viernes, 13 de agosto de 2021

La UBA, dos siglos en el camino de la excelencia

La Universidad de Buenos Aires es la mejor de habla hispana por séptimo año consecutivo y la única pública y gratuita que está en el top 100 del ranking mundial. 
 Cuna de premios Nobel, presidentes y otros egresados ilustres, la Universidad de Buenos Aires (UBA) se convirtió en sus 200 años de historia en sinónimo de excelencia académica en todo el mundo. Esta casa de estudios superiores, que fue la primera fundada tras la independencia de la Argentina, festeja su bicentenario como la mejor de iberoamericana, alcanzando el puesto 69° en la lista de las mejores de todo el planeta.
 De acuerdo al afamado ranking QS, uno de los principales del mundo, la UBA se consolidó como la mejor universidad de habla hispana por séptimo año consecutivo. Según informaron orgullosos desde la casa de estudios, la universidad de Buenos Aires “conquistó algo inédito” ya que es la primera que se mantiene durante tantos años como la mejor de la región. 
 Pero eso no es todo: la UBA es la única universidad pública, masiva y gratuita que se ubica dentro del top 100 del ranking mundial. En este sentido, honrado por representar a la mejor universidad hispanohablante, el rector de la UBA desde 2014, Alberto Barbieri, aseguró que “este resultado es, fundamentalmente, un reconocimiento a las y los estudiantes, docentes, investigadores y no docentes que con su trabajo cotidiano construyen la mejor universidad pública de la región”. 
 La casa de estudios es la mejor de Iberoamérica y ocupa el puesto 69° en el ranking mundial de universidades, que este año calificó a 1.673 instituciones. 
La institución que supo formar a 5 premios Nobel y a 18 presidentes argentinos en los últimos 200 años, en la actualidad le abre las puertas de sus 13 facultades a más de 300 mil estudiantes, entre ellos 28 mil extranjeros, instruidos gracias a la incesante labor profesional de más de 24 mil docentes y 13 mil trabajadores y trabajadoras no docentes. 
 El ranking de la compañía británica Quacquarelli Symonds, encabezado por la Massachusetts International Technology (MIT), la Stanford University y la Universidad de Harvard, calificó este año a 1.673 universidades de todo el mundo de acuerdo a sus niveles de investigación, a la calidad de la enseñanza, a la reputación con los empleadores y a su grado de internacionalización. De acuerdo a ciertos parámetros evaluativos, la UBA se ubica dentro de las mejores 50 instituciones a nivel internacional en cuanto a su reputación académica y al prestigio de sus empleadores, índices que miden las percepciones de académicos internacionales sobre las mejores instituciones en materia de investigación y a las que ofrecen los profesionales más capacitados de todo el mundo. 
 A nivel nacional, la UBA es la primera universidad argentina que figura en el nuevo Ranking QS Global de 2021, en el puesto 69°, seguida por la Universidad Católica Argentina (322°), la Universidad de Palermo (391°), la Universidad Austral (400°), la Universidad de Belgrano (465º), la Universidad Nacional de La Plata (581) y la Universidad Nacional de Córdoba (801), entre otras. 
 Nacida el 12 de agosto de 1821, entre guerras civiles y en un territorio dividido, la Universidad de Buenos Aires ha pasado de ser una institución exclusiva para una minoría de varones acomodados a glorificarse como la mejor universidad pública y gratuita del planeta. Si bien es imposible saber con seguridad qué le deparará al futuro a la mejor de habla hispana, puede decirse con seguridad que, durante estos primeros 200 años de historia, la UBA ha demostrado ser un emblema del saber, un baluarte de la investigación y un orgullo del pensamiento nacional.

 Juan Manuel Romero 
11/08/2021

Ecuador: primera movilización nacional contra Lasso


Otra vez, la cuestión del aumento en los combustibles.

 Este miércoles 11 se desarrolló en Ecuador una jornada de movilizaciones y cortes contra el aumento en los combustibles, convocada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y apoyada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie). Estuvieron presentes también los reclamos por la constitucionalidad de la Ley Orgánica de Educación Intercomunitaria (LOEI) y contra la depredación ambiental. En tanto, productores arroceros y bananeros cortaron rutas en reclamo de mejores precios (en el caso del banano, los productores se quejan porque reciben 2 dólares la caja, pero los exportadores la venden a 6).
 Si bien el anterior gobierno de Lenín Moreno debió retroceder en 2019 en su intento de suprimir los subsidios a los combustibles, a raíz de un levantamiento popular, meses después volvió a la carga con un sistema de bandas que posibilita un incremento gradual de los precios. Cuando adoptó esta decisión, en los comienzos de la pandemia, los precios internacionales estaban en baja, pero han ido creciendo sostenidamente desde entonces. El gobierno derechista de Guillermo Lasso, quien triunfó en el ballotage presidencial de abril, mantiene el esquema dispuesto por su predecesor en el cargo. Debido a los acuerdos con el FMI, apunta a ir suprimiendo los subsidios a los combustibles como parte de las políticas de ajuste fiscal. No hace falta explayarse sobre el carácter socialmente revulsivo de esta política. 
 El de los maestros fue uno de los sectores protagonistas de la jornada del 11. Este viernes llegó a su fin una huelga de hambre de más de un mes de integrantes del magisterio en reclamo de la aplicación de la LOEI, una norma con aspectos favorables a los trabajadores que estaba bloqueada debido a dos planteos de inconstitucionalidad. Aunque la Corte Suprema, como fruto de la medida de lucha, dictaminó este jueves la constitucionalidad de la ley (reconociendo, por ejemplo, el derecho a 30 días de vacaciones consecutivos), dejó en suspenso cuestiones relativas al aumento salarial y a un sistema de jubilación especial, remitiendo nuevamente la cuestión a la Asamblea Nacional. 
 El gobierno de Lasso padece una debilidad de origen, dado que su partido -Creo- solo cosechó 12 diputados sobre 137. Para impedir que el correísmo se quedara con la conducción de la cámara, el gobierno debió anudar un acuerdo con Pachakutik (PK, brazo político de la Conaie y segunda fuerza en cantidad de bancas) e Izquierda Democrática (tercera fuerza en número de escaños) que dejó la presidencia del cuerpo en manos de Guadalupe Llori, de PK. A la vez, se rompió su frente con el Partido Social Cristiano, que había hecho un pacto con la UNES de Andrés Arauz y Rafael Correa.
 Los pilares del gobierno son el ajuste fondomonetarista y un plan petrolero y minero para extender estos sectores. Dicha agenda, sin embargo, aparece condicionada tanto por su debilidad parlamentaria como por la sombra del levantamiento de 2019. En estas circunstancias, se ve obligado a buscar la colaboración políticas de otras fuerzas. 
 A raíz del acuerdo con la derecha en el reparto de autoridades, el excandidato presidencial de Pachakutik, Yaku Pérez, se alejó de esta formación política y anunció la constitución de un movimiento político propio. 
 El ajuste de Lasso requiere como respuesta un plan de lucha de las organizaciones obreras, indígenas y estudiantiles. Hay que rechazar todo apoyo político al gobierno y el correísmo; el camino pasa por la independencia política de los trabajadores.

 Gustavo Montenegro

Perú: la primera crisis del gobierno de Castillo


Pedro Castillo junto al ministro de economía, Pedro Francke 

Los explotados no deben subordinar sus reclamos a la “gobernabilidad”. 

 En el mismo acto de asunción del nuevo gabinete estalló la crisis. El nombramiento como primer ministro de Guido Bellido, de Perú Libre, provocó una ola de críticas de los medios de prensa y la derecha, por encontrarlo “radicalizado”, pidiendo que fuera reemplazado. Y los designados como ministros de Economía (Pedro Francke) y de Justicia y Derechos Humanos (Aníbal Torres) se negaron a asumir y se retiraron de la ceremonia. Consideraban que no estaba garantizado que pudieran llevar adelante el programa de convivencia con el gran capital, que habían anunciado en la segunda vuelta de la campaña electoral y en el largo periodo que se tomó la Junta Electoral para reconocer el triunfo de Castillo. 
 Esa misma noche, Castillo se reunió en privado con Francke. Y Bellido sacó un comunicado público dando garantías de que no se iba a tomar medidas contra el gran capital y que Francke iba a poder dirigir la política económica sin ninguna limitación. Esta pulseada la ganó el “neoliberalismo”. 
 Un par de días antes, la elección de la presidencia y vicepresidencias de la Unicameral, también había sido copada por los partidos de la oposición derechista. Versiones fidedignas afirman que esto también fue negociado con el presidente Castillo, para dar más garantías de que el parlamento iba a ser independiente del Poder Ejecutivo. Otro punto para la iniciativa de la derecha.
 Esta es la línea que viene desarrollando el imperialismo y la oligarquía burguesa y sus partidos: presionar para arrancar garantías, limitar el accionar del nuevo gobierno y cortar de cuajo cualquier tendencia a adoptar medidas “populistas”, que den satisfacción a los reclamos de las masas. Están particularmente preocupados porque la lista de Perú Libre y Pedro Castillo fue un imprevisto canal electoral de un proceso de radicalización de amplios sectores de las masas explotadas, en particular campesinas e indígenas.
 Pero la derecha no se conforma con dominar el parlamento y tener metida una fuerte cuña en la política económica. Sigue presionando y amenaza ahora con no darle la conformidad al nuevo gabinete, que de acuerdo a normas constitucionales, debe ser refrendado por el Congreso. Mientras tanto, el ministro de economía ha establecido un acuerdo para que continúe el neoliberal Julio Velarde como presidente del Banco Central y confirmó en su cargo a la superintendente de Bancos y Seguros, Socorro Heysen, “con el fin de cuidar el sistema financiero del país”, y a la mayoría de las secretarías del ministerio, que vienen de anteriores gobiernos “neoliberales”. 
 Hay quienes se alegran porque en el gabinete hay viejos izquierdistas, como Héctor Bejar, líder guerrillero en los 60, nombrado ahora ministro de Relaciones Exteriores. Como si el haber sido guerrillero hace 50 años, fuera una garantía de política antiimperialista. Tenemos fresca la experiencia de José Mujica en Uruguay, que pasó de ser líder de los guerrilleros tupamaros y fuertemente represaliado, a presidente centroizquierdista del Uruguay, saludado por el gran capital. 
 Bejar ya fue funcionario de varios gobiernos anteriores. Se habla de que Perú abandonaría al Grupo de Lima, creado por el yanqui Donald Trump con la participación de los gobiernos derechistas latinoamericanos para alentar planes de intervención imperialista en Venezuela. Pero sus enunciados programáticos no van más allá de la adhesión a tratados de la ONU, pintados de progresistas. 
 Ha quedado claro que no estamos ante un gobierno progresista. Castillo ha reiterado en varias oportunidades su oposición a legalizar el derecho al aborto y los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales. Su relación con las reaccionarias iglesias católica y evangélica son estrechas. Piensa dejar en pie a las represivas Policía y Fuerzas Armadas, comprometiéndose a reforzarlas y a que avancen en su autogobierno (meritocracia). Anunció una política de persecución contra los inmigrantes latinoamericanos, a los que amenaza con expulsar con trámites de no más de 48 horas. En su discurso de asunción, Castillo ha delineado una política punitivista y regimentadora respecto a la juventud: todo joven que no estudie o trabaje, será enrolado en un servicio militar obligatorio. 
 Perú enfrenta una situación de crisis política, incertidumbre económica y polarización social. Las elecciones no han resuelto la crisis política que se produjo con el golpe que destituyó a Martín Vizcarra y la caída una semana después, producto de una fuerte movilización de la juventud, del golpista presidente Manuel Merino. No resolvió la disgregación de las fuerzas políticas burguesas (18 partidos se presentaron a las elecciones y 10 tienen bancadas en el Congreso). Y todos los sectores burgueses dudan de la capacidad del gobierno de Castillo para contener los reclamos de las masas y su potencial movilización. 
 Como parte de la ofensiva para imponer una primacía de Francke en el nuevo gabinete, la burguesía largó una corrida del dólar y una fuga de capitales. La inflación pegó un primer salto. Francke ha declarado que esto se irá “normalizando” y que en el futuro será contenido. Pero… mientras tanto no hay aumento de salarios para siquiera recuperar lo perdido por los trabajadores. Estamos ante el viejo verso que aplica el gobierno de Alberto Fernández en la Argentina. 

 Conflictos

 La crisis sanitaria y la miseria social explotan. Viendo la tendencia latinoamericana a que los explotados irrumpan con levantamientos contra la masacre sanitaria y los ajustes fondomonetaristas, y tomando en cuenta el antecedente inmediato de la caída de Merino por fuertes movilizaciones populares, la burguesía espera que el gobierno pueda contener esta situación. 
 En una nota anterior señalamos la lucha que habían entablado comunidades campesinas del Cusco: “Este domingo 25, masas campesinas en Chumbivilcas, en el Cusco, después de 4 días de huelga… protestando por la autorización dada al transporte minero que destruye sus caminos comunales fueron fuertemente reprimidas con 15 heridos de gravedad…el lunes 26 volvieron a salir al corte de ruta. Uno de sus representantes declaró ante los medios de prensa, que espera que el presidente Castillo atienda sus pedidos, así como ellos apoyaron su candidatura: ‘Se tiene que recordar que el 97% de nosotros lo respaldó’. La lucha de los campesinos del Cusco debe culminar solo con la derogación de la autorización depredatoria a las mineras, no debe aceptarse ‘promesas’ para levantar el movimiento”, decíamos. 
 Pero apenas asumió el nuevo gabinete, el primer ministro Bellido fue enviado a Chumbivilcas. Allí logró que los campesinos levantaran los cortes por 60 días, en los que deberán seguir viviendo bajo las nubes de polvo que levanta el cruce de los camiones. En el contrato de concesión la minera se había comprometido a construir un mineraloducto subterráneo para impedir la polución ambiental. No lo hizo, para ahorrar inversiones. Y como las rutas asfaltadas son insuficientes, gobiernos anteriores tomaron rutas comunales de tierra y las “transformaron” en nacionales. ¿Qué es lo que hay que estudiar? 
 Bellido proclamó desde Chumbivilcas que es la primera vez que el pueblo está en el poder, y que por eso ya no caben protestas sociales, como fue el caso durante 200 años. 
 Otro conflicto similar estalló entre comunidades campesinas y grandes mineras en Las Bambas en Arequipa. Las comunidades campesinas denuncian que estas mineras que extraen cobre, están envenenado las aguas, los suelos de sus poblados, ganado y cultivos. Sin embargo, en una entrevista con la agencia Reuters, el nuevo ministro de Minería, Iván Merino, dejó abierta la posibilidad de que “el proyecto [Tía María] iría”. Las organizaciones campesinas calificaron estas declaraciones como una “traición” del ministro. En la campaña electoral, Castillo pasó como candidato por la zona y prometió, firmando un acta con la población movilizada, que su gobierno no autorizaría este emprendimiento contaminante. Pero ahora, las declaraciones son que van a alentar las “inversiones” de las grandes mineras, aunque… con “beneficios sociales”. 
 Las organizaciones campesinas llamaron “a todas las organizaciones sociales a permanecer alertas para ponerse nuevamente en pie de lucha, si es que el ministerio de energía y minas insiste en su errada actitud”. 
 Este es el camino. No a la regimentación sindical. En otras declaraciones de personeros oficialistas ya había pronunciamientos en contra de huelgas de trabajadores estatales y docentes porque… se debían a la comunidad. Y el gobierno no ha encarado ninguno de los reclamos obreros (anulación del régimen de la suspensión perfecta, convenios colectivos, etc.). 

 Encarar la lucha 

La constituyente es usada por el gobierno para tratar de postergar la organización y salida a la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones. Los problemas –nos dicen- serán resueltos en una asamblea constituyente que vote una nueva Constitución. Pero Castillo ha señalado que esa Constituyente será convocada por el parlamento Unicameral. La Constitución actual, impuesta en época de la dictadura de Alberto Fujimori, no da lugar a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Solo permite “reformas” al actual texto constitucional que sean votadas por el parlamento. Como incluso la derecha tiene mayoría en la Unicameral, ya ha declarado que no va a votar una modificación de la Constitución que habilite a la convocatoria de una asamblea constituyente. 
 La promesa de una futura Constituyente es usada en este momento para frenar la lucha actual de los explotados. La burocracia stalinista de la central obrera (CGTP) acompaña esta política de parálisis y regimentación. Hizo un llamado a la unidad orgánica de la izquierda “a través de la constitución de un Frente por la Democracia y la Gobernabilidad que debe ser el nexo entre el gobierno y la sociedad”. Se trata, nuevamente, de una política de colaboración de clases. De un corset puesto a las necesidades de las masas obreras y campesinas de pasar a la acción directa por sus reclamos, como encararon las comunidades campesinas del Cusco y Arequipa contra las patronales mineras. 
 El espantapájaros de que la derecha amenaza la gobernabilidad es usado no para organizar la movilización popular, sino para frenarla. La “gobernabilidad” giraría en torno a no provocar con reclamos y luchas a las patronales y la derecha.
 Solo un pueblo movilizado puede derrotar cualquier aventura derechista. Y para que el pueblo trabajador se movilice es necesario encarar la lucha por sus reclamos.
 La vanguardia obrera, estudiantil y campesina y los partidos de izquierda que tienen claro esto deben confluir en plenarios regionales y un gran congreso nacional para votar una plataforma político-reivindicativa y organizar un plan de acción para su concreción. Una verdadera asamblea constituyente deberá ser soberana. Y eso solo será impuesto por la movilización revolucionaria de las masas explotadas. 
 Sucesivas y crecientes crisis irán perfilando la salida política del Perú. El problema vital es que la clase obrera avance en la organización política independiente para poder convertirse en una alternativa política. La creación de un partido obrero revolucionario es imperiosa. 

 Rafael Santos

¿Sobre quiénes recae la carga impositiva del país?


Acerca del debate suscitado por los dichos de Tolosa Paz.

 Las recientes declaraciones de Victoria Tolosa Paz sobre que habría que aplicar una “presión más fuerte sobre las grandes empresas” despertó la indignación de varios integrantes de la oposición derechista, quienes asociaron la fuga de algunas multinacionales del país a una supuesta sobrecarga impositiva. No obstante, la candidata a diputada nacional del Frente de Todos se desdijo rápidamente alegando que la habían “sacado de contexto”, dando muestras de su naturaleza profundamente propatronal. Ahora bien, ¿es cierto que el grueso del peso impositivo de Argentina recae sobre las espaldas de los capitalistas? 
 Si bien candidatos como Ricardo López Murphy y Martín Tetaz de Juntos por el Cambio o José Luis Espert le adjudican a la gestión presidencial de Alberto Fernández haber aumentado los impuestos que pagan los empresarios, lo cierto es que en la recaudación impositiva del país está compuesta en mayor medida por gravámenes al consumo como el IVA, afectando particularmente al bolsillo popular. 
 De todas formas, es preciso mencionar que la oposición patronal, que puso el grito en el cielo con los dichos de Tolosa Paz, votó junto al oficialismo el descongelamiento de Ingresos Brutos, impuesto que cobran las provincias, porque son conscientes que esta suba no afectará un ápice a las patronales, las cuales rápidamente trasladarán el aumento al precio final, perjudicando a los consumidores. 
 Como señalamos, Fernández comenzó su mandato reponiendo el IVA sobre los productos de la canasta básica de alimentos. De este modo, tanto un multimillonario como un trabajador desocupado pagan un adicional del 10,5% o el 21% por cada artículo que compran, lo cual da cuenta del carácter absolutamente regresivo del impuesto. Debido al alza inflacionaria, la recaudación del Estado nacional por medio del IVA tuvo un incremento del 96% interanual, representando el 19% de los ingresos tributarios del mes de junio. 
 No ocurre lo mismo con los impuestos a los capitalistas. El ingreso de dinero a través de los derechos a la exportación (retenciones) representa el 13% de la percepción impositiva de junio y lo recaudado por Bienes Personales apenas el 2,6%. 
 En definitiva, en todo este período el gobierno no ha hecho otra cosa que velar por los intereses de la burguesía. Sin ir más lejos, la Ley de Solidaridad ha congelado la alícuota de las contribuciones patronales; a su vez, las exenciones rigen para múltiples sectores como la medicina privada y están previstas en los nuevos planes de empleo tales como «Te Sumo». Esto sin mencionar la connivencia gubernamental con el trabajo informal, donde los aportes patronales no existen, vaciando así la caja jubilatoria y las obras sociales.
 Otro ejemplo de lo regresivo de la estructura impositiva del país es el hecho que más de 730.000 trabajadores se vean en la obligación de tributar Ganancias, con una escala que grava desde el 5% al 35% del salario a partir del mínimo no imponible de $150.000. Mientras tanto, las alícuotas del Impuesto a Bienes Personales tienen un tope del 1,25%, beneficiando así a quienes cuentan con un patrimonio mayor.
 Las prebendas al gran capital han sido la norma. Para empezar, las retenciones a la soja y otros productos se redujeron el año pasado un 3% en octubre, 2% en noviembre y 1% en diciembre. Evidentemente congraciarse con los sectores exportadores es una cuestión de primer orden para el gobierno en su búsqueda de recolectar divisar para destinarlas al pago de la deuda. En el caso de las petroleras las concesiones han sido mayúsculas: en mayo del 2020, mediante un decreto presidencial, se las eximía del pago de derechos a la exportación en caso que el precio internacional de petróleo estuviera por debajo de los 45 dólares. A su vez, las retenciones a las mineras bajaron del 12% al 8%. 
 Por otro lado, la nueva ley de Biocombustibles preserva múltiples exenciones impositivas para la agroindustria, la cual no tributa ni el impuesto a los Combustibles Líquidos ni el impuesto al Dióxido de Carbono; y, a su vez, la legislación les concede la devolución del IVA y la amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias.
 El reclamo de una reforma que libere de impuestos al capital con la promesa de atraer inversiones es en definitiva el libreto del FMI, que Alberto Fernández toma para ramas clave, como hidrocarburos, agroindustria y automotrices. 
 La propiedad terrateniente es otra de las grandes beneficiadas por la política tributaria de los sucesivos gobiernos. Sucede que el Impuesto Inmobiliario Rural está atado al valor fiscal de la tierra, el cual mucho menor al valor de mercado, por lo tanto, estamos hablando de una carga impositiva ínfima. En comparación paga más impuestos una familia de clase media que es propietaria de una vivienda urbana, que un terrateniente con miles de hectáreas. 
 Por otro lado, las tímidas declaraciones del Frente de Todos acerca de los «impuestos a los ricos» no pasan de la demagogia. En primer lugar, vale recordar que lo recaudado con el Aporte Solidario a las Grandes Fortunas -por única vez- fue en un 75% a subsidiar a las patronales, entre ellas los pulpos petroleros. A su vez, la suba de algunos impuestos durante el gobierno actual y la aplicación de otros, como por ejemplo, el del 30% a la compra de moneda extranjera, no tuvieron como objetivo atender las demandas sociales, por el contrario, obedecieron a las exigencias del FMI sobre reducir el déficit fiscal, y, en el caso del Impuesto País, desalentar la compra de dólares. Es decir, en estos casos también la prioridad oficial estuvo puesta en el rescate de una deuda usuraria y complacer a los capitalistas.
 Como hemos visto, las empresas son las grandes ganadoras de la política fiscal del gobierno, sin embargo, eso no les impide avanzar en despedidos, topes salariales y mayor precarización laboral. Por lo tanto, debemos dar lugar a un planteo que priorice los intereses de los trabajadores para que deje de recaer sobre ellos la mayor parte del peso impositivo del país.
 Es necesario, entonces, abolir los impuestos al consumo como el IVA y a la vivienda única. Anulación del impuesto al salario. Reposición de los aportes patronales. Por un impuesto permanente y progresivo a la propiedad terrateniente, a las petroleras, las mineras, al capital agrario, la renta financiera y al gran capital en su conjunto. Los recursos nacionales deben tener como destino la satisfacción de las necesidades populares y el desarrollo nacional. La ruptura con el FMI y el cese del pago de la deuda se inscriben en este programa de salida a la crisis en favor de las mayorías. 

 Sofía Hart

Plan Argentina Programa, “espejitos de colores” en campaña electoral


Los anuncios de Alberto Fernández en Tecnópolis son beneficios a las empresas y precarización laboral para los jóvenes. 

 Los anuncios de Alberto Fernández en Tecnópolis sobre el plan Argentina Programa son un nuevo maquillaje electoral, presentado con bombos y platillos para captar el voto joven y darle alguna respuesta a la militancia kirchnerista en pleno ajuste para pagarle al FMI. El gobierno relanzó la segunda etapa de un programa de formación de programadores de software (#YoProgramo), de la mano del Te Sumo, donde pequeñas y medianas empresas son premiadas con subsidios y rebajas impositivas si contratan empleados de 18 a 24 años de edad. Guardado bajo siete llaves, casualmente fue relanzado en marco de lo que llaman «la Semana de la Juventud«. 
 Son espejitos de colores, sencillamente porque este programa jamás fue anunciado para la inscripción libre y abierta a quienes quisieran entrar. En Tecnópolis presentaron la segunda etapa, de dos. La primera fue el año pasado y luego la inscripción está cerrada hasta septiembre. Solo siete mil chicxs están dentro de la segunda etapa del #YoProgramo y podrán anotarse en el supuesto subsidio para adquisición de una PC ($90.000) y acceder a tarjetas de carga de créditos para internet ($10.000 en tres cuotas de $3.300). Pero para poder cursar en este programa (con duración de casi un año) se deben cumplir requisitos como… ¡tener internet y una computadora! 
 Cuatro días antes de este acto oficial, la juventudes piqueteras cortamos las calles en todo el país y acampamos 24 horas frente al Ministerio de Educación para exigir que se garanticen dispositivos y conectividad para poder seguir estudiando. Tenemos un recorrido de cinco jornadas nacionales de lucha con movilizaciones a Educación, y en ese marco nos reunimos con el Enacom (ente nacional regulador de las comunicaciones), ¡pero jamas nos informaron de ningún programa de acceso a tecnología! Parece que solo el instituto fantasma de juventud (Injuve) que maneja La Cámpora puede participar de la inscripción.
 Otra crítica que se puede esbozar acerca de esta fachada del Argentina Programa es que los fondos son propiciados por el Ministro de Desarrollo Productivo, dirigido por Matías Kulfas, vía la Subsecretaría de Economía del Conocimiento. Esto porque el objetivo de promover la formación de programadores de software tiene de fondo el fomento de, por ejemplo, diseñadores de nuevas APPs para empresas como Mercado Pago, Rappi, Glovo, Pedidos Ya, plataformas con las que el capital se apoya en el desarrollo tecnológico para imponer un régimen de contratos basura y la superexplotación sin derechos laborales. 
 Alberto Fernández dijo en en Tecnópolis que su gobierno hará «de internet un servicio público para que llegue a todos los argentinos y las argentinas y que no nos estafen ni nos roben con las tarifas». Pero las juventudes piqueteras no tuvimos respuestas en las entrevistas con los funcionarios del Enacom, que se mostraron siempre impotentes frente a las compañías de telefonía e internet. Es más, tienen un fondo multimillonario destinado a conectar wifi en barrios populares ¡y no lo han hecho! 
 El camino que ofrece este gobierno «progresista» a la juventud es lo mismo que tanto le criticó al macrismo: la “meritocracia” y el “emprendedurismo”. Ahora la presentan como posibilidad de crear tu propia pyme o microemprendimiento. El Injuve solo puede promocionar un programa de «reducción en aportes patronales y reciban un apoyo económico del Estado» a los empresarios a cambio de que exploten a los jóvenes. Otra vez los mismos beneficiados. Por eso Kulfas adhirió públicamente a las quejas de Toyota sobre la formación de la juventud, cuando lo que ofrecen las patronales es trabajo ultraflexibilizado. 
 El gobierno no plantea ninguna salida colectiva que ofrezca un desarrollo nacional tecnológico, con la cantidad y cualidad de fuerza de trabajo y recurso humano que representamos miles de jóvenes en todo el país. La mano de obra juvenil en Argentina está sobrecalificada respecto de la precarización y la desocupación a la que se la condena. Para que la tecnología sea una herramienta que colabore en la liberación de la explotación, tenemos que seguir movilizados y piqueteando con más fuerza. 
 Por eso, el llamado de Alberto Fernández de estar «movilizados y en la calle» es una impostura. Ya antes de asumir su mandato llamaba a quienes luchábamos contra el ajuste macrista a dejar las calles, y hoy le da la espalda a los reclamos de quienes nos venimos movilizando mientras crece el hambre y la miseria. Ambos gobiernos han profundizado las desigualdades.
 El presidente está muy lejos de cualquier «vocación revolucionaria», no solo ahora que es un político burgués en campaña electoral, sino desde sus primeros pasos en la política con la derecha conservadora del Partido Nacionalista Constitucional, para después ser funcionario del menemismo, jefe de campaña de Duhalde presidente y legislador porteño en las listas del privatizador Cavallo allá por el 2000. Su militancia juvenil estaba más cerca de los Milei, cuya propuesta «liberal» es hundirnos más virulentamente en privatizaciones, precarización laboral y ajuste, reforzado con un planteo fascista.
 La Juventud del Polo Obrero que se va forjando en la lucha de clases, pelea contra el sistema capitalista que tiene una política de descarte, la generación de un ejército de desocupados. Los jóvenes somos el blanco de ataque. La lucha por wifi y dispositivos es una bandera que solo levanta de forma consecuente la izquierda y las juventudes que luchamos contra los gobiernos ajustadores, por trabajo genuino y el derecho a estudiar y a formarnos. 
 Para eso, planteamos como primera medida la apertura de los libros de las empresas de telecomunicaciones y la universalización del servicio de internet. ¡Viva la lucha de lxs pibxs de los barrios populares!

 Gabriela de la Rosa precandidata a diputada nacional por el FIT-U en la provincia de Buenos Aires.

lunes, 9 de agosto de 2021

La pandemia no explica la caída de la expectativa de vida en Argentina

La desatención de enfermedades crónicas impugna al sistema de salud.

 En Argentina, por la pandemia, la expectativa de vida retrocedió a valores de una década atrás, algo inusual ya que es un índice que tiende a subir año tras año (el DiarioAR, 4/8). 
 La expectativa de vida (última registrada por el Indec), en 2008-2010, fue de 72,8 para varones y 78,8 años para mujeres. “El desembarco del CoVid-19 apenas empezado el 2020 impactó en esa expectativa, según la estimación demográfica: ese año la esperanza de vida al nacer retrocedió a 72,2 años para los varones y a 78,3 para las mujeres. En el primer semestre de este año la caída no se detuvo: llegó a 71,9 años para los varones y 78,1 años para las mujeres” (ídem). Pero “falta la segunda mitad de este año”, advierten los especialistas.
 El cálculo se realizó en base a los datos disponibles en el 2019, a los que se sumaron los fallecidos por pandemia hasta la actualidad (Leandro González, Ciecs, Conicet). “Los datos para el 2019 eran 73, 5 años para los varones y 79,5 para las mujeres. La caída de la expectativa de vida desde ese momento hasta mediados de este 2021 es de 1,5 años para cada uno de estos grupos” (Ídem).
 Según este estudio, la provincia que evidenció menor expectativa de vida fue Jujuy, en la cual, los varones bajaron de 72,9 en 2019 a 70, 5 en 2020; las mujeres pasaron de 79, 5 a 78, 1 en ese mismo período. Morales estableció una presencialidad compulsiva en las empresas y diferentes lugares de trabajo, escuelas y diferentes espacios cerrados. 
 Pero esta catástrofe no afecta sólo al norte argentino. En ese mismo lapso de tiempo, la Ciudad de Buenos Aires pasó de tener una esperanza de vida de 76 años a 74 para los varones, y de 80,7 años a 79,4 para las mujeres. Larreta, otro cruzado de la presencialidad compulsiva, abre las escuelas a pesar de la información científica a su disposición y se apresura a normalizar la presencialidad en los empleos públicos y en los terciarios. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, la caída fue de 73 a 71,3 años para los varones y de 78,3 a 77 para las mujeres. En Argentina, la mortalidad de los adultos mayores de 60 años por Covid19, representó el 80% de los casos; la edad media de los fallecimientos fue de 72 años, y el 15% de los diagnósticos ocurrieron en esa población (Ámbito, 2/8). 
 La pandemia por Sars-cov2, arrasó con las predicciones de expectativa de vida ya que encontró personas afectadas por enfermedades crónicas, muchas veces no detectadas, y pacientes que evitaron los controles por posibilidad de contagios. 

 Silvia Carranza 
 09/08/2021

."Llamamos a los que sufren el ajuste a no estar atados a los planteos del gobierno" // Del Plá C5N

El otro lado oscuro que destapó el “caso Toyota”


La clase obrera fue expulsada del secundario

 El gerente de Toyota-Zárate tiró la bomba de que en esa localidad no podía conseguir 200 egresados con secundario completo para incorporar a su planta. Fue un ataque a la escuela pública, que aparece frente a la opinión general como una educación sin “calidad”, con docentes sin capacitación adecuada, que no prepara para el mundo del trabajo. El bombazo fue pródigamente expandido por los grandes medios patronales. 
 Paradójicamente, el desborde del patrón automotriz terminó destapando el agudo ajuste contra la clase obrera que pejota-kichneristas y macri-radicales vienen implementando desde hace décadas, que la suma de dos millones y medio de nuevos pobres del actual gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner terminó de consolidar. 

 Es la pobreza extrema, no la escuela 

Un informe lapidario sobre la realidad educativa de Zárate, del Observatorio Argentinos para la Educación, elaborado por el ex ministro de educación macrista, Mariano Narodowski, pinchó el globo que coloca a la educación pública en la palestra y demostró que el problema por el cual el patrón de Toyota no encuentra obreros con secundario completo no es por falta de egresados sino de hijos de la clase obrera en la escuela media. Según el estudio “no hay escasez de egresados en esa zona: de hecho, en 2018 -último dato disponible- había 1.314 estudiantes cursando el sexto año en Zárate”, pero cuando se los clasifica “por sexo y tercil de ingresos, se observa que los varones de familias de menores ingresos –potenciales candidatos a la búsqueda laboral de Toyota– son apenas un 2% del total (son 31)” (Clarín, 7/8). 
 A la pregunta del gerente, Narodowski le responde que los jóvenes pobres sub 25 de Zárate con secundario completo no se postulan de a cientos para trabajar en Toyota, con un salario promedio de $150.000, porque “casi no hay varones pobres con secundario completo en Zárate-Campana” (ídem).

 Fracaso de las reformas educativas impulsadas por el peronismo 

Desde hace décadas, la escuela secundaria viene siendo degradada, adaptada cada vez más a los perfiles educativos exigidos por los capitalistas, que permita a las patronales obtener mano de obra barata a costo cero.
 Esas reformas anti-educativas no fueron avanzadas de políticos liberales sino principalmente impulsadas por el pejota-kirchnerismo, desde Menem en adelante que, con la Ley Federal de Educación, y luego la Ley de Educación Nacional de Daniel Filmus, impusieron definitivamente una enseñanza devaluada, de saberes elementales, de “competencias” requeridas por los grupos empresarios (saber hacer aunque no se sepa por qué) y “habilidades blandas”, es decir, adaptación sumisa de los alumnos/obreros a las normas de explotación capitalista. 
 Adriana Puiggros, ex Directora General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires con Felipe Solá gobernador, y hasta hace poco vice ministra de Educación de Nicolás Trotta, lo definió claramente: “la escuela tiene que potenciar los saberes socialmente productivos que poseen los adolescentes, para que su inserción laboral sea lo más flexible posible” (Revista Novedades Educativas, N° 217, 2009). 
 Pero no hay grieta en esto. Gabriel Sánchez Zinny, el derechista Director General de Escuelas de la ex gobernadora María Eugenia Vidal, puesto en los zapatos de la Puiggros, plateó algo similar, claro que en su propio lenguaje: “las limitaciones de personal calificado impactan sobre la competitividad de las empresas. Ello genera un gran desafío para el sistema educativo: lograr una mejora en la disponibilidad y calidad del capital humano para alcanzar un salto de productividad necesario para sostener una trayectoria de crecimiento a largo plazo, en un contexto global y regional altamente competitivo” (Demanda de capacidades 2020, Instituto Nacional de Educación Tecnológica, junio 2016).
 La súper explotación, la degradación educativa y la pauperización de la clase obrera impulsada por los capitalistas y gobiernos son las causas de aquello por lo cual se queja el gerente de marras.

 El ajuste capitalista en curso y la educación son incompatibles 

El citado artículo de Clarín concluye, de una manera brutal, que el estudio señalado demuestra “que la escuela media “entrega” apenas 31 estudiantes con el perfil para entrar a Toyota” (ídem). Es un planteo discriminador, que promueve una mayor destrucción de la escuela media, que lleva a que si ésta “no entrega” lo que los capitalistas requieren entonces deben imponerse reformas educativas todavía más letales que instrumenten “trayectorias educativas” más devaluadas. Justamente esta es la política desenvuelta por Nicolás Trotta en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, de la cual es rector, y en la que participan todos los sectores de la burocracia sindical docente, especialmente de Ctera.

 ¡Educación Integral para toda la clase obrera!

 Desde el Partido Obrero, Tribuna Docente y el Frente de Izquierda luchamos por una salida obrera y socialista para la educación: Becas que cubran la educación de las/os hijas/os de la clase obrera; programas y pasantías establecidos por la docencia y los alumnas/os y no por las patronales; para los jóvenes que trabajan, 4 horas rentadas a cargo del patrón para que pueda estudiar; para el estudiante pasante, sueldo y condiciones laborales bajo el convenio de la rama de actividad correspondiente; una educación integral que, como señalaron Marx y Engels, elimine “de los jóvenes el carácter unilateral impuesto a todo individuo por la actual división del trabajo”. Frente a la escuela del embrutecimiento, la degradación y el mero entrenamiento laboral que promueven los gerentes como el de Toyota y el gobierno, luchamos por una educación integral para la clase obrera, al servicio de la emancipación de los trabajadores y del pueblo.

 Daniel Sierra

Promesas incumplidas: Alberto pagó $1,4 billones a los bancos y robó casi $150 mil millones a los jubilados


En los primeros siete meses del año, el Banco Central lleva gastados $720.000 millones en concepto de intereses de Leliqs y pases. 

 La noticia de que el Banco Central lleva gastados en lo que va del 2021 $720.000 millones en concepto de intereses de Leliqs y Pases, desmiente de manera categórica las promesas electorales esgrimidas por Alberto Fernández antes de asumir sobre que su gestión le aumentaría a los jubilados, sacando la plata de “la usura que se llevan los bancos con las Leliqs”. Considerando que el monto destinado a haberes previsionales perdió 9,6% entre junio 2020 y junio 2021 con respecto a la inflación, podemos afirmar dónde yacen las prioridades oficiales. 
 Sucede que el gobierno, con el objetivo de intentar contener la inflación y sostener una precaria “pax cambiaria” e intentar evitar una corrida hacia el dólar, continuó con la bicicleta financiera macrista, ofreciendo una tasa de interés del 38% en las Leliqs y del 34% en los pases pasivos -ambos instrumentos del Banco Central- para sacar pesos de circulación, y que los bancos “inviertan” allí en lugar de comprar divisas. De este modo, la deuda acumulada del BCRA alcanza la friolera de los $3,9 billones (11% del PBI); y, en los primeros siete meses del año se pagaron por intereses una cifra casi equivalente a los $721.559 millones que se utilizaron en todo el 2020 con la misma finalidad. 
 Cabe señalar que este negociado fabuloso en favor de los bancos genera consecuencias negativas para el conjunto de la economía nacional. Por un lado, establece una tasa de referencia altísima con lo cual se encarece el crédito en todo el sistema bancario, profundizando tendencias recesivas en la industria. A su vez, el BCRA cancela intereses por medio de la emisión monetaria, echando leña al fuego a la inflación en ascenso. Todo un esquema cuyo único objetivo es «cuidar» las divisas para destinarlas en el pago de la deuda. 
 El enriquecimiento de los bancos mediante esta política contrasta enormemente con la situación de los trabajadores jubilados. Sucede que la nueva movilidad previsional votada en diciembre 2020, que divorcia la actualización de haberes del índice de inflación, ha provocado una caída real de las jubilaciones del 3,16% en el primer semestre del 2021 y del 13% comparado con junio 2020. El gobierno pretende disimular esta confiscación con bonos, que, al no incorporarse al haber, no cuentan para las actualizaciones. Con lo cual, es un sistema de robo eterno típicamente fondomonetarista. 
 Un informe elaborado por Maxi Montenegro en Plan M arroja que, sin contar los bonos, el nuevo cálculo de actualización trae aparejado una pérdida mensual de $578,1 por cada jubilación mínima y de $18.013,2 por cada jubilación máxima.
 Por otra parte, un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso da cuenta que el gasto total en jubilaciones y pensiones en los primeros seis meses de este año ha sufrido una reducción interanual del 9,6% debido al avance de la inflación, lo que equivale a $147.368 millones. Es el monto que el Estado nacional se ha ahorrado en el transcurso de un año a través de licuar las jubilaciones con el aumento inflacionario. En sentido contrario ha ido evolucionando el gasto dirigido al pago de intereses de Leliqs y pases, el cual ascendió un 89% entre julio 2020 y julio 2021, 36 puntos por encima de la inflación del período.
 Si sumamos todo el dinero erogado por el Banco Central desde que comenzó el gobierno de Alberto Fernández para atender el pago de intereses, llegamos a la cifra de $1.441.559 millones, el equivalente a 62.502.558 jubilaciones mínimas.
 Así las cosas, las sumas de dinero utilizadas en la especulación financiera son las únicas que ganan frente a la escalada inflacionaria, que, en el transcurso de un año ha ascendido al 50,2%. Además del deterioro en las jubilaciones, el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, a junio de este año, refleja una caída real en términos interanuales del 5,5% en el monto destinado a salarios públicos, del 8,5% en el caso de la partida dirigida a asignaciones familiares y del 40,8% en el dinero utilizado en programas sociales. Esto último se debe fundamentalmente a la quita del IFE. 
 Como vemos, Alberto Fernández, en un año y medio de mandato, no solo no acabó con “la usura que se llevan los bancos” sino que la profundizó, y, como contrapartida, hundió cada vez más a los trabajadores jubilados. En definitiva, es el resultado de una política al servicio del FMI, contraria a los intereses populares. 
 Desde el Partido Obrero y el Frente de Izquierda Unidad, plantamos la necesidad de una jubilación mínima equivalente a $67.000, haberes previsionales indexados a la inflación, reposición de aportes patronales, el 82% móvil y de poner al Anses y todas las cajas jubilatorias bajo directorios electos por trabajadores activos y pasivos. No al pago de la deuda. Fuera FMI. Nacionalización de la banca bajo control obrero en función de que los recursos del país tengan como destino un plan de desarrollo nacional y satisfacción de las necesidades sociales. 

 Sofía Hart

Lomas de Zamora: la policía de Insaurralde allana locales de organizaciones piqueteras

Durante la madrugada del sábado, la policía de Lomas de Zamora irrumpió de forma intimidatoria en los locales ubicados en Olimpo y Villa Albertina de la organización MTR Votamos Luchar. 
 El hecho sucede dos días después de la represión policial del gobierno de Martín Insaurralde a los mismos compañeros, cuando se movilizaron para intentar acercar un petitorio que contenía diversos reclamos populares, como trabajo genuino y un plan de obras publicas, a la municipalidad. También reclamaban mejoras en el sistema de salud y la asignación de recursos para merenderos y comedores, hoy sostenidos por la voluntad de las compañeras que se ponen al frente de la pelea contra el hambre. El episodio del jueves 5 terminó con balas de goma y palazos, que incluso hirieron a periodistas y fotógrafos presentes en el lugar.
 Hoy, a las 6:30 de la mañana, los compañeros vieron como ingresaban a sus locales, uno donde se encontraba una compañera con sus hijxs y otro donde funciona la panificadora. La represión y el hostigamiento a las organizaciones muestran la manera en que el gobierno municipal de Insaurralde y el provincial de Axel Kicillof responden a las necesidades más elementales y a quienes reclaman contra la desocupación y la pobreza. Sucede que los gobiernos están comprometidos a hacer pasar el ajuste, algo que solo pueden llevar adelante con represión y medidas de adoctrinamiento contra los que denuncian las condiciones de vida de la clase trabajadora. 
 Repudiamos el hostigamiento y la represión del gobierno de Martín Insaurralde hacia los compañeros de MTR Votamos Luchar y exigimos de una respuesta a los reclamos populares. Responsabilizamos también al gobernador de la provincia Axel Kicillof y al ministro de Seguridad Sergio Berni. 

 Prensa Obrera

domingo, 8 de agosto de 2021

¿A qué vino al país el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos?

El imperialismo yanqui presiona en el cuadro de la guerra comercial y tensiones geopolíticas. 

 La llegada al país del norteamericano Jake Sullivan, secretario de Seguridad Nacional de Joe Biden, coloca en el centro de la escena la exposición de la Argentina ante los choques de la guerra comercial entre las principales potencias, entre la subordinación del gobierno de Alberto Fernández al imperialismo yanqui en aspectos estratégicos y la dependencia de las exportaciones a China, entre otros fenómenos contradictorios en un continente convulsionado. La visita del asesor de la Casa Blanca en cuestiones de seguridad pone así sobre la mesa una agenda de amplio alcance, desde las presiones sobre los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, hasta las tensiones geopolíticas que desata la ofensiva de los Estados Unidos contra la creciente influencia de China y Rusia en la región. Según versiones periodísticas, el funcionario comunicará a Alberto Fernández la intención del Departamento de Estado de integrarlo a la mesa de negociación que se concretaría en México con el gobierno venezolano de Nicolás Maduro. El mandatario argentino siempre se mostró partidario de una salida negociada, pero salida al fin, en sintonía con los pedidos de la Unión Europea. Sería una vía blanda tras el fracaso de las tentativas golpistas en el país caribeño, pero en medio de una ola de rebeliones populares que de hecho puso contra las cuerdas al principal aliado regional del imperialismo yanqui, como Iván Duque en Colombia, de la derrota del golpe en Bolivia, y de procesos electorales que han expresado giros políticos de masas como en Chile, Ecuador y Perú. La colaboración del gobierno argentino con la «negociación» emprendida por Biden sería entonces un sostén al poderío estadounidense en una América Latina en ebullición. Por lo mismo, las especulaciones acerca de que sea Alberto Fernández quien suceda al mexicano Andrés Manuel López Obrador como titular de la Celac (Comunidad de Estados Lationoamericanos y del Caribe), a partir de noviembre, operaría menos como un presunto contrapeso a la OEA y el Grupo Lima que como una variante de contención y mediación en medio de profundas crisis de regímenes políticos. En aras de este acercamiento, las Fuerzas Armadas criollas se relamen con la concreción de algún acuerdo para la compra de armamento, rubro en el cual Estados Unidos es (claro) el principal proveedor de la Argentina -con más del 50% según fuentes oficiales de Defensa. El punto fundamental es que, al lado de las rebeliones como la que sacudió a Colombia, y un proceso de grandes movilizaciones populares que como muestra Guatemala siguen emergiendo, el gobierno argentino aparece como un modelo más viable para ejecutar el ajuste fondomonetarista contra las masas, valiéndose de los recursos de contención de la burocracia sindical y las organizaciones sociales integradas al Estado. Su apuntalamiento, entonces, por parte del imperialismo, está dirigido contra las innegables tensiones que cruzan al país y que amenazan con romper este equilibrio. En el itinerario de Sullivan, que arriba a nuestro país desde Brasil, ocupa un lugar preponderante la intención de limitar la penetración de China en la zona, especialmente en medio de la carrera por la instalación de las redes de telecomunicaciones 5G. En este tema, la Cancillería y el Ministerio de Defensa cariocas tuvieron que tomar nota de los reparos estadounidenses ante la licitación que se realizará a fin de año, hacia la cual Huawei aparece como la mejor posicionada (la compañía china viene de abrir un centro de innovación en Sao Paulo). La comitiva norteamericana se completa además con el director de Tecnología y Seguridad Nacional, Tarun Chhabra, y el director de Cibernética, Amit Mital, especialmente para monitorear la situación en medio de las acusaciones de Biden a Rusia por los ciberdelitos. Otro que integra la delegación, el director del Consejo de Seguridad Nacional para el hemisferio occidental, Juan González, estuvo hace unos meses en Buenos Aires y cuestionó el «mercantilismo vacunas» que adjudica a los gobiernos de Vladimir Putin y Xi Jinping, aludiendo a la inclusión en las negociaciones de la construcción de represas hidroeléctricas o centrales nucleares. El contrato firmado con Pfizer, para el cual se llegó al punto de flexibilizar la legislación argentina en función de satisfacer las «exigencias inaceptables» del laboratorio yanqui, se revela así como parte de una trama de subordinación a la presión del imperialismo estadounidense. Como se ve, las tensiones exceden con mucho una mera disputa comercial, aunque hecha luz sobre la exposición que implica la inserción semicolonial en el mercado mundial. China es el principal comprador de las materias primas de los países de América Latina y un proveedor de primera línea en bienes de capital e insumos industriales, pero los capitales yanquis siguen dominando en cuanto a inversión extranjera directa y hasta han acrecentado su participación en el total del 27% a 37% en el último año según la Cepal (en medio de una fuerte salida de capitales). Es el régimen de saqueo el que deja al país a la deriva de la guerra comercial y la disputas por zonas de influencia. Entre los asuntos espinosos que deberá manejar Alberto Fernández con los enviados de Biden hay algunos alusivos a la intención de China de avanzar en infraestructura estratégica, como la concesión de la Hidrovía (cuya licitación, precisamente por eso, terminaría bajo supervisión de la OCDE), como en temas de importancia geopolítica y militar, especialmente la instalación de la base espacial en Neuquén manejada por el ejército del gigante asiático, la construcción de un observatorio lunar en San Juan y el proyecto para construir un Polo Logístico Antártico en Ushuaia con financiamiento chino. En vistas a contrarrestar esta presencia es que se desplegó en febrero la Operación Cruz del Sur, que incluyó el arribo con un buque de la Guardia Costera de los Estados Unidos a la base de la Prefectura Naval Argentina en Mar del Plata, con la cobertura de combatir la pesca ilegal en el Atlántico Sur -de la cual China es la principal acusada. 
 Todo lo dicho revela la ausencia de fundamento de la ilusión del kirchnerismo y el Frente de Todos en que un gobierno demócrata en Estados Unidos resolvería las presiones imperialistas. Sin ir más lejos, uno de los puntos que suplicarán a la delegación norteamericana es el levantamiento de los prohibitivos aranceles a las exportaciones de acero y biodiésel, fijados por Trump y que siguen vigentes. Por lo demás, expresa también el correlato profunda de la postración de la economía nacional al pago de la deuda externa, especialmente la negociación de un nuevo programa con el FMI. Es también lo que se impuso en el «trato igualitario» que exigió el Club de París respecto de los créditos bilaterales que se pagan a China (que financian proyectos de infraestructura). 
 La soberanía nacional solo puede conquistarse rompiendo con el imperialismo, cesando el pago de la deuda externa y quitando a los pulpos multinacionales los resortes productivos estratégicos, empezando por el comercio exterior. En definitiva, solo puede ser obra de un gobierno de trabajadores, con la perspectiva de la lucha por una federación de repúblicas socialistas de América Latina y el Caribe. 

 Iván Hirsch

México: fracaso del referéndum por el enjuiciamiento de los expresidentes


El 1º de agosto tuvo lugar el referéndum llamado por el gobierno presidido por Andrés Manuel López Obrador que debía pronunciarse sobre el enjuiciamiento de expresidentes mexicanos: Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018). Cabe recordar que el texto original que iba a ser sometido a la consideración popular incluía los nombres de estos presidentes, pero la Suprema Corte de justicia dictó un fallo para que los mismos fueran eliminados. Vale la pena decir sobre esta modificación, que no se trató de la mera aplicación de una disposición legal (la legislación mexicana prohíbe que las leyes mencionen nombres y apellidos), sino que había una finalidad oculta consistente en quitarle fuerza, ya que esos nombres están grabados en la memoria colectiva del pueblo azteca como los responsables de corrupción, fraude, asesinatos, narcotráfico, entrega al imperialismo, etc., y podía ser un factor atractivo para los potenciales votantes. Cabe señalar, como ya lo hemos hecho en otro artículo previo al referéndum que el INE (Instituto Nacional Electoral) desfinanció la consulta popular poniendo la mitad de las mesas electorales respecto a otras elecciones y que actuó con renuencia a la hora de publicitar el plebiscito. López Obrador, el presidente mexicano, se apoyó en este argumento, para justificar la escasa cantidad de votantes (apenas el 7% del padrón electoral, unos 6 millones, sobre 93 millones de empadronados). Para tener validez, era necesario que votara el 40% del padrón electoral, 37.400.000 votantes. Es cierto que votó por el sí el 96% de los que acudieron a hacerlo. No obstante, fue una votación no significativa. 

 La responsabilidad del gobierno nacionalista de Morena 

Aunque es cierto que hubo un sabotaje al plebiscito por parte del INE, no lo es menos que el propio López Obrador puso su granito de arena para desalentarlo. Anunció desde el comienzo que no iba a ir a votar, una acción de desaliento a la concurrencia, y en sí misma una devaluación del referéndum. Efectivamente no concurrió a votar y se fue de gira el domingo 1º de agosto. Señaló enfáticamente que estaba en contra de una venganza contra los expresidentes, para justificar sobre su abstencionismo. Un boicot en toda la línea.  Cabe agregar que en varias regiones de México las casillas electorales se armaron bien entrada la tarde del domingo, debilitando la posibilidad de la concurrencia. 

 Un fracaso anunciado 

López Obrador ha declarado que esta exigua votación no constituye un fracaso, afirmando que “la democracia nunca fracasa”. En rigor, como hemos dicho, él ha sido el principal responsable de esos guarismos, por no haber alentado la participación y haber colocado a toda su militancia a votar masivamente; esto implicaba alentar la movilización popular, cuya traducción posterior debía ser la cárcel a los responsables de décadas de crímenes, y potencialmente un choque con los mismos cimientos del estado semicolonial mexicano, cuya gestión apunta a rescatar. No olvidemos que entre sus primeros actos de de gobierno figura la ratificación del tratado de libre comercio con Estados Unidos, como socio menor del T-MEC . El presidente mexicano viene pagando puntualmente la deuda externa mexicana. López Obrador tiene muy presente el contexto de rebeliones populares en América Latina, sobre las cuales ha guardado cuidadoso silencio, a sabiendas de que la tendencia explosiva existente en el continente no es ajena a las masas mexicanas, las cuales padecen salarios miserables (entre 185 y 370 dólares) siendo necesarios entre 420 y 630 dólares mensuales para cubrir el costo de la canasta básica familiar, y el 55% de los trabajadores lo hace en el mercado informal (en negro), avalado por una ley de outsourcing (votada por Morena junto a los partidos de los presidentes que se pretendían juzgar), y de una catástrofe sanitaria, como consecuencia de la política criminal del gobierno frente a la pandemia. 
 También se puede afirmar de un modo concomitante, que la insatisfacción de las necesidades más elementales de las masas mexicanas, el ataque a sus condiciones de existencia, ha sido un factor de desaliento a la concurrencia al referéndum, al que consideraron ajeno y separado de la satisfacción de las mismas. 
 Ahora López Obrador pretende pasar al olvido este referéndum para impulsar la empresa de otro plebiscito que lo ratifique masivamente como presidente al plantear por la afirmativa o la negativa la revocación de su mandato. Una maniobra muy audaz cuyo propósito es distractivo, y además un chantaje al pueblo ya que lo pone ante la disyuntiva de elegir por él o por la derecha. 
 No hay que pedirle peras al olmo: independencia política de los trabajadores y ruptura con el nacionalismo proimperialista de Morena 
 El referéndum del 1º de agosto ha sido apenas un botón de muestra de las limitaciones insalvables de Morena y AMLO, y de los escollos a superar, entre ellos la cooptación de importantes organizaciones de derechos humanos y porciones del movimiento obrero combativo tras una perspectiva opuesta a sus intereses como clase. Habíamos señalado el apoyo al sí en el referéndum sobre la base de dar pasos hacia la independencia política y organizativa de los oprimidos y trabajadores mexicanos sobre la base de un congreso de sus organizaciones de lucha que vote un programa reivindicativo y una salida de los trabajadores contra el capital, superando las maniobras bonapartistas y desmoralizantes del gobierno. Hoy, más que nunca está a la orden del día esa perspectiva. 

 Roberto Gellert

Los pagos millonarios al Fondo y los millones que caen en la pobreza


Panorama político de la semana. 

 No pueden caber dudas de que, por más voluntad que ponga el gobierno, la campaña electoral no podrá ocultar lo inocultable. Mientras en el inicio de la semana se pagaban unos 340 millones de dólares al FMI en concepto de intereses, honrando una sobretasa usuraria, el Indec daba a conocer que entre marzo de 2020 y el mismo mes de 2021 dos millones y medio de personas cayeron debajo de la línea de pobreza. 
 Que esto no puede transcurrir en armonía es evidente, y se vio en una escena sintomática: al volcar en la Panamericana un camión que transportaba alimentos para ser comercializados por Wallmart, la policía se aprestó a reprimir a los vecinos de la zona que se acercaron a llevarse algo para llenar la olla. Cuando los antagonismos sociales se expresan hasta en fenómenos tan espontáneos es porque la tensión se vuelve potencialmente explosiva. 
 Sobre este terreno es que desplega su campaña el Frente de Izquierda Unidad, postulándose como una alternativa política contra el ajuste de todos los que gobiernan y gobernaron hundiendo a las familias trabajadoras en la miseria. Por eso el Partido Obrero levantó una tribuna de denuncia en las puertas del Banco Central para denunciar que mientras el Fondo Monetario se lleva los dólares, en Argentina crece el hambre. Una muestra de que eso domina toda la orientación oficial (y de la oposición patronal) la tenemos en que, después de tanto escuchar a Alberto Fernández hablar de la necesidad de cuidar «la mesa de los argentinos» y del fracaso rotundo en contener los precios de la carne (que treparon 100% en un año), los funcionarios anunciaron que el reciente esquema de restricciones a la exportación será rápidamente flexibilizado. 
 Como ningún bono -dicho sea de paso muy escaso y por única vez- podrá convencer a jubilados y beneficiarios de la asistencia social de que están perdiendo poder adquisitivo a la velocidad de la luz, o disimular que todas las sumas que reciben e incluso el salario mínimo se hallan en niveles de indigencia, el ministro de Economía salió a cubrirse la espalda: la inflación sería una «responsabilidad colectiva». Cínicamente, Guzmán destacó que «los representantes de los trabajadores actuaron en la línea de lo que establecía la ley de Presupuesto», o sea el techo en torno al 29%, mientras que de parte de los empresarios «faltó capacidad de conducción y alineamiento con un proceso colectivo de estabilización». 
 Que en simultáneo la Secretaría de Comercio -en manos del kirchnerismo- habilitara nuevos incrementos del 9% en los precios de los alimentos, que registran subas del 33% promedio en el año (según un relevamiento privado en la Capital), es una confesión de que este desfasaje tiene al Estado como responsable, junto a la patronales. De hecho, los salarios públicos lideran la caída, con unos 40 puntos debajo del IPC en el último bienio. En conclusión, los topes paritarios no son anclas antiinflacionarias, pero sí un aporte en el plan de ajuste para acordar con el FMI. Finalmente, el hecho de gastar las reservas internacionales en pagos de deuda está en la base de la depreciación del peso, y por ende del descontrol de precios, aún en pleno récord histórico de ingreso de divisas por exportaciones. Una manifestación palpable saqueo nacional. 
 Esta frustrada política antiinflacionaria tiene también otro capítulo de confiscación a los trabajadores en beneficio de los especuladores del mundo las finanzas. Es que contra lo que prometieron vehementemente Alberto y Cristina en la campaña electoral de 2019, sobre terminar con bicicleta financiera macrista para devolverle la plata a los jubilados, tenemos que la banca cobró ya por intereses de Leliq y pases más de 1,4 billones de pesos desde que llegaron a la Casa Rosada, mientras que en los últimos doce meses a los retirados y pensionados les robaron cerca de 150.000 millones. En la comparación interanual con la inflación, los jubilados perdieron casi 10% mientras que los intereses pagados a los bancos le ganaron por 36%. Esta farsa de «los que dijeron que venían a terminar con el ajuste» es el motivo central de los spots del FIT-U que desde este domingo estarán en radios, televisión y redes sociales. 
 Desde ya que la oposición derechista de Juntos por el Cambio no puede ofrecer otra cosa que… mayor ajuste. No hablamos solo del fracaso estrepitoso de la experiencia presidencial de Macri y de la propia Vidal en su paso por la Gobernación bonaerense. La exgobernadora y actual precandidata a diputada porteña del JxC salió a denunciar el ruinoso resultado de la ley alquileres, que registran aumentos de hasta el 40%, pero para pedir la derogación lisa y llana sin otra medida alguna, lo que operaría como una liberación de precios. Es decir que afronta el problema de la vivienda exclusivamente del punto de vista de los propietarios e inmobiliarias. 
 Este carácter patronal es entonces lo que aúna a los dos lados de la grieta. Por eso tenemos al ministro de Producción, Matías Kulfas, adhiriendo a los dichos del titular de Toyota y los popes de la UIA contra la calificación de los jóvenes que ingresan al mercado de trabajo, cuando solo ofrecen a esta una creciente flexibilización laboral. La generalización de la precarización laboral se expresa en un dato incontrastable: la cantidad de aportantes al sistema previsional es menor que una década atrás. El contraste de clase lo marcó la extraordinaria movilización de la juventud de las barriadas, con un multitudinario acampe piquetero frente al Palacio Pizzurno que reclamó que se garanticen dispositivos y conectividad para poder estudiar, denunciando el expulsivo ajuste educativo de los Nicolás Trotta y las Soledad Acuña. 
 Lo vimos también en un aspecto nada secundario, como es el intento de normalización de la rentabilidad empresaria barriendo con toda protección sanitaria a los trabajadores, como licencias o protocolos de bioseguridad. Esta es la orientación del decreto que finaliza las restricciones sin reforzamiento alguno de la salud, mientras se expande la contagiosa variante Delta. Es también lo que perfila detrás de la política coercitiva de sancionar a los trabajadores que no se deciden por vacunarse, que evalúa el gobierno nacional y ya implementa el gobernador jujeño Gerardo Morales contra los empleados públicos. Si la preocupación fuera la salud pública, no se forzaría la vuelta al trabajo cuando casi nadie recibió su segunda dosis. 
 Lógicamente que es necesario convencer a toda la población de la necesidad de vacunarse, pero el gobierno y la oposición son un obstáculo para ello. La confidencialidad de los contratos con los laboratorios, incluido el fraude nacional de Sigman con AstraZeneca, junto a las suspicacias incentivadas por la oposición y los medios contra el resto de las fórmulas para actuar como lobbistas de Pfizer, que culminó en un decreto que flexibiliza las leyes nacionales para brindar un blindaje absoluto a la farmacéutica yanqui, todo ello fomenta desconfianza en la población ¡Qué distinto sería si se liberaran la patentes y se invirtiera en el desarrollo científico y la producción pública de una vacuna nacional! 
 Por supuesto, ello no entra en el horizonte de un gobierno cuya política económica nos deja a merced del imperialismo y a la deriva de la guerra comercial entre las principales potencias, situación que la puja por el mercado de vacunas vuelve a poner sobre la mesa. Es con este trasfondo que arribó al país el secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, con una agenda dominada por las tensiones con China y Rusia, pero también por el cuadro de ebullición social que caracteriza la actualidad latinoamericana. Indudablemente, el hecho de que en medio de una ola de rebeliones populares en el continente el gobierno del Frente de Todos esté logrando ejecutar el ajuste fondomonetarista imponiendo todavía un operativo de contención -basado en la burocracia sindical y las organizaciones sociales cooptadas por el Estado-, funciona como un atractivo para el gobierno de Joe Biden. Pero la ofensiva para reestablecer la primacía del imperialismo yanqui en la región es un factor de crisis, porque el carácter semicolonial de la Argentina la deja como pato de la boda de las confrontaciones que dominan el mercado mundial. 
 Con todo, ni los apologistas más furibundos del capital descartan hoy que pueda abrirse dentro de poco un capítulo argentino dentro de las convulsiones sociales de América Latina. Desde las familias que luchan por vivienda hasta el clasismo del neumático que se planta por el salario, las luchas obreras son parte indiscutible del escenario nacional. La campaña electoral del Frente de Izquierda Unidad es una batalla clave en la preparación política de los grandes sucesos que se vienen. 
 Buen domingo. 

 Iván Hirsch, editor de Prensa Obrera.

“La sesenta. Crónicas de una lucha obrera”, la reivindicación del método clasista


Se estrenó el documental realizado por el colectivo de cine militante Silbando Bembas. 

 “El realismo es una corriente artística que se ha propuesto como finalidad reproducir la realidad lo más fielmente posible y que aspira al máximo de verosimilitud”
 Roman Jakobson. 

 Se estrenó esta semana la película “La sesenta. Crónicas de una lucha obrera” en la plataforma Cine.ar, basada en el libro-registro “Sesentazo”, de Santiago Menconi, editado por Editorial Marat, en 2015. El colectivo de cine militante Silbando Bembas desarrolla con material audiovisual tomado en el período de los 42 días de lucha que llevaron adelante ese año los trabajadores de la línea 60, en Buenos Aires, además de material específico de cámaras internas y de momentos de lucha, en el que se interrelacionan factores como el aparato represivo y el aparato institucional del Estado argentino. 
 La línea narrativa de la película evidencia la importancia de la lucha colectiva, y, en imágenes, a la consigna “Si tocan a uno, nos tocan a todos”. Los trabajadores de la línea 60 se veían de cara a la muerte de un compañero en manos de la patronal: la falta de inversión y mantenimiento de las herramientas de trabajo dejaron sin vida a David Ramallo.
 La respuesta por parte del grupo Dota, empresa concesionaria del servicio (que además de tener el monopolio de colectivos urbanos, está diversificada en otros negociados que alternan inclusive servicios médicos, concesionarias y el uso de los subsidios estatales para el propio desarrollo económico), fue el despido de un trabajador, y la decisión tomada por sus compañeros fue manifestarse golpeando a donde más le duele al capitalismo: no cobrar el servicio a los pasajeros. Esto derivó en un lock-out patronal, de un lado, y del otro a un acampe en el lugar, cortes de rutas, asambleas en forma permanente y diversas medidas de acompañamiento a la unidad de la lucha. 
 El relato toma fuerza a partir de la voz protagonista de Menconi, sobre las propias reflexiones de clase respecto de la vida del trabajador: la rutina y la reproducción histórica de la lucha de clases, la unidad de la clase obrera frente al avance feroz del capitalismo salvaje, para el que la vida de los trabajadores es una ficha más sobre el tablero de ganancias. La tensión determinante, a partir de un claro ejemplo de amedrentamiento patronal, desató la solidaridad de clase, y es este el eje disparador de la huelga de la 60. 
 De esta forma, se logra una perfecta articulación simétrica entre texto e imagen de la interacción entre actores de diferentes ramas, las diferentes instancias en las que el Estado aparece como garante de los derechos del mercado, sea para reprimir o para avanzar con la reforma previsional (diciembre 2017).
 En diálogo con Prensa Obrera, Francisco, quien participó de la producción, señala que “la lucha de la reforma previsional de diciembre de 2017 tiene un rol importante en la película, un espacio importante, porque sintetiza un proceso de lucha que continúa hasta el día de hoy: el ajuste del FMI a través del gobierno nacional, tanto del actual como del anterior, a través de las reformas laborales, jubilatorias, marca un poco la agenda y de ahí la necesidad de que el movimiento obrero salga a lucha y a las calles contra el ajuste tanto de Alberto Fernández como de Mauricio Macri. Es lo que le da mucha vigencia al enfoque de la película, y más en un contexto de una crisis fenomenal como la que asistimos, económica profundizada por la pandemia y la crisis sanitaria y que hoy cantidad de sectores de trabajadores están en las calles luchando justamente para frenar ese ajuste, desde la lucha del Garrahan por salario, luchas contra despidos como Bimbo, EDESUR; la propia lucha del sector de transporte, con el 60 a la cabeza, por cuestiones sanitarias incluso por el cupo femenino”. 
 Asimismo, advierte que “la película en algún punto pretende ser una herramienta que permita desarrollar reflexiones, generar un debate y conclusiones de los distintos procesos de organización que se pueden extraer para que se actualicen en este contexto de una avanzada ajustadora, en la cual los trabajadores salen a la calle a pelear; no solo en Argentina sino en otras partes del mundo, como en América Latina con procesos de rebeliones y movilizaciones populares, que requieren balances como trabajadores de las experiencias de lucha”.
 “Con los compañeros de la 60 se construyó, justamente a partir de 2015, una confianza y un relacionamiento producto de que nos acercamos y empezamos a hacer materiales al calor de la lucha que podían dar una mano, para la terrible pelea que estaban dando los compañeros”, relata Francisco. Y concluye que “poner la cámara junto a ellos es un punto de vista político que toma la cámara, se posiciona claramente desde el lugar de los trabajadores, codo a codo, se ve en escenas como en la represión, donde toma el punto de vista de los propios trabajadores”. 

 Julieta Rusconi

sábado, 7 de agosto de 2021

Ana Jemio y Margarita Cruz sobre el Operativo Independencia: el primer episodio del genocidio

Juicio Brigadas de Banfield/Quilmes/Lanús -día 34- Martes 3/8 9:00 hs.

Megacausa Campo de Mayo -día 89- Miércoles 4/8 10:00 hs.

Juicio Contraofensiva II - día 16- Alegato defensa de Ocampo - Jueves 5/8 9:30 hs.

Juicio Vuelos Campo de Mayo - día 35 - Lunes 9/8 9:30 horas

✒️El Frente de Todos y una épica en 30 cuotas

2,5 millones de nuevos pobres en un año

En el último año se sumaron a la estadística 2,5 millones de pobres, pero también muchos indigentes nuevos pasaron a engrosar las estadísticas oficiales. Esto representa que en Argentina hay 18,1 millones de pobres y 5,1 millones de indigentes (Clarín, 4/8). Las mediciones de pobreza son por ingreso, pero si utilizamos medidas multidimensionales de pobreza (acceso a cloacas, servicios, educación y salud, condiciones habitacionales, etc.) la pobreza crece exponencialmente. La pobreza no sólo afecta a desocupados, sino que también crece significativamente entre trabajadores registrados, no registrados y jubilados.
 “La indigencia o pobreza extrema subió del 8,6% al 11,2 % y la pobreza alcanzó al 39,5% frente al 34,6% en igual período de 2020, antes de la irrupción de la pandemia”. Pero esto no es todo, si se toman los ingresos familiares en su conjunto, “2,5 millones más de personas que un año atrás pasaron a vivir en hogares con ingresos insuficientes para comprar una canasta básica” (Clarín, 4/8). Los datos son de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de este miércoles que difunde el INDEC. Estos demuestran un deterioro de los ingresos reales sobre todo de la población que vive con recursos muy bajos.
 La pobreza del primer trimestre de 2021 de 39,5% es menor a cómo cerró el cuarto trimestre de 2020, pero esto se debe a la incidencia del aguinaldo, por lo que metodológicamente es correcto comparar el primer y tercer trimestre con el segundo y el cuarto. “En este caso, el 39,5% es superior también a la cifra de pobreza tanto del primer como del tercer trimestre del año pasado e inferiores al segundo y cuarto trimestre de 2020” (ídem). Así, en 2020 la inflación del primer trimestre fue del 34,6%, 47,2% segundo trimestre, 38,8% el tercer trimestre y 45,2% cuarto trimestre. Y la medición semestral fue del 40,9% en la primera mitad del año y 42% en la segunda. Este aumento de la pobreza es el resultado de haber eliminado las ayudas durante la pandemia (IFE, ATP), y de haber reducido drásticamente el déficit fiscal (0,4%) para llegar a las metas impuestas por el FMI para renegociar los vencimientos de deudas. También se eliminaron los bonos a los jubilados y pensionados con haberes mínimos que se dieron en el primer trimestre de 2020 (ídem). Las jubilaciones a marzo de este año subieron un 29,4%, mientras que la inflación también a marzo fue del 42% y el valor de la canasta de pobreza creció un 45%. 
 La crisis fue descargada sobre aquellos trabajadores con ingresos más bajos: el 40% de los habitantes con menores recursos vio un incremento de sus ingresos del 27,4%, muy por debajo de la inflación interanual promedio del primer trimestre del año, que se ubicó en el 40,6%. Los trabajadores no registrados, quienes cobran la mitad que los registrados, tuvieron un incremento de 37,3%, que también perdió frente a la inflación. 
 En la Ciudad de Buenos Aires, donde la Dirección de Estadística porteña difundió los datos del primer trimestre, la pobreza aumentó del 22,9 al 26,5% en un año. Pero en el resto del país, en regiones y provincias históricamente más pobres, el aumento es muy superior. Por ejemplo, en Resistencia, capital de Chaco, encabeza el ranking nacional con el 53,9% de pobreza frente al 45,9% un año atrás. 
 En el conurbano bonaerense la pobreza subió del 39,8% al 44,4%. En el caso de la pobreza infantil, el dato supera al 60%. La crudeza de la crisis económica se evidenció ayer cuando un camión de alimentos volcó en la Panamericana altura Campana y fue saqueado por centenares de vecinos que no pueden pagar los alimentos con sus escasos ingresos. Una verdadera multitud se abalanzó para apoderarse de cartones de leche y otros alimentos, indica La Nación (4/8). “De la carga no quedó nada. A los vecinos de la zona, según el canal C5N, se sumaron automovilistas que se detuvieron para llevarse lo derramado”. “La gente del barrio tiene hambre”, dijo un vecino de la zona. La policía reprimió a la gente con hambre. Este es un termómetro importante de la crisis que tenemos en puerta.

 Precarización y caída de salarios

 En 2020 el sector perdió 75.000 empleos formales. En CABA, tomando en cuenta la Población Económicamente Activa, los ocupados plenos cayeron del primer trimestre del año pasado a este de 1.561.000 a 1.397.00 (Clarín, 4/8). Durante el primer trimestre de este año, la tasa de desempleo fue de 10,2%. Esto suma 1,3 millones de desocupados en los 31 aglomerados urbanos que mide el INDEC, pero a nivel nacional implica que hay 2 millones de desocupados. El desempleo está aún 1,1 puntos porcentuales por encima del 9,1% de desocupación que había en el primer trimestre de 2019. El tema también es la “calidad” del empleo creado: la supuesta “recuperación” del empleo está liderada por el rezago en términos reales de los ingresos, por la creación de trabajo precario y creación de empleo no registrado. La desocupación, precarización y la pobreza son el corazón de la crisis que atraviesa el país, y su aumento es consecuencia del pacto con el FMI, de la necesidad de un ajuste fiscal, pagado por los trabajadores activos y pasivos. Frente a la pobreza y la desocupación planteamos un salario mínimo igual a la canasta familiar, 82% móvil para los jubilados, reapertura de paritarias sin techo, reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados manteniendo los ingresos. 

 Emiliano Monge 
 06/08/2021

La imparable crisis del Líbano

Es necesaria una salida política de los trabajadores.

Beirut, la capital del Líbano, se ha visto inundada este miércoles por miles de personas, en el marco del primer aniversario de la explosión en el puerto de aquella ciudad. Los manifestantes tomaron las calles cercanas al Palacio de Justicia y de los barrios afectados por la explosión, no solo para repudiar nuevamente el operativo de encubrimiento que ha montado el régimen político tomado de conjunto, sino también para rechazar el ajustazo al que está siendo sometido el pueblo libanés. La medida de lucha ha sido acompañada por el cierre de bancos, comercios, y organismos públicos. 
 Las movilizaciones, que se han replicado hacia el parlamento nacional, fueron brutalmente reprimidas por el Ejército. Las fuerzas de seguridad, que colaboraron con el ataque a las masas, utilizaron para este propósito gases lacrimógenos y camiones hidrantes; “la represión dejó decenas de heridos, seis de los cuales tuvieron que ser hospitalizados” (Télam, 4/8).
 La de 2020 fue una de las mayores explosiones (el puerto almacenaba cientos de toneladas de nitrato de amonio, un fertilizante altamente inflamable) no nucleares de la historia, dejando 214 muertos y más de 6.500 heridos; la movilización popular que desató este crimen de clase fue tan aguda que produjo la caída del entonces primer ministro Hassan Diab, quien ocupa hoy el mismo cargo pero de forma interina. La catástrofe de Beirut puso de manifiesto la gigantesca corruptela que impera en el régimen político libanés, cuya principal característica es el reparto de los cargos entre las principales sectas religiosas (sunitas, chiitas y católicos). 
 La investigación se encuentra estancada hace tiempo y, como producto de las maniobras del poder político, ningún responsable ha comparecido ante la justicia. A principios de julio, el juez Tarek Bitar solicitó el levantamiento de la inmunidad de varios elementos de alto rango y de funcionarios de seguridad para procesarlos por sospecha de negligencia criminal, así como por homicidio. Esta tentativa ha fracasado por la presión de los legisladores, quienes solicitaron “más pruebas” antes de decidir si levantan la inmunidad. En este cuadro es que diversos parlamentarios buscan aprobar una moción que permita a un organismo judicial especial (que dejaría de lado a Bitar) llevar adelante una investigación para juzgar al premier interino Diab y a cuatro ex ministros. 

 Bancarrota política

 El episodio de marras tuvo lugar en medio de una crisis política de características mayúsculas. El jueves 15 de julio renunció Saad Hariri, quien ocupaba el cargo de primer ministro desde que fuera (re)designado en octubre pasado. Hariri había sido eyectado de su cargo en 2019 tras una rebelión popular contra la política rabiosamente fondomonetarista de su gobierno. 
 Líbano lleva casi un año “sin gobierno”, fundamentalmente porque las diferentes sectas no han llegado a un acuerdo sobre la repartija de cargos. La relación entre el suní Hariri y el presidente cristiano Michel Aoun, a raíz de estas disputas, se ha ido deteriorando; las diferentes listas de ministros tecnócratas que presentó el primero fueron sistemáticamente rechazadas por Aoun. Hariri acusó a este último y a Hezbollah de querer apoderarse de un tercio de los cargos del gabinete, lo que les permitiría tener poder de veto sobre las decisiones gubernamentales. Previamente, fuentes cercanas a la presidencia acusaron a Hariri de ser “intransigente”, ya que nombró a una personalidad sunita para el Ministerio del Interior y a un greco-ortodoxo para la cartera de Defensa, lo que de acuerdo al modo de repartición sectario estaría reservado para la comunidad cristiana. 
 La tarea de formar un gabinete quedó ahora en manos de Nayib Mikati, un multimillonario que ya ejerció como primer ministro en 2005 y de 2011 a 2014, y que ha estado a cargo del Ministerio de Trabajo Público y Transporte en tres gobiernos distintos entre 1998 y 2004. El nuevo premier fue ungido con el voto de 72 de los 118 diputados del parlamento, entre ellos, los chiíes de Hezbollah y los suníes que responden a Hariri (El País, 26/7). Mikati es un agente directo de la clase capitalista, ha realizado pingües negocios en el sector de la construcción en países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y el propio Líbano; también ha fundado, a fines de los ochenta, una compañía de telefonía móvil, la cual estuvo asociada a la parisina France Telecom. Es, asimismo, accionista de importantes grupos económicos en Europa, América y África. 
 Algunos periódicos burgueses ya han señalado que bajo la batuta de Mikati, Líbano se hallaría en la antesala de un acuerdo de gobierno, habrá que ver hasta qué punto se logran atenuar las contradicciones que se han venido abriendo paso entre la clase dominante. Por lo pronto, Mikati deberá negociar mientras, al compás de la crisis capitalista mundial, se agrava la situación económico-social del país levantino y, junto con ella, se agudiza también la lucha de clases. 
 El Banco Mundial ha señalado que la crisis libanesa es una de las peores a escala global desde mediados del siglo XIX. La mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza, el desempleo ha trepado a un 40 por ciento, los cortes de luz duran hasta más de doce horas (por la falta de divisas, existe una escasez generalizada de combustible, así como también de medicinas y alimentos, las tres mercancías provenientes del exterior) y la moneda se ha desvalorizado un 95 por ciento desde octubre de 2019. La deuda externa, por su parte, equivale al 170 por ciento del PBI y se ha tornado impagable, “todo lo que produce el país alcanza solo para pagar salarios y cumplir obligaciones los primeros seis meses del año” (Tiempo Argentino, 31/7). 
 Ante esto, el gobierno ha estado desenvolviendo una fuerte política de ajuste contra la clase obrera, incluyendo la imposición de un corralito (impide a la población retirar sus fondos en dólares o euros, lo que afecta fundamentalmente a los trabajadores que viven de las remesas que se giran desde el exterior) y la reducción de subsidios a los combustibles, que echará nafta al fuego de las tendencias devaluatorias e inflacionarias. Lo mismo se hará con aquellos bienes básicos como las medicinas o los alimentos. 

 Las potencias imperialistas 

La investidura de Mikati, quien es conocido por haber cosechado buenas relaciones con Siria, contó al parecer con el apoyo de Francia y de Estados Unidos. Ni bien asumió su papel, dijo que aplicará “el plan presentado por el presidente francés, Emmanuel Macron, en nombre de la comunidad internacional, para el rescate financiero de Líbano” (El País, ídem), esto es, un ajuste mayor sobre las masas, lo que vendrá de la mano de un tutelaje de la economía libanesa por parte de las potencias imperialistas. 
 El jefe de política exterior de la Unión Europea (acreedora del Líbano), Josep Borrell, ha repetido en numerosas ocasiones que el país necesita un gobierno que “cumpla con las directrices del FMI” y que la ayuda monetaria de este y de la llamada “comunidad internacional” estará condicionada al desarrollo de reformas políticas y económicas, no sin amenazar con la imposición de sanciones a los líderes que torpedeen el proceso. 
 Washington, por otro lado, ha contribuido a estas presiones al anunciar en junio pasado sanciones contra líderes de Hezbollah y su firma financiera, Al-Qard Al-Hassan. En esta línea, algunos sectores de la burguesía norteamericana se han pronunciado a favor de que se avance contra el grupo chiita vinculado a Irán, para alinear al Líbano con Occidente y los gobiernos del Golfo. 
 Mientras tanto, en ocasión del primer aniversario de la explosión del puerto de Beirut, se llevó a cabo una conferencia internacional de donantes cuyos principales protagonistas han sido el galo Macron y su par estadounidense, Joe Biden. París espera recaudar más de 350 millones de dólares, los cuales supuestamente se utilizarán para “reforzar” la educación, la ayuda alimentaria y la agricultura del Líbano. Biden, entretanto, prometió una ayuda adicional de 100 millones de dólares, y volvió a insistir sobre la necesidad de impulsar las mentadas reformas estructurales. La UE y los alemanes aportarían también su cuota. Detrás de la fachada humanitaria, sin embargo, se ha escondido una movida de presión sobre el gobierno libanés, a fin de imponer un retroceso más acentuado de las condiciones de vida de la clase obrera. 
 Los trabajadores libaneses deben retomar el camino de la rebelión popular. 

 Nazareno Kotzev