Documentos aportados por el ex técnico de la CIA Edward Snowden muestran la existencia de la Operación Quito, un programa secreto para intervenir comunicaciones militares y de seguridad con el objetivo de obtener información e influir en la opinión pública.
Preocupado por la posibilidad de que la Argentina recuperara las islas Malvinas, el gobierno británico montó un plan de espionaje y vigilancia a líderes y militares argentinos, a través de un grupo de tareas de Inteligencia denominado Jtrig (por sus siglas en inglés). Se trató de la Operación Quito, conocida a través de documentos secretos fechados entre 2008 y 2011 y filtrados por el ex empleado informático de la CIA, Edward Snowden. Los archivos señalan que nuestro país era “el principal interés” de la región para la central de Inteligencia británica y que la misión era calificada como “de larga duración y alcance y de efectos pioneros”. La documentación revela, además, que a pesar de la posición distante que mantiene la administración de Barack Obama sobre el conflicto por la soberanía de las islas, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense ha brindado cooperación sobre este tema a la Central de Inteligencia (GCHQ) del gobierno británico.
Así como los cables filtrados por Julian Assange desnudaron las tramas más oscuras de gobiernos y dirigentes políticos de todo el mundo, la información recopilada y difundida por Snowden permite ahora conocer un capítulo especial sobre la actividad de los gobiernos británicos de Gordon Brown y de su sucesor, el actual primer ministro David Cameron, en el conflicto por la soberanía de las islas Malvinas. La filtración se conoció a través de The Intercept –un diario online norteamericano dedicado a trabajar con la información de Snowden– en asociación con el canal de noticias TN, del Grupo Clarín. La existencia del grupo Jtrig (siglas de la traducción al inglés de Grupo de Inteligencia y Búsqueda contra Amenazas) ya había sido revelada por Snowden el año pasado. Según informaron en simultáneo ambos medios, entre las tareas del Jtrig se encuentra la de recolectar información de Inteligencia, disminuir o desacreditar oponentes e implantar propaganda encubierta.
La Operación Quito comenzó a organizarse a partir de 2008 y ya estaba casi lista en 2009. Esta “incluye operaciones encubiertas en redes sociales, intervención de comunicaciones militares y de seguridad”, con el objetivo de “estar informados acerca de los planes de Argentina respecto de las islas Malvinas e influir en la opinión pública”. Las tareas de Inteligencia eran también una forma de brindar “apoyo” para cumplir los objetivos de la Oficina de Asuntos Extranjeros inglesa, entre los que se encontraba el de “prevenir” que la Argentina pudiera recuperar la soberanía de las islas, ya sea de manera diplomática o militar.
Esta información se conoce en un nuevo aumento de la tensión entre Argentina e Inglaterra, luego de que el ministro de Defensa inglés, Michael Fallon, anunciara la semana pasada el incremento de su presupuesto en más de 400 millones de dólares con el pretexto de una supuesta compra de aviones de combate rusos por parte de nuestro país. En contraposición, la presidenta Cristina Fernández ratificó el pedido histórico de la Argentina, que reclama una negociación diplomática bilateral para darle una solución pacífica al conflicto y recuperar la soberanía del archipiélago. Además, CFK anunció la desclasificación de todos los documentos secretos del gobierno nacional sobre la guerra de Malvinas.
Según los documentos, las actividades de Inteligencia británicos no terminaban en Argentina sino que también había preocupación por el apoyo creciente de otros países de la región. “La GCHQ ha trabajado por debajo de las expectativas en Brasil, mientras hay crecientes preocupaciones de que las actitudes sudamericanas con respecto a Malvinas están cambiando y ubicándose detrás de la iniciativa argentina”, detalla uno de los archivos. Además, se informa sobre negociaciones con Chile para que deje de apoyar el reclamo argentino: “Una futura visita ministerial a Chile va a proveer una oportunidad para contrarrestar esta tendencia y nuestra Oficina de Asuntos Extranjeros está a la espera de consejos”.
Las autoridades de inteligencia dejaron en claro que su preocupación no pasa por posibles apariciones de células terroristas o la repetición de atentados. “Dos de las actuales misiones del Departamento Resto del Mundo son lograr un cambio de régimen en Zimbabwe, desacreditando el actual, y prevenir que Argentina recupere las islas Malvinas utilizando la manipulación de la Inteligencia humana a través de las redes sociales”, revelan los textos.
viernes, 3 de abril de 2015
Una vida plena

El martes murió Lilia Ferreyra, editora periodística en este diario y la última compañera de Rodolfo Walsh, con quien estuvo en la primera línea durante los años de fuego y fuera coprotagonista de luchas, victorias y derrotas.
“Tuve una vida plena”, me dijo hace un tiempo, estando sentados en el living de su casa, frente a un cuadro con la foto de su gran amor, portando sombrero campesino en Cuba. Al lado estaba la foto de ella con Néstor Kirchner, saludándola en la inauguración del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), donde también trabajaba. En la biblioteca estaban los libros en inglés de Rodolfo, salvados del saqueo en la casa de San Vicente, y otra foto del gran periodista argentino haciendo la “entrevista más corta de su vida” a Ernest Hemingway. Lo abordó en el aeropuerto de La Habana, cuando el escritor norteamericano iba a tomar un avión, preguntándole qué pensaba de la reciente invasión a Cuba en Bahía de Cochinos. La respuesta con acento yanqui fue: “No-sotros los cubanos vamos a ganar”.
En su living, Lilia había hecho levantar el suelo con una tarima de madera junto a la ventana, para poder sentarse en su sillón mirando un fragmento del Río de la Plata desde la 9 de Julio. Esa era su posible conexión –decía– con Rodolfo: el río. Sentada allí escuchaba las Variaciones Goldberg de Bach por Glenn Gould y la trompeta de Miles Davis en Kind of Blue, con sus dos gatos anarquistas a los pies.
“En esta casa los gatos hacen lo que quieren”, decía. A tal punto que comían de su propio plato sobre la mesa a la hora de la cena (y del de los invitados). Pepito, un dictador antes que un anarquista, abría la heladera con sus garras, se servía lo que quería y hasta se daba el gusto de romper el plato contra el suelo con total impunidad, otorgada por su dueña. Eran las reglas de la casa.
En ese living me contó sobre el día en que los citaron a Rodolfo y a ella en el Hotel Nacional de La Habana y los recibió Fidel. Y sobre el vuelo en bimotor desde La Habana a Praga. Al regreso de Praga, ella propuso parar en Barcelona y visitar a García Márquez, con quien Rodolfo había fundado Prensa Latina. Pero su enigmática respuesta fue: “No, ya es muy famoso”.
De aquellos tiempos violentos le quedaba, como por instinto, la costumbre de caminar en sentido contrario al tránsito de los autos, para que nunca la sorprendieran por atrás.
Cuando le desaparecieron a Rodolfo se mantuvo estoica: la menor debilidad le habría costado la vida. No se permitió ni una lágrima en los primeros días. Le llevó tiempo contactarse con quien la sacaría del país y se quedó sola en la calle, con las bestias al acecho. Voló a Manaos y a México, donde la esperaba Nicolás Casullo. Y una vez a salvo sí, se derrumbó de rodillas, se desahogó.
Cuando condenaron a los asesinos de Rodolfo ella imaginó un diálogo con él, “imposible porque trasciende la muerte”, en el que habría querido decirle “no pudieron con vos”. Soñaba con encontrar el último cuento de Walsh –“Juan se iba por el río”– que le robaron en el allanamiento: “En algún lado tiene que estar, tiene que estar....”, repetía.
En vez de doblegarse ante la tragedia, militó toda su vida, atenta hasta su último día casi al devenir político del país, a sabiendas de que ella ya no iba a estar, siempre solidaria pero resistiéndose a que la ayudaran. –Rodolfo me dijo una vez: “Todo esto que hacemos está pensado a una escala de 30 años”. Y cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia entendí aquel pensamiento estratégico, porque fue más o menos ése el tiempo que nos llevó llegar al poder para cambiar la realidad, en otro contexto, pero fue así –me contó hace poco mientras miraba el río.
Otra vez, cenando en su casa, me aclaró: “Estás comiendo en una mesita histórica: sobre este fieltro verde se escribió la famosa Carta Abierta a la Junta Militar”. Y agregó que ellos nunca habían imaginado la trascendencia que tendría después su obra ni que se la estudiaría en las universidades del mundo por décadas, o que se harían tesis y libros, conferencias y cátedras.
Durante su compleja convalecencia me dijo: “Algo que tuvimos claro en los ’70 era que no podíamos rendirnos nunca; cuando la mataron a Vicky Walsh, Rodolfo estuvo mal varios días. Pero un día se levantó y se puso a escribir como endemoniado, evitando que la tristeza lo paralizara”. Y Lilia tomaba eso de ejemplo en su circunstancia reciente. Al enfermarse se encerró a batallar por tres años sin bajar los brazos, como la mujer dura que era, rebelde y angelical. Después de dos años de aislamiento, me llamó conmovida e identificada por la enfermedad en común, el día que murió Hugo Chávez, para retomar nuestro contacto.
Lilia enfrentó con hidalguía la batalla más tremenda de su vida, la que no se gana nunca. Se fue con elegante discreción, a su estilo orgulloso, sin querer llamar la atención. Una parte importante se le había ido con Rodolfo, aunque no pudieran con ella. La lastimaron en lo más profundo y soportó ese dolor permanente el resto de su vida, desde la juventud. Pero con ella fallaron. Los militares la esperaron hasta 15 minutos antes de su llegada, ocultos en la casita sin luz de San Vicente, donde la pareja vivía disfrazada de ancianos. Y se les escapó casi delante de sus narices. Habrían querido desollarla viva, pero se quedaron con la sed y la frustración. A la larga, esa mujer delgada con voz bajita, de aspecto frágil como una ardilla pero con espíritu de leona, los hizo meter en una jaula al Tigre Acosta y a Astiz, como querellante en la causa ESMA. Desde ese día comenzó a dormir más alivianada, con otra plenitud.
Julián Varsavsky
jueves, 2 de abril de 2015
Cadena nacional: las mentiras de Cristina Kirchner y el intendente Espinoza

El mismo día del paro nacional, CFK realizó un acto político por la tarde en González Catán, con el supuesto motivo de la inauguración de una red de agua potable y de un polideportivo que incluye un microestadio.
En el acto se reunieron distintos sectores oficialistas. Desde el precandidato a gobernador e intendente local, Fernando Espinoza, hasta los gremios oficialistas y la militancia kirchnerista.
Cuando ya se sabía que el paro había sido masivo, CFK se dedicó a atacar el contundente pronunciamiento político de los trabajadores.
“Que la casa esté en orden”
Desde el lunes, la CGT dirigida por Carlos Gdansky, la UOM y el SMATA se dedicaron a garantizar que “la casa esté en orden”, para la llegada de la presidenta. Junto a las patronales pusieron a disposición todos los medios económicos (mediante llamados a los delegados de todos los establecimientos y el alquiler de autos y micros particulares) para que los trabajadores no se pronuncien. A pesar de ello en La Matanza, el día de la visita de CFK, las calles se vieron vacías, las escuelas cerradas y la mayoría de los trabajadores no fue a trabajar.
CFK dijo en su discurso que “si hubiera habido trenes y subte, sino hubiera habido huelga de transporte, no hubiera habido paro general”. Lo que contradice estos dichos es el hecho de la contundencia del paro que se demostró en las calles. El efecto “excusa” entre los trabajadores, encontró a cientos de establecimientos, sin que pudieran producir normalmente. Ejemplo de ello es la emblemática Mercedes Benz (SMATA) que no pudo garantizar la producción como cualquier día, y cientos de fábricas de la UOM por solo referirnos a algunas.
El motor del paro fue el reclamo contra el “impuesto a las ganancias”, que CFK desestimó planteando que eran los trabajadores que subieron “escalón por escalón en los últimos años”. Obvió que fueron los trabajadores referenciados en el sindicalismo de izquierda quienes levantaron, junto a los diputados del FIT, el conjunto de las demandas.
Es real que sólo el 10% de los asalariados se ve perjudicado por el impuesto al salario, por eso era preciso denunciar con un paro activo que por ejemplo el sueldo promedio de un operario metalúrgico, que responde a Caló, es de 7000 pesos. La mitad que la canasta familiar. Por esta situación es que el ausentismo se impuso en la mayoría de los gremios, y que incluso quienes trabajaron no dejaron de expresar la bronca generalizada, como pudo corroborar La Izquierda Diario.
Si bien es muy difícil llevar un registro sobre la situación laboral de los miles de empleados, dada la extensión territorial y descentralización de la industria local, es un hecho inegable que el ánimo mayoritario fue el de adherirse al paro, el más contundente de los 4 últimos.
La medida fue acatada por muchos sectores. Mención especial merecen los docentes del SUTEBA La Matanza, quienes en asamblea por escuela y reunión de delegados, votaron parar. En las escuelas el acatamiento fue total. La emblemática y combativa Alicorp (SOJO), a pesar de las amenazas de la empresa y que el sindicato jabonero carnereaba la medida por estar con el Gobierno, no pudo producir. Los gráficos de Interpack I, de otro sindicato carnero, también pararon.
En tanto, los gremios convocantes dieron de hecho “libertad de acción”, como Plástico y Alimentación, sin jugarse a garantizar y organizar el paro en las fábricas, contra la política de las empresas. Donde se paró fue por la decisición de los propios trabajadores.
Como hizo la burocracia por abajo, CFK quiso dividir a los trabajadores por arriba. Atacó a quienes “ganaron más” y supuestamente no quieren distribuir las “ganancias”. Lo cierto es que el Gobierno a quienes no quiere atacar es a los grandes empresarios y sus enormes ganancias. Incluso, lo cierto es que quienes ganaron menos tampoco han sido beneficiados por la política oficial después de 12 años de Gobierno. En La Matanza reina la precarización laboral y los bajos salarios.
Precarización del trabajo y precarización de la vida
Cínicamente CFK junto a Espinoza presentaron una Matanza que no existe. Dijo que casi un millón de personas tienen acceso al agua potable, pero lo que no dijo es que en el distrito viven casi 1 millón 800 mil, por lo que sólo alcanza este servicio esencial sólo al 50% de los habitantes.
Tampoco mencionó las obras hídricas que los Vecinos Autoconvocados del Arroyo Dupuy de Laferrere, siguen denunciando y exigiendo, luego de sufrir decenas de inundaciones en los últimos años.
Como así tampoco hizo referencia a la escacez de gas envasado que sufren los vecinos de Gonzalez Catán, la que hace tres día valía $30 hoy se consigue, por la especulación, a $80.
Tampoco dió respuesta a los vecinos que acampan frente a la empresa Klaukol, que siguen denunciando la contaminación y las amenazas que sufren. En el barrio lindero a la fábrica hay niños que tienen hasta 17 mg de plomo por litro de sangre.
El acto oficialista, teñido por la campaña política nacional y local, se realizó cerca del Barrio Nicole. Allí es donde cientos de vecinos se vienen organizando contra la contaminación de la planta de residuos del CEAMSE, donde a su vez sufren cotidianamente la falta de luz y las inundaciones. De esa “Matanza profunda” es de la que no habla CFK, y oculta Espinoza.
Sin embargo, aunque la situación en el distrito es preocupante para los trabajadores y habitantes del partido más grande, el Gobierno sólo anunció más militarización. Dijo CFK: “Vamos a destinar 700 gendarmes, efectivos policiales y 40 móviles en Sans Petesburgo, Puerta de Hierro y San Alberto”, cuando como se demostró el año pasado cuando cayeron bonaerenses de la DDI local, es la propia policía la que está implicada en el narcotráfico y organiza el gran delito. Como denunciamos en esta edición de La Izquierda Diario, más bonaerense significa más detenciones ilegales y golpizas a los jóvenes de La Matanza, mayor criminalización de la juventud.
Los trabajadores de La Matanza se pronunciaron con claridad, y la bronca es extendida, en los gremios oficialistas y opositores. Los mismos vecinos que reclaman contra las inundaciones, la contaminación ambiental (que conlleva graves enfermedades), la represión policial y persecución de los jóvenes, y las condiciones de precariedad en vivienda, salud, educación y transporte son los trabajadores que viven en los barrios más carenciados y que hoy tuvieron motivos de sobra para adherirse al paro nacional.
Matias Mora
UOM - La Matanza @MoraMatias2014
Franco Villalba
Delegado de Alicorp - La Matanza
Los revolucionarios y la Guerra de Malvinas

A 33 años de la guerra, reproducimos una entrevista a Christian Castillo y Carlos “Titín” Moreira (militante en los '70 y dirigente del PTS) publicada originalmente en el periódico La Verdad Obrera. A su vez recomendamos la lectura de la nota “Una agresión del imperialismo británico”, sobre la última amenaza de mayor militarización de las islas ante la probabilidad de una invasión argentina.
¿Qué debates políticos se abrieron a 30 años de Malvinas?
Ch.C.: El gobierno intentó apropiarse del reclamo de soberanía de las Islas Malvinas con un discurso contra el colonialismo británico. Pero más que hechos son sólo palabras, porque el kirchnerismo no está dispuesto a tomar ninguna medida antiimperialista contra los intereses británicos. Todo se limitó a continuar con un reclamo en la ONU, y el acompañamiento de ese reclamo por parte de los países latinoamericanos. ¿El objetivo? Asociarse a los ingleses, a los habitantes de las islas y a las multinacionales en la explotación de los recursos petroleros y pesqueros, cuestión que ya venían haciendo anteriormente.
Frente a la retórica nacionalista del kirchnerismo, ha surgido, un sector de intelectuales que levanta una política pro-colonialismo británico. Basándose en el hecho cierto que la dictadura ocupó las islas para tratar de cubrir el descontento en el frente interno y que el régimen se estaba derrumbando producto de la resistencia obrera y popular, estos intelectuales plantean una política que dice que no hay que hacer ningún reclamo anti-colonial, argumentando que son los habitantes de Malvinas quienes tienen que resolver sobre el destino de las islas, cuando los kelpers son producto de una política de colonización, han sido trasplantados de Gran Bretaña a las Islas para mostrar el dominio imperial sobre el territorio. Nosotros no le damos ningún derecho a los kelpers a autodeterminarse. No corresponde pues Malvinas es un enclave colonial, distinto del caso de los vascos respecto de España o de los irlandeses respecto de Gran Bretaña. En su última declaración estos intelectuales dicen que “Argentina tiene que tener una política abierta al mundo”, es decir, palabras usadas abiertamente por los liberales, que tienen una política pro-imperialista. Graciela Fernández Meijide, Jorge Lanata, están entre los firmantes de esa declaración.
Esto muestra el quiebre del Grupo Plataforma 2012, donde coexistían algunos de los firmantes de esta línea cipaya en Malvinas, y otros que reivindican lo opuesto, una línea que podríamos llamar nacionalista burguesa o sin delimitación del nacionalismo burgués. Por ejemplo, los intelectuales afines al PCR, que son firmantes de Plataforma crean la ilusión de que puede haber una segunda independencia de manos de la burguesía nacional. La lucha contra el colonialismo está más ligada a una toma de partido más anti-imperialista general. Sólo la clase trabajadora, y no los partidos de la burguesía, y menos que menos un gobierno militar, pueden llevar adelante triunfalmente la lucha contra el imperialismo británico.
El acto que participamos junto a los compañeros del PO este 2 de abril, frente a la Embajada Británica, fue un acto de denuncia contra el colonialismo británico en Malvinas, como parte de la dominación imperialista en el país y para plantear frente al debate abierto una posición anti-imperialista, obrera y socialista. Con una delimitación clara respecto de estos intelectuales claudicantes a la política del imperialismo, y también de denuncia al gobierno que quiere tomar la causa de Malvinas para una política de unidad nacional, donde todos apoyemos su estrategia de hacer discursos para seguir negociando con el imperialismo.
Este gobierno que habla de la soberanía nacional es el que ha entregado a las multinacionales mineras los recursos estratégicos; que ahora habla de defender el petróleo cuando ha sido responsable del saqueo que la Repsol ha emprendido sobre nuestros recursos petroleros y gasíferos; mientras mantienen los puertos en manos de las grandes empresas privadas exportadoras.
¿Cuál fue el marco político y económico en que se dio la guerra de Malvinas?
T.M.: Después de seis años la dictadura estaba muy desgastada. Los trabajadores se opusieron desde el principio a la dictadura, pero tras la quiebra de una serie de bancos, la crisis económica, la devaluación del dólar y el fin de la plata dulce, las clases medias pasaron a la oposición. Los militares buscaban un respiro para oxigenarse y fortalecerse, entonces lanzaron una aventura militar de desembarcar en Malvinas sin ningún objetivo serio de enfrentar al imperialismo inglés, simplemente como una maniobra distraccionista sin ningún tipo de preparación.
El punto más alto de la resistencia a la dictadura fue el paro general con movilización convocado por la CGT el 30 de marzo de 1982. Los militares reprimieron brutalmente, hubo enfrentamientos abiertos con la policía, gases lacrimógenos, barricadas y casi mil detenidos.
Y dos días después se produjo el desembarco en Malvinas.
Es falso que las masas movilizadas apoyaran a Galtieri cuando este se propuso reivindicar su gobierno, lo chiflaron y repudiaron. Es un error grave confundir la justeza de un reclamo nacional con el apoyo a un dictador.
Las islas son argentinas, son parte integral de nuestro territorio. Fueron usurpadas por los ingleses en 1833. El colonialismo fue una de las características fundamentales de las potencias imperiales como Inglaterra y Francia por ejemplo. Malvinas es más que eso. Es lo que se llama enclave colonial, o sea un territorio usurpado donde se implantó población foránea.
Sin duda, la aventura de los militares es repudiable pero el reclamo de Malvinas es justo. Y cuando la guerra se lanzó no había alternativa. O se tomaba partido por Argentina o se tomaba partido por el imperialismo inglés. No había tercera posición.
Los trotskistas del PTS no tenemos ninguna duda, desatada la guerra estábamos en el campo militar de la nación oprimida contra la nación opresora.
Hay una desigualdad entre los países imperialistas y las colonias o países semicoloniales como el nuestro, y desde ese punto de vista seguimos la tradición de los revolucionarios desde Marx. Estamos con los países dominados cuando enfrentan al imperialismo dominante, sean cuales sean los motivos que provocaron esa guerra. Un caso similar fue la guerra de Irak. En 1991 Saddam Hussein invadió Kuwait, un estado fantoche de las petromonarquías arrebatado a Irak. Entonces un enorme conglomerado de fuerzas internacionales bajo la dirección del imperialismo norteamericano lanzó la guerra contra Irak. Sadam Hussein cometió crímenes contra los kurdos y los shiitas de igual magnitud que los que había cometido la dictadura argentina. Al igual que Galtieri, Hussein fue un aliado de EE.UU. que lanzó una guerra fratricida contra Irán con cientos de miles de muertos. Sin embargo, las fuerzas progresistas del mundo apoyaron a Irak contra ese poderoso ejército combinado de yanquis, ingleses y franceses, aplastando al pueblo iraquí. Eso no significaba darle un apoyo político a Hussein, aunque algunos se lo dieron. Los revolucionarios no tuvimos duda en estar en el campo militar de Irak. Separar este aspecto es el primer elemento que divide aguas.
¿Se podía derrotar al imperialismo inglés en la guerra de Malvinas?
Ch.C.: Sí, se podía. Pero fue tal el carácter de aventura que los militares sólo tenían seis misiles antes de empezar la guerra. Los militares gastaban fortunas en armamento militar, por ejemplo, se estaban construyendo seis corbetas misilísticas, en el Astilleros Río Santiago. Argentina tenía la fragata Santísima Trinidad, que es una copia de la Shefield que le hundimos a los piratas pero este buque misilístico no entró en combate por decisión de la Armada.
Fue completamente irracional que los aviones saliesen desde el territorio continental, lo cual condicionaba el tiempo de combate a diferencia de si hubieran salido de las islas, por no haber acondicionado el aeropuerto en un mes que tuvieron. Eso lo dicen los mismos oficiales de las tropas inglesas.
La guerra no estuvo preparada porque el objetivo de la dictadura nunca fue la recuperación de las islas. Los militares ocuparon Malvinas como parte de una maniobra para negociar una soberanía tripartita. La dictadura argentina que había colaborado con los entrenamientos en la Escuela de las Américas y apoyado a los “contras” nicaragüenses, suponían que EE.UU. iba a ser neutral. No tuvieron en cuenta que hay un acuerdo estratégico entre los imperios dominantes que supone que si Inglaterra se encuentra jaqueada, EE.UU. va a salir a apoyarla. En caso de guerra, EE.UU. no iba a defender a una semicolonia como la Argentina.
Para ganar la guerra había que superar a esa dirección cobarde de Galtieri y compañía. Como ha sucedido tantas veces cuando gobiernos de este tipo tienen enfrentamientos parciales con los gobiernos imperialistas, su objetivo no es la derrota del imperialismo, y por su propio carácter de clase no toman las medidas necesarias para llevar el enfrentamiento hasta el final. Había que hacer la guerra en todos los terrenos. Y pegarle donde más les duele. Había que expropiar todas las empresas y estancias inglesas, confiscar el Lloyds Bank y demás bancos británicos, y dejar de pagar la deuda externa.
No se armó al pueblo, ni se aprovechó la fuerte movilización antiimperialista que la causa Malvinas generó en América Latina, siguiendo la tradición de Cuba en el 59 o Nicaragua en el 79. Los militares rechazaron el apoyo militar de algunos países como Cuba y Perú, que incluso ofrecieron aviones y armamento.
Hacer la guerra en todos los terrenos no lo podía hacer ni el gobierno de Galtieri, ni un gobierno burgués. Solamente puede llevar hasta el final esa guerra contra el imperialismo un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Y había que pelear en medio de esa guerra por barrer a esa conducción del conflicto militar, única posibilidad de triunfar.
¿Qué consecuencias trajo el triunfo de los ingleses en Malvinas para los pueblos del mundo?
T.M.: Para 1982 el gobierno de Margaret Thatcher atravesaba una crisis económica y social muy importante, con un desempleo creciente. Se temía incluso que debiera llamar a elecciones anticipadas. Pero la “dama de hierro” logró mantenerse, con el apoyo del Laborismo que avaló el lanzamiento de la guerra. Entonces decide hundir al Belgrano, un viejo crucero que se encontraba fuera del área de exclusión, y con ese crimen de guerra Thatcher era conciente que no había vuelta atrás. Para la dictadura ya es imposible retroceder y negociar. Entre la presión popular, movilizada en las calles, y el hundimiento del Belgrano, la guerra es un hecho.
Margaret Thatcher junto a Ronald Reagan, representaba la cara más visible del neoliberalismo. Su fortalecimiento luego del triunfo en Malvinas, fue enormemente trágico para los pueblos del mundo. El de Thatcher fue uno de los gobiernos más retrógrados de la historia reciente. En 1984/85 logra derrotar la huelga minera asestándole un durísimo golpe a una de las columnas centrales del proletariado británico, y avanzar luego en la privatización del sector. En EE.UU. Ronald Reagan, en 1981, ya había derrotado a los controladores aéreos, una huelga durísima, donde se quiebra la resistencia de los sindicatos.
Con la guerra de Malvinas comienza la verdadera etapa “neoliberal”, de restauración capitalista en los viejos Estados obreros y la aplicación de políticas neoliberales en el conjunto del mundo.
En nuestro país significó que tras la caída de la dictadura, el régimen que surgió, con Alfonsín primero y luego con Menem, fue un régimen proimperialista hasta los tuétanos. Por ejemplo, Argentina desarmó el plan de desarrollo atómico y de cohetería espacial y se profundizó la entrega con el petróleo, los teléfonos, los ferrocarriles, el agua, aerolíneas, la electricidad, el correo. Con el triunfo del imperialismo inglés, la política neoliberal penetró fácilmente en Argentina porque se impuso la idea, desde los gobiernos peronista y radical, de que era imposible enfrentar al imperialismo.
¿Quieren agregar algo más?
T.M.: Es de destacar el papel del “socialista” François Mitterrand en el apoyo a Thatcher. Justamente llega al gobierno francés en 1982 y fue uno de los primeros en saludar la guerra de Margaret Thatcher, además de votar todas las resoluciones favorables a Inglaterra. Francia había provisto a la Argentina a la dictadura argentina de aviones Super Etendar y de misiles Exocet. Pero cuando estalla la guerra, el gobierno de François Mitterrand frena la entrega de armas ya compradas, además de que le da a los británicos unas claves con las que estos podían defenderse mejor del ataque argentino. Margaret Thatcher en sus “Memorias” recuerda que el presidente francés “fue uno de nuestros amigos más incondicionales (…) Jamás olvidé nuestra deuda en relación con su apoyo personal a lo largo de la crisis de las Malvinas”. Claramente, Francia fue parte de la avanzada imperialista sobre nuestro país. Antes había sido un gran apoyo para la dictadura argentina, proveyendo el método de desaparición forzada de personas que ellos habían usado en Argelia. En el libro “Los escuadrones de la muerte” se da cuenta detalladamente de este rol. En Argentina había una oficina donde los generales franceses instruían a los militares argentinos en la técnica de secuestrar, torturar y hasta tirar a los desaparecidos al mar.
Ch.C.: Volviendo a la actualidad, quería agregar que a partir de la desclasificación del informe Rattenbach, Cristina nos quiere convencer de que hay que reivindicar a un sector de la oficialidad, los más jóvenes. Esa es una maniobra para lavarle la cara al conjunto de las FF.AA. Nosotros decimos que todos tienen responsabilidad en el genocidio y fueron también cobardes en las Islas, como Astiz que se entregó sin tirar un tiro. Pero la complicidad de la oficialidad con los que estaqueaban soldados y confiscaban la comida y los chocolates que juntaba el pueblo argentino fue general. Ni uno solo se sublevó ante semejante afrenta. Ninguno de ellos, que comandaban tropas, intentó destituir a Luciano Benjamin Menéndez, un inepto total en la conducción militar.
Nosotros reivindicamos a los soldados, los trabajadores y los jóvenes que fueron a combatir, que pelearon con una gran dignidad, en las peores condiciones, y con una pésima conducción. Nuestro principal homenaje es a los 649 soldados que cayeron en Malvinas y a los soldados ex combatientes que luego fueron ocultados, maltratados y dejados de lado por aquellos mismos que los mandaron a la guerra y por los gobiernos que los sucedieron. Porque lo mas triste es que 30 años después son mas los muertos por suicidio que los que dejaron su vidas defendiendo las islas.
El relato K no se sostiene

La mitad de la gente con ingresos vive con menos de 5.000 pesos al mes. Esto surge de las estadísticas oficiales, específicamente de la última encuesta de hogares. Esto significa 11,5 millones de personas del total que percibe algún tipo de ingresos, sea porque trabajan, cobran una jubilación o disponen de renta.
Los 5.000 pesos representan el 40% por ciento de una canasta de consumo de un hogar, que en el caso de la Capital se calcula en 12.000 pesos.
Para muchos de estos sectores de la población, dicha suma constituye su única fuente de ingresos. Algunos estudios, como el de la UCA, ubican la pobreza casi en un 30 por ciento. Está claro por qué Kicillof no publica los datos de pobreza. El relato K sobre la "década ganada" no se sostiene.
Del mismo modo, los propios datos oficiales rompen otro mito que pretendía atribuir la cuestión de la pobreza no al capitalismo, sino a la "exclusión social". El 50 por ciento de los ocupados no llega a los 5.500 pesos y, descendiendo un escalón, 4 millones de trabajadores percibe 3.000 pesos o menos. En otras palabras, los "incluidos" -y no sólo los excluidos- están sometidos a la pobreza y a la indigencia. La "inclusión social", bajo el orden social vigente, no sustrae a los trabajadores de ambos flagelos. El crecimiento de la década a tasas chinas, del cual se jactan los K, fue sobre la base de una brutal explotación y precariedad laboral.
Tampoco se sostiene el relato sobre la distribución del ingreso. Según el informe oficial, ha descendido, por segundo año consecutivo, la participación de los trabajadores ocupados en el ingreso total, ya sea en relación de dependencia o por cuenta propia, que pasó del 25,4 por ciento a recibir el 23,7 por ciento de la torta. Una de las principales causas es que los ocupados han perdido la carrera contra la inflación. Las mejoras nominales promedio no llegaron al 25 por ciento cuando la carestía estuvo muy por encima de esos guarismos.
A esto, se agrega el hecho de que hay 8 millones de personas que reciben algún tipo de ayuda social, lo cual es una confesión acerca del retroceso y pérdida del empleo, el trabajo en negro y precario, así como el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
El nuevo paquete social anunciado por Cristina está muy lejos de contrarrestar este proceso, que se constata en una caída del consumo, siguiendo la tendencia de los últimos trimestres -otro de los grandes caballitos de batalla de los K que se ha derrumbado. En realidad, las recientes medidas lo agravan. Las compras en cuotas aumentan el sobreendeudamiento de los asalariados y sectores más vulnerables, que ya antes de las medidas actuales, era muy abultado. En realidad, el paquete está orientado a las cadenas de supermercados y electrodomésticos, que han visto mermar sus ingresos, y que con esta operatoria terminan haciendo grandes ganancias, ya que la compra financiada en cuotas, contiene intereses usurarios disimulados "adentro" de los precios. Por otro lado, este plan, como ya ocurre con la asignación por hijo y otras asignaciones, salen de la Anses o del erario público; es decir, del dinero que se les saca a los jubilados o los asalariados a través del impuesto al salario, o de la población en general a través del impuesto inflacionario. Una "redistribución", pero de la pobreza.
Pablo Heller
"Ese impuesto que creó Perón"

A la hora de defender la aplicación del impuesto a las ganancias sobre el trabajo asalariado, el ministro de Economía y toda la primera línea de funcionarios del gobierno "nacional y popular" rubrican o mechan sus intervenciones con la expresión: "ese impuesto que creó Perón".
Horacio Verbitsky, en Página/12, apuntaló la "tesis" oficial: "el tributarista Jorge Gaggero recordó que en la Argentina lo implantó Perón en 1952, como instrumento para distribuir la riqueza" (29/4/12). Otros, de la misma cantera política, atribuyen esta creación a Perón, pero en 1973.
El impuesto a las ganancias nació con el gravamen a los réditos, que constituyó la columna vertebral del régimen impositivo del gobierno de la "década infame". Con la firma de Agustín P. Justo un decreto y luego una ley, en 1932, consagraron el pago de "réditos provenientes de la prestación de servicios personales bajo órdenes directas del empleador y en relación de dependencia",estableciendo una tasa del 4 por ciento. Allí va a leerse, por primera vez, la expresión "cuarta categoría", referida a este tipo de aportes. Lo que llevó al gobierno oligárquico a sancionar el impuesto a los réditos fue la crisis del '29, que provocó una caída abrupta de las exportaciones en valor y exacerbó el peso de la deuda externa. Concretamente, el gobierno de entonces apuró la sanción del "impuesto unitario sobre la renta total de los contribuyentes" para evitar el defol en el servicio de pagos de la deuda pública.
El mínimo no imponible se fijó en 200 pesos mensuales o 2.400 anuales, lo que excluía absolutamente a todo trabajador, desde el momento que el salario medio obrero industrial estaba en 105,50 pesos mensuales en 1932 -el más alto en relación a otras categorías- contra los 130 a que había llegado en 19291.
A fines de diciembre de 1973, Perón hizo aprobar una reforma tributaria que planteaba taxativamente el impuesto a las ganancias para el trabajador asalariado, y lo proclamó, como hace hoy el gobierno de CFK y sus epígonos, en nombre de la "distribución de la riqueza". Perón había accedido al poder dos meses antes, fruto del golpe de Estado contra Cámpora, y la ley se sancionó en el marco de una ofensiva sistemática contra los trabajadores y la izquierda: fortalecimiento de los aparatos represivos, anulación de las libertades democráticas (reformas al Código Penal), "pacto social" -que eliminaba las paritarias y congelaba los salarios-, apoyo irrestricto a la burocracia sindical. A todo esto, y a la reafirmación del impuesto al trabajo, Perón lo llamó "la reconstrucción del Estado". Aún así, el ascenso salarial logrado por la clase obrera en el período previo y un mínimo no imponible para la "cuarta categoría" morigerado por una serie de deducciones -por el "valor locativo de la casa habitación", por cónyuge, hijos y descendientes en línea directa (nietos)-, hicieron que el impuesto a las ganancias no afectara a la clase obrera.
El gobierno "nacional y popular" ha superado en este punto, al gobierno de la "década infame" y al peronismo "de Perón". Ha cumplido, sí, con el mandato del FMI que sostuvo, durante años, que "los trabajadores pagaban muy poco por el impuesto a las ganancias y presionó para que se acrecentara la presión sobre quienes ya pagaban y para que más trabajadores fueran alcanzados" (La Nación, 10/12/12).
Dos varas y dos medidas
Según el informe de la Secretaría de Hacienda, conocido en febrero 2015, la recaudación por ganancias a las personas físicas pasó de 9.930 millones de pesos en 2006 a 111.220 millones en 2014.
Es decir, la exacción al trabajador se multiplicó once veces.
La recaudación de las ganancias a las empresas se multiplicó por 6.7 y la recaudación total de impuestos nacionales se multiplicó por 7.
Por esa razón, el impuesto a las ganancias a las personas físicas pasó del 1,2% del PBI en 2006 al 2,6 en 2014.
Una confiscación en toda la línea, además de la que se consuma con el IVA y otros impuestos que hacen que la caja del Estado se sostenga esencialmente con el robo al trabajador.
¡Fuera el impuesto al trabajo!
Christian Rath
Sobre egoístas, salarios y ganancias
En los días previos al paro nacional que se realizó el martes, 31 de marzo, el Gobierno acusó repetidas veces a los trabajadores de parar en defensa de un interés “egoísta”. La presidenta Cristina Kirchner lo sintetizó cuando se dirigió al país por cadena nacional: “Los que tienen un trabajo bien remunerado tienen que ceder un poco de su sueldo para otros compañeros. Si no lo hacen, razonan como oligarcas”.
Así, con este discurso apunta a dividir a la clase trabajadora entre “egoístas y solidarios” (o entre “privilegiados y trabajadores comunes”) e induce a una forma de conciliacionismo de clase. Según esta óptica, el alto funcionario estatal o directivo de empresa que gana $100.000 por mes, y paga ganancias sin chistar, es “solidario”, mientras que el obrero que gana cinco veces menos y protesta por el impuesto, es “egoísta” y con “mentalidad de oligarca”. Una división que se fomenta con el discurso, pero tiene su correlato en la política diaria: es sabido que el gobierno K buscó siempre dividir a los movimientos sociales, a los sindicatos, los centros de estudiantes, los organismos de defensa de los derechos humanos y otras entidades populares, utilizando el poder del Estado. Por ejemplo, discriminando en el otorgamiento de los planes sociales a las organizaciones sociales que se mantienen críticas del kirchnerismo.
En consecuencia, el discurso K está conectado a una lógica que, después de todo, es típica de las formas en que domina la clase dominante: sembrar divisiones y recelos al seno de la clase explotada, para debilitarla. A su vez, el discurso también encaja en la idea de que la lucha no es contra el capital, sino contra “los grupos económicos” (que no son los Lázaro Baez, los Cristóbal López, los Chevron, los Monsanto, las Barrick Gold, los Vila-Manzano, los Toyota, los Grobo...); contra el capital financiero (excluir a Old Fund); contra los paraísos fiscales (¿a qué viajó Cristina K a las islas Seycheles, si no fue a combatirlos?); y contra los “buitres” (Aclaración imprescindible: no es “buitre” aquel “enterado” que compró bonos de la deuda pública totalmente devaluados, entró en el canje y multiplicó ganancias que no pagan impuestos a las ganancias). ¿Y qué hay de los funcionarios que se enriquecieron comprando tierras fiscales a precios viles y vendiéndolas por un precio 10 veces superior? ¿O de los que ganan millones adjudicando obra pública? ¿Están en el bando de los “egoístas”? Negativo: ellos juntan millones para luchar contra los “grupos económicos”, el capital financiero, los paraísos fiscales y los buitres. Lo cual no impide denigrar por “buitre” al jubilado que hace juicio al Estado porque este le paga mucho menos de lo que corresponde.
En definitiva, todo cierra. No hay clases ni explotadores ni explotados; simplemente buitres y egoístas (agreguemos, antinacionales) y solidarios y productivos (y por supuesto, pro-nacionales).
Un enfoque desde el marxismo (y la Economía Política Clásica)
El enfoque marxista desnuda este K-discurso “progresista-izquierdista” como lo que es: parloteo que oculta las líneas fundamentales de división de clases, y fracciones de clase. En otras entradas en este blog ya he criticado este discurso reaccionario de la presidenta (también en ocasión de un paro general; véase aquí) y he explicado por qué es necesario distinguir conceptualmente el salario de la ganancia (aquí).
Pero no se trata solo del enfoque marxista, sino también de la Economía Política Clásica. Es que como señaló Marx (Teorías de la plusvalía, cap. 2 t. 1) en referencia a los logros de los fisiócratas, “la base de la economía política moderna, que se ocupa del análisis de la producción capitalista, es la concepción de la fuerza de trabajo como algo fijo, como una magnitud dada…”. ¿Cuál es la importancia de establecer el salario como una magnitud “dada”? Pues que a partir de aquí surge la noción del excedente, que es la base de la Economía Política Clásica (Garegnani ha enfatizado este punto). Los fisiócratas lo hicieron con una teoría del valor “material”, razonando en términos de grano. Si para la reproducción de los trabajadores se insumen 400 unidades de grano; si otras 400 unidades son semillas; y si la producción es 1000 unidades de grano, habrá un excedente (que en su opinión era renta de la tierra) de 200 unidades. Esos trabajadores que cultivan grano son entonces productivos porque generan un plus por encima de lo consumido en la producción. De esta manera, los fisiócratas establecieron una relación entre el proceso de producción y reproducción del capital, y el proceso de circulación. Obsérvese que por esa vía, el estudio de la economía se centra en la supuesta "escasez" de bienes, que deben "asignarse" según criterios de optimización de individuos "egoístas". Así, a partir de este enfoque, el capital y la tierra recibirán retribuciones no porque sean "escasos", sino porque participan del excedente.
Pero fueron Adam Smith y particularmente David Ricardo, los que generalizaron este enfoque al plantear que el valor es creado por el trabajo empleado en la producción. Así, en el esquema de Ricardo, si el producto nacional demanda 1000 horas de trabajo, y si lo consumido en salarios equivale a 800 horas de trabajo (Ricardo asimila ahora los salarios al capital), el excedente son 200 horas de trabajo. Este excedente a su vez se puede dividir en ganancia del capital (que no consideraban los fisiócratas), renta de la tierra, interés del capital dinero e impuestos percibidos por el Estado, sin que cambie la naturaleza del asunto. Siempre se trata de una “deducción” del valor generado por el trabajo humano. Ricardo no da cuenta de cómo se produce esa “deducción”, y se enreda con la idea de que al trabajador se le paga por “su trabajo” (lo cual remitía a la pregunta de cuál era el valor del trabajo). Pero aun con sus contradicciones, su avance fue gigantesco. En palabras de Marx:
“La base, el punto de partida para la fisiología del sistema burgués –para la comprensión de su coherencia orgánica interna y de sus procesos vitales- es la determinación del valor por el tiempo de trabajo. Ricardo parte de ahí y obliga a la ciencia a salir de sus carriles, a explicar la medida en que las otras categorías –las relaciones de producción y comercio- desarrolladas y descritas por ella corresponden a dicha base, a ese punto de partida o lo contradicen… Este es, pues, la gran importancia histórica de Ricardo para la ciencia” (Teorías de la plusvalía, cap. 10 t. 2).
Por eso Marx partió de Ricardo para explicar el excedente que, en la sociedad capitalista, adopta la forma social de la plusvalía. La explicación es relativamente sencilla: el salario es la forma en que se manifiesta el valor de la fuerza de trabajo. Al trabajador no se le paga el valor de su trabajo, ya que el trabajo no tiene valor (crea valor, pero no tiene valor), sino el valor de su fuerza de trabajo. Así, el capitalista contrata la fuerza de trabajo, y cuando la utiliza (proporcionando herramientas y materia prima) esta genera más valor del que cuesta su mantenimiento y reproducción. De esta forma se define una relación de explotación: la plusvalía es trabajo no pagado que el obrero debe entregar al capitalista (y que luego se distribuye entre las fracciones de la clase dominante). El asunto no tiene que ver con “egoístas” o “solidarios”. Es que las unidades de análisis no son individuales, sino al nivel de las clases sociales fundamentales; no se trata de causas psicológicas, sino socialmente condicionadas.
A partir de esta concepción, el marxismo discute el salario. Es importante tener en cuenta que cuando Marx reivindicaba que los fisiócratas tomaran al salario como “dado”, no quería significar con ello que estuviera fijado eternamente a algún nivel, sino que para el período bajo análisis el salario debía tomarse como lo necesario para contratar fuerza de trabajo y producir. Por eso, la plusvalía aparece como “resto”, como prolongación de la jornada de laboral por encima de las horas de trabajo insumidas en reproducir el valor del salario. Pero tanto Marx, como Adam Smith y Ricardo, eran conscientes de que el salario no es fijo. Smith y Ricardo explican que en la determinación del nivel del salario se incluyen factores histórico sociales; por ejemplo, Smith dice que el salario de un obrero debe permitirle llevar una camisa los domingos que no lo avergüence delante de sus vecinos. Esto es, el salario no se determina por un factor “técnico”, como piensan los neoclásicos; ni puede abstraerse de lo político y social (una de las razones por las cuales la Economía era “Política”). De ahí que el nivel del salario también esté decisivamente influenciado por el poder de negociación de los asalariados frente al capital.
De manera que la discusión sobre el salario es de tipo político y social; e incluye un componente moral, como señaló Marx. Por eso también, en términos de este último, el valor de la fuerza de trabajo incluye bienes que se han ido incorporando y sin los cuales la vida social se hace muy difícil, cuando no imposible. Por ejemplo, en la canasta de bienes “normales” de la fuerza de trabajo hoy deben incorporarse mercancías que son imprescindibles para socializar (por caso, un teléfono, una televisión) o para dar seguridad a la familia obrera (por ejemplo, una vivienda con necesidades básicas cubiertas; o una reserva para afrontar una enfermedad). Contando, además, que si los salarios aumentan durante un tiempo más o menos prolongado, el nivel llamado de subsistencia también sube, porque se internalizan nuevos hábitos de consumo.
La discusión sobre el impuesto “a las ganancias” (al salario)
Es a partir de este enfoque que puede abordarse científicamente el impuesto al salario que está en discusión en Argentina. En primer lugar, hay que distinguir el salario que recibe el trabajador asalariado, de la plusvalía que recibe el gerente de una empresa, o el ministro de un gobierno, bajo la forma de salario. El primero está incluido en el ingreso que recibe la clase trabajadora por su fuerza de trabajo, el segundo en la plusvalía global que recibe la clase que explota al trabajo. Por eso, la lucha de la clase obrera es por aumentar la remuneración de la fuerza de trabajo, o impedir que baje cuando los capitalistas y el Estado quieren descargar los efectos de la crisis, o de las dificultades de la acumulación, en los bolsillos del obrero. Que es lo que está sucediendo en los últimos años en Argentina: al no actualizar el mínimo no imponible y las alícuotas según la inflación, y al lograr apenas los trabajadores aumentos salariales que igualan a la tasa de inflación (de hecho, en los últimos años fueron menores en muchos casos), el gobierno está bajando los salarios de un porcentaje considerable de trabajadores. A lo que se suma el deterioro que la inflación está provocando en los ingresos del conjunto del trabajo.
Entonces, en la medida en que el gobierno tenga éxito en bajar salarios de los trabajadores sindicalizados, o que están en blanco, estará en mejor posición para bajar los ingresos del conjunto de los trabajadores, incluidos los que reciben jubilaciones. Esto se debe a que es una manera de bajar las referencias básicas del valor de la fuerza de trabajo, de establecer parámetros inferiores a los actuales de lo que debe ser la canasta necesaria para la reproducción de la fuerza de trabajo. Por eso, en este punto el lenguaje no es inocente. Cuando desde el gobierno se dice que un trabajador que gana $20.000 mensuales (unos 2000 dólares, para referencia del lector de otro país) es “rico” y piensa “como un oligarca”, está significando que esa suma no corresponde a lo que debiera ser el valor de la fuerza de trabajo. Es el discurso de toda la vida de la clase explotadora: “ganan demasiado”; “aprendan de los que ganan 5000 por mes”. A su vez, el mensaje a los que ganan 5000 por mes es que la causa de su situación no es el sistema capitalista, sino el egoísmo de sus “compañeros”. Y el mensaje a nivel general es que los trabajadores no deben soñar siquiera con obligar a una redistribución del ingreso más radicalmente progresista (después de todo, Argentina no se distingue, a nivel mundial, en el tema). Para terminar, reproduzco lo que escribí en una de las notas anteriormente referidas:
"¿A quién se le ocurre plantear que un sector de los trabajadores debe renunciar a una parte de su salario para elevar el de otro sector de la clase trabajadora? La lucha del trabajo debe centrarse en arrancar una mayor parte del valor producido, que hoy el capital se apropia bajo la forma de plusvalía. Por otra parte, sostener que debido a la crisis los trabajadores deben resignar posiciones, es llamarlos a someterse a los dictados del capital. La "receta" típica del capital y del Estado, frente a las crisis, es desvalorizar la fuerza de trabajo para sostener la valorización del capital. Por eso, la clase obrera históricamente opuso resistencia y defendió sus posiciones. La pelea por aumento de salarios... haya o no haya crisis, es una pelea por la redistribución del valor agregado".
Rolando Astarita
Así, con este discurso apunta a dividir a la clase trabajadora entre “egoístas y solidarios” (o entre “privilegiados y trabajadores comunes”) e induce a una forma de conciliacionismo de clase. Según esta óptica, el alto funcionario estatal o directivo de empresa que gana $100.000 por mes, y paga ganancias sin chistar, es “solidario”, mientras que el obrero que gana cinco veces menos y protesta por el impuesto, es “egoísta” y con “mentalidad de oligarca”. Una división que se fomenta con el discurso, pero tiene su correlato en la política diaria: es sabido que el gobierno K buscó siempre dividir a los movimientos sociales, a los sindicatos, los centros de estudiantes, los organismos de defensa de los derechos humanos y otras entidades populares, utilizando el poder del Estado. Por ejemplo, discriminando en el otorgamiento de los planes sociales a las organizaciones sociales que se mantienen críticas del kirchnerismo.
En consecuencia, el discurso K está conectado a una lógica que, después de todo, es típica de las formas en que domina la clase dominante: sembrar divisiones y recelos al seno de la clase explotada, para debilitarla. A su vez, el discurso también encaja en la idea de que la lucha no es contra el capital, sino contra “los grupos económicos” (que no son los Lázaro Baez, los Cristóbal López, los Chevron, los Monsanto, las Barrick Gold, los Vila-Manzano, los Toyota, los Grobo...); contra el capital financiero (excluir a Old Fund); contra los paraísos fiscales (¿a qué viajó Cristina K a las islas Seycheles, si no fue a combatirlos?); y contra los “buitres” (Aclaración imprescindible: no es “buitre” aquel “enterado” que compró bonos de la deuda pública totalmente devaluados, entró en el canje y multiplicó ganancias que no pagan impuestos a las ganancias). ¿Y qué hay de los funcionarios que se enriquecieron comprando tierras fiscales a precios viles y vendiéndolas por un precio 10 veces superior? ¿O de los que ganan millones adjudicando obra pública? ¿Están en el bando de los “egoístas”? Negativo: ellos juntan millones para luchar contra los “grupos económicos”, el capital financiero, los paraísos fiscales y los buitres. Lo cual no impide denigrar por “buitre” al jubilado que hace juicio al Estado porque este le paga mucho menos de lo que corresponde.
En definitiva, todo cierra. No hay clases ni explotadores ni explotados; simplemente buitres y egoístas (agreguemos, antinacionales) y solidarios y productivos (y por supuesto, pro-nacionales).
Un enfoque desde el marxismo (y la Economía Política Clásica)
El enfoque marxista desnuda este K-discurso “progresista-izquierdista” como lo que es: parloteo que oculta las líneas fundamentales de división de clases, y fracciones de clase. En otras entradas en este blog ya he criticado este discurso reaccionario de la presidenta (también en ocasión de un paro general; véase aquí) y he explicado por qué es necesario distinguir conceptualmente el salario de la ganancia (aquí).
Pero no se trata solo del enfoque marxista, sino también de la Economía Política Clásica. Es que como señaló Marx (Teorías de la plusvalía, cap. 2 t. 1) en referencia a los logros de los fisiócratas, “la base de la economía política moderna, que se ocupa del análisis de la producción capitalista, es la concepción de la fuerza de trabajo como algo fijo, como una magnitud dada…”. ¿Cuál es la importancia de establecer el salario como una magnitud “dada”? Pues que a partir de aquí surge la noción del excedente, que es la base de la Economía Política Clásica (Garegnani ha enfatizado este punto). Los fisiócratas lo hicieron con una teoría del valor “material”, razonando en términos de grano. Si para la reproducción de los trabajadores se insumen 400 unidades de grano; si otras 400 unidades son semillas; y si la producción es 1000 unidades de grano, habrá un excedente (que en su opinión era renta de la tierra) de 200 unidades. Esos trabajadores que cultivan grano son entonces productivos porque generan un plus por encima de lo consumido en la producción. De esta manera, los fisiócratas establecieron una relación entre el proceso de producción y reproducción del capital, y el proceso de circulación. Obsérvese que por esa vía, el estudio de la economía se centra en la supuesta "escasez" de bienes, que deben "asignarse" según criterios de optimización de individuos "egoístas". Así, a partir de este enfoque, el capital y la tierra recibirán retribuciones no porque sean "escasos", sino porque participan del excedente.
Pero fueron Adam Smith y particularmente David Ricardo, los que generalizaron este enfoque al plantear que el valor es creado por el trabajo empleado en la producción. Así, en el esquema de Ricardo, si el producto nacional demanda 1000 horas de trabajo, y si lo consumido en salarios equivale a 800 horas de trabajo (Ricardo asimila ahora los salarios al capital), el excedente son 200 horas de trabajo. Este excedente a su vez se puede dividir en ganancia del capital (que no consideraban los fisiócratas), renta de la tierra, interés del capital dinero e impuestos percibidos por el Estado, sin que cambie la naturaleza del asunto. Siempre se trata de una “deducción” del valor generado por el trabajo humano. Ricardo no da cuenta de cómo se produce esa “deducción”, y se enreda con la idea de que al trabajador se le paga por “su trabajo” (lo cual remitía a la pregunta de cuál era el valor del trabajo). Pero aun con sus contradicciones, su avance fue gigantesco. En palabras de Marx:
“La base, el punto de partida para la fisiología del sistema burgués –para la comprensión de su coherencia orgánica interna y de sus procesos vitales- es la determinación del valor por el tiempo de trabajo. Ricardo parte de ahí y obliga a la ciencia a salir de sus carriles, a explicar la medida en que las otras categorías –las relaciones de producción y comercio- desarrolladas y descritas por ella corresponden a dicha base, a ese punto de partida o lo contradicen… Este es, pues, la gran importancia histórica de Ricardo para la ciencia” (Teorías de la plusvalía, cap. 10 t. 2).
Por eso Marx partió de Ricardo para explicar el excedente que, en la sociedad capitalista, adopta la forma social de la plusvalía. La explicación es relativamente sencilla: el salario es la forma en que se manifiesta el valor de la fuerza de trabajo. Al trabajador no se le paga el valor de su trabajo, ya que el trabajo no tiene valor (crea valor, pero no tiene valor), sino el valor de su fuerza de trabajo. Así, el capitalista contrata la fuerza de trabajo, y cuando la utiliza (proporcionando herramientas y materia prima) esta genera más valor del que cuesta su mantenimiento y reproducción. De esta forma se define una relación de explotación: la plusvalía es trabajo no pagado que el obrero debe entregar al capitalista (y que luego se distribuye entre las fracciones de la clase dominante). El asunto no tiene que ver con “egoístas” o “solidarios”. Es que las unidades de análisis no son individuales, sino al nivel de las clases sociales fundamentales; no se trata de causas psicológicas, sino socialmente condicionadas.
A partir de esta concepción, el marxismo discute el salario. Es importante tener en cuenta que cuando Marx reivindicaba que los fisiócratas tomaran al salario como “dado”, no quería significar con ello que estuviera fijado eternamente a algún nivel, sino que para el período bajo análisis el salario debía tomarse como lo necesario para contratar fuerza de trabajo y producir. Por eso, la plusvalía aparece como “resto”, como prolongación de la jornada de laboral por encima de las horas de trabajo insumidas en reproducir el valor del salario. Pero tanto Marx, como Adam Smith y Ricardo, eran conscientes de que el salario no es fijo. Smith y Ricardo explican que en la determinación del nivel del salario se incluyen factores histórico sociales; por ejemplo, Smith dice que el salario de un obrero debe permitirle llevar una camisa los domingos que no lo avergüence delante de sus vecinos. Esto es, el salario no se determina por un factor “técnico”, como piensan los neoclásicos; ni puede abstraerse de lo político y social (una de las razones por las cuales la Economía era “Política”). De ahí que el nivel del salario también esté decisivamente influenciado por el poder de negociación de los asalariados frente al capital.
De manera que la discusión sobre el salario es de tipo político y social; e incluye un componente moral, como señaló Marx. Por eso también, en términos de este último, el valor de la fuerza de trabajo incluye bienes que se han ido incorporando y sin los cuales la vida social se hace muy difícil, cuando no imposible. Por ejemplo, en la canasta de bienes “normales” de la fuerza de trabajo hoy deben incorporarse mercancías que son imprescindibles para socializar (por caso, un teléfono, una televisión) o para dar seguridad a la familia obrera (por ejemplo, una vivienda con necesidades básicas cubiertas; o una reserva para afrontar una enfermedad). Contando, además, que si los salarios aumentan durante un tiempo más o menos prolongado, el nivel llamado de subsistencia también sube, porque se internalizan nuevos hábitos de consumo.
La discusión sobre el impuesto “a las ganancias” (al salario)
Es a partir de este enfoque que puede abordarse científicamente el impuesto al salario que está en discusión en Argentina. En primer lugar, hay que distinguir el salario que recibe el trabajador asalariado, de la plusvalía que recibe el gerente de una empresa, o el ministro de un gobierno, bajo la forma de salario. El primero está incluido en el ingreso que recibe la clase trabajadora por su fuerza de trabajo, el segundo en la plusvalía global que recibe la clase que explota al trabajo. Por eso, la lucha de la clase obrera es por aumentar la remuneración de la fuerza de trabajo, o impedir que baje cuando los capitalistas y el Estado quieren descargar los efectos de la crisis, o de las dificultades de la acumulación, en los bolsillos del obrero. Que es lo que está sucediendo en los últimos años en Argentina: al no actualizar el mínimo no imponible y las alícuotas según la inflación, y al lograr apenas los trabajadores aumentos salariales que igualan a la tasa de inflación (de hecho, en los últimos años fueron menores en muchos casos), el gobierno está bajando los salarios de un porcentaje considerable de trabajadores. A lo que se suma el deterioro que la inflación está provocando en los ingresos del conjunto del trabajo.
Entonces, en la medida en que el gobierno tenga éxito en bajar salarios de los trabajadores sindicalizados, o que están en blanco, estará en mejor posición para bajar los ingresos del conjunto de los trabajadores, incluidos los que reciben jubilaciones. Esto se debe a que es una manera de bajar las referencias básicas del valor de la fuerza de trabajo, de establecer parámetros inferiores a los actuales de lo que debe ser la canasta necesaria para la reproducción de la fuerza de trabajo. Por eso, en este punto el lenguaje no es inocente. Cuando desde el gobierno se dice que un trabajador que gana $20.000 mensuales (unos 2000 dólares, para referencia del lector de otro país) es “rico” y piensa “como un oligarca”, está significando que esa suma no corresponde a lo que debiera ser el valor de la fuerza de trabajo. Es el discurso de toda la vida de la clase explotadora: “ganan demasiado”; “aprendan de los que ganan 5000 por mes”. A su vez, el mensaje a los que ganan 5000 por mes es que la causa de su situación no es el sistema capitalista, sino el egoísmo de sus “compañeros”. Y el mensaje a nivel general es que los trabajadores no deben soñar siquiera con obligar a una redistribución del ingreso más radicalmente progresista (después de todo, Argentina no se distingue, a nivel mundial, en el tema). Para terminar, reproduzco lo que escribí en una de las notas anteriormente referidas:
"¿A quién se le ocurre plantear que un sector de los trabajadores debe renunciar a una parte de su salario para elevar el de otro sector de la clase trabajadora? La lucha del trabajo debe centrarse en arrancar una mayor parte del valor producido, que hoy el capital se apropia bajo la forma de plusvalía. Por otra parte, sostener que debido a la crisis los trabajadores deben resignar posiciones, es llamarlos a someterse a los dictados del capital. La "receta" típica del capital y del Estado, frente a las crisis, es desvalorizar la fuerza de trabajo para sostener la valorización del capital. Por eso, la clase obrera históricamente opuso resistencia y defendió sus posiciones. La pelea por aumento de salarios... haya o no haya crisis, es una pelea por la redistribución del valor agregado".
Rolando Astarita
Jornada de Paro Nacional
El Paro Nacional realizado el día de ayer, tuvo, según las organizaciones sindicales convocantes, un alto acatamiento en todo el país. Desde la CTA que indicó que paraban por la suba del Salario Mínimo, Vital y Móvil, el 82% móvil, contra la precarización laboral creciente, por la quita del impuesto a las ganancias para los trabajadores y contra la Ley Antiterrorista, dio un panorama de la situación en varias provincias donde señaló que el acatamiento fue masivo. A nivel nacional paran estatales (ATE); FESPROSA (Profesionales de la Salud); Judiciales (Federación Judicial Argentina); Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA); Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM); CONADU Histórica; Federación Nacional Docente (FND); Jerárquicos de las Telefónicas (CEPETel); Telefónicos (UETTel); Auxiliares de la Educación; Estibadores Portuarios; Obreros Navales de Escobar, Zárate, Campana, Lima, Concepción del Uruguay, Mar del Plata y San Antonio,; Trabajadores de Ingenios y de la Industria Azucarera; Taxistas; Vigiladores Privados; Personal de Aeropuertos; Metalúrgicos y Trabajadores de la Energía, entre muchos otros.
Las provincias donde se han reportado movilizaciones hasta el momento son Misiones (a la Cámara de Expedientes), Río Negro, Buenos Aires (La Plata), La Pampa, Chaco, Jujuy, Tucumán, Córdoba y Entre Ríos.
Capital Federal: Además de las actividades que paralizan los sindicatos nacionales, en la capital metropolitana se encuentra sin actividad el transporte público –trenes, subtes, aviones, barcos, colectivos-; están cerrados la totalidad de los bancos, no hay actividad en los puertos, ni en las escuelas, ni en ningún organismo del Estado. En los hospitales sólo se atienden las urgencias.
Provincia de Buenos Aires: El paro afectó en las distintas áreas de la administración pública (ATE), se suman los médicos de la CICOP que solo realizan guardias hospitalarias y los judiciales de AJB. El Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata resolvió por unanimidad en Asamblea General Extraordinaria, adherir a la medida. Hay paros totales o parciales en las sedes de los correos Andreani, Ocasa y Oca.
Santa Fe: La CTA se concentra desde hace una hora en la Plaza San Martín. Paran el conjunto de los sindicatos de la CTA y la CGT. Estos son entre otros ATE Rosario, Bancarios, Dragado y Balizamiento, Canillitas, Navales, Recolectores de Residuos. Camioneros, Empleados de la Justicia. Metalúrgicos de Villa Constitución, AMSAFE (docentes) Asociación Gremial Docente, Sanidad y Municipales. En Acindar de Villa Constitución el 95% de los trabajadores firmó una solicitud a la UOM (Sindicato que conduce Caló) y pararon la totalidad de la planta.
Neuquén: La CTA informó que se cumple la medida de fuerza en base a lo decidido en la reunión de la Mesa de Conducción Provincial, con la presencia de ATE, ATEN, AJEPROC, AAPM, Sindicato de Guardavidas de Neuquén, y Trabajadores de la Actividad Privada. Informó que el acatamiento es casi total. Río Negro: Los gremios se concentran en los puentes carreteros que unen las ciudades de Cipolletti y Neuquén.
Misiones: Los docentes de las dos entidades de base de la CTA, el Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL) y la Unión de Trabajadores de la Educación de Misiones (UTEM) cumplen con un cese total de tareas. “Paramos por un sueldo de maestro inicial de $7000, que nos lleve a un salario mínimo de 12.000 por la modificación de la grilla salarial docente, reapertura de la negociación salarial y ¡BASTA! de corrupción clientelar desde el Ministerio y Consejo de Educación”, remarcaron desde la UTEM y agregan: “El 50% de los salarios de la Argentina no supera los $5.500 por mes, mientras la canasta básica está en $ 12.000”. En el marco del corte de ruta que realizaron los trabajadores tareferos y docentes del MPL de Montecarlo, esta mañana cuerpos de la infantería desataron una feroz represión que duró 2 horas. Hay trabajadores lastimados y una compañera hospitalizada con una fractura en la mano.
Jujuy: Los trabajadores realizan un gran paro en el sector del transporte, bancarios, administración pública, ingenios azucareros, trabajadores judiciales, choferes de UCRA, campesinos, ATE, entre otros. A las consignas del paro nacional, por el impuesto a las ganancias y las jubilaciones como principales, en Jujuy se suman los reclamos de la ya larga historia de conflictos de los gremios estatales, quienes conforman el mayor actor sindical de la provincia.
Por un lado el rechazo unívoco de los gremios estatales al ofrecimiento salarial del gobierno (excepción de los docentes, que aprobaron la misma en algunos casos de manera muy confusa y conflictiva), que acaba de subir pero en un tanto mucho menor a lo esperado por los gremios, máxime si se toma en cuenta el retraso salarial producto de las conflictivas negociaciones del año anterior. A esto se suma el planteo de los salarios, buena parte de los cuales se pagan con montos no blanqueados. Otro punto de conflictividad es el rechazo de los gremios a la ley de paritarias impulsada por el ejecutivo, algunos de cuyos puntos denuncian inconstitucionales y atentatorios al mismo derecho de huelga.
Chubut: Paran estatales, auxiliares de la educación, docentes de todas las escuelas de la provincia. La actividad en PAMI está paralizada en un 70%, tampoco funciona la administración en la cooperativa eléctrica, trabajadores de la salud sólo atienden urgencias. No hay transporte público. En Madryn, los trabajadores de la ALUAR –agremiados en la UOM- decidieron en asamblea avanzar con el paro pese a la decisión de la conducción del sindicato.
La Pampa: Paran y se movilizan el Sindicato de Luz y Fuerza. Judiciales, ATE, UCRA, Sindicato de la Salud Privada, Docentes, Luz y Fuerza y organizaciones sociales de base y juventud y los bancarios.
Chaco: La Federación docente SITECH, ASAVICH, APTASCH Y OTECH y otros sindicatos de la CTA junto a la Multisectorial se concentran en la Plaza Central de la capital provincial. Hay cortes de ruta en Sáenz Peña.
Tucumán: En el marco de la medida de fuerza la Central realiza cortes de ruta en el interior de la provincia y en el Puente Lucas Córdoba de la capital. También se marchará por la tarde al rectorado en apoyo a la medida que vienen cumpliendo los docentes universitarios (ADIUNT)
Córdoba: Paran estatales, periodistas y sectores de la salud. Radio abierta y volanteada en la Plaza Central de Río Cuarto.
San Luis: Para el personal de aeropuertos, los trabajadores de las dependencias del Estado, PAMI, la Asociación de Docentes Universitarios.
Camatarca: Profesionales de salud de APROSCA y Autoconvocados se sumaron a la huelga, mientras trabajadores de hospitales públicos realizarán una movilización en el centro de la ciudad.
Tierra del Fuego: Docentes, estatales, judiciales, bancarios, camioneros y colectiveros se sumaron a la huelga.
San Juan: Con un alto acatamiento en las escuelas, hospitales y la administración pública, se lleva adelante el paro en San Juan.
Mendoza: El paro es total entre los trabajadores de la salud nucleados en ATE y AMPROS. En la administración pública y el Poder Judicial la actividad está paralizada en un 80%.
ACTA/CTA
Las provincias donde se han reportado movilizaciones hasta el momento son Misiones (a la Cámara de Expedientes), Río Negro, Buenos Aires (La Plata), La Pampa, Chaco, Jujuy, Tucumán, Córdoba y Entre Ríos.
Capital Federal: Además de las actividades que paralizan los sindicatos nacionales, en la capital metropolitana se encuentra sin actividad el transporte público –trenes, subtes, aviones, barcos, colectivos-; están cerrados la totalidad de los bancos, no hay actividad en los puertos, ni en las escuelas, ni en ningún organismo del Estado. En los hospitales sólo se atienden las urgencias.
Provincia de Buenos Aires: El paro afectó en las distintas áreas de la administración pública (ATE), se suman los médicos de la CICOP que solo realizan guardias hospitalarias y los judiciales de AJB. El Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata resolvió por unanimidad en Asamblea General Extraordinaria, adherir a la medida. Hay paros totales o parciales en las sedes de los correos Andreani, Ocasa y Oca.
Santa Fe: La CTA se concentra desde hace una hora en la Plaza San Martín. Paran el conjunto de los sindicatos de la CTA y la CGT. Estos son entre otros ATE Rosario, Bancarios, Dragado y Balizamiento, Canillitas, Navales, Recolectores de Residuos. Camioneros, Empleados de la Justicia. Metalúrgicos de Villa Constitución, AMSAFE (docentes) Asociación Gremial Docente, Sanidad y Municipales. En Acindar de Villa Constitución el 95% de los trabajadores firmó una solicitud a la UOM (Sindicato que conduce Caló) y pararon la totalidad de la planta.
Neuquén: La CTA informó que se cumple la medida de fuerza en base a lo decidido en la reunión de la Mesa de Conducción Provincial, con la presencia de ATE, ATEN, AJEPROC, AAPM, Sindicato de Guardavidas de Neuquén, y Trabajadores de la Actividad Privada. Informó que el acatamiento es casi total. Río Negro: Los gremios se concentran en los puentes carreteros que unen las ciudades de Cipolletti y Neuquén.
Misiones: Los docentes de las dos entidades de base de la CTA, el Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL) y la Unión de Trabajadores de la Educación de Misiones (UTEM) cumplen con un cese total de tareas. “Paramos por un sueldo de maestro inicial de $7000, que nos lleve a un salario mínimo de 12.000 por la modificación de la grilla salarial docente, reapertura de la negociación salarial y ¡BASTA! de corrupción clientelar desde el Ministerio y Consejo de Educación”, remarcaron desde la UTEM y agregan: “El 50% de los salarios de la Argentina no supera los $5.500 por mes, mientras la canasta básica está en $ 12.000”. En el marco del corte de ruta que realizaron los trabajadores tareferos y docentes del MPL de Montecarlo, esta mañana cuerpos de la infantería desataron una feroz represión que duró 2 horas. Hay trabajadores lastimados y una compañera hospitalizada con una fractura en la mano.
Jujuy: Los trabajadores realizan un gran paro en el sector del transporte, bancarios, administración pública, ingenios azucareros, trabajadores judiciales, choferes de UCRA, campesinos, ATE, entre otros. A las consignas del paro nacional, por el impuesto a las ganancias y las jubilaciones como principales, en Jujuy se suman los reclamos de la ya larga historia de conflictos de los gremios estatales, quienes conforman el mayor actor sindical de la provincia.
Por un lado el rechazo unívoco de los gremios estatales al ofrecimiento salarial del gobierno (excepción de los docentes, que aprobaron la misma en algunos casos de manera muy confusa y conflictiva), que acaba de subir pero en un tanto mucho menor a lo esperado por los gremios, máxime si se toma en cuenta el retraso salarial producto de las conflictivas negociaciones del año anterior. A esto se suma el planteo de los salarios, buena parte de los cuales se pagan con montos no blanqueados. Otro punto de conflictividad es el rechazo de los gremios a la ley de paritarias impulsada por el ejecutivo, algunos de cuyos puntos denuncian inconstitucionales y atentatorios al mismo derecho de huelga.
Chubut: Paran estatales, auxiliares de la educación, docentes de todas las escuelas de la provincia. La actividad en PAMI está paralizada en un 70%, tampoco funciona la administración en la cooperativa eléctrica, trabajadores de la salud sólo atienden urgencias. No hay transporte público. En Madryn, los trabajadores de la ALUAR –agremiados en la UOM- decidieron en asamblea avanzar con el paro pese a la decisión de la conducción del sindicato.
La Pampa: Paran y se movilizan el Sindicato de Luz y Fuerza. Judiciales, ATE, UCRA, Sindicato de la Salud Privada, Docentes, Luz y Fuerza y organizaciones sociales de base y juventud y los bancarios.
Chaco: La Federación docente SITECH, ASAVICH, APTASCH Y OTECH y otros sindicatos de la CTA junto a la Multisectorial se concentran en la Plaza Central de la capital provincial. Hay cortes de ruta en Sáenz Peña.
Tucumán: En el marco de la medida de fuerza la Central realiza cortes de ruta en el interior de la provincia y en el Puente Lucas Córdoba de la capital. También se marchará por la tarde al rectorado en apoyo a la medida que vienen cumpliendo los docentes universitarios (ADIUNT)
Córdoba: Paran estatales, periodistas y sectores de la salud. Radio abierta y volanteada en la Plaza Central de Río Cuarto.
San Luis: Para el personal de aeropuertos, los trabajadores de las dependencias del Estado, PAMI, la Asociación de Docentes Universitarios.
Camatarca: Profesionales de salud de APROSCA y Autoconvocados se sumaron a la huelga, mientras trabajadores de hospitales públicos realizarán una movilización en el centro de la ciudad.
Tierra del Fuego: Docentes, estatales, judiciales, bancarios, camioneros y colectiveros se sumaron a la huelga.
San Juan: Con un alto acatamiento en las escuelas, hospitales y la administración pública, se lleva adelante el paro en San Juan.
Mendoza: El paro es total entre los trabajadores de la salud nucleados en ATE y AMPROS. En la administración pública y el Poder Judicial la actividad está paralizada en un 80%.
ACTA/CTA
Una testigo del parto clandestino

Silvina Parodi fue secuestrada cuando estaba embarazada de seis meses y medio.
Testimonio clave sobre la hija de Sonia Torres en el megajuicio de La Perla
Una mujer que estuvo internada en la Maternidad Provincial de Córdoba, en junio de 1976, contó que presenció el nacimiento del nieto de Sonia Torres, referente de Abuelas de Plaza de Mayo. Dijo que Silvina Parodi estaba “muy maltratada” y con marcas de torturas.
Cuando parece que ya nada puede sorprender en un juicio que entró en su tercer año, aparecen datos nuevos: identificaciones de restos óseos –como el ocurrido con los encontrados en el ex campo de concentración de La Perla– o la decisión de una mujer que, “luego de meditarlo mucho”, se presentó en el Tribunal Oral Federal Nº 1 y aseguró haber presenciado el parto de Silvina Mónica Parodi: la hija de Sonia Torres, titular de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba. Silvia Ester Acosta, de 63 años, afirmó ante los jueces haber visto a Silvina en la Maternidad Provincial de Córdoba el 14 de junio de 1976. Conmocionada por el recuerdo, pero firme en sus aseveraciones, Acosta contó a los jueces: “Yo estaba por parir y tenía problemas de dilatación. Me acuerdo que el 14 trajeron a una chica esposada (a la sala de preparto). Tenía el pelo muy cortito, malcortado... ella tuvo un ataque de nervios y se arrancó la bata. Ahí pude ver que tenía marcas... Estaba muy torturada, picaneada y con quemaduras de cigarrillos”, describió la testigo.
Cuando a pedido de las abogadas querellantes por Abuelas, Marité Sánchez y Mariana Paramio le entregaron una foto de Parodi para que la reconociera, la testigo tapó con una de sus manos el flequillito de Silvina y dijo que sí, que era ella: “Por esos ojos la reconozco. Estaba muy maltratada... Es que ella en un momento se sentó en la cama y me miró intensamente. No me dijo nada, pero me acuerdo de esos ojos”.
Silvia Acosta detalló lo que recuerda de ése día: “Ese lunes 14 yo estuve en sala de preparto. Al lado de mi cama había dos camas más. Trajeron a una jovencita entre dos con las esposas... Ella se resistía. Tenía una bata corta, el pelo cortito, mal cortado... En un ataque de nervios se arrancó la bata y veo toda una parte del cuerpo con marcas, quemaduras, moretones... Era impresionante. Pregunté por qué la trataban así. Yo no militaba ni tenía idea de lo que estaba pasando... Ahí me dijeron que me callara, que no dijera nada. Pregunté de dónde venía, por qué estaba ahí, y unas enfermeras me dijeron que venía del Buen Pastor (la ex cárcel de mujeres). Nos dejan en un momento a solas. Ella se endereza y me mira intensamente. No me dijo nada, pero me acuerdo de esos ojos. Después trajeron un biombo e hicieron una barrera humana con médicos y gente de ahí. Le decían que pujara. Y ella gritaba que no quería tenerlo. Decía ‘¡Es mío, es mío!’, y otra voz le decía ‘No te lo van a quitar’ (a la testigo le costó seguir, sacudida como estaba con el recuerdo del dolor de Silvina). ‘¡No no no... No lo voy a ver más! ¡Me lo van a robar!’, lloraba ella. Después pasó un tiempo. Hubo silencio hasta que se escuchó el quejido de un bebé. Creo que alguien se lo lleva y entra una camilla y se la llevan a ella. Para mí, ese niño nació ahí en la sala de preparto. También había unas monjas vestidas de blanco. Esta situación debe haber sido el 14 de junio (de 1976), porque yo no di a luz ese día, y me tuvieron que hacer cesárea un día después, el 15”.
El testimonio de Silvia Ester Acosta resultó de enorme importancia para la causa. Es una prueba más del nacimiento del nieto de Sonia Torres, que se suma a las declaraciones del médico pediatra Fernando Agrelo, quien testificó bajo juramento haber atendido a Silvina y a su bebé en la cárcel del Buen Pastor, y luego al bebé –ya solo, sin su madre– dos veces más en la Casa Cuna, sitio desde el cual se le perdió el rastro hasta hoy.
Otra declaración valiosa en este caso, fue el de la propia hermana de la víctima, Giselle Parodi, que era voluntaria en la Casa Cuna y siempre llevaba niños a su casa para cuidar: “Un día (las monjas) me dijeron: ‘Para qué querés un chico, si vos y tu mamá ya deben tener mucho trabajo con el bebé de Silvina’”. Todo esto demuestra ante el tribunal que el nacimiento ocurrió efectivamente, y que habría sido el 14 de junio de 1976. Sonia Torres lo busca desde hace más de 38 años.
También se supo, por las fichas de turnos de la Maternidad, que el médico que habría atendido a Silvina sería de apellido Hoffman. El nombre de este profesional ya había surgido de boca de otro testigo, Daniel Elvio Martínez, el dueño de un bar de la esquina de ese hospital, quien a su turno declaró que le escuchó decir a Hoffman, mientras veía un documental sobre Sonia Torres en el Canal Encuentro hace pocos años: “La hija de esa mujer parió acá”, en referencia a la Maternidad Provincial.
Pero en una de las últimas audiencias de lo que va de este juicio, el obstetra Guillermo Cástulo Hoffman –tal su nombre completo– negó todo. Aun cuando consta que él estaba de guardia en la maternidad el día lunes 14 de junio de 1976, cuando Silvina Parodi dio a luz. El hombre, frente a los jueces, hasta dijo no conocer quién era Sonia Torres. A tal punto, que la Abuela de Plaza de Mayo tuvo que pararse enfrente del profesional para que éste la mirara cara a cara. Ella, una sonrisa tenue que apenas escondía su ansiedad. El, una rápida, fugaz mirada y la escueta admisión: “Sí, ahora que la veo, la he visto por televisión, en mi casa”. Un dato que habla por sí mismo: no conocer a Sonia Torres en Córdoba es como no saber quién es Estela de Carlo- tto en Buenos Aires.
Otro aspecto que se tomó en cuenta en la declaración de Silvia Acosta –considerada clave para este caso, el primero por robo de bebés en Córdoba– es que es también la primera vez que alguien tiene un espacio de tiempo más amplio con la hija de Torres en su cautiverio. A Silvina, las sobrevivientes la suelen recordar sólo en fugaces y breves contactos. Así le ocurrió a Graciela Olivella, una sobreviviente que en su declaración contó que se cruzó con ella en las duchas del campo de concentración de La Perla una vez que les autorizaron bañarse juntas, pero custodiadas –y observadas– por un gendarme. Según Olivella, el muchacho le advirtió a Silvina: “¡Cuidado que el agua está muy fría y se te va a salir una patita!”, en relación al bebé, ya que la panza de Silvina era prominente. Olivella le preguntó entonces de cuánto estaba embarazada, y Silvina le contestó que de seis meses y medio. La testigo recordó además que la hija de Sonia Torres estaba esperanzada en que la llevarían a la cárcel del Buen Pastor para tener a su bebé en mejores condiciones, y que temía tenerlo en el campo de concentración.
En este juicio también quedó demostrado que a Silvina Parodi, tal vez por ser la hija de un ex militar de la aviación, Enrique Parodi, la mantuvieron cautiva en celdas subterráneas y clandestinas en la cárcel de San Martín (la UP1), ya que las celadoras de esa prisión llevaron ropa de bebé para ella al pabellón de mujeres –donde estaban las presas legalizadas–, y gritaron su apellido. Pero Silvina nunca pasó por allí. Es más: ni siquiera figura en el registro de entrada de ese presidio.
Silvina Parodi de Orozco, de sólo 20 años, fue secuestrada junto a su esposo Daniel Orozco, de 22, en la tarde del 26 de marzo de 1976. Ella tenía seis meses y medio de embarazo. Esa misma mañana el médico que la atendía le había dado como probable fecha de nacimiento “los últimos días de junio o principios de julio”. El certificado fue encontrado por su padre, cuando días después recorrió el hogar arrasado del matrimonio. “Se habían robado absolutamente todo –declaró en su momento ante el tribunal Sonia Torres–. No se llevaron el mueble de la cocina porque estaba empotrado en el piso.”
Por este caso –por el que Torres ha buscado a su nieto y luchado para llevar a juicio durante casi 40 años–, el represor Luciano Benjamín Menéndez y sus cómplices están siendo juzgados por primera vez por “sustracción de menores” en esta provincia.
En la audiencia en que Silvia Ester Acosta reveló lo vivido junto a Silvina, la presidente de Abuelas Córdoba, Sonia Torres, se mantuvo en silencio, apretando los labios y con toda su energía puesta en escuchar cada palabra de la única mujer que, hasta ahora, declaró haber presenciado nada menos que el parto de su hija y el nacimiento de su nieto. De ella también escuchó, casi sin pestañear, la tan temida confirmación de la suma de todos sus miedos: la tortura que padeció su hija aun cuando estaba embarazada. “Estaba muy golpeada... Yo no sé cómo ese bebé sobrevivió”, sollozó la testigo ante los jueces. Cuando la audiencia terminó, Acosta y Torres se abrazaron ante el silencio abrumador de decenas de personas.
Marta Platía
Página/12
miércoles, 1 de abril de 2015
El paro del 31M: un contundente pronunciamiento nacional

La medida tuvo un masivo acatamiento en los gremios convocantes y también en los “oficialistas”. El movimiento obrero y el ADN kirchnerista. Una reconfiguración en curso en la interna de la burocracia sindical y la necesidad de una izquierda combativa y de los trabajadores.
Las vísperas de esta nueva jornada de paro nacional -el cuarto que se produce bajo el gobierno de Cristina Fernández-, prometían que la medida iba a ser contundente.
Pero una cosa es la posibilidad y otra cuando el hecho golpea con la crudeza de su realidad.
La huelga de este 31M fue inicialmente convocada por 22 gremios del transporte. La CGT y la CTA opositoras que conducen Hugo Moyano y Pablo Micheli y la “central” que responde a Luis Barrionuevo, la transformaron en un paro nacional. La huelga terminó convertida en un verdadero pronunciamiento de la clase trabajadora de todo el país.
Algunos dirigentes oficialistas, como el mismo Antonio Caló (UOM), Secretario General de la central que hasta ahora respondía al gobierno, habían afirmado que el reclamo “es legítimo” y dejaron en “libertad de acción” a sus afiliados. Con esta novedosa ubicación evidenciaban que la bronca también era extendida entre sus bases y tomaban distancia de un gobierno que se niega sistemáticamente a responder a las demandas de los sindicatos.
Con la excepción de los inefables Hugo Yasky (CTA oficialista) o Néstor Segovia (sindicato del subte), ninguno de los dirigentes de la central “oficialista” salió enfrentar públicamente la medida o a hacer algún esfuerzo para buscar vías alternativas para que sus afiliados puedan ir a trabajar. Algo muy parecido a “dejarlo correr”, muy posiblemente ante la evidencia de que sus bases igualmente se ausentarían. Aunque en fábricas como Lear, que viene de una lucha emblemática, fue el piquete el que impidió que la fábrica funcione. Y en muchas fábricas y empresas fueron las batallas dadas por el sindicalismo combativo, las que garantizaron la efectividad de la huelga.
El masivo acatamiento en los sindicatos que pertenecen a las centrales convocantes y la alta adhesión que se produjo en los gremios que están enrolados en la CGT “oficialista”, expresaron rotundamente un extendido malestar, no reducido al reclamo justo contra el impuesto al salario.
La paralización total de los sindicatos del transporte público de pasajeros, sobre todo de los choferes de la UTA y de los conductores de trenes de La Fraternidad, fue decisiva para el éxito de la medida.
Pero como dijimos cuando promediaba la jornada de este 31M: “la teoría de la supuesta ‘extorsión nacional’ impuesta por el paro del transporte o por los piquetes, frente a presuntos trabajadores que están desesperados por llegar a sus trabajos, se cae por su propio peso”.
La postal de este nuevo paro sintetizó la situación general por la que atraviesa el movimiento obrero, tanto en términos estructurales como en su experiencia subjetiva.
Se expresó no sólo el reclamo de aquellos que exigen terminar con el impuesto al salario, sino también el malestar general por el deterioro de las condiciones de todos los asalariados, pese a que no hay una situación económica catastrófica y de ataque generalizado a la condición obrera.
Se manifestó el fastidio por la pérdida del poder adquisitivo que produce la inflación o el peligro de que se pierdan los puestos de trabajo producto del estancamiento de la economía, ya que en último periodo hubo una sensible caída de los índices de empleo.
Pero además, se manifestó una bronca acumulada en esa franja de trabajadores que sufren duras condiciones de explotación y magros salarios, esa mitad de la clase obrera que gana menos de $5500, como los metalúrgicos que se concentran en los cordones industriales de Rosario, Córdoba o varias regiones del conurbano bonaerense, o los miles de contratados y tercerizados que existen en la inmensa mayoría de las empresas.
La nueva jornada de paro nacional y las polémicas que desató dejaron en evidencia también la fragmentación que existe en la estructura social de la clase trabajadora.
Por un lado, sectores concentrados en multinacionales o grandes empresas (mecánicos, petroleros, trabajadores del transporte o sectores del sindicato de la alimentación) que tienen salarios promedio superiores al conjunto de los trabajadores.
Por el otro, millones de obreros que laboran en empresas, algunas grandes, otras medianas o pequeñas, en condiciones de superexplotación, precariedad y con salarios miserables.
Esta situación es responsabilidad del Gobierno que, paradójicamente, para rebatir a los dirigentes que fueron al paro confiesa que después de 12 años de administración sostiene en esas condiciones a la mayoría de la clase obrera. Pero también es responsabilidad de todas las alas de la burocracia sindical, empezando por el mismo Moyano que fue un aliado estratégico del Gobierno hasta el 2011, avaló estas condiciones y hoy convoca a un paro limitado al reclamo por el impuesto al salario, con el objetivo adicional de trabajar para un nuevo proyecto político patronal que aún no definió (Macri, Massa, sin descartar Scioli).
La característica cualitativa de esta nueva jornada es que pese a esta realidad de división en las filas de la clase trabajadora, a la limitación programática y a los métodos de los convocantes, la mayoría de los trabajadores del país aprovechó el llamado y se hizo escuchar.
Hay una gimnasia práctica que llevó a algunas conclusiones después de la experiencia de cuatro paros generales. Si en algún momento, cuando el gobierno estaba más fuerte, amplios sectores de las bases obreras manifestaban dudas de participar en una medida convocada por dirigentes que trabajan para sus propios intereses, hoy se opta por ir al paro pese a la burocracia sindical. Así también, sectores cada vez más amplios llegan a la conclusión de que, con paros aislados, sin preparación ni debate en las fábricas o empresas, es difícil arrancar las demandas.
Una lección práctica de la necesidad del “frente único obrero” se impuso pese a todas estas condiciones: golpear juntos y marchar bien separados. Así lo explicó en una entrevista televisiva Claudio Dellecarbonara, dirigente de los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires y flamante miembro del Secretariado Ejecutivo de la AGTSyP por la minoría.
Los piquetes del sindicalismo combativo y de la izquierda expresaron en las calles esa conclusión a la que está arribando una franja cada vez más amplia de la vanguardia obrera.
La contundencia del paro, en el inicio del grueso de la ronda de paritarias y la respuesta que dio el Gobierno “ninguneando” el mensaje de la jornada e incluso acusando a los trabajadores que reclaman de “poco solidarios”; abre la posibilidad de un vuelco en la situación que empuje a un salto en la conflictividad, pese a la coyuntura electoral. En esas circunstancias se inscribe la amenaza de un nuevo posible paro de 36 hs. que Barrionuevo planteó abiertamente y Moyano calificó como “más cerca del sí que del no”.
El kirchnerismo y la “cuestión obrera”
En la respuesta que dio por Cadena Nacional desde La Matanza el martes por la tarde, Cristina Fernández ratificó que su apuesta para lo que queda de su gestión e incluso para el futuro es el enfrentamiento con los trabajadores enrolados en los sindicatos. Fue destacada la ausencia de dirigentes sindicales relevantes en el acto y fue notorio el ofuscamiento de la Presidenta con el paro.
Desde la ruptura con Moyano, el kirchnerismo buscó refugiarse y sostener su corriente política con base en la combinación de una militancia juvenil pequeño burguesa y concesiones estatales a las franjas más pauperizadas de la población.
Pero en un país como la Argentina reñirse con la clase obrera, expresada distorsionadamente en la ruptura con la burocracia sindical, es como pelearse con la historia. Se puede gobernar con la clase obrera, incluso en determinadas condiciones sin la clase obrera, pero no contra la clase obrera.
Pero más allá de la posición en el Gobierno de la que está en retirada, el kirchnerismo busca una trascendencia, ya sea como parte de una futura coalición o directamente fuera del gobierno, al margen de la clase obrera organizada en los sindicatos. Ese es el costado más “frepasista” del kirchnerismo, el que más lo acerca a la experiencia de centroizquierda que acompañó a la debacle de la Alianza.
Hasta Menem tomó nota de esta situación y pese a que en años de derrota avanzó sobre todas las conquistas obreras que no había liquidado la dictadura, se encargó de mantener la alianza con los dirigentes sindicales traidores.
Y Scioli, que en el último tiempo viene posando de “cristinista”, salió a defender a Máximo Kirchner por las acusaciones de corrupción de Clarín como un kirchnerista convencido, pero con respecto al paro actuó como un fiel representante del sciolismo y mantuvo un moderado silencio.
La reconfiguración del poder de los sindicatos
La medida también evidenció una transición en la reconfiguración de los dirigentes sindicales, tanto con respecto al poder político como en su relación de fuerzas interna.
De conjunto, además de intentar contener el malestar en las bases, fue un mensaje a todos los que se candidatean como posibles sucesores de Cristina.
Las tendencias a la unidad que se expresaron en este paro e incluso los guiños mutuos que se realizaron las diferentes facciones (Barrionuevo “saludó” a Caló porque dejó en “libertad de acción” a sus afiliados), no garantizan la “hegemonía” de Moyano, ni de los líderes de los gremios industriales (UOM o SMATA) que hasta ahora están subordinados al gobierno.
La “estrella” de Moyano se fue opacando desde que rompió con el kirchnerismo y perdió el respaldo político -además de las concesiones económicas que su alianza con el Gobierno le garantizaban. Las fracasadas apuestas políticas que hizo luego de su alejamiento del oficialismo, también tienen su costo.
Por su parte, Caló o Pignanelli (SMATA) pagan el precio de haberse mantenido hasta el final con un gobierno que cada vez más enfrenta a los trabajadores sindicalizados, sumado al hecho de la crisis que vienen atravesando las industrias donde tienen sus afiliados.
Frente a ellos, surge un nuevo polo en los estratégicos sindicatos del transporte (UTA y La Fraternidad), ausentes en la conferencia de prensa que dieron Moyano y compañía y que pese a que algunos de sus dirigentes tienen simpatías con el Frente Renovador de Massa, se muestran con menos compromisos políticos y como fieles representantes de un “neovandorismo” clásico.
Este escenario abre un periodo de disputas en el seno de la burocracia sindical, luego de las divisiones de estos años, donde no está asegurada una clara conducción de ninguno de los dirigentes actuales.
Una izquierda de los trabajadores
La intervención del sindicalismo combativo y la izquierda del FIT en general y del PTS en particular, expresó en las calles de todo el país una alternativa tanto al Gobierno como a la limitada convocatoria de los dirigentes burocráticos convocantes.
Los piquetes que fueron mostrados por todos los medios nacionales, se realizaron bajo las banderas de las principales luchas que recorrieron al movimiento obrero en el último periodo (Lear, Donnelley, entre muchas otras) y con un programa que contenía la demanda contra el impuesto al salario, pero que incorporó la pelea por el salario al nivel de la canasta familiar de todos los trabajadores, contra la precarización laboral y el trabajo en negro. Y la defensa de la democracia al interior de los sindicatos, es decir, que sean los propios trabajadores los que decidan los reclamos y las medidas, única forma de conquistar la unidad.
Pero además, se manifestó con independencia política de las variantes pro-empresarias hacia las que todas las fracciones de la burocracia sindical quieren arrastrar al movimiento obrero.
La ratificación nuevamente en este paro del peso gravitante que tienen los sindicatos en la realidad argentina reafirma la necesidad estratégica de recuperarlos de las manos de la burocracia sindical. Una tarea para la que esencial una política que permita organizar ampliamente a las bases obreras, mediante múltiples medios, no solo sindicales sino también sociales y políticos.
Frente al escenario inmediato abierto por el paro y las paritarias, se impone la exigencia en los sindicatos de que las eventuales próximas medidas deben incorporar las demandas de todos los trabajadores: terminar con el impuesto al salario, pero también pelear por un sueldo mínimo igual al costo de la canasta familiar, la indexación inmediata de las remuneraciones de acuerdo a la inflación y acabar con toda forma de precarización o tercerización laboral. Pero sobre todo, las medidas deben ser discutidas y votadas en asambleas y con el método de la democracia obrera, la única manera de garantizar un plan de lucha unificado de toda la clase obrera y una posible alianza con los sectores populares.
En el marco de un año de fuerte disputa política que se manifestará en las múltiples elecciones que ya están en curso en las provincias y a nivel nacional, esta pelea en la clase obrera estará íntimamente ligada a las batallas electorales para fortalecer y desarrollar la alternativa política expresada en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.
Fernando Rosso
@RossoFer
Entre la promoción del consumo y el conflicto
En la cadena nacional del pasado 26 de marzo, la Presidente de la Argentina anunció un conjunto de medidas que apuntan a sostener, según manifiestan desde las propias autoridades: el consumo, la producción y el empleo. Son anuncios en momentos de desaceleración de la economía local y una fortísima recesión de la producción industrial en la Argentina.
Junto a los anuncios se informó de la importante cosecha agraria, datos que contrastan con la evolución de la producción manufacturera, por lo cual, varios de los planes lanzados apuntan a compensar la caída de la producción, la que se asocia a los problemas derivados de la crisis mundial.
Resulta interesante que se reconozca a la crisis mundial capitalista como trasfondo de los problemas locales, una cuestión soslayada no hace muchos años, con mejores datos de la evolución económica local. Entonces parecía que el país estaba afuera del mundo capitalista y de su crisis. El retroceso global y especialmente de Brasil impacta seriamente en la producción y venta al exterior de la producción manufacturera, especialmente de automotores, que en un año bajó más del 22%. Lo que preocupa es el retorno del problema social del desempleo y el subempleo, consecuencia esperable del retroceso económico.
Los anuncios
Ese es el marco para anuncios muy diversos que supone estimular el consumo. Varias veces hemos sostenido que no alcanza con acercar dinero a los bolsillos de la población, incluso a los más necesitados, sin al mismo tiempo discutir el modelo productivo, es decir que es lo que se produce y para satisfacer que necesidades. De este modo, sin discutir el contenido y carácter de la producción se termina fomentando el consumismo y con él la producción y circulación monopólica.
Queda claro el tema cuando se estimula la utilización de mecanismos electrónicos para descuentos en el consumo en una vasta cadena comercial monopolizada por grandes complejos productivos y de circulación, mayoritariamente de capitales externos; la financiación de automóviles para el servicio de taxis en una zona metropolitana sobrepoblada de rodados que afecta el tránsito y el medio ambiente, sin considerar las dificultades para la importación de autopartes esenciales para la industria automotriz. Algo similar ocurre con los descuentos y financiación para la línea blanca, con la renovación de heladeras y lavarropas. El atenuante es que se intenta privilegiar a sectores de ingresos medios y bajos al excluir equipos de alta gama. Un elemento interesante es la búsqueda de ahorro de energía, por la salida de operación de equipos en uso con elevado consumo energético, en momentos en que el déficit de energía es importante en el país.
Una novedad a destacar es el cambio de los subsidios en el uso del gas en garrafa, donde se plantea un cambio en el otorgamiento del beneficio, de la oferta a la demanda.
Desde ahora e involucrando a 2,5 millones de usuarios de gas en garrafa, sobre 4,5 millones que utilizan garrafas, el Ministro de Economía anunció depósitos en efectivo para resolver vía mercado y a precio de mercado la compra de las garrafas.
El sentido parece adecuado, finalizando el mecanismo de beneficiar a empresarios de la producción o del comercio, tal como ocurre hasta ahora, o como acontece con el transporte u otros servicios públicos.
Aunque claro, el problema sigue estando en las insuficiencias del consumo familiar popular por escasos ingresos derivados de la actividad laboral o los subsidios de la política social, con 6.000 pesos promedio de ingresos salariales entre los trabajadores en la Argentina. El asunto es que el gas para pobres es el gas en garrafas, el más caro.
Un interrogante es si esos recursos tendrán finalmente el destino en las garrafas y más aún, cual es el precio de mercado a pagar en el amplio territorio de la pobreza.
Aunque se piense que la pobreza estigmatiza, tal como señaló el Ministro de Economía esta semana, la realidad es que son variados los subsidios que se requieren para sostener la capacidad de consumo popular, o mejor aún, hay que poner en discusión y a fondo la distribución del ingreso y la riqueza en la Argentina, sin perjuicio de resolver estadísticas en serio que permitan definir la cantidad de pobres y su localización para combatirla seriamente.
El paro del 31 de marzo
Eso es precisamente lo que discute el próximo paro nacional del martes 31 de marzo, la distribución del ingreso y de la riqueza.
Iniciado con el argumento crítico sobre el impuesto a las ganancias, especialmente a los ingresos fiscales derivados de la cuarta categoría; la movida sindical se terminó extendiendo a un conjunto de reivindicaciones salariales y laborales que alcanza al reclamo del 82% móvil para los jubilados y pensionados; con una canasta de necesidades que impone un ingreso mensual mínimo de 12.800 pesos según los cálculos de los trabajadores de ATE-INDEC; la convocatoria a discutir el salario mínimo vital y móvil y otros aspectos atinentes al Consejo del Salario, como los problemas de la precarización en el empleo y la productividad, apropiada como ganancias por las patronales.
Pero más aún a reivindicaciones políticas como la eliminación de la ley antiterrorista y la renuncia del denunciado Milani al frente del ejército, como la constitución de una Comisión Investigadora Independiente para resolver el atentado impune a la AMIA, como parte de la impunidad asociada a variados y reconocidos casos judiciales.
Pero aun considerando solo la cuestión impositiva, mientras los trabajadores discuten sobre el impuesto a las ganancias, desde el gobierno se acaba de anunciar una nueva moratoria impositiva por 10 años, que involucra a 1.200.000 morosos que adeudan a la AFIP más de 60.000 millones de pesos. Son deudas impositivas y de contribuciones por la seguridad social.
Evadir es algo que los trabajadores no pueden hacer en el impuesto a las ganancias. El requisito para participar de la moratoria es que no despidan personal y no renueven su carácter de morosos. La moratoria es a tasa reducida, beneficiando una vez más a evasores, algo que no ocurre con los sectores de menores ingresos, tributarios del regresivo régimen impositivo en el país, que sigue teniendo como principal fuente de ingresos tributarios al IVA, que incide mayormente sobre los sectores de menores ingresos.
Es común que los trabajadores luchen por sus reivindicaciones salariales y laborales, que a veces se extienden más allá de una determinada patronal para protestar en contra de una política económica. Por ello no sorprende que las motivaciones originales del paro convocado para el próximo martes 31 de marzo tengan sustento en la crítica por las contribuciones fiscales que realizan los trabajadores, nada menos que aportando el 50% de toda la recaudación del impuesto a las ganancias.
Por su nombre, lo lógico sería que sean los empresarios y sus ganancias los sujetos del tributo. Sin embargo, lo novedoso en estos años, es que sean las personas físicas de la cuarta categoría, trabajadores regulares y por cuenta propia los que sostengan la mitad de la recaudación.
Difícilmente se encuentren fundamentos en ese sentido entre los impulsores del tributo en sus orígenes. El impuesto a las Ganancias se aplica desde 1974 y en reemplazo del impuesto a los réditos. En estos días se recordó que fue Perón quien lo impulsó, y es cierto, que en espíritu pretendía gravar las “rentas” que en el caso de los salarios apuntaba a los grandes ingresos gerenciales, asunto distorsionado con la no actualización del mínimo no imponible ni de las escalas que tributan el impuesto.
Por ello, muchos trabajadores paran aun cuando las dirigencias sindicales afines al gobierno no se pronuncien favorables a la medida de fuerza. El sentido mayoritario entre los trabajadores es que aun cuando solo afecta a una parte de la clase, la imposición fiscal afecta el ingreso familiar y anticipa la posibilidad de convertirse en contribuyente ante el mínimo ajuste de salarios. La inminencia de las negociaciones colectivas anticipa la preocupación de muchos que pueden transformarse a corto plazo en nuevos contribuyentes para sostener un gasto público que beneficia al capital más concentrado, entre otras razones, cancelando deuda pública, financiando la fuga de capitales, o asegurando políticas para la rentabilidad empresaria.
Es un debate político sobre quienes deben financiar al Estado, y más aún, al Estado capitalista. La lucha de los trabajadores en este paro nacional no es sola por razones económicas, sino también por cuestiones políticas.
Por ello, el éxito de la movilización trasciende cualquier motivación de los propulsores y tiene sentido desde la necesidad de luchar contra el régimen del capital, el que asegura inequidad en la distribución del ingreso y de la riqueza, sostenido desde la propia política del Estado capitalista.
Julio C. Gambina
Junto a los anuncios se informó de la importante cosecha agraria, datos que contrastan con la evolución de la producción manufacturera, por lo cual, varios de los planes lanzados apuntan a compensar la caída de la producción, la que se asocia a los problemas derivados de la crisis mundial.
Resulta interesante que se reconozca a la crisis mundial capitalista como trasfondo de los problemas locales, una cuestión soslayada no hace muchos años, con mejores datos de la evolución económica local. Entonces parecía que el país estaba afuera del mundo capitalista y de su crisis. El retroceso global y especialmente de Brasil impacta seriamente en la producción y venta al exterior de la producción manufacturera, especialmente de automotores, que en un año bajó más del 22%. Lo que preocupa es el retorno del problema social del desempleo y el subempleo, consecuencia esperable del retroceso económico.
Los anuncios
Ese es el marco para anuncios muy diversos que supone estimular el consumo. Varias veces hemos sostenido que no alcanza con acercar dinero a los bolsillos de la población, incluso a los más necesitados, sin al mismo tiempo discutir el modelo productivo, es decir que es lo que se produce y para satisfacer que necesidades. De este modo, sin discutir el contenido y carácter de la producción se termina fomentando el consumismo y con él la producción y circulación monopólica.
Queda claro el tema cuando se estimula la utilización de mecanismos electrónicos para descuentos en el consumo en una vasta cadena comercial monopolizada por grandes complejos productivos y de circulación, mayoritariamente de capitales externos; la financiación de automóviles para el servicio de taxis en una zona metropolitana sobrepoblada de rodados que afecta el tránsito y el medio ambiente, sin considerar las dificultades para la importación de autopartes esenciales para la industria automotriz. Algo similar ocurre con los descuentos y financiación para la línea blanca, con la renovación de heladeras y lavarropas. El atenuante es que se intenta privilegiar a sectores de ingresos medios y bajos al excluir equipos de alta gama. Un elemento interesante es la búsqueda de ahorro de energía, por la salida de operación de equipos en uso con elevado consumo energético, en momentos en que el déficit de energía es importante en el país.
Una novedad a destacar es el cambio de los subsidios en el uso del gas en garrafa, donde se plantea un cambio en el otorgamiento del beneficio, de la oferta a la demanda.
Desde ahora e involucrando a 2,5 millones de usuarios de gas en garrafa, sobre 4,5 millones que utilizan garrafas, el Ministro de Economía anunció depósitos en efectivo para resolver vía mercado y a precio de mercado la compra de las garrafas.
El sentido parece adecuado, finalizando el mecanismo de beneficiar a empresarios de la producción o del comercio, tal como ocurre hasta ahora, o como acontece con el transporte u otros servicios públicos.
Aunque claro, el problema sigue estando en las insuficiencias del consumo familiar popular por escasos ingresos derivados de la actividad laboral o los subsidios de la política social, con 6.000 pesos promedio de ingresos salariales entre los trabajadores en la Argentina. El asunto es que el gas para pobres es el gas en garrafas, el más caro.
Un interrogante es si esos recursos tendrán finalmente el destino en las garrafas y más aún, cual es el precio de mercado a pagar en el amplio territorio de la pobreza.
Aunque se piense que la pobreza estigmatiza, tal como señaló el Ministro de Economía esta semana, la realidad es que son variados los subsidios que se requieren para sostener la capacidad de consumo popular, o mejor aún, hay que poner en discusión y a fondo la distribución del ingreso y la riqueza en la Argentina, sin perjuicio de resolver estadísticas en serio que permitan definir la cantidad de pobres y su localización para combatirla seriamente.
El paro del 31 de marzo
Eso es precisamente lo que discute el próximo paro nacional del martes 31 de marzo, la distribución del ingreso y de la riqueza.
Iniciado con el argumento crítico sobre el impuesto a las ganancias, especialmente a los ingresos fiscales derivados de la cuarta categoría; la movida sindical se terminó extendiendo a un conjunto de reivindicaciones salariales y laborales que alcanza al reclamo del 82% móvil para los jubilados y pensionados; con una canasta de necesidades que impone un ingreso mensual mínimo de 12.800 pesos según los cálculos de los trabajadores de ATE-INDEC; la convocatoria a discutir el salario mínimo vital y móvil y otros aspectos atinentes al Consejo del Salario, como los problemas de la precarización en el empleo y la productividad, apropiada como ganancias por las patronales.
Pero más aún a reivindicaciones políticas como la eliminación de la ley antiterrorista y la renuncia del denunciado Milani al frente del ejército, como la constitución de una Comisión Investigadora Independiente para resolver el atentado impune a la AMIA, como parte de la impunidad asociada a variados y reconocidos casos judiciales.
Pero aun considerando solo la cuestión impositiva, mientras los trabajadores discuten sobre el impuesto a las ganancias, desde el gobierno se acaba de anunciar una nueva moratoria impositiva por 10 años, que involucra a 1.200.000 morosos que adeudan a la AFIP más de 60.000 millones de pesos. Son deudas impositivas y de contribuciones por la seguridad social.
Evadir es algo que los trabajadores no pueden hacer en el impuesto a las ganancias. El requisito para participar de la moratoria es que no despidan personal y no renueven su carácter de morosos. La moratoria es a tasa reducida, beneficiando una vez más a evasores, algo que no ocurre con los sectores de menores ingresos, tributarios del regresivo régimen impositivo en el país, que sigue teniendo como principal fuente de ingresos tributarios al IVA, que incide mayormente sobre los sectores de menores ingresos.
Es común que los trabajadores luchen por sus reivindicaciones salariales y laborales, que a veces se extienden más allá de una determinada patronal para protestar en contra de una política económica. Por ello no sorprende que las motivaciones originales del paro convocado para el próximo martes 31 de marzo tengan sustento en la crítica por las contribuciones fiscales que realizan los trabajadores, nada menos que aportando el 50% de toda la recaudación del impuesto a las ganancias.
Por su nombre, lo lógico sería que sean los empresarios y sus ganancias los sujetos del tributo. Sin embargo, lo novedoso en estos años, es que sean las personas físicas de la cuarta categoría, trabajadores regulares y por cuenta propia los que sostengan la mitad de la recaudación.
Difícilmente se encuentren fundamentos en ese sentido entre los impulsores del tributo en sus orígenes. El impuesto a las Ganancias se aplica desde 1974 y en reemplazo del impuesto a los réditos. En estos días se recordó que fue Perón quien lo impulsó, y es cierto, que en espíritu pretendía gravar las “rentas” que en el caso de los salarios apuntaba a los grandes ingresos gerenciales, asunto distorsionado con la no actualización del mínimo no imponible ni de las escalas que tributan el impuesto.
Por ello, muchos trabajadores paran aun cuando las dirigencias sindicales afines al gobierno no se pronuncien favorables a la medida de fuerza. El sentido mayoritario entre los trabajadores es que aun cuando solo afecta a una parte de la clase, la imposición fiscal afecta el ingreso familiar y anticipa la posibilidad de convertirse en contribuyente ante el mínimo ajuste de salarios. La inminencia de las negociaciones colectivas anticipa la preocupación de muchos que pueden transformarse a corto plazo en nuevos contribuyentes para sostener un gasto público que beneficia al capital más concentrado, entre otras razones, cancelando deuda pública, financiando la fuga de capitales, o asegurando políticas para la rentabilidad empresaria.
Es un debate político sobre quienes deben financiar al Estado, y más aún, al Estado capitalista. La lucha de los trabajadores en este paro nacional no es sola por razones económicas, sino también por cuestiones políticas.
Por ello, el éxito de la movilización trasciende cualquier motivación de los propulsores y tiene sentido desde la necesidad de luchar contra el régimen del capital, el que asegura inequidad en la distribución del ingreso y de la riqueza, sostenido desde la propia política del Estado capitalista.
Julio C. Gambina
Universidad argentina suscribe convenio con Cuba para producir medicamentos

La Universidad Nacional de Rosario participará de un equipo de investigadores científicos abocado al descubrimiento y desarrollo de fármacos junto con la Universidad Nacional de La Plata, iniciativa impulsada por el gobierno argentino y en alianza con el gobierno de Cuba.
Se trata del Laboratorio virtual cubano-argentino “Dr Ernesto Che Guevara De la Serna”, que será lanzado en abril y que ayer anticipó el titular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Roberto Salvarezza, durante el plenario de rectores de universidades nacionales que se reunió en Rosario.
“Es un aporte fundamental a la producción pública de medicamentos, que equivale a cimentar uno de los aspectos que hace a la soberanía de un país”, valoró Salvarezza en diálogo con Rosario/12.
La idea de este laboratorio binacional surgió durante un taller de integración en el área de productos biotecnológicos y farmacéuticos que se realizó en La Habana a fines del año pasado y del que participó Salvarezza. A partir de esa iniciativa, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, dispuso hace tres semanas, con la resolución 110/15, la creación del laboratorio.
El acuerdo lo firmaron el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (Cigb), la UNR y la UNLP. Se comprometieron a integrar un comité de expertos que avance en la determinación de estructuras farmacológicas y en el descubrimiento y desarrollo de nano partículas que sirvan para el transporte de los productos a fabricar.
El laboratorio se servirá de la experiencia cubana acumulada en la temática y de las plataformas que poseen la UNR y la UNLP. Desde el Conicet participará el Instituto de Investigación para el Descubrimiento de Fármacos de Rosario (Iidefar), dirigido por el científico Claudio Fernández, y que se encuentra en el polo científico tecnológico enclavado en Esmeralda y Ocampo, junto al Centro Universitario Rosario.
Salvarezza señaló que desde el CIGB manifestaron interés especial en que el laboratorio aporte a la salud pública cubana con vacunas contra el dengue, la hepatitis B y el sida. En función de esto, se realizarán investigaciones por resonancia magnética de biomoléculas de interés terapéutico contra esas enfermedades y también contra tumores cancerígenos.
El convenio orienta el laboratorio en ciernes a desarrollar proyectos sobre “nano partículas magnéticas para el diagnóstico y tratamiento de tumores sólidos, caracterizaciones biofísicas y químicas de nano partículas y nano formaciones moleculares” aplicadas a proyectos de hepatitis B, dengue, y mal de Chagas, entre otras enfermerdades. Asimismo, trabajarán sobre desarrollos de “nano micro esferas y otras plataformas supra moleculares para liberación controlada” de fármacos.
El proyecto se dará a conocer en lo formal el mes entrante, pero la resolución ministerial activó los preparativos. “Acordamos identificar áreas de interés para el intercambio de experiencias, controles y regulaciones para la producción de medicamentos y productos biotecnológicos, y avanzar en detectar mecanismos y fuentes de financiamiento que ya existen y que aporten a la capacidad que ya comprometió el Estado”, amplió el titular del Conicet.
Ayer, en el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que se reunió en un hotel de Santa Fe al 1600, Salvarezza instó a los rectores a valerse de “la predisposición del Conicet” por financiar proyectos de interés regional y hacer ciencia para la sociedad”. En ese sentido, ponderó unos 180 proyectos de transferencia tecnológica en ejecución y medio centenar de proyectos de investigación orientada. Esta cartera se incrementará con más proyectos presentados por cada universidad representada en el CIN y financiados por el Conicet.
“Es la función inmediata de la ciencia y la universidad es el puente con la sociedad”, valoró el director del Conicet que maneja un presupuesto anual de 5.200 millones de pesos y 1.400 investigadores abocados a realizar transferencia tecnológica.
Luis Bastús
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