El gobierno de Donald Trump impuso nuevos aranceles a 60 países, justificados en nombre de un supuesto combate contra el trabajo forzoso. La impostura no podría ser mayor. Las grandes empresas norteamericanas son las que más se benefician de la superexplotación de trabajadores en todo el mundo. Su medida es, de hecho, parte de su guerra comercial para recomponer la hegemonía del imperialismo yanqui, imponiendo un mayor saqueo capitalista que incluye una embestida contra los derechos laborales tanto dentro de Estados Unidos como en el resto de los países.
Los aranceles sobre las importaciones podrían llegar hasta el 12,5%. Afectan a la Unión Europea y a países de otros continentes como Bangladesh, Camboya, Canadá, El Salvador, Sri Lanka, India, Brasil, Chile, Colombia. Incluso la Argentina del trumpista Milei sería damnificada.
Lo de Trump es demagogia pura, ya que es un promotor de la ofensiva del capital contra los trabajadores. Él apoya la reforma laboral esclavista que Milei implementó en Argentina. Pero más allá de eso, empresas estadounidenses han sido denunciadas por incurrir en estas prácticas o estar vinculadas a ellas de alguna u otra forma. Capitalistas yanquis mudan sus plantas a países en los que la mano de obra es barata para obtener superganancias. Por ejemplo, han aterrizado en México, Bangladesh, China o India.
En México, empresas yanquis explotan trabajadores en el régimen de las maquilas. Las maquiladoras son fábricas que importan materiales (con beneficios impositivos), procesan o ensamblan los productos, y luego los exportan de regreso al país de origen. Se caracterizan por el imperio de regímenes inhumanos de explotación. La empresa Cooper Lighting llegó a poner cadenas para evitar que sus trabajadores salieran de la planta durante la pandemia.
Apple enfrentó cargos, el año pasado, por beneficiarse del suministro de cobalto, estaño, tantalio y tungsteno relacionado con el trabajo infantil y forzoso en países como el Congo y Ruanda. La demanda fue presentada por International Rights Advocates, que antes denunció a otras empresas como Tesla por motivos similares. Starbucks fue denunciada por abastecerse de trabajo de productores brasileños que trabajaban en condiciones de semiesclavitud, en un caso en el que también estaría implicada McDonald's (Cenital, 26/4/2025).
Nike fue investigada en Canadá por el trabajo forzoso de uigures, una minoría musulmana, en China. Se la conoce, además, por haber hecho uso de talleres clandestinos para producir calzado y prendas de vestir en Asia y por haber recibido denuncias por trabajo infantil. En Camboya, en una de sus plantas, el año pasado trabajadores se desmayaron por realizar sus labores en condiciones de altas temperaturas y poca ventilación. Además, son sometidos a jornadas extenuantes a cambio de salarios muy bajos (Pro República, 1/5/2025).
Cargill fue condenada a pagar una multa de 600.000 reales por daños morales y colectivos. La empresa, que se dedica al agro, adquiría directa e indirectamente materias primas para la producción de chocolates y mantequilla de cacao en estados donde reinaba el trabajo esclavo (DW, 26/9/2023). La empresa de golosinas Mars y la gigante alimenticia Mondelez fueron demandadas por estar vinculadas al trabajo esclavo de niños en plantaciones de cacao ubicadas en Costa de Marfil (The Guardian, 12/2/2021).
Otras empresas como Amazon, Uber y Walmart han sido denunciadas por imponer regímenes de trabajo precarizantes. El fenómeno descripto sucede, incluso, dentro de las fronteras estadounidenses. En 2022, bajo el gobierno del demócrata Biden, la Justicia impulsó un operativo para detener empleadores agrícolas de Georgia que explotaban abusiva y coercitivamente a cientos de trabajadores mexicanos. Se han denunciado jornadas excesivas, salarios bajos y amenazas a migrantes en la construcción, el empleo doméstico y la industria alimentaria (Cadena Ser, 24/7). Por esto es que han surgido, por otra parte, luchas por la sindicalización y la mejora de las condiciones de trabajo en compañías como Starbucks y Amazon.
El trabajo forzoso es una realidad que, bajo el capitalismo, afectó a casi 28 millones de personas en 2021, según la Organización Internacional del Trabajo. Se suele incluir en la categoría "esclavitud moderna": millones, incluyendo niños, son explotados bajo estas condiciones tanto en el sector privado como en el estatal. En Asia del Sur, por ejemplo, hay hasta esclavos por deudas. De acuerdo a la OIT, el trabajo forzoso en la economía privada generó 236.000 millones de dólares anuales en 2024 (los ingresos aumentaron un 37% desde 2014).
Más en general, hay una tendencia del capital en todo el mundo a imponer reformas laborales y ataques de todo tipo contra las condiciones de vida de los trabajadores. Es la vía que encuentran para salir de la crisis en la que se encuentra su propio modo de producción. Que el capitalismo recurra a formas de trabajo que tienen muchos puntos de contacto con las que existían en regímenes sociales pretéritos da cuenta de su incapacidad para desarrollarse sobre sus propias bases.
La lucha por la derrota de la ofensiva imperialista y por el socialismo es apremiante.
Nazareno Suozzi

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