Aunque en lo inmediato nadie espera cambios drásticos con respecto a Malvinas, el episodio revela la descomposición de la OTAN y del imperialismo mundial en su conjunto. La amenaza adquiere mayor dimensión si se tiene en cuenta que la guerra mundial de Trump tiene entre sus propósitos perpetuar la subordinación del imperialismo europeo. Cuando el gobierno Biden desató la guerra con Rusia en Ucrania, luego de una década de preparativos y provocaciones, la OTAN era su principal vehículo. No obstante, el imperialismo norteamericano también ejercía de ese modo un veto a la integración económica de Alemania -la principal potencia europea- con Rusia a través de los gasoductos Nordstream I y II. Con la ofensiva sobre Irán y las negociaciones con Putin por el reparto de Ucrania, la crisis del ´sistema imperialista´ adquirió aún mayor desarrollo.
En las recomendaciones del Pentágono incluidas en el correo interno que publicó Reuters, se subraya el alineamiento incondicional de Milei con Trump. En su momento, la afinidad ideológica y política con Ronald Reagan también alimentó en Galtieri ilusiones de un eventual apoyo norteamericano a la ocupación de las islas, en una tentativa de salida a la crisis terminal de la dictadura militar en Argentina. No fue lo que ocurrió. El alineamiento imperialista fue completo y la ocupación acabó en un desastre político y militar y el fin de la dictadura. Desde entonces, las Malvinas se convirtieron en una base estratégica de la OTAN en el Atlántico Sur. En la disputa con China han adquirido una enorme relevancia por los recursos que la rodean y su cercanía con la Antártida y el Estrecho de Magallanes. Formalmente, desde hace tiempo, el imperialismo norteamericano "reconoce" la administración británica de facto de las Malvinas, pero no su soberanía, que considera "un asunto bilateral" entre Argentina y Reino Unido. Sus representantes votaron sistemáticamente en contra del reclamo argentino en todos los foros internacionales, al igual que Israel, los dos países considerados por Milei como sus principales socios.
Pocas horas antes de que se revelara el correo interno del Pentágono, en una entrevista, Milei aseguraba estar haciendo “todo lo humanamente posible para que las Malvinas vuelvan a manos de la Argentina”. "No hay foro en que no hagamos el reclamo. Estamos consiguiendo apoyos nunca vistos, como el de Chile”, explicaba antes de la filtración. "Es un tema que vivimos tirando arriba de la mesa, en todas las mesas. Pero no podemos decir todas las cosas que hacemos”. Los últimos trascendidos sobre estas negociaciones discretas indicaban que Argentina aspiraba a alcanzar un acuerdo como el que Reino Unido firmó con Mauricio para devolverle la soberanía del Archipiélago de Chagos a cambio de mantener por 99 años la base militar que administra conjuntamente con Estados Unidos en la isla Diego García. Cuando Starmer le negó a Trump la autorización para utilizarla en sus ataques contra Irán, “Trump anunció la retirada del respaldo estadounidense al acuerdo impulsado por Starmer para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio. El mandatario calificó la cesión como un ´gran error´ y sostuvo que Diego García constituye un activo estratégico irremplazable para la proyección militar estadounidense” (Escenario Mundial, 19/2). La disputa entre Estados Unidos e Inglaterra sigue cobrando voltaje desde hace tiempo.
La información difundida por estas horas asegura que la cancillería argentina fue tomada en off side, pero tal vez no por sorpresa. En noviembre del año pasado, Horacio Verbitsky reveló que Milei negociaba "la recuperación de Malvinas a cambio de una Base de EE.UU. en las propias islas" (El Cohete a la Luna, 2/11/25). En definitiva, Trump quiere las Malvinas para él. Eso podría explicar eventualmente un cambio de frente, de acuerdo a la evolución de la crisis y la guerra.
Jacyn
24/04/2026

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