martes, 12 de enero de 2021

Amado Boudou

La ratificación de la condena a ocho años de prisión efectiva para el ex vicepresidente Amado Boudou, por el intento de apropiación indebida de la imprenta Ciccone, dio lugar, en las últimas horas, a una campaña que reclama su “libertad”. Una solicitada con ese planteo recogió las fimas de Lula y del ecuatoriano Rafael Correa, pero también de funcionarios de primera línea, como Cristina Caamaño, Andrés Larroque, Jorge Ferraresi y del juez Alejo Ramos Padilla. Como dato de curiosidad, entre los solicitantes se encuentran Ricardo Jaime y Julio De Vido, con condenas judiciales, uno en la cárcel y el otro en domiciliaria. También estampó su huella el gran empresario sindicalista Victor Santa María, que integra desde hace años la cofradía justicialista porteña, junto a Alberto Fernández. El mismo Presidente ha reiterado que la condena a Bodou forma parte de la llamada ‘guerra judicial’, en la que involucra a la Corte Suprema. En 2012, el Procurador Esteban Righi, de obediencia kirchnerista y filiación camporista en los años 70, fue expulsado de su cargo por el respaldo que diera a la denuncia contra Boudou. El ex vicepresidente enfrenta otros cargos por negociado financiero con la provincia de Formosa, siempre bajo la gobernación de Gildo Insfrán. Cristina Kirchner siempre le sacó el cuerpo a la defensa pública de Boudou. 
 Ese reclamo de libertad para un condenado sólo podría tener sustento jurídico en un indulto presidencial, algo que Alberto Fernández rechaza. Una vinculación de esta campaña con los juicios que enfrenta la Vicepresidenta sería cuestionable si tenemos en cuenta lo que Raúl Kollman ha escrito en Página/12: “Las causas del lawfare (…) se desmoronan. Los procesos judiciales contra la expresidenta y miembros de su gobierno se siguen desarmando ante testimonios y peritajes. Las acusaciones a CFK se desinflan pese a la campaña mediática” (10/11). Esta certeza ha recibido una suerte de confirmación del lado menos inesperado. En efecto, el ‘magnettoista’ Eduardo van der Kooy, en su columna del domingo, escribe que “La habilitación”, por parte de la Corte, de “uno” de “nueve pedidos de nulidad y apelaciones que no resuelve”, “demoraría y hasta podría deslindar a la vicepresidenta del proceso” (que involucra a Lázaro Báez). ¿La Corte podría demoler el ‘lawfare’? Los juicios orales y públicos ya instalados, retruca “Tuni” Kollman, solamente servirían para desvirtuar con mayor contundencia las acusaciones a Cristina Kirchner. Cartón lleno: ¿por qué entonces la campaña para que Boudou quede libre o al menos pase los cinco años que le restan en su mansión familiar? Desde estas páginas nos volvemos a pronunciar en defensa de Luis D’Elía, como lo hacemos desde 2002, que intervino contra la comisaría de La Boca, por la compliciad de la policía con el asesinato de un activista popular. 
 El abanico de la guerra judicial es más amplio que lo descripto. El gobierno – o el kirchnerismo, como se quiera , ha logrado imponer una mayoría en el Consejo de la Magistratura, la encargada de designar y enjuiciar a los jueces. También puede manejar con mayor comodidad el traslado de jueces. Carlos Pagni, en La Nación, lamentó este avance enorme como un éxito estratégico del oficialismo. Para lograr este ‘gambito de dama’, el gobierno contó con la ayuda de un operador judicial del macrismo, Daniel Angelici – que acaba de recibir como recompensa una licencia para explotar el juego online del ex ‘soviético’ Kicillof, claro que acompañado de Cristóbal López, el del hipódromo de Palermo, que financia sus inversiones con dinero de la AGIP. Lejos de ‘limpiar’ Comodoro Py y la trama de jueces federales, el oficialismo ha comenzado a saborear las ventajas de la manipulación. 
 El desenlace de todas estas operaciones determina un enfrentamiento con la Corte Suprema. Más allá de la necesidad de un árbitro judicial afín, en sus disputas por corrupción, el gobierno necesita operar una contrarrevolución judicial, para liquidar la jurisprudencia acumulada en materia previsional, laboral y sanitaria, para cumplir con su propósito de convertir a la previsión social en un sistema de pensión a la vejez; cesar con los aportes patronales; flexibilizar los convenios colectivos y, como se manifiesta en las últimas semanas, establecer un seguro de salud, no solamente estatal sino también privado, y concentrar la atención sanitaria en menos manos.
 La remoción de la Corte tiene un antecedente importante, cuando Néstor Kirchner hizo renunciar a la de la ‘servilleta’ de Menem, para instalar otra que diera su aval la pesificación asimétrica que siguió al derrumbe de la convertibilidad. No solamente esto, para que legalice el fraude bancario de 2002, cuando la Justicia y el Banco Central autorizaron la adulteración de los balances de los bancos, para respaldar su rescate financiero. Ahora se exhibe una planteo diferente, que es la creación de un Tribunal Superior, que se encargaría de la administración de justicia, reservando a la Corte una función de control constitucional. Los Fernández citan con jactancia el ejemplo de España, con la expectativa de que nadie recuerde que la Corte Constitucional española condenó la lucha de los nacionalistas catalanes como sedición y dictó duras penas de prisión. Se trata de algo mucho peor que el ‘lawfare’, pues fue una guerra judicial y militar contra la democracia de las naciones que se encuentran en el estado español.
 La obtención de una mayoría en el Consejo de la Magistratura, con la complicidad de operadores macristas, deja al descubierto la intención de pactar una amnisitía política (no judicial), para que se cancelen los juicios contra unos y otros. La fuga de capitales de 2018 fue un gran desfalco, arreglado con los fondos Templeton y Pimco, que precisamente compraron bonos en pesos para financiar al gobierno, a cambio de piedra libre para sus operaciones financieras. Más allá de esto, el espionaje de los servicios macristas, el Correo, las cuentas off-shore, los dineros de Gabriela Michetti, dejan mucha tela para ‘compensar’ las corruptelas de unos y otros, si no mediante un ‘gran acuerdo nacional’, al menos con un pacto en los tugurios.
 Los negociados no cesan tampoco ni en medio de esta pelea por negociados. Roberto Navarro, kirchnerista de paladar negro, ha denunciado que Victor Santa María acapara una pauta de publicidad oficial que no le corresponde. Aquí hay mucho más para escabar, porque el dueño del Suterh, se queda con canales abiertos y de cable y otras menudencias capitalistas, mientras enfrenta a los trabajadores de Página 12 por salarios. Casinos, juegos, pautas publicitarias, vaciamientos empresariales, como el de Vicentín – que no encuentran resolución por la manifiesta falta de voluntad de los Fernández y de Perotti, probablemente para no enfriar el noviazgo oficial con el Consejo Agro-industrial.
 Es necesario el desenmascaramiento de los latrocinios de unos y otros; de las complicidades que anudan; de sus proyectos judiciales reaccionarios; de la subordinación de toda la política corriente a la renegociación de la deuda eterna con el FMI. 

 Jorge Altamira 
 11/01/2021

“Los agradecidos te acompañan”

El gobierno aplicaría una sola dosis para “vacunar a más gente”


Un manotazo de ahogado frente a los 13 mil casos diarios de la última semana.

 Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud, anunció hoy que el gobierno está considerando aplicar una sola de las dos dosis de la vacuna Sputnik V necesarias para lograr el 91,4% de eficacia aprobada. La campaña de vacunación empezó el 29 de diciembre con las 300.000 dosis que llegaron de Rusia y, supuestamente, en las próximas semanas llegaría otro cargamento con la misma cantidad proveniente del mismo país. A este se sumarían las vacunas AztraZeneca/Oxford y la de China para llegar a 10 millones de vacunados en el mes de marzo; sin embargo, es evidente que el gobierno siente la presión del aumento de casos de las últimas semanas y la llegada de la segunda ola antes de lo previsto. 
 Esto presenta dos problemas. Por un lado, no hay evidencia científica que compruebe que se vaya a mantener la alta eficacia que hasta ahora han tenido las vacunas con la aplicación de una sola dosis (de hecho, de algunas se conoce que su eficacia disminuye a la mitad); tampoco que se mantenga si se aplican con más días entre ellas que los 21 a 28 estipulados por las farmacéuticas. 
 Pero el principal problema es que muestra de lleno la improvisación de un gobierno que, en el afán de salir bien parado de una de las peores semanas en términos de casos de los últimos dos meses, da un manotazo de ahogado en torno al único plan que tiene para enfrentar la pandemia: la vacunación. Es algo a lo que también están apostando el resto de los gobiernos del mundo, los cuales tampoco han tenido una respuesta ejemplar a la pandemia; eso hace aún más competitiva la cuestión de la vacuna. Por eso es que Rusia está desarrollando una versión «light» de la Sputnik para suplir esa demanda.
 De todas maneras, la vacuna por si sola no resuelve la pandemia. El caso de Israel, país que ya vacunó al 10% de su población pero sin embargo los casos siguen aumentando, sirve de ejemplo para vislumbrar que una política sanitaria centrada simplemente en la inoculación no es suficiente.
 El problema de fondo es la falta de una política sanitaria acorde a la pandemia y el avance de ella teniendo en cuenta la salud de los trabajadores como prioridad número uno. Se apuesta toda la estrategia sanitaria al uso de una vacuna cuyas dosis no están garantizadas y, si bien se aprueban nuevos tratamientos desarrollados en el país de la mano de nuestros científicos como el suero equino hiperinmune, lo cierto es que sin presupuesto para salud y con un sistema que lleva sobre sus espaldas años de vaciamiento y abandono difícilmente se pueda atravesar la segunda ola de contagios sin una nueva avalancha de contagios y muertes. Mientras la culpabilización de los jóvenes y el discurso de la «responsabilidad individual» avanza, lo que se necesita es un planteo de cuidado de los trabajadores que implique la aplicación de estrictos protocolos sanitarios bajo control obrero y la centralización del sistema de salud de la mano de profesionales, especialistas y trabajadores.

 Lucía Miguez

lunes, 11 de enero de 2021

Brexit y Malvinas: ¿posibilidad soberana o especulaciones de salvataje?


Luego de cuatro años entre idas y vueltas, Gran Bretaña y la Unión Europea (UE) sellaron su acuerdo de Brexit que rige desde el 1 de enero. En medio de las negociaciones, apareció el gobierno de Alberto Fernández, solicitando que no se contemple a las islas Malvinas como territorio británico de ultramar. Finalmente, esto fue así y quedaron por fuera del acuerdo. A partir de ahora, las Malvinas no integrarán la Constitución, por ende, perderán el blindaje soberano que la UE provee a todos sus estados y servía como aval automático para negar casi cualquier reclamo soberano en diversos organismos internacionales. 
 Felipe Solá, ministro de Relaciones Exteriores, festejó dicha resolución como una victoria propia -algo casi desconocido en su cancillería. Con bombos y platillos, el oficialismo y sus medios afines, informaron que se abriría una posibilidad diplomática para reclamar la soberanía argentina, contando con un supuesto apoyo de la UE (Página 12, 27/12/2020). En los próximos meses, el gobierno presentará ante los organismos internacionales la apelación del Tratado de Lisboa (2009), que en 2019 obligó a que Gran Bretaña devuelva Chagos a la isla Mauricio (ubicada en el Océano Índico).
 Sin embargo, esa posibilidad no se avizora en el mediano plazo. Si bien es verdad que Boris Johnson perderá parte del respaldo europeísta (seguridad jurídica, defensa militar, apoyo político y beneficios económicos), su “debilitamiento” diplomático se contrarresta con la creciente militarización de la región colonizada en el Atlántico Sur. Desde hace semanas, las fuerzas armadas practican allí tareas especiales conjuntas, preparándose para un futuro conflicto bélico. Además, la burguesía británica ya anunció “acuerdos particulares” con las islas para defender su injerencia en la Antártida y sus colonias, continuando con la extracción de recursos naturales (materia ictícola, hidrocarburífera, metalífera, etcétera) a mansalva. 
 Por otro lado, la posición internacional argentina es endeble. Tanto por su subordinación al imperialismo como por los fracasos de Solá como canciller. Su gestión es cuestionada por las crisis e internas que dividen al gobierno peronista. No participó de la reunión telefónica entre Alberto y Biden. Cometió un sincericidio respecto al FMI y fue desmentido por los voceros oficiales. Además, fue uno de los ministros que Cristina Kirchner mandó “a trabajar de otra cosa”, con fuertes rumores de que habría pedido su renuncia en noviembre. Así, las declaraciones combativas por una reconquista soberana, estriban más en la búsqueda de oxígeno y salvataje de su gestión, que en una posibilidad real.
 Para colmo, Solá deberá lidiar con el descontento malvinense, que rechazó, no sólo este pedido argentino, sino también el mismo Brexit, dados los impactos económicos negativos que trae aparejados. Sucede que las exportaciones hacia el mercado europeo tendrán aranceles del 6 al 18% y que la isla no gozará más del Fondo de Desarrollo Económico Europeo (un estímulo anual de 5 millones de dólares). Las estimaciones auguran un derrumbe económico de hasta 30 puntos (La Voz de Galicia, 12/11), ya que la imposición arancelaria se traducirá en un aumento de precios. Recordemos que la actividad pesquera representa el 41% del PBI malvinense, con ganancias anuales que orbitan los 40 millones de dólares y con un 60% de exportaciones destinadas hacia la UE.

Álvaro Chust

«Canadá, EE UU, la UE y Japón tienen el 13% de la población mundial y compraron el 50% de las vacunas»

Entrevista al Dr. Reynaldo Saccone, ex presidente de CICOP Los gobiernos, cualquiera sea su signo, están tirando a la baja el presupuesto para salud 

 M.H.: ¿Cuál es tu opinión sobre el comienzo de la vacunación? ¿A dónde estamos parados?
 R.S.: Es bueno que haya empezado la vacunación, estamos parados en que hay un ascenso de casos. Se cumple una ley que se cumplió todo el año, a mayor apertura de las medidas de aislamiento aumentan los casos. Lo cual no sería tan malo si no fuera que se acompaña con el aumento de muertes, ya estamos en 44.000 defunciones, es mucho, es una ciudad grande que desapareció del mapa argentino. 
 Y hay un aumento de la mortalidad esperada para este período de los meses de pandemia, de acuerdo a los años anteriores, era mucho menor, entonces hay una diferencia muy importante entre la mortalidad esperada y la mortalidad real. Hay muchos más muertos de lo que se esperaba en este período, eso es causado por la pandemia. 
 Estamos en esa situación actualmente, por suerte el tema de la vacuna, y “por suerte” es una expresión mía, que luego explicaré, pero es bueno que exista la ayuda. Pero todos sabemos que la generación de la inmunidad y las defensas tardan mucho, hay que vacunar a una cantidad enorme de una población, entre el 60 y el 70% para que podamos esperar realmente que se empiece a instalar la inmunidad. Y eso va a pasar bien entrado el 2021. Así que en eso nos estamos manejando. Mientras tanto sigue habiendo casos y desgraciadamente sigue habiendo fallecimientos.
 M.H.: He leído declaraciones de Jorge Rachid sobre las condiciones que pidió como garantía Pfizer, sobre bienes inembargables como, por ejemplo, los glaciares. ¿Qué información tenés al respecto? 
 R.S.: No conozco bien ese detalle. Pero sí lo suficiente como para tener una idea, acá hubo una ley que propuso el Poder Ejecutivo nacional, o sea el gobierno de Alberto Fernández, y que fue votada por unanimidad de los tres partidos, el peronista, el radical y el macrismo, con el único voto en contra del FIT. Y algunas excepciones de miembros de distintos partidos. Esa ley es el núcleo, después parece que Pfizer quiere más. Pero esa ley es el núcleo, es lo que querían las multinacionales para entregar vacunas a la Argentina.
 Una de las cuestiones principales es la exclusión de los tribunales argentinos, si querés demandar a esos laboratorios tenés que hacerla en Nueva York o en Berlín o en los países centrales imperialistas, acá no la podés hacer. Eso es una renuncia a la soberanía nacional hecha por un gobierno presuntamente que la reivindica. Hay una inmunidad de las compañías multinacionales con respecto a los efectos colaterales que pueda producir la vacuna y no se hacen responsables de eso, quedan exentos de eso por una ley nacional votada por el Congreso argentino y además, como si eso fuera poco, se garantiza lo que se llama “sigilo” o “secreto comercial”. No se pueden revelar las cifras. 
 En Bélgica se armó un lio terrible porque una ministra mandó un tweet con el precio que la UE había pagado por las vacunas. El lío se armó porque eso está en los contratos de confidencialidad que firmaron los gobiernos europeos con las multinacionales; no se puede decir cuánto cuesta. Ha trascendido pero el importe que se firma no se puede decir, está sujeto a convenios de confidencialidad. Todas esas cosas fueron firmadas por la Argentina. 
 Pero Pfizer quería más. Otra de las cosas que quería el laboratorio era el traslado, como la vacuna de Pfizer es de altísima sensibilidad y tiene que ir a 80° bajo cero hasta el momento prácticamente de inocularla en el paciente, querían garantías de eso. Que si la vacuna se descomponía o fallaba el sistema de transporte no era responsabilidad de Pfizer. Querían agregar esa cláusula. 
 Que Pfizer sea loco en lo que pide, no puede enmascarar que el gobierno hizo algo terrible, promulgó una ley unánime entre los dos partidos opositores y el oficialismo, que renuncia a la soberanía nacional sobre los recursos judiciales respecto del problema de las multinacionales y las vacunas. 
 Mucha gente que adscribe al oficialismo se fija en las barbaridades que pedía Pfizer para ocultar la barbaridad que el oficialismo sostuvo. Eso no tiene que hacernos perder de vista que lo grueso estuvo mal hecho. 
 Respecto de la vacuna rusa, hay una campaña, porque obviamente todos los que tienen intereses en torno a las vacunas norteamericanas, especialmente Pfizer, obviamente que están denostando a la vacuna rusa. Primero de todo hay que ser claros, las vacunas, tanto la de Pfizer, la de Astraséneca, la rusa, todas están en la tercera fase, ninguna fue aprobada oficialmente, todas fueron autorizadas en Argentina y en EE UU a ser utilizadas por vías de excepción dado el carácter de la pandemia, pero no están aprobadas porque están en fase tres y no pueden aprobarse todavía porque faltan una serie de requisitos que cumplir. Entonces esa es la realidad, están en igualdad de condiciones todas las vacunas.
 M.H.: Canadá compró dosis por cinco veces su población. ¿Es el único país del primer mundo que realizó este tipo de compra? 
 R.S.: Hay un dato que está circulando, cuya fuente es Médicos Sin Fronteras, que divulga Amnesty International, lo cito porque son fuentes creíbles, no son agentes de propaganda sino fuentes serias, organizaciones con tradición de decir las cosas como son. Afirman que los países imperialistas, como Canadá, EE UU, toda la UE, Japón tienen el 13% de la población mundial, y esos países compraron el 50% de las vacunas. 
 Es una definición interesante, porque la mitad de las vacunas es para cubrir al 13% de la población mundial. El plan de la OMS y los fondos que se juntaron para comprar vacunas para que ningún país por más subdesarrollado que sea se quede sin vacunas, solamente logró reunir fondos para cubrir el 7% de la población mundial. 
 Hay una desigualdad brutal, tan brutal que hasta el Papa se hace eco. Hubo una acción en los organismos internacionales, porque el 20 de febrero se reunió la OMC entonces hubo una presentación de la India y Sudáfrica, que contó con el voto de 99 países miembros de la OMC (son cerca de 160 países los que forman parte) firmaron para que se suspendiera mientras durara la pandemia, la ley de patentes. No hubo consenso porque se manifestaron en contra EE UU, Canadá, Francia, Japón, el Reino Unido, Alemania y otros, algunos que no son de esa envergadura pero que hacen lo que estos países dicen; entonces el informe oficial de la OMC es que hubo esa iniciativa pero que faltó consenso. 
 Los países imperialistas necesitan mantener las patentes porque es la fuente de ingresos y es lo que permite monopolizar la producción de vacunas y tener enormes ganancias. Los gobiernos, cualquiera sea su signo político, están tirando a la baja el presupuesto para salud 
 M.H.: CICOP firmó en disconformidad un incremento salarial y otras medidas en el ámbito de la provincia de Buenos Aires ¿qué nos podés comentar?
 R.S.: Aceptar en disconformidad quiere decir que se llegó a un punto en que en la negociación no quedan conformes los trabajadores y el gobierno retrocede un poco, no tanto como necesitan los trabajadores, pero no como ellos querían. Son equilibrios en la lucha salarial, por la distribución del ingreso, no se puede estar luchando todo el tiempo, llega un punto en el que se establece algo, a veces es satisfactorio para las dos partes, otras no. 
 En el caso de los trabajadores de salud de la provincia de Buenos Aires, los profesionales, porque el resto de los trabajadores había aceptado un aumento mínimo, los profesionales seguimos el conflicto hasta que logramos que el gobierno mejorara su oferta, entonces se llegó a un punto en el que, si bien no era lo que nosotros requeríamos, pero se podía aceptar en disconformidad que es lo que se manifiesta. Se acepta, termina la situación conflictiva, pero los trabajadores no quedan satisfechos y así lo hacen constar en las actas. Esa figura pertenece al juego de la discusión de los Convenios colectivos. Así que en disconformidad porque la oferta mejoró, pero muy poco. 
 El profesional de salud de la provincia de Buenos Aires, el ingresante no llega a la canasta básica, por eso existe el doble o triple empleo, todos los profesionales, pero también todo el personal de salud trabaja en dos o tres lugares para poder acceder a un nivel de vida más o menos compatible con su situación. Por ejemplo, los médicos, trabajan en el hospital, a la tarde en una clínica privada, hacen una guardia y así van sumando con las horas de trabajo una suma salarial que les permite vivir como clase media, pero son salarios muy bajos en la provincia de Buenos Aires. Y en otras provincias todavía es más bajo, en Córdoba el nivel salarial del personal de salud es tremendo, no podrían vivir en el Gran Buenos Aires. Es un sector muy mal pago, por debajo de las necesidades y del valor del trabajo, porque es sumamente especializado y con años de formación, lleva muchos años de estudio y trabajo. Pero ese trabajo especializado con tanta formación e inversión de tiempo, que además requiere mantener la formación y capacitación permanente porque es muy dinámica la información, va cambiando constantemente, está totalmente subvaluado como trabajo. Y en el caso de CABA hemos asistido por primera vez en 20 años o más a un paro de médicos y profesionales de salud. 
 M.H.: De la Asociación de médicos municipales. 
 R.S.: Que hace más de 20 años no realiza ningún reclamo público a los gobiernos. Hubo un paro de 24 horas y otro de 36 y ambos con movilizaciones callejeras. Algo está pasando, hay una resistencia porque la situación es muy mala, entonces hay protesta.
 M.H.: ¿Querés agregar algo? 
 R.S.: En CABA es interesante, se votó el presupuesto para el año que viene, en salud es el más bajo de la historia, pero en la provincia de Buenos Aires, con un gobierno de otro signo, en CABA el PRO y en provincia de Buenos Aires son peronistas, también se firmó el presupuesto más bajo de la historia.
 Entonces eso marca una tendencia que es independiente de los gobiernos. Los gobiernos, cualquiera sea su signo, están tirando a la baja el presupuesto para salud. Por eso se habla mucho ahora de la reforma que están anunciando, que Cristina está anunciando, que va a incluir en gran parte, la privatización de la salud, que quiso hacer Macri y no pudo pero que este gobierno posiblemente quiera avanzar en el mismo sentido. Privatización significa que vas a recibir la atención médica de acuerdo a la capacidad de pago que tengas. Esa es la perspectiva hacia la que vamos, pero que será motivo de otras charlas. 

 Mario Hernandez | 09/01/2021

Basta de edificios para ricos en la Ciudad de Buenos Aires


Así se pronuncian los participantes de la audiencia pública por la privatización de la Costanera Norte

 Miles de porteños se oponen a la venta del espacio público situado en la costanera (Costa Salguero y Punta Carrasco) para la realización de un barrio, que será inaccesible para los trabajadores, y reclaman un uso social y la construcción de un parque público.
 El proyecto consiste en impermeabilizar 34 hectáreas construyendo un nuevo barrio, con doce edificios de usos mixtos -oficinas, viviendas, locales comerciales, hoteles- de hasta 9 o 10 pisos, de acuerdo a un proyecto que fue seleccionado por la Sociedad Central de Arquitectos. En la primera franja costera planean hacer un camino público con oferta de servicios gastronómicos y culturales.

 Una audiencia pública récord en participación 

Más de 7.000 vecinos se anotaron en la audiencia pública no vinculante que exige la constitución de la Ciudad para pasar a la segunda votación y proceder a la entrega definitiva de 34 hectáreas para hacer un nuevo Puerto Madero. Los participantes intervienen durante 5 minutos en 29 jornadas, ya se realizaron 15, quedando el resto pendientes para el 2021. Casi todos se expresan en contra del proyecto oficial.
 Organizaciones civiles, asambleas de vecinos, colegios de profesionales y agrupaciones ambientales se hicieron escuchar con énfasis en la Legislatura. El proyecto de ley pretende la rezonificación de Costa Salguero y Punta Carrasco. Se destaca la participación del colectivo Arquitectas en Defensa de las Tierras Públicas, ya han intervenido muchas de sus más de 300 integrantes. 
 Los participantes reclaman la necesidad de recuperar esas tierras para contar con más espacios verdes en una ciudad que, en los últimos 12 años, no incrementó metros cuadrados verdes y, en los últimos 10 se estima privatizó 300 hectáreas. 

 Impactos ambientales y urbanos 

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es tan autónoma dado que no trata sus residuos sólidos ni sus efluentes cloacales, es decir, requiere de otras jurisdicciones para sus servicios. Los residuos van al Ceamse(Jose León Suárez y San Miguel) y los cloacales a Berazategui, donde se hace un tratamiento mínimo y se impacta con un difusor al Río de la Plata, fuente de provisión de agua de la región metropolitana. Hace muchos años se proyectaba hacer una planta de excretas en Puerto Madero, pero los gobernantes prefirieron hacer un barrio para ricos. Ahora se repite la historia, en lugar de usar el predio para los servicios ambientales y las necesidades de recreación de los habitantes, se pretende hacer otro sitio para reserva de valor y blanqueo de capitales. 
 En estos días apropósito de esto, se reunieron Rodríguez Larreta y Malena Galmarini para garantizar los servicios de agua y saneamiento al nuevo barrio, comprometiéndose la presidente de AySA a hacerse cargo. Una inversión en infraestructura que pagaremos todos los contribuyentes. Cabe recordar que la ciudad tiene la misma población que hace setenta años y lo único que crece es la población en las villas y los inquilinos. Los “barrios populares” ya debieran estar urbanizados, según leyes que se han sancionado en la Legislatura y han contado con participación vecinal, pero no se cumplen y hay carencia de servicios de agua y saneamiento y de una correcta gestión de residuos.
 Otro aspecto del proyecto es que ambos predios están divididos por el arroyo Ugarteche, en parte entubado, que conduce excretas del barrio antiguo y otros contaminantes, una especie de cloaca a cielo abierto. Toda la ciudad está construida sobre arroyos que se manifiestan en inundaciones en caso de altas precipitaciones, y con esta nueva mole de cemento se anularán espacios absorbentes de aguas de lluvia. A su vez, dicha mole frenará la brisa proveniente del Estuario del Plata incrementando el fenómeno climático de isla de calor.

 Cuestiones legales

 Distintas intervenciones en la audiencia hicieron hincapié en que el proyecto viola el Plan Urbano Ambiental que establece en el artículo 9° que se debe “destinar a uso público los predios de dominio estatal que se desafecten en las riberas” y la Constitución, dado que en su artículo 8° dice que los “espacios que forman parte del entorno ribereño son públicos y de libre acceso y circulación”.
 Además, la entrega de tierras viene de larga data y es responsabilidad tanto de los gobiernos nacionales como de la propia jurisdicción. Por ejemplo, en el año 2012 Kicillof recorrió los despachos de los legisladores del FPV para imponer el voto a favor de la privatización de las playas ferroviarias de Palermo, Caballito y Liniers. 
 Un antecedente específico a este proyecto fue la ley de creación del Distrito Joven (siete kilómetros sobre la Costanera) con la votación por 42 votos, es decir con los del oficialismo y parte de la oposición, en abril del 2018. Se suma a este antecedente la Ley 6.289 de octubre de 2019 que genera el concurso que tuvo como jurado la Asociación Central de Arquitectos y dio lugar a este proyecto de barrio de lujo, dado que se estima un valor del metro cuadrado de 9.000 dólares.

 Y cómo seguimos

 Las movilizaciones, las bicicleteadas y esta gran participación en la audiencia marcan el camino de la organización para lograr recuperar estos espacios para los habitantes de la ciudad. No sería la primera vez que el gobierno porteño tiene que dar marcha atrás con una ley, ya ocurrió hace un año cuando se atentó contra derechos laborales de los residentes del sistema de salud. 
 Pero las soluciones de fondo se lograrán cuando la ciudad esté gobernada por representantes de los trabajadores y no por representantes de los desarrollistas inmobiliarios que aportan a las campañas electorales de los partidos políticos que nos gobiernan.

 Alicia Rodríguez

domingo, 10 de enero de 2021

Conclusiones de la gran huelga de los sindicatos aceiteros y de la agro- exportación

Cualquier conclusión sobre lo que dejó para el movimiento obrero la huelga de aceiteros y recibidores de granos debe partir de dos cuestiones fundamentales.
 La primera de ellas es que el acuerdo al que se arribó fue establecido en medio de una huelga indefinida. La huelga, de 21 días, en pleno desarrollo (más gremios se sumaban a la lucha, se salió del marco tradicional de las discusiones paritarias, en las que se dictan uno o dos paros de carácter aislado y con conciliaciones obligatorias que arregla la misma burocracia sindical. Las tres semanas de huelga, apoyada con piquetes y asambleas en las puertas de las plantas, fue el rasgo que marcó el vigor de la lucha y demostró la eficacia de la acción directa. 
 La segunda cuestión ha sido la reivindicación de un salario básico igual a la canasta familiar. La canasta familiar, como referencia salarial, ha desaparecido del horizonte de las direcciones gremiales y del propio Estado, que sólo mide las necesidades de la familia obrera a partir de la llamada “canasta de pobreza” – hoy, calculada $45.000, la mitad de las reales necesidades de sostenimiento de una familia trabajadora (vivienda, salud, educación).
 Los trabajadores de la industria aceitera y de exportación de granos impusieron la reivindicación de un salario básico de $92.650 en la categoría inicial, que entrará en vigencia a partir de enero. 
 La clase obrera le torció el brazo a la patronal más poderosa del país. Los aceiteros contaban con un salario inicial de $68.678 al comenzar la huelga. Impusieron una revisión de salarios atrasados durante 2020. A partir de ello, se lleva el inicial a $70.823 en el mes de noviembre y a $74.118 en diciembre de 2020. El salario inicial de $92.648 a partir de enero de 2021 implica un aumento del 25% sobre el mínimo respecto al que se impuso al final de 2020.
 El acuerdo incluye el pago de una suma extraordinaria remunerativa de $70.178 para todos los trabajadores aceiteros, que se abonará en dos cuotas durante enero y febrero. Es un aumento del 40% respecto del bono que habían percibido en 2020, de $52.000.
 Estos bonos se vienen cobrando desde 2010. Siempre fueron aproximadamente equivalentes a un mes de sueldo y representan un valor similar al que se lleva el Estado anualmente por el impuesto a las "ganancias" sobre el salario, que afecta prácticamente a la totalidad de los aceiteros y recibidores de granos. El llamado bono de fin año, por lo tanto, traslada a la patronal el costo de esta confiscación impositiva. Por otra parte, las cámaras aceptaron pagar el llamado “Bono pandemia”, que desembolsarán en 9 cuotas de $10.000. El acuerdo incluye, además, una cláusula de revisión pautada para el mes de agosto de 2021. No se logró, en cambio, el pago de los días de huelga.
 La huelga se generalizó a once gremios involucrados en la actividad, y se estaba transformando en una huelga general de todo el cordón. Las patronales lograron estirar en cuotas no remunerativas los pagos de los bonos de fin de año y las del bono “pandemia”, y diferir a abril el reconocimiento integral de los $92.650, que se empiezan a cobrar en enero, como salario básico. Lo que arrancó la huelga debe servir objetivamente de referencia para los demás gremios que participaron de la huelga, portuarios, Urgara y otros, y para el conjunto del país. 
 El ministerio de Trabajo se vio obligado a homologar, al cabo de la larga huelga, un aumento de salarios que le negó al conjunto del movimiento obrero. Las paritarias de 2020 con la anuencia de la inmensa mayoría de los gremios de la CGT y la CTA, han consagrado una depreciación enorme del básico, de privados y estatales, un festival de cuotas "no remunerativas" y la eximición de la actualización de las cargas sociales a las patronales.
 Las patronales del Consejo Agroexportador tienen fuertes acuerdos con el gobierno nacional y también con el gobierno provincial de Perotti. El gobierno ha formado con ese Consejo una mesa sectorial para impulsar las exportaciones industriales. Este lobby ha obtenido un diferencial entre las retenciones a las exportaciones de materia prima sin elaborar y las industrializadas, y ahora el gobierno les ofrece un plan “plurianual" de estabilidad cambiaria y fiscal.
 El 2020 termina con el triunfo de esta huelga vigorosa, a la que se suma la de los mineros de Loma Negra. En 2021 tendrá lugar la renovación de centenares de cuerpos de delegados y elecciones generales en los sindicatos. 
 El recrudecimiento de la pandemia reabre cuestiones vitales para los trabajadores como un nuevo cierre de las actividades no esenciales; el control obrero de los protocolos de salud; el aumento salarial de emergencia para el personal en labores esenciales y la re-apertura de todas las paritarias estatales que han sido brutalmente entregadas por la burocracia de los gremios del estado.

Juan Ferro
09/01/2021

El asalto al congreso inaugura el golpismo de estado en Estados Unidos


El miércoles 6, una turba de algunos miles de fascistas, numerosos de ellos armados, tomaron el control de Washington, la capital de Estados Unidos, y ocuparon en forma violenta las instalaciones del Congreso. El propósito fue bloquear la certificación de la victoria electoral de Biden y alterar el traspaso del mando presidencial previsto para el 20 de enero. 
 La acción fue impulsada por el presidente Trump, pero de ningún modo en soledad. En contraste con la represión que sufrieron, en marzo, pasado, los militantes del movimiento Black Lives Matter, cuando Trump se abrió paso para hablar por los medios de comunicación, esta vez gran parte de la policía encargada de la seguridad del Congreso habilitó el ingreso de la turba, e incluso se sacó ‘selfies’ con los intrusos. El Financial Times añade que Trump cuenta con un importante seguimiento entre las fuerzas de seguridad y los militares, como se verificó, por otra parte, en todos los actos de violencia racial del último año. Las bandas fascistas incursionaron en los despachos de los legisladores, que debieron refugiarse en espacios especialmente habilitados para episodios de emergencia. La alcaldesa de la ciudad declaró el toque de queda, en tanto que el secretario de Defensa y el jefe del Estado Mayor Conjunto llamaron en socorro a la Guardia Nacional. Si alguien hubiera querido describir en forma adecuada el epicentro de la crisis capitalista mundial, no hubiera imaginado mejor escenario – la capital del imperialismo internacional y su sede política. El desafío es, ahora, caracterizar estos acontecimientos y advertir sus proyecciones.
 El desarrollo operativo de este golpe de estado, tiene su sello y método político. El propósito declarado fue postergar la certificación de la victoria de Biden, para que una comisión parlamentaria se encargue de investigar las alegaciones, por otra parte, infundadas, de fraude electoral que sostiene Trump. El jefe de esta operación es el senador Ted Cruz, de Texas, que había roto públicamente con Trump cuando éste irrumpió con expresiones descalificadoras hacia su esposa. Doce senadores y ciento cuarenta diputados republicanos avalaban la maniobra. A la prensa internacional no se le escapó el dato de que Nancy Pelosi, demócrata, promotora del juicio político a Trump, el año pasado, había sido reelecta presidenta de la Cámara de Representantes, con menos votos que en el mandato precedente. Existía la expectativa, además, de que los candidatos del partido republicano ganaran la segunda vuelta en Georgia, para instrumentar un mayor respaldo político. Trump se había comunicado con el gobernador del estado, para que declarara, fraude mediante, que Trump había ganado las elecciones presidenciales en ese distrito. El asalto al parlamento, el miércoles, fue cualquier cosa menos una improvisación. Conocedores de esta situación, una decena de ex secretarios de Defensa y ex jefes de estados mayores de las tres armas lanzaron una nueva advertencia pública contra el intento de sumar a las fuerzas armadas al golpe y reiteraron que debían obediencia a la Constitución, no al jefe de gobierno. La asonada contra el Congreso involucró, de los dos lados de la barricada, a las fuerzas decisivas del estado. 
 La reanudación de las sesiones del Congreso, luego del desalojo de la turba, y la certificación de la victoria de Biden, no atenuó la crisis política, sino que la ha agravado. En primer lugar, porque dejó a la vista la amplitud de las instituciones y funcionarios involucrados. Por sobre todo, sin embargo, porque plantea la cuestión de las sanciones políticas y penales a Trump y sus compinches, y la necesidad de una limpieza del aparato estatal. Fingir un retorno a la ‘normalidad’ dejaría a Biden, el presidente electo, como un gato muerto desde la misma inauguración de mandato. De otro lado, deja un espacio de dos semanas para el intento de nuevas provocaciones por parte de la camarilla de Trump, incluso un ataque armado contra Irán y la declaración de un estado de emergencia. Aunque a victoria de los dos candidatos demócratas, en Georgia, el martes pasado, deja al Senado bajo la mayoría precaria de ese partido, con el voto de desempate de la Vice-presidenta, y la renuncia de varios funcionarios del gabinete debilita a Trump, si el intento golpista no es castigado Trump podría ver en esos retrocesos una razón adicional para lanzar una aventura. Por último, la impunidad de Trump significa que la crisis política podría extenderse en el tiempo, de un lado bajo la presión de una crisis sanitaria enorme y de un desequilibrio económico sin precedentes, del otro lado por el incentivo que ofrecen las elecciones parlamentarias en sólo dos años.
 El golpe de estado del miércoles no es tampoco una conspiración gestada en las dos últimas semanas. Trump ha buscado quedarse con la suma del poder público y gobernar por decreto desde que asumió. El trumpismo tampoco es, por su lado, un fenómeno fascistizante de data reciente – es la continuación y acentuación del proceso iniciado por el Tea Party, a finales del siglo pasado. El trabajo de topo de la decadencia del capitalismo se ha tomado todo su tiempo, y tampoco es un fenómeno nacional sino mundial. El imperialismo norteamericano es la mundialización del capital bajo una hegemonía concreta. 
 La gran prensa internacional reclama el derrocamiento inmediato de Trump y advierte a la burguesía norteamericana contra el peligro de la inacción. Esto potenciaría, obviamente, el conjunto de la crisis política, pero al menos ofrecería una vía de salida a ella, pondría la iniciativa política en el nuevo gobierno. Las vías para la destitución podrían ser la declaración de incapacidad política de Trump, por parte del mismo gabinete o del Congreso, o el ‘impeachment’ o juicio político. Esta última variante inhabilitaría a Trump, de 73 años, por vida. La inacción devolvería, en principio. la iniciativa política a Trump y daría mayor vuelo a las organizaciones fascistas. Del lado de la izquierda del partido demócrata no se ha planteado ni siquiera el llamado a una manifestación de masas en defensa de los derechos democráticos y en apoyo al derrocamiento constitucional de Trump. Los editores del Financial Times han advertido al establishment norteamericano que, con independencia de las dudas políticas que rodean la declaración de incapacidad o el juicio político, tiene planteada “una cuestión moral” – no puede dejar pasar un intento de golpe.
 Si lo ocurrido fue un golpe a nivel de intención u otra cosa, desatará, claro, discusiones políticas, como las que produjeron los golpes contra Dilma Roussef, el paraguayo Lugo o Evo Morales. Trump no reunía las fuerzas, ni de lejos, para imponer la desautorización de las elecciones que consagraron a Biden, ni era su intención estratégica. Basta para hablar de golpe que haya pretendido dejar planteada la bandera de la ilegitimidad de Biden, para organizar una agitación política ulterior con ese eje. Los golpes no son solo aquellos que derrocan gobiernos sino también los que buscan preparar el terreno para eso. El bombardeo del 16 de junio de 1955 fue para precipitar el de septiembre, que se impuso con fuerzas inferiores a las del gobierno peronista, pero con la ventaja política de meter en esas fuerzas la convicción de la necesidad de poner fin a la crisis. El golpe del brigadier Capellini, en diciembre de 1975, empujó al golpe de marzo de 1976. En Alemania y en Japón, los golpes fracasados prepararon el terreno para Hitler y el gobierno militar nipón. 
 Lo que ocurre en Estados Unidos no es sino la expresión política concentrada de la mayor crisis en la historia del capitalismo mundial.

 Jorge Altamira 
 07/01/2021

Los Fernández ceden en toda la línea ante el “Consejo Agro-industrial”

Cuando el ministro de Obras Públicas Katopodis aseguró que el gobierno no cedería ni un milímetro ante el ‘paro’ agropecuario que anunció la (amputada) Mesa de Enlace, ¿no sabía? que el ministro del área, Basterra, se encontraba ya reunido con el flamante Consejo Agropecuario Argentino (CAA), al cual concedió más de lo que el capital agro-industrial pedía.
 En estas horas hasta el presidente de la Sociedad Rural ha salido a ponerle paños fríos al ‘paro’ de 3 días, si no se levanta antes: el gobierno suspendería la anunciada prohibición de exportaciones de maíz por dos meses. El aumento que el gobierno concedió a las fábricas de biodiesel a base de caña de azúcar y soja, del 59% al 90% entre enero y abril, fue extendido ahora a las de bioetanol que producen a base de maíz. Con lo cual, el gran capital agrario-industrial ¡ahora celebra doblemente! - en medio del aumento enorme del precio internacional de los granos. Desde Seaboard, en Salta, a la Cámara de Biocombustibles, saltaron en una pata (Clarín Rural, 9/1). Para que el capital agrario no se queje por el aumento que ocasionará en el gasoil que consume -el gasoil tiene un corte del 10% a base de biocombustibles- durante todo el período de la cosecha gruesa, hasta marzo, el gobierno ha reducido ese corte a la mitad, de modo que repartió ´regalitos para todos´. Ante semejante negociado, Grabois propuso, retóricamente, “entregarle la llave del ministerio a Etchevehere”. 
 Grabois no advierte que la suspensión temporal de la exportación de maíz (y eventualmente para el trigo) fue dictada por una puja intestina al interior de la clase capitalista. La SRA, junto a las Confederaciones Rurales y la Federación Agraria, salieron en defensa de la exportación de maíz atento a que en Chicago -principal mercado de cereales del mundo- “las ´apuestas´ alcistas en maíz subieron a niveles históricos” (Luis Barrandeguy, en Bichos de Campo, 9/1). El gobierno actuó en defensa de la gran industria avícola, que depende del insumo de maíz. Su representante en la mesa chica del CAA, Domenech, está estrechamente ligado a los K, igual que el presidente de la Bolsa de Cereales de Rosario y coordinador del CAA, Martins. Coninagro actuó como vocero de este bloque. 
 La gran patronal “llora miserias” y se queja por la pandemia, pero la producción y la exportación de bienes agropecuarios culminó el 2020 y se perfila para el 2021 de parabienes. El mismo medio especializado titulaba: “Feliz Navidad: este año Papa Noel vino desde China” (Ezequiel Tambornini, 825/12). “En el segundo semestre de este año el gobierno central chino comenzó a promover la compra de cantidades gigantescas -nunca antes vistas- de granos, harinas vegetales, aceites y proteínas cárnicas de diversos orígenes con el propósito de recomponer reservas internas de alimentos. Ese fenómeno generó situaciones inéditas. Ejemplo uno: EE.UU. ya comprometió el 90% de su saldo exportable de soja 2020/21, lo que podría derivar en una situación de desabastecimiento del poroto antes del ingreso de la próxima cosecha en septiembre de 2021. Ejemplo dos: China se trasformó en el principal comprador de maíz, desplazando al comprador tradicional histórico (México) al segundo lugar” (ídem). Argentina fue uno de los países más beneficiados. En el último año la soja, el maíz y la carne en el mercado mundial tuvo incrementos promedio del orden del 50%. La demanda de parte de China es una parte de la historia, la otra es la disminución de la producción en Argentina, Brasil, Paraguay, por la sequía desatada por la corriente de la Niña en el Pacífico.
 ¿Y “la mesa de los argentinos”?

 Norberto Malaj 
 09/01/2021

Myriam Bregman " La juventud le puso mucho el cuerpo a esta pandemia"

sábado, 9 de enero de 2021

Un gobierno paralizado ante la pandemia


Solo se aportan “indicadores” y cada provincia y jurisdicción deberá definir sus propias medidas.

 La conferencia de prensa que protagonizaron este mediodía el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti y el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, sorprendió por lo acotado de los anuncios: el gobierno nacional no toma ninguna medida y traslada la facultad a las provincias y jurisdicciones locales, sobre la base de algunos “indicadores de riesgo” sugeridos. Además de una parálisis ante una crisis en ascenso, queda en claro la desidia respecto a la salud y la vida de la población del país. 
 Lo que todos daban por entendido que sería el anuncio del toque de queda nocturno, como resultado de la orientación del gobierno y los medios de comunicación de estigmatizar a la juventud y las supuestas “fiestas clandestinas”, no tuvo lugar. 
 La (no) medida del gobierno es el resultado, primero, de la negativa oficial a siquiera pensar un esquema de aislamiento más profundos que afecte a los capitalistas e insuma un nuevo costo económico para el Estado y, segundo, del rechazo de las patronales y varios gobernadores a adoptar restricciones que afecten la temporada de verano y los negocios privados. 
 Mientras jurisdicciones como Chaco, La Pampa y Santiago del Estero ya tomaron algunas acciones para disminuir la circulación en sus provincias, otras como CABA, Córdoba y distintos distritos costeros, Mar del Plata entre ellos, se oponen a tomar cualquier medida restrictiva.

 ¿Y la circulación del virus? 

De lo que ni unos y otros hablan, menos aún desde el gobierno, es de la incidencia del funcionamiento pleno de la actividad económica, esencial y no esencial, en la circulación y propagación del virus. 
 Recordemos que incluso en el clímax de las medidas contra la pandemia, el gobierno nacional aplicó una interpretación flexible para las patronales, mientras practicó un endurecimiento policial contra la población trabajadora. 
 Cafiero no se privó de mencionar que desde el gobierno esperan retomar las clases presenciales en el mes de marzo, lo cual parece una previsión temeraria, en un momento donde los casos no hacen más que subir y cuando no se ha ofrecido ninguna garantía para un retorno a la presencialidad.
 No se ha mencionado nada sobre la continuidad de alguna política o programa de detección de contagios, como en su momento lo fue el plan Detectar. Ni se hizo mención alguna a políticas respecto a la circulación en el transporte público y a la asistencia a los puestos de trabajo, principalmente en los cordones y concentraciones industriales.
 Tampoco se ha dicho nada sobre el estado del sistema sanitario, obviando que en los picos de la primera ola algunas jurisdicciones provinciales llegaron a la saturación de las Unidades de Terapia Intensiva. En este plano, solo se ha mencionado la llegada de la vacuna, aunque esta se dé a pasos de tortuga y no represente una salida inmediata al problema actual. Mientras no han explicado nada de por qué no se han cumplido los plazos y compromisos anunciados para la llegada de millones de vacunas.

 Ninguna medida

 Entre una ola y la otra, el gobierno desmanteló los programas, escasos, de asistencia, como el IFE, e incluso el subsidio a las patronales (ATP). Ahora se apresta a eliminar Precios Máximos y ha dado rienda libre a la inflación, liberando tarifas y autorizando aumentos en los combustibles. En la conferencia de prensa no se anunció ninguna medida de asistencia para que las familias obreras, en un país con más de 20 millones de pobres, puedan hacer frente al costo de los cuidados sanitarios y a los recaudos necesarios para no contagiarse.
 El gobierno trata, con esta decisión, de desligarse del rechazo que implicaría una medida de mayores restricciones, trasladando la factura a los gobernadores, aunque con final cantado: está claro que la curva de contagiosa seguirá creciendo sobre la base de la “adaptación” de los gobernadores a las demandas de sus respectivas patronales. En el medio muestra su parálisis respecto a la situación.
 La lavada de manos del gobierno solo lleva a una propagación mayor del virus. Incluso las restricciones de las que tanto se habló no hubieran llegado a ningún lado. Está claro que la situación demanda un giro de 180 grados, volviendo solo a autorizar las actividades esenciales, con estricto cumplimiento de protocolos sanitarios, elaborados y bajo control de los trabajadores, y con la centralización del todo el sistema sanitario bajo el comando de profesionales, especialistas y trabajadores. Esto debe ser acompañado con un ingreso mensual de $30.000 para todos los trabajadores, ocupados y desocupados, afectados.

 Marcelo Mache

«Desmonumentalizar» a Roca


Una lucha atravesada por las buenas intenciones y el maniqueísmo revisionista.

 Retiran el monumento de Roca de la esquina Kirchner y San Martín 

 El Municipio de Río Gallegos retiró la estatua de Julio Argentino Roca ubicada sobre la intersección de las avenidas San Martín y Kirchner, y esto disparó la discusión y debate sobre la desmonumentalización de la figura de Julio Argentino Roca. Rápidamente en un periódico local se informó que el retiro de la estatua era solamente con motivo de restaurarla y luego situarla nuevamente en la emblemática esquina de la capital santacruceña, sin embargo el debate continúa. 

 Entre bronces y mármoles, pedestales y prontuarios

 Resulta interesante aportar al debate sobre la importancia de la desmonumentalización, sus alcances, su incidencia en la lucha de clases y en la construcción de una nueva identidad, sobre si ello aporta a construir una memoria colectiva, sobre si esa memoria se construye solamente con aquello que reivindicamos de nuestra historia o todo aquello que nuestra historia implica. Ardua la tarea, pero necesario encarar este debate, que en principio en manos del Estado y el revisionismo peronista, solo supone el cambio de héroes y villanos en nuestra historia pero nunca una explicación y comprensión de los problemas históricos. 
 Es que esa forma de interpretar nuestra historia solo construye estereotipos, no explica sino que describe y en tanto descripción no ayuda a comprender, a entender lo sucedido, a explicar los porqué de las cosas. Esa descripción ya está muy alejada del conocimiento histórico y en tal sentido alejada de la ciencia misma. La descripción en este contexto construye un nuevo velo, un nuevo relato que muestra una nueva interpretación, conforme se modifica la moral burguesa se modifica dicha descripción.
 Conocido es el movimiento que se gesto de la mano de Osvaldo Bayer y que luego continúo el psicólogo e investigador egresado de la UBA Marcelo Valko, que plantea una campaña por la desmonumentalización de Roca, a estas alturas de la narración, un siniestro personaje. Para el investigador, la de Roca “fue una de las presidencias más crueles, no solo por lo que hizo con los pueblos originarios, sino por lo que hizo con los obreros” (La Opinión Austral, 23/12). “Fue una época de una crueldad innecesaria. El general Roca en la primera presidencia entregó 41 millones de hectáreas a muy pocas manos, a diferencia de Estados Unidos que delimitó pequeñas parcelas productivas. En su segunda presidencia, el general Roca se dedicó a perseguir al movimiento obrero que, a través de una ley, buscaba expulsar a quienes provenían de Italia, España o Polonia por solicitar un régimen de 8 horas de trabajo y descanso dominical pago”, recordó. 
 Valko, refiriéndose a Roca, expresa que más que un pedestal se merece un prontuario, y en general estamos de acuerdo. De todas maneras, a fines de transformación de esa sociedad y las relaciones capitalistas que Roca y su gente garantizó para la Patagonia y sus dueños, en un mero ejercicio intelectual y de fiscalía moral de nuestra historia. 
 Para que no queden dudas, Roca al igual que las presidencias anteriores y posteriores que tuvieron como función la construcción y consolidación del Estado Nacional Argentino cometieron todo tipo de crímenes y vejámenes para imponer por la fuerza, (muy pocas veces por la razón aunque lo plantearan), las relaciones capitalista asociadas a la formación y desarrollo del propio estado burgués argentino.
 Ahora bien, ¿se hace justicia con esos pueblos masacrados por los Roca sacando su estatua? ¿Si sus nombres no designan calles, escuelas, plazas, ciudades se reparan los daños y atropellos cometidos? ¿No es un mero placebo moral frente a la desigualdad construida por los Roca y perpetuada por todos los gobiernos que le continuaron hasta la actualidad? Y por si caso todo esto fuera verdad ¿es el estado quien debe desmonumentalizar o son los pueblos oprimidos, aniquilados y despojados nuevamente hasta la actualidad quienes deben a partir de la lucha ejercer este derecho? 
 Con Roca o sin Roca la situación no cambia, solo actúa a modo de reconfortar la moral de unos pocos. Disiento con quienes plantean esto como una especie de vindicación, no existe ninguna reparación a los pueblos que Roca masacró y despojó y que aún hoy continúan en esa situación de despojo, y que cuando se animan a pelear la tierra vuelven a ser reprimidos con toda la dureza del Estado. 

 Sobre el revisionismo ilusionista. Sus usos y costumbres 

Discúlpeseme por el título, pero es la intención resaltar y provocar un debate sobre la finalidad del revisionismo histórico, desde que se escribiera la Historia de Mitre en adelante. En Argentina el revisionismo surge como un movimiento que intenta revelarse a la construcción del bronce y del panteón de héroes del liberalismo fundacional y en ese mismo ejercicio de derribar esos bustos propuso rápidamente unos nuevos. Quizás apelando al refrán de que un clavo saca a otro clavo, liberales y revisionistas entablan una lucha sin cuartel por resaltar algunos héroes con determinados valores frente a otros totalmente reñidos con la moral y costumbre del pueblo argento. 
 Ambos estereotipos de héroes en el fondo cumplen la misma función, construir una identidad nacional, construir un nosotros y los otros, confundir bajo un mismo manto a los dueños de todo con aquellos que no tienen nada. La construcción de héroes y antihéroes con ribetes caricaturescos es una constante en la política argentina, de ella participan historiadores, periodistas, políticos y servicios de inteligencia con el mismo objetivo y finalidad. Nuestra tarea es desenmascarar esta estafa ideológica a los despojados, oprimidos y desplazados, a quienes no hay héroe alguno que los saque de su realidad sino se organizan y luchan ellos mismos.
 Es este marco, la historia debe aportarnos datos, información que nos permitan comprender y explicar para poder no caer en un círculo de engaño, en una nube de humo. Comprender los mecanismos de construcción de relatos épicos sobre nuestro pasado y sobre nuestro presente nos posibilita poner en discusión y crisis dicha construcción. Nuestra tarea debe ser la organización y lucha de todos aquellos que nunca se salvan, que nunca tienen hasta aquí final feliz, aquellos que sin importar los perfiles, formas y relatos de los distintos gobiernos siempre son personajes de reparto para las políticas estatales. Hoy en plena víspera navideña se conoció según el propio Indec que el 60% de la población percibe ingresos menores a $30.000. 
 Cualquier acto de desmonumentalización debe ser producto de un movimiento de lucha, que además de derribar estatuas construya con dicha lucha una nueva realidad. 

 Antonio Chacón

Europa: se dispara la segunda ola


Vacunación a cuentagotas y contagios crecientes 

 A más de un año de comenzada la pandemia, los gobiernos capitalistas de Europa, la región más afectada por el coronavirus, continúan mostrándose incapaces de enfrentar la propagación de la enfermedad que por el contrario sigue poniendo en jaque los sistemas de salud y la vida de millones de personas. 
 Las últimas semanas se caracterizaron por un aumento de los casos positivos y de la tasa de incidencia en todo el continente, a lo que los gobiernos respondieron únicamente con medidas de restricción a la circulación social acusando a la propia población del crecimiento de los contagios por las reuniones en las fiestas de fin de año. Por otro lado, el comienzo de la distribución y aplicación de las vacunas, que fue convertida en un eslabón más de la guerra comercial entre las empresas y los Estados capitalistas, también suscitó crisis políticas habida cuenta la ineficacia mostrada por las distintas administraciones y la escasez de las dosis.
 En Francia arreciaron las críticas y el descontento ante el ritmo absurdamente lento de la campaña de vacunación. Al primero de enero, mientras el Reino Unido había logrado vacunar a un millón de ciudadanos, el país galo arrojaba la ridícula cifra de 500 inoculados. Con esta cadencia, el objetivo que se propuso el presidente Emmanuel Macron de aplicar 26 millones de dosis antes del verano carece de todo sustento. A la escasez de las dosis recibidas por el momento (500 mil por parte de Pfizer) se le suma la lenta implementación de dispositivos de vacunación y la intención de no confrontar con los movimientos antivacunas. Macron ha dispuesto la extensión del toque de queda nocturno en 15 de los 96 departamentos para que empiece a regir desde las 18 horas. En Francia la pandemia se cobró 65 mil muertes y en estos días se han registrado hasta 20 mil contagios diarios. 
 Alemania, otrora ejemplo a la hora de lidiar con el virus, se encuentra sumergida en una crisis sanitaria. El gobierno de Angela Merkel prolongaría durante todo enero las medidas de aislamiento social implementadas en diciembre consistentes en el cierre de los comercios no esenciales, así como de las actividades culturales. Las críticas contra las autoridades crecieron ante lo que es considerado como un ritmo de vacunación lento, adjudicado a la estrategia oficial de negociar en conjunto con la Unión Europea la adquisición de vacunas, lo que hizo que el proceso se retrase en relación a otros países como Reino Unido o Canadá. De acuerdo a algunos medios, ese atraso también se debe a que la UE habría anudado un acuerdo con el laboratorio francés Sanofi que sin embargo no podría tener lista su vacuna hasta fines de año (Deutsche Welle, 4/1). La situación del sistema de salud es crítica a nivel general, con un promedio de muertes diarias que se acerca al millar y con una alta tasa de incidencia en algunos Estados federados, como Sajonia, de 500 infectados por cada 100 mil habitantes. 
 El Reino Unido puede mostrar cifras de vacunación superiores a las de sus ex socios continentales, pero la situación continúa siendo dramática. La parábola de la política del primer ministro conservador Boris Johnson es llamativa como pocas, al haber tenido que pasar de la práctica negación del coronavirus a dictar, en estos momentos, una cuarentena estricta en cuanto a la circulación social hasta fines de febrero, por el descontrol total de los contagios y el crecimiento de la nueva cepa, más infecciosa que las anteriores. Las autoridades informan que el número de hospitalizados por Covid-19 supera en un 40% al del pico de la primera ola (CincoDías, 4/1). El país se encuentra sexto a nivel mundial en la cantidad de decesos con 76 mil fallecidos. 
 Por su parte España se estaría enfrentando a una “tercera ola”, como consecuencia de la mayor movilidad y concentración durante las fiestas. La tasa de incidencia del virus creció a 369 por cada 100 mil, cuando por encima de 250 se considera de alto riesgo, los contagios crecieron un 25% en la última semana y la cantidad de camas de terapia intensiva ocupadas por enfermos de covid-19 representa el 23% del total (Elperiódico.com, 4/1). Ante el mayor número de contagios las autoridades dictaron que un mayor número de municipios y regiones deberán aislarse. El ritmo de vacunación ha recibido numerosas críticas en lo fundamental por la baja cantidad de dosis administradas (82 mil), solo un 23% en relación a las disponibles. Esto se debe a los pocos recursos destinados por los gobiernos a esta tarea. España suma más de 50 mil decesos por la pandemia. 
 En todo el continente se pone de manifiesto el fracaso del manejo capitalista de la crisis sanitaria abierta por el coronavirus. La producción y venta de la vacuna, lejos de haberse realizado a través de una centralización de los recursos, se ha transformado en un botín de los pulpos farmacéuticos y en un negociado común con los gobiernos socios. Las medidas de aislamiento social continúan sin poner en cuestión el funcionamiento de las ramas económicas no esenciales y no están acompañadas de la implementación de protocolos obreros de seguridad e higiene ni de verdaderos planes de asistencia ante el crecimiento del desempleo y la miseria. La clase obrera de toda Europa debe dar una respuesta con un programa propio que tenga como norte la defensa de la salud y de las condiciones de vida populares y no la salvaguarda de la ganancia capitalista. 

 Leandro Morgan

Estados Unidos: el desarrollo de la crisis después del golpe fracasado


Cinco muertos, decenas de heridos y detenidos fue el saldo de la asonada fascista al Capitolio de EEUU. El presidente electo, Joe Biden, llamó a los acontecimientos del Capitolio una “insurrección”, un proceso de “sedición”, lo que le cabe la pena de muerte a sus perpetradores e instigadores según la Constitución norteamericana. Luego dijo que habría una “transición ordenada”, algo que nadie cree. Facebook y Twitter eliminaron publicaciones de Trump y bloquearon sus cuentas el miércoles. Los demócratas piden un nuevo impeachment.  
Ayer las imágenes eran elocuentes: la movilización pro-Trump quería evitar que el Congreso certificara los resultados de las elecciones presidenciales. Blandieron pistolas, rifles, escudos y banderas confederadas, rompieron ventanas para trepar al Capitolio y entraron en un Congreso vacío. La policía mostró una impactante falta de resistencia, que contrastaba con los ataques a las movilizaciones de Black Lives Matters y a las movilizaciones antirracistas que sacudieron EEUU. La maniobra provino del interior del Estado. Trump exigió a su vice, Mike Pence, a rechazar la certificación y aplazar la sesión conjunta de ambas Cámaras. 

 El golpismo en un régimen fragmentado 

Dentro del bando demócrata y republicano, diferentes voceros lo calificaron como “autogolpe”. Incluso desde el propio gabinete presidencial anunciaron que en 13 días que le faltan cumplir al presidente saliente, todavía puede hacer “mucho daño”, hasta la ceremonia de inauguración (traspaso). Plantean convocar la ahora famosa enmienda 25, bajo la cual el gabinete le puede pedir al presidente dimitir porque es incapaz de cumplir con sus obligaciones y deberes constitucionales. Se requiere el visto bueno del vicepresidente y de 8 miembros del gabinete. Pence se opone. 
 Chuck Schumer, el titular de la bancada demócrata del Senado, le pidió al gabinete que ponga en marcha la enmienda. “Este presidente no debería ocupar el cargo ni un día más”, dijo Schumer, quien encabezará la nueva mayoría demócrata en el Senado cuando comience su próxima sesión. Puede comenzar otro pedido de impeachment si no se aprueba la enmienda. Ambas cámaras deberían ser convocadas, algo que no sucedió. Trump sigue a cargo del botón nuclear del estado. 
 Trump nunca reconoció al presidente electo, apoyado en 70 millones de votos que recogió en las elecciones de noviembre. En una conversación telefónico exigió al gobernador de Georgia que adultere los resultados electorales del pasado 3 de noviembre. Las elecciones en ese estado, para dirimir la mayoría en el Senado, dieron una victoria a los demócratas, el día anterior a la asonada. Trump llevaba dos semanas convocando a marchar al Congreso el miércoles 6. La semana anterior a los hechos, liberó a uno de los cabecillas de los Proud Boys, una banda de supremacistas blancos. 
 Trump reprochó al vicepresidente no haber utilizado su autoridad para impugnar los votos electorales. A jefe de gabinete, ligado a Mike Pence, le fue negada la entrada a la case blanca. Mike Pence rechazó las presiones del presidente Donald Trump y dijo que no tiene “autoridad” para rechazar los votos electorales que consagraron la victoria de Joe Biden (LN, 6/1). 
 La secretaria de Transporte, Elaine Chao, renunció. Varios funcionarios de la administración Trump de nivel inferior también han renunciado (BBC, 7/1). Mick Mulvaney, ex jefe de gabinete de la Casa Blanca, renunció a su misión en Irlanda del Norte. Nancy Pelosi, cabeza de los demócratas en la Cámara de Representantes, dice que si Trump no es destituido de su cargo, hay que ir por el impeachment (ídem).
 La seguridad fracasó de manera inexplicable para muchos comentaristas. Las autoridades dicen que los grupos de extrema derecha ven en este asalto al Capitolio un reforzamiento de sus métodos que pueden replicarse a lo largo y ancho del país (USAToday, 7/1). El jefe de la Policía del Capitolio dijo que sus oficiales se habían enfrentado a un “comportamiento criminal desenfrenado”. Pelosi pidió la renuncia del jefe de la Policía del Capitolio y dijo que recibió una notificación del Sargento de Armas de la Cámara de Representantes Paul Irving de que renunciará (WSJ, 7/1). 
 El impeachment que plantean los demócratas no tiene indicios de que vaya a tener er éxito; The Wall Street Journal, un diario que ha apoyado a Trump, dice que la salida más sencilla sería que Trump renuncie. 

 Emiliano Monge 
 08/01/2021

jueves, 7 de enero de 2021

Libertad inmediata a Julián Assange


La jueza británica Vanessa Baraitser rechazó el pedido de extradición formulado por los Estados Unidos contra el creador de Wikileaks, el australiano Julián Assange. Assange se arriesga a 175 años de prisión por haber difundido, desde 2010, más de 700.000 documentos clasificados sobre torturas, masacres de civiles y todo tipo de crímenes perpetrados por tropas estadounidenses, especialmente en Irak y en Afganistán.
 La jueza, que mantiene al periodista en una prisión de máxima seguridad bajo condiciones severísimas, sostuvo el fallo en el único argumento de que el deterioro de la salud mental de Assange lo expone al suicidio en una cárcel norteamericana.
 "La impresión general es de un hombre deprimido y algunas veces desesperado, que teme de su futuro. Al enfrentar condiciones de aislamiento casi total sin los factores de protección que limitaron sus riesgos en HMP Belmarsh [la cárcel británica donde está recluido], estoy convencida que los procedimientos descritos por EE.UU. no evitarán que el señor Assange encuentre una manera de suicidarse y por esa razón he decidido que la extradición sería opresiva por causa de daño mental", arguyó Baraitser. Esa depresión fue agravada por 10 años de encierro, siete en la embajada ecuatoriana en Londres y tres en cárceles de máxima seguridad británicas. 
 Owen Jones, editorialista de The Guardian, destacó “que una Corte británica falle que el sistema carcelario estadounidense es tan barbárico que no puede garantizar la seguridad de un preso, lo dice todo. Pero esto se trata de mucho más que Assange: es sobre el periodismo, la libertad de prensa y la posibilidad de exponer las atrocidades cometidas por una superpotencia”. Las autoridades estadounidenses temen que “si Assange no se enfrenta a los peores horrores de su inhumano sistema penitenciario, no desincentivará a otros para exponer de manera similar las atrocidades estadounidenses”, explicó. (4/1).
 Sin embargo, Barabaitser rechazó los argumentos de la defensa relacionados con la libertad de expresión, y las denuncias de que la fiscalía había tergiversado los hechos y que Assange es un perseguido político. El fallo convalida la amenaza que representa el enjuiciamiento de Assange al periodismo de investigación en todo el mundo. Bruce Brown, director del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa, alegó: "El mero hecho de publicar documentos secretos que el gobierno de Estados Unidos no quiere hacer públicos no es espionaje", alegó. 
 El miércoles, Barabaitser tiene que decidir si concede la libertad condicional a Assange. Su abogado, Edward Fitzgerald, adelantó que solicitarán esta medida por el impacto negativo que tendría para Assange continuar en la prisión de Belmarsh, debido a la depresión clínica que padece. La defensa propondrá un “paquete de medidas de control” como vigilancia domiciliaria y comparecencia regular en una comisaría para garantizar que no haya riesgo de fuga. 
 El Departamento de Justicia norteamericano se declaró “extremadamente decepcionados con la decisión final del tribunal” pero complacido porque “los Estados Unidos prevalecieran en todos los puntos de la ley planteados. En particular, el tribunal rechazó todos los argumentos de Assange sobre motivación política, delito político, juicio justo y libertad de expresión. Continuaremos buscando la extradición de Assange a Estados Unidos”. 
 El especialista Santiago O Donnell, piensa que el fallo “le da al gobierno de Joseph Biden una salida elegante para que pueda evitar un juicio incómodo en su país sin bajarse de su caracterización de Assange como un ´terrorista de alta tecnología´ y sin enfrentarse con la comunidad de inteligencia que desde hace años pide la cabeza del editor australiano. Lo que para Trump era una exigencia ineludible, para Biden se convertía en un problema que la jueza evitó.” 
 Ocurre que si Biden enjuicia a Assange tendrá que hacerlo también con los grandes medios que publicaron sus revelaciones, en primer lugar el New York Times.

 Olga Cristóbal
06/01/2021

Asalto al Capitolio, primeras escaramuzas de una guerra civil

Los corresponsales acreditados en Washington coinciden en subrayar la facilidad -por no decir impunidad- con la cual los grupos supremacistas y fascistoides afines a Trump irrumpieron esta tarde en el Capitolio, para frustrar la sesión del Senado que debía certificar la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales. Aunque esa victoria está refrendada por una diferencia de 7 millones de votos y 74 electores, la incursión de los trumpistas ha postergado la consagración de Joe Biden como presidente, a sólo dos semanas de su asunción legal. Con independencia de que las fuerzas federales logren controlar el putsch, ha quedado instalada una fractura vertebral en el corazón del Estado y del régimen politico estadounidense. En el Capitolio, se han vivido los primeros episodios de una guerra civil. 

 Putsch anunciado 

 Los periodistas citados señalaban la sugestiva tardanza de la Guardia Nacional, que demoró más de dos horas en actuar en los hechos del Capitolio. Pero la escalada de los fascistas sobre la sesión del Senado estaba virtualmente “cantada”, a partir de varios acontecimientos. Apenas un día antes, los demócratas se alzaban con la elección senatorial en Georgia, pero con resultados ajustadísimos – Jon Ossof, el candidato de Biden, lograba el 50,2% de los votos, incluso con el espaldarazo que implicaba la previa victoria presidencial. Trump, en ese cuadro, declaraba que “jamás reconocería” los resultados presidenciales, y llamaba al Senado a “discutir” los resultados electorales de todo el país. Aunque la mayoría de los republicanos desconoció el llamado, una fracción nada despreciable de senadores cuestionó los resultados de Arizona – la tensión en el Senado, por lo tanto, ya estaba instalada con anterioridad a la irrupción de los supremacistas. El propio Trump llamó a sus partidarios a movilizarse. La escalada fascista, por lo tanto, no actuó como una banda “descontrolada”, sino como una fracción del Estado. 
 Cuando Trump llamó a sus partidarios a sosegarse y a “volver a casa”, subrayó sin quererlo al carácter paraestatal de la asonada. En efecto: el instigador contaba también con la autoridad suficiente como para organizar la retirada. Las reacciones populares contra el putch fascista en las principales ciudades parecen espontáneas – los líderes demócratas apenas atinaron a asegurar su propio resguardo.

 Revolución y contrarrevolución 

La embestida sobre el Capitolio no sólo deja un escenario incierto en lo inmediato, cuando el Congreso aún debe certificar la victoria de Biden. En perspectiva, anticipa el escenario de confrontaciones sociales y de guerra civil en ciernes que servirá de telón de fondo a la presidencia de Biden. Con estos hechos, Trump “avisó” con qué armas piensa disputar las próximas batallas políticas, como las elecciones de medio término planteadas para el 2022. Del otro lado de las movilizaciones fascistas, late la amenaza de la rebelión popular que ganó las calles contra la violencia estatal racistas. Esta polarización social y política tiene lugar en medio del descontrol pandémico, de una crisis social sin precedentes –y con instrumentos asistenciales desmantelados-; y de una exacerbación de la lucha por el mercado mundial, con el capitalismo norteamericano y su Estado en su mayor retroceso. Que el antagonismo entre revolución y contrarrevolución sacuda al centro económico y político del capitalismo mundial, retrata, no a un país, sino a una etapa histórica. 

 Marcelo Ramal 
 07/01/2021

Estados Unidos: Una crisis de larga gestación


Lo ocurrido no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Todo un vetusto y enorme entramado institucional concebido por los padres fundadores para evitar los riesgos de la oclocracia –el temido gobierno del populacho- se derrumbó como un castillo de naipes cuando respondiendo a las incesantes arengas de Donald Trump una turba de trumpistas arrolló a las fuerzas de seguridad y tomó por asalto al Capitolio. El resultado: el Senado tuvo que entrar en receso mientras el vicepresidente Mike Pence era prestamente evacuado por el Servicio Secreto mientras una banda de fascinerosos con ropas de fajina y algunos de ellos armados sentaban sus reales en las salas del Senado y la Cámara de Representantes. El objetivo: impedir que el Congreso certificara la victoria de Joe Biden en la elección presidencial del 3 de noviembre. 
 La responsabilidad de Trump en estos incidentes es indiscutible. Una parte de los republicanos aportaron lo suyo. Más de cien estaban dispuestos a proponer la anulación de la victoria de Biden, y deben también ser considerados como instigadores del tumulto. Pero sería un error creer que lo ocurrido es responsabilidad exclusiva de Trump y sus secuaces. Este episodio marca la gravedad de la crisis de legitimidad que hace mucho tiempo está carcomiendo al sistema político norteamericano. El ausentismo electoral es un lastre crónico para un sistema que se autoproclama como una democracia cuando no lo es. Abraham Lincoln la definió como el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Hoy no sólo intelectuales de izquierda como Noam Chomsky sino hasta académicos del mainstream como Jeffrey Sachs y, antes que él, Sheldon Wolin sostienen en sus intervenciones orales y escritas que el sistema político de Estados Unidos es una plutocracia y no una democracia en la medida en que es el gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. Esto es lo que explica la quejumbrosa reflexión que hiciera hace unos meses un editorial colectivo del The New York Times al constatar que el 1% más rico acumula más riqueza que el 80% más pobre del país. Es decir, una pseudo-democracia que aplicando las políticas neoliberales decretó las exequias del “sueño americano” y convirtió a ese país en el más desigual del mundo desarrollado. 
 En los gravísimos sucesos del miércoles, propios de las “anarquías populistas” que Washington ve –y vitupera- por doquier en los países de la periferia hay una indudable corresponsabilidad de los dos partidos. 
 Los exabruptos de Trump y sus criminales políticas, dentro y fuera de Estados Unidos, se nutrieron durante cuatro años de la falta de voluntad de los demócratas para poner fin a las políticas que beneficiaban al 10% más rico (y sobre todo al 1% de los super-millonarios) del país y para hacer siquiera mínimo esfuerzo para democratizar de verdad al sistema político. No es ocioso recordar ante los violentos incidentes de este miércoles que jamás estuvo en la mente de los padres fundadores crear un sistema democrático: la elección indirecta vía colegios electorales, el carácter optativo del voto, el sufragio en día laborable son las rémoras de un sistema que se constituyó como una república pero no como una democracia. 
 No es casual que la propia Constitución de Estados Unidos no mencione en un solo lugar la palabra mágica: “democracia”. Y ante una sociedad que ha cambiado tanto como Estados Unidos en los últimos cincuenta años, pasando de ser una sociedad bastante homogénea a una multicultural y desigual, y ante la estolidez de un sistema partidario que no refleja para nada estos cambios la aparición de un demagogo como Trump y su incendiaria retórica podía terminar abriendo las puertas del infierno y soltar a todos los demonios. Eso fue lo que ocurrió ahora. Y esto va para largo y no se solucionará sin reformas sociales, económicas y políticas de fondo, cosa que difícilmente Joe Biden estará dispuesto a impulsar.

Atilio A. Boron

miércoles, 6 de enero de 2021

Aborto legal: “es ley”... con vetos

La promulgación de la ley de Interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y su entrada en vigor ocurrirán, a más tardar, a fines de esta semana. Es el logro de una lucha de décadas. También será el momento de saber hasta dónde llegaron las negociaciones en bambalinas. “Las fichas del tablero de la rosca que garantiza derechos empezaron a moverse temprano. No es la negociación de nuestros derechos. Es la real politik”, celebra en la revista Anfibia la feminista Florencia Alcaraz, que describe cómo el Ejecutivo, “para obtener aval al proyecto de votación”, se comprometió a vetar varios artículos. 
Las restricciones fueron pedidas por el senador por Río Negro Alberto Weretilneck, aliado del FdT; el entrerriano Edgardo Kueider (FdT), y senadoras verdes de Juntos por el Cambio. Son todos verdes: el más puro fuego amigo. (ver http://revistaanfibia.com/cronica/nuestro-derecho-es-ley/). 
 Alberto Fernández habría aceptado vetar “el cuarto artículo inciso b; el quinto inciso d, el sexto inciso b y el 10, referido a los médicos”. Se refieren a aspectos fundamentales para garantizar el derecho a la IVO: la “salud integral”, la judicialización y la objeción de conciencia. 
 Hasta ahora la “salud integral” es la causal más frecuente para interrumpir un embarazo. La salud integral, según la OMS, es ‘un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades’ (OMS, 2006)”. El proyecto votado la extiende como razón para un aborto legal después de la semana 14. 
 Weretilneck quiere borrar la palabra “integral” porque habilita, dice, cualquier aborto. En la Argentina, desde el Fallo FAL de la Corte Suprema, en 2013, el 97% de los abortos no punibles (ILE) se hacen invocando el riesgo para la “salud integral” de la gestante. 
 El senador sabe el daño que promueve, en su alocución en el Senado admitió que "las causas de las ILE en Río Negro: en el 2018, el 90,9% fueron por razones de salud; el 1,10% por violaciones. En 2020, el 99,3% por salud y el 0,7% por violaciones”. En la provincia de Buenos Aires, el 97% de las ILE se hizo por “causal salud integral” y el 3% por violación, informa el gobierno de Axel Kicillof. Otro tanto pasa en CABA. Es lo que quieren impedir. 
 A Weretilneck tampoco lo satisface el término “salud” a secas, y pretende que “se plantee que el peligro para la salud deberá ser evaluado y establecido por el personal de salud interviniente”. Dilaciones suficientes como para superar los exiguos plazos legales. 
 También exige denuncia judicial en los casos de violación de adolescentes mayores de 13 años. “Si no, puede ser que el mismo violador lleve a la adolescente a abortar”, dice el infame. Por supuesto que es posible que el violador la lleve a abortar -es la manera eficaz de evitar que la chica lo denuncie ante el profesional, que tiene la obligación de preguntarle si fue víctima de un abuso o violencia. 
 Con lo difícil que es para una adolescente acceder a una consulta y reclamar la interrupción del embarazo, ¿además pretenden que denuncie al padre, al padrastro, al hermano o al abuelo? ¿Quién se haría cargo de las consecuencias? 
 Si la ley incluye estas restricciones, retrocederá drásticamente del Fallo FAL, que desaconseja la judicialización, y del Código Penal de 1921, que taxativamente establecía que el aborto era cuestión exclusiva del médico y la gestante.
 Respecto de la objeción de conciencia, piden que en la reglamentación se proteja a los objetores de los riesgos que pueden generarles negarse a intervenir y las responsabilidades médicas. Finalmente, reclaman que se limite el artículo 5, que privilegia el derecho a decidir de la gestante y prohíbe el juicio de valor por parte de los profesionales. “Claramente la persona gestante participa activamente de la decisión del tratamiento, pero éste no puede ser un derecho absoluto, del cual el profesional médico no participa (…) El artículo debe permanecer en un cuidadoso equilibrio entre la autonomía de la voluntad de la mujer y el criterio médico.” (LMCipolletti, 29-12) Una joyita el sororo. 
 Los frentes contra el acceso al aborto legal son múltiples. Sergio Rubin, el vocero del Episcopado en las páginas de Clarín, rápidamente advirtió que “aunque la Iglesia seguramente no se presentará ante la Justicia, alentará que ONG provida y particulares lo hagan en todo el país. Estos apelarán a la Constitución, la Convención de los Derechos del Niño y el Código Civil.” 
 Además de las zancadillas de la reglamentación y la guerrilla judicial, las mujeres que necesite una IVE deberán encontrar dónde hacerlo. “No basta con la promulgación de la ley para que entre en vigor de forma automática la normativa y su aplicación en todo el país. Los principales desafíos pasan por fortalecer los protocolos existentes, las guías que faciliten el trabajo en cada una de las provincias, y coordinar la provisión de insumos y medicamentos”, explica La Nación (4/1). 
 Todo esto coincide con un reforzamiento de la pandemia Covid y con la amenaza de “racionalizar” -recortar- el sistema de salud nacional.
 NO hay que dejarse engañar con el mal menor porque el mal menor va a puede esterilizar el acceso a la IVE. Ni un gramo de confianza en “la rosca que garantiza derechos”. Fortalecer la autonomía del movimiento de mujeres, de los trabajadores de la salud, de los jóvenes. Frente único con los trabajadores, que deben defender como propios los derechos de sus hermanas de clase. Independencia política de los frentes patronales. Denuncia de las matufias clericales y sus aliados. 
 Las trabajadoras tendremos que defender a dentelladas el derecho a interrumpir un embarazo. 

 Olga Cristóbal
 05/01/2021

El sistema de salud en el centro de la pandemia


Falsas soluciones. 

 El incremento constante de casos de coronavirus -incluso en un momento en el cual debería ser desfavorable por las altas temperaturas- sin dudas implica un agravamiento de la pandemia en Argentina y la próxima llegada de la segunda ola que ya atraviesa la región europea. Pero sobre todo vuelve a colocar el eje en el problema del sistema de salud, que no está en condiciones de atender a dicho recrudecimiento. En ese sentido fueron las declaraciones de Cristina Kirchner semanas atrás, donde hizo alusión a la necesidad de reformular el sistema de salud, arrojando la posibilidad de una integración entre lo privado, lo público y las obras sociales, pero también aceptando el fracaso de la política sanitaria en este año de pandemia.
 Ambos sectores, tanto el privado como el de las obras sociales, se atajaron y salieron a reclamar y plantear «soluciones»; ninguna parece resolver el problema central. Hace unos meses que las prepagas vienen declarando que los costos en pandemia de la cobertura de los afiliados se transformaron en pérdida (aunque la gran mayoría recortó las prestaciones y servicios con la excusa del coronavirus), preparando el terreno para que el gobierno autorice el tan aclamado aumento de las tarifas. Y en la víspera de año nuevo aceptó, aunque a las pocas horas lo dejó sin efecto cuando CFK levantó el teléfono. Ahora es cuando se abre la cancha para las pujas internas, aunque la discusión pasa muy lejos de lo que realmente está en juego: la salud de la población frente a una inminente segunda ola. 
 Después de la suspensión en el aumento, las privadas se preparan. Por eso el presidente de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, llamó a la propuesta de Cristina una «fantasía que no tiene lógica» y redobló la apuesta con lo que solo puede verse como una amenaza: «si en ese sistema de salud los privados no tenemos lugar, nos iremos y manejará otro. Pero me parece que hay momentos y momentos para la discusión». Se aferran al contexto de pandemia para proteger sus cajas. 
 Y se repite esto para el caso de las obras sociales. No hay grieta entre privados y estas últimas a la hora de preocuparse por el posible cambio en el financiamiento. El miedo particular de los dirigentes de la CGT es que se avance en un mayor control por parte del Estado, aunque el principal punto que trataron en las últimas reuniones con Alberto Fernández giró en torno a evitar la triangulación de aportes que las obras sociales negocian con las prepagas, es decir el giro de los aportes de los trabajadores a las privadas y la prestación de algunos de sus servicios. La clave de esto es que, al acceder a aquella triangulación, las prepagas no solo aumentan su cartera de prestaciones -siendo más competitivos en el sector- sino que también reciben reintegros de la Administración de Programas Especiales (APE). En pocas palabras, un subsidio encubierto. Para la CGT, esto significa una pérdida del «componente solidario» del sistema.
 La ayuda del Estado para las privadas no termina ahí. Este año fueron beneficiarios del ATP o incluso del pago de salarios mediante bonos extraordinarios para el personal de salud, a lo que se sumó la reducción de hasta el 95% de las contribuciones patronales a la Seguridad Social. Pero piden más: «le decimos al Estado que el sistema de salud necesita combustible, es como un avión, vuela con nafta.»
 Las experiencias en otros países indican que las segundas olas son, por lo general, tanto o más graves que las primeras. La espera por la vacunación masiva y la inmunidad de rebaño se hace más larga, sobre todo cuando los pronósticos indican que algunos países completarán su vacunación recién en el 2024. Por eso toman nuevamente prioridad los sistemas sanitarios y el abastecimiento de los mismos, los cuales han sido llevados por los capitalistas a la enorme crisis que vivencian hoy en día, castigados por años de desfinanciamiento por parte de los gobiernos burgueses. Las víctimas que quedan en el fuego cruzado son los usuarios y los trabajadores del sector, que cargan sobre sus espaldas la crisis en salud.
 En este sentido, la centralización del sistema de salud bajo control obrero de la mano de la apertura de los libros contables de todos los sectores que lo integran resulta fundamental. El financiamiento para poner en pie nuevamente el sistema de salud debe salir del no pago de la deuda. También del cese de los beneficios a quienes han ganado en este año, como los banqueros que arrancaron $700.000 millones en intereses con Leliq y Pases, superando ampliamente lo destinado al presupuesto de Desarrollo Social y al IFE. 

Lucía Miguez