miércoles, 3 de abril de 2019

Detienen a deportistas y artistas extranjeros solo por xenofobia oficial



Selección paquistaní de Futsal, deportada en Ezeiza por "razones de seguridad".

Entre la represión y el absurdo.

El gobierno macrista, en un creciente proceso de descomposición y desbarranque, descarga su política represiva a manotazos, salpicada con algunos hechos que bordean el absurdo, aunque también ellos muestran el carácter profunda e irracionalmente xenófobo de la política oficial implementada, en estos casos, por el Ministerio que conduce Patricia Bullrich.
Uno de los hechos sucedió hoy en el aeropuerto de Mendoza donde ciclistas colombianos –entre ellos Mariana Pajón, bicampeona olímpica y con varios títulos mundiales– que vienen a competir en el certamen Sudamericano que se lleva a cabo en San Juan y que fueron detenidos durante varias horas en “averiguación de sus antecedentes penales”. Solo fueron liberados luego de que intervinieran la Cancillería y la Secretaría de Deportes de Colombia.
El segundo caso tuvo como víctima a la delegación paquistaní de Futsal que venía a competir en el Mundial de ese deporte que se lleva a cabo en la provincia de Misiones y que fue deportada el lunes pasado desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza –al cual habían arribado– por cuestiones de “seguridad nacional”, según adujeron las autoridades oficiales. En realidad se trató de un problema con las visas de los jugadores, que ellos habían tramitado correctamente y que no fueron cargadas como correspondía por la embajada argentina en Paquistán, como lo reconoció el propio embajador.
Es decir que no había razón alguna para impedir que ingresaran al país, pero sin dar lugar a ningún reclamo ni permitir la intervención de ninguna autoridad que pudiera dar cuenta del error cometido por la embajada, volvieron a subir al avión a todo el equipo y lo devolvieron a Paquistán. Todo en menos de una hora.
El tercer hecho y más grave por las consecuencias que está teniendo, es el de los internacionalmente reconocidos arquitectos y artistas chilenos Gabriela Medrano Viteri y Felipe Zegers, que fueron invitados por la Universidad Nacional de Córdoba a participar de un taller en el marco del Congreso Internacional de la Lengua Española, realizado esta semana en esa provincia.
Ambos se encuentran detenidos desde el lunes pasado y hoy la fiscal Graciela López de Filoñuk imputó a los artistas porque, dijo, “les cabe el artículo 189 bis del Código Penal, que pena los delitos contra la seguridad cometidos con explosivos”, por una valija olvidada en un hotel cordobés donde se alojaron que, ella misma reconoce, no tenía explosivo alguno.
Se trata, según explicaron amigos de los detenidos, de unos parlantes que se colocan en lugares públicos, con una batería y un grabador conectado a ellos por medio de cables y desde los cuales se difunde un mensaje en el que se lee la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero en lenguaje inclusivo.
Este dispositivo ya había sido utilizado en otras oportunidades en presentaciones realizadas en Chile.
En una muestra por el absurdo del carácter forzado y sin fundamento alguno las detenciones, que se conocieron porque se viralizaron en las redes, el secretario de Seguridad de Córdoba, Alfonso Mosquera, salió presuroso a aclarar que no se trataba de “un papelón”, sino que “el dispositivo hallado era apto para activar una detonación y existieron causas concomitantes para activar el protocolo correspondiente”, en referencia al Congreso de la Lengua, que ya había terminado y del cual habían participado los acusados que, además, fueron detenidos en Buenos Aires, cuando estaban por regresar a Chile.
Medrano Viteri fue responsable del proyecto del Teatro Bio Bio, inaugurado en la ciudad de Concepción el año pasado y que fuera premiado en un concurso internacional de diseños en Londres, mientras que Zegers es creador de un festival (HechoenCasaFest), reconocido por sus intervenciones urbanas.
Más allá del carácter insólito de esta represión institucional sobre equipos deportivos, representantes de países extranjeros que vienen a competir a la Argentina y de artistas reconocidos internacionalmente, estas agresiones son la continuidad de una política que diariamente se descarga sobre los trabajadores y los demás sectores populares que salen a la lucha por sus derechos.
Es parte de la política desplegada por Patricia Bullrich de que las fuerzas represivas “primero deben disparar y después preguntar”, que “la palabra que vale” es de los represores y de la “doctrina Chocobar”. Todo aplicado a los asesinatos de Rafael Nahuel, Santiago Maldonado, entre otros. Y de la campaña oficial lanzada contra los inmigrantes que arriban a nuestro país, identificándolos con autores de delitos.
Hay que terminar con esta ofensiva xenófoba y represiva oficial. Patricia Bullrich se tiene que ir.

Nelson Marinelli

Docentes: podemos quebrar al gobierno



El plenario de secretarios generales de Suteba desarrollado este lunes decidió –con el voto en contra de los Sutebas Multicolores salvo Berazategui y Quilmes, que se abstuvieron- aceptar la “ajustada” mayoría por el sí a la oferta salarial del gobierno de Vidal, pero “condicionar el acuerdo al cumplimiento de los siguientes puntos: que se dejen sin efecto todos los sumarios por persecución laboral y sindical; que se homologuen los 12 puntos del Acuerdo Paritario Nacional para que se garanticen Escuelas Seguras, conformación de una Comisión de Políticas Socioeducativas (Comedores, Transporte, becas, etc.) y (fundamental), no descuento de los días de paro”. Además, una jornada de lucha de 48 horas los días 3 y 4 de abril, coincidente con el paro de 48 horas convocado para esos días por los Sutebas multicolores, con paro celeste el día 4. Todo un recule de la dirección de Baradel. Obviamente, el sostenimiento de los puntos de condicionamiento no pueden ser aceptados por el gobierno, lleva a una virtual caída del acuerdo que anunciaron públicamente hace ya cuatro días, y es un antecedente que condiciona, a su vez, las negociaciones ulteriores que podrían realizarse.
La reunión de los secretarios generales fue convocada en el aislamiento y la soledad del recreo de Tigre del Suteba. Pero no pudo evitar sesionar en medio de un clima explosivo en la docencia, que fue registrado por los propios medios de prensa. “Fuerte malestar de los maestros en las asambleas donde se discute la propuesta salarial”, tituló el diario El Día, que completó señalando que los dirigentes sindicales consultados ratificaron que “una cosa es la propuesta general, muy cercana a lo que se pedía, y otra muy distinta es ver el sueldo impreso en una planilla” (30/3).
Con ese ánimo en el corazón de la dirección Celeste, el anuncio público de Udocba de rechazar la propuesta puso de manifiesto que no sólo crujía Suteba sino todo el FUDB (Frente de Unidad Docente). En este cuadro, Baradel ensayó la salida elegante mencionada al comienzo del artículo para reacomodar a la burocracia sindical.
El masivo paro provincial Multicolor convocado el 28 y 29 de marzo –por Suteba Matanza en primer lugar, sumados luego Ensenada, Tigre, Marcos Paz, Madariaga, Escobar, y el día viernes Bahía Blanca- fue una bomba que influyó en este desenlace. Expresó el repudio, en tiempo real, al pacto Vidal-Baradel, que trató de imponer una paritaria salarial a la baja, con sueldos por debajo de la línea de pobreza con la antigüedad máxima de 25 años de labor, y en favor de un salario básico de $26.000, respeto de las categorías e indexación mensual automática.
El paro tuvo una expresión provincial, a pesar de las presiones de las direcciones del FUDB, que amedrentaron con amenazas en los mismos términos que la patronal. En los distritos dirigidos por la burocracia sindical celeste de Baradel el paro fue entre el 70 y el 30 por ciento, poniendo de manifiesto la enorme voluntad de lucha de la mayoría de la docencia bonaerense.

El “Operativo Consulta”, un búmeran

La dirección K de Suteba apeló a todos los medios para salvar su componenda con Vidal. Largaron una consulta imposible de controlar, direccionada a la aprobación de la entrega salarial, que contrapusieron al fuertísimo paro multicolor. Al final del segundo día de paro, en la mayoría de los grandes distritos del Conurbano, las encuestas que llegaban daban victorioso el rechazo, ante el estupor de la conducción celeste. La desesperación abrió paso a una manipulación alevosa para “dar vuelta” el resultado. Pasadas las 22 horas, ya sin nadie en los sindicatos, anunciaron la recepción de más consultas, vía whatsapp, que trocaban el rechazo por la aceptación.

Paremos masivamente el 3 y el 4

El paro convocado para esta semana por los Sutebas Multis crece en toda la provincia. Existen las condiciones para quebrar la paritaria a la baja de Vidal a condición de profundizar el plan de lucha y rechazar el acuerdo sostenido por el FUDB, de espaldas a la docencia bonaerense. Exigimos al Suteba que retire su aceptación del acuerdo repudiado con Vidal, convoque a un plenario provincial de delegados mandatados por la base de las escuelas para resolver un plan de lucha con continuidad, por un salario básico de $26.000, el respeto de todos los aumentos correspondientes a todas las categorías, la eliminación de todas las sumas en negro, la indexación mensual por inflación, el cese de las persecuciones, la defensa de las jubilaciones docentes y contra el vaciamiento de Ioma.
Para desenvolver los próximos pasos del plan de lucha, los Sutebas multicolores convocan en la mañana del 4 de abril a un plenario provincial de delegados. Luego, una parte del plenario se movilizará en forma independiente junto al sindicalismo combativo, en contraposición a la marcha pro patronal de la burocracia de la CGT y de las CTA’s, por la unidad del pejota y en defensa de la producción de las patronales.

Daniel Sierra

"Dejar caer los hospitales públicos es el primer paso hacia una privatización de los servicios de salud"

Entrevista al Dr. Reynaldo Saccone, directivo de Cicop

M.H.: El mes pasado abordamos el tema de la infraestructura hospitalaria, y siguen sucediendo hechos: el incendio en el Lucio Menéndez de Adrogué, suspensión de cirugías en el hospital Rossi de La Plata, denuncias por falta de insumos, salas sin agua y comida con gusanos en el hospital Gutiérrez en CABA. Esta misma denuncia se hizo en Rosario por insectos en la comida de los hospitales públicos a fines de enero y en una comunicación el presidente de la FESPROSA, Jorge Yabkowski , menciona la inundación del hospital de Niños de Córdoba, el corte de luz en el hospital Perrando en el Chaco y el desmoronamiento del techo de un centro de salud en Santa Fe. ¿Por qué pasa todo esto?
R.S.: A lo que acabás de mencionar podría agregarte muchas cosas porque no todo conoce la luz pública. El gremio nuestro que está insertado en más de 70 hospitales de la provincia registra problemas que no son solo de infraestructura, hay que incorporar el problema de recursos humanos que es muy importante porque la falta de profesionales de guardia, por ejemplo, pediatras o neonatólogos por decirte especialidades sensibles los fines de semana, ya es una cosa establecida. El cartel en las guardias que dice “Hoy no hay traumatólogo de guardia”, por ejemplo, ya es un hábito. Que contrasta curiosamente con lo que ha hecho el gobierno en estos años de mandato. El plan que han tenido en la provincia de Buenos Aires ha sido refaccionar las guardias y entonces, por ejemplo, en el Hospital San Martín de La Plata, el más importante del sistema de salud de la provincia de Buenos Aires, hay una sala de guardia moderna, espectacular que coexiste con toda una infraestructura edilicia en bancarrota al borde del derrumbe, y parte de esa estructura edilicia se ha demostrado incapaz de mantener la electricidad porque en enero hubo un corte.
M.H.: Esa infraestructura sirve para que Vidal y Macri se disfracen de médicos y hagan un poco de marketing político inaugurando salas.
R.S.: A eso voy, hay un plan de reformas de los edificios de guardia, pero eso no va acompañado de un plan para dotar del recurso humano. Y el problema es que a los profesionales para que hagan guardia hay que pagarles un salario digno.
M.H.: En este mes en el hospital de Niños empezaron a cobrar guardias de julio del año pasado.
R.S.: Efectivamente. En la Ciudad de Buenos Aires en general, históricamente, porque es una jurisdicción más rica, desde el punto de vista de lo que el Estado gasta en salud, nunca hubo atraso semejante. Esos atrasos en los hospitales de la provincia de Buenos Aires son comunes.
Lo que decís del hospital de Niños es muy interesante porque junto con eso y lo que mencionaste antes de la comida y lo que faltaría mencionar de la larga lista que han hecho los trabajadores y profesionales del hospital, entre otras cosas, la falta de aire acondicionado en lugares claves de trabajo como el laboratorio y otros; la explicación es una decisión consciente de dejar caer el hospital público. Y una política nacional. Porque mencionaste esos hechos del resto del país, que hay muchos más, pero no nos vamos a detener ahí porque haríamos un inventario del desastre; es una política de dejar caer conscientemente el hospital público.
Hay una sanitarista mexicana de origen sueco que leo con mucha atención, que eso lo sistematiza y dice que esa actitud de dejar caer el hospital público es el primer paso hacia una privatización en marcha de los servicios de salud. Una privatización que significa que cada uno pague de su bolsillo la atención médica que requiera, los medicamentos y todos los servicios que rodean a una situación de enfermedad. Nosotros en la Argentina, al menos garantizado por las leyes, tenemos un servicio de salud gratuito, en teoría cualquier habitante puede hacerse un trasplante cardíaco, si el hospital está dotado, si hay recurso técnico y humano, etc. Pero no hay una legislación que se lo impida. Lo que se está buscando ahora es que haya una legislación específica que establezca que de acuerdo a lo que paga cada uno haya servicios que se presten y otros que no. En el lenguaje técnico sanitarista se llama “exclusión explícita”, es decir, este servicio si tenés la categoría B no lo recibís. Es un cambio de paradigma que el gobierno busca explícitamente. Como no lo puede hacer de un día para otro porque es imposible socialmente, lo va haciendo de manera gradual y el primer paso es dejar caer los servicios públicos.
Esto es lo que explica esta situación. Yo hice una pequeña lista que abandoné porque me cansé de la enorme totalidad de casos que informan los compañeros de hospitales, porque no se trata solo de la infraestructura, también está el problema de la seguridad.
M.H.: Apuntás al tema de la privatización ¿la reforma implementada en la CABA a la carrera profesional de salud que afecta a enfermeros y enfermeras, a instrumentistas y de bioimágenes apunta a lo mismo?
R.S.: Sí. Involucra a todo el personal de salud sean o no profesionales. Esta nueva ley sustituyó una ordenanza anterior, de la época de la Municipalidad de Buenos Aires, que establecía una carrera hospitalaria. Esta ley establece efectivamente una carrera profesional hospitalaria y hace una exclusión explícita de enfermeras, incluso de licenciados en enfermería, enfermeros profesionales, de las tres categorías de la carrera de enfermería. Quedan afuera. Antes también estaban afuera pero existía la posibilidad de que ingresen, ahora es una exclusión explícita. Después quedan afuera también las que mencionaste, bioimágenes e instrumentación quirúrgica que tienen ahora categoría universitaria. Que hayan avanzado hasta convertirse en disciplinas universitarias es un beneficio porque mejora la calidad de la prestación, hay una evolución en el arte de curar que requiere de mayor especialización.
M.H.: Mi hija menor es Licenciada en Enfermería y está terminando el Profesorado de Enfermería en la Universidad del Salvador becada por el Hospital Alemán. Si ella va al área de enfermería de la administración de la Ciudad de Buenos Aires no tendría ese estatus profesional. Un ejemplo concreto.
R.S.: Exacto, pasaría a estar en el escalafón general donde están otras actividades y empleados de la Ciudad.
M.H.: ¿Cómo va el tema de las paritarias? Estuvieron de paro el 6 y el 8 y junto con los estatales de Ate y Judiciales se movilizaron el 6 a la Casa de la Provincia de Buenos Aires.
R.S.: Silencio absoluto. Es la actitud que tienen los gobiernos. Nosotros hemos pasado por muchos gobiernos y con todos hemos tenido importantes conflictos para arrancar algo porque pareciera que la cuestión de la salud pública no está en la agenda de los gobernantes, parece una constante, entonces hay que imponerlo a la fuerza. Desgraciadamente esto no sucede. Dentro de nuestras filas, hay conducciones sindicales muy rápidas y dispuestas a acordar paritarias ínfimas.
M.H.: UPCN por ejemplo.
R.S.: Y el Sindicato de salud pública de la Provincia de Buenos Aires que es un sindicato que forma parte de FATSA, la federación de Sanidad. Son sindicatos muy rápidos para acordar. En paralelo con el Sindicato de los trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires, SUTECBA, que a gran velocidad aceptan lo que el gobierno les propone. Lo mismo que la Asociación de Médicos Municipales que es parecido a la CICOP en la provincia de Buenos Aires. Hay problemas importantes para los trabajadores porque tienen conducciones gremiales que aceptan cualquier cosa. Entonces es difícil para un trabajador mejorar su situación. Nosotros no aceptamos cualquier cosa, pero es a fuerza de una situación conflictiva que también provoca un desgaste en los compañeros.
M.H.: Me imagino porque han tenido más de 20 paros el año pasado.
R.S.: Pero siempre sucede. Es una lucha infernal. Además los paros nuestros son de distinta modalidad porque el paro no puede ser completo en el hospital porque estas prestando un servicio que tiene que ver con la vida, entonces son paros relativos y el gobierno lucra con eso porque sabe que no es una fábrica de clavos que puede cortar la producción. Y lucran con eso, con la conciencia de los profesionales que también se sienten presionados por la demanda de la gente que acude al hospital.
M.H.: ¿Cuál es el planteo de CICOP en el tema salarial?
R.S.: Es parecido al de los docentes, una recuperación del año pasado que tuvo una caída del 18% aproximadamente, más un aumento compatible con la inflación prevista para este año. En cifras sería un 40% más la reparación del año pasado.
M.H.: Explicame la situación de los trabajadores de la salud en el hospital Posadas.
R.S.: Es una desgracia total. Hay que partir de una base, la mayoría de los trabajadores del hospital Posadas, trabajadores o no, están en situación precaria desde que empezaron a trabajar, están contratados con diferentes modalidades. Nuestra reivindicación histórica fue siempre que pasaran todos a planta permanente. Eso ningún gobierno lo aceptó. Entonces este gobierno, aprovecha esa situación para facilitar el despido, porque por el simple expediente de dar por terminado el contrato no lo renueva y se acabó, tiene facilitado el camino desde el punto de vista legal. Entonces se da la lucha de los trabajadores por defender su puesto de trabajo.
Aparte de eso hay algunas dificultades desde el punto de vista de las conducciones gremiales, ahí UPCN y ATE que representan a gran parte de los trabajadores del hospital, especialmente los no profesionales, pactan con la dirección.
M.H.: Te referís a ATE Morón.
R.S.: Exacto. Es todo un entretejido de alianzas. Lo concreto es que Ate Morón pacta con el gobierno y UPCN también, por supuesto. Eso ya es un factor en contra para desarrollar una lucha porque influyen sobre gran parte de los compañeros. Amén de eso en el ámbito profesional hay dos o tres representaciones gremiales con distinta injerencia. CICOP no es mayoritario entre los profesionales del hospital Posadas, pero sí es el gremio que lucha constantemente. Pero como no somos mayoritarios la lucha se hace muy difícil. Con todo se siguen manteniendo las rondas semanales de todos los profesionales en el parque del hospital como manifestación de protesta. Pero tiene esa dificultad la lucha del hospital Posadas.
Cabe aclarar que están desmantelando el hospital en cuanto al recurso humano porque vamos hacia una tercerización, quieren hacer un modelo de la explotación de los hospitales con alquiler de servicios, tercerización de actividades y personal completamente precario. Como en muchos hospitales privados en Argentina, donde no hay ningún tipo de estabilidad para los equipos de trabajo y tampoco para los profesionales y los trabajadores.
Esa es la perspectiva, el Posadas es una instalación muy importante que pueden estar interesados en explotarlo complejos médicos industriales de magnitud. Todo esto termina en el tema de pasar todos los servicios de salud a la explotación privada y que la gente pague de su bolsillo la atención médica.

Mario Hernandez

Pobreza, estadísticas y realidad

El Indec publicó las cifras del segundo semestre de 2018 y parece que algunos recién se dieron cuenta del crecimiento dantesco y doloroso de la pobreza en nuestro país, provocado por las políticas criminales de la Alianza Cambiemos (PRO-Coalición Cívica- UCR) encabezada por el macrismo.
La pobreza no es un conjunto de cifras: es una andanada de carencias y laceraciones, es una mesa vacía de comida, es un hogar sin luz ni calefacción, son bolsillos famélicos, son chicos descalzos, sin acceso a un vaso de leche, sin poder asistir a la escuela, sin poder atender su salud. Es el trabajo perdido, es la necesidad de pedir para subsistir, de asistir a un comedor comunitario para comer, es la privación de toda aspiración al esparcimiento. Es una vida plagada de penurias y humillaciones.
La política del gobierno, desastrosa para las masas asalariadas, no es un error: es una sesuda elaboración para concentrar la riqueza y los recursos económicos en pocas manos, a costa del sacrificio de millones de seres humanos que ven arrasadas las posibilidades de aspirar a una vida digna.
Al tiempo que millones de seres humanos son arrojados a la miseria, hay sectores del poder económico que aumentan astronómicamente sus ganancias y riquezas. Baste decir que en 2018, mientras 2.600.000 personas se transformaban en nuevos pobres, los bancos ganaron la friolera de $172 mil millones (121% más que en 2017, cuando ganaron $77 mil millones), o las empresas energéticas $30 mil millones.
32% de pobreza en una población de 45 millones representa algo así como 14,4 millones de seres humanos afectados por ese flagelo. Uno de cada tres personas es pobre en un país que produce alimentos para 400 millones. Tal número ha enterrado definitivamente las aspiraciones reeleccionistas del corrupto mafioso lavador offshore que ocupa la presidencia de la nación y arrastra a las dos figuritas que tienen menos mala imagen dentro del oficialismo: la truchadora Vidal y el hambreador Larreta.
Es que 2.600.000 nuevos pobres sólo en 2018 derrumba cualquier imagen.
Pero.. ¿son certeras las cifras del Indec?
No, no lo son.
Como el 32% exhibido es el promedio del 2do semestre y en los primeros seis meses fue de 27,3%, se calcula que en diciembre la cifra real dio alrededor del 36%.
Y en el primer trimestre de 2019 la cosa empeoró mucho más.
La inflación total de la nefasta era Macri es de 164,14%:
40,3% en 2016
24,8% en 2017
47,6% en 2018
2,90% en enero 2019
3,80% en febrero de 2019
La inflación interanual en febrero fue del 49,3%.
Pero la inflación de la canasta básica total y la alimentaria fue aún mayor: 55,8%, simplemente porque los alimentos aumentaron en mayor medida que el resto de los productos.
Eso afecta más a los sectores más carenciados. Todo impulsado por la liberación de la economía por parte del gobierno, la eliminación de todo control o regulación de precios, los tarifazos y la dolarización. Es bueno recordar que la devaluación del peso en la era de los globos amarillos fue del 350%: redondeando, de $10 que valía la divisa en 2015, pasó a casi $45 en marzo de 2019. Imagínense las sonrisas de los terratenientes que venden sus comodities en billetes verdes, de los empresarios de la energía dolarizada, de los tenedores de deuda en divisas, de los propietarios de cuentas offshore en moneda norteamericana o europea; de los que pagan sueldos cada vez más expoliados frente al monstruo verde.
La destrucción del aparato productivo, donde la capacidad industrial ociosa en diciembre de 2018 terminó siendo del 43,4%, significó la pérdida de casi 200mil puestos de trabajo en blanco (se considera que si se suman las pérdidas de empleos en negro esa cifra se triplica).
El panorama de la pobreza entonces, es mucho peor de lo que nos cuentan.
Haciendo un simple ejercicio deductivo, basándose en la línea de la pobreza establecida por el propio Indec, de $27.570 en febrero de 2019, y contrastando las cifras de ingreso publicados por el mismo instituto en el 3er Trimestre de 2018, podemos ver que:
- El promedio salarial en Argentina es de $18.172 (casi $10.000 por debajo de la línea de pobreza)
- El 80% de los trabajadores gana por debajo de $23.443 ($4.000 por debajo de la línea de pobreza)
- El 70% de los jubilados cobra la mínima ($10.400, $17.000 por debajo de la línea de la pobreza)
¿De dónde saca entonces el Indec y el gobierno que sólo el 32% de la población es pobre?
Como puede verse, la realidad es mucho más dramática de lo que nos quieren hacer creer con las frías cifras que nos proponen.
Mientras tanto, el corrupto evasor y blanqueador offshore que conduce la institucionalidad de este país, una lacra que en su vida supo de esforzarse y trabajar en serio, se saca “selfies” sonriendo junto con su Banda y nos dice que tenemos que “aguantar”, prometiendo un horizonte de bonanza que nunca llega ni llegará, como aquél famoso “segundo semestre” que brilla por su ausencia.
Y no puede ser de otra manera, porque para eso llegaron al gobierno estos que son parte de la oligarquía y la burguesía financiera y la patria contratista mafiosa de este país: para destruir el salario y todo derecho de los trabajadores, condición necesaria para llenarse aún más los bolsillos a costa de la explotación de millones de seres humanos que sólo pueden vender su fuerza de trabajo.
No hay más prioridad que terminar con esta etapa infausta hoy en día. Los trabajadores de este país deberían extremar las medidas para echar a este gobierno a como de lugar y juzgar y castigar a sus principales funcionarios, para que cunda el ejemplo y hacer justicia. Sólo así habrá esperanza de un futuro diferente, donde se pueda soñar y concretar una sociedad en manos de los asalariados.

Gustavo Robles

Nota: la fuente de todas las cifras expuestas en el artículo es el Indec

martes, 2 de abril de 2019

Malvinas, entre la crisis del régimen militar y su rescate



El desembarco argentino en las Islas Malvinas, que dio inicio a la guerra contra Reino Unido en 1982, tuvo lugar en el cuadro de una intensa crisis de los gobiernos de ambos bandos.

Con un descontento social creciente frente al aumento de la desocupación y los ajustes en el Estado, expresado en las huelgas mineras contra la política privatista que serían la antesala de la heroica rebelión del sector en ’84-’85, la continuidad de la conservadora Margaret Thatcher aparecía cuestionada incluso al interior de su partido.
La dictadura militar argentina encaraba, por su parte, su fractura interna y una crisis económica y social sin precedentes. Con pocos meses al frente, Leopoldo Fortunato Galtieri tenía frente a él un escenario de quiebra de bancos y empresas, nivel inaudito de desempleo, inflación, peso asfixiante de la deuda, y de recomposición de las luchas obreras y populares desde 1981 –desde la huelga de metalmecánicos en junio a las 10 mil personas que el 7 de noviembre habían cantado que “se va a acabar la dictadura militar”.
El 30 de marzo, más de 50 mil trabajadores disputaron por horas las calles a las huestes represoras del gobierno. La jornada de paro y protesta se constituyó en la mayor movilización política de masas contra los milicos, pese a la orientación de la burocracia de la CGT de Saúl Ubaldini, que limitaba sus planteos a la “reactivación del aparato productivo” y se declaraba “prescindente de la actual situación institucional”.
Los genocidas ya venían barajando una operación en Malvinas que hiciese de ‘pulmotor’ nacionalista ante la falta de aliento popular; y el 2 de abril tuvo lugar el anclaje nacional en Puerto Argentino (Port Stanley para los colonos). Se buscaba así arrastrar a los trabajadores detrás de la dictadura. Entre bambalinas, la cancillería de Galtieri negociaba con el imperialismo yanqui un nuevo estatus petrolero en el Atlántico Sur, con la participación de monopolios de ese país. A cambio de esa penetración económica, la dictadura aspiraba a la neutralidad yanqui en el curso del conflicto, y la habilitación a una salida negociada. Como veremos en seguida, la crisis política internacional barrió con estas elucubraciones.

Ante el desembarco

El desembarco fue saludado con una movilización ese mismo día por Ubaldini y la “Multipartidaria” –que integraban el PJ, la UCR y el Partido Comunista (entre otros), y que ya había intentado desbaratar (y luego criticado) la jornada popular del 30 de marzo.
Política Obrera, que poco después pasaría a ser el Partido Obrero, advirtió que “la ocupación de las Malvinas [por parte de la dictadura] (…) es (…) un simulacro de soberanía nacional, porque se limita a lo territorial mientras su contenido social sigue siendo proimperialista”: el alineamiento con el copamiento militar yanqui de América Latina, incluida la instalación de nuevas bases, e incluso garantías al Estado británico de que no se tocarían sus negocios en la región. Sobre esta base señalaba de todos modos que, de desatarse una guerra, debía defenderse la soberanía nacional sobre el territorio ocupado desde hacía un siglo y medio por el colonialismo inglés, desenvolviendo una “guerra a muerte, guerra revolucionaria al imperialismo. Esto es, no sólo una guerra naval en el Sur, sino ataque a las propiedades imperialistas en todo el terreno nacional, confiscación del capital extranjero y, por sobre todo, armamento de los trabajadores”.
Sin embargo, decía PO, “apoyar la reivindicación nacional no debe confundirse con el apoyo político a quien, como en este caso la dictadura, pretende conducir la lucha por esa reivindicación (…) lucharemos por convencer a los trabajadores de que es necesaria una conducción revolucionaria”. La defensa de un país oprimido contra sus opresores internacionales, con métodos revolucionarios, contrastaba con la posición de la izquierda europea, que con la excusa de una guerra “democrática” contra los milicos se alineó… con la corona británica.
La apelación a la intervención de las masas, por otra parte, apuntaba a preparar también la lucha por el derrocamiento de la propia dictadura.

La guerra

La política de la dictadura de sometimiento al imperialismo condicionó fatalmente el desenvolvimiento de Argentina en la guerra, incluso cuando –como reconocen muchos militares ingleses- hubo más de una chance de obtener una victoria local.
Los milicos llegaron poco preparados a la guerra, con la creencia de que la operación en Malvinas sería un trámite, con una rápida apertura de negociaciones tras el desembarco. Se basaban en dos especulaciones falsas: la primera era que Thatcher no quería una guerra; la segunda, que los Estados Unidos de Ronald Reagan, luego de entregarles como nunca el patrimonio nacional, apoyarían a la Argentina. Como señala un artículo de Alejandro Guerrero, “los militares argentinos esperaron la negociación hasta cuando Puerto Argentino estaba bajo fuego, pero Thatcher” -asediada por la crisis interna, incluido el miedo a que un avance argentino estimulase la activa lucha de liberación irlandesa- “no tenía margen para negociar y necesitaba la victoria militar. En síntesis: el gobierno inglés entendía la naturaleza del combate, la dictadura argentina no”. La conservadora tuvo el apoyo inmediato del Mercado Común Europeo, que aplicó sanciones económicas a Argentina (mientras Galtieri titubeaba en avanzar sobre el capital británico en suelo local). El imperialismo yanqui, por su parte, dejó a los milicos pedaleando en el vacío: pasó de la presión para que se retiren las tropas argentinas al reforzamiento directo de la aviación inglesa. Reagan rechazaba el avance “demasiado frontal” sobre las islas y veía en la dictadura un socio débil para un pacto en el Atlántico Sur.
La falta de preparación se vio en el conjunto de la guerra. La dictadura desembarcó justo antes de que Thatcher ejecutase el ya resuelto plan de ajuste en la marina inglesa, que hubiese golpeado duramente su capacidad de operaciones anfibias; y un mes antes de que llegase de Francia una partida de misiles antibuque (Exocet) que hubiese quintuplicado el arsenal nacional. Eligió, incluso, el peor momento, cuando la flota inglesa estaba en maniobras en la zona, lista para operaciones. Encaró la confrontación sin atender problemas estratégicos, como asegurar rápidamente en Puerto Argentino una base para los aviones argentinos. Ya en la confrontación, 14 misiles llegaron a impactar en navíos ingleses: hubiesen podido asestarle un importante golpe a esa armada, pero por falta de preparación nunca explotaron.
Finalmente, la dirigencia militar fue una amoladora contra los propios soldados, sometiéndolos a morir de hambre, frío y enfermedades curables, y a los métodos “disciplinarios” que habían entrenado con los militantes populares: la tortura y el terror.
La última puntada la dio el Papa Juan Pablo II, quien luego de varias gestiones visitó el país en junio de 1982, para garantizar una “paz” que suponía la derrota argentina, buscando a su vez contener la movilización de los trabajadores. En tal ocasión, Política Obrera señaló que “el sentimiento de paz tiene, en los trabajadores, un contenido diferente al de la capitulación que proponen la Iglesia y la burguesía” y repartió centenares de miles de volantes que decían “Si quieres la paz, aplasta al imperialismo agresor”.

La democracia

La derrota de Argentina alimentó una salida a la crisis de la dictadura tutelada por el imperialismo. Thatcher echó mano de la autoridad ganada con la victoria militar para avanzar con nuevos mazazos a la población trabajadora. En nuestros pagos, el imperialismo y los capitalistas locales resolvieron apurar los trámites, ante la bancarrota definitiva de la dictadura y el temor a nuevas irrupciones populares: la Junta destituyó a Galtieri y se preparó la “vuelta de la democracia”, manteniendo en pie el pago de la deuda externa y el aparato del Estado burgués, desde su legislación hasta su personal político. Es la orientación para la que se venía postulando, desde su armado en 1981, la Multipartidaria –cuyos principales partidos habían aportado numerosos funcionarios a la dictadura.
La memoria de los más de seis centenares de argentinos muertos en la guerra estuvo presente en las movilizaciones contra los genocidas. También esa canción que denunciaba que “a los milicos los salvaron sus amigos, la democracia peronista y radical”.

Tomás Eps

Malvinas: una guerra justa, en manos de cobardes genocidas



Ayer la ocupación de Malvinas por los ingleses y hoy el saqueo que el capital financiero internacional y el FMI le imponen a nuestro país son actos de agresión imperialista contra la soberanía nacional. Revisamos las causas e intereses en juego y los fundamentos de quienes aún sostenemos que Malvinas era una guerra justa.

Desterrar de la cultura política nacional la posibilidad de encarar una guerra antiimperialista ha sido el centro de la llamada política de “desmalvinización”, cuyo núcleo central consiste en olvidar la guerra de Malvinas como suceso bélico anticolonial capaz de alcanzar la victoria. Esta operación ideológica y política está al servicio de transformar en “sentido común” la idea de que los países oprimidos como el nuestro no tienen más destino que negociar su grado de sometimiento.
En este sentido, el proceso de restauración democrática de 1983 imprimió en la conciencia nacional un sentimiento derrotista y pacifista. Desde la postdictadura, los diferentes gobiernos nacionales fueron variando los discursos sobre la reivindicación de la soberanía de Malvinas en una línea de continuidad que no promoviera ninguna medida antiimperialista para lograrla.

Los intereses en juego

El desenlace bélico de Malvinas no fue un rayo en el cielo sereno, se inscribe en un momento histórico más amplio que excede el suceso de la guerra. Los años ´80 estuvieron marcados por un contexto latinoamericano de inestabilidad y crisis económica, agudizados en nuestro país por la mayor integración y dependencia nacional al capital financiero externo heredado de la etapa de Martinez de Hoz. Esta crisis se tradujo en recesión, la elevación de las tasas de desempleo y desigualdad social. La clase trabajadora comenzó a desafiar al gobierno militar de manera más abierta, sumándose sectores de las clases medias afectadas por la crisis financiera. Aunque esta confluencia de factores no implicaba una amenaza inmediata, el despertar de la movilización política daba muestras de la pérdida de estabilidad del régimen militar, desgastado ya en otros frentes como el de los reclamos por los desaparecidos y contra el terrorismo de Estado, encabezados por las Madres de Plaza de Mayo y los organismos de derechos humanos.
El acto y la movilización convocada por la CGT hacia finales de marzo de 1982 profundizaron las señales de alarma para el régimen militar. La dictadura buscó recuperar la iniciativa reformulando el plan original sobre Malvinas elaborado por el titular de la Armada, el almirante Jorge Isaac Anaya, desde enero de 1982, que ahora encontraba aliados en sectores del Ejército identificados con Leopoldo Fortunato Galtieri. [1] Aunque desde marzo se preparaba la orden de desembarco, el momento de concretarlo se decidió a partir de la escalada diplomática con Gran Bretaña y las necesidades del frente interno, apelando al genuino odio anticolonialista contra la ocupación británica. [2] La hoja de ruta prevista no se proponía la recuperación de las islas sino obligar mediante un acto de fuerza como el desembarco, una negociación con Gran Bretaña.
En el plano internacional la Junta Militar suponía asegurado el apoyo norteamericano a la estrategia argentina. El arribo del comandante en jefe del ejército Galtieri al frente de la Junta en reemplazo de Roberto Viola, en diciembre de 1981, había contado con el aval de la administración republicana de Ronald Reagan, con el que se compartía un ferviente anticomunismo y del que se esperaba una cierta retribución a cambio de la colaboración en las acciones de contrainsurgencia practicadas en Centroamérica.
Los cálculos fallaron en varios campos. Respecto a EEUU se confundió alineamiento ideológico con intereses imperialistas pues se mantuvo aliado a Gran Bretaña, colaborando militarmente con información de inteligencia y logística y promoviendo sanciones económicas. [3] Tampoco esperaban que Gran Bretaña respondiera militarmente, pues el gobierno de Margaret Thatcher atravesaba una situación económica y política crítica. Sin embargo, la respuesta belicista británica fue un gesto de reafirmación de su experiencia, dominio histórico de los mares y poderío imperialista además de un intento de contrarrestar su debilidad declarando la ofensiva en el Atlántico Sur, iniciada el 2 de mayo a partir del hundimiento del crucero General Belgrano.

Hay guerras y guerras...

El debate en el caso de Malvinas se suscita no especialmente en la complejidad del escenario bélico o la reconstrucción completa de los hechos sino en el posicionamiento político y la intervención a los que toda guerra obliga. Aquí se entra en un terreno de arenas movedizas. Si es firme el consenso en cuanto al carácter aventurero de la política desplegada por la Junta militar, este se diluye a medida que nos aproximamos a definir cuál fue el carácter de la guerra y la política hacia la misma.
La primera consideración parte de reconocer el estatus de Malvinas como un enclave colonial, aceptado incluso por la ONU - resolución 2065 (XX): “el caso de las Islas Malvinas es una de las formas de colonialismo al que debe ponerse fin” -, usurpadas históricamente por los ingleses desde 1833, ocupando una parte del territorio nacional. En este sentido, la declaración de guerra por la Junta Militar implicó una acción anticolonial más allá de sus propósitos políticos. Una vez declarada la guerra por ambos bandos había que tomar partido.
Esta situación abrió varios posicionamientos, entre los que podríamos distinguir varias vertientes. La mayoritaria, avalada por los grandes partidos burgueses, especialmente agrupados en la Multipartidaria, [4] y las principales organizaciones sindicales - tanto la CGT Brasil como la más oficialista CGT Azopardo - respaldaron el reclamo soberano subordinándose a la dirección política de la Junta Militar, postergando cualquier reclamo sectorial en pro de la unidad nacional detrás de la causa patriótica. [5] Los mismos que una vez finalizada aceptaron la subordinación y protección de los intereses imperialistas en el país.
Otra hipótesis planteaba que la guerra constituía un acto de continuidad del Proceso y el terrorismo de Estado por otros medios. [6] Por ese motivo, la guerra estaba condenada a la derrota antes de iniciarse. Una posición que se transformó luego en sustento para la imposición de una conciencia pacifista [7] en los años ochenta, con efectos que ensombrecieron la experiencia de un país semicolonial que defendía su soberanía. Lejos de transformarse en un factor moralizador para América Latina, el triunfo inglés implicó una mayor subordinación al imperialismo, el fortalecimiento del colonialismo británico, dando impulso al neoliberalismo encabezado por Reagan y Thatcher en todo el mundo.
En la guerra de Malvinas se ponía en juego algo más que “la popularidad” de la dictadura. Y eso nos lleva a plantear una tercera posición, que los marxistas revolucionarios sostenemos para definir el carácter de toda guerra, partir de la situación internacional y las relaciones entre los Estados en pugna porque el mundo no es una sumatoria de Estados nacionales sino una realidad económica, social y política jerárquicamente integrada. Esto implicaba reconocer que Inglaterra pertenece al reducido grupo de países imperialistas que someten al resto del mundo semicolonial como el nuestro. En ese sentido, la guerra de Malvinas se trataba de una “guerra justa” de un país oprimido contra sus opresores colonialistas sin negar en este acto las contradicciones que implicaba que fuera la dictadura quien la declarara. [8]
Era necesario entonces estar en el campo militar del país oprimido sin someterse a su dirección política. Estar por la derrota de la intervención militar inglesa contribuiría a debilitarla como potencia imperialista y “si hubiera sido derrotado el imperialismo, una renovada conciencia nacional y democrática hubiese dado un fuerte impulso al movimiento de masas para derrotar en forma revolucionaria la dictadura y evitar la transición pactada”. [9]
Los socialistas no le otorgamos ningún liderazgo a las burguesías nacionales ni a sus Fuerzas Armadas en la lucha de liberación nacional. Por el contrario, sostenemos que la pelea por las demandas democráticas y de liberación nacional sólo puede ser llevadas hasta el final (su resolución íntegra y efectiva) bajo el liderazgo de la clase obrera, manteniendo su independencia política y perspectiva estratégica.

La política por otros medios

Toda guerra como fenómeno social y político abre escenarios y dinámicas imprevisibles. La definición de la guerra como continuación de la política por otros medios, es decir a través de la violencia, implica que las relaciones de fuerza entre las clases que participan en ella pueden ir modificándose a lo largo del conflicto y es la política la que define su norte estratégico.
La guerra es un fenómeno cambiante que se desenvuelve en el tiempo. Aunque no desapareció la desconfianza hacia la Junta Militar, la reivindicación de Malvinas logró una fuerte adhesión en todo el país y fueron incansables las acciones solidarias para derrotar a los ingleses y el apoyo a los soldados. Los 74 días que duró el conflicto fueron suficientes para dar muestras del rechazo de los soldados a la oficialidad, como relatan muchos excombatientes, a partir del maltrato, el castigo y la tortura de sus superiores, la falta de planificación y la improvisación de la conducción militar.
No está de más recordar que toda guerra implica una experiencia excepcional, de condiciones hostiles y privaciones que de desarrollarse podrían haberse convertido en factores que profundizaran el odio hacia la dictadura y las tendencias a acciones independientes. Como señala Federico Lorenz “a pequeña escala (nuevamente en las cartas, pero también en los informes de los servicios de inteligencia), aparecen resistencias, cuestionamientos y oposiciones que matizan una de las imágenes más fuertes construidas en relación con la guerra: la de una sociedad homogénea y dócil manejada por los dictadores”. [10]
Otra contradicción para la “aventura militar” era la existencia de la conscripción militar obligatoria, la mayoría de las tropas destinadas a Malvinas estuvieron formadas por soldados conscriptos entre 18 y 20 años. A diferencia de los ejércitos profesionales implicaba el reclutamiento masivo entre los sectores populares permitiendo que los lazos entre los soldados y el pueblo, previos a la guerra, no se interrumpieran. Estaba planteado profundizar esos vínculos, alentando el alistamiento general de todo hombre y mujer en condiciones de hacerlo. No lo iba a hacer la dictadura genocida, era necesario imponerlo desde las organizaciones obreras para que los trabajadores y el pueblo, los únicos verdaderamente interesados en derrotar a los colonialistas, conscientes de la justeza de la guerra que emprendían, ganaran autonomía y organización, ampliando los objetivos militares del conflicto.
Es decir, sin ignorar las consideraciones tácticas propias de toda guerra, se trataba de dotarla de otra estrategia. Pelear en todos los terrenos por una política independiente de la clase trabajadora, que buscara respaldarse en la movilización de nuestros hermanos latinoamericanos solidarios con el reclamo del país y debilitara los intereses imperialistas, dejando de pagar la deuda externa, bloqueando sus inversiones, expropiando sus empresas. Como rescatan los investigadores Pablo Bonavena y Flabián Nievas, “Un signo inconfundible del carácter limitado del enfrentamiento promovido por la dictadura, que desnuda su incompatibilidad con una política seria contra el imperialismo, se hace evidente a partir de la falta de cualquier tipo de acción sobre los intereses británicos en el suelo argentino continental durante la conflagración. Por ejemplo, la CGT de Chubut y la Regional Trelew de la misma organización reclamaron la incautación de todas las empresas británicas de la provincia y hubo denuncias sobre la provisión de petróleo desde el sur del país para proveer a la flota inglesa. Estos intereses se mantuvieron impolutos.” [11]
La lucha contra el colonialismo inglés era solo el inicio de los objetivos y el programa político de los socialistas revolucionarios. La clave consistía en desarrollar la movilización, aspecto indispensable para la realización de estas medidas, y la autoorganización de los trabajadores y el pueblo, para derrotar la agresión imperialista y crear las condiciones de la caída revolucionaria de la dictadura, en la perspectiva de instalar un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Liliana O. Caló


[1] Ver Cardoso Oscar, Raúl, Kirschbaum, Ricardo van der Kooy, Malvinas. la trama secreta, Buenos Aires, Editorial Planeta, 1992.
[2] Federico Lorenz responde a la pregunta sobre por qué Malvinas señalando que desde la década del treinta del siglo XX se había transformado en el símbolo de una causa nacional. "Las islas se constituyeron en un territorio irredento que debía ser recuperado para la soberanía nacional, en el marco de una visión general de la historia que colocaba a la República Argentina como víctima de sucesivos despojos territoriales por parte de países limítrofes como Chile y el Brasil." Federico Lorenz, Malvinas. Una guerra argentina, Editorial Sudamericana, 2009.
[3] Francia optó por el mismo camino, a inicios de abril dispuso la prohibición de la venta de armas y el cese de toda asistencia militar, una señal clara hacia sus posesiones en el continente americano.
[4] Creada en julio de 1981 estuvo integrada por la Unión Cívica Radical, el Partido Justicialista, el Partido Intransigente, Demócrata Cristiano y el Movimiento de Integración y Desarrollo para discutir la transición con la dictadura, se negó a recibir a las Madres y avaló el llamado de la Iglesia Católica a la reconciliación.
[5] Ver La Guerra de Malvinas. Por Dios y por la Patria
[6] Así lo entendieron intelectuales como León Rozitchner y Beatriz Sarlo. Ver León Rozitchner, Las Malvinas: de la guerra “sucia” a la guerra “limpia, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985; Beatriz Sarlo, “¿La voz universal que toma partido? Crítica y autonomía”, en Revista Nueva Sociedad Nº 150. Julio-Agosto, 1997.
[7] La intervención del Papa Juan Pablo II, que viajó días antes de la rendición argentina, fue crucial para preparar “los ánimos para la derrota” y “pacificar” el estado de movilización que despertó la guerra.
[8] En la época el Partido Socialista de los Trabajadores planteaba "en el conflicto militar entre el ”democrático” imperialismo inglés y el ultrarreaccionario gobierno de una nación oprimida, sin vacilar ni por un minuto, combatiremos y llamaremos a la clase obrera y los pueblos oprimidos de todo el mundo a combatir en el campo militar de la dictadura argentina.", en Panorama Internacional, año VI, N° 20, mayo de 1982, revista del PST.
[9] Venezuela y la ofensiva recolonizadora en América Latina
[10] Federico Lorenz, “El malestar de Krímov. Malvinas, los estudios sobre la guerra y la historia reciente argentina”, Revista Estudios N° 25 -ISSN 0328-185X (Enero-Junio 2011) pp. 47-65.
[11] Pablo Bonavena y Flabián Nevas, “Una guerra inesperada: el combate por Malvinas en 1982”, en Cuadernos de Marte. Revista latinoamericana de Sociología de la Guerra, Año 2, N°. 3, julio 2012.

Malvinas: ¿Era posible derrotar al imperialismo inglés?

lunes, 1 de abril de 2019

Lo que queda luego del gobierno de Mauricio Macri y qué rumbos para la próxima gestión

El INDEC señala que la pobreza por ingresos llegó al 32% de la población, con la indigencia en un registro del 6,7%.
Se verifica el ascenso de la pobreza y se diagnostica desde el gobierno que el problema es la inflación, un guarismo que resulta difícil proyectar para todo el año 2019.
Dicen que será menor al 2018 con su 47%. ¿Cuánto? Vaya uno a saber, con las petroleras o las pre-pagas aumentando, con autorización oficial, por supuesto. Entre todos los precios se distinguen los de los alimentos y las tarifas de servicios públicos, y a no olvidarse, la tasa de interés, que aumenta, por ahora, hasta el 68%, que llegó a estar al 73%, así que aún puede subir más…, solo hay que esperar como continua la carrera entre las tasas de interés y el dólar, cercano a los 45 pesos y en alza.
Los responsables de la pobreza son los aumentos de precios sostienen desde el gobierno. Chocolate por la noticia, puede alguien sostener. Alguna vez se dijo con razón que los precios suben por ascensor y los salarios por las escaleras.

¿Quién determina la fijación/formación de los precios?

El gobierno regula ciertos precios, por ejemplo, las tarifas, al tiempo que condiciona la actualización de los ingresos populares, sean planes sociales, jubilaciones y los salarios estatales.
¡Ahí tenemos un responsable de la inflación, el gobierno y su política económica!
Los economistas libertarios dirán que son responsables los gobernantes porque gastan más de lo que recaudan y convocarán a acelerar el ajuste, a cesantear personal estatal y a disminuir la cobertura de derechos, en salud, educación u otras áreas, agravado con que debe priorizarse el gasto de seguridad y el pago regular de los intereses y el capital de la deuda pública.
Con ello, las deudas por derechos sociales pueden esperar, no los de los acreedores externos.
También son responsables los empresarios que pueden subir sus precios, con autorización o no.
Por lógica mercantil, mientras haya quien compre, los precios podrán subir, claro que hasta un cierto límite. No es verdad lo que dicen los libertarios que los precios pueden subir sin límite en condiciones especiales.
Los precios son relativos y expresan las posiciones de fuerza en una economía monetario-mercantil, forma de funcionamiento del orden capitalista. Los precios expresan poderes de unos sobre otros, de unos contra otros.
Hay quien puede fijar precios y quien tiene recursos para adquirir bienes o servicios (riqueza), o incluso no satisfacer por imposibilidad de compra (pobreza).
El gobierno y los empresarios fijadores de precios son los que pueden aumentar, salvo que la mayoría empobrecida PUEDA imponer sus condiciones para limitar el PODER de los que establecen los precios.
Diremos hasta el cansancio que la inflación es una cuestión de PODER, que expresa la competencia entre los capitales contra trabajadoras y trabajadores; tanto como entre los capitales entre sí, donde se imponen los de mayor composición orgánica del capital, o sea, la capacidad de acumulación de cada capital con relación a los demás.

Combatir la inflación

Me evaluarán por la disminución o crecimiento de la pobreza y la inflación, sostuvo Macri en sus campañas electorales, que persisten ahora para renovar el mandato por unos cuatro años más a partir de diciembre del 2019.
Ahora agrega que no alcanza con un periodo de gestión gubernamental para resolver y, por lo tanto, hace falta otro periodo. Atención al argumento, ya que hay quienes lo aceptan y se amparan en años previos, con gobiernos que no resolvieron un tema estructural, la inflación.
Lo que no resolvieron fue estabilizar el núcleo del poder del capital en el territorio, por eso imaginaron “resolver” con Martínez de Hoz y sus articulaciones con el poder local y mundial.
Se imaginaron que resolvían con funcionarios de Bunge y Born en los 90 o luego con Cavallo, la Fundación Mediterránea y la burguesía local, asociados todos a la lógica de la transnacionalización imperante mundialmente.
La dictadura genocida partió en su diagnóstico en la necesidad de frenar la inflación, para lo cual intentó disciplinar a la sociedad de abajo desde el terrorismo de Estado, al tiempo que edificó las condiciones para reformas profundas, con ley de inversiones externas para la apertura económica y la reforma de la ley de entidades financieras, todavía vigente a más de 36 años de gobiernos constitucionales.
Se buscó insertar a la Argentina en la globalización para protagonizar la transnacionalización de la economía con inclusión en una parte del poder de la cúpula empresarial local, asociada a la estrategia de las corporaciones transnacionales y el poder global, organismos internacionales mediante.
Con la convertibilidad por más de una década (1991-2002) se imaginó una estabilidad monetaria convertida en “valor” más allá de la dimensión económica, tanto que algunos críticos confesaron hacia 1999 su error en no haber comprendido el asunto en origen, por lo que trajeron nuevamente al gobierno a Cavallo.
El costo de esa contención de la paridad cambiaria por vía legal en los 90, lo pagaron desempleados y pobres, incluso pequeños y medianos productores y empresarios, deteriorando las condiciones de vida de una parte importante de la sociedad.
Solo recordemos el 57% de la pobreza medida por el INDEC en mayo del 2002.
El 32% en crecimiento de la pobreza de la última medición puede escalar hasta el máximo histórico a la salida de la convertibilidad, si es que la sociedad de abajo, la perjudicada no decide ponerle fin a la manipulación en curso sobre lo que existe como única posibilidad de acción de la política económica.
No tienen razón el gobierno ni los economistas libertarios, ya que la inflación no se combate con ajuste, sino con un cambio en la correlación de fuerzas para otra orientación del orden económico, con el horizonte en satisfacer necesidades sociales y no una lógica de la ganancia de los grandes operadores económicos, hoy: grandes productores y exportadores del campo y la industria; las empresas privatizadas de servicios públicos, los especuladores y el poder financiero.
Los dólares del FMI sirven para confirmar la salida de capitales, por cancelación de deuda o fuga para consolidar activos en el exterior. Lo mismo ocurre con las divisas de los grandes exportadores. Ese real y/o potencial ingreso de divisas, no sirve para frenar el alza de los precios ni satisfacer ninguna demanda económica social. Solo son mecanismos de afirmación de la dependencia de fondos externos para sostener la lógica del funcionamiento del capitalismo local en condiciones de alta inflación y recesión.

¿Es posible transitar otro rumbo?

Claro que sí, pero se requiere acumular poder en la sociedad. En primer lugar, desmantelar la manipulación mediática cultural relativa al camino en curso, pero al mismo tiempo discutir la lógica del horizonte civilizatorio, es decir, poner en discusión que se pretende resolver con la política económica.
Si hay que combatir la pobreza, lo principal pasa por resolver el destino de los recursos fiscales, los que deben orientarse con ese fin. Se trata de asegurar derechos de educación, salud, energía y otros al conjunto de la sociedad. Para eso se requiere de sujetos conscientes de que se pretende afectar al PODER y transferir recursos para resolver mayoritarias necesidades sociales.
¿Quién paga? Es el inmediato interrogante de los que no imaginan resignar ingresos a favor de la mayoría empobrecida. Los que así interrogan realizan discursos contra la pobreza, pero no se les ocurre reorientar una distribución progresiva del ingreso y mucho menos de la riqueza.
¿Se puede hacer? Si y solo si hay voluntad de resolver esas necesidades, algo que no puede demandarse a quienes piensan en atraer inversores para dinamizar el capitalismo local. Esos inversores vendrán si se disminuye el costo de producción y se asegura la repatriación de las ganancias por el actuar en nuestro territorio. Sus objeticos no pasan por disminuir o erradicar la pobreza, sino que se concentran en sus motivaciones por las ganancias y la acumulación.
Hay que modificar la lógica del orden económico y no pensar en los inversores, sino en las necesidades a resolver. Me dirán que la ausencia de capitales impide construir una realidad alternativa, pero bien vale recordar que los clásicos de la economía política sostenían que el capital es trabajo acumulado y lo que sobra en nuestra realidad es fuerza de trabajo dispuesta a producir riqueza social para satisfacer necesidades.
El tema es organizar el trabajo en la sociedad sin el privilegio al capital privado y su objetivo de ganancia. ¿Nos animaremos a ir más allá del orden del capital? No lo sé, pero queda claro que son temas muy alejados del debate por la renovación presidencial en este año.
Mientras, podemos afirmar que los cambios estructurales motivarán nuevas rondas de ajuste y de medidas que promueven la regresiva reestructuración social, tales como la reforma laboral y previsional.
Será interesante escuchar que tienen para decir las distintas candidaturas que disputen el gobierno para el próximo periodo desde diciembre 2019. Ya sabemos que Macri imaginará consenso a sus políticas y profundizará el rumbo.
¿Qué rumbos ofrecerán desde la oposición? ¿Cuál será el rumbo que se demande desde la conflictividad social?
No alcanza con rechazar el actual rumbo, aunque en sí es importante, pero necesitamos avanzar en definir nuevos senderos, contrarios a las demandas del acuerdo con el FMI, el condicionante del endeudamiento y la liberalización de la economía.

Julio C. Gambina

Congreso de la Lengua: con el trasfondo del apuntalamiento de una política imperialista, los escritores debatieron



Si, como indica el axioma, una lengua no es más que un dialecto acompañado por un ejército, se debería convenir en que un Congreso de la Lengua, como el que se desarrolló en Córdoba a partir del miércoles 27, se trata de una lengua en compañía de negocios capitalistas e injerencias imperialistas. Así se podría caracterizar luego de observar la víspera de la inauguración del evento y su primera jornada, atiborrada de reuniones bilaterales entre la delegación española (encabezada por esa rémora del pasado medieval llamada “monarca”) y la argentina, además de otras reuniones políticas oscurantistas, como la auspiciada por la Fundación Libertad, un reducto de una fracción del Partido Republicano yanqui. El transcurso del Congreso mismo dio lugar al debate entre escritores sobre el carácter de la lengua castellana en sus diversas expresiones contra la pretensión de uniformidad colonial de una lengua española.

Lobby monárquico

Bajo el lema “América y el futuro de la lengua española: educación y cultura, tecnología y emprendimiento" –es decir, el mejor modo de llevar adelante una política educativa al servicio del empresariado y bajo el régimen de la flexibilización y privatización que suele esconder el festejado vocablo “emprendimiento”– el encuentro contó con un tras bambalinas en el que el rey Felipe VI, heredero de los Borbones, se reunió junto al secretario de Producción y Trabajo al frente de una delegación de, entre otros, los presidentes de Iberia, Indra, Telefónica, Air Europa y Roca Corporación Empresarial, según informó el diario La Nación. Los CEOs de las empresas ibéricas apoyaron el rumbo económico emprendido por el gobierno macrista, que no es otro que el de la entrega nacional, la extracción de hiperganancias en la explotación de la mano de obra y el saqueo de los recursos naturales, como sucede en el yacimiento gasífero de Vaca Muerta, uno de los ejes de la discusión comercial. Se debe recordar que, al ritmo de la pérdida de vidas obreras, un reclamo de los petroleros neuquinos estriba en cesar el régimen infrahumano de explotación laboral al que se ven sometidos en el emprendimiento de extracción de gas mediante el fracking.
El encuentro en Casa Rosada auspiciado por el presidente Macri, a la que asistieron el rey Felipe y la reina Letizia como representantes del opresor Estado español, que mantiene presos políticos en Catalunya mientras sus soberanos son agasajados, fue el escenario elegido para que el monarca Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia (alias Felipe VI) declarase: “Venimos a apoyar a la Argentina como siempre hicimos en momentos difíciles: somos muy conscientes de los problemas económicos que pasaron y apoyamos todos los programas de reforma que están en marcha”, en un claro planteo a favor del ajuste y a la cobertura estatal española para los negocios imperialistas de sus empresas.

Colonialismo y letras

Antes de partir hacia Córdoba, el presidente participó de la cena de la Fundación Libertad –un oscuro conciliábulo de empresarios y políticos de las tendencias más reaccionarias en lo político e hiperliberales en lo económico: sus reuniones, auspiciadas por la derecha republicana yanqui, cuentan con la presencia de representantes de la “intelectualidad” que defiende las políticas más salvajes del libre mercado– y dijo: “Estamos viviendo un momento muy duro. Hay que ajustarse el cinturón, cuesta llegar a fin de mes. Nuestro objetivo es tener una moneda para tener crédito. Hoy tenemos encima un momento de incertidumbre electoral. Hay un núcleo duro en la Argentina que todavía cree que puede irle bien sin trabajar y sin respetar las mínimas leyes de convivencia. Pero no. Aprendimos a respetar el camino del trabajo y seguiremos con este camino". El escritor Mario Vargas Llosa, ex izquierdista y actual vocero del gran empresariado imperialista europeo, le recriminó el “gradualismo” en la ejecución del ajuste, a lo que Macri respondió: “Si ganamos esta elección, vamos a ir en esta dirección, lo más rápido posible”.
Ya en Córdoba, el monarca español hizo gala de su ignorancia al llamar “José Luis Borges” al gran escritor argentino. Al comenzar los discursos referidos a la cuestión cultural en lengua española, Macri –no podía ser de otra manera– se durmió.
Mientras en la Legislatura cordobesa el diputado provincial Eduardo Salas, del Frente de Izquierda, se solidarizó con los presos políticos catalanes y, junto a sus compañeros de bancada, levantó una bandera catalana con inscripciones independentistas, a la vez que reivindicó su acción con un discurso realizado en lenguaje inclusivo; las autoridades habían anunciado que el tópico no formaría parte de los debates del Congreso. Sin embargo, los escritores no cumplieron con esta normativa y discutieron todo y con diversas posiciones.
Hubo manifestaciones pro macristas como las del miembro de Les Luthiers Marcos Mundstock que, antes de brindar un show con su grupo, declaró: “Hay gente que no la está pasando bien, pero confío en la ola de decencia” o arrebatos anticatalanes y españolistas de Joaquín Sabina, quien en el pasado fuera considerado un izquierdista y que había llegado al país para ofrecer un recital y recibir un homenaje. Pero también la escritora Claudia Piñeiro reivindicó la diversidad lingüística del castellano influido por las lenguas aborígenes (cantó una versión de “Cinco siglos igual”, de León Gieco, en qom), explicó el carácter colonial que tuvo la imposición de la lengua española durante la conquista y reclamó por los derechos de la mujer en consonancia con la lucha por la legalización del aborto. El cierre del Congreso estuvo a cargo de la cordobesa María Teresa Andruetto quien, en un lúcido discurso, planteó el carácter reaccionario de una lengua única y propuso que se considere a la lengua castellana en su diversidad frente a los designios de la metrópoli española y la Real Academia que señalan como “mal hablar” a los latinoamericanismos (un 70 por ciento de las palabras de tal origen son consideradas como tales en el diccionario de dudas del español). Se refirió a la uniformización que se puede encontrar en la pretensión editorial de los centros editores españoles de borrar los rastros de latinoamericanismos o el subtitulado de películas de países de habla castellana, pero no española, como en el caso de la mexicana Roma. También señaló el neutro como una elección para la mercantilización de la lengua iberoamericana, que también indica una manera de borrar más que de comprender. Se pronunció por el lenguaje inclusivo como parte de la discusión y contra el acallamiento del tema realizado por la organización del Congreso pese a que es un tema protagonista de polémicas a ambos lados del Atlántico. Su intervención fue muy aplaudida y resumió varios de los debates en curso.
El carácter del Congreso tuvo una marcada intención de uniformización y un trasfondo de realización de negocios imperialistas a través de las multinacionales españolas que acompañaron a Felipe y que son parte de los grupos mandantes del gobierno macrista y de los gobernadores del ajuste. La intromisión de los escritores para intervenir contra el orden del día del Congreso fue una muestra de vitalidad, en contraste con la decrepitud de la monarquía que patrocinó el evento y del servilismo colonial del gobierno anfitrión.

Antonia Torrebruna

Putin en Venezuela



Este 1° de abril entra en vigencia el bloqueo establecido por Trump, en enero pasado, contra la venta de petróleo de Venezuela a Estados Unidos, su principal mercado, e incluso en el mercado internacional. El gobierno de Maduro ha sido desconocido por alrededor de cincuenta estados, entre los más importantes del sistema político mundial. El boicot al excluyente producto de exportación de Venezuela, tiene un efecto letal potencial para este país, equivalente, en otros términos, a un ataque armado. Las destilerías instaladas en el golfo de México procesaban hasta ahora el crudo pesado de Venezuela, que luego le re-vendían como gasolina y derivados; estas importaciones quedan afectadas por el boicot. Ante estas circunstancias, el norteamericano The Washington Post plantea, a modo de interrogante, “¿Cómo hará Maduro para evitar el colapso de la industria?”
En forma coincidente, la prensa internacional informa que Rusia ha desplegado en Venezuela misiles antiaéreos sofisticados, S-300, y el arribo a Caracas de personal militar enviado por Putin. El diario norteamericano señala también el arribo de bombarderos nucleares de Rusia (tu-160), para tomar parte en ejercicios militares con el ejército venezolano. Venezuela había comprado en el pasado armamento ruso por valor de u$s4 mil millones, en especial cinco mil misiles personales tierra-aire (ManPad). El ministro de Defensa de Venezuela, Padrino López, anunció hace una semana la instalación de un centro de simulación de vuelos para helicópteros rusos, “que sólo se pueden encontrar, dijo, en Venezuela y Rusia”; también reveló un plan para establecer simuladores para los Sukhoi MK2, en la ciudad de Barcelona, en el Estado Anzoátegui.
En otro plano, la petrolera gigante rusa, Rosneft, se ha encargado de proveer a Pdvsa, la estatal petrolera de Venezuela, de diluyentes para procesar el petróleo pesado, y también para hacerlo refinar en la India. India integra el grupo de países que mantienen el reconocimiento de Maduro, junto a Turquía, China, Cuba, Bolivia – entre otros.
La caracterización de estas movidas por parte de la prensa occidental ha sido que Putin pretende armar, en compañía de Cuba, un cerco de seguridad del gobierno y controlar a las fuerzas armadas para evitar una desintegración militar. Incluso, sin embargo, si esta fuera la intención, la amenaza urgente es el colapso final de Venezuela, y por otro lado un ataque o invasión militar de parte de la coalición de derecha que encabeza el fascista Donald Trump. Trump ha declarado en más de una oportunidad que no excluye “ninguna opción” para derrocar al régimen que encabeza Maduro. China ha organizado un puente aéreo para trasladar ayuda médica a Venezuela, en lo que el diario citado caracteriza como un apoyo “más suave” – mientras mantiene negociaciones en Washington con emisarios de Guaidó, cuyo ‘interinato’ desconoce.
Es indudable que Putin actúa motivado por fuertes intereses económicos, como la defensa de la presencia de Rosneft en Venezuela y la posibilidad de acceder al “arco minero” de este país, abundante en toda suerte de materias primas estratégicas para la producción de tecnología. Maduro ha hipotecado, en forma parcial, a favor de Rosneft, la refinadora y distribuidora, Citgo, que opera en Estados Unidos. Rusia y China son fuertes acreedores de Venezuela, obligada a pagar la deuda con la venta de petróleo, cuya producción no cesa de caer. Putin y el chino Xi pretenden cobrarse esas deudas con la riqueza minera de Venezuela.
Ni Rusia ni China, sin embargo, representan una posibilidad o amenaza de dominación colonial de Venezuela. Eso sí representa Trump, en forma excluyente; el imperialismo mundial está representado por EEUU y la Otan. La restauración capitalista en China y Rusia representa el ingreso de estos dos estados a la órbita del imperialismo mundial, con independencia de las contradicciones que está integración internacional suscita y no puede dejar de suscitar, como consecuencia del carácter antagónico de la economía mundial en su conjunto. Al recurrir al apoyo económico y militar de Rusia y de China, el gobierno madurista no trafica la soberanía de Venezuela de un imperialismo a otros, incluso si favorece la entrega de recursos estratégicos puntuales a capitales de China o Rusia. La dominación imperialista es una estructura social y política de conjunto, no se reduce al entreguismo (en varias ocasiones, gobiernos revolucionarios han contemplado ofrecer concesiones a compañías extranjeras).
La camarilla gobernante de Venezuela procura hacer frente a la amenaza del imperialismo yanqui con métodos burocráticos, militares (o sea opresivos), entreguistas y, a la larga, insostenibles. Intenta hacerlo también con algunos países de la UE, que se encuentran afectados por la guerra económica lanzada por Trump. El canciller español, Joseph Borrell, en su reciente paso por Argentina, no se privó de denunciar a Trump por el fracaso de la operación Guaidó (La Nación, 27/3), exigiendo que se haga cargo el que “organizó este diseño”.
Denunciar las limitaciones de los métodos de la camarilla militar venezolana frente a Trump y señalar su carácter, en última instancia, anti-obrero, no es lo mismo que poner en el mismo plano la ofensiva del imperialismo yanqui con la búsqueda de un apoyo ‘defensivo’ de parte de Rusia y de China. La única clase con intereses consecuentemente anti-imperialistas es la clase obrera.
Detrás de este escenario de confrontación, Putin y Xi está negociando con Tump y con la Unión Europea el destino de Venezuela, como parte de un paquete internacional. La cuestión de Ucrania ocupa un espacio central, al lado de la construcción de un segundo gasoducto de Rusia a Alemania, el destino de Siria, las alianzas militares en los Balcanes y el status internacional de Irán. Estados Unidos y la Otan han violentado todos los compromisos establecidos con Rusia para que Ucrania quedara afuera de la UE y de la Otan, en la década del 90. Como consecuencia de esto, Putin ha re-ocupado Crimea y apoya a la corriente secesionista en el este de Ucrania, e incluso intervenido en Siria. Ucrania por Venezuela o Ucrania por Siria ha sido un eje de la política de Putin. Recientemente, un referendo minoritario ha habilitado a que la ex república yugoslava de Macedonia ingrese a la UE y a la Otan. Es precisamente todo esto lo que está bloqueando ahora un acuerdo para sacar a Maduro del gobierno, aunque no al estamento militar del país – recurso decisivo contra una insurgencia popular. Al recostarse en Putin y Xi, Maduro y Padrino corren el riesgo de que un acuerdo por encima de ellos termine con sus cabezas.
Rusia y China no tienen los recursos para defender a Venezuela, no digamos para dominarla, y mucho menos para sacar a las masas venezolanas del hambre y la miseria a la que la han llevado el ‘chavismo’, por un lado, y el imperialismo, por el otro. Rusia es, en términos económicos, el equivalente a un estado de mediano porte de Estados Unidos. La restauración capitalista la ha puesto en una condición de decadencia que amenaza su existencia nacional. China exhibe un desarrollo capitalista potente, pero no desempeña un rol independiente en la economía mundial, en tanto su clase capitalista sigue bajo la tutela de un estado burocrático. Una y otra están negociando con el imperialismo a espaldas de las masas venezolanas e incluso del gobierno. Ambas son conscientes de que el régimen actual es incapaz de desarrollar una salida al derrumbe industrial y social. Esa negociación es una pulseada que incluye el telón de fondo de agresiones y guerras. Lo que para Venezuela aparece como una autodefensa transitoria, para los regímenes de Rusia y China tiene una finalidad reaccionaria, que es acomodar sus intereses con el imperialismo yanqui.
En este contexto de conjunto, poner en pie de igualdad la acción del imperialismo yanqui contra Venezuela con la de los restauracionistas ruso y chino, es una posición pro-imperialista.
Solamente mediante una acción colectiva internacional de la clase obrera, la defensa de Venezuela contra el imperialismo yanqui del fascista Trump, puede convertirse en una salida para los explotados venezolanos.

Jorge Altamira
31 de marzo 2019

El programa macrista de Lavagna

El diario La Nación en su edición dominical dio precisiones del programa de gobierno que está elaborando Lavagna, para el posible caso de que sea candidato y acceda a la presidencia. El encargado de dar las precisiones fue Rodolfo Gil, un ex diplomático que milita en las huestes del ex ministro de Economía de Duhalde y Néstor Kirchner.
La primera medida que impulsará Lavagna será una reforma laboral. El objetivo es ´flexibilizar´ las condiciones laborales, es decir eliminar conquistas establecidas en los convenios colectivos de trabajo y en las leyes laborales vigentes. La justificación para esta medida es la misma que en su momento invocaron todos los gobiernos antiobreros: que la flexibilidad laboral es beneficiosa para el trabajador al facilitar el blanqueo de los no registrados. La experiencia, sin embargo, ha refutado esta tesis. Los capitalistas se han valido de las reformas flexibilizadoras para abaratar los despidos pero no para contratar trabajadores. En los 90´ la flexibilidad laboral concluyó con 4 millones de desocupados. Los capitalistas defienden la operatoria en negro, porque no solo eluden las cargas patronales sino todo el circuito comercial sobre el cual eluden el pago de impuestos.
En el equipo de Lavagna justifican que la baja de los costos laborales sería útil para atraer inversiones. El modelo que llaman a seguir es la flexibilidad laboral impuesta en el gremio petrolero, o en las automotrices, e incluso con las nuevas aerolíneas low cost, que recibieron la habilitación para tener sindicatos por empresa. En todos estos casos, sin embargo, la baja del costo laboral no condujo a la creación de nuevos empleos, como lo prueban las suspensiones masivas o los planes de despidos encubiertos bajo el rótulo de retiros voluntarios. En el gremio petrolero la reformas laborales han llevado a que crezcan los accidentes de trabajo, que incluyeron varios trabajadores muertos.
La otra reforma que tiene en carpeta Lavagna es la previsional. Aunque no dieron precisiones es claro que no se refieren a ampliar derechos sino a reducirlos. Las reformas previsionales apuntan a subir la edad de jubilación, reducir los haberes y eliminar las pensiones. La unidad entre la reforma laboral y la previsional es evidente, ya que la primera se basa en eliminar las cargas patronales a la Anses, que al quedar desfinanciado luego debe reducir las jubilaciones.
El beneficio que Lavagna quiere otorgarle a las patronales incluye también una reforma impositiva, que elimine impuestos a las empresas, empezando por las retenciones a las exportaciones industriales. También convocaría un nuevo blanqueo laboral, que implicaría no sólo perdonar los impuestos no pagados, sino reducir los futuros.
Reforma laboral, previsional e impositiva no es otra cosa que el trípode que quiso impulsar Macri y no pudo hacer pasar en el Congreso debido a las jornadas de lucha del 14 y 18 de diciembre del 2017, y es el mismo programa que ahora quiere llevar adelante Bolsonaro en Brasil. ¿Cómo haría Lavagna para hacer aquello que Macri no pudo? Convocando un gobierno de ´unidad nacional´ con todos los partidos patronales, las corporaciones capitalistas y la burocracia sindical. La bendición a este engendro estaría a cargo de la Iglesia, para lo cual Lavagna llama a superar la grieta entre “abortistas y anti-abortistas”, algo que sólo podría ocurrir aceptando la imposición oscurantista del clero. La presencia determinante del clero y el gobierno de ´unidad nacional´ deberían darle a Lavagna una mayoría parlamentaria capaz de viabilizar este programa patronal.
Un primer paso de este pacto sería un acuerdo de ´precios y salarios´ entre la UIA y los sindicatos, que repetiría el modelo del pacto social de Perón en el 73´ y que sólo sirvió para que los trabajadores se aten de pies y manos a las patronales.
Es muy probable que Lavagna complemente este programa con una renegociación de la deuda pública y de las condiciones impuestas en el pacto con el FMI. Por esta vía podría adquirir un margen mayor de intervención para usar los fondos públicos a favor de las empresas, renegociando los plazos de pago a tasas usurarias. Ya en la reestructuración de deuda que Lavagna piloteó bajo el gobierno de Néstor Kirchner facilitó un gran negociado a gran capital, reconociendo una deuda desvalorizada y emitiendo el cupón PBI que limitó sustancialmente la quita publicitada. Sin embargo una renegociación ahora sería aún más onerosa, debido a que la deuda no está en default.
La ´tercera vía´ que Lavagna quiere representar repite en lo esencial el programa de toda la clase capitalista contra los trabajadores. No es casual que los apoyos que recibe provengan de los grupos empresariales que hicieron su agosto con el kirchnerismo y luego con el macrismo.
Una de las tareas del Frente de Izquierda es desenmascarar el carácter reaccionario de estos bloques que se presentan como relevo del macrismo.

Gabriel Solano

Macri y Cambiemos en caída libre



La aguda crisis que atraviesa el oficialismo y las alternativas en construcción que buscan sucederlo fueron los temas analizados en el editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 por Radio Con Vos.

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” afirmó alguna vez Albert Einstein. Pese a la potencia de los prejuicios creados en estos tres años sobre la coalición Cambiemos, parece que todo el mundo cayó en la cuenta de que la situación es grave. Muy grave.
Los prejuicios que se desmoronaron fueron los que aseguraban que el Gobierno tenía la vaca atada; que las destrezas de la comunicación reemplazaban la inviabilidad de la política; que era una derecha demasiado inteligente y madura que había logrado convencer a ‘la gente’ de que estar mal, está muy bien, que el sacrificio lo vale, que cuánto más se sufre, mejor; que con los dólares de FMI alcanzaba y sobraba para dominar el escenario; que el Fondo era la solución y no el problema, que la Justicia los tenía blindados y no le entraban balas; que habíamos entrado en una especie de biopolítica de la dominación instaurada por Cambiemos y que teníamos macrismo por mil años.
Sin embargo, como escribí hoy en Tiempo Argentino: “La persistente escalada del dólar, el derrumbe de todos los indicadores de la economía, el aumento de las cifras que miden el agravamiento de la situación social, el declive constante en las encuestas, la autonomización de las cloacas de los servicios de inteligencia, el pase a la oposición de fracciones cada vez más considerables del "partido judicial", el distanciamiento de la prensa hasta ayer oficialista, la desconfianza de los mal llamados "mercados", el alejamiento de amplios sectores empresariales y la tensión creciente entre los integrantes de la coalición oficial, configuran un proceso de aguda descomposición política.
El escándalo de las denuncias por el espionaje ilegal montado por el falso abogado Marcelo D’Alessio, avalado por el fiscal Carlos Stornelli y que involucra a varios referentes de la coalición oficial, ya se llevó puesta la última bandera que intentaba agitar el oficialismo: la transparencia. Sobre ésta causa, vamos a tener novedades picantes en las próximas horas porque un exagente de la AFI (Rolo Barreiro) declaró como ocho horas seguidas ayer y otro tanto hoy, frente al juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla. Dicen que involucró a Gustavo Arribas, jefe de la AFI, Silvia Majdalani, segunda en ese antro, a jueces, fiscales y hasta periodistas de primer nivel.

***

El malestar se percibe en la calle, en el clima, en el ambiente. Ya no parece sólo malestar: hay bronca.
Pero la aceptación de esta realidad y el archivo de los prejuicios es apenas el comienzo. Los que mandan en el país son más pragmáticos que los analistas políticos y ya arman alternativas. Roberto Lavagna aparece rankeando como el preferido del establishment postulándose como el garante de un eventual gobierno de “unidad nacional”. Uno de los triunfadores hoy en San Juan, Sergio Uñac lo tiene como candidato. El impresentable Mariano Obarrio escribe un artículo casi elogioso en La Nación de hoy; lo alaban desde cierto progresismo hasta Beatriz Sarlo. Clarín casi que milita a Lavagna con desparpajo y la mal llamada “burguesía nacional” (Asociación Empresaria Argentina, Techint, la Unión Industrial Argentina) bancan al economista.
El kirchnerismo, por su parte, además de moderar su perfil, bancar el proyecto de ajuste de Alicia Kirchner, viene acordando con las tendencias de lo que llaman el “peronismo de centro”. Y acá quiero hacer un paréntesis: ese sector no es de “centro” está cada vez está más inclinado a la derecha y hay que decirlo. Acuerdos de este tipo hubo en Córdoba, en Tucumán, en San Juan, en Santa Fe y en Tierra del fuego.
La cuestión central es programática: todos se proponen gobernar en el marco de lo que deje el macrismo, sobre la base su desastre, bajo la tutela del FMI. Dicen que van a renegociar una deuda imposible de pagar, que va camino al default solita, sin la ayuda ni la buena voluntad de estas almas tan bellas.
Alguna vez dijimos: o se rompe con el FMI o el FMI rompe todo. La realidad muestra lo que está sucediendo. El organismo, que representa a lo más concentrado del capital financiero internacional y sus aliados locales (los bancos, entre ellos, que son los ganadores de este modelo) declaró una guerra. La cuestión es si se lo enfrenta con decisión o medidas contundentes o se sale a su encuentro al campo de batalla con una ceremonia.

Fernando Rosso
@RossoFer

Pánico y locura en el Banco Central

Maniatado por el FMI, el Banco Central sigue echando mano a los (pocos) recursos que tiene para controlar al dólar. Sin éxito, espera que por fin llegue el aporte del campo.

"Es muy importante que entendamos. Nadie la tiene fácil en el mundo. Hoy el dólar sube lo mismo en Brasil, en Turquía, en todas partes. Hay cosas que pasan que tienen que ver con el mundo". Con estas palabras, pronunciadas el miércoles en Córdoba, Mauricio Macri parecía restarle importancia a la nueva suba del dólar, cuya cotización en el segmento minorista rozó ese día los $ 45.
Pero lejos de tomárselo con calma, el movimiento del dólar desvela a Cambiemos. La precaria estantería con la que pretendieron alcanzar cierto orden mínimo en algunas variables elementales de cara a las elecciones, se desarma con el dólar manteniendo la tendencia alcista. La inflación descendente que el gobierno promete y no llega, seguirá sin concretarse. No solo por el traslado del dólar a numerosos precios de manera directa (entre otros los de los alimentos), sino porque motivará más aumentos de combustibles.
En los papeles del gobierno, el dólar se mantendría calmo hasta mitad de año, al menos. Este cálculo se basaba en el veranito financiero con el que arrancó el año, y en la certeza de que las exportaciones agrarias sumarían USD 8.000 millones adicionales de exportaciones respecto de los valores de 2018, año donde la sequía dañó severamente el ingreso de dólares por granos vendidos al exterior.
El benevolente clima financiero de enero se lo llevó puesto la revelación del dato de inflación de ese mes, superior al esperado. A esto se agregó que el BCRA sobreactuó en ese entonces la baja de tasas de las Leliq, baja que se trasladó a los plazos fijos. Menos tasa y más inflación bastó para que los especuladores consideraran agotado el negocio que había alimentado cierta estabilidad cambiaria desde octubre: el regreso de la bicicleta financiera protagonizada por tenedores de dólares. Estos apostaban a que, con un dólar quieto después de haberse devaluado fuerte durante 2018, las altas tasas les permitieran fuertes ganancias, para después volver a dolarizarse con mas billetes verdes que al comienzo. Que la tasa de interés le gane a la devaluación es la clave de este negocio, el conocido "carry trade".
Por tres meses los especuladores habían vuelto a confiar en ese negocio, que es el mismo que había alimentado Federico Sturzenegger, el primer presidente del BCRA de la gestión Macri, eyectado en junio del año pasado como resultado de la crisis. Cuando dejaron de hacerlo, el dólar volvió a ponerse otra vez imparable. En un mes y medio, la cotización del dólar minorista (que ayer cerró en $ 44,65) lleva subido un 15 %. Este aumento es más del doble de la tasa que puede rendir un plazo fijo en el mismo período, o de la tasa que ofrecen títulos de capitalización mensual del Tesoro como las Lecap.
Como el dólar cotiza en la llamada zona de no intervención, es decir la banda dentro de la cual el BCRA se comprometió ante el FMI a dejar que la moneda fluctúe según los vaivenes de determine el mercado, su capacidad de acción sobre la cotización es limitada. Solo puede hacerlo de forma indirecta: apostando a más tasa de interés y más contracción monetaria, secando de pesos la plaza para que haya menos fondos para dolarizarse. Es lo que estuvo haciendo durante las últimas semanas, con los resultados a la vista.
Ayer la tasa de las Leliq promedió 68,34 % anual. Estamos cada vez más cerca de volver a las tasas que el BCRA convalidó en los momentos donde arrancó la nueva política monetaria, en octubre pasado, cuando batallaba por calmar la interminable corrida que había durado 5 meses.
Ante la creciente impotencia de estas herramientas, la entidad presidida por Sandleris apela a lo que tiene a mano. Ayer dio marcha atrás con lo que había dispuesto apenas un mes atrás: permitió a los bancos que compren Leliq por hasta un 100 % de sus depósitos. Hace menos de dos meses, cuando todavía imaginaba que el veranito financiero duraría largo tiempo, el BCRA había limitado la posibilidad de que los bancos compraran Leliq al 65 % de sus depósitos. Quería limitar la especulación de los banqueros que estaba haciendo crecer explosivamente las Leliq que estos tienen en sus manos, que no son otra cosa que pasivos del BCRA. Pasivos que a una tasa como la actual del 68 % le cuestan muy caros, ya que crecen de manera vertiginosa.
Pero esa prudencia quedó archivada. Que los bancos especulen, y que den más tasa a los depositantes por sus plazos fijos, si eso permite contener al dólar.
Ayer apenas bajó 30 centavos la cotización del dólar en el segmento minorista.

Un puente demasiado lejos

A mediados de abril el Tesoro empezará a liquidar diariamente USD 60 millones, tal como permitió el FMI. Formalmente estas ventas son para convertir sus dólares en pesos, que necesita para pagar deudas en esa moneda, y no para intervenir en la cotización.
Adicionalmente, el gobierno espera que se incremente la liquidación de dólares por las exportaciones de granos. En los dos primeros meses del año ingresaron USD 3.000 millones, algo menos que en 2018. Las ventas por trigo ya totalizarían los USD 10.000 millones (y habría pendientes de vender USD 3.000 millones más). Está arrancando la de maíz, y luego vendrá el plato fuerte: la soja.
Estos recursos son el puente de dólares con el que el gobierno pretende capear la dolarización de activos que da por descontada en los momentos previos a las elecciones (y que el gobierno esperaba se produciría recién en junio o julio). Al menos aspira a que esto alcance para cubrirla al menos en parte: antes de agosto entrarían USD 14 mil millones del campo, más los USD 10.000 millones que puede vender el BCRA. Sería todo para hacer un cambio de manos: que el Tesoro y los agroexportadores vendan, para que un sector de especuladores se dolarice. En términos netos, no entraría ni un dólar a la economía argentina, o incluso pueden faltar: para la consultora Eco Go la dolarización de carteras en los próximos meses podría llevarse $ 1,3 billones, es decir alrededor de USD 30.000 millones. Más de lo que aportarán el Tesoro y el campo juntos.
Pero además de que puede ser poco para contener el vendaval, todavía está demasiado lejos. Los quince días que restan para que el Tesoro inicie sus ventas homeopáticas pueden ser una eternidad. La volatilidad puede disuadir a los "chacrers" de vender su cosecha. A favor de que la vendan está la necesidad de fondearse para la próxima campaña, pero en contra juega la vocación de especular por un dólar más alto, que no solo significa más ingresos en pesos (y por lo tanto más margen respecto de los costos ya incurridos) sino que además aminora el peso de la retenciones (que son fijas a 4 pesos por dólar), multiplicando así sus ganancias.

La soledad de Macri y el dólar

El ruido político también mete la cola en el dólar. Ya no se trata de los riesgos que conlleva la estrategia de polarización con Cristina, por lo cual hace tiempo que los financistas le vienen reclamando al gobierno. Sino que cada vez le creen menos al gobierno, y la creciente soledad en que se encuentra la figura de Macri.
Aunque la semana pasada se manifesto "caliente" para dar un gesto de autoridad, y en estos días juega el juego que más le gusta de rodearse de figuras internacionales (en este caso los reyes de España, a quienes les agradeció la contribución de la Conquista que "unificó" el lenguaje y evitó que tengamos que lidiar con múltiples lenguas originarias para comunicarnos en América Latina), estos intentos de mostrarse fuerte no convencen. En el empresariado, que votaba a Macri como el "mal menor", empiezan a mirar con cariño a Lavagna, sobre todo los industriales.
Pero son sectores de la UCR los que juegan cada vez más abiertamente con el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner. Los mismos que acaban de dividir Cambiemos en Córdoba, ante los desacuerdos de Mestre y Negri (ambos radicales) para definir un candidato o ir a las PASO. Ahora amenazan con sacar al radicalismo de Cambiemos en la próxima convención.

El banquero pirómano

La receta con que el BCRA intentó estabilizar la economía desde octubre, y que viene intentando reforzar ante las señales que muestra de rápido agotamiento, contribuyó en estos meses a agravar el desplome de la economía iniciado en abril del año pasado.
La caída de la economía (5,7 % en enero según se conoció ayer), la destrucción de 260 mil empleos registrados en el último año, la pobreza récord de 32 %, son algunas de las últimas malas noticias que produjo la crisis en la que terminó el endeudamiento serial y la burbuja especulativa armada por Cambiemos desde que asumió. A todo eso el BCRA le suma las tasas que destruyen el crédito, y el refuerzo de los mecanismos que estimulan que los bancos jueguen a la timba, en detrimento del crédito al sector privado (que registra una caída interanual de 26 % medido en términos reales).
El objetivo de todo esto es llegar a octubre con alguna sensación de estabilidad. Ya no de economía recuperándose; por fuera del agro, son pocos los sectores que ofrecen alguna perspectiva. La idea de que el salario le pueda ganar a la inflación quedará relegada para el "segundo semestre"; con los niveles que el aumento de precios mostró en enero y febrero, y los que ya se prevén para marzo y abril por nuevos tarifazos, quedó archivada la perspectiva de que esto pudiera ocurrir en estos meses. Toda esta imagen de estabilidad, que depende entre otras cosas de que el dólar deje de moverse, tiene plazo fijo. Las bombas acumuladas por el gobierno son para llegar con lo justo a octubre, con la promesa cada vez más incierta de que este esquema sirva para pasar el chubasco electoral. El precio, un nuevo salto abrupto del dólar antes de fin de año, y fuga acelerada de los que todavía no se hayan ido de activos en pesos, incluyendo las letras que el Tesoro necesita sí o sí refinanciar para cumplir el panorama financiero de este año y del próximo, ya de por sí muy expuesto porque se usarán este año, para aplacar la corrida, los dólares necesarios para pagar deudas en dólares en 2020.
Más FMI en 2020 para que preste otra vez lo ya gastado, al precio de más ajuste y "reformas estructurales", y más caos monetario a futuro, son los resultados de los mecanismos (fallidos) para calmar al dólar. Cada día se muestra más urgente para la clase trabajadora pelear por imponer un programa de emergencia ante la catástrofe que provoca el gobierno de Macri, y que todos los candidatos que no piensen romper con el FMI se prepararan para continuar.

Esteban Mercatante