En este manejo aberrante y criminal, el facho de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, “le reclamó al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el pago de más de 27 mil millones de pesos por la atención de personas en situación de calle con domicilio en la Provincia que actualmente son asistidas en territorio porteño” (Clarín, 1/4/26). Hacete cargo de tus pobres, le recriminó, como si él se hiciera cargo de los suyos. En la ciudad más rica del país, aún con los números dibujados del Indec, hay más de 170 mil indigentes y alrededor de 550 mil pobres.
Kicillof, que en el conurbano bonaerense concentra aproximadamente más de la mitad de los indigentes de toda la Argentina, le respondió “que la Ciudad no puede pensarse de manera aislada, sino como parte del entramado del AMBA, donde millones de personas circulan, trabajan y sostienen buena parte de la actividad económica del país”, y que se haga cargo de los que le tocan (ídem).
Milei, por su lado, el gran hacedor de pobres e indigentes, pateó a la población más vulnerable del país a los gobernadores, mediante el decreto 373/2025 que establece que cada jurisdicción debe hacerse cargo de la asistencia dentro de su territorio. Este nivel moral es el que rige la acción miserable de Sandra Pettovello, que le quitó los alimentos a los comedores populares.
Mientras los gobiernos y los capitalistas juegan al don pirulero con el hambre popular, la clase obrera crecientemente está enfrentando a las patronales y sus gobiernos.
Todos son responsables
El drama de la pobreza crece sin cesar en la Argentina, lo que ha convertido al flagelo en uno de los centros de preocupación para el conjunto de la población. Nadie cree los índices de pobreza que plantea el Indec. Mucho menos las bravuconadas de Milei sobre los supuestos millones de argentinos que el gobierno empobrecedor del liberfacho habría rescatado de esa situación.
Hasta la iglesia, a través de la Universidad Católica Argentina, ha desmentido la validez de los índices, señalado que aunque la pobreza general mostró una baja estadística, la indigencia y la pobreza infantil (41,3% y 46,1%, respectivamente) siguen siendo críticas, y que el impacto real en la inseguridad alimentaria es mayor si se ajustan las canastas por el impacto de tarifas y transporte.
En ese sentido, por el contrario, el relevamiento destaca una alta vulnerabilidad en el mercado de trabajo (45% de informalidad) y que la ayuda estatal (AUH, Tarjeta Alimentar) ha tenido dificultades para cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
Aun así, tomando las cifras truchas, hay 15 millones de pobres y más de 2 millones de indigentes en constante ascenso, en medio de caídas sistemáticas del salario y de miles de despidos.
Caer en la pobreza y hasta en la indigencia está a la vuelta de la esquina, con salarios que han perdido hasta el 40% de su poder adquisitivo y con centenares de miles de despidos, y con la amenzada de que se acrecienten día a día.
La responsabilidad de este derrumbe es tanto de Milei cuanto del conjunto de los gobernadores, que replican esta política en cada una de las jurisdicciones, al servicio de las avanzas contra la clase obrera de parte del conjunto de las patronales.
La CGT y las CTAs cómplices
Este ataque histórico contra la clase obrera viene sostenido por la colaboración de toda la burocracia sindical de todas las centrales, que han paralizado a los sindicatos ante esta ofensiva. La pobreza tiene el punto nodal en la clase obrera ocupada y con trabajo formal, todos con salarios por debajo de la línea de la pobreza. Esto ha multiplicado el pluriempleo (del 12% al 16% de los ocupados entre finales de 2024 y 2025), que alcanzó niveles récord afectando a más de 2,5 millones de trabajadores, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo (Fundación Germán Abdala).
Un sangriento ejemplo de los efectos de esta degradación salarial fue el asesinato de Cristian Pereyra, maestro de La Matanza, cuando trataba de llegar a fin de mes manejando un auto de aplicación después de dejar el aula.
Poner en pie a la clase obrera para derrotar a Milei y todos sus cómplices
El régimen de Milei y de sus cómplices es incompatible con las más elementales necesidades de los trabajadores. El peronismo y la burocracia sindical han puesto todo su empeño en bloquear la reacción popular que crece.
Los que hoy están a la cabeza de la lucha para derrotar a los Milei, Macri, Kicillof y compañía son los trabajadores de Fate, los docentes que enfrentan el ajuste antieducativo en sus provincias, los trabajadores del Garrahan, los movimientos piqueteros que salen a la calle a enfrentar la política de hambre de Milei y compañía.
Colaborar en la tarea de poner en pie un movimiento un lucha independiente de la clase obrera hasta la huelga general que derrote a Milei, esa es la tarea que está planteada para el activismo obrero, los sindicatos combativos y la izquierda.
Daniel Sierra

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