sábado, 10 de octubre de 2009

Camilo por poco no viene en el Granma


La incorporación de Camilo al grupo expedicionario en México no fue fácil. No había sido enviado por el Movimiento 26 de Julio, como la mayoría de los que vendrían en el Granma. Su único aval era la cicatriz en la pierna que resultó de la herida de bala en la manifestación contra la dictadura batistiana y una extraordinaria disposición de luchar por Cuba.
El viernes 21 de septiembre de 1956, Camilo Cienfuegos Gorriarán llega a México procedente de Estados Unidos y comienza la búsqueda para contactar a Reinaldo Benítez con el propósito de incorporarse a la expedición del Movimiento 26 de Julio.
A Benítez lo conocía de La Habana, cuando era empleado de la tienda El Encanto, mientras Camilo lo era en la tienda El Arte y ambos coincidían para almorzar en un local, como especie de fonda, situado en la calle Neptuno.
Benítez fue a ver a Fidel y le plantea la petición de Camilo. Pero Fidel de inicio se niega a que ingrese, alegando que todo está listo y solo falta arrancar. No se desilusiona Benítez y fue a ver entonces a Raúl Castro, a quien insiste, pero este también se niega a aceptar a un nuevo combatiente.
Pese a lo reiterado de la negativa de su incorporación, Camilo continúa insistiendo y Benítez vuelve a hablar con Fidel, hasta que por fin es aceptado.
En verdad, Fidel dejó transcurrir algún tiempo para informarse en detalle sobre la procedencia de aquel joven emigrado y conocer sus propósitos. Así, en días anteriores trató de indagar con Pablo Díaz, pero sin resultado. Encomendó también a René Rodríguez vigilar sus pasos y esforzarse por conocer sus intenciones. Pero resulta que René conocía bien desde La Habana la actitud decidida de Camilo de enfrentamiento a la dictadura, lo que rápidamente informó a Fidel.
Así, fue uno de los últimos compañeros en ser aceptados para venir en la expedición del Granma.

Medicamentos


El presupuesto familiar destina gran parte de sus recursos a bienes imprescindibles. Se trata de productos que no se pueden sustituir sin afectar la calidad de vida, o hasta la propia subsistencia. El análisis de esos mercados, así como también la intervención de políticas estatales en su (des)regulación, resulta fundamental. Más aún cuando el debate sobre la pobreza y la distribución del ingreso ha empezado a ocupar un lugar relevante en el espacio público. Por ese motivo la soberanía alimentaria, que implica acceso a los alimentos por precio, calidad y variedad para la población, es un factor estratégico en relación a la cohesión social. En esa cuestión son indispensables la aplicación de derechos de exportación a los principales cultivos, la exigencia de priorizar el abastecimiento interno y la necesaria –hoy deficiente– política oficial de administración de precios en los diferentes eslabones de la cadena de valor. Además de los alimentos, los medicamentos también integran la canasta de bienes básicos de los hogares. Este sector también requiere de políticas públicas consistentes para cuidar el presupuesto de los más vulnerables. Del mismo modo que la intervención estatal en el sector del campo privilegiado enfrenta resistencia del poder emergente de la trama multinacional sojera, en la elaboración de productos medicinales los intereses involucrados son tan o más millonarios que los del negocio del poroto. En uno y en otro, el mercado librado a su fuerza concentradora del capital provoca profundas alteraciones sociales consolidando una matriz distributiva inequitativa. Por ese motivo, en el caso específico de los medicamentos, su consideración como un bien social y no como uno mercantil es una aproximación inicial para involucrar una política pública de salud y que, a la vez, sirva para mejorar el reparto de la riqueza.
El mercado de los medicamentos demanda un abordaje particular para entenderlo desde la mirada de la economía. El de medicamentos es difícil de comparar con otros mercados. Se trata de una actividad diferente por varios factores:
- La cantidad de actores involucrados desde la producción hasta el consumo.
- El elevado ritmo de innovación de la industria que se asemeja a la del sector informático.
- La variedad y comercialización que se parece a la industria de alimentos.
- La suma de intermediarios y de fuentes de financiación pública y privada.
- El volumen de facturación –poder y lobby– equivalente a la industria bélica.
Esta complejidad se desarrolla en un mercado de “competencia imperfecta”, que significa que no existe un equilibrio óptimo de asignación de recursos y maximización del bienestar como publicitan los portavoces de la ortodoxia, y que, en realidad, en muy pocos existe.
Una descripción tradicional de este particular mercado es que, en general, quien consume (el paciente) no elige, quien elige (el médico) no paga y quien paga (parcialmente) es un tercero (obra social, prepaga, Estado). Como consecuencia de ello existen intereses contrapuestos ya que:
- Quien paga tendrá como objetivo minimizar sus costos (por ejemplo, la asfixia financiera puede derivar en la compra de medicamentos falsos).
- Quien consume querrá lo mejor para sí sin tener a su alcance el conocimiento acerca de la calidad, seguridad, eficacia, valor monetario y propiedades específicas de los medicamentos que va a adquirir.
- Quien decide se ve influenciado por la oferta (laboratorios) que, además de tener características concentradas, tratará de inducir a un mayor consumo.
En este difícil esquema, el Estado debe asumir una tarea fundamental de regulación, con todo lo que eso significa en desafío político ante un poder económico nacional y extranjero de envergadura. Los laboratorios, por la propia naturaleza del producto y del proceso de innovación, van construyendo condiciones monopólicas en búsqueda de continuas rentas diferenciales. La asimetría de la información, la heterogeneidad de los productos y la relativa escasez de vendedores reducen el grado de competencia efectiva del mercado de medicamentos. Las inversiones iniciales en Investigación & Desarrollo –así como las destinadas a marketing y propaganda– implican que necesariamente los costos promedios de producción sólo se reducen cuando se haya producido y vendido grandes cantidades de ese medicamento. No sólo es un mercado con características particulares en relación a otras actividades productivas, sino también para evaluar cómo se conforman los monopolios y oligopolios. En el mercado de medicamentos existen monopolios pese a la importante fragmentación en su distribución del negocio. Existe un número considerable de jugadores, pero cada uno de ellos ejerce una posición dominante a través del elevado grado de concentración de la oferta a nivel de grupos terapéuticos (medicamento para determinada enfermedad).
En una ilustrativa investigación realizada por el ex ministro de Salud Ginés González García, cuando coordinaba la Fundación Isalud en la década pasada, se explica que “la fragmentación global es ficticia pues dejaron de existir los remedios universales. Los medicamentos actuales tienen gran selectividad, por lo que los monopolios u oligopolios existen por grupo terapéutico”. En ese estudio se señala que “la fuerte concentración por grupos terapéuticos constituye el verdadero mercado, y tomadas por enfermedades y su tratamiento específico existen muy pocas empresas competidoras”. Concluye que “es común que un solo laboratorio posea más de la mitad de ese mercado específico”. Según un informe del investigador Federico Tobar, incluido en una producción periodística publicada en el suplemento económico Cash de este diario (26 de julio de 2009), el 47,1 por ciento de las drogas que se venden en el mercado tienen un único oferente y el 88 por ciento tiene menos de seis, lo que facilita la cartelización.
En esa estructura de mercado, los precios de los medicamentos han registrado un sostenido crecimiento. Este comportamiento tiene una raíz estructural, que se reconoce en que el gasto en medicamentos tiende a crecer en términos absolutos en la mayoría de los países. A la vez, en una estrategia de los laboratorios que introducen permanentemente nuevos productos, que en general son colocados a precios superiores a los que se encuentran en el mercado. Ese aumento en los precios también se origina en la debilidad en el control del Estado. En la década pasada, las políticas de desregulación de la economía se tradujeron en la eliminación del régimen de control de precios y su consiguiente liberación. Así se quebró la tradición de precios controlados de diversas maneras: máximos, regulados o concertados. La intervención del sector público en esa materia requiere de voluntad política. En forma inmediata y sencilla, sin necesidad de estudiar la cadena de formación de precios –tarea que igualmente debería concretarse–, Tobar propone la fijación de precios máximos de venta a partir de una comparación con los valores de otros países, como hacen en Colombia, Brasil y Europa. De esa forma quedaría en evidencia que en Argentina se paga más por los mismos medicamentos en relación con otros países de la región.
El mercado de medicamentos es complejo, de lobbies poderosos y muy sensible para el presupuesto de los sectores más vulnerables. Los gobiernos se enfrentan a situaciones que los superan, como se comprueba en los experimentos de laboratorios con poblaciones de algunos países de Africa, la difícil batalla que encaró el Brasil de Lula por las patentes de los medicamentos para atender enfermos con HIV, o las presiones que padece la administración Obama ante su propuesta de reformar el sistema de salud estadounidense. Sin embargo, se trata de un mercado fundamental para incluirlo en el debate cuando se trata la distribución del ingreso, la intervención del Estado y la actuación del poder económico.

Alfredo Zaiat

ACTO DE CIERRE DE CAMPAÑA DE LA ASAMBLEA POPULAR EN BUENOS AIRES.



Gran ACTO
de CIERRE DE CAMPAÑA
de la ASAMBLEA POPULAR
en Buenos Aires

Sábado 10 de octubre a partir de las 20 y 30 hrs.
en la sede de ATE Capital, Carlos Calvo 1378.

Con la presencia de la fórmula presidencial
Raúl Rodríguez y Delia Villalba.

El candidato a senador Helios Sarthou.

Primer candidato a diputado del Movimiento 26 de Marzo
Eduardo Rubio.
y demás compañeros a confirmar.

Estarán presentes Jorge Guichón y María Elena Melo.

Cantina económica
(choripan, empanadas, y el tradicional Postre Chajá)

Entrada libre y gratuita

viernes, 9 de octubre de 2009

Las tres dimensiones del conflicto en la empresa Kraft Foods


El conflicto en esta multinacional se atribuye a la voracidad empresaria sin límites por un lado y a la intransigencia de la representación gremial interna por el otro. Sin embargo es posible un abordaje mucho más complejo de esta confrontación.
La filial argentina forma parte de la corporación alimenticia más importante de los EE.UU. y es segunda a nivel mundial después de la Nestlé, con 159 plantas en todo el mundo, varias de ellas en 18 países de América Latina. Comenzó a instalarse en el país a principios de la década de los '90, con una política de adquisición y fusión de firmas y llegó a consolidarse como Kraft Foods en el año 2000, desnacionalización de Terrabussi mediante.
Ahora se conoce que esta corporación definió a mediados de los años '90 un programa de integración y ajuste de sus estructuras productivas y de distribución en sus filiales de América Latina. Programa definido no en función de las necesidades de los mercados nacionales o incluso regionales sino según las necesidades y objetivos de su casa matriz, que como toda transnacional elabora sus directivas en base a resultados globales y su balance consolidado. No es de extrañar que en el país la implementación del plan se haya demorado ya que la rama alimenticia fue de las más beneficiadas durante el ciclo expansivo 2003/2008, y de las menos golpeadas por contracción actual.
La crisis actual favorece ponerlo en práctica ahora. Lo hemos explicado ya desde esta misma columna, el capital siempre sale de sus crisis de sobreproducción sobre la base de mayor productividad. Pero no se trata de una mayor productividad del capital por nuevas inversiones, sino por mayor productividad social. Esto es, del trabajo.
Las corporaciones internacionales tienden a homogenizar las condiciones de productividad en todas sus plantas y esto es independiente de las condiciones macroeconómicas en cada país: capacidad adquisitiva de los salarios, devaluaciones competitivas, rebajas arancelarias para la importación de insumos o excenciones impositivas para bienes de capital. Por el contrario se trata de equiparar las condiciones de laborales. Entiéndase mayores niveles de explotación por pérdida de puestos, extensión de la jornada y aumento de ritmos de trabajo.

Uso capitalista de la crisis

Pero hay también otro componente, que comúnmente llamamos "uso capitalista de la crisis". Se refiere al aprovechamiento que hacen las empresas de determinadas circunstancias para provocar un ajuste en las relaciones capital-trabajo a nivel de los núcleos productivos. Allí donde las relaciones que emergen del régimen de producción no están mediadas por las instituciones del Estado ni por las cúpulas sindicales: el lugar o puesto de trabajo, donde nace y se hace fuerte la organización de los trabajadores.
Así es posible comprender porqué este conflicto iniciado por un justo y relativamente menor reclamo, como lo fue el de mejorar las condiciones de salubridad para mejor protegerse de la pandemia de gripe A en la planta, concluye con 156 despedidos y el desconocimiento de los fueros gremiales por la empresa.
Lo que intentó ocultar la denuncia por privatización ilegítima de la libertad contra los trabajadores es que la empresa, para homogeneizar los niveles de productividad en la planta de General Pacheco -la más importante fuera de los EE.UU.- necesita destruir la organización obrera para así poder imponer el sistema de trabajo americano: turnos de 12 horas con menores tiempos de descanso y para refigerios y mayores ritmos de producción, eliminando como contrapartida el turno noche. Equiparando así esta planta con las dos instaladas en la provincia de San Luis y las de Colombia, Perú y otros países de la región.
El Taller de Estudios Laborales (TEL), institución dedicada a la capacitación y el estudio de la organización en los lugares de trabajo, cuyo prestigio trasciende las fronteras nacionales, ha enviado una nota formal a la empresa denunciándola "por los despidos y por la pretensión de destruir la organización sindical" y concluye: "nos estamos enterando que esta conducta de Kraft Foods Argentina es replicada de los demás países de América latina donde la empresa tiene filiales, por lo que nos solidarizamos con esos trabajadores y exigimos para ellos también el fin de las persecuciones, el respeto de la ley y de sus derechos laborales y humanos".
Por su parte la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) calificó la decisión empresaria como "absolutamente injustificada, despojada de toda responsabilidad social, respeto por la ley vigente y su autoridad de aplicación, y denigrante para los trabajadores por avasallar sus derechos, intentando instalar el miedo y la prepotencia como herramientas válidas en la búsqueda de maximizar sus ganancias".
Es la única expresión sindical de las direcciones tradicionales que merece rescatarse, porque el Sindicato de la Alimentación y la propia CGT se han comportado, una vez más, como aliados objetivos de la multinacional, no como representantes de los trabajadores

Impotencia estatal

Que la brutal represión en la Panamericana haya sido promovida por el jefe de gabinete cuando la Presidenta de la Nación se reunía con empresarios en los EE.UU.; que la Embajada de ese país interviniera en el conflicto llamando a la defensa del derecho y los intereses de la propiedad privada; que sorpresivamente haya llegado al país, por sólo 48 horas y sin que nadie sepa a qué vino, el subsecretario de Comercio americano no son otra cosa que muestras de un país dependiente bajo presión del imperio. Y que tocar la campanilla en Wall Street no es gratuito. Precisamente el Wall Street Journal comentaba en su edición del 29 de septiembre pasado: "El gobierno (argentino) no quiere comprar una muerte y esto impide resolver la protesta".
Que todas las cámaras empresarias encabezadas por la UIA, la Copal, AEA y el centro ideológico que es IDEA, cerraran filas en torno a Kraft Foods es una muestra de cómo están cercando al Estado y de cómo se preparan. Porque lo que están apoyando es el desconocimiento de los numerosos llamados a la conciliación obligatoria que hizo el Ministerio de Trabajo; la violación de las leyes laborales del país que se expresan en los despidos sin causa y el desconocimiento de los fueros gremiales, el incumplimiento de varios de los puntos del acta acuerdo firmada por la representación patronal y los funcionarios del gobierno por el que debían reincorporar a los trabajadores y dejar ingresar a planta a los delegados elegidos democráticamente. No les preocupa el cumplimiento de las leyes ni de los convenios colectivos, les importa sí controlar y destruir la organización obrera en los lugares de trabajo.
En tanto el Estado y el gobierno se muestran prácticamente impotentes frente a la "intransigencia de la empresa". El Ministerio de Trabajo pareciera haber perdido su capacidad de mediar en los conflictos y hacer cumplir las leyes laborales. Al cierre de este artículo la justicia ordenaba la reincorporación del delegado Bogado y por ¡primera vez! los secretarios generales de la CGT y del Sindicato de la Alimentación se reunían con miembros de la comisión interna. La empresa... como si estuviera en un país bananero.
Mientras, el conflicto ha puesto al proletariado industrial en la calle y en el centro de las discusiones. Tal vez resulte una bisagra en la política del gobierno, tal vez también lo sea para el estado de ánimo y la organización de los trabajadores.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

Presidió Raúl inauguración del Mausoleo del Frente de Las Villas


Ofrendas florales a nombre del Jefe de la Revolución, Fidel Castro; de Raúl y del pueblo de Cuba

Freddy Pérez Cabrera

SANTA CLARA.— Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tuvo lugar en esta ciudad la ceremonia familiar con honores militares de inhumación en el Mausoleo del Frente de Las Villas de los combatientes caídos durante la guerra de liberación o fallecidos después del Triunfo de la Revolución.
Al acto celebrado en áreas del Complejo Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara, al cual se integra ahora el Mausoleo, asistieron también el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura; otros miembros del Buró Político, jefes principales de las FAR y del MININT, dirigentes del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masas y sociales de la provincia, así como una representación de combatientes del Frente Guerrillero y familiares de los inhumados.
Ofrendas florales a nombre del Jefe de la Revolución, Fidel Castro; de Raúl y del pueblo de Cuba, antecedieron al traslado de los osarios hasta sus respectivos nichos, tras lo cual se produjo la ceremonia de inhumación, momento acompañado por las notas de nuestro Himno Nacional y 21 salvas de artillería disparadas en su honor.
A continuación se procedió a prender la llama eterna situada en lo alto del recinto, acto realizado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, segundo jefe de la Columna 8 Ciro Redondo, quien estuvo acompañado por Raúl y Faure Chomón, máximo dirigente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.
El primer secretario del Partido en Villa Clara, Julio Lima Corzo, realizó el pase de lista de los 37 combatientes de la Columna 8 Ciro Redondo, los 20 del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y los 12 del Movimiento 26 de Julio, cuyos restos descansarán para siempre en este lugar sagrado de la Patria. Durante el pase de lista, Lima Corzo significó los grados alcanzados por los combatientes durante la gesta libertadora y los de aquellos que luego del triunfo de la Revolución continuaron en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Al final se dejó escuchar la canción de Carlos Puebla Hasta siempre Comandante, para recordar la querida presencia del Che en Santa Clara, acrecentada a partir de 1997 con la llegada de lo que Fidel llamó el Destacamento de Refuerzo, al cual se suman ahora estos 69 miembros del Frente de Las Villas.
Al concluir la ceremonia, el General de Ejército Raúl Castro, acompañado por los miembros del Buró Político y demás dirigentes de la Revolución presentes en la actividad, saludaron a los familiares de los héroes.

Un hecho que profundizó la amistad


...un día de derrota, uno de los tantos días de derrota que tuvimos que afrontar. Nos habían sorprendido; en la huida yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos en un grupo disperso. Fidel había salido con otro grupo. Quedamos unos 10 o 12. Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento.
Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo —viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento— compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad.

(Palabras pronunciadas por el comandante Ernesto Che Guevara, Ministro de Industria, en el acto homenaje a Camilo Cienfuegos).

jueves, 8 de octubre de 2009

Kraft: un aprendizaje obrero y popular


El prefijo latino “ex” connota casi siempre una pérdida: exiliado es el que ha sido sacado de la tierra; exonerado, quien fue separado de una función; eximido, el que ha sido liberado de una carga, y así. Pero además, cuando la partícula “ex” se antepone a un adjetivo o sustantivo, entonces denota un cambio en la condición, una mudanza de la realidad: ex ministro, ex cónyuge, ex deportista...
En las crónicas periodísticas sobre los despidos, las suspensiones y la represión policial en una de las tres plantas de Kraft Foods Argentina, abundan los “ex”. La empresa se llama Kraft, pero para los trabajadores, sus familias y el público en general, es la ex Terrabusi. “Desde que estalló la crisis -leemos en un diario económico- la empresa contrata los servicios de la consultora del ex YPF Fabián Falco (...) Luis Cagliari -dice en otro pasaje- es un ex Renault que vivió tomas de planta en los 90...”
Así, el lenguaje va registrando, casi inadvertidamente, las pérdidas, las ventas y enajenaciones que se han ido sucediendo en el país, al ritmo de los movimientos del capital.
Sin embargo, en el universo de las marcas, los desplazamientos permanecen ocultos, ya que es preciso que la mercancía siga fascinando y seduciendo a sus reales o potenciales consumidores. Los cronistas no escriben nunca “Fulano de tal, ex Tita y Rodhesia”. O “el gerente general, ex Bazooka y Palito de la Selva”. No. El candor de los nombres, su aire infantil, es mantenido al margen de la historia.
“No se metan con las marcas”, nos susurra amenazante un gerente de Marketing. Claro, porque las marcas son impolutas. Las marcas no tienen marca. Son parte de un mundo ilusorio, creado tan sólo para producir ganancias.

Automóviles, galletitas, dictaduras

La planta de Kraft en Pacheco, provincia de Buenos Aires, es vecina a la planta principal de Ford. Todos saben que una cosa es fabricar galletitas y otra muy distinta fabricar automóviles. Sin embargo, tanto Kraft como Ford utilizan los sistemas de organización racional del trabajo (así les dicen) creados por Frederick Taylor y Henry Ford, en los albores del siglo pasado.
La línea de producción en serie, en donde cada obrero debe colocar un tornillo o hacer alguna operación sobre piezas iguales, que van desfilando ante sus ojos, es un rasgo de la gran industria que se ha mantenido hasta nuestros días, ya conviviendo con la digitalización y la robótica.
Chaplin y René Clair, sensibles artistas, supieron satirizar y mostrar en sus filmes la deshumanización que el taylorismo y el fordismo conllevan, al especializar hasta un punto de no retorno la tarea de los obreros, causándoles deformaciones y enfermedades típicas del puesto que ocupan en la cadena. Por eso, un componente inevitable y necesario de la lucha sindical es la pelea por reducir las horas y mejorar las condiciones de trabajo y salubridad en la fábrica.
En los ’70, luego de épicos estallidos como el Cordobazo, la lucha reivindicativa de los obreros industriales argentinos se fue haciendo progresivamente política, al plantear los trabajadores un reparto más justo de esa riqueza (y esa renta) que generan. La respuesta patronal al avance de la lucha obrera tuvo distintos nombres y estilos. Sin embargo, hubo un rasgo común: la violencia, el uso ilegal de las fuerzas y recursos del Estado y el avasallamiento sistemático de los convenios y conquistas.
En aquella época -recordó en una nota Pedro Troiani, ex delegado de Ford- “había mucho trabajo y mucha producción, y nosotros nos plantábamos a pelear por el aumento del ingreso de los trabajadores y peleábamos, por ejemplo, para controlar el tema del plomo que quedaba en la sangre. Hacíamos paros, huelgas”. Ford Pacheco, una planta de tres turnos y 5.000 obreros, tenía 200 delegados. Veinticinco de esos doscientos fueron secuestrados por grupos de tareas de la dictadura, con absoluta complicidad de la dirección de la empresa, en los días que siguieron al 24 de marzo de 1976. Permanecen desaparecidos.
Paradójicamente, el Falcon (halcón) producido en la Ford Pacheco fue el automóvil emblemático de la represión ilegal, mientras que del otro lado, como un delgado y firme gesto de resistencia, surgieron las aguerridas palomas de las Madres de Plaza de Mayo.
A 33 años de ese oscuro capítulo de nuestra historia, en la planta de Kraft Foods Argentina lindante con la de Ford Motor, en Pacheco, fuerzas de la infantería y la policía montada bonaerense, de la Policía Federal y la Gendarmería, desalojaron con violencia, el pasado 25 de septiembre, a cientos de trabajadores que habían ocupado las instalaciones, en protesta por los despidos y suspensiones masivas, y por la expulsión de sus delegados gremiales.
El conflicto comenzó cuando la empresa cerró la guardería infantil con la excusa de la epidemia de gripe A, y se negó a conceder asueto a las madres que debían quedarse en sus casas a cuidar a sus niños. Sin embargo, la desproporción de la respuesta patronal -al despedir a toda la Comisión Interna- sugiere que hubo otras causas. Y que había (y hay) otros planes.
En todo caso lo grave, lo verdaderamente grave, es que una empresa multinacional, con la solícita cooperación del Gobierno nacional y del gobierno bonaerense, en un primer momento, así como de las otras instituciones del Estado, y ante el sonoro silencio de buena parte de la dirigencia política, viole las leyes y borre las conquistas que más de un siglo de luchas obreras, en el país y en el mundo, nos han legado.
Asistimos en septiembre de 2009 a un nuevo ensayo del terror, esta vez, aplicado a trabajadores del cinturón industrial de Buenos Aires. A la vez asistimos (justo es señalarlo) a un rápido alerta y a un amplio movimiento de resistencia, por parte de las organizaciones y movimientos populares.
El futuro continúa siendo incierto. Pero hacemos llegar, desde este modesto puesto de trabajo comunicativo, nuestra solidaridad a los trabajadores de Kraft y a todos aquellos que espontáneamente se han sumado a su lucha. Sería suicida pensar que esa lucha no es la nuestra.

Oscar Tafetani (APE)

Las lecciones de Kraft. Un régimen sin "contención"


La huelga de la ex Terrabusi tiene todavía un final abierto. Pero sus consecuencias sobre el conjunto del proceso político ya son concluyentes.
La lucha en General Pacheco mostró hasta qué punto está quebrada la capacidad de arbitraje del kirchnerismo. El gobierno no quiso, primero, llevar adelante los recursos de regimentación de las relaciones laborales establecidas por ley. Tomada dio por clausurada la conciliación obligatoria para que la patronal liquidara al activismo por la vía de los hechos. Pero la reacción solidaria a nivel nacional enfrentó el ataque de la empresa y obligó al gobierno y a todos sus alcahuetes (Moyano, Yasky) a operar un limitado cambio de frente. Esto le ha abierto un nuevo flanco de crisis política, que se irá profundizando, de un lado por los obstáculos que pondrá la patronal, del otro por la ampliación de las luchas, como ocurre con los trabajadores de la Salud en Tucumán.
La crisis del arbitraje estatal afecta a la burocracia de los sindicatos. El conflicto de Kraft desnudó a la CGT a y la CTA como sucursales del oficialismo. Los Moyano y Yasky corrieron detrás de los acontecimientos. En todos los casos para actuar como agentes del Ministerio de Trabajo en las maniobras contra los trabajadores.

Un régimen en la picota

El gobierno, en definitiva, es incapaz de actuar como una fuerza autónoma frente a las contradicciones que agudiza la crisis capitalista. Esta incapacidad se extiende a toda la oposición patronal, que acaba de protagonizar una farsa patética al no poder reunir a su propia tropa para derogar el tarifazo. Es que los opositores están por completo del lado de los pulpos de la energía y de su reclamo (como el del FMI) de ‘rebalancear’ las tarifas. El movimiento popular que siguió convencido las maniobras de estos opositores ha recibido una lección, que deberá ser aprovechada. Ahora que los parlamentarios fracasaron, es hora de un plan de lucha y de la acción directa.

Una conciencia superior

La escalada antiobrera en el conflicto de Kraft ha desarrollado una conciencia de lucha y de clase, que se ha extendido a capas no obreras. Se ha abierto, como consecuencia de ello, una nueva etapa en las masas. La clase media entrará en el tumulto, sacudida por la carestía y el derrumbe de los presupuestos sanitarios o educativos. El apoyo del movimiento estudiantil a Kraft, desde la Fuba hasta la Patagonia, es un anticipo. En estos mismos días, la ocupación del Nacional Buenos Aires puso al desnudo el carácter reaccionario de una rectora, que es dirigente del PSA, la chapa electoral de Solanas.
El gobierno acaba de entregar otro arbitraje –el que tiene sobre la caja del Estado– al Fondo Monetario Internacional. La auditoría de los usureros empuja a nuevos tarifazos, y a los ajustes en provincias y municipios.
La etapa que se abre refuerza las condiciones para desarrollar, en todos los planos, una alternativa política propia de los explotados.

Marcelo Ramal (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la apertura de la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo. / Autor: Presidencia de la Nación

miércoles, 7 de octubre de 2009

Terrabusi y la infancia


La crónica de los hechos en el conflicto actual, tapó uno de los reclamos en el período de la epidemia de gripe AHN1 y de las medidas promovidas por el Ministerio de Salud de la Nación, corroboradas por el de educación en la necesidad de suspender las actividades en lugares de concentración de niños/as y jóvenes.
La empresa no acató esta resolución de carácter sanitaria y es por eso que el día 3 de julio, los trabajadores/as realizaron el reclamo frente al edificio administrativo de la empresa. El incumplimiento de esta medida fue reconocida por la Vice-Ministra de Tra-bajo, Noemí Rial cuando en declaraciones referidas a la empresa dijo: “Lo empezó porque tenía que haber actuado en forma normal, como todas las empresas con la Gripe A.”, aunque no explicó, por qué tardaron más de 20 días en intervenir.
Es obvio que si se cerraba el jardín maternal, los adultos responsables deberían haberse hecho cargo de los niños/as y para este caso la mayoría son mujeres. Esta medida implicaba cierto reconocimiento de reducción horaria y/o licencia.
Sin embargo la empresa Kraft Food, niega el pedido porque para garantizar la cuota de plusvalía apela a descabezar la comisión interna aún llegando a la represión directa con la fuerza policial.
Cuando analizamos las relaciones laborales en la década de 1990, en nuestro es-tudio decíamos :
Dos lógicas se contraponen en las relaciones laborales: una es la de la empresa y otra la de los trabajadores. Aunque impera la filosofía de la concertación de las clases sociales, los conflictos son permanentes. A veces se hacen manifiestos y otras permane-cen latentes. La lucha principal en la Empresa en el período abordado fue por la cuota de plusvalía . Los empresarios amparados por el congelamiento salarial y la reforma laboral llevaron a cabo el “plan de ajuste”. Pero el hambre de los miembros de las fami-lias no podía esperar y es por eso que los trabajadores/as pelearon por la subsistencia, así como cuando el cuerpo no aguantaba dijeron “basta” frente a la intensidad de los ritmos de trabajo. De ahí las acciones encaradas por la mayoría de los trabajadores, para revertir esta situación, representados por la C.I.: hubo una pulseada, con algunos éxitos.
Para comprender la negativa de la empresa nos tenemos que remitir a las condi-ciones de trabajo de las mujeres en la sección envasamiento, que aquella no estaba dis-puesta a resignarlas.

Situación de la mujer

La sección envasamiento: un enclave femenino

A partir de una visita a la planta de la Empresa T., se tomó contacto con el contenido del traba-jo: la naturaleza de la tarea y la importancia estratégica del puesto. Esta información se comple-tó posteriormente con las entrevistas y la lectura de las respuestas del cuestionario, donde se pusieron de manifiesto: la carga global del trabajo y sus efectos en la salud, las relaciones de género y la necesidad del jardín maternal. Asimismo, se pudo observar directamente que las mujeres están concentradas en la sección Envasamiento.
Las tareas que se realizan en esta sección, según el Convenio Colectivo de Trabajo, tienen una retribución menor. Es así como se pueden registrar diferencias en las remuneraciones entre las secciones Elaboración y Envasamiento.
Las tareas de la sección envasamiento, según la descripción que figura en el convenio, consis-ten, por ejemplo, en “acondicionar mercadería en bandejas y/o rejillas”, “envasar en cajas, latas, cajones y/o bolsas”.

Entrevistas

En las entrevista mantenidas con las compañeras trabajadoras, la conversación se centró en la descripción de los puestos de trabajo , especialmente en la sección Envasamiento, donde se con-centran las mujeres, en la organización del trabajo, los ritmos y los turnos.
Una representante miembro de la Comisión Interna, la compañera a María Rosario , respondió a la convocatoria de esta investigación, lo que permitió obtener de manera directa información y resultados de experiencias sobre la situación laboral dentro de la empresa en general, y sobre la ubicación de la mujer en particular.
Las tareas principales de la sección Envasamiento son:
1 - el orden y cuidado de los productos;
2 - el envasamiento propiamente dicho;
3 - la carga de paquetes en cajas.
El tránsito de la descripción a las entrevistas con trabajadores/as contacto vivencial, permitió asimismo tomar contacto con los efectos de los ritmos del trabajo sobre las trabajadoras, los reclamos, su sentido y los logros obtenidos.
Las trabajadores/as son seres en situación y que cada aspecto analizado está relacionado con la totalidad, y algunos temas y problemas fueron los siguientes
¿Cuáles son los ritmos de trabajo en la sección Envasamiento?
Respuestas:
- Línea Express: 45 golpes por minuto. La Empresa N. aumentó el golpe al incorporar dos má-quinas nuevas. Antiguamente eran 30 golpes por minuto.
- Línea Club Social: 200 golpes por minuto.
- Línea Chocolate (Rodhesia, Tita, etc.): 120 golpes por minuto.
- Se cambiaron máquinas con mayor ritmo de trabajo, por ejemplo las de las líneas 4; 5; 16 y Club social. Estos ritmos fueron resistidos por medio de reclamos de la Comisión interna a la dirección de la empresa,.
¿Cuál es la diferencia con la sección Elaboración?
En la referencia al proceso de trabajo, se describen las tareas que se hacen en esta sección. En las entrevistas, tanto trabajadores como trabajadoras reconocieron que el preparado de la masa y el horneado tiene pausas y, por lo tanto, el modo de trabajo es más tranquilo.
¿Existe algún impedimento para que las mujeres se desempeñen en la sección Elaboración?
Las respuestas de los varones y mujeres entrevistados/as fueron negativas. Existe coincidencia en que algunas tareas son muy pesadas, como empujar bateas de 200 kg., pero se podría resolver esta cuestión con la utilización de una máquina autoelevadora.
¿Cuáles son las repercusiones en las trabajadoras?
“Salen cansadas, salen muertas, como dicen ellas: ‘estoy hecha bolsa, me duele la cintura la espalda, las piernas’...”, comenta María Rosario. Y agrega que no se implementa ningún tipo de ejercicio para aliviar estas molestias. Las operarias suelen tomar calmantes. El médico de la empresa, da un solo tipo de medicamento para todos los dolores.
“Todas las tareas son bastante sacrificadas”, continúa. Y puntualiza que hay dos que son las más sacrificadas: envasar y colocar.
“Las colocadoras tienen que levantar 5 ó 6 guías de galletitas en una mesa. La mesa trae 24 guías y cada trabajadora tiene que levantar el número indicado. Cada guía se coloca en la má-quina. Lo que cuesta es ‘aguantar el ritmo’: te dan puntadas en la espalda, parece que te van a clavar dos agujas, parece que te vas a desmayar. Algunas compañeras dicen ‘me caigo arriba de la mesa’ y ‘me caigo tirada’, cuando salimos a las dos de la tarde. Algunas se van a dormir, porque no aguantan, pero las que están más jodidas son las que tienen hijos, la casa, lavar la ropa, cocinar. Hay que llenar la máquina para que no vaya vacía. El ritmo hay que cumplirlo, no existen posibilidades de modificación”, acota María Rosario.
Esta vivencia corrobora a la de las operarias entrevistadas que trabajaron en la década del seten-ta y del ochenta, cuando tenían que llenar treinta latas de galletitas en una hora: “era terrible”.
Las entrevistadas hicieron referencia a las condiciones de trabajo en las cuales se desarrolla el proceso de trabajo: relaciones de producción, formas institucionales, modos de organización. Estas condiciones explican el impacto sobre los trabajadores/as de la carga de trabajo, las en-fermedades ligadas a los ritmos , los efectos en las secciones con altas temperaturas, la doble jornada laboral, los obstáculos para acceder a la categoría de operario calificado y la relación con sus compañeros.
Las trabajadoras de la Empresa T., son obligadas a realizar un esfuerzo de adaptación y de resis-tencia ante los factores de riesgo, para evitar daños. Su organismo está tan comprometido como sus dimensiones psíquicas y mentales.
Con respecto a la seguridad, se observa que en la planta estudiada no existe suficiente protec-ción para evitar accidentes. En estos últimos años hubo un muerto y varios operarios se acciden-taron, quedando afectadas sus manos. La empresa alega falta de presupuesto para revertir la situación. En esta cuestión, está también implicada la ART , pues no cumple con lo estipulado en el artículo 31 , donde se explicitan los derechos, deberes y prohibiciones que tienen las ART, los empleadores y los trabajadores.
Por otra parte, a partir de los relatos, se puede constatar que en la Empresa T. no se han incorpo-rado los aportes de la Ergonomía . El profesional de la Empresa T., al medicar a todos los traba-jadores por igual, no considera el modo de vida de cada uno de los afectados.
Otro aspecto que emerge de las entrevistas la otra jornada que realizan la mayoría de las muje-res, es decir la tarea doméstica, que no es remunerada. De ahí que subsiste un viejo problema de la mujer: la doble explotación, por ser trabajadora y por ser mujer.
¿Por qué las mujeres están concentradas en la sección Envasamiento?
“Se hace una gran concentración en la sección envasamiento por la practicidad de las mujeres, una vez que les enseñan la tarea, son muy rápidas, tienen mayor facilidad en las manos, y tam-bién el tema de las manos pequeñas, es más fácil”, responde María Rosario. Y agrega: “proba-ron con los hombres y dicen que son más torpes. Sin embargo, en el sector de las colocadoras, hay dos o tres compañeros colocadores y tienen la practicidad de las mujeres. Es todo cuestión de práctica. Me acuerdo que cuando nosotras entramos, no podíamos cortar ninguna guía, la apretábamos tanto que se hacían bolsa las galletitas”.
En cuanto al funcionamiento del jardín maternal, consideramos apropiado re-producir también lo recabado en el estudio mencionado:
“Cambió mucho lo del Jardín Maternal. Antiguamente funcionaba con cuidadoras sin tí-tulos. Había muchos reclamos porque los chicos estaban mal atendidos”, cuenta María Rosario.
La firma N. implementó otro sistema y tomó maestras jardineras. También hubo recla-mos a la dirección del jardín porque faltaba más atención personal a los niños. Ante esta situa-ción, la Empresa quiso cerrarlo, con argumentos basados en el ajuste, pero hubo una moviliza-ción muy grande para que continuara abierto y por mejor atención.
Por su parte, la firma K. F. lo tercerizó. La empresa que actualmente está a su cargo se llama D. Tienen maestras y talleres de pintura, huerta, deporte, etc.
La existencia del jardín maternal tiene su amparo en la legislación laboral y en particu-lar en el Convenio Colectivo de Trabajo, en su Art. 63 donde se establece que: “Los empleado-res que conforme a la legislación vigente se encuentren obligados a tener guardería en su esta-blecimiento, podrán sustituir con el pago a la trabajadora de una compensación monetaria, pre-via conformidad de esta última. Esta compensación está destinada a pagar el costo mensual de una guardería externa y el empleador podrá requerir a la beneficiaria la presentación del com-probante de pago de la misma. El importe de esta compensación será convenido entre el em-pleador y la trabajadora y le será abonado desde el día en que la misma se reincorpore a sus tareas luego de la licencia por maternidad y por el período estipulado legalmente. Se deja esta-blecido el carácter no remunerativo de la compensación monetaria fijada en este artículo”.
Podemos afirmar que el reclamo contra el cierre del Jardín Maternal constituyó un dere-cho adquirido en base a una necesidad. De ahí el espíritu de cuerpo para su defensa.
Esta actitud reafirma la importancia de dichos jardines para el desarrollo de la mujer .
La importancia de este jardín maternal en la actualidad es doble, dado que cuan-do analizamos este tema teniendo en cuenta la legislación laboral y educativa y su rela-ción con las políticas públicas, la desprotección que existe sobre esta franja etaria.
El clima de terror que denunció Ramón Bogado se basa en la circular interna: “Todo el personal de Kraft deberá conducirse con buen trato, respeto y cortesía ante sus compañeros y supervisores. No serán tolerados actos de violencia física o verbal, los cuales será castigados con la máxima severidad y de conformidad con la normativa vi-gente”. Según los trabajadores/as se redujeron los tiempos de descanso y comidas y cir-cula una versión sobre nuevas pautas de trabajo que pretenden implementar, corrobora lo señalado, sobre la cuota de plusvalía, que quieren garantizar.
La complicidad del sindicato con establishment es de vieja data y el Ministerio de Trabajo, según sus voceros no quiere que quede sentado un precedente de despidos de delegados, de ahí su ambigüedad ante el conflicto.

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

Fábricas militarizadas: de Rigolleau a Kraft-Terrabusi


Era la primavera de 1977, la dictadura militar había cumplido algo más de un año en el poder, pero la represión ya estaba consolidada y el genocidio sumaba víctimas sin solución de continuidad; que el proceso represivo se haya consolidado tan rápidamente se debía fundamentalmente al apoyo civil que recibieron los organismos de inteligencia de la dictadura de parte de los partidos del régimen, de los paramilitares de la derecha peronista (triple A), de las listas facilitadas por los empresarios para eliminar al activismo de las fábricas, etc.
Aunque muchos posteriormente declaraban “que no sabían”, el clima general de opresión estaba instalado y abarcaba sobre todo a los trabajadores. Las razzias policiales y militares se enfocaban fundamentalmente en el transporte público, en las barriadas populares, en las fábricas y en las universidades.
No había piquetes obreros que interrumpieran el tránsito, pero había retenes militares que impedían llegar al trabajo a horario, llamativamente muchos de esos piquetes militares se realizaban en las paradas de las puertas de fábrica sin importar la hora; “voy a marcar tarde” se desesperaban los trabajadores, “no hay problema está arreglado” respondían los represores a cargo de los operativos, la frase continuaba con un “nada de apurarse, hoy no hay descuentos”, lo que daba cuenta de la complicidad entre la patronal y los milicos para sistematizar el ejercicio represivo.
La revisión en el trasporte público, era cotidiana, revisaban los bolsos, las carteras y si había alguna sospecha demoraban al sospechado, procediendo a detenciones a granel. Podían ser a las 5 o 6 de la mañana o a las 11 o 12 de la noche, los tipos se tomaban todo el tiempo, requisaban el pasaje armando retenes en los lugares más insólitos. A veces, paraban los trenes entre estaciones y bajaban al pasaje completo en medio de la oscuridad, lo formaban contra las paredes de los vagones para someterlo a una minuciosa revisión que duraba hasta una hora o más.
En medio de este clima de terror los trabajadores de la sección moldería, en la fábrica Rigolleau, pararon por reclamos relacionados con modificaciones a los horarios de descanso, paso previo al quite de la insalubridad y la aplicación del turno de 8 horas.
Moldería no era una de las secciones más numerosas de la fábrica, pero estaba integrada por obreros calificados: matriceros, ajustadores, torneros, etc. y era calificada como una de las más combativas.
El paro se inició en el turno mañana y las repercusiones llegaron apenas pasado el medio día. La fábrica fue objeto de una ocupación ruidosa y trágica por fuerzas policiales y del ejército.
La entrada de la policía tuvo características grotescas; dos decenas de uniformados blandiendo itakas y armas de puño corrían por la playa de carga adyacente a la puerta de entrada gritando órdenes y puteando a los trabajadores que circunstancialmente se encontraban en el camino. Los patrulleros hacían ulular las sirenas mientras un cordón armado por uniformados y personas de civil rodeaban la planta haciendo ostensible el armamento pesado.
Uno de los oficiales se acerca a un obrero que maniobraba con un “sampi” -montacargas- y lo apunta ordenándole que se detenga, el conductor, un joven grandulón y de buen humor, parece marchitarse de golpe, levanta las manos, la expresión de su cara descompuesta por el miedo divierte a los represores que estallan en carcajadas –“seguí pibe, no pasa nada” dice el uniformado contagiando de risa al resto de esbirros que lo acompañan. El operativo “verdugueo” no hacia más que comenzar.
Minutos después, se estacionan dos Falcon verde oliva con los escudos del ejército argentino en la puerta y tres camiones cargados de tropas entran en el patio de carga despertando la curiosidad de los trabajadores del resto de las secciones que seguían con la producción. Los trabajadores de Revisación, Expedición, Automotores, Almacenes, miraban con curiosidad y espanto todo el operativo, mientras comentaban lo sucedido con el compañero del “sampi”.
Un oficial mayor cruzó la playa acompañado por el odiado jefe de personal hacia la sección moldería, lo acompañaban 7 soldados con armas largas y tres personas de civil desconocidas.
Los supervisores y capataces ordenaban a los trabajadores volver a sus puestos y continuar la producción, se llegó a escuchar “ahora van a aprender estos boludos”, la producción se reinició mientras los “Mercedes” verdes y su carga se calentaban al sol.
La zona de moldería fue cerrada con guardias armados y los efectivos policiales empezaron a recorrer las secciones. Miraban todo con curiosidad infantil, alguno hasta llegó a acercarse para preguntar sobre el funcionamiento de las máquinas y tomar alguna botella del “archa” quemándose la mano y largando una puteada, recibida con risas por parte de los obreros revisores, pequeño acto de resistencia: reírse del desgraciado represor.
Las cosas en moldería no iban bien, el oficial exigía levantar el paro “o van todos presos”, los obreros intentaban explicar la razón de su medida mientras veían a la cara a los soldados armados; “me importa un carajo” sostenía el oficial mayor “el derecho de huelga está suspendido, ustedes no saben o son boludos”.
Moldería paró sola, porque la fábrica había sido diezmada de su comisión interna en el mes de marzo del 76; días antes del golpe la patronal había echado cerca de trescientos trabajadores entre integrantes de la Comisión interna, delegados y miembros de la agrupación Naranja. “La naranja” de Rigolleau, que estaba integrada por compañeros del PRT, entre otros sectores de izquierda, había provocado una verdadera revolución cultural, social y sindical en Berazategui al ganarle el gremio del vidrio a la burocracia peronista.
La fábrica, pese al poco tiempo que fue dirigida por la agrupación Naranja, había ganado una fuerte tradición combativa en la zona y era referente del conjunto de conflictos que desató el “rodrigado” y las luchas por mejoras en condiciones laborales y salariales.
La empresa tenía el aval de la dictadura para modificar en corto tiempo gran parte de las conquistas obreras, extensión de turnos, modificación de francos, insalubridad, etc. La lucha por la recuperación de la plusvalía fue, desde siempre, una lucha regada con sangre obrera; la dictadura no era más que el experimento puesto en funcionamiento por el gran capital para que la sangre siguiera corriendo y las ganancias siguieran creciendo.
La militarización de Rigolleau duró apenas unos días, los compañeros de moldería fueron sacados de la fábrica en fila india, con los brazos cruzados sobre sus cabezas y subidos a camiones, posteriormente fueron liberados y algunos despedidos.
La actividad militar-policial dentro de la fábrica dejo sus huellas. Las verduguedas, los aprietes, las amenazas fueron resistidas calladamente por los trabajadores. La fábrica trasformada en cárcel se movía con códigos de resistencia clandestina, pequeñas fallas en la producción, boicot a los represores, charlas y puteadas a ocultas de la mirada policial. La represión dentro de la planta invalidaba cualquier conato organizativo. Ya se sabía de la desaparición de compañeros y del despido selectivo de otros por la simple sospecha de comulgar con las ideas de los anteriores miembros de la Comisión interna.
La patronal, los milicos y la policía le pusieron un cepo a la palabra: era causal de despido, y quién sabe de que más, el referir a la “antigua” comisión. La resistencia obrera, en esos días de militarización, tomaba así un carácter instintivo, casi individual, donde cada uno buscaba la forma de expresarse en contra de la represión en el lugar de trabajo sin poner en juego ni su empleo, ni su vida.
Quien podía afirmar que los compañeros de moldería en Rigolleau no tenían apoyo en su reclamo del resto de nosotros, como hoy se afirma desde “pagina12” sobre la falta de apoyo de los trabajadores de Kraft-Terrabusi, a los miembros de su Comisión Interna.
Hay que ser demasiado imbécil o tener la mente fatalmente colonizada por la teoría de los dos demonios para afirmar que el apoyo obrero a sus dirigentes sólo puede ser medido por el paro de la producción en una fábrica militarizada. Es como afirmar que los detenidos en campos de concentración aceptaban la autoridad de sus captores por que no se resistían o no publicaban solicitadas en su diario, denunciando sus pesares.
Cuando el “progresismo” habla de la clase trabajadora, hace notorio que no ha pasado por la puerta de una fábrica en su vida y que, lo que más cerca puede estar de la conciencia de los trabajadores es interpretando la publicidad de “don Carlos” el de la Afip.
La lucha en Kraft no pone en situación de igualdad a una Comisión interna con la embajada yanqui y la patronal kirchnerista; como la lucha de la sección moldería en Rigolleau, no ponía en situación de igualdad a una decena de trabajadores con la dictadura y la patronal. Los escribas de “página” deberían reflexionar sobre eso.
Finalmente a finales del ´77, en una calurosa mañana de diciembre, los militares volvieron con su mensaje a las puertas de la fábrica para evitar que nos contagiáramos de moldería e iniciáramos una resistencia masiva por nuestras reivindicaciones. Esta vez fueron los cadáveres de dos compañeros desconocidos, acribillados a balazos en el interior de un auto con las puertas abiertas, los significantes que nos decían que la lucha por la plusvalía la venía ganando la patronal.

Daniel Cadabón

Un guaraní en la Confederación de los Pueblos Libres


Andrés Guacurarí y Artigas, comandante aborigen en los albores de la lucha antimperialista

Memoria: poco se sabe de Andrés Guacurarí, defensor del proyecto federal encabezado por José Gervasio Artigas. Andresito, como se lo conoce popularmente, nació a fines del siglo XVIII en el territorio que hoy pertenece a la provincia de Misiones. De origen guaraní, fue Comandante General de las Misiones bajo el mando de Artigas. Dirigió al ejército aborigen contra el avance del imperio portugués y luchó por el establecimiento del federalismo contra el centralismo porteño. En la segunda década del siglo XIX fue derrotado y encarcelado en Brasil. Aunque su liberación años más tarde quedó registrada, Andresito desapareció luego sin dejar rastros. A continuación, parte de una historia desconocida y fragmentos de proclamas cargadas de contenido social.
Andrés Guacurarí nació en 1778 en la actual provincia de Misiones, Argentina. Con el tiempo, tomó contacto con José Gervasio Artigas. Algunas versiones sostienen que éste era su padre. Otras, que le permitió usar su apellido, como hiciera con otros jóvenes que se incorporaron a sus filas. Las distintas batallas libradas por el caudillo oriental foguearon a Andresito hasta llevarlo a ser designado Comandante General de las Misiones. Por orden del Directorio del Río de la Plata, Artigas fue enviado a cuidar las márgenes del Río Uruguay y asignó a Andresito la defensa de los hoy territorios de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba que conformaban la Confederación de los Pueblos Libres (Ver recuadro). La primera campaña de Andresito estuvo dirigida a recuperar el departamento de Candelaria, entonces en manos paraguayas. El Comandante organizó sus fuerzas desde Yapeyú (ubicado en la actual provincia de Corrientes) y el 14 de septiembre de 1815 concretó su objetivo. Fue durante esa campaña cuando emitió una de sus primeras proclamas: “He puesto mi ejército delante de los portugueses, sin recelo alguno en las brillantes armas auxiliadoras y libertadoras sólo con el fin de dejar a los Pueblos en el pleno goce de sus derechos, esto es, para que cada Pueblo se gobierne por sí, sin que ningún otro español, portugués o cualquier otra Provincia se atreva a gobernarlo”. Un año más tarde llevó adelante la Campaña de la Contra Invasión de Artigas y la del Río Uruguay contra la penetración portuguesa del brigadier Francisco das Chagas Santos. En 1818, por orden de Artigas, Andresito marchó sobre Corrientes para restablecer el gobierno federal.

Artigas y la lucha federal

Desde el siglo XVI los portugueses llevaron adelante una sangrienta guerra para apropiarse de los territorios de la Banda Oriental desde el Río Uruguay hasta el Río Paraná. El plan era dirigirse desde allí al Sur sobre el Puesto del Río de la Plata. El surgimiento de Artigas al frente de su Ejército Guaraní Misionero con sus ideas federales opuestas al centralismo de Buenos Aires llevó al Directorio porteño a privilegiar alianzas con los portugueses y hacer que éstos se enfrentaran con Artigas. El caudillo oriental fue enviado a proteger los territorios actuales del Nordeste argentino. Con un fino análisis del cuadro político, Artigas ordenó a Andresito que se instalara en Santo Tomé (Corrientes) para controlar el Río Uruguay y evitar el asentamiento de los portugueses en la Banda Occidental. Es así que Artigas planeó la invasión a los territorios en manos europeas y venció, gracias a la campaña liderada por Andresito, en Rincón de la Cruz el 16 de enero de 1816. Luego de ese triunfo, Andresito emitió su exhorto a los Pueblos Guaraníes logrando el pase a las filas federales de numerosos contingentes. Al iniciar la recuperación militar de las Misiones Orientales, Andresito lanzó la célebre proclama a todos los naturales del otro lado del río Uruguay: “Andrés Guacurarí y Artigas, ciudadano de Blandengues, Comandante General de la Provincia de Misiones, por Supremo Gobierno de la Libertad, a todos los naturales de la Banda Oriental. Siendo constante que por un favor del cielo he sido llamado al mando de las Misiones, como para el efecto, he tenido la dicha de quitar los pueblos gobernados por Buenos Aires, y rescatar los otros que se hallaban en el año anterior bajo el yugo del Paraguay, colmándome el Dios de los ejércitos de todos aquellos beneficios que son necesarios para la empeñosa empresa de rebatir todo enemigo de la justa causa que defiendo.” “Por tanto, atendiendo e inteligiendo que las mismas o aún mayores razones concurren en mí para libertad de los Siete Pueblos de esta banda del tiránico dominio de los portugueses, bajo el cual han estado 15 años los infelices Indios gimiendo la dura esclavitud. He puesto mi Ejército delante de los portugueses, sin recelo alguno, fundado en primer lugar en que Dios favorecerá mis sanos pensamientos, y en las brillantes armas auxiliadoras y libertadoras, sólo con el fin de dejar a los Pueblos en el pleno goce de sus derechos, esto es para que cada pueblo se gobierne por sí mismo, sin que ningún otro Español, Portugués o cualquiera de otra provincia se atreva a gobernar, pues habrán experimentado los Pueblos los grandes atrasos, miserias y males en los gobiernos del Español y Portugués.” “Ahora pues, amados hermanos míos, abrid los ojos y ved que se os acerca y alumbra ya la hermosa luz de la Libertad, sacudid ese yugo que oprimía a nuestros Pueblos, descansad en el seno de mis armas, seguros de mi protección, sin que ningún enemigo pueda entorpecer vuestra suspirada libertad, yo vengo a ampararos, vengo a buscaros porque sois mis semejantes y hermanos, vengo a romper las cadenas de la tiranía, vengo por fin a que logréis vuestros trabajos, y a daros lo que los portugueses os han quitado en el año 1801 por causa de las intrigas españolas; no tengáis recelo en cosa alguna, si temed las fatales resultas que puedan originarse de vuestra dureza y obstinación, acordaos de aquel famoso pasaje de la Sagrada Escritura, en la que se dice que Moisés y Aarón libertaron al pueblo de Israel de la tiranía del Faraón; así yo, siguiendo este apreciable ejemplo, he tomado mis medidas para el mismo fin, de las cuales una es la de dar comisión al Capitán Miguel Antonio Curaeté, para que como representante mío, corra los mencionados pueblos haciéndoles entender mis ideas y la sagrada causa que defendemos, y para lo que estoy pronto con todas mis tropas, a derramar las últimas gotas de sangre si se ofrece, como también de juntar todos los naturales para que los portugueses no los arreen para adentro, debiendo reunirse con él todos los que penetrados de la dulce voz de la Libertad que os llama, quieran seguir el Pabellón de la Patria: él se entenderá conmigo.” “Compaisanos míos, levantad el sagrado grito de la Libertad, destruid la tiranía, y gustad del deleitable néctar que os ofrezco con las venas del corazón que lo traigo deshecho por vuestro amor”. Centenares de guaraníes se sumaron a las filas libertarias del comandante Andresito. Luego de la proclama, se estima que unos 2.500 hombres con poco armamento de pólvora y muchos sin instrucción militar suficiente, cruzaron el Río Uruguay y, al son de su ancestral música, sitiaron San Borja (Brasil) el 21 de septiembre de 1816.

Corrientes: tierra guaraní

En 1816, Juan Bautista Méndez, correntino y artiguista, fue elegido democráticamente gobernador de Corrientes. Para la elite correntina era insostenible ser gobernada por un representante de filiación artiguista. Más aún teniendo en cuenta lo que implicaba el Federalismo de Artigas: según el mandato indio de 1814, la tierra era de quien la trabajaba, el control del comercio interior y exterior estaba en manos de los Pueblos Libres y se establecía limitación al poder político de los militares. En su paso hacia la capital correntina para restablecer el gobierno federal (1818), Andresito liberó a indios, gauchos, negros, mestizos, jóvenes y niños esclavos; entregó la tierra a los que querían trabajarla y sumó a sus tropas a quienes quisieron acompañarlo. Los guaraníes, conocedores de la guerra de montoneras y de movimientos, desorientaron a los golpistas y los confundieron. Les hicieron gastar todas sus municiones, haciéndoles creer que se habían retirado de la zona. Al otro día derrotaron a los de la Capital en la Batalla de las Saladas (originalmente San Antonio de las Lagunas Saladas) y Andresito ordenó la rendición a los cuadros sobrevivientes. La entrada a la ciudad fue en perfecto orden. El Comandante Andrés Guacuararí y Artigas ordenó a sus soldados, entre los que había artistas, realizar la obra La Tentación de San Ignacio aprendida en las Misiones Jesuíticas. Entre los guaraníes había excelentes músicos y artistas que luego fueron requeridos en las grandes ciudades. La obra fue representada durante cuatro días en la Plaza Mayor. Al quinto día la ciudad despertó con redobles de tambores que llamaban a reunión. Todos los varones que no concurrieron al teatro, fueron obligados a arrancar los yuyos de la Plaza Mayor con sus manos. Según las memorias de la época, lo hicieron bajo un sol ardiente mientras que sus esposas desesperadas suplicaban piedad al Comandante. Andresito ordenó a las señoras bailar con sus soldados hasta que sus maridos terminaran de limpiar la Plaza. Pero no fue esa la única enseñanza contra la discriminación: a todas las familias que tenían en su poder niños indios esclavos, que habían sido robados, les retiró sus propios hijos y los retuvo durante aproximadamente siete días. Ante el llanto continuo de sus madres y el pedido de su propia compañera, Melchora Caburú, se los devolvió sanos, limpios y bien alimentados. Luego reunió a las madres y les dijo: “Esto les hice para que sepan que las madres indias también tienen corazón”.

Contra el centralismo porteño

Durante 1818 y 1819, las tropas de José Gervasio Artigas consiguieron importantes victorias sobre las del Directorio consolidando la hegemonía Federal en Santa Fe y Corrientes. El 26 de abril de 1819, entre 1.500 y dos mil guaraníes cruzaron el Río Uruguay y tres días después, con Andresito a la cabeza, tomaron San Nicolás ante la sorpresa del enemigo, que huyó derrotado. Durante el combate de San Nicolás, Andresito le escribió al gobernador de Corrientes, Juan Bautista Méndez: “El 26 de la fecha pude concluir de repasar el Río Uruguay con la mayor felicidad, sin embargo, que la primera remesa de la Vanguardia, fueron batidos por los enemigos pues no obstante conseguimos pasar sin pérdida alguna (a Dios gracias) en cuyo día fueron igualmente atacados por una partida de 50 hombres, donde tomaron los míos un prisionero y muerto un Teniente enemigo, lo que sirviéndole de escarmiento huyeron desamparando aún una guardia que tenían en el Paso de San Lucas, dejando un cañón montado del calibre 2 de bronce y muy exquisito. Hoy día de la fecha ha sido el día de más aplausos a los dignos hijos de la Patria; día feliz en que he logrado tomar este Pueblo de San Nicolás sin oposición alguna”. “¡Viva la Patria! Porque oyendo el enemigo el nombre de los Libres Occidentales profugaron vergonzosamente, dejándonos el Pueblo Libre, y cuatro piezas de Artillería (…) Estoy en seguir al Enemigo, cuando menos hasta San Luis, que a tener cabalgaduras lo contaba por mío hasta lo más interior de los Pueblos de arriba (...) Gloria a los Libres. Pueblo recuperado de San Nicolás, 29 de abril de 1819”. Los europeos pretendieron recuperar San Nicolás pero fueron rechazados por las tropas guaraníes. En su intento por unificar sus fuerzas con Artigas, Andresito fue sorprendido por el Coronel José Abreu y derrotado en el Paso de Itacurubí sobre el Río Camacuá el 6 de junio de 1819. Durante los días posteriores los guaraníes se escondieron en los montes e intentaron retomar el Río Uruguay. Mientras que Andresito confeccionaba una balsa, fue sorprendido y apresado el 24 de junio en el Paso de San Lucas. Se inició así un largo peregrinar por distintas cárceles en las que fue sometido a trabajo forzado. En 1821, por gestión del embajador español ante la Corte portuguesa de Río de Janeiro, se logró la libertad de los nativos considerados españoles. Andresito fue liberado y dejó la cárcel de la Lague en abril. Aunque su liberación está documentada, Andresito desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. El resto de sus compañeros de prisión arribaron a Montevideo en el bergantín Francia. Con la derrota del Comandante Andresito comenzó el ocaso de la Liga de los Pueblos Libres.

Desde Corrientes, Argentina, informe de José Arnaldo Gómez, sobre la base del libro Andrés Guacurarí y Artigas de Jorge Francisco Machón y Oscar Daniel Cantero.

Imagen: bandera de Misiones de 1815 a 1819

Festín de brujas en Buenos Aires

Pseudointelectuales, fascistas y criminales en busca del péndulo perdido

Teóricos: ante el proceso de desvanecimiento del discurso capitalista, proliferan intentos más o menos grotescos por encontrar, consensuar y tratar de imponer nuevos y floridos argumentos que, con una retórica menos soberbia y convenientemente camuflada con denuncias contra la pobreza, reemplacen los instrumentos de propaganda demolidos por la crisis. Apellidos como Aznar, Macri, Piñera, Grondona, Vargas Llosa y otros por el estilo representan lo contrario de la democracia y la prosperidad para los pueblos. No obstante, sin temor al ridículo, tratan de renovar el discurso y maquillar sus escuálidas figuras.
Durante unos pocos días la capital de Argentina fue plataforma de lo más conservador y retrógrado del pensamiento y el accionar políticos. Comenzando la semana del 14 de septiembre se dieron cita en un hotel del microcentro porteño profesores y periodistas –en su mayoría argentinos y algunos latinoamericanos– todos confesos defensores de la “opinión publicada”, como diría el Nobel de Literatura, José Saramago, no de la inhóspita y verdadera opinión pública. El seminario fue titulado Crear prosperidad para reducir la pobreza en América Latina y contó con la experiencia en estas lides del periodista argentino Mariano Grondona, de Álvaro Vargas Llosa, (a quien un diario local calificó como “vocero en bruto del pensamiento de su padre”), del ex titular de Economía de Carlos Menem, Roque Fernández y otros. Realizado a puertas cerradas, resultó difícil para quien escribe estas notas conocer los detalles del cónclave. Sin embargo, se supo que intentaron fundamentar que una menor intervención del Estado generará más prosperidad. Un cuarto panel clausuró la reunión: América Latina: Nuevos desafíos y políticas públicas para reducir la pobreza.
¿Quién sufragó generosamente los gastos?
Las Fundaciones Libertad, Atlas y la Friedrich Naumann, junto con la Red Liberal de América Latina. No hay espacio para explicar aquí las posturas históricas de estas organizaciones, o sus muy probables vínculos ideológicos o financieros con los servicios especializados de algunos países occidentales. Pocas horas después, el 15 de septiembre, se inauguró el Aquelarre que alude El Espejo, un periódico argentino hecho por jóvenes y trabajadores. De este evento hubo más noticias, porque se realizaba con bombos y platillos en un lugar público, en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Bajo el título de Primera Jornada de Liderazgo para Jóvenes, la concurrencia estuvo conformada en su mayoría por asesores, legisladores y funcionarios de alto nivel, todos del oficialismo local (el Partido PRO), así como periodistas que lograron acreditarse. El evento corrió por cuenta de la ya mencionada Fundación Libertad, y de la no menos conocida Faes, que comanda el general de Gabinete y asesino en la invasión a Yugoslavia e Irak, José María Aznar. En la ocasión se pudieron escuchar sabios comentarios sobre las mejores respuestas a la crisis global, la realidad política de América Latina, la creciente preocupación por temas como la inseguridad, la educación y el trabajo, y sobre todo lo que parece ser el principal dolor de cabeza de los organizadores de este aquelarre: la expansión de los llamados “populismos vergonzantes”, en alusión a los procesos revolucionarios de Venezuela, Bolivia y la siempre vilipendiada Revolución Cubana, que para la ocasión fue reflotada como la principal causante de los atropellos, desvaríos, excesos y demás calamidades que las clases pudientes han debido sufrir en los últimos años, al sur de la mayor de las Antillas. El broche de cierre, y bajo el sugerente título de América Latina, una agenda de libertad, fue la mesa redonda donde participaron ex mandatarios de la oscura hora neoliberal y represiva de los años 1990, como el boliviano Jorge Quiroga, y el uruguayo Luis Alberto Lacalle, así como el ya mencionado “vocero en bruto del pensamiento de su padre”, Vargas Llosa; también el inefable candidato presidencial pinochetista, Sebastián Piñera, el ya mencionado Aznar y el anfitrión y jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri, que aspira a hacerse de una aureola de estadista por razones que no vienen al caso; al finalizar todos juntos se fotografiaron con la contrarrevolucionaria cubana, ex médica Hilda Molina. Casi en paralelo, cual parodia de la batalla de Playa Girón o Bahía de Cochinos desembarcó también en el microcentro porteño, el mismo día que los ex mandatarios iberoamericanos cerraban su evento, el denominado Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, una auténtica pandilla con residencia en la emblemática ciudad de Miami, integrada en su mayoría por reconocidos miembros de la fauna anti cubana, con residencia en aquella ciudad estadounidense. Aquí los presentes no sumaron 50 almas, y su escasa relevancia no amerita mayor espacio, sólo cabe la mención por la coincidencia en tiempo y lugar. Faltaba algo para completar la seguidilla de semejantes encuentros académicos. Por eso, durante los días 21 y 22 de septiembre se encontraron las principales cabezas pensantes y dirigentes de Unoamérica, el último engendro de un fascismo trasnochado y lastimero, más embravecido que los anteriores, con un lenguaje menos publicable, si de pudor se trata. Desde la celebración del golpe militar en Honduras, hasta acusaciones de izquierdista contra el Departamento de Estado, las intervenciones francamente surrealistas parecen sacadas de un baúl ideológico desvencijado y superado por la porfiada realidad. Probablemente la mejor medicina para estos lunáticos sea el desconocimiento público. Sin embargo, el haberse reunido a pocos días y en el mismo lugar del cónclave de la Legislatura porteña, permite concluir que todas estas reuniones parecen formar parte de un rompecabezas mayor, sin dudas un esfuerzo desplegado en poquísimo tiempo, prácticamente al unísono, como si hubiera urgencias inaplazables. Ocurre que América Latina –y en general el mundo entero– está ante la caducidad de viejos paradigmas ideológicos. La tarea de estos visitantes a la capital argentina es intentar reciclarlos, no para explicar una cosmogonía que se va a pique, sino para reconstruir un discurso que a fuerza de electorero, resulta vacío de contenido propositivo, al mejor estilo de la retórica burguesa de los momentos de gloria de este decadente sistema, que apela a imágenes fabricadas, a la farandulización del mensaje político. Su debilidad está en que la efectividad es directamente proporcional a la ignorancia de los pueblos al que va dirigido, o su paciencia para tolerar que le prometan un pan, un médico o un maestro para sus hijos y que a la postre por “falta de presupuesto” no puedan cumplir. Pero ése es precisamente el dilema de los que hicieron turismo político en estos días en Buenos Aires. La concentración de la riqueza y la propiedad, unida a los embates de la crisis global en la región, son una fórmula socialmente explosiva porque vacía de presupuesto a cualquier autoridad que no procure modificar sus componentes.
¿Valió la pena para ellos reunirse?
Decididamente no, salvo para cubrir determinados e inconfesables expedientes monetarios: los expositores no trabajan gratis y los proveedores de fondos exigen algún montaje mediático que justifique sus gastos. ¿Tiene provecho informar y
alertar sobre estos eventos?
Decididamente sí. Porque “guerra avisada no mata soldados” y es deber perentorio estar vigilantes, no descuidarse, más allá de la mediocridad del mensaje ya apuntado. Ellos, la derecha regional, acumulan numerosas derrotas pero aún no está vencida. El capitalismo pasa por su peor momento, pero tratará de evitar su caída cobrándola muy cara.

Emilio Pac

Cuando la tierra se subleva


Oro impuro, la nueva película de Solanas desnuda el saqueo minero en Argentina

Luego de más de un año de trabajo fílmico y de investigación, el 10 de septiembre se estrenó en Argentina la sexta película de la saga documental del director Fernando Solanas. Con entrevistas a luchadores sociales, habitantes de las zonas linderas a las minas y funcionarios, esta primera parte de la entrega detalla con precisión el saqueo de los recursos naturales llevado adelante por las transnacionales mineras en complicidad con los gobiernos de Menem, Kirchner y Fernández. “En Potosí, los españoles se llevaron casi toda la riqueza en 400 años. Ahora, con la tecnología actual, en 40 años nos limpian hasta los huesos”, afirma uno de los entrevistados en la película.
“Dicen que tierras adentro hay un lugar de donde sacan infinitésimo oro”. Con esta cita de Sebastián Gaboto comienza Tierra Sublevada, Oro Impuro. En 90 minutos de proyección, la película, coproducida por Villa del Cine de Caracas, detalla el saqueo que desde los gobiernos de Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, sufren las tierras del Noroeste del país. Argentina es la sexta reserva minera del mundo. Desde las reformas a la Ley Minera de 1994, cuando se les concedió a las provincias autonomía para manejar a su antojo los recursos naturales, se han otorgado más de 100 concesiones a las multinacionales. “A Catamarca no le queda nada”, afirma en la película Héctor Nieva, ingeniero en minería. “Del 100% que se llevan nos dejan el 1%. Tienen el beneficio de reintegro a las exportaciones: les estamos pagando para que se lleven nuestro futuro”, explica Nieva con las montañas y los cactus de testigos. “En Potosí, los españoles se llevaron casi todas las riquezas en 400 años. Ahora, con la tecnología actual, en 40 años nos limpian hasta los huesos”. La Alumbrera, ubicada en la provincia de Catamarca, es la novena reserva de cobre del mundo. Produce 600 mil onzas de oro por año. Para poder extraer los minerales atesorados en el corazón de las montañas, la multinacional explota a cielo abierto 300 toneladas de piedra por día. La contaminación del suelo y del agua produjo el éxodo de familias enteras que fueron obligadas a abandonar el ancestral trabajo de la producción de la tierra y la ganadería. “Las familias fueron arrasadas por las topadoras”, relata Patricio Schwanek, director del documental Asecho a la ilusión. “En una zona semidesértica como ésta, Bajo de la Alumbrera utiliza 80 millones de litros de agua pura por día”, explica Schwanek. “Nos están matando a todos. Este lugar quedó vacío”, dice con los ojos cansados un agricultor diaguita-calchalquí. De dos mil agricultores que había en la zona sólo quedaron 700; el resto sobrevive con los Planes Jefes y Jefas. “El 62% de los habitantes de Catamarca es pobre. Uno de cada dos niños pasa hambre”, dice otro de los entrevistados mientras que la cámara recorre el salón de una escuela a la hora de la cena. Los pocos niños que quedaron en el lugar sonríen a la cámara con las caras iluminadas por las velas. Mientras que la minera utiliza por día un caudal de energía similar al que necesita toda la ciudad de Catamarca, en los pueblos cercanos a la mina no hay electricidad ni unidad hospitalaria. En mayo pasado, la presidente argentina Cristina Fernández anunció, desde la Provincia de San Juan, la puesta en marcha del proyecto binacional chileno-argentino Pascua Lama que había sido acordado por los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo Frei. Una imagen vale más que mil palabras: en el documental se muestra una foto en la que Peter Munk (presidente de la Barrick Gold) le estrecha la mano a Fernández en el salón principal de la Casa de Gobierno. La explotación del yacimiento no sólo saqueará las riquezas naturales sino que contaminará las regiones, tornándolas inhabitables a mediano plazo. En la película queda clara la vinculación de este proyecto con el veto presidencial a la Ley de Glaciares que había sido aprobada por unanimidad en el Congreso Nacional a fines de 2008. “Constantemente nos amenazan de que si hablamos de la contaminación y el saqueo nos van a cesantear”, cuenta una maestra sanjuanina, integrante de la Asamblea Ciudadana. Pese a las amenazas, una gran parte de la sociedad de San Juan se organiza para resistir a la instalación de la mina. El tratado argentino-chileno cede 100 kilómetros de la cordillera de los Andes a la transnacional Barrick Gold. Aunque la traición de los gobernantes nacionales y provinciales no cesa, la lucha ciudadana logró que las legislaturas de siete provincias (Chubut, Río Negro, La Pampa, Mendoza, San Luis, Córdoba y Tucumán) se expidieran en contra de la explotación de las minas a cielo abierto. A 500 años de la conquista, en la que 70 millones de indígenas murieron por la barbarie de la invasión, las pestes y el trabajo esclavo, “la tierra se subleva y grita: basta de saqueos, basta de maltratos”, finaliza la película con la cámara fija en la mirada penetrante de una niña indígena.

Inés Hayes
Rebelión

lunes, 5 de octubre de 2009

Kraft Foods se quiere comer crudos a sus trabajadores

La multinacional tiene apoyo de su embajada para violar leyes laborales argentinas.

Después de 43 días de conflicto, la intransigencia de Kraft Foods se refuerza por el apoyo político que recibe de la embajada de Estados Unidos y la cúpula de la Unión Industrial Argentina.
Desde el 18 de agosto, cuando se conocieron los 156 despidos ordenados por la multinacional de la alimentación, ha transcurrido un conflicto de mucho impacto político aún irresuelto.
Los delegados y miembros de la Comisión Interna de ese establecimiento, abandonados por completo por Rodolfo Daer y la plana mayor del Sindicato de la Alimentación (STIA), tuvieron que adoptar medidas de fuerza y fueron acompañados por marchas solidarias. Por caso la CTA movilizó el 30/9 y hubo otros actos y cortes en apoyo.
La confrontación tomó visos de batalla campal el viernes 25 de setiembre en horas de la tarde, cuando más de 300 policías bonaerenses desalojaron la fábrica a tiros y a palos, con la montada y la división perros. El operativo dejó 65 presos y decenas de heridos, en su mayoría obreros pero también hubo algunos efectivos lesionados.
Antes de ese punto de inflexión, el conflicto de Kraft estaba en los medios de comunicación. Pero desde ese día lo estuvo muchísimo más.
Desde la empresa se argumenta que sus medidas son legales, ajustadas a la ley de asociaciones profesionales, que le permitirían negar el ingreso a delegados que son “un peligro” para el personal y las instalaciones. Los directivos pusieron como blanco al núcleo de la Comisión Interna y demás delegados, que fueron cesanteados junto al resto de los trabajadores sin respetar el fuero sindical.
Los capitales estadounidenses destilaban veneno contra los delegados, acusándolos de violentos y extremistas. Allí se detecta la primera coincidencia con Rodolfo Daer, mandamás de la Alimentación y ex secretario general de la CGT durante el menemismo. Daer declaró que la Comisión Interna era de “extrema izquierda” y había “ideologizado” el conflicto. La toma se produjo el 24 de agosto y apenas tres días después Daer había roto públicamente con esos afiliados de STIA. Era una forma de decir a la multinacional: “cuentan con nuestra comprensión para con los despidos”. Y un mensaje al gobierno provincial y nacional: “si mandan la policía a reprimir, yo no defenderé a los revoltosos”.
Los que supuestamente debían defender los derechos de los empleados ni siquiera repararon en el origen de la pelea: en julio el personal realizó una medida de fuerza luego de reclamar infructuosamente a Kraft que adoptara soluciones sanitarias en medio de la Gripe A.
La policía llegó el 25/9, arrasando con los ocupantes de adentro y con los familiares y gente solidaria que estaban del lado de afuera del portón. Obvio, ni Daer ni ninguno de los suyos estaba en el lugar. Sintomáticamente la avenida se llama Henry Ford, a tono con la hegemonía estadounidense en General Pacheco. Nunca le iban a poner Gaucho Rivero.

Perfiles del monopolio

¿Por qué esa patronal embistió tan brutalmente contra su personal? Según Carlos Tomada (Página/12, 30/9), fue por ánimo de revancha contra una ocupación donde habría habido –según la empresa- algunos daños y que demoró varias horas la salida de los ejecutivos. Estos de victimizaron como si hubieran sido objeto de un secuestro express.
La razón aludida por el ministro puede haber pesado porque los monopolios suelen ser revanchistas con sus asalariados. Pero hay otro aspecto a considerar: la planta está ahora ocupada por policías y gendarmes, al personal le han cambiado modalidades de trabajo y horarios, que no han podido ser revertidos justamente por la ausencia de los delegados, impedidos de ejercer sus funciones gremiales.
Con esa violación de las leyes argentinas, los ejecutivos de Kraft modifican las condiciones de trabajo según su unilateral decisión. Y a tal punto están decididos a ello que no les importó que la cartera de Tomada y Noemí Rial los multara en 13 millones de pesos por incumplir el punto 5 del acta firmada el 28/9, que habilitaba el ingreso de los delegados.
¿Esa conducta será una golondrina que no hace verano? ¿O será el inicio de una escalada de las grandes patronales para revertir de hecho las leyes laborales y generar conflictos sociales? A nadie escapa que las consecuencias de estas confrontaciones impactan sobre la imagen del gobierno nacional.
La Unión Industrial Argentina dirigida por Héctor Méndez asumió como propia la defensa de la patronal foránea y reclamó mano dura a la presidenta de la Nación, en orden a proteger “la seguridad jurídica” y “el clima de inversiones”. La UIA era leal a su propia historia. Es que el anterior propietario de Terrabusi, Gilberto Montagna Terrabusi, fue presidente de la entidad. En la ola desnacionalizadora de los ´90 vendió su fábrica y no se sabe que a los millones de dólares los haya invertido en la industria nacional. Si algún paraíso fiscal hablara…
Kraft se devoró a Terrabusi en unos segundos, como quien se come una Oreo o se toma un vaso de jugos Clight o Tang. Es la segunda multinacional alimentaria del mundo detrás de Nestlé y a principios de setiembre pasado hizo una oferta hostil de compra a Cadbury, la fábrica británica de chocolates, por 16.700 millones de dólares. Ese es el monstruo que pisa fuerte en Pacheco.

Lo que importa

La multi y su operador gremial, Daer, más sus amigos de los monopolios mediáticos, han llamado la atención sobre la pertenencia de Ramón Bogado y otros delegados a la CCC, PTS y otros partidos, como si eso fuera un delito o explicara las causas del conflicto. A este cronista le merece una crítica el hecho de que Bogado haya sido orador junto a Pedro Apaolaza (Carbap), Abel Guerreri (SRA) y Alfredo de Angeli (FAA), entre otros promotores del lock out destituyente, en el acto que organizaron en Cañuelas, el 25 de mayo último. No parece que compartir escenario con esas expresiones patronales haya sido la mejor manera de festejar el primer gobierno patrio.
Pero esa crítica política a Bogado es una cosa. Y otra muy diferente es ubicarlo como “el malo de la película” en la prolongada lucha de Kraft; al contrario, hasta ahora ha defendido los intereses de los trabajadores. Tendrá trabajo para explicar a sus compañeros el por qué de su alianza con la Sociedad Rural durante 2008 y parte de 2009, toda vez que Hugo Biolcati, titular de esa entidad, condenó la movilización de los muchachos y muchachas de la alimentación. “Vemos con preocupación el estallido de este tipo de conflictos en las empresas porque hay algunos comisiones internas que parecen más poderosas que la propia CGT”, expresó el sojero-tambero durante el seminario de IDEA en Rosario (Clarín 30/9).
Hay que dejar las teorías conspirativas de lado. Lo objetivo es que había una justa lucha gremial contra una multinacional norteamericana y que el gobierno se terminó poniendo ese día 25/9 –esperemos que no para siempre- del lado de los poderosos.
La historia se puede reconstruir desde los diarios. La embajada de EE UU llamó a Daniel Scioli pidiendo la “solución” de la toma de fábrica, según admitió el gobernador estando en Miami en la pronorteamericana “Conferencia de las Américas” auspiciada por The Miami Herald y el Banco Mundial. Aníbal Fernández también exigió a Scioli “ser un poco más expeditivo” en Pacheco, según ventiló en varias radios. Y así se desencadenó la represión, una más de la administración Kirchner contra el mundo del trabajo.
La injerencia no terminó allí pues la flamante embajadora Vilma Martínez, llegada hace pocos días a Buenos Aires, emitió un comunicado reclamando “el respeto por los derechos de propiedad y las decisiones del sistema judicial”. Argumentó que empresas “made in USA” proporcionan “buenos puestos de trabajo a 155.000 argentinos”. Al menos los 3.000 de General Pacho no entran en esa categoría de “buenos”.
A lo largo de 40 días el kirchnerismo apareció como “amable componedor” de las partes, vía Tomada, pero a la hora de la verdad, terminó ordenando la represión policial. Scioli y Fernández fueron los directamente involucrados aunque ninguno de ellos habría dado ese paso sin consultar con la presidenta reunida en el G-20.
Un párrafo final sobre el principal representante empresario a la hora de justificar los despidos: Pedro López Matheu. Este llevó la posición más dura a las negociaciones en Trabajo y no dejó entrar a la prensa a filmar la situación interior de la planta, el martes 29/9, que hubiera documentado el no ingreso de los delegados y las adversas condiciones laborales impuestas por el capital. López Matheu fue hasta setiembre de 2006 el representante de Clarín en Adepa (Asociación de Entidades Periodísticas de Argentina); allí presidía la Comisión de Libertad de Prensa e Información. Ni defendía la libertad de prensa en Clarín-Adepa ni la libertad laboral en Kraft sino a empresas monopólicas.

Emilio Marín (LA ARENA)

Represión en Kraft-Terrabusi

El viernes 25, a las 17:30, cientos de efectivos policiales de infantería, caballería, división perros y motorizada, apoyados en el perímetro por gendarmería nacional, que descargaron balas de goma, palos y gases lacrimógenos contra los trabajadores de Kraft-Terrabusi, sus familiares y los manifestantes movilizados en su apoyo. El operativo militar, ordenado por la fiscalía provincial a pedido de la empresa multinacional, fue dirigido por el comisario Salvador Baratta, personaje que merece más de un párrafo extra.
Especie de Mario “Chorizo” Rodríguez post-90, Baratta desarrolló casi toda su carrera en el conurbano sur, de donde es oriundo. Después de la comisaría de Solano y otros destinos en la zona, fue destinado como jefe de narcotráfico en el conurbano norte. Allí se especializó en coordinar con otras fuerzas. Luego pasó a la departamental La Plata, donde gestó el plan “Círculo de Proximidad”, tendiente a que “la ciudadanía recupere la confianza en su policía”.
Sonó con fuerza como posible jefe de la bonaerense, y finalmente lo nombraron superintendente de la región noroeste, que abarca los municipios de Vicente López, San Isidro, San Fernando, Tigre, Escobar, Campana, Zárate, Pilar, Exaltación de la Cruz, Malvinas Argentinas, José C. Paz, San Martín y Tres de Febrero. Fue el vocero de la versión oficial del operativo en el que el subcomisario de Matheu, Claudio “Orejón” o “El Cheto” Brítez ejecutó a la competencia de su hermano, el narco “Cartucho” Brítez, en Villa Madero, San Martín (ver Boletín nº 532, “Una familia muy normal... policial”).
La represión en Terrabusi, con 65 detenidos (28 que se encontraban en el interior de la planta y 37 capturados fuera de ella) que fueron liberados a la madrugada, imputados por atentado y resistencia a la autoridad y usurpación, en el caso de los que estaban dentro de la fábrica, tuvo varios ingredientes que muestran sin tapujos cómo la política represiva estatal se profundiza en la medida en que se hacen más evidentes las consecuencias de la crisis que los capitalistas se cobran, como siempre, a costa de los trabajadores.
Vimos a la viceministra de trabajo del gabinete nacional oficiando de vocera de la empresa yanqui, cuando dio lectura a lo que ella misma calificó de “declaración unilateral” de los explotadores. El fin de la conferencia de prensa fue la señal para el inicio del ataque militar. La planta funcionó, a la vez, como comisaría y fiscalía. Los pocos compañeros abogados de organizaciones que pudieron trasponer las rejas coronadas de alambre de navajas fueron recluidos en un playón sin acceso directo al fiscal ni a los instructores policiales, mientras otros directamente quedaron por fuera del perímetro de la fábrica, sin poder ingresar.
Pocas veces se muestra tan claramente la función del gobierno en un estado burgués: defender a cualquier costo los intereses de sus mandantes, los capitalistas. Juez, fiscal, ministros, policías, gendarmes, todos exhibieron sin ambigüedades su rol de sirvientes de la empresa, en este caso yanqui, para todavía mayor claridad.
Mientras tanto, el conflicto persiste. En comunicación telefónica, uno de los delegados de la comisión interna nos confirmó que “no hubo acuerdos ni acta de resolución”. Kraft, la empresa en la que el Tesoro de los EEUU posee acciones, cuyo director, Warren Buffet, es el millonario más importante del mundo, ofrece reincorporar a sólo 30 de los 156 obreros despedidos y abonar el salario de la primera quincena...
La burocracia sindical, en bloque, evidencia también su alianza con el gobierno y los empresarios. Las diferencias que puedan tener Daer y Moyano desaparecen cuando deben ejecutar las políticas de la UIA y del gobierno en defensa de los capitales del imperio. Los conflictos interburgueses quedan a un lado cuando hay que atacar a la clase trabajadora.
La fábrica sigue militarizada, con los efectivos usando de dormitorio el quincho de la planta. Gendarmería volvió a desplegar varios batallones para impedir nuevos cortes de la Panamericana. La comisión interna sigue sin poder ingresar a la planta.
La forma en que el gobierno encaró la “resolución” de este conflicto, es un intento de demostración de fuerza de la burguesía a toda la clase trabajadora, en momentos en que, como venimos señalando, la profundización de la crisis augura nuevas y renovadas luchas. Ellos también lo saben.

CORREPI