sábado, 28 de julio de 2018

A 128 años de la ¿Revolución? del Parque



El 26 de julio la Unión Cívica de Leandro N. Alem tomó por asalto el Parque de Artillería de la ciudad de Buenos Aires. Son 4 días de combate. Aunque resultaron vencidos los rebeldes lo considerarían una parcial victoria política.

En 1890 se conformaría una “Junta revolucionaria” compuesta por Leandro Alem, el general Manuel Campos, Aristóbulo del Valle, Pedro Goyena, Hipolito Yrigoyen, Manuel Ocampo, entre otros. Alem era el líder civil y Campos, el líder militar.

Economía en crisis

En 1890 estalló la primera gran crisis económica. En 1888, las acciones del Banco Constructor de La Plata (entidad encargada principalmente de la construcción, en la época de Roca, de los ferrocarriles y la modernización de puertos y ciudades) cayeron, bajando rápidamente de 235 a 160 puntos. La Argentina ingresó entonces en cesación de pagos por cuatro años. La crisis ocasionó la quiebra del Banco Nacional.
En el plano internacional, Argentina estaba mega endeudada con la banca Baring Brothers, la cual casi llega a la bancarrota pero un consorcio liderado por el Banco de Inglaterra rescató a la Baring y evitó lo que podría haber sido una catástrofe de la banca londinense.
En este contexto, se produce un auge de huelgas y manifestaciones obreras, el surgimiento del sindicalismo, y las primeras asociaciones políticas de los trabajadores. El 1º de Mayo de 1890 encontrara a la Plaza Lorea con un multitudinario acto obrero, internacionalista.

El “unicato” y la oposición

En 1886 asume Miguel Juárez Celman, concuñado de Roca, quien rápidamente impondrá el “unicato”: un presidencialismo extremo y centralizador que avasalla el federalismo, desplazando a Roca del liderazgo del Partido Autonomista Nacional (PAN). Un régimen político basado en la intervención provincial, la alianza por favoritismos -en especial con Córdoba de donde era oriundo- y una acumulación de poder que dejaba ver las más exactas características del PAN.
Entre 1889 y 1890, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle y Bernardo de Irigoyen se reúnen para armar una oposición al PAN. Surge así la Unión Cívica (UC), la cual proponía una organización partidaria clásica, incentivar a la participación política, contando con un discurso público ferviente. Pasa a formarse así una fuerza política heterogénea, que incluía a ex miembros del PAN, personalidades de la iglesia católica y personalidades a favor del Estado laico, políticos afines a Bernardo de Irigoyen y Alem, entre otros. Su objetivo era agitar a la opinión pública contra el gobierno para lograr reformular el sistema político oligárquico sin necesidad de participar electoralmente. La historiadora Paula Alonso menciona que “la UC fue organizada como una cortina de humo para la preparación de una revolución para derrocar al presidente”.

La Junta revolucionaria

En 1890 se conforma una “Junta revolucionaria” compuesta por Leandro Alem, el general Manuel Campos, Aristóbulo del Valle, Pedro Goyena, Hipólito Yrigoyen, Manuel Ocampo, entre los más destacados. Alem era el líder civil y Campos el líder militar. A partir del 26 de Julio se suceden 4 días de combate, los rebeldes aunque resultan vencidos militarmente lo considerarán una parcial victoria política.

La contienda

Previo al amanecer del 26 de julio, las tropas de ambos bandos toman posiciones. A las 4 de la mañana, Alem, al mando de un regimiento civil, tomó el estratégico Parque de Artillería; lugar en donde hoy se levantan los tribunales de Talcahuano a 900 metros de la Casa de Gobierno.
Simultáneamente, el Coronel Figueroa sublevó el 9no regimiento de Infantería. Del Valle e Yrigoyen hicieron lo mismo con los cadetes del colegio militar. Todas estas tropas se reunieron y marcharon hacia el Parque. También durante la misma madrugada, el Teniente de Navío Eduardo O Connor sublevó la mayor parte de la escuadra naval, ubicada en el puerto de la boca del Riachuelo, al sur de la Casa Rosada; extendiendo la contienda terrestre hacia la costa.
Las tropas leales se agruparon en el Retiro, en la zona noroeste de la ciudad, en donde existía un importante cuartel donde hoy se ubica la Plaza San Martín.
El presidente, el vicepresidente, el presidente del senado -Roca- y algunos ministros, también se encontraban allí. La Casa Rosada estaba completamente desprotegida. Como las tropas de la UC tenían la mayor parte del armamento, sólo lograron conseguir tres pequeños cañones de la Prefectura, armas propias de mano y las armas de los casi tres mil efectivos policiales leales.
Las batallas fueron apoyadas estratégicamente por los cantones. Estos eran puestos de ataque en las terrazas de las casas ubicadas en esquinas. En el caso de los cantones de la Junta, también le sumaban barricadas hechas con los adoquines de las calles. Se estima que a lo largo y a lo ancho de la ciudad había 50 cantones distribuidos en cien cuadras, siendo el más influyente el ubicado en el Palacio Miró, ya que era una enorme mansión justo frente a Plaza Lavalle.
Luego de cuatro días de batallas por río y tierra, el martes 29 de julio se firmó la capitulación en el Palacio Miró, estipulando las condiciones de la rendición y el proceso de desarme de la tropa. Pese a la rendición firmada por los líderes revolucionarios los cantones se negaron a desarmarse y continuaron luchando, algunos de ellos incluso hasta el día siguiente.

Las consecuencias

Las batallas del Parque no fueron ni una revolución ni un movimiento popular, sino un movimiento putchista con apoyo de sectores militares. Parte de los revolucionarios de la UC serán quienes con los años se encargarán de reprimir todas las luchas obreras que rodearán el centenario de la Revolución de Mayo.
Los revolucionarios no planteaban una salida que mejorara la situación de la vida de las mayorías populares, quienes en ese momento se encontraban en las peores condiciones, sólo se planteaba una rotación interburguesa del poder, mediante el modo armado.
Luego de la Revolución del Parque, la UC se dividió. Un sector siguió apoyando la radicalización política y otra se encargó de negociar con el nuevo gobierno. Es así que cuando renuncia Juárez Celman y asume Carlos Pellegrini, Roca vuelve al poder siendo nombrado Ministro del Interior.
Mitre se situó en una posición negociadora. Pellegrini nombró a algunos mitristas en el gabinete en un claro gesto conciliador con la oposición. Sin embargo, para el otro sector de la Junta, los resultados no fueron satisfactorios. Del Valle empezó a considerar que la UC debía consolidarse seriamente como un partido político capaz de enfrentar al PAN. Alem profundizaba la caracterización y planteaba que la revolución no había llevado a la UC al gobierno, ni había terminado con el PAN, por lo que era un rotundo fracaso.
Queda así la UC dividida en dos sectores: la Unión Cívica Nacional, conocida como “acuerdista” y encabezada por Mitre, y la Unión Cívica Radical, encabezada por Leandro N. Alem. Esta división se disolverá, como era de esperarse, con la llegada de la UCR al poder de la mano del sobrino de Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen; conocido como el “revolucionario del Parque” que frente a las primeras repercusiones de la Revolución rusa, solo tuvo para los obreros y obreras hambre, represión y muerte.

Nadia Czmuch

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