viernes, 8 de junio de 2018

No mancharon la camiseta argentina, a pesar de la presión de Macri e Israel

En plena noche catalana del martes 5 de junio los jugadores de la Selección Argentina de fútbol hicieron oír su decisión de no viajar a Israel para jugar en Jerusalén. Fue el momento en que se desmoronó el riesgoso castillo de naipes político, diplomático y comercial construido por las autoridades argentinas y el premier Benjamín Netanyahu. Las denuncias internacionales, el efecto de cartas cargadas de emoción -dirigidas sobre todo a Lionel Messi-, los ruegos a los gritos de un grupo de argentinos, barceloneses y de algún palestino durante el entrenamiento matutino del plantel, las conclusiones sobre el daño a sus propias imágenes de ídolos deportivos globales, cargados de contratos con marcas que se venden en lugares tan distantes como América, Europa, China y, también en mercados de millones de personas del mundo árabe y países de creencias musulmanas empujaron el rechazo.
El intento del presidente Mauricio Macri de usar a la selección argentina y a Messi, el jugador de fútbol más famoso del mundo, en la previa del mundial de Rusia, como herramienta favorable a su alineamiento con Estados Unidos y con el gobierno derechista de Israel, su proveedor de las armas de control poblacional interno al Ministerio de Seguridad liderado por Patricia Bullrich, terminó en un escándalo internacional que desnudó el manejo interesado de los colores nacionales por parte de la Casa Rosada, de su operador Daniel Angelici y, una vez más, de la Cancillería que maneja Jorge Faurie quien, con el desastre consumado, trató de ocultar las huellas de la participación del Ejecutivo en la maniobra frustrada y de echarle el fardo “de las decisiones de la AFA”, a pesar de reconocer que existió una conversación entre el Presidente y su par de Israel, Benjamín Netanyahu, que “intentó convencer” al argentino de que actuara para que la selección concretase el viaje.
La matriz del acontecimiento fue relatada una semana atrás por este mismo columnista en su nota “A Rusia con lamentos La Selección a kilómetros del genocidio palestino”[1].
No fueron la Presidencia de la Nación, la diplomacia argentina, la asociación que maneja el futbol nacional ni la empresa televisiva organizadora los que pusieron coto al dislate. Por el contrario cada uno se encargó de tirar más leña a las llamas de una herida abierta hace décadas, con la invasión israelí a territorios palestinos y la persecución permanente de su pueblo, en el marco de un conflicto que arroja un saldo de 9.476 palestinos muertos a manos del ejército israelí, tanto en Israel como en los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza y de bajas de 1.246 israelíes como consecuencia de las acciones de resistencia palestina desde el año 2000, según el recuento del Centro de Información Israelí por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B’TSELEM), organización insospechada de “antisemitismo”.

Subestimación de la ignorancia

El Mundial es una reunión deportiva que absorbe la atención de la mayoría de los argentinos, cuyo impacto ensordecedor del resto de los temas de la agenda diaria hasta más allá de la final del mediodía del 15 de julio próximo será usado por el gobierno nacional para avanzar en las políticas de ajuste y empobrecimiento que ya pactó con el Fondo Monetario Internacional.
En este caso, y a pesar de las estrategias comunicacionales de sus “expertos”, el fracaso en toda la línea de la “maniobra Israel” que Macri dejó en las manos directas de su secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, constituyó de manera simultánea:
Una derrota diplomática para la política de la Alianza Cambiemos, casi tan potente como el fracaso en el intento de instalar a su primera canciller, Susana Malcorra, en la Secretaría General de la ONU.
Un impacto negativo para Tel Aviv por el aumento de la visibilización de su política. antipalestina considerada un auténtico “genocidio” por ese pueblo y sus defensores; donde el pretendido uso de la imagen de Messi actuó como bumerán y todos atendieron a las denuncias, por encima de la opinión que les merezca.
Desprestigio para la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que, a instancias del dúo Macri-Angelici, impuso la realización del partido contra la opinión del plantel nacional, incluido el DT Jorge Sampaoli
Descrédito internacional para Torneos y Competencias/Clarín, empresa que maneja los intereses televisivos internacionales de la celeste y blanca, a pesar de que su anterior gerente, Alejandro Burzaco, permanece bajo prisión domiciliaria en Estados Unidos, engrampado a una pulsera electrónica, por el papel estelar que cumplió en el “FIFA Gate”, el proceso por sobornos, fraude y lavado de dinero efectuados por la productora deportiva de TV por cable para corromper a las dirigencias nacionales e internacionales del fútbol y garantizarse los derechos de comercialización de los juegos de la FIFA en América.
El partido que debía realizarse el sábado 8 de junio, también formaba parte de la campaña recaudatoria de la AFA, presidida por Claudio Fabián “Chiqui” Tapia, dirigente de la primera “C” del fútbol del ascenso, pasible de volar por los aires en cuanto no sea funcional a los intereses del poder detrás del trono que detenta Angelici, operador macrista y presidente de un club del peso del que hoy goza Boca Juniors, el laboratorio administrativo de Macri y su equipo antes de desembarcar en Balcarce 50. El también titular del Club Atlético Barracas Central, está además sujeto a los vaivenes de la relación del poder político nacional con su suegro, el líder sindical Hugo Moyano, actualmente distanciado del gobierno y con un poder de fuego con capacidad de movilización y paralización de las actividades del país.
Las razones estratégicas, y millonarias, que impulsaron su realización hicieron que la decisión pasase por alto la opinión del cuerpo técnico de la selección y de jugadores que tienen varios campeonatos del mundo sobre sus piernas, conocen los efectos de la sobrecarga de partidos y el ajetreo de los traslados aéreos más la instalación y desmonte de campamentos futbolísticos, en la previa del máximo torneo planetario de fútbol. Se intentó enmascarar los hechos bajo una supuesta razón “cabulera” iniciada por Carlos Bilardo en 1986, hoy rechazada por una generación de deportistas proclives a los entrenamientos hipertecnológicos propios de la elite mundial de la que forman parte, a la “play” y a las redes sociales que multiplican por miles las ya fabulosas cifras de sus contratos millonarios. El propio Sampaoli, de manera explícita, aunque casi no registrada por los “analistas” deportivos, expresó su desacuerdo e incomodidad deportiva con la visita a Israel, tras el paseo de despedida haitiana en cancha de Boca.
El partido iba a realizarse de todos modos; solo faltaba el lugar. Se comprobó que “algo” pasaba, cuando Tapia y el embajador israelí en la Argentina, Ilán Sztulman, anunciaron en mayo pasado la realización del encuentro sin confirmar en qué ciudad sería. Israel había subido la apuesta y ya no se conformaba con la llegada de Messi y su equipo al país, ni siquiera con la foto del crack ante el Muro de la Lamentaciones que recorrería el mundo -como sucedió en agosto de 2013, cuando se lo vio con la cabeza cubierta con la kipá blanca que impone la tradición de uno de los íconos del judaísmo junto al plantel del Barcelona-, ahora exigía no solo una visita ritual sino que el match se disputase en Jerusalén, con la intención de fortalecer su política de “reconocimiento de hecho” de su usurpación de todo el territorio de la ciudad de las tres religiones monoteístas más fuertes del planeta, que por mandato de la ONU debe ser compartida entre israelitas y palestinos.
La diplomacia del primer ministro Benjamín Netanyahu, aliado regional estratégico de EEUU, recibió en diciembre del año pasado un nuevo espaldarazo expansionista de parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien pateó el tablero negociador de la región, desconoció todos los acuerdos multilaterales y anunció el traslado de la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén. Por su parte, Macri desde que asumió el gobierno pretendió regentear la política de Washington para la región latinoamericana, con posturas como el apoyo al gobierno no electo de Michel Temer en Brasil, presión sobre las decisiones de la OEA contra la democracia venezolana, propuestas de acuerdos de libre comercio regionales y extraregionales, boicot a los organismo generados por gobiernos soberanos previos al suyo, o a través de la militarización de los conflictos sociales en cumplimiento de los mandatos del Comando Sur de los EEUU. Con ese Norte, no titubeó en apoyar el traslado del partido al estadio en el que juega el Beitar Trump Jerusalén, el equipo rebautizado en homenaje al actual jefe de la Casa Blanca, construido sobre las ruinas de la aldea de al-Maliha, arrasada y ocupada sucesivamente por Israel; incluso permitió que su Cancillería alentase la versión de su propia asistencia al partido.
Los intereses gubernamentales, consonantes con el lobby Israelí, fueron más fuertes que cualquier campaña internacional, que las resoluciones de la ONU y que el drama denunciado internacionalmente como “genocidio”, “apartheid” y “limpieza étnica”. La “geopolítica” arrasó con el “sentido común” que reclamaría Gonzalo Higuaín, uno de los goleadores de la Selección, al dar la cara, muchas horas antes que Tapia, para remarcar que “obviamente, primero está el sentido común, así que creemos que lo correcto era no ir”, dando por cerrado un capítulo que incluía muchos componentes impuestos desde Tal Aviv:
Jugar en Jerusalén, con un oficio religioso a cargo de un sacerdote “propio” de los argentinos, por encima de cualquier condición de inseguridad y, ni qué decir, de respeto al pueblo palestino.
Presencia en el Muro de las Lamentaciones, encabezados por Messi.
Permitir que la gente presenciase una sesión de entrenamiento el mismo sábado 9 de junio por la mañana "para poder concretar algún evento con chicos y que todos puedan ver a Messi de cerca".
Lionel, Agüero y Di María debían jugar “al menos” 60 minutos y no “un máximo”, como disimulaban los medios nacionales.
Doble producción televisiva del partido: internacional, con patrocinadores globales, e israelí, con auspiciantes locales.
Cabe remarcar que el Grupo Comtec, organizador israelí del acontecimiento y proveedor de herramientas de “blanqueo” de imagen de su gobierno, acordó todos los pasos con “la empresa argentina Torneos, que es la que se encarga de los derechos de la Selección”, la misma que tiene a su máximo gerente bajo fianza en EEUU.
Cuando la estantería se fue abajo, desde Israel reclamaron en el acto los u$s 2 millones ya cobrados por la AFA, para comenzar a responder a los sponsors; desde Buenos Aires y Barcelona el equipo de Tapia regateó y contrapropuso amistosos a futuro en ambos países y Torneos, en definitiva responsable administrativa de la organización, se vio obligada a salir a la cancha y existe la posibilidad de que ceda a Comtec el negocio de los dos partidos que la Selección tiene en la fecha FIFA de noviembre en ciudades del mundo a designar.
Con un día de atraso, Claudio Tapia finalmente anunció su "aporte a la paz mundial" con la suspensión del partido, aunque sin dejar de asegurar que “Los que nos tratan de ignorantes nos subestiman”.

Pelotazo en contra

Un día antes los jugadores argentinos se habían enterado de la presencia de un grupo que protestaba por su inminente presencia en Jerusalén. Un megáfono hacía que algunos de los cantos, más rogatorios que críticos, se escuchasen con más claridad. Maradona, Diego Armando Maradona, como casi siempre en el mundo futbolístico, logró el milagro. Su nombre llegó entrecortado hasta las canchas del Joan Gamper, el centro de entrenamiento del Barcelona de Messi, ubicado en Sant Joan Despí, a ocho kilómetros del Camp Nou.
Se escuchó el “¡Como dijo Maradona, la pelota no se mancha!” que hizo parar la oreja a los de camiseta albiceleste. Nahuel Lanzillotta, enviado especial a la concentración catalana de la Argentina es quien redactó la mejor crónica de la situación; paradójicamente, trabaja para Clarín, el socio de TyC en la propiedad de todo lo que fútbol sea[2].
La voz amplificada “empezó a nombrar uno por uno los nombres de las estrellas argentinas con Messi a la cabeza. La solicitud, nunca con agravios, era la misma: ´No vayan a jugar ese partido´”. Los jugadores se sorprendieron y, después de la práctica, algunos intentaron explicarse cuál era el conflicto en ese país al que iban a viajar a regañadientes. Terminaron preocupados por su seguridad. Internet, además, permite espiar cualquier cosa, ver, por ejemplo, camisetas argentinas manchadas con pintura roja, a modo de sangre; caritas de chicos palestinos heridos a solo 70 km de donde sería el partido; probablemente alguno hasta pudo leer párrafos de la carta “a la Selección y a Messi” enviada por Mohammed Khalil, un colega, jugador del Al-Salah FC, que recibió disparos en ambas rodillas de un francotirador israelí mientras protestaba durante la “Marcha del Retorno”, en las que decía que el 10 argentino “es muy reconocido y querido en la Franja de Gaza” y rogaba que “se solidaricen con el pueblo palestino y boicoteen el encuentro”, ya que “El fútbol y la Selección no pueden ser utilizados para continuar silenciando y censurando a todo un pueblo que quiere ser libre”. Una frase prácticamente maradoniana.
No son héroes, ni defensores de la causa del pueblo palestino; apenas son hombres con sentido común, por eso se pusieron sencillamente de pie e hicieron naufragar el disparate del gobierno argentino y su asociación del fútbol.

Carlos A. Villalba

Notas:

[1] http://estrategia.la/2018/05/29/a-rusia-con-lamentos-la-seleccion-argentina-a-kilometros-del-genocidio-palestino/
[2] La historia secreta de la suspensión de Israel-Argentina en Jerusalén: inquietud de los jugadores y temores por la se guridad. https://www.clarin.com/deportes/mundial-2018/argentina-israel-suspendido-amistoso-jerusalen_0_ryvceOEgQ.html

Carlos A. Villalba. Periodista y Psicólogo argentino. Investigador argentino asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (http://estrategia.la/)

Mirtha Legrand: 50 años de complicidad con el poder



Hace 50 años Mirtha Legrand inauguraba su ya clásico programa de los almuerzos. Desde allí se constituyó en una apologista de las políticas más reaccionarias de las élites argentinas. De la defensa de la dictadura genocida, pasando por los elogios a Carlos Menem hasta su actual militancia a favor del macrismo. Un autorretrato del poder.

El 3 de junio de 1968 Rosa María Juana Martínez, conocida popularmente como Mirtha Legrand, conducía el primer programa de Almorzando con las Estrellas por la pantalla del viejo canal 9. Con los años el programa se convertirá en un clásico y en un caso único en la historia de la TV argentina, que ha perdurado por 50 años.
El creador de la idea fue el por entonces propietario del 9, Alejandro Romay. Cuenta la "diva de los almuerzos" como fue su primer emisión: "No estaba nerviosa: estaba de muy buen humor, muy contenta. Fue una mesa cariñosa, de gente amiga. Estaba (el realizador Leopoldo) Torre Nilson, (el productor Alberto) Migré, (el actor) Duilio Marcio, y no recuerdo muy bien, pero me parece que estaba (la novelista) Beatriz Guido, Daniel, yo. Así que la pasé muy bien, de muy buen humor". En esos años gobernaba el país la dictadura de la autoproclamada Revolución Argentina encabezada por el general Juan Carlos Onganía. La "Morsa", tal el apodo del dictador, deberá abandonar el poder después de que el Cordobazo de mayo de 1969, protagonizado por obreros y estudiantes, hiriera de muerte a su gobierno. Mirtha por su parte sobrevivió en el centro de la pantalla.

El genocidio "rosa, rococo y rosado"

En 1974, la viuda de Daniel Tinayre, durante el gobierno de Isabel Perón no pudo realizar sus almuerzos en canal 13 porque el interventor del mismo Omar Gómez Sánchez declaró tajante: “Terminamos con los almuerzos donde aparentemente lo que existe es gente bien vestida y bien hablada y se desconoce la realidad de la mayoría del pueblo. ¿Por qué no un carpintero u operario?”. Sin embargo, poco después retornaría y más allá de algunos vaivenes continuaría con su programa a lo largo de toda la dictadura genocida que se hizo del poder en marzo de 1976.
Mirtha fue funcional a la política de desinformación de la dictadura cívico-militar. En aquellas épocas en que presentaba sus decorados "rosa, rococo, rosados", usaba la mesa de los almuerzos para denunciar la campaña "antiargentina", tal como la calificaban los genocidas, a la llevada a cabo por los exiliados y los movimientos de Derechos Humanos que reclamaban por los desaparecidos bajo el régimen militar.
Mirtha Legrand suele desmentir enfáticamente que haya apoyado a los genocidas, sin embargo, el archivo la desmiente: "yo apoyé mucho al proceso porque nos estaban liberando de algo que yo consideraba fatal para nuestro modo de pensar y de vivir. Nos han liberado de la subversión", declaraba en el año 1981 a la revista Radiolandia. Su identificación con la TV de la dictadura hizo que durante el gobierno radical de Raúl Alfonsín le fuera negado el aire para emitir su programa.
En la década del 90, Mirtha retomó la conducción de sus almuerzos y supo invitar a su mesa a Carlos Menem, quien se lució bailando con odaliscas, mientras se entregaban las empresas públicas, se destruían los derechos de los trabajadores y millones eran arrojados a los brazos de la pobreza estructural.
Cuentan algunas malas lenguas que la señora Legrand fue avisada por el entonces superministro de la Alianza, Domingo Cavallo, del advenimiento del corralito, poniendo a resguardo su capital debido a su amistad con Sonia, esposa del ministro hambreador.
Luego del levantamiento social del 2001, Mirtha continuó al frente de su programa tomando un perfil político donde cada vez más abiertamente se manifestaba como la derechista y reaccionaria que siempre fue. Legrand supo entrevistarse con el matrimonio Kirchner luego de la victoria del 2003 y preguntarle sin tapujos si con él, que venía de la mano de Eduardo Duhalde y el peronismo bonaerense que supo ser parte de la Triple A: "se venía el zurdaje". O cuando a la actriz y cantante Cecilia Rossetto le reprochó: “Estás muy politizada y defendés cosas que ya pasaron de moda, como el comunismo. Cada vez que te invito, en lugar de hablar de vos y tu carrera, no hacés más que hablar de política. ¿No será por eso que la televisión no te toma en cuenta? ¿No estás descuidando tu profesión?”. Fue entonces que Rossetto respondió: “¿Así que no me toman en cuenta por eso? Y sin embargo, muchas que practicaban la fellatio con los genocidas siguen siendo tapa de las revistas. Yo no descuidé mi profesión. Yo no hablo de política porque sí. Yo hablo porque tengo un marido desaparecido.”

Autorretrato del poder

Las mesas de Mirtha fueron creciendo como lugar de exposición y debate político y, justo es reconocerlo, se debe en gran parte a la astucia de la conductora que sabe incomodar con sus preguntas y meter el dedo en la llaga de ciertos asuntos, así como al pasar, para mantener cierto aura de independencia.
Lugar predilecto de los políticos patronales para proyectarse públicamente. Tribuna indisimulada de la derecha más reaccionaria y conservadora. La mesa de la diva televisiva fue fundamental, a decir de la propia Legrand, para la victoria de Cambiemos sobre el kirchnerismo. Con un olfato político bastante agudo, la conductora que defiende al macrismo, se está despegando últimamente del mismo, llegando a incomodar al presidente Macri y su esposa Juliana Awada frente a cámaras.
Como diría el situacionista Guy Debord: "El espectáculo es el discurso ininterrumpido que el orden presente mantiene consigo mismo, su monólogo elogioso. Es el autorretrato del poder". En el living aristocrático de la Chiqui, con mucamas uniformadas que son convocadas con una campanilla al mejor estilo oligárquico y los retos de la señora de los almuerzos, se reproduce poco sutilmente la idea de mando de la burguesía argentina. Queda para la plebe la ilusión de sentarse algún día en aquella mítica mesa para rendirle homenaje a la millonaria diva.
Por la mesa de Mirtha han pasado las principales figuras del mundo del espectáculo y la política argentina de los últimos 50 años. Sus programas sintetizan en buena parte la decadencia cultural y el bajo nivel intelectual de las clases dominantes nativas. Aggiornandose, pero manteniendo en lo fundamental su formato y concepción, la narrativa para el consumo masivo que recorre la historia de Almorzando con Mirtha Legrand ha sido la de los protagonistas de los últimos grandes cuatro saqueos nacionales por parte del capital financiero y el imperialismo.

Facundo Aguirre

Centralismo Burocrático o Centralismo Democrático



A cada concepción razonada del mundo le corresponde una forma característica de resolver sus propios problemas. Así, una organización revolucionaria tendrá una manera particular de resolver sus asuntos, que no será la misma de una organización liberal o de una libertaria (aquí no referimos a la anarquista y no a la liberal-libertaria).
Aunque la realidad es más compleja que la representación simplificada de un modelo, estos nos servirán para identificar elementos de lo que no queremos y de lo que deseamos en nuestra propuesta de resolución de conflictos. Advertimos que, en la práctica, seguramente encontraremos elementos de modelos indeseados y esto ocurre porque al ser los actores personas o instituciones formadas por personas, lidiamos con un cúmulo de valores e ideas prefijadas que denominamos como sentido común.

La Plutocracia Liberal

Las formas de resolver los problemas políticos basados en la casta o la herencia típicos del feudalismo, dieron paso en la mayoría de los países al modelo liberal. Este modelo, presupone la igualdad política y la libertad económica. La primera, concibe a todos los ciudadanos libres e iguales para ejercer sus derechos políticos, sin embargo, en la práctica la libertad económica crea desigualdades, por lo que en palabras del Social-Liberal Duverguer, “el modelo democrático es en realidad un modelo Pluto-Democrático, dado que el poder reposa a la vez sobre el pueblo (demos) y sobre la riqueza (ploutos)”.
Estas desigualdades se van agravando en la medida en que se desarrolla la acumulación de capital, así, vemos que quienes ostentan grandes capitales (heredados en la mayoría de los casos), serán quienes tienen mayores posibilidades de ejercer derechos individuales clásicos a saber: la propiedad privada, el derecho de expresión y el de reunión, en detrimento de quienes sólo viven de vender su fuerza de trabajo y que, dependiendo del grado de explotación al que estén sometidos, tendrán más o menos tiempo libre para reunirse y pocas posibilidades de que sus ideas sean transmitidas.
Este modelo se refleja también en las organizaciones liberales, en estos partidos, en los cuales se agrupan “notables”, las decisiones se toman como si se tratase de una junta de accionistas y esto tiene que ver con la forma en la cual se financia y sostiene el partido, siendo poco probable que uno de sus miembros sin recursos, pueda sostener una posición de principios por mucho tiempo.

La Dictadura del Consenso

El polo opuesto de las formas liberales es la adoptada por las organizaciones anarquistas, éstos, al no consentir ningún poder ni autoridad por sobre cada individuo, promueven formas de solucionar los conflictos de la comunidad que se sostienen en el consentimiento mutuo de todos los asociados. En teoría, al no reconocerse ningún poder sobre los individuos, no hay nada que pueda obligarnos a asumir una decisión con la que no estemos de acuerdo, por lo que los demás, a falda de medios coercitivos, solo podrán recurrir al convencimiento lo que sería la superación de la democracia liberal. En la práctica, este modelo tiende a la dictadura de una sola persona con derecho a veto de las decisiones mayoritarias.
Este caso fue común durante las manifestaciones de los Occupy Wall Street, en las que las asambleas podían tardar días sin llegar a acuerdos sobre la táctica a adoptar, sin además lograr saldos orgánicos que fuesen instrumentos de sus justos reclamos. El asambleísmo extremo, en el cual hasta la decisión más banal como el menú del día se convierte en una traba, se entiende en grupos antisistema que desechan todo orden por considerarlo injusto. En los EE.UU, la propaganda anticomunista ha alejado del camino revolucionario a jóvenes que a falta de alternativas y descontentos con el sistema terminan en organizaciones de éste tipo.

El Centralismo Democrático

Una organización revolucionaria que pretende liberar al género humano de la explotación, por su propia esencia, no puede reconocer, al igual que los anarquistas, otro poder que no emane del consentimiento de sus partidarios, sin embargo, quienes deciden pertenecer a estas organizaciones adoptan el método democrático mayoritario y las decisiones, construidas desde la base son cumplidas de forma disciplinada.
El centralismo democrático, por lo tanto, supera la desigualdad plutocrática liberal y las trabas libertarias. Y esto debe ser así porque en la práctica, estas organizaciones deben funcionar con la disciplina de un ejército y con la democracia de una asamblea de trabajadores.
El centralismo democrático, para que sea tal, supone que cada miembro de la organización pertenece a un organismo de base y colabora con las tareas de la organización, entre las que están el financiamiento de la misma. Esta particularidad, impide que algún financista externo, como en el caso de los liberales, pueda imponer su interés privado.
Otro de los supuestos es que los órganos de dirección no son autónomos de las asambleas de base, sino que responden a las mismas a través de un congreso y que deben seguir las líneas programáticas planteadas en el mismo. Lo contrario acarrea la revocación del cargo individual en dicho organismo de dirección o su disolución si la falla es colectiva.
Por otro lado, la construcción colectiva de la línea política y la disciplina adoptada después de la toma de una decisión no suprime de ninguna manera el derecho a disentir. No se trata de una dictadura autoimpuesta, en caso de existir alguna diferencia, la fracción minoritaria tiene todo el derecho de tratar de convencer y de aspirar a ser mayoría, sin embargo, mientras no suceda esto, no podrán obstaculizar o sabotear las decisiones de la mayoría, debiendo trabajar en la consecución de los fines que se ha dado la organización.

Centralismo Burocrático

Hay casos, en los que una organización exige la disciplina de sus partidarios alegando el centralismo democrático sin cumplir con todos sus supuestos. Para entender esto, es necesario tener en cuenta que aún las organizaciones revolucionarias cuentan con estructuras burocráticas: secretarías, comisiones, responsables políticos de las asambleas locales, responsables de prensa, entre otros. Esta burocracia, en periodos de relativa calma o en ausencia de un debate democrático continuo, se van adaptando al trabajo cotidiano volviéndose conservadoras, por lo que en periodos de auge de la lucha, se muestran esclerotizadas e incapaces de virar la línea acostumbrada, lo que a veces choca con la base radicalizada que clama por un cambio de rumbo.
En otros casos, nos encontramos con que estas organizaciones cuentan con una dirigencia que escapa de todo control de las bases, sus estructuras de dirección, en vez de ser electas, son cooptadas, por lo que no responden a las asambleas de base sino a lealtades personales con los jefes. En este caso, es natural la exigencia de disciplina recurriendo a una falsificación del centralismo, a la falta de la autoridad que se conquista con el debate de sus puntos de vista se la conquista con imposiciones y sanciones administrativas.

Un Modelo Participativo y Protagónico

Es común ver entre los liberales una crítica al modelo democrático griego por considerar que la vida política actual, con sus complejidades, impide poner en práctica la democracia directa por medio de asambleas ciudadanas como entonces se hacía en el Ágora. Señalan, que modelos de este tipo sólo pueden practicarse en comunidades pequeñas, como es el caso de algunos cantones suizos.
La Comuna de París, y luego la Revolución Rusa con los soviets, demostraron que éstas formas de gobierno son válidas. En nuestro país, los consejos comunales y las comunas, inspiradas en estas experiencias, están llamadas a ser órganos de gobierno locales y asamblearios en la que la representación clásica sea superada por la partición protagónica de los miembros de la comunidad.
Esta concepción, rescata el significado de la política como forma de resolver los problemas de los comunes en condiciones de igualdad en las que la autoridad se conquista con el trabajo cotidiano. Supera entonces la desigualdad basada en el dinero, la dictadura del derecho a veto del consenso absoluto y, adoptando los principales rasgos del centralismo democrático, se muestra como modelo necesario para resolver los problemas de nuestras comunidades.

Lucha de Clases (CMI-Venezuela)

jueves, 7 de junio de 2018

Gobierno y CGT unidos por un objetivo: evitar el llamado a un paro nacional



Ante el llamado a una reunión, Juan Carlos Schmid declaró que “la pelota está en manos del Gobierno”. El macrismo estudia opciones para evitar un paro general. La central sindical ha hecho todo lo posible por no convocar una medida así. Pero la bronca popular es enorme y el reclamo se escucha en cada movilización.

Por estos días las negociaciones del Gobierno para frenar la realización de un paro general vienen acelerándose. Este miércoles por la tarde convocó a la conducción de la CGT a una reunión en Casa Rosada. La decisión aparece como un intento de evitar que la conducción de la central llame a una medida de fuerza.
Por su parte, la CGT recién estas últimas semanas comenzó a hablar más claramente de la posibilidad de un paro nacional. Es que no puede dejar pasar una situación donde se mantienen los tarifazos, crece la inflación, el techo en las paritarias y se negocia un acuerdo con el FMI que exigirá más ajuste, cuestiones todas que vienen acrecentando enormemente el malestar popular.
También el triunvirato es corrido por los Moyano –Hugo y Pablo- que junto a Sergio Palazzo integran la corriente del 21F. No viene recordar que esa masiva movilización en la 9 de Julio, donde confluyeron estos sectores junto a las CTA y los llamados movimientos sociales, no disparó el llamado concreto a un paro.
Por estas horas, los dirigentes camioneros volvieron a golpear. "No han resuelto nada. Los diálogos con el gobierno no llegan a nada. No eliminaron ganancias, hubo aumentos tarifarios. Hay que darle respuesta a eso", señalaron.
En la mira de los Moyano está la fecha del 22 de agosto, día en que la CGT definirá su nueva conducción y, tal vez por eso, haciendo una lectura correcta de la situación del conjunto de los trabajadores, explique esta nueva ubicación más confrontativa con el Gobierno. A ello hay que sumar la ofensiva desatada desde el mismo oficialismo contra este sector gremial.
En el marco de esas tensiones, Pablo Moyano confirmó que a la reunión del Consejo Directivo de la CGT su representante llevará la postura de la convocatoria para los próximos días de un paro nacional.
Este miércoles, la conducción camionera anunció que si la cámara de empresarios no otorga el 27% en las paritarias, llamarán a un paro el 14 de junio.
Ilustrando esas tensiones, en una entrevista realizada en la noche de este miércoles en el canal C5N, Pablo Moyano incluso se permitió una ironía con algunos dirigentes de sindicatos enrolados en la CGT afirmando que “con dos tapas de Clarín, firmaron paritarias al 15%”.
Macri entre su debilidad, las exigencias del FMI y el miedo a la lucha de los trabajadores
En la reunión que está llamada para la mañana de este jueves se sentarán por el Gobierno Mario “Farmacity” Quintana –vice jefe de gabinete-, Nicolás Dujovne –el negociador con el Fondo Monetario y encargado de supervisar los recortes en la Administración Pública- y el Jefe de Gabinete de Jorge Triaca, Ernesto Leguizamón. Por la CGT irán Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri y también estarán presentes por la UTA Roberto Fernández y Omar Maturano por el sindicato de maquinistas.
Estos dos últimos sindicatos son claves a la hora de garantizar un paro general. Si pensamos de qué lado del mostrador están, sobradas muestras dieron. Fernández viene envistiendo, con ayuda del Ministerio de Trabajo y de la empresa Metrovías, contra los trabajadores del subte.
Cambiemos -y la CGT- intenta frenar la posibilidad de que el pueblo trabajador pueda expresar su bronca por medio de un paro a nivel nacional. Es que sería una muestra de la potencialidad de la fuerza social que tiene el conjunto de los trabajadores, que puede hacer retroceder al gobierno en su plan de ajuste.
Ese es el temor de fondo, el único miedo real que tiene la clase empresarial que representan y de la cual forman parte Macri y sus funcionarios.
Para evitar entonces que la Confederación del Trabajo se vea obligada a ponerle fecha a un paro general (cantito reiterado en las últimas movilizaciones), el gobierno está barajando una serie de propuestas.
La reapertura de paritarias y eliminar el techo del 15% estaría dentro de las más significativas. Junto con ello barajan aumentarlas entre un 5% o 6%, bajo la forma de cláusula compensatoria.
También oficializarían el retiro del cambio en las indemnizaciones que contempla el proyecto de reforma laboral, que el gobierno quiere hacer pasar mientras dure el mundial.
Trascendió a su vez que entre la oferta estará lo que para la burocracia sindical es un botín: el dinero de las obras sociales destinadas a los sindicatos. Estudian incrementar los montos.
Estas propuestas también fueron conversadas en Suiza, en la reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Allí Triaca las discutió con algunos sindicalistas y empresarios que llevó como parte de la delegación.
Hoy, luego del mediodía, se conocerán mayores precisiones sobre esas propuestas que ensaya Cambiemos. De todos modos aún con unas paritarias llevadas al 20% o 21%, la inflación seguirá ganándole a los salarios, ya que los analistas la calculan en un porcentaje que se acerca o incluso el 30% para fin de año.
De ahí también, la posición incómoda de la CGT. Trascendió que ahora estarían pensando en los últimos días de junio para el llamado al paro. Habría que recordarles que ya en el primer cuatrimestre de este año, la inflación fue de casi un 10% y todavía quedan dos aumentos por aplicar en los servicios: agosto y octubre.
Luego de acudir a la cita en Casa Rosada, los sindicalistas tendrán su reunión de Consejo Directivo. Allí se definirá si la CGT pasa de los amagues y las palabras a los hechos. O si la conducción burocrática de la central le da otra mano a Macri para seguir gobernando y aplicando ajustes.

Mirta Pacheco

Movilizaciones y perspectivas en Argentina

Durante el mes pasado hubo un aumento notorio de movilizaciones por reclamos económicos, culminadas con dos concentraciones numerosas: el 25 de mayo, bajo la consigna “La Patria está en peligro”; una semana después, otra movilización retomó el nombre de una demostración de los 1990: Marcha Federal. En ambas se denunció el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Enmascarada la primera tras nombres de la farándula, el núcleo que acompaña a la ex presidente Cristina Fernández articuló el acto contra el FMI. Participaron también algunos sindicatos y agrupamientos barriales, igualmente incapacitados para convocar en su nombre, con éxito, al amplio conjunto confrontado con el Fondo. Como reflejo de las fuerzas que bullen bajo la superficie el primer llamado congregó miles de voluntades dispersas. Al margen de posicionamientos políticos, el grueso de la población identifica al FMI con la opresión imperialista. El rechazo al nuevo convenio stand by a punto de concretarse es abrumadoramente mayoritario en todas las encuestas.
La segunda movilización se articuló en torno a estructuras teledirigidas por la iglesia católica. También en este caso operaron personeros del Vaticano que no pueden dar la cara para convocar a la militancia. Las columnas principales llevaban como estandarte fotos del papa Jorge Bergoglio e imágenes de santos y vírgenes. Detrás, pancartas de Barrios de Pie, Corriente Clasista Combativa, Movimiento Evita. A continuación, organizaciones como el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT, PO, PTS y otras) e Izquierda al Frente (MST, Nuevo más y otras). A la retaguardia destacó la presencia de Héctor Daer, Juan Schmid y Carlos Acuña (los tres secretarios generales de la CGT), quienes no subieron al palco, como sí lo hicieron el titular de Camioneros Pablo Moyano y el de Bancarios, Sergio Palazzo. Al finalizar el acto Daer y Schmid informaron que la CGT se reuniría el 7 de junio para decidir cuándo convocar a una huelga.
Contra todo antecedente, la prensa comercial anunció desde una semana antes que esta Marcha Federal “reuniría 200 mil personas” en la Plaza de Mayo. Los convocantes no repitieron una de sus consignas preferidas hasta poco tiempo atrás: “Clarín miente”. Es que la operación política esta vez parecía favorecerlos. Como ariete de grandes capitales los medios operaron en las últimas semanas para obtener una devaluación aún mayor del peso (-21% en mayo). Alentar pronunciamientos contra el gobierno fue uno de los instrumentos que utilizaron. Circunstancialmente la gran burguesía que sostiene a Macri -aunque sea como la soga sostiene al ahorcado- creyó conveniente azuzar el cuco de una movilización que en los hechos estuvo muy por debajo de lo anunciado y mostró ausencia de cohesión y conducción política. Además provocó un generalizado rechazo en la población que vive o trabaja en la Capital Federal, por el colapso de tránsito producido por cortes de calles y centenares de ómnibus llegados desde el interior y el conurbano bonaerense. Las imágenes del Papa tuvieron más protagonismo que los intendentes peronistas del Gran Buenos Aires pero no está claro si ellos o las estructuras eclesiales asumieron el costo multimillonario de la movilización.
Como sea, lo cierto es que con paros, marchas docentes y otros numerosos reclamos, la Capital del país volvió a vivir casi cotidianamente durante todo el mes un estado caótico, como en los peores tiempos de Cristina Fernández o aun antes, en los prolegómenos y postrimerías del colapso en 2001.
Detrás de éstas y otras expresiones del hondo descontento dominante en la sociedad están los efectos devastadores de la crisis estructural del capitalismo argentino (sólo en mayo las ventas minoristas cayeron un 4,8%). Desatada en la última semana de abril, ésta no es una crisis circunstancial. Es la repetición, con apenas variaciones mínimas, de los ahogos conocidos durante décadas. Las causas detonantes fueron llevadas al paroxismo en los períodos de Néstor y Cristina Kirchner (12 años) y ahora se multiplican en el intento por sanear el sistema en manos de un elenco catapultado al poder precisamente por el rechazo social al llamado kirchnerismo.
Todo indica que en junio este estado de reclamos puede sostenerse, con incluso la perspectiva de una huelga general convocada por la CGT, irremediablemente dividida. La propuesta de desgastar a Macri hasta ponerlo en fuga y, con un peronismo remozado, recuperar el poder político, obra a favor de acciones conjuntas de la cúpula cegetista.
¿Desembocará este crescendo de protestas puntuales en una movilización general de trabajadores, juventudes y clases medias? ¿Trascenderán los reclamos económicos hacia una demanda de naturaleza general? Dicho de otro modo: ¿marcha el país hacia una crisis política y la posible caída del gobierno de Mauricio Macri?
Un sector del espectro político parece convencido de que esa dinámica es inexorable. Dada la gravedad de la crisis de fondo, tal perspectiva está siempre presente a condición de que una movilización del conjunto social rompa la unidad de las clases dominantes, lo cual podría ocurrir a partir de un colapso de la economía local arrastrada por la cada día más amenazante crisis económica en Estados Unidos y la Unión Europea.
Tal panorama no está a la vista en el corto o mediano plazos. Hay turbulencias en las economías imperiales y no faltan conflictos interburgueses en Argentina. Pero si bien la tormenta cambiaria de mayo dio vuelta como un guante la percepción general sobre la situación nacional, el hecho es que en lo esencial nada ha cambiado: la relación de fuerza entre las clases se ha desplazado sólo para favorecer más aún al capital. El frente amplio burgués maneja todas las palancas, incluidas las de la movilización de calle, en la que decenas de miles de trabajadores y jóvenes rebeldes son manipulados por estructuras al servicio de la continuidad del sistema.

La trampa

Argentina continúa atrapada entre el gobierno de la burguesía establecida y una oposición variopinta, hegemonizada por lo más corrupto del aparato peronista, hoy con peso singular de la iglesia. Se trata en realidad de un gobierno de frente amplio burgués enfrentado con una pseudo oposición igualmente procapitalista.
Aquél, heterogéneo, unido por el espanto tras el ensueño de saneamiento y recomposición del sistema. Ésta, compuesta por las diferentes fracciones del Partido Justicialista, un sindicalismo ajeno a las bases y en la mayoría de los casos conducido por empresario con patente de sindicalistas, más un conjunto inestable de aparatos políticos del Gran Buenos Aires, usufructuado por punteros que se venden al mejor postor y ahora están en franca negociación comercial con el gobierno al que aguijonean para aumentar su propio precio.
El gobierno se aúna en torno a un programa de saneamiento al que denomina “capitalismo serio”. Igual denominación para la misma quimera esgrimida por Néstor Kirchner desde 2003 y Cristina Fernández en las presidenciales de 2007, cuando su modelo de país era Alemania. Un plan de supuesta “seriedad capitalista” es la única respuesta que tienen, otra vez, las clases dominantes ante la amenaza de un colapso inmanejable, prefigurado por los sucesos de diciembre de 2001.
La pseudo oposición, dividida en mil fracciones inconciliables, tiene sólo dos objetivos en común. Primero, impedir la continuidad del saneamiento institucional burgués que ya ha encarcelado a decenas de ladrones de toda laya (excluyendo, claro está, a quienes hoy tienen cargos oficiales). Segundo, pero de primera importancia, recuperar las palancas del poder del Estado para continuar con la conformación de una “nueva burguesía nacional” a punta de saqueo y corrupción como ya ensayaron con éxito relativo entre 2003 y 2015.
Quienes arrebataron esas palancas en 2015 en favor de la antigua burguesía establecida las utilizan ahora con idéntica fruición, acaso con algo más de estilo, pero con el mismo futuro: hundimiento del país y aceleración hacia una crisis general. Por lo pronto, esta fracción hegemónica del capital establecido ha logrado llevar a la cárcel a ex ministros, sindicalistas y hasta el vicepresidente del régimen anterior. Pero está en la mira la ex presidente, amenazada con la misma suerte de altos miembros de su cohorte, hoy alojados en diferentes cárceles sin que haya una sola movilización que reclame su libertad.
Debilitar a Mauricio Macri y avanzar todo lo posible por el camino de la desestabilización (la amenaza del helicóptero), es ante todo un instrumento de chantaje para negociar la inmunidad de la ex presidente y el freno al juicio y expropiación de sus cuantiosos bienes y los de quienes la acompañaron.
Como nadie podría levantar semejante bandera ante las masas para obtener su apoyo, se esgrimen reclamos contra el aumento de tarifas, aumentos salariales y hasta la oposición al FMI, mientras tras bambalinas negocian con el gobierno para eludir los juicios. Ésa es la naturaleza verdadera de quienes encabezan el descontento social por estos días.
Tampoco nadie podría enfrentar los justos reclamos de los trabajadores para defender un mero cambio de rostro en los saqueadores. Por eso el gobierno y los suyos enarbolan consignas como República, decencia, desarrollo. Si la pregonada “seriedad” de los Kirchner culminó en el gobierno de Fernández y Boudou (oprobio sin precedentes en nuestra historia), se puede esperar un desenlace análogo para el elenco actual, calificado por los liberales como “kirchneristas con buenos modales”. Sólo bastaría que estos lograran afirmarse en el poder para que la reaparición inexorable de la crisis muestre que los buenos modales de la gran burguesía se transforman de la noche a la mañana en desembozado fascismo.
Hay muchos, millones, impactados por los efectos demoledores del sistema capitalista, personificados en el nombre de Macri, alentado por todos quienes acusan al individuo para ocultar el sistema. Pero no son menos quienes, vivida la experiencia de doce años de cleptocracia pseudopopular, vacilan a la hora de optar entre la inepcia elitista de Cambiemos y el aquelarre peronista.
Esa es la trampa. Entre mentiras, guiada por maniobras de la mayor bajeza y pseudo dirigentes a la medida de la tarea que realizan, discurre a mediados de 2018 la política argentina.

Las urnas, factor decisivo

En las cúpulas que encabezan las movilizaciones de estos días no hay en juego proyectos de país, ni convicciones ideológicas, ni programas de redención nacional y social. Hay elecciones. Y usufructo de angustiosas necesidades de las mayorías. Faltan 16 meses para las presidenciales de 2019 pero cada paso del conjunto de organizaciones políticas y sindicales está dictado por ese objetivo.
Cambiemos (Pro, UCR y otros), están lanzado a la reelección de Macri y a aumentar el espacio ganado al peronismo en las arrolladoras legislativas de noviembre pasado. Figuras claves del gran capital que actúan en sordina aspiran a destruir definitivamente al PJ tal como se lo conoció hasta ahora y reconfigurar la CGT para ponerla sin bemoles a su servicio. No es una suposición sin fundamentos objetivos. La comparten incluso gobernadores de origen peronista, como Juan Urtubey de Salta y Juan Schiaretti de Córdoba, embarcados en el mismo objetivo.
Sectores del PJ se empeñan en mantener sus feudos, olvidar las elecciones del año próximo y posicionarse con miras a 2023. En cambio, otras fracciones peronistas están convencidas de que “hay 2019” (Rodríguez Sáa dixit). En otras palabras: que el próximo año el PJ unido puede derrocar a Macri y recuperar la Casa Rosada.
Lo mismo vale para las cúpulas sindicales, que tienen un problema adicional, semejante al que afronta la ex presidente y los suyos: en el plan de saneamiento institucional la burguesía pretende expurgar el aparato sindical. El gobierno pretende no sólo quitarse una piedra del zapato, sino también lustrar su chapa de decente ante una sociedad harta, que reconoce y repudia a los ladrones institucionales aunque no logra identificarlos como producto necesario del sistema capitalista. El encargado de llevar a cabo esa tarea de selección y limpieza es el ministro de Trabajo Jorge Triaca, hijo de un símbolo mayor en la corrupción sindical y efectivo operador de Macri. Allí todo se negocia y en estos momentos el gobierno cambia correcciones en la ley de reforma laboral por rechazo a la huelga general o, cuanto menos, su realización pro-forma para volver al día siguiente a la mesa de negociación, siempre con elecciones y candidaturas en el medio.
Igual objetivo electoralista ha hecho presa de las tendencias infantoizquierdistas. Sería incorrecto incorporarlas sin más al festival de repartija del poder en el que están inmersas las corrientes burguesas. No obstante, es evidente que asumen incondicionalmente reclamos de la pseudo oposición con el exclusivo fin de ganar espacio en la carrera por obtener cargos, sea en el Congreso Nacional, en legislaturas provinciales o municipales. Estos agrupamientos no hacen una crítica radical al capitalismo. Vociferan contra el alza de tarifas y cuestionan al FMI como forma demagógica de ganar simpatías, pero no cuestionan el sistema.
Por lo demás, numerosos tendencias barriales y estudiantiles que sí han mostrado voluntad de luchar por el socialismo, han caído también en el electoralismo, o bien buscan su espacio subordinándose a fracciones peronistas ajenas por completo a semejante objetivo.
La conclusión es clara: no existe hoy en Argentina una fuerza revolucionaria organizada, visible ante el conjunto de la población, que proponga en los hechos –y no sólo en discursos de 1º de mayo- una respuesta a la coyuntura por fuera del marco del sistema. Basta observar la posición frente al alza de tarifas para comprobar que ésta no es una afirmación caprichosa.
Tal panorama político explica la pasividad de la clase trabajadora, del mismo modo que ésta explica a su vez el margen de maniobra de falsas conducciones sindicales o políticas y la debacle de direcciones de izquierda. El agitativismo endógeno de agrupamientos que en ningún caso involucran a la clase no puede ser confundido con movilización social. Incluso los partidos con mayor espacio son insignificantes en comparación con cualquier organización política real de los trabajadores, internacionales o nacionales, del pasado o incluso del arduo presente.
Hay sindicatos con movilizaciones diarias de un aparato armado a tal efecto, que no involucran ni al 0,1% de sus afiliados en el lugar mismo donde llevan a cabo sus protestas. Se ha conformado una suerte de industria de marchas y cortes de calles por los reclamos más diversos, nominalmente justos, que desquician la vida de la sociedad con cortes de calles en perjuicio de quienes viven o trabajan en la Capital Federal. Tal vez hace falta recordar que la abrumadora mayoría de la sociedad está compuesta por trabajadores. A ellos afectan estas medidas irracionales. En ellos acumulan malestar general y odio particular contra los manifestantes. A menudo buena parte de quienes llevan a cabo estas acciones son honestos militantes manipulados por cúpulas eternas de aparatos sindicales o políticos.
La burguesía hace estragos en la conciencia y la organización de la clase trabajadora frente a semejantes conductas de sindicatos y organizaciones que se presentan como revolucionarias. Un caso sobresaliente es el del gremio docente. Algunos de los incontables sindicatos llaman a paro tras paro, sin otro argumento que la necesidad de aumento salarial. Nadie explica por qué los salarios docentes son miserables desde hace décadas y por qué los gobiernos de los que ellos formaron parte sólo agravaron el problema; por qué la escuela pública está en total decadencia y la enseñanza degradada en todos los niveles.
Los paros docentes tienen cada vez menos respuesta positiva de maestras y padres. Para el gobierno resulta fácil denunciar las medidas de fuerza, no pagar el día de huelga y mostrar las cifras cada vez menores de adhesión a los paros (los pseudo dirigentes dicen “acatamiento”, sin comprender todo lo que revelan con esa palabra). Pero con la palabra que utilicen, nadie puede ocultar que más de la mitad de los docentes a escala nacional se niegan a continuar con tales medidas. En otras palabras: el gobierno vuelca a las bases a su favor y en contra de las direcciones sindicales. Las cúpulas que impulsan esta política suicida están asociadas con Cristina Fernández. Pero hay corrientes de izquierda con peso considerable en lugares puntuales de este gremio, que no se diferencian sino en tratar de gritar más que los titulares de los sindicatos.
Si como todo indica la CGT llama finalmente a un paro general, éste seguramente tendrá la contundencia habitual de medidas de este tipo en Argentina, pero en el actual contexto no será un escalón en la acumulación de fuerzas para emprender una estrategia de cambios genuinos, sino una válvula de escape para el malestar general. No habrá un cambio en las relaciones de fuerza entre las clases y la única incógnita es si el día después el gobierno decidirá o no continuar el juicio que ha emprendido contra la familia Moyano y otros titulares de aparatos sindicales.

Trabajar por la recomposición y estar alertas

Ya desde el gobierno de Barack Obama los estrategas imperialistas señalaron a Argentina como punto de apoyo para un eje hemisférico contra la permanente amenaza de deriva revolucionaria en cualquiera de nuestros países.
Como es sabido, hicieron centro en Venezuela y los países del Alba para intentar debilitar y eventualmente aplastar los intentos de transición al socialismo en nuestro continente. Se propusieron acabar con Unasur, paralizada ya desde hace años. Simultáneamente, neutralizar la Celac y revitalizar la OEA en su condición de Consejo de Indias.
En ese esquema Argentina debía ser el modelo de solución capitalista virtuosa a la crisis regional, en contraposición al alegado fracaso de la transición al socialismo en Venezuela.
La prensa comercial y la intelectualidad al uso propagó, sobre todo después de la victoria electoral de Macri, la idea de rotunda e irreversible victoria de Washington y las burguesías locales. No pocos se dejaron convencer por esta argumentación, que ciertamente tiene puntos de apoyo sólidos: fracasaron sin atenuantes gobiernos populistas y reformistas. Notoriamente los de Brasil y Argentina, falsamente presentados como motores del cambio en la faz política de América Latina a partir de la estrategia de Hugo Chávez y la creación del Alba. El matrimonio Kirchner y el PT desestimaron y en la práctica rechazaron esa estrategia. Así terminaron.
Envuelto en sus propias mentiras el capital confundió deseos con realidad y se proclamó victorioso cuando apenas estaba en medio de la primera gran batalla de un guerra prolongada. Ya con la destitución de Pedro Kukzynsky en Perú y el rotundo fracaso de la cumbre de las Américas en ese país, en abril pasado, quedó demostrada la inviabilidad del Grupo de Lima. Washington probó que estaba muy lejos de reimplantar su hegemonía. La separación de Venezuela del Mercosur puede contarse como otro tanto a favor de la reacción, pero sólo a condición de olvidar que este bloque procapitalista se traba por sí mismo desde hace años y resulta ineficiente, más bien un estorbo, para las burguesías de Argentina y Brasil.
Mientras tanto los hombres de gris en la Casa Blanca comprobaron que en Brasil no habría gobierno estable por largos años y es más probable esperar allí a mediano plazo una implosión a la medida del gigante latinoamericano. Idéntica perspectiva constataron en Colombia a partir de la primera vuelta electoral. Y el cuadro se completó con la convicción –basada en encuestas de todo signo- de que en México ganaría el bloque encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
No obstante, el golpe más duro para Washington tuvo precisamente los rostros de Macri y Maduro: en Argentina reapareció la crisis y sepultó el plan –menos mentiroso que tonto- de “ajuste gradual” indoloro; en Venezuela fue imposible derrocar al gobierno de la Revolución Bolivariana mediante la guerra económica y mediática. Peor aún: Maduro fue reelegido en contundente votación, sobre todo en comparación con el caudal de apoyo con que cuentan los presidentes de la región.
Washington no logra mantener la iniciativa que retomó por un instante. No hay vencedor neto. El plan de aplastar la estrategia de transición al socialismo y colocar en su lugar un capitalismo travestido, capaz de reconquistar el corazón y la conciencia de 600 millones de sus víctimas en América Latina, se revela una escuálida superchería.
Venezuela atraviesa una dramática situación económica, lo cual hace más significativa y trascendente la conducta de un pueblo organizado y consciente en defensa de su Revolución y de la perspectiva socialista.
En el hemisferio la relación de fuerzas no impulsa ahora mismo la perspectiva anticapitalista, pero tampoco pesa a favor del imperialismo. El signo de la próxima etapa está en disputa. En cada país ese balance es diferente, pero en Brasil, México y Argentina, la burguesía no tiene ventaja suficiente como para garantizar su iniciativa a mediano plazo.
Tiene razón la neosocialdemocracia superizquierdista en Argentina al suponer que en este cuadro puede ganar terreno parlamentario y afirmar sobre esa base sus organizaciones. Yerra sin embargo al desconocer la dimensión latinoamericano-caribeña como su propio terreno de combate. En cambio carecen de perspectiva estratégica quienes optan por aliarse a corrientes populistas comprometidas desde hace medio siglo con las derrotas del proletariado y el pueblo argentinos.
La militancia revolucionaria tiene por delante el camino de la recomposición de fuerzas marxistas, a la par de la búsqueda de unidad social y política de las grandes masas.
Recomposición implica algo diferente de unidad, aunque en cualquiera de sus tramos ambos términos estarán imbricados en un tejido imposible de establecer a priori. Sí está claro que la recomposición es inseparable de la participación efectiva en la lucha de clases y el combate político a escala internacional y regional. En ese sentido, es potencialmente mortal el desconocimiento de la confrontación en curso con el imperialismo por parte de los gobiernos del Alba.
Desestimar o subvalorar la presencia activa en ese gran combate equivale a cercenar toda perspectiva para una organización que se reivindica anticapitalista. Lo mismo vale para el caso de sumergirse en la lucha continental y desatender la afirmación en la teoría científica de la lucha de clases, la asimilación de las grandes experiencias de la revolución mundial, para afrontar y eventualmente enfrentar los errores y desviaciones que necesariamente se dan y continuarán dándose en las filas de la Revolución.
A la vez, es preciso estar alerta porque una realidad de achatamiento político y relativa calma social puede transformarse súbitamente en situación pre-revolucionaria, en la cual la militancia marxista tendrá su prueba de fuego.
No es por acaso que la Otan acaba de incorporar a Colombia y simultáneamente reactiva su base en Malvinas. Por un lado, queda comprobado que la marcha de los procesos en Venezuela y el Alba no son reversibles por vía de elecciones democráticas y requieren eventualmente el recurso de la guerra (como la que actualmente han iniciado en Nicaragua, llevando a una escala mayor la práctica de las guarimbas en Venezuela dos años atrás); por otro, está claro que la inestabilidad se ha instalado de manera permanente en México, Brasil y, aunque en menor medida, también en Argentina. El único recurso del gran capital frente a los riesgos que esa inestabilidad implica es la violencia a gran escala y ésta es inseparable de la transformación de actuales regímenes democrático-burgueses en formas neofascistas para mantener el control social.
En el crecimiento y la penetración social del narcotráfico está prefigurado el desarrollo de otro flagelo: el fascismo. Se ha utilizado este concepto para identificarlo con la violencia extrema y la violación de derechos civiles y garantías constitucionales. Pero es mucho más que eso. Es la utilización de sectores marginalizados de la sociedad para lanzarlos contra el proletariado y cualquier otro sector que pretenda defender las formas democráticas de relacionamiento social.
Cualquiera sabe el papel del PJ y todas sus fracciones en el crecimiento del narcotráfico desde los tiempos de Carlos Menem. El fenómeno creció vertiginosamente después de 2001. Ahora se descubren altos funcionarios de todos los partidos envueltos en el mismo crimen. También es conocida la responsabilidad de jefes policiales, jueces de todo nivel, titulares de sindicatos y legisladores de todos los partidos incrustados en el Congreso a fuerza de narcodólares para inverosímiles campañas electorales. Destacan en este submundo mafioso altas dirigencias del negocio del fútbol, del juego, así como de aparatos de inteligencia. Ante el reclamo de la población contra el narcotráfico –bajo demanda de seguridad- Macri aprovechó la ocasión y propuso sumar a las fuerzas armadas al combate contra este enemigo a la vez palpable, difuso, omnipresente.
Sin embargo la amenaza mayor del narcotráfico desde un punto de vista estratégico, en el marco de crisis capitalista, es que crea ejércitos de individuos privados de toda racionalidad y libertad, a la vez que articula aparatos militares capaces de obrar con mayor inhumanidad que los propios jefes militares actuantes durante la dictadura de 1976. Si en la Italia y la Alemania de los 1930 el fascismo se cimentó en capas sociales lumpen, resultantes de guerras, crisis económicas y desocupación masiva, en Argentina –como en México, Perú y Brasil- la argamasa social para edificar un fenómeno análogo está en el detritus de la crisis capitalista local: bandas narcotraficantes y decenas de miles de adictos arrojados a la más abyecta marginalidad.
Bienpensantes de la pequeña y mediana burguesía (y también amplias franjas del proletariado, convencidas de que por tener trabajo son “clase media”), no toman conciencia de este binomio fatal: narcotráfico y crisis capitalista. Y al votar encargan al zorro el cuidado del gallinero.
Quienes de manera oportunista llaman a manifestarse contra el FMI y los aumentos de tarifas con el objetivo de ocupar un lugar en las próximas elecciones carecen del mínimo necesario para resolver esta encrucijada estratégica en la historia argentina. A la vez, como ya se ha subrayado, no existe una alternativa con proyección de masas.
De modo que no hay atajos y es ineludible el compromiso con la recomposición de fuerzas marxistas en Argentina, en América Latina y todo el mundo que logremos alcanzar. Abordamos esa tarea con todos quienes están dispuestos a luchar por la unidad social y política de las grandes masas. Y junto con nuestra incondicional solidaridad, hacemos llegar a los gobiernos del Alba el llamado a un tratamiento urgente, orgánico y riguroso, de estos temas trascendentales.

Luis Bilbao
@BilbaoL

Trabajadores de prensa se movilizaron contra el vaciamiento y los despidos



Trabajadores de prensa se movilizaron contra el vaciamiento y los despidos
En la víspera del día del periodista que se conmemora hoy, la marcha recorrió el centro porteño y culminó frente la sede de las cámaras patronales.

La concentración de los trabajadores de prensa y sus distintos sindicatos de varios puntos del país comenzó en el cruce de las Avenidas 9 de Julio y Belgrano y una de las consignas convocantes fue “Sin trabajo no hay libertad de expresión, haciendo referencia los despidos, vaciamiento y cierres que se viven tanto en medios públicos como privados.
Una bandera encabezó la marcha con la consigna “Unidad y lucha contra la precarización y los despidos”. Otra también hizo referencia la difícil situación de los medios alternativos: “Sin medios comunitarios no hay democracia”
La convocatoria fue hecha por la Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa integrada por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), la Federación de Trabajadores de la Cultura y la Comunicación (FETRACCOM), el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CISPREN), la Asociación de Prensa de Santa Fe (APSF) y el Sindicato de Prensa de Rosario (APR), entre otros.
También se hicieron presentes con su solidaridad como todos estos años Nicolás del Caño (diputado nacional PTS-Frente de Izquierda), Patricio Del Corro (legislador porteño PTS-Frente de Izquierda) y Gabriel Solano (legislador porteño PO-Frente de Izquierda).
Otras organizaciones y referentes políticos y sindicales que movilizaron fueron Hubo Yasky (diputado UC), Eduardo López (docentes UTE), Omar Plaini (Canillitas) y una nutrida delegación de Sindicato de Aceiteros de la Capital
La marcha hizo una parada frente a la agencia Télam, para repudiar los despidos de dos periodistas y el vaciamiento llevado adelante por el gobierno nacional en los medios públicos a través del Secretario del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi.
La movilización culminó con un acto frente a las oficinas de las tres cámaras patronales en Diagonal Sur y Chacabuco: Asociación de Editores de Diarios de la Ciudad de Buenos Aires (AEPBA), la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (ADIRA).
Varios oradores hicieron la exigencia de un paro general a las centrales obreras para frenar el ajuste llevado adelante por el gobierno nacional y rechazar al Fondo Monetario Internacional. También se hizo referencia la necesidad de defender el estatuto del periodista y los convenios colectivos de prensa, y se denunciaron los despidos, vaciamiento y cierre de medios.
En ese sentido, se hizo presente una delegación de Radio Del Plata, cuyos trabajadores están atravesando una conciliación obligatoria tras el despido de decenas de empleados de la emisora ubicada en Palermo.
Una situación similar, se está viviendo en la histórica radio AM de Rosario, LT3.
Según un informe del Sipreba, durante 2017 se perdieron más de 500 puestos de trabajo en los medios de comunicación en la Argentina, que "que, si se agregan a los datos relevados en el informe de 2016, rondan los 1.800 puestos de trabajo formales perdidos en los últimos 2 años".

Martin Espinoza

miércoles, 6 de junio de 2018

Universidad, recorte de incumbencias y reforma educativa // Julián Asiner, Ileana Celotto y Roselló

SUBTE: 4 Mentiras sobre el conflicto

Caracterización de Cambiemos, visiones alternativas

La idea dominante en buena parte de la izquierda es que el gobierno de Macri expresa los intereses del capital especulativo y del capital imperialista, fundamentalmente de EEUU. Estos habrían sido, además, los responsables de la corrida cambiaria y los principales vehículos de la fuga de capitales. A su vez, sigue el razonamiento, el acuerdo con el FMI sella el sometimiento de Argentina a los poderes imperiales. De ahí que la demanda de la liberación nacional vuelva a estar en el primer plano. La consigna de la hora es “Patria sí, colonia no”.
Naturalmente, este discurso conlleva la noción de que el kirchnerismo y las corrientes nacionalistas burguesas o pequeño-burguesas afines, son progresivas en relación a los “financistas apátridas, el capital imperialista y el FMI”. Un razonamiento que impregna no solo el análisis del presente, sino también del pasado. Por ejemplo, si hoy el pedido de un crédito al FMI es sinónimo de sometimiento colonial, la cancelación de los préstamos del Fondo por parte del presidente Kirchner habría sido un paso hacia la liberación nacional. Podrá decirse que la medida fue vacilante o incompleta, pero puestos en la lógica de la “liberación nacional o neocolonialismo”, no hay manera de refutar la afirmación “ahora somos más independientes” (Kirchner, julio 2006, después de la cancelación). Y con el mismo argumento ahora se concluirá que las fracciones que expresan los intereses del capital productivo y nacional son progresivas frente al gobierno de los CEO y sus negociados con el capital financiero.
En definitiva, todo empuja a reforzar la estrategia de “derrotar al enemigo principal y urgente”. Después de todo, si los padecimientos de los trabajadores se deben principalmente a los especuladores y al FMI, los mismos se aliviarán cuando llegue al gobierno algún representante del capital productivo (y argentino, faltaba más). Por eso, muchos dirigentes del campo “nacional y popular” convocan a la izquierda (incluidas las organizaciones que se referencian en Marx, Lenin, Trotsky, Che Guevara) a unir fuerzas “contra el enemigo principal”.
En este respecto, son llamativas las piruetas dialécticas de algunos dirigentes de la izquierda cuando, apurados por el envite, tratan de explicar por qué no se unen con el kirchnerismo, habiendo coincidencia en el diagnóstico sobre el “peligro inmediato”. El tema tiene importancia porque buena parte de la militancia kirchnerista, o filo stalinista, considera que el rechazo a formar un frente único anti-Cambiemos es sectario y divisionista. De hecho, el problema ya se planteó en ocasión del ballotage de 2015, cuando la izquierda llamó al voto en blanco, o la abstención. Es que si Scioli era el candidato de la burguesía “nacional y popular” (con todas sus “vacilaciones e inconsecuencias”), y Macri el candidato del capital financiero imperialista (principal responsable de los males del pueblo), ¿por qué votar en blanco? Para colmo, la izquierda consideró que el triunfo de Macri representó un “giro a la derecha”. ¿Por qué entonces no llamó a votar a la fracción “menos mala” para evitar, al menos, algunos de los sufrimientos actuales al pueblo? Son las preguntas que en su momento se hicieron muchos militantes y simpatizantes del campo nacional y popular. Y que hoy vuelven a preguntar ¿por qué no nos unimos contra el enemigo urgente? Pero aferrados a la defensa de la patria frente a las finanzas imperiales, los marxistas nacionales no pueden ofrecer respuestas coherentes.

Una visión alternativa

Mi interpretación acerca de qué expresa el gobierno de Cambiemos es distinta de la que prevalece en la izquierda marxista y nacionalista. En mi opinión, el programa del gobierno de Macri expresa los intereses del conjunto del capital, ya que su objetivo es mejorar las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo, con independencia de que el capital sea grande o pequeño, nativo o extranjero.
Por eso, al margen de tensiones y matices, la clase dominante tiene un acuerdo sustancial en, al menos: eliminar o reducir subsidios estatales; eliminar o reducir planes sociales; disminuir jubilaciones (en el mediano plazo, elevar la edad de jubilación); reducir impuestos; reducir el costo “de la política”; sostener un tipo de cambio real alto; impedir que los salarios se ajusten según la inflación y bajarlos en términos reales; debilitar el derecho de huelga (la represión a los huelguistas de subterráneos Buenos Aires es ejemplar); profundizar la flexibilización laboral; abaratar los despidos; acabar con lo que llaman “la industria del juicio”; y debilitar, o suprimir, a las corrientes sindicales combativas (de nuevo, véase subterráneos). Estas reivindicaciones son levantadas por empresarios y voceros de la industria, el comercio, la minería, el agro, el transporte, la banca y demás instituciones financieras. Por eso la corrida cambiaria fue aprovechada por prácticamente todas las fracciones para pedir al gobierno que acelere “el ajuste”, y a la oposición parlamentaria “que deje hacer al gobierno”. Y si hay cuestionamientos, estos apuntan a la capacidad del gobierno para hacer el “ajuste” a fondo.
Es absurdo entonces, y contrario a los hechos, sostener que se trata solo de reclamos del capital financiero, o del capital financiero imperialista. Pero por esto mismo, también es absurdo, y contrario a los hechos, decir que la devaluación del peso y las medidas de ajuste ocurren porque las “ordena” el FMI. Por supuesto, el FMI refuerza la orientación en curso, pero lo esencial es que existe una convergencia de intereses objetivos entre el Fondo y la clase capitalista local. Más aún, la demanda de avanzar en el ajuste la formulan, de hecho, los capitalistas a través de la huelga de inversiones y la fuga de capitales. Por eso, también es contrario a toda la evidencia afirmar, como leo en algún periódico de la izquierda radicalizada, que la devaluación del peso se produjo porque la dispuso el FMI. La realidad es que la corrida comenzó antes del pedido de crédito al FMI, y obedeció a la pura lógica de la ganancia, el único criterio que cuenta en estas cosas. Ante estas evidencias, la afirmación de que todo se debe al FMI y los poderes foráneos solo puede explicarse por el afán de exaltar, a cualquier precio, el nacionalismo. Es el tipo de argumento que a lo largo de décadas presentaron las organizaciones stalinistas (el PC en primer lugar) para disculpar a los capitalismos “nacionales” y apoyar a la fracción “progre y nacional” de la clase dominante.
En base a lo anterior, también sostengo que la clase obrera no debería encolumnarse detrás del discurso patriótico, que hoy todo lo inunda. Para la clase explotada, que el capital sea propiedad de Lázaro Báez o de Cristóbal López, y no de Techint o Coca Cola, es un tema irrelevante. En cuanto al FMI, y el capital financiero internacional, no se los puede derrotar sin romper con la burguesía nativa (y en última instancia, el resultado de esta lucha dependerá de la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo en el plano mundial; no es un tema meramente “nacional”). Es esencial retener que la burguesía argentina no tiene ninguna progresividad histórica.
En el mismo sentido, que el capital sea pequeño o mediano no es razón para asignarle algún rol progresivo, o para depositar confianza en sus representantes políticos. En este punto es conveniente recordar el viejo consejo de Lenin a los obreros rusos: “No confiéis en ningún pequeño propietario, por pequeño que sea, incluso trabajador” (citado por Trotsky). Esta recomendación tiene vigencia.
En definitiva, las caracterizaciones alternativas del gobierno de Cambiemos conectan con una de las cuestiones que tradicionalmente más se han discutido en la izquierda, a saber, cuál es la “contradicción principal” (para usar una expresión de los sesenta). Por un lado, la que dice que es entre el capital especulativo-imperialista y el resto de la población (o “el pueblo”). Por otro lado, la que dice que la contradicción principal es entre el capital y el trabajo. La primera induce al conciliacionismo de clase. La segunda es el fundamento de la independencia de la clase obrera con respecto a toda ideología burguesa.

Rolando Astarita

El Plan de Operaciones de Mariano Moreno o la lucha por el poder del Estado

En el Día del Periodista homenajeamos al fundador de La Gazeta de Buenos Aires (6.6.1810)

Reproducimos el prólogo de Independencia Hispanoamericana y lucha de clases, de Olmedo Beluche, Editorial Metrópolis, Buenos Aires, 2018

El objetivo de su Plan de Operaciones era borrar a la burocracia virreinal y sus aliados -tal era el objetivo de la revolución política.

Tengo fe, dijo Moreno, suavemente, la cara que fosforecía.
Creo en Dios, Agrelo: usted no. Pacto con el Diablo: ¿usted no?

(La revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera)

"Cuando está en juego la salud de la patria, no se debe caer en consideraciones sobre lo justo y lo injusto, tampoco sobre lo piadoso, ni lo cruel, ni lo laudable, ni lo ignominioso; posponiendo todo otro respeto, comprometerse con aquel partido que le salve la vida y le mantenga la libertad" (Maquiavelo)

¡Viva mi Patria, aunque yo perezca! (Mariano Moreno)

A manera de prólogo

Se puede estudiar la historia de las ideas políticas con el método más tradicional como una historia de los llamados "textos clásicos", o bien enfocando la matriz social e intelectual más general, a partir de la cual surgieron las obras, analizando los acontecimientos más pertinentes de la sociedad en la cual y para la cual se escribieron originalmente. La propia vida política plantea los principales problemas al teórico de la política al hacer que cierta gama de asuntos parezcan problemáticos y que una correspondiente gama de cuestiones se conviertan en los principales temas del debate.
La adopción de este enfoque también puede ayudarnos a iluminar algunas de las conexiones entre la teoría política y la práctica, estableciendo vínculos más íntimos entre las teorías políticas y la vida política.
Para ver el Plan de Operaciones como un texto que responde a preguntas específicas necesitamos saber algo sobre la sociedad en que fue escrito, de lo contrario, corremos el riesgo de un enfoque textualista.
Ver no sólo los argumentos que estaba presentando, sino también las preguntas que estaba enfocando y tratando de resolver. No podemos esperar este nivel de entendimiento si sólo estudiamos los propios textos. Para verlos como respuestas a preguntas específicas necesitamos saber algo de la sociedad en que fueron escritos. (Skinner, 1978)
Comprender qué cuestiones está enfocando un escritor y qué está haciendo con los conceptos de que dispone es equivalente a comprender algunas de sus intenciones al escribir.

Un poco de historia

Mariano Moreno tenía 31 años en mayo de 1810. Había nacido en Buenos Aires. Hijo de un hogar austero y religioso, tuvo desde niño -dice su hermano y biógrafo Manuel- "la pasión dominante de la lectura y rehuía la ocasión de distraerse con otros jóvenes". Fue a Charcas para ordenarse como sacerdote pero no se hizo eclesiástico sino abogado.
En sus carpetas de la época de estudiante (1799-1805), encontramos el Discurso sobre si el restablecimiento de las ciencias y las artes han contribuido al engrandecimiento de las costumbres, reflexiones sobre el papel de la religión en la sociedad humana y un cuaderno sobre la Revolución Francesa.
En el trabajo titulado Religión, analiza los puntos de vista de Pascal, Maquiavelo, Washington, D'Alambert, Montesquieu, Bayle y Rousseau, quien fuera su mayor influencia intelectual.
De regreso en Buenos Aires consagró su energía y laboriosidad a su bufete profesional, el más renombrado de la ciudad. El 25 de mayo de 1810 estuvo ausente y entretenido en la casa de un amigo. Propuesto como secretario de la Primera Junta tampoco quiso admitir el cargo e hizo "una protesta ante la Audiencia por acto violento en su nombramiento", dirá Pueyrredón años más tarde.

El Plan de Operaciones

El historiador Eduardo Madero preparaba su historia del puerto de Buenos Aires cuando investigando en el Archivo de Indias de Sevilla, encontró la copia de un documento titulado “Plan que manifiesta el método de las operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica hasta consolidar el grande sistema de la obra de nuestra libertad e independencia”. El documento era copia de la copia original, del cual Madero hizo extraer otra copia; pero como no le fuera útil para su obra, se la envió al general Mitre, quien la ofreció al Ateneo de Buenos Aires para que fuera incluida en la edición crítica de los Escritos de Mariano Moreno que Norberto Piñero tenía en preparación. Pero Mitre la “extravió” antes de entregarla. Entonces, el ministro de Relaciones Exteriores, doctor Alcorta, pidió a España una nueva copia, que fue utilizada en la edición de Piñero.
Al aparecer los Escritos en 1896, fueron comentados en la revista La Biblioteca, dirigida por el intelectual francés y director de la Biblioteca Nacional, Paul Goussac, quien ataca al Plan y a Piñero: “Digamos sin demora que la conclusión más exacta y justiciera que de su estudio sacará cualquier perito es que el autor del Plan, a no ser un mistificador o un demente, tenía un alma de malvado apareada a una inteligencia de imbécil”. Y concluye: “La prueba soberana que debió bastar a la memoria de Moreno (…) es el testimonio nunca desmentido de su firme inteligencia y de su nobleza de carácter. El documento simulado que se ha tenido la culpable ligereza de incorporar a la obra de Moreno es un revoltijo de inepcias tan enormes y de perversidades tan cínicas, que salta a la vista la impostura, revelándose el propósito manifiesto de desacreditar al jefe visible de la Revolución”.
Más tarde, en 1921, Ricardo Levene, siguiendo la línea de Groussac, también tacha de apócrifo el texto de Moreno.
A pesar de la polémica, las diferentes ediciones de los Escritos incluyen el Plan de Operaciones. Rodolfo Puigróss, en 1960, agrega que: “Quienes rechazan el Plan niegan, al mismo tiempo, todo el potente y apasionado contenido revolucionario de aquellos meses todavía insuperados de 1810”.
También Boleslao Lewin en Rousseau y la independencia argentina y americana, afirma que el Plan de Operaciones fue escrito por Moreno y agrega: “en la misma época que Moreno elaboró su Plan revolucionario, Pedro Vicente Cañete redactó su Dictamen contrarrevolucionario y otros escritos, en los cuales los principios maquiavélicos tenían parecida aplicación que en el documento concebido por su talentoso adversario”.
La Junta en votación secreta le encomienda a Moreno el 18 de julio el Plano de Operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia.

¿Cuál era su contenido?

El primer capítulo está destinado a instaurar el "terrorismo". Recomienda observar "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos de la causa... la menor semi prueba de hechos, palabras, etc., contra la causa debe castigarse con la pena capital, principalmente si se trata de sujetos de talento, riqueza, carácter y alguna opinión".
Se completa el terrorismo montando en la Banda Oriental una oficina de "seis u ocho personas de nuestra entera satisfacción que escriban cartas anónimas, fingiendo o suplantando nombres... para sembrar la discordia y el desconcierto... cuidándose de indisponer los ánimos del populacho contra los sujetos de más carácter y caudales pertenecientes al enemigo".
El segundo capítulo se refiere a la propaganda. La "Gaceta" debería dar noticias "muy halagüeñas, lisonjeras y atractivas... reservando en lo posible los pasos adversos y desastrados, porque aunque algo se sepa... a lo menos la mayor parte de la gente no la conozca".
La base de la propaganda sería "el misterio de Fernando", circunstancia la más importante para llevarla siempre por delante, tanto en la boca como en los papeles públicos y decretos... pues es un ayudante a nuestra causa el más soberbio, aún cuando nuestra obra y conducta desmientan esta apariencia... nos da un margen para fundar cierta gestión y argumento, así en las cortes extranjeras como en España... podremos hacer dudar de cuál de ambos partidos es el verdaderamente realista... además para atraernos las voluntades de los pueblos, tampoco nos sería oportuna una declaración contraria".
El tercer tema es la insurrección popular. Allí se afirma que "los pueblos nunca saben ni ven sino lo que se les enseña y muestra". Para promover el levantamiento popular en la campaña oriental debía recurrirse a "los desertores, delincuentes, la gente vaga y ociosa y otras muchas que... luego se apartarán como miembros corrompidos que han merecido aceptación por la necesidad". Este levantamiento sería acaudillado por dos "sujetos" de gran prestigio en la masa rural, a quienes era necesario ganar "por cualquier interés o promesas": el capitán de dragones José Rondeau y el capitán de milicias José Artigas, "personas de talento, opinión, concepto y respeto". Estos actuarían apoyados por "los hermanos y primos de Artigas, un Valdenegro, un Baltasar Vargas, un Benavídez, un Ojeda, etc... sujetos que por lo conocido de sus vicios son capaces de todo y tienen opinión popular adquirida por hechos temerarios".
Prosigue el "Plano" afirmando que "hay hombres de bien, si cabe en los ambiciosos el serlo, que quisieran sin derramamiento de sangre sancionar las verdaderas libertades de la patria... como tienen talento, algunas virtudes políticas y buen crédito, son de temer; y a éstos sin agraviarlos, debe separárselos; porque unos por medrar, otros por mantenerse, cuales por inclinación a las tramas, cuales por ambición de los honores, y el menor número por el deseo de la gloria, o para hablar con más propiedad, por la vanidad de la nombradía, no son propios por su carácter para realizar la grande obra de la libertad americana en los primeros pasos de la infancia".
En materia de política exterior, Moreno recomienda proceder con Inglaterra en forma "benéfica... proteger su comercio, aminorarle sus derechos, tolerarla, aunque suframos algunas exacciones... los bienes de Inglaterra deben ser sagrados". La supone favorable a la revolución porque "a la corte inglesa le interesa que América o parte de ella se desunan o dividan de aquella metrópoli [España] y formen por sí una sociedad separada donde la Inglaterra pueda extender más sus miras mercantiles y ser la única por el señorío de los mares".
La ayuda británica para el triunfo de la revolución debía gestionarse "con reserva y disimulo" procurando obtener del gobierno inglés una "declaración pública de neutralidad" en el conflicto entre las autoridades peninsulares y las provincias americanas, que permitiese comprarles armas "por su justo precio", si no fuese posible un "tratado secreto" de apoyo. En retribución se pagaría, además de los beneficios comerciales, con la isla Martín García para que fuese "una pequeña colonia o puerto franco para su comercio".
Respecto de España, debía enviarse "actas o representaciones de los cabildos de esta capital e interiores, expresando que se desvelan para conservar los dominios de esta América para el señor Fernando VII... para entretener y dividir las opiniones en la misma España, haciendo titubear y aparentar por algún tiempo hasta que nuestras disposiciones nos vayan poniendo a cubierto".
El documento continúa estudiando la organización del Estado: "la Constitución debe afianzar a todos el goce legítimo de los derechos de la verdadera libertad, en práctica y quieta posesión, sin consentir abusos: entonces resolverá el Estado americano el verdadero y grande problema del contrato social".
También contiene un plan económico donde llama a emprender la creación de fábricas, ingenios y otras industrias, acabando con los sectores privilegiados que ponen obstáculos a ello, como los propietarios de minas del Alto Perú que atesoran riquezas y las niegan al desarrollo industrial y agrícola del país.
Para aumentar los fondos públicos de la revolución se debe prohibir a los particulares explotar las minas de oro y plata, que serán vendidas al Estado por su justo valor, bajo pena capital y confiscación de bienes en caso de infringir la prohibición. Se prohibirá a los europeos sacar fuera del país gruesos caudales en metales preciosos, producto de sus especulaciones, de la venta de bienes, “que causan de tal manera un serio prejuicio al fisco estatal, es decir, a toda la población”. En caso de trasgredir esta disposición, los bienes correspondientes serán decomisados por el Estado.
Finalmente, hallándose con fondos el Estado, procurará con todos sus recursos introducir semillas, fábricas y maquinarias, estimulando así con todo su peso el desarrollo de la economía del país.
Los últimos capítulos del "Plano" tratan de los medios para insurreccionar Brasil y conquistar Río Grande. La insurrección sería promovida por agentes "mandados en clase de comerciantes" que distribuirían ejemplares de la "Gaceta", impresos en portugués, y harían "los elogios más elevados de la felicidad, libertad, igualdad y benevolencia del nuevo sistema y del envilecimiento del anterior".
Sublevado Brasil, se aprovecharía la circunstancia para anexar Río Grande, haciendo comprender a sus habitantes "que el mismo delito de rebelión contra su monarca los obliga a aceptar nuestras tropas a la frontera" y de paso "saquearemos los pueblos y haciendas".

El Príncipe

El Plan habría de guiar la conducta de Moreno durante los meses siguientes, contribuyendo a su fama de "robespierriano". No obstante, demuestra una clara comprensión de lo que es el Estado -la violencia organizada- y de la estrategia y táctica a emplear para apoderarse de su maquinaria y hacerla servir a los fines propios, contra sus antiguos usufructuarios.
Este "extremismo" de Moreno, que en realidad implica el único realismo sereno en los momentos cruciales de la lucha por el poder, ya que como él mismo lo decía: "no se podrá negar que en la tormenta se maniobra fuera de la regla", reflejan la intransigencia de todo el estrato social de la colonia -abogados, intelectuales, aspirantes a políticos- a quienes los estrechos marcos de la sociedad colonial no ofrecía ninguna ocupación a nivel de sus ambiciones.
Aunque su mayor influencia intelectual fue sin duda Rousseau de quien tradujo El Contrato Social, la influencia de El Príncipe en el Plan de Operaciones es notable.
El Plano es una aplicación, corregida y aumentada, del arte de Maquiavelo a la política criolla, demasiado empírica hasta entonces al entender de su autor: "Hablemos con franqueza -dice-: hasta ahora sólo hemos conocido la especulativa de las conspiraciones, y cuando tratamos de pasar a la práctica nos amilanamos... no son éstas las lecciones de los grandes maestros de las revoluciones".
Se trata de enseñar a los hombres a fabricar, manejar y, sobre todo, mantener con garantías de éxito a esa entidad artificial, el Estado, que fija y ordena las relaciones sociales. Un acto será conveniente o no según sea beneficioso o perjudicial para conseguir el fin de mantener y acrecentar el Estado.
"Si un príncipe está genuinamente interesado en "conservar su Estado" tendrá que desatender las demandas de la virtud cristiana y abrazar de lleno la moral, muy distinta, que le dicta su situación", dirá Maquiavelo. Su valor moral es indiferente para el político, por eso, la ciencia política declara su indiferencia moral. Para que un político pueda poner en práctica sus planes debe vencer una serie de limitaciones, adelantarse al futuro, ser previsor, flexible, con buenos reflejos para reconocer y aprovechar las ocasiones. El Príncipe "no debe desviarse de lo que es bueno, si ello es posible, pero debe saber cómo actuar mal, si ello es necesario. Es indispensable que el príncipe se vuelva "mitad bestia, mitad hombre", ya que no podrá sobrevivir de otra manera" (El Príncipe, Cap. XVIII).

Los hechos

El 2 de junio entra al puerto de Montevideo un buque español con la noticia de la instalación del Consejo de Regencia en Cádiz.
El 22 de junio es expulsado el ex virrey Cisneros y los oidores.
El 24 de junio Paraguay se pronuncia a favor del Consejo de Regencia.
El 12 de julio en Montevideo, el comandante de Marina, Salazar, trama un golpe conocido como Sofocamiento de los "tupamaros" para anular los 2 cuerpos simpatizantes con los patriotas.
El 14 de julio los cabildantes habían jurado en secreto el Consejo de Regencia.
El 15 ya se conocía el fracaso de la tentativa de Liniers (el 13 Moreno escribía: "Las últimas noticias que hemos recibido son sumamente lisonjeras... irremediablemente deben venir -Liniers y los suyos- presos a esta ciudad con segura custodia").
El 28 la Junta ordena el fusilamiento de Liniers sosteniendo "que este escarmiento debe ser la base de estabilidad del nuevo sistema, y una lección para los jefes del Perú que se abandonan a mil excesos, con la esperanza de la conformidad".
Ocampo y Vieytes enviados a prender a Liniers y fusilarlo, sugieren remitir a los prisioneros a Buenos Aires. Por tal motivo, son destituidos.
El 17 de agosto escribe Moreno a Chiclana: "pillaron nuestros hombres a los malvados, pero respetaron sus galones y cagándose en las órdenes de la Junta nos los remiten presos a esta ciudad... veo vacilante nuestra fortuna por este solo hecho".
La muerte del glorioso defensor de Buenos Aires pareció un crimen, y así lo afirmaron muchos.
Se dice que Moreno aseguró: 'Si algún camino se hubiese presentado para salvar las vidas de los conspiradores, no hubieran perecido... Si fuera dable enviarles a España, como se hizo con Cisneros y los oidores... pero ellos mismos se habían cerrado todas las puertas... Los barcos de Montevideo, conforme al plan de Liniers, estaban ya bloqueando nuestro puerto, y no era posible intentar la remisión de estas personas... Tampoco podía operarse su enmienda, y la conmiseración la habrían convertido en motivo para alentar la sublevación, interpretándola como debilidad'.
En seguida agregó:
'El único papel que se encontró en las faltriqueras de Liniers, al tiempo de ser arcabuceado, fue su despacho de virrey'.
Alguien aventuró una explicación:
'Ese despacho, acaso lo consideraba don Santiago como su más gloriosa condecoración..., el título que resumía toda su obra a favor de Buenos Aires'.
Moreno se adelantó a decir:
'No, creo yo que Liniers conservaba cuidadosamente sus despachos, después de su derrota en Córdoba, sin duda para, efectuado su escape, concitar de nuevo a las provincias, enseñando sus antiguos títulos'.
"Veo, cuando alzo la pistola, lustrosa, aceitada, a la altura del corazón, el río, inmóvil y tenso y violáceo, contra el horizonte, y el sol, quizá, al este del horizonte, y a Moreno, pequeño y enjuto, de pie sobre el piso de ladrillos de su despacho en el Cabildo, la cara lunar, opaca, que no fosforece, bajo el alto techo encalado, que me dice, con esa como exhausta suavidad que destilaba su lengua e impregnaba lo que su lengua no repetiría, vaya y acabe con Liniers. Escuche, Castelli, a Maquiavelo: Quien quiera fundar una República en un país donde existen muchos nobles, sólo podrá hacerlo luego de exterminarlos a todos. Extermine a Liniers y a los que se alzaron con Liniers. Extermínelos, Castelli. Veo, la boca de la pistola apoyada contra la carne y los huesos que cubren mi corazón, a Moreno, la cara lunar, opaca, que no fosforece, como si flotase en los jirones de sombra que la noche de julio instala en su despacho, y que dice, suave la voz y exhausta: Si vencemos, se hablará, por boca de amigos y enemigos, todo el tiempo que exista el hombre sobre la tierra, de nuestra audacia o de nuestra inhumana astucia. Si nos derrotan, ¿qué importa lo que se diga de nosotros? No estaremos aquí, Castelli, para escucharlos, ni en ningún otro lado que no sea dos metros debajo de donde crece el pastito de Dios" (de La revolución es un sueño eterno).
En el Plan de Operaciones había escrito: “… jamás en ningún tiempo de revolución, se vio adoptada por los gobernantes la moderación ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que pueda causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable”.
Y en instrucciones "reservadas" a Castelli (12 de setiembre y 18 de noviembre): "En la primera victoria dejará que los soldados hagan estragos en los vencidos para infundir temor en los enemigos... en cada pueblo donde llegue averiguará la conducta de los jueces y vecinos, los que se hayan distinguido en dar la cara contra la Junta serán remitidos a las provincias de abajo (la actual Argentina)".

Epílogo

El 31 de julio la Junta dicta un decreto de "medidas extraordinarias" a propuesta de Moreno mediante el cual se confiscan bienes de quienes se ausenten, castiga a quienes tuviesen armas del Rey, los que propalen rumores y a quienes mantuvieren correspondencia "sembrando divisiones". Saavedra no lo firma.
El 10 de setiembre el gobernador de Montevideo, Soria, ordenó el bloqueo de Buenos Aires y el litoral occidental del Río de la Plata.
Al instalarse, la Junta se hallaba rodeada en la propia ciudad de Buenos Aires por fuertes centros contrarrevolucionarios: el Cabildo, integrado mayoritariamente por comerciantes vinculados directamente por Cádiz y su sistema, los jerarcas desplazados, el ex Virrey y los miembros de la Real Audiencia y Montevideo. Moreno rápidamente desbarató toda posible acción de estos focos de resistencia.
En 1843, Nicolás Rodríguez Peña explicaba a Vicente Fidel López: "Castelli no era feroz ni cruel. Obraba así porque estábamos comprometidos a hacerlo así todos, lo habíamos jurado (¿el Plano?)... ¿Qué fuimos crueles? ¡Vaya con el cargo!... Salvamos a la Patria como creíamos que debíamos salvarla ¿Habría otros medios? Así sería: nosotros no los vimos ni creímos".
Edmundo Burke advirtió que el exceso de abogados era uno de los mayores peligros que afrontaba el dominio colonial británico en Inglaterra "cuando grandes honores y emolumentos no adscriben ese conocimiento al servicio del estado se convierte en un formidable adversario del gobierno".
En las colonias españolas estos grupos sociales estaban dispuestos a llegar hasta el fin con toda energía para apoderarse del Estado, mucho más consecuentemente que los hacendados o comerciantes cuya urgencia no era tan grande por cuanto contaban con el poder económico.
El objetivo del Plan de Moreno era borrar a la burocracia virreinal y sus aliados. Tal era el objetivo de la revolución política.

Oh, joven siempre invicto

a quien nunca insultó

con sus aleves tiros

la blanca emulación

Oh, joven generoso

imagen del valor,

envidia del talento,

norma de la razón

Oh, joven nunca visto

en cuyo corazón

el vergonzoso miedo

jamás se aposentó...

(fray Cayetano Rodríguez/Blas Parera)

Mario Hernandez

BIBLIOGRAFIA

Autores Varios. Historia Integral Argentina. Tomo II. El País Nuevo. CEAL, Buenos Aires, 1980.

Donghi, Tulio Halperín. Historia Contemporánea de América Latina. Alianza Editorial, Buenos Aires, 1996.

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Lewin, Boleslao. Rousseau y la independencia argentina y americana. EUDEBA, Buenos Aires, 1967.

Maquiavello, Nicolás. El Príncipe. Altaya, Barcelona, 1996.

Martelli, Juan Carlos. French y Beruti. Los patoteros de la Patria. Ediciones Atril, Buenos Aires, 2000.

Novayo, Julio C. Mariano Moreno. Secretario de Guerra. Editorial Cartago, Buenos Aires, 1984.

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Peña, Milcíades. Antes de Mayo. Ediciones Fichas, Buenos Aires, 1973.

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Rosa, José María. Historia Argentina. Tomo II. Juan Carlos Granda Editor, Buenos Aires, 1967.

Squinner, Quentin. Los fundamentos del Pensamiento Político Moderno. Tomo I. El Renacimiento. FCE, México, 1993.

Vitale, Luis. Introducción a una Teoría de la Historia para América Latina. Planeta, Buenos Aires, 1992.

El reclamo por el aborto legal se sintió en la entrega de los Martín Fierro



Violeta Urtizberea fue una de las premiadas que levantó el reclamo.

El reclamo por el aborto legal se sintió en la entrega de los Martín Fierro

La entrega de los premios Martín Fierro estuvo cruzada por la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito; desde el musical de inauguración, en el que Lali Esposito levantó en alto el pañuelo verde, quedó claro que el reclamo se haría sentir muy fuerte en toda la ceremonia. Así fue.
El primer Martín Fierro fue para el equipo del noticiero de Telefe. Al recibirlo, la conductora y periodista Cristina Pérez, acompañada por dos de sus compañeras de equipo que lucían pañuelo y cinta verde, pidió que los legisladores “apuesten a la educación y no a la inquisición”.
Ese fue solo el preludio de un desfile de actrices, libretistas, periodistas, que respondiendo al llamado que hiciera la actríz Dolores Fonzi por Twitter, o vistieron de verde o llevaron una distinción color verde para mostrar su apoyo al reclamo y se hicieron ver con él mostrando su compromiso con la lucha. También se sumaron varios varones, apoyando el reclamo con corbatas y sacos a tono, y también explícitamente como fue el discurso de Esteban Lamothe. En la larga lista de quienes se mostraron en los premios apoyando el reclamo, estuvo la terna como “protagonistas de ficción diaria”: las tres actrices nominadas Eleonora Wexler, Violeta Urtizberea y Natalie Pérez lucían su pañuelo verde. La ganadora, Urtizberea, habló de la unidad de las mujeres por este reclamo. Carla Peterson y Nancy Dupláa también mostraron distintivos verdes y reivindicaron la movilización de #NiUnaMenos. Mariana Contartessi también les pidió a los legisladores que “dejen las creencias de lado y apoyen la salud” y habló de los despidos en la radio. Y es que además del reclamo por el derecho al aborto, el tema de los despidos en los medios también estuvo presente. Los trabajadores de la TV Pública se movilizaban con su sindicato, SiPreBa, fuera del hotel, para repudiar a Hernán Lombardi. Luis Novaresio también se refirió al tema, apoyando el reclamo de los trabajadores.
La lucha de las mujeres, en este nuevo aniversario del NiUnaMenos y a días de tratarse en el Congreso la Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, fue la que tiñó la ceremonia. Sin duda, la organización y movilización de las Actrices Argentinas ha logrado en buena medida este gran impacto. Los testimonios de actrices y artistas en las audiencias del Congreso y su compromiso con los “martes verdes” han sido un gran aporte a esta lucha. En los teatros, es cada vez más frecuente que el elenco muestre su adhesión al aborto legal al término de la función.
La masividad del movimiento de mujeres que sale a la calle, con una fuerza descomunal, ha marcado su época.
Aborto legal seguro y gratuito. Separación de la Iglesia y el Estado.

Chuli
Prensa Obrera

La pelota no se mancha con sangre palestina



Un gran triunfo democrático: Argentina no jugará el “amistoso” de la vergüenza contra el seleccionado israelí en Jerusalén.

La selección argentina de fútbol no jugará el partido previsto con Israel por decisión del plantel, encabezado por Leonel Messi. Es un gran triunfo contra el gobierno sionista de Benjamin Netanyahu que pretendió utilizarlo como parte de un operativo político de blanqueo de los asesinatos masivos de palestinos y la ocupación creciente de su territorio por parte de Israel.
También contra el gobierno macrista que no solo fomentó la realización del encuentro sino que concedió el placet al planteo del gobierno sionista de cambiar la sede del encuentro a la ocupada ciudad de Jerusalén.
En medio del boicot informativo y el silencio cómplice de la mayoría de los gobiernos del mundo y de los organismos internacionales de todo tipo, las denuncias contra el gobierno de Netanyahu se fueron abriendo paso, así como el creciente repudio a la presentación de la selección argentina en el partido amistoso que, además, había sido declarado oficialmente en Israel como parte de los festejos del 70° aniversario de la creación del Estado sionista.
El repudio fue encabezado por la Asociación de Fútbol de Palestina, quien denunció que no solo la ciudad sino que el propio estadio donde iba a disputarse el partido habían sido elegidos con un sentido profundamente político.
La entidad madre del fútbol palestino denunció que la cancha del amistoso estaba construida sobre las ruinas de lo fuera una aldea palestina, destruida por Israel y que el club al que pertenece es profundamente racista y que acopló el nombre de Trump a su nombre, en reconocimiento al mandatario norteamericano por apoyar las masacres israelíes y por haber reconocido a Jerusalén como capital del estado sionista. El presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, personalizó la campaña contra el amistoso en la figura de Lionel Messi y llamó a quemar miles de camisetas y retratos del jugador de la selección.
El repudio fue acompañado por una nota firmada por 70 niños palestinos, descendientes de los que vivían en esa aldea, quienes le reclamaron a Messi (embajador de la Unicef) que no fuera a jugar a ese lugar donde fueron asesinados o del cual fueron desplazados sus antepasados.
Los jugadores del plantel plantearon su disconformidad por jugar el amistoso en Jerusalén luego de que se realizaran protestas de grupos pro palestinos en el entrenamiento realizado en Barcelona esta mañana, donde los manifestantes exhibieron camisetas argentinas manchadas de sangre.
En la realización del partido, a los objetivos políticos del macrismo se les sumaban los económicos de la AFA y de sus capitostes mafiosos. Así es que días atrás, formaron una comitiva conjunta el Chiqui Tapia y la ministra Patricia Bullrich para ir a entregar camisetas de la selección al embajador de Israel en la Argentina. Para Tapia suponían, entre otras cosas, embolsar u$s3 millones aportados por un empresario sionista para la concreción del encuentro.
Todo eso saltó por los aires. No deben haber jugado un papel menor las matanzas y heridas diarias masivas del ejército israelí en la Franja de Gaza, que alcanzó incluso a dos deportistas, uno de ellos jugador de fútbol y el otro ciclista, que fueron baleados en las piernas y se duda que puedan volver a competir. También el asesinato esta semana de la joven enfermera que curaba a heridos provocados por francotiradores israelíes y que tuvo una enorme repercusión internacional.
Junto a distintas fuerzas sociales y políticas, desde el Partido Obrero estábamos empeñados en la campaña por la suspensión del encuentro.
La concreción es un gran triunfo democrático y un gran golpe contra el estado sanguinario y su cómplice argentino.

Nelson Marinelli