martes, 13 de octubre de 2026

Milei defiende a Caputo mientras entrega el país al FMI


El Rigi, la recesión y los despidos desmienten las promesas oficiales de crecimiento y empleo.

 El presidente Javier Milei salió a defender a Luis Caputo de los rumores sobre su eventual salida del Ministerio de Economía, acusando de traición a quienes cuestionan su continuidad mientras negocia con el FMI. Pero la verdadera entrega de los intereses nacionales corre por cuenta del propio gobierno, que subordina la economía al capital financiero internacional y garantiza los negocios de las multinacionales mientras se desploman la industria, el consumo y el empleo. Las promesas de dólares e inversiones del Rigi alimentan las expectativas oficiales sobre supuestos ingresos futuros que no garantizan una recuperación de la actividad ni de los puestos de trabajo. 
En una entrevista con Eduardo Feinmann por Radio Mitre, Milei sostuvo que el superávit comercial de este año, calculado por él en 30.000 millones de dólares, más los 125.000 millones que ingresarían por el Rigi, conformarían una “billetera” para enfrentar una eventual corrida cambiaria. La cifra confunde supuestos ingresos de un año con inversiones a lo largo de varios años, como si fueran recursos disponibles de inmediato. Además, las inversiones anunciadas no equivalen a divisas que queden en el país: los proyectos pueden demandar importaciones de equipos e insumos que habilitan mecanismos de salida de recursos. Lo que entra por un lado sale por el otro.
 El presidente también ubicó a la Argentina entre las economías de “mayor crecimiento mundial”. Pero el consumo sigue cayendo, las industrias cierran, siguen los despidos y los salarios pierden capacidad de compra. El eventual crecimiento de los exportadores no alcanza para hablar de una recuperación económica cuando buena parte de la población no puede llegar a fin de mes.

 El Rigi no garantiza trabajo ni recuperación industrial 

Milei aseguró que las provincias que adhirieron al Rigi tienen un desempeño, pero omite decir que la minería y la actividad petrolera pueden movilizar inversiones millonarias sin generar puestos de trabajo significativos. Además, los equipos, la tecnología e insumos pueden importarse, por lo que la actividad exportadora puede crecer sin arrastrar al conjunto de la economía. Tampoco queda gran cosa en materia fiscal y de regalías, debido a los beneficios y privilegios otorgados por Milei. 
 El gobierno necesita divisas para sostener su esquema económico, pagar la deuda y contener las presiones cambiarias, además de seguir con la timba financiera con la cual Caputo acaba de dilapidar otros 1.000 millones de dólares de la reserva del Banco Central. La negociación del ministro con el Fondo Monetario Internacional es el mayor un acto de “traición a la patria”, subordinando los recursos nacionales bajo las exigencias del capital financiero, mientras descargan el ajuste sobre los trabajadores.

 La destrucción de empleos no se compensa 

Milei también defendió el cierre de Fate y responsabilizó a su dueño, Javier Madanes Quintanilla, por cobrar neumáticos a precios excesivos. Según el presidente, con neumáticos más baratos los argentinos gastarían menos y destinarían el resto a otros sectores, donde se generarían empleos. Pero esa cuenta supone que los trabajadores tienen ingresos suficientes para mantener sus consumos y que la demanda perdida en una actividad se traslada automáticamente a otra. Con salarios deteriorados, caída del consumo y endeudamiento familiar, lo único que crece es la desocupación y la precarización laboral.
 Los 1.000 puestos de trabajo perdidos en Fate no se recuperan por el simple hecho de que los neumáticos bajen de precio. La destrucción de empleo industrial no es una abstracción contable: son trabajadores que pierden sus ingresos y una capacidad productiva que el país deja de utilizar. 
 Milei promete dólares, inversiones y crecimiento mientras profundiza la recesión de la economía argentina. El Rigi no genera empleo para compensar los puestos destruidos, solamente apunta a generar dólar que se van en el pago de la deuda externa. Frente a una orientación que privilegia a los exportadores y al capital financiero, los trabajadores necesitamos defender cada puesto de trabajo y organizar una respuesta común contra los despidos, la caída salarial y el ajuste. 

 Marcelo Mache

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