martes, 4 de enero de 2022

Una resolución de los Fernández abole el Covid como enfermedad profesional


El mismo día que el gobierno nacional anunciaba que los contagios de Covid se habían disparado a 45.000 casos diarios, una resolución del Ministerio de Trabajo disponía que, a partir del 1 de enero, las ART dejarán de cubrir el Covid como una enfermedad laboral para la mayor parte de los trabajadores, en especial de la salud. Hasta fin de año se consideraba al Covid “una enfermedad de carácter profesional no listada para los trabajadores/as incluidos en la ley 24.557 (De Prevención de los Riesgos del Trabajo)". Esto significaba que los trabajadores -y los familiares derecho-habientes en el caso de fallecimiento- recibían la cobertura bajo el supuesto de que era una enfermedad laboral. Las ART habían aceptado esa cobertura, con enormes reservas, casi un año después de comenzada la pandemia. Ahora, con la tesis de la "pos pandemia", el gobierno restringe ese derecho solamente a quienes se desempeñan en el sector salud y a las fuerzas de seguridad federales y provinciales que cumplan servicio efectivo. 
 En adelante, el trabajador contagiado por Covid, deberá tramitar el reconocimiento del contagio como "enfermedad profesional" ante las Comisiones Médicas y demostrar que existe una relación causal directa entre el trabajo y el coronavirus, y que existe un número relevante de infectados por el Covid-19 en su lugar de trabajo (dato al que, seguramente, no puede acceder). 
 En los casos en que el trabajador combine el teletrabajo con la presencialidad laboral, deberá demostrar que en los días previos al resultado positivo del Covid trabajó en forma presencial, para que las ART estudien “caso por caso”. En resumen, la resolución levanta obstáculos insuperables al trabajador, que deberá demostrar que se contagió en su propio trabajo. De este modo, deslinda a las ART de resarcimientos económicos al trabajador o su familia afectados por el Covid. La resolución tiene asimismo implicancias económicas colaterales. En muchos establecimientos los afectados por el Covid percibían premios al presentismo (que implican una parte importante de los sueldos de los trabajadores/as) para incentivar su asistencia. Con esta resolución, muchas empresas han anunciado la pérdida de este derecho. Además de costearse la atención de salud por el contagio, pierde una prima sobre el salario.

 Hay que terminar con la ART

 Bajo el sistema de las ART el trabajador tiene autorizado el camino de la Justicia, solamente en el caso de que discrepe con la indemnización que se establezca de acuerdo a las Comisiones Médicas. Un fallo de la Corte Suprema de la Nación le otorga a las Comisiones Médicas el poder de decidir el monto del resarcimiento que se debe pagar al trabajador por un accidente o una enfermedad profesional. Las patronales quedan desligadas de la responsabilidad que les cabe acerca de las causas materiales de los hechos. Las várices, la lumbalgia y la tendinitis, tres enfermedades laborales generalizadas, han sido excluidas del derecho al resarcimiento correspondiente. Ahora, también el Covid. Para los "científicos" del Ministerio de Trabajo el Covid se contrae solamente en el hogar.
 Las ART han estado constitucionalmente cuestionadas desde su nacimiento. Entre 2012 y 2021, sin embargo, se han creado cuatro leyes específicas que afectan la reparación de daños de salud, accidente o fallecimiento.
 Es significativo que la abolición de este derecho a la salud y a la vida, ocurra cuando la ola de contagios bate récords. En numerosos países, la deserción laboral ha obligado al parate total de la producción. La resolución criminal que denunciamos es otra ofrenda al FMI, para que acepte alargar los plazos de pago de la deuda usuraria que impuso con el gobierno macrista. 
 “Todo patrón que tenga a su cargo la realización de trabajos -establecía la ley de accidentes de trabajo de Alfredo Palacios, que rigió desde 1916 hasta el menemismo- será responsable de los accidentes ocurridos a sus empleados y obreros durante el tiempo de la prestación de los servicios, ya con motivo y en ejercicio de la ocupación en que se les emplea, o por caso fortuito o por fuerza mayor inherente al trabajo”. La "modernización" de las leyes laborales que reclaman los alcahuetes del capital significa la liquidación de leyes muy avanzadas
 Hay que terminar con las ART. Las mismas constituyen una masacre laboral. Es un punto esencial en la plataforma de cualquier corriente sindical combativa y clasista. 

 Juan Ferro
 04/01/2022

Incendios, explotación petrolera off shore, Chubut


La Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, que integran grupos ambientalistas y otros de izquierda, convocan este martes a movilizar en todo el país frente a los incendios que han hecho estragos en al menos 10 provincias y al intento de allanar el camino a la explotación petrolera off shore frente a las costas de Mar del Plata. La cita es a las 17 en Plaza de Mayo y las principales plazas del país. 
 La cuestión ambiental se ha convertido en un escenario de choques de intereses, como lo demostró el “Chubutazo”, quince días atrás, contra la zonificación minera que aprobó la Legislatura. Una verdadera rebelión popular obligó al gobierno de Mariano Arcioni a recular de un proyecto "estratégico". 
 La explotación minera y de otros recursos naturales ha sido convertida por el gobierno FF en una verdadera quimera para "producir" dólares en el país y pagar la deuda externa. Alberto Fernández ha sido expresivo al respecto en reiteradas ocasiones. El Consejo Federal de Minería (COFEMIN), que integran los gobernadores y representantes del Estado nacional, es un lobby activo en este terreno. A la luz de la experiencia, los monopolios internacionales que explotan la minería dejan chirolas en materia de regalías, y un pasivo ambiental, en cambio, irremontable. 
 Los incendios que regularmente arrasan grandes extensiones de bosques nativos son promovidos por el capital agropecuario, con el deliberado propósito de expandir la frontera agrícola. El desastre se ha cobrado numerosas vidas. Recientemente fallecieron el piloto y el mecánico de un helicóptero utilizado para intentar sofocar las llamas en la Patagonia, donde ya fueron arrasadas por el fuego al menos 4 mil hectáreas.
 En Mar del Plata, el gobierno dio luz verde a la exploración petrolera en dos bloques de la plataforma marítima ubicados en aguas profundas, a 300 y 450 kilómetros de la costa de la principal ciudad balnearia del país. El intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro (JxC), se pronunció opositor a la iniciativa, en nombre de los intereses turísticos y pesqueros que hoy explotan los recursos de "la Feliz" y que, efectivamente, podrían verse afectados en sus propios negocios. La cuestión divide a la clase capitalista y a sus partidos, tanto por intereses económicos como políticos. De hecho, Macri había promovido un proyecto petrolero similar. Las empresas interesadas son Equinor-YPF, Exxon, Pluspetrol, Total, entre otras. Además, AF autorizó por decreto una rebaja de las regalías off shore. Días atrás, hubo un piquete en el ingreso a Chapadmalal para impedir la llegada de AF, en vísperas de Año Nuevo.
 Oculto tras bastidores, el ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié, habilitó esta tentativa de explotación off shore, y miró para otro lado cuando se produjo la rebelión chubutense. 
 El capitalismo, como mediación entre el hombre y la naturaleza, ha reconfirmado su decrepitud: es un régimen predador.
Movilicémonos contra el desembarco de los monopolios capitalistas y contra sus gobiernos. 

 Jacyn 
 04/01/2022

Diciembre - Documental de Alejandro Bercovich y César González (2021)

lunes, 3 de enero de 2022

Dos votaciones opuestas, siempre con los trabajadores


Presupuesto 2022 y Bienes Personales. 

 Con diferencia de una semana, los diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores se encontraron votando el rechazo al Presupuesto 2022 y la aprobación de la modificación a Bienes Personales (BB.PP.), en un caso contra el gobierno y en el otro con el gobierno contra la oposición de la derecha. Ambas votaciones revelaron que el Frente de Todos ha perdido el control de la Cámara de Diputados, al extremo que BB.PP. se aprobó por los votos de los cuatro diputados de la izquierda sin los cuales perdía. 
 Ya hemos escrito sobre cada uno de los temas, pero nos interesa entrarle a la polémica que planteó el peronismo y en particular el kirchnerismo que por todo argumento nos acusa sistemáticamente de “funcionales a la derecha” por rechazar leyes en favor del capital, en contra de los trabajadores, de la independencia nacional y en este caso, claramente, en favor del FMI como es el Presupuesto 2022. 
 Nosotros hicimos eje en la crítica al ajuste para el repago de la deuda que llevó el país a la quiebra, y más aún en nuevo endeudamiento, puesto que el Presupuesto elaborado por Guzmán preveía la toma en 2022 de U$S 12.600 millones con un grupo de organismos internacionales (CAF, Fonplata, FIDA y otros), un cifra enorme que sería envidia de un gobierno macrista, pero tan disparatada por la incapacidad de esos organismos de conceder esos montos, que mediante una planilla adjunta la redujeron a la mitad, pero para suscribir más deuda “intraestatal”, léase Anses, Banco Nación, etc. La derecha solo cuestionó la desprolijidad, claro, ellos fueron y son campeones del endeudamiento. 
 Martín Tetaz en su dictamen de minoría pone blanco sobre negro algunos de los motivos de su oposición. Se opone “a la facultad del PE (Poder Ejecutivo) en torno a los derechos de exportación”, quiere decir baja de retenciones a la exportación sojera y cerealera todo lo cual aumentaría los precios internos y además desfinanciaría al Estado que en su concepto debe reducir gastos. ¿De dónde? Eso no lo dice, pero se aprecia en su rechazo a ciertos gastos de 2021 “como la jubilación anticipada, el relajamiento de los requerimientos para acceder a prestaciones previsionales para madres, la ampliación del PreViaje, la ampliación del Progresar, y otros” (ídem). Como se verá su rechazo es a todo gasto público con olor a social, incluso al derecho a la jubilación por la que aportamos una vida. Pero una frase resume mejor que ninguna el núcleo de su cuestionamiento: “no es prudente discutir el Presupuesto 2022 cuando está en ciernes un plan plurianual con el FMI…el presupuesto, el plan plurianual y el acuerdo con el Fondo serán tres piezas complementarias”. Todo dicho. 
 Nosotros, justamente, votamos el rechazo al Presupuesto 2022 por los motivos opuestos a Tetaz y a toda la derecha, incluidos Espert y Milei. Que la inflación prevista del 33%, cuando se estima el doble, hará que gasten por la mentira y recauden por la realidad como pasó en 2021, así pierden trabajadores, jubilados, salud pública, obras públicas, etc. Además, en intereses de la deuda se prevén 5,5 veces más pesos que en vivienda. El Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la Anses invertirá según el presupuesto 1,2 billones de pesos en bonos del Tesoro en lugar de aumentarles a los jubilados. Y así de corrido. 
 Romina Del Plá denunció, en varias intervenciones del breve debate en comisiones y en la sesión, que Guzmán estaría presentando ante el FMI un déficit fiscal real 2021 de 3% del PBI o aún hasta el 2,5% lo que sería casi la mitad del previsto de 4,5%. Ese es el motivo de este nuevo “dibujo”. Aunque el FMI pretenda metas más recesivas aún para garantizar acumular los dólares para los futuros pagos de deuda, el Presupuesto estaba en esa línea, era totalmente invotable desde el campo de los trabajadores.

 Bienes personales 

Con BB.PP. la cosa se presentó diferente. La derecha impuso la sesión especial para tratar algo a lo que el propio peronismo le dio media sanción en el Senado y después Guzmán cajoneó por su costo de unos $45.000 millones, por supuesto para satisfacer al FMI. Ese es un dinero que sale de los bolsillos de sectores de trabajadores y de clase media baja hacia el Estado. El aumento $2 a $6 millones del Mínimo No Imponible y de $18 a $30 millones por vivienda habitación alivia a centenares de miles de trabajadores afectados. Habríamos votado la media sanción que venía del Senado. Pero el gobierno dobló la apuesta y presentó un proyecto con esos alivios incluyendo actualización por inflación, un tema clave para que al menos no se agrave el carácter confiscatorio de la clase media que adoptó este impuesto que pintan como progresivo. Por ese motivo votamos el proyecto del gobierno. 
 La derecha no lo votó porque al mismo tiempo el gobierno incluyó aumentos de las alícuotas para patrimonios de más de $100 millones (al 1,5%) y de más de $300 millones (al 1,75%), prorrogando además el 2,25% para bienes radicados en el exterior blanqueados por el macrismo a los fugadores de capitales. Estos cambios fueron hechos para neutralizar el impacto fiscal, nosotros denunciamos que como todos los impuestos serían usados para la deuda y para subsidios al capital, pero la derecha votó rechazar todo directamente porque no admiten subas de impuestos a los altos patrimonios. Otra vez, motivos antagónicos a los nuestros, en este caso rechazando un proyecto que alivió una carga impositiva sobre sectores trabajadores. 
 Nuestros diputados denunciaron el conjunto del sistema impositivo por regresivo, basado en gravar a los consumidores con el IVA, Ingresos Brutos que va los precios, impuesto a los combustibles y al cheque todos los cuales pagamos en cada producto, tanto los trabajadores ocupados como los desocupados o jubilados, a pesar de tener ingresos de indigencia para millones de jubilados y de pobreza para la mayoría de los trabajadores. En oposición a este sistema impositivo Romina rescató nuestro proyecto de impuesto progresivo a las grandes rentas y fortunas, empresa, bancos y terratenientes presentado oportunamente, un plan de confiscación a los confiscadores como parte de una reorganización social y económica integral. 
 Solo pasaron unos días y las mismas fuerzas de la “grieta” que se enfrentaron en las votaciones parlamentarias que mencionamos sellaron el pacto fiscal para aplicar impuestazos en las provincias y las re-reelecciones de los intendentes en Buenos Aires. Al mismo tiempo, peronistas, massitas y macristas votaron la ley megaminera que desató la rebelión del pueblo de Chubut y los obligó a derogarla. Las acusaciones de “votar con la derecha” primero, y de “votar con el gobierno” en el caso de Bienes Personales son interesadas por parte de los enemigos de los trabajadores. A nosotros nos guía el interés de clase de los trabajadores y fieles a nuestro programa de independencia política de la clase obrera actúan nuestros diputados. Estamos orgullos de lo actuado. 

 Néstor Pitrola

Los gobernadores de “Todes” y de “Juntes” preparan la firma con el Fondo Monetario Internacional


El 2022 comenzó con un nuevo capítulo del culebrón que protagonizan el gobierno y el FMI desde el corte, en 2019, del préstamo monstruoso que había concedido el Fondo al macrismo en mayo de 2018. Lo que comenzó con un adelanto de u$s15 mil millones de dólares se estiró a cerca de 45 mil millones, en entregas sucesivas, lo que demuestra que el FMI no se equivocó nunca, como dice ahora, porque siempre pudo haber parado u$s 30 mil millones antes (y no lo hizo) el crédito a simple firma al gobierno precedente. No tuvo tiempo de anticipar la última cuota de u$s9 mil millones porque su ‘pollo’ fue eyectado antes por el repudio popular y los votos. 

 Cronograma de pagos y default 

En pleno feriado del 1° de enero, Martín Guzmán les contó a Clarín y La Nación que las cosas con el Fondo iban sobre rieles, con el inconveniente de que el gobierno de Biden se habría excusado de subir al tren. Algún periodista se atrevió a desmentir este relato hasta un cierto punto –la traba no vendría de Estados Unidos, sino de Alemania y Holanda, los reconocidos ‘halcones’ de la Unión Europea. Fueron, ciertamente, los que más apretaron para forzar a Grecia a un plan de saneamiento que liquidó de un tajo la cuarta parte del PBI heleno. 
 El diseño que se impondría en el acuerdo eximiría a Argentina de la obligación de devolver el capital del crédito hasta principios de 2026. Durante cuatro años, el país pagaría u$s9600 millones, año por año, en concepto de intereses; es lo que asegura Carlos Burgueño, el periodista bien informado de Ámbito. A partir de entonces la factura se salaría a gusto: u$s22 mil millones anuales. Para pagar las cuotas del primer cuatrienio, el gobierno confía en obtener un superávit comercial de u$s15 mil millones, siempre que siga administrando el mercado de cambios y ofreciendo divisas a pedido –o sea, con ‘cepo’. Luego de este período habría que renegociar el acuerdo que se está renegociando ahora. Argentina conquistaría el status de la ‘renegociación permanente’; lo contrario lo forzaría a declarar un ‘default’. Abonar, sin embargo, el 65% del saldo comercial por intereses de deuda a los fondos internacionales y nacionales, sólo en los cuatro primeros años, no deja de ser una poda sangrienta contra el pueblo trabajador y un gigantesco asalto a las finanzas del país. 
 Dado el obstáculo que han enfrentado hace poco para conseguir la aprobación del Presupuesto 2022, los Fernández han convocado ahora a todos los gobernadores para que pongan la firma al saqueo. Los de JxC han prometido dar el presente, incluido Rodríguez Larreta, a condición de que los líderes parlamentarios también sean de la partida. No está claro si no se quieren jugar el pellejo solos, cuando son candidatos para 2023, o si es un veto impuesto por el ala Macri-Bullrich-Milei. Las huellas digitales en el acuerdo las exigen, por sobre todo, el FMI y Biden, desde un comienzo, no se sabe si para apuntarlo o para boicotearlo debido a sus limitaciones. El kirchnerismo y el macrismo coinciden en que un acuerdo semejante sería ruinoso y también que habría que firmarlo de todos modos. Dicen que, en caso contrario, Argentina perdería el acceso a créditos comerciales externos y a préstamos de organismos internacionales. Es una de las razones que más esgrime la misma burguesía nacional, que tiene mucho dinero en deuda pública. Casi diez mil millones de intereses a pagar por año y cuotas de 22 mil millones anuales más tarde, como sería este acuerdo ‘a medias’ con el FMI, es casi lo mismo de lo que se estaría ‘perdiendo’ por los intereses de esta deuda –o más bien, mucho menos. Con la abundancia de dinero que circula en el mercado internacional, no faltará nunca alguien dispuesto a prestarlo en lugar de mantenerlo ocioso. 
 La aceptación de esta hipoteca usuraria no resuelve, sin embargo, ninguno de los problemas acuciantes de la economía, como la inflación, ni de la sociedad, como la pobreza. Para superar la inflación, el FMI reclama el establecimiento de tasas de interés superiores a la tasa de inflación. Es decir que para ‘cuidar’ el escaso crédito comercial externo, habría que aceptar estrangular el crédito interno. En la actualidad, la deuda que contrae el sector público ya goza de esa ventaja, pues se ajusta por inflación o dólar, más una tasa de interés. El financiamiento del pago de la deuda asfixia, de este modo, el crédito a la industria y al comercio. Esa indexación se trasladará ahora a los bancos –depósitos y préstamos. Los mayores depósitos deberán servir para desarmar o cancelar las Leliq, con la expectativa de que los pesos que se emitan queden en los bancos en lugar de correr al dólar. Se trata de una deuda equivalente a u$s 40 mil millones del Banco Central con los bancos. Asistiremos en poco tiempo más a un enorme saqueo contra los contribuyentes, que pagarán mayores tasas de interés, para ‘reconstruir’ el balance de los bancos. 

 Argentina y Turquía, de nuevo 

El FMI ha dado a conocer recientemente su política en Turquía, como no lo hace con la misma claridad en Argentina. Ante una devaluación de la lira turca del 96% frente al dólar (pasó de 7 a 18 liras) y una inflación que subió del 10 al 36% anual, el gobierno indexó por dólar la deuda pública turca, para absorber moneda local. Esta misma política, que felicita en Argentina, es repudiada por el FMI y la prensa financiera internacional para Turquía, debido a que ha excluido de la indexación o suba de intereses a los créditos y depósitos bancarios. Ocurre que el gobierno turco pretende seguir subsidiando con crédito barato a los lobbys capitalistas propios, como Guzmán y los K en Argentina. Ese reclamo abierto al gobierno turco es lo que ya han aceptado los Fernández, con la suba de intereses que impulsa el Banco Central de Argentina. Sea como fuere, si la crisis turca se trueca en una corrida cambiaria el impacto sobre Argentina y otros estados sobreendeudados –Brasil– será muy importante. 
 La otra medida ‘anti-inflacionaria’ serían los tarifazos, con el argumento de que reducirían la financiación de los subsidios fiscales. Los comentaristas descuentan que tendrán un impacto enorme, en primer lugar en los mismos precios, como son las tarifas. Para que este aumento sea anti-inflacionario para el resto de los precios, sería necesario una caída de la demanda general de consumo y, por sobre todo, una revalorización del peso, como consecuencia de la reducción de la circulación de moneda. El FMI, sin embargo, entiende que el peso necesita una devaluación, no una revalorización, por lo menos de un 20 por ciento. El Banco Central ha dejado de actuar en los mercados financieros, por lo que sube el dólar, y también en la venta de divisas en el mercado de futuros, con el mismo efecto. Los contratos indexados al dólar corren riesgo de incumplimiento. La tendencia inflacionaria crecería en lugar de disminuir. Para que una devaluación del peso en el mercado oficial ‘funcione’, sería necesaria una caída importante del dólar en los mercados llamados ‘libres’. 
Un acuerdo con el FMI podría producir un resultado inmediato de ese tipo, pero insustentable incluso a corto plazo. Un acuerdo como el que se describe, que obligaría a otra re-negociación en 2025, no incluye los pagos acordados, a partir de 2024, a la deuda pública con acreedores privados. Los fondos internacionales son los principales adversarios de un acuerdo “extendido” pero “corto”. A esta circunstancia se añade otra: el inicio de un ciclo de subas de tasas de interés internacionales. Esto acentuaría la presión por la fuga de dinero de los países endeudados y el remate de sus títulos de deuda. Fue lo que ocurrió con Macri, a partir de finales de 2017; la negociación de la deuda con el Fondo, por parte de los Fernández, podría acabar con una “muerte súbita” a la macrista.

 FMI y Covid

 Concluyamos con una expresión típica del kirchnerismo: esta negociación “cierra” con el derrumbe definitivo de los gastos de salud que exige la renovada ola del Covid. El acuerdo quiebra la financiación de los aislamientos por infecciones, las enfermedades laborales; los testeos, sus análisis y seguimiento; la vacunación con mayor frecuencia; los cierres laborales y escolares; el sostenimiento del personal de salud y la ampliación de la atención sanitaria y mayor número de trabajadores. 
 En medio de una catástrofe social, el acuerdo con el FMI sacrifica la salud y la vida de los trabajadores. La humanidad plantea la abolición del capitalismo. Es la tarea que le cabe a la clase obrera.

 Jorge Altamira 
 03/01/2022

30 años de la disolución de la Unión Soviética


El desenlace inevitable de la URSS bajo la dirección termidoriana de la burocracia.

 El 25 de diciembre de 1991 culminó el proceso de disolución de la Unión Soviética, coronando así una restauración capitalista de la que la burocracia termidoriana fue enteramente responsable. A 30 años de aquel entonces, hacemos un breve repaso sobre sus causas y su alcance en la posterioridad.

 Del estancamiento al retroceso 

A principios de la década del 70′ había un estancamiento económico en la URSS y en todo el bloque de los países del este. “La dominación totalitaria de una burocracia parasitaria –que obtenía sus privilegios del saqueo sistemático del presupuesto nacional– se convirtió en una traba insuperable para la economía soviética” (Prensa Obrera y la restauración del capitalismo en Rusia, 4/7/1996). El estancamiento se manifestaba en la baja productividad del trabajo, lo que producía la escasez de artículos de primera necesidad, de maquinarias y de repuestos industriales. La crisis en la agricultura soviética se relacionaba con el atraso de la industria, ya que esta no tenía la capacidad de proveer al campo con máquinas y medios técnicos. Era necesaria una sistemática inversión industrial: el problema es de donde saldrían los recursos para ello.
 A causa del retroceso del nivel de vida de las masas estallaron revoluciones políticas en toda Europa Oriental. Desde Berlín en 1953, pasando por Hungría, en 1956, también Checoslovaquia, 1968, y Polonia, 1980; le mostraron a la burocracia el peligro que afrontaba y la impulsaron con más fuerza a la restauración. A pesar de haber derrotado por la fuerza estos procesos, la burocracia, espantada por esta tendencia revolucionaria, retrasó un ataque contra las masas y realizó una costosa importación de alimentos y de bienes de consumo. Las importaciones de granos se comían las divisas necesarias para importar maquinaria y equipos imprescindibles para la industria.
 Ese mismo terror al levantamiento obrero le impedía recurrir al reforzamiento de la “disciplina laboral” o al incremento de la intensidad del trabajo. La burocracia pretendió salir de este encierro a partir de un pacto con el imperialismo y de esta forma obtener créditos para adquirir equipamiento industrial. A partir de estos créditos, el imperialismo comenzó a exigir garantías duraderas para los contratos. 
 El primer paso de la burocracia para otorgar esas “garantías duraderas” fue la firma, en 1975, de los acuerdos de Helsinki, relacionados con cuestiones de seguridad y cooperación (Este-Oeste), en los que la URSS realizó concesiones claves en lo relativo al derecho de la propiedad en el interior de su territorio; base necesaria para el desarrollo de la penetración imperialista y de las posteriores reformas (ídem anterior). Desde la firma de estos acuerdos comenzó un proceso de endeudamiento tumultuoso y de dimensiones catastróficas. Las burocracias se integraron a la economía mundial a partir del endeudamiento con el FMI. Lo cual trasladó la crisis capitalista a los países del este. 

 La Perestroika anti socialista 

Cuando asumió Mijaíl Gorbachov, en 1985, el estancamiento económico se había transformado en un profundo retroceso. La Perestroika fue una salida empírica para enfrentar la catástrofe, para salir de esta crisis. La burocracia produjo un entrelazamiento con el capital internacional y el desmembramiento de la planificación burocrática. “Se autorizó a las empresas estatales a independizarse de la planificación centralizada, a mantener relaciones directas con el mercado mundial y a usar autónomamente las divisas así obtenidas. Los ataques a la planificación centralizada y al monopolio estatal del comercio exterior demuestran que la Perestroika es antisocialista, porque objetiva y subjetivamente la burocracia disloca la economía planificada” (Prensa Obrera nº 169, 28/1/1987). La autonomía financiera otorgada a las empresas y la autorización para establecer relaciones directas con el mercado mundial permitió el enriquecimiento privado de los burócratas que estaban a cargo de las mismas; quienes también se postulaban para ser sus nuevos dueños.
 Gorbachov firmó con Ronald Reagan un conjunto de tratados armamentistas que convirtieron a Estados Unidos en la única potencia nuclear preponderante. Establecieron, además, una serie de acuerdos para acabar con las revoluciones sociales y los levantamientos nacionales en América Central, Sudáfrica y Medio Oriente. 
 Que la burocracia iba hacia la restauración lo demostraba el planteo de Gorbachov de establecer un Estado socialista de derecho. En suma: el derecho a la propiedad privada de la burocracia sobre los medios de producción. El derecho es un regulador de antagonismos sociales, es un producto histórico de la producción mercantil. Es entonces natural que la burocracia lo tenga en cuenta a la hora de desmantelar el monopolio del comercio exterior y la planificación económica. Había que fijar los derechos privados de los productores y los consumidores y el reparto del producto entre los primeros. 
 La Perestroika estuvo acompañada de la Glásnost (Apertura) que llevó adelante una política cosmética de liberalizar el sistema político, dejando que algunos periodistas critiquen al gobierno, denunciando una cantidad de crímenes atroces del estalinismo, aflojando un poco la enorme represión y liberando una cantidad de detenidos políticos. Pero esto solo intentaba lavar la cara de la burocracia restauracionista. “Lo que ha sido presentado como un paso hacia la democracia política es, en realidad, un planteo de liquidación de las conquistas sociales de las masas de la URSS” (Prensa Obrera n° 234. 20/7/1986). 
 La era de Gorbachov acentuó todas las contradicciones sociales. La batalla de la propiedad de las empresas puso en escena a los nuevos capitalistas del Estado y a los nuevos negociantes, los “viejos zorros” y los “lobos jóvenes”. Se entabló a partir de 1990 con la irrupción en el comercio y las finanzas del ala moderna de la “nomenklatura” (Revista En Defensa del Marxismo n°1). Un nuevo sector se transformó en nuevo cuerpo de la burocracia abiertamente restauracionista liderada por Boris Yeltsin. 
 La izquierda mundial, incluidos los ‘trotskistas’, saludó las «reformas» de Gorbachov e hizo suyo el slogan del secretario del PCUS: “más socialismo y más democracia”. Como Mandel (dirigente histórico del Secretariado Unificado), quien apoyó la Glásnost como posibilidad de autoreforma de la burocracia, y defendió también la progresividad de la Perestroika. Esta política fue también acompañada por Izquierda Unida de Argentina, compuesta por el PC y el MÁS. Mientras el Partido Obrero, desde el comienzo de este proceso (y como lo demuestran todas las citas antes puestas a consideración del lector) denunciaba el carácter contrarrevolucionario de la Perestroika. 
 La Perestroika generó una gigantesca desorganización económica. Los burócratas se aprovecharon de la fuga de divisas, el mercado en negro, el desabastecimiento y la hiperinflación para llevar adelante un proceso de acumulación privada, con la expectativa de su transformación en capitalistas. Paralelamente, y empujados por la situación, crecía la movilización obrera. Manifestaciones de masas, huelgas y los levantamientos nacionales se desarrollan por todo el territorio sovietico. Los regímenes burocráticos de Europa del este colapsaron ante las revueltas de los trabajadores y las políticas restauracionistas de la burocracia. Bastaron cuatro años de Perestroika para hundir a los regímenes burocráticos. 

 El golpe de 1991

 En agosto de 1991 la KGB llevó adelante un golpe de Estado. Era una especie de confesión del fracaso de la Perestroika como intento de reforma gradual y pacífica del régimen burocrático. El golpe tenía características represivas: su objetivo era imponer, con las tropas en las calles, los planes proimperialistas que eran resistidos por los trabajadores. En un principio, el golpe fue preparado por el mismo Gorbachov, siendo luego desplazado de su dirección por sus vacilaciones.
 Fidel Castro (el líder cubano) apoyó a los golpistas definiéndolos como “salvadores del comunismo”. Otra parte de la izquierda mundial se puso del lado de Gorbachov y Yeltsin. Como el Secretariado Unificado, que los identificó como una variante más democrática. Los golpistas no tenían un pensamiento homogéneo; sólo coincidían en la necesidad de imponer una militarización contra los trabajadores para obligarlos a no hacer huelga. Después, tenían muchas diferencias sobre qué sector sería más privilegiado en el proceso de restauración. El viejo régimen no podía seguir gobernando como antes. El triunfo del golpe también hubiera garantizado una profundización restauracionista comandada por el Partido Comunista de forma bonapartista. Las masas salieron a las calles y se enfrentaron a los golpistas. Rodearon los tanques en los puntos más importantes de las ciudades. En confusos incidentes, hubo tres civiles asesinados por las tropas. 
 Mientras tanto, Gorbachov es detenido e incomunicado en su casa del Mar Negro. Yeltsin, el entonces presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, se atrincheró en la sede del gobierno ruso. Los golpistas dudaron frente a la enorme resistencia popular y la resistencia de Yeltsin, quien, aprovechando la enorme determinación de las masas, se subió a un tanque y llamó a la rebelión para defender el nuevo Estado de derecho. Yeltsin era un ex colaborador de Gorbachov que se había convertido en el máximo defensor de acelerar las reformas. 
 El imperialismo era partidario de la unidad en la URSS. Por eso apoyaron el golpe hasta que fue evidente su fracaso. Pretendía poder repetir en la Unión Soviética la historia de China, donde la masacre de los estudiantes en el 89′ sirvió como marco de estabilidad para una más acentuada penetración del capital financiero. El imperialismo yanqui apoyaba a largo plazo la desintegración completa de la URSS, pero solo si podía ser sustituida por Estados que garanticen debidamente la propiedad privada y la explotación del capital extranjero.

 El contragolpe y la desilusión 

Con la derrota del golpe militar, los acontecimientos en la URSS entraron en una nueva etapa. El viejo régimen burocrático fue reemplazado por un nuevo régimen burocrático abiertamente restauracionista. La victoria popular contra el golpe tuvo un alcance revolucionario, pero el poder no pasó a manos de las masas sino a las de la fracción de la burocracia que se cubrió con las banderas democráticas. Se produjo una gran confiscación política. La falta de dirección revolucionaria de esas masas levantadas las llevó a ceder el terreno a los “reformistas”. El fracaso del golpe provocó un vacío de poder, y las diferentes repúblicas comenzaron a proclamar su independencia. Las burocracias locales, frente al derrumbe del poder central, comenzaron a tomar en sus manos el control de sus Estados locales. 
 Yeltsin después del golpe gobernó por decreto. No le importó toda la demagogia democrática que desarrolló durante el golpe. Uno de sus principales decretos fue la prohibición del Partido Comunista por considerarlo una organización criminal tras haber estado a la cabeza del golpe. Una medida que hería de muerte a Gorbachov, secretario general del mismo. “Brent Scowcroft -quien era entonces asesor de Seguridad Nacional de Bush- escribió años después que ‘el golpe frustrado aceleró la declinación de la autoridad central, en particular la del Partido Comunista’ y que ‘Yeltsin aprovechó cada oportunidad para humillar a Gorbachov y para dejar en claro quién era el que ahora daba las órdenes’. ‘Los signos eran inequívocos. La era Gorbachov había terminado’” (Infobae 21/8/2021). Este proceso en el cual Yeltsin tomó el control del Estado ruso es denominado por algunos historiadores como el contragolpe. 
 El golpe y el contragolpe marcaron el final definitivo de la Perestroika. Y junto con esto también se cayeron las falsas ilusiones sobre la posibilidad de reformas positivas llevadas adelante por la misma burocracia. Como consideraba el Secretariado Unificado, por ejemplo. Una ilusión del cambio desde arriba hacia abajo, de más libertades e igualdad. En concreto, quedó en claro que no existía un tercer camino entre restauración y revolución proletaria. La posibilidad de regenerar al régimen burocrático quedó evidenciada como una vía muerta.
 El 8 de diciembre de 1991 los presidentes de las Repúblicas Soviéticas locales se reunieron en secreto y firmaron un tratado que disolvió la Unión Soviética. Gorbachov, al enterarse, desencajado ingresó al despacho de Yeltsin y le gritó “¿Pero qué ha hecho usted? ¿qué quiere? ¿qué pasará con las armas nucleares? ¿qué sucederá con las Fuerzas Armadas unidas?. A lo cual Yeltsin le respondió “no le voy a responder nada” Gorbachov replicó “pero yo soy el máximo representante del Estado”. Y Yeltsin sentenció “por poco tiempo”(Actualidad RT, 6/12/2021). Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética se disolvió el 25 de diciembre de 1991. 

 Del fin de las ideologías a la barbarie de la restauración

 El vicedirector de Planeamiento del Departamento de Estado de los EE.UU, Francis Fukuyama, desarrolló toda una teoría sobre el “fin de la historia” en 1992. La tesis sostenía que a partir de la caída del muro de Berlín, la caída de los países del este y la caída de la URSS, se abría una nueva situación; la “posguerra fría”. Consideraba el triunfo eterno del capitalismo liberal frente a la supuesta caída final del comunismo. “El optimismo del punto de vista de Fukuyama es, entonces, completamente empírico y por lo tanto, mistificador, basado en una apreciación superficial (no científica) de esos acontecimientos” (Revista en defensa del marxismo n°2, “Capitalismo y fin de la historia”).
 Fukuyama se basaba en la enumeración de las nuevas democracias que recorrían el globo, sin notar sus claras diferencias. Y en los países del este las viejas burocracias eran más partidarias de las dictaduras, aunque utilizaran fachadas democráticas. Pero al capital le duró poco su “victoria eterna”. Las nuevas bancarrotas capitalistas, las guerras imperialistas y las crisis políticas, así como las rebeliones que sacuden nuevamente al mundo, demuestran la necesidad de una alternativa frente a la barbarie del capital. A pesar de haber incorporado la plusvalía de los obreros de los países del este y China, el capitalismo no ha podido zafar de sus propias contradicciones. 
 La crisis del efecto tequila del 94′ se globalizó rápidamente. El Argentinazo en el 2001, de hecho, fue parte de una crisis internacional. Luego, vendría la crisis financiera del 2008, con la explosión de la burbuja inmobiliaria. Y la crisis actual de guerra comercial, que está llevando al mundo a una recesión similar a la de los años 30′. A causa de la crisis del sistema capitalista la lucha de clases está más viva que nunca. Con la irrupción del 14 y el 18 en diciembre en Argentina del 2017, pero también con ejemplos como el Chubutazo que acaba de obtener un gran triunfo popular. Con la rebelión en Chile, Ecuador, Colombia y Bolivia, con el común denominador de tener por enemigo al imperialismo, al FMI y a sus políticas de hambre. Y, como si todo esto fuera poco, la enorme rebelión acontecida en el mismísimo Estados Unidos en 2020. O la rebelión de los chalecos amarillos en Francia que recorrió Europa. 
 La restauración en la URSS no transformó a Rusia tampoco en una gran potencia capitalista. Al contrario, amenaza con transformarla en una colonia del imperialismo. Ya en la Federación Rusa, para impedir que el remate de las empresas públicas terminara con la disolución nacional, Yeltsin fue sustituido por Putin. Quien desde hace 20 años viene garantizando un proceso de restauración “ordenado” con un régimen bonapartista. “Su rol ha sido el de arbitrar entre las facciones mafiosas que pujan por apoderarse de la propiedad estatal de la época soviética” (El régimen bonapartista de Putin. Prensa Obrera 4/9/2020). Hoy en Rusia existe un creciente desmantelamiento de la infraestructura técnica e industrial. Su economía se sostiene esencialmente en la explotación gasífera y petrolera. Pero el cuadro de la guerra comercial mundial y de las sanciones norteamericanas ha agravado su declive.
 La pandemia del Coronavirus empeoró su situación. Se produjo una caída del PBI por detectarse más de un millón de casos. Una gran demostración de inoperancia de la casta bonapartista y su desesperación por la recesión inminente. Hoy Rusia está al borde de una guerra con Ucrania. Moscú está produciendo desplazamientos de tropas a la frontera para una posible invasión. El imperialismo yanqui y europeo ya adelantaron que no lo permitirán. Y están utilizando este incidente para profundizar la guerra comercial contra el gobierno de Putin. Seguir llevando la restauración hasta las últimas consecuencias, liquidando las empresas estatales que quedan, amenaza con llevar a Rusia a la barbarie. La de la desintegración, la de la desindustrialización y de las guerras. 

 Leo Furman

Pactos de Navidad


Quienes consideraban que el fracaso en la aprobación de Presupuesto 2022 profundizaba un curso de choques entre el gobierno y la oposición de Juntos por el Cambio fueron rápidamente refutados por los hechos. Las acusaciones cruzadas de golpistas y totalitarios fueron reemplazadas por fotos en común y, lo más importante, por acuerdos políticos de importancia que se plasmaron en leyes y pactos con alcance institucional. No primó un espíritu navideño sino la presión del gran capital internacional. Como si a esta altura hiciese falta quedó demostrado que la pirotecnia verbal que caracteriza a la política local no tiene un correlato en divergencias estratégicas en materia económica y social. La terminal de todos bloques políticos que nos han gobernado es la misma: el FMI. 

 Consenso con Georgieva

 Dentro de estos arreglos entre el gobierno y la oposición de derecha resalta el llamado Consenso Fiscal, que fue firmado por los gobernadores del PJ y de Juntos por el Cambio, con la única excepción de Larreta la Ciudad de Buenos Aires. Los lineamientos generales del acuerdo consisten en favorecer una suba de impuestos para lograr el deseado equilibrio fiscal que demanda el FMI para sellar el acuerdo que postergue los vencimientos de los próximos dos años. El acuerdo establece un límite a los gastos de las provincias y a la vez elimina restricciones vigentes a la suba de impuestos. La mayor recaudación no tendrá por destino ampliar derechos sino sustituir las partidas distribuidas por el gobierno nacional. Este ajuste a las provincias ya se viene realizando incluso bajo la pandemia. En el primer semestre de este año las transferencias no automáticas a las provincias se redujeron en un 27,2%.
 El Consenso Fiscal profundiza el carácter regresivo del sistema impositivo de la Argentina. El eje está en la suba de Ingresos Brutos, un tributo que se traslada inmediatamente a los precios finales que pagan los consumidores con independencia de su capacidad económica. La posibilidad de extender el impuesto a la herencia tiene el mismo carácter porque abarca a todas las clases sociales resultando confiscatorio en el caso de las familias trabajadoras. La ausencia de Larreta no debe ser malinterpretada. En la Ciudad de Buenos Aires el gobierno del PRO aumentó en varias oportunidades la alícuota de Ingresos Brutos. No solo eso. Además, impuso el cobro del 1,2% a todos los gastos realizados con tarjetas de crédito, otra medida regresiva que golpea a los consumidores. 
 Las palabras de Alberto Fernández ante todos los gobernadores dejaron en claro quién era el beneficiario de este pacto entre el gobierno y la oposición. Con una claridad que no lo caracteriza, señaló que “este acuerdo nos sirve mucho en la discusión que tenemos con el Fondo, porque nos muestra como un país que proyecta el futuro en términos fiscales racionales y con el consenso de todos los gobiernos provinciales”. Que se queden todos 
El otro gran capítulo de los acuerdos de fin de año tuvo su epicentro en la legislatura de la provincia de Buenos Aires. Sin siquiera guardar las formas mínimas del decoro, oficialistas y opositores de Juntos por el Cambio pactaron un combo recargado: votar el Presupuesto 2022 enviado por Kicillof, incluidas sus leyes impositivas, a cambio de otra ley que elimina las restricciones vigentes a las reelecciones indefinidas de los intendentes. La medida venía siendo reclamada por los alcaldes del peronismo, de la UCR y del PRO. Se trató de una ley transversal, o como a muchos les gusta, una verdadera política de Estado. Nótese que la decisión de eliminar trabas a las reelecciones se realiza luego de un retroceso electoral, especialmente del peronismo bonaerense. Es decir que no pudo realizarse invocando un supuesto sentir popular, que chocaría con limitaciones institucionales. Bien visto es lo contrario: estamos ante una decisión de aparatos desprestigiados que buscan preservarse para cumplir una función de control social de una población cada vez más empobrecida. En el vigésimo aniversario del 19 y 20 de diciembre, Kicillof y la Legislatura provincial dicen “que se queden todos”. Una provocación que veremos dónde termina. 
 Por esas ironías de la política, la decisión en favor de las reelecciones de los intendentes coincide con la llegada de Máximo Kirchner a la presidencia del PJ de la provincia de Buenos Aires. Los barones del conurbano condicionaron el apoyo al hijo de la actual vicepresidenta a cambio de que el kirchnerismo dé su consentimiento a la habilitación de las reelecciones. Un negocio redondo por donde se lo mire. La presidencia del PJ bonaerense tiene mucho menos valor que una intendencia y, por sobre todas las cosas, porque golpea toda pretensión de renovación del peronismo por parte del camporismo. En ese sentido la asunción de un camporista a la presidencia del PJ no cuestiona la continuidad de los “minigobernadores” que dominan la Provincia y han copado buena parte del gabinete de Kicillof. 

 Chubut y el 2022 

Los acuerdos de fin de año entre el gobierno y Juntos por el Cambio tuvieron otro pacto “transversal”: Chubut. En la provincia patagónica las distintas ramas del peronismo y del kirchnerismo pactaron con el PRO y la UCR la habilitación de la megaminería (con todas las denuncias de contaminación), verdadera política de Estado de toda la burguesía. Pensaron que la cercanía de las fiestas sería suficiente para evitar una reacción popular. Pero se equivocaron. La gran rebelión que estalló y que envolvió al conjunto de las ciudades de la provincia obligó a la Legislatura a reunirse de emergencia y derogar la ley. El sentido del pacto chubutense entre todas las fuerzas del régimen ya había sido anticipado por el ministro Cabandié cuando señaló que si queremos dólares para pagar la deuda entonces no podemos cuidar el ambiente. Otra vez, claro, el FMI.
 La rebelión popular chubutense contra todos los partidos del régimen tiene un valor que trasciende la provincia, porque se da en momentos en que por la presión del FMI y del gran capital internacional se ponen de manifiesto tendencias al compromiso entre los llamados partidos de la “grieta”. Dentro de los acuerdos entre peronistas, kirchneristas, macristas y radicales queda el más importante de todos: el que debe firmarse con el propio FMI y que según exigencias de este deberá tener aprobación parlamentaria. La postal de un Congreso avalando un pacto con el FMI equivale a un curso acelerado de formación para la mayoría trabajadora y brinda los elementos para una nueva polarización política, no ya entre fuerzas capitalistas sino entre estas, por un lado, y las que defienden una alternativa de los trabajadores y la izquierda por el otro.
 La masiva movilización del 11 de diciembre que desbordó la Plaza de Mayo y que se replicó en todo el país con marchas multitudinarias es un paso en esa dirección. La tarea inmediata que tenemos por delante es profundizar esa tendencia, llevándola con especial fuerza al movimiento obrero para involucrar a los trabajadores y a sus organizaciones en las luchas que se avecinan. El peso decisivo de la clase obrera en la crisis se demostró en Chubut, ya que el paro de los trabajadores de la pesca fue gravitante para que Arcioni recule en chancletas y ordene derogar la ley. La tarea del Frente de Izquierda-Unidad es ponerse a la cabeza de esta lucha, preparando la respuesta popular a la política fondomonetarista en curso. 
 El 2022 será un año de grandes crisis y de grandes luchas. No solo en Argentina sino en toda América Latina. El desafío para el PO y el Frente de Izquierda y los Trabajadores es simplemente enorme. 

 Gabriel Solano

domingo, 2 de enero de 2022

"Asesinos sin fronteras", el libro póstumo de Eduardo Luis Duhalde


"Mima" MolfiNO y Gustavo Molfino, en Madrid. 

 Una descripción detallada del Estado terrorista 

 El trabajo cuenta el secuestro y asesinato de Noemí Esther Gianetti de Molfino en 1980, el funcionamiento del Batallón de Inteligencia 601 y sus vínculos con la CIA. 

 Durante años, Eduardo Luis Duhalde durmió un promedio de 4 horas diarias: trabajaba más de diez en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que dirigió desde 2003; regresaba a su casa, cenaba, descansaba una horita y se volvía a sentar frente a la computadora hasta entrada la madrugada. Dedicaba la nocturnidad a la escritura, un oficio que "nunca dejó de ejercer", cuenta su hijo, Mariano. Tenía cinco libros en proceso cuando, en 2012 y a los 72 años, falleció. Entre ellos, uno se destacó por ser la obra “más completa hallada” entre sus cosas, que con la ayuda de varias manos, entre las que se destacan las de Cecilia García Novarini, Mariano acabó de armar, editó e impulsó su publicación: así ve la luz “Asesinos sin fronteras”, el trabajo en el que Duhalde desmenuzó el secuestro y el asesinato de Noemí Esther Gianetti de Molfino, en 1980, y con él, el funcionamiento del “cerebro” de la última dictadura cívico militar, el Batallón de Inteligencia 601 y sus vínculos con la Central de Inteligencia de Estados Unidos. 
 “La gran obra de mi viejo es ‘El estado terrorista argentino’, que desentraña el esqueleto de la dictadura en simultáneo a su accionar (sale publicado en 1983), pero este que sale ahora es la muestra concreta de cómo funcionó ese Estado terrorista, muestra en el caso de los secuestros en Perú el sistema armado por el Batallón de Inteligencia 601, su intervención en el exterior y su vínculo con las agencias exteriores de inteligencia”, amplió Mariano Duhalde en diálogo con este diario.
 El recorrido de la vida de Duhalde padre es, siempre, el recorrido de una bibliografía: porque fue abogado, militante, perseguido, estuvo exiliado y regresó, fue periodista, editor y funcionario, pero “siempre, siempre fue escritor”, aseguró su hijo, que encontró “Asesinos sin fronteras” entre las producciones que su padre había dejado inconclusas tras su muerte. Unas cinco entre las que ésta, que él mismo tituló así como se llama el libro que ya está en una veintena de librerías, era la que estaba “más completa”. 
 “Mi viejo terminó el libro en febrero de 2010, pero para cuando falleció no estaba todavía ni en vías de edición”, reseñó Mariano antes de continuar perfilando a Eduardo Luis: “Era un orfebre de la palabra. Un párrafo lo escribía, lo maduraba, lo reescribía, lo iba puliendo”. La producción estaba en su computadora y en varias versiones impresas que iban y venían entre su autor y sus más cercanos colaboradores: su esposa y trabajadores de la Secretaría de Derechos Humanos de los que esperaba esperando “una lectura crítica para determinar así fortalezas y debilidades y definir, una última corrección para ingresarlo a imprenta”, cuenta la “explicación de la edición” que antecede al prefacio y al resto de la obra en la edición a cargo de Tren en Movimiento.
 El operativo que comenzó en mayo de 1980 con el secuestro de Federico Frías en Buenos Aires, continuó con el de María Inés Raverta, Julio César Ramírez y Molfino en Lima, Perú, y finalizó con su asesinato en Madrid en julio es el tercer y último capítulo de “Asesinos sin fronteras”. Es, en rigor, uno de las dos producciones que confluyen en el libro que dejó a punta de corrección Duhalde padre. Porque la investigación sobre ese hecho, que le había llevado toda la vida, estuvo lista para ver la luz cuando su autor consideró que debía contextualizarla: no había sido una operación aislada. "
 Por su trabajo al frente de la Secretaría de Derechos Humanos desde el gobierno de Néstor Kirchner, Duhalde padre tuvo acceso a mucha documentación y, por otro lado, le permitió avanzar con iniciativas de investigación que fueron allanando el camino para construir conocimiento en torno de lo que fue aquel Estado terrorista, “que le sirvieron para confirmar muchas cosas”, aportó su hijo. De sus partes, de sus aliados, de sus funciones. Así, le suma dos capítulos, que son los que preceden al del caso en sí: el primero es una descripción detallada del accionar de la CIA en América Latina y su vínculo con la formación y el funcionamiento de la inteligencia dictatorial en el continente a modo de contexto y sigue con un apartado dedicado exclusivamente a desmenuzar al Batallón de Inteligencia del Ejército 601, “el cerebro del Estado terrorista, como lo definió mi padre”, señaló Duhalde hijo.
 La obra tenía, además, tres anexos. Uno contiene información sobre la campaña que desde el exilio realizó la Comisión Argentina de Derechos Humanos para reclamar por Noemí, un colectivo fundado por él mismo junto a Rodolfo Mattarollo que integraron muches otres militantes y abogades exiliades de la dictadura como Gustavo Roca y Liliana Mazzaferro. El segundo es una transcripción parcial del Informe del equipo de investigaciones históricas del Archivo Nacional de la Memoria sobre el Batallón 601 trabajo que esa entidad realizó durante la gestión de Duhalde padre al frente de la Secretaría de DDHH y que resultó la base del documento que difundió, años después, el Programa Verdad y Justicia. Y el tercero es la publicación del informe que aquel brazo de inteligencia realizó sobre Montoneros, que “por primera vez aparece completo”. 

 La edición 

 La parte de producción de la nota estaba terminada, pero faltaba su otra parte, fundamental: las notas. Se encontraban apenas citadas en el cuerpo principal del libro “en algunos casos con una frase nomás”, contó Mariano. “Tuvimos que buscar los archivos donde estaban las notas, porque él las sabía de memoria y ponía a veces solo una frase para guiarse, pero nosotros tuvimos que buscar libro por libro, revista, documento”, continuó. Ese trabajo estuvo a cargo de Cecilia García Novarini, que sigue desempeñándose en Archivo Nacional de la Memoria con fondos documentales. 
 El armado, la edición, la composición de lo que hoy es “Asesinos sin fronteras” duró años y contó con el impulso de la Fundación Eduardo Luis Duhalde y el aporte de García Novarini, de Mariana Licata, Ricardo Ragendorfer, Mercedes Giménez, Nahuel Bardanca y Graciela Daleo, citados en los agradecimientos. 
 Para 2016 estuvo listo para salir a la luz, pero “el macrismo no nos pareció oportuno para sacar este libro. Nos daba un poco de miedo”, confesó Duhalde hijo en relación al “negacionismo de Macri, de (su secretario de Derechos Humanos, Claudio) Avruj” les “inquietaba un poco”. La llegada de la fórmula “Alberto y Cristina” al gobierno fue una especie de reimpulso: “Dijimos ‘bueno, ahora’”. El tema, entonces, fue encontrar una editorial que “pudiera enfrentar” la publicación de una obra como esa: 562 páginas. 
 Dieron con Tren en Movimiento, que fue “la editorial adecuada”, señaló Mariano, ya que “hace libros hermosos y tiene mucho compromiso con las obras”. “Asesinos sin fronteras” entró en una nueva vuelta de corrección, esta vez en manos de Daleo, quien trabajó “muchos años con Eduardo” y “conoce su escritura como nadie”. 
 --¿Qué aporta “asesinos sin fronteras al proceso de memoria, verdad y justicia en los tiempos actuales? –le consultó este diario al hijo del autor. 
 --El ser humano tiende a olvidar aquello que le genera dolor. Los ejercicios de memoria deben ser permanentes para que no nos olvidemos que estas cosas pasaron, que no fueron errores, excesos, que fue un plan sistemático. Y son fundamentales para no retroceder en materia de derechos humanos la producción de contenidos vinculados a los hechos que hay que recordar, divulgarlos para que todos sepan que no debe volver a pasar estas cosas. La prevención del genocidio es una tarea no de argentina, sino del mundo. Nadie está exento de que vuelva una idea de ultraderecha.

 Ailín Bullentini 
12 de diciembre de 2021 - 01:48

La ESMA, a un paso de convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco


“Esto es importante para la Argentina y también para la región, es un reconocimiento a los millones de desaparecidos que tiene nuestro continente”, dijo el secretario nacional de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, tras firmar el expediente de nominación del Museo Sitio de Memoria ESMA a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. El pliego, de cientos de páginas, será presentado formalmente ante la Unesco, que tomará una decisión a mediados de 2023. 
 Hasta entonces, habrá que “batallar este proyecto que tiene que ser porque el Museo no es patrimonio de la Argentina, sino que es patrimonio de la Humanidad”, apostó la flamante embajadora argentina ante el organismo internacional, Marcela Losardo. “Tenemos todo este tiempo, estoy contenta”, se definió durante el acto de firma y entrega oficial del documento, que se llevó a cabo en las afueras del casino de oficiales donde funcionó el centro clandestino de la Escuela de Mecánica de la Armada, y del que también participaron los ministros de Educación, Jaime Perczyk; de Justicia, Martín Soria; y de Cultura, Tristán Bauer, titular e integrantes, a su vez, de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la Unesco (Conaplu).
 “Que estén sentados cuatro ministerios en este acto significa lo importante que es esta candidatura para el Estado, lo importante que es para el Estado si logramos que este museo se transforme en el patrimonio del Nunca Más”, destacó Pietragalla Corti, quien remarcó que el museo, así como la iniciativa para que integre los lugares del Patrimonio del Nunca Más –como lo es, por ejemplo, el campo nazi de concentración y extermino de Auschwitz-Birkenau, en Polonia o el puente viejo de Mostar, en Bosnia-Herzegovina– “es la mejor respuesta que podemos dar a los discursos negacionistas y de odio que buscan reinstalar planteos que ya superamos hace mucho. Esto que estamos haciendo acá hoy es institucionalizar la memoria”, planteó. El expediente firmado por Pietragalla Corti y entregado a Perczyk contiene información detallada del museo así como del valor histórico y social que tiene el espacio para la sociedad argentina y la región: “Es el resultado de años de trabajo de un equipo interdisciplinario para reunir la información técnica y la documentación del museo que requiere Unesco para presentar la nominación”, señaló Alejandra Naftal, directora del museo. La información abarca desde datos biográficos y edilicios del lugar hasta aquellos que amplían las razones que explican que sea la representación de las crímenes de lesa humanidad que tuvieron lugar durante la última dictadura cívico militar en todo el país, pero también el trabajo de memoria, verdad y justicia que los organismos de derechos humanos, les sobrevivientes y la sociedad han logrado sobre aquellos.
 “Estoy orgullosa de estar al frente de una misión política tan importante”, aseguró Losardo a su turno. Como flamante embajada ante la Unesco –fue antes ministra de Justicia y Derechos Humanos–, será la encargada de dirigir los esfuerzos para llevar la nominación hasta su propósito: integrar el Museo Sitio de Memoria ESMA en la ajustada lista de lugares que Unesco considera que aportan un “valor universal único” a la humanidad. “Nuestra política de derechos humanos es la más importante que tenemos y además un punto en común con la Unesco, porque todo lo que hace tiene que ver con los derechos humanos”, consideró. 
 El documento partirá durante las primeras semanas de enero desde la Cancillería hacia las oficinas centrales de la Unesco en París, Francia, vía valija diplomática. Durante ese mes se presentará al Centro de Patrimonio Mundial del organismo y, a partir de entonces, se abre un período de estudio, chequeo y deliberación de su parte. Se prevé que a mediados del año próximo, una delegación del comité directivo visite el sitio de memoria que funciona en lo que fue el centro clandestino de detención y tortura, además de maternindad clandestina y espacio de trabajo esclavo de la Marina durante el terrorismo de Estado. La definición llegará recién a mediados de 2023. 
 Los ministros que participaron del acto también destacaron la nominación. Perzcyk destacó el “consenso que lograron los organismos de derechos humanos en toda la sociedad” sobre los crímenes de la última dictadura como base de la existencia del Museo, así como “las políticas públicas de derechos humanos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y que continúan en el gobierno de Alberto Fernández”. Bauer también eligió recordar a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, les Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, las agrupaciones de Hijos y de sobrevivientes que “frente a tanto odio y agravio supieron presentar batalla desde la paz y supieron vencer”. Para Soria, el museo “es un emblema del terrorismo de Estado” que, convertido en museo y sitio de memoria significa “sembrar memoria”. Todes se comprometieron a convertirlo en patrimonio mundial. 

 Ailín Bullentini 
28 de diciembre de 2021 - 00:30

Complicidad civil con la dictadura: Cita a indagatoria para exdirectivos de Mercedes Benz


Por el secuestro y la desaparición de trabajadores 

 Después de múltiples demoras, la jueza federal Alicia Vence requirió la declaración indagatoria de Juan Ronaldo Tasselkraut y Rubén Pablo Cueva, exdirectivos de Mercedes Benz, por su participación en crímenes de lesa humanidad en 1977. “Es un gran avance para poner fin a la impunidad de tantos años", celebraron las querellas. 
Tras siete años de demora, y luego de que la fiscalía y las querellas insistieran para que se avance en esta línea, la jueza federal de instrucción 2 de San Martín, Alicia Vence, citó a indagatoria a los ex directivos de Mercedes Benz Juan Ronaldo Tasselkraut y Rubén Pablo Cueva por su participación en crímenes de lesa humanidad contra trabajadores de esa automotriz durante la última dictadura.
 “Es un gran avance para poner fin a la impunidad de tantos años de estos dos civiles cómplices del terrorismo de Estado junto con las patronales”, consideró Pablo Llonto, abogado que representa a la familia de Diego Eustaquio Nuñez, uno de los trabajadores secuestrados y desaparecidos de la fábrica automotriz emplazada en González Catán, y de uno de sus compañeros, Héctor Aníbal Ratto, el único que sobrevivió. Desde el Centro de Estudios Legales y Sociales, que también es querellante en la causa, coincidieron: “Es una decisión que era necesaria. Las pruebas de la responsabilidad de la empresa, y de estos dos gerentes en particular, son muy claras”, apuntó el abogado Tomás Griffa. 
 Los primeros pedidos para que Vence indague a Tasselkraut y Cueva datan de fines de 2014: los señalaban como quienes habían entregado a los 18 obreros de Mercedes Benz --algunos eran delegados-- que fueron secuestrados en la fábrica o en sus domicilios en 1977. Los siete trabajadores que integran la instrucción en San Martín, y por los que se requirió la declaración de los ex directivos, fueron llevados al centro clandestino “El Campito”, que funcionó en Campo de Mayo. Solo sobrevivió Ratto. Para entonces, Tasselkraut era gerente de Producción y Cuevas, gerente de Asuntos Jurídicos. Sobre ellos, la fiscalía apuntó por “haber arbitrado los medios necesarios para indicar y señalar al personal militar (...) a los delegados y empleados” de la firma “para que pudieran ser privados de la libertad y así ejecutar el plan de represión implementado por el entonces gobierno de facto”.
 Además del aporte de listas y de los domicilios de los trabajadores, en la causa figuran algunos otros elementos: desde el testimonio de Ratto, que cuenta claramente cómo escuchó en el despacho de Tasselkraut cómo este daba la dirección de la casa de Nuñez, quien a las pocas horas fue secuestrado, hasta documentación que indica que poco antes de que comenzara la cacería, los directivos de Mercedes Benz se habían reunido con militares, expresando su preocupación por la persistencia de los reclamos de los trabajadores. “Todas las víctimas eran trabajadores con militancia sindical, que la empresa consideraba molestos por sus reclamos”, indicó Griffa. 
 Vence respondió aquel primer pedido con un “téngase presente” y la referencia a algunas medidas de prueba que haría rodar para reforzar las razones para indagarlos. Al año siguiente las partes insistieron, pues la situación estaba en el limbo. Llegó el juicio por la Megacausa Campo de Mayo, que inauguró las testimoniales con el relato de Ratto y el de familiares de los obreros desaparecidos, pasaron los meses, llegaron los alegatos pero de la situación de los empresarios, nada. A mediados de mes, la fiscalía y la querella de Llonto insistieron con un nuevo pedido de indagatoria. 
 El tema, en tanto, incluyó el alegato del CELS, que pidió al Tribunal Oral Federal 1 de San Martín que exhorte al juzgado de Vence para que de una buena vez avance en este sentido. Para los militares juzgados por estos casos --Santiago Omar Riveros, Eugenio Guañabens Perelló, Carlos Eduardo José Somoza, Hugo Miguel Castagno Monge y Carlos Francisco Villanova--, tanto el CELS como Llonto pidieron penas elevadas, de más de 20 años de prisión.
 Finalmente, la orden de la jueza llegó en las últimas hora y fue notificada esta mañana, a un día de comenzar la feria judicial de verano. Tasselkrauy y Cuevas deberán presentarse a indagatoria el 9 y 10 de marzo de 2022. 
 Para las querellas, las razones para indagar a los empresarios estuvieron claras desde un inicio. “Estuvo siempre claro que desde la empresa salieron las listas y las direcciones y que además colocaron personal militar y de inteligencia dentro de la fábrica para espiar a los trabajadores. Los directivos de Mercedes Benz y los gerentes involucrados deben responder como lo fue en el caso de la Ford”, postuló Llonto. Los exjerarcas de la planta automotriz de General Pacheco Pedro Müller y Héctor Sibilla fueron condenados en 2018 por secuestros y torturas a trabajadores de esa fábrica, un fallo que fue recientemente confirmado por la Cámara Nacional de Casación.
 Por su parte, Griffa insistió en que Tasselkraut y Cuevas “debieron estar en el juicio que ahora está finalizando” --de hecho, en 2014 la esa querella apoyó un pedido de la Fiscalía para que Vence demorara la elevación a juicio de la causa hasta tanto definiera la situación de los empresarios, cosa que no ocurrió--. En ese sentido, amplió el abogado: “En el juicio los testimonios de los trabajadores fueron contundentes en vincular a la empresa con los crímenes”. 
 “Es un día de gran avance de la Justicia argentina y más lo será cuando se los procese que es el paso siguiente que corresponde dada la abundante prueba que hay en la causa", concluyó Llonto. 

 Ailín Bullentini
 31 de diciembre de 2021 - 01:17

sábado, 1 de enero de 2022

Jorge Altamira - Historia de la izquierda argentina

Exploración petrolera en Mar Argentino | ¿Qué está pasando en Mar del Plata?

La Guerra de la Triple Alianza: cuando Bartolomé Mitre dirigió la infamia


Hace 155 años tuvo lugar la invasión aliada al territorio paraguayo. Claves para entender por qué y quiénes produjeron este conflicto sin precedentes en el siglo XIX. 

 La Guerra del Paraguay (1865-1870) fue uno de los conflictos militares más importantes del siglo XIX en América del Sur. No existe otra contienda, para esta época, con la cual compararse, teniendo en cuenta el número de beligerantes, la duración en el tiempo, las pérdidas humanas y materiales y la profundidad de sus consecuencias. 
 Sería casi una misión imposible desarrollar más de 5 años de guerra fraticida en una decena de párrafos. Así que nos centraremos en algunos aspectos poco iluminados: ¿con qué objetivo se conformó la Triple Alianza? ¿Y cómo fue que Bartolomé Mitre, el peor general de la historia Argentina, según dicen, llegó a dirigir el ejército unificado de esta alianza? 

 La ruptura del equilibrio del Plata 

Son varias las causas que se han esgrimido para explicar el porqué de la guerra. Antes de entrar en ellas, es preciso aclarar que Paraguay se encontraba aislado económicamente desde 1811, año en que proclamó su independencia. Este aislamiento consistió básicamente en un proteccionismo extremo, que en concreto implicó el desarrollo de una economía “basada en el monopolio estatal de la propiedad del principal instrumento de la producción -la tierra- y de la comercialización de los productos fundamentales de exportación” ("Historia del pueblo argentino", Milciades Peña pág. 227). Dicho monopolio permitió capitalizar ingresos y recursos en manos del Estado paraguayo y que se inicie un proceso de industrialización, que terminó disminuyendo su dependencia del mercado exterior. En resumen, un pequeño país bajo dictaduras estatales caudillescas (el Dr. Francia, la familia López), construyó una economía relativamente independiente y un poderoso aparato estatal centralizado, que incluso contaba con un ejército en mejores condiciones que todos los oponentes infames.
 En este marco se encuadraba el “equilibrio del Plata”, según el cual la sobrevida política y económica del Paraguay estaba íntimamente relacionada a la de la República del Uruguay. La nación paraguaya podía realizar sus exportaciones a través de Montevideo sin preocuparse por el resto de los vecinos de la cuenca del Plata, sobretodo de Buenos Aires con quien ya había tenido problemas de límites territoriales. Pero este equilibrio fue quebrado en 1863 con la invasión al Uruguay por parte del Imperio de Brasil. 
 Uruguay era gobernado por Bernardo Prudencio Berro, representante del Partido Blanco (versión oriental del federalismo, según Milciades Peña) y último aliado regional del Paraguay cuyo presidente era entonces Francisco Solano López. Brasil invadió por mar y por tierra, mientras que el general Venancio Flores, que pertenecía al Partido Colorado (versión oriental de los unitarios porteños) llegaba desde Buenos Aires listo para desplazar a Berro. El gobierno de Paraguay acudió en auxilio de Berro –y del “equilibrio del Plata”- y tras varios meses de enfrentamientos incluido aquel que pasó a la historia como “la heroica defensa Paysandú”, Venancio Flores fue impuesto como nuevo presidente de la República Oriental.

 El Imperio del Brasil y su insaciable sed de territorios 

Hasta aquí es posible deducir por qué Uruguay se involucró en la guerra de la “Triple Infamia”, o mejor dicho, por que Venancio Flores metió al Uruguay en guerra contra su otrora pueblo hermano: porque Flores fue puesto en el gobierno por el Imperio de Brasil y ahora le correspondía devolver ese favor. ¿Y Brasil, qué intereses tenía? 
 El Imperio estaba atravesando una importante crisis. La economía brasileña tenía como base el sistema de producción de plantaciones apoyado en el trabajo esclavo, que ya para esta época era costoso e ineficiente. Por tal motivo, el Imperio recurrió al mecanismo de la expansión territorial y puso en jaque las relaciones con sus vecinos, especialmente con Paraguay, que comprendió los objetivos expansionistas de Brasil y lo que estaba en juego en la agresión imperial al Uruguay.
 Como dijimos anteriormente, retomando el relato de la invasión a Uruguay, Brasil invadió por mar y por tierra y Francisco Solano López representando a Paraguay respondió aquella agresión en defensa de Uruguay en noviembre de 1864, cuando se declaran la guerra los gobiernos de Brasil y Paraguay. 

 La neutralidad mitrista acude a auxiliar al Imperio

 El presidente paraguayo pide permiso en febrero de 1865 al presidente Bartolomé Mitre para atravesar el país, más puntualmente la provincia de Corrientes, para así poder invadir Brasil. Un mes después, aproximadamente, Mitre niega este pedido alegando neutralidad entre pueblos hermanos. Acto seguido, Paraguay invadió Corrientes ante la negativa del liberal porteño y envió una misiva que llegó el 3 de mayo a Buenos Aires declarándole la guerra a Argentina. 
 ¿Y qué motivó a Mitre a negarle el paso a Paraguay, sabiendo que esto sería motivo de guerra? Por un lado, si el presidente porteño aceptaba que el ejército paraguayo se hubiera asentado en Corrientes, lógicamente el Imperio de Brasil hubiera ejercido alguna acción en represalia contra el Estado argentino en formación. Por otro lado, la oligarquía y burguesía comercial porteñas veían en la potencia económica de Paraguay una amenaza al monopolio aduanero de Buenos Aires y a su presidente, el mariscal López, como el último baluarte de resistencia de las provincias del interior que había que destruir para consolidar lo conquistado en la Batalla de Pavón, cuando Buenos Aires derrotó a las fuerzas de la Confederación Argentina. En palabras de Alberdi: “La política actual del general Mitre no tiene sentido común si se la busca únicamente por su lado exterior. Otro es el aspecto en que debe ser considerada. Su fin es completamente interior. No es el Paraguay, es la República Argentina. No es una nueva guerra exterior: es la vieja guerra civil ya conocida entre Buenos Aires y las provincias argentinas, sino en las apariencias, al menos en los intereses y las miras positivas que la sustentan” (Alberdi, Obras Completas, vol. VI, 366 citado en Historia del pueblo argentino pág. 232). 

 La conformación de la Triple Alianza y Mitre como jefe militar 

Varios historiadores sostienen que Paraguay desarrolló para mediados del siglo XIX, gracias al aislamiento y proteccionismo extremo, un aparato militar superior que el de sus contrincantes. Y que incluso podría haber ganado la guerra sino fuera porque se gestó el tratado de la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay, que se propuso destruir al Paraguay. 
 Esta vil unión tuvo lugar el 1° mayo de 1865 y es aquí donde Mitre puso como condición que su suscripción al tratado, iba supeditada a que se lo nombrara como comandante en jefe del Ejército Aliado. Este acuerdo secreto fue celebrado en Buenos Aires en la propia residencia de Mitre con la presencia de ministros argentinos y plenipotenciarios de la región. El secreto duró solo un año, ya que la diplomacia inglesa lo hizo público a toda la prensa en 1866.
 El tratado declaraba que la paz y la seguridad eran imposibles para Argentina, Brasil y Uruguay mientras existiera el “tirano” gobierno de Paraguay, por tanto la guerra no era contra el país sino contra el dictador Francisco Solano López, y ésta no acabaría hasta su derrota total. Mitre se aseguró el mando supremo del Ejército Aliado y para el Estado argentino en construcción, en caso de victoria, el territorio de Misiones y El Chaco en su margen derecha del río Paraguay.

 El carroñero imperialismo británico 

Líneas arriba comentabamos que la diplomacia inglesa destapó ante el mundo la canallada que se estaba gestando. ¿Fue un temprano gesto humanitario ante la calamidad próxima? Ni mucho menos. Inglaterra simplemente trató de contener la ofensiva expansionista brasileña hacia Uruguay o hacia Paraguay. ¿Por qué? Porque si Brasil lograba dominar la región, Gran Bretaña, en plena segunda revolución industrial, veía muy comprometida su influencia directa en el Río de la Plata. 
 A pesar de que Inglaterra no intervino en el conflicto bélico en forma directa, si fue uno de los grandes ganadores al final de la contienda: Argentina se endeudó con la banca británica para hacer frente a las necesidades de la guerra e incluso Paraguay en 1870 -al final de la guerra- contrajo su primer empréstito con Londres por un millón de libras esterlinas. Los piratas ingleses vestidos de comerciantes, banqueros e industriales no perdieron su influencia en la región, más bien avanzaron a paso firme desde la segunda mitad del siglo XIX. 

 Nadia Petrovskaia 
 Sábado 17 de abril de 2021

La educación y la revolución rusa: Makárenko y Vygotski


La revolución rusa de 1917 es hasta el día de hoy el acontecimiento más radical de la historia social humana, en el que por primera vez la amplia mayoría se alzó para derrocar a sus opresores y crear una sociedad sin explotación. Sin obviar el antecedente, a la vez glorioso y trágico, de la Comuna de París (1871) y a pesar del aciago destino que le reservaría la contrarrevolución estalinista tras la muerte de Vladimir I. Lenin (1924), merced del atraso económico previo y el aislamiento político posterior (frustrada la revolución alemana de 1918, y con ella la Revolución internacional), la Revolución socialista en Rusia modeló la historia del siglo XX y lanzó ondas expansivas, que pusieron en jaque a la clase dominante y al orden social burgués, exacerbando la lucha de clases a todo lo largo y ancho del orbe. Previamente a la degeneración burocrática, la democracia de los soviets emprendió el reordenamiento de toda la organización social, como dio testimonio de ello el movimiento constructivista, que persiguió la unión del disfrute estético con la vida cotidiana. El terreno de la educación no sería una excepción y daría frutos señeros en la obra de pedagogos tan influyentes hasta el día de hoy como Antón S. Makárenko y Lev S. Vygotski.

 Antón S. Makárenko 

Antón Semiónovich Makárenko nació el 13 de marzo de 1888, en Járkov, Ucrania, a la sazón colonia del Imperio zarista, y murió el primero de abril de 1936, en Moscú, convertida ya en la capital de la Unión Soviética. Hijo de un trabajador ferroviario, fue un niño intelectualmente precoz y un tanto enfermizo, así como un ávido lector desde los 5 años. Convertido en un joven erudito, conocedor de la filosofía, la astronomía y las ciencias naturales, en 1905, año de la primera Revolución soviética, reprimida por el zarismo, Makárenko ingresó a trabajar como maestro de educación primaria en la misma ferroviaria donde trabajaba su padre. En esta época se aficionaría a la lectura del dramaturgo ruso crítico-realista Máximo Gorki (1868-1936), tanto como a la del periódico bolchevique Novaya Zhyzn (Nueva Vida). 
 Hacia 1914, se especializó en la educación secundaria, en el Instituto Pedagógico de Poltana, en Ucrania, y entre 1918 y 1919, fue director tanto de una escuela secundaria como de una primaria, en Kriukov y Poltana, respectivamente. En 1920, durante el pleno apogeo de la Guerra Civil contra los ejércitos blancos de la reacción y la intervención extranjera, fue nombrado director de un reformatorio juvenil, a instancias del Comisariado para la Instrucción Popular a cargo de Anatoli V. Lunacharski (1975-1933). Ahí se enfrentaría a la dura realidad de los jóvenes huérfanos que sobrevivían entre la mendicidad y la vida antisocial, elementos lumpenizados de la clase trabajadora que oponían una resistencia insolente a los empeños de sus educadores. Ante la inoperancia de toda teoría pedagógica conocida por él hasta entonces, Makárenko hubo de emprender un camino del todo nuevo, a partir del descubrimiento de las necesidades específicas de estos jóvenes durante un episodio de frustración, en el que —fuera de sí— abofetearía a uno de ellos. Esta epifanía la recogería, con toda su experiencia de aquel periodo, en su afamado Poema pedagógico (1935). 
 A raíz de dicho incidente, Makárenko reordenaría integralmente la organización del internado escolar, al que convertiría en la Colonia Gorki, que se organizó, a partir de 1925, en 15 destacamentos de estudiantes que se autogestionaban, nombraban a sus propios representantes e incluso designaban a sus integrantes, teniendo responsabilidad los más grandes sobre los más jóvenes. Ningún estudiante quedaba excluido, en virtud del espíritu de comunidad que imbuía a la Colonia. Los educadores y los educandos no formaban colectivos separados, sino uno solo, en que los primeros tenían la responsabilidad de dar ejemplo de autodisciplina; siendo Makárenko el principal educador, pedagogo y organizador. Cada destacamento emprendía un proyecto educativo autónomo, y así, cada objetivo personal había de coordinarse con los objetivos colectivos. La comunidad aspiraba a una convivencia camaraderil, alternando la subordinación y la dirección. Los dirigentes, a su vez, pertenecían al Komsomol (Juventud del Partido Comunista). El éxito de la Colonia Gorki quedaría de manifiesto cuando ésta decidió trasladarse a Kuriazh, para hacerse cargo de un orfanato con 200 niños, que sobrevivían en condiciones precarias.
 La educación colectivista formulada por Makárenko es una propuesta integral que vincula la práctica económica y la política, en la que los estudiantes son copartícipes de la organización de la vida escolar y de la actividad productiva dentro de la misma, tendiendo lazos de respeto, autoridad compartida y disciplina. Aunque constituye un método que se desprende de la práctica antes que de la teoría; es por ello mismo que encuentra su coherencia con la concepción histórico-materialista de la vida humana, en el marco de la construcción de la sociedad revolucionaria, pues en ella, la incorporación de la educación y el trabajo debe tender a la disolución de la división social entre el trabajo físico y el intelectual. Su enfoque pedagógico también fue innovador, oponiéndose al naturalismo rousseauniano de la escuela suiza, entonces en boga. Para Makárenko, las necesidades sociales preceden a las necesidades del niño, pues el niño mismo es ya un producto social y no un ser natural; nace ya socializado, en medio de un entramado de relaciones previamente establecido. 
 En el contexto de la lucha política por la transformación de la sociedad, el método colectivo se impone en la pedagogía sobre el método individual, pues ella misma es una obra social: “Es ante todo [la pedagogía] un trabajo de organización”. Ésta tiene como objetivo que la disciplina, en vez de inhibir al educando, sea una actitud autoconsciente. De ahí que tome provecho de las enseñanzas que se desprenden del trabajo, pues éste disciplina al ser humano en forma consciente y lo fortifica. Siempre que el trabajo sea variado y equilibrado (en oposición al trabajo enajenado), éste provee de una alegría consciente y brinda desarrollo, tanto físico como intelectual. Junto con este medio de desarrollo personal, la escuela debe brindar una educación política, privando incluso sobre los padres, pues la comunidad escolar se inscribe a su vez en la comunidad nacional. El desarrollo en el ambiente escolar debe dirigirse a fines concretos, en un ambiente ordenado y grato que incluya el juego como actividad fundamental, pues éste enseña compromiso y respeto, además de forjar tradiciones que dan continuidad a la tarea de generaciones pasadas y cohesionar al colectivo. 
 A pesar de la oposición a sus métodos, que tuvieron en la propia Nadezhda Krupskaya (1869-1939) —entre otros adeptos a la escuela suiza— a una detractora, el modelo de Makárenko se desprende del concepto antropológico dialéctico-materialista, según el cual el ser humano organiza y produce su propia realidad mediante el trabajo. Makárenko coloca a la educación en perspectiva con las necesidades de una transformación social profunda, que posibilita el propio modelo y le da sentido. Si bien el pedagogo ucraniano se adaptó a la contrarrevolución estalinista, gracias a su genio pedagógico, no fue inmune a las sospechas y la persecución que medraban en el ambiente (se rumoró que habría muerto envenenado), ni a la malversación posterior de su modelo pedagógico.

 Lev S. Vygotsky 

Lev Semiónovich Vygotski nació en Orsha, Bielorrusia, el 17 de noviembre de 1896, y falleció en Moscú, Rusia, el 10 de junio de 1934. El segundo de ocho hermanos, durante su juventud fue aficionado al teatro y a la pintura. Entre 1913 y 1917, estudió medicina, leyes y filosofía, para avocarse finalmente a la psicología; que lo acercaría de nuevo al campo médico. Tras la Revolución de Octubre, ejerció la docencia en favor de los trabajadores, enseñando gramática rusa y literatura, psicología, lógica, estética e historia. Entre 1919 y 1920, permaneció internado por una grave pulmonía, que mermaría en adelante su salud; razón por la cual se entregó a una febril actividad científica, previendo que su vida no sería larga. En 1924, se casó con Rosa Nóievna Sméjova, madre de sus hijas: Guita y Ásya. Y un año después, el Comisariado para la Instrucción Popular lo asignaría para hacerse cargo del Instituto Defectológico Experimental, donde se estudiaban los defectos que obstaculizan el aprendizaje; desde los cognitivos hasta los fisiológicos.
 En su principal trabajo teórico, Psicología pedagógica (1926), recogería el fruto de su investigación, en la forma de su teoría del proceso de internalización. De acuerdo con su perspectiva, la educación no es un proceso pasivo, en el que se vacíen los contenidos pedagógicos en las mentes de los educandos, sino que, por el contrario, se trata de un proceso de autoformación activa, que se produce mediante una apropiación gradual y progresiva de determinadas operaciones sociopsicológicas, a las que denominó instrumentos de mediación, y que se adquieren a través de la cultura social; la imitación y repetición de patrones aprendidos socialmente los integra finalmente en el propio psiquismo. Como resultado de este proceso, la actividad psicológica de los sujetos del aprendizaje se reorganiza, llevándolos a un autodominio progresivo. 
 A partir de sus observaciones, mediadas por el método dialéctico-materialista, que la Revolución bolchevique había puesto a la orden del día en todos los ámbitos de la ciencia, Vygotski concluyó que el desarrollo del psiquismo humano es el producto de la interrelación de dos planos del pensamiento: uno interpsicológico y otro intrapsicológico, que se vinculan para interiorizar los instrumentos de mediación. “Todas las funciones psicológicas se originan como relaciones entre seres humanos.” La concreción de las funciones psicológicas superiores en la mente individual sólo puede ser el resultado de la interacción social, si bien la misma tiene un desarrollo singular que es propio de cada ser humano particular. El plano interpsicológico y el intrapsicológico se relacionan dialécticamente, pues la realidad no se reproduce en la mente, sino que la transforma (no en formas unívocas, sino múltiples); la internalización es un rasgo propio de la psicología humana y de la manera —social— en que se relaciona con el mundo, transformándolo y transformándose, a diferencia de la relación unilateral que es propia de la psicología animal.
 El terreno privilegiado del proceso de internalización es el lenguaje. En el curso de su desarrollo y merced de las interacciones con el mundo social, los términos del lenguaje cotidiano van adquiriendo gradualmente un uso intelectual, que conduce al pensamiento sucesivamente hacia los procesos abstractos. Los procesos mentales superiores son de naturaleza eminentemente social; a lo largo de nuestro desarrollo temprano, las palabras tienen primero un significado emocional, para luego designar objetos concretos y volverse finalmente abstractas, con la madurez. Este trayecto evolutivo de la capacidad comunicacional humana es inconcebible como un proceso independiente y ajeno a la interrelación con otros seres humanos, mismo que además se integra como parte del propio proceso histórico del desarrollo de la sociedad. 
 Incluso a un nivel fisiológico, el pensamiento y el lenguaje están estrechamente ligados, pese a contar con orígenes neuronales distintos. Antes de los dos años, estos procesos, el de nombrar y el de representar al mundo, son procesos diferenciados, pero los mismos convergen eventualmente para conformar un comportamiento específicamente humano: la dualidad del pensamiento verbal y el lenguaje racional. “En la filogenia del pensamiento y el lenguaje, son claramente discernibles una fase preintelectual en el desarrollo del habla y una fase prelingüística en el desarrollo del pensamiento […]. El pensamiento verbal no es una forma innata, natural de la conducta, pero está determinado por un proceso histórico-cultural y tiene propiedades específicas y leyes que no pueden hallarse en formas naturales del pensamiento y la palabra.” Mas, dicha integración es el resultado inequívoco de la sociabilidad, que sin ella se vería truncada. 
También en el juego se puede apreciar el proceso de elaboración del significado abstracto, pues por medio suyo se superan las funciones mentales elementales (memoria y atención), para brindarle características críticas al desarrollo de las funciones superiores (análisis, síntesis, reflexión y abstracción). El juego es una actividad determinada por ideas antes que por objetos; formando una etapa transitoria en el proceso de abstracción, en la que se extrae un significado originado en lo real para colocarlo en un nuevo objeto; como lo hace el infante que monta una escoba como si fuese un caballo. El juego es una realización ilusoria de deseos irrealizados, haciendo de la imaginación una forma específicamente humana de la actividad consciente, misma que incluso llega a adquirir independencia, hasta convertirse en un juego sin acción. También mediante el juego, que exige a menudo la observancia de acuerdos, se derivan los reglamentos sociales; por medio suyo se ejercita la autorregulación desde etapas tempranas del desarrollo. 
 El proceso de aprendizaje consigue realizarse, en última instancia, dentro de lo que Vygotski denominó la zona de desarrollo próximo, que representa la brecha entre el nivel de desarrollo real y el de desarrollo potencial; brecha que se cierra mediando entre las habilidades del niño y las de un mayor, o un par competente, que puedan enseñarle. El modo de presentar las herramientas u objetos de aprendizaje debe permitir a los niños descubrir cómo resolver o realizar por sí mismos una tarea. No obstante, el conocimiento faltante para el niño viene necesariamente de un ambiente organizado socialmente en tres niveles: el nivel interactivo inmediato del adulto particular que interactúa con él, el nivel estructural del espacio de aprendizaje en que se desenvuelve, y el nivel cultural o social general, históricamente determinado.
 “Cualquier función en el desarrollo cultural del niño aparece en escena dos veces, en dos planos: primero como algo social, después como algo psicológico; primero entre la gente como una categoría interpsíquica, después dentro del niño como una categoría intrapsíquica.” La manera preclara como Vygotski describió la dimensión social del aprendizaje tuvo la suerte de otros tantos productos culturales de la época soviética previa a la contrarrevolución. Si a diferencia del de Makárenko (quien fue idealizado en el cine real-socialista), el trabajo de Vygotski fue objeto de censura ya desde 1933, ambos pedagogos dejaron una huella en la cultura universal que sólo sería apreciada enteramente por la posteridad, fruto del afán transformador de la Revolución socialista. 

 Francisco Lugo de La Izquierda Socialista (CMI-México) -diciembre 15, 2021