El trabajo sucio de Milei, avalado en el Congreso por los diputados y senadores peronistas de las listas bendecidas por Cristina -las de Jaldo o Jalil, entre otras- ha sido refrendado por el silencio de Cristina. Pero entonces, ¿en qué consistió la declaración de hoy? La ex presidenta dedicó sus minutos a fustigar las conspiraciones judiciales de un sistema de procedimientos penales fundado en la ley del arrepentido, que su gobierno fogoneó en el Congreso. Cristina buscó despegarse del sistema de coimas en la obra pública, que los empresarios involucrados reconocieron por distintas vías -por ejemplo, cuando los justificaron con el argumento de que se trataba de “aportes electorales” al kirchnerismo o, sencillamente, cuando pidieron ser absueltos a cambio de efectuar resarcimientos económicos al Estado.Cristina no se delimitó de los Rocca, Calcaterra o Eurnekian -sólo por citar a los más notorios de la larga lista de involucrados. Por el contrario, los caracterizó como un “empresariado perseguido” y reivindicó el entrelazamiento entre la patria contratista y el Estado: lo presentó como el “modelo de la obra pública”, que también habría sido seguido por Lula en Brasil y otros presidentes. Defendió el parasitismo de la burguesía nacional, cuyos emporios económicos fueron construidos con los fondos del fisco y súperexplotando a los trabajadores. La “obra” de los Rocca o Calcaterra-Macri no es “pública”: primero, porque comporta un enriquecimiento privado engordado con los sobreprecios y sobornos; segundo, porque tiene como destino financiar la infraestructura de las corporaciones capitalistas, no las necesidades sociales. El déficit de viviendas de Argentina asciende a 3,2 millones y creció un millón en los últimos veinte años, que incluyeron a la década y media del kirchnerismo.
Cristina cerró filas con la “patria contratista” en momentos en que Milei ha salido al ataque contra ellaen momentos en que Milei quiere interesar al capital extranjero en un copamiento del mercado argentino de las contrataciones con el Estado. Es el mismo propósito que en su momento disparó la causa de los Cuadernos, y que alimentó en Brasil y en Perú las movidas destituyentes contra los socios políticos del Odebrecht, el gran “empreiteiro” (contratista) de Brasil.
Cristina quiere el favor de los Rocca y Madanes para tejer un frente político de eventual relevo a Milei-Caputo. Por eso, se cuida muy bien de no criticar el trabajo sucio de Milei contra los trabajadores, y que es aplaudido a cuatro manos por la clase capitalista que comparece como imputada en los Cuadernos.
La “Oficina de Respuesta” de la Alcahuetería Oficial le ha respondido a Cristina Kirchner, a quien acusa de formar parte de la “campaña mediática” contra el gobierno. Milei y Adorni se sirven de Cristina para levantar polvareda y encubrir sus propias fechorías: el teléfono de Novelli y sus revelaciones opacan a los cuadernos de Centeno, como evidencia de una operación privado-gubernamental de alta corrupción. La operación de encubrimiento para rescatar a Milei ya se ha puesto en marcha por varios frentes. Mahiques, el flamante ministro de Justicia, se reunió con la Corte para discutir el nombramiento de juzgados vacantes, es decir, el elenco de la impunidad. Para refrendar ese accionar, Mahiques acaba de atacar por “imprudentes” a los que denuncian el caso $Libra. Del lado del Congreso, el pejotakirchnerismo agita las conclusiones de una Comisión Investigadora que los mismos K pactaron “paritaria”. Sirve para hacer ruido con vistas al 2027, nunca para promover la destitución de Milei. En esa trama de complicidades, se juega el caso Cuadernos y el destino penal de Cristina Kirchner. En sus declaraciones judiciales y posteos posteriores, Cristina se cuidó de atacar a Milei por el caso $Libra. Sabe muy bien que la ruta de la impunidad -en los casos que involucran a Cristina pero también a Milei- sigue los mismos pasos.
Marcelo Ramal
17/03/2026

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