sábado, 4 de octubre de 2008

¡Por un Encuentro Nacional Antirrepresivo!

¡Por la libertad de todos los presos políticos!

Charla-Debate

La avanzada represiva contra las luchas obreras y populares tiene en la actualidad un saldo de decenas de presos políticos y más de 6500 luchadores procesados. Este panorama represivo se va profundizando día tras día y plantea la posibilidad concreta de más luchadores presos y procesados tras cada nueva lucha que surja.
Estas son las condiciones impuestas por el gobierno de Kirchner, las patronales, la burocracia sindical y el Estado con todos sus mecanismos represivos, a cada lucha obrera y popular, así sea por la más mínima reivindicación.
Toda esta situación se ve facilitada por la dispersión y la debilidad de los sectores obreros y populares, por lo cual se plantea la urgente necesidad de coordinar acciones a nivel nacional para unificar nuestras fuerzas y enfrentar el avance represivo.
Esta necesidad también esta siendo planteada por varios espacios antirrepresivos existentes en Mar del Plata, Rosario, Buenos Aires, Zona sur y Zona oeste, La Plata y Santiago del Estero entre otras regiones del país, que vienen convocando a una reunión o encuentro para avanzar en la coordinación.
Desde La Comisión por la Libertad de los Presos Políticos de Las Heras ( La Plata ), proponemos y creemos necesario llamar a todas las organizaciones políticas, sociales, estudiantiles y antirrepresivas, agrupaciones sindicales de base, comisiones internas, cuerpos de delegados, organizaciones y movimientos de desocupados, centro de estudiantes, etc, a participar del encuentro y de los sucesivos que se puedan establecer. En el mismo discutiremos cuáles son las mejores formas de lograr la coordinación de acciones a nivel nacional y cuales podrían ser las vías de acción más adecuadas.
En función de ir preparando este encuentro realizamos esta charla–debate destinada a abrir canales de intercambio de opiniones y de coordinación de acciones que sirvan para trabajar en común.

-Por la Libertad de todos los Presos Políticos.

-Amnistía o desprocesamiento de los más de 6500 luchadores.

-Basta de represión, saqueo y hambre a los trabajadores y al pueblo.

-Unidad de acción para enfrentar el avance represivo del gobierno de K, la patronal, la burocracia sindical y el Estado.

Viernes 3/10.- 19:30hs. Fac. de Humanidades. Aula 103

Convocan:

Comisión por la Libertad de los presos políticos de Las Heras ( La Plata)

Frente Antirrepresivo de Mar del Plata

Primeras adhesiones:

Fogoneros

Grupo Marxista Revolucionario

Agencia Rodolfo Walsh

MTR

Partido Comunista de los Trabajadores

Se reciben adhesiones: presospoliticoslasheras@gmail.com

Telefono de Contacto: 0221-15-4003329

viernes, 3 de octubre de 2008

El FMI alerta de que EEUU podría entrar en una recesión profunda

En su último informe asegura que "el actual episodio de tensión financiera es uno de los más intensos en EEUU y uno de los más extensos"
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido hoy de que hay muchas posibilidades de que EEUU se encamine a una profunda y prolongada recesión, tras analizar los factores que han confluido en la actual crisis económica que vive el país.
Aunque el estudio incluido por el FMI en su último informe semestral sobre "Perspectivas Económicas Mundiales" se refiere a conclusiones extraídas de pasados episodios de crisis económicas, su contenido es una clara advertencia de que Estados Unidos se encamina a una profunda recesión.

Fuerte desaceleración

"Algunos aspectos de la actual situación en Estados Unidos se parecen a los anteriores episodios de tensión financiera relacionados con el sector financiero que estuvieron seguidos por recesiones", dijo el FMI en el capítulo 4 del informe y titulado "Tensiones financieras y desaceleraciones económicas".
"Al comparar el actual episodio de tensión financiera con episodios anteriores, se observa que persiste una probabilidad importante de que se produzca una fuerte desaceleración en Estados Unidos", señaló el informe.
Para llegar a esta conclusión, el Departamento de Investigación del FMI estudio 113 episodios de turbulencia financiera ocurridos en 17 países desarrollados durante los pasados 30 años. Subir Lall, subdirector del Departamento, señaló que "no todos los episodios de tensiones financieras terminaron en ralentizaciones económicas o depresiones".
No obstante, el FMI concluye que, tomando como base el índice de pasados acontecimientos, "el actual episodio de tensión financiera es uno de los más intensos en Estados Unidos y uno de los más extensos, ya que afecta a casi todos los países de la muestra".
El FMI también destacó que aunque no todas las tensiones financieras terminan en recesiones, "cuando una desaceleración o una recesión está precedida por tensiones financieras, y especialmente cuando estas tensiones se concentran en el sector bancario, por lo general esta desaceleración o recesión es considerablemente más grave que las no precedidas por tensiones financieras".
"En concreto, las ralentizaciones o recesiones precedidas por tensiones relacionadas con bancos tienden a suponer pérdidas acumuladas de producción dos o tres veces mayores y prolongarse de dos a cuatro veces más" explicó Lall.

jueves, 2 de octubre de 2008

La crisis económica en Estados Unidos


La crisis social ya llegó

El último informe de desempleo en Estados Unidos no trajo buenas noticias: sólo en septiembre se destruyeron 100.000 puestos de trabajo. Estos se suman a los 84.000 perdidos en agosto, cuando la desocupación trepó al 6.1%; en lo que va de 2008 han desaparecido más de 600.000 empleos. Este índice es uno de los más altos desde la recesión de 2001, lo que se suma al aumento de los productos básicos, el combustible y el enorme endeudamiento de las familias trabajadoras.
Las primeras consecuencias sociales de la crisis se reflejan en imágenes inauditas como las “ciudades-carpa” que crecieron a la vera de grandes ciudades como Los Angeles y San Francisco. Esta es una de las postales más sombrías: miles de personas viven en sus autos o carpas con sus familias. Muchos de los habitantes de estas precarias “ciudades” son familias trabajadoras (una gran parte negra y latina, los sectores más afectados por las hipotecas “basura”). Muchos abandonaron sus hogares, huyendo de los desalojos y las deudas. El combustible para calentar las casas ya aumentó un 30% desde 2007 y unos meses antes del invierno en EE.UU. el gobierno amenaza con recortar la ayuda en concepto de calefacción para los hogares de bajos ingresos, como parte de recortes a los planes sociales (en gran parte desfinanciados por los recortes de impuestos a los ricos).
Ya en abril el gobierno había anunciado que 28 millones de personas necesitarían vales de comida para poder llevar comida a sus mesas: el aumento más significativo desde la década de 1960.
Lo más grave es que el estallido de la burbuja inmobiliaria iniciada en 2007 profundiza las malas condiciones de vida de una parte importante de los sectores obreros y populares (se calcula que sólo el 25% tiene un salario que cubre sus necesidades incluyendo seguro de salud). Antes de que estalle la crisis, en el país más rico del mundo: 51.7 millones ya vivían en la pobreza, 35 millones pasaron hambre durante 2006 y 50 millones no tienen seguro médico (y no existe salud pública ni obras sociales sindicales).
Sólo en agosto más de 300.000 hogares recibieron la notificación de ejecución: 1 de cada 416 propiedades en EE.UU. (CNBC, 12/9). Aunque en mayo se votó un paquete de ayuda a los pequeños deudores, éste apenas alcanzó para refinanciar las deudas de un sector, pero siguen en pie millones de ejecuciones hipotecarias.
Con este telón de fondo se ha orquestado el rescate más grande de la historia: miles de millones de dólares para salvar a las empresas que se han enriquecido durante las últimas décadas. A pesar del fracaso del primer intento de votación en el Congreso, tanto el candidato demócrata Barack Obama como el republicano John McCain, así como los líderes de las dos bancadas han mostrado su voluntad de apoyar a las grandes empresas y al gobierno de Bush, el más impopular en la historia del país (ver artículo central). Al margen de los discursos hipócritas de campaña, el partido demócrata ha demostrado una vez más que no es ninguna alternativa para los millones que esperan “el cambio” que tanto pregona Obama.

Se oyen voces de protesta

El descontento con la situación económica creció con el rechazo al plan de rescate de Paulson y compañía. Todos saben quién pagará la cuenta. Bush fue claro: “estas medidas requerirán que usemos un monto significativo de los dólares de los contribuyentes”, refiriéndose a los 700.000 millones de dólares que están tratando de pasar en el Congreso. Según las encuestas, más del 70% rechaza la medida porque ven que serán ellos los que pierdan su trabajo, los deudores, los trabajadores y los sectores medios empobrecidos quienes pagarán la crisis. Aunque hasta ahora las principales trabas han venido de parte de la oposición interna en el Congreso, el rechazo se ha hecho sentir, aunque hasta el momento de forma pasiva. Se han realizado protestas, movilizaciones frente a bancos y oficinas públicas en contra del “Bailout” (rescate) y en el corazón mismo de Wall Street. Las principales consignas apuntan contra el gobierno republicano y el salvataje de empresas con el dinero de los impuestos.
Como en la carrera electoral, a pesar de las hipocresías que se dicen por televisión, ninguno de los partidos es una alternativa. Con más o menos diferencias, demócratas y republicanos, han demostrado su lealtad con Wall Street y las grandes empresas, no con los trabajadores y el pueblo. La única forma de paliar esta crisis es hacérsela pagar a quienes la provocaron: hay que suspender todas las ejecuciones hipotecarias, repartir las horas de trabajo entre todas las manos disponibles para luchar contra la desocupación, poner en funcionamiento un plan de obras públicas bajo control de los trabajadores, para recomponer la infraestructura del país y que cree millones de puestos de trabajo financiados con los impuestos a las grandes fortunas. ¡Ni un dólar para los bancos!
Estas y todas las medidas necesarias para enfrentar la crisis sólo podrán ser impuestas con la movilización de trabajadoras y trabajadores y los sectores empobrecidos, independiente de los partidos demócratas y republicanos.

Celeste Murillo
www.ft-ci.org

La economía norteamericana más cerca del abismo


Al cierre de esta edición, el Senado norteamericano votaba favorablemente por 74 votos contra 25 el llamado Plan Paulson que dispone de una suma de 700.000 millones de dólares para rescatar al sistema bancario. Esta aprobación del Senado intenta responder a la crisis política abierta el pasado 29 de septiembre, cuando la Cámara de Representantes había rechazado el plan, lo que llevó a un verdadero “lunes negro” con la caída de las bolsas en todo el mundo. El plan de salvataje necesita la aprobación de ambas cámaras, lo que se intentará conseguir con el aval del Senado. Pero independientemente de que el Congreso termine aprobándolo en los próximos días, los grandes gigantes de la banca norteamericana sufren una pérdida de confianza sin precedentes. Esto puede llevar, por ejemplo, a una corrida en el circuito interbancario internacional de los principales bancos extranjeros, si crecen las dudas sobre la solvencia de las instituciones financieras de Estados Unidos. El coloso del capitalismo mundial se parece cada vez más a Argentina en 2001. Increíble que sea posible pensar la comparación a pesar de las obvias diferencias. Tal es así que economistas como Paul Krugman hablan ya de una “República bananera”. Esta semana la crisis ha golpeado a importantes bancos europeos y ha llevado a una oleada de rescates y nacionalizaciones de instituciones financieras en distintos países, mostrando que se ha transformado decididamente en una crisis internacional.

Crisis política en Washington

El desconcierto que se había apoderado de Washington frente a la aceleración de la crisis dio un salto dantesco con el rechazo el lunes del Plan Paulson por la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano. Este resultado es expresión, en primer lugar, de la extrema debilidad de Bush, que cuenta con el nivel de aprobación más bajo de su presidencia (26%), mientras más del 70% lo desaprueba. Esto quedó en evidencia en su incapacidad de convencer a la opinión pública y a su propio partido de la necesidad del plan de rescate. En segundo lugar, la votación es expresión de las fuertes divisiones que atraviesan al Partido Republicano, una de los dos pilares del sistema bipartidista. Estas divisiones no parecen poder resolverse: si McCain pierde las elecciones, que es hasta ahora lo más probable, se profundizarán, y si llegara a ganar, tampoco lograría cohesionar al partido, de hecho no tuvo ninguna influencia en sus alas más derechista, que presentaron el intento de transferir una vasta suma de dinero a los sectores más ricos como “socialismo”. Aunque este discurso puede llegar a tener eco en sectores de clases medias desesperados por la crisis de las hipotecas, el programa de la derecha republicana es bajar aún más los impuestos a los ricos y destruir lo poco que queda de la seguridad social, transfiriendo el dinero público al gran capital, pero por otras vías.
El Partido Demócrata, a pesar de su abierta alianza con Wall Street y de que Barack Obama apoyó desde el primer momento el rescate a los banqueros y acordó con Bush y Mc Cain los detalles del plan, no pudo evitar que un sector de sus parlamentarios más populistas o “liberales” votara en contra de la propuesta del Ejecutivo, argumentando que se trataba de un rescate para los multimillonarios de la gran banca, a pesar de las enmiendas decorativas que se le incorporaron para hacerlo más potable para la población. A la desconfianza del mercado financiero por los límites que se le ponían al plan original de Paulson, y a la oposición de gran parte de los economistas que consideran que el rescate es costoso pero ineficaz para superar la crisis (ver LVO Nº 296), el rechazo de gran parte de la población al plan de salvataje fue el elemento determinante que presionó sobre los legisladores de ambos partidos. Esta nueva realidad política agrega un elemento de fuerte incertidumbre en la crisis y en sus probables salidas que la hace impredecible. La ruptura de la ”coalición neoliberal” (hoy Bush, pero también Obama y McCain) en la votación de la Cámara de Representantes fue suficiente para oponerse al Plan Paulson I pero es incapaz de ofrecer una alternativa tipo New Deal, ya que hasta el momento es imposible que confluyan políticamente más allá de esta última votación. Por el contrario, la aparición de líneas de ruptura en ambos partidos es un elemento grave, que ha expuesto la debilidad del sistema bipartidista en un momento de extrema vulnerabilidad, que requiere y requerirá cada vez mayores decisiones presupuestarias y financieras, para las cuales el apoyo del Congreso es técnica, jurídica y políticamente necesario. Por eso, ahora lo único cierto es la profundización de la crisis aunque logren votar algún paquete.
Más allá de que los mercados han vuelto a creer en el rescate -como muestra el rebote de las bolsas del día martes después de la caída más importante en Wall Street desde el crash de 1987- ese optimismo no descansa realmente en ningún avance sustantivo en la negociación. En última instancia, las reacciones de los mercados europeos y norteamericano a lo largo de la semana, van a mostrar si el mero pánico y el subsecuente descalabro financiero son más fuertes que los intentos de los bancos centrales del mundo de sacar de la parálisis a los mercados de dinero. La repercusión de esta situación en las grandes compañías industriales y de servicios, actualmente solventes, con ganancias y operativas, podría ser enorme en la medida en que carezcan de crédito de corto plazo para financiar el pago de salarios y los costos operativos, precipitando una nueva fase de la crisis aún más calamitosa.

La espada de Damocles sobre el sistema financiero norteamericano

La crisis en EE.UU. se sigue exacerbando. Como dice un analista japonés: “De la experiencia de Japón en la década de 1990, está claro que la crisis financiera en EE.UU. está siguiendo un modelo familiar...Nosotros estamos viendo ahora el “síndrome de la manada de lobos”. Los lobos son buenos para atacar a sus presas como equipo, pero se vuelven contra los más débiles de su cohorte si el hambre prevalece. Cuando Lehman cayó, Washington Mutual se convirtió en la próxima víctima, seguido por Wachovia. Cuando Wachovia se fusionó con el Citicorp, la gente empezó a ver a National City. Esto continúa hasta que el último lobo no encuentra nada para cazar. En Japón, nosotros tenemos ahora tres bancos nacionales, por debajo de más de una docena en 1980. Eran todos, de acuerdo a la Agencia de Servicios Financieros japonesa, demasiados grandes para caer... A este ritmo, EE.UU. también se está encaminando a tener tres mega-bancos...” (“America must seek aid for a global credit line”, Kenichi Ohmae, Financial Times 30/9). Esta perspectiva no parece muy lejana. Con la adquisición esta semana por parte del Citigroup de las operaciones de la Corporación Wachovia, el sexto banco en EE.UU., se refuerza la idea de una concentración en tres bancos hegemónicos: Citigroup, JP Morgan y Bank of América que controlarán más del 30% de los depósitos. El trío adquirirá así un poder enorme en el establecimiento de los precios de sus créditos y servicios, que no se lo retribuirán a sus clientes que ahora los están sosteniendo con sus impuestos utilizados a mansalva para su rescate.
Pero incluso, todavía falta mucho para llegar a este resultado, y no se pueden descartar escenarios más catastróficos. Como dice el economista Nouriel Roubini: “Ésta es una crisis crediticia y de solvencia que va más allá de la falta de liquidez. Nadie le presta a nadie y nadie le cree a nadie (ni siquiera a los más confiables) y todo el mundo está acaparando la liquidez inyectada por los bancos centrales. Y como la liquidez va hacia los grandes bancos, el resto del sistema no tiene acceso a los fondos y están bloqueados los mecanismos de transmisión de créditos”. Roubini pone en la mira ahora dos nombres tradicionales de Wall Street: Goldman Sachs y Morgan Stanley: “Luego de las caídas de Bear Sterns y Lehman Brothers, y de la fusión entre Merrill Lynch con el Bank of America, sugerí que Morgan y Goldman también se fusionaran con alguna institución financiera que tuviera una gran base de depósitos asegurados para evitar una corrida repentina contra ellos. En cambio, Morgan y Goldman eligieron una opción cosmética, convirtiéndose en bancos comerciales en un intento por conseguir liquidez... ninguna de estas dos instituciones puede crear en el corto plazo una franquicia de sucursales, ni tienen el tiempo o los recursos para comprar bancos más chicos. La inyección de 8000 millones de dólares de capital japonés en Morgan y los 5000 millones de Buffet en Goldman son una gota en el océano porque ambas necesitan más capital. Ambos bancos están perdiendo clientes y negocios”. En estas circunstancias “...deberían fusionarse ahora con grandes instituciones financieras internacionales dado que ninguna institución norteamericana es lo suficientemente sólida para asociarse en una fusión.”. Para este economista, lo peor podría estar por venir: “El próximo paso del pánico podría convertirse en la madre de todas las corridas bancarias, una corrida contra los pasivos bancarios y del sistema financiero norteamericano en el mercado interbancario entre países de billones de dólares en la medida que los bancos extranjeros comiencen a preocuparse sobre la seguridad de sus exposiciones liquidas en las instituciones financieras de EE.UU.” (Global EconoMonitor, 29/9). En otras palabras, el intento del secretario del Tesoro, Paulson, de salvar a sus amigos de Goldman Sachs podría tener una “daño colateral” de proporciones. De darse este escenario las repercusiones sin dudas no se limitarán a Estados Unidos sino que serán globales. Una corrida generalizada de los bancos extranjeros y gobiernos contra los bonos corporativos, las acciones y los bonos del tesoro norteamericano plantea el peligro de una fragmentación del sistema comercial y de inversiones global.

Se abre un periodo de convulsiones potencialmente revolucionario

Es indudable que EE.UU. ha dado aún un paso más hacia una Gran Depresión. Si logra evitar el escenario de un crack, la perspectiva más probable parece ser la de una década perdida, como Japón en los ‘90. Esta situación, junto al desafío ruso en Georgia, un aliado de Estados Unidos, señala el fin del período de hegemonía norteamericana indiscutida que se abrió luego de la debacle de la ex URSS. Los prolegómenos de esta decadencia hegemónica fueron por un lado la crisis de 1997-99, que marcó la pérdida de autoridad norteamericana en todo el mundo semicolonial y dependiente, por ejemplo Rusia y China, que se fueron alejando abiertamente de las recetas del Consenso de Washington y del FMI. Por otro, el fracaso de la militarización de la política exterior - una respuesta a esta pérdida de influencia política que comenzó bajo Clinton y fue llevada al extremo por el gobierno de Bush, como quedó en evidencia con la debacle militar en Irak y Afganistán.
La idea de que el debilitamiento cualitativo del liderazgo norteamericano significaría el surgimiento de un mundo más multilateral o multipolar, con mayor equilibrio de poder entre las grandes potencias, no sólo es ilusoria sino sobre todo, es peligrosa, porque no permite armarse para el período convulsivo que se está abriendo. Como dice correctamente el economista marxista británico Alan Freeman: “Muchos dicen que podemos ir pacíficamente a un mundo más multipolar. Pero el capitalismo requiere ser un solo sistema mundial, que haya una sola moneda de referencia y un solo sistema financiero. Todas las experiencias de momentos con equilibrios de poder multilaterales terminaron en bloques que confrontan despiadadamente. Ninguna fue pacífica.”(Crítica, 1/10). Las ilusiones de las elites gobernantes en Europa y otros países en que un gobierno de Obama significaría un retorno a los “buenos” tiempos de la globalización armónica y pacifica de 1991-97 murieron antes de que éste eventualmente llegue a la presidencia.
Entramos en un período extremadamente convulsivo, caracterizado por un salto en las tensiones interestatales y económicas, con probables guerras de procuración como la de Georgia o enardecidas medidas proteccionistas y guerras comerciales y por la captación del capital y, por ende, mayores tensiones en la lucha de clases. En síntesis, un momento de actualización de lo que los marxistas de principios del siglo XX llamaron la “época de crisis, guerras y revoluciones”. La clase obrera se encuentra retrasada con respecto al desarrollo de los acontecimientos. Sin embargo la crisis la va a sacudir violentamente, lo mismo que a sus organizaciones y conciencia conservadora. Los que impactados por las consecuencias negativas para el movimiento obrero y de masas del avance de la restauración capitalista en la ex URSS, Europa del este y China plantearon la necesidad de “una nueva época, nuevo programa, nuevo partido” dejando atrás las enseñanzas de la revolución rusa y el bolchevismo se apresuraron demasiado, adaptándose a un breve impasse que ha llegado a su fin. Las lecciones de esas grandes revoluciones obreras, adaptadas a la situación actual, se hacen más necesarias que nunca para enfrentar la catástrofe con que nos amenaza el capital. La necesidad de la revolución proletaria y socialista que termine con el poder de los grandes bancos y corporaciones se hace cada vez más evidente.

La crisis golpea a Europa

La caída de entidades financieras se ha extendido a la Unión Europea. En un sólo día, los gobiernos de siete países han tenido que salir al rescate de cinco entidades financieras. Francia está estudiando qué hacer para evitar el colapso de algunos de sus grandes bancos. El rescate de Fortis por parte de los gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, con la inyección de 11.200 millones de euros a cambio del 49% de su capital, fue la primera de una tanda de caídas.
Posteriormente, otra entidad de peso como el banco franco belga Dexia, fue socorrida por las autoridades de ambos países. La crisis combinada de estas dos instituciones bancarias ha significado una fuerte conmoción política en Bélgica.
A esto le siguió la nacionalización por parte del gobierno británico del banco hipotecario Bradford & Bingley, haciéndose cargo del portafolio de 50.000 millones de libras (91.000 millones de dólares) de hipotecas y otros créditos. El gobierno pagó además 18.000 millones de libras (33 millones de dólares) para facilitar la venta de las cajas de ahorro de Bradford & Bingley, incluyendo la totalidad de sus sucursales minoristas, al español Banco de Santander, el segundo más importante de Europa, que anunció que pagará 612 millones de libras (1.100 millones de dólares) por las 197 sucursales de Bradford & Bingley y los 20.000 millones de libras en depósitos. El mismo día, mediante una inyección de 35.000 millones de euros provenientes de fondos públicos y privados, fue rescatado, Hypo Real State, el segundo banco hipotecario de Alemania. Esta entidad emite bonos que están en las carteras de muchas instituciones monetarias en todo el mundo, por lo que su quiebra podría haber generado un fuerte efecto cascada similar al que hubiera tenido la quiebra de la aseguradora AIG- nacionalizada por el gobierno norteamericano hace dos semanas.
Por último, en Dinamarca el Roskilde Bank tuvo que ser intervenido por el Banco Central, que posteriormente vendió sus sucursales a otras tres entidades. Mientras, en Islandia el Ejecutivo acordó quedarse con el 75% de Glitnir Bank, el tercer mayor banco del país por capitalización bursátil, por 600 millones. Esto demuestra que el sistema financiero está en una espiral infernal que no para. Como dice el economista marxista francés Isaac Joshua: “Hemos llegado incluso a un efecto dominó que anticipa su propio movimiento. Una vez que una pieza ha caído, los actores de las finanzas buscan cuál será el próximo, persuadidos de que habrá otro. Cada vez que es designada una víctima, la jauría de lobos la rodea, la aísla, fijando sobre ella sus ojos ardientes, esperando que caiga para despedazarla, sin dejar de lamentarse de la espantosa crisis. La lógica de la crisis financiera se mantiene ya a sí misma” (Rouge n° 2267, 25/09/2008).
Lo sucedido esta semana en Europa es una señal de alarma sobre el sistema financiero y los bancos expuestos a la crisis norteamericana y a la acumulación de las deudas del mercado inmobiliario de países como Inglaterra o el Estado Español. Agreguemos a esto que muchas entidades bancarias europeas son “demasiado grandes para dejarlas caer”, pero “demasiado grandes para ser salvadas” por los gobiernos nacionales de sus respectivos países, si no se pone en marcha un mecanismo de salvataje a nivel continental. En este marco, tal vez lo más excepcional ha sido la decisión del gobierno de Irlanda de garantizar los depósitos de los bancos del país durante dos años y sus emisiones de deuda con el objetivo de calmar a la población y sostener a su sistema financiero. Esta nacionalización de hecho del conjunto del sistema financiero está siendo investigada por las autoridades regulatorias europeas para ver si se trata de un comportamiento anti-competitivo, que le daría ventajas sobre el resto de Europa, lo que ha llevado a las autoridades francesas a considerar un esquema similar. Si Francia lo termina adoptando, llevaría a que hagan lo mismo los demás gobiernos europeos y los depositantes tendrían que decidir qué garantía soberana es la más segura. Estaríamos ante el comienzo de una lucha despiadada por el escaso capital entre los distintos imperialismos europeos, lo que pondría en cuestión su unión monetaria.


Juan Chingo
www-ft-ci.org

Pino Solanas: "Es un absurdo un shopping en una estación de trenes"


Mariano Martínez (TMO)

El cineasta y principal referente de "Proyecto Sur" presentó en Santa Fe el film "La Ultima Estación" en el marco del ciclo de charlas "Alternativa Cultural a la concentración económica", organizado por la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (APyME) y la Multisectorial Empresaria. En Diálogo con Tercer Mundo, sostuvo que "hay que ganar la batalla cultural desde las escuelas, para que todos tomen conciencia de que lo público, un riel, un vagón, es propio".
Sobre las secuelas del saqueo ferroviario en Santa Fe, sostuvo que "es inaudita una ciudad con un shopping en una estación". Para Solanas "el despojo de la ONABE deberá recibir la condena de los jueces, que hasta ahora no han actuado sobre la destrucción de los FFCC"
"Este trabajo cinematográfico tiene que ver con la reconstrucción del tren para todos. Hace varios años, en 2002, cuando empecé a realizar una saga de documentos fílmicos testimoniales sobre la crisis de Argentina y las salidas posibles, me fueron surgiendo divisiones temáticas. Una de ellas tuvo y tiene que ver con la necesidad estratégica de recuperar una política de transporte ferroviario nacional, elemento indispensable a la hora de proyectar un país independiente, un país que se piense orientado a las necesidades de las mayorías y no de los sectores de privilegio", dijo Pino al comenzar su exposición.
"Los trenes se habían dejado de lado en un 80%, creando un impacto brutal en las economías regionales. Hay que recordar que el tren era la carga difusa, permitía el comercio entre pueblos vecinos, el transporte de bultos. Todo aquello se perdió al compás de una política planificada, destinada a destruir nuestros ferrocarriles nacionales, que a mediados del siglo pasado conformaron un eje de desarrollo imprescindible para Argentina. Aquí se fabricaban vagones, locomotoras, una industria como no existía en otro país latinoamericano", agregó.
Más adelante, el reconocido cineasta, autor de "La Hora de los Hornos", indicó que "con la destrucción de este sistema de transporte, cientos de pueblos quedaron aislados y se empobrecieron. 800 de esos pueblos se convirtieron en fantasmas. Todo esto generó un cataclismo social. Lamentablemente, esta vocación de mirar para otro lado, dejó de lado estudios de impacto social por la supresión de los FFCC. Más de un millón de personas hicieron sus bultos y se trasladaron a las capitales regionales, de provincia o Buenos Aires. Una verdadera catástrofe social produjo la supresión de los trenes interurbanos".

De la epopeya al despojo

Pino hizo un breve recorrido sobre la historia ferroviaria nacional. "La construcción de los ferrocarriles fue una de las grandes epopeyas industriales del país. En 1857 comenzó a circular el Ferrocarril del Oeste - una empresa de capitales argentinos- y años después, llegarían las compañías inglesas y francesas. Casi un siglo más tarde, el gobierno de Perón nacionaliza todos los ferrocarriles y la red alcanza los 50.000 km.; nacen las escuelas ferroviarias; se fabrican locomotoras diesel y a vapor y todo tipo de vagones; el tramo Buenos Aires-Rosario se cubría en 3,30 hs. Con el gobierno de Arturo Frondizi comienza la reducción del ferrocarril. Su ministro A.Alsogaray pone en ejecución el Plan Larkin, del Banco Mundial: se eliminan tranvías y trolebuses y desembarcan las multinacionales de camiones y neumáticos. El tiro de gracia lo dio el gobierno de Carlos Menem: los trenes fueron privatizados o transferidos a las provincias. Desde entonces y hasta Kirchner, siguen los mismos concesionarios: Cirigliano, Romero, Roggio, Urquía, Macri, Techint, Unión Ferroviaria y las brasileras Camargo Correa y A.L.L. El gobierno paga hasta el último salario ferroviario, y todas las roturas y reposiciones de material. Por cuenta del Estado, los concesionarios reparan vagones, locomotoras y estaciones: lo que vale 1 peso es facturado varias veces más. El negocio es cobrar el subsidio estatal", dijo.

Sin reemplazo

"El ferrocarril es el único transporte que puede llegar a destino en las peores condiciones climáticas. Es el medio de transporte más seguro, menos contaminante y más económico. Es 8 a 10 veces más barato que el transporte automotor: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones o de 20 ómnibus de pasajeros. Para financiar el 'tren bala' - que sólo servirá a las capas pudientes de Buenos Aires, Rosario y Córdoba y no transfiere tecnología- el gobierno endeuda al país por 30 años. Con la mitad de lo que costará la obra, se pueden reconstruir a nuevo los ferrocarriles interurbanos de las provincias del país, con 7.000 km. de vías para trenes de pasajeros, 11.000 km. para los cargueros y 310 locomotoras nuevas".

Batalla cultural

Solanas indicó que "hay que ganar la batalla cultural desde las escuelas, para que todos tomen conciencia de que lo público, un riel, un vagón, es propio. La reconstrucción de los ferrocarriles y su industria, es una urgencia económica y una batalla cultural. Después de tanto fracaso, hay que avanzar hacia un modelo de gestión que incluya a los pasajeros, los trabajadores y los transportistas de cargas para construir el 'tren para todos': un tren público, cuidado por todos y al servicio de todos". Es necesario promover el debate y exigir la participación del Congreso: el abandono es tal que Argentina no cuenta con una ley nacional de transportes. Necesitamos recuperar los recursos naturales estratégicos y dar respuesta a la dramática crisis de transporte que vivimos. Un país de 4 mil kilómetros de longitud, de base agraria, con 40 millones de habitantes, sin petróleo ni ferrocarril no es viable: no sería posible llevar ni las cosechas hasta los puertos. El debate entre lo público y privado sigue pendiente: la experiencia de los últimos años demuestra que las privatizaciones, además del maltrato a los usuarios, han sido y continúan siendo, un robo", manifestó.
Al referirse a las secuelas del saqueo ferroviario en Santa Fe, el referente de Proyecto Sur sostuvo que "es inaudita una ciudad con un shopping en una estación, donde la gente tenga que recorrer diez o veinte kilómetros para poder tomar un tren. Es absurdo lo que se está proyectando". Solanas comentó que estuvo reunido con el gobernador Hermes Binner, quien "escuchó la propuesta (de Proyecto Sur, el tren para todos), aunque no hizo comentarios", dijo. Por último, indicó que "el despojo de la ONABE deberá recibir la condena de los jueces, que hasta ahora no han actuado sobre la destrucción de los FFCC".

Foto: Fernando Pino Solanas. / Autor: Raíces del Cine.

Nos quieren meter miedo

Michael Moore
Página12

Todos decían que la ley sería aprobada. Los expertos del universo ya estaban haciendo reservas para celebrar en los mejores restaurantes de Manhattan. Los compradores personales en Dallas y Atlanta fueron despachados para hacer los primeros regalos de Navidad. Los Hombres Locos de Chicago y Miami estaban descorchando botellas y brindando entre ellos mucho antes del desayuno.
Pero lo que no sabían era que cientos de miles de estadounidenses se despertaron ayer a la mañana y decidieron que era tiempo de rebelarse. Los políticos no la vieron venir. Millones de llamadas telefónicas y correos electrónicos golpearon al Congreso tan fuerte como si Marshall Dillon (Comisario Dillon, personaje de una serie) y Elliot Ness hubieran descendido en Washington D.C. para detener los saqueos y arrestar a los ladrones.
La Corporación del Crimen del Siglo fue detenida por 228 votos contra 205. Fue raro e histórico; nadie podía recordar un momento cuando una ley apoyada por el presidente y el liderazgo de ambos partidos fuera derrotada. Eso nunca sucede. Mucha gente se está preguntando por qué el ala derecha del Partido Republicano se unió al ala izquierda del Partido Demócrata para votar en contra del robo. Cuarenta por ciento de los demócratas y dos tercios de los republicanos votaron en contra de la ley.

Esto es lo que sucedió:

La carrera presidencial puede estar todavía muy pareja en las encuestas, pero las carreras en el Congreso están señalando una victoria aplastante para los demócratas. Pocos discuten la predicción de que los republicanos van a recibir una paliza el 4 de noviembre. Hasta 30 bancas republicanas en la Cámara de Representantes se perderían en lo que sería un increíble repudio a su agenda. Los representantes del oficialismo tienen tanto miedo de perder sus bancas, que cuando apareció esta “crisis financiera” hace dos semanas, se dieron cuenta que habían entregado su única oportunidad de separarse de Bush antes de la elección, mientras hacían algo que los hiciera parecer como que estaban del lado de “la gente”.
Estaba mirando ayer C-Span, una de las mejores comedias que he visto en años. Ahí estaban, un republicano después de otro que habían apoyado la guerra y hundido al país en una deuda record, que habían votado para matar cualquier regulación que hubiera mantenido a Wall Street en control —¡ahí estaban, lamentándose y defendiendo al hombrecito común!—. Uno tras otro se pararon en el micrófono de la Cámara baja y tiraron a Bush bajo el ómnibus, bajo el tren (aunque habían votado por quitarles los subsidios a los trenes también), diablos, lo hubieran tirado bajo la aguas crecientes de Lower Ninth Ward (barrio de Nueva Orleans) si hubieran podido conjurar otro huracán.
Los 95 valientes demócratas que rompieron con Barney Frank y Chris Dodd era los héroes reales, igual a aquellos pocos que se pararon y votaron en contra de la guerra en octubre de 2002. Miren los comentarios de ayer de los republicanos Marcy Kaptur, Sheila Jackson Lee, y Dennis Kucinich. Dijeron la verdad. Los demócratas que votaron por el paquete lo hicieron en gran parte porque estaban temerosos de las amenazas de Wall Street, que si los ricos no recibían su dádiva, los mercados enloquecerían y entonces adiós a las pensiones que dependen de las acciones y adiós a los fondos de retiro. ¿Y adivinen qué? ¡Eso es exactamente lo que hizo Wall Street! La caída más grande de un solo día en el Dow en la historia de la Bolsa de Valores de Nueva York. Anoche los nuevos presentadores de televisión lo gritaban: ¡los estadounidenses acaban de perder 1,2 billón de dólares en la Bolsa! ¡Es el Pearl Harbour financiero! ¡Se cae el cielo! ¡Gripe aviar! Por supuesto, la gente cuerda sabe que nadie “perdió” nada ayer, que los valores suben y bajan y que esto también pasará porque lo ricos comprarán ahora que están bajos, los sostendrán, luego los venderán, y luego comprarán nuevamente cuando estén bajos. Pero por ahora, Wall Street y su brazo de propaganda (las redes y los medios que poseen) continuarán tratando de meternos miedo. Será más difícil conseguir un préstamo. Algunas personas perderán sus empleos. Una débil nación de peleles no durará mucho bajo esta tortura. ¿O sí podremos?
Esto es lo que creo: el liderazgo democrático en la Cámara baja esperaba secretamente todo el tiempo que esta pésima ley fracasara. Con las propuestas de Bush hechas añicos, los demócratas sabían que entonces podían escribir su propia ley que favorece al promedio de los estadounidenses y no al 10 por ciento más rico que está esperando otro lingote de oro. De manera que la pelota está en la manos de la oposición. El revólver de Wall Street todavía le apunta a la cabeza. Antes que den el próximo paso, déjenme decirle lo que los medios silenciaron mientras se debatía esta ley:
1. La ley de salvataje NO tiene provisiones para el llamado grupo de supervisión que iba a monitorear los gastos de Wall Street de los 700.000 millones;
2. NO consideraba multas, sanciones o prisión para ningún ejecutivo que pudiera robar algo del dinero del pueblo;
3. NO hizo nada para obligar a los bancos y a los prestamistas a reescribir las hipotecas del pueblo para evitar ejecuciones ¡Esta ley no hubiera detenido ni UNA ejecución!
4. En toda la legislación NO había nada ejecutable, usando palabras como “sugerido” cuando se referían a que se le devolviera el dinero del rescate al gobierno;
5. Más de 200 economistas escribieron al Congreso y dijeron que esta ley podría empeorar la “crisis financiera y causar aún MAS de una caída.
Es hora que nuestro lado establezca claramente las leyes que nosotros queremos pasar.

Traducción: Celita Doyhambéhére.

El gobierno de Cristina insiste en el elitista proyecto del “tren bala”

Los trenes de pasajeros están en estado calamitoso

Los estallidos de furia de pasajeros de ramales bonaerenses atestiguaron el pésimo servicio que brindan las privatizadas. Sin embargo el gobierno insiste con el oneroso “tren bala”.
El 4 de setiembre pasado fue un día de furia para los sufridos usuarios del ramal Sarmiento operado por Trenes de Buenos Aires (TBA). Tras la demora en más de dos horas en un servicio que a esa hora de la mañana debía circular con una espera de pocos minutos, los incidentes estallaron entre Merlo y Castelar. Varios vagones fueron incendiados. Y no se trató de una piromanía enfermiza ni de un complot político, como acusó el ministro de Justicia, Aníbal Fernández. Fue una reacción no pensada, de grupos que ya estaban hartos de incumplimientos anteriores de TBA.
De un lado los frustrados viajeros repetían su muletilla: “esto es un desastre, viajamos como ganado”. Del otro, los funcionarios como Ricardo Jaime y los voceros de la empresa, sostenían: “no es cierto que es un desastre, estamos mejorando pero aún falta, los coches quemados valían un millón de dólares cada uno, hubo una conspiración en esta violencia”.
Ese día el cineasta Pino Solanas estrenaba su documental “La próxima estación”, un inventario de cómo el neoliberalismo destruyó el servicio ferroviario y una propuesta de reactivar un tren para el desarrollo nacional.
Para Fernández, tal coincidencia no era casual. Solanas también terminó incriminado como parte del complot que convirtió aquellos vagones en óxido. Al menos Fernández debió tomarse el trabajo intelectual de José Natanson, que en “La quimera ferroviaria de Pino” (Página/12, 28/8), admite la alta factura del film pero cuestiona algunas omisiones del mismo y sobre todo la validez de las propuestas. Por ejemplo, Natanson se pregunta respecto a la necesidad de recuperar el tren: “¿qué es más importante hoy para un pueblo aislado, que pase el tren o que llegue la banda ancha?”. La duda está mal formulada porque ese pueblo necesita del tren y la banda ancha, además de fuentes de empleo, caminos, escuelas y unas cuantas cosas más.
La destrucción del ferrocarril comenzó muchas décadas atrás, con el tristemente famoso “plan Larkin” de los norteamericanos y se profundizó durante el menemismo con el también tristemente famoso “ramal que para, ramal que cierra”. El resultado es que en vez de 36.000 km de vías ahora se operan 8.000 y en vez de los 95.000 trabajadores sobrevivieron 14.000. Y algo peor, pese a tanto achique, el gasto del Estado en subsidiar a los privados es hoy el triple de cuando el servicio era estatal. Este año los concesionarios de los ramales se llevaron mil millones de pesos de subsidios estatales. Y Bernardo Neustadt en junio pasado se murió sin hacer autocrítica con su “doña Rosa” por haber sido propagandista de esa privatización alevosa con el empleo y los fondos públicos.

Malísimo servicio

El secretario de Transporte, Jaime, presenta la situación como si el único problema estuviera en el ramal Urquiza administrado por TBA, consorcio de los hermanos Cirigliano, del grupo Plaza. Este tiene un monopolio sobre las líneas de colectivos de la zona oeste del conurbano por donde circula el Urquiza. Su función es llevar y traer pasajeros hasta y desde el tren, para que TBA facture.
Por lejos, ese panorama del “lejano oeste” es el peor de todos. Pero de ninguna manera es una excepción porque el Estado, empeñado en respetar las privatizaciones de los distintos ramales y en pagar los subsidios, debió quitar la concesión a Sergio Taselli, de Trenes Metropolitanos, ramales Roca y San Martín, y al Belgrano sur. Taselli, un ex íntimo amigo de los Kirchner que administraba Yacimientos Carboníferos de Río Turbio en Santa Cruz, perdió la concesión del Roca después del enésimo corte de servicios y serios incidentes en Constitución pero igual se llevó los fondos destinados al pago de los salarios del personal que había provisto la caja del Estado.
Y se está haciendo referencia a los trenes de pasajeros que conectan la Capital Federal con el conurbano bonaerense, que se supone deben ser rentable por la densidad poblacional y el uso que se le da al servicio.
Mucho peor están las provincias que vieron levantados los trenes de pasajeros o los ven pasar cada muerte de obispo, una o dos veces a la semana, con retrasos como los del “Gran Capitán”, que en febrero de este año debió cambiar tres locomotoras y estuvo varado más de un día en Entre Ríos.
Frente a estas carencias y conductas que rozan lo delictivo o ingresan allí, el gobierno de Néstor Kirchner y ahora el de Cristina Fernández exhibieron una llamativa connivencia con esos intereses privados.
Por un lado el Estado mantiene los subsidios, que en el marco de la continuidad de la “emergencia ferroviaria” dictada en 2002, sirven para que los concesionarios incumplan su rol pactado en los pliegos licitatorios. Total, el Estado no controla. Y cuando las violaciones son demasiado alevosas, como las de Taselli, y derivan en cese de la concesión, los ramales no vuelven a ser operados por el Estado. Este los deja otra vez a los privados mediante la Unión de Gestión Operativa Ferroviaria (Ugofe), donde tallan Metrovías, Ferrovías y TBA. Eso sí, el financiamiento total corre por parte del fisco.

Pone todo

Además de los subsidios a los privados, el Estado bobo se hace cargo de las obras de infraestructura y la compra de trenes y máquinas nuevas así como de repotenciar material adquirido a España y Francia. Dicho sea de paso, esta modalidad contradice la necesaria recuperación del trabajo argentino, los talleres ferroviarios y la tecnología local.
Hace poco la presidenta encabezó en La Plata la apertura de sobres de las ofertas para la electrificación de la línea Roca. La inversión fue estimada en 4.300 millones de pesos; el Estado pone todo o casi todo. La obligación de los privados se reduce a gastos de mantenimiento, que ni aún así cumplen, favorecidos por la laxitud de los controles.
En febrero pasado el Congreso aprobó la creación de dos empresas estatales, una para la atención de trabajos de infraestructura (Administradora de Infraestructuras Ferroviarias) y otra que operaría servicios (Operadora Ferroviaria). En los hechos no cuentan. Son un símil de Enarsa, Energía Argentina SA, que es una petrolera de cartón.
Habiendo mucho por hacer en trenes de pasajeros eficientes, seguros y baratos, no sólo en Capital Federal y el conurbano sino en todo el país, no se entiende cómo un gobierno que presume de ser “nacional y popular” se empeña tanto en endeudarse para el elitista “tren bala” que uniría Buenos Aires con Rosario y Córdoba.
En enero de este año Cristina Fernández relanzó la polémica iniciativa con un acto que contó con la presencia del ministro de Transportes francés, Dominique Bussereau; el embajador de Francia, Fréderic Baleine du Laurens; los gobernadores de las provincias involucradas (Daniel Scioli, Juan Schiaretti y Hermes Binner) así como de directivos del consorcio Veloxia, integrado por la francesa Alstom, la española Isolux y las locales Iecsa y Emepa.
Cuando este proyecto fue presentado en 2007 iba a costar 1.250 millones de dólares, que con el correr del tiempo crecieron hasta casi 4.000 millones de dólares. Así fue incluido con $11.627.415.143 como obra “plurianual” en el presupuesto nacional 2008, con fondos para tres años. En este punto faltó a la verdad la jefa de Estado cuando el 2 de agosto pasado, en la conferencia de prensa en Olivos, aseguró que la iniciativa “no significa un solo peso de erogación por parte del Estado nacional, sino que se realizará con un préstamo financiado por bancos franceses". Lo cierto es que, si la obra se materializa, el banco francés Natixis adelantará el dinero, el Estado lo garantizará con un bono, para lo cual deberá endeudarse, y así éste irá pagando con los debidos intereses.
La decisión oficialista de abonar toda la deuda al Club de París está directamente relacionada con el “tren bala” pues apunta a salir de la condición de “default” en que ese organismo categorizó al país, y facilitar el oneroso préstamo de la entidad financiera gala.
Para Cristina el “tren bala” será un “salto a la modernidad”. Los incendios en Haedo y Castelar, las piedras en Constitución y en unas cuantas estaciones, y la unánime crítica social al servicio ferroviario, parecen reclamar que se empiece por otras obras pues hay demasiada gente en la vía.

miércoles, 1 de octubre de 2008

4/10 15 hs Convocatoria de Obreros de Zanon en Hotel Bauen

Reproducimos Comunicado de Prensa de los obreros/as de Zanon

Neuquén, 1 de octubre de 2008.

Los obreros y obreras de Zanon y el Sindicato Ceramista de Neuquén convocamos al conjunto de las organizaciones solidarias a una reunión a realizarse el sábado 4 de octubre a las 15 hs en el Hotel Bauen recuperado por sus trabajadores.
Convocamos a esta reunión faltando solo unos días para un nuevo vencimiento de los plazos legales de nuestra Gestión Obrera bajo la forma de cooperativa ( FASINPAT).
En los últimos meses venimos intensificando medidas de acción directa con movilizaciones tanto a casa de gobierno como a la legislatura neuquina exigiendo la expropiación de nuestra fábrica. En nuestra región se han formado diversas comisiones de solidaridad desde distintos sectores y se vienen llevando adelante actividades callejeras, en las escuelas, en la universidad y en los barrios por la expropiación.
Además hemos mantenido reuniones con un arco importante de sindicatos de la CTA y varios de la CGT, hemos sido invitados a Asambleas de base de distintos sectores y el miércoles 8 de octubre, estamos Convocando en forma coordinada un paro provincial con movilización convocado por el Sindicato Ceramista de Neuquén, ATEN, y por el conjunto de la CTA
Por la expropiación definitiva de Zanon Bajo Gestión Obrera YA ¡ Por salarios para los trabajadores y trabajadoras de la educación ¡
Contra la entrega de nuestros recursos naturales no a la renegociación de los contratos petroleros.
Por nuestra parte están programadas Asambleas generales en las 4 fabricas ceramistas de Neuquén (Stefani, Neuquén, Del Sur y Zanon) para discutir la modalidad del paro.
Nuestra propuesta es ponerlos al tanto de la situación y proponer una actividad simultanea en la Casa del Neuquén, este Miércoles 8 en consonancia con el paro y movilización provinciales.
Consideramos que la Gestión Obrera de Zanon es una conquista del conjunto de nuestra clase y como tal tenemos que defenderla. Los esperamos.

SABADO 4 DE OCTUBRE A LAS 15 HS EN EL BAUEN.

Obreras y obreros de Zanon Bajo Gestión Obrera.
Sindicato Ceramista de Neuquen.

Si Wall Street se sale con la suya en esto, significará una estafa histórica al pueblo norteamericano.

Wall Street se relame por el plan multimillonario de regalos del equipo de Bush

Los sabios del mercado financiero, que estaban temblando de terror, ahora están borrachos de esperanza. Se recuperan explosivamente porque piensan que han tenido éxito en asustar a Washington para que acepte la solución del Wall Street Journal a la crisis. Descarguen todo sobre los hombros de los contribuyentes. Eso es lo que significa el masivo rescate que el Secretario del Tesoro Henry Paulson ha buscado. Liberaría a los principales bancos y firmas inversionistas de sus enormes activos podridos y haría que el público asumiera sus pérdidas --cientos de miles de millones de dólares, quizás más. ¿Cómo no les va a gustar a los titanes financieros amenazados con la extinción?
Si Wall Street se sale con la suya en esto, significará una estafa histórica al pueblo norteamericano --todo el azúcar para los villanos, dolor y daño duraderos para las víctimas. Mi consejo a los políticos de Washington: Deténganse, respiren profundo y examinen lo que la llamada "opinión responsable" les ha dicho que hagan. Si este asunto tiene éxito, les pronostico que será un hecho transformador de la política norteamericana, revelará las grandes deformidades en nuestra democracia y provocará un maremoto de justificada indignación y rebelión popular. Como he estado diciendo durante meses, esta crisis tiene el potencial para destruir a uno o a los dos partidos políticos --escojan.
Christopher Whalen, del Análisis de Riesgo Institucional, un valiente crítico conservador, lo dijo claramente: "El alegre recibimiento que los demócratas en el Congreso dieron a la más reciente propuesta de rescate masivo por parte de Paulson se parece mucho a un romance corporativo más entre el gobierno de un solo partido de Washington y los bancos inversionistas de Sell- Side".
Un crítico similar, Josh Rosner, de Graham Fisher en Nueva York, definió a los patrocinadores de esta estampida: "Permítannos ser claros, no son los grupos de ciudadanos, inversionistas privados, inversionistas de valores o inversionistas institucionales los que han pedido este fondo gubernamental de compra. Lo están cabildeando casi en exclusiva precisamente las instituciones que creyeron que eran 'más inteligentes que todos nosotros', instituciones que necesitan sacar esos activos de sus balances a un valor inflado para evitar arriesgar mayores pérdidas o cosas peores".
Permítanme ser claro: El escándalo no es que el gobierno esté actuando. El escándalo es que el gobierno no está actuando con la suficiente fuerza --usando sus poderes de emergencia para tomar el control total del sistema financiero e imponer orden a los bancos, firmas y mercados. Detengan la música, por así decirlo, en vez de permitir a los financieros y operadores individuales de tomar medidas oportunistas para salvarse ellos a costa del sistema. Los rescates paso a paso que la Reserva Federal y el Tesoro han ejecutado hasta la fecha han fracasado totalmente para revertir la tendencia de los inversionistas y banqueros en todo el mundo a no prestar o comprar en tiempos dudoso. No existe una razón evidente para suponer que esta propuesta de rescate les haga cambiar de opinión, aunque ciertamente hará que las casas financieras se sientan bien por descargar en el gobierno sus papeles inservibles.
Una intervención seria en la que Washington se haga cargo requeriría en primer lugar de una nueva autoridad central que supervise las instituciones financieras y las obligue a apoyar las acciones del gobierno para estabilizar el sistema. El gobierno puede ejercer una influencia obligatoria en los actores financieros: Acepten nuestros objetivos y sigan nuestras instrucciones o se quedan solos --alejados de la espita de préstamos del gobierno y sin derecho a ninguna asistencia directa. Si se niegan a cooperar, los tipos del dinero se quedan atascados en su propio desorden. Si se resisten a las órdenes del gobierno de seguir prestando a la economía real de productores y consumidores, los bancos y los corredores quedarán definitivamente aislados y, por tanto, condenados.
Solo bajo estas condiciones, y algunas otras, debe el gobierno federal estar dispuesto a tomar posesión --temporalmente-- de los podridos activos financieros que están debilitando a los fondos, bancos y agencias de corredores. Paulson y la Reserva Federal están tratando de jugar de nuevo al enfoque del rescate utilizado en la década de 1980 cuando la crisis de las instituciones de ahorro y préstamos, pero esta situación es totalmente diferente. Aquellas instituciones de ahorro y préstamos poseían activos verdaderos --propiedades, casas, centros comerciales--que podían ser vendidos de inmediato por la Corporación de Fondos de Resolución (CFR) a precios de ganga. Esta crisis implica a instrumentos financieros etéreos de valor desconocido –no solo los notorios valores de hipotecas, sino varios contratos derivados y otros negocios esotéricos que pueden no tener valor alguno.
A pesar de lo que piensan los políticos en Washington, el rescate por parte de la CFR fue también un escándalo en Wall Street. Muchas de las firmas financieras que habían financiado los imprudentes préstamos de la industria de ahorros y préstamos lograron comprar de nuevo las mismas propiedades por unos centavos de manos de la CFR --ganando en el alza y luego también en la baja. ¿Saben quién pagó la cuenta? Sospecho que Wall Street espera un filón similar --la oportunidad de obtener nuevas ganancias provenientes de su propio fraude e irresponsabilidad criminal.
Si el gobierno actúa responsablemente, impondrá a los banqueros algunas otras condiciones a cualquier rescate amplio. Primero, aceptar las facturas vencidas de manos de cualquier firma financiera que le permita salir de sus activos dañados; es decir, un contrato firme que le devuelva fondos al gobierno a partir de cualquier ganancia, una vez que la crisis termine. Segundo, cuando los políticos decidan reformar las regulaciones financieras y se deshagan de los trucos y las instituciones "demasiado grandes como para permitir que fracasen", a las firmas de Wall Street se les debe prohibir que hagan sus manipulaciones acostumbradas del sistema político. Eliminen a los cabilderos, prohíbanseles la entrega de soborno disfrazado de contribuciones de campaña. Cualquier contacto o conversaciones entre los banqueros y casas financieras con las agencias gubernamentales o políticos elegidos debe ser reportado de inmediato al público, igual que a las industrias reguladas se les requiere que hagan cuando contactan a clientes gubernamentales.
Mientras tanto, puede que el gobierno tenga que crear otra agencia de emergencia, algo como el Nuevo Trato, que preste directamente a la economía real --negocios, bancos solventes, compradores y vendedores en mercados de consumo. No sabemos cuánto daño se ha hecho al crecimiento económico o cuánto durará este período, pero no confío en los banqueros para que mientras tanto suministren capital de inversión y créditos. Si fuera necesario, Washington también debe cumplir ese papel.
Finalmente, es evidente que la crisis es global, y requiere de una concertada acción global. Robert A. Johnson, un veterano de las finanzas globales que trabaja ahora con la Campaña para el Futuro de Estados Unidos, sugiere que nuestros socios comerciales globales puede que reconozcan la necesidad de una cooperación en beneficio propio y puedan negociar temporalmente --quizás de forma permanente-- reformas para balacear el sistema de comercio y mantenerlo funcionando, mientras que las principales naciones trabajan para devolver su eficacia al sistema financiero global.
La agenda es impresionante. Estados Unidos no está preparado para tratar el asunto de manera inteligente, mucho menos de manera sabia. Tenemos en la Casa Blanca a un cero a la izquierda en estado de coma. Los dos candidatos presidenciales están atrapados por los hechos, tratando de decir algo pertinente sin que les echen la culpa del desastre. La gente debe hacerse oír en Washington, aunque sea solo para compartir su indignación.


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EN EL IMPERIALISMO NO SOLO SE CAE EL SISTEMA FINANCIERO.

Comentarios para Radio Centenario del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras. Lunes 29 de septiembre de 2008. “los republicanos y los demócratas juntos muestran su verdadera cara como representantes de Wall Street pactando sobre un acuerdo canalizar 700 mil millones de dólares a Wall Street a pesar que las cartas de los constituyentes, el electorado esta recorriendo 100 contra uno en contra, se muestra la cara del sistema político aquí como que no es representativo cuando el 99 por ciento del electorado esta en contra un acuerdo político y los representantes siguen adelante a pesar de un voto tan contundente indica que definitivamente no vivimos en un sistema representativo. Es un sistema oligárquico que los congresistas solo reflejan las opiniones de la oligarquía financiera”


Chury: Estamos en comunicación con Estados Unidos con James Petras a quien le damos la bienvenida.
Buen día James...
James Petras: Estoy muy contento, el sistema financiero en Wall Street sigue en quiebra a pesar del pacto entre los dos principales partidos. La bolsa esta cayendo verticalmente esta mañana y lo mismo en otras partes del mundo y obviamente este parche incluso la suma de 700 mil millones no es suficiente porque el problema no es problema de congelación de crédito es precisamente el hecho que los Bancos no son solventes y no se puede simplemente prestar dinero a una instituciones o instituciones que no son solventes.
Chury: Justamente Petras yo quisiera que nos hicieras un panorama, era la pregunta inicial para hacerte que nos describieras una situación de la que no hay un lugar en el mundo que no este pendiente y que parece agravarse momento a momento...
Petras: Sí.
Hay muchas cosas complejas que no simplemente reflejan las situaciones en EEUU. Obviamente el peso de la economía norteamericana del sistema financiero tiene repercusiones en muchas partes del mundo y toman varias formas.
Primero hablar de EEUU que están muchas cosas pasando. Primero tenemos el hecho que los republicanos y los demócratas juntos muestran su verdadera cara como representantes de Wall Street pactando sobre un acuerdo canalizar 700 mil millones de dólares a Wall Street a pesar que las cartas de los constituyentes, el electorado esta recorriendo 100 contra uno en contra, se muestra la cara del sistema político aquí como que no es representativo cuando el 99 por ciento del electorado esta en contra un acuerdo político y los representantes siguen adelante a pesar de un voto tan contundente indica que definitivamente no vivimos en un sistema representativo. Es un sistema oligárquico que los congresistas solo reflejan las opiniones de la oligarquía financiera.
Es un gobierno oligárquico en función de las necesidades de los grandes especuladores.
Tenemos el hecho que el mercado no mejorando a pesar de este pacto, hoy en día hay caído la bolsa 4% y siguen en la baja porque todos los inversionistas, todos los expertos están de acuerdo que la inyección de este dinero no va a solucionar la quiebra porque estamos en una situación donde las empresas financieras no son solventes, no tienen capacidad de volver a funcionar porque sus deudas son mucho más grandes que 700 mil millones.
Entonces el problema no es solamente facilitar el crédito entre los Bancos, ningún Banco va a prestar dinero a otro Banco cuando las revelaciones de deudas son mucho más que lo que esta prestando el gobierno, el problema no es crédito otra vez, es el hecho que las empresas son solventes, no son recuperable en su conjunto. Necesitamos toda una nueva arquitectura financiera.
Esto no es solamente la opinión de marxistas ni mucho menos radicales, son ambulantes, es la opinión de los más importantes economistas burgueses, economistas en las páginas financieras en los diarios.
Más allá hay casos por ejemplo de grandes multinacionales, multimillonarios por ejemplo Golman Sachs que están aprovechando de la banca rota de los Bancos para comparar a precios muy abajo los activos que tienen valor.
Es decir, hay una política de buitres ahora, los que son solventes están aprovechando que empresas financieras tienen que vender todos sus activos para comprarlos a precio bajos.
No es que todas las empresas quiebras, hay algunos como Golman Sachs que anunciaron hoy y como Warren Buffet multimillonario que están comprando y buscando activos con valor.
Es el otro punto aquí.
Yo creo que la crisis va a profundizarse aquí y en cadena con la recesión que esta ya entrando aquí y empezando a afectar a Europa y principalmente Holanda, Irlanda y el resto de Europa, recesión y también quiebra de un Banco importantísimo en Belga (...) que también indica que el sistema financiero en Europa esta ahora temblando.
En Asia hay una caída importante en las bolsas y tienen miedo que las ventas de China y de Asia, Europa los Estados Unidos van a caer.
Si caen las exportaciones va a deprimir las economías en Asia porque el motor fuerte de sus economías son las exportaciones.
Si caen las exportaciones la producción, la economía en Asia, Europa y los EEUU va a afectar los principales países en América Latina, principalmente Argentina, Brasil y México, Chile y Perú que dependen mucho de la economía exportadora particularmente agro minerales.
Eso va a tener repercusiones dentro –yo creo- no más de seis meses.
Por ahora parece que vienen a un colchón por la acumulación de reservas pero este proceso de decadencia caída en el mercado mundial va a utilizar las reservas pronto, van a caer los precios del comoditis, de la mercancía que venden.
Yo creo que entre ahora y por lo menos febrero o marzo después del verano en el sur vamos a ver también la extensión de la recesión y los problemas de créditos en América Latina incluyendo obviamente Uruguay que depende mucho más que nada ahora en las exportaciones.
La apuesta de Lula, Kirchner, Bachelet, Alan García sobre el proyecto exportador en vez del mercado interno van a ser profundamente afectados con esta vuelta en la economía.
Aquí hay indignación como nunca hemos visto por esta gran estafa.
Gente común indignados, con mucha bronca porque los mismos congresistas demócratas, republicano que decían por muchos tenemos que cortar los seguros social, el plan médico para los viejos y pobres porque no tenemos dinero, de repente sacan de la bolsa 700 mil millones por Wall Street, ¿cómo que no tenía dinero y rápido para financiar programas?
Finalmente lo más decisivo de todo hace un año muchos sectores incluso liberales pero más que nada conservadores decían que debíamos seguir el modelo chileno de privatizar el seguro social y poner el dinero de ahorro de los cientos de millones de americanos en Wall Street.
Fíjate si privatizamos las pensiones y los seguros sociales el mundo entero, 150 mil millones de ahorristas ahora se quedan sin ninguna pensión.
Gracias a la presión principalmente de la gente de la tercera edad con enorme presión paralizamos la privatización y nos queda ahora con nuestras pensiones, pero los argumentos generalizados en América Latina con el ejemplo chileno de este podrido gobierno socialista demócrata cristiano, si seguimos este ejemplo era una catástrofe total para todos los pensionistas que viven del seguro social. Gracias que lo evitamos.
Chury: ¿Qué protagonismo jugó la especulación inmobiliaria en EEUU para desatar esta crisis?
Petras: Era importante como detonante era un ladrillo en la arquitectura de esta pirámide de estafas.
No era el único pero era muy generalizado y servía como el trampolín para toda una gama de instrumentos financieros y también servía como un seudo respaldo sobre otro tipo de financias de apuestas financieras.
¿Qué quiere decir? Que tenemos 1000 millón de hipotecas y a partir de eso empezaron a apostar 5000 millones, 10000 millones en otros instrumentos financieros.
Cuando cae ese ladrillo las hipotecas impagables todos los demás que prestaron dinero para las especulaciones exigían inmediatamente que los especuladores pagan, cumplen, se asustaran frente a esta caída de los supuestos respaldos entre los financieros.
Era un importante seudo respaldo y ahora cuando descubrieran que estas hipotecas no tenían más valor después todos los sectores banqueros insistieran que los especuladores empiezan a remplazar al dinero perdido y cuando los apostadores no podrían cumplir empezó la cadena de caídas llegando a la banca rota, no-solo de los especuladores, sino de todas las instituciones inversionistas que respaldaran su especulación y lo que compraran los instrumentos ya que no tenían valor.
Chury: Preguntaba eso porque aquí el otro día se publicó algo que se iban a restringir los créditos y en definitiva lo único que va quedado en el Uruguay en todos los Bancos son créditos inmobiliarios y hay expertos inmobiliarios que dicen; bueno, cuidado con los ladrillos porque en dos años puede venir una banca rota. Eso ya esta pasando, aquí ya se han restringido créditos no para el sector inmobiliario y de las hipotecas.
Petras: Todo lo que es problemático es que hay una desconfianza total entre los banqueros mismos porque las cuentas, las dobles cuentas no revelan realmente las acciones tóxicas. Es decir, la basura accionaria, es muy oscuro el asunto, cómo vas a prestar dinero a más de 30 días a alguien que puede tener doble cuenta y la cuenta no revelada esta llena con basura.
El hecho es que nadie mueve más papeles de 30 días y llega a eso por miedo que el respaldo no existe, es vez de verdadero activos sanos esta llena la otra cuenta no revelada de deudas y papeles que han perdido total su valor.
Es la situación ahora. El hecho es que los Bancos saben todas las trampas entre ellos entonces nadie confía que las cuentas abiertas son realmente la totalidad de los balances de una institución financiera hasta que hay revelaciones concretas, con transparencia garantizada el sistema queda paralizado.
Decir, cómo se va a conseguir la transparencia, quien va a servir como juicio sobre la transparencia. Esas cosas son decisiones políticas como los políticos han tomado partido entre una y otras instituciones no existe ninguna autoridad independiente para dar una opinión, una verificación de la situación financiera de uno u otro factor.
Hay una falta de confianza, un factor psicológico. Esa es una derivación de la profunda actitud de estafador y el hecho que el sector político y los políticos están implicados entre los grandes Bancos.
No existe una autoridad que parece independiente de los principales actores financiero.
Chury: Coméntanos algo, la impresión que te causó el triunfo de la nueva Constitución de Ecuador y el triunfo de Correa.
Petras: Es otra vez un doble filo.
Primero quiero decir que es una rechazo de la vieja oligarquía de la partidocracia de los viejos partidos socialcristianos, social demócratas, etc.
En este sentido la mayoría abrumadora esta tomando una decisión en contra.
Ahora mismo Correa y Constitución es un proyecto de economía mixta y alguna mayor regulación sobre la operación de capitales, pero no es nada revolucionaria como pronuncia Correa o algunos defensores de Correa, las grandes multinacionales quedan en control con teléfonos móviles en el petróleo el principal sector 55% queda en manos privadas. Una gran parte de la deuda externa va a seguir pagando a pesar que la Constitución permite renunciar una porción ilegítimo la reforma agraria depende solo en tierras no cultivadas que es una frase muy difícil de determinar y adjudicar.
Es un rechazo por un lado la vieja derecha y una afirmación a un nuevo gobierno centro izquierda que tenemos que analizar con sus propias contradicciones.
Yo creo que en Washington como tenemos ahora un gobierno derechista del extremo, casi fascista oligárquica cualquier modificación en las mínimas condiciones económica política parece una amenaza.
Correa no tiene ningún amigo en Washington ni demócratas, ni republicanos en este contexto, pero tiene muchas oportunidades de la diversificación de América Latina ahora y con gobiernos moderados de centro, centro derecha, centro izquierda y muchas amplitudes, tratamientos con los países de Asia y en el Medio Oriente.
Yo creo que hay espacio para que el gobierno pueda jugar un papel más independiente, pero hay que ir con cautela, los grandes aplausos de muchos sectores que simplemente miran un lado de una realidad contradictoria, en todo caso es una patada en el culo de la derecha tradicional, los partidos corruptos del pasado y alguna diferenciación con el pasado en el tratamiento con Washington.
Chury. Muchas gracias por tu análisis y te mandamos un abrazo.
Petras: Muchas gracias.

El comunismo capitalista

El rescate y las medidas de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro son salvatajes “socialistas” para los capitalistas de Wall Street.

Por Fernando Hugo Azcurra *

“¿Acaso está en el fundamento del sistema capitalista, sobre todo el financiero, ocuparse de los pobres?”, se pregunta Azcurra.
Nouriel Roubini, economista, profesor de la Escuela de Negocios Stern de Nueva York, afirmó que lo desencadenado en estos últimos días constituye “el comienzo de la declinación del Imperio Americano”, y señala además que “el rescate financiero a Freddie y Fannie es socialismo para los ricos, quienes tienen contactos con Wall Street. Es la continuación de un sistema corrupto en el cual las ganancias se privatizan y las pérdidas se socializan”. Por esta crisis habrá pérdidas crediticias millonarias, cientos de bancos pequeños en Estados Unidos y Europa quebrarán, la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios (FDIC por su sigla en inglés) no podrá socorrer a todos los bancos porque no dispone de la
magnitud descomunal de dinero necesaria para esta ocasión. Lo que señala Roubini, respecto de que el rescate y las medidas de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro son salvatajes “socialistas” para los capitalistas como clase, es, económica y sociológicamente, una apreciación certera. Pero no es nueva. Ya Karl Marx había mostrado y demostrado en El Capital esta conducta de los capitalistas, que se basa en una relación estructural de funcionamiento del modo de producción capitalista; Marx lo llamaba el “comunismo capitalista”, nacido del proceso objetivo mismo de producción y cambio capitalista.
Se puede entender, pues, que el comportamiento “socialista” de la burguesía financiera americana cuando acude por medio de “su” Estado a “salvar” a los banqueros privados y a sus negocios a costa de los dineros públicos (administrados privadamente por y para el capital) está dictado por relaciones sociales estructurales poderosas que le imponen la adopción de políticas para salvar el barco común de la clase capitalista financiera a costa de perjudicar a las clases populares y a la sociedad toda. Lo puntualizado anteriormente se vuelve importante en términos de análisis político. Se multiplican los artículos, opiniones, en los cuales se dejan ver exposiciones de estilo admonitorio, hasta de carácter moral: la situación de crisis se ha precipitado por los enormes “errores” de administración de los negocios inmobiliarios de los bancos, ayudados por las “imprevisiones” de las oficinas y/o organismos gubernamentales de supervisar tales operaciones. También se suele añadir la –ahora– “mala administración de la FED por Alan Greenspan”, que con su política de bajísimas tasas fomentó irresponsablemente no sólo el surgimiento sino la permanencia de la burbuja especulativa que se difundiría con insólita rapidez por el mundo de las finanzas. Se achaca, pues, a impericia, desaprensión y desmanejo de funcionarios, quienes tenían en sus manos los instrumentos necesarios y la autoridad correspondiente para evitar caer en tales desmadres.
Estas argumentaciones de censura yerran en lo fundamental: no advierten que rentistas, banqueros, financistas, empresarios, gerentes, directores, junto con el funcionariado del Estado, no son otra cosa que la personificación de las relaciones capitalistas de producción que constituye la estructura de funcionamiento en las cuales ellos se desenvuelven. El capital como unidad de todo el sistema es el sujeto que “dicta”, por las leyes que lo rigen, la finalidad (ganancias) y los medios (explotación del trabajo y especulación) de los individuos que lo representan, les dicta cómo deben “comportarse” para alcanzar la valorización de la inversión: encarnan como personas al capital que es su amo y deben hacer lo que éste “exige” y no lo que el funcionario o el empresario individual quiere o “cree” que debe hacerse. Actúan, pues, cómo autómatas cuando creen hacerlo con libertad y discernimiento propio; y el capital se desempeña como “cosa” que piensa y decide por sí, pero a través de ellos. La cosa se personifica y las personas se cosifican: es el mundo fantasmal pero existente de la enajenación de la sociedad capitalista. ¿No son racionales entonces? ¡He aquí lo notable! ¡Sí lo son! Y por serlo, y tal como lo son, se producen las crisis. ¿Contradicción en el argumento? No, contradicción de la realidad: la racionalidad del capital individual (obtener ganancias) llevado a su límite máximo a la explosión como irracionalidad (crisis) del capital total.
Pero tampoco son mejores aquellas posiciones que se asientan en una denuncia moral, manifestando que docenas de miles de millones son para salvar a los bancos y nada para salvar a las personas, expresiones que con una indignación honesta se denuesta la conducta de banqueros privados y funcionarios públicos, los primeros porque se mueven en espacios opacos, en los que pululan los engaños y la corrupción, pero que son muy rentables para ellos; y los segundos por ser corresponsables de la crisis al tener una actitud permisiva y hasta de complicidad con los bancos. Todo lo señalado es justo e irreprochable. Pero, ¿acaso está en el fundamento del sistema capitalista, sobre todo el financiero, ocuparse de los pobres, de los hambrientos? El dominio del capital no es para “solucionar” aquellos problemas sociales porque son el resultado del funcionamiento mismo del capital: las asimetrías sociales (desigualdades) son “su” producto, no son “errores”; no son “casualidades”; no se deben a “impericias”, ni a “insensibilidad”: son inevitables bajo este sistema. Claro que tener conciencia profunda de esto no significa “justificar” de ningún modo tales situaciones, ni aquellas conductas, pero a fuer de verdad hay que subrayar que el discurso cínico del capital lo acompaña desde su nacimiento.

* Docente e investigador UNLuján y UBA.

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La debacle de Wall Street y América Latina

Pareciera que asistiéramos a un nuevo episodio de una serie de televisión por entregas. No nos despegamos de Telesur, CNN, VTV o de Internet para seguir las andanzas, en realidad los entuertos en que incurren a cada instante quienes son llamados a resolver la crisis, en realidad, la debacle del sistema financiero y económico norteamericano. Los principales responsables del peor descalabro, siguen a resguardo y más aún, se propuso un plan de salvataje que pretendía darles un cheque en blanco y sin garantías.
Un descalabro que comenzara a hacerse visible con la quiebra de uno de los grandes bancos de inversión norteamericanos (Lehman Brothers), poseedor de una deuda de 600.000 millones de dólares; que siguió con la nacionalización de una aseguradora, con obligaciones por un billón de la misma moneda; y como si fuera poco, en una suerte de efecto dominó, fue liquidada otra banca, Merril Lynch, en beneficio de un competidor, Goldman Sachs, el cual fue socorrido a su vez por el Banco Central, que le aseguró su respaldo al reconvertirlo en un banco comercial. Es decir, que esto viene desde hace bastante tiempo, y hoy estamos asistiendo algo así como al epílogo de esta teleserie, que incluye un derrumbe sin efectos especiales ni fanfarrias, algo tan del gusto norteamericano, que se inició el año pasado, cuando se hizo evidente la crisis inmobiliaria norteamericana.
Debería parecernos grave esto y lo es, porque todo un sistema, a escala planetaria y en un mundo globalizado, se viene abajo. Pero, la verdad sea dicha, acaso no lo esperábamos? ¿Acaso, no era eso lo que queríamos? ¿No era eso lo que preconizara Marx? ¿Que uno de los modelos más perversos, ese que sólo favorece a un determinado sector, precisamente aquel que concentra el mayor capital, condenando a las grandes mayorías a la pobreza y la explotación, se derrumbaría? Porque, como han señalado economistas en América Latina, esta no se trata de una crisis localizada, sino que se expande y no puede resolverse con pañitos calientes como pretende Bush en su miopía o mejor dicho, estupidez. La crisis está en las bases, en las mismas estructuras del modelo capitalista.
¿Y no somos privilegiados por estar asistiendo, quizás siendo partícipes de un suceso vital en el devenir histórico contemporáneo? Una suerte de fin de la historia, pero no como escribiera Francis Fukuyama para justificar el supuesto fin de las ideologías con el capitalismo triunfante, sobre los cadáveres de todos los demás modelos. No. Es el fin, pero del modelo capitalista. Un fin que puede durar años, como una lenta agonía.
Sin embargo, esta explosión, cuya onda expansiva aún no percibimos del todo, se llevará por delante a todos aquellos que, cual si fuera un texto bíblico, consideraban la liberalización de capitales y mercancías, la desregulación financiera, la conducción del Estado a la languidez por vía de privatizaciones y la reducción del presupuesto estatal en áreas sociales, leyes sagradas. Son los fundamentos del neoliberalismo en los que, los fundamentalistas del mercado nos quisieron hacer creer y que padecimos en América Latina por décadas con sus paquetes económicos como los que hicieron estallar la protesta social el año 1989 en Venezuela.
Lamentablemente, arrastrarán consigo a todas las naciones periféricas cuyas economía, en su mayoría exportadoras de materias primas, dependen de las divisas que provienen del consumo de los países ricos del norte y que además, se encuentran sujetas al dólar, una moneda que no cuenta con sustento real. Nuestros países son productores de materias primas y una recesión que afecte a los grandes consumidores del norte nos va a afectar.
En Venezuela, la estrategia tiene que centrarse en la integración y autonomía del sistema financiero. El presidente Hugo Chávez ha tomado las previsiones trasladando hace tiempo, las reservas que se encuentran a resguardo en otros países. Chávez insistió en que "no debemos perder ni un día más en la activación del Banco del Sur (...) para traer nuestras reservas y asegurar el desarrollo de nuestros pueblos y definitivamente desengancharnos del nefasto sistema neoliberal que está acabando con el mundo.”
El mundo asiste, en el momento actual, al fin de una etapa histórica y al colapso del modelo económico neoliberal, paradójicamente como consecuencia de la aplicación de sus propios preceptos ideológicos. Se derrumban los mitos del neoliberalismo frente al innegable hecho de que las transacciones financieras tiene que responder a la economía real y no a la especulación, que es la base real del modelo capitalista, intrínsecamente perverso. Tan perverso, como que estos piratas de la posmodernidad, los banqueros de Wall Street y los inquilinos de la Casa Blanca, aún en pleno colapso, pretenden seguir atemorizando a la población si no entregan el dinero (de los contribuyentes), de paso, siguen arrasando con lo que encuentran a su paso.
En América latina, que es la que nos preocupa, debería venir un proceso de reestructuración, porque nuestro continente ya tomó el rumbo de buscar un nuevo camino a través de democracias participativas y protagónicas en vías al socialismo, como en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Eso incluiría replantearse un programa que favorezca la construcción de un organismo financiero autónomo. Cobra importancia el Banco del Sur, del cual tanto ha hablado el presidente Chávez, que permita la inversión para la región porque como países tenemos todas las potencialidades, gracias a la diversidad de recursos estratégicos con que contamos (petróleo, gas, agua, minerales, biodiversidad y, lo más importante, capital humano). También es necesario favorecer el mercado interno, crear un fondo de reserva para que el ahorro que genera la región no se vaya al exterior si no que se quede aquí, el que a su vez debe servir para promover proyectos de inversión productiva.
Ahora la principal economía capitalista no sólo se tambalea, es que va en picada, por más que digan que eso se resuelve con 700 mil millones de dólares. Lo que deja en evidencia, además, que el gobierno norteamericano mintió al reducir gastos en salud, educación y seguridad social, alegando no contar con los recursos necesarios. Pero sí los tiene para salvar la banca. EE.UU es un país endeudado, con déficit tanto en la balanza comercial como fiscal, empantanado en una guerra sin salida tras invadir Irak y Afganistán y que cree que girando papeles sin valor podrá salvar, no al país y a sus habitantes comunes y corrientes, sino a los grandes empresarios, a los magnates y dueños del capital, a aquellos que han concentrado por años la riqueza en desmedro de las grandes mayorías.
El Premio Nóbel, Josep Stiglitz, reflexionaba, a propósito del fin del neoliberalismo, y planteaba que el fundamentalismo de mercado neoliberal siempre había sido una doctrina política “que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica.” Pero la experiencia histórica también nos dice que, para resolver crisis similares a la vivida, EE.UU ha optado siempre por la guerra. ¿Será esta una excepción? Después de todo, la industria bélica ha sido siempre la más lucrativa para la economía norteamericana.

Magaly Acosta Oviedo
gradivahost@hotmail.com

EEUU: El fracaso del Plan Paulson - Una patada en la cara del Capital

¡Qué patada en la cara de la elite capitalista norteamericana! La Cámara de Representantes de EEUU (Diputados) votó el pasado lunes a favor de rechazar la Ley de Emergencia Económica presentada por el Secretario del Tesoro, Hank Paulson, el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, el Presidente Bush, el Vice-Presidente Cheney, el líder de la mayoría Demócrata de la Cámara, el líder de la minoría Republicana de la Cámara, los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales, Barack Obama y John McCain, y todos los medios de comunicación norteamericanos.
Hank Paulson quería conseguir 700.000 millones de dólares de los contribuyentes, lo que equivale al 6% de la producción anual de EEUU (PIB), no para gastarlos en nuevos hospitales, en la obra social pública Medicare, en más escuelas y en mejor educación; No, nada de eso. Paulson quería gastar este dinero en comprar las deudas podridas e incobrables de los grandes bancos e instituciones financieras para que pudieran empezar a hacer ganancias de nuevo.
Sin embargo, el electorado norteamericano no estaba muy feliz con eso. Los miembros del Congreso recibieron un aluvión de correos electrónicos, cartas y llamadas telefónicas de gente común para exigirles que tumbaran el proyecto de ley. No importaba lo "magnífico y bueno" que significaría este plan de rescate de los grandes bancos, equivalente a la totalidad de los costos de la guerra de Iraq, y que "habría garantías para los contribuyentes". La gente sabía que era sólo un rescate para los ricos a expensas de la mayoría de los trabajadores.
Los peces gordos de Wall Street estaban encabezados por el Secretario del Tesoro, Hank Paulson, ex-jefe de Goldman Sachs, el más poderoso banco de inversiones del mundo. En ese puesto, Paulson consiguió unos ingresos anuales de entre 40 y 50 millones de dólares en sueldos y primas. El quería salvar a su antiguo banco y a todos los demás.
Paulson representa tan sólo al 1% de la población norteamericana, los 450 multimillonarios y 3 millonarios que acumulan ellos solos el 25% de toda la riqueza de Estados Unidos. El hundimiento del crédito les hacía perder dinero. Lo que Paulson pretendía era obtener el dinero de los contribuyentes para rescatar a su gente.
Se propusieron inundar de miedo y terror a la gente si esta ley no era aprobada. Llegaría el fin del mundo, decían. Bueno, al parecer no hubo suficientes diputados, incluso muchos que reciben dinero del capital financiero, que entendieran el mensaje. La mayoría de los diputados republicanos, impulsados en parte por una ideología extremista contra la llamada "injerencia gubernamental en los mercados", y en parte por la presión de los electores que votarán en las elecciones legislativas dentro de cinco semanas, se rebelaron contra sus dirigentes. Además, muchos diputados Demócratas respaldaron las opiniones de sus electores contra los sicofantes de sus dirigentes. La votación para rescatar a los ricos se perdió.
El Presidente Bush se reúne con miembros del Congreso, incluidos los candidatos presidenciales John McCain y Barack Obama, en la Casa Blanca para discutir el rescate, 25 de septiembre, 2008
¿Qué pasa ahora? Bueno, la rica elite hará denodados esfuerzos para revertir esta decisión. Ellos tratarán de hacer que el Congreso vote una y otra vez hasta que consigan su objetivo. Y tal vez se saldrán con la suya.
Hay dos posibilidades para el capitalismo. La primera es que la votación se pierda. Entonces caerán más bancos (tres grandes bancos cayeron el mismo día en que votó el Congreso), y la Bolsa caerá todavía más (al día siguiente de la votación tuvo una caída mayor aún que el 11 de septiembre del 2001). Estados Unidos estaría mirando la depresión a la cara, que sería equivalente a la de la década del 30.
Paulson tiene razón: el fracaso del rescate a sus amigos significará una huelga del capital financiero, una mayor restricción del crédito y, a continuación, las empresas dejarán de producir, las ganancias caerán (ya cayeron más del 10% en un año) y los puestos de trabajo se perderán, conforme el mercado inmobiliario se hunda más.
La segunda posibilidad es que la aprobación del rescate finalmente pase. Eso implicará un gasto público masivo y mayor impresión de papel moneda para rescatar y ayudar a los peces gordos. Eso significará inflación, junto con el estancamiento de la economía de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Europa.
Por lo tanto, las alternativas son la depresión en todo el mundo o "estanflación" (depresión con inflación) en todo el mundo. Los estadounidenses están empezando a ver la realidad del capitalismo.

Michael Roberts
El Militante

LA OFENSIVA POR LA REAPERTURA DEL CASO RUCCI

Una jugada a favor de la reimplantación de la impunidad para los genocidas de la dictadura

El tufo a revancha de la jugada no le quita ni eficacia ni complejidad política. La ofensiva, finalmente exitosa, por la reapertura de la causa por la muerte del entonces secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, el 25 de septiembre de 1973, a manos de un comando montonero –sector con el que esa derecha identifica al gobierno- tiene la intención de varios sectores de la derecha a esmerilar todavía más a un gobierno kirchnerista debilitado. Pero también pretende ser una carta de presión contra la iniciación de juicios a los genocidas de la dictadura y la condena de varios de ellos.
Curiosamente, la ofensiva está montada a partir de un libro, “Operación Traviata”, de un conspicuo vocero de la derecha, Ceferino Reato, que salvo detalles no dice nada que no se supiera. A saber, que el atentado en el que murió Rucci ese mediodía, frente a la casa de la calle Avellaneda en la que había dormido, fue realizado por Montoneros, aunque nunca haya sido “firmado” a la manera como esa organización solía hacerlo con sus operativos. Y que la acción se inscribió en la lógica de la profundización de la disputa que Montoneros mantenía con el propio Juan Perón –para quien Rucci era una pieza clave de su proyecto político- tras la Masacre de Ezeiza del 20 de junio de 1973, organizada por la extrema derecha política y sindical del peronismo y la consecuente caida del gobierno de Héctor Cámpora, con el que la organización tenía una estrecha alianza traducida en espacios de poder.
Es claro que –más allá de la legitimidad que haya que reconocerle a las presentaciones ante la justicia de los hijos de Rucci- no hay lugar para la casualidad en la elección de Reato del tema para su nuevo libro ni, por supuesto, en la elección de la fecha del 35º aniversario del hecho para publicarlo.
Como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta sus antecedentes, el actual secretario de la CGT, Hugo Moyano, se vio forzado a sumarse a la ofensiva pese a su kirchnerismo consecuente. Otro tanto sucedió con Antonio Caló, el actual secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, tan o más kirchnerista que Moyano. Al fin y al cabo Rucci era un hombre del sindicato aun si el mandamás de la época, Lorenzo Miguel, tenía por entonces charlas con la conducción de Montoneros y el lugar que Perón le había otorgado a Rucci le resultaba más bien molesto.
A Moyano –sobre quien pesan en ámbitos judiciales poco entusiastas por profundizar pesquisas sospechas de complicidad con la Triple A marplatense en la època en que conducía la Juventud Sindical Peronista de la ciudad- se le dificultan los intentos de lavarse la cara que le organizó su secretario de Derechos Humanos, el judicial Julio Piumato, con actos cegetistas de homenaje a los desaparecidos acompañado por antiguos montoneros hoy volcados al kirchnerismo, y al peronismo ecuménico, como el diputado Carlos Kunkel, o con hijos apropiados durante la dictadura y hoy recuperados, también kirchneristas, como el legislador porteño Juan Cabandié, hijo de un militante telefónico de la Juventud Trabajadora Peronista (la organización gremial de superficie de Montoneros) detenido-desaparecido.
La ofensiva por la detención de los montoneros sobrevivientes a los que se los pueda relacionar con la muerte de Rucci ya recibió entusiastas saludos de los grupos que reivindican el terrorismo de Estado. Y los hijos de Rucci conminaron con nombre y apellido a Cristina Kirchner a que apoye e impulse la revisión judicial del caso. El objetivo final de los sectores montados en la jugada es que se consiga parangonar un hecho concretado por civiles armados con los crímenes del Estado, a través de la declaración del caso como crimen de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptible. Quedaría sentado así un precedente que podría plantear más juicios por el accionar de los militantes de las organizaciones armadas de los 70, la mayor parte de ellos, nunca está de más recordarlo, condenados a torturas seguidas de muerte sin proceso judicial alguno y sin defensa. La idea es que la situación quede “empatada”, y se reimplante la impunidad para el terrorismo de Estado.
Prensa de Frente

La Plata: II Jornadas de Riquezas Naturales y Soberanía Popular

2, 3 y 4 de octubre de 2008
Facultades de Agronomía y Cs. Forestales,
Veterinaria, Periodismo y Comunicación Social

¿Cuáles son las estrategias de los sectores que promueven el saqueo a partir de sus postulados, fundamentos políticos y filosóficos?

EJES TEMÁTICOS
• Saqueo y destrucción de las riquezas naturales: agro, minería, agua, energía.
• El saqueo y el modelo extractivo en el contexto del sistema de dominación internacional
• Las luchas de resistencia al saqueo: organización y formas alternativas a este modelo
• La legitimación del despojo: cómo se construye la hegemonía en torno a este modelo de desarrollo: el papel de los medios y el de la Universidad. Herramientas de comunicación popular.

ACTIVIDADES
- Mesas de exposición de ponencias y discusión.
- Paneles con invitados especiales.
- Talleres de formación
- Ciclo de Cine-debate.
- Exposición y venta de publicaciones.
- Exposición y venta de productos fruto del trabajo de compañeros/as de organizaciones sociales.

CRONOGRAMA

Jueves 2 de octubre
19 hs: Conferencia de apertura
Raúl Montenegro: Dr. en en Biología Evolutiva. Premio Nobel Alternativo.
Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales.

Viernes 3 de octubre
10 hs. Facultad de Veterinaria: Presentación de ponencias.
14 hs. Facultad de Veterinaria: Panel: el saqueo de los bienes naturales: agro, minería, recursos hídricos, energía.
Invitados:
Claudio Sarmiento : Docente de Ingeniería Agronómica. Universidad Nacional de Rió Cuarto

Prof. Elsa María Bruzzone: Integrante de la organización, Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA)
Luis Galand: geólogo. Uno de los autores del proyecto de Ley de Nacionalización de Hidrocarburos

19 hs. Facultad de Periodismo. Panel: la construcción de consensos en torno al modelo de saqueo.
Invitados: Carlos Eichelbaum: Periodista del diario Clarín, y de la Agencia de Medios Alternativos Prensa De Frente

Sábado 4 de octubre
11 hs. Facultad de Periodismo: Taller de herramientas de comunicación popular para resistir al saqueo.
Invitados:
Iconoclasistas
Noticiero Popular (Mendoza)
No a la Mina (Esquel)
Indymedia La Plata
Prensa De Frente

15 hs. Facultad de Agronomía: Panel: Luchas y resistencias frente al saqueo.
Coordina: Claudia Korol (Grupo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía)

Invitados:
UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas)
Asamblea por el Agua (Mendoza)
NO+CEAMSE (Ensenada)
Asamblea de Wilde
No a la Mina (Esquel)
MNCI (Movimiento Nacional Campesino Indígena)
Organizaciones en lucha de la región.

19 hs. Facultad de Agronomía: Cierre de las Jornadas

Organiza e invita:
FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN
Regional La Plata, Berisso y Ensenada:
MTD La Plata :: MTD Berisso :: MUP La Plata y Verónica
COPA UNLP: AULE/Humanidades : AULE/Psicología : MUECE/Económicas : CAMBIUM/Agronomía: EL PELO DE EINSTEIN/Cs. Exactas : MINGA/Veterinaria : FANDANGO/Periodismo.
Taller de Educación Popular TIBURONES Y MOJARRITAS :: Organización Barrial JUANITO LAGUNA :: GALPÓN SUR
LA FRAGUA agrupación de trabajadores y trabajadoras.