Argentina, ¡fuera Macri!
Las recientes elecciones primarias de Argentina fueron categóricas, contundentes: la población ya no quiere más políticas neoliberales. Pero en realidad, para ser estrictos, no es que no las quiera: no las soporta, no puede seguir viviendo bajo ese yugo monumental.
El mensaje enviado por la masa votante fue de claro y absoluto repudio a las iniciativas de capitalismo salvaje (eufemísticamente llamado "neoliberalismo"), la gente de a pie, que es la abrumadora mayoría, vive cada vez peor, con hambre, con enfermedades, sin trabajos dignos, falta de proyecto a futuro. Mauricio Macri, un acaudalado de Argentina, es un peón, un operador de esas políticas que hace unos 50 años vienen manejando el mundo.
El llamado neoliberalismo es una estrategia de hiper control planetario por el que unos pocos megacapitales fijan el ritmo del mundo, trazando su obligada arquitectura global. El mismo surge en la década del 70 del pasado siglo (la dictadura de Pinochet, en Chile, fue el primer laboratorio de ensayo), como una estrategia económica sin dudas (volver más ricos a los ya tremendamente ricos), pero definitivamente también como una política de contención social. Durante toda la primera mitad del siglo XX, hasta entrada su séptima década, el campo popular y las ideas marxistas impulsoras de la revolución socialista fueron cobrando fuerza. De esa cuenta, a lo largo de los años se llegó a procesos revolucionarios en Rusia (1917), China (1949), Cuba (1959), Nicaragua (1979), y a la paulatina ampliación de beneficios por parte de la clase trabajadora global (jornada de ocho horas, importante legislación laboral, derechos de la mujer trabajadora en relación a la maternidad, organización sindical genuina). Entrada la década de los 70 del siglo pasado, movimientos guerrilleros de izquierda, procesos populares varios, iglesia católica con su opción preferencial por los pobres y distintas luchas sociales (mujeres, estudiantes, diversidad sexual) marcaban el espacio. La derecha reaccionó.
A partir de esa reacción, para dicha época la represión (policial y militar) puso fin a toda la referida movilización. Pero junto a ese parate brutal, descarnado, surgen los planes neoliberales. Los mismos fueron tan efectivos, o quizá más, que las montañas de cadáveres y ríos de sangre que enlutaron a los pueblos. Esos planes nacieron de los grandes capitales. Sus brazos operativos fueron, y siguen siendo al día de hoy, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (virtuales extensiones del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos, comúnmente conocido como FED, por sus siglas en inglés). El supuesto "banco central" del país del norte en realidad no es una institución gubernamental sino que nuclea a los más grandes capitales mundiales (bancas Rockefeller, Rotschild, Morgan, Goldman, Sachs, Lehman, Lazard y otras), estadounidenses en lo fundamental, los cuales establecen el curso de la política mundial más allá de las soberanías nacionales.
Esa vuelta brutal al primado del mercado (la famosa "mano invisible" de Adam Smith que, supuestamente, todo lo arregla) en contra de las políticas de fortalecimiento del Estado, tuvieron como principales íconos políticos a Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Tatcher en Gran Bretaña, siendo Milton Friedman su intelectual orgánico por excelencia, junto a una pléyade de economistas de la Universidad de Chicago.
Tales políticas, además de concentrar de un modo grotesco las riquezas mundiales en muy pocas manos con primacía del capital financiero, sirvieron para desmovilizar completamente al campo popular y a todo intento progresista. A tales efectos, se mostraron tan efectivas como los campos de concentración clandestinos y las salas de tortura, o más. Achicamiento de los Estados, privatización de absolutamente todo, endeudamiento forzado de los países con las instituciones crediticias el Norte, precarización de la fuerza de trabajo, contratos laborales ignominiosos, pérdida de avances sociales, empobrecimiento y brutalización de las poblaciones, derrota de toda acción de protesta... la fuerza de los planes fondomonetaristas fue avasalladora. "No hay alternativa" ante ellos, se permitió decir sin vergüenza la Dama de Hierro, la Primera Ministra británica Margaret Tatcher. O capitalismo salvaje y sin anestesia... ¡o capitalismo salvaje y sin anestesia! La protesta quedó descartada. O, al menos, eso pretendió la clase dominante global.
Latinoamérica se vio envuelta con todas estas recetas, endeudándose con los organismos financieros internacionales -los brazos operativos de esos megacapitales- de un modo infame: deudas técnicamente impagables que hipotecan las naciones por varias generaciones. La postración de nuestros pueblos, y también de sus autoridades, fue total. A su turno, todos los presidentes de la región tuvieron "relaciones carnales" con los organismos crediticios (el argentino Menem fue uno más de tantos). Y eso fue no solo en el subcontinente: el neoliberalismo se extendió por todo el globo, destruyendo los Estados de bienestar socialdemócratas así como cualquier posición estatista. El dios mercado se entronizó de manera monumental, aparentemente ¡sin alternativbas! Se logró la sumisión de la masa trabajadora mundial a los dictados de las empresas, cada vez más rapaces, más explotadoras. ¿Dónde habrá quedado el amor cristiano entonces? No lo hay, ni nunca lo hubo. Lo único que cuenta son las frías cuentas gobernadas por la rentabilidad. El dios dinero se impuso triunfal, despiadado, brutal. Eso es el capitalismo: el actual neoliberalismo no es sino su versión corregida y aumentada. Dicho de otro modo: no hay capitalismo "bueno". No puede haberlo, eso es una contradicción en sí misma.
Tras décadas de estas estrategias, se cambió profundamente la dinámica del mundo y de las luchas populares: ya no hubo revoluciones, ni guerrillas, ni Teología de la Liberación, ni sindicatos combativos. Hablar de marxismo, de luchas de clases, de revolución o antiimperialismo pasó a ser rémora de un pasado pretendidamente extinguido para siempre. "Fin de la historia y de las ideologías" llegó a decir otro intelectual orgánico de esta derecha triunfal, Francis Fukuyama. El sistema, sabiamente para mantener su estabilidad, permitió sí luchas parciales, fragmentarias, sin atacar el todo; surgieron así corrientes centradas solo en temas de género, o étnicas, o relacionadas a la diversidad sexual, o a problemas medioambientales. Sin restarle el valor incalculable que tienen estas luchas -que deberían integrarse todas en propuestas por un mundo mejor donde se articulen igualmente con el tema de lucha de clases- se las impulsó en la lógica de cambiar algo para que no cambie nada. Las benditas y ubicuas ONG's reemplazaron a las organizaciones de base.
Tras esas décadas de este capitalismo salvajemente brutal, las clases trabajadoras mundiales (obreros industriales urbanos, proletariado rural, campesinado, amas de casa, estudiantes y jóvenes buscando ocupación) se empobrecieron de un modo patético. Tener un puesto fijo de trabajo pasó a ser un lujo, una joya a conservar. Las filas interminables de desocupados aseguraron, chantaje mediante, salarios cada vez más bajos y pérdida de derechos adquiridos en luchas históricas. Las esperanzas de cambio quedaron bastante sepultadas, adormecidas, relegadas. La infinita profusión de iglesias neo-evangélicas que barrieron la región completa el cuadro de embrutecimiento y control de la población.
En medio de esa debacle general, por supuesto hubo reacciones de los pueblos empobrecidos. En Latinoamérica, una de las más notorias fue el Caracazo, en Venezuela, en el año 1989, que dejó un saldo de muertos nunca claramente establecido, pero que no bajó de varios miles. Montándose en ese descontento fenomenal y en esa rebelión de energía popular, años después aparece la figura de un líder carismático que ejercería como principal baluarte contra las políticas neoliberales: Hugo Chávez.
Su llegada y lo que ello significó como retorno de un discurso olvidado -volvió a hablar de socialismo y de antiimperialismo: "Huele a azufre", dijo refiriéndose al entonces presidente estadounidense George Bush hijo- junto a la coincidencia de un auge exportador de materias primas por parte de los países latinoamericanos, en general con destino a China, permitieron un despertar anti-neoliberal. En ese marco, buena cantidad de países de la región aparecieron con gobiernos progresistas, de lo que podría llamarse centro-izquierda: Brasil (Lula y Dilma Roussef), Argentina (Néstor Kirchner y Cristina Fernández), Ecuador (Rafael Correa), Bolivia (Evo Morales), Uruguay (Pepe Mujica), Paraguay (Fernando Lugo), El Salvador (el FSLN ya desmovilizado), Nicaragua (Daniel Ortega).
Todos esos procesos -Bolivia quizá sea la excepción- no pudieron transitar de modelos capitalistas a esquemas superadores, socialistas. Por diversos motivos (tal vez porque no estaba en el ADN de ninguno de ellos), nadie rompió con el capitalismo, pero sí intentaron planteos socialdemócratas, capitalismo "con rostro humano" (Estado benefactor de Keynes, o engendros parecidos). "Capitalismo serio" pudo decir la mandataria argentina Cristina Fernández. Los megacapitales y las impagables deudas externas, sin embargo (¡más allá de la "seriedad") siguieron mandando.
Ese ciclo progresista logró importantes avances, más cupulares que para la gente de carne y hueso de los pueblos hambreados y sobreexplotados, pero importantes al fin. Surgieron así, en América Latina, interesantes intentos integracionistas y todo un conjunto de iniciativas antiimperialistas: ALBA, CELAC, UNASUR, Petrocaribe, Telesur, Radio del Sur, buscando escapar de la égida de Washington.
El golpe recibido por el campo popular fue tan terrible (capitalismo salvaje, brutal, sin anestesia, sin Estado regulador) que hablar de capitalismos suaves y planteos anti neoliberales se pudo sentir como un bálsamo. Todos esos planteos social-populares trataron de tomar distancia de las políticas neoliberales, sin conseguirlo de un modo contundente. El cáncer neoliberal ya había hecho metástasis, y el enfermo seguía muy grave. Sin dudas con el ciclo progresista hubo mejoras para las clases populares en todos esos países, pero las deudas externas se siguieron pagando fielmente y las condiciones laborales no mejoraron en lo sustancial. En otros términos: capitalismos no tan salvajes…., pero capitalismos al fin.
Pero esa primavera socialdemócrata se esfumó. La crisis capitalista del 2008, que aún persiste, pasó factura, las exportaciones bajaron, el precio del petróleo se derrumbó y la muerte de Hugo Chávez (dudosa, envuelta en la sospecha de un atentado en su contra) contribuyó en mucho a ese final. En esta última década asistimos a un reposicionamiento de propuestas de ultra derecha, alineándose enteramente con las políticas de Estados Unidos, revitalizando los planes neoliberales -que, en realidad, nunca habían desaparecido-.
Hoy Latinoamérica sigue patéticamente empobrecida, con algunas islas de esplendor en barrios amurallado alejados de la "chusma" y gobiernos serviles a los dictados de la Casa Blanca. Cuba, en solitario, sigue su proceso socialista, buscando las vías más pertinentes para sobrevivir (¿socialismo con modelo chino quizá?) Bolivia, también en solitario, profundiza como puede su construcción socialista, no exenta de dificultades, mientras que Venezuela sobrevive a duras penas en medio del bloqueo y la continua amenaza de invasión.
Del ciclo progresista queda muy poco. Los intentos integracionistas languidecen, y las deudas públicas de los Estados constituyen una sangría imparable que sigue postergado el desarrollo genuino de la región (cada niño latinoamericano nace teniendo ya una deuda con los organismos crediticios de Bretton Woods de 2,500 dólares, deuda que no pidió pero que le marca su destino).
El retorno de las propuestas de derecha fue terminante, furioso. Ahora ya no son necesarios ejércitos represores, pues ese "trabajo sucio" está hecho, con consecuencias que aún persisten, y que seguramente lo seguirán haciendo por algún tiempo más. La desorganización, la pulverización de la protesta, el retraso de la lucha popular se ha cumplido a cabalidad. Los actuales mandatarios siguen fielmente las políticas neoliberales y cumplen disciplinadamente los dictados de Washington. Jair Bolsonaro, Mauricio Macri, Miguel Piñera, Iván Duque, son todos neonazis, derechosos ultraconservadores alineados de un modo vergonzoso con lo que ordena el presidente Donald Trump, abriendo de par en par las puertas a los capitales internacionales y a las tropas de Estados Unidos. Su ideología es furiosamente anticomunista, y no temen en decirlo poniéndolo en práctica. En la Casa Blanca sin dudas están frotándose las manos con este nuevo reacomodo -del que, por supuesto, son artífices-. De momento el imperio no ha podido con Venezuela ni con Bolivia, y Cuba es capítulo aparte, porque sigue intocable con su revolución. Pero los intentos continúan en forma creciente. ¿Se atreverá a invadir la Patria de Bolívar? La base militar más grande y equipada en toda la región se está construyendo en Honduras, con miras a las cuantiosas reservas petroleras venezolanas. El imperialismo -y sus planteos neoliberales- en modo alguno están derrotados.
El caso de Argentina es patético: después de haber estado entre las diez primeras economías mundiales terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 aportando la mitad del producto bruto de toda Latinoamérica con una pujante industria nacional, las políticas monetaristas -iniciadas durante la dictadura de Jorge Rafael Videla con el oligarca ministro plenipotenciario José Alfredo Martínez de Hoz y continuadas ininterrumpidamente por todos los mandatarios posteriores- convirtieron al otrora "país de las vacas" en un árido desierto de desolación, destinado a la monoproducción sojera, desindustrializado, con niveles de delincuencia antes desconocidos, invadido por el consumo de drogas y la desesperanza y sin perspectiva de cambio en lo inmediato (hoy día 1 de cada 4 argentinos vive bajo el nivel de pobreza). La "primavera" kirchnerista no pudo modificar esa situación.
Mauricio Macri, ufanado de ser un buen perrito faldero de Estados Unidos, profundizó de un modo monstruoso los niveles de explotación y sumisión a la banca internacional. "No hay que olvidar que hasta la dictadura de Onganía los bancos extranjeros sólo podían tener una sola sucursal en la ciudad de Buenos Aires. Ninguna en el interior. Hoy, la mayoría de la banca es privada y extranjera, y es la gran autopista de la fuga de divisas", explica Carlos Larriera. La pobreza que viene acrecentándose desde 1976, año en que comienzan las iniciativas fondomonetaristas con el triunfo del golpe de Estado, con el actual presidente Macri alcanzaron cotas impresionantes. No es infrecuente que pobladores del alguna vez país próspero coman hoy restos de los tarros de basura. Por supuesto, la gente ya no aguanta más esta infame situación. Las recientes elecciones lo dejaron ver de un modo palmario. No se votó tanto por la propuesta de Alberto Fernández y Cristina Fernández viuda de Kirchner, sino en contra de la actual postración, del hambre, de la miseria espantosa.
¿Qué sigue ahora? Seguramente Mauricio Macri se va, pese a la desazón del imperio que lo apuntaló como uno de sus principales operadores en la región, y regresa un gobierno peronista. ¿Se termina el neoliberalismo? ¡En absoluto! Está visto que todas las opciones de capitalismo "humanizado" no pasan de buenas intenciones. Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández administraron con un sentido algo más social la bancarrota. Si regresa ahora un gobierno peronista, ¡¡que claramente no es de izquierda, y mucho menos revolucionario!!, con buena suerte implementará programas asistenciales, pero las políticas neoliberales seguirán.
¿Por qué no seguirían? Estos esquemas, trazado por poderosas fuerzas que sobrepasan en mucho a los Estados nacionales, diseñan los pasos de la arquitectura global, de los que los gobiernos elegidos en las elecciones democrático-burguesas no pueden (¿ni quieren?) escapar. Sucede que el campo popular y los ideales de transformación socialista quedaron tan pero tan golpeados estos pasados años que cualquier movimiento con tinte medianamente progresista puede sonar a "revolución". Es como para el hambriento que por días no probó bocado: un pedazo de pan duro le sabe a pantagruélico festín. Pero ¡cuidado!, la experiencia lo enseña amargamente: las elecciones en el marco del capitalismo no pueden transformar nada. A lo sumo, superficial gatopardismo. Y en tal caso, siempre, la reacción de la derecha es brutal cuando se cobra sus cuentas.
¿Cómo enfrentarse a los planes neoliberales? que, digámoslo francamente, siguen vigentes, aunque la gente vote contra un gerente de turno (gerente muy maligno, por cierto) como el millonario Macri. ¡El Caracazo marca el camino! (alguna vez se leyó en una pinta callejera en algún sitio de Latinoamérica: "La violencia en manos del pueblo no es violencia. ¡Es justicia!") Recordemos que el Caracazo fue lo que posibilitó la llegada de un Chávez, y así se inauguró el ciclo progresista de la región.
¡Qué bueno que se irá ese indecoroso presidente que hizo su fortuna a base de estafas, apoyado por el Estado al que tanto critica!, pero para la mayoría silenciosa eso, a lo sumo, podrá ser el inicio de una larga lucha que está pendiente. Que quede claro: el problema de fondo no son las actuales políticas neoliberales; el problema toral sigue siendo el capitalismo como sistema.
Marcelo Colussi
miércoles, 28 de agosto de 2019
Después de Macri la lucha no termina
El Gobierno dice que piensa que puede dar vuelta la paliza de las PASO. ¿De verdad alguno puede pensar eso seriamente?
Delirios de soberbia. Manotazos de ahogado de quien creía saber nadar en el mar de las masas.
Delirios de quienes no conocen al pueblo y creen que siempre pueden venderle espejitos de colores mientras lo condenan al hambre.
Siempre no… siempre no. A veces los pueblos se enojan. A veces los humildes se enojan. Aún cuidando las formas que establece la burguesía. Se enojan.
El Gobierno no entiende que nunca fue mayoría. Que ya en el 2015 tenía el 60% de la población en contra. Que en 2017 había perdido casi 3 millones de votos. Y que hoy la inmensa mayoría de los argentinos lo repudia.
De 2015 hasta la fecha, perdió 5 millones de votos, y es muy posible que en las generales pierda aún más.
El Gobierno no entiende que el mejor jefe de campaña para FyF fue el propio oficialismo, con sus nefastas políticas que llevaron al hambre, la miseria y la angustia a millones de seres humanos.
El Gobierno cree -o hace que cree- en el milagro de la reelección, pero reafirma la política que lo llevó al repudio general, se caga en los pobres, en los jubilados, en los trabajadores, para los cuales no hay medidas serias ante el salvajismo de la crisis, a los que les ofrece solamente migajas "hasta octubre"... como para imaginarse lo que sería "el día después".
Mientras, gasta millones de dólares de reservas y del préstamo leonino del FMI para llenarle el bolsillo a los buitres parásitos del sistema financiero, y genera más y más deuda que tendrá que pagar el pueblo trabajador.
Esta cuestión pone blanco sobre negro en la farsa de la pretendida “democracia” burguesa. El pueblo vota cada 4 años para cambiar de verdugo y cada 2 para renovar las legislaturas, pero sufre todos los días la tiranía del patrón en las empresas… y el saqueo de los parásitos financieros. Esos mismos que se atreven a chantajear a las masas si no votan según sus conveniencias. Si unos cuantos miles de parásitos financieros pueden más que todo un pueblo… ¿De qué democracia nos hablan los dueños del sistema y sus lacayos políticos?
No es posible cambiar esta elección. Es más, la diferencia se va a agrandar. Si cada vez que abren la boca las bestias oficialistas, más personas salen corriendo para el otro lado. Macri habla y acrecienta su soberbio patetismo. La repugnante Carrió como jefa de campaña es el reaseguro del triunfo de Fernández-Fernández… Usa su lengua y escupe toda la podredumbre que tiene adentro. La "defensora de la República" dice que los van a "sacar muertos de Olivos" y muestra su esencia autoritaria, fascista y antidemocrática. Esa sombra de ser humano es el claro estereotipo del tilingo clasemierdero de cuarta de este país, intragable como un mate hirviendo, impasable como un puente roto…
El Gobierno está perdido. Ya pocos le creen, más allá de ese nauseabundo núcleo duro que se está reduciendo a pasos agigantados. Vidal, “la joyita” de la tilingada, fue puesta en su lugar: la de un invento de la prensa cómplice del saqueo, que nunca fue lo que se dijo. Y hasta es posible que pierdan CABA después de 12 años.
Ganará seguramente, y por más diferencia que en las PASO, la fórmula del Frente de Todos.
Lo único que cabe preguntarse es si Macri y su banda mafiosa llegarán a diciembre o deberán irse antes, porque el hambre y la desesperación del pueblo no puede esperar 4 meses para que esta realidad empiece a cambiar... al menos para que aflojen el ajuste y la opresión.
El proyecto de la burguesía propiamente dicha en el Gobierno está muerto al menos por ahora. Cambiemos es un globo pinchado y pisoteado y Macri un cadáver político que tendrá que saldar cuentas en los Tribunales ya no tan adictos. Sin embargo, la lucha del pueblo por sus derechos no se termina, porque no habrá un pueblo feliz mientras se utilicen recursos para pagarles a los buitres que nos han saqueado. Porque es mentira la Justicia si los saqueadores y hambreadores salen impunes. Porque es mentira que si no pagamos nos aislamos del mundo (en todo caso, de qué parte del mundo, habría que plantearse). Porque es mentira que se necesitan inversiones externas para que nos desarrollemos. Porque es mentira la "democracia" si la institucionalidad condena al hambre y la miseria a las mayorías, y si unos pocos pueden más que las masas. Porque es mentira el Capitalismo como solución para los problemas de las mayorías, en definitiva.
Fernández - Fernández la tendrán difícl porque ya se están reuniendo y acordando con parte de los que apoyaron el saqueo amarillo. Le pagarán al Fondo en vez de decirles que se cobren con lo que fugaron sus amigos, los cipayos vernáculos. Y ya hablan de lo inevitable de las reformas jubilatorias y laborales que vendrán. Escenario difícil para la clase trabajadora, que es la que siempre pone el sudor, el sacrificio, la que siempre paga y le pone el cuero a las balas.
La lucha continuará con el gobierno que venga, porque ni siquiera empezó ahora: la lucha comenzó desde que el primer ser humano explotó a otro para vivir a su costa.
Gustavo Robles
Delirios de soberbia. Manotazos de ahogado de quien creía saber nadar en el mar de las masas.
Delirios de quienes no conocen al pueblo y creen que siempre pueden venderle espejitos de colores mientras lo condenan al hambre.
Siempre no… siempre no. A veces los pueblos se enojan. A veces los humildes se enojan. Aún cuidando las formas que establece la burguesía. Se enojan.
El Gobierno no entiende que nunca fue mayoría. Que ya en el 2015 tenía el 60% de la población en contra. Que en 2017 había perdido casi 3 millones de votos. Y que hoy la inmensa mayoría de los argentinos lo repudia.
De 2015 hasta la fecha, perdió 5 millones de votos, y es muy posible que en las generales pierda aún más.
El Gobierno no entiende que el mejor jefe de campaña para FyF fue el propio oficialismo, con sus nefastas políticas que llevaron al hambre, la miseria y la angustia a millones de seres humanos.
El Gobierno cree -o hace que cree- en el milagro de la reelección, pero reafirma la política que lo llevó al repudio general, se caga en los pobres, en los jubilados, en los trabajadores, para los cuales no hay medidas serias ante el salvajismo de la crisis, a los que les ofrece solamente migajas "hasta octubre"... como para imaginarse lo que sería "el día después".
Mientras, gasta millones de dólares de reservas y del préstamo leonino del FMI para llenarle el bolsillo a los buitres parásitos del sistema financiero, y genera más y más deuda que tendrá que pagar el pueblo trabajador.
Esta cuestión pone blanco sobre negro en la farsa de la pretendida “democracia” burguesa. El pueblo vota cada 4 años para cambiar de verdugo y cada 2 para renovar las legislaturas, pero sufre todos los días la tiranía del patrón en las empresas… y el saqueo de los parásitos financieros. Esos mismos que se atreven a chantajear a las masas si no votan según sus conveniencias. Si unos cuantos miles de parásitos financieros pueden más que todo un pueblo… ¿De qué democracia nos hablan los dueños del sistema y sus lacayos políticos?
No es posible cambiar esta elección. Es más, la diferencia se va a agrandar. Si cada vez que abren la boca las bestias oficialistas, más personas salen corriendo para el otro lado. Macri habla y acrecienta su soberbio patetismo. La repugnante Carrió como jefa de campaña es el reaseguro del triunfo de Fernández-Fernández… Usa su lengua y escupe toda la podredumbre que tiene adentro. La "defensora de la República" dice que los van a "sacar muertos de Olivos" y muestra su esencia autoritaria, fascista y antidemocrática. Esa sombra de ser humano es el claro estereotipo del tilingo clasemierdero de cuarta de este país, intragable como un mate hirviendo, impasable como un puente roto…
El Gobierno está perdido. Ya pocos le creen, más allá de ese nauseabundo núcleo duro que se está reduciendo a pasos agigantados. Vidal, “la joyita” de la tilingada, fue puesta en su lugar: la de un invento de la prensa cómplice del saqueo, que nunca fue lo que se dijo. Y hasta es posible que pierdan CABA después de 12 años.
Ganará seguramente, y por más diferencia que en las PASO, la fórmula del Frente de Todos.
Lo único que cabe preguntarse es si Macri y su banda mafiosa llegarán a diciembre o deberán irse antes, porque el hambre y la desesperación del pueblo no puede esperar 4 meses para que esta realidad empiece a cambiar... al menos para que aflojen el ajuste y la opresión.
El proyecto de la burguesía propiamente dicha en el Gobierno está muerto al menos por ahora. Cambiemos es un globo pinchado y pisoteado y Macri un cadáver político que tendrá que saldar cuentas en los Tribunales ya no tan adictos. Sin embargo, la lucha del pueblo por sus derechos no se termina, porque no habrá un pueblo feliz mientras se utilicen recursos para pagarles a los buitres que nos han saqueado. Porque es mentira la Justicia si los saqueadores y hambreadores salen impunes. Porque es mentira que si no pagamos nos aislamos del mundo (en todo caso, de qué parte del mundo, habría que plantearse). Porque es mentira que se necesitan inversiones externas para que nos desarrollemos. Porque es mentira la "democracia" si la institucionalidad condena al hambre y la miseria a las mayorías, y si unos pocos pueden más que las masas. Porque es mentira el Capitalismo como solución para los problemas de las mayorías, en definitiva.
Fernández - Fernández la tendrán difícl porque ya se están reuniendo y acordando con parte de los que apoyaron el saqueo amarillo. Le pagarán al Fondo en vez de decirles que se cobren con lo que fugaron sus amigos, los cipayos vernáculos. Y ya hablan de lo inevitable de las reformas jubilatorias y laborales que vendrán. Escenario difícil para la clase trabajadora, que es la que siempre pone el sudor, el sacrificio, la que siempre paga y le pone el cuero a las balas.
La lucha continuará con el gobierno que venga, porque ni siquiera empezó ahora: la lucha comenzó desde que el primer ser humano explotó a otro para vivir a su costa.
Gustavo Robles
De Macri a Fernández: cuatro contradicciones del pacto de transición

El camino a diciembre está plagado de dilemas sobre el dólar, reservas, inflación, deuda y FMI. ¿Cuánto le cuesta la transición a la clase trabajadora?
El precario pacto de transición entre Mauricio Macri y Alberto Fernández está apoyado sobre dos pilares, también muy endebles: el dólar a $ 60 y el intento de preservar las reservas del Banco Central.
Todo el mundo sabe que el dólar es la variable más variable (valga la redundancia) o inestable en estas pampas. Hay causas estructurales profundas: la economía dominada por el capital imperialista; el atraso de la estructura productiva que requiere importar insumos y bienes de capital que el país no produce; la fuga de capitales sistemática del gran empresariado “nacional”; el endeudamiento en beneficio de los centros financieros internacionales. Todos estos factores implican una sangría permanente de dólares que salen del país. Obviamente, nada cambió desde las PASO.
En la coyuntura, la cotización del dólar depende de las conductas especulativas del gran capital. El macrismo erigió una monstruosa ingeniería que ofrece altas ganancias financieras.
Luego de las elecciones, para intentar evitar que el dólar escale más, el Banco Central recurrió a la suba de tasas de interés de las Leliq (Letras de Liquidez), un “papelito” que emite el Banco Central: busca que la alta tasa de interés haga atractivo el “papelito” frente a las ganancias que puede otorgar la suba de la cotización del dólar. Es una “lucha” desigual entre una moneda con una debilidad estructural y otra poderosa. La alquimia financiera no es duradera y engendra una bola de nieve de deuda de la autoridad monetaria, justamente por la emisión de las Leliq.
Como con la tasa de interés de las Leliq no alcanza para sostener la cotización del dólar, el Banco Central está liquidando reservas a gran velocidad: su oferta de dólares intenta hacer frente a la alta demanda de la divisa. El Central sólo logró recomponer sustancialmente reservas en dos oportunidades durante el año: el 9 de abril y el 16 de julio, fechas en las que recibió desembolsos del FMI por U$S 10.800 millones y 5.400 millones, respectivamente. En cuatro meses y once días que van desde el 9 de abril hasta el 20 de agosto (último dato publicado por el Central), las reservas cayeron en U$S 18 mil millones, incluso a pesar del envío del 16 de julio del FMI.
En la actualidad, las reservas están debajo de los U$S 60 mil millones. Pero el stock de reservas está de alguna manera “dibujado”. Las reservas de libre disponibilidad -el genuino poder de fuego- son mucho más reducidas. Descontando el “swap” con China, los encajes de los bancos por los depósitos en dólares, las ventas de dólar futuro, entre otros conceptos, los analistas ubican las reservas netas en un rango entre unos U$S 14 mil millones y U$S 18 mil millones.
La fuga de capitales se aceleró en julio, previo a las elecciones. También se registró salida de inversiones de cartera (algo menor que en junio, pero salida al fin): se trata de inversiones especulativas, fundamentalmente vinculadas a la “bicicleta financiera”. Ese mes de julio, diez bancos concentraron el 82% de las operaciones de compra venta de dólares: Santander Río, Citibank, BNP Paribas, Galicia, HSBC, BBVA Francés, ICBC, Banco Provincia, Banco Nación y el JP Morgan Chase.
Cuando la izquierda plantea la nacionalización de la banca, la expropiación de los bancos privados sin indemnización y la conformación de una banca estatal única bajo gestión de los trabajadores apunta a terminar con este vaciamiento del país y el enriquecimiento de un puñado de especuladores. También tiene como fin preservar el patrimonio de los pequeños ahorristas, para que no sean confiscados como en crisis anteriores: Plan Bonex de Carlos Menem o el “corralito” de Fernando de la Rúa. Además, apunta a que la banca se use para atender fines sociales: crédito barato para la vivienda, el pequeño comercio y terminar con las tasas de interés usurarias para el consumo, como ocurre actualmente con las tarjetas de crédito y los préstamos personales.
En dos semanas luego de las PASO, el Central perdió U$S 7 mil millones de reservas a causa de las ventas de divisas que hace de manera directa, la subasta de dólares del Tesoro (Ministerio de Hacienda) y por un goteo intenso (por el momento no grave) de depósitos en dólares que huyen del sistema bancario. Esta semana, el Central también liquidó reservas por el pago a un pool de bancos de una operación de REPO. Se trata de un préstamo garantizado con bonos del Estado, cuya desvalorización activó una cláusula gatillo. Según los trascendidos, los bancos que se habrían llevado las reservas son el Santander, HSBC, BBVA, Nomura, Citibank y Credit Suisse.
En las condiciones actuales, sostener el pacto de un dólar a $ 60 y al mismo tiempo preservar las reservas es uno de los elementos más contradictorios de la transición. Es una cosa o la otra. O ninguna de las dos.

Dólar e inflación: una pareja peligrosa
El país atravesó varias saltos devaluatorios desde que asumió Mauricio Macri: uno fuerte al inició de su mandato; otro en dos tiempos durante 2018 y el tercero en las últimas semanas. En todos los casos existió una aceleración inflacionaria. La actual parece la más acentuada: los pronósticos de los especialistas (en fallar -es decir, los economistas-) estiran la inflación hacia fin de año hasta el 60 %. Y el “machete” que llevó el actual ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a la reunión con el presidente incorporaba un escenario de catástrofe con 100 % de inflación.
El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anticipó que agosto y septiembre registrarían una alta inflación. Por lo cual, el dólar a $ 60 tiene un “equilibrio” circunstancial, de poco alcance (“está bien” en los términos de Alberto Fernández), hasta que la inflación vuelva a presionar al dólar a la suba: es el “círculo vicioso” de la economía argentina. La retroalimentación entre inflación y dólar, es la segunda de las contradicciones agudas de la transición.
El golpe de los “mercados” al otro día de las PASO y la suba del dólar consagró una transferencia a los agroexportadores y terratenientes que sólo por el concepto de la soja guardada implica un ingreso adicional de $ 92 mil millones. El alza de la tasa de interés de las Leliq (Letras de Liquidez) del Banco Central para intentar evitar una corrida mayor al dólar llevó al bolsillo de los bancos unos $ 60 mil millones de ingresos extra. En la industria productora de alimentos y bebidas, la remarcación de precios implica una facturación adicional que se puede estimar en $ 27 mil millones mensuales. Se trata de sólo de algunos ejemplos de cómo el procesamiento de la crisis va arrojando ganadores.
La procesión
Cuando Alberto Fernández afirmó que el dólar a $ 60 “está bien” avaló en los hechos un espaldarazo a esas ganancias realizadas por el gran capital con el golpe de “mercado”. Mientras, los trabajadores tienen salarios en pesos que compran menos bienes y servicios que antes de las PASO y son 20 % más baratos en dólares, un resultado muy preciado por los “capitanes” de la industria, agrupados en la UIA. Esto no está bien.
La procesión empresaria a la meca de la calle México, donde tiene las oficinas el candidato del Frente de Todos, exhibe la pérdida de poder de Macri: hasta los amigos de Mauricio, Marco Galperin de Mercado Libre y Marcelo Mindlin de Edenor, fueron a saludar al Alberto. Pero también deja expuesto un hecho fundamental: los dueños de todo recibieron las señales que esperaban del muy probable futuro presidente.
Alberto Fernández ofrece garantías a quien quiera escuchar: la emisión indiscriminada de deuda realizada por el actual gobierno se va a honrar. ¿No hay nada que revisar del bono a 100 años realizado por el ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, en beneficio de un fondo de inversión del que había sido parte? ¿Tampoco del pago a los fondos buitres? ¿Ni de la financiación de la fuga de capitales con los préstamos del FMI contrariando el estatuto del organismo?
Alberto en su afán de mostrar responsabilidad con los “mercados”, incluso quedó detrás de lo que algunos economistas vinculados al kirchnerismo barajaban como posibilidad: realizar una reestructuración de deuda como en Ucrania con una módica quita del 20 %, algo que de todos modos los especuladores tienen incorporado en las actuales cotizaciones (por el piso) de los bonos argentinos. El candidato promete pagar el cien por ciento. Nunca menos.
¿Qué fue del acuerdo con el FMI?
Más allá de la voluntad de pago del futuro gobierno, existe una tercera contradicción de la transición: la deuda de corto plazo que emite el Ministerio de Hacienda no tiene garantizado el pago. Hasta el 10 de diciembre vencen más de U$S 11 mil millones en títulos de corto plazo, que dependen de la renovación que acepten los “mercados”. Con el riesgo país por las nubes el panorama es complejo. De hecho, la semana pasada Hacienda evitó una emisión de letras por el riesgo de fracaso.
En este contexto, en el que sobrevuela el fantasma del default, el próximo desembolso por U$S 5.500 millones que tendría que enviar el FMI a mediados de septiembre es de una necesidad vital para el actual y el futuro gobierno. No obstante, no hay garantías de que llegue. Existe un cuarto problema de la transición: independientemente de que Alberto asegure que va a respetar el acuerdo con el FMI, hoy nadie sabe a ciencia cierta si tal acuerdo todavía existe.
El “populismo de emergencia” que practicó Macri para intentar contener la situación social luego del derrumbe en las PASO prácticamente enterró el “déficit cero”. Todas las proyecciones y metas acordadas con el organismo internacional están en cuestión. El Banco Central está vendiendo reservas, algo que requiere el visto bueno del Fondo: ¿aprueba el organismo está política o Sandleris opera por fuera del acuerdo? En estos días, una misión encabezada por Alejandro Werner y Roberto Cardarelli arribará a Buenos Aires: además de aclarar los tantos, buscará el compromiso explícito del Frente de Todos con las metas que se establezcan. Se inicia una jugada de ajedrez compleja: Alberto anticipó que no romperá con el FMI, pero las urnas dieron un mensaje contra el régimen del ajuste permanente.
De Raúl Alfonsín a Carlos Menem y de Fernando de la Rúa a Eduardo Duhalde, las últimas transiciones dejaron daños sociales perdurables. El porcentaje de personas debajo de la línea de pobreza en el Gran Buenos Aires se incrementó desde el 32,3 % en octubre 1988 al 47,3 % en el mismo mes de 1989. Según datos de Orlando Ferreres, el porcentaje de personas bajo la línea de pobreza pasó de ser 34 % en 2001 a un máximo histórico de 55 % en 2002; la desocupación ascendió desde 16,4 % en mayo de 2001 a 21,5 % en el quinto mes de 2002.
¿Cuánto le costará a la clase trabajadora esta transición? La espera a diciembre, aceptando los términos del inestable pacto de transición de Macri y Fernández, es el peor camino. La lucha, la única vía para que la crisis la paguen los sospechosos de siempre, los responsables empresarios de la catástrofe que nos amenaza.
Pablo Anino
@PabloAnino
Sábado 24 de agosto | 00:22
El FMI quiere que gobierne Alberto Fernández

Aunque fue desmentido por un comunicado inmediato, lo cierto es que el FMI fue a la reunión con Alberto Fernández para reclamarle que se haga cargo del poder. El Fondo da por concluido el proceso electoral y considera que Macri no tiene ninguna chance de revertir la derrota. Pretende que la negociación de un nuevo acuerdo sea con quien asumirá la presidencia, sea el 10 de diciembre o, de ser posible, quizás antes para llenar el “notorio vacío de poder”. La versión de que había solicitado un adelantamiento electoral cobra credibilidad porque va en esa dirección. Pero finalmente se trata de un hecho secundario: con o sin elecciones anticipadas, lo cierto es que el FMI reclama un compromiso de la fórmula Fernández-Fernández.
El FMI tiene un elemento fuerte para chantajear por ese compromiso. Sucede que puede atar el desembolso de los 5.400 millones de dólares correspondiente a la cuota que debe girar en el mes de setiembre a ciertas garantías reclamadas a los Fernández-Fernández. En el cuadro actual, sin esos fondos es muy probable que Argentina termine de cabeza en un default, y que se anticipe una nueva devaluación, que pueda llevar el dólar cerca de los 100 pesos. Con reservas netas del BCRA que rondan los 11.000 millones de dólares, contra vencimientos cercanos a los 10.000 millones hasta fin de año y una tendencia incesante a la fuga de capitales, el escenario económico de corto plazo es de carácter explosivo. Los 5.400 millones del Fondo podrían no alcanzar para apagar este incendio, pero su ausencia equivaldría a una chispa en la pradera seca. El FMI tiene experiencia en estos menesteres. A fines del 2001 su negativa a depositar una cuota comprometida con el gobierno de De la Rúa precipitó su caída.
La respuesta de Alberto Fernández al reclamo del FMI fue la búsqueda de un compromiso. Detrás del radicalismo verbal le reclamó al Fondo que se haga cargo. Según sus propios voceros señaló en la reunión que “quienes han generado esta crisis, el Gobierno y el FMI, tienen la responsabilidad de poner fin y revertir la catástrofe social que hoy atraviesa a una porción cada vez mayor de la sociedad argentina”. ¿Pero cómo el FMI, responsable del ajuste en marcha y del endeudamiento voraz puede revertir la catástrofe social? El sólo pedido entraña una capitulación y muestra que ya está en marcha una negociación. Los economistas que responden a Alberto Fernández ya anticiparon cuál sería el contenido de la misma. Incluiría una extensión en los plazos de pago, algo a esta altura inevitable, porque Argentina no tiene ninguna posibilidad de devolverle al FMI los 56.000 millones que le prestó en los próximos 4 años. Si quisiera hacerlo, incluso, chocaría con los bonistas privados en manos de fondos de inversión, al acaparar los pocos dólares que tendrá el país.
Pero esa extensión de los pagos solo sería factible mediante un pacto que incluya condicionamientos mayores. En relación a los ajustes fiscales, las declaraciones de Alberto Fernández y la liga de gobernadores que lo secunda contra la rebaja del IVA a los alimentos, la elevación del mínimo no imponible de Ganancias y el congelamiento de los combustibles van en sintonía con la política diseñada por el FMI. Para atacar estas medidas, e incluso recurrir a la Justicia para solicitar que suspenda su aplicación, Fernández no ha esperado a las elecciones a ser consagrado oficialmente como presidente. El argumento de que lo hace en defensa de las provincias carece de fundamento. Si lo que se quiere es evitar una caída o desvalorización de la coparticipación podrían haber planteado un impuesto especial a quienes ganaron con la devaluación. Pero eso lo hubiese llevado a un choque con el capital sojero y los exportadores, en momentos que busca congraciarse con la Sociedad Rural.
En relación a los otros pedidos del FMI, como ser la reforma laboral y previsional, Alberto Fernández ya anticipó que avanzará en una flexibilidad mediante la modificación de los convenios colectivos de trabajo. Cita como ejemplo a seguir lo que fue una verdadera catástrofe para la clase obrera. Es que la modificación del convenio colectivo de los petroleros que actúan en Vaca Muerta no sólo llevó a los trabajadores a perder derechos sino que incrementó exponencialmente las muertes obreras. Fernández también se declaró partidario de una reducción de aportes patronales a las pymes, lo cual llevará a un mayor desfinanciamiento del Anses y de darle garantía jurídica a las mineras.
El balance de la reunión de Fernández con el FMI echa luz sobre cuáles deben ser las consignas de esta transición política. Los que ponen el eje en la consigna “fuera Macri” deben saber que se ha transformado en el estandarte del Fondo Monetario, para acelerar un compromiso político con la fórmula Fernández-Fernández. Por el contrario, el abordaje correcto de la situación es promover la intervención de la clase obrera para enfrentar los pactos devaluadores y ajustadores que están en marcha, y transformarlos en insumos de denuncia que permitan acelerar la experiencia entre los trabajadores y el bloque peronista-kirchnerista.
La transición del derrumbe del macrismo a un nuevo gobierno está cruzada por la bancarrota económica. No se puede descartar que a la presión del FMI se sume en breve una nueva corrida que obligue a los Fernández a asumir sus responsabilidades. Frente a esto el programa del Frente de Izquierda de repudio a la deuda usuraria y nacionalización de la banca gana mayor vigencia.
Gabriel Solano
Decadencia capitalista y epidemia de soledad

El 45% de adultos en Estados Unidos se siente solo.
Según encuestas publicadas por el diario español El País en Estados Unidos hay una crisis de soledad.
45% de los adultos se sienten solos. Consideran que nadie los conoce del todo. Piensan que no tienen amigos y su comunicación con personas cara a cara es inexistente.
Más duro para los "centennials" que tienen entre 18 y 24 años. Aseguran que es consecuencia de la hiperconectividad de los nuevos tiempos y las redes sociales.
Capitalismo catastrófico
El actual sistema de dominación capitalista tienen múltiples contradicciones. Devastación ambiental, crisis económica, xenofobia son algunas de sus características.
Pero también el capitalismo del siglo XXI trajo consigo nuevas enfermedades laborales: el burn out o síndrome de cansancio acumulado es una de ellas.
La depresión, la angustia, la ansiedad son padecimientos cada vez más comunes entre los trabajadores.
Y existen empresas que logran hacer negocio con dichos padecimientos: ante la epidemia de soledad de los Estados Unidos surgió una empresa que se llama "Rent a Friend" con servicios de amistad de 20 dólares la hora. Exacto. Como en un capítulo de la serie Black Mirrror si usted se siente solo puede rentar a un amigo para pasar el rato.
Karl Marx decía que todo lo sagrado se volvía profano: todo podría convertirse en mercancía. En este sistema de barbarie sin fin incluso algo tan preciado como la amistad tiene valor.
En un mundo en el que reina la apatía, la frivolidad, el egoísmo y el individualismo la solidaridad, la amistad y la ayuda mutua son pequeños actos de rechazo al orden vigente. O amigos míos, no hay amigos.
Sergio Abraham Méndez Moissen
México @SergioMoissens
Martes 27 de agosto | 00:20
Mirta Baravalle presenta un hábeas corpus por su hija embarazada desaparecida en 1976

La Co-fundadora de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, anunció que presentará un hábeas corpus en la justicia este martes, al cumplirse 43 años del secuestro y desaparición forzada de mi hija Ana María Baravalle, embarazada de 5 meses.
En la conferencia de prensa que se realizó en el monumento a Belgrano en la Plaza de Mayo, lugar de aquel primer encuentro de las Madres, Mirta estuvo acompañada por el Premio Nóbel de la Paz Adolfo Perez Esquivel, Elia Espen de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, María Victoria Moyano, Nieta Restituída por Abuelas de Plaza de Mayo, Alejandrina Barry, referente del Partido de los Trabajadores Socialistas y el Ce.Pro.Dh, Jorge Sobrado, sobreviviente de la dictadura, trabajadores de la fábrica bajo gestión obrera Madygraf y Carlos Oroño, hijo de desaparecidos y trabajador de FATE, entre otros.
La presentación que realizará mañana martes al cumplirse 43 años del secuestro de su hija, será para reclamar al Estado que desde hace más de 4 décadas y a sus 94 años no sabe que pasó con Ana María y el hijo o hija que esperaba ni con su yerno, Julio César Galizzi.
El bebé nació en cautiverio a fines de diciembre de 1976 o principios de enero de 1977, la pareja quería llamarlo Camila o Ernesto.
La lucha de Mirta de tantos años por encontrar a sus seres queridos, pero también a los más de 400 que aún siguen apropiados, merece que en forma urgente pueda llegar a saber que pasó, donde están y que pueda abrazar a Camila o Ernesto como tanto esperó durante todos estos años.
Hace pocos días se cumplió un año de la partida de Chicha Mariani, otra de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, que no logró abrazar a su nieta secuestrada con sólo 3 meses de vida, Clara Anahí.
Es inadmisible que después de 43 años, Madres como Mirta tengan que seguir buscando. Es imperiosa la apertura inmediata de todos los archivos, que siguen en manos del Estado y de la Iglesia y que ningún gobierno desde el 1983 hasta hoy abrió.
LID
Lunes 26 de agosto | 15:27
martes, 27 de agosto de 2019
Argentina en las vísperas del default

Las probabilidades de que Argentina pueda pagar la deuda externa acorde al calendario de vencimientos vigente son nulas. Así lo muestran los rendimientos siderales que le ofrecen a quienes acepten comprar un bono con fecha de pago en el próximo año. El fantasma del default está cada vez más presente: el único ingreso previsto que tendría el BCRA sería el desembolso de los u$d 5.400 millones por parte del fondo, una condición necesaria, pero de ninguna manera suficiente para evitar la bancarrota (ni su declaración).
El riesgo país es seguramente el termómetro más adecuado para medir el humor de los mercados (un eufemismo del capital financiero) de cara a las deudas soberanas. Es un índice que publica uno de los bancos más importantes del mundo, el JP Morgan, y define cuánto mayor es la tasa que debe pagar ese país respecto de los bonos de los países que se consideran libres de riesgo.
Argentina se encuentra ahora ocupando el segundo lugar en el medallero mundial del riesgo de default, solamente superada por la crisis en una Venezuela en hiperinflación y asediada por el bloqueo imperialista. Se considera que Argentina tiene menos capacidad de pagar su deuda que otras naciones menos desarrolladas como Zambia y el Líbano, triplicando la tasa media de los países emergentes.
La situación está atada con alambres y el alambre son las letras del tesoro (Letes) que una parte está nominada en pesos y otra en dólares, pero ambas conllevan riesgos muy importantes para el gobierno en caso de no contar con un porcentaje de renovación significativo. En el caso de las Letes en dólares el central tendría que entregar las escasas reservas que le quedan adelantando las posibilidades de un default en regla antes del traspaso.
Argentina deberá pagar u$d 11.000 millones antes de las elecciones generales y otros u$d 6.000 millones entre las elecciones generales y fin de año (Iprofesional 23/8). Las reservas del banco central se encuentran en caída libre por la intervención constante para intentar frenar el dólar (o entregárselos a los especuladores) y por una caída de los depósitos que poco a poco van erosionando sus tenencias. Las reservas han caído más de u$d 9.000 millones desde la última visita del FMI y las de libre disponibilidad rondan en la actualidad unos u$d 14.000.
Por otro lado, el Banco Central ha ido acumulando una deuda “cuasi fiscal” en Leliq explosiva, por la friolera de $1,3 billones a tasas del 75%. Esta deuda suma la tendencia a la hiperinflación para cancelarla, porque sólo podría ocurrir mediante emisión monetaria, o de lo contrario licuándola mediante una megadavaluación con las consecuencias brutales que esto tendría sobre el conjunto de la economía y sobre la deuda en dólares de la nación y de las provincias (muy abultada y también mayoritariamente en dólares).
Hoy martes 27 de agosto el BCRA vendió u$s362 millones para contener el dólar que no obstante aumentó más de un 2% en la jornada. Como se aprecia, el período hasta el 27 de octubre y luego hasta el 10 de diciembre es eterno. Diversos medios afirman que en el diálogo secreto entre el FMI y Fernández el Fondo pidió el adelantamiento de las elecciones para que asuma cuanto antes el nuevo gobierno y negociar con él la inevitable reestructuración que evitaría un default “desordenado”.
Según el diario La Nación “En la comunidad inversora hay mucha discusión acerca de cuándo y cómo se reestructura, más que si se reestructura" (19/8). La economía argentina se encuentra entonces en un default tácito: paga tasas de default, riesgo país a nivel de default y se descuenta su incapacidad de afrontar los próximos vencimientos con el BCRA que cuenta cada vez con menos reservas. Si tiene cuatro patas, hocico y ladra…
El FMI acorralado en su propia política
Una máxima económica de autor anónimo describe como ninguna la situación que expone al FMI frente a la crisis argentina: “Si le debes 10.000 dólares al banco tenés un problema, si le debes 10.000 millones el problema lo tiene el banco”.
El organismo de crédito más importante surgido de la segunda posguerra se encuentra en un momento de marcada vulnerabilidad de cara a la deuda argentina. El fondo busca condicionar -y lo viene consiguiendo- todo el proceso electoral en nuestro país, ya sea a través de su primera apuesta que era el macrismo o ahora en una transición hacia un nuevo gobierno peronista. Sin embargo camina en la cornisa, porque un default argentino afectaría al fondo más que a ningún otro acreedor en el mundo, dejándolo expuesto ante un nuevo fracaso luego de que haya apostado buena parte sus fichas en el acuerdo con argentina.
Para tener noción de hasta qué punto esto es así basta conocer algunos datos como que el 65% del capital prestable del fondo están destinados a Argentina, que la debacle acelerada de la economía nacional los ha llevado a rever al menos en tres oportunidades lo que habían acordado previamente o que el FMI aceptó una violación de su carta orgánica al permitir la utilización del préstamo para intervenir en el tipo de cambio, primero a través de futuros y luego abiertamente en las operaciones al contado (o spot) financiando la fuga de capitales.
Tenemos, entonces, una situación contradictoria: el futuro financiero del país depende en buena medida de la aprobación del último desembolso por parte del fondo y de las condiciones que pueda acordar a futuro con los acreedores sean institucionales o privados. Al mismo tiempo, el futuro del fondo está fuertemente condicionado por el desarrollo de esta crisis dado que un default argentino lo dejaría en pésimas circunstancias tanto en el aspecto financiero como político. Igual que ocurriera con la crisis de deuda griega, los responsables de gestionar la bancarrota se encuentran de ambos lados del mostrador por su exposición a la propia deuda.
El gobierno de Alberto y la clase obrera
Tanto Alberto Fernández como la totalidad de sus voceros económicos han realizado un raid mediático planteando que “la voluntad de pago es total, solamente dependemos de la capacidad de pago” (Cronista 26/8). La cita es particularmente elocuente porque deja en claro dos cuestiones: primero el reconocimiento por parte del futuro gobierno de la quiebra en la que se encuentra el país. La segunda y más importante es el mensaje de que existe la convicción por parte del kirchnerismo de continuar con el pago serial de la deuda usuraria.
Las distintas medidas que se esbozan por parte de uno u otro de los asesores de Fernández están todas regidas por el sometimiento al pago de la deuda que sirve como ordenador de toda su política económica. Por supuesto que semejante definición no es gratuita para los trabajadores que sufrimos diariamente las consecuencias a través del deterioro de nuestras condiciones de vida.
Una renegociación, re perfilamiento o reestructuración de la deuda implica que los acreedores impongan nuevas agenda de medidas que casualmente son las que Alberto ya adelantó en la campaña. La reforma laboral y previsional, en las cuales el macrismo fracasó, están en la agenda de toda la burguesía y forman parte del programa de Alberto vía convenios. El pacto social o el congelamiento salarial para que seamos los trabajadores los que absorbamos el efecto devastador de la inflación, también fue planteado antes por Fernández que por el FMI. La clase obrera no puede permanecer encorsetada detrás de estas variantes patronales, ni de la tregua de la burocracia sindical. La reapertura de las paritarias es una necesidad urgente para millones de trabajadores.
El propio Fernández se vio forzado a reconocer que la deuda financia la fuga de capitales, cada vez con mayor magnitud. Su crítica no radica en la defensa de la soberanía contra el colonialismo explícito del acuerdo, sino en que es partidario de la libre flotación del dólar y un peso recontra devaluado que hagan al país “competitivo” vía pauperización del salario.
Las promesas de crecimiento vía exportaciones y recomposición del mercado interno chocan con las condiciones del repago. Por ahora sólo atinó a dar más garantías de seguridad jurídica al saqueo de Vaca Muerta y a reunirse con todos los pulpos mineros internacionales que operan en el país acompañado por los gobernadores con el mismo objetivo.
La ruptura con el FMI, el repudio a la deuda externa sumado a la nacionalización de la banca y el comercio exterior se plantean más que nunca como la única salida viable para el país. Un nuevo default, independientemente de la forma que adopte, pone de manifiesto más que ninguna otra cosa la incapacidad de la burguesía para desarrollar el país, una tarea que solamente podremos hacer los trabajadores al comando de un plan económico y social.
Guido Lapa
G7: frágil unidad imperialista frente a la amenaza china y el temor a una recesión mundial

No los unió el amor sino el espanto: la amenaza china así como el temor de la recesión mundial es lo que ha logrado esta frágil unidad de las potencias del G7 en Francia.
Macron ha logrado su G7, dice la prensa francesa. Le Monde editorializa “Macron en el G7: la audacia como palanca diplomática”. Lo que no dicen estos escribas dóciles con el poder, es que éste “éxito” fue a cambio no solo de no confrontar con Trump, sino también de compartir cartelera con el dueño de la Casa Blanca. Más aun, es Trump quien aparte de lo mediático, sale bien parado en concreto del G7.
No satisfecho con haber logrado obligar a Francia a enmendar su proyecto de ‘tasa Google’, Trump logró varios avances comerciales: una mayor apertura del mercado interno japonés a los productos yankis, la conclusión de un "gran acuerdo comercial" después del Brexit con Gran Bretaña (sin que Boris Johnson pueda objetar algo), así como la promesa de Angela Merkel, preocupada por las amenazas arancelarias que pesan sobre los fabricantes alemanes, de avanzar "lo más rápido posible" en cuanto a la conclusión de un acuerdo comercial entre la UE y los EE. UU. ¿Quién ganó entonces en el G7?
La realidad es que en el medio de los nubarrones que amenazan a la economía mundial nadie quería abroquelar al presidente estadounidense, por temor a que la cumbre terminara de nuevo en escándalo, como el año pasado en Canadá. Al igual que Macron, ningún otro líder de las potencias presentes osó contrariarle, en especial sobre la guerra comercial que lleva adelante con China.
Así, mientras un periodista le preguntaba si sus aliados le habían aconsejado que terminara el conflicto con Beijing, Donald Trump dijo: "Nadie me dijo eso. Nadie se hubiera atrevido. Creo que respetan la guerra comercial". Más aún, en realidad todo el G7, preparado por la presidencia francesa, tenía en la línea de mira cómo contener el ascenso de Pekín. Así, en la previa, Macron se reunió con Putin preocupado de que la alianza estratégica entre China y Rusia no se siga consolidando, y ver si es posible restablecer lazos de utilidad con el presidente ruso.
En la Cumbre misma, la presencia del primer ministro hindú Narendra Modi, quien aplica una política abiertamente reaccionaria y riesgosa en Cachemira frente a la mayoría musulmana del Estado, que en otros momentos hubiera generado resquemores a los líderes occidentales, es una muestra fuerte de la importancia que Occidente asigna a la India como dique ante la influencia de China en Asia y el Océano Índico. Siempre con el beneplácito indudable de Trump. Así también fue invitado el primer ministro australiano Scott Morrison, uno de los más decididos apoyos de Trump en su cruzada contra China. "La participación de Australia es una oportunidad para compartir nuestra perspectiva del Indo-Pacífico con las principales democracias del mundo", dijo el líder del gobierno de Canberra antes de partir hacia Francia.
Igual significado tuvo la presencia de cinco países africanos, desde el dictador egipcio Abdel Fatah al-Sissi (presidente en ejercicio de la Unión Africana y socio de proyectos euro mediterráneos), pasando por el senegalés Macky Sall (Dakar, capital de Senegal, antigua colonia francesa, es la ciudad elegida para albergar la próxima cumbre chino-africana de líderes en 2021) entre otros, así como al nuevo presidente sudafricano Cyril Ramaphosa (primera economía africana y socio estratégico de Pekín), para contrarrestar con la red de relaciones en su viejo patio trasero colonial, así como otras nuevas, la presencia creciente de China en África.
¿El último canto de cisne del moribundo multilateralismo?
Este G7 sería una muestra de la utilidad del multilateralismo, según gritan enfáticos frente a los nacionalistas los más entusiastas comentadores de la Cumbre. Pero sería muy desmesurado decir algo así. Por ejemplo, el caso iraní está muy lejos de estar resuelto, a pesar de la visita “sorpresa” del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, quien previamente había prevenido a Trump, que se convirtió en la “gran audacia” de Macron. Aunque se trató de un signo de distensión después de la escalada de las últimas semanas, no hay aún el más mínimo cambio sobre los temas espinosos del diferendo entre Irán y los EE. UU. “Nada está hecho, las cosas son eminentemente frágiles”, se apresuró a añadir Macron, prueba de la falta de garantías de las negociaciones concluidas en el marco de esta cumbre, liquidada con una simple rueda de prensa conjunta de Trump y Macron, sin comunicado común refrendado por los miembros del G7.
Más prosaicamente, podríamos decir que no los unió el amor sino el espanto: la amenaza china así como el temor de la recesión mundial es el que ha logrado esta frágil unidad de las potencias del G7. Aunque en un comentario publicado el sábado, la agencia oficial china Xinhua dijo que era poco probable que "la reunión de este año pueda generar algún tipo de liderazgo colectivo o iniciativa concreta que puedan beneficiar al planeta", ésta especie de encuentro de los “amigos” del mundo libre no pasó desapercibido para Pekín. La unidad de las potencias occidentales es el gran temor de la dirigencia del Partido Comunista Chino.
Juan Chingo
Lunes 26 de agosto | 18:03
Así es el imperio de Coto que se cobró la vida de Vicente

La muerte de un hombre que intentó llevarse queso y aceite expuso la brutalidad de los grandes supermercadistas. Radiografía de un negocio millonario a costa de los bolsillos populares.
Un queso fresco, chocolate y una botella de aceite. A pesar de las remarcaciones de las últimas semanas, la cuenta no llegaba a los 900 pesos. Pero a Vicente se la cobraron a golpes hasta que su corazón no pudo más, como si hubiera puesto al borde de la quiebra a Coto S.A. Nada puede explicar tanta brutalidad, pero vale conocer el millonario imperio de Alfredo Coto que está detrás del crimen de San Telmo.
Don Alfredo
La facturación de Coto en 2018 fue de US$2.500 millones, según publicó el sitio webretail.news el 19 de agosto. Alfredo Coto es el dueño de la cadena de supermercados de capitales nacionales más importante del país y acumula una fortuna de u$s1.100 millones según el ranking de la revista Forbes de mayo de 2018. Son más de 60 mil millones de pesos, lo mismo que el presupuesto 2019 de toda la Provincia de Jujuy.
El fuerte de Don Alfredo, es el retail o venta minorista. La cadena tiene más de 120 sucursales en distintos puntos del país, pero se concentra sobre todo en Capital y provincia de Buenos Aires. Registra ventas anuales por más de $53.000 millones.
Promocionada como “la mayor empleadora privada de Argentina”, cuenta con más de 18.000 empleados propios y casi 3.000 tercerizados, fundamentalmente en tareas de limpieza y seguridad.
La Argentina le quedó chica
Alfredo Coto empezó con carnicerías en la Capital, antes de instalar su primer súper en Mar de Ajó, en 1987. Según cuenta él mismo, el éxito de la cadena de carnicerías que fue instalando en la ciudad a comienzos de los 70, se debió a un sistema de heladeras novedoso para la época, que permitía poner mucha carne en el mostrador sin cortar la cadena de frío.
No compraba la mercadería en el frigorífico. La sacaba directamente de la hacienda y la faenaba en su mercado. Esto le permitió competir con precios muchos más baratos. El negocio explotó. Tanto, que hoy es dueño de tres frigoríficos y en 2018 la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, ubicó a Coto en quinto lugar entre los mayores grupos frigoríficos del país.
Posee una planta frigorífica en La Matanza, Famaba, con capacidad de faena de entre 20.00 y 30.000 cabezas mensuales, de acuerdo a distintos artículos periodísticos.
En Esteban Echeverría tiene una planta de producción avícola en la que invirtió $90 millones. Comenzó abasteciendo la demanda de pollo de sus locales, pero hoy abastece a otras cadenas. Un 30 % de lo que produce es destinado al mercado interno y el 70 % se exporta a la región. Según Coto, "tiene capacidad para producir 6000 pollos por hora".
En 2018 compró el frigorífico que fuera propiedad del empresario local José Mattievich, conocido como ex Fricop. Faena 15.000 cabezas mensuales y emplea a 600 personas. Su objetivo es escalar hasta las 20.000 cabezas por mes. Vuelca alrededor del 85 % de la producción al mercado interno. Al resto lo exporta a China, Europa, Perú y Chile. Además posee cupo de la Cuota Hilton que le permite exportar carne de alta calidad a Europa. Salvo a Estados Unidos, puede exportar a todo el mundo, lo que le permite ingresos millonarios en moneda extranjera.
El país es un tembladeral y el mundo le rehúye a la idea de invertir en Argentina. Sin embargo, en plena crisis económica y política, Don Alfredo ratificó su decisión de invertir US$25 millones para modernizar la planta frigorífica rosarina.
De avanzada
Tiene 77 años. Podría ser un empresario old school. La era digital podría haberlo encontrado con el pie cambiado y su negocio podría haber sufrido consecuencias por no presentar la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios. Pero no.
En junio contó sus nuevos proyectos a La Nación: “Cuando vino la competencia del exterior, nos quedamos. Ahora me dicen ’¿qué van a hacer con Mercado Libre y Amazon?’ Estamos trabajando en ingeniería en sistemas fortaleciendo Coto Digital y Coto Web".
El 58 % del mercado de alimentos de eCommerce Retail es de Coto, según contó Daniel Padín, director de Sistemas de la compañía, en una charla en la UADE. “Tenemos tres bandas de entrega -mañana, tarde y noche”, decía Padín.
“El secreto de un eCommerce es la logística” detalló. Según Webretail Coto tiene el centro de distribución de mercadería más grande de Argentina con 150.000 m2 cubiertos, en Esteban Echeverría. Tiene más de 400 camiones y barcos de su propiedad. Sin embargo, este despliegue le viene quedando chico. “¿Por qué no crecemos más? Porque no tenemos capacidad de armado y logística, es por eso que estamos pensando en generar un centro totalmente robotizado exclusivo para Coto Digital”, sentenció Padín en otra charla en la Universidad de San Andrés, en 2015.
El aprovechamiento de la tecnología en el imperio de Coto es vasto: la compañía tiene 23 restaurantes ubicados en el patio de comidas Zona Z!. Los clientes acceden a la carta y hacen pedidos desde tablets. En la cocina toman el tiempo de producción de los platos y el sistema informa a cada comensal si hay demora. No conformes con esto, según el relato de Padín en la UADE, Coto está pensando desarrollar juegos de realidad virtual.
Mucho más que una metáfora
Alfredo Coto edificó un imperio. No es una metáfora únicamente. “Comprar ladrillos”, es una forma de referirse al negocio del real estate o de bienes raíces. En 2014 desembolsó u$s125 millones por un terreno en la Bahía de Biscayne, en Miami. Días después invirtió alrededor de 20 millones de euros en la compra de un edificio corporativo en Madrid. Sobre el terreno que compró en los Estados Unidos, levanta una torre de 66 pisos con departamentos de lujo.
Para darse una idea, algunos de ellos cuestan 8 millones de dólares. Pero lo más desopolitante es el “combo” que ofrecen los Coto en sociedad con la automotriz Aston Martin. Un departamento tipo penthouse y un Aston Martin Vulcan por “solo” 50 millones de dólares.
Estos no son los únicos lugares donde Coto sembró su obra. En Dubai ya tiene oficinas propias y montó un eCommerce. “En Shangai, China, está terminada la oficina y contamos con gente trabajando allá y estamos en Alemania y Chile”, se enorgullecía Padín en aquella charla en la UADE. Coto Shanghai le vende carne a restaurantes, hoteles y supermercados chinos. Según publicó La Nación en junio, con la filial china y la de Dubai prevé superar los US$100 millones en exportaciones este año.
La verdad detrás de la góndolas
“Los empresarios no pueden echarle siempre la culpa al Gobierno, hay que evolucionar, venderle al mundo. Germán, mi hijo, llevó la carne argentina a China, sin intermediarios” declaró Alfredo a La Nación en junio. Él es el ejemplo de que "sí se puede". Sin embargo, no se priva de pedir facilidades: “Nosotros somos una familia, no cotizamos en Bolsa. Aflojen con los impuestos".
Más allá de su llanto, Don Alfredo siempre ha aprovechado sus buenas relaciones con los gobiernos de turno. Todos le decían “yo te conozco”. Cristina Kirchner llegó a compararlo con Néstor Kirchner, en la inauguración de una mega mercado en el partido de Ezeiza. “Son hombres con un enorme optimismo, una enorme confianza en sus propias fuerzas y su propio país”. Seis años después, en la inauguración de otra sucursal en la Ciudad de Buenos Aires, Macri volvió a ensalsar a Coto usando palabras parecidas: "la confianza dinamiza y pone en marcha la inversión".
¿Cómo no va a tener “confianza” si todos lo dejan hacer lo que quiere?
Coto no edificó su imperio solo. Tampoco por sus "geniales ideas" o la "innovación". Entre otras cosas, echó mano al fraude laboral de las tercerizaciones para que su personal le cueste menos, con el aval de todos los gobiernos. Ha contado con el apoyo de la dirección del Sindicato de Comercio, que ha dejado pasar todo tipo de atropellos a sus trabajadores y trabajadoras.
Además fue uno de los beneficiados por la “Ley de Aministía Fiscal”, que permitió a los grandes empresarios blanquear millones que usaban para la evasión, la especulación y la fuga de capitales. Don Alfredo quedó primero en el ranking, al “blanquear” 7.0000 millones de pesos sin tener que pagar multas ni impuestos. Pero no es la única maniobra de los Coto. La investigación de los Panamá Papers descubrió que la empresa tenía tres sociedades en Panamá y otra en Islas Vírgenes.
Una de las claves de las millonarias ganancias de Coto, al igual que las otras grandes cadenas, son los precios que imponen a los productos de consumo masivo. Al inicio del gobierno de Macri, el Sindicato de Comercio de Rosario mostró con datos indiscutibles la impresionante diferencia entre los precios a los que Coto compraba al distribuidor y los que vendía al público. En el caso del arroz era del 100% de diferencia. Pero además las remarcaciones eran muy altas. En el caso de la leche había pasado de un margen de 60% a uno de 125%. La remarcación afecta a cientos de miles de familias. Este año un relevamiento de Consumidores Libres en Coto y Carrefour mostró que de enero a agosto la inflación acumulada para la "canasta básica de alimentos" fue del 29,21%.
Esos son los precios que Vicente no pudo pagar.
Para defender todos esos negocios, Don Alfredo sabe que no le alcanza con las golpizas de sus custodios. Hace unos meses, la justicia lo sobreseyó a él y a su hijo Germán en la causa iniciada luego de haber encontrado un verdadero arsenal de guerra en un depósito ubicado sobre calle Paysandú, en el barrio de Caballito, en 2017. Tenía muchas armas y municiones, de manera totalmente ilegal.
“Coto es una empresa y la asistencia social no es una tarea que nos corresponde a nosotros, sino a los gobiernos, a pesar de que en el último tiempo nos vimos obligados a entregar alimentos para calmar a la gente que rodeaba algunos de nuestros supermercados”, contó Don Alfredo a La Nación, luego del estallido social del 2001.
El arsenal de guerra que Coto guardaba, era la preparación para defender su imperio, ante la posibilidad de que nuevamente, alguien quisiera entrar a tomar mercadería.
Después de las PASO el hombre salió a hablar y pidió que Macri y Fernández se junten para encontrar una salida a esta crítica situación que atraviesa el país. No le está yendo nada mal, pero sabe que a la población sí. Él también tiene frescos los recuerdos de la última gran crisis.
Ya no tiene el arsenal que le incautaron -aunque podría tener más en otro lado- pero de una forma u otra intentará encontrarle la vuelta. En 2001 forzaba a su personal a defender los locales de los intentos de saqueo con cosas como fierros y palos de hockey. La semana pasada dos custodios de una sucursal de San Telmo asesinaron a golpes a un jubilado de 70 años, con demencia senil, que se llevaba cosas sin pagar. Vicente Ferrer murió de un infarto en la vereda, después de que los custodios recuperaran la mercadería, lo azotaran y lo dejaran tirado. Queso, aceite y chocolates era todo lo que se llevaba.
Juana Galarraga
@Juana_Galarraga
Viernes 23 de agosto | 14:34
Coto y la crisis: “En 2001 la patronal quería que le pegáramos a la gente que pedía comida”

El testimonio de trabajadores que vivieron la crisis desde adentro dan cuenta de que la violencia y el desprecio por la vida de los pobres, es marca registrada de Alfredo Coto.
Juan recuerda que Alfredo Coto llegaba a las sucursales en su propio helicóptero. “Así recorría las sucursales, en helicóptero o en sus autos blindados”, cuenta Juan. La crisis económica ya podía sentirse, pero el señor ostentaba toda su fortuna. “Se veía un derroche de plata…”
Empezó a trabajar en Coto en el año 2000 y aguantó hasta 2007. Las condiciones laborales eran malas. Empezó como cadete, siguió en atención al cliente en el sector de electrodomésticos y después pasó a mantenimiento. Se fue harto del maltrato y de los abusos. Harto del maneje que le hacían con los horarios. Los obligaban a hacer horas extras. Había días que entraba a las 9 de la mañana y no sabía a qué horario podría volver a su casa.
“El clima laboral era de presión constante”, cuenta. Una vez Coto amenazó con reducir la jornada laboral por mermas en las ventas. “Los aprietes siempre eran a causa de las mermas de los sectores ‘non food’, por ejemplo ferretería y bazar. También cuando se rompían cosas o faltaban, el jefe de sector tenía que firmar un vale. En el almacén si algún precio no era igual al de caja pagaba la diferencia el jefe de sector. Por ende nos apretaban los mismos jefes”.
“El día del intento de saqueo no pude ingresar, fue llamar a la sucursal y que me digan que no vaya, porque afuera era un caos, muchísimo público, con mucha policía reprimiendo. El personal jerárquico se había quedado a dormir adentro. Creo que fue el 20 de diciembre del 2001”, cuenta Juan.
Juan recuerda que a medida que avanzaba la crisis, comenzaron a venderse mucho más los productos marca Coto. Pero esta no fue la única forma en que el empresario aprovechó la miseria para engordar sus bolsillos. Por ese entonces, la misma empresa “creaba desabastecimiento de productos. Acopiaba mercadería y la sacaba con distintos precios al pasar los días. En esos días de ambiente de saqueo no me quedé jamás. Pegarle a uno de los míos no es defender mi fuente laboral”.
“Ni hasta los más Smiders”
Esa era la extorsión. Para “cuidar la fuente laboral”, les decía la patronal de Coto a sus trabajadores, mientras intentaba convencerlos de que agarraran los palos de hockey, los fierros y todo tipo de objeto contundente que ponía en sus manos para repeler los intentos de saqueo.
“En el 2001 nos daban palos porque querían que defendamos el negocio de noche. Querían que vayamos ahí y que hagamos una barricada para aguantar a la gente que iba a buscar comida. Mirá si le íbamos a pegar a los nuestros…” cuenta Luis, otro laburante de Coto que recuerda esa época. “En ese momento se acercaba la tarde, la hora del cierre y ya veías que iban llegando los palets, empezaban a tapiar las puertas, decían que a la noche iban a venir. Habían traído creo que eran cabos de masas y nos querían repartir eso para ver si nos quedábamos a la noche para ‘defender la fuente de trabajo’. Tomátela, yo me voy a mi casa con mi vieja, les dije. ¿Cómo le voy a decir a mi vieja que me quedo a pegarle a la gente que viene a buscar comida?. Dejate de joder, eso le dije a un jefe. Y no se quedó nadie, lo que eran empleados, nadie. Ni hasta los más Smiders. Los jefes nomás se querían quedar... un asco me dan”.
Carlos entró a trabajar a una sucursal de Coto de Flores, en 1999. Aguantó hasta 20005. “El sueldo era de 200 pesos, casi que vivíamos de las propinas de la gente, cuando nos daban algo”, cuenta. “Un espanto, todo maltrato, acoso y gran abuso de poder de los jefes y gerentes. Lo peor que viví fue para la época de las fiestas, que no paraban de llegar camiones para recibir la mercadería. Nos obligaban a estar más de 14 o 15 horas ahí adentro, ir a descansar dos o tres horas y volver a la jornada porque había que abastecer todo porque los ’clientes estaban primero’. Nos pusieron en un cuartito para hacer una reunión con los jefes de auditores, los auditores, los jefes, los gerentes, explicando todo eso de que los clientes estaban primero y que nosotros teníamos satisfacer al cliente todo el tiempo. Nos decían que las horas de descanso venían después, que nos tomábamos un franco o algo así cuando pasara todo el quilombo de las fiestas. Encima yo vivía cerca de la sucursal y me tocaba siempre la peor parte”, recuerda.
“A Alfredo lo conocí en una recorrida que tuvimos. Un soberbio. Vino y se presentó. Ya lo conocíamos todos obviamente y nos trataba de pibitos. ‘Eh bueno pibes mantengan todo acá ordenado, que esto tiene que estar impecable, siempre para el cliente’.. De che pibe me trató, a mí y a todos los que estaban ahí”.
“Yo era cadete de líneas de cajas y envíos a domicilio. En el 2001 fue un caos todo. Mucha paranoia, la gente con hambre, sin plata, sin recursos, todos venían a pedir de buena manera y solo encontraban respuestas negativas. Los camiones que transportaban la mercadería venían de noche con custodia para evitar robos y en el salón de ventas solo se ponían las cosas básicas y a punto de vencer”, detalla Carlos.
“El tema de tapar ventanas, dormir en el salón de ventas y los palos es verdad porque lo viví en carne propia, no me dejaron volver a mi casa para hacer de matón. Decían que si llegaba a entrar la gente, defendamos la sucursal a más no poder... Con palos, pesas y sin importar nada. ‘Cáguenlos a palos’”.
No importa nada
Los trabajadores que brindaron su testimonio repudiaron con vehemencia la violencia con que dos custodios golpearon a Vicente, el jubilado que se llevaba mercadería sin pagar de una sucursal del barrio porteño de San Telmo.
Pero esto que sucedió no es nuevo ni un hecho aislado. En sus años de trabajo, Juan vio “mucha violencia con la gente que se intentaba llevar mercadería, mismo personal de seguridad de Coto haciendo ‘bailar’ a pibes en su oficina”.
Juan recuerda dos episodios que no podrá borrar jamás de su cabeza. Una vez, un compañero suyo fue asesinado por la policía de un balazo en la cabeza, a la salida de un boliche. Lo fusilaron. Coto no cerró sus puertas y los obligó a todos a trabajar. Otra vez, en el mismo supermercado, un camión aplastó a otro compañero suyo contra una pared. “Lo reventó. La empresa jamás cerró sus puertas. Taparon el cadáver que estuvo horas ahí. En el piso estaba el hombre muerto y a metros se seguía vendiendo comida”.
La vida de la gente solo importa para Coto si tienen algún billete para ser consideradas clientes. Lo demás, no importa nada.
Juana Galarraga
@Juana_Galarraga
Lunes 26 de agosto | 23:32
Trotsky, América Latina y el imperialismo estadounidense

El siguiente texto fue presentado como ponencia del autor en el evento “Vigencia de Trotsky en tiempos turbulentos”, el cual se llevó a cabo en el Museo Casa León Trotsky el 24 de agosto de 2019.
Como decimos en la convocatoria a este homenaje, el signo de nuestro presente es turbulento.
Una crisis económica que no cesa de manifestarse —ahora a las puertas de una recesión mundial—, expresión de la decadencia del capitalismo, que no solo depara explotación y miseria para miles de millones de trabajadores, sino también pone en peligro al mismo planeta, como se ve ahora en el caso de la devastación de la Amazonia, responsabilidad de la rapacidad de los capitalistas de los agronegocios, tanto de Brasil como de Europa y Estados Unidos.
Disputas y guerras comerciales entre las grandes potencias, como la que vemos entre Estados Unidos y China, que preanuncian mayores conflictos en un futuro ya no tan lejano.
Y nuevas manifestaciones de la lucha de clases, desde la resistencia obrera y popular que afloró en Matamoros, en las calles de Paris o en las manifestaciones en Costa Rica; hasta las movilizaciones de miles de mujeres por sus derechos a nivel internacional y otras tantas de miles de jóvenes contra el cambio climático.
En este mundo convulsivo, la política del imperialismo estadounidense y del presidente Donald Trump es uno de los mayores factores de inestabilidad internacional.
Su política xenófoba y racista busca profundizar lo que han hecho todos los gobiernos demócratas y republicanos: el saqueo de las riquezas naturales del continente y la subordinación política y económica de nuestros países.
I
El título de este evento es la vigencia de Trotsky en los tiempos actuales. Su legado es muy pertinente. Trotsky tiene mucho que decir para entender el carácter de la política imperialista y la necesidad de una perspectiva internacionalista.
Cuando llego a Mexico, en 1937, perseguido por el estalinismo, el camino hacia una nueva guerra interimperialista —que él había pronosticado— ya estaba abierto.
Años antes, ante el escenario que abrió la caída de Wall Street en 1929, el fundador y dirigente de la IV Internacional había afirmado que la crisis económica solo aceleraría la agresividad del ascendente imperialismo estadounidense. Y que el militarismo de las viejas potencias europeas de inicios de siglo, sería un juego de niños en comparación con lo que depararía el despliegue de Estados Unidos. La realidad es que no se equivocó, y allí estuvieron, años después, los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki para atestiguarlo.
Decía Trotsky entonces qué, si la Doctrina Monroe proponía “América para los americanos” el expansionismo estadounidense, resultado de su ascenso como potencia económica, propondría “el mundo para los americanos”, es decir para Estados Unidos.
En esos años la política imperialista sobre América Latina se encubría bajo el discurso del “buen vecino”: Estados Unidos se proponía velar por la seguridad y la democracia en los países de la región.
Pero la realidad estaba lejos de eso. América Latina era el terreno de disputa entre Washington y potencias en ascenso como Alemania, y otras que, como Inglaterra, declinaban en su influencia en la región.
En las discusiones que Trotsky y los militantes de la IV sostuvieron con el APRA, una formación populista continental originada en Perú y dirigida por Haya de la Torre, afirmaban que la democracia estadounidense no dudaría en desplegar “en un futuro próximo, una política imperialista extremadamente agresiva, dirigida, especialmente, contra los países de América latina”. Esto se vio en los golpes militares de Batista en Cuba, de Somoza en Nicaragua o en las salvajes represiones en Puerto Rico, por ejemplo.
Esta afirmación desnudaba el carácter imperialista de la política estadounidense en la región y enfrentaba la actitud claudicante de los populistas que embellecían al imperialismo democrático y lo contraponían con el fascismo, pero también a la orientación seguida por los Partidos Comunistas, que de acuerdo a las alianzas de ocasión de la burocracia estalinista, apoyaban a uno u otro bloque imperialista.
La pertinencia de las definiciones de Trotsky para el presente es obvia. En ese entonces, Estados Unidos buscaba alinear al continente en su camino hacia la guerra. Hoy quiere reconstruir su hegemonía y poner límites al avance de sus competidores, como es el caso de China o Europa, con una política de mano de hierro así como a través de la derecha continental como Bolsonaro o Macri.
II
En ese contexto hay que entender la situación que se vivió en México en 1938, y de la que se ocupó con detenimiento Trotsky.
Las expropiaciones petroleras y de los ferrocarriles, realizadas por el gobierno de Cárdenas, despertaron la furia de Inglaterra y Estados Unidos.
Los gobiernos de Roosevelt y de Chamberlain impusieron represalias: un embargo al petróleo mexicano, junto con las compañías que poseían los buques tanques con los que se enviaba al extranjero. Una campaña de calumnias internacionales. El gobierno demócrata de EEUU dejó de comprar plata mexicana, prohibió el uso de petróleo mexicano en el gobierno y aumentó los impuestos a las importaciones de nuestro país.
Para Trotsky, las medidas de Cárdenas eran medidas de defensa nacional, altamente progresistas.
Pero al mismo tiempo, tenía claro que no eran medidas socialistas. No había necesidad de adjudicarle al gobierno de Cárdenas un carácter que no tenía. El gobierno del PRM (como se llamaba entonces el antecesor del PRI) era un bonapartismo sui generis, de tipo especial, que oscilaba entre el capital extranjero y el relativamente poderoso proletariado; se recostaba en este, le hacía concesiones, para poner límites al capital imperialista y a la par fortalecer la subordinación de la clase obrera a la burguesía nacional.
Decía Trotsky que las medidas llevadas adelante por Cárdenas, no se podían entender por fuera de la situación internacional: las disputas entre los imperialismos y que estos tenían sus energías puestas en preparar la guerra.
México, decía Trotsky, está luchando denodadamente por su independencia nacional y la clase obrera de todo el mundo debía ponerse de su lado.
Para los socialistas la lucha antiimperialista era, junto a la cuestión agraria, las demandas motoras de la movilización obrera y popular y la gran tarea por la cual luchar. ¿Pero cómo darla?
Aunque el gobierno cardenista realizó una acción valiente, los revolucionarios eran (y somos) conscientes que la lucha antiimperialista no se daría de la mano de la burguesía. Sus partidos y sus gobiernos —aun aquellos más nacionalistas— no romperían con el imperialismo ni atacarían hasta el final y de conjunto los intereses de las grandes trasnacionales, ya que eso implicaba atacar las bases mismas de la dominación capitalista tal como se ejerce en nuestros países.
Esto se verificó posteriormente, cuando se pactaron las indemnizaciones con las empresas norteamericanas e inglesas, y después de eso, en la derechización de los gobiernos posteriores, hasta llegar a la apertura petrolera en el 2014.
Frente a esto, la lucha antiimperialista pasaba necesariamente por la acción de la clase trabajadora, organizada democráticamente y en alianza con el resto de los oprimidos y explotados del campo y la ciudad.
La resolución misma de la independencia nacional y de demandas claves como la cuestión agraria, estaba entonces inseparablemente ligada a una perspectiva socialista y de ruptura con el capitalismo. Esto era la esencia de la Teoría de la Revolución Permanente de Trotsky y su aplicación a nuestros países. Hoy podemos decir que esto no se aplica a cuestiones tales como la independencia nacional o el problema de la tierra, sino que también la depredación ambiental solo puede ser frenada poniendo en jaque la dominación capitalista.
Ese legado estratégico se verificó una y otra vez en nuestro continente. Sin ir más lejos, se mostró, por la negativa, en los llamados gobiernos posneoliberales de las últimas décadas, de los cuales AMLO es una expresión tardía.
Aunque mostraron matices entre sí, todos los gobiernos progresistas tuvieron en común que ninguno de ellos puso en cuestión seriamente la dominación imperialista, ni impugno el pago de la deuda externa, mecanismo fundamental de saqueo sobre la región. El resultado es que se mantuvo esta dominación subordinación y saqueo que en los tiempos actuales, se profundiza.
III
Volviendo a los tiempos de Trotsky en México durante las expropiaciones petroleras. Para sostener una estrategia que permitiese derrotar al imperialismo, era imprescindible la solidaridad activa de la clase obrera de los países imperialistas.
Por eso Trotsky se dirigía al Partido Laborista Británico —que agrupaba a la mayoría de la clase obrera inglesa y era la principal fuerza opositora a los conservadores en aquel país— y planteaba que debía pronunciarse y expresar activamente su solidaridad y el repudio a la acción de su propio gobierno.
Escribía, en una carta pública al partido laborista publicada en el Daily News: “El mayor desarrollo de los intentos del imperialismo británico contra la independencia de México dependerá en gran medida de la conducta de la clase obrera británica... Es necesaria una firme resolución para paralizar la mano criminal de la violencia imperialista.”
Por eso es que también les decía a los trotskistas estadounidenses, que en ese momento agrupaban alrededor de 2000 militantes y reconocidos dirigentes sindicales “sería muy bueno si nuestro partido se dirigiese al partido laborista británico, a los sindicatos, etc., con la propuesta de oponerse vigorosamente a la política de Chamberlain en el asunto del petróleo Nuestro partido podría asumir el papel dirigente en esta cuestión”.
Por eso es también que los trotskistas estadounidenses vinieron aquí a solidarizarse con el pueblo mexicano, y participaron en los mítines a favor de la nacionalización de la industria petrolera.
La postura de Trotsky era que la acción de los trabajadores en los países imperialistas, paralizando los resortes fundamentales de la economía, resultaba clave para el triunfo de los países oprimidos.
Consideraba por ejemplo que la misma acción del movimiento obrero estadounidense por sus propias demandas (aun y sin tomar en sus manos la lucha en defensa del petróleo mexicano), disuadió a Roosevelt de no emprender acción contra México, temeroso de que pudieran confluir con los trabajadores mexicanos.
Este legado tiene gran actualidad. Si los de arriba se unen, los trabajadores deben unirse más allá de las fronteras para enfrentar al enemigo común. Pensemos en lo que podría lograrse si los trabajadores de Estados Unidos enfrentasen hoy las políticas migratorias de Trump, exigiendo la apertura de las fronteras y plenos derechos a todos los migrantes, el retiro y la disolución de sus cuerpos militares como la border patrol en EEUU o la Guardia Nacional de AMLO en México, y si la clase obrera de ambos países forjara una poderosa fuerte alianza en contra de sus gobiernos. Sería un poderoso impulso y fortalecería la lucha antiimperialista en nuestros países.
De igual forma, en los países imperialistas no hay internacionalismo por fuera del antiimperialismo, como dicen en Estados Unidos los socialistas de Left Voice, periódico que es parte de la red internacional de diarios La Izquierda Diario, que impulsamos desde nuestra corriente internacional, la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional.
La única vía por la cual puede surgir un movimiento obrero revolucionario en Estados Unidos, que rompa con los partidos defensores de la colonización imperialista, es si levanta como propias el desconocimiento de la deuda externa y el fin al saqueo de los recursos naturales, por los cuales las trasnacionales succionan, como decía Trotsky, la savia vital de nuestro continente.
Avanzando en ese camino, es que la clase obrera estadounidense podrá abrazar una estrategia de lucha por el comunismo, para acabar con la dictadura de un puñado de grandes empresas sobre más de 250 millones de personas.
Esto requiere de construir organizaciones revolucionarias en nuestros países, partidos anclados en una perspectiva antiimperialista y socialista, y reconstruir el partido mundial de la revolución socialista.
Quiero culminar esta participación, recordando que en 1938, Decía el manifiesto de la IV Internacional: “Sud y Centro América solo podrán romper con el atraso y la esclavitud uniendo todos sus estados en una poderosa federación Pero no será la retrasada burguesía, esa sucursal del imperialismo, la llamada a resolver esta tarea. Sino el joven proletariado, quien dirigirá a las masas oprimidas. La consigna que presidirá la lucha contra la violencia del imperialismo mundial será, por tanto, por los Estados Unidos Soviéticos de Sud y Centro América”.
Hoy, cuando nuevos ataques imperialistas se ciernen sobre los pueblos de la región, cuando los gobiernos de la burguesía nativa son los administradores de los intereses de las trasnacionales más allá de posible retorica progresista, la lucha antiimperialista y por la independencia efectiva de nuestros países debe ser tomada en sus manos por la clase obrera, y esta inseparablemente ligada a una estrategia socialista y de lucha por el comunismo.
Pablo Oprinari
lunes, 26 de agosto de 2019
La liga de los ajustadores

Los gobernadores peronistas arremeten contra el paquete de Macri
Los gobernadores peronistas han salido al cruce del paquete desesperado que anunció Macri tras la corrida que siguió a su derrota estrepitosa en las Paso. Aun cuando las medidas del gobierno nacional no alcanzan ni por asomo para revertir el mazazo que esta devaluación significó para los trabajadores, la reacción de los mandamases provinciales es muy ejemplificadora de cómo actúan en defensa de los negocios capitalistas y de su propia recaudación fiscal, a costa de mayores padecimientos de la población.
Cuando se reunieron en el Consejo Federal de Inversiones con el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, los gobernadores de la oposición cuestionaron furiosamente la suba del mínimo no imponible en Ganancias, la reducción del monotributo y la eliminación del IVA en 13 productos alimentarios básicos, porque al ser impuestos coparticipables afectan los fondos que la Nación gira a los estados provinciales, y podría llegar a implicar unos 60.000 millones de pesos menos. A ello se suma la histeria que despertó el congelamiento del precio de los combustibles que repercute en la recaudación de regalías en los distritos petroleros.
Cuando Lacunza respondió que no está previsto ningún mecanismo de compensación a las arcas provinciales, los mandatarios anticiparon que recurrirán a la justicia. Esta reacción, que los llevó a chocar de frente con el gobierno nacional después de haber sido su sostén durante estos años, contrasta con la disposición que tuvieron para firmar con Macri el pacto fiscal a fines de 2017. En aquella ocasión aceptaron eliminar progresivamente los impuestos y cargas sociales que pagan las patronales, a cambio de un mayor ajuste, en aras de reducir lo que los capitalistas llaman “presión impositiva”. Ahora, como ningún empresario se ve beneficiado, actúan como guardianes de las finanzas provinciales, que en distinto grado están camino a la quiebra y con deudas dolarizadas.
Los gobernadores de las provincias petroleras ya han recurrido ante la Corte Suprema de Justicia, reclamando que dicte inconstitucional el decreto 566/19 que congela el precio de las naftas por 90 días al valor del 9 de agosto (previo a la mega devaluación). En la partida se anotaron los ejecutivos de Neuquén, Río Negro, La Pampa, Tierra del Fuego y Santa Cruz. Hasta el gobierno oficialista de Mendoza manifestó que se “reservaba sus derechos” de recurrir a la Corte en caso de que la medida afecte más de lo estimado. Los pulpos petroleros, entretanto, amenazan con paralizar la producción y despedir miles de trabajadores; mientras Guillermo Pereyra, líder del sindicato petrolero neuquino y senador nacional, lleva al Congreso un proyecto de ley para anular el decreto, con el fin de blindar las ganancias de las patronales.
Al conflicto se suma el reclamo de varias provincias por el restablecimiento del Fondo Sojero, que también volvería a librarse en la justicia tras vencida la tregua de un año dispuesta por el máximo tribunal. Este Fondo se componía del 30% de lo recaudado en concepto de retenciones a la exportación de soja, y se giraba a provincias y municipios. Fue dado de baja en 2018, a partir del acuerdo del gobierno con el FMI. Como se ve, lo que cruje es todo es esquema pactado por Macri con los gobernadores en función de implementar el ajuste fondomonetarista. El barco se hunde y cada quien busca mantener a flote su bote salvavidas.
Haciendo ruido alrededor de esta puja los mandatarios buscan blindarse contra el reclamo de los trabajadores estatales, que exigen aunque sea un bonito de $5.000 como el que se dispuso para los trabajadores del Estado nacional. Ni hablar de la reapertura de paritarias, un planteo elemental ante el mazazo contra los salarios de las últimas semanas. El choque con la Nación por los recursos fiscales es también una coartada para no ceder a los reclamos de los verdaderos perjudicados por la debacle nacional. Hasta cierto punto, es la fórmula que utilizaron para capitalizar en las elecciones provinciales adelantadas el descontento con el macrismo, luego de todo un mandato garantizando la “gobernabilidad”.
Alberto Fernández aprovechó la volteada para prometer que pondría a discusión el régimen de coparticipación federal, afirmando que “será una decisión conjunta con los gobernadores”. Así, Fernández desliza la posibilidad de proceder a un nuevo pacto fiscal. Su oposición al paquete de emergencia de Macri, en función no de defender los ingresos de los trabajadores sino los de los estados provinciales y los empresarios, anticipa qué intereses son los que guiarán esa discusión. Nótese que no hay en el planteo de los gobernadores la menor sugerencia de actualizar las retenciones al capital exportador que son de $4 y $3 fijos por dólar según el caso, absolutamente licuadas por la devaluación. El peronismo está atacando por derecha a Macri, aunque parezca mentira. Pero es que la competencia electoral se ha transformado en un torneo de garantías al capital y al FMI.
La crisis va dejando enseñanzas importantes. Macri explotó a su favor en 2015 un cambio de frente de la burguesía que veía en él un mejor vehículo para proceder a un nuevo ciclo de endeudamiento internacional, otorgar beneficios extraordinarios para la explotación de Vaca Muerta, y un aceitamiento de la relación del gobierno nacional con las provincias. Termina su mandato con un país excluido del mercado internacional de crédito, chocando con las petroleras por congelar tarifas y con los gobernadores por la recaudación. Con el macrismo fracasó todo el programa de la burguesía. Alberto Fernández deberá lidiar con este fracaso, porque se propone rescatar a los acreedores y capitalistas que, en palabras de un vocero de la UIA, “están decepcionados con Macri”. La liga de los gobernadores, mostrando los dientes contra cualquier medida que alivie a los trabajadores, se revela sin caretas como lo que es, una ‘liga de los ajustadores’.
Nosotros planteamos reapertura de paritarias, salario mínimo de $32.000, aumento de emergencia a las jubilaciones, abolición de Ganancias sobre los salarios, eliminación del IVA y su sustitución por impuestos progresivos a las grandes rentas y fortunas, apertura de libros de las empresas formadoras de precios, nacionalización integral de los recursos estratégicos petroleros y mineros, y monopolio estatal del comercio exterior. Es un programa para que la crisis no la paguemos los trabajadores.
Iván Hirsch
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