Adorni se ha convertido en un verdadero cúmulo de mugre. La escribana que intervino en dos operaciones inmobiliarias investigadas por la Justicia, en las que está involucrado Adorni, declaró como testigo en Comodoro Py hace doce años por haber trabajado junto a elementos de una banda narco que fueron condenados por narcotráfico.
Se trata de Adriana Mónica Nevechenko, quien tendrá que declarar ante la Justicia porque ha sido quien certificó la compra de propiedades sin declarar que posee el jefe de Gabinete. Una es la de una casa en el club de golf Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, y la otra es la del departamento en Caballito, en cuyos alrededores la docencia universitaria hizo clases públicas en reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.
En el primer caso, las expensas ascienden a más de $699.000 mensuales y no se sabe cómo la compraron. En el segundo, que concentra mayor atención judicial, la operación se hizo mediante un préstamo hipotecario de 200.000 dólares que Adorni y su esposa contrajeron con una jubilada y con la empleada de una editorial que dicen no haber tenido relación previa con el ministro.
Además, el inmueble aparece en la escritura con un valor menor al de mercado. Se trata de gastos muy suntuosos para un jefe de Gabinete que venía percibiendo una renta de 3,5 millones de pesos -el gobierno acaba de darle un aumento que la llevó a 7 millones. En este marco, Adorni fue imputado por enriquecimiento ilícito.
Nevechenko participó de un juicio oral “para describir sus tareas con un grupo de hombres que terminaron condenados por narcotráfico” (Clarín, 1/4). Se trata de una banda que, a través de laboratorios fantasma, importaba efedrina desde la India justificándose en su uso en la industria farmacéutica local. En expedientes de Sedronar aparece la firma de Nevechenko.
En julio, la escribana de Adorni admitió que trabajó varios años en el “rubro”. Nevechenko “se limitó a reconocer que certificaba las firmas de las personas allí imputadas y que, a pedido de sus clientes, intervino en la constitución de algunas de esas sociedades que se creaban de la noche a la mañana con el único objetivo de tener más bocas de importación de efedrina en un momento en que el negocio explotaba por todos lados” (Clarín, idem).
El gobierno tiene una tendencia muy fuerte a verse vinculado al negocio narco. El saliente ministro de Justicia, Cúneo Libarona, fue abogado defensor de “Mameluco” Villalba, conocido como el “Rey de la Efedrina”. Milei compartió abogado (Francisco Oneto) con Fred Machado, el amigo narco de Espert.
A los lazos políticos y personales con el mundo del crimen se suman las medidas a favor de ese negocio como el blanqueo de capitales o la liberación de zonas dispuesta por las distintas fuerzas de seguridad que son partícipes del circuito narco en el país.
Milei salió a bancar a Adorni, quien este miércoles no realizó su típica conferencia de prensa sino que se reunió en Olivos con el presidente que enfrenta otro escándalo: la criptoestafa millonaria $Libra. Estos ladrones cómplices del narcotráfico son los mismos que impulsan la destrucción de las jubilaciones, la rebaja de los salarios y los recortes en salud y educación como parte de una política de beneficios a los capitalistas y los especuladores internacionales.
Sobran motivos para echarlos.
Nazareno Suozzi

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