ejemplo Juan Perón, adecuó de manera drástica sus posicionamiento ideológico a la realidad que lo catapultó al poder. La concepción metafísica llevó en aquel entonces al PC a sumarse a la Unión Democrática para "evitar el triunfo del fascismo". Tres cuartos de siglos después, ni el más impenitente gorila calificaría a los gobiernos de Perón como fascistas. El gabinete designado por Macri indica que se propone ser el Perón de las clases medias. ¿Puede esto llevar al fascismo? En teoría sí. Pero aunque lo crean -en esto idénticos al gobierno saliente- no juegan solos en el ajedrez nacional. Ese resultado depende de que genuinos revolucionarios sean o no capaces de cumplir su tarea, organizar la unidad de las masas oprimidas y ganar a las clases medias. Un desafío sin respuesta todavía.
Alertamos en su momento sobre los planes de Macri. En diciembre de 2012, en un artículo titulado "Fascismo iberoamericano", informábamos acerca del plan del Partido Popular español y su líder, José Aznar, de extender el PP -ya instalado a escala europea- hasta conformar un Partido Popular Internacional. Lo denominamos Internacional Parda. El responsable de armar la estructura en América Latina era José Ramón García Hernández. El punto de referencia regional era Álvaro Uribe. En la empresa colaboraron individuos tales como Jesús Montaner y Mario Vargas Llosa entre otros habituales amigos de la CIA. Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires actuó Mauricio Macri.
La operación falló, pese a ingentes esfuerzos y promocionadas reuniones que tuvieron, además, el apoyo de la Fundación Libertad de Rosario y hasta el visto bueno de las autoridades de esa ciudad santafesina. No hay PPI. Como tampoco hay V Internacional: la fuerza disgregadora provocada por los espasmos del capitalismo continúa impidiendo realineamientos estratégicos.
El eslabón nonato de la Internacional Parda en Argentina dio un giro inesperado por todos, excepto por los titiriteros de Washington. Inopinadamente Elisa Carrió rompió el frente socialdemócrata y arrastró a su parte mayor hacia una alianza con Macri.
Para pensar en la posibilidad de una victoria de semejante ensamblaje era necesario saber qué pasaba en el subsuelo de la política argentina. Pocos dieron prueba de conocerlo. Por eso corresponde alertar ahora acerca de un dato que puede llevar a confusión: el derrotado Daniel Scioli ganó más de diez puntos en los últimos días de campaña gracias a dos factores: éxito en identificar en ciertas áreas medias a Macri con Menem y Cavallo; colaboración militante de la iglesia en la provincia de Buenos Aires (el 25 de octubre había hecho lo contrario, por indicación de Francisco, para que perdiera Aníbal Fernández, candidato de la Presidente).
Dicho de otro modo: el rechazo a la política oficial y el panorama actual es muy superior a los votos obtenidos por Macri. Éste ha anunciado ya que seguirá, al menos por seis meses, con los "precios cuidados", el "todo en 12 cuotas" y algunos subsidios. En pocos días anunciará un "plan de desarrollo" de neto corte keynesiano. Es improbable que desde el gran capital se pongan palos en esta rueda: así piensan ganar la adhesión de esa amplia franja que a última hora decidió por Scioli.
También Macri ganó un adicional en el último tramo: sus asesores y su principal aliado, la socialdemocracia, le indicaron que atacara a Venezuela y anunciara un giro proestadounidense de la política exterior. Un sector intoxicado de las clases medias tragó el anzuelo. No es un dato menor que el primer paso en esta dirección, la cláusula democrática contra Venezuela, termine frustrado.
Todo el arco antimperialista en Argentina debería aunarse en un frente único para defender la Revolución Bolivaria, comenzando por una intensa campaña de difusión y esclarecimiento sobre la verdad de Venezuela.
Otra cuestión, ya de carácter interno, será comprender que sólo un drástico cambio en las concepciones que llevaron a una estrategia de acumulación electoral o de convergencia in extremis con Scioli puede permitir un reagrupamiento capaz de frenar los planes imperiales. Ellos pretenden responder con el fascismo a la crisis del capitalismo en nuestro país. Sólo una estrategia de masas por el socialismo puede evitarlo.
Luis Bilbao
Buenos Aires, 26 de noviembre de 2015
@BilbaoL
“Hubo un cheque en blanco a la policía”

El abogado Rodrigo Borda dijo que el uso de las balas de plomo fue producto de “un operativo pésimamente planificado”. Rodolfo Yanzón afirmó que “cualquiera hacía lo que quería, dañaba, lesionaba a quien se le venía en gana”.
Extendido en plena Avenida de Mayo, a unos metros de Tacuarí, Gastón Riva, ojos y boca perdidamente abiertos, es zamarreado por hombres que con desesperación intentan revivirlo. Un poco más cerca de Piedras, otro tumulto de gente carga a Diego Lamagna, inconsciente, y lo lleva a las corridas hasta la Avenida 9 de Julio; ahí queda, inerte y con el pecho ensangrentado. “No lo puedo creer, qué hijos de puta”, se oye a alguien putear a su alrededor. Más allá, y más o menos al mismo tiempo, cae herido también Carlos Almirón, que muere antes de llegar al Argerich, aunque su cuerpo no queda registrado en las imágenes televisivas de las que se valió el Centro de Estudios Legales y Sociales para acompañar la segunda parte de su alegato en el juicio por la represión del 20 de diciembre de 2001. “Fueron heridos en simultáneo”; “Las balas de plomo provinieron desde la esquina en donde estaban apostados policías de la Federal con camisa blanca”, narró el abogado Rodrigo Borda al son de la filmación, a cuyo cierre remarcó: “Llegamos a este juicio con la plena certeza de que los mató la Policía Federal, la misma que disparó a los heridos de balas de plomo. Y nos vamos con muchas más certezas: el uso de esas balas no fue producto del azar ni de la decisión caprichosa de los efectivos, sino consecuencia de un operativo pésimamente planificado”. El CELS culminará su exposición el miércoles próximo, con los pedidos de condenas para el ex secretario de Seguridad del gobierno de la Alianza, Enrique Mathov; los ex directivos de la fuerza Rubén Santos, Norberto Gaudiero y Raúl Andreozzi, y otros 13 efectivos acusados en el juicio.
El CELS está a cargo de la querella unificada de las familias de Riva y Lamagna, víctimas fatales junto con Almirón, Gustavo Benedetto y Alberto Márquez de la represión llevada a cabo en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, entre la Plaza de Mayo y la Avenida 9 de Julio, aquel 20 de diciembre de 2001. En la acusación, el CELS insiste en el contexto político del accionar represivo de aquel día, haciendo hincapié en el estado de sitio decretado por el entonces presidente Fernando de la Rúa para espantar las protestas. De hecho, ayer Borda reiteró la hipótesis de que esa medida “resultó un cheque en blanco para que las fuerzas, por orden del Poder Ejecutivo, pudieran reprimir y detener gente a disposición del Poder Ejecutivo Nacional”.
Si la primera parte de la exposición, que sucedió hace dos semanas, se centró en la presentación de los hechos y el desempeño de los acusados de rango –Mathov; el ex jefe de la Policía Federal Rubén Santos; el ex superintendente de Seguridad Metropolitana, Raúl Andreozzi, y el ex director general de Operaciones, Norberto Gaudiero– la de ayer se centró en la represión que barrió con la Avenida de Mayo y alrededores, y que provocó la muerte de Riva, Lamagna, Almirón, Benedetto y Márquez: “Lamagna, Rivas y Almirón son heridos en simultáneo. Los disparos que hirieron a los tres provinieron de personal de la Policía Federal, que disparó contra las víctimas actuando en el marco del operativo dispuesto por la superioridad”, aseguró el CELS en su alegato.
En ese marco, Borda apuntó que los efectivos policiales “fueron apostados por la Dirección General de operaciones –a cargo de Gaudiero– para impedir el avance de los manifestantes, siguiendo instrucciones del área política de la fuerza”, una línea que lleva directo a Santos y Mathov. Para el CELS, el operativo desplegado “adoleció de graves defectos en planificación, organización y puesta en marcha desde temprano en función de los condicionamientos políticos a la fuerza, que priorizaron la necesidad de reprimir a los manifestantes para vaciar las calles por sobre el deber de garantizar la vida de los manifestantes y de los efectivos policiales”. En el operativo “fueron desplegados efectivos sin experiencia” munidos “sólo con armas reglamentarias y sin parque antitumulto” que “al verse superados por los manifestantes aplicaron balas de plomo”, continuó. “El Estado de sitio le da un contexto excepcional” al operativo represivo ya que significó que durante esos días “no podían regir las reglas de la vida cotidiana”, por lo que “debe ser utilizado para analizar las responsabilidades de algunos acusados”, como Mathov, Santos, Gaudiero y Andreozzi: “Funcionó como cheque en blanco para reprimir y detener: Mathov y Santos impartieron las órdenes, Andreozzi y Gaudiero fueron la mano aplicadora de ese cheque”, reflexionó el CELS.
En esa misma línea se expidió el abogado Rodolfo Yanzón, encargado de exponer sobre los heridos: “La represión no estuvo focalizada, fue consecuencia del operativo excepcional y deficiente, y desplegada de manera caprichosa: cualquiera hacía lo que quería, dañaba, lesionaba, a quien se le venía en gana”, coincidió con Borda y solicitó al tribunal que “la sentencia reconozca a todos los heridos como víctimas de la represión, más allá de las condenas a los acusados”.
Ailín Bullentini
Hotel Bauen: A un paso de expropiarlo
Si la semana próxima el Senado convierte en ley el proyecto de expropiación del Hotel Bauen que ayer recibió media sanción en la Cámara de Diputados, el tribunal de tasaciones de la Nación deberá fijar el valor del edificio de Callao 360 para que sea pagado con la deuda que el grupo Iurkovich, antiguo dueño del inmueble, tiene con el Estado. “La situación de los trabajadores del Bauen quedaría resuelta jurídicamente”, señaló anoche Federico Tonarelli en el lobby del hotel, donde los integrantes de la cooperativa festejaban, todavía sin distenderse del todo, los votos que los dejaron a un paso de conseguir la expropiación del edificio.
Son 130 trabajadores que autogestionan el hotel cerrado en el 2001 y recuperado en el 2003, cuando un pequeño grupo de ex empleados del lugar decidió reabrirlo. En los trece años que siguieron lograron armar un modelo exitoso: el Bauen se sostuvo, luego creció y apadrinó decenas de otras experiencias. Sin embargo, a diferencia de otras empresas recuperadas, el conflicto por la propiedad del edificio nunca fue resuelto. La continuidad de la cooperativa pende de un hilo desde septiembre, cuando la jueza Paula Hualde dictó un fallo que ordenó su desalojo para traspasar el edificio a Mercoteles S.A.
La ley que de expropiación podría cambiar toda la lógica de la pelea por el edificio. Es que si bien el grupo Iurvovich (dueño de Mercoteles) lo reclama para sí, los trabajadores recuerdan que el grupo tiene a su vez una deuda con el Estado reconocida ante los tribunales, con sentencia firme. El hotel fue construido con créditos otorgados por la banca estatal durante la dictadura, en el marco de los preparativos para el Mundial 78, pero esos créditos no fueron saldados.
Hugo Iurcovich, presidente de Mercoteles, advirtió que el Estado “tendrá que pagar una expropiación de 300 millones de pesos” y consideró al proyecto de ley como un intento de “apropiación ilegítima”. En una solicitada publicada por varios diarios, la empresa aseguró que la expropiación “se basa en mentiras y falsas acusaciones desestimadas por la Justicia en todas sus instancias, incluida la Corte Suprema”.
Los trabajadores replicaron que el grupo Iurcovich “dice que el edificio es suyo, pero no dice que tienen una deuda millonaria con el Estado”.
El fallo que ordenó el desalojo fue dictado en el expediente de la quiebra del Bauen, en el que sólo se dirimió a cuál de las empresas del grupo Bauen era titular del inmueble. Como se determinó que era Mercoteles, un tribunal ordenó desalojar a la cooperativa para entregarle el edificio. Nosotros planteamos otra cosa: que el grupo Iurkovich tiene deudas comprobadas con el Estado. La expropiación es un modo de cerrar el círculo y recuperar un saldo deudor de casi 40 años”, apuntó Tonarelli.
El proyecto votado en la Cámara Baja fue redactado por el diputado Carlos Heller (FPV), que sintetizó otros cinco presentados anteriormente en el Congreso. Además de los votos del kirchnerismo tuvo el apoyo de las fuerzas de la izquierda y centroizquierda, como el bloque del FIT, el de Unidad Popular que preside Claudio Lozano y el de Victoria Donda, de Libres del Sur.
Laura Vales
Son 130 trabajadores que autogestionan el hotel cerrado en el 2001 y recuperado en el 2003, cuando un pequeño grupo de ex empleados del lugar decidió reabrirlo. En los trece años que siguieron lograron armar un modelo exitoso: el Bauen se sostuvo, luego creció y apadrinó decenas de otras experiencias. Sin embargo, a diferencia de otras empresas recuperadas, el conflicto por la propiedad del edificio nunca fue resuelto. La continuidad de la cooperativa pende de un hilo desde septiembre, cuando la jueza Paula Hualde dictó un fallo que ordenó su desalojo para traspasar el edificio a Mercoteles S.A.
La ley que de expropiación podría cambiar toda la lógica de la pelea por el edificio. Es que si bien el grupo Iurvovich (dueño de Mercoteles) lo reclama para sí, los trabajadores recuerdan que el grupo tiene a su vez una deuda con el Estado reconocida ante los tribunales, con sentencia firme. El hotel fue construido con créditos otorgados por la banca estatal durante la dictadura, en el marco de los preparativos para el Mundial 78, pero esos créditos no fueron saldados.
Hugo Iurcovich, presidente de Mercoteles, advirtió que el Estado “tendrá que pagar una expropiación de 300 millones de pesos” y consideró al proyecto de ley como un intento de “apropiación ilegítima”. En una solicitada publicada por varios diarios, la empresa aseguró que la expropiación “se basa en mentiras y falsas acusaciones desestimadas por la Justicia en todas sus instancias, incluida la Corte Suprema”.
Los trabajadores replicaron que el grupo Iurcovich “dice que el edificio es suyo, pero no dice que tienen una deuda millonaria con el Estado”.
El fallo que ordenó el desalojo fue dictado en el expediente de la quiebra del Bauen, en el que sólo se dirimió a cuál de las empresas del grupo Bauen era titular del inmueble. Como se determinó que era Mercoteles, un tribunal ordenó desalojar a la cooperativa para entregarle el edificio. Nosotros planteamos otra cosa: que el grupo Iurkovich tiene deudas comprobadas con el Estado. La expropiación es un modo de cerrar el círculo y recuperar un saldo deudor de casi 40 años”, apuntó Tonarelli.
El proyecto votado en la Cámara Baja fue redactado por el diputado Carlos Heller (FPV), que sintetizó otros cinco presentados anteriormente en el Congreso. Además de los votos del kirchnerismo tuvo el apoyo de las fuerzas de la izquierda y centroizquierda, como el bloque del FIT, el de Unidad Popular que preside Claudio Lozano y el de Victoria Donda, de Libres del Sur.
Laura Vales
jueves, 26 de noviembre de 2015
El zarpazo de Macri

Devaluación, reendeudamiento, tarifazos
Ha comenzado a trascender la hoja de ruta que prepara el nuevo gobierno en materia económica.
La agenda arranca con una megadevaluación: “El tipo de cambio podría saltar a 16 pesos para bajar a 14” (Clarín, 23/11). Ello estaría acompañado por una rebaja de las retenciones. Podrían eliminarse las retenciones durante 90 días y luego reimplantarlas para la soja, aunque promoviendo rebajas sucesivas. Se trata de un cóctel explosivo, que terminaría provocando una enorme confiscación salarial y un golpe brutal al bolsillo popular.
Por lo pronto, un dólar oficial a 14/16 pesos aumentaría la inflación entre 20 y 25 puntos, llevándola a un 40% interanual. Después de haber batido el parche de que la devaluación no tendría un efecto inflacionario, ahora resulta que “el principal núcleo de preocupación de los economistas de Cambiemos es el posible traslado a precios de una devaluación” (ídem).
La devaluación se combina con un programa de re-endeudamiento en escala fenomenal. El macrismo estaría pensando en una nueva emisión de bonos, que serían entregados al Banco Central, devolviéndole los 9.600 millones de dólares que en 2005 éste le anticipó al gobierno para cancelar al contado la deuda con el FMI. A su vez, el Central le pasaría estos bonos a un grupo de bancos internacionales para que los coloque en el mercado. El plan contempla, asimismo, una nueva emisión de títulos en dólares por parte del Central por otros 2.000 millones, y no se descarta la emisión de deudas por parte de las provincias y hasta de la propia YPF, al mejor estilo del endeudamiento que promovió Martínez de Hoz bajo la dictadura.
La hoja de ruta incluye también la conversión de los yuanes por dólares, aunque esa operación, en caso de que prospere, tiene un costo elevadísimo, que no baja de una quita del 7 por ciento. Obviamente, para que este festival de bonos pueda tener algún éxito las tasas que deberán ofrecerse para tentar a los inversores serán usurarias. A esto se suma el arreglo con los buitres, aunque en este caso no va a entrar un cobre, pues se trata del canje de una deuda por otra. El macrismo estaría dispuesto a reconocerles a los buitres el 75 por ciento de la deuda actualizada, que cancelaría con nuevos bonos como se hizo con Repsol. Esto representaría, al menos, otros 30.000 millones dólares más de deuda. Si sumamos todos estos conceptos, la deuda se incrementaría en unos 50.000 millones dólares en tiempo récord. Además, están los 10.000 millones que se ha acumulado con los importadores y otro tanto por las utilidades que las empresas reclaman girar al exterior. Aunque se trate de compromisos en pesos, no hay que olvidar los 10.0000 millones de contratos de dólar futuro que vencen en el primer semestre de 2016 y que el Central se comprometió a entregar a 10 pesos.
La ingeniería financiera que ha armado el “ingeniero” tiene una base precaria. Esto explica que, después de haber prometido una política de shock, el macrismo ya esté abriendo el paraguas. No se descarta que las restricciones cambiarias perduren y el cepo no sea levantado en forma inmediata.
El macrismo prefiere curarse en salud y ya tendría en la gatera un aumento de las tasas de interés, con el propósito de aventar una estampida inflacionaria y una corrida hacia el dólar. La recesión que provocaría esta medida sería, por sobre todas las cosas, un instrumento para contener los reclamos salariales.
Dentro del paquete, no hay que olvidar la preparación de un tarifazo. Aunque el nuevo gobierno dice que será por etapas, ya se habla de un fuerte aumento inicial y de la implantación de tarifas estacionales diferenciadas en invierno y verano. El macrismo pretende compensar la menor recaudación provocada por la rebaja de las retenciones con un recorte generalizado de los subsidios. La hoja de ruta de Macri está en sintonía con el giro económico que reclama la burguesía, después del agotado ciclo kirchnerista. Nos referimos a una megadevaluación, la desvalorización de la fuerza de trabajo y un rescate financiero internacional.
Pero, la suerte final de la hoja de ruta está condicionada y depende de la marcha de la bancarrota capitalista internacional. Desde la devaluación de la moneda china se ha acentuado una fuga de capitales de la periferia, que conspira fuertemente contra cualquier política de devaluación monetaria. Los Estados más débiles han perdido el control de sus monedas, como lo revela Brasil y en general América Latina. Estas condiciones precarias podrían agravarse más si la Reserva Federal aumenta la tasa de interés oficial.
Pablo Heller
“Macri pertenece a la clase empresarial e impulsará las privatizaciones”
Entrevista a Josefina Juste, historiadora argentina
Empresario de 56 años, alcalde de la ciudad de Buenos Aires y expresidente del Boca Juniors club de fútbol, Mauricio Macri será el nuevo presidente de Argentina después de imponerse el pasado domingo en segunda vuelta, con el 51,4% de los votos, al candidato peronista Daniel Scioli, que alcanzó el 48,6% de los sufragios. Separaron a los dos candidatos 700.000 votos, que son los que marcarán seguramente un cambio en la política económica, social y exterior en los próximos años. “Macri pertenece a la clase empresarial y en consecuencia legislará a favor de las privatizaciones”, afirma la historiadora argentina Josefina Juste, quien imparte el master “Igualdad y Género” en la Universidad Católica de Valencia. La historiadora es además cofundadora de la Cátedra de Derechos Humanos y Discapacidad en la Universidad de Buenos Aires, y también en la de Madres de la Plaza de Mayo. Afirma que la discapacidad “no es una enfermedad sino una situación de vida”, de ahí que sea una incansable militante. En Radio Klara, emisora comunitaria de Valencia, participa en los programas “Mujeres libres”, “Mujeres libertarias” y “Acció Directa”.
-¿Quién es Mauricio Macri, el nuevo presidente de la República Argentina? ¿Puede sacarse alguna conclusión de su acción de gobierno al frente de la alcaldía de la ciudad de Buenos Aires?
Macri se fue curtiendo como presidente del grupo familiar SOCMA (Sociedad Macri), dedicado a sectores como la construcción, la recogida de residuos o el correo central de Buenos Aires. Este holding hizo, por supuesto, todo lo que pudo por entrar en los procesos de privatización, de hecho, fue contratista en la época de las juntas militares, en tiempos del ministro Martínez de Hoz. Mauricio Macri fue asimismo presidente del Boca Juniors durante doce años. Como jefe del gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires, se mostró en contra del aumento del salario familiar y de los alquileres sociales, pero durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales moderó todo su discurso. Macri era netamente antiabortista y contrario a los matrimonios entre personas homosexuales… Todo ello nos da una pista de lo que puede ocurrir durante su presidencia. Otra cuestión importante es que en la primera vuelta de las elecciones su partido, “Cambiemos”, ya ganó con María Eugenia Vidal la provincia de Buenos Aires, que prácticamente concentra una cuarta parte de la población del país.
-¿Por qué caminos podría transitar la política exterior del nuevo presidente?
No se trata de pronosticar nada, porque ya lo ha dicho. Macri está en contra de la Venezuela de Maduro, con quien Cristina Kirchner tenía una buena alianza. También ha criticado al gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, así como a los gobiernos de Ecuador y Bolivia, es decir, todo lo que aparezca como diferente y popular. Lo que ocurre es que durante la campaña electoral se moderó para conquistar votos entre la clase media. Evidentemente sus alianzas no se rubricarán con todos estos países.
-También se ha dicho que el nuevo gobierno intentará “liberar” el tipo de cambio de la moneda… ¿Se espera una nueva política económica?
Éste tipo de medidas los gobiernos no las anuncian, sino que directamente las adoptan. Implica dejar la libre fluctuación entre el peso y el dólar, lo que al fin y al cabo supone que haya un mayor manejo del capital privado sobre la economía argentina. Se trata, por lo demás, de una medida que favorecerá a los exportadores, de trigo y fundamentalmente de soja para biocombustibles, refractarios de siempre a las políticas de Kirchner. Históricamente estos grandes hacendados y exportadores han tenido un gran peso en Argentina. Por otra parte, habrá obviamente un cambio en la política económica que favorecerá las privatizaciones e irá en detrimento de las políticas de subsidios y programas de redistribución de la riqueza. Cristina Kirchner nacionalizó en 2008 Aerolíneas Argentinas y nacionalizó YPF en 2012, que estaba en manos de Repsol. Hoy no existen prácticamente organismos reguladores estatales de la economía, y con Macri no se van a recuperar.
-“Hay que poner en marcha la profesionalización de las fuerzas de seguridad en todo el país. Es una tarea pendiente: lo que logramos con la policía metropolitana en la ciudad, hay que lograrlo con cada provincial”. ¿A qué motivos responden estas declaraciones de Macri?
Todo parte de que se ha producido un incremento de la violencia en Argentina durante los últimos años, también en relación con el mercado de la droga. Anteriormente Argentina era un país de paso, pero ahora lo es también de consumo y productor de cocaína y heroína.
-En un artículo publicado en el diario “Página 12”, el sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, señalaba que en sus discursos el nuevo mandatario no hablaba de “pueblo”, sino de abstracciones como “vecinos”, “familias” o “personas” que quieren “progresar un poco más cada día”. ¿Es inocente el lenguaje?
No, y sobre todo se refiere a los “agentes sociales”, una idea de clase media que es la que consume bienes y servicios y a la que Macri se dirige. La idea de “pueblo” es, por el contrario, mucho más inclusiva. “Pueblo” somos todos.
-El 23 de noviembre, día después de las elecciones, el periódico “La Nación” tituló “No más venganza” un editorial en el que se criticaban los juicios contra los responsables de los crímenes perpetrados durante la dictadura. ¿Se va a “revisar” la política de derechos humanos impulsada por los Kirchner en los últimos doce años?
Macri, quien fue secuestrado por grupos paramilitares en la década de los 80, ha afirmado que los juicios continuarán y la justicia tendrá independencia para continuar trabajando, pero su discurso no es creíble. Él no está de acuerdo con que hayan pasado por los tribunales tantos militares, ni con que se vea en los juzgados la complicidad empresarial y del poder económico con la dictadura. No olvidemos que Macri pertenece a una determinada clase social. Recordemos que hubo empresas que entregaron listas de personas a los militares, y que estas personas todavía hoy están desaparecidas. En este capítulo se dará un retroceso muy importante, porque los gobiernos de Cristina Kirchner otorgaron mucha importancia a los derechos humanos y los juicios a los responsables de crímenes durante la dictadura. Creo que volverá á instalarse en la sociedad argentina el debate entre “justicia” y “venganza”.
-¿Es Macri uno de los representantes de la “nueva derecha”? ¿Hay diferencias con la derecha que encanaba Ménem?
Para Macri lo “regenerador” y “moderno” es que el estado se mantenga al margen y deje a las empresas que actúen en el libre juego del mercado. Viene de familia propietaria de un holding económico creado por su padre, quien decía que Mauricio era un “boludo”. Y hoy es quien gobierna. En cambio Ménem se presentó, después de un gobierno ineficiente como el de Alfonsín, diciendo que sus “reformas” le convenían a la economía argentina. Y lo privatizó todo: teléfonos, ferrocarriles, agua, luz… Hasta ese momento no se habían producido procesos de privatización de compañías públicas. Ménem era un abogado de cuarta sin una moneda, de una provincia como La Rioja. Era un caudillo provincial, que aprovechó la coyuntura histórica para mentir a todo el mundo y hacer lo contrario de lo que prometió. Incluso se dio el lujo de meterse en política internacional y apoyar a Bush (padre) en la operación “Tormenta del Desierto” (1991).
¿Han influido los grandes medios de comunicación en el triunfo de la derecha?
Sí, medios de comunicación como “Clarín” y “La Nación” criticaron la Ley de Medios aprobada por Cristina Kirchner en 2009, una legislación que trataba de hacer frente a los oligopolios en prensa, radio y televisión además de reservar un espacio destacado a los medios “alternativos”. Habrá que ver cómo se aplica a partir de ahora. Una de las claves para entender las críticas a la anterior presidenta es esta ley, que disgustaba por ejemplo a un grupo como “Clarín” que tenía acceso directo al papel-prensa durante la dictadura.
-Por último, ¿los resultados del domingo demuestran una “desconexión” entre el peronismo y las clases populares?
Las políticas sociales de Cristina Kirchner, concretadas en un aumento del salario mínimo y el descenso del desempleo, permitieron la mejora económica de una parte de la población. Pero un 30% de este sector que progresó económicamente terminó votando a Macri. ¿Cómo lo votaron? Y eso que a la clase media “pseudo-europea”, que sólo cuida de su propio culo y también vota a Macri, le dolió que hubiera gente que saliera de la crisis de 2001. Los llaman “cabezas negras” en Buenos Aires, una calificación abiertamente racista. Olvidan que en torno al 55% de la población argentina actual es descendiente de aborígenes, los verdaderos dueños de la tierra aunque se las arrebataran.
Enric Llopis
Empresario de 56 años, alcalde de la ciudad de Buenos Aires y expresidente del Boca Juniors club de fútbol, Mauricio Macri será el nuevo presidente de Argentina después de imponerse el pasado domingo en segunda vuelta, con el 51,4% de los votos, al candidato peronista Daniel Scioli, que alcanzó el 48,6% de los sufragios. Separaron a los dos candidatos 700.000 votos, que son los que marcarán seguramente un cambio en la política económica, social y exterior en los próximos años. “Macri pertenece a la clase empresarial y en consecuencia legislará a favor de las privatizaciones”, afirma la historiadora argentina Josefina Juste, quien imparte el master “Igualdad y Género” en la Universidad Católica de Valencia. La historiadora es además cofundadora de la Cátedra de Derechos Humanos y Discapacidad en la Universidad de Buenos Aires, y también en la de Madres de la Plaza de Mayo. Afirma que la discapacidad “no es una enfermedad sino una situación de vida”, de ahí que sea una incansable militante. En Radio Klara, emisora comunitaria de Valencia, participa en los programas “Mujeres libres”, “Mujeres libertarias” y “Acció Directa”.
-¿Quién es Mauricio Macri, el nuevo presidente de la República Argentina? ¿Puede sacarse alguna conclusión de su acción de gobierno al frente de la alcaldía de la ciudad de Buenos Aires?
Macri se fue curtiendo como presidente del grupo familiar SOCMA (Sociedad Macri), dedicado a sectores como la construcción, la recogida de residuos o el correo central de Buenos Aires. Este holding hizo, por supuesto, todo lo que pudo por entrar en los procesos de privatización, de hecho, fue contratista en la época de las juntas militares, en tiempos del ministro Martínez de Hoz. Mauricio Macri fue asimismo presidente del Boca Juniors durante doce años. Como jefe del gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires, se mostró en contra del aumento del salario familiar y de los alquileres sociales, pero durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales moderó todo su discurso. Macri era netamente antiabortista y contrario a los matrimonios entre personas homosexuales… Todo ello nos da una pista de lo que puede ocurrir durante su presidencia. Otra cuestión importante es que en la primera vuelta de las elecciones su partido, “Cambiemos”, ya ganó con María Eugenia Vidal la provincia de Buenos Aires, que prácticamente concentra una cuarta parte de la población del país.
-¿Por qué caminos podría transitar la política exterior del nuevo presidente?
No se trata de pronosticar nada, porque ya lo ha dicho. Macri está en contra de la Venezuela de Maduro, con quien Cristina Kirchner tenía una buena alianza. También ha criticado al gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, así como a los gobiernos de Ecuador y Bolivia, es decir, todo lo que aparezca como diferente y popular. Lo que ocurre es que durante la campaña electoral se moderó para conquistar votos entre la clase media. Evidentemente sus alianzas no se rubricarán con todos estos países.
-También se ha dicho que el nuevo gobierno intentará “liberar” el tipo de cambio de la moneda… ¿Se espera una nueva política económica?
Éste tipo de medidas los gobiernos no las anuncian, sino que directamente las adoptan. Implica dejar la libre fluctuación entre el peso y el dólar, lo que al fin y al cabo supone que haya un mayor manejo del capital privado sobre la economía argentina. Se trata, por lo demás, de una medida que favorecerá a los exportadores, de trigo y fundamentalmente de soja para biocombustibles, refractarios de siempre a las políticas de Kirchner. Históricamente estos grandes hacendados y exportadores han tenido un gran peso en Argentina. Por otra parte, habrá obviamente un cambio en la política económica que favorecerá las privatizaciones e irá en detrimento de las políticas de subsidios y programas de redistribución de la riqueza. Cristina Kirchner nacionalizó en 2008 Aerolíneas Argentinas y nacionalizó YPF en 2012, que estaba en manos de Repsol. Hoy no existen prácticamente organismos reguladores estatales de la economía, y con Macri no se van a recuperar.
-“Hay que poner en marcha la profesionalización de las fuerzas de seguridad en todo el país. Es una tarea pendiente: lo que logramos con la policía metropolitana en la ciudad, hay que lograrlo con cada provincial”. ¿A qué motivos responden estas declaraciones de Macri?
Todo parte de que se ha producido un incremento de la violencia en Argentina durante los últimos años, también en relación con el mercado de la droga. Anteriormente Argentina era un país de paso, pero ahora lo es también de consumo y productor de cocaína y heroína.
-En un artículo publicado en el diario “Página 12”, el sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, señalaba que en sus discursos el nuevo mandatario no hablaba de “pueblo”, sino de abstracciones como “vecinos”, “familias” o “personas” que quieren “progresar un poco más cada día”. ¿Es inocente el lenguaje?
No, y sobre todo se refiere a los “agentes sociales”, una idea de clase media que es la que consume bienes y servicios y a la que Macri se dirige. La idea de “pueblo” es, por el contrario, mucho más inclusiva. “Pueblo” somos todos.
-El 23 de noviembre, día después de las elecciones, el periódico “La Nación” tituló “No más venganza” un editorial en el que se criticaban los juicios contra los responsables de los crímenes perpetrados durante la dictadura. ¿Se va a “revisar” la política de derechos humanos impulsada por los Kirchner en los últimos doce años?
Macri, quien fue secuestrado por grupos paramilitares en la década de los 80, ha afirmado que los juicios continuarán y la justicia tendrá independencia para continuar trabajando, pero su discurso no es creíble. Él no está de acuerdo con que hayan pasado por los tribunales tantos militares, ni con que se vea en los juzgados la complicidad empresarial y del poder económico con la dictadura. No olvidemos que Macri pertenece a una determinada clase social. Recordemos que hubo empresas que entregaron listas de personas a los militares, y que estas personas todavía hoy están desaparecidas. En este capítulo se dará un retroceso muy importante, porque los gobiernos de Cristina Kirchner otorgaron mucha importancia a los derechos humanos y los juicios a los responsables de crímenes durante la dictadura. Creo que volverá á instalarse en la sociedad argentina el debate entre “justicia” y “venganza”.
-¿Es Macri uno de los representantes de la “nueva derecha”? ¿Hay diferencias con la derecha que encanaba Ménem?
Para Macri lo “regenerador” y “moderno” es que el estado se mantenga al margen y deje a las empresas que actúen en el libre juego del mercado. Viene de familia propietaria de un holding económico creado por su padre, quien decía que Mauricio era un “boludo”. Y hoy es quien gobierna. En cambio Ménem se presentó, después de un gobierno ineficiente como el de Alfonsín, diciendo que sus “reformas” le convenían a la economía argentina. Y lo privatizó todo: teléfonos, ferrocarriles, agua, luz… Hasta ese momento no se habían producido procesos de privatización de compañías públicas. Ménem era un abogado de cuarta sin una moneda, de una provincia como La Rioja. Era un caudillo provincial, que aprovechó la coyuntura histórica para mentir a todo el mundo y hacer lo contrario de lo que prometió. Incluso se dio el lujo de meterse en política internacional y apoyar a Bush (padre) en la operación “Tormenta del Desierto” (1991).
¿Han influido los grandes medios de comunicación en el triunfo de la derecha?
Sí, medios de comunicación como “Clarín” y “La Nación” criticaron la Ley de Medios aprobada por Cristina Kirchner en 2009, una legislación que trataba de hacer frente a los oligopolios en prensa, radio y televisión además de reservar un espacio destacado a los medios “alternativos”. Habrá que ver cómo se aplica a partir de ahora. Una de las claves para entender las críticas a la anterior presidenta es esta ley, que disgustaba por ejemplo a un grupo como “Clarín” que tenía acceso directo al papel-prensa durante la dictadura.
-Por último, ¿los resultados del domingo demuestran una “desconexión” entre el peronismo y las clases populares?
Las políticas sociales de Cristina Kirchner, concretadas en un aumento del salario mínimo y el descenso del desempleo, permitieron la mejora económica de una parte de la población. Pero un 30% de este sector que progresó económicamente terminó votando a Macri. ¿Cómo lo votaron? Y eso que a la clase media “pseudo-europea”, que sólo cuida de su propio culo y también vota a Macri, le dolió que hubiera gente que saliera de la crisis de 2001. Los llaman “cabezas negras” en Buenos Aires, una calificación abiertamente racista. Olvidan que en torno al 55% de la población argentina actual es descendiente de aborígenes, los verdaderos dueños de la tierra aunque se las arrebataran.
Enric Llopis
Salir del manicomio
Una investigación del CELS, junto con otros organismos de derechos humanos, reconoce logros en la externación de los hospitales psiquiátricos, pero también advierte sobre la persistencia de la violencia institucional y sobre el riesgo de que ella se reproduzca en los dispositivos diseñados para la salida del manicomio.
En instituciones manicomiales, los entrevistados para esta investigación reportaron que los golpes y el maltrato verbal son prácticas frecuentes, tanto sobre los internos, por parte de operadores de salud, como entre los internos mismos. También hubo testimonios de violencia ejercida a modo de castigo. Un hombre refirió haber sido llevado a la terraza de un hospital psiquiátrico y dejado allí durante toda la noche. Una mujer describió cómo una enfermera la había obligado a reingerir su propio vómito ante su negativa a tragar la medicación. Algunos entrevistados percibían que si no habían sido maltratados era porque “tuve suerte”. Un hombre comentó que nunca le pegaron ni recibió maltrato verbal porque “siempre fui dócil”. Aun cuando no se lo padezca físicamente, ser testigo constante de este tipo de prácticas hacia otros compañeros tiene profundas y lesivas consecuencias en la subjetividad. Conocer y callar sobre tales abusos se manifiesta muchas veces en ansiedad y miedo. Algunos entrevistados reportaron la sobremedicación como práctica habitual de castigo y control.
La modalidad de atención despersonalizada afecta a todos: si una persona, en un determinado momento, no puede usar tenedores o cuchillos, la atención debería ayudarlo en su situación particular y no hacer que él y todos los demás coman sus alimentos con cuchara. Otra dinámica del psiquiátrico, particularmente lesiva, es la actitud de los equipos técnicos en cuanto a dialogar y recibir las opiniones de las personas internadas. Cuando determinadas prácticas y medidas son cuestionadas, los profesionales las justifican con argumentos pseudotécnicos, que por lo general desestiman las opiniones, pedidos y reclamos de las personas que padecen las prácticas y de sus allegados. La naturalización de la lógica manicomial en la atención en salud mental (dentro del hospital monovalente o afuera) implica la subestimación de la voz de los usuarios. La situación de la Sección Asociada de Psiquiatría del Hospital Alejandro Korn (“Melchor Romero”) de la ciudad de La Plata dio lugar a una serie de acciones judiciales en respuesta a la gravedad de los hechos constatados. En conjunto con el colectivo Desheredados de la Razón, conformado por trabajadores y voluntarios del hospital, el CELS interpuso una acción de amparo.
El reconocimiento del derecho a la privacidad es piedra fundamental del respeto a la autonomía y la dignidad de las personas. El modelo de atención manicomial en hospitales, pero también en otros dispositivos residenciales, no suele contemplar espacios para resguardar la privacidad. El sujeto no puede registrar nada como singular y propio, y suele verse expuesto a la mirada de otros en momentos privados como bañarse, cambiarse de ropa, dormir. Es común que las personas institucionalizadas no cuenten con espacios adecuados para resguardar sus escasas pertenencias, por lo que es frecuente que les sean hurtadas. Las dificultades para tener pertenencias obedece tanto a motivos económicos como a políticas institucionales, medidas pensadas para “proteger” a las personas internadas, lógica que se extiende incluso al control estricto sobre las pequeñas cantidades de dinero a las que pueden acceder. Al ser internadas, muchas personas son despojadas de efectos personales básicos, como el documento de identidad y el reloj, dos marcas fuertes de despersonalización, desorientación y apartamiento de los códigos compartidos con la comunidad. Aun en los dispositivos de externación, en ocasiones el personal hospitalario conserva la administración de documentos y credenciales.
El dispositivo de externación en ningún caso debería reproducir esas dinámicas, sino ayudar a la reparación de sus consecuencias físicas y subjetivas. Pero en la mayoría de los dispositivos de externación se observó una ausencia generalizada de espacios adecuados para compartir tiempo en privado con otra persona, lo que por demás implica la negación del derecho a la intimidad, con exclusión de la posibilidad de contactos íntimos, afectivos y/o sexuales.
En contraste con los hospitales, talleres, centros de día y otros dispositivos, generalmente despersonalizados, en algunas residencias de dispositivos de externación se pudo observar que las personas alojadas las habitan como verdaderos hogares. Los usuarios que viven en estas residencias muestran diferentes formas de apropiación subjetiva y legítima de las casas, que se reflejan en la satisfacción que les producen las actividades hogareñas como limpiar, elegir la pintura de las paredes, colgar fotografías y afiches y mantener las plantas del jardín. Estas actividades cotidianas elementales resultan del todo novedosas para usuarios que han pasado períodos muy largos o su vida entera en instituciones psiquiátricas. Tras vivir cincuenta años internado en un hospital psiquiátrico, un entrevistado comentó: “Me conocen en el barrio, me ocupo de la limpieza, tareas domésticas, y estoy más tranquilo que en el hospital. Desde que me mandaron a este lugar no me quiero mover más. Me gustaría estar para siempre”.
Sin embargo, ciertos dispositivos de externación continúan las lógicas del pabellón psiquiátrico. En los hogares psicogeriátricos de Mendoza, a los que el hospital deriva personas largamente internadas, continúa el aislamiento de la comunidad, la falta de intimidad y de un abordaje singularizado.
En algunos dispositivos residenciales conviven hasta seis personas por habitación y en muchos casos ni siquiera registran con claridad con cuántos compañeros cohabitan. La gestión del espacio viene dada por una figura de autoridad, por lo general empleada por el hospital psiquiátrico; otros dispositivos cuentan con presencia permanente de enfermeros en un rol similar al hospitalario. Si bien es necesario contar con las personas adecuadas para brindar los tipos de apoyo que necesiten quienes habitan en un dispositivo residencial, es necesario problematizar un esquema de abordaje que se asemeja a la internación en el manicomio. En el Centro Basaglia en La Plata se evidenció la asignación de un funcionario policial para la custodia del centro, que suele estar vestido de civil, controla las entradas y salidas y se suma a tareas cotidianas del centro como acompañar a los usuarios en las visitas a sus allegados. Este tipo de prácticas da cuenta de la facilidad con la que se generan dispositivos similares a centros de reclusión, antes que una casa tendiente a la inclusión en comunidad.
Familias
En el proceso de externación, los usuarios enfrentan barreras para recuperar los lazos con la familia y los seres queridos. Ante una posible “alta”, las familias se ven abrumadas por la idea de que todos los cuidados de la persona externada quedarán a su cargo, dada la debilidad o ausencia de políticas de seguridad social y de vivienda adecuadas. Esto decanta en situaciones conflictivas. La cuestión de la disponibilidad de una vivienda idónea es identificada como una causa central de la negativa de las familias a recibir a usuarios externados. La institución asume que el cuidado que requiere la persona al momento del alta será satisfecho por la familia, pero no considera la necesidad de la propia familia de contar con apoyos para brindar ese cuidado. Además, el supuesto de que corresponde a la familia biológica acompañar el proceso de externación desconoce posibles historias de violencia familiar, abusos y malos tratos e, incluso, que la prolongación de la internación pudo haber sido promovida y definida por sus mismos familiares.
En muchos casos se trata de familias con situaciones económicas muy precarias, para quienes la expectativa de sostener materialmente a un familiar tras una larga internación es una carga desmedida o directamente inviable. Los allegados a los usuarios se encuentran frecuentemente en situación de vulnerabilidad social.
Otro ejemplo es el manejo del dinero que las personas perciben en concepto de peculio por su participación en “talleres protegidos”. Como describe el jefe de un servicio: “Hay familias que quisieran que les entreguemos el dinero a ellos, quieren gastarlo ellos. No porque haya mala intención sino porque son familias muy necesitadas que ven en esos 400 pesos la posibilidad de pagar la luz o el agua. Nosotros le damos la plata al operario-paciente y decide gastarse la plata en ropa o en zapatillas, cosas que tienen que ver con sus necesidades, y viene la familia a reclamar”.
Este enfrentamiento debería plantearse como una situación-problema a resolver entre los distintos actores. El trabajo conjunto con la familia puede dirimir este tipo de conflictos que desde los dispositivos manicomiales se presentan como irresolubles. Una trabajadora social de los Talleres Protegidos y el psicólogo social de La Huella, en la Ciudad de Buenos Aires, destacaron la importancia de trabajar la tensión entre los temores de las familias y el derecho de los usuarios a tomar decisiones autónomas, pero acompañados en el proceso de aprendizaje de manejo del dinero: “A veces las familias, desde el temor, no quieren que ellos se administren. Nosotros les decimos que el peculio está también para eso, para que ellos empiecen a entrenarse, para que puedan poner prioridades de gastos, para que puedan ver qué comprar. Hay pacientes que cobran el peculio y lo primero que hacen es comprarle regalos a la familia, y está buenísimo porque ellos nunca habían podido regalar nada con dinero obtenido por ellos. Pero también hay pacientes que se lo gastan en cigarrillos en dos días. Ahí decís: ‘No, paremos. Veamos cómo intentamos que este dinero de la pensión tenga un uso más adecuado’”. Esto fomenta un diálogo en el que los usuarios pueden expresar sus deseos y los parientes sus inquietudes y necesidades.
La ausencia de apoyos materiales para las familias o allegados obstaculiza las externaciones. Por ejemplo, J. P. es un hombre de 32 años, de nacionalidad peruana, que hace diez años está internado en el Hospital J. T. Borda, donde ha sido víctima de abuso sexual en dos ocasiones por parte de otro interno. Ante los constantes reclamos de sus hermanas por su precaria situación en el hospital, tanto los profesionales del equipo tratante como el juez a cargo de su causa de internación, además de mostrarse negligentes en su accionar, han emitido juicios discriminatorios hacia J. P. y sus hermanas, por ser extranjeros. Funcionarios del hospital y del juzgado mantienen una actitud de reproche hacia las hermanas de J. P. por no llevarlo a vivir con ellas, aun cuando saben que no tienen las condiciones materiales para albergar a alguien con sus características, y sin embargo ellas están muy presentes en la vida de su hermano para darle apoyos y velar por su bienestar. Con representación del CELS, J. P. y su familia han impulsado acciones para exigir al Estado que agencie las condiciones necesarias para que J. P. pueda ser incluido en un dispositivo centrado en la comunidad, con base residencial fuera del hospital, donde pueda tener una vida digna y acceso a un abordaje en salud mental adecuado.
Durante la internación deberían emprenderse acciones que contribuyan a la revinculación, como localizar a familiares con quienes se ha perdido el contacto o posibilitar encuentros. Luego del alta, una tarea fundamental, que algunos servicios de externación realizan, es brindar herramientas para que quienes asuman las tareas de cuidado puedan hacerlo de manera respetuosa. El asesoramiento abarca cuestiones legales y administrativas y el acompañamiento afectivo de los familiares. Es necesario trabajar con las familias acerca de las representaciones sociales sobre “el loco” y explicar qué le sucede a la persona, cuáles son sus posibilidades e inquietudes, más allá del diagnóstico psiquiátrico. En las reuniones multifamiliares convocadas en distintos dispositivos de preparación para la externación (en los hospitales Estévez, Borda, Cabred, etcétera) se propicia el intercambio de experiencias y el acompañamiento entre personas internadas y sus familiares; también hay actividades sólo para familiares, en las que se trabajan aspectos conflictivos como la convivencia, la autonomía, el uso de los recursos económicos. Esto suma a la sostenibilidad de los vínculos cuando la externación del hospital ya se ha concretado.
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)
* Extractado del libro Cruzar el muro. Desafíos y propuestas para la externación del manicomio, recientemente publicado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La investigación estuvo a cargo de Macarena Sabin Paz, Rosa Matilde Díaz Jiménez, Soledad Ribeiro Mieres, Lionel Giglia, Ana Sofía Soberón Rebasa, Víctor Manuel Rodríguez y Luciana Salerno, y participaron también el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Cuyo.
En instituciones manicomiales, los entrevistados para esta investigación reportaron que los golpes y el maltrato verbal son prácticas frecuentes, tanto sobre los internos, por parte de operadores de salud, como entre los internos mismos. También hubo testimonios de violencia ejercida a modo de castigo. Un hombre refirió haber sido llevado a la terraza de un hospital psiquiátrico y dejado allí durante toda la noche. Una mujer describió cómo una enfermera la había obligado a reingerir su propio vómito ante su negativa a tragar la medicación. Algunos entrevistados percibían que si no habían sido maltratados era porque “tuve suerte”. Un hombre comentó que nunca le pegaron ni recibió maltrato verbal porque “siempre fui dócil”. Aun cuando no se lo padezca físicamente, ser testigo constante de este tipo de prácticas hacia otros compañeros tiene profundas y lesivas consecuencias en la subjetividad. Conocer y callar sobre tales abusos se manifiesta muchas veces en ansiedad y miedo. Algunos entrevistados reportaron la sobremedicación como práctica habitual de castigo y control.
La modalidad de atención despersonalizada afecta a todos: si una persona, en un determinado momento, no puede usar tenedores o cuchillos, la atención debería ayudarlo en su situación particular y no hacer que él y todos los demás coman sus alimentos con cuchara. Otra dinámica del psiquiátrico, particularmente lesiva, es la actitud de los equipos técnicos en cuanto a dialogar y recibir las opiniones de las personas internadas. Cuando determinadas prácticas y medidas son cuestionadas, los profesionales las justifican con argumentos pseudotécnicos, que por lo general desestiman las opiniones, pedidos y reclamos de las personas que padecen las prácticas y de sus allegados. La naturalización de la lógica manicomial en la atención en salud mental (dentro del hospital monovalente o afuera) implica la subestimación de la voz de los usuarios. La situación de la Sección Asociada de Psiquiatría del Hospital Alejandro Korn (“Melchor Romero”) de la ciudad de La Plata dio lugar a una serie de acciones judiciales en respuesta a la gravedad de los hechos constatados. En conjunto con el colectivo Desheredados de la Razón, conformado por trabajadores y voluntarios del hospital, el CELS interpuso una acción de amparo.
El reconocimiento del derecho a la privacidad es piedra fundamental del respeto a la autonomía y la dignidad de las personas. El modelo de atención manicomial en hospitales, pero también en otros dispositivos residenciales, no suele contemplar espacios para resguardar la privacidad. El sujeto no puede registrar nada como singular y propio, y suele verse expuesto a la mirada de otros en momentos privados como bañarse, cambiarse de ropa, dormir. Es común que las personas institucionalizadas no cuenten con espacios adecuados para resguardar sus escasas pertenencias, por lo que es frecuente que les sean hurtadas. Las dificultades para tener pertenencias obedece tanto a motivos económicos como a políticas institucionales, medidas pensadas para “proteger” a las personas internadas, lógica que se extiende incluso al control estricto sobre las pequeñas cantidades de dinero a las que pueden acceder. Al ser internadas, muchas personas son despojadas de efectos personales básicos, como el documento de identidad y el reloj, dos marcas fuertes de despersonalización, desorientación y apartamiento de los códigos compartidos con la comunidad. Aun en los dispositivos de externación, en ocasiones el personal hospitalario conserva la administración de documentos y credenciales.
El dispositivo de externación en ningún caso debería reproducir esas dinámicas, sino ayudar a la reparación de sus consecuencias físicas y subjetivas. Pero en la mayoría de los dispositivos de externación se observó una ausencia generalizada de espacios adecuados para compartir tiempo en privado con otra persona, lo que por demás implica la negación del derecho a la intimidad, con exclusión de la posibilidad de contactos íntimos, afectivos y/o sexuales.
En contraste con los hospitales, talleres, centros de día y otros dispositivos, generalmente despersonalizados, en algunas residencias de dispositivos de externación se pudo observar que las personas alojadas las habitan como verdaderos hogares. Los usuarios que viven en estas residencias muestran diferentes formas de apropiación subjetiva y legítima de las casas, que se reflejan en la satisfacción que les producen las actividades hogareñas como limpiar, elegir la pintura de las paredes, colgar fotografías y afiches y mantener las plantas del jardín. Estas actividades cotidianas elementales resultan del todo novedosas para usuarios que han pasado períodos muy largos o su vida entera en instituciones psiquiátricas. Tras vivir cincuenta años internado en un hospital psiquiátrico, un entrevistado comentó: “Me conocen en el barrio, me ocupo de la limpieza, tareas domésticas, y estoy más tranquilo que en el hospital. Desde que me mandaron a este lugar no me quiero mover más. Me gustaría estar para siempre”.
Sin embargo, ciertos dispositivos de externación continúan las lógicas del pabellón psiquiátrico. En los hogares psicogeriátricos de Mendoza, a los que el hospital deriva personas largamente internadas, continúa el aislamiento de la comunidad, la falta de intimidad y de un abordaje singularizado.
En algunos dispositivos residenciales conviven hasta seis personas por habitación y en muchos casos ni siquiera registran con claridad con cuántos compañeros cohabitan. La gestión del espacio viene dada por una figura de autoridad, por lo general empleada por el hospital psiquiátrico; otros dispositivos cuentan con presencia permanente de enfermeros en un rol similar al hospitalario. Si bien es necesario contar con las personas adecuadas para brindar los tipos de apoyo que necesiten quienes habitan en un dispositivo residencial, es necesario problematizar un esquema de abordaje que se asemeja a la internación en el manicomio. En el Centro Basaglia en La Plata se evidenció la asignación de un funcionario policial para la custodia del centro, que suele estar vestido de civil, controla las entradas y salidas y se suma a tareas cotidianas del centro como acompañar a los usuarios en las visitas a sus allegados. Este tipo de prácticas da cuenta de la facilidad con la que se generan dispositivos similares a centros de reclusión, antes que una casa tendiente a la inclusión en comunidad.
Familias
En el proceso de externación, los usuarios enfrentan barreras para recuperar los lazos con la familia y los seres queridos. Ante una posible “alta”, las familias se ven abrumadas por la idea de que todos los cuidados de la persona externada quedarán a su cargo, dada la debilidad o ausencia de políticas de seguridad social y de vivienda adecuadas. Esto decanta en situaciones conflictivas. La cuestión de la disponibilidad de una vivienda idónea es identificada como una causa central de la negativa de las familias a recibir a usuarios externados. La institución asume que el cuidado que requiere la persona al momento del alta será satisfecho por la familia, pero no considera la necesidad de la propia familia de contar con apoyos para brindar ese cuidado. Además, el supuesto de que corresponde a la familia biológica acompañar el proceso de externación desconoce posibles historias de violencia familiar, abusos y malos tratos e, incluso, que la prolongación de la internación pudo haber sido promovida y definida por sus mismos familiares.
En muchos casos se trata de familias con situaciones económicas muy precarias, para quienes la expectativa de sostener materialmente a un familiar tras una larga internación es una carga desmedida o directamente inviable. Los allegados a los usuarios se encuentran frecuentemente en situación de vulnerabilidad social.
Otro ejemplo es el manejo del dinero que las personas perciben en concepto de peculio por su participación en “talleres protegidos”. Como describe el jefe de un servicio: “Hay familias que quisieran que les entreguemos el dinero a ellos, quieren gastarlo ellos. No porque haya mala intención sino porque son familias muy necesitadas que ven en esos 400 pesos la posibilidad de pagar la luz o el agua. Nosotros le damos la plata al operario-paciente y decide gastarse la plata en ropa o en zapatillas, cosas que tienen que ver con sus necesidades, y viene la familia a reclamar”.
Este enfrentamiento debería plantearse como una situación-problema a resolver entre los distintos actores. El trabajo conjunto con la familia puede dirimir este tipo de conflictos que desde los dispositivos manicomiales se presentan como irresolubles. Una trabajadora social de los Talleres Protegidos y el psicólogo social de La Huella, en la Ciudad de Buenos Aires, destacaron la importancia de trabajar la tensión entre los temores de las familias y el derecho de los usuarios a tomar decisiones autónomas, pero acompañados en el proceso de aprendizaje de manejo del dinero: “A veces las familias, desde el temor, no quieren que ellos se administren. Nosotros les decimos que el peculio está también para eso, para que ellos empiecen a entrenarse, para que puedan poner prioridades de gastos, para que puedan ver qué comprar. Hay pacientes que cobran el peculio y lo primero que hacen es comprarle regalos a la familia, y está buenísimo porque ellos nunca habían podido regalar nada con dinero obtenido por ellos. Pero también hay pacientes que se lo gastan en cigarrillos en dos días. Ahí decís: ‘No, paremos. Veamos cómo intentamos que este dinero de la pensión tenga un uso más adecuado’”. Esto fomenta un diálogo en el que los usuarios pueden expresar sus deseos y los parientes sus inquietudes y necesidades.
La ausencia de apoyos materiales para las familias o allegados obstaculiza las externaciones. Por ejemplo, J. P. es un hombre de 32 años, de nacionalidad peruana, que hace diez años está internado en el Hospital J. T. Borda, donde ha sido víctima de abuso sexual en dos ocasiones por parte de otro interno. Ante los constantes reclamos de sus hermanas por su precaria situación en el hospital, tanto los profesionales del equipo tratante como el juez a cargo de su causa de internación, además de mostrarse negligentes en su accionar, han emitido juicios discriminatorios hacia J. P. y sus hermanas, por ser extranjeros. Funcionarios del hospital y del juzgado mantienen una actitud de reproche hacia las hermanas de J. P. por no llevarlo a vivir con ellas, aun cuando saben que no tienen las condiciones materiales para albergar a alguien con sus características, y sin embargo ellas están muy presentes en la vida de su hermano para darle apoyos y velar por su bienestar. Con representación del CELS, J. P. y su familia han impulsado acciones para exigir al Estado que agencie las condiciones necesarias para que J. P. pueda ser incluido en un dispositivo centrado en la comunidad, con base residencial fuera del hospital, donde pueda tener una vida digna y acceso a un abordaje en salud mental adecuado.
Durante la internación deberían emprenderse acciones que contribuyan a la revinculación, como localizar a familiares con quienes se ha perdido el contacto o posibilitar encuentros. Luego del alta, una tarea fundamental, que algunos servicios de externación realizan, es brindar herramientas para que quienes asuman las tareas de cuidado puedan hacerlo de manera respetuosa. El asesoramiento abarca cuestiones legales y administrativas y el acompañamiento afectivo de los familiares. Es necesario trabajar con las familias acerca de las representaciones sociales sobre “el loco” y explicar qué le sucede a la persona, cuáles son sus posibilidades e inquietudes, más allá del diagnóstico psiquiátrico. En las reuniones multifamiliares convocadas en distintos dispositivos de preparación para la externación (en los hospitales Estévez, Borda, Cabred, etcétera) se propicia el intercambio de experiencias y el acompañamiento entre personas internadas y sus familiares; también hay actividades sólo para familiares, en las que se trabajan aspectos conflictivos como la convivencia, la autonomía, el uso de los recursos económicos. Esto suma a la sostenibilidad de los vínculos cuando la externación del hospital ya se ha concretado.
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)
* Extractado del libro Cruzar el muro. Desafíos y propuestas para la externación del manicomio, recientemente publicado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). La investigación estuvo a cargo de Macarena Sabin Paz, Rosa Matilde Díaz Jiménez, Soledad Ribeiro Mieres, Lionel Giglia, Ana Sofía Soberón Rebasa, Víctor Manuel Rodríguez y Luciana Salerno, y participaron también el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Cuyo.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Esteban Bullrich será el nuevo ministro de Educación

Mauricio Macri confirmó que Esteban Bullrich será el nuevo ministro de educación de Nación. Una convocatoria más que esperable. Recibe el Ministerio con la Ley Federal de Educación menemista intacta. Relaciones con el Opus Dei, las contrataciones de Niembro y un currículum de educación privada. Críticas a su gestión educativa en la Ciudad. La resistencia al ajuste en educación, desde el Frente de Izquierda y los sindicatos combativos docentes.
Curriculum oculto
El nuevo ministro de Educación ya es un viejo conocido para los docentes porteños. En el año 2009 pasa a ocupar el cargo de Ministro de educación luego de la renuncia de Abel Posse (quien venía a su vez a reemplazar al procesado Narodowski pero renunció a los once días por las denuncias de sus relaciones con la dictadura).
Estudió Licenciatura en Sistemas en la Universidad Caece y cursó un máster en Administración de Empresas en la Escuela Kellogg (Estados Unidos). Becario de la Fundación Eisenhower Fellowships, donde profundizó sus conocimientos en políticas públicas educativas. (Ver CV). Incursionó en política dando sus primeros pasos con Ricardo López Murphy ingresando al partido Recrear. En otras cosas, votó a favor de la toma de juramento de Luis Abelardo Patti en la Cámara de Diputados, procesado por delitos de lesa humanidad.
Un poco de historia
En 2012 fue denunciado ante la justicia por mal desempeño de las funciones, debido a la implementación de un número telefónico gratuito (0800 “buchón”) para denunciar actividades políticas dentro de las escuelas, que fue rechazado con la movilización de los estudiantes y docentes.
Durante su gestión se ordenó el cierre de 221 cursos en todos los niveles: afectando a 144 cursos de nivel primario, 52 de nivel medio y 25 de escuelas técnicas. Cierres, cursos de poco alumnos en la zona norte y desdoblando grados de más de 30 alumnos en el sur.
A comienzos del 2014 implementó el famoso sistema de “inscripción on line” que hizo saltar la ficha de las problemáticas de construcción de escuelas; el 3 de febrero afirmó que su renuncia está a disposición de Mauricio Macri tras reconocer su error por los 9000 niños del nivel inicial que quedarán sin vacantes en las escuelas públicas de la Ciudad. Hoy siguen más de 5 mil chicos sin vacantes y no se construyó, durante toda su gestión, ninguna escuela. Para palear esta situación Bullrich compró Aulas Container.
Para este 2015, Esteban Bullrich, realizó desde su ministerio al menos diez contrataciones directas por montos superiores a los 300 mil pesos a la empresa trucha de Fernando Niembro.
Un poco de números
En subsidios en la Ciudad, aumentó casi un 5 % el presupuesto total los recursos a la gestión privada, elevando del 15.8 %, en 2007 al 19.6 % en 2014. Esto implicó un salto de 2.103 millones de pesos acumulados en ocho años. Y el presupuesto para Educación que utilizó para 2015 fue llevado a su piso histórico del 20 %. Entre el 2008 y 2012 el gobierno porteño sub ejecutó recursos de la cartera educativa por $ 3700 millones de pesos.
En lo salarial, los maestros porteños en 2015 cobran $8.522 pesos. Siguen sin alcanzar la canasta familiar. La “canasta Familiar” que calculó el mismo Gobierno de la Ciudad para Julio de 2015 fue de: $14.093,94 para una familia con 2 hijos siendo inquilina.
Mientras según datos oficiales, Esteban Bullrich cobró: $49.539,7 y 81.213,56 con aguinaldo. Además se cristalizó el problema de los cargos afectados por la “diferenciación salarial a la baja” que continúan ganando menos del mínimo.
Y otras yerbas…
Evaluar para castigar: La evaluación “es una herramienta de diagnóstico que no solucionará los problemas, pero sí generará una toma de conciencia”, sentenció Esteban Bullrich. Silvia Montoya, en estos días y en consonancia con sus políticas educativas que quiso implementar en CABA (como la Ley de creación del Instituto Evaluador), se anduvo paseando por los medios. Una política “aconsejada” por el Banco Mundial.
Consejo Federal de Educación: No es casual que en el Consejo Federal de Educación con participación de los ministros de Scioli, Macri y De La Sota (Massa); avancen por consenso la resolución del 23 de marzo del 2010 que ordena descontar los días de huelga docente; la implementación de programas de alcance nacional y acuerdo con todas las jurisdicciones como el Plan FinEs que no respeta ninguno de los derechos estatutarios.
Fue la Pluma: Por otra parte, cabe destacar que la cúpula ministerial (Ministro, Subsecretario de Gestión Económica, Subsecretario de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica), como la presidenta de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología de la Legislatura de la Ciudad, son reconocidos militantes de la comunidad católica. Opus Dei y la Vicaría de la Educación del Episcopado. [1]
Un ministro privatista, para una herencia kirchnerista
Los docentes porteños ya conocen a este ministro. Durante toda su gestión educativa los docentes salieron a las calles a defender la escuela y sus derechos. Lamentablemente este ministro encontró a una conducción sindical como la Celeste en la Ciudad, que le permitió pasar cada uno de estos ataques a la educación pública. No por nada Macri utilizó como campaña que en la Ciudad gestionó 8 años sin paros docentes.
Una política educativa que nada tiene que envidiarle a la política del Gobierno Nacional. Manteniendo intacta la Ley Federal de Educación de los 90´ con el desfinancimiento de las provincias y sin llegar aportar ni siquiera lo prometido al 6% del PBI. Durante estos 12 años, lentamente se ha profundizado su decadencia, asegurada principalmente por la descentralización presupuestaria y el financiamiento estatal, como nunca en la historia nacional, de las escuelas privadas (mayoritariamente religiosas). Veintitrés sistemas educativos, con veintitrés presupuestos diferentes. [2]
Como hemos denunciado en la campaña por el voto en blanco, las políticas educativas de Scioli y de Macri no fueron tan distintas.
Para enfrentarlos, tenemos con que
Desde los SUTEBA combativos recuperados, los nuevos congresales de UTE y desde la Comisión Directiva Multicolor de Ademys y los docentes en todo el país, venimos peleando tanto contra Cristina, Scioli y Macri. Estar en las calles y en los sindicatos y en cada escuela defendiendo a la educación pública, no es una novedad para nosotros. Para dar dos ejemplos, en la Ciudad un gran paro con más de 6 mil docentes movilizados pidió justicia por Agustín y que restituyan a Elsa y Alejandra y los 17 días de huelga en Provincia.
La burocracia sindical celeste bajo estos 12 años de gobierno “nacional y popular” que dirigen la CTERA, han dejado aislada cada lucha provincial, han arreglado paritarias salariales por debajo de la inflación y además no hay luchado por tocar ni una coma de la Ley Federal de Educación. No pueden hablar ya que gastaron sus últimas palabras llamando a votar al Menemista de Daniel Scioli.
Para empezar a frenar el ajuste tenemos que luchar por la nulidad del falso juicio a los docentes y camioneros de Tierra del Fuego del SUTEF, como primera tarea. Para pasar el ajuste quieren descabezar a las comisiones directivas combativas.
Desde el parlamento con nuestros diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores, las trincheras ganadas en los sindicatos y desde cada escuela a lo largo y ancho del país, estaremos en pie de guerra defendiendo con nuestros guardapolvos la educación pública y por todos nuestros derechos como trabajadores.
Federico Puy
Docente, Congresal UTE-CTERA
Notas
[1] Blog Fue la Pluma
[2] LA MALA EDUCACIÓN
El kirchnerismo cordobés: una seguidilla de hechos bochornosos
El triunfo de Macri en el balotaje tuvo como clave la elección de Cambiemos en Córdoba. Las explicaciones que ensaya el kirchnerismo local son insólitas, a tono con su historial.
Por un lado, culpan a De la Sota. O, como siempre, al pueblo, que es “gorila”, no se da cuenta de lo “maravilloso” del modelo y no sabe votar. Inclusive algunos “académicos” como Martín Gill, actual diputado nacional, ex rector de la Universidad de Villa María e intendente electo de la misma ciudad, ensayan teorías muy sesudas en los medios: “Si uno sacara a Córdoba del mapa el resultado sería otro”.
Si hubiera que buscar las razones en la paupérrima performance del kirchnerismo en la provincia de Córdoba, el ojo habría que ponerlo en la estrategia que llevaron adelante en estos años.
Los orígenes: entre Luis Juez y el “agropower”
Ya en la famosa elección del 2003, cuando Néstor sale segundo con el 22%, en nuestra provincia el FpV quedó en quinto lugar con el 11%. A partir de allí comenzó un juego a dos bandas. Por un lado se apoyaban en Luis Juez, quien había irrumpido con fuerza ganando la municipalidad con una votación récord, y por el otro jugaban con De la Sota y el peronismo cordobés. Recordemos que la trayectoria de De la Sota no puede hacer creer a nadie que hubiera sido un “progresista” que luego se dio vuelta. Su plan siempre fue el de un menemista tardío.
En la elección de medio término del 2005, optaron por una alianza con Unión por Córdoba y lograron meter en la lista a Patricia Vaca Narvaja, intentando dar un barniz “nacional y popular” al delasotismo. Luego de su paso como diputada, Vaca Narvaja ocupó los últimos 5 años la embajada en México, lugar desde el que se hace difícil la construcción territorial en la provincia.
En 2007 repitieron la alianza para colocar a Schiaretti como gobernador. Producto del fraude contra Juez, donde el kirchnerismo jugó abiertamente para el PJ, se produjo la ruptura con el juecismo, sepultando los planes de transversalidad en la provincia a los que apostaba el ala “izquierda” de los K. Dicho sea de paso, en el 2013, el Frente para la Victoria también avaló el fraude cometido contra el Frente de Izquierda, negándose al pedido del FIT de abrir las urnas.
Devolviendo el favor, ese año Unión por Córdoba no presentó lista para diputados nacionales y se encolumnó detrás de la candidatura de Cristina Fernández. Quien encabezó la lista del FpV fue nada más ni menos que Roberto Urquía, el multimillonario dueño de Aceitera General Deheza, una de las principales empresas del agropower en el país. Accastello, ex funcionario de De la Sota, repitió encabezando la lista de senadores. El kirchnerismo logró colocar a Cecilia Merchán como diputada nacional. Merchán, quien acompañó algunas luchas de trabajadores en la provincia y fue una de las impulsoras de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, pasó a ocupar la pomposa “Coordinación de Articulación Estratégica de la Jefatura de Gabinete de Ministros” y desapareció por completo de la escena pública.
Daniel Giacomino, ex aliado de Juez y ganador de la intendencia, se autodenominó “soldado de Cristina” y quedó como principal figura pública de los K.
Avalando los despidos y la represión
En la “crisis del campo” del 2008, una especie de batalla épica del kirchnerismo, Schiaretti jugó abiertamente para los sojeros. Lejos de una ruptura, la respuesta de los K locales fue seguir sosteniendo la gobernabilidad. Hubo algún que otro escarceo con la rectora K de la Universidad, Carolina Scotto. Pero la UNC, una de las instituciones más prestigiosas de Córdoba, siempre estuvo presta para ser rueda de auxilio del gobierno provincial.
Esto incluyó la participación entusiasta en la Reforma Política, un intento de lavarle la cara al régimen cordobés, totalmente desprestigiado a causa del fraude. A fines del 2008, cuando arreciaban los despidos en la industria, Scotto formó parte del Consejo Económico y Social junto con las patronales y la burocracia sindical. Al mismo tiempo, frenaba una declaración en el Consejo Superior solidarizándose con los despedidos de IVECO que daban una gran pelea en ese momento.
Digamos, entre paréntesis, que el “soldado” Giacomino negó en ese mismo momento el uso de espacios oficiales a los estudiantes que organizaban actividades solidarias con los trabajadores, porque el Municipio mantenía acuerdos con la empresa FIAT, responsable de la desaparición de decenas de obreros durante la última dictadura militar.
El punto cúlmine del acuerdo con Scotto fue la participación de la Universidad, junto a la Iglesia Católica y las principales empresas, en la reforma educativa de 2010, repudiada por los estudiantes con tomas de escuelas y movilizaciones masivas. La ley, que habilitaba la injerencia de la religión y las empresas privadas en la educación pública, fue aprobada gustosamente por los legisladores K, mientras afuera la Policía desataba una furiosa represión que terminó con 13 detenidos. Entre ellos se encontraba la actual legisladora del Frente de Izquierda, Laura Vilches.
El fiasco de Scotto
En el 2009, decididos a contarse las costillas, fueron divididos, el PJ logró el 26% de los votos contra el 10% del FpV.
En 2011 las negociaciones no llegaron a buen término y buscaron un pacto, como dirían los chilenos, por omisión. El FpV no presentó lista propia en la provincia y el delasotismo retiró su lista de diputados nacionales.
De la mano del 54% nacional de CFK, lograron su único triunfo en Córdoba en estos 12 años. Encabezaba la lista un pejotista clásico, Fabián Francioni, intendente de Leones, de quien todavía no se ha escuchado ninguna declaración mínimamente progresista. Francioni fue el armador oficial de distintas alianzas en pueblos del interior entre el FpV y Unión por Córdoba.
Por debajo empezaban a surgir y crecer una variopinta cantidad de agrupaciones militantes del “modelo”. Con el nombramiento de Martín Fresneda como Secretario de Derechos Humanos de la Nación, el alineamiento de los organismos fue total. Las agrupaciones más tradicionales al estilo Unidos y Organizados, como La Cámpora y La Jauretche, con fuerte presencia en los organismos estatales, convivían junto a otras con mayor desarrollo territorial como Kolina o el Movimiento Evita. A esto se sumaba el club de nostálgicos de los ‘80 de siglas sin ningún tipo de militancia ni desarrollo orgánico como el PC, el PH, el Frente Grande o el PI (sí, el Partido Intransigente). La Bisagra, con fuerte presencia en la universidad, era repudiada por ocultar su pertenencia al modelo K frente a los estudiantes. Se los acusaba de “no aguantar los trapos”.
Mientras el kirchnerismo buscaba crear una épica militante de enfrentamiento a la derecha en Córdoba, su armador “por arriba” era Ricardo Jaime, quien selló una alianza estratégica que se mantiene hasta hoy con Euclides Bugliotti. Este empresario inmobiliario suele tener dificultades para explicar la relación entre su fortuna y la piratería del asfalto, además de estar involucrado en una causa de lavado de dinero a principios del 2014.
Mientras De la Sota y Cristina anunciaban con alegría la inversión de Monsanto, la llegada de esta multinacional creadora del glisfosato suscitó el repudio de la mayoría del pueblo de Córdoba que impidió su instalación. Los militantes kirchneristas quedaron en falsa escuadra ante tamaña jugada a favor de los capitales sojeros.
En 2013, decididos a jugarse una “patriada”, impusieron la candidatura de la ex rectora de la UNC Carolina Scotto, que mediante la campaña totalmente lavada de “Hablemos de Córdoba”, logró realizar una importante elección para la performance que venían teniendo. El sueño cumplido de colocar una figura con llegada fue rápidamente convertido en pesadilla, ya que Scotto renunció a su banca sin hablar ni de Córdoba ni de nada muy pocos meses después.
La vuelta al pejotismo
No se puede negar que la demagogia “cordobesista” de De la Sota logró hacer mella en miles de cordobeses con respecto a la posición del kirchnerismo en la provincia.
Si se mira de cerca la política de ambos con respecto, por ejemplo, a los jubilados, se percibe que las dos opciones implican ajuste. Igualmente nefastas fueron las respuestas que los gobiernos municipales de ambos signos tuvieron ante el crimen social de las inundaciones de febrero del 2015. Quizá ese haya sido el motivo de las alianzas perdedoras que llevaron adelante en Villa Allende o Río Ceballos, algunas de las ciudades más castigadas.
El kirchnerismo llegó a las elecciones de este año refugiándose en su costado pejotista, llevando como candidato a gobernador a Eduardo Accastello con el acompañamiento del humorista “Cacho” Buenaventura. La bancada que lograron en julio todavía no asumió y ya tiene planteado un interbloque con Unión por Córdoba.
Para las municipales de la ciudad capital, jugaron a dos puntas. Por un lado con Tomás Méndez, quien convenientemente ocultaba su sciolismo y por el otro con Giacomino, que logró un mísero 2% con el sello del FpV.
Semanas antes del 25 de octubre, en la necesidad de acumular votos, empezaron a recibir con brazos abiertos a algunos personajes nefastos del delasotismo. El primero fue Carlos Alessandri, un histórico dirigente del PJ que renunció a su cargo de legislador por homenajear a la barra brava de Talleres en el recinto. También fue de esa partida la legisladora María Amelia Chiófalo, quien fue obligada a renunciar a su puesto como Secretaria contra la trata de personas por las reiteradas denuncias de víctimas y familiares.
Scioli también recibió el apoyo de burócratas sindicales como José Pihen y Omar Dragún, famosos, entre otras cosas, por las patoteadas a los trabajadores de base opositores a sus conducciones o por su nostalgia del peronismo ortodoxo de los años ´70, particularmente el que encabezó el Navarrazo.
El último gesto desesperado con el delasotismo fue su negativa a participar orgánicamente de la Marcha de la Gorra, bajo el viejo argumento que sacan a relucir cada vez que quieren explicar lo inexplicable; las agrupaciones K, a pesar de haber cuestionado muchas veces a la política represiva del actual gobernador, salieron a decir que si no había un repudio explícito a Macri en el documento común de la Marcha, participar de la misma era “hacerle el juego a la derecha”.
Una marca de origen
Mientras los militantes K buscan echar la culpa de su derrota al llamado del Frente de Izquierda al voto en blanco o nulo -que no fue alto ni determinante en el resultado final- son incapaces de realizar un balance sobre los permanentes coqueteos y alianzas con lo más rancio de la derecha cordobesa.
Los 900 mil votos de diferencia en Córdoba tienen mucho que ver con esta política nefasta, aunque el ADN del armado kirchnerista lleva como marca de origen, desde su alianza con Duhalde, la transa y la rosca con lo peor del PJ.
Guillermo Torrent
Asesor legislativo FIT - Córdoba
Por un lado, culpan a De la Sota. O, como siempre, al pueblo, que es “gorila”, no se da cuenta de lo “maravilloso” del modelo y no sabe votar. Inclusive algunos “académicos” como Martín Gill, actual diputado nacional, ex rector de la Universidad de Villa María e intendente electo de la misma ciudad, ensayan teorías muy sesudas en los medios: “Si uno sacara a Córdoba del mapa el resultado sería otro”.
Si hubiera que buscar las razones en la paupérrima performance del kirchnerismo en la provincia de Córdoba, el ojo habría que ponerlo en la estrategia que llevaron adelante en estos años.
Los orígenes: entre Luis Juez y el “agropower”
Ya en la famosa elección del 2003, cuando Néstor sale segundo con el 22%, en nuestra provincia el FpV quedó en quinto lugar con el 11%. A partir de allí comenzó un juego a dos bandas. Por un lado se apoyaban en Luis Juez, quien había irrumpido con fuerza ganando la municipalidad con una votación récord, y por el otro jugaban con De la Sota y el peronismo cordobés. Recordemos que la trayectoria de De la Sota no puede hacer creer a nadie que hubiera sido un “progresista” que luego se dio vuelta. Su plan siempre fue el de un menemista tardío.
En la elección de medio término del 2005, optaron por una alianza con Unión por Córdoba y lograron meter en la lista a Patricia Vaca Narvaja, intentando dar un barniz “nacional y popular” al delasotismo. Luego de su paso como diputada, Vaca Narvaja ocupó los últimos 5 años la embajada en México, lugar desde el que se hace difícil la construcción territorial en la provincia.
En 2007 repitieron la alianza para colocar a Schiaretti como gobernador. Producto del fraude contra Juez, donde el kirchnerismo jugó abiertamente para el PJ, se produjo la ruptura con el juecismo, sepultando los planes de transversalidad en la provincia a los que apostaba el ala “izquierda” de los K. Dicho sea de paso, en el 2013, el Frente para la Victoria también avaló el fraude cometido contra el Frente de Izquierda, negándose al pedido del FIT de abrir las urnas.
Devolviendo el favor, ese año Unión por Córdoba no presentó lista para diputados nacionales y se encolumnó detrás de la candidatura de Cristina Fernández. Quien encabezó la lista del FpV fue nada más ni menos que Roberto Urquía, el multimillonario dueño de Aceitera General Deheza, una de las principales empresas del agropower en el país. Accastello, ex funcionario de De la Sota, repitió encabezando la lista de senadores. El kirchnerismo logró colocar a Cecilia Merchán como diputada nacional. Merchán, quien acompañó algunas luchas de trabajadores en la provincia y fue una de las impulsoras de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, pasó a ocupar la pomposa “Coordinación de Articulación Estratégica de la Jefatura de Gabinete de Ministros” y desapareció por completo de la escena pública.
Daniel Giacomino, ex aliado de Juez y ganador de la intendencia, se autodenominó “soldado de Cristina” y quedó como principal figura pública de los K.
Avalando los despidos y la represión
En la “crisis del campo” del 2008, una especie de batalla épica del kirchnerismo, Schiaretti jugó abiertamente para los sojeros. Lejos de una ruptura, la respuesta de los K locales fue seguir sosteniendo la gobernabilidad. Hubo algún que otro escarceo con la rectora K de la Universidad, Carolina Scotto. Pero la UNC, una de las instituciones más prestigiosas de Córdoba, siempre estuvo presta para ser rueda de auxilio del gobierno provincial.
Esto incluyó la participación entusiasta en la Reforma Política, un intento de lavarle la cara al régimen cordobés, totalmente desprestigiado a causa del fraude. A fines del 2008, cuando arreciaban los despidos en la industria, Scotto formó parte del Consejo Económico y Social junto con las patronales y la burocracia sindical. Al mismo tiempo, frenaba una declaración en el Consejo Superior solidarizándose con los despedidos de IVECO que daban una gran pelea en ese momento.
Digamos, entre paréntesis, que el “soldado” Giacomino negó en ese mismo momento el uso de espacios oficiales a los estudiantes que organizaban actividades solidarias con los trabajadores, porque el Municipio mantenía acuerdos con la empresa FIAT, responsable de la desaparición de decenas de obreros durante la última dictadura militar.
El punto cúlmine del acuerdo con Scotto fue la participación de la Universidad, junto a la Iglesia Católica y las principales empresas, en la reforma educativa de 2010, repudiada por los estudiantes con tomas de escuelas y movilizaciones masivas. La ley, que habilitaba la injerencia de la religión y las empresas privadas en la educación pública, fue aprobada gustosamente por los legisladores K, mientras afuera la Policía desataba una furiosa represión que terminó con 13 detenidos. Entre ellos se encontraba la actual legisladora del Frente de Izquierda, Laura Vilches.
El fiasco de Scotto
En el 2009, decididos a contarse las costillas, fueron divididos, el PJ logró el 26% de los votos contra el 10% del FpV.
En 2011 las negociaciones no llegaron a buen término y buscaron un pacto, como dirían los chilenos, por omisión. El FpV no presentó lista propia en la provincia y el delasotismo retiró su lista de diputados nacionales.
De la mano del 54% nacional de CFK, lograron su único triunfo en Córdoba en estos 12 años. Encabezaba la lista un pejotista clásico, Fabián Francioni, intendente de Leones, de quien todavía no se ha escuchado ninguna declaración mínimamente progresista. Francioni fue el armador oficial de distintas alianzas en pueblos del interior entre el FpV y Unión por Córdoba.
Por debajo empezaban a surgir y crecer una variopinta cantidad de agrupaciones militantes del “modelo”. Con el nombramiento de Martín Fresneda como Secretario de Derechos Humanos de la Nación, el alineamiento de los organismos fue total. Las agrupaciones más tradicionales al estilo Unidos y Organizados, como La Cámpora y La Jauretche, con fuerte presencia en los organismos estatales, convivían junto a otras con mayor desarrollo territorial como Kolina o el Movimiento Evita. A esto se sumaba el club de nostálgicos de los ‘80 de siglas sin ningún tipo de militancia ni desarrollo orgánico como el PC, el PH, el Frente Grande o el PI (sí, el Partido Intransigente). La Bisagra, con fuerte presencia en la universidad, era repudiada por ocultar su pertenencia al modelo K frente a los estudiantes. Se los acusaba de “no aguantar los trapos”.
Mientras el kirchnerismo buscaba crear una épica militante de enfrentamiento a la derecha en Córdoba, su armador “por arriba” era Ricardo Jaime, quien selló una alianza estratégica que se mantiene hasta hoy con Euclides Bugliotti. Este empresario inmobiliario suele tener dificultades para explicar la relación entre su fortuna y la piratería del asfalto, además de estar involucrado en una causa de lavado de dinero a principios del 2014.
Mientras De la Sota y Cristina anunciaban con alegría la inversión de Monsanto, la llegada de esta multinacional creadora del glisfosato suscitó el repudio de la mayoría del pueblo de Córdoba que impidió su instalación. Los militantes kirchneristas quedaron en falsa escuadra ante tamaña jugada a favor de los capitales sojeros.
En 2013, decididos a jugarse una “patriada”, impusieron la candidatura de la ex rectora de la UNC Carolina Scotto, que mediante la campaña totalmente lavada de “Hablemos de Córdoba”, logró realizar una importante elección para la performance que venían teniendo. El sueño cumplido de colocar una figura con llegada fue rápidamente convertido en pesadilla, ya que Scotto renunció a su banca sin hablar ni de Córdoba ni de nada muy pocos meses después.
La vuelta al pejotismo
No se puede negar que la demagogia “cordobesista” de De la Sota logró hacer mella en miles de cordobeses con respecto a la posición del kirchnerismo en la provincia.
Si se mira de cerca la política de ambos con respecto, por ejemplo, a los jubilados, se percibe que las dos opciones implican ajuste. Igualmente nefastas fueron las respuestas que los gobiernos municipales de ambos signos tuvieron ante el crimen social de las inundaciones de febrero del 2015. Quizá ese haya sido el motivo de las alianzas perdedoras que llevaron adelante en Villa Allende o Río Ceballos, algunas de las ciudades más castigadas.
El kirchnerismo llegó a las elecciones de este año refugiándose en su costado pejotista, llevando como candidato a gobernador a Eduardo Accastello con el acompañamiento del humorista “Cacho” Buenaventura. La bancada que lograron en julio todavía no asumió y ya tiene planteado un interbloque con Unión por Córdoba.
Para las municipales de la ciudad capital, jugaron a dos puntas. Por un lado con Tomás Méndez, quien convenientemente ocultaba su sciolismo y por el otro con Giacomino, que logró un mísero 2% con el sello del FpV.
Semanas antes del 25 de octubre, en la necesidad de acumular votos, empezaron a recibir con brazos abiertos a algunos personajes nefastos del delasotismo. El primero fue Carlos Alessandri, un histórico dirigente del PJ que renunció a su cargo de legislador por homenajear a la barra brava de Talleres en el recinto. También fue de esa partida la legisladora María Amelia Chiófalo, quien fue obligada a renunciar a su puesto como Secretaria contra la trata de personas por las reiteradas denuncias de víctimas y familiares.
Scioli también recibió el apoyo de burócratas sindicales como José Pihen y Omar Dragún, famosos, entre otras cosas, por las patoteadas a los trabajadores de base opositores a sus conducciones o por su nostalgia del peronismo ortodoxo de los años ´70, particularmente el que encabezó el Navarrazo.
El último gesto desesperado con el delasotismo fue su negativa a participar orgánicamente de la Marcha de la Gorra, bajo el viejo argumento que sacan a relucir cada vez que quieren explicar lo inexplicable; las agrupaciones K, a pesar de haber cuestionado muchas veces a la política represiva del actual gobernador, salieron a decir que si no había un repudio explícito a Macri en el documento común de la Marcha, participar de la misma era “hacerle el juego a la derecha”.
Una marca de origen
Mientras los militantes K buscan echar la culpa de su derrota al llamado del Frente de Izquierda al voto en blanco o nulo -que no fue alto ni determinante en el resultado final- son incapaces de realizar un balance sobre los permanentes coqueteos y alianzas con lo más rancio de la derecha cordobesa.
Los 900 mil votos de diferencia en Córdoba tienen mucho que ver con esta política nefasta, aunque el ADN del armado kirchnerista lleva como marca de origen, desde su alianza con Duhalde, la transa y la rosca con lo peor del PJ.
Guillermo Torrent
Asesor legislativo FIT - Córdoba
Oscar Aguad: un “milico” al gabinete de Macri

En junio, Mauricio Macri designó a Oscar Aguad como el candidato a gobernador de Cambiemos en Córdoba. Aunque no logró su cometido, eso obliga al presidente electo a devolver favores. El “Milico” suena como posible sucesor de Agustín Rossi. Un amigo de los represores y cultor de la mano dura.
Este abogado, nacido en 1950 en Córdoba, comenzó su actividad en el Estado desde muy joven. En 1983 fue elegido por su amigo personal Ramón Mestre (P) como Secretario General de la Municipalidad de Córdoba. Cuando Mestre llegó a la gobernación en 1995, lo acompañó como Ministro de Asuntos Institucionales y Desarrollo Social de la Provincia.
Mestre asumió en medio de una crisis descomunal por la huida de Eduardo Angeloz, tras la quema de la Casa Radical por los empleados estatales, que hacía meses no cobraban sus sueldos. En su primer día de gobierno estableció una quita del 30% en los sueldos de los empleados estatales y los jubilados, y una reducción del horario laboral del 40%.
Se necesitaba una fuerte represión para hacer pasar los ajustes, en una Córdoba convulsionada por grandes movilizaciones de estatales, estudiantes y obreros industriales como en FIAT, así como los primeros piquetes en Cruz del Eje. Oscar Aguad fue el encargado de coordinar la represión y de hacer inteligencia ilegal para identificar a militantes obreros y populares participando en movilizaciones. Justificando los ajustes de los que había participado, en el 2009, consultado por un periodista local si en ese momento se habían cerrado escuelas rurales, Aguad respondió: “Eso no era enseñanza sino una simulación. Esos chicos son analfabetos, no aprenden nunca”.
Amigo de represores y estafador
Durante los ’90 era habitual que Aguad compartiera palco con el genocida Luciano Benjamín Menéndez. Pero no era el único miembro de la dictadura con quien se relacionaba. El Jefe de Inteligencia de la Policía provincial por esa época era nada menos que Carlos “Tucán” Yanicelli, que en el ‘76 se desempeñaba como segundo encargado de la División de Inteligencia del temible D2. Sindicado como uno de los más feroces torturadores, Yanicelli fue condenado a cadena perpetua en el 2010 (junto con Videla y Menéndez, entre otros) por el fusilamiento de 31 presos políticos en la ex cárcel de San Martín en el ’78. En dicho juicio varios testigos declararon que en los ‘90 Aguad conocía muy bien el pasado del “Tucán” y lo había protegido, garantizando su continuidad en los altos mandos de la fuerza.
En 1999, el entonces presidente Fernando De la Rúa designó a Ramón Mestre interventor de Corrientes y Oscar Aguad lo siguió una vez más, ocupando la intervención de la Municipalidad. Asumieron el 20 de diciembre, tres días después de una feroz represión al corte del puente General Belgrano, donde dos jóvenes fueron asesinados por Gendarmería Nacional.
Su paso por Corrientes es recordado sólo por los 60 millones de pesos-dólares (convertibilidad mediante) que se robó mediante una maniobra con los bonos provinciales que impuso Mestre. Aguad fue acusado de administración fraudulenta, fraude a la administración pública y abuso de autoridad, pero la causa fue declarada prescripta en el 2014 por la Corte Suprema de Justicia.
Del 2005 a la fecha, Aguad se ha desempeñado como diputado nacional por Córdoba. En el 2010, siendo vicepresidente primero de la Cámara, presentó un proyecto de Ley Antiterrorista junto a los máximos dirigentes de la oposición a Cristina Fernández. Pretendían en el mismo considerar que los cortes de ruta fueran calificados como “actos terroristas”, algo que iba más allá de la Ley Antiterrorista aprobada en el 2007 por el kirchnerismo.
En numerosas oportunidades Aguad se ha mostrado como cultor de la mano dura más férrea. Este año, durante su campaña provincial, dijo que “Córdoba está sitiada por la delincuencia” y justificó el linchamiento de un joven en la Capital porque “la ausencia del Estado convirtió a las víctimas en asesinos”. Reclamó (al igual que los otros candidatos) mayor presencia policial en las calles, cuando la Policía de Córdoba es famosa a nivel nacional por su brutalidad hacia la juventud de los barrios pobres, amparados en el Código de Faltas. También son conocidos sus vínculos con el crimen organizado, sobre todo el narcotráfico, lo cual se expresa en un cambio de la cúpula cada vez que sale a la luz algún escándalo.
De economía, ni hablar
Una de las últimas declaraciones de Aguad a la prensa fue el lunes de esta semana, luego del triunfo de Macri. En un medio local, afirmó que “el centro de la Argentina es el que produce, el norte y el sur viven del populismo clientelar”, y agregó que “la Argentina perdió casi todas las inversiones privadas, para industrializarla necesita una inversión privada del orden del 25% del PBI”.
En resumen, un protector de represores, un defensor de la Policía y de la mano dura, un representante fiel del neoliberalismo más feroz.
Daniela Aires
La burocracia sindical se relame después del balotaje

Ya se preparaba desde hacía unos días para negociar con el ganador del balotaje. Por su parte, también se pronunciaron Ademys, aceiteros, Suteba L a Matanza y la CTA Autónoma.
“Chupamedias, serviles, traidores y pechos fríos”
Fueron algunos de los epítetos que se cruzaron los burócratas sindicales en su carrera por colocarse al lado del próximo presidente, el pasado 17 de noviembre, “Día de la Militancia”, cuando festejaban un nuevo aniversario del regreso de Perón a la Argentina en 1972.
El festejo organizado por el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que incluye a la CGT oficialista, se convirtió en un acto electoral cuando sus líderes pidieron salir “puerta a puerta” a conseguir votos para Daniel Scioli, criticaron fuertemente a Mauricio Macri y trataron de “pecho frío” y “traidor” al jefe de la otra CGT, Hugo Moyano.
Mientras tanto, el líder camionero habló desde un enorme palco frente a la CGT Azopardo, donde no llamó a votar a Macri, pero sugirió no votar a Scioli.
De todos modos, ambos sectores ya sabían que ganara quien ganara, el próximo Presidente deberá aplicar un ajuste y deberá recurrir al poder sindical para asegurar la gobernabilidad.
Las promesas de los candidatos presidenciales para conseguir el favor de los burócratas eran bastante similares: impulsar cambios en el Impuesto a las Ganancias, devolverles el control de los fondos de las obras sociales y defender el modelo sindical vigente para frenar a la izquierda. A cambio buscará un pacto tripartito que permita acordar salarios por la inflación prevista, no la pasada. Habrá que ver cómo reaccionarán los “oficialistas” con la suerte ya echada.
Este tema fue mencionado por el abogado laboralista Lucio Garzón Maceda en el 50º Congreso del gremio de Sanidad, en Córdoba, que dio su apoyo a la candidatura de Scioli: “En enero o febrero de 2016 va a ser propuesta la suspensión de las paritarias porque se considera que alimenta la puja entre el capital y el trabajo”.
A tan solo horas del cierre de campaña y la veda electoral, el electo Vice Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por Cambiemos, Daniel Salvador, visitó los estudios de Canal 26 y consideró irreversible que en la Provincia de Buenos Aires se reduzca la planta de trabajadores y trabajadoras.
Mientras, la gobernadora electa, María Eugenia Vidal, en un artículo publicado por el diario platense El Día, adelantó que “no sabe con qué caja se va a encontrar” y tampoco si podrá pagar el aguinaldo de “docentes, estatales y policías”.
Esos son otros de los tantos temas sobre los que nadie quiere hablar por temor a perder votos. En cuanto a la puja salarial, empezará a fines de año, cuando venza el convenio de los bancarios y se perfile la discusión docente.
“Son dos compañeros”
Había señalado Antonio Caló, titular de la CGT oficialista, en declaraciones a Radio América, aunque aclaró que “los trabajadores apostamos al compañero Scioli”.
Con la publicación de una solicitada titulada “No le abramos al zorro la puerta del gallinero”, el primer domingo de noviembre, la CTA oficialista brindó su apoyo a Daniel Scioli en el balotaje. Su secretario adjunto, Pedro Waseijko (neumáticos), aprovechó para inaugurar una farmacia frente a la planta de Fate en San Fernando, donde sostuvo que hay que sacar a los zurdos de la fábrica, porque el “trotskismo” es el problema en Fate.
Pretende seguir los pasos del mecánico Ricardo Pignanelli, quien entregó las luchas de Gestamp y Lear, pero salió a “patear” cada sector en las fábricas automotrices con charlas y “asambleas”, apretando para que los trabajadores voten a Scioli en el balotaje.
Luis Barrionuevo, líder de la CGT Azul y Blanco, que apoyó a Sergio Massa, aseguró: “De los 38 gremios que integran la central obrera, 39 quieren que gane Macri”.
Pronunciamientos independientes
Los gremios más combativos también se pronunciaron. En el caso de Ademys (docentes) de la CABA sostuvo: “Gane quien gane nos proponemos seguir organizándonos para luchar por las justas reivindicaciones de la docencia y la población en general. En unidad y coordinación con el resto de las y los trabajadores, seguiremos defendiendo nuestros derechos y enfrentando los ajustes que sobrevengan”.
Por su parte, la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina señaló: “Nuestro accionar ha sido independiente y autónomo de todos los partidos, de todos los gobiernos y de todas las patronales, y así lo hemos demostrado en la Gran Huelga Aceitera de 25 días en defensa de las paritarias libres y el salario obrero.
Pero también afirmamos que los derechos conseguidos no están escritos en piedra, no los garantiza nadie salvo la vigilancia atenta y cotidiana y la propia lucha de los trabajadores. Por todo esto llamamos al conjunto de los trabajadores y el pueblo a no votar al candidato presidencial Mauricio Macri”.
El Consejo Ejecutivo Seccional del Suteba Matanza, la seccional más grande del sindicato docente de la provincia de Buenos Aires, diferenciándose de la conducciones oficialista celestes de Suteba, Ctera y Cta, que hacen abierta campaña por Scioli, ratificó su decisión de continuar enfrentando las políticas de ajuste del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, y del gobierno nacional, y “con total respeto de la decisión que tomen cada uno de los compañeros del distrito, nos sentimos en la obligación de expresar que no apoyamos a ninguno de los candidatos, en tanto a lo largo de sus respectivos gobiernos ambos se han destacado por sus políticas contra la educación pública y contra los docentes”.
La CTA (Autónoma) que conduce Pablo Micheli sostuvo que gane quien gane, seguirán en la calle y que la CTA va a seguir luchando por las reivindicaciones históricas como el 82% móvil, las paritarias libres y sin techo, el salario mínimo igual a la canasta básica, la lucha contra la criminalización de la protesta, la precarización laboral y el modelo extractivista, entre otras cuestiones urgentes, para lo cual convocan a una jornada nacional de lucha para el 2 de diciembre, contra la criminalización de la protesta social y por el desprocesamientos de todos los luchadores populares.
Desde esa premisa, el pasado sábado 7 de octubre se realizó un encuentro en Zona Norte para enfrentar el ajuste que viene de la mano de Macri o Scioli, convocado por los despedidos de Metalsa y Hutchinson, Suteba Tigre y la Comisión Interna de Praxair. Acudieron además compañeros que tienen conflictos abiertos en otras zonas como los despedidos de Coca Cola, la Junta Interna del Hospital Fiorito, y compañeros que están tomando la vaciada fábrica de La Litoraleña.
De esa reunión surgió la propuesta de apoyar todas las medidas de lucha de los sectores que asistieron y coordinar los cortes en Panamericana y 197 y en Puente Uriburu que se llevaron adelante el martes 17. También acordaron participar del encuentro de trabajadores que se organiza para el 27/11.
Triunfos más alentadores
La Lista Bordó volvió a ganar en las elecciones internas de PepsiCo con el 54% de los votos, pese a todas las maniobras y anuncios de victoria de la Lista Verde de Daer.
Los trabajadores de prensa del diario La Nación, decidieron ratificar su organización gremial. Fue en una elección que fue calificada como “récord” en cuanto a participación, con 212 votos a favor de la única lista presentada y 2 en blanco.
En el Ministerio de Economía, el Frente Unidad y Lucha (FUL) volvió a ganar las elecciones de Junta Interna y los Cuerpos de Delegados de tres de los cuatro edificios.
Cresta Roja y un guiño de la Selección Argentina
El prolongado corte de la autopista Richieri realizado por los trabajadores de Rasic-Cresta Roja fue un nuevo paso en el plan de lucha que vienen llevando adelante para defender los 5.000 puestos de trabajo.
Los trabajadores arrancaron mediante una movilización al Municipio de Echeverría a comienzos de semana y la realización de una reunión entre autoridades del Ministerio de Economía nacional y representantes de los cuatro municipios donde hay plantas de Rasic (Ezeiza, Esteban Echeverría, Cañuelas y Monte). Allí, el Gobierno nacional dijo haber asignado unos 40 millones de pesos, siendo parte de los recursos comprometidos en el acuerdo firmado en agosto para mantener la fábrica abierta, pero los funcionarios de la intervención provincial lo desmintieron. No surgió de la reunión ningún nuevo compromiso de los representantes distritales o del Gobierno nacional para recuperar la fuente de trabajo en crisis.
Los trabajadores han resuelto en su asamblea la necesidad de que se realice un paro nacional de la alimentación para quebrar el aislamiento. Esto ha llevado al Sindicato de Alimentación provincial a convocar medidas de acción parciales para el lunes que viene y a citar una reunión de delegados.
Al llegar de Colombia, jugadores de la Selección Nacional de fútbol se solidarizaron con los obreros de Cresta Roja. Ezequiel “Pocho” Lavezzi, Lucas Biglia, Sergio Romero y Martín Demichelis, se acercaron a los obreros para hablar y dejarles prendas que usaron en el importante triunfo conseguido en las Eliminatorias.
Mario Hernández
Macri y sus fantasmas

Las primeras horas luego del balotaje comienzan a desnudar las tensiones que recorrerán al nuevo gobierno. Debilidad política y necesidad de ajustar en el centro de la agenda.
Macri llega a la Casa Rosada después de un balotaje en el que se impuso por escaso margen. Tanto lo acotado del resultado como el carácter del mecanismo electoral, imponen condiciones a su futura gobernabilidad. Condiciones que no son, precisamente, prometedoras. Los problemas no se ubican sólo en el terreno de la política sino, ante todo, en los marcos del agotamiento del “modelo” económico.
Números que engañan
Los resultados de octubre de 2011 crearon la falsa ilusión de una hegemonía casi ilimitada del kirchnerismo. El recordado 54% fue blandido como una espada filosa contra propios y extraños. Pero ese porcentaje se sostenía, esencialmente, en la mejora relativa de los indicadores económicos. Era un número que dibujaba un pasado en retirada, no un futuro de hegemonía política completa. Aquella elección fue el inicio del lento y oscilante declive del kirchnerismo.
También el 52% de Macri tiene mucho de ilusión óptica. La dinámica política electoral lo evidencia. En las PASO, el candidato del PRO concentró el 24,5% de votos. En octubre reunió poco más del 34%, apropiándose del conjunto de los sufragios de la coalición Cambiemos y sumando algunos puntos más, expresando la tendencia a la polarización. Esa suma pegó un salto hace 48hs, creciendo 17 puntos y más de 4 millones de sufragios.
La lógica del balotaje impone el voto por el candidato “menos malo”. Un porcentaje no menor de esos sufragios no constituye un aval explícito a Macri sino un rechazo abierto al kirchnerismo. Esto implica, desde el inicio de su mandato, un apoyo condicionado. Para que devenga “poder propio” deberá mediar la política, la negociación constante y, esencialmente, resultados de gestión que impliquen algún nivel de mejoras parciales para sectores amplios de masas.
En 2003 Néstor Kirchner logró convertir un 22% en un apoyo importante en un lapso breve de tiempo. Pero las condiciones en las que Macri llega al poder difieren radicalmente. Los vientos de la economía internacional, lejos de ser favorables, soplan en contra; el súper-ciclo de las comoditties se halla en retirada; los problemas estructurales que nacen del carácter dependiente del capitalismo argentino pesan como una espada de Damocles sobre el país. Son esas condiciones las que imponen a Macri una agenda de ajuste, más allá de su propia ideología (neo)liberal. Un triunfo de Scioli hubiera inaugurado el mismo camino. Como afirmó Miguel Bein el triunfo de Macri “no cambia la agenda económica”.
Allí, en esos límites que impone el agotamiento del “modelo”, radican las principales contradicciones que deberá sortear el macrismo, en pos de estabilizarse como gobierno. El PRO-Cambiemos en el poder deberá avanzar con ataques sobre sectores del pueblo trabajador en pos de recomponer las condiciones de rentabilidad del gran capital. Lo hará partiendo de las debilidades que señalamos.
Con toda seguridad, la lucha de clases volverá a escena en el marco de la tarea por lograr un “país normal” desde el punto de vista del capital.
Cortocircuitos en la política
Si los problemas de la economía y su propia génesis electoral le confieren un marco de debilidad relativa a Macri, el andamiaje político-institucional nacido de las elecciones de octubre, constituye un corsé para sus posibilidades de acción. No insuperable, pero corsé al fin.
Como se señaló ayer, el nuevo gobierno no tendrá mayoría en ninguna de las cámaras legislativas. Por otro lado, una porción no menor de los gobernadores reviste en las filas del peronismo y otras fuerzas locales. Eso, en el sistema político nacional, les confiere un relativo poder de veto y obligará a Macri a la negociación constante. Las tensiones, fricciones y posibles rupturas serán un elemento que tenderá a emerger en esas “roscas”.
Pero además, el macrismo tendrá que entrar en negociaciones con la burocracia sindical peronista, representación distorsionada del enorme poder social de la clase trabajadora. La alianza construida con Hugo Moyano funcionará como una suerte de reaseguro pero será parcial. Aun la enorme mayoría de la casta que regentea las organizaciones gremiales tiene oficinas en el interior del movimiento político fundado por Perón.
Cualquier negociación que encare Macri estará mediada por los ataques que tenga que emprender contra sectores de la clase trabajadora. La capacidad de control social de la burocracia está lejos de ser ilimitada. A su izquierda, en franjas centrales del proletariado argentino, habita la izquierda clasista y antiburocrática que ha protagonizado grandes peleas de clase como la lucha de Lear en 2014.
Mirando hacia Cambiemos
Un tercer elemento que deberá sopesar el macrismo en el poder es la solidez de la coalición que lo llevó allí.
Cambiemos es, esencialmente, una unidad inestable entre el PRO y la UCR. Por un lado un líder con proyección nacional y estructuración local, aunque aunque como fuerza acaba de conquistar la provincia de Buenos Aires. Por el otro, una estructura territorial extendida en todo el país, pero sin una cabeza con capacidad de atracción.
La UCR fue a Gualeguaychú con un programa “mínimo” que buscaba recobrar poder territorial en gobernaciones e intendencias. Esa estrategia pareció fracasar durante casi todo el año y, minutos antes del final de juego, se encuentra a las puertas del poder estatal nacional. Pero el portero se llama Mauricio Macri.
El líder del PRO se rasga las vestiduras por estas horas por el rechazo de Ernesto Sanz al ministerio de Justicia. Pero las “razones personales” que aduce el radical buscan ocultar las tensiones que todo el mundillo de la política conoce. El radicalismo aspira a más que convertirse en la banqueta sobre la que se apoyó el “creído de Barrio Norte” para llegar al Ejecutivo. Su centenaria historia y se extensión territorial así lo dictan. Lejos estamos de haber terminado los capítulos de esta novela.
La vacuidad discursiva, la política real y la lucha
La consigna de “cambio” le permitió al macrismo camuflar su verdadero programa económico, reduciendo lo esencial a un cambio de las formas políticas. Tuvo, es cierto, que esconder a sus economistas de cabecera para construir algo creíble.
Pero la vacuidad del discurso de campaña deberá, cada día más, ceder frente a la agenda de gobierno. Cada paso hacia el 10 de diciembre lo obligará a definir más claramente su agenda de gobierno. El “desastre” que dejó el kirchnerismo se convertirá en el leit motiv favorito para perfilar las medidas de ajuste a aplicar.
Pero las mismas chocaran contra la resistencia de sectores del pueblo trabajador que, difícilmente, otorguen una luna de miel duradera a quien votaron escuchando promesas demagógicas. Los meses por venir anuncian un escenario poco calmo. ¿Se tratará de aquello conocido como "verano caliente"? Aún está por verse.
Eduardo Castilla
@castillaeduardo
¿Mauricio Morales o Víctor Hugo Macri?

Ayer a la mañana los oyentes de Radio Continental asistieron a declaraciones sorprendentes. El reconocido relator y conductor kirchnerista se confesó esperanzado con el futuro gobierno de Mauricio Macri.
El cimbronazo que causó el triunfo de Cambiemos tuvo diferentes reflejos en los medios. Una euforia lógica en el Grupo Clarín y su “socio” La Nación (que el lunes destiló fascismo en un editorial rechazado por un amplio espectro periodístico, político y de derechos humanos). Y una inocultable angustia en los medios que nacieron y crecieron en los últimos años gracias a la pauta oficial.
Pero más allá de las diversas reacciones previsibles, ayer a la mañana los oyentes de Radio Continental asistieron a algunas declaraciones sorprendentes. El reconocido relator de fútbol y conductor estrella de la emisora, Víctor Hugo Morales, se confesó esperanzado con el futuro gobierno de Mauricio Macri, a quien calificó como el dirigente más cordial “de todo el espectro político” y con quien más veces ha tratado en su carrera periodística.
Vale recordar que hace algunos años Víctor Hugo había girado 180 grados respecto al kircherismo, pasando de una posición crítica a una directamente apologética del gobierno de Cristina Fernández. Una posición reforzada con cada avance de la disputa del oficialismo con el Grupo Clarín (su eterno adversario) y endulzada con varios millones de pesos de pauta publicitaria. Ese apoyo explícito se extendió hasta estos días, en los que Morales no dejó de integrar el pelotón de propagandistas del “proyecto”.
Pero ayer hubo un cambio en el tono y en las consideraciones del conductor respecto al presidente electo. Es más, si su voz no fuera inconfundible, más de un desprevenido habría pensado que detrás del micrófono no estaba precisamente él.
Magnetto no, Macri... puede ser
Sin abandonar sus trilladas diatribas contra Héctor “El Diablo” Magnetto (casi todas ciertas), Víctor Hugo explicó qué expresa, para él, Mauricio Macri como emergente político.
“En cuatro años los medios de Magnetto crearon una fuerza que ahora se come el país (…) Son 51 puntos que creó para la derecha desde cero”, dijo Morales en referencia al porcentaje obtenido por Macri, adjudicándole a Clarín la “invención” del nuevo presidente.
“Macri no tiene ni equipo todavía”, dijo Víctor Hugo y, como si fuera un gran conocedor del macrismo, le contó a su audiencia que “hace ocho años Macri me invitó a una conversación en el (restaurante) Rond Point. Ahí me ofreció ser secretario de Cultura (…) Yo tenía una cordial relación, y de mi lado la tengo todavía, con Macri. Hasta hace dos o tres años almorzábamos y discutíamos. Cuando en el final de la conversación en la que me ofrecía ser secretario de Cultura (después se lo ofreció a Hernán Lombardi) le pregunté por qué, sabiendo que pensamos tan distinto, me hacía ese ofrecimiento, Macri me respondió ’porque no tengo nada Víctor Hugo, no tengo equipo. Lo único que tengo es una chica genial’, y ahí mencionó a María Eugenia y a Rodríguez Larreta”.
La idea de mostrar a Macri como una creación de Magnetto pero, en la misma operación, intentar separarlo del CEO de Clarín, seguramente no será ingenua.
“Tranquilos muchachos”
A esta altura varios oyentes ya miraban el parlante con curiosidad. Pero poco después la sensación cambiaría a sorpresa. Víctor Hugo Morales pasó entonces a expresar sus esperanzas en que el gobierno de Mauricio Macri no será tan malo.
“Muchos temen que se tomen medidas por parte de Macri eliminando todo lo que hay. Yo creo que no. Primero porque es casi imposible hacerlo, es muy traumático, no se puede andar a los hachazos por el mundo desde el primer día. Y segundo porque después de construir sobre el diálogo y demás, todos esos empleados que ahora tiemblan pensando que Macri va por ellos, yo diría que pueden estar un poco más tranquilos”, lanzó el uruguayo en referencia, sobre todo, al personal que el kirchnerismo colocó en las más diversas dependencias del Estado en los últimos años.
Y pasó a explicar que, para él, en el macrismo “debe haber gente criteriosa. Pienso en Marcos Peña, por ejemplo, que va a decir ’mirá, hagámoslo poco a poco, no podemos entrar cortando cabezas el 1° de enero. Hagámoslo en la medida de las posibilidades, revisemos bien las situaciones, no podemos apretar por todos lados’”.
Como si no estuviera hablando de un exponente de la burguesía argentina especializada en genocidios y dictaduras, Morales dudó de que Macri vaya a atacar el empleo. Lo curioso es que esa duda se basaría en hipotéticas motivaciones humanísticas. “No está bien, porque humanamente es muy feo, muy revanchista. Hay gente que puede pensar ’ya ganamos, tranquilicémonos ahora’. Pienso en ese referente del macrismo que es Marcos Peña. Y de pronto el propio Macri, que en el fondo es un tipo más tratable. Lo digo desde haber sido el político con el que más veces he tratado y con el que más conversaciones cordiales he mantenido de todo el espectro político. En relación 4 a 1 que con cualquier otro personaje de la política”, lanzó al aire, así, de corrido.
¿Quién dijo “miedo”?
A Víctor Hugo parece tranquilizarlo que Hernán Lombardi sea quien reemplazará a Tristán Bauer al frente de la agencia Télam, de la TV Pública, de Radio Nacional y el resto de medios del Estado nacional.
“Hay mucho temor. Pero el temor está infundido por los comunicadores que son los revanchistas, que son los ganadores y no saben cómo repartirse la torta de esta victoria”, dijo Morales. Y agregó, una vez más humanísticamente, que él no cree que desde el gobierno vayan a dejar gente sin trabajo. “No lo van a hacer porque humanamente sería despreciable. Y nadie está dispuesto a despreciarse a sí mismo. Es natural que vayan tratando de poner su gente más afín en agencias de noticias, en los medios públicos. Es lo lógico. Han ganado y tienen que designar ellos las autoridades. Y poco a poco, donde había alguien más afín ideológicamente a este gobierno habrá alguien más afín a lo que Macri quiera hacer. Es un poco la inevitable ley”, reflexionó justificando, de paso, que los medios del Estado sean usinas de propaganda oficial.
Volviendo al tema de los empleos, Víctor Hugo completó diciendo que, en el caso de que haya movimientos, “no lo van a hacer de un día para el otro. Se van a tomar un tiempo”. Y enseguida, sin disimulo pero con discreción, sugirió que todo el mundo se ponga las pilas y no enoje al nuevo patrón. “Eso le va a permitir a quienes ahora están trabajando que, mostrando utilidad, a lo mejor no es tan fiero el león como lo pintan. Porque yo no creo que Macri, humanamente, vaya a proceder de esa forma (…) Muchísima gente va a poder hacer pie y seguramente podrá quedarse. Lo digo no como una aspiración, lo digo casi convencido”, sentenció.
Así, Víctor Hugo Morales parece haber enterrado en menos de 48 horas parte de los argumentos por los que, hasta el domingo, era de vida o muerte votar a Scioli. Junto a otros periodistas él batalló sin cansancio durante la campaña con la idea de que si ganaba Macri se venía “la noche”, que aumentaría el desempleo y que el ajuste se iba a aplicar con tanta dureza que volveríamos a los 90 sin escalas.
¿El relator uruguayo estará dispuesto a dar un nuevo giro de 180 grados? No quieran saber, no le pregunten a nadie...
Daniel Satur
@saturnetroc
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