Tras los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos desplegó por todo el mundo su "guerra contra el terrorismo". Su contenido real lo vemos en que hoy en Argentina permanecen presos Milton Tolomeo y Eneas Gallo, detenidos desde febrero por participar de protestas contra la reforma laboral y acusados por "terrorismo".
En Argentina, los sucesivos gobiernos se han adaptado a la política de seguridad de Washington. Las causas contra Milton y Eneas, por ejemplo, son promovidas por el gobierno de Milei basándose en la Ley Antiterrorista sancionada en 2011 por impulso de la entonces presidenta Cristina Kirchner, a pedido del Departamento de Estado norteamericano.
Lo de los compañeros es tan solo un caso de los varios que han tenido lugar en el país bajo esta política. La legislación "antiterrorista" se ha aplicado contra la población mapuche y contra activistas ambientalistas que rechazan la minería contaminante. Milei busca utilizar, bajo presión del Estado de Israel, la Ley Antiterrorista para perseguir a las organizaciones que defienden al pueblo palestino de las agresiones genocidas del sionismo.
Su jefe Trump viene de designar como terroristas a organizaciones propalestinas en Estados Unidos, y el régimen británico viene de condenar a miembros de Palestine Action por "vínculo terrorista".
La supuesta lucha antiterrorista es impulsada por Estados Unidos para aumentar su influencia en los asuntos internos de los países, fundamentalmente en el ámbito de seguridad y de defensa. Los gobiernos se valen de eso para reforzar los rasgos represivos y despóticos del Estado.
Poco tiempo después de la sanción de la ley en Argentina salió a la luz cómo venía operando el Proyecto X, impulsado por Cristina Kirchner, Nilda Garré y el milico genocida César Milani, con la Gendarmería realizando operaciones de espionaje sobre organizaciones políticas y populares.
Más tarde, el gobierno de Macri participará de las cumbres "antiterroristas" de Estados Unidos con el exfuncionario trumpista Mike Pompeo. En ese marco, Macri había designado a Hezbollah como organización terrorista, en momentos en que Estados Unidos chocaba cada vez más con Teherán.
La lucha contra el "terrorismo" también es uno de los argumentos que esgrime Estados Unidos para impulsar el Escudo de las Américas, la alianza político-militar que reúne a los aliados de Trump en la región, incluyendo a Milei.
El gobierno argentino, por otra parte, intentó acusar de terroristas a quienes se movilizaron para rechazar la Ley Bases, de la que hoy se valen los grandes capitalistas nacionales y extranjeros para avanzar en una ofensiva contra las condiciones de trabajo de los trabajadores.
Nazareno Suozzi

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