Sanae Takaichi, una sucesora política del asesinado primer ministro Shinto Abe, se propone retomar su política: cortar a fondo el gasto social y reducir impuestos a los grandes capitales; impulsar un gran gasto en infraestructura (350.000 millones de dólares) y en Defensa. Los números solamente cierran aumentado la deuda pública de Japón, la más alta del planeta en cuanto a relación con el PBI. Muchos advierten que podría provocar un colapso de la Bolsa y de los fondos de pensiones, como el que sufrió Gran Bretaña hace dos años con una política similar. Lo sustancial, sin embargo, es que Takachi quiere preparar a Japón para una guerra contra China, conjuntamente con Trump. Lo ha advertido expresamente en referencia a una eventual ocupación de Taiwán por parte de China. Como ocurre con las potencias vencidas en la segunda guerra mundial, Takaichi se propone el rearme de Japón, algo aún prohibido por la Constitución impuesta por EE. UU. al finalizar aquella guerra. La política de gasto para revivir una economía largamente estancada y una reducción transitoria de los impuestos a los alimentos habrían sido factores que determinaron su amplia victoria electoral. Takaichi iniciará una guerra comercial con China; lo que ha logrado es un colapso del turismo proveniente de China.
Mientras Trump acentúa su guerra comercial y política contra los Estados europeos, fortalece la alianza con los asiáticos, Japón en primer lugar. La política mundial gira en torno a la guerra imperialista, cuyo destinatario estratégico es China.
Aldana González
18/02/2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario