lunes, 3 de junio de 2013

Héctor P. Agosti: un recorrido por su trayectoria



Héctor Pablo Agosti nació en Buenos Aires el 20 de Agosto de 1911. Cómo muchos de sus contemporáneos, se unió a las filas del comunismo a temprana edad ingresando a la Federación Juvenil Comunista (FEDE), en 1927. A partir de entonces abrazará apasionadamente la causa revolucionaria con los avatares de desempeñarse al mismo tiempo como escritor y como militante político.
En 1928 participa como delegado juvenil al VII Congreso del Partido Comunista y comienza a dirigir Juventud Comunista, el periódico de la FEDE. En 1929 ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras, en la que organiza con otros estudiantes el Partido Reformista de Izquierda, que junto con otros grupos, y a iniciativa de Agosti, fundarán el grupo Insurrexit. Una agrupación que tenía entre sus objetivos introducir el principio de la lucha de clases en la Universidad, y que tuvo entre sus resultados la publicación de “Crítica a la Reforma Universitaria” en 1933 en cinco números sucesivos de la revista Cursos y Conferencias del Colegio Libre de Estudios Superiores. Esta institución, fundada en 1930 por Aníbal Ponce, Luis Reisigg, Robero Guisti, Carlos Ibarguren, Narciso L. Laclau y Alejandro Korn, buscaba generar un espacio dedicado a la cultura superior, paralelamente a la política “antirreformista” que predominaba en la universidad oficial, a la vez que aglutinaba capas más amplias de la sociedad con el fin de brindar a la cultura una clara connotación política.
Agosti participó también en publicaciones como Bandera Roja, Orientación, Nueva Gaceta, Crítica, Clarín, Expresión, Nuestra Palabra y Cuadernos de Cultura, en esta última como director junto a Julio Luis Peluffo y Roberto Salama.
Cómo muchos de sus contemporáneos, abrazó la causa de la Unión Soviética con Stalin y de guerra civil española, con todas las expectativas que generaba la existencia de un socialismo real. Con aciertos y desaciertos, sus reflexiones generaron polémicas no sólo con intelectuales de otras corrientes políticas, sino también al interior del partido. Contribuyó de esta forma al enriquecimiento del debate cultural no sólo en el rescate del pensamiento Echeverría, Ingenieros y Ponce, reconocido por sus pares, sino a la más controvertida traducción de las obras de Antonio Gramsci al español. Bajo su iniciativa se tradujeron El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce en 1958, Los intelectuales y la organización de la cultura en 1960, Literatura y vida nacional en 1961, y Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno en 1962.
Fue respetado y reconocido como interlocutor por intelectuales de otras corrientes políticas, y llegó a ser secretario de la comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en 1948. Comienza aquí un período de intenso trabajo en algunos de sus libros más conocidos como Cuaderno de bitácora (1949), Echeverría (1951), Para una política de la cultura (1956), Nación y Cultura (1959), El mito liberal (1959), Tántalo recobrado (1964).
La preocupación por la lucha en el terreno de la cultura fue central desde sus primeros libros, y su concepción de la labor intelectual como forma de militancia política en sí, fue motivo de controversia, aún siendo miembro de la Comité Central del Partido Comunista desde 1963. En 1967 es el encargado de la redacción del informe de la Tercera Reunión de Intelectuales Comunistas. Durante los dos años siguientes realiza numerosos viajes, y a su regreso en es elegido copresidente del Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA), un importante frente de partidos que aglutinó figuras como Agustín Tosco y Mario Roberto Santucho. En medio de las conmociones políticas de 1973 cierra en el Luna Park el XIII Congreso del PC, y se entrevista con Perón como parte de una delegación partidaria. En 1976, fallecido Emilio Troise, asume la presidencia de la Asociación Amigos de Aníbal Ponce. Durante los años de la dictadura logra publicar Ideología y cultura en 1979, Cantar opinando en 1982 y Mirar hacia delante 1983, año en el que recibirá además el Gran Premio de Honor de la SADE. Su labor incesante sólo se interrumpirá con su muerte el 29 de julio de 1984.
Su labor militante como intelectual, siempre condicionada por los avatares de la política nacional, mereció el reconocimiento de sus camaradas partidarios sino también el de muchos intelectuales de otras corrientes políticas. El libro Los infortunios de la realidad, de una muy reducida tirada, y que recopila su epistolario con su gran amigo Enrique Amorim, resulta un ilustrativo recorrido desde sus propias reflexiones por sus más agitados años de militancia. Constituye a la vez un ejemplo lúcido pensamiento y autocrítica, del que vale la pena reproducir algunas enseñanzas, aún vigentes:
“… la teoría de la realidad, en estos duros años (…) prueba los malestares de choque entre la teoría y la realidad cuando la teoría es manejada en fórmulas de homeopática ortodoxia. El gris de la teoría que Goethe solía oponer al verdor perenne de la vida se manejó frecuentemente como desaprensiva metáfora para denostar la teoría en su condición de cuerpo orgánico en cambio de enjuiciar con ello la impávida insistencia en su mal aplicación. Y creo que de eso se trata cuando se examinan las cosas de este período [1938 - 1960] y no de una supuesta (y deseada) crisis en el pensamiento político de izquierda, una izquierda, dicho sea de paso, a la que ahora se otorga definido nombre y apellido después de haberla desterrado minuciosa, alegre e irresponsablemente de los elencos de la historia. Si pretendemos asumir autocríticamente la aplicación de la teoría, es el caso de advertir los rasgos de su inadecuación frente a la realidad cambiante y no de repudiarla in Toto (…) creo que la realidad y lo real fueron a veces distorsionados por la aplicación anómala de esa teoría revolucionaria sin la cual, a menos de recaer en un mero determinismo positivista, no cabe la acción revolucionaria”
“La alternancia in re entre esencia y fenómeno condiciona el carácter contradictorio que asume el mecanismo del conocimiento (…) Esto sin duda alguna se traslada también al campo específico de la política. Puede explicar (o explica) algunos de los desconciertos frente a la realidad…”
“…infortunios de la realidad no siempre cabalmente capturada y los desaciertos de un realismo reducido por lo común a la corteza apariencial de las cosas. Es fácil percibir que en estos intrincados vericuetos subyace la noción básica de comprender la experiencia como intervención activa del hombre sobre el mundo exterior y no como mero reflejo contemplativo. Pero ¿nos permitió semejante experiencia sobrepasar el núcleo de las contradicciones, armonizarlas en su unidad dialéctica o al menos utilizarlas para que su diversidad fuera un acercamiento a las esencias y no una sumisa conformidad con las apariencias? Mucho me temo que algunos de nuestros actuales interrogantes provengan de esa aplicación mocha de la teoría, visible por ejemplo en la apreciación del realismo estético.”
“Nos e trata, pues, de repudiar la teoría, sino de admitir que fue dejada de lado en lo que tiene de dinámica y fecunda. Transformada en una especie de dogma, y no en guía para la acción como la definía el maestro genial, la teoría no era culpable, ni mucho menos culposa, de su morbosidad reiterada. Fue su nombre, torcidamente usado, el responsable de alejamientos y conflictos (…) Lo que más interesa es saber hasta que punto fuimos capaces de reservar un espacio habitable a quienes coincidían (aproximadamente) en la visión de la realidad, aunque no siempre estuviesen dispuestos (sobre todo estéticamente) a someterse a modos envejecidos y contrarios al bon sens, como si todo lo ajeno fuera tierra abominada para siempre, incapaz de proporcionarnos ese gramo de racionalidad aprovechable que Marx sabía encomiar.”
“De esas memorias de trata ahora, de recuperar los fueros de Mnemosina para que el Olvido no nos defraude en renovados yerros (…) el tiempo no es fatídico, ni menos aun inexorable, cuando aprendemos a administrarlo. Volver sobre el pasado no es, no puede ser, no debe ser una profesional laceración de reproches. Volver sobre el pasado para no insistir en sus torpezas es ciertamente “víspera del mañana”. Pero ese mañana difícilmente lo conquistemos si no mitigamos los infortunios de la realidad con la objetividad desprejuiciada de su examen.”

Biblioteca Utopía

Encuentro en Formosa para frenar el etnocidio



El Consejo Plurinacional convoca a la “Cumbre de Pueblos y Organizaciones Indígenas” a llevarse a cabo los días 3, 4 y 5 de junio de este año en Formosa. Participarán delegados y autoridades originarias provenientes de diversas provincias del país. El encuentro concluirá con una movilización a la Casa de Gobierno.

Derechos Originarios: "Somos el Otro que sufre"

Por Darío Aranda / ComAmbiental

Derechos humanos para los pueblos originarios. Dirigentes de comunidades de todo el país se reunirán durante tres días en una inédita Cumbre Indígena, en Formosa. Despojo territorial, extractivismo, violencia, el rol de los gobiernos, la violación de derechos, el armado de una plan de acción nacional y una marcha en las calles formoseñas. Todo ante la mirada de Gildo Insfrán.
“Por memoria, verdad y justicia para los pueblos indígenas”. Es la convocatoria a la inédita Cumbre de pueblos originarios que comenzará mañana en Formosa, la provincia sindicada como el epicentro de la violencia sobre las comunidades ancestrales. Dirigentes de todo el país, de una veintena de pueblos indígenas, se reunirán durante tres días para respaldar a los pueblos Qom, Wichi, Pilagá y Nivaklé de Formosa. Y también articularán un plan de lucha nacional contra el avance territorial de las industrias extractivas y la complicidad política y judicial. “Marchamos desde todos los puntos del país porque no estamos dispuestas a permitir que se siga derramando la sangre de nuestros hijos, marchamos porque así nos lo demanda la madre tierra”, explicó Argentina Paz Quiroga, “amta” (guía espiritual) del Pueblo Nación Warpe de San Juan.
El Consejo Plurinacional Indígena nació meses antes del Bicentenario. Numerosas organizaciones indígenas y sociales confluyeron para hacer visible a los pueblos originarios, un sector ignorado en las celebraciones de los 200 años de la Revolución de Mayo. La principal acción fue una marcha histórica que partió, en tres columnas, desde el NOA, NEA y Patagonia. Y confluyeron, miles de indígenas —como nunca antes— frente a Casa de Gobierno el 20 de mayo.
El reclamo fue claro: territorio, rechazo a las empresas que los desalojan, respeto a su cultura ancestral y justicia frente a los atropellos del pasado y del presente. “La tierra, robada, será recuperada”, fue el canto con el que las comunidades indígenas de diez provincias ingresaron, esa tarde histórica, a la Plaza de Mayo. Denunciaron el rol extractivo y contaminante de las compañías mineras, agropecuarias y petroleras, y también a la dirigencia política “que por acción u omisión permite nuestra opresión”. Aclararon que no marcharon para festejar el Bicentenario, sino para “mostrar que seguimos vivos”.
Fueron recibidos por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero no hubo respuesta sobre las demandas de los marchantes. Al contrario: la Presidenta les reconoció que si existiera petróleo en una comunidad, se iba a dar prioridad al hidrocarburo por sobre la decisión de los indígenas. Fue la explicitación, al más alto nivel, de la prevalencia del extractivismo por sobre los derechos de los pueblos originarios.
El Consejo Plurinacional sintió el golpe. Las organizaciones más cercanas al kirchenerismo dejaron de reclamar por los derechos territoriales de los pueblos indígenas, contaron con el abrigo de los subsidios estatales, celebraron la entrega de radios comunitarias y dejaron de denunciar la avanzada extractivista y la complicidad del Gobierno Nacional.
Pero numerosas organizaciones permanecieron en el Consejo Plurinacional, mantuvieron los periódicos encuentros, fortalecieron la articulación y mantuvieron vivos los reclamos del Bicentenario.
En noviembre pasado, durante dos días, se reunieron en Buenos Aires organizaciones indígenas de todo el país, entre ellas el Consejo Plurinacional Indígena. Elaboraron un documento que será una de las bases de la Cumbre de Formosa. Llamado “Derechos Humanos para los Pueblos Originarios” y dirigido a la Presidenta, apuntaron de lleno al modelo extractivo. “Nunca habíamos tenido tantos derechos reconocidos en normas nacionales e instrumentos internacionales ratificados por el Estado. Sin embargo vivimos una alarmante etapa de negación y exclusión. Nuestra realidad es un tema de derechos humanos. Sin embargo, la relación que propone el Estado con los pueblos indígenas es sólo desde un enfoque de pobreza. Nos visibilizan sólo como objeto de asistencia o de planes de emergencia, cuando somos sujetos de derechos políticos y territoriales”, denuncia el documento y remarca la violación sistemática de los derechos de los pueblos indígenas.
El documento puntualiza en la decenas de indígenas y campesinos asesinados en los últimos años, y en el trasfondo de complicidad empresaria, judicial y política.

Formosa 2013

“Somos un Gobierno que también nos hemos hecho cargo del costo político que significa no reprimir a un solo argentino porque corta una calle o porque piensa distinto (...) Sabemos que no es justo que otro argentino llegue tarde a su trabajo, a su casa o a sus obligaciones, sabemos que tienen razón en enojarse, pero les pido perdón, le pido perdón a cada uno de esos argentinos que se enoja y dicen que así no se puede vivir más. Yo no voy a ser una Presidenta que le dé palos a nadie, eso se los puedo asegurar”, destacó Cristina Fernández de Kirchner, en su discurso del 25 de mayo pasado, ante una multitud.
A su lado, primera fila, Gildo Insfrán, gobernador de Formosa desde hace 18 años, sindicado como el principal responsable de la violencia sobre campesinos e indígenas de la provincia, en especial de la comunidad qom Potae Napocna Navogoh (La Primavera).
Félix Díaz, referente de La Primavera, lamentó el respaldo presidencial al gobernador. “Nos dio una enorme preocupación. No fue casualidad que el gobernador esté ahí. Y es un apoyo a que siga haciendo lo que hace. La Presidenta sabe que Insfrán reprime de distintas maneras y todo los días. Y tenerlo a su lado es un respaldo para él”, advirtió Díaz y recordó que el 23 de noviembre de 2010 (cuando reprimieron a la comunidad y asesinaron al abuelo qom Roberto López) actuaron de manera coordinada la Gendarmería Nacional y la policía provincial.
Dos semanas antes del discurso de la Presidenta, organismos militantes por los derechos humanos del pasado y del presente (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Servicio de Paz y Justicia, y el Centro de Estudios Legales y Sociales, entre otros) exigieron el fin de la “violencia sistemática” contra la comunidad y afirmaron que en Formosa se estaba cometiendo un “etnocidio”. Una de las frases más duras provino de una referente incuestionable de los derechos humanos, Nora Cortiñas: “Hemos intentado llegar a la Presidenta y no hubo respuesta. El silencio nos ofende y nos humilla”.
El 22 de mayo, Amnistía Internacional difundió su “Informe anual 2013 sobre el estado de los derechos humanos en el mundo”. De Argentina, destacó el incumplimiento de la Ley de Emergencia 26.160 (que prohíbe el desalojo de comunidades) y alertó sobre “las amenazas y los actos de intimidación” que sufrieron Félix Díaz, sus familiares y otros miembros de la comunidad. “Las reiteradas situaciones de violencia que ha venido sufriendo esta comunidad demandan una urgente intervención del gobierno provincial. El incumplimiento de los compromisos en materia de derechos humanos de los pueblos indígenas asumidos por el Estado Nacional, que obliga también a las instancias provinciales, genera responsabilidad internacional del Estado Argentino”, afirmó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Cumbre

“En Formosa tendremos la posibilidad de abrazar a los pueblos tan agredidos y lastimados por el poder dominante, por parte de los gobiernos del ’modelo nacional y popular’. Por eso marchamos a Formosa desde todo el país”, explicó Argentina Paz Quiroga, Warpe de San Juan, y tomó el guante del discurso presidencial del jueves pasado (“cuando hay otro argentino que sufre, ahí voy a estar —había dicho la Presidenta—): “Esperamos que los poderes públicos se hagan eco por una vez de nuestros reclamos y exigencias. ¿O no somos parte de los 40 millones de argentinos? ¿No somos ’el otro’ que sufre?”.
La convocatoria a la Cumbre del Consejo Plurinacional Indígena de Argentina.
La Cumbre será en la “Casa de Encuentro Juan Pablo II” (en las afueras de Formosa capital, ruta 11). Convocada por el Consejo Plurinacional Indígena, adhieren el Serpaj, CELS, APDH (Nacional/ La Matanza/ Neuquén), Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadoras, Defensoría del Pueblo de la Nación, Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Secretaría de Pueblos Originarios de la CTA, Asociación de Abogados de Derechos Indígenas y Resistencia Qom.
“Autoridades originarias y delegados de naciones originarias nos convocamos ante la situación de amenaza extrema, que tiene como consecuencia muertes indígenas, abusos de poder y discriminación en todo el país”, afirma la convocatoria.
El lunes será el espacio de los cuatros pueblos indígenas de Formosa. Se analizará el estado de situación, articulaciones y un plan de acción local. El martes será el turno de los delegados nacionales, donde se elaborará una agenda indígena nacional, las urgencias a resolver (entre ellas la violencia sobre comunidades de Formosa y Chaco) y la exigencia al Gobierno para que asuma la situación indígena desde un enfoque de derechos humanos (y no de pobreza, como lo hace en la actualidad). El miércoles a la mañana habrá una marcha sobre las calles de la capital provincial. Y por la tarde cerrarán con el documento final y el plan de acción a nivel nacional.
Formosa, provincia referente en la violencia contra indígenas, también puede ser el lugar donde nazcan acciones para fortalecer luchas territoriales, frenar el despojo y, sobre todo, lograr que se cumplan los derechos humanos de los pueblos originarios.

Los jacobinos de Mayo



Un repaso de la opinión de distintos historiadores e intelectuales argentinos sobre el ala “jacobina” de la revolución de Mayo. Además, una breve reseña sobre la variación del festejo del 25 de mayo desde 1810 hasta ahora.

Los sucesos conocidos como “la Revolución de Mayo” nuclearon a distintas tendencias ideológicas e intereses políticos, que se aunaron para resolver una situación de conflicto ante el vacío de poder producido por la ausencia de Fernando VII en el trono español, pero que expresaban proyectos divergentes en cuanto al futuro rioplatense: su ala más radical, conocida por algunos como “el jacobinismo” planteaba llevar a fondo los ideales de emancipación.
El movimiento de mayo de 1810 comenzó un proceso de ruptura de la relación colonial sostenida hasta entonces entre el Río de la Plata y la corona española. Pero al mismo tiempo, se desató “una guerra contra los que se oponían en el propio territorio colonial a que se formara un gobierno autónomo”, como afirmó el politólogo Daniel Campione en un seminario dictado en el marco del bicentenario en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Los “jacobinos”, llamados así por la historiografía por asemejarlos al ala más radical de la Revolución Francesa, planteaban una profunda reforma política, económica y social que acabara con cualquier forma colonial, mediante el autogobierno y la plena soberanía popular.
Entre ellos se destacaban Mariano Moreno, Juan José Castelli, Manuel Belgrano y Juan José Paso, jóvenes de profesiones liberales, en su mayoría universitarios y con rasgos anticlericales, que hasta llegaron a incluir a “negros e indios”, según Campione, entre los sujetos que llevarían adelante el proceso independentista.
El politólogo también explicó que la visión que este sector, referenciado sobre todo en Castelli y Moreno, tenía sobre el uso de la violencia en ese contexto revolucionario, difería de la de sus contendientes al interior de la llamada Primera Junta: los fusilamientos y la radicalidad de la disputa bélica eran el correlato de un pensamiento que intentaría llevar las batallas por la independencia hasta el final.
El ala más moderada, que finalmente hegemonizó el proceso que comenzó en mayo de 1810, tenía a Cornelio Saavedra a la cabeza, y se asentaba en el poder de las armas, con la única intención de modificar el sistema de gobierno local, sin modificar la estructura de poder y sus privilegios.
Entre quienes opinan que “no tiene sentido retomar las ideas jacobinas en la actualidad”, se ubica Jorge Gelman, director del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, dependiente del CONICET.
El historiador indicó que lo único que podría llegar a rescatarse del sector más radical de mayo de 1810, es “la voluntad de cambiar las situaciones que se consideran injustas o inviables”.
El joven historiador Omar Acha, opinó que la relevancia de pensar a un Mariano Moreno “jacobino” es menor y que para la cultura de izquierda, al creer en la necesidad de la organización política, no es interesante “construir liderazgos jacobinos, es decir, élites que guían a las masas inertes o necesitadas de conducción”.
Daniel Campione, que es docente de Teorías del Estado en la Facultad de Derecho de la UBA y miembro de la FySIP, opinó en aquel momento que el carácter más radical de la revolución de mayo se expresó cuando el proceso emancipatorio llegó al Alto Perú y fue de la mano de Castelli, jefe del ejército por entonces, y el resto de los “jacobinos”. Allí, vieron como aliados en esa guerra a los indios, “opuestos al poder colonial por haber sido los mas oprimidos, los mas marginados”.
Para entender la complejidad del proceso, es interesante ver que tampoco dentro de este “ala radical” las ideas son homogéneas: Belgrano o Castelli que apuntaban a la independencia de España, en ultima instancia apoyan la salida “carlotista”, es decir la de nombrar a la hermana de Fernando VII como regente, lo cual Moreno va rechazar.
El ala más radical de aquel mayo “asume la idea de soberanía popular, de que la fidelidad no se presta a una dinastía sino a un gobierno cuya fuente es la decisión del pueblo”, reflexionó Campione, e insistió en la relevancia de retomar algunos elementos de su pensamiento para pensar proyectos emancipatorios actuales.

Las fiestas mayas: el pueblo de protagonista a espectador

La primera fiesta en conmemoración de los hechos de Mayo se realizó en 1811 por iniciativa de la Junta y del Cabildo. Si bien el centro de la celebración fue la Plaza de la Victoria, donde se inauguró la primera “Pirámide de Mayo”, los festejos se extendieron por los barrios de la ciudad.
Durante los primeros años, las “fiestas mayas” se llevaban a cabo en un marco ritual que combinaba elementos nuevos junto a tradiciones coloniales. Se enmarcaban en un estilo festivo conocido donde no faltaban los bailes de máscaras, la misa (el Te Deum), las quemas de castillos y también se incluían fuegos artificiales.
Existía una gran participación en estas celebraciones de los sectores populares y al menos inicialmente las fiestas mayas tenían un componente de fiesta pagana, más parecidas a un carnaval que a los solemnes festejos oficiales que se fueron consolidando con el tiempo, como durante el festejo del Centenario.
A fines del siglo XIX y principios del XX, teniendo como pico el festejo del Centenario en 1910, la ciudad de Buenos Aires se encontró dividida en dos.
Mientras la ciudad del norte, con el entonces presidente Figueroa Alcorta, festejaba con la realeza española e inauguraba estatuas y monumentos sobre la Avenida del Libertador, los habitantes del sur eran perseguidos por la Ley de Residencia. Durante el festejo ostentoso de aquellos, estos salieron a las calles a protestar en contra de las deportaciones y las condiciones de vida. La respuesta fue la declaración del Estado de Sitio y una feroz represión.
Durante el siglo XX la celebración de este día estuvo hegemonizada por el proyecto político que dominaba el poder político, en la búsqueda por construir un relato que justificara sus acciones en el pasado y la tradición patria. Se privilegiaron así desfiles militares durante las dictaduras y eventos de masas durante la democracia.
Resulta muy difícil la comparación de aquellas primeras celebraciones con los festejos actuales. La principal diferencia entre la fiesta popular actual, como la del último 25 de mayo, y aquellas primeras fiestas mayas reside quizás en que hoy el asistente se ubica más como público, observador, y ya no tanto como protagonista del festejo de su propio camino emancipatorio.

domingo, 2 de junio de 2013

Ellos lucharon contra el Plan Cóndor



Crescencio Galañena Hernández (izda.) y Jesús Cejas Arias (dcha.)

Identificados los restos de dos diplomáticos cubanos que fueron desaparecidos por la dictadura argentina

Los restos del diplomático cubano Jesús Cejas Arias, secuestrado en Buenos Aires durante la última dictadura y visto por última vez en cautiverio en el centro clandestino Automotores Orletti, fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). El cadáver fue hallado hace un mes dentro de un tambor metálico de 200 litros, rellenado con cemento, abandonado en un predio de la localidad de Virreyes, partido de San Fernando. La identificación fue informada oficialmente desde el juzgado de Daniel Rafecas, a cargo de la megacausa que investiga delitos de lesa humanidad en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército.
Cejas Arias, de 22 años, fue secuestrado el 9 de agosto de 1976 junto con su compatriota Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, que tenía 27 años. Ambos acababan de salir de la embajada de Cuba donde trabajaban. El secuestro se produjo en Barrancas de Belgrano, frente al señorial club homónimo. El 13 de agosto, el diario La Opinión publicó que “la embajada cubana en Buenos Aires está trabajando en estrecho contacto con el gobierno argentino en la búsqueda de dos miembros de la representación, acerca de quienes se presume que habrían sido secuestrados”. El 16, la agencia Associated Press recibió un sobre, por correo simple y con estampilla argentina, que contenía las credenciales de ambos desaparecidos. Adentro había un texto en letra manuscrita, despareja, que decía: “Nosotros (Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena), ambos cubanos, nos dirijimos a usted para por este medio comunicar que hemos desertado de la embajada para gozar de la libertad del mundo occidental”. El texto no tenía firmas y la Cancillería certificó la autenticidad de las credenciales, informó al día siguiente La Opinión.
Cejas Arias y Galañena Hernández estaban por entonces secuestrados en el centro clandestino Automotores Orletti, instalado por la SIDE en el barrio de Flores. Orletti, comandado por Aníbal Gordon y otros ex miembros de la Triple A, fue la sede local del Plan Cóndor, como se conoce la coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur.
El represor chileno Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la DINA, actualmente condenado en su país, habría admitido ante la jueza María Servini de Cubría que Michael Townley –a quien se atribuye ser miembro de la DINA de Pinochet y de la CIA– y el cubano-estadounidense Guillermo Novo Sampoll habrían viajado especialmente a la Argentina para interrogar en el centro clandestino a Cejas Arias y Galañena Hernández. “Ellos cooperaron en la tortura y el asesinato de los dos diplomáticos cubanos”, dijo Contreras.
Los restos de Galañena Hernández fueron encontrados en junio del año pasado, en el mismo predio en el que se concretó el hallazgo de Cejas Arias, cuando un grupo de chicos que jugaba se topó con un barril de metal oxidado del que sobresalían algunos huesos. En septiembre también se encontraron los restos de los argentinos María Rosa Clementi de Cancere –empleada de la embajada de Cuba en nuestro país– y de Ricardo Manuel González, también secuestrados durante agosto de 1976 y hasta ese momento desaparecidos. Los hallazgos se produjeron en un lugar donde se realizaban movimientos de tierra para aparentemente construir viviendas y donde había una tosquera. Los tambores estaban numerados y rellenos de concreto.
En todos los casos, los restos se hallaron en tambores de doscientos litros rellenados con cemento, la que constituyó una práctica sistemática y exclusiva de los represores que actuaron en Orletti para el ocultamiento de las víctimas asesinadas. Ese mismo año, 1976, fueron hallados siete tambores similares en un canal de San Fernando que contenían cadáveres de desaparecidos cubiertos de cemento. Los cuerpos fueron enterrados como NN en el cementario de San Fernando y tiempo después pudieron ser identificados. En 1989, se supo que uno de ellos era Marcelo Gelman, hijo del poeta y periodista Juan Gelman.
Según el comunicado difundido ayer desde el juzgado de Rafecas, en las tareas de remoción de suelos y búsqueda de restos encabezada por los antropólogos del EAAF intervienen también con maquinarias y personal técnico la Dirección Nacional de Vialidad, profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, con la colaboración logística de la municipalidad de San Fernando y la custodia de Gendarmería Nacional. En el caso participa la embajada de Cuba, y ya han arribado a Buenos Aires autoridades de ese país debido a la enorme trascendencia del hallazgo en términos de reparación histórica y para realizar los trámites tendientes a la entrega de los restos, para poder repatriarlos y llevarlos cerca de sus familiares residentes en Cuba. En una vereda de Barrancas de Belgrano, en el cruce entre La Pampa y Arribeños, una baldosa de color ocre colocada en 2011 los seguirá recordando en el lugar exacto donde fueron secuestrados.

EL RETORNO A LA PATRIA

(Por Manuel Hevia Frasquieri y José Luis Méndez Méndez, publicado en Cubadebate el 2 de noviembre de 2012)

Hace ya 36 años nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro pronunciaba las palabras de despedida de duelo de las 73 víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo por un brutal acto terrorista en Barbados, el 6 de octubre de 1976. En ese vibrante discurso que todo nuestro pueblo recuerda, Fidel denunciaba a los autores de aquel acto salvaje y realizaba un recuento de las actividades terroristas ejecutadas contra Cuba en aquellas semanas. En sus palabras explicaba al pueblo que el “… 9 de agosto, dos funcionarios de la Embajada cubana en Argentina son secuestrados sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos… “. (1)
Cuando solo habían transcurrido unas pocas semanas de la desaparición de los jóvenes funcionarios, ya nuestro Comandante en Jefe calificaba aquel suceso como un acto de terrorismo, que se sumaba a la cadena de agresiones a que era sometido nuestro pueblo en los días que antecedieron al atentado al avión comercial cubano en Barbados.
Los funcionarios diplomáticos eran los jóvenes Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, quienes en la tarde del 9 de agosto de 1976 se retiraban de la Embajada cubana en Buenos Aires después de cumplir su tarea diaria, cuando fueron emboscados a pocas cuadras del lugar en la esquina de las calles Arribeños y La Pampa, en el barrio de Barrancas de Belgrano, por un grupo de hombres vestidos de civil y armados, que se movilizaban en varios autos y una ambulancia, a los que, según un testigo presencial, sometieron violentamente, a pesar de la férrea resistencia de ambos, y los introdujeron por la fuerza en los vehículos. Escenas como esta se habían convertido en algo cotidiano en aquel país durante la dictadura militar que imperaba entonces, causante de miles de desaparecidos. Tan solo entre agosto de 1976 y marzo de 1978 fueron secuestrados y desaparecidos 11 ciudadanos argentinos y algunos de sus familiares, que laboraban o mantenían algún vínculo con la Embajada y la Oficina Comercial de Cuba en Buenos Aires.
Algunos autores aseguran que en los interrogatorios y torturas de los cubanos participaron el terrorista de origen cubano Guillermo Novo Sampol y el agente de la CIA y la DINA chilena el norteamericano Michael Townley, involucrados semanas después en el asesinato del exministro de la Unidad Popular de Chile, Orlando Letelier, en la ciudad de Washington. El terrorista Orlando Bosch y la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), se adjudicaron también el crimen. Esta última organización terrorista señaló su cooperación con bandas paramilitares argentinas en la realización de aquella operación criminal.
Después del secuestro, que constituía un acto violatorio sin precedentes del derecho internacional, con el propósito de sembrar la duda y el descrédito de nuestros funcionarios, los represores intentaron negar la desaparición mediante un falso documento, supuestamente escrito por los secuestrados, donde expresaban la decisión de traicionar y “pasar al mundo occidental”, lo que expresaba la crueldad y los bajos instintos de aquellos mercenarios de la CIA. No obstante las gestiones y protestas de nuestras autoridades ante la junta militar en el poder, un manto de silencio y complicidad se tornó sobre aquel terrible caso.
Años después, una investigación histórica, paciente y prolongada, reveló que los compañeros Galañena y Cejas fueron torturados, asesinados y desaparecidos sus cuerpos, después de permanecer en un centro clandestino de tortura y muerte denominado “automotores Orletti”, situado en la calle Venancio Flores, esquina a Emilio Lamarca, en el barrio porteño de Floresta, que funcionó durante la dictadura militar entre los meses de mayo y noviembre de 1976. Este pequeño edificio simulaba un modesto taller de mecánica de autos, con un portón metálico al frente. Constaba de dos plantas. En los bajos, un gran salón de 7 por 30 metros con una escalera de concreto con peldaños de madera que comunicaba con los altos. El piso era de hormigón muy sucio, de tierra y grasa, el que regaban con sal gruesa. En la planta alta funcionaban una sala de interrogatorios y otra de torturas.
Testimonios de algunos sobrevivientes que transitaron por este centro clandestino, coinciden en la ferocidad de las torturas que aplicaban aquellas bandas paramilitares. Uno de aquellos testigos declaró: “Me subieron por una escalera al primer piso, y al cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unos amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada, sumergiéndome más o menos hasta la cintura… Posteriormente me colocaron amarres en las muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las puntas de los pies apenas rozaban el suelo… Inmediatamente me aplicaron descargas eléctricas… “. (2)
Se estima que a este lugar fueron llevadas en 1976 más de 120 personas, de las cuales 67 fueron asesinadas y desaparecidos sus cuerpos sin vida. Se registran además ciudadanos de Argentina, Chile, y Uruguay, interrogados por represores policiales de estos países, que realizaban sus acciones operativas coordinadamente, como parte de la Operación Cóndor, que agrupaba las agencias represivas de otras dictaduras militares del continente, en contubernio con la CIA y grupos terroristas anticubanos que operaban desde Miami como asesinos a sueldo de este proyecto de muerte, encargados de secuestros, asesinatos y colocación de bombas en diferentes países.
En mayo del 2004 el caso de los diplomáticos cubanos desaparecidos fue incorporado en la causa judicial abierta en febrero de ese año por las autoridades argentinas, contra los principales represores exmilitares, involucrados en los crímenes de “Automotores Orletti”. Años más tarde, la terrible verdad quedaría al desnudo ante el mundo. El secuestro, la tortura y el asesinato de un ser humano no fue suficiente para aquellos criminales. Consideraron necesario borrar todo vestigio de aquel crimen. Transcurridos casi 36 años después de los hechos, el 11 de junio del 2012, en un predio baldío de la localidad de San Fernando en la provincia de Buenos Aires, fueron encontrados tres viejos tanques metálicos semienterrados. Aquellos envases sellados tenían en su interior restos humanos pertenecientes a dos hombres y una mujer.
Aquellos monstruos ocultaron en tanques vacíos de lubricantes el cadáver de Galañena, y el de dos jóvenes argentinos, una mujer y un hombre, también desaparecidos en aquellos días, mezclando sus cuerpos con cal y cemento y arrojándolos a un ignoto paraje, para que nunca fueran hallados ni identificados.
Crescencio Galañena Hernández había nacido el 14 de septiembre de 1949, en Yaguajay, en medio de una familia trabajadora y honesta, integrada por Victoria Hernández y Ricardo Galañena, militante comunista de profundos ideales patrióticos. Personas humildes y de principios morales.
Creció como todos los niños de su época, rodeado de hermanos en una tierra humilde y espoleada por gobiernos corruptos que habían sumido este país en la miseria y el desconsuelo. Pero le tocó vivir en una tierra de lucha y tradiciones revolucionarias. Fue testigo a muy corta edad de la épica Batalla de Yaguajay y la hazaña del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán.
Al triunfo de la Revolución se incorporó a una escuela de barrio donde alcanzó el quinto grado. Niño disciplinado, respetuoso, de gran nobleza y con un alto sentido de honestidad y justicia. Pionero desde la fundación de esta organización. Impetuoso y participativo en cualquier tarea. Disciplinado y afectuoso hacia sus familiares, maestros y compañeros de estudio. Siendo solo un adolescente, en 1964, se incorpora a los CDR, ocupando distintas responsabilidades en su pueblo natal de Yaguajay. Conjugaba todas estas actividades con las desplegadas como miembro de las brigadas juveniles campesinas. Integró las filas de los maestros populares para la superación de los campesinos ya alfabetizados. Colaborador activo de la vigilancia popular y más tarde, militante y un destacado dirigente juvenil en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Siguiendo el ejemplo de sus hermanos mayores y su sentido de lealtad a la Patria, y como otros muchos jóvenes en aquellos primeros años de Revolución, Galañena se preparó para defenderlas desde su temprano ingreso en 1967 en el Servicio Militar Obligatorio. Desde entonces desarrolló una importante etapa de su vida en la consolidación de su carácter, su preparación política e ideológica, su lealtad y defensa de la Patria. Profundizó su superación cultural y su pasión por los libros y el deporte. Por sus avales políticos y humanos, fue merecedor de la confianza de sus compañeros.
Atendiendo a su destacada labor y resultados de trabajo fue designado el 19 de agosto de 1975 por nuestro gobierno para incorporarse al servicio exterior en la Embajada de Cuba en Argentina, en medio de una compleja situación interna en aquel país. Pocos días antes de su llegada, un grupo terrorista anticubano había intentado asesinar al Embajador cubano en aquel país. Galañena no dudó un instante en asumir la nueva tarea. Un año después enfrentaría valientemente la tortura y la muerte.
Los restos mortales de Crescencio Galañena retornaron definitivamente después de muchos años a su entrañable y querida Patria a las 13:49 horas del 27 de octubre del 2012, junto a su familia y su pueblo. Yaguajay rindió tributo también a los jóvenes argentinos desaparecidos y asesinados junto a nuestros dos compatriotas y se unió al dolor de ese pueblo hermano.
Nuestra Revolución cumple una vez más el deber insoslayable de retornar a su tierra los restos de sus hijos muertos en la lucha. El pueblo cubano continuará trabajando para que un día regresen también los restos de Jesús Cejas Arias.
El ejemplo de valentía, humildad, sacrificio y lealtad de estos dos jóvenes inspirará por siempre a los jóvenes cubanos, en su lucha por la independencia y soberanía de su Patria, por el regreso de Los Cinco valerosos cubanos que cumplen prisión injusta por luchar contra el terrorismo, contra criminales como los que asesinaron a Galañena y Cejas, muchos de los cuales continúan impunes.
Nuestro Héroe Nacional José Martí escribió: “El que muere, si muere donde debe, sirve”. Galañena murió sirviendo a la Patria.

Notas:

1 Discurso pronunciado el 15 de octubre de 1976 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976. Versiones taquigráficas- Consejo de Estado, 1976.
2 J. L. Bertazzo. Sobreviviente de “Automotores Orletti”. Denuncia formulada en la Causa Primer Cuerpo, N° 14216/03, por parte de organizaciones sociales.

MAS INFORMACIÓN

Galañena nació el 14 de septiembre de 1949 en Yaguajay, actual provincia de Sancti Spíritus; Cejas, el 15 de octubre de 1953 en el barrio Río Feo, provincia de Pinar del Río. El periodista norteamericano John Dinges asegura que conversó con testigos que presenciaron el secuestro de Jesús y Crescencio, cuando caminaban tranquilamente por Virrey del Pino, en el punto exacto donde cruza la calle Arribeños. Unos 40 hombres armados bloquearon con sus Ford Falcón ambos lados de la vía. “Los dos jóvenes ofrecieron una resistencia tremenda. Los argentinos no dispararon sus armas porque los querían vivos. Fueron interrogados por oficiales argentinos y chilenos. Tanto el FBI como la CIA fueron informados de los arrestos y de las interrogaciones”.

Diez años de kirchnerismo.



Diez años de kirchnerismo. El triste devenir del intelectual K (o como justificar lo injustificable)

Las imprentas no han dejado de funcionar para imprimir las miles páginas que dan cuenta de estos diez años. El kirchnerismo posiblemente pasará a la posteridad como uno de los más duraderos movimientos políticos de la historia argentina. De allí que en su momento no hayan faltado quienes llegaron a elucubrar la (bastante) exagerada idea de un “Tercer movimiento histórico”. Pero el declive actual, con los escándalos de corrupción de capitalistas amigos y los límites para emparchar el llamado “modelo”, ponen de manifiesto que no será ese el devenir del movimiento nacido hace una década.
Los balances versan necesariamente sobre todo. Como dice mi amigo Fernando Rosso, se han publicado infinidad de números en los cuáles es difícil no extraviarse. Aquí se escribe un balance desde la izquierda, poniendo sobre el tapete los profundos límites en aquellos tópicos donde el gobierno quiso construir su relato. En este post, humildemente pretendemos trazar algunas líneas sobre la deriva (y la actual crisis) de los intelectuales K, que han sido (y lo siguen siendo) parte fundamental del intento de construcción del relato (o de los múltiples relatos) que contuviera, dentro de los marcos de la coalición gubernamental, a parte importante del progresismo local.

La “tragedia” del intelectual K

Si Milcíades Peña, en su más que recomendable Historia del Pueblo Argentino, apuntó a Sarmiento y Alberdi como figuras trágicas del pensamiento nacional, podríamos tal vez usar la misma figura para los intelectuales K. Peña escribió que “nada hay más iluminador sobre la naturaleza de las clases dominantes argentinas (…) que el desencuentro cada vez más acusado entre ellas y los dos hombres que dedicaron su vida a elaborar un programa de desarrollo nacional”.
Salvando las obvias distancias entre Sarmiento, Alberdi y la actual generación de intelectuales afines al gobierno nacional, podríamos decir que nada ilumina más los límites del kirchnerismo (como fracción política de la clase dominante) que la permanente “traición” a las falsas ilusiones de la intelectualidad K. Pero si Sarmiento y Alberdi murieron alejados de la oligarquía que crecía oliendo a bosta, la actual generación que encuentra una de sus expresiones en Carta Abierta, prefiere aceptar los aromas fétidos con tal de seguir respaldado el “proyecto”. Exploremos algunos tópicos que constituyen nudos del “relato”. Nudos que podríamos calificar de “gordianos”, que no han sido desatados ni lo serán bajo el kirchnerismo.

De la “pelea por la renta” a la (no) “democratización”

Allá por fines del año 2008 Ricardo Forster escribía que “en la Argentina se volvió a discutir la olvidada cuestión de la renta y de su distribución (…) se llegó a revisar el concepto mismo de riqueza”. A pesar de la derrota de la Resolución 125, la épica kirchnerista rebosaba de fuerza. Se venía de la batalla contra la oligarquía golpista. Esa misma que tantas veces había irrumpido en la historia nacional que imponer sus intereses. El kirchnerismo desafiaba a los poderes existentes.
Pero esas batallas por la “igualdad” que debían constituir el núcleo del programa democrático del kirchnerismo pronto empezaron a ser la sombra de sí mismas. Si 2008 fue un año memorable donde se discutió “la renta” extraordinaria de las patronales del campo, 2009 dejó de serlo y ya nunca más volvió al debate. Desde ese año, la renta de la “oligarquía golpista” siguió indemne.
De la batalla por la “renta” se pasó a la pelea contra la Corpo mediática. Esa expresión de “la nueva derecha” en la era de la Sociedad del Espectáculo (al decir de Forster) que anida en los grandes medios de comunicación. Fue la “épica” de la Ley de Medios contra Clarín que tuvo su Waterloo en el 7D. Allí las fuerzas mancomunadas del “modelo”, la juventud militante de La Cámpora y los movimientos sociales se estrellaron contra…una medida cautelar. Como dijimos en su momento nada pasó el 7D y no podía pasar porque la política de “luchar contra la Corpo” se reducía, simplemente, a crear una corporación mediática propia mientras se presionaba a una reestructuración administrativa a Clarín. Clarín no se “puso nervioso”. No era necesario.
Detrás de Clarín estaba la “corporación judicial”. Esa se convirtió en la nueva “batalla ideológica” en defensa de la democracia y contra las corporaciones. Pero esta batalla truncó antes de empezar. Apenas si vimos alguna que otra bala perdida. Como una derrota auto-infligida, el gobierno pactó con la Corporación judicial garantizando que los fondos millonarios que maneja la Corte Suprema siguieran bajo su control, entre otros pequeños detalles.
De conjunto, la “batalla por la igualdad” cedió su terreno progresivamente a una mejor negociación con las corporaciones, síntoma del “fin de ciclo K”.Martín Rodríguez en el último número de Le Monde Diplomatique, haciendo un balance del kirchnerismo, afirma que “si el campo es la oligarquía pero lo cuentan como si fueran Los Ingalls, entonces hay que ir por quienes lo cuentan: ¿Qué te pasa Clarín? Y si Clarín es el monopolio de sentido, entonces habrá que serruchar la rama que lo sostiene: el Poder Judicial en el cielo de las cautelares”. Pero “olvida” decir cuál fue el resultado de estas múltiples incursiones del gobierno. El gobierno fue y no fue por todos. Fue por todos y no fue por ninguno. Las “batallas” terminaron en nada. Hoy, la lucha contra la oligarquía sojera es un recuerdo tan del pasado como los aviones Pulqui; el 7D, la fecha de una farsa montada para salir del atolladero de fines del 2012; la “democratización de la justicia”, una ley acordada con la Corpo Judicial para no tocar nada de lo esencial.

La Igualdad en el reino de las abstracciones

Martín Rodríguez dice, en el mismo artículo, que el kirchnerismo inaugura la lógica de la “transición permanente”. Más bien podríamos afirma que, en los últimos años, en las peleas duras, hemos asistido a la “capitulación permanente”. Si, a pesar de eso, los intelectuales K siguen brindando su apoyo, esto conlleva una progresiva fuga de la materialidad. Así, las mismas nociones de igualdad y libertad que pregonan como sustento del accionar del kirchnerismo se encuentran en el reino de las abstracciones.Diego Tatián, en el último número del Ojo Mocho, afirma que “Lo que ocupa el centro del actual litigio político e intelectual en Latinoamérica es la cuestión de la igualdad”. Pero renglón seguido nos aclara (repitiendo textualmente lo escrito en el libro Lo Impropio) que “Igualdad no es en primer lugar una más justa redistribución de bienes sino un reconocimiento más intenso y más extenso de las personas como fuerzas productivas del pensamiento (palabra en la que incluyo aquí las acciones políticas) acerca de lo justo”. De afirmaciones de esta índole es posible concluir porqué la intelectualidad que se afirma ligada al “modelo” es incapaz de plantear la perspectiva de verdaderas transformaciones que conlleven modificaciones sustanciales de la desigualdad.
Las tres millones de familias que carecen de vivienda propia en el país no estarán felices de entrar en el terreno de la “igualdad” concebida como “reconocimiento de las fuerzas productivas del pensamiento”, mientras CFK goza de la propiedad de 12 departamentos y 6 casas entre otros bienes inmuebles. Tampoco quiénes fueron brutalmente reprimidos en Ledesma y en el Parque Indoamericano sólo por ese reclamo.
El tercio de la clase trabajadora que se encuentra en situación de informalidad, después de diez años de kirchnerismo, no podrá objetar nada mientras se le brinde la oportunidad de “pensar acerca de lo justo” y tenga la “gentileza” de no quejarse ni luchar por sacarse de encima a connotados burócratas sindicales kirchneristas como Gerardo Martínez o Antonio Caló.
Los pobladores QOM del Chaco y Formosa que sufren las brutales represiones de los gobernadores kirchneristas, no dejaran de sentir los terribles límites de esta igualdad pregonada por los intelectuales afines al gobierno, mientras pelean por defender sus territorios ante el avance irrefrenable de los empresarios sojeros, verdaderos “ganadores” del modelo K.
La Igualdad (que se transformó en una fuerza política motriz en la revolución burguesa a fines del siglo XVIII) se vacía así de todo contenido para convertirse en valor etéreo. Esto no tiene nada de sorprendente si se analiza el recorrido del kirchnerismo. A pesar de un crecimiento a “tasas chinas” durante los años 2003-2008 y una recuperación importante durante 2010-2011, los elementos más profundos de atraso no lograron ser revertidos.
Luego de la crisis del 2009-2010, las “tendencias a la igualdad” que tendía a construir ideológicamente el kirchnerismo, dejaron paso al “Nunca menos”, eslogan (o “nombre” como les gusta decir a los intelectuales que aquí criticamos) que puso en evidencia un techo ya construido para el bienestar del pueblo trabajador. El Nunca menos fue el punto final de la batalla por la igualdad. Abusemos una vez más del trabajo del amigo Rosso que en este post da algunos números de la década K que evidencian la falsía del discurso intelectual kirchnerista.

La Libertad bajo recorte

La intelectualidad kirchnerista construyó su relato de la “Libertad” en estos años bajo un doble postulado: el juzgamiento a los genocidas y la no represión de la protesta social. Estos fueron los componentes de una democracia que, como escribió Forster, recupera el conflicto y la lucha por la igualdad. Contra el “republicanismo” de la derecha opositora y sus intelectuales afines, se trata de una democracia donde “el movimiento, la subversión, la conmoción y los inesperado” son una “fuerza vital” de la misma.
Pero al igual que ocurre en el terreno de la tan mentada pelea por la Igualdad, la Libertad también se fue desdibujando y la “irrupción de lo inesperado” se transformó en un problema de agenda permanente para el gobierno nacional. El kirchnerismo, volviendo sobre su propio discurso inicial, convirtió a la protesta social y a la acción directa de los trabajadores y demás sectores, en uno de sus blancos favoritos. Basta repasar los discursos de CFK en los últimos años para encontrar una mención casi permanente condenando los cortes de ruta o los paros del movimiento obrero. Basta recordar aquel discurso de apertura de sesiones del Congreso donde fustigó abiertamente contra los “privilegios docentes” que no son tales. Si en su etapa de gobierno “de desvío” construyó una discursividad que hizo creer, a propios y ajenos, en la posibilidad de un gobierno que no reprimiera la protesta social, ese montaje pasa, cada día más, al baúl de los recuerdos.
Lo evidencia la creciente bonapartización del gobierno nacional, expresada a través del aumento de los mecanismos represivos. La sanción de la Ley Antiterrorista, el creciente procesamiento de luchadores populares, el espionaje de Proyecto X y los policías infiltrados en organizaciones sociales y políticas populares y de izquierda son parte del paisaje en la era K, verdaderos síntomas de la “reversión” de la “democracia con apertura”.
Pero además, y como se ha explicado aquí, el kirchnerismo siguió jugando un sutil juego de equilibrista, apoyado en los viejos poderes consagrados bajo la “democracia menemista”. Allí está la brutal evidencia del asesinato de Mariano Ferreyra, llevada a cabo por las bandas de la burocracia pedracista, no muy distinta a la burocracia que campea en la mayoría de los gremios. Ese asesinato constituyó un crimen en defensa del statu quo de las relaciones laborales impuesto bajo el neoliberalismo e inalterado bajo los casi ocho años (en ese entonces) de gobierno K. Asimismo, la persecución y la represión en las Comunidades QOM por gobernadores que son parte del “proyecto” (y las cuáles nunca fueron claramente condenadas por CFK) expresan ese entramado de relaciones políticas donde anida el poder real bajo el kirchnerismo.
Así, dentro de los enormes límites que impone, de por sí, la misma democracia capitalista, el gobierno que vino a permitir recuperar el papel “del conflicto” se corrió abiertamente hacia el control y el freno del conflicto social, hacia la persecución abierta, hacia la alianza con las burocracias sindicales que todos estos años contuvieron al movimiento obrero y sus luchas.

El “momento de cierre” y la obsecuencia hasta el final

A principios de este año, luego de los afanosos meses que siguieron a los cacerolazos y al enorme paro nacional del 20N, algunos intelectuales Kafirmaban “percibimos un inquietante y riesgoso “momento de cierre”, desde el que, por ejemplo, se blanden y exigen posiciones subjetivas de “apoyo incondicional” (…) Exigencia de cierre de la cadena de articulación subjetiva que suele ampararse en la objetividad de lo hasta aquí conseguido”.
Si en ese momento los intelectuales afines al modelo, rechazaban la exigencia del “apoyo incondicional” los meses que han transcurrido parecen haberlos convencido de lo contrario. Empezamos este post horas antes de que saliera a la luz la Carta Abierta nº13 bautizada, con toda solemnidad, como “Los Justos”. Allí, una vez más ratifican su total compromiso con el gobierno nacional, a pesar de las enormes acusaciones que se tejen en este momento sobre la figura de Néstor Kirchner. Lo que está en juego, por decirlo de alguna forma, es la figura política sobre la cual construyeron un manto mítico de abnegación y de sacrificio.“El nombre de Kirchner vino a romper una continuidad malsana, vino a desequilibrar la marcha regular hacia la barbarie de un modelo económico-político que, desde mucho tiempo atrás, no sólo venía ejerciendo su poderío sobre la vida material de los desposeídos, sino también había logrado capturar los núcleos más profundos y decisivos de la vida cultural”escribe Forster en la página 20 de Litigio por la democracia. Su nombre“habilitó el regreso (…) de lenguajes emancipatorios extraviados entre las derrotas y los errores”.
Los golpes al nombre de Kirchner son los golpes al relato construido (y reconstruido constantemente) desde aquel 27 de octubre del 2010. El relato que garantizó que la épica, cada vez más degradada como señalamos antes, siguiera moviendo las ruedas del kirchnerismo. La Carta Abierta nº13, sin ambages, señala que “¿Vivimos en sociedades sin corrupción? Esto no es posible afirmarlo. Pero es posible decir que la corrupción más importante (…) es la que ocurre en las grandes transacciones capitalistas en materia de estructuras financieras ilegales, circulaciones clandestinas”. La afirmación es una verdadera acta de acusación contra el kirchnerismo. ¿El gobierno es corrupto? No tiene importancia, hay una corrupción mayor, la de los empresarios. Y los empresarios, que según afirmó repetidas veces CFK, “se la llevan en pala”, ¿al abrigo de qué gobierno pueden actuar de manera corrupta?
Son preguntas que no serán respondidas. Como tampoco serán respondidas las preguntas por la igualdad material real, las preguntas por la criminalización de la protesta social, sobre la alianza con los Martínez y los Caló, sobre la coalición con los Gioja, los Insfrán y los Capitanich. La intelectualidad kirchnerista ha optado por los conceptos fuertes (Igualdad, Libertad, Justo) a costa de vaciarlos de contenido social. Ha optado por las abstracciones en su objetivo de justificar lo “realmente existente”. Ha optado por la “prudencia y la cautela como cualidades políticas” a costa de no criticar la herencia neoliberal que aún persiste, tras un década “ganada”.
El fin de ciclo kirchnerista trae nuevos actores y nuevas tareas. Si hace una década el kirchnerismo pudo imponerse y constituir una cuerda para salvar al endeble capitalismo argentino, su crisis actual abre la posibilidad de retomar ese camino que iluminaban las barricadas que ardían en Plaza de Mayo en aquellas Jornadas Revolucionarias de Diciembre del 2001. Que esas fogatas vuelvan a arder, con más fuerza y atizadas por los trabajadores y el pueblo, es una tarea impostergable.

Eduardo Castilla

La guerra que no tuvo héroes



Videla entrega una condecoración a la viuda del sargento Alberto Lai, muerto por una bomba colocada por la inteligencia militar./ Albano Harguindeguy descubre un busto del capitán Héctor Cáceres en la inauguración del pueblo que lleva su nombre.

Los responsables de la Operación Independencia inventaron medio centenar de víctimas en acciones de combate que nunca existieron. Uno a uno, todos los casos desenmascarados.

A partir del 9 de febrero de 1975, los militares argentinos –Ejército fundamentalmente– ejecutaron en Tucumán la Operación Independencia. Ocuparon la más pequeña de las provincias argentinas y comenzaron a ensayar la doctrina de la seguridad nacional, con sus secuelas de crímenes, torturas y desapariciones que hoy juzgan los tribunales de la Nación. Crearon los primeros campos de concentración y diezmaron a los movimientos obrero y estudiantil y a las organizaciones sociales. Para llevar a cabo su propósito inventaron una guerra que nunca existió, con el pretexto de combatir un foco insurgente del ERP en las estribaciones montañosas del suroeste tucumano.
Aun hoy, esos militares y quienes reivindican la Operación Independencia homenajean a los muertos en Tucumán. Libros, folletos, placas de bronce y de mármol afirman que medio centenar de militares, gendarmes y policías murieron combatiendo al “extremismo” en Tucumán.
El Ejército dijo que durante la Operación cayeron 45 de sus efectivos, entre oficiales, suboficiales y soldados. Todo es una patraña: la mayoría de esos muertos no murieron en enfrentamientos con los guerrilleros y una gran cantidad falleció antes del 9 de febrero.
De los 45 de la lista del Ejército, 22 eran oficiales, el resto suboficiales y soldados. De esos 22 oficiales, 16 murieron en accidentes aéreos. Fueron víctimas de caídas de aviones y helicópteros por impericia de sus pilotos o fallas técnicas de las máquinas. Más aún: 12 de esos 16 fallecieron el 5 de enero de 1975, un mes y cuatro días antes de comenzar la Operación, al estrellarse contra una montaña el avión con el que realizaban un reconocimiento. Entre los 6 restantes de esos 22 figura el capitán Viola, ajusticiado por un comando guerrillero el 1 de diciembre de 1974, más de dos meses antes del inicio de la Operación. También engrosa esa lista un soldado conscripto que figura como subteniente cuando en realidad era un médico recién recibido, incorporado ese año en virtud de haber hecho uso de la prórroga que regía para estudiantes universitarios.
Dos subtenientes (Berdina y Barceló) figuran como caídos en combate. Hay evidencias y pruebas de que ambos murieron víctimas de disparos de sus camaradas, en choques producidos en la espesura del monte. Otro oficial (Mundani) declarado héroe murió al estallarle en sus manos un explosivo que se encontraba manipulando. El quinto de esos seis (García) murió en confusas circunstancias, supuestamente en un control de ruta en una zona alejada del teatro de operaciones.
Sólo queda el sexto y último oficial, muerto en lo que pomposamente llamaron “Combate de Pueblo Viejo”. Se trata del teniente primero de comandos Héctor Cáceres, ascendido post mortem a capitán. Varios años después de ocurrido el episodio, un oficial jefe de comandos, instructor de Cáceres, realizó una crítica que permite suponer que fue baleado por sus propios camaradas.
Dos oficiales (Cáceres y Berdina), un suboficial (Moya) y un soldado (Maldonado) fueron inmortalizados por Bussi, que bautizó con sus nombres los cuatro pueblos que inventó, en aplicación de sus conocimientos sobre aldeas estratégicas que aprendió en Vietnam.

Los muertos antes de la Operación.

El 1 de diciembre de 1974, un comando del ERP mató al capitán Humberto Viola. La organización guerrillera lo acusó de ser uno de los jefes de los grupos clandestinos que desde mediados de ese año habían sembrado el terror en Tucumán con atentados explosivos, secuestros y asesinatos. Viola integraba el Destacamento 142 de Inteligencia, nervio motor de la represión antes, durante y después de la Operación Independencia.
El 5 de enero de 1975 llegó al aeropuerto Benjamín Matienzo de la capital tucumana un avión Tween Oter del Ejército. En él viajaban los máximos jefes del Tercer Cuerpo de Ejército, encabezados por su titular, general Enrique Salgado. En la estación aérea se sumaron al pasaje los jefes de la Quinta Brigada de Infantería, con su titular, general Ricardo Muñoz a la cabeza. El avión fue reaprovisionado y de inmediato decoló. Los pilotos ignoraron presentar el plan de vuelo, obligatorio para todas las aeronaves. Eran militares de alta graduación y en el aeropuerto civil nadie se animó a pedirlo.
Un piloto del Aeroclub tucumano intentó advertir a los del avión militar que para sobrevolar las montañas había que tomar ciertos recaudos. No fue escuchado. El Tween Oter enfiló hacia los cerros del suroeste y allí se estrelló contra la ladera del Ñuñorco Chico. Murieron todos, doce oficiales y un suboficial.
Probablemente se trate de un caso único en la historia de los ejércitos de cualquier país del mundo: las planas mayores de un cuerpo y de una brigada, a punto de iniciar una guerra, viajando todos juntos en un pequeño avión de reconocimiento. Las autoridades militares evaluaron que el “simultáneo traslado de dos estados mayores completos fue un error de conducción”. Lo cierto es que ese accidente fue fruto de la soberbia y la impericia, no de las balas de los guerrilleros.
En este accidente murieron dos generales (Salgado y Muñoz), un coronel (Eduardo Cano), tres tenientes coroneles (Oscar Bevione, Pedro Petrecca y Pompillo Schilardi), cuatro mayores (Aldo Pepa, Roberto Biscardi, Héctor Sánchez y Pedro Zelaya), un capitán (Roberto Aguilera), un teniente primero ( Carlos Correa) y un sargento primero (Aldo Linares).

Avioneta y helicóptero.

El 24 de febrero de ese mismo año 1975 el teniente primero Carlos María Casagrande y el subteniente Gustavo López realizaban una misión de reconocimiento en una pequeña avioneta del Ejército. Desaparecieron en la zona montañosa al oeste de Santa Lucía. Los restos de la nave y los cadáveres fueron encontrados dos años y medio más tarde. Se habían estrellado contra la ladera de un cerro.
Cuando la Compañía de Monte languidecía, el 5 de mayo de 1976, un helicóptero del Ejército cayó en inmediaciones de Santa Mónica, también al oeste de Santa Lucía. Murieron dos oficiales y dos suboficiales. El piloto de la nave era el teniente César Ledesma, a quien acompañaban el capitán José Ramallo, el cabo primero Walter Gómez y el cabo Carlos Parra.

Berdina, un caso testigo.

La muerte del subteniente Hernán Berdina fue un episodio profusamente difundido y utilizado por la acción psicológica del Ejército. Se informó oficialmente que cayó junto a un soldado conscripto (Maldonado) en un enfrentamiento con los guerrilleros en la zona de Negro Potrero. Se exaltó su valentía y el coraje del soldado que lo habría acompañado en una intrépida carrera hacia donde estaba el enemigo agazapado. Murió el soldado, que nadie recuerda y resultó gravemente herido el subteniente Berdina, quien falleció horas más tarde en el Hospital Militar Tucumán.
Vilas difundió un comunicado sobre el hecho y la carta que un oficial envió a la madre del subteniente, con una asombrosa cantidad de detalles del “enfrentamiento”. La carta llega a puntualizar que la bala que mató al oficial era de un tipo de arma que no utilizaban las fuerzas legales.
En realidad, Berdina y el soldado Maldonado fueron víctimas de las balas de integrantes de su propia patrulla militar. La primera información sobre el tema fue brindada por el médico que lo operó, quien contó que fue apremiado por el propio Vilas, quien tras rogarle que le salvara la vida, le confesó que Berdina había sido herido por un camarada. En años recientes pobladores de la zona contaron que se trató de un hecho confuso, un tiroteo entre los propios militares. Incluso deslizaron que Berdina fue baleado por un oficial con quien había tenido enfrentamientos .
Un soldado conscripto contó cómo eran esos tiroteos en los que se balearon los integrantes de dos patrullas del Ejército: “Son terribles los tiroteos en el monte. Por la vegetación no se ve prácticamente nada y uno dispara sin saber adónde”.

Un subteniente “tristemente célebre”.

Otro “héroe muerto en combate” fue el subteniente Diego Barceló. La información oficial dijo que cayó, junto a dos soldados, en un combate en la zona de Las Mesadas. El comunicado fue escueto, sin detalles.
Barceló era un oficial conocido por su crueldad en la ciudad de Bella Vista, donde al frente de un pelotón sembró el terror entre los trabajadores del ingenio del lugar. Un sobreviviente contó la metodología usada por el oficial y sus camaradas en los allanamientos a las viviendas obreras, por lo que lo llamaban “el tristemente célebre teniente Barceló”.
Un conscripto contó las circunstancias en las que murieron Barceló y los soldados. Fue un choque entre dos secciones del Ejército que se tirotearon entre ellas, cuando creían estar peleando con guerrilleros: “El (tiroteo) de esa noche fue bravísimo. Habrá durado como 45 minutos (…), en ese tiroteo murieron (los soldados) Moya y Vizcarra y el subteniente Barceló, que era mi jefe . Después de un rato de tirotearnos llegó un teniente, pidió señal de reconocimiento y resulta que los del otro bando no eran subversivos, sino un grupo del Ejército que se había perdido en el monte y se había metido en nuestra jurisdicción”.

Víctima e impostor involuntario.

El caso del “subteniente” Toledo Pimentel es un claro ejemplo de que la inteligencia militar no tuvo escrúpulos de ningún tipo y, además de fabricar hechos inexistentes, cometió crímenes dentro de las propias filas del Ejército.
El 17 de mayo de 1976, el Ejército informó que una bomba accionada por control remoto había destruido una ambulancia en Caspinchango, “matando al subteniente Juan Angel Toledo Pimentel, al sargento Alberto Lai y al soldado Carlos Cajal, quedando gravemente herido el mayor Pedro Solórzano”.
Toledo Pimentel integra todas las listas de oficiales muertos en la Operación Independencia. En realidad no era subteniente, ni siquiera militar de carrera. Era un ciudadano recién recibido de médico, que cumplía el servicio militar obligatorio por haber hecho uso de la prórroga que por ley podía acceder quien lo solicitaba si se encontraba realizando estudios universitarios.
Muchos años después, en el curso de la investigación para este trabajo, se pudo establecer la verdad sobre lo ocurrido. Un ex compañero de Toledo Pimentel relató que pocas horas después del episodio, le informaron a la tropa que la bomba, colocada en un puente y detonada por control remoto, había estallado después del paso de la ambulancia. Les dijeron que el vehículo fue de inmediato atacado por un grupo de más de cincuenta guerrilleros que ametrallaron la ambulancia, con el resultado de tres muertos y un herido.
El mismo testigo afirmó que “había bronca con Toledo Pimentel” porque había hecho comentarios negando la versión oficial sobre la muerte de otro conscripto. Se trata del caso del soldado Carlos Alberto Fricker, muerto en confusas circunstancias en Famaillá. En un primer momento, los militares informaron a los familiares que Fricker había fallecido en un ataque guerrillero a la base, pero a las pocas horas cambiaron la versión y les dijeron que se había suicidado. Agonizando, fue trasladado en una ambulancia en la que iba Toledo Pimentel, quien en el Hospital Padilla de San Miguel de Tucumán les dijo a los familiares que Fricker no había sido víctima de la guerrilla ni se había suicidado y que había muerto por un disparo de FAL. Una autopsia ordenada en 2009 por la Justicia Federal estableció que Fricker murió de un disparo en la nuca, con orificio de salida en la frente, prácticamente entre los dos ojos .
En el juicio por violaciones de los derechos humanos en la Jefatura de Policía tucumana, otro ex conscripto contó con lujo de detalles lo que vio antes y después del episodio de la ambulancia. Domingo Gerez pasó a bordo de un camión militar por el puente de Caspinchango minutos antes de la explosión. Allí vio una cuadrilla de obreros trabajando. Un par de días después identificó a uno de esos supuestos trabajadores como un oficial de inteligencia militar con asiento en la base de Caspinchango.
Los que tuvieron acceso a los testimonios sobre el caso de la ambulancia no tienen dudas: hombres de la inteligencia militar fueron los responsables de la colocación del artefacto explosivo que hizo volar por los aires al vehículo.
Al momento de ocurrir este hecho, la Compañía de Monte del ERP estaba diezmada, al punto que pocos días después la conducción del PRT ordenó su desactivación y la salida de los pocos combatientes que quedaban en la zona. En ese marco, es imposible que medio centenar de guerrilleros hayan atacado a la ambulancia, como les contaron los militares a la tropa y a la mamá de Toledo Pimentel.
El supuesto atentado contra la ambulancia dio lugar a una feroz represión contra los pobladores de la zona, que fueron detenidos, secuestrados y torturados. Y en los campos de concentración “los militares aplicaron la ley del ojo por ojo, diente por diente”, según la mamá de Toledo Pimentel. Un sobreviviente del centro clandestino de detención conocido como El Reformatorio, afirmó que en esos días, para “vengar” a los muertos de la ambulancia, mataron a golpes y patadas a una decena de prisioneros.

Balazos y llantos.

El 17 de agosto de 1976 el Ejército informó que en un “enfrentamiento entre delincuentes subversivos y efectivos de la Quinta Brigada, el oponente sufrió 6 bajas” y que las fuerzas legales “lamentaban el fallecimiento del cabo primero Dardo Juárez”.
La verdad fue otra, muy distinta. Una sección integrada por un oficial, un suboficial y una decena de soldados, salieron a un patrullaje de rutina por la zona de Las Dulces. Al llegar a un rancho, aparentemente abandonado, el oficial y el suboficial entraron a revisar, dejando a los soldados de guardia, rodeando la vivienda. Por algún motivo, el cabo Juárez salió por la parte de atrás, siendo confundido en ese momento por los conscriptos que, literalmente, lo destrozaron a balazos con sus FAL. .
El regreso a la base de Santa Lucía con el cadáver de Juárez a cuestas dio lugar a una escena de llantos de los soldados que lo habían matado. Nadie fue acusado. Habían disparado todos al mismo tiempo. Más fácil y útil fue difundir el comunicado sobre un enfrentamiento inexistente e inventar un héroe que no fue.

Miradas al sur

sábado, 1 de junio de 2013

¿Un posible acceso a la vivienda para los sectores medios?



En junio de 2012, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) lanzó el programa Mi Primera Casa, presentándolo como la línea de créditos hipotecarios con la tasa más baja del mercado y como parte de una política destinada principalmente a los sectores jóvenes y de bajos recursos. Un análisis de su alcance e implicaciones.

Por otra parte, se lo presentó como una forma novedosa e innovadora por parte del Estado de diseñar políticas para el acceso a la vivienda, ya que uno de sus componentes principales pasa por el hecho de que las personas beneficiarias pueden elegir libremente dónde van a vivir. El programa, así, surgía como la mejor oportunidad de acceder a la vivienda para quienes tuvieren ingresos desde $2300, en un contexto de crisis habitacional y ausencia de créditos hipotecarios.

Déficit habitacional en la CABA

La gravedad de la situación habitacional de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) es de larga data. En los últimos cincuenta años su población se mantuvo prácticamente estable. Mientras que en 1947 la población de la ciudad era de 2.981.043 habitantes, hacia 2010 se redujo, pasando a 2.891.082. No obstante esta disminución poblacional, la tasa de déficit habitacional creció vertiginosamente. En los últimos veinte años se duplicó la emergencia, ya que se registró un aumento de habitantes porteños en situación de déficit habitacional, de 346.821 que había en el año 1991, a 667.435 en el 2010, aproximadamente.
La población en emergencia habitacional se localiza principalmente en barrios del sur de la ciudad, y en menor medida en los del oeste, en tipologías de vivienda precaria y autoproducida, como hoteles-pensiones, ocupaciones, conventillos, villas, asentamientos, núcleos habitacionales transitorios, complejos y barrios municipales y población en situación de calle. Sólo en el sur de la ciudad se concentra el 69% de las villas, y particularmente en las comunas 4 (que abarca los barrios de La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y 8 (que incluye a Villa Soldati y Villa Lugano) se aglutina la mayor proporción de hogares y población pobre de Buenos Aires, que asciende a casi el 30% del total de las dos comunas mencionadas.
La política presupuestaria en materia de vivienda durante la gestión del PRO: Subejecución
Desde las esferas ejecutivas del gobierno local, encargadas de resolver el déficit habitacional de la ciudad, las respuestas en términos de ejecución de políticas públicas han sido magras. Desde el 2006 se dio inicio a un proceso de fragmentación y desarticulación institucional que se plasmó en la dispersión de las responsabilidades antes atribuidas al Instituto de la Vivienda (IVC) en otros seis organismos del Gobierno de la Ciudad. Paralelamente, comenzó a producirse el fenómeno de la sub-ejecución de partidas presupuestarias destinadas a la problemática de vivienda. Analizando pormenorizadamente cómo y en qué gasta el ejecutivo, se puede verificar que mientras en 2007 el IVC ejecutaba el 86,7% de sus recursos, en 2010 (año en el que se produjo el estallido de la crisis habitacional, cristalizado en la toma del Parque Indoamericano) se ejecutó sólo el 44,6%.
Lo mismo ha sucedido en programas que pretenden paliar esta realidad habitacional, tales como la Ley 341 de Autogestión de la Vivienda (que en el año 2010 sólo ejecutó el 58,7%, y en 2012 el 66,78%) o el programa de "Reintegración, Integración Y Transformación De Villas" del IVC (que ejecutó el 0,55% del presupuesto asignado en 2010, y el 25,07% en 2012). Mejor suerte tuvieron los programas que prevén acotadas intervenciones de infraestructura en asentamientos informales o embellecimiento estilístico de las viviendas; o los destinados a ofrecer subsidios, por única vez, a familias con problemas habitacionales que se encuentran a la espera de una vivienda definitiva o sufren situaciones de desalojo.

¿Cuál es el perfil del destinatario de Mi primera casa?

Si bien formalmente se anuncia que pueden ingresar al programa Mi Primera Casa incluso aquellas personas que cuenten con ingresos equivalentes al Salario Mínimo Vital y Móvil, un punto a destacar es el concerniente al monto del crédito, que en concreto varía considerablemente según los ingresos declarados por el postulante, variando también así sus posibilidades reales de acceder a una propiedad. Aquellos postulantes que cuenten con ingresos totales equivalentes al Salario Mínimo Vital y Móvil ven sumamente reducida la posibilidad de poder adquirir una vivienda con esta línea de créditos. En primer lugar se observa como límite el ahorro previo exigido de alrededor de $25.000. Por otra parte, la cuota inicial representa el 40% de los ingresos, lo cual en el caso de un SMVyM resulta imposible de afrontar, ya que éste apenas cubre los gastos que debe afrontar un trabajador para alimentarse, cubrir gastos de transporte, vestimenta, etc.
Pese a que Mi Primera Casa fue anunciado como una solución al problema de vivienda de los sectores medio-bajos, no es una respuesta al déficit habitacional que acusa históricamente la ciudad. Lejos de ello, el programa apunta más bien a un cambio en el régimen de tenencia de los sectores medios (pasando del alquiler a la propiedad) y a un traslado de estos sectores hacia las comunas con menor valor inmobiliario. Sin embargo, tampoco constituye una solución de fondo para que los sectores medios logren un cambio masivo en el régimen de tenencia, ya que se contemplan sólo 3.500 créditos por año. Es decir, sabiendo que se estima en un número cercano a los 300.000 la cantidad de inquilinos (formales) en la ciudad, sólo 3.500 podrían pasar a ser propietarios, lo que representa aproximadamente un poco más del 1% del total.

Nicolás Calcagno, miembro del Observatorio de Políticas de la Ciudad – OPC (www.politicasdelaciudad.com.ar)

Las Paritarias Prensa 2013 aún sin resolver



Van por el séptimo encuentro el round en las paritarias de prensa. Ayer los trabajadores se movilizaron tras la intransigencia de las patronales en reclamo de mejores salarios y condiciones laborales.

Desde el mediodía de ayer periodistas de distintos medios se concentraron en la puerta del diario La Nación. Aparte de los trabajadores del diario de los Mitre/Saguier, hubo gente de Télam, Clarín, Perfil, Tiempo Argentino, Crónica, Editorial Atlántida, Grupo 23, Ámbito Financiero. También se hizo presente la Asociación de Reporteros Gráficos Argentinos. Todos fueron por un motivo en común: 35% de aumento, $1000 por colaboración, 2% de antigüedad y $1500 por Guardería.
En esta ocasión hubo más bombos, un megáfono con el que se agitaba a cantar “paritarias de prensa” al ritmo de “Todavía Cantamos” de Víctor Heredia, e incluso una camioneta con tráiler de sonido de FOETRA (Telefónicos). Para las 13:30 más de 500 trabajadores escucharon el comunicado de la Comisión Interna de La Nación en repudio al editorial “1933” de ese diario en voz de Irene Haimovichi, delegada del medio. Inmediatamente marcharon hacia el Ministerio de Trabajo, a dos cuadras de allí.
Casualmente había un acto de trabajadores cooperativistas de la AGTCAP que dejaron un lugar para que los laburantes de prensa también se manifiesten. La coincidencia era la precarización de la que son sujetos.
Tomás Eliaschev, delegado de Veintitrés, pronunció un discurso celebrado por todos los presentes. Así también lo hizo Carlos Rodríguez, periodista de Página 12. Al rato los delegados paritarios bajaron del piso 18 del edificio de Alem 650.
La masa se trasladó a Plaza Roma para escuchar lo que pasó en la reunión con las cámaras. Jorge Muracciole, Secretario General de UTPBA, destacó la unidad en la lucha y denunció que, a partir de la propuesta de reunirse el fin de semana a discutir con las empresas, los representantes patronales no querían porque “tenían que irse a jugar al golf”. Claudio Mardones, delegado paritario por Tiempo Argentino del Grupo Veintitrés, contó algunos detalles más: “antes de la negociación había una reunión técnica que no empezó porque la patronal volvió a insistir con levantar las medidas de fuerza para poder empezar a hablar. Les recordamos que ofrecieron una oferta menor al 19% y no respondieron los puntos que les habíamos exigido”. Frente a la multitud continuó: “Hace muchos años que el gremio de Prensa no se moviliza de esta manera, hay más compañeros organizados y tiene que haber más creatividad en este momento”.
Por su parte, Santiago Magrone, delegado de la agencia Diarios y Noticias (DyN), agregó: “El planteo con el que vinieron las patronales no era lo acordado la vez anterior. Una propuesta integral debe conseguir una conciencia particularizada sobre los compañeros colaboradores, quienes tienen una situación insoportable, y no en tres comodísimas cuotas como pretenden. Creen que el gremio de prensa no puede organizarse, pero la parte sindical es la que está demostrando capacidad de trabajo y de reflexión.
Al cierre de esta nota las partes estaban reunidas en Ámbito Financiero para discutir en privado puntos de la paritaria. La próxima audiencia está pautada para el lunes a las 15 horas en el Ministerio de Trabajo. Otro asalto más en el Piso 18.

Fernando López

La coyuntura argentina a los 10 años del kircherismo


Al cumplir una década de gobiernos kirchneristas, la política económica se ejerce desde la intencionalidad de mantener el nivel de actividad ante la desaceleración económica; la disputa con los empresarios por el control de los precios; la captura de dólares para cancelar deuda y la factura de combustibles; junto a problemas estructurales que definen el modelo productivo y de desarrollo,
En ese sentido destaca el incremento de las asignaciones familiares que supone una apuesta al consumo ante lo esquivo que resultan las inversiones privadas. El crecimiento se define entre el consumo, la inversión y el saldo positivo del comercio externo, siendo el consumo una de las pocas variables que aún puede inducir el gobierno.
Claro que puede entenderse como medida pre electoral y ante un acto masivo de festejo por una década de gobiernos kirchneristas, pero la realidad es que una masa importante de sectores de menores ingresos percibirá una cantidad de ingresos necesaria para enfrentar la dura cotidianeidad de la inflación.
La cuestión de fondo es que la economía argentina no crece a buen ritmo y ya no genera empleos, incluso los pierde, con el índice del desempleo en ascenso, tal como mide el INDEC. Por eso se apuesta a políticas activas que favorezcan el consumo popular, agredido por el crecimiento de los precios, que afectan especialmente a los más pobres y de menores ingresos.
Los precios son un problema de la coyuntura, que afectan a los de abajo, y que el gobierno no incluye en su diagnóstico, si nos atenemos a las mediciones del INDEC. Sin embargo, la presidenta enfrentó a los empresarios señalando que son ellos los fijadores de precios y no el gobierno. Lo señaló en simultáneo con el anuncio del fin al acuerdo de precios, que no tuvo resultados positivos evidentes. La continuidad del control remite al acuerdo de precios sobre 500 productos de consumo masivo. Habrá que ver sus resultados.
Pero la novedad fue el anuncio de controles con la militancia de organizaciones sociales y políticas, los que cubrirán una actividad principalmente sobre el comercio. En varias ocasiones hemos sostenido la necesidad del control popular sobre los precios, el que se ejerce principalmente desde los trabajadores en las principales empresas, las que definen los precios. El conflicto social en la Argentina, contra empresarios, e inclusive contra el gobierno, no favorece una política de control popular de precios. No es el mejor clima para una campaña que involucre a los trabajadores. Es un comentario válido incluso para las corrientes sindicales proclives al gobierno, las que disputan contra los empresarios, y a veces contra el gobierno, en las convenciones colectivas.

Cuestiones estructurales en discusión

Pero más allá de la adhesión o no al gobierno existen problemas estructurales que alejan al movimiento obrero del gobierno. En este sentido se destaca que no hay personería jurídica para la CTA, y hace más de dos décadas que la CTA pelea por su legitimidad. Una legitimidad que parece destinada a lograrse en la lucha y organización cotidiana, tal como se pondrá en juego este 29/5 en conmemoración del Cordobazo y por un conjunto de reivindicaciones muy concretas, como el salario, las jubilaciones, las paritarias, pero también la condena al pago de la deuda externa pública y el reclamo por otro modelo productivo contra la sojización y la mega minería.
Queda claro que la evolución de los precios es un problema de la coyuntura, y las medidas de acuerdo o de control militante lo prueban, pero se insiste en reconocer la mentira estadística. Es un problema que requiere solución, en el camino que reclaman los propios trabajadores del INDEC, que demandan la normalización del ente y al mismo tiempo, una política de combate a la inflación controlando muy pocas y grandes empresas que fijan precio en la Argentina.
En ese marco se destaca la media sanción en el Senado de la Ley de exteriorización de dólares, o blanqueo, que más allá de los efectos o consecuencias económicas remite a problemas estructurales del capitalismo contemporáneo, no solo local, el “normal” o “serio”, que le dicen. Es que el capitalismo de época se asocia crecientemente al delito, a la fuga de capitales y la trata de personas, la droga, y múltiples formas de negocio que incluye la corrupción. El dato sustancial es que la batalla por el dólar es una disputa entre las clases dominantes. Es un juego en el que no entran los de abajo. El gobierno necesita los dólares porque no los fabrica y sus fuentes genuinas fallan, sea por la tendencia al achique del superávit comercial, el ingreso de divisas por inversiones que son esquivas, y la ausencia de crédito internacional barato. La urgencia de hacerse de dólares es para cumplir con las exigencias de una deuda externa pública que condiciona fuertemente a la economía local y la agigantada factura de combustibles ante la crisis energética local.
Como vemos, la coyuntura es exigente para el gobierno y evidencia las tensiones que están en juego. Por un lado existe la presión de sectores de las clases dominantes para mejorar sus posiciones ante la situación de crisis y la desaceleración económica. Cada cual atiende su juego. Los empresarios hegemónicos ganaron mucho con la recuperación 2003-2007 y con la suba de precios disputan la renta socialmente generada. Ahora van por más y quieren fugar capitales por la vía de la libre circulación de las divisas. Es una disputa por la tenencia de los dólares.
El problema es el para que se disputan esas divisas. El sector privado hegemónico pretende abaratar la fuga de capitales, su manera de salirse del peso y ahorrar en activos externos. El gobierno, como dijimos, para pagar deuda e importación de energía.
Pero también existe la presión de los de abajo, por salario e ingreso, por condiciones de trabajo y por derechos sociales extendidos, de educación o salud, entre otros.
Lo que está en discusión es el orden económico y dentro del que rige, quien lo administra. Para ser más claros, en el balance de la década kirchnerista hay que colocar el objetivo que se propuso Néstor Kirchner en su discurso de asunción hace 10 años. Allí se pronunciaba por “reconstruir el capitalismo nacional”.
Puede discutirse el carácter nacional, especialmente por la ausencia de una burguesía de carácter nacional, es decir, antiimperialista, pero no debe negarse que el capitalismo local superó los problemas económicos (valorización de los capitales) de la recesión 1998-2002 con años de crecimiento a un promedio del 8% entre 2003 y 2011, salvo el 2009, pero desde el 2010 el curso de la evolución económica se presenta errática y con tensiones sociales que intentan ser contenidas con política social masiva favorecida por recursos fiscales provenientes de la primarización exportadora del país, una cuestión estructural que comparte con toda la región latinoamericana.
Ahora, en esa recuperación los que más ganaron son las transnacionales, no solo vinculado a la soja o la mega minería, sino las terminales automotrices, los bancos, especialmente los transnacionales, a la cabeza del ranking de rentabilidad en los últimos tres años.
El capitalismo local se transnacionaliza crecientemente y no puede ser de otra forma. El capitalismo es un régimen mundial y la agenda deviene de la deseada normalización ante la crisis. Entre otras manifestaciones de la crisis está la energética, y el país expropió parcialmente a YPF para desplazar al capital externo, REPSOL, sin embargo, para asegurar la producción de los no convencionales acude a la CHEVRON, una de las grandes operadoras monopólicas del mercado mundial. En ese camino involucra a la ANCAP, la estatal petrolera de Uruguay y a la YPFB, la petrolera boliviana. Nuestro interrogante es si esas empresas y otras d ela región no podrían pensar en estrategias alternativas para un manejo soberano de la energía, lo que demandaría discutir el para qué del petróleo, el gas y la energía en la región. Es un camino complejo no solo por la CHEVRON, demandada por poblaciones de pueblos originarios del Ecuador por 19.000 millones de dólares, cuestión que camina en la Justicia Argentina, por ahora. Es complejo decimos, porque ya existen cinco municipios en nuestro país que se pronunciaron contra la tecnología de la fractura hidráulica, el fracking, para extraer el “shale oil” o el “shale gas”, o hidrocarburos no convencionales. Nuevos “Famatimas” se anuncian en el horizonte.

¿Quién administra el capitalismo? ¿Se puede pensar más allá del capitalismo?

Esa es una de las discusiones en boga, y cada quién constituye su sujeto.
Unos con actos y militancia, sueldos en el Estado, e incluso mística disputada desde una política de medios y con un relato que pretende apropiarse y recuperar la epopeya de los 70´.
Otros con medios monopólicos y redes sociales que alimentan una subjetividad más propia de los 90’ para revertir la inflexión estructural que habilitó la rebelión del 2001.
Esa es la disputa más visible, los que están de un lado y los que están del otro.
¿Es la única disputa posible? No, existe una masa considerable que avala ciertas actitudes de un lado y/o del otro, pero que transitan sin referencia que pueda aglutinar una posición política alternativa.
Esa referencia también estuvo en disputa en estos años, y por variadas razones esas expectativas se frustraron, quedando vacío ese espacio político.
Uno de los problemas es que algunos sectores que pretendieron, o pretenden mostrarse como alternativa a los dos bloques principales que disputan el escenario político, no definen un rumbo anti capitalista, es más, se presentan como prolijos administradores del capitalismo existente.
No hace falta una tercera opción para administrar el capitalismo realmente existente, ni serio, ni normal, el que se pudo construir. Se necesita otro modelo productivo y de desarrollo, una sociedad que privilegie la satisfacción de las necesidades sociales más extendidas, que apunte a la des-mercantilización de la educación, la salud, la energía; que aliente la soberanía alimentaria, energética y financiera asociada a los otros países de la región, no para subordinar la estrategia productiva al gran capital, sino para promover una integración alternativa, anti sistémica, contra el capitalismo real asociado al delito, a la militarización y el empobrecimiento de las mayorías, en definitiva a un nuevo orden local y mundial.
En una nueva fecha de homenaje a la revolución de mayo, necesitamos reivindicar la revolución, ayer contra la corona española y hoy contra la dominación capitalista, en el país, en la región y en el mundo.
El mejor homenaje a la revolución es continuar luchando por la revolución en nuestro tiempo, un proceso integral, económico, político, ideológico, cultural, civilizatorio. Es un camino con mucha historia y muchas derrotas, pero con expectativas por el laboratorio de cambios en la región en este comienzo del Siglo XXI. No son vanas esperanzas, son expectativas para desarrollar subjetividad por otro mundo posible, anticapitalista y por el socialismo.

Julio C. Gambina

La UBA de-generando



Las jornadas interdisciplinarias “Degenerando Buenos Aires”, organizadas por la agrupación CAUCE en seis facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), abordaron diversas problemáticas de género. La necesidad de debatir en la academia y de formar otras lecturas fueron los disparadores.

La discusión capitalismo y patriarcado viene atravesando la problemática de género desde hace un tiempo largo. Suponer la transformación de nuestra sociedad hacia la discusión con la “normalidad” de género, la diversidad sexual, implica la participación y la asistencia al debate de diversos sectores sociales. La universidad como institución social sostiene lógicas de opresión, a la vez que refuerza aquellas significaciones imaginarias sociales a través de sus planes de estudio, los modos de enseñanza y lectura, en la producción de conocimiento así como en las relaciones sociales entre los claustros docentes, la misma Academia y los estudiantes. Hacia este necesario espacio de discusión acudieron las Jornadas Interdisciplinarias de Géneros “Degenerando Buenos Aires” que se llevaron a cabo del 27 al 31 de mayo en seis facultades (Económicas, Derecho, Sociales, Ingeniería, FADU, Filosofía Y Letras) de la Universidad de Buenos Aires.
En diálogo con Marcha, Ernestina Arias de ANRED, que participó del panel “Violencia mediática: ¿Qué ves cuando me ves?” donde se problematizó el rol de los medios masivos de comunicación en nuestra sociedad como formadores de estereotipos, consideró de relevancia que en la formación académica de las comunicadoras se visibilice la problemática de género. “Los comunicadores que egresan de la universidad y trabajan en los medios masivos no logran poner en agenda estos temas, es así que los medios masivos hoy discriminan a las mujeres, ridiculizan a la diversidad sexual, minimizan la lucha de género y titulan las noticias reproduciendo un sistema opresor”, declaró.
Por su parte, Romina Amor y María Eugenia, miembras de la Campaña Nacional contra las Violencias hacia las Mujeres también participaron de ese panel y mencionaron que el trabajo que hace la Campaña debe debatirse “en los espacios de construcción de saber, porque son años de enseñanza no sensible al género, y por lo contrario se lo hace desde una mirada sesgada y desde las culturas dominantes”.
Señalaron que recorrer diversos ámbitos es urgente porque “la lógica patriarcal que subyace a los tratamientos que se da en los medios sobre la realidad de las mujeres, sobre las personas que no responden a los patrones culturales heterosexual y varón nos permite debatir, cuestionar y no naturalizar”. En este sentido, afirmaron que es una tarea no sólo de las mujeres, “que lo impulsemos nosotras quiere decir que lo hacemos porque somos víctimas del sistema y protagonistas de los cambios. Entendemos que hay que pelear para liberarnos y lo hacemos todos los géneros como un colectivo”.

“La universidad en vez de formar terminar deformando”

El panel de “Prostitución en primera persona: experiencias de organización” debatió sobre la prostitución en sus dimensiones legales, jurídicas, éticas y sociales desde la organización en la Argentina y la voz de sus protagonistas. Marcha dialogó con Lohana Berkins Fundadora de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT).
Berkins reflexionó que la universidad puede aportar a la discusión “como una herramienta de pensamiento, reflexión y análisis en cualquier temática. Es sustancial que la academia abandone los claustros sagrados y ponga en tensión temas reales, que tengan que ver con la vida real de las personas”. Además, planteó: “Mezclar el activismo con la academia es fundamental”.
Agregó también que “muchos desconocen que Argentina es una país abolicionista, por lo tanto no se puede reglamentar ni prohibir la prostitución, desde mi mirada de travesti, no tengo en especial ninguna moral victoriana sobre ese tema, pero jamás la aceptaríamos como un trabajo. No es un trabajo, no puede ser un destino para nadie”.
A su vez, afirmó que es necesario hacer un asterisco en la discusión porque al ser “uno de los pocos países donde hay una fuerza mayoritaria de los travestis abolicionistas, es que se confunde el debate entre las mujeres y las travestis, y es que las argumentaciones se han establecido sobre la sujeta mujer y no sobre la travesti. Pugnamos por que se amplíe el concepto de sujeto mujer como única víctima de la prostitución”.
Sin embargo señaló que la discusión es aún más compleja en varios de sus aspectos. “Generalmente este debate se da en la parte idílica de la prostitución. Es autonomía, es la libertad de las mujeres, como falso progresismo o snobismo. No tiene nada de eso. Ha atravesado a toda la humanidad desde sus inicios y es una de las formas en las que se ha ido perfeccionando la esclavitud. En eso se debería producir ese debate. Hoy hay un rápido corrimiento, todo se da en torno a la trata que por supuesto hay que hacerlo, pero se vuelve a agitar el eje de la cuestión de la prostitución, es una discusión con toda la sociedad, hay que desmontar toda la estructura social donde está anclada la prostitución”.
Berkins entiende que la academia sigue siendo reticente: “mientras estos temas sigan siendo circundantes a la periferia o marginales, mientras no se revisen muchas cuestiones curriculares que todavía están. Si agarras muchas disciplinas, como la psicología, muchos profesores aún dicen que la homosexualidad es una enfermedad. No hablemos de derechos, porque la construcción de la víctima sigue siendo una mirada piadosa, clase media, occidental. El acceso a la cultura sigue siendo aún una cuestión de clase. Si los temas no son puestos en la mesa con el mismo nivel que otros temas, todavía va a seguir costando mucho que se trate. ¿Por qué la academia no se pregunta por qué no hay alumnas o profesoras travestis? Siguen siendo aún instituciones muy expulsivas, donde la participación que nosotras tenemos es por estudiantes y profesores comprometidas con estos temas”.