Javier Milei volvió a descargar sobre las mujeres la responsabilidad por la crisis previsional y el cobro de jubilaciones y pensiones de miseria para los adultos mayores, cuando son los sucesivos gobiernos -y en particular el “libertario”- quienes vaciaron la Anses, utilizaron el Fondo de Garantía de Sustentabilidad para financiar al Tesoro y garantizar pagos de la deuda, mientras la caída salarial, la informalidad, los despidos y la reducción de aportes patronales destruyen la base de financiamiento del sistema.
Durante su discurso en el Council of the Americas, Milei afirmó que Argentina está “pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes” porque la baja natalidad impediría la reposición poblacional y tendría consecuencias sobre las jubilaciones. Es una operación reaccionaria, que busca convertir la crisis previsional por ellos profundizada en una cruzada contra el movimiento de mujeres, escindiéndose a su paso de toda responsabilidad.
La Primera Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas, desarrollada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en la Argentina sobre deseos reproductivos, reveló que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años no alcanzó todavía la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones materiales y económicas, en un escenario de constante degradación social y de las condiciones de vida de las familias trabajadoras.
Milei destruye las condiciones de vida
El 79% de los encuestados teme no poder garantizar el bienestar económico a sus hijos, el 78% no poder acceder a una vivienda digna y el 56% considera demasiado caro criarlos. Las limitaciones financieras, la inseguridad laboral, el problema habitacional y las dificultades para organizar los cuidados aparecen como condicionantes centrales a la hora de proyectar una familia.
Milei pretende ignorar que su gobierno agravó cada uno de estos indicadores, con salarios ajustados, despidos, precarización laboral, contratos basura, tarifazos, liberación de precios y una ofensiva general contra las condiciones de vida de las y los trabajadores, que hacen que formar una familia sea, para millones, una posibilidad cada vez más difícil de concretar.
La misma degradación alcanza al sistema previsional, cuando cerca del 40% de los trabajadores permanece sin registrar y, por lo tanto, fuera del circuito regular de aportes. A eso se suman la caída del salario real y los beneficios otorgados a las patronales mediante reducciones o “bonificaciones” sobre las contribuciones a su cargo. La reforma laboral antiobrera profundiza precisamente esos mecanismos de precarización laboral y desfinanciamiento de la Anses.
La caja de la Anses y la factura de la deuda
Los responsables de hacer pelota el sistema previsional son este gobierno y sus antecesores, que utilizaron recursos de la Anses y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para financiar al Estado y sostener el régimen de endeudamiento, afectando los recursos destinados a garantizar las prestaciones presentes y futuras.
Esta situación fue trasladada directamente al bolsillo de millones de jubilados, afectando sus haberes con sucesivas reformas previsionales para congelar y ajustar las jubilaciones, reduciéndolas a mínimos históricos, por fuera de cualquier relación con los costos de vida reales y con las mediciones de la canasta básica y la Canasta de Jubilados.
La defensa de la jubilación y del sistema previsional argentino exigen terminar con el ajuste sobre los trabajadores y dar marcha atrás a la ofensiva patronal y la reforma laboral antiobrera, con una recomposición general de los salarios y del trabajo genuino, la eliminación de los privilegios patronales y poner los recursos del sistema previsional al servicio de quienes lo sostienen con su trabajo y bajo el control de jubilados y trabajadores.
Marcelo Mache

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