Megacausa ESMA
Durante la dictadura argentina alrededor de 30 mil personas fueron secuestradas y posteriormente desaparecidas. Cometiéndose uno de los más grandes genocidios de la historia latinoamericana Entre las treinta mil víctimas existen muchos españoles/as y sus descendientes. En la actualidad se está desarrollando el juicio más importante -por su dimensión realizado en este país- contra los delitos de genocidio y terrorismo de Estado.
Entre los españoles y sus descendientes víctimas que se juzgan en la megacausa están entre otros: Beatriz Ofelia Mancebo (A Coruña); Ricardo Lobo Carpintero (Madrid); Ernesto Casariego (asturiano-galego); Maria Elsa Martínez Mesejo, Gondomar – Galicia; María Lourdes Noia, Ourense; Inés Ollero, Paderne de Allariz (Ourense); Alfredo Romay Méndez “El Gallego”; Soledad Schajaer, Murcia; Cecilia Marina Viñas, Cataluña; Ricardo Omar Lois, Compostela; Adriana María Franconetti, nieta de asturianos y andaluces, etc. Tambien incluyen las víctimas de origen español como los ex detenidos desaparecidos: Pilar “Merque” Calveiro, Galicia; Graciela Beatriz Daleo (Cervo) Lugo; Susana Beatriz Leiracha “Cuqui” Valdoviño, A Coruña etc. Estos últimos han sido fundamentales para aportar datos sobre los militares imputados, los métodos de actuación, como así también sobre el paso de otros secuestrados que pasaron por la ESMA.
En el marco de la etapa de alegatos del juicio de la megacausa ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada el Ministerio Público Fiscal presentará formalmente la acusación a los 56 imputados en este juicio y la consiguiente solicitud de condena en relación a los delitos cometidos por cada uno de ellos.
Esta etapa comenzó en el mes de julio de este año y consta de cuatro partes. En la primera el MPF detalló todo esquema represivo de la Marina implementado desde la ESMA entre 1976 y 1983. Incluyó en este segmento el repaso de toda la documentación utilizada como prueba y el valor de los testimonios de las víctimas-testigo. También analizó el rol de cada uno de los oficiales determinando como se relacionaban entre sí todas las áreas de la ESMA; dando a conocer las estructuras represivas donde estuvieron implicados cada uno de los 56 imputados y las responsabilidades criminales de cada uno de ellos.
En la segunda parte, el MPF hizo referencia a cada una de las 789 víctimas incluidas en este juicio. Para una mayor comprensión de este tramo, las víctimas fueron agrupadas por cadenas de caídas. Con este sistema el Ministerio Público Fiscal ofreció una comprensión más exacta de la situación de los detenidos-desaparecidos porque permitió dilucidar la situación de las víctimas en relación a las pertenencias políticas, familiares o sindicales en el momento de las caídas.
Desde el lunes 30 de noviembre, comenzó la tercera parte de alegatos en la cual el MPF explicita la calificación y fundamentación de los hechos en torno a su definición delictivo-criminal. En esta etapa, el día 9 de diciembre, el MPF alegará acusando a cada uno de los imputados por los delitos cometidos y dará a conocer el pedido de condena para cada uno de ellos. El juicio finalizará por este año con dos audiencias el 16 y 17 de diciembre para tratar cuestiones de orden técnico. Luego de la feria judicial, en febrero de 2016 se reabrirán las audiencias dando comienzo a la cuarta parte de los alegatos. Comienzan los juristas de la Secretaría de Derechos Humanos; luego continúan las querellas particulares y las cabezas de querellas como el CELS por ejemplo; y por último el alegato de las defensas. A continuación llega el momento de “Réplica” donde las partes querellantes y el MPF pueden responder a la defensa; por último se otorga una última instancia para que los imputados se manifiesten. A partir de su finalización comienza la etapa “Deliberativa” del Juicio en la cual los jueces de la causa debaten en forma privada. El juicio finalizará entonces cuando el Tribunal convoca a todas las partes para emitir el veredicto final sobre las responsabilidades de los imputados y las condenas correspondientes para cada uno. El Espacio Memoria promueve la participación pública en estas audiencias e invita a asistir a la presentación que será este miércoles 9 de diciembre, desde las 9.30, en los Tribunales de Retiro (Comodoro Py 2002, Ciudad de Buenos Aires).
sábado, 12 de diciembre de 2015
Aumentos de precios y vía libre al endeudamiento
Comienza la gestión el nuevo gobierno
Así comienza la gestión el nuevo gobierno de Cambiemos que acaba de asumir. El flamante presidente Mauricio Macri llega al sillón de Rivadavia con una escalada de precios y con el camino allanado para el endeudamiento externo.
Inflación y endeudamiento constituyen parte del escenario cierto para la nueva gestión que asumió este jueves la presidencia de la Nación. Ninguno de los dos elementos conforman una novedad sino que se fueron gestando durante el gobierno kirchnerista más allá de que ambos fueron sistemáticamente ocultados o negados. Desendeudamiento e inflación irreales son dos componentes de una gestión que finalizó luego de casi 13 años de gobierno y que terminó con una escalada de precios.
El economista Julio Gambina y Héctor Polino, integrante de Consumidores Libres, dieron su opinión sobre este tema en entrevistas realizadas por el programa Los Locos de Buenos Aires.
“El gobierno de Cristina Fernández terminó su mandato con aumento de precios y obviamente culpando a los anuncios del gobierno entrante de Mauricio Macri, aunque aún era el kirchnerismo quien estaba en funciones y la realidad es que no podía disciplinar a los fijadores de precios. Inclusive una parte del aumento de precios está asociado al aumento de los combustibles y éste lo disparó YPF, una empresa privada de gestión estatal”, comentó el presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP), Julio Gambina.
El aumento del combustible -recordó Gambina- había sido acordado con el Ministerio de Economía y las autoridades a principios de 2015, “se sabía que iba a aumentar, es más, aumentaron ahora porque esperaron que pasaran las elecciones. Estaba previsto aumentar los combustibles antes del 22 de noviembre (balotaje), pero con toda la intención de disputar votos se planteó que el aumento se aplicara después de esa fecha”.
El aumento de los combustibles siempre termina impactando sobre los precios a los cuales se traslada. Por lo tanto, una parte importante de los recientes incrementos tiene su explicación con la suba de los combustibles por disposición de la empresa de gestión estatal.
La situación queda muy complicada sobre todo para los sectores de menores ingresos que son los principales afectados por esta escalada de precios.
Así lo confirmó Héctor Polino, director de Consumidores Libres, entidad que realiza desde hace 20 años, en forma quincenal, mediciones de precios de artículos que componen la canasta básica de alimentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La última medición de fines de noviembre arrojó aumentos similares a los que se venían produciendo durante el año. “La canasta de 38 artículos subió 1,95 % y el acumulado desde principios de año dio un incremento del 20,82 %”, comentó Polino. Sin embargo, a principios de diciembre, en tres días, se produjo una estampida sobre todo en los artículos de la canasta básica de alimentos, aumentos sobre los incrementos que ya se venían generando normalmente.
“Estos últimos son absolutamente injustificados, no hay ninguna razón que los explique, solamente los anuncios que hicieron algunos futuros funcionarios (hoy ya en funciones) de que va a haber una devaluación del peso en relación al dólar”.
Sobre estas especulaciones, Polino manifestó la necesidad de ver qué artículos son importados. “Aumentar los precios de los artículos cuya materia prima, tanto agropecuaria como industrial, es argentina, los salarios son argentinos, impuestos argentinos, es un absurdo querer referenciarlos al valor del dólar. Y si alguno tiene componente importado hay que determinar en qué proporción incide ese componente en la estructura del costo. Tratar de aumentar todos los productos porque va a haber una devaluación del peso es una actitud claramente especulativa, antisocial, que demuestra que los buitres no están solo fuera del país sino también adentro”, afirmó.
Ambos entrevistados coincidieron en que el gobierno saliente tuvo la legitimidad necesaria para parar esta estampida hasta entregar su mandato pero no lo hizo. “El gobierno tenía diversos instrumentos, en primer lugar la Ley de Defensa del Consumidor que establece sanciones de multa hasta la clausura del establecimiento. Debió haberse creado hace tiempo el Observatorio de Precios, que es una ley que se aprobó en 2014 sobre la base de un proyecto del propio Poder Ejecutivo, constituido por funcionarios de distintas aéreas económicas del gobierno nacional, con representantes de las entidades de defensa de los consumidores para observar la evolución de los precios desde la materia prima hasta el producto que llega al consumidor y determina en qué eslabón de la cadena se produce un aumento injustificado del precio y el Estado actuar rápidamente sobre ese eslabón. Pasó un año y no se hizo nada de esto”, recordó Polino.
Los aumentos ya están y muchos afirman que nada asegura que cuando el gobierno actual precise sus medidas económicas, que son hasta ahora enunciados generales, no vuelvan a aumentar. “Estas remarcaciones perjudican a los sectores de clase media, de clase media baja, a los trabajadores que viven de ingreso fijo y que deberán esperar hasta agosto o setiembre del año próximo en que finalicen las convenciones colectivas de trabajo, a los jubilados que perciben el haber mínimo (un 70%) y que recién en marzo se realizará un nuevo reajuste de sus jubilaciones. O sea que van a poder comprar menos y esto puede afectar el empleo en especial los que hacen horas extras, y esto puede conducirnos a un proceso claramente recesivo”, describió Héctor Polino, trazando una secuencia ya conocida en los ciclos económicos de nuestro país.
Otra de las cuestiones que tiene definido el nuevo gobierno de Cambiemos es el tema del endeudamiento. “Es verdad que hay menor deuda externa pero no menos deuda pública. Y esa va a ser la gran excusa del gobierno de Macri, decir que como estamos con baja deuda externa, entonces vamos a endeudarnos. Argentina está en excelentes condiciones para que el gobierno de Macri endeude a nuestro país y no tengan duda que lo va a hacer”, aseguró Gambina.
Como dato que contribuye a tener certeza sobre el camino nunca abandonado del endeudamiento, el titular de FISyP recordó que María Eugenia Vidal (quien acaba de asumir como gobernadora de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos, la alianza encabezada por Mauricio Macri) dijo que la caja que le entregó el gobierno de Daniel Scioli (FPV) está en cero pero aseguró que pagarán los sueldos y el aguinaldo de todos los empleados públicos con dinero que le pedirá a la Nación. “En el marco del actual déficit fiscal que tiene el gobierno nacional, solo podrá resolverlo tomando deuda pública”, afirmó.
Solo pensando en el corto plazo, Gambina recordó que en 2016 vence el bono que suscribió el Tesoro argentino con el Banco Central cuando Néstor Kirchner le pagó 1500 millones de dólares en 2006 y le firmó un pagaré a 10 años: “Al vencimiento lo más probable es que el gobierno renueve esa deuda y a lo mejor pague los intereses o los incluya en la renovación como parte del capital”.
Otro dato importante que trajo Gambina durante la entrevista es el de las reservas del Banco Central. Cuando Cristina Fernández asumió su segundo mandato, había 50 mil millones de reservas internacionales y hoy son la mitad (aunque gran parte son títulos públicos y encajes del sistema financiero) “porque se han utilizado esos recursos para pagar deuda y para fugar capitales de manera legal: remesas de utilidades al exterior y mecanismos especulativos como el contado con liquidación (que son inversiones que se hacen en pesos comprando en Argentina bonos dolarizados que luego se venden en dólares en el exterior y esa plata no vuelve a nuestro país). En Argentina se han ido 26.000 millones de dólares en estos cuatro años. Hubo un favorecimiento a quienes pudieron sacar los dólares de Argentina en forma muy impresionante”, dijo.
Gambina recordó además que el gobierno kirchnerista fue el que más deuda pagó. Cristina Fernández dio en diferentes momentos tres cifras distintas de todo lo que se había pagado. Habló de 192 mil millones de dólares, de 173 mil y de 146 mil. “Cualquiera de las tres cifras es una inmensidad, es más de lo que debía Argentina al momento de cesación de pagos en 2001, momento en el que debía 141 mil millones de dólares. Aunque se tome cualquiera de las tres, el país pagó 146, o 173, o 192 y está debiendo 230 mil millones de dólares de deuda pública”, manifestó quien integra la Asamblea por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda y por la Defensa del Patrimonio Nacional y los Bienes Comunes.
“La deuda es un terrible condicionante de la política económica en Argentina y el gobierno de Macri lo primero que va a decir es que reciben el paquete del juicio de Griesa, que tiene sentencia en firme. Recordemos que el gobierno de Cristina Fernández jamás dijo que no lo iba a pagar sino que quería buscar condiciones de negociación de cómo pagar. Macri va a entrar en esas negociaciones lo que supone el camino a un mayor nivel de endeudamiento”, aseguró.
Fabiana Arencibia
Red Eco Alternativo
Así comienza la gestión el nuevo gobierno de Cambiemos que acaba de asumir. El flamante presidente Mauricio Macri llega al sillón de Rivadavia con una escalada de precios y con el camino allanado para el endeudamiento externo.
Inflación y endeudamiento constituyen parte del escenario cierto para la nueva gestión que asumió este jueves la presidencia de la Nación. Ninguno de los dos elementos conforman una novedad sino que se fueron gestando durante el gobierno kirchnerista más allá de que ambos fueron sistemáticamente ocultados o negados. Desendeudamiento e inflación irreales son dos componentes de una gestión que finalizó luego de casi 13 años de gobierno y que terminó con una escalada de precios.
El economista Julio Gambina y Héctor Polino, integrante de Consumidores Libres, dieron su opinión sobre este tema en entrevistas realizadas por el programa Los Locos de Buenos Aires.
“El gobierno de Cristina Fernández terminó su mandato con aumento de precios y obviamente culpando a los anuncios del gobierno entrante de Mauricio Macri, aunque aún era el kirchnerismo quien estaba en funciones y la realidad es que no podía disciplinar a los fijadores de precios. Inclusive una parte del aumento de precios está asociado al aumento de los combustibles y éste lo disparó YPF, una empresa privada de gestión estatal”, comentó el presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP), Julio Gambina.
El aumento del combustible -recordó Gambina- había sido acordado con el Ministerio de Economía y las autoridades a principios de 2015, “se sabía que iba a aumentar, es más, aumentaron ahora porque esperaron que pasaran las elecciones. Estaba previsto aumentar los combustibles antes del 22 de noviembre (balotaje), pero con toda la intención de disputar votos se planteó que el aumento se aplicara después de esa fecha”.
El aumento de los combustibles siempre termina impactando sobre los precios a los cuales se traslada. Por lo tanto, una parte importante de los recientes incrementos tiene su explicación con la suba de los combustibles por disposición de la empresa de gestión estatal.
La situación queda muy complicada sobre todo para los sectores de menores ingresos que son los principales afectados por esta escalada de precios.
Así lo confirmó Héctor Polino, director de Consumidores Libres, entidad que realiza desde hace 20 años, en forma quincenal, mediciones de precios de artículos que componen la canasta básica de alimentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La última medición de fines de noviembre arrojó aumentos similares a los que se venían produciendo durante el año. “La canasta de 38 artículos subió 1,95 % y el acumulado desde principios de año dio un incremento del 20,82 %”, comentó Polino. Sin embargo, a principios de diciembre, en tres días, se produjo una estampida sobre todo en los artículos de la canasta básica de alimentos, aumentos sobre los incrementos que ya se venían generando normalmente.
“Estos últimos son absolutamente injustificados, no hay ninguna razón que los explique, solamente los anuncios que hicieron algunos futuros funcionarios (hoy ya en funciones) de que va a haber una devaluación del peso en relación al dólar”.
Sobre estas especulaciones, Polino manifestó la necesidad de ver qué artículos son importados. “Aumentar los precios de los artículos cuya materia prima, tanto agropecuaria como industrial, es argentina, los salarios son argentinos, impuestos argentinos, es un absurdo querer referenciarlos al valor del dólar. Y si alguno tiene componente importado hay que determinar en qué proporción incide ese componente en la estructura del costo. Tratar de aumentar todos los productos porque va a haber una devaluación del peso es una actitud claramente especulativa, antisocial, que demuestra que los buitres no están solo fuera del país sino también adentro”, afirmó.
Ambos entrevistados coincidieron en que el gobierno saliente tuvo la legitimidad necesaria para parar esta estampida hasta entregar su mandato pero no lo hizo. “El gobierno tenía diversos instrumentos, en primer lugar la Ley de Defensa del Consumidor que establece sanciones de multa hasta la clausura del establecimiento. Debió haberse creado hace tiempo el Observatorio de Precios, que es una ley que se aprobó en 2014 sobre la base de un proyecto del propio Poder Ejecutivo, constituido por funcionarios de distintas aéreas económicas del gobierno nacional, con representantes de las entidades de defensa de los consumidores para observar la evolución de los precios desde la materia prima hasta el producto que llega al consumidor y determina en qué eslabón de la cadena se produce un aumento injustificado del precio y el Estado actuar rápidamente sobre ese eslabón. Pasó un año y no se hizo nada de esto”, recordó Polino.
Los aumentos ya están y muchos afirman que nada asegura que cuando el gobierno actual precise sus medidas económicas, que son hasta ahora enunciados generales, no vuelvan a aumentar. “Estas remarcaciones perjudican a los sectores de clase media, de clase media baja, a los trabajadores que viven de ingreso fijo y que deberán esperar hasta agosto o setiembre del año próximo en que finalicen las convenciones colectivas de trabajo, a los jubilados que perciben el haber mínimo (un 70%) y que recién en marzo se realizará un nuevo reajuste de sus jubilaciones. O sea que van a poder comprar menos y esto puede afectar el empleo en especial los que hacen horas extras, y esto puede conducirnos a un proceso claramente recesivo”, describió Héctor Polino, trazando una secuencia ya conocida en los ciclos económicos de nuestro país.
Otra de las cuestiones que tiene definido el nuevo gobierno de Cambiemos es el tema del endeudamiento. “Es verdad que hay menor deuda externa pero no menos deuda pública. Y esa va a ser la gran excusa del gobierno de Macri, decir que como estamos con baja deuda externa, entonces vamos a endeudarnos. Argentina está en excelentes condiciones para que el gobierno de Macri endeude a nuestro país y no tengan duda que lo va a hacer”, aseguró Gambina.
Como dato que contribuye a tener certeza sobre el camino nunca abandonado del endeudamiento, el titular de FISyP recordó que María Eugenia Vidal (quien acaba de asumir como gobernadora de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos, la alianza encabezada por Mauricio Macri) dijo que la caja que le entregó el gobierno de Daniel Scioli (FPV) está en cero pero aseguró que pagarán los sueldos y el aguinaldo de todos los empleados públicos con dinero que le pedirá a la Nación. “En el marco del actual déficit fiscal que tiene el gobierno nacional, solo podrá resolverlo tomando deuda pública”, afirmó.
Solo pensando en el corto plazo, Gambina recordó que en 2016 vence el bono que suscribió el Tesoro argentino con el Banco Central cuando Néstor Kirchner le pagó 1500 millones de dólares en 2006 y le firmó un pagaré a 10 años: “Al vencimiento lo más probable es que el gobierno renueve esa deuda y a lo mejor pague los intereses o los incluya en la renovación como parte del capital”.
Otro dato importante que trajo Gambina durante la entrevista es el de las reservas del Banco Central. Cuando Cristina Fernández asumió su segundo mandato, había 50 mil millones de reservas internacionales y hoy son la mitad (aunque gran parte son títulos públicos y encajes del sistema financiero) “porque se han utilizado esos recursos para pagar deuda y para fugar capitales de manera legal: remesas de utilidades al exterior y mecanismos especulativos como el contado con liquidación (que son inversiones que se hacen en pesos comprando en Argentina bonos dolarizados que luego se venden en dólares en el exterior y esa plata no vuelve a nuestro país). En Argentina se han ido 26.000 millones de dólares en estos cuatro años. Hubo un favorecimiento a quienes pudieron sacar los dólares de Argentina en forma muy impresionante”, dijo.
Gambina recordó además que el gobierno kirchnerista fue el que más deuda pagó. Cristina Fernández dio en diferentes momentos tres cifras distintas de todo lo que se había pagado. Habló de 192 mil millones de dólares, de 173 mil y de 146 mil. “Cualquiera de las tres cifras es una inmensidad, es más de lo que debía Argentina al momento de cesación de pagos en 2001, momento en el que debía 141 mil millones de dólares. Aunque se tome cualquiera de las tres, el país pagó 146, o 173, o 192 y está debiendo 230 mil millones de dólares de deuda pública”, manifestó quien integra la Asamblea por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda y por la Defensa del Patrimonio Nacional y los Bienes Comunes.
“La deuda es un terrible condicionante de la política económica en Argentina y el gobierno de Macri lo primero que va a decir es que reciben el paquete del juicio de Griesa, que tiene sentencia en firme. Recordemos que el gobierno de Cristina Fernández jamás dijo que no lo iba a pagar sino que quería buscar condiciones de negociación de cómo pagar. Macri va a entrar en esas negociaciones lo que supone el camino a un mayor nivel de endeudamiento”, aseguró.
Fabiana Arencibia
Red Eco Alternativo
Juicio a las Juntas: treinta años de un histórico fallo al servicio de la impunidad

El 9 de diciembre de 1985, el Juicio a los excomandantes de las FF. AA. –en la actualidad, valorado positivamente por distintos sectores del peronismo, el radicalismo, el kirchnerismo- llegaba a su fin con la lectura de la sentencia. Quedaba en evidencia que el verdadero propósito de la Justicia no era enviar a los genocidas a la cárcel, sino dar signos de recomposición institucional, limpiar su imagen y la de las FF.AA., y dar los primeros pasos hacia el “punto final”.
El juicio y sus antecedentes
El último gobierno de facto, mucho más débil por las movilizaciones obreras y la derrota en Malvinas, pacto con la Multipartidaria el llamado a elecciones para fines de 1983. Un mes antes de los comicios, la Junta Militar sancionó la Ley 22.924 de “Pacificación Nacional”. Las FF.AA elaboraron un documento final sobre la “guerra contra la subversión y el terrorismo”, donde asumían la responsabilidad y señalaban que, en 1975, los había convocado el gobierno peronista para su “aniquilación”. A su vez, el documento proclamaba la amnistía para las Fuerzas Armadas. El influyente movimiento democrático, surgido en la lucha contra la dictadura, expresó su repudio al documento en una marcha que convocó a más de 50.000 personas.
Raúl Alfonsín ganó las elecciones prometiendo, bajo la “teoría de los dos demonios”, el juicio a los militares. Días después de asumir firmó los decretos 157 y 158, en los que indicaba el juzgamiento a los jefes de las organizaciones armadas (organizaciones diezmadas antes del golpe) y solo a las tres primeras Juntas (bajo la tesis de la “obediencia debida”). La responsabilidad del proceso judicial recaería sobre el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. A la vez, el Congreso promulgó la Ley 23.049 de reforma del Código de Justicia Militar que permitía la apelación del fuero civil.
Con este diseño judicial, Alfonsín creyó que las FF.AA. podían juzgarse a sí mismas e integrarse, a partir de la depuración de algunos dictadores emblemáticos, a la “vida democrática”. Pero las Fuerzas Armadas preservaron la unidad corporativa y se negaron, bajo dilaciones, juzgar a sus camaradas de armas. Finalmente, la causa quedó en manos de la Cámara Federal, compuesta por los jueces Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Carlos Arslanián, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y Andrés D`Alessio, y los fiscales Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo.
Durante las audiencias se presentaron más de 833 testigos y 709 casos, seleccionados entre los más de 9.000 recogidos por la CONADEP. El proceso judicial excluyó a la cuarta y última Junta presidida por Reynaldo Bignone y a todos los responsables civiles, miembros de la Triple A y de las fuerzas de seguridad que participaron del genocidio de clase.
Fin del juicio, el inicio de la impunidad
La lectura del fallo fue realizada el lunes 9 en una audiencia que, a diferencia de las anteriores, se televisó con sonido (desde abril se habían transmitido algunas imágenes, pero sin audio). Los fundamentos de la sentencia (como los utilizados para procesar a los nueve genocidas, en simultáneo, con los jefes guerrilleros) eran congruentes con la “teoría de los dos demonios” que dio a conocer el informe Nunca Más. El texto del fallo dejaba en claro que los acusados no se encontraban en el banquillo por haber terminado con el “flagelo subversivo”, sino por los medios utilizados para conseguirlo. Según el fallo, los ex comandantes habían tenido a su disposición instrumentos legales y medios para llevar adelante la represión “de modo lícito”, pero en cambio, eligieron “procedimientos clandestinos e ilegales”.
En segundo lugar, la sentencia no se correspondía con las pruebas reunidas a lo largo del juicio (una gran cantidad, desestimadas por la Cámara) y que habían dado a conocer la magnitud y alcance de la represión genocida. En términos legales, el fallo identificaba siete clases de delitos, tales como la detención ilegal, el homicidio, la tortura y la reducción a la servidumbre. Sin embargo, las penas aplicadas fueron leves y cuatro de los nueve acusados consiguieron la absolución.
¿Cómo consiguió la Justicia disminuir las penas y el número de condenados? En primer lugar, negó la existencia de algún tipo de coordinación en las decisiones tomadas por las tres fuerzas. Al no haber pruebas sobre la formación de un comando conjunto, cada jefe militar debía ser juzgado por separado y no como integrante de la Junta Militar de gobierno. A la vez, había quedado demostrado –según el fallo- que los comandantes de cada fuerza habían tenido distintos grados de responsabilidad: mayor en el caso del jefe del Ejército, y menor en el caso de la Armada y la Fuerza Aérea, respectivamente. De este modo, aunque Videla, Massera y Agosti habían integrado la primera Junta Militar, las penas fueron mucho más leves para este último. Sobre Agosti, que recibió una condena de 4 años y 6 meses, el texto del fallo aclaraba que “sólo se probó la intervención de la Fuerza Aérea en los hechos de la llamada ‘Mansión Seré’ (…) que a partir de mayo de 1978 fue destruida (…)”. En segundo lugar, la sentencia fijó un límite temporal que permitió la absolución de Graffigna, integrante de la segunda Junta (1981) y de los tres comandantes de la tercera Junta Militar (1981-1982); hacia inicios de los 80, según el fallo, “habían cesado los secuestros y las torturas”. En tercer lugar, la Cámara desestimó numerosas pruebas, absolviendo a los acusados de varios delitos.
Finalmente, cinco de los nueve procesados recibieron condena y cuatro fueron absueltos. Videla y Massera fueron condenados a prisión perpetua y a penas accesorias como la inhabilitación y la destitución militar. Para Agosti (mencionado más arriba) y los demás sentenciados, las penas fueron menores a las de un delito común: Viola (sucesor de Videla en la segunda Junta) recibió 17 años, mientras que Lambruschini (sucesor de Massera) fue condenado a 8 y Rubens Graffigna (sucesor de Agosti) fue absuelto, al igual que los tres miembros de la tercera Junta Militar. A todos ellos, se les computó la prisión preventiva y en ningún caso hubo degradaciones (retiro de honores e insignias militares), evitando así aumentar el disgusto de los militares en servicio.
Como la Cámara no había juzgado a los responsables con rango inferior al de los comandantes, se comprometía a dar a conocer el contenido del fallo al Consejo Supremo de las FF.AA. para que éste pudiera iniciar una investigación sobre la responsabilidad de los oficiales que fueron “jefes de zonas y subzonas de defensa”.
Según la Fiscalía, este punto abría la posibilidad de avanzar en el juzgamiento de numerosos oficiales. No obstante, la investigación quedaba en manos de la justicia militar, que –estaba claro- defendería a sus miembros, como en 1983. En segundo lugar, el gobierno evaluaba la posibilidad de otorgar el beneficio de la “obediencia debida” (contemplada en el Código Militar) y el “punto final”.
Desde el inicio del Juicio hablaban de un proyecto de ley de Punto Final y para noviembre, cuando faltaba muy poco para el dictado del fallo, la prensa dio mayor cobertura al tema. El principal problema era cuándo y de qué forma. Si la fecha era cercana al cierre del Juicio, el gobierno radical corría el riesgo de minar los logros obtenidos por éste. Tampoco podía ser visto como una ley de amnistía encubierta. Lo único claro –según voceros del gobierno- era que el Juicio representaba “el comienzo del cierre de una etapa” (La Nación, 13/12/85). El fallo, por su parte, había contribuido con esta tarea al desestimar como “objeto de juzgamiento” a los subordinados/ejecutores de las órdenes de los altos oficiales. En ese punto, la Cámara se amparaba en el Código Militar. Según este último, el responsable de un delito no es aquel que lo ejecutó, sino el que dio la orden. De este modo, el fallo había establecido un primer “punto final”. Al año siguiente, Alfonsín les otorgó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y con Carlos Menem conseguirán el indulto. De este modo, radicales y peronistas consumaron su política de impunidad.
El Juicio y la política de reconciliación
Con el Juicio a las Juntas, el gobierno radical se propuso desmovilizar el inmenso movimiento democrático surgido durante la dictadura, y avanzar en la reconciliación de las FF.AA. –brazo armado del Estado burgués- con la sociedad. Y aunque el Juicio a dictadores emblemáticos le otorgó a Alfonsín prestigio nacional e internacional, el movimiento democrático continuó exigiendo juicio y castigo a todos los culpables. El Juicio tampoco logró reconciliar a la sociedad con unas fuerzas armadas que siguieron defendiendo la “guerra contra la subversión”. Los sucesivos gobiernos mantuvieron, bajo distintas políticas, ese objetivo. El gobierno de los Kirchner fue el que más avanzó en este propósito, intentando demostrar que a partir de los juicios se había avanzado en la depuración de las FF.AA., mientras mantuvo oculto los archivos que podrían arrojar pruebas sobre la participación de más de 150.000 militares –además de numerosos empresarios, jueces y fiscales y miembros de la jerarquía eclesiástica- en el genocidio.
Rosa D´Alesio
Adela García
viernes, 11 de diciembre de 2015
Asumió el gabinete de Macri con gerentes privatistas y represores

Ayer por la tarde Macri le tomó juramento a su gabinete compuesto por ex CEO´s, políticos reciclados y amigos del capital financiero.
El flamante presidente, Mauricio Macri, tomó juramento ayer al jefe de Gabinete Nacional, 20 ministros y 6 secretarios de Estado que lo acompañarán en su gobierno.
En una ceremonia realizada en el Salón del Museo del Bicentenario, en el que ante 500 invitados, el nuevo Presidente formalizó por decreto la ampliación a 20 ministerios y creó nuevas secretarías que deberán ser ratificadas por ley del Congreso nacional.
Macri oficializó en sus cargos al jefe de Gabinete designado, Marcos Peña y a los nuevos 20 ministros nacionales: Alfonso Prat Gay (Hacienda y Finanzas), Susana Malcorra (Relaciones Exteriores y Culto), Rogelio Frigerio (Interior, Obras Públicas y Vivienda), Esteban Bullrich (Educación y Deportes), Germán Garavano (Justicia y Derechos Humanos), Ricardo Buryaile (Agroindustria), Francisco Cabrera (Producción), Guillermo Dietrich (Transporte), Patricia Bullrich (Seguridad).
Lino Barañao (Ciencia y Tecnología), Juan José Aranguren (Energía y Minería), Carolina Stanley (Desarrollo Social), Gustavo Santos (Turismo), Julio Martínez (Defensa), Pablo Avelluto (Cultura), Sergio Bergman (Ambiente y Desarrollo Sustentable), Jorge Lemus (Salud), Andrés Ibarra (Modernización), Oscar Aguad (Comunicaciones), Jorge Triaca (Trabajo) son otros de los ministros que hoy asumieron en sus funciones. En la oportunidad, también juraron el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis y el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Pablo Clusellas.
Otros cuatro secretarios dependientes de la Jefatura de Gabinete que tendrán "rango de ministros", según el decreto de designación.
Se trata del secretario de Coordinación de Políticas Públicas de jefatura de Gabinete, Gustavo Lopetegui; el secretario de Coordinación Administrativa y Evaluación Presupuestaria, Mario Quintana, el secretario de Sistema de Medios Públicos Hernán Lombardi y José Cano como titular del Plan Belgrano.
Los nuevos funcionarios juraron en su mayoría por "Dios y por la Patria", con excepción del ministro de Ambiente, el rabino Bergman que juró por "Dios, la Patria y con el Tanaj, la sagrada Biblia hebrea", mientras la canciller Malcorra solo juró por "la patria". La ceremonia se extendió por una hora y media en el subsuelo de la Casa Rosada donde funciona el Museo del Bicentenario, reciclado por el kirchnerismo.
Allí se montó un pequeño escenario donde Macri llegó acompañado por su esposa, Juliana Awada, y tomó juramento a cada uno de su funcionarios mediante decretos que fueron refrendados por el escribano general de Gobierno adscripto, Horacio D’ Alvora.
La Izquierda Diario
Monsanto, los clanes Kirchner y Macri y un común denominador
El nombramiento de Lino Barañao
En esta lucha tan ardorosa, que parece campear en nuestra América Lapobre, entre progresistas y neoliberales o, si se quiere, entre inclusionistas y promitentes demócratas made in USA, algunos puntales permanecen inamovibles.
Es el caso de Lino Barañao, actual ministro de Ciencia y Técnica.
Durante el menemato, a fines, alcanzó la jefatura de CONICET, nombramiento y premio seguramente vinculado con su pasaje como investigador por universidades en EE.UU.
Con el cambio de siglo formó parte del equipo monsantiano que logró implantar una hormona transgénica en las vacas para incrementar su “producción” de leche.
Se trató de una transgénesis que fue muy cuestionada por varias autoridades bromatológicas y alimentarias, por ejemplo en la Unión Europea y en Canadà.
Por lo cual, EE.UU y Argentina quedaron como únicos cultores de tal “adelanto” tecnocientífico. 1
La implantación de somatropina en EE.UU. su cuna, no fue hecha con facilidad. Samuel Epstein, un muy destacado oncólogo estadounidense que pusiera al desnudo la pésima política del establishment médico de EE.UU. ante los cánceres, cada vez más omnipresentes en la sociedad, dijo sobre la somatropina: “Con la complicidad de la FDA [Dirección Federal de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.] el país entero está siendo sometido a un experimento que implica la adulteración de la dieta común establecida de antiguo, por un producto biotecnológico de pobres características y sin etiquetar… esto supone grandes riesgos potenciales para la salud de toda la población estadounidense.” 2
Pero ‘para eso están los amigos’. Argentina se convirtió en el aliado principal de EE.UU. en la implantación de dicha hormona, siendo el primer estado con producción de leche transgénica con dicha hormona. Y sin tantos cuestionamientos como los vividos “en casa”. Lo ha recordado con orgullo Lino Barañao.3
Esa alianza iba a prosperar: durante el resto del s XX. EE.UU. y Argentina fueron los únicos estados del planeta que cultivaban soja transgénica. Una vez más, desde EE.UU. se diseñaba la política con una estrategia tecnocientífica y en Argentina se aplicaba dicho diseño. Se trataba de un proyecto de grandes proporciones puesto que con el s XXI, la soja GM pasó a extenderse por buena parte de la humanidad.
La craneoteca del USDA (United States Department of Agriculture; Ministerio de Agricultura de EE.UU.) creía que iban a alimentar al mundo con cultivos transgénicos “plantados en las praderas norteamericanas y en las pampas argentinas”.4 De allí esa exclusividad de la Argentina del menemato; una satelización integral y gozosa.
Lógicamente, para que el plan tuviera éxito, la soja GM vino con mucho dinero bajo el brazo. Fue el acuerdo fáustico que estableció el USDA con el elenco político-gremial y tecnocientífico argentino de entonces (el Poder Ejecutivo, la CONABIA y los sojeros). Se cosechaban dólares a granel apenas a cambio de “una pizca” de contaminación; difusión de agrotóxicos y de formas de vida sin antecedentes… que podían salir bien o no se sabe… genes sin experiencia alguna anterior.
La aparición de los dólares provino de la maravillosa estructura del mercado de valores agropecuarios asentado en Chicago, EE.UU., que entre otros instrumentos para valorizar la soja fomentó la venta a futuro, un mecanismo que facilita enormemente los sobreprecios. En Argentina durante años, los dólares parecían cumplir aquel adagio de que “caían de las ramas de los árboles”, en rigor de las matitas de la soja.
El ejecutor de esa política fue, en EE.UU. y en Argentina, Monsanto.
A caballo de lo que los gobiernos llaman desarrollos científicos, aunque en realidad se trata de caminos elegidos para determinado desarrollo científico totalmente contingente, la soja transgénica implantada en Argentina como país laboratorio, o mejor dicho país cobayo, se hizo permanente.
Ni la Alianza ni los gobiernos transitorios del 2001 procuraron desembarazarse de ella. ¡Cómo para perder la gallina de los huevos de oro!, justo en el momento histórico, único, en que las materias primas periféricas tenían buena cotización en el mercado de Chicago.
Si la gallinita a la vez envenenaba el aire, el agua, la tierra… era un asunto menor. Que “escapaba” a la ciencia, mejor dicho a los titulares de las empresas que se presentan como tecnocientíficas. Ahora ya sabemos: los principales afectados fueron, son, “los pobres del campo”.
En realidad, hace tiempo lo sabemos o deberíamos saberlo: la política alimentaria de EE.UU. es la que convierte a los alimentos en “arma de destrucción masiva” como tan gráficamente nos lo expresara Paul Nicholson en su momento coordinador de la región europea de la Vía Campesina.5
Con antecedentes, como su estrecha colaboración con Monsanto, no es de extrañar que el gobierno K nombrara a Lino Barañao ministro de Ciencia y Técnica. “La década ganada” conservó celosamente la orientación tecnocientífica que había desembarcado en el país durante el menemato.6
Lo anterior no quiere decir que el kirchnerismo haya sido la continuación del menemato; el mismo Barañao en su gestión K puso el acento en lo nacional en muchos aspectos, a diferencia de la colonización mental y satelitaria del menemato, porque el gobierno K es lo más parecido a la primera presidencia de Perón que ha vivido la Argentina en el último medio siglo.
Pero hay permanencias, como la sacralización que se invoca de lo tecnocientífico como un saber incuestionado e incuestionable.
Por eso lo abrazaron los menemistas para vehiculizar su entrega a “las relaciones carnales”; lo abrazaron los kirchneristas para reinstaurar un ciclo inclusionista de distribución (parcial, por cierto) de la riqueza; lo abraza el elenco Macri, porque esto ─pese a la frase gancho de “Cambiemos”─ NO se cambia….
Declaraciones muy recientes de Lino Barañao hacia el final del ciclo K han sido significativas: “Mi principal compromiso es más pragmático que ideológico.” 7
Esta forma de pensar, tan característica en EE.UU., presupone que se puede actuar objetivamente, sin sesgo ideológico. Que se puede actuar sin ideología. Y que los que pueden hacer eso son, claro está, los científicos. El saber científico como un saber incontaminado.
Ya vamos a ver lo que semejante pureza ha significado en el desarrollo real de la modernidad en que estamos sumidos.
Pero antes rematemos el análisis de las tan frescas declaraciones de LB. Ya vimos que NO es “ideológico”.
Nos dice que es “pragmático”. Lo que presupone un valor primordial de lo pragmático. Poniendo lo utilitario por encima… ¿de qué?, ¿de la salud?, ¿de la vida?, ¿de los seres vivos? Porque eso es precisamente lo que vemos: que el desarrollo tecnocientífico que se ostenta está volcado a la destrucción sistemática, a manos de científicos y técnicos pragmáticos, extractivistas, eficientistas, de todo el planeta, cada vez más. A la extracción y al uso, aprovechamiento inmisericorde de todo lo existente, tanto lo mineral como la biodiversidad; la flora y la fauna. Sin medir consecuencias ni secuelas, en el aire, en el agua. Y que semejante despreocupación, por todo lo que sistemática y calculadamente destruimos, constituye una curiosa irresponsabilidad que podríamos llamar infantilización mediante la cual no nos hacemos cargo de toda la caca que “producimos”, aunque en rigor es mucho más contaminante, tóxica, que la simple mierda.
Tendríamos que decir que la ciencia y la técnica que la modernidad nos ha deparado nos ha servido primordialmente para poder gastar por encima, muy por encima, de nuestros recursos. Como decía muy bien Friedrich Soddy, hace casi un siglo, consumiendo en un par de siglos la energía solar acumulada bajo la forma de petróleo (gas, carbón) que le llevó al planeta varios millones de años elaborar. Y lo que llamamos “desarrollo tecnocientífico” no nos ha servido solo para aprender a dilapidar: la ciencia y la técnica ─eso sí, bien pragmáticas─ nos han servido asimismo para desentendernos de nuestros desechos que ahora han alcanzado todos los rincones del planeta, envenenándolo. Y no cualquier rincón: los plásticos blandos ocupan superficies oceánicas de mayor tamaño que países como Argentina… y tales “islas” de ruptura radical de ciclos bióticos, es decir de muerte, se repiten ya en todos los océanos. Y sin embargo, hay algo aun peor: tal vez lo crucial es que el principal reservorio de vida de todo el planeta, ─los fondos oceánicos─ están recubiertos en un porcentaje altísimo por partículas, a veces microscópicas, de plástico, que interrumpen así toda cadena biótica.
En realidad, más que “ciencia y técnica” lo que nos ha conducido al presente callejón sin salida aparente han sido quienes se han arrogado su representatividad; los grandes consorcios, civiles y militares que motorizan la modernidad.
Además de dilapidar, y “producir” desechos, hemos aprendido entonces a desentendernos de ellos.8 Nosotros nos desentendemos de nuestros desechos, pero ellos vuelven sobre nosotros aniquilando los circuitos vitales.
Y eso es en gran medida, porque nuestras ínfulas sobre los desarrollos tecnocientíficos no han sabido medir consecuencias o secuelas, o mejor dicho, se han despreocupado de ello.
Un ejemplo bien claro de esa ignorancia arropada en suficiencia: la “ciencia” económica. Hizo buena parte de sus desarrollos basados en la noción de externalización de costos. Sólo así las empresas más modernas no solo cubrieron sus costos sino que, detalle agravante, obtuvieron sus (fastuosas) ganancias (y los deslumbrantes avances, es cierto). Pero la externalización de costos, el pagadiós, como el boomerang australiano, está alcanzándonos. En agua degradada, en temporales más frecuentes, en aumento del nivel del mar océano, en derretimiento de las nieves y los polos, en aumento de radiactividad, en atmósfera con menos ozono, en alimentos cada vez más artificializados, en cánceres, en infecundidad.9
Estamos forjando una humanidad a la vez más sabia y más ciega, con mejoras en la calidad de vida, en el conocimiento, y más frágil y menos potente, aunque disponga cada vez más de mejores prótesis. Para empeorar el cuadro todavía más, prolifera una pérdida generalizada de calidad de vida de muchísimos humanos que no están alcanzados por las ventajas de la modernidad; particularmente en regiones y países más castigados, como en África, Asia, el Caribe (y un poco en todas partes).
Siempre ha habido dos, varias humanidades; la de amos y esclavos, la de ricos y pobres… y aunque los desarrollos tecnocientíficos alcancen ahora a casi todo el mundo, el abismo, la grieta, que separa privilegiados y desamparados sigue abierta, ahondándose.
Cada vez son menos quienes tienen la mitad de la riqueza del mundo y controlan la economía planetaria. Una plutocleptocracia. La que nos quiere hacer creer que estamos sólo en el mejor de los mundos, que nunca hemos tenido tantos chiches, tanto tiempo libre, tantas posibilidades a nuestro alcance, con avances realmente formidables en investigación, en cirugía, en velocidad, en los medios de transporte, en los de comunicación. Nos cuesta darnos cuenta que estamos mejor y peor a la vez y el cuadro se dificulta cuando los cientificistas invocan incluso el desarrollo sustentable...
Únicamente si vemos el deterioro generalizado del planeta, la pérdida de biodiversidad, la contaminación generalizada de los mares, la expansión irrefrenable de las alteraciones hormonales; peces con ambos sexos pero atrofiados, cocodrilos de la península de Florida con penes tan empequeñecidos que no pueden aparearse; gaviotas norteamericanas que confunden funciones sexuales y constituyen parejas con dos hembras,10 podemos darnos cuenta que no todo anda tan bien como se nos quiere hacer creer. ¿Por qué vamos a creer que lo que pasa ─y está fehacientemente comprobado─ con peces, gaviotas, cocodrilos, no nos va a pasar a nosotros? ¿Porque los humanos seamos tan creativos que una alteración hormonal sirva para forjar un movimiento de derechos cívicos de nuevo tipo?
¿Acaso los científicos como Lino Barañao no se han dado cuenta que sus “adelantos” y “progresos” van dejando, sistemáticamente, el tendal?
Hasta Karl Marx, hace siglo y medio, cuando todavía no se había llegado al grado de intoxicación ambiental generalizado de nuestra contemporaneidad, cuando todavía estábamos muy lejos de la selva química contemporánea con decenas de miles de productos de los que en el 90% de los casos se desconoce sus efectos salvo alguno bien preciso y utilitario (que es el que dio lugar a su existencia), cuando no había ingeniería genética ni agrotóxicos que “ahorran” trabajo; cuando no existía la nanotecnología que permite generar entidades fuera de los órdenes naturales (animales, vegetales), en aquella “prehistoria” que conoció Marx, hasta un cientificista como él, gracias a su percepción de la compleja realidad, se pudo dar cuenta que ‘cada progreso económico es al mismo tiempo una calamidad social’, como la sombra sigue al cuerpo.
En esto estamos ahora. Lino Barañao representa de manera estable, continua, la ciencia que nos está llevando al abismo, en todo caso, al paraíso y al abismo. Una ciencia pragmática como con perspicacia, tal vez involuntaria, lo ha expresado el mismo actual ministro de Ciencia y Técnica.
Su nombramiento, una vez más, nos muestra el hilo conductor de la sociedad que vivimos. De la sociedad que algunos cráneos nos están diseñando para vivir.
El desarrollo tecnocientífico de nuestro tiempo es el reino de la heteronomía. Cuidadosamente cultivada por las élites que disfrutan el vértice de la pirámide.
Pero si el quiebre del constructo humano, cada vez menos natural (es decir cada vez menos ligado a las reglas o constantes de la naturaleza) en que vivimos se llega a fracturar ─mediante el calentamiento global o cualquier otro factor irruptivo─ la crisis no va a ser solo nuestra, los del suelo planetario; también abarcará a los actuales privilegiados y usufructuarios del agribusiness, la nube digital, el mundo de las corporaciones y lo que ahora llamamos ─en neocastellano básico─ sus CEOS: la tecnoesfera que nos mostrara Andrew Kimbrell no puede existir sin las respectivas socioesfera y biosfera.
Luis E. Sabini Fernández
Notas:
1 No sabemos si el desarrollo de dicha hormona, también llamada somatotropina (la versión transgénica se apocopa: somatropina) estuvo relacionado con un accidente o incidente laboral en Azul, prov. de Buenos Aires, en 1987, donde murieran dos ordeñadores. Y no lo sabemos porque esas muertes quedaron siempre en la penumbra.
2 Ecologistas en acción, no 15, Madrid, dic. 1998.
3 Diario de Río Negro, 2/10/2003.
4 Dennis Avery, Hudson Institute, Indianápolis, 1995.
5 Vìa Campesina es la internacional de trabajadores rurales a la que pertenece, p. ej., el MST brasileño. Entrevista publicada en futuros, no. 6, Río de la Plata, otoño 2004.
6 En realidad viene de lejos. Expresa sencilla y lacónicamente la relación entre el centro planetario y la periferia colonial o neocolonial; esa relación es de dependencia y hasta de deslumbramiento. Por eso en EE.UU. se pueden rastrear los Epstein y en Argentina los Barañao. Pero eso cambia. Lo probó Andrés Carrasco. Pese a lo que podría preferir el flamante gobierno de Argentina 2015: conservar la fe en una ciencia apolítica.
7 La Nación, Buenos Aires, 3/12/2015.
8 El significado del reciclado, la recuperación y otras eres que se han ensayado no cambian la estructura general de nuestra sociedad, que en términos económicos es lineal ─extracción, industrialización, consumo, desechos─ y no circular como eran las sociedades tradicionales ─elaboración, uso, reúso, recuperación, compostaje─. Los intentos, es cierto que cada vez más frecuentes e intensos para recuperar desechos, no modifican sustancialmente el cuadro, sobre todo, porque mucho de lo que se recicla es cuidado de imagen, modificaciones cosméticas. Lo cual no significa que no haya que hacerlo; sencillamente advertir que NO es la solución.
9 En EE.UU. se han hecho estadísticas sobre la calidad espermática: a lo largo de las cinco décadas de la segunda mitad del s XX, la calidad espermática de los estadounidenses ha disminuido escalón a escalón sin interrupción. Y lamentablemente como todo lo del american way of life este dato escalofriante también nos alcanza a todos, a lo sumo, apenas diferido (Our Stolen Future, hay traducción al castellano; Nuestro futuro robado; Colborn, Myers y Dumanovski, Ecoespaña, Madrid, 2001).
10 Estudios de campo relevados en el libro precitado, Our Stolen Future.
En esta lucha tan ardorosa, que parece campear en nuestra América Lapobre, entre progresistas y neoliberales o, si se quiere, entre inclusionistas y promitentes demócratas made in USA, algunos puntales permanecen inamovibles.
Es el caso de Lino Barañao, actual ministro de Ciencia y Técnica.
Durante el menemato, a fines, alcanzó la jefatura de CONICET, nombramiento y premio seguramente vinculado con su pasaje como investigador por universidades en EE.UU.
Con el cambio de siglo formó parte del equipo monsantiano que logró implantar una hormona transgénica en las vacas para incrementar su “producción” de leche.
Se trató de una transgénesis que fue muy cuestionada por varias autoridades bromatológicas y alimentarias, por ejemplo en la Unión Europea y en Canadà.
Por lo cual, EE.UU y Argentina quedaron como únicos cultores de tal “adelanto” tecnocientífico. 1
La implantación de somatropina en EE.UU. su cuna, no fue hecha con facilidad. Samuel Epstein, un muy destacado oncólogo estadounidense que pusiera al desnudo la pésima política del establishment médico de EE.UU. ante los cánceres, cada vez más omnipresentes en la sociedad, dijo sobre la somatropina: “Con la complicidad de la FDA [Dirección Federal de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.] el país entero está siendo sometido a un experimento que implica la adulteración de la dieta común establecida de antiguo, por un producto biotecnológico de pobres características y sin etiquetar… esto supone grandes riesgos potenciales para la salud de toda la población estadounidense.” 2
Pero ‘para eso están los amigos’. Argentina se convirtió en el aliado principal de EE.UU. en la implantación de dicha hormona, siendo el primer estado con producción de leche transgénica con dicha hormona. Y sin tantos cuestionamientos como los vividos “en casa”. Lo ha recordado con orgullo Lino Barañao.3
Esa alianza iba a prosperar: durante el resto del s XX. EE.UU. y Argentina fueron los únicos estados del planeta que cultivaban soja transgénica. Una vez más, desde EE.UU. se diseñaba la política con una estrategia tecnocientífica y en Argentina se aplicaba dicho diseño. Se trataba de un proyecto de grandes proporciones puesto que con el s XXI, la soja GM pasó a extenderse por buena parte de la humanidad.
La craneoteca del USDA (United States Department of Agriculture; Ministerio de Agricultura de EE.UU.) creía que iban a alimentar al mundo con cultivos transgénicos “plantados en las praderas norteamericanas y en las pampas argentinas”.4 De allí esa exclusividad de la Argentina del menemato; una satelización integral y gozosa.
Lógicamente, para que el plan tuviera éxito, la soja GM vino con mucho dinero bajo el brazo. Fue el acuerdo fáustico que estableció el USDA con el elenco político-gremial y tecnocientífico argentino de entonces (el Poder Ejecutivo, la CONABIA y los sojeros). Se cosechaban dólares a granel apenas a cambio de “una pizca” de contaminación; difusión de agrotóxicos y de formas de vida sin antecedentes… que podían salir bien o no se sabe… genes sin experiencia alguna anterior.
La aparición de los dólares provino de la maravillosa estructura del mercado de valores agropecuarios asentado en Chicago, EE.UU., que entre otros instrumentos para valorizar la soja fomentó la venta a futuro, un mecanismo que facilita enormemente los sobreprecios. En Argentina durante años, los dólares parecían cumplir aquel adagio de que “caían de las ramas de los árboles”, en rigor de las matitas de la soja.
El ejecutor de esa política fue, en EE.UU. y en Argentina, Monsanto.
A caballo de lo que los gobiernos llaman desarrollos científicos, aunque en realidad se trata de caminos elegidos para determinado desarrollo científico totalmente contingente, la soja transgénica implantada en Argentina como país laboratorio, o mejor dicho país cobayo, se hizo permanente.
Ni la Alianza ni los gobiernos transitorios del 2001 procuraron desembarazarse de ella. ¡Cómo para perder la gallina de los huevos de oro!, justo en el momento histórico, único, en que las materias primas periféricas tenían buena cotización en el mercado de Chicago.
Si la gallinita a la vez envenenaba el aire, el agua, la tierra… era un asunto menor. Que “escapaba” a la ciencia, mejor dicho a los titulares de las empresas que se presentan como tecnocientíficas. Ahora ya sabemos: los principales afectados fueron, son, “los pobres del campo”.
En realidad, hace tiempo lo sabemos o deberíamos saberlo: la política alimentaria de EE.UU. es la que convierte a los alimentos en “arma de destrucción masiva” como tan gráficamente nos lo expresara Paul Nicholson en su momento coordinador de la región europea de la Vía Campesina.5
Con antecedentes, como su estrecha colaboración con Monsanto, no es de extrañar que el gobierno K nombrara a Lino Barañao ministro de Ciencia y Técnica. “La década ganada” conservó celosamente la orientación tecnocientífica que había desembarcado en el país durante el menemato.6
Lo anterior no quiere decir que el kirchnerismo haya sido la continuación del menemato; el mismo Barañao en su gestión K puso el acento en lo nacional en muchos aspectos, a diferencia de la colonización mental y satelitaria del menemato, porque el gobierno K es lo más parecido a la primera presidencia de Perón que ha vivido la Argentina en el último medio siglo.
Pero hay permanencias, como la sacralización que se invoca de lo tecnocientífico como un saber incuestionado e incuestionable.
Por eso lo abrazaron los menemistas para vehiculizar su entrega a “las relaciones carnales”; lo abrazaron los kirchneristas para reinstaurar un ciclo inclusionista de distribución (parcial, por cierto) de la riqueza; lo abraza el elenco Macri, porque esto ─pese a la frase gancho de “Cambiemos”─ NO se cambia….
Declaraciones muy recientes de Lino Barañao hacia el final del ciclo K han sido significativas: “Mi principal compromiso es más pragmático que ideológico.” 7
Esta forma de pensar, tan característica en EE.UU., presupone que se puede actuar objetivamente, sin sesgo ideológico. Que se puede actuar sin ideología. Y que los que pueden hacer eso son, claro está, los científicos. El saber científico como un saber incontaminado.
Ya vamos a ver lo que semejante pureza ha significado en el desarrollo real de la modernidad en que estamos sumidos.
Pero antes rematemos el análisis de las tan frescas declaraciones de LB. Ya vimos que NO es “ideológico”.
Nos dice que es “pragmático”. Lo que presupone un valor primordial de lo pragmático. Poniendo lo utilitario por encima… ¿de qué?, ¿de la salud?, ¿de la vida?, ¿de los seres vivos? Porque eso es precisamente lo que vemos: que el desarrollo tecnocientífico que se ostenta está volcado a la destrucción sistemática, a manos de científicos y técnicos pragmáticos, extractivistas, eficientistas, de todo el planeta, cada vez más. A la extracción y al uso, aprovechamiento inmisericorde de todo lo existente, tanto lo mineral como la biodiversidad; la flora y la fauna. Sin medir consecuencias ni secuelas, en el aire, en el agua. Y que semejante despreocupación, por todo lo que sistemática y calculadamente destruimos, constituye una curiosa irresponsabilidad que podríamos llamar infantilización mediante la cual no nos hacemos cargo de toda la caca que “producimos”, aunque en rigor es mucho más contaminante, tóxica, que la simple mierda.
Tendríamos que decir que la ciencia y la técnica que la modernidad nos ha deparado nos ha servido primordialmente para poder gastar por encima, muy por encima, de nuestros recursos. Como decía muy bien Friedrich Soddy, hace casi un siglo, consumiendo en un par de siglos la energía solar acumulada bajo la forma de petróleo (gas, carbón) que le llevó al planeta varios millones de años elaborar. Y lo que llamamos “desarrollo tecnocientífico” no nos ha servido solo para aprender a dilapidar: la ciencia y la técnica ─eso sí, bien pragmáticas─ nos han servido asimismo para desentendernos de nuestros desechos que ahora han alcanzado todos los rincones del planeta, envenenándolo. Y no cualquier rincón: los plásticos blandos ocupan superficies oceánicas de mayor tamaño que países como Argentina… y tales “islas” de ruptura radical de ciclos bióticos, es decir de muerte, se repiten ya en todos los océanos. Y sin embargo, hay algo aun peor: tal vez lo crucial es que el principal reservorio de vida de todo el planeta, ─los fondos oceánicos─ están recubiertos en un porcentaje altísimo por partículas, a veces microscópicas, de plástico, que interrumpen así toda cadena biótica.
En realidad, más que “ciencia y técnica” lo que nos ha conducido al presente callejón sin salida aparente han sido quienes se han arrogado su representatividad; los grandes consorcios, civiles y militares que motorizan la modernidad.
Además de dilapidar, y “producir” desechos, hemos aprendido entonces a desentendernos de ellos.8 Nosotros nos desentendemos de nuestros desechos, pero ellos vuelven sobre nosotros aniquilando los circuitos vitales.
Y eso es en gran medida, porque nuestras ínfulas sobre los desarrollos tecnocientíficos no han sabido medir consecuencias o secuelas, o mejor dicho, se han despreocupado de ello.
Un ejemplo bien claro de esa ignorancia arropada en suficiencia: la “ciencia” económica. Hizo buena parte de sus desarrollos basados en la noción de externalización de costos. Sólo así las empresas más modernas no solo cubrieron sus costos sino que, detalle agravante, obtuvieron sus (fastuosas) ganancias (y los deslumbrantes avances, es cierto). Pero la externalización de costos, el pagadiós, como el boomerang australiano, está alcanzándonos. En agua degradada, en temporales más frecuentes, en aumento del nivel del mar océano, en derretimiento de las nieves y los polos, en aumento de radiactividad, en atmósfera con menos ozono, en alimentos cada vez más artificializados, en cánceres, en infecundidad.9
Estamos forjando una humanidad a la vez más sabia y más ciega, con mejoras en la calidad de vida, en el conocimiento, y más frágil y menos potente, aunque disponga cada vez más de mejores prótesis. Para empeorar el cuadro todavía más, prolifera una pérdida generalizada de calidad de vida de muchísimos humanos que no están alcanzados por las ventajas de la modernidad; particularmente en regiones y países más castigados, como en África, Asia, el Caribe (y un poco en todas partes).
Siempre ha habido dos, varias humanidades; la de amos y esclavos, la de ricos y pobres… y aunque los desarrollos tecnocientíficos alcancen ahora a casi todo el mundo, el abismo, la grieta, que separa privilegiados y desamparados sigue abierta, ahondándose.
Cada vez son menos quienes tienen la mitad de la riqueza del mundo y controlan la economía planetaria. Una plutocleptocracia. La que nos quiere hacer creer que estamos sólo en el mejor de los mundos, que nunca hemos tenido tantos chiches, tanto tiempo libre, tantas posibilidades a nuestro alcance, con avances realmente formidables en investigación, en cirugía, en velocidad, en los medios de transporte, en los de comunicación. Nos cuesta darnos cuenta que estamos mejor y peor a la vez y el cuadro se dificulta cuando los cientificistas invocan incluso el desarrollo sustentable...
Únicamente si vemos el deterioro generalizado del planeta, la pérdida de biodiversidad, la contaminación generalizada de los mares, la expansión irrefrenable de las alteraciones hormonales; peces con ambos sexos pero atrofiados, cocodrilos de la península de Florida con penes tan empequeñecidos que no pueden aparearse; gaviotas norteamericanas que confunden funciones sexuales y constituyen parejas con dos hembras,10 podemos darnos cuenta que no todo anda tan bien como se nos quiere hacer creer. ¿Por qué vamos a creer que lo que pasa ─y está fehacientemente comprobado─ con peces, gaviotas, cocodrilos, no nos va a pasar a nosotros? ¿Porque los humanos seamos tan creativos que una alteración hormonal sirva para forjar un movimiento de derechos cívicos de nuevo tipo?
¿Acaso los científicos como Lino Barañao no se han dado cuenta que sus “adelantos” y “progresos” van dejando, sistemáticamente, el tendal?
Hasta Karl Marx, hace siglo y medio, cuando todavía no se había llegado al grado de intoxicación ambiental generalizado de nuestra contemporaneidad, cuando todavía estábamos muy lejos de la selva química contemporánea con decenas de miles de productos de los que en el 90% de los casos se desconoce sus efectos salvo alguno bien preciso y utilitario (que es el que dio lugar a su existencia), cuando no había ingeniería genética ni agrotóxicos que “ahorran” trabajo; cuando no existía la nanotecnología que permite generar entidades fuera de los órdenes naturales (animales, vegetales), en aquella “prehistoria” que conoció Marx, hasta un cientificista como él, gracias a su percepción de la compleja realidad, se pudo dar cuenta que ‘cada progreso económico es al mismo tiempo una calamidad social’, como la sombra sigue al cuerpo.
En esto estamos ahora. Lino Barañao representa de manera estable, continua, la ciencia que nos está llevando al abismo, en todo caso, al paraíso y al abismo. Una ciencia pragmática como con perspicacia, tal vez involuntaria, lo ha expresado el mismo actual ministro de Ciencia y Técnica.
Su nombramiento, una vez más, nos muestra el hilo conductor de la sociedad que vivimos. De la sociedad que algunos cráneos nos están diseñando para vivir.
El desarrollo tecnocientífico de nuestro tiempo es el reino de la heteronomía. Cuidadosamente cultivada por las élites que disfrutan el vértice de la pirámide.
Pero si el quiebre del constructo humano, cada vez menos natural (es decir cada vez menos ligado a las reglas o constantes de la naturaleza) en que vivimos se llega a fracturar ─mediante el calentamiento global o cualquier otro factor irruptivo─ la crisis no va a ser solo nuestra, los del suelo planetario; también abarcará a los actuales privilegiados y usufructuarios del agribusiness, la nube digital, el mundo de las corporaciones y lo que ahora llamamos ─en neocastellano básico─ sus CEOS: la tecnoesfera que nos mostrara Andrew Kimbrell no puede existir sin las respectivas socioesfera y biosfera.
Luis E. Sabini Fernández
Notas:
1 No sabemos si el desarrollo de dicha hormona, también llamada somatotropina (la versión transgénica se apocopa: somatropina) estuvo relacionado con un accidente o incidente laboral en Azul, prov. de Buenos Aires, en 1987, donde murieran dos ordeñadores. Y no lo sabemos porque esas muertes quedaron siempre en la penumbra.
2 Ecologistas en acción, no 15, Madrid, dic. 1998.
3 Diario de Río Negro, 2/10/2003.
4 Dennis Avery, Hudson Institute, Indianápolis, 1995.
5 Vìa Campesina es la internacional de trabajadores rurales a la que pertenece, p. ej., el MST brasileño. Entrevista publicada en futuros, no. 6, Río de la Plata, otoño 2004.
6 En realidad viene de lejos. Expresa sencilla y lacónicamente la relación entre el centro planetario y la periferia colonial o neocolonial; esa relación es de dependencia y hasta de deslumbramiento. Por eso en EE.UU. se pueden rastrear los Epstein y en Argentina los Barañao. Pero eso cambia. Lo probó Andrés Carrasco. Pese a lo que podría preferir el flamante gobierno de Argentina 2015: conservar la fe en una ciencia apolítica.
7 La Nación, Buenos Aires, 3/12/2015.
8 El significado del reciclado, la recuperación y otras eres que se han ensayado no cambian la estructura general de nuestra sociedad, que en términos económicos es lineal ─extracción, industrialización, consumo, desechos─ y no circular como eran las sociedades tradicionales ─elaboración, uso, reúso, recuperación, compostaje─. Los intentos, es cierto que cada vez más frecuentes e intensos para recuperar desechos, no modifican sustancialmente el cuadro, sobre todo, porque mucho de lo que se recicla es cuidado de imagen, modificaciones cosméticas. Lo cual no significa que no haya que hacerlo; sencillamente advertir que NO es la solución.
9 En EE.UU. se han hecho estadísticas sobre la calidad espermática: a lo largo de las cinco décadas de la segunda mitad del s XX, la calidad espermática de los estadounidenses ha disminuido escalón a escalón sin interrupción. Y lamentablemente como todo lo del american way of life este dato escalofriante también nos alcanza a todos, a lo sumo, apenas diferido (Our Stolen Future, hay traducción al castellano; Nuestro futuro robado; Colborn, Myers y Dumanovski, Ecoespaña, Madrid, 2001).
10 Estudios de campo relevados en el libro precitado, Our Stolen Future.
Hace 32 años: Alfonsín asumía el primer Gobierno posdictadura

Las elecciones de octubre de 1983, fueron acordadas por el gral. Bignone y la Multipartidaria un año antes, luego de una “transición ordenada” de la crisis militar provocada por la guerra de Malvinas y la crisis económica. El “padre de la democracia” en realidad es el “padre de la transición de la dictadura a la contrarrevolución democrática”.
La UCR se presentó con la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez (52,75%); el PJ a Ítalo Luder-Deolindo Bittel (40, 16%); el Partido Intransigente (PI) con Oscar Alende-Lisandro Viale (2,3%); también el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) con Rogelio Frigerio-Antonio Sajonia (1,19%); la Alianza Demócrata Socialista, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Socialista Popular, el MAS (0,28%, 42.500 votos) y el Partido Obrero (0,09, 13.087 votos).
La pcia de Bs. As, quedó en manos de la UCR, junto a Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Misiones y Río Negro; el PJ con 12 pcias y 3 con partidos provinciales.
“La derrota de las tropas argentinas en la guerra de Malvinas, en junio de 1982, aceleró la crisis de la dictadura militar e impidió a las fuerzas armadas condicionar el proceso de transición a la democracia exigido por la mayoría de la sociedad”. (http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=14747).
La primera afirmación es correcta. Sin embargo la segunda niega que fue la Multipartidaria formada luego de la guerra (PJ, UCR, PI, PC, etc.) y la caída militar de 1982 la que sostuvo un año más al gobierno militar (nombrando al genocida Bignone) para permitir que sus partidos se recompusieran ante la población y hacer una transición ordenada hacia la democracia de la burguesía. Es que unos y otros habían participado con intendentes (por ej. el radicalismo mantuvo 310) y otros cargos durante la dictadura militar. Lo mismo que la burocracia sindical. Su desprestigio en la población era muy importante. El bipartidismo que jugaron luego del levantamiento de la proscripción del PJ fue impulsado por Perón y Balbín. El mismo Balbín antes del golpe dijo que había que actuar contra la “guerrilla fabril”. De hecho, Alfonsín recibió el bastón presidencial del genocida Bignone.
Alfonsín tuvo que “renovar” el discurso en 1983, con su prestigio ganado por fundar la APDH, para ganar el sector esperanzado con su promesa que “con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura”, lo que se demostró falaz durante su mandato. A pocos días de asumir, presentó la ley Mucci que favorecía la multiplicación de sindicatos por gremios, favoreciendo la injerencia del Estado y dividiendo artificialmente las bases. La burocracia y las bases se enfrentaron a este proyecto que los debilitaba.
Con respecto a los Derechos Humanos dijo: “El país ha vivido frecuentemente en tensiones que finalmente derivaron en la violencia espasmódica del terrorismo subversivo y una represión indiscriminada con su secuencia de muertos y desaparecidos. (…) La lucha entre sectores extremistas, así como el terrorismo de Estado, han dejado profundas heridas en la sociedad argentina. (…) La manera de restañar esas heridas no puede girar en torno a venganzas o resentimientos que serían innobles en sí mismos, cuando no inmorales en muchos casos, en cuanto pudieran comprometer al destino del país en estériles fijaciones sobre el pasado. (…) Esto no exime de tremendas responsabilidades al terrorismo subversivo, que debió haber sido combatido con los medios que la civilización actual pone en manos del Estado y no a través del empleo de medios similares a los condenados por el conjunto de la comunidad nacional”. (Alfonsín, Discurso de asunción) Esta posición conocida como “teoría de los dos demonios” fue la que se plasmó en el Nunca Más y la CONADEP y que luego fue base de la Obediencia Debida (otorgada en el levantamiento de Semana Santa de 1987) y el Punto Final.
Por otro lado, ya en 1985 aplicó el Plan Austral: congelamiento de precios, tarifas y salarios primero y luego aumento de las exportaciones y la privatización de empresas públicas (antes que Menem). La UOCRA de Gerardo Martínez interviene la combativa seccional Neuquén que había emprendido duras huelgas. El SMATA persigue a los delegados que dirigen la lucha de Ford en 1985. La UOM, el Sindicato de la Carne y la UTA también expulsa a delegados combativos elegidos por sus compañeros. Las bases se pronuncian en defensa de sus representantes y levantan campañas democráticas junto a organizaciones de izquierda y derechos humanos.
En el PJ del 83 había renunciado a su candidatura Antonio Cafiero. Luego de la oposición a la ley Mucci, la “normalización sindical”, el proceso antiburocrático del 84-85 (especialmente con la burocracia que venía de apoyar la dictadura) y las huelgas generales de Ubaldini fue canalizado por Cafiero quien salvó al PJ a través de la Renovación ganándole a Alfonsín en las elecciones legislativas del 87). Alfonsín empezó una rápida caída. Uno de los mayores conflictos que debió enfrentar fue el maestrazo de 1988. Aunque logró derrotar el conflicto, el desgaste estaba en marcha. La democracia no había garantizado la educación y en 1989, con la hiperinflación enfrentó un alzamiento de los pobres (la democracia no dio de comer) contra los precios de los supermercados con 14 muertos por la policía. Los hospitales públicos estaban derruidos (la democracia tampoco curó).
Es que Alfonsín venía para desviar las aspiraciones democráticas de las masas (una contrarrevolución democrática), no a desarrollarlas.
En la próxima presidencial con el verso del “salariazo”, pero también con un gran sector de la clase media que apoyó las privatizaciones generalizadas ganó Menem. Alfonsín tuvo que adelantar el traspaso a quien acompañando la política mundial, terminó en la aplicación del neoliberalismo de Menem, totalmente entreguista a las potencias imperialistas. Alfonsín, no se opuso a este curso. En la Asamblea Constituyente restrictiva de 1994, Alfonsín acordó la reelección presidencial por cuatro años, apoyando a Menem.
Gabriela Liszt
jueves, 10 de diciembre de 2015
Macri busca una negociación con los buitres

Luis Caputo, quien asumirá como secretario de Finanzas del próximo gobierno, se reunió con Dan Pollack, el mediador designado por Thomas Griesa. Se reactualiza la pelea por el no pago de la deuda.
De acuerdo a un cable de la agencia DyN, el futuro secretario de Finanzas, Luis Caputo, se reunió con el mediador judicial designado por el juez Thomas Griesa, Dan Pollack.
Esto fue informado durante el día martes por fuentes vinculadas al próximo ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay.
Caputo viajó durante el fin de semana y se reunió el lunes con Pollack, iniciando de esta forma contactos a los efectos de llegar a una solución en el conflicto con los holdouts.
La administración de Mauricio Macri manifestó que una de sus prioridades en materia económica es resolver el litigio con los acreedores para de esta forma lograr acceso al mercado de capitales.
El monto a negociar se aproxima a los 10 mil millones de dólares, que incluye el fallo original de 1.330 millones de dólares, más unos 6 mil millones de "me too" ("yo también"), a lo que se le debe sumar los intereses.
Pollack fue acusado en varias oportunidades por el gobierno saliente de Cristina Fernández de Kirchner de actuar con parcialidad y de trabajar a favor de los holdouts, lo que motivó que se pidiera su remoción.
Los acreedores manifestaron en varias ocasiones que estarían dispuestos a recibir un pago en cuotas y en bonos, pero a cambio de que la Argentina acepte el total de la deuda.
Griesa mantiene bloqueado los pagos de la deuda reestructurada de la Argentina por incumplimiento de sus sentencias, lo que le impide al país poder colocar deuda en el exterior.
Una de las posibilidades que se barajaba era que el gobierno entrante de Mauricio Macri solicitara a Griesa un "stay" (equivalente a una medida cautelar) que permita el pago de los vencimientos ya ocurridos a cambio de una manifiesta voluntad de lograr un acuerdo.
Trabas legales
En los canjes de 2005 y 2010, a pesar del “relato” del oficialismo saliente que habla de negociación soberana, los especuladores obtuvieron enormes ganancias que llegaron hasta el 300%, según reconoció en varios discursos la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Es que, a pesar de la quita aplicada en ambos canjes, los tenedores de bonos los habían adquirido originalmente a precios totalmente devaluados. Además, obtuvieron beneficios adicionales como el denominado cupón PBI que distribuía mayores pagos en función del crecimiento de la economía, que por varios años promedió el 8%. Un gran negocio.
En contraposición a los especuladores que obtuvieron hasta 300% de ganancias con los canjes de 2005 y 2010, los buitres que litigan en Nueva York de la mano de Paul Singer aspiran a ganancias de hasta 1600%.
Las distintas normativas (como la Ley de Pago Soberano) impulsadas en el Congreso por los gobiernos kirchneristas para intentar terminar con la reestructuración de la deuda defolteada en 2001, podrían trabar un acuerdo en Nueva York con los fondos buitres si el mismo comprende una oferta en mejores términos que los ofrecidos a quienes aceptaron los canjes previos.
Incluso, si la negociación debiera pasar por el Congreso, el nuevo gobierno de Mauricio Macri enfrentará la dificultad de no tener mayoría en ninguna de las dos cámaras. Una tarea no sencilla de superar.
Aun así, no se puede descartar que la imaginación de los especuladores logre sortear las trabas legales a través de ciertos artilugios.
En capítulos anteriores del conflicto con los buitres enviados de bancos que actúan en el país viajaron a Nueva York bajó el comando del Macro que dirige Jorge Brito.
Con la intermediación de la J.P. Morgan buscaron una salida que disimule una mejor oferta que en los canjes de 2005 y 2010.
No hay que olvidar que el ministro de Hacienda y Finanzas entrante, Alfonso Prat Gay, conformó parte del elenco de la “gloriosa JP” Morgan. Así las cosas, todos harían negocios.
No al pago de la deuda
Todos no. La deuda externa es una gran carga, presente y futura, para los trabajadores. En la actualidad, los intereses de la deuda pública absorben una gran parte del presupuesto superando partidas como la de educación y salud. Esos pagos de intereses tienen un peso significativo en el déficit público.
El gobierno de Mauricio Macri busca cerrar el conflicto con los fondos buitres para reiniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. El objetivo es que ingresen dólares para poder gestionar la ya anunciada devaluación del peso y en el futuro poder levantar el “cepo” cambiario.
Pero lejos está de la realidad que luego de un acuerdo lloverán inversiones sobre el país. Los “mercados”, es decir el capital financiero imperialista, no reclaman sólo que se cierre el capítulo con los buitres, sino también un ataque a las condiciones de vida del pueblo trabajador con la devaluación del salario y la suba de tarifas de servicios públicos, como así también libertad para sacar sus ganancias del país.
La experiencia histórica muestra que la deuda externa no se utilizó para desarrollar el país, como promete el gobierno entrante. Se utilizó para pagar deuda previa, aumentar la injerencia de las potencias imperialistas y garantizar los negocios del gran capital, como ocurrió con las privatizaciones de empresas públicas compradas en gran medida con papeles de deuda con valores de mercado totalmente depreciados.
Una de las tareas del momento para los trabajadores, junto con defender el empleo y el salario, será rechazar el pago de toda deuda con los especuladores.
Pablo Anino
Lino Barañao, la transición organizada por Monsanto

La continuidad del ministro Lino Barañao ha sido saludada como un gesto de madurez política y de “continuidad de políticas públicas”. Detrás de los ascépticos términos de “ciencia y tecnología”, pareciera asomar un rubro distante de la agenda económica y social más candente. A poco de andar, sin embargo, nos encontramos con que la continuidad de Barañao es estratégica: bajo el gobierno “nac & pop”, el ministro actuó como un lobbysta desenfadado de Monsanto. Es de recordar que el científico Andrés Carrasco, recientemente fallecido, realizó en el CONICET investigaciones que daban cuenta de la toxicidad del glifosato en múltiples aspectos. Después de estos hallazgos, Barañao realizó una moción de “ética” contra Carrasco, lo discriminó laboralmente y terminó apartando al propio Conicet de esas investigaciones. El ministro llegó a impedir la participación de Carrasco en un panel de la Feria del Libro, y desacreditó por todos los medios sus trabajos.
Durante la gestión Barañao, el presupuesto de ciencia y tecnología nunca superó su miseria crónica, que lo sitúa por debajo de punto porcentual del PBI. Los becarios han soportado la precarización laboral permanente. La contrapartida de la asfixia presupuestaria es el sometimiento de la investigación científica al capital privado, a través de convenios en los que Barañao ha sido un animador central. El ministro formó parte de la Agencia de Promoción Científica desde los años del menemismo, y ha colocado el centro de su labor en los convenios con empresas privadas, en particular, aquellas ligadas al agronegocio.
Hace algunas horas, Cristina aclaró que Barañao asumió con su consentimiento. La “política de Estado” que representa el ministro es muy clara: el rescate del modelo sojero, aún cuando éste ha entrado en crisis como resultado del derrumbe de los precios internacionales y el parate de la economía china.
La continuidad de un ministro K en el gabinete PRO delata a los “nacionales y populares”, que en su gobierno blindaron a los pulpos agroquímicos a expensas de los gravísimos daños ambientales y sanitarios soportados por poblaciones enteras. Kirchnerismo y macrismo reconocen así un denominador común en una cuestión de carácter estratégico, que ha llevado al agravamiento de la dependencia financiera y tecnológica del país junto a incontables daños ambientales. “Cambio y continuidad”, en beneficio de Monsanto.
Marcelo Ramal
La inmaculada re-concepción de la deuda externa
En un punto fundamental, macristas y kirchneristas han compartido el relato: Argentina redujo la deuda externa a un digito del PBI en la ‘década’ – una hazaña financiera planetaria.
Argentina habría quedado excluida así de la crisis mundial, algo que comparte hasta el reputado The Economist. Ortodoxos y heterodoxos coinciden en esta opinión. En definitiva, los K habrían resuelto una hipoteca histórica que agobió a Argentina durante cuatro décadas.
Pero… Según informa Clarín hoy (9.12), un vencimiento de deuda del Tesoro con el Banco Central, en enero próximo, por u$s 9.800 millones, que no formaría parte de aquella minúscula deuda externa, sería cancelada con un Bonar 24 por el financista Prat Gay. El Banco Central vendería la mitad de este título – u$s 5 mil millones – y conservaría la otra mitad como garantía.
Como un movimiento contable, una deuda calificada de “inter-estado” se convertiría en deuda externa, lo cual haría saltar por los aires el ‘milagro’ argentino. Quedaría demostrado que el ‘desendeudamiento’ no fue más que un cambio de manos de la deuda externa, que retorna ahora a su fuente original. El asunto es que el vencimiento de enero es apenas la primera cuota: el total se encuentra entre los u$s 72 y 105 mil millones. Pucha.
Lo que ocurrirá con la deuda del Tesoro con el Banco Central se repetirá con la Anses – que tiene en alforjas unos u$s 35 mil millones. Como el Senado aprobó el mismo miércoles 9 el 15% de la recaudación de Anses a las provincias, la elite macrista también venderá los bonos en poder del organismo a acreedores privados – en cuotas. Queda demostrado en la práctica que la deuda externa de Argentina que dejan los K alcanzaría al 50% del PBI – lejos del solo dígito. Pero como el PBI de u$s 600 mil millones se reducirá un 30% como consecuencia de la devaluación del peso, la relación de la deuda superará el 60%. Añadamos que el gobierno MM pretende pagar con bonos las deuda sin registrar – por importaciones, giros de utilidades e intereses, con los fondos buitres y hasta las del mercado de futuros, unos bonitos 70 palos verdes.
La suma de estas operaciones no entraña ningún financiamiento internacional, pues se trata solamente, en un caso, de dar liquidez a deudas del Tesoro que ya existían y, en otros, a registrar deudas ya contraídas. Para obtener financiación extranjera habrá que emitir deuda por encima de todo esto. Nada de todo esto agrega la incorporación de un activo productivo para Argentina. Lo que anuncia oficiosamente el macrismo lo habían prometido Macri-Pinedo y Scioli-Bein en la campaña electoral.
Tenemos entonces un cuadro de bancarrota, o sea sin condiciones para contraer deuda nueva. Argentina no ofrece garantías de repago; primero hay que crear esas garantías, por ejemplo a través de la devaluación del peso, el ajuste de los gastos sociales, la reducción de salarios, la pérdida de conquistas laborales – o sea la recreación de las condiciones para recuperar niveles de ganancia medios o extraordinarios. La misma edición de Clarín anuncia las concesiones políticas: por ejemplo, “la reanudación de la cooperación con la DEA, el FBI y la CIA” para “apoyar las gestiones del nuevo gobierno para obtener ayuda en el Banco Mundial o en un club de bancos privados” (Daniel Santoro).
Argentina ingresa al equipo de países que reclaman un rescate del capital financiero internacional y sus estados, y a un período de mayores convulsiones sociales y políticas.
Jorge Altamira
Argentina habría quedado excluida así de la crisis mundial, algo que comparte hasta el reputado The Economist. Ortodoxos y heterodoxos coinciden en esta opinión. En definitiva, los K habrían resuelto una hipoteca histórica que agobió a Argentina durante cuatro décadas.
Pero… Según informa Clarín hoy (9.12), un vencimiento de deuda del Tesoro con el Banco Central, en enero próximo, por u$s 9.800 millones, que no formaría parte de aquella minúscula deuda externa, sería cancelada con un Bonar 24 por el financista Prat Gay. El Banco Central vendería la mitad de este título – u$s 5 mil millones – y conservaría la otra mitad como garantía.
Como un movimiento contable, una deuda calificada de “inter-estado” se convertiría en deuda externa, lo cual haría saltar por los aires el ‘milagro’ argentino. Quedaría demostrado que el ‘desendeudamiento’ no fue más que un cambio de manos de la deuda externa, que retorna ahora a su fuente original. El asunto es que el vencimiento de enero es apenas la primera cuota: el total se encuentra entre los u$s 72 y 105 mil millones. Pucha.
Lo que ocurrirá con la deuda del Tesoro con el Banco Central se repetirá con la Anses – que tiene en alforjas unos u$s 35 mil millones. Como el Senado aprobó el mismo miércoles 9 el 15% de la recaudación de Anses a las provincias, la elite macrista también venderá los bonos en poder del organismo a acreedores privados – en cuotas. Queda demostrado en la práctica que la deuda externa de Argentina que dejan los K alcanzaría al 50% del PBI – lejos del solo dígito. Pero como el PBI de u$s 600 mil millones se reducirá un 30% como consecuencia de la devaluación del peso, la relación de la deuda superará el 60%. Añadamos que el gobierno MM pretende pagar con bonos las deuda sin registrar – por importaciones, giros de utilidades e intereses, con los fondos buitres y hasta las del mercado de futuros, unos bonitos 70 palos verdes.
La suma de estas operaciones no entraña ningún financiamiento internacional, pues se trata solamente, en un caso, de dar liquidez a deudas del Tesoro que ya existían y, en otros, a registrar deudas ya contraídas. Para obtener financiación extranjera habrá que emitir deuda por encima de todo esto. Nada de todo esto agrega la incorporación de un activo productivo para Argentina. Lo que anuncia oficiosamente el macrismo lo habían prometido Macri-Pinedo y Scioli-Bein en la campaña electoral.
Tenemos entonces un cuadro de bancarrota, o sea sin condiciones para contraer deuda nueva. Argentina no ofrece garantías de repago; primero hay que crear esas garantías, por ejemplo a través de la devaluación del peso, el ajuste de los gastos sociales, la reducción de salarios, la pérdida de conquistas laborales – o sea la recreación de las condiciones para recuperar niveles de ganancia medios o extraordinarios. La misma edición de Clarín anuncia las concesiones políticas: por ejemplo, “la reanudación de la cooperación con la DEA, el FBI y la CIA” para “apoyar las gestiones del nuevo gobierno para obtener ayuda en el Banco Mundial o en un club de bancos privados” (Daniel Santoro).
Argentina ingresa al equipo de países que reclaman un rescate del capital financiero internacional y sus estados, y a un período de mayores convulsiones sociales y políticas.
Jorge Altamira
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Cristina, Macri y la noche de los bastones cortos

Una batalla cósmica por la entrega de los atributos presidenciales representados por dos símbolos de linaje monárquico y colonial. La democracia del bastón y la banda. Republicanos que buscan el centro del universo y populistas que no lo quieren abandonar.
«(...) pues el común de los hombres tiene en los ojos la principal guía de su razón, y no comprenderían la igualdad, que les anunciamos, mientras nos viesen rodeados de la misma pompa y aparato con que los antiguos déspotas esclavizaron a sus súbditos. (Decreto sobre supresión de honores al Presidente de la Junta y otros funcionarios públicos. 6 de diciembre de 1810) »
La transición venía tranquila, incluía una colaboración mutua y hasta la entrega soberana de ministros de un gobierno a otro (Lino Barañao!), junto a decenas de reuniones protocolares para garantizar el traspaso en paz, orden y administración.
Pero la “década ganada” se cruzó con la “revolución de la alegría” y se sacudieron a simbólicos bastonazos, frente a la mirada indiferente y atónita de la gran mayoría de la sociedad. La excepción fueron las minorías intensas que continúan en sus micromundos la lucha de clases medias.
La historia del símbolo del bastón presidencial habla del carácter de la contienda que se libra entre el personal de los gobiernos saliente y entrante, cuyos personajes montaron un espectáculo grotesco sobre el suelo de un país con problemas de otra índole.
El bastón es una analogía del cetro de los monarcas europeos y las varas de mando que los virreyes y alcaldes coloniales utilizaron simbólicamente hasta la primera década del siglo XIX. La banda presidencial, mientras tanto, está inspirada en la banda de la Orden de Carlos III que lucen los reyes españoles desde 1771, con los colores de la bandera argentina y un sol dorado en el centro.
Según algunos estudiosos de estos símbolos “uno de los principales atributos del gobernante es representado por el cetro, pues a nivel universal el cetro simboliza el eje del mundo y el centro del cosmos; de tal modo, el soberano que lo porta se constituye a sí mismo como eje rector de ese universo”.
La esperanza blanca del “republicanismo” triunfante está en guerra porque el derrotado “populismo” bonapartista al que presuntamente no le interesa este tipo de simbolismo vacío e insustancial, debe entregarle los atributos que le permitan ocupar el eje rector del universo argentino. Y tremendo acto debe realizarse muy republicanamente en el centro mismo del cosmos nacional: la Casa Rosada.
Los republicanos exigen que se obsequie a su flamante presidente el poder concentrado en un símbolo monárquico, acompañado por una banda colonial; los populistas claman por la democracia y la república y afirman que los atributos (monárquico y colonial) deben ser entregados en la democrática escribanía, conocida como asamblea legislativa.
La disputa escaló y llegó a la justicia porque la coalición Cambiemos presentó un recurso bajo la forma de una “medida cautelar” para que Macri sea considerado presidente efectivo a partir de las 12 horas del miércoles o las cero del jueves. El kirchnerismo rabioso salió inmediatamente a denunciar un "golpe" que tiene fecha de vencimiento 24 horas después.
Finalmente, Juan Carlos Pallarols, el orfebre encargado de confeccionar el bastón, completó el combo de este nuevo sainete nacional y afirmó: "Si no hay acuerdo por el traspaso, le voy a dejar el bastón a la Virgen de Luján". El símbolo monárquico en manos de la justicia divina, porque los poderes laicos y democráticos no saben tratarlo con el debido respeto que se merece tremenda institución milenaria.
Traspaso o barbarie
El primer presidente que recibió la banda y el bastón presidenciales fue Domingo Faustino Sarmiento el 12 de octubre de 1868. Cuentan que en la ceremonia de traspaso, cientos de ciudadanos entusiastas en su afán por presenciar el acontecimiento entraron por la fuerza a la Casa de Gobierno, rompieron ventanas y treparon a todo tipo de muebles. El “loco” Sarmiento, coherente con su condición política y de clase, afirmó en relación a estos hechos que “jamás se ha presentado espectáculo más innoble y vergonzoso”.
En estos días, frente a la crisis económica que deja el kirchnerismo y la devaluación más anunciada de la historia, adelantada intencionalmente por el macrismo, la disputa de las mayorías no es precisamente por entrar con entusiasmo y a la fuerza a la Casa Rosada o al honorable Congreso de la Nación. La escena que se repite cotidianamente es la entrada apurada (y en algunos casos desesperada) al supermercado mientras se disparan los precios, con los bienes del consumo popular picando en punta y con seria amenaza de seguir cuesta arriba.
El espectáculo innoble y vergonzoso lo brinda el país burgués -que incluye a republicanos y populistas-, en una batalla a muerte por los símbolos políticos de la cultura monárquica, legados como fantasmas gravitantes sobre la restringida democracia argentina.
Luego del triunfo de Cambiemos en el balotaje, se multiplicaron los análisis que aseguraban que estábamos ante el inminente cierre de la “grieta” producida por la crisis de representación, ante un nuevo equilibrio armónico entre representantes y representados y frente a la reconstrucción de un régimen político sólido y estable.
La postal de la “batalla cultural” por el bastón y la banda evidencian que el cosmos en el que habitan y “combaten” los representantes tradicionales a veces se desplaza hacia un universo paralelo a la realidad en la que vive o sobrevive la mayoría popular acechada por otras preocupaciones mucho más urgentes y profanas.
Dicen que el largo del famoso bastón se adecua a la estatura del receptor. En este caso, tanto la emisora como el receptor protagonizarán su noche los bastones cortos.
Fernando Rosso
@RossoFer
Alternativas frente a una derecha inteligente
Finalmente el peronismo perdió la presidencia, varias gobernaciones y el baluarte de Buenos Aires, pero Macri ganó por sólo tres puntos. Con este reducido margen de favoritismo la coalición derechista tendrá poco sustento para implementar el ajuste. Necesitará mucha muñeca para concretar el atropello que sucederá a la devaluación.
El PRO ya definió un gabinete de gerentes para administrar el estado como si fuera una simple empresa capitalista. Sus operadores tejen aceleradas alianzas para asegurar gobernabilidad en el parlamento y la justicia.
Macri prometió crecimiento, empleo y mejoras de salarios poco compatibles con el clásico shock neoliberal. La expansión del consumo registrada en los últimos años torna aún más difícil, el apriete que ensayarán los hombres de negocios transformados en ministros.
La arremetida conservadora tampoco cuenta con cimientos políticos sólidos. El generalizado repudio que suscitó el editorial de La Nación reclamando la liberación de los genocidas es indicio de esos límites. En medio de una inédita protesta de periodistas, el propio Macri debió ratificar la continuidad de los juicios.
El jefe del PRO intentará compensar estas restricciones con un gran activismo internacional contra Venezuela. Como la revisión del Memorándum con Irán seguirá el curso dictado por la embajada estadounidense, todos los cañones apuntarán contra el proceso bolivariano. Esta campaña ya cuenta con el explícito aval de Massa y el silencio cómplice de Scioli. Presentarán a los escuálidos golpistas como presos políticos y cuestionarán la falta de democracia, en un país con gran secuencia de votaciones periódicas.
La inminente presidencia de Macri genera perplejidad en gran parte de la sociedad. ¿Cómo pudo un emblema de la derecha llegar a la primera magistratura?
Algunos kirchneristas observan este ascenso como una desventura pasajera. Estiman que los votos y cargos obtenidos bastarán para retomar el gobierno en pocos años. Esta especulación se basa en una ilusoria expectativa de congelamiento del mapa político.
Otros oficialistas repiten lugares comunes (“triunfó la democracia”), aluden a la mala suerte (“la moneda cayó para otro lado”) o atribuyen lo ocurrido al “desgaste de los últimos doce años”. Pero ese cansancio nunca siguió una cronología fija y fue sorteado en varias oportunidades por Néstor y Cristina. Quienes atribuyen el desenlace electoral a la prédica de los medios concentrados deberían explicar por qué falló el gran armado gubernamental de propaganda pública y privada.
La tesis kirchnerista predominante resalta la existencia de un país dividido en dos mitades. Con esa presentación se desconoce que muchos sectores populares votaron a Macri, ante la ausencia de una real polarización social e ideológica. La gran mayoría de los electores se ubicó en el medio y osciló entre dos propuestas conservadoras.
Interpretaciones más consistentes de la victoria del PRO resaltan la incidencia de la inflación. Destacan también el descontento creado por la desastrosa situación de la vivienda, la salud o la educación en la provincia de Buenos Aires.
Pero el indudable agotamiento del modelo económico no llegó al ingreso o al empleo del grueso de la ciudadanía y tampoco determinó el triunfo de Cambiemos. Con el retraso del tipo de cambio se vivió incluso una primavera artificial de compras que favorecía al oficialismo. A su vez, las mejoras en el nivel de vida de la última década tuvieron poca incidencia electoral. La población ha naturalizado esos repuntes, en un país tan sujeto a bruscos vaivenes del poder adquisitivo.
La derrota del gobierno tuvo más determinantes políticos que económicos. El fastidio con el oficialismo superó el miedo a Macri. Muchos comunicadores resaltan el hartazgo con un “estilo” de CFK que abusó de las cadenas, el personalismo, la sordera y la manipulación. Pero omiten recordar que esos defectos forman parte una cultura del justicialismo, que Cristina recreó especialmente en el plano del verticalismo y la lealtad.
El kirchnerismo representó una variante reformista al interior del mutante espectro peronista. Ese perfil de centroizquierda se reflejó en las iniciativas más objetadas por la derecha: retenciones a los agro-sojeros, ley de medios, juicios a los militares y autonomía geopolítica internacional.
La reacción anti-K de los grupos conservadores paralizó al gobierno y abrió el camino para el ascenso de Macri. El PRO supo encauzar la belicosa secuencia inicial de cacerolazos hacia una inteligente construcción política. Mientras Cristina optó por la inacción encubierta de relatos, la derecha depuró sus filas y preparó su captura del estado.
La renuncia kirchnerista a encarar un genuino curso progresista condujo a ese desenlace. Descartaron la nacionalización del comercio exterior, la implementación de una reforma impositiva y la revisión de los pagos de la deuda. Evitaron confrontar con los responsables de la remarcación de precios y la fuga de divisas y siempre protegieron al sistema capitalista que CFK endiosa. En el plano político consolidaron un status quo de clientelismo y un descarado nivel de corrupción de altos funcionarios.
El propio gobierno preparaba una sucesión conservadora con Scioli. Quienes ahora reconocen que el motonauta fue un “mal candidato” evitan analizar este sentido de su designación. El “proyecto” ya carecía de futuro y por eso no suscitó entusiasmo, frente al cúmulo de fantasías que desplegó Macri.
La izquierda tampoco pudo contrarrestar los límites del progresismo. La canalización derechista del descontento evidenció el carácter aún embrionario de la radicalización popular. El escaso eco del voto en blanco fue un indicio de ese escenario.
Pero la existencia de la izquierda como formación política visible constituye un ingrediente clave del turbulento contexto que se avecina. Ofrece un freno a la desazón y un canal para madurar la fallida experiencia del kirchnerismo. Con un perfil nítido, la izquierda facilita la construcción de alternativas, ajenas al pase de facturas que sobrevuela al justicialismo.
El arribo de Macri a la Casa Rosada genera tristeza, bronca e impotencia. Comprender lo ocurrido es el mejor antídoto frente a esa sensación.
Claudio Katz
El PRO ya definió un gabinete de gerentes para administrar el estado como si fuera una simple empresa capitalista. Sus operadores tejen aceleradas alianzas para asegurar gobernabilidad en el parlamento y la justicia.
Macri prometió crecimiento, empleo y mejoras de salarios poco compatibles con el clásico shock neoliberal. La expansión del consumo registrada en los últimos años torna aún más difícil, el apriete que ensayarán los hombres de negocios transformados en ministros.
La arremetida conservadora tampoco cuenta con cimientos políticos sólidos. El generalizado repudio que suscitó el editorial de La Nación reclamando la liberación de los genocidas es indicio de esos límites. En medio de una inédita protesta de periodistas, el propio Macri debió ratificar la continuidad de los juicios.
El jefe del PRO intentará compensar estas restricciones con un gran activismo internacional contra Venezuela. Como la revisión del Memorándum con Irán seguirá el curso dictado por la embajada estadounidense, todos los cañones apuntarán contra el proceso bolivariano. Esta campaña ya cuenta con el explícito aval de Massa y el silencio cómplice de Scioli. Presentarán a los escuálidos golpistas como presos políticos y cuestionarán la falta de democracia, en un país con gran secuencia de votaciones periódicas.
La inminente presidencia de Macri genera perplejidad en gran parte de la sociedad. ¿Cómo pudo un emblema de la derecha llegar a la primera magistratura?
Algunos kirchneristas observan este ascenso como una desventura pasajera. Estiman que los votos y cargos obtenidos bastarán para retomar el gobierno en pocos años. Esta especulación se basa en una ilusoria expectativa de congelamiento del mapa político.
Otros oficialistas repiten lugares comunes (“triunfó la democracia”), aluden a la mala suerte (“la moneda cayó para otro lado”) o atribuyen lo ocurrido al “desgaste de los últimos doce años”. Pero ese cansancio nunca siguió una cronología fija y fue sorteado en varias oportunidades por Néstor y Cristina. Quienes atribuyen el desenlace electoral a la prédica de los medios concentrados deberían explicar por qué falló el gran armado gubernamental de propaganda pública y privada.
La tesis kirchnerista predominante resalta la existencia de un país dividido en dos mitades. Con esa presentación se desconoce que muchos sectores populares votaron a Macri, ante la ausencia de una real polarización social e ideológica. La gran mayoría de los electores se ubicó en el medio y osciló entre dos propuestas conservadoras.
Interpretaciones más consistentes de la victoria del PRO resaltan la incidencia de la inflación. Destacan también el descontento creado por la desastrosa situación de la vivienda, la salud o la educación en la provincia de Buenos Aires.
Pero el indudable agotamiento del modelo económico no llegó al ingreso o al empleo del grueso de la ciudadanía y tampoco determinó el triunfo de Cambiemos. Con el retraso del tipo de cambio se vivió incluso una primavera artificial de compras que favorecía al oficialismo. A su vez, las mejoras en el nivel de vida de la última década tuvieron poca incidencia electoral. La población ha naturalizado esos repuntes, en un país tan sujeto a bruscos vaivenes del poder adquisitivo.
La derrota del gobierno tuvo más determinantes políticos que económicos. El fastidio con el oficialismo superó el miedo a Macri. Muchos comunicadores resaltan el hartazgo con un “estilo” de CFK que abusó de las cadenas, el personalismo, la sordera y la manipulación. Pero omiten recordar que esos defectos forman parte una cultura del justicialismo, que Cristina recreó especialmente en el plano del verticalismo y la lealtad.
El kirchnerismo representó una variante reformista al interior del mutante espectro peronista. Ese perfil de centroizquierda se reflejó en las iniciativas más objetadas por la derecha: retenciones a los agro-sojeros, ley de medios, juicios a los militares y autonomía geopolítica internacional.
La reacción anti-K de los grupos conservadores paralizó al gobierno y abrió el camino para el ascenso de Macri. El PRO supo encauzar la belicosa secuencia inicial de cacerolazos hacia una inteligente construcción política. Mientras Cristina optó por la inacción encubierta de relatos, la derecha depuró sus filas y preparó su captura del estado.
La renuncia kirchnerista a encarar un genuino curso progresista condujo a ese desenlace. Descartaron la nacionalización del comercio exterior, la implementación de una reforma impositiva y la revisión de los pagos de la deuda. Evitaron confrontar con los responsables de la remarcación de precios y la fuga de divisas y siempre protegieron al sistema capitalista que CFK endiosa. En el plano político consolidaron un status quo de clientelismo y un descarado nivel de corrupción de altos funcionarios.
El propio gobierno preparaba una sucesión conservadora con Scioli. Quienes ahora reconocen que el motonauta fue un “mal candidato” evitan analizar este sentido de su designación. El “proyecto” ya carecía de futuro y por eso no suscitó entusiasmo, frente al cúmulo de fantasías que desplegó Macri.
La izquierda tampoco pudo contrarrestar los límites del progresismo. La canalización derechista del descontento evidenció el carácter aún embrionario de la radicalización popular. El escaso eco del voto en blanco fue un indicio de ese escenario.
Pero la existencia de la izquierda como formación política visible constituye un ingrediente clave del turbulento contexto que se avecina. Ofrece un freno a la desazón y un canal para madurar la fallida experiencia del kirchnerismo. Con un perfil nítido, la izquierda facilita la construcción de alternativas, ajenas al pase de facturas que sobrevuela al justicialismo.
El arribo de Macri a la Casa Rosada genera tristeza, bronca e impotencia. Comprender lo ocurrido es el mejor antídoto frente a esa sensación.
Claudio Katz
Bloqueo digital a la libertad de expresión
Bloqueo digital a la libertad de expresión
Por sexto día consecutivo, la versión digital de Página/12 sufrió un ataque informático que duró la mayor parte de la jornada de ayer e impidió a los lectores acceder a las noticias y opiniones publicadas. “Semejante bloqueo informativo constituye uno de los mayores ataques a la libertad de expresión sufrido por un medio nacional en los últimos años”, expresó este diario mediante un comunicado. Abogados de Página/12 se comunicaron ayer con la Procuración General de la Nación, que inició una investigación preliminar por medio de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) a cargo del fiscal federal Horacio Azzolín. Además, otros funcionarios del gobierno nacional se comunicaron con la empresa para ponerse a disposición y arbitrar los medios necesarios para investigar lo ocurrido. Por otro lado, tanto dirigentes políticos y sociales, como agrupaciones periodísticas y organismos de derechos humanos expresaron su solidaridad con el diario.
Los primeros indicios del ataque se produjeron el jueves pasado. “En dos oportunidades el site del diario sufrió ataques informáticos que lo hicieron colapsar. Los encargados del servidor detectaron esta maniobra y denunciaron que nunca antes habían sufrido una de tal magnitud”, informó este diario al día siguiente. La situación se repitió durante cinco días consecutivos.
“Un ataque a la libertad de expresión”, se tituló el comunicado que difundió ayer. “El principal afectado, por supuesto, no es esta empresa editora sino el derecho a la información de los millones de lectores del país y el extranjero que día a día eligen a Página/12 como una fuente imprescindible para conocer e interpretar lo que ocurre en Argentina y el mundo”, advirtió. “La dimensión del ataque y su sofisticación técnica han dificultado una respuesta rápida. A pesar de ello, el diario y sus proveedores informáticos están trabajando activamente en mecanismos de mitigación”, señaló. “También se pondrán en marcha todas las instancias legales que correspondan para que semejante agresión no quede en las sombras”, anunció.
A 48 horas de la asunción del nuevo gobierno nacional, el diario destacó que “no sólo los lectores de Página/12 y los que lo hacen cada día merecen tener esa respuesta, sino que es un requisito indispensable para que no corra riesgo la salud y continuidad de la cultura democrática compartida por los 40 millones de argentinos”.
“Quinto día sin Página/12 web por hackeo. ¿Casualidad? Rompamos la censura compartiendo imágenes del diario impreso”, escribió en su cuenta de Twitter el socialista Jorge Rivas. Por esa misma red social se pronunció Leopoldo Moreau: “Nuestra solidaridad con Página/12 que hace 5 días sufre ataques informáticos que le impiden publicar normalmente su edición digital”.
La agrupación Comunicadores de la Argentina (Comuna) expresó su “profunda preocupación por los reiterados ataques al site del diario Página/12” y advirtió que se producen “en medio de un clima hostil a la libertad de expresión, evidenciado en el anuncio de incumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” por parte del electo presidente Mauricio Macri y colaboradores suyos designados como ministros. “Asimismo estos personeros macristas amenazaron reiteradamente con acallar a periodistas y espacios de información y opinión por el único motivo de no resultar del gusto de la fuerza política que se apresta a asumir el gobierno nacional”, concluyeron desde Comuna.
El Sipreba, además de repudiar el episodio y solidarizarse con los trabajadores del diario, llamó la atención sobre “el silencio de los grandes medios de comunicación, que en los últimos años manifestaron reiteradamente su enorme preocupación” por la libertad de expresión.
Por sexto día consecutivo, la versión digital de Página/12 sufrió un ataque informático que duró la mayor parte de la jornada de ayer e impidió a los lectores acceder a las noticias y opiniones publicadas. “Semejante bloqueo informativo constituye uno de los mayores ataques a la libertad de expresión sufrido por un medio nacional en los últimos años”, expresó este diario mediante un comunicado. Abogados de Página/12 se comunicaron ayer con la Procuración General de la Nación, que inició una investigación preliminar por medio de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI) a cargo del fiscal federal Horacio Azzolín. Además, otros funcionarios del gobierno nacional se comunicaron con la empresa para ponerse a disposición y arbitrar los medios necesarios para investigar lo ocurrido. Por otro lado, tanto dirigentes políticos y sociales, como agrupaciones periodísticas y organismos de derechos humanos expresaron su solidaridad con el diario.
Los primeros indicios del ataque se produjeron el jueves pasado. “En dos oportunidades el site del diario sufrió ataques informáticos que lo hicieron colapsar. Los encargados del servidor detectaron esta maniobra y denunciaron que nunca antes habían sufrido una de tal magnitud”, informó este diario al día siguiente. La situación se repitió durante cinco días consecutivos.
“Un ataque a la libertad de expresión”, se tituló el comunicado que difundió ayer. “El principal afectado, por supuesto, no es esta empresa editora sino el derecho a la información de los millones de lectores del país y el extranjero que día a día eligen a Página/12 como una fuente imprescindible para conocer e interpretar lo que ocurre en Argentina y el mundo”, advirtió. “La dimensión del ataque y su sofisticación técnica han dificultado una respuesta rápida. A pesar de ello, el diario y sus proveedores informáticos están trabajando activamente en mecanismos de mitigación”, señaló. “También se pondrán en marcha todas las instancias legales que correspondan para que semejante agresión no quede en las sombras”, anunció.
A 48 horas de la asunción del nuevo gobierno nacional, el diario destacó que “no sólo los lectores de Página/12 y los que lo hacen cada día merecen tener esa respuesta, sino que es un requisito indispensable para que no corra riesgo la salud y continuidad de la cultura democrática compartida por los 40 millones de argentinos”.
“Quinto día sin Página/12 web por hackeo. ¿Casualidad? Rompamos la censura compartiendo imágenes del diario impreso”, escribió en su cuenta de Twitter el socialista Jorge Rivas. Por esa misma red social se pronunció Leopoldo Moreau: “Nuestra solidaridad con Página/12 que hace 5 días sufre ataques informáticos que le impiden publicar normalmente su edición digital”.
La agrupación Comunicadores de la Argentina (Comuna) expresó su “profunda preocupación por los reiterados ataques al site del diario Página/12” y advirtió que se producen “en medio de un clima hostil a la libertad de expresión, evidenciado en el anuncio de incumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” por parte del electo presidente Mauricio Macri y colaboradores suyos designados como ministros. “Asimismo estos personeros macristas amenazaron reiteradamente con acallar a periodistas y espacios de información y opinión por el único motivo de no resultar del gusto de la fuerza política que se apresta a asumir el gobierno nacional”, concluyeron desde Comuna.
El Sipreba, además de repudiar el episodio y solidarizarse con los trabajadores del diario, llamó la atención sobre “el silencio de los grandes medios de comunicación, que en los últimos años manifestaron reiteradamente su enorme preocupación” por la libertad de expresión.
A los trabajadores nada, a los sojeros todo
Antes de asumir, Mauricio Macri ha decidido revelar que incumplirá sus promesas de campaña. No sólo el cepo seguirá vigente; tampoco se elevará el piso del impuesto al salario y ni siquiera se exceptuará al aguinaldo del pago del mismo. Las razones las dio el ministro de Trabajo entrante, Jorge Triaca, al afirmar que las "cuentas están muy ajustadas". Además anticipó que habrá que esperar a marzo, cuando comiencen las sesiones ordinarias del Congreso, pues el tema le compete al Poder Legislativo. Aunque suene todo muy ‘republicano', en realidad, no lo es. El gobierno bien podría haber convocado sesiones extraordinarias del Congreso para eliminar el impuesto al salario o valerse de una medida administrativa para exceptuar el cobro sobre el aguinaldo.
Pero mientras los trabajadores deberán esperar, el capital agrario recibirá, de entrada, el beneficio combinado de la rebaja de las retenciones más la devaluación que todos descuentan se producirá en los primeros días de la nueva administración. En los casos del maíz, trigo y carne, el beneficio será aún mayor: las retenciones serán directamente eliminadas. Acá no habrá que esperar a marzo ni a las sesiones ordinarias del Congreso. Tampoco se invocará la defensa de los métodos republicanos; se recurrirá, derecho viejo, a los decretos de necesidad y urgencia.
Estas medidas favorables al capital agrario serán un golpe a las "cuentas ajustadas" que Triaca invoca para seguir cobrando como hasta ahora el impuesto al salario. De manera indirecta tendremos a los trabajadores subsidiando al capital agrario, pues asumiremos la carga impositiva que a ellos se les exceptúa.
Que las direcciones sindicales callen ante esta tropelía sólo prueba que están entregados al ajuste que está en marcha contra los trabajadores.
Reforcemos la lucha contra el impuesto al salario, empezando por el reclamo de que el aguinaldo no sea alcanzado por esta confiscación estatal de nuestros ingresos.
Gabriel Solano
Pero mientras los trabajadores deberán esperar, el capital agrario recibirá, de entrada, el beneficio combinado de la rebaja de las retenciones más la devaluación que todos descuentan se producirá en los primeros días de la nueva administración. En los casos del maíz, trigo y carne, el beneficio será aún mayor: las retenciones serán directamente eliminadas. Acá no habrá que esperar a marzo ni a las sesiones ordinarias del Congreso. Tampoco se invocará la defensa de los métodos republicanos; se recurrirá, derecho viejo, a los decretos de necesidad y urgencia.
Estas medidas favorables al capital agrario serán un golpe a las "cuentas ajustadas" que Triaca invoca para seguir cobrando como hasta ahora el impuesto al salario. De manera indirecta tendremos a los trabajadores subsidiando al capital agrario, pues asumiremos la carga impositiva que a ellos se les exceptúa.
Que las direcciones sindicales callen ante esta tropelía sólo prueba que están entregados al ajuste que está en marcha contra los trabajadores.
Reforcemos la lucha contra el impuesto al salario, empezando por el reclamo de que el aguinaldo no sea alcanzado por esta confiscación estatal de nuestros ingresos.
Gabriel Solano
Entre el Congreso y La Rosada: el traspaso de la bancarrota nacional
Los días previos al traspaso presidencial han quedado dominados por un culebrón entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri, en torno de si los atributos de mando serán entregados en el Congreso o en la Rosada. La Presidenta saliente se ha servido del ceremonial para armar un escenario de ‘resistencia', en supuesta oposición a los ‘poderes concentrados'. Pero la transición política encierra cuestiones mucho más graves que un bastón y una banda: lo que está en juego es el desenlace de una bancarrota nacional.
Mientras Cristina Kirchner peleaba con Macri, el futuro ministro de Economía Prat Gay recibía al periodismo y se declaraba "un ministro sin cartera".
Podríamos agregar: y con muy pocas respuestas. La seguridad del gabinete "técnico" del macrismo comienza a trastabillar al compás de la crisis. La decisión de levantar el cepo está condicionada a que aparezcan los dólares necesarios para ello. Pero no hay claridad respecto de dónde saldrán. Los futuros funcionarios especulan con el préstamo de un Brasil en estado de insolvencia (una tentativa similar ensayada por Scioli provocó "profundo malestar" en el gobierno de ese país). Los préstamos de organismos multilaterales aparecen asociados a planes de infraestructura que no están anunciados, y demandarían un tiempo mayor al de las urgencias planteadas por la crisis. Otro capítulo es el de la liquidación de divisas del campo, que también aparece enrevesado. El presidente de una de las principales multinacionales de agroquímicos anticipó que "los productores no van a vender sus granos con un dólar de menos de 15 pesos" (Clarín, 6/12). El hombre reclama una devaluación del 50%, sumada a la rebaja ya anunciada de los impuestos a la exportación. Pero incluso en esas condiciones los monopolios exportadores y pooles de siembra podrían optar por unas ventas a cuentagotas: los pulpos temen que si se vuelcan en masa al mercado internacional, podrían terminar agravando la caída de los precios. La ‘salida exportadora', como se ve, choca con un mercado mundial en picada. Lo mismo ocurre con la pretensión de "traer dólares", en un momento en que éstos refluyen de los países emergentes.
En este cuadro, Prat Gay tiró el anuncio de un "acuerdo económico y social" para poner en marcha en el primer trimestre del año. La receta es tan vieja como conocida: el acuerdo legalizaría toda o la mayor parte de los aumentos producidos en estos meses, pero buscaría encorsetar a los salarios en las vísperas de las paritarias. El gobierno que no sabe cómo levantar el cepo al dólar ya se prepara, sin embargo, para colocarle un cepo a los salarios. Por lo pronto, la suba del mínimo no imponible sobre ganancias ha pasado a marzo, para cuando vuelva a sesionar el Congreso. Después de su entrevista con Macri, Moyano se limitó a culpar de estos zarpazos al gobierno que se va (y al cual, sin embargo, le otorgó una tregua de casi dos años). La burocracia ingresa a la transición presidencial convalidando el ajuste en marcha.
Es necesario que deliberemos, en los lugares de trabajo, sindicatos, organizaciones juveniles y populares, sobre esta situación de conjunto, y establezcamos un programa para que los trabajadores no paguemos la crisis. En lo inmediato, es urgente el reclamo de un bono especial o doble aguinaldo para fin de año, junto a un aumento de emergencia para jubilados. Por paritarias libres, por la indexación mensual de los salarios, por la anulación del impuesto al salario, la prohibición de suspensiones y despidos y el fin de la precarización laboral.
Del zarpazo al acuerdo social
Lo único cierto y verdadero de la transición presidencial ocurre fuera de las reuniones de futuros ministros es la estampida brutal de los precios, que tiene lugar en las barbas de los todavía funcionarios del gobierno "nacional y popular". En sólo un mes, los principales cortes de carne crecieron entre un 40 y un 45%, el pan común aumentó un 50% y el pollo más del 30%. En este punto, los que se quieren ir "en el Congreso" coinciden con los que quieren "asumir en la Rosada": los aumentos estarían descontando la devaluación que se viene. Con ello, justifican a los agiotistas. Pero principalmente, ocultan a los nuevos aumentos que vendrán, cuando los exportadores de alimentos consigan colocar su producción con un dólar de 14 ó 15 pesos, y casi sin impuestos a la exportación. En otro flanco del nuevo gabinete, los ministros de Energía y de Transporte diseñan las nuevas tarifas "normalizadas", para que los subsidios a los monopolios energéticos o de autotransporte sean reemplazados con una exacción a trabajadores y consumidores. La palabra "rodrigazo" ha aparecido, después de mucho tiempo, entre los comentaristas políticos, pero con connotación de pánico. Ello, porque "no están dadas las condiciones políticas para hacer un shock", comentó a La Nación (6/12) un opinólogo de derecha.
Marcelo Ramal
Mientras Cristina Kirchner peleaba con Macri, el futuro ministro de Economía Prat Gay recibía al periodismo y se declaraba "un ministro sin cartera".
Podríamos agregar: y con muy pocas respuestas. La seguridad del gabinete "técnico" del macrismo comienza a trastabillar al compás de la crisis. La decisión de levantar el cepo está condicionada a que aparezcan los dólares necesarios para ello. Pero no hay claridad respecto de dónde saldrán. Los futuros funcionarios especulan con el préstamo de un Brasil en estado de insolvencia (una tentativa similar ensayada por Scioli provocó "profundo malestar" en el gobierno de ese país). Los préstamos de organismos multilaterales aparecen asociados a planes de infraestructura que no están anunciados, y demandarían un tiempo mayor al de las urgencias planteadas por la crisis. Otro capítulo es el de la liquidación de divisas del campo, que también aparece enrevesado. El presidente de una de las principales multinacionales de agroquímicos anticipó que "los productores no van a vender sus granos con un dólar de menos de 15 pesos" (Clarín, 6/12). El hombre reclama una devaluación del 50%, sumada a la rebaja ya anunciada de los impuestos a la exportación. Pero incluso en esas condiciones los monopolios exportadores y pooles de siembra podrían optar por unas ventas a cuentagotas: los pulpos temen que si se vuelcan en masa al mercado internacional, podrían terminar agravando la caída de los precios. La ‘salida exportadora', como se ve, choca con un mercado mundial en picada. Lo mismo ocurre con la pretensión de "traer dólares", en un momento en que éstos refluyen de los países emergentes.
En este cuadro, Prat Gay tiró el anuncio de un "acuerdo económico y social" para poner en marcha en el primer trimestre del año. La receta es tan vieja como conocida: el acuerdo legalizaría toda o la mayor parte de los aumentos producidos en estos meses, pero buscaría encorsetar a los salarios en las vísperas de las paritarias. El gobierno que no sabe cómo levantar el cepo al dólar ya se prepara, sin embargo, para colocarle un cepo a los salarios. Por lo pronto, la suba del mínimo no imponible sobre ganancias ha pasado a marzo, para cuando vuelva a sesionar el Congreso. Después de su entrevista con Macri, Moyano se limitó a culpar de estos zarpazos al gobierno que se va (y al cual, sin embargo, le otorgó una tregua de casi dos años). La burocracia ingresa a la transición presidencial convalidando el ajuste en marcha.
Es necesario que deliberemos, en los lugares de trabajo, sindicatos, organizaciones juveniles y populares, sobre esta situación de conjunto, y establezcamos un programa para que los trabajadores no paguemos la crisis. En lo inmediato, es urgente el reclamo de un bono especial o doble aguinaldo para fin de año, junto a un aumento de emergencia para jubilados. Por paritarias libres, por la indexación mensual de los salarios, por la anulación del impuesto al salario, la prohibición de suspensiones y despidos y el fin de la precarización laboral.
Del zarpazo al acuerdo social
Lo único cierto y verdadero de la transición presidencial ocurre fuera de las reuniones de futuros ministros es la estampida brutal de los precios, que tiene lugar en las barbas de los todavía funcionarios del gobierno "nacional y popular". En sólo un mes, los principales cortes de carne crecieron entre un 40 y un 45%, el pan común aumentó un 50% y el pollo más del 30%. En este punto, los que se quieren ir "en el Congreso" coinciden con los que quieren "asumir en la Rosada": los aumentos estarían descontando la devaluación que se viene. Con ello, justifican a los agiotistas. Pero principalmente, ocultan a los nuevos aumentos que vendrán, cuando los exportadores de alimentos consigan colocar su producción con un dólar de 14 ó 15 pesos, y casi sin impuestos a la exportación. En otro flanco del nuevo gabinete, los ministros de Energía y de Transporte diseñan las nuevas tarifas "normalizadas", para que los subsidios a los monopolios energéticos o de autotransporte sean reemplazados con una exacción a trabajadores y consumidores. La palabra "rodrigazo" ha aparecido, después de mucho tiempo, entre los comentaristas políticos, pero con connotación de pánico. Ello, porque "no están dadas las condiciones políticas para hacer un shock", comentó a La Nación (6/12) un opinólogo de derecha.
Marcelo Ramal
Fumata negra: Cristina, Macri y la foto que no será

La presidenta saliente anunció que no irá a la asunción de su sucesor. Parrilli habló de “golpe de Estado”. La Justicia en el centro de la escena. La política y el ajuste en curso.
La rosca que no fue
Cuando faltan pocas horas para que efectivamente se inicie el período presidencial de Mauricio Macri, la pelea por la transmisión de los atributos presidenciales –banda y bastón- sigue siendo el centro de la escena política y este martes detonó el fin de cualquier tipo de negociaciones.
Así, la mañana y la tarde de ayer fueron pródigas en discusiones y propuestas de todo tipo, intentando acercar un acuerdo que dejar conformes a ambas partes. El edificio del Congreso Nacional, y el Senado en particular, fueron el lugar elegido para que Amado Boudou, Wado de Pedro y Fernando de Andreis -su reemplazante en el gobierno entrante- jugaran a una suerte de TEG para lograr destrabar la negociación.
Los enviados de la Casa Rosada propusieron que la mandataria asistiera a la jura en el Congreso, pero evitara cruzarse con Macri. La propuesta: dejar allí los atributos presidenciales para no tener que entregarlos personalmente al nuevo presidente. Una suerte de juego a las escondidas que no conformaba a nadie.
Pero durante ese conclave se conoció que Cambiemos había presentado una medida cautelar para que Macri fuera presidente a partir de las 00hs del jueves 10 de diciembre. Horas después el fiscal Di Lello lo daba por válido, aunque al cierre de esta edición todavía restaba saber si la jueza Servini de Cubría haría lugar a la medida. La casta judicial, demonizada hasta el cansancio por el kirchnerismo, entró en el juego de sucesión presidencial para inclinar la cancha hacia Cambiemos.
Fue esa cautelar la que le permitió al kirchnerismo dinamitar la negociación. Se convirtió en una suerte de "excusa perfecta". Por la tarde Oscar Parrilli entró en escena para decir que “entre esto y un golpe de Estado es muy poca la diferencia” y que, en esas condiciones, la presidenta no iría a la asunción de su sucesor. El relato del "golpismo" volvió a ser lanzado a los cuatro vientos, aunque sin mucho fundamento real. Forzando al máximo los argumentos, Parrilli y De Pedro dijeron que, con esa cautelar, la presidenta podía ser acusada de usurpación de título durante la misma ceremonia. Posiblemente ni el cerebro más derechista dentro del PRO hubiera elaborado esta idea. Sin embargo, en las usinas oficialistas, la idea se consideró "realista".
La justicia en el centro de la escena
La comparación con un golpe de Estado no resiste el menor análisis. Pero el Relato se sostiene hasta la puerta de salida de Casa Rosada, contra vientos y mareas.
Pero es evidente que, en el medio del tironeo político entre el oficialismo saliente y el entrante, la presentación de una medida cautelar en una transición presidencial introduce un elemento no visto en los últimos 30 años de la política nacional. Tanto esta intervención, como la posibilidad de que Ricardo Lorenzetti sea quien le entregue la banda presidencial a Macri ponen en escena a la casta judicial como un actor de peso en la política argentina. Esa reaccionaria casta “sobrevivió” a los años de guerra puramente verbal del kirchnerismo.
Esa continuidad le permite -hoy y a futuro- jugar un cierto papel de arbitraje en la política nacional. Si en estos días lo puede hacer, no se trata de un hecho fortuito. Es el resultado de la suerte de “empate” que dejó el balotaje, donde el macrismo fue rechazado por casi la mitad de la población. Eso configura una nueva situación que será la que marcará a futuro al nuevo oficialismo que, hay que añadir, no controlará ambas cámaras parlamentarias ni una parte importante de las provincias.
Esta puja por un símbolo de tipo monárquico, deja al desnudo los límites de cada uno de los rivales. Si Macri no ganó con la suficiente diferencia, Cristina fue la “madre” de una derrota no tan catastrófica. Desde allí discute e interviene en la escena política para sostenerse como una figura de peso en la puja abierta al interior del peronismo.
El árbol y el bosque
La novela del bastón y la banda presidencial transcurre mientras sectores del empresariado avanzan a brazo partido en ataques sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo pobre. La creciente remarcación de precios en grandes supermercados y otros negocios se suma a los despidos y suspensiones que se viven en diversas ramas de la economía.
El “árbol” de la disputa por el lugar de la transmisión de mando y por los atributos no tiene porque obturar el “bosque” del ajuste que ya empezó y el gran capital, de la mano de Macri, buscará profundizar. En ese terreno, a pesar de las palabras, no hay diferencias estratégicas entre macrismo y kirchnerismo. Las razones del país burgués y su rentabilidad son más importantes que cualquier otra consideración.
Eduardo Castilla
@castillaeduardo
Las legislativas venezolanas y el giro a la derecha en latinoamérica

El resultado electoral, según datos oficiales publicados hasta ahora, arrojó un contundente triunfo para la oposición derechista. El MUD se habría adjudicado 99 escaños de los 167 en disputa. El chavismo obtendría sólo 46 bancas y quedarían por dirimir unos 22 escaños, con lo que la oposición podría conquistar una mayoría de 3/5 e incluso de 2/3 en la Asamblea nacional y redoblar su presión.
Esta seria derrota electoral, tras 16 años de hegemonía chavista, es un duro golpe político para Maduro y el oficialismo en su conjunto y abre una nueva fase en el cuadro de crisis económica y política que marca la declinación del chavismo. Está por verse, en las próximas semanas cómo se reacomodan gobierno y oposición de cara a la nueva composición de la Asamblea Nacional con mayoría opositora, si bien cabe recordar que las instituciones de la República Bolivariana reservan amplias facultades para la presidencia, dentro de los rasgos fuertemente bonapartistas del régimen.
El debilitamiento político de Maduro, las divisiones del oficialismo y la erosión de su base social, al mismo tiempo que la oposición tiene divisiones internas, abre un escenario de incertidumbre en el que un factor a considerar será la posición de las influyentes Fuerzas Armadas.
Los camaradas de nuestra organización hermana en Venezuela, la Liga de Trabajadores por el Socialismo, dieron un primer análisis de la situación. Es obvio que las secuelas del 6D representan no sólo un punto de inflexión en la situación venezolana sino también un factor influyente en el cuadro latinoamericano.
Ecos internacionales
El imperialismo y la derecha continental saludaron el triunfo opositor por el que trabajaron abiertamente. En este marco, se insinúan dos variantes estratégicas sobre cómo aprovechar la conquista de una mayoría legislativa opositora: presionar a Maduro y buscar pactos con sectores del chavismo para una transición gradual, a lo que se inclinan los sectores de la derecha “renovada” como se postula Henrique Capriles (que declaró “no queremos una guerra”); y la línea más confrontativa, “destituyente”, de los seguidores de Leopoldo López, Corina machado, etc.
En una rápida revisión de algunos medios internacionales, en la mañana del día 7, es posible advertir estos matices.
La Unión Europea declaró desde Bruselas que “los venezolanos han votado por el cambio y pidió a todos los políticos que dialoguen y cooperen para hacer frente a los retos...” en consonancia con sectores de la oposición y elementos del chavismo disidente dispuestos a explorar “consensos mínimos”. En el Estado Español, mientras el Partido Popular apoya abiertamente al ala dura opositora, el socialdemócrata PSOE, también saludó que el triunfo opositor abra “una nueva etapa de futuro y esperanza”.
Por otra parte, desde Estados Unidos el conocido diario The Washington Post escribe que “La victoria de la coalición opositora sienta las bases para mayor confrontación y puede alentar un movimiento para alejar a Maduro del poder antes del final de su mandato en 2019”. Por su parte, The New York Times prevé que “La victoria altera significativamente el balance político en este profundamente dividido país y augura una lucha por el poder entre la largamente marginalizada oposición y el gobierno del Presidente Nicolás Maduro”, recogiendo declaraciones de líderes opositores como Enrique Ramos, quien afirma que “Hemos entrado en un período de transición” y también predice que “Maduro podría no llegar al final de su mandato en 2019 y podría ser removido por “medios constitucionales” como un referéndum revocatorio, un cambio en la Constitución o siendo forzado a renunciar”, lo que podría ser una hipótesis plausible para Washington.
Como contraparte, desde China, importante socio comercial y aliado político del gobierno de Maduro, declaró a través de voceros de su Ministerio de Relaciones Exteriores esperar que “se puedan mantener la estabilidad y el desarrollo nacionales” de Venezuela y reafirmó su disposición a seguir trabajando “para consolidar nuestra tradicional amistad y expandir nuestra cooperación en comercio y en otras áreas”, reflejando la estrategia de alianzas internacionales por la “multipolaridad” frente al imperialismo.
La reacción en los gobiernos latinoamericanos ha sido cautelosa. La situación venezolana es uno de los focos de disputa centrales a nivel regional, en la pugna entre el progresismo en retirada y la “nueva derecha” que trata de consolidar sus avances alentada por el triunfo de Macri en Argentina y por la descomposición del gobierno de Dilma en Brasil y la apertura del proceso de impeachment (destitución).
La derecha más recalcitrante, con referentes como Vargas Llosa, ex presidentes de dudosas credenciales democráticas como el neoliberal “Tuto” Quiroga, de Bolivia, el español Felipe González y otros, militaron por la oposición y trataron en vano de lograr una injerencia de la OEA, bloqueada por la oposición de la mayoría de los países sudamericanos.
El diario Folha de Sao Paulo señala que se trató de una “victoria arrasadora que reequilibra fuerzas en un país donde el gobierno chavista ejerce poder hegemónico desde hace 16 años” y que “el resultado del domingo es ampliamente visto como el rechazo en masa a un gobierno que, a pesar de las innegables conquistas sociales bajo la presidencia de Hugo Chávez (1999-2013) es responsabilizado por la degradación abrupta de las condiciones de vida”.
El gobierno de Dilma, que parece preferir un “equilibrio moderado” en Caracas, había rechazado las pretensiones del nuevo presidente argentino, Macri, de suspender a Venezuela del MERCOSUR hasta que se liberara a Leopoldo López y otros dirigentes derechistas condenados a penas de cárcel. Declaraciones de la nueva canciller argentina, Susana Malcorra, posteriores al triunfo del MUD parecen moderar esta línea, al admitir que “no hay motivos para aplicar la cláusula democrática a Venezuela”, lo cual no niega que la política del macrismo apunte a presionar y aislar a Venezuela, en consonancia con su línea de acercamiento y “relaciones fluidas” con Estados Unidos.
El 6D y el giro a derecha en Sudamérica
Obviamente, el éxito de la derecha venezolana es un impulso para la reacción continental. La crisis brasileña, el triunfo de Macri y el resultado del 6D son expresiones de un importante cambio en el tablero político sudamericano.
La relativa hegemonía progresista de la última década y media se está desintegrando. A lo largo de 2015, jalones del viraje reaccionario en la región fueron la recepción al “nuevo diálogo” que planteó Obama en la cumbre de Panamá, el posterior “deshielo” con Cuba que derivó en nuevos canales para la injerencia norteamericana en el proceso de restauración capitalista en la Isla, el proceso de “paz” en Colombia que avanza hacia la “rendición negociada” de la guerrilla, la adopción de un programa de ajuste por Dilma, así como la apertura contra ella del proceso de impeachment, y el “cambio” a la centroderecha en Argentina.
Este viraje fue compartido y alentado por el curso de los propios gobiernos progresistas. El rumbo del gobierno de CFK en Argentina y su apuesta por el centro-derechista Scioli, como fracasado recambio prepararon el terreno para el ascenso de Macri. Las medidas antipopulares de Dilma y sus pactos con sectores oscurantistas de la política brasileña envalentonaron el avance de la derecha. En Venezuela, toda la política de Maduro desmoralizó y desmovilizó a amplios sectores obreros y populares y abonó el terreno para el éxito opositor.
No es casual que la nueva derecha pueda escudarse tras pretensiones de “cambio”.
Se lo habilitan nacionalistas y progresistas, que en más de una década de gobiernos que se proclamaron “populares”, no condujeron una “democratización real”, ni el “desarrollo e industrialización” ni la reconquista de la “soberanía” y la construcción de una “Patria grande” unida económica y políticamente. Por el contrario, al calor de los altos ingresos de la época de buenos precios para las materias primas, profundizaron el sesgo primario-exportador y extractivista de la economía, apostaron a la asociación con las transnacionales, protegieron a la banca, las empresas y terratenientes y siguieron pagando la deuda externa al imperialismo.
En suma, se limitaron a la “gestión progresista” del capitalismo dependiente latinoamericano, “realmente existente”. Con ello, preservaron el poder económico y social de la clase dominante, y contribuyeron a generar las condiciones para que esta pudiera aspirar a gobiernos con “personal político propio”.
Con el impacto de la crisis internacional, el crecimiento llegó a su fin y la posibilidad de sostener a la vez los planes sociales de contención de la pobreza y la buena marcha de los negocios capitalistas se agotó. La declinación y “fines de ciclo” kirchnerista, petista o chavista, con sus distintos ritmos y particularidades, está ligada a esto. Atados a los estrechos límites de su reformismo y a su carácter de clase, devinieron en administradores de la crisis. Cuando no adoptaron medidas directas de ajuste en función de los reclamos del capital, mantuvieron políticas inflacionarias que erosionan el nivel de vida obrero y popular y criminalizaron las huelgas obreras y reclamos populares.
Está por verse si la burguesía logra transformar los éxitos políticos derechistas en una nueva relación de fuerzas de clase como para imponer su reaccionario proyecto. Al intentar avanzar en sus ataques al pueblo trabajador puede terminar exacerbando la polarización social y chocar con una renovada resistencia obrera y popular.
Es que a diferencia de los 90, el avance conservador enfrenta a una clase obrera y sectores populares que han acumulado fuerzas y mantienen aspiraciones que están muy lejos de augurar un dócil sometimiento a los designios de la derecha y el imperialismo, como tampoco, a los “ajustes progresistas”.
Por una estrategia obrera independiente para enfrentar a los ataques capitalistas
Ante este horizonte, la preparación política de la resistencia obrera y popular necesita dotarse de un nuevo programa, para que la crisis la paguen los ricos y por la expulsión del imperialismo, pero también de un balance claro de las experiencias “posneoliberales”, delimitándose frente al kirchnerismo, el chavismo, el gobierno de Evo Morales, Correa, el PT o el Frente Amplio uruguayo. El apoyo al “mal menor” progresista significa contribuir a ocultar tras una cortina de humo el perverso mecanismo del cual se benefician las fuerzas de la reacción, gracias a los buenos oficios del progresismo, sea en funciones de gobierno, sea colaborando en la “gobernabilidad” desde la oposición.
Un nuevo cuadro de avances reaccionarios, polarización y posiblemente, mayores tensiones en la lucha de clases, coloca ante nuevos desafíos y replantea las tareas estratégicas de la izquierda socialista y de los trabajadores en América latina, en la perspectiva de que la clase obrera continental pueda encabezar la lucha contra el ajuste capitalista y el imperialismo.
Eduardo Molina
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