jueves, 25 de mayo de 2017

¿Qué se recuerda el 25 de Mayo?



¿Se trató de una revolución? ¿Qué cambió después de 1810? ¿Se rompieron las cadenas?

La invasión napoleónica a España en 1808 que provocó la captura del rey Fernando VII y la formación de juntas en su nombre y la caída de la Junta Central de Sevilla en 1810 tuvieron repercusiones directas en sus colonias americanas. En el virreinato del Río de la Plata, una multitud pidió la renuncia del virrey Cisneros y como consecuencia se formó, el 25 de mayo, el llamado primer gobierno patrio. La Primera Junta estaba integrada por militares (Saavedra y Azcuénaga), abogados (Paso, Belgrano, Castelli y Moreno), comerciantes (Larrea y Matheu) y el sacerdote Alberti quienes gobernaron en nombre de Fernando VII.

¿De qué revolución hablamos?

Si consideramos que las revoluciones burguesas, como la Revolución Francesa, implicaron la modificación en las relaciones de propiedad y en el ascenso de la burguesía al poder, nada de esto, al decir de Milcíades Peña pasó en las revoluciones americanas: “nadie en América Latina tenía interés en introducir estos cambios, y menos que nadie la burguesía comercial, y por supuesto nada de esto significó la independencia. No hay una clase burguesa dispuesta a estos cambios. Hay burguesía comercial intermediaria en el comercio extranjero, eminentemente portuaria y antinacional” (Peña: Antes de Mayo, pp. 86-87).
Por esto, la Revolución de Mayo, no fue una revolución social, ni produjo un cambio en la estructura económica, sino fue un recambio político de la élite gobernante que dio mayor relevancia al comercio inglés y limitó el comercio español. Son los inicios del proceso de construcción de una élite criolla vinculada a la dominación del capital británico. La Revolución de Mayo 1810 generó un cambio eminentemente político de carácter burgués que impulsó la subordinación del territorio al capital británico, proceso que se profundizará durante la segunda mitad del siglo XIX.
Pero también la Revolución de Mayo abrió un proceso de luchas independentistas contra España, que se expresaron en todo el continente en el marco de las distintas disputas coloniales y que había sido antecedido por la rebelión de Tupac Amarú y la revolución negra y la formación de la primera república negra en Haití. Durante la primera y segunda década del siglo XIX se iniciará un proceso de rupturas con el orden español que fortalecerán las perspectivas independentistas.
Si bien el proceso abierto con la Revolución de Mayo dilató hasta 1816 la declaración de la independencia, hay iniciativas que marcaron aspectos progresivos de orden social, aunque fueron minoritarios. Juan Dal Maso destaca iniciativas como la promoción de los derechos de los indígenas en la campaña de Castelli en el Alto Perú que si bien “no fueron predominantes, existieron dentro de la revolución, sectores que perseguían distintos aspectos de emancipación social, que resultaban indispensables para que hubiera un cambio en profundidad respecto de la dominación colonial”.
Sin embargo, estas iniciativas siguieron siendo minoritarias a la vez que la elite política ampliaba sus lazos con Gran Bretaña con quienes compartían sus intereses económicos. Es el inicio de la del largo proceso de formación de la elite que se conformara como una clase nacional dominante. Un Estado políticamente independiente pero subordinado al capital inglés fue el resultado de este proceso.
Hoy a 207 años tras muchas transformaciones de la clase dominante y su subordinación a Estados Unidos, trata de recomponer su brazo armado, en crisis luego de la dictadura militar, por eso, el desfile que prepara el gobierno para el próximo sábado para celebrar los 207 años de la Revolución de Mayo tiene, al decir del Ministerio de Defensa “la decisión del Gobierno Nacional de reforzar la integración con los países participantes y fortalecer el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil”.

Hernán Perriere

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