jueves, 3 de enero de 2019

"Las tasas chinas siguen siendo muy superiores al promedio de crecimiento de la economía mundial"

Entrevista al economista político Julio Gambina

M.H.: Hace exactamente 40 años se inició el plan de reforma y apertura chino. Y hoy en China los consumidores y los negocios están perdiendo confianza, se han desplomado la venta de autos, el mercado de vivienda se tambalea, algunas fábricas están dejando que sus trabajadores se vayan de vacaciones a celebrar el año nuevo chino con dos meses de anticipación. La economía se ha desacelerado en forma drástica. Estas son las noticias que están llegando ¿qué opinión te merece esta situación?
J.G.: Hay que ver lo que está pasando con la economía mundial que entró en una crisis muy profunda hace 10 años y eso motivó que la estrategia general que empezó hace 40 años en China como modernización, que supuso acelerar y desarrollar relaciones monetario mercantiles en China, supuso un crecimiento hacia afuera. De estos 40 años los primeros 30 tuvieron que ver con una inserción de la producción china en el mercado mundial, lo que uno puede llamar un crecimiento hacia afuera. En ese proceso China fue creciendo como una potencia económica del sistema mundial, eso le permitió ingresar en la OMC, intervenir crecientemente en el comercio mundial, transformarse en un gran productor industrial y vendedor al mundo de su producción industrial, por eso se llegó a hablar de China como la fábrica del mundo.
La contrapartida de esto que estoy contando es que países capitalistas desarrollados como Japón, Europa y el propio EE UU, en esos 30 años de crecimiento para afuera de China, llevaron grandes cantidades de recursos como inversiones externas directas, es decir, que prefirieron contratar fuerza de trabajo barata en China lo que supuso la salarización masiva de la población mayoritariamente rural de China. De alguna manera hubo una industrialización del agro porque buena parte de la industria para el mercado mundial se desarrolló en las zonas campesinas de China para avanzar en esto que los propios chinos llamaron modernización de la economía y de la sociedad chinas.
Pero con la crisis del 2008, en estos últimos 10 años de esos 40, reorientaron la planificación económica de abastecimiento del mercado mundial, de crecer vía exportaciones, de producir para el mundo y ante la crisis mundial del orden capitalista, reorientaron el proceso productivo para atender el mercado nacional. Al mismo tiempo que empezaron a tener en cuenta algunas restricciones que se planteaban desde el sistema mundial atendiendo al cambio climático, es decir, un cambio productivo al interior de China, ya no tanto mirando hacia el exterior sino a satisfacer las demandas internas.
Eso hizo que China pasara de tasas de crecimiento económico promedio del 10% anual, con años que crecieron al 12 o 14% durante los primeros 30 de los 40 años de los que estamos hablando, a tasas mucho más moderadas, menores al 10% que se estabilizaron en los últimos años en el 7% y que ahora están en torno al 6%.
Hay que señalar que aunque haya disminución de la tasa de crecimiento de China en torno del 6% es una tasa que duplica el promedio del crecimiento de la economía mundial y triplica la perspectiva de crecimiento de las principales economías del capitalismo mundial, entre otros Japón, Europa o EE UU. Con lo cual el balance hay que hacerlo y verlo en la estrategia de crecimiento que China se dio en estos 40 años, 30 de los primeros orientados hacia afuera, con mucho éxito y que transformó a China en un actor económico de primerísimo nivel y coincide con la reaparición en el sistema mundial de Rusia, y la asociación China y Rusia le impuso una característica muy particular al debate de la hegemonía económica, política, militar y cultural del sistema mundial de los últimos años.
Hay que ver que la tendencia al decrecimiento de la economía china respecto de las tasas que una vez fueron famosas y que se solía decir “se crece a tasas chinas” porque se aludía al 10/12% o más, hoy son tasas más moderadas pero siguen siendo muy superiores al promedio de la economía mundial y más por encima todavía de las economías capitalistas desarrolladas. China está viviendo una adecuación de su estrategia de crecimiento y esto es lo que acaba de analizar la conducción del gobierno chino, el Partido Comunista Chino, que ha hecho en estas horas un balance de lo que ha pasado en estos 40 años.
El tema es muy interesante para analizar porque los 40 años vienen desde 1978, y hay que pensar y asociar con lo que pasaba en el mundo. En 1979 gana Margaret Thatcher en Gran Bretaña y en 1980 Ronald Reagan en EE UU. Y son Thatcher y Reagan los que dan carácter global a las políticas neoliberales que se habían ensayado en las dictaduras militares del Cono sur de nuestra América a comienzo de los ´70. Aquello que empezó como ensayo en nuestro territorio se transformó en hegemonía neoliberal en Gran Bretaña y EE UU. Esa restauración conservadora del imperialismo contemporáneo que ha entrado en crisis ahora con el gobierno de Trump en EE UU. Lo que Trump viene a plantear desde su discurso al decir “Primero EE UU” es criticar las políticas de globalización neoliberal desarrolladas desde Ronald Reagan hasta Obama.
Entonces lo de Trump es una crítica a aquella globalización porque la cuenta que saca es que EE UU favoreció el comercio mundial, la apertura de la economía mundial, la libre circulación de capitales internacionales pero en desmedro de la producción estadounidense, su empleo y las condiciones de vida de la población obrera blanca de EE UU, que además fue reemplazada en trabajadores de menores salarios por un conjunto de migrantes que pueblan EE UU. Solo se estima que de México hay una población cercana a los 30 millones de habitantes, sin contar toda la cantidad de centroamericanos, caribeños y de otras latitudes que habitan EE UU.
Por eso creo que lo de China hay que mirarlo en el marco de estos últimos 40 años, de los cambios, la modernización y las dificultades que se expresan en un menor crecimiento de la economía china, de lo que pasa en la economía mundial, porque me parece que la noticia a nivel mundial es la guerra comercial y monetaria planteada por EE UU contra China y una réplica similar desde China que fue la famosa tregua que se plantearon aquí en Buenos Aires en el último día de la reunión del G20, en una bilateral entre China y EEUU. Con Donald Trump encabezando su delegación y Xi Jinping encabezando la propia. Pero fue una tregua sobre sanciones que iban a empezar el 1º de enero.
Entonces creo que lo de China hay que verlo en la dinámica interna, en los problemas que tiene la economía nacional china como cualquier otra y sus vínculos con la economía mundial en un momento en que aparece como un actor que disputa la hegemonía del capitalismo global.
Tengan en cuenta que se hizo el G20 en Buenos Aires y muchos analistas dijeron que hay G20 pero en rigor lo que está marcando el rumbo de la economía mundial es el G2, de EE UU y China. De un EE UU con muchos problemas en sus cuentas macroeconómicas, específicamente contra China y una China que es tremendamente superavitaria respecto de EE UU y que está creciendo en el territorio considerado propio por EE UU que es América Latina.
Así que me da la impresión que hay una crisis de la economía mundial desde el 2008 que no está resuelta y que, por lo tanto, impacta de manera distinta en cada uno de los países del sistema mundial. Mucho más aguante tienen países hegemónicos como EE UU o China, sobre todo China que mantiene su fase expansiva aunque ralentizando el crecimiento, que lo que puede aguantar un país como Argentina que depende totalmente del financiamiento externo. La novedad es que Argentina se financia por un lado gracias al FMI solo con el apoyo de EE UU, sin el apoyo de Donald Trump era muy difícil que el FMI otorgue el préstamo, y China hizo ingresar parte del swap, el préstamo que acordó con Argentina para incluirlo en las reservas internacionales. Las reservas internacionales argentinas aumentaron prácticamente en 8.000 millones de dólares porque se acreditó el swap de China.
China está interviniendo en el proceso económico de América Latina de manera creciente tanto en las relaciones comerciales como en las económicas (léase inversiones) como en su carácter de prestamista de última instancia. Es decir, cuando no hay a quién pedirle quien aparece atrás como prestamista es China. Por eso creo que es interesante ver qué acontece, porque cuando se plantea y discute el orden mundial, en este esquema de 40 años que me estás proponiendo, lo que hay es un desorden mundial.
Así como Trump desordena la economía mundial buscando el lugar de EE UU en el sistema, Gran Bretaña la potencia imperialista previa al dominio estadounidense en el capitalismo global, plantea su salida de la UE que también desarma la estrategia de integración más antigua impuesta como ejemplo en el sistema mundial. Y en rigor no es sólo Gran Bretaña porque hace pocos años hubo un intento malogrado de salida de la UE de Grecia, hay problemas muy serios que atraviesa hoy Italia y ni hablar del desorden político que hay en Francia motivado por las movilizaciones populares de los chalecos amarillos. Con lo cual ese gran engranaje de integración que suponía la UE está en un proceso de crisis.
Creo que cuando uno dice que hay una crisis mundial del capitalismo, se pregunta de qué crisis se habla si en general se consolidan gobiernos pro inversiones, gobiernos pro capital, que estimulan la ganancia y la acumulación capitalista. Eso es cierto pero en un marco de un desorden global donde además de estas disputas por la hegemonía ha recrudecido el gasto militar en el sistema mundial. Y entre otros, uno de los que crece en el gasto militar es China que en los últimos años ha pasado a constituirse en la segunda potencia por gastos militares, después de EEUU, y obviamente cuando un país intenta disputar hegemonía en el sistema mundial, crece en el gasto militar y es una forma de desatender otros tipos de gastos como podría ser el gasto social, el consumo de las familias, eso que tiene que ver con mejorar la calidad de vida cotidiana y que desde el punto de vista de los Estados siempre se defiende como bueno invertir en la defensa nacional.
Pensemos en otra época, antes de los ´90, esa fue la discusión que había sobre el uso de los recursos públicos en la ex URSS que para seguir el ritmo armamentista, demoró el consumo popular, el gasto social en atender necesidades populares, privilegiando la defensa. Es un argumento que sirve para pensarlo en cualquier país, por ejemplo, en Argentina donde hay una política de ajuste fiscal deliberada para el 2018 y mucho más con el Presupuesto 2019 aprobado y, sin embargo, son cuantiosos los argumentos para no reducir los gastos en Seguridad y Defensa, e incluso mejorarlos y ampliarlos porque la estrategia de militarización hoy está en todas partes como una característica del capitalismo de esta época.

Argentina está funcionando gracias a los préstamos del FMI y China

M.H.: En el marco de este escenario mundial que acabás de describir. ¿Cómo ves la perspectiva económica de nuestro país para el año entrante?
J.G.: La veo muy compleja. Argentina está funcionando gracias a los préstamos que están dando el FMI y China. Se han conocido los datos económicos sociales del tercer trimestre, o sea de lo que llegó hasta septiembre de este año. Más adelante conoceremos qué paso con octubre, noviembre y diciembre. Pero en el anterior trimestre la desocupación abierta es del 9%, en la misma fecha del año anterior era del 8,3%. Los ocupados que demandan empleo hace un año eran 15,4% ahora son 16,7%. Los sub ocupados pasan de 10,8 a 11,8%. Quiere decir que por todos lados hay una presión en el mercado de trabajo. Si en el 2017 la presión en el mercado de trabajo era del 29% de la población trabajadora, hoy es del 32%. O sea que hay más gente que está buscando mejorar su calidad de ingreso por vía del empleo.
Si analizamos las cifras difundidas hoy por el INDEC del desarrollo de la actividad económica, encontramos que el PBI del tercer trimestre, cae respecto del mismo del 2017 un 3,5%, esto confirma la recesión de la economía. Y la recesión tiene un impacto en cierre de empresas, cesantía de trabajadoras y trabajadores, con características muy negativas en materia de evolución de las cuentas económicas. Por ejemplo, si el PBI cayó un 3,5% y analizamos en detalle, vemos que las importaciones que son claves para que haya producción industrial, cayeron 10,2%. El consumo privado cayó 4,5%. Esto no le sorprende a nadie porque sabe que con los ingresos salariales, de jubilaciones o planes sociales contenidos como están y la evolución de la inflación y el crecimiento de los precios hay menos propensión a consumir.
Pero más aún, si el consumo privado cayó 4,5%, el consumo público cayó 5% y eso es el ajuste fiscal que lleva adelante el gobierno. En materia de inversión, cayó un 11,2%. Hemos comentado varias veces que si el gobierno quiere algo es que vengan inversiones del exterior, porque en el interior de la Argentina no hay empresarios en capacidad de apostar e invertir y el Estado tampoco tiene capacidad de hacerlo. Si la producción económica cae 3,5%, la inversión cae un 11,2%.
Y las exportaciones también cayeron, un 5,9% y la gran apuesta del gobierno según dice el Presupuesto para el año que viene es crecer con exportaciones. Se están haciendo balances muy exitosos del crecimiento de la cosecha de este año y se habla de un crecimiento de las exportaciones de hidrocarburos no convencionales para el próximo año, pero los datos alarmantes que estoy dando plantean el piso sobre el que se va a desarrollar la economía el próximo año.
La ganadería cayó en el tercer trimestre un 5,2%. La industria manufacturera que tiene que ver con el empleo industrial cayó 6,2%. El comercio mayorista, el minorista cayó 8,9%. Lo que creció fueron los servicios financieros 5,1%. El negocio inmobiliario también 1,1%. Lo que está mostrando un deterioro de las cuentas macroeconómicas en la Argentina, que los datos característicos son que la inflación va a estar cercana al 50%, entre el 48/49% para el 2018, un piso del 25% para el 2019, más cercano al 30% que por debajo del 25%. Y una recesión que el presupuesto dice que será del 0,5% y es muy probable que la triplique o cuadruplique, cayendo entre el 2 y el 3%.
Eso es muy negativo para la mayoría de la población, digo la mayoría porque no es correcto creer que la situación económica que estamos describiendo golpea por igual a toda la población. Hay sectores que ganan mucho dinero, vinculados a la especulación financiera, a la gran producción y exportación, no solo del agro sino también de la industria. Se pueden escuchar argumentos de empresarios de la industria automotriz que dicen que aunque se cayó de 900.000 autos anuales a poco más de 500.000 autos armados en la Argentina, igual sigue siendo negocio para ellos ese nivel de producción. Que duplica o triplica la producción que había en la crisis del 2001/2.

La incógnita para el 2019 es si la mayoría social va a permitir que siga la transferencia de recursos a los sectores minoritarios

Por eso digo que la economía argentina para 2019 no va a afectar de la misma manera a la mayoría de bajos ingresos que a la minoría que concentra riqueza e ingreso en el país. Y como el año que viene es un año electoral, hay que mirar el tema porque con la foto de hoy, todavía no pesa la economía en el voto y sigue pesando mucho la política, y creo que esa es la estrategia del macrismo para intentar sucederse un período más y profundizar su objetivo que es el de generar una gigantesca transferencia de recursos de la mayoría de la sociedad a los sectores minoritarios que hegemonizan la actividad económica. La incógnita es si la mayoría social va a permitir eso.
Hasta ahora el movimiento sindical, obrero, territorial, popular, viene impidiendo que avancen muchas cuestiones, entre otras la presión del movimiento de jubilados motivó que la Corte Suprema de Justicia fallara 4 a 1 en contra de la fórmula que utiliza el gobierno para la liquidación de los haberes jubilatorios, lo que puede producir que unos 150.000 perjudicados accionen contra el Estado para adherirse al fallo de la Corte Suprema.
La política argentina va a estar interesante el año que viene más allá del resultado general, por el debate político que esto genera, que insisto, no está directamente asociado al malestar económico de la población, porque no se vota desde el malestar económico sino que hay otras consideraciones en la política y eso tiene que hacernos pensar, a quienes nos consideramos de izquierda, cuál es el discurso con el que hay que disputar consenso político electoral a la derecha que expresa el macrismo o a sectores a la derecha del macrismo que incluso lo consideran liviano, que no ha hecho el ajuste de shock que se pretende, tal como están expresando algunos sectores desde el ámbito económico, empresario y político.
Pero hay una lección para el movimiento popular, para la izquierda partidaria, social, periodística, intelectual en la Argentina para generar argumentos que puedan disputar el consenso de la sociedad y poner los términos del debate político del país en otro plano para que no se consolide un régimen claramente a la derecha que pueda tener sintonía con lo que acontece en Brasil, Chile, Colombia y creo que la capacidad de organización y movilización del movimiento social popular es el que puede hacer que todo lo acumulado en estos años en la Argentina y en la región, y digo región porque ayer venían noticias de la reunión del ALBA en La Habana donde los países integrantes se planteaban ante la ofensiva de las derechas y los gobiernos reaccionarios en la región, defender lo acumulado que no es poco, para disputar conciencia en la sociedad.
Lo decían desde los países del ALBA-TCP pero me parece que vale para la Argentina porque es uno de los países de mayor sindicalización en la región y en el mundo, es uno de los pocos que está en condiciones de desplegar estrategia de paro nacional, tiene un movimiento social territorial muy dinámico.
Los niveles de acumulación de organización popular de la Argentina en estos últimos 20 años, desde antes de la crisis de 2001 para acá son muy importantes, por lo tanto, el escenario de lucha de clases tiene una fuerte ofensiva del capital, del gobierno y los sectores hegemónicos, pero también hay una iniciativa popular de resistencia, de freno a las políticas estructurales que para traducirlas en concreto son ese intento demorado que tienen de una reforma previsional a fondo y una reforma laboral que quite derechos a trabajadores activos y pasivos.

Mario Hernandez

miércoles, 2 de enero de 2019

Morales Solá, Timerman y el peligroso uso de las medias verdades



Con justo enojo, quienes homenajean al excanciller salieron al cruce del columnista de La Nación, que usó su muerte para vomitar gorilismo. Una grieta que “olvida” coincidencias del pasado.

Joaquín Morales Solá, columnista estrella del diario conservador y oligárquico La Nación, publicó este miércoles un artículo en el que no ahorró sustantivos ni adjetivos para hacer un uso político de la muerte del excanciller Héctor Timerman, ocurrida el último domingo.
Curiosamente su artículo fue titulado “El uso político de una muerte”. Pero el contenido de la nota no es otra cosa que la utilización de ese mismo fallecimiento para descargar su furia antikirchnerista camuflada de “acusación” por el supuesto abandono de parte de Cristina Fernández de Kirchner a su excanciller en la última etapa de su vida, atormentada por una cruel enfermedad.
Semejante oportunismo de este fiel exponente de lo más reaccionario del periodismo argentino (quien ya había hecho un uso político de otras muertes, como de la Alberto Nisman), no podía menos que causar el repudio de muchas personas que por estas horas lloran la partida temprana de Timerman.

Injustos

La más tenaz contra Morales Solá fue la abogada Graciana Peñafort, quien representó a Timerman en la causa en la que estaba procesado junto a CFK y otros exfuncionarios por el memorándum con Irán. La letrada, además, era amiga personal del excanciller.
Peñafort publicó un hilo de tuits por la mañana, que en poco tiempo se viralizó y luego fue publicado por Página|12 bajo el título “En defensa de la memoria de Timerman”. Allí le responde a Morales Solá, acusándolo de usar la muerte del excanciller “para denostar a alguien que Timerman adoraba y a quien le fue leal hasta el último minuto: CFK”.
La abogada agregó que tuvo “oportunidad de ser testigo de cómo buena parte del peronismo desfiló por su casa para abrazarlo y respaldarlo, al menos mientras pudo recibir gente. Y sos injusto con CFK en tu nota, porque me consta que ella siempre estuvo atenta a como estaba su salud y su ánimo”, le dijo directamente al columnista de La Nación.
También señaló que tuvo “la dolorosa tarea” de avisarle a la exmandataria de la muerte de Timerman. Y culminó el hilo de Twitter diciéndole a Morales Solá: “Sos injusto en tu nota tanto con Timerman como con CFK. En lo único que sos justo es en decir que Héctor era un hombre leal. Por eso y en su memoria, te respondo”.
Si dudas el uso de la muerte de Timerman por parte de La Nación a través de uno de sus mayores columnistas, al igual que ya lo había hecho el mismo domingo Clarín a través de Natasha Niebieskikwiat (en una nota titulada “Héctor Timerman, el canciller que le dijo en todo ‘sí’ a Cristina Kirchner”) merecen catalogarse entre los ítems más destacados del mal gusto y del seudoperiodismo. El enérgico repudio en las redes sociales recibido tanto por Morales Solá como por Niebieskikwiat por sus respectivas notas (que los hicieron Trending Topics durante horas), no hace más que confirmarlo.
Eso no quita, sin embargo, que en medio de los obituarios, los homenajes y las recordaciones se pueda hacer lugar a críticas sobre hechos del pasado que, lejos de ser olvidados, deben ser rescatados para una justa valoración de las cosas.

“Setentismos”

Con notable capciosidad, en su nota Morales Solá recuerda que “los Macri y los Timerman fueron vecinos en los años 70. Vivieron en el mismo edificio porteño de Posadas y Ayacucho. Si bien los padres, Jacobo y Franco, no tuvieron relación entre ellos, los hijos sí la tuvieron”.
Pero lo que no escribe Morales Solá es que él mismo supo tener relación con Timerman, si no personal al menos sí a nivel profesional. Y fue, nada menos, en una de las épocas más nefastas del periodismo empresario, donde el archivo no perdona: la dictadura cívico-militar-eclesiástica.
En marzo de 1976, según su propio currículum, Joaquín Morales Solá ya era prosecretario de la sección Política y segundo jefe de Redacción del diario Clarín. Además escribía todos los domingos una columna política que hacía las veces de editorial del matutino, donde la clave no era otra que sostener y justificar cada paso dado por los genocidas. Según otras versiones, en esos meses también se encargaba de cubrir eventos políticos en su Tucumán natal junto al genocida gobernador Antonio Bussi.
Por esa misma época, mientras Videla, Massera y Agosti irrumpían en la escena a sangre y fuego contra el pueblo trabajador, una amplia vanguardia de luchadoras y luchadores e intelectuales de la talla de Walsh, Oesterheld, Urondo, Gleyzer o Conti, Héctor Timerman se paseaba por los pasillos de la Casa Rosada como director del diario La Tarde.
La historia de Clarín con la dictadura es archiconocida, incluyendo el robo de Papel Prensa, uno de los mayores negociados pergeñados entre los genocidas y la empresa de Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto junto al diario La Nación.
Obviamente, la historia del diario de la familia Timerman es mucho menos conocida. No solo porque ese proyecto periodístico-comercial fracasó en pocos meses, sino porque apenas un año después del golpe el propio Jacobo Timerman (padre de Héctor) fue secuestrado y desaparecido por una patota de la Policía Bonaerense a las órdenes de Ramón Camps, su diario La Opinión fue expropiado y casi toda la familia debió escapar exiliada.
Gracias a la intermediación de Israel y a la presión de la prensa internacional, Jacobo Timerman fue liberado en 1980 y se exilió primero en el Estado sionista y luego en Estados Unidos. Su hijo Héctor ya se había exiliado en 1978 en tierra norteamericana, desde donde comenzó una carrera diplomática a favor de los derechos humanos. Solo después de muchos años le sería recordada su campaña a favor de los genocidas, donde La Tarde sería uno de los tantos diarios apologistas de la tortura y la muerte.

Archivos

En la edición del 1º de abril de 1976 se leería en sus páginas: “El Presidente de la Nación, teniente general Jorge Rafael Videla, recibió a los directores de diarios y medios de comunicación en la Casa Rosada. En representación de La Tarde concurrió su director Héctor Timerman. Señaló el presidente que existe entre los hombres que integran la Junta Militar el ferviente deseo de concretar las esperanzas que se han generado en el pueblo, a partir del 24 de marzo. El general Videla ponderó la labor periodística y señaló su deseo de que los medios de difusión formulen críticas cuando el gobierno concurra en desviaciones de sus propósitos de gobierno”.
Las tapas de La Tarde derrochaban elogios para Videla y compañía, al tiempo que pedían represión y más represión contra el “extremismo”, la “subversión” y los “sediciosos”. Incluso acompañaron, en clave golpista, la campaña burguesa previa contra el gobierno de Isabel Perón, con titulares como “¿Sigue gobernando?”, “Videla reunido con generales”, “Terrorismo: se acentuó la escalada asesina” y “Fuerzas Armadas: al borde de decisiones”.
La tapa con la que se anunciaba el golpe de Estado diría “Prestó juramento. Junta Militar. Para reorganizar la Nación” y otro título de la misma edición anunciaba “Comienza una etapa decisiva. Expectativa en lo económico”.
La Tarde tuvo una vida efímera, entre marzo y agosto de 1976. Pero no por eso hay que soslayar que en esas tapas y en esas páginas los Timerman habían expresado una apuesta política a favor de la Junta Militar, de Martínez de Hoz y del “Proceso de Reorganización Nacional”.
El propio Héctor Timerman no lo soslayó. Aunque con cierto retraso y a partir de un cínico “pase de factura” del propio Clarín, en 2010 el entonces canciller recordó con desagrado esas primeras armas en el periodismo como director de La Tarde. Y si bien se limitó a considerar a aquel proyecto como “el fracaso editorial más rotundo de la prensa durante la dictadura” en términos comerciales, afirmó que durante los años posteriores se recriminó a sí mismo “por esa acción”.
En esa carta pública difundida en 2010 (tres años antes del acuerdo con Irán que partiría aguas en la comunidad judía, en la alianza del kirchnerismo con Alberto Nisman y en muchos medios de comunicación), Timerman recordaba que para Joaquín Morales Solá la compra de Papel Prensa fue un mero “acuerdo comercial” y no producto de asesinatos, secuestros y firmas de boletos de compraventa bajo tortura. El dato muestra claramente un histórico encono personal entre ambos.
El uso político de la muerte es repudiable, sobre todo cuando viene teñido por el cinismo empresario de La Nación o Clarín. Eso sí, no es menos cuestionable que la recreación del pasado a costa de esconder o soslayar hechos que resultan demasiado caros a la historia de las luchas populares y a la memoria de sus mártires.

Daniel Satur
@saturnetroc

Los comités fabriles y barriales del año 70 en Córdoba y una lección para la actualidad



Los hechos sucedidos a mediados del año 1970 tendieron a quedar opacados entre el Cordobazo que los precedió y el Viborazo que los sucedió, pero a pesar de no haber tenido la envergadura de estos, fueron importantes muestras no sólo del nivel de radicalización de las bases obreras de sectores estratégicos de la estructura económica cordobesa, sino también de cómo la alianza social que había protagonizado el Cordobazo seguía mostrando capacidad de recrearse y cuestionar la Córdoba de las multinacionales.

Corría el año 1970, el estado de ánimo de la clase obrera que venía de protagonizar el Cordobazo abrió un proceso de incipiente ruptura entre las bases y las conducciones sindicales de sectores estratégicos, como mostró el avance de huelgas salvajes que escaparon al control de la conducción torrista (sector ligado al dirigente Elpidio Torres) del SMATA.
En el marco de una ofensiva patronal que reestructuró los procesos productivos y aumentó la explotación obrera con el quite de categorías y el traslado a la planta de Santa Isabel de cuatro activistas combativos, los obreros resolvieron la toma de la planta de Perdriel, que Renault utilizaba para la fabricación de matrices y cajas de herramienta. “Los operarios ocuparon el complejo fabril tapando el alambrado con telgopor y rodeando la fábrica con tanques de 200 litros que contenían nafta, tinner y otros combustibles inflamables. Además, desde los techos de los pabellones, exhibieron botellas con cócteles molotov y carteles que pedían la reincorporación de los obreros trasladados”, relata Carlos Mignon en "Córdoba obrera. El sindicato en la fábrica, 1968-1973". A esto se sumaba la retención de 30 rehenes pertenecientes al personal jerárquico, ejecutivos y el gerente general de la fábrica.
La toma de Perdriel duró 2 días y logró la reincorporación de los trasladados, impactando sobre el conjunto de los trabajadores metalmecánicos que presionaron al SMATA para adoptar medidas más combativas. Frente a las negociaciones paritarias, y ante la extendida presión de las bases, se generalizó la toma de plantas. Para el 3 de junio de 1970 estaban tomados 9 establecimientos fabriles (IKA Renault, Matricerías IKA, Thompson-Ramco, Ilasa, Transax, Grandes Motores Diesel, Materfer, Perkins) en demanda de aumento general de emergencia y libre discusión de convenios, vigencia del sábado inglés, revisión de todas las categorías, libertad para ejercer la actividad sindical.
En algunas plantas como IKA-Renault y Transax comenzaron a surgir órganos autónomos de lucha que respondían a las bases obreras, los llamados comités de ocupación o comités de lucha, que organizaban la defensa de las fábricas frente a los intentos de desalojo policial e imponían la disciplina de los sectores en lucha al interior de cada planta. Estos órganos autónomos que actuaban por fuera del control de la cúpula sindical garantizaron la alianza de las fábricas en lucha con los vecinos del barrio a través de comités barriales, como sucedió en el caso de Santa Isabel.
Estos permitieron no solo la entrada en acción de la familia obrera reuniendo a las esposas e hijos de los trabajadores, sino al conjunto de la comunidad, mostrando incipientes organismos de articulación de la alianza obrero-popular que actuaron como puentes entre la fábrica y el territorio, ampliando las demandas que inicialmente motorizaron la lucha.
Así, además de garantizar la defensa de las fábricas en lucha desde afuera, los comités barriales vehiculizaron la irrupción de denuncias contra la carestía de la vida, la existencia de servicios deficientes, los tarifazos y el avance de la especulación inmobiliaria que presionaba al aumento de los impuestos y los alquileres de la vivienda de los sectores populares. En los barrios del cinturón suburbano comenzaron a organizarse movilizaciones de vecinos contra el aumento del impuesto inmobiliario.
El movimiento estudiantil también se ubicó como un sujeto social y político central en la incipiente articulación de la alianza obrero-popular. Los universitarios, que venían dando una lucha contra la imposición del cupo en la Universidad por parte del rectorado, radicalizaron la pelea asimilando los métodos de lucha de los metalmecánicos con la toma de distintas facultades, el impulso de organismos autónomos para la lucha como la “comisión de organización del movimiento estudiantil de filosofía” y la toma del hospital de Clínicas en apoyo a los reclamos de los obreros. Estudiantes de arquitectura participaban activamente de los comités barriales poniendo sus conocimientos al servicio de proponer modos alternativos de planificación urbana al servicio de las necesidades populares, haciendo concreto el cuestionamiento a la función social del conocimiento.
Pero todas estas experiencias iniciales de autoorganización de organismos de frente único de masas no se desplegaron por negativa de la conducción de SMATA. Por eso el desarrollo de comités no fue una experiencia generalizada. La conducción sindical buscó permanentemente reencauzar el conflicto hacia los canales tradicionales de la actividad sindical, aislando a los trabajadores en lucha y evitando una perspectiva que pudiese perfilar la hegemonía obrera de la lucha social, es decir la capacidad de la clase obrera de levantar un programa y formas de lucha que diesen salida a las demandas del conjunto de los sectores populares.
La política de la burocracia de impedir la alianza obrero-popular, intentando limitar el poder de decisión de los comités de ocupación, no pudo ser contrarrestada debido a la ausencia de un partido revolucionario decidido que se propusiera impulsar las mejores tendencias a la coordinación y la autoorganización para que los comités se consolidaran como las instancias efectivas de dirección de la lucha.
El PCR (Partido Comunista Revolucionario) que contaba con activistas y delegados en varias plantas metalmecánicas, no centró su orientación en potenciar esa coordinación, que en los hechos se fue debilitando. En función de la política conciliadora de la conducción de SMATA, que comenzó a convocar a asambleas para intentar desactivar y encauzar el conflicto obrero, presionando para levantar las ocupaciones, el 5 de junio de 1970 la policía ingresó al complejo IKA-Renault y encarceló a varios activistas. Ante la ofensiva represiva, la huelga de 35 días que se vio obligado a decretar el SMATA en las plantas automotrices no logró cambiar la relación de fuerzas y la lucha obrera fue derrotada. Pocos meses más tarde, el Viborazo volvió a mostrar el estado de insubordinación que recorría las bases obreras, que sólo pudo ser derrotado con el genocidio de la última dictadura militar que acometió un enorme saqueo al pueblo trabajador.
Hoy la subjetividad obrera dista mucho de aquellos niveles de radicalización e insubordinación, y en Córdoba vemos una clase obrera que producto de entregas de sus direcciones sindicales y derrotas está más a la defensiva, en el contexto más general de una enorme pasividad impuesta y alentada por las conducciones sindicales dedicadas a impedir que los trabajadores salgan a enfrentar este nuevo saqueo histórico al servicio del FMI.
Pero en el marco del ajuste en curso, que degradará brutalmente las condiciones de vida de los sectores obreros y populares con despidos, caída salarial, ataques a la educación, la salud, tarifazos, etc. estarán planteados nuevos combates y la perspectiva de que sectores que hoy están en la pasividad giren rápidamente hacia la acción, abriendo la posibilidad de que se planteen agudos episodios de la lucha de clases.
Buscar las formas de recrear esta alianza social se convierte en una cuestión capital para prepararnos para las batallas que están por venir. Cuando el avance del ajuste empuje a los sectores más degradados a la lucha abierta, ¿estaremos en condiciones de poner en pie comités que articulen la lucha en las escuelas, hospitales, fábricas, servicios estratégicos, con las grandes barriadas populares, levantando un programa anticapitalista de conjunto? De eso depende lo que hagamos hoy mismo.
Por eso a la par que impulsamos agrupaciones para recuperar las organizaciones sindicales de manos de las burocracias y participamos en los distintos movimientos de lucha para consolidar fracciones que se propongan superar las divisiones que imponen sus conducciones, queremos desplegar una orientación audaz que nos permita ir forjando esa alianza social.
Mientras el conjunto de los partidos del régimen intentan mantener a cada sector en la pasividad o librando peleas parciales que no logren alterar la relación de fuerzas en su conjunto y abrir una situación de ascenso de la lucha de clases, se trata de cómo evitamos caer en el rutinarismo que intentan imponer las conducciones de las organizaciones sindicales, estudiantiles, del movimiento de mujeres para preparar otro camino.Porque no hay utopismo más grande que el “corporativismo” de tener como único fin la defensa de las demandas de cada “movimiento” en un marco de ajuste generalizado como el que estamos viviendo. ¿Acaso se pueden separar las demandas de las mujeres de la lucha de la clase trabajadora, cuando la mitad de la clase obrera está compuesta por mujeres que día a día sufren acoso laboral, reciben las categorías más bajas por las que cobran menos salario, son perseguidas cuando quedan embarazadas, y un largo etc. que muestra la unidad entre opresión patriarcal y explotación capitalista? ¿Porque no tratar de volcar todo el entusiasmo del movimiento de mujeres a revolucionar las grandes organizaciones cuyas cúpulas garantizan que nos sigan saqueando? Impulsar comisiones de mujeres en los lugares de trabajo puede ser una vía para romper la rutina sindical de la pasividad y que las mujeres se conviertan en un enorme motor de organización, militancia y lucha, que pueda desplegar políticas audaces de relación con la comunidad.Para prepararnos, se vuelve vital llegar a una situación de ascenso de la lucha social con sectores que hayan adquirido no solo consciencia de la necesidad de la unidad sino fundamentalmente una práctica en ese sentido, con experiencias concretas de instancias de coordinación que permitan radicalizar las demandas y los métodos de lucha que puedan ir consolidando un “cinturón de apoyo social” alrededor de las principales luchas. Esas experiencias tienen que permitir consolidar volúmenes de fuerza para incidir en la lucha de clases, lo que implica hacerse fuerte en algún territorio y poder responder organizando la pelea desde sus escuelas, fábricas, establecimientos que reúnan a trabajadores de los servicios, facultades.
El proyecto político del PTS con el impulso a la militancia cruzada donde se reúnan en actividades y planes políticos comunes sectores de trabajadores, mujeres y jóvenes, que se influencien mutuamente, está enteramente puesto al servicio de esta perspectiva.

Paula Schaller

Hermanas del Huerto, consagradas a proteger la pedofilia eclesiástica



Kumiko Kosaka

Las monjas de la congregación andan por todo el país al servicio de curas abusadores. Desde el Provolo de Mendoza al Gianelli de Mar del Plata, algunas están presas y otras supieron escapar a tiempo.

Como se demostró más de una vez, la Iglesia católica que comanda Jorge Bergoglio ha hecho del encubrimiento a los crímenes sexuales sobre niñas, niños y adolescentes por parte de curas y distinguidos feligreses un verdadero plan sistemático.
Ese sistema de encubrimiento, naturalmente, precede al papado de Francisco. Sin embargo en Argentina, donde Bergoglio dirigió la Curia entre 2001 y 2013, hace décadas se vienen produciendo infinidad de esos crímenes. Y en casi todos los casos que salieron a la luz (gracias a la valentía de las y los denunciantes) la jerarquía eclesiástica cumplió siempre el mismo rol pérfido y secuaz.
Lo demuestran dos casos emblemáticos de los últimos años: el de los abusos y vejaciones cometidos por curas, monjas y empleados del Instituto Provolo de Luján de Cuyo (Mendoza) sobre decenas de niñas y niños sordos y el de los abusos y vejaciones cometidos por una profesora de música del colegio Gianelli de Mar del Plata (Buenos Aires) sobre decenas de niñas y niños de jardín de infantes.
En ambos, además de la complicidad y encubrimiento, un elemento se destaca en el catálogo de aberraciones: la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, o más popularmente conocida como “Hermanas del Huerto”.
Se trata de un grupo de monjas especializadas en encubrir abusos sexuales y demás torturas, proteger a los victimarios y, más de una vez, participar directamente en algunos de los hechos.
El caso de Kumiko Kosaka es bastante conocido. La religiosa de origen japonés fue detenida hace poco más de un año por integrar la banda de pedófilos conducida por los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho en el Instituto Antonio Provolo de Mendoza. Como se explica más abajo, a ella se la acusa entre otras cosas de entregarles directamente niñas y niños a sus jefes para convertirlos en precoces víctimas de todo tipo de abusos.
Pero un dato que poco se conoce es que Kosaka y su colega Asunción Martínez (también imputada en el caso Provolo) pertenecen a las Hermanas del Huerto, al igual que Crisolina López Ríos, Liliana Elizabet Peralta y Adriana Roselló, quienes están involucradas en el encubrimiento de varios casos de abusos sexuales en colegios de Mar del Plata y Entre Ríos.
Menos aún se sabe, entonces, que lejos de ser “desvíos” personales o traiciones morales inesperadas, el accionar criminal de esas monjas es parte de un mismo modus operandi, cada vez más expuesto, dentro de la Iglesia.
Dato no menor: esta gente es parte activa de la “ola celeste”, la campaña católico-evangélica contra la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, camuflada detrás de clichés fundamentalistas del tipo “salvemos la dos vidas” y “con mis hijos no te metas”.

La fundación

Cuenta la leyenda que Antonio María Gianelli nació el 12 de abril de 1789 en Cerreta, una ciudad de la provincia italiana de La Spezia. Dicen que era pobre, pero que a los 18 años una mujer terrateniente para la que trabajaban sus padres le consiguió el ingreso al Seminario de Génova. Allí fue ungido sacerdote a los 23 años y desarrolló una intensa carrera como profesor de Retórica y formador de nuevos curas.
En 1829 Gianelli creó en la ciudad de Chiavari la congregación de las “Hijas de María Santísima del Huerto”. Sus biógrafos cuentan que su empresa tenía el objetivo de conformar un ejército de monjas que hicieran las veces de “madres” de niñas huérfanas alojadas en institutos y asilos.
El hombre murió en 1846, a los 57 años. Un siglo después, en 1951, el papa Pío XII (entre otras cosas bendecidor de las armas nazis de Hitler) lo consagró santo. En casi dos siglos, aquella empresa se convirtió en una multinacional. Hoy las Hijas de María Santísima del Huerto están en Italia, España, Estados Unidos, India, El Congo, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y, por supuesto, Argentina.
Acá tienen colegios, hogares de ancianos y hospitales distribuidos en Córdoba (donde además funciona la “casa provincial”), Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Salta, Jujuy y Entre Ríos. Además, sus monjas suelen “misionar” por todo el país, integrándose a colegios e instituciones gerenciadas por otras congregaciones. Son los casos del colegio Gianelli de Mar del Plata o del Instituto Provolo de Luján de Cuyo.

Almas gemelas

En un artículo reciente de La Izquierda Diario se relató el caso Gianelli-Fleming, de cuando Iglesia y jueces pretendieron callar a 44 niñas y niños abusados en dos jardines de infantes de Mar del Plata. El instituto Fleming es de gestión laica. Pero el colegio San Antonio María Gianelli es, naturalmente, de gestión católica.
Cuando en 2013 decenas de niñas y niños de entre tres y cinco años relataron a sus familias los abusos sexuales sufridos a manos de la profesora de música Analía Schwartz, Crisolina López Ríos y Liliana Elizabet Peralta entraron en acción.
T., una de las madres denunciantes, recuerda que López Ríos “era la representante legal del colegio y quien daba las órdenes al personal de cómo actuar frente a las denuncias, qué decir y qué callar”. Peralta, en tanto, era una especie de responsable administrativa. “Ambas estuvieron en la reunión a la que nos convocaron apenas empezaron a florecer las denuncias. Siempre juntas. Y fueron las que en la Departamental de la Policía siguieron de cerca las primeras alternativas del caso”, afirma.
Una de las primeras directivas de la hermana Crisolina fue la adulteración de pruebas en el edificio, modificando los vidrios (de esmerilados a transparentes) de la sala de música donde se habían consumado varios de los abusos.
Desde eso hasta obligar al alumnado a rezar cada mañana por la profesora Analía, argumentando que “el demonio estaba en la escuela y que había que rezar para que se fuera”, había toda una estrategia de defensa.
“Al principio el abogado de la escuela, Javier Viadas, nos dijo que las hermanas nos iban a pedir disculpas. Y se disculparon. Entonces pedimos que las maestras y directivos fueran retirados de sus cargos mientras durara la investigación. Nos dijeron que sí. Pero después hubo una reunión con todo el equipo de la escuela en el Obispado y de ahí ya surgió el speach de que esos hechos nunca habían sucedido”, recuerda T.
Madres y padres aseguran que en aquella reunión en el Obispado tuvo una activa participación Patricia Perelló, la “prestigiosa” abogada marplatense (de onerosos honorarios) ligada al PJ provincial que asumió la defensa de Schwartz y fue determinante para conseguir su primera absolución en el juicio del año pasado.
El accionar de la hermana Crisolina quedará en la memoria de las familias de las víctimas. “Es una mujer muy soberbia”, la define T. Y recuerda que a varios denunciantes les dijo que le iban a terminar “pidiendo perdón”, porque “todo era una mentira para sacarle plata al colegio”.
“Crisolina empezó a hacer reuniones con padres y docentes de cada curso a donde invitaba a gente del Obispado, como el padre Silvano Del Sarro, y les hacía un ’tour’ por la sala de música para que vieran que ahí no se podía abusar de nadie. ¡Pero antes había modificado la escena de los hechos!”, se indigna T.
La madre agrega que ahí empezó la campaña de demonización contra los denunciantes. “Ella misma era quien terminaba obligando a las docentes a ir a las marchas en defensa de la abusadora, les decía que la escuela iba a cerrar y se iban a quedar sin trabajo si no defendían al colegio”.
Durante el juicio oral contra Schwartz la figura de Crisolina López Ríos se hizo mucho más conocida, ya que encabezaba las concentraciones frente al Tribunal y organizaba las cadenas de oración clamando por la inocencia de la profesora. Y si bien más de una vez pidió a sus jefes que por favor la dejaran irse de Mar del Plata, se mantuvo firme durante cinco años defendiendo la causa. Hasta el verano de 2018.
Su ida a Chile fue un hecho peculiar. El 8 de enero, en la Catedral marplatense, el obispo Gabriel Mestre la despediría oficialmente con todos los honores. En una misa plagada de turistas, el monseñor la miró a los ojos y le dijo: “pido al Señor que te recompense al ciento por uno en estas tareas gozosas que tuviste y también en las situaciones difíciles que tuviste que pasar en esta ciudad”. Le agradeció haber estado “siempre a la altura de las circunstancias”, sobre todo para “enfrentar las situaciones difíciles que misteriosamente el Señor puso en tu vida”.
La huida de Liliana Rublilar fue bien distinta. Por lo repentina y por lo tan poco protocolar. “Al tiempito de nuestras denuncias, desde el colegio dijeron que Liliana se tuvo que ir de Mar del Plata porque había sufrido ataques de pánico, conmocionada por la situación”, recuerda T. Hubo quienes aseguraban que se había ido a Entre Ríos y quienes afirmaban que su destino había sido el conurbano bonaerense. Y ambas posibilidades son ciertas.
En noviembre de 2014 Peralta cumplía tareas administrativas en el Colegio Nuestra Señora del Huerto de Paraná. La prensa entrerriana la recuerda atendiendo el teléfono de la escuela en momentos en que allí también aparecían denuncias de abusos sexuales sobre chicas y chicos. Le tocaba cubrirle las espaldas a Adriana Roselló, apoderada legal del colegio, miembro de la congregación y nada menos que hermana gemela de Guadalupe Roselló, la monja que poco antes había sido nombrada directora del colegio Gianelli de Mar del Plata luego del escándalo.
Las familias de las 44 víctimas de los colegios Gianelli y Fleming al día de hoy desconocen por qué Liliana Elizabet Peralta nunca fue citada a declarar siquiera como testigo en el jucio contra la profesora Schwartz. Y desconfían que el motivo haya sido la supuesta inestabilidad emocional que la hizo huir de Mar del Plata. Razones no les faltan. Una foto publicada en Facebook el 29 de noviembre de 2015 (pocos meses antes del inicio del proceso) la muestra relajada y sonriente. Junto a ella, nada menos que la hermana Kumiko Kosaka, tal vez su confesora y sostén anímico.

Sor-presas

La hermana Kumiko tiene 44 años, es japonesa nacionalizada argentina. En el año 2000 recibió los hábitos y se convirtió en una legítima Hija de María Santísima del Huerto. Poco tiempo después aterrizó en Mendoza, donde comenzó a trabajar en el colegio de una cofradía del Valle de Uco. Luego fue trasladada al Provolo, donde entre 2004 y 2012 se encargó de “acompañar física y espiritualmente” a las niñas que, en su mayoría hipoacúsicas, estudiaban y dormían en el instituto.
Cuando en noviembre de 2016 decenas de denuncias contra los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho conmocionaron al país, Kosaka ya no estaba en Luján de Cuyo. Pero algunas de las víctimas recordaban al detalle muchas de las cosas que les había hecho “la monja mala”: desde entregarles menores a los adultos para convertirlos en víctimas hasta colocarle pañales a una de ellas para que no se le notaran les heridas. Pasando por filmar a niñas y niños mientras se bañaban.
El fiscal del caso, Flavio D’amore, la imputó por “comisión por omisión del delito de abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser el autor encargado de la guarda, y por ser cometido contra un menor de 18 años de edad aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo”.
Kumiko Kosaka estuvo oficialmente prófuga más de un mes, entre el 31 de marzo de 2017, cuando el Poder Judicial mendocino ordenó su captura, y el 3 de mayo, cuando se terminó entregando en una comisaría de la Provincia de Buenos Aires. Gracias a los buenos oficios de la Curia, hoy cumple prisión preventiva pero con arresto domiciliario en un lugar donde residen otras monjas que la asisten en este trance.
Pero Kumiko no es la única “hermana del huerto” imputada en el caso Provolo. A Asunción Martínez, nacida en Paraguay, también se la acusa por ser parte de la banda, aunque en su caso se le imputa haber tomado conocimiento de uno de los tantos abusos y no haber actuado pese a estar obligada a hacerlo.
“Si bien no ejerció violencia física, ante la posibilidad de denunciar e implicar a los religiosos varones decidió callar, poniendo le imagen de la Iglesia por sobre los derechos de los chicos”, dijo a este diario Oscar Barrera, abogado de cinco de las víctimas sobrevivientes, hoy mayores de edad.
Kosaka y Martínez son las únicas dos monjas imputadas judicialmente en este caso, pero la congregación a la que pertenecen lleva años a cargo del albergue de niñas hipoacúsicas del Provolo cuyano. Es lógico pensar que el resto de las Hermanas del Huerto que allí trabajan, con el prontuario que tiene la congregación, algo más sepan sobre el asunto.
“Asunción Martínez está en libertad y cumple periódicamente con su comparencia para acreditar que se somete al proceso. Kumiko está con prisión preventiva en la modalidad domiciliaria. Algunos exalumnos sordos las han llamado ’la monja buena’ (Martínez) y ’la monja mala’ (Kosaka), porque una era la maternal, la de buenos tratos y la otra era la agresiva, la que los castigaba, los golpeaba y hasta les suministraba pastillas para atontarlos”, graficó el abogado Barrera.
Si Analía Schwartz, la abusadora del colegio Gianelli de Mar del Plata, es defendida por la cotizada abogada Patricia Perelló, las monjitas del Provolo no podían ser menos. A Kumiko Kosaka la defiende el doctor Carlos Varela Álvarez, recordado por haber defendido, entre otros, al contrabandista de armas sirio Monzer Al Kassar y al exministro de Trabajo de la Alianza Alberto Flamarique en la famosa causa por coimas en el Senado (la llamada causa Banelco). A Asunción Martínez la defiende Valeria Corbacho, quien ostenta en su currículum otras defensas de altísimo tenor: genocidas de la última dictadura, Fernando de la Rúa, el espía Ciro James y el expresidente de la DAIA, Rubén Beraja.
¿Quién paga todos esos honorarios?

Daniel Satur
@saturnetroc

Nota: por un error involuntario en la versión original de esta nota se nombró a Liliana Rubilar y en realidad se trata de Liliana Elizabet Peralta. No obstante, Rubilar también estuvo en el colegio Gianelli entre 2012 y 2015, es decir que presenció o supo de los hechos y nunca habló. Hoy vive en Chile junto a Crisolina López

Nordelta: veintiséis años de ilegalidad bajo amparo estatal



El plan director aprobado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en 1992 ordenaba que en Nordelta debía acceder el transporte público y construirse una estación de tren. Nunca ocurrió. Las trabajadoras domésticas destaparon la olla.

Las trabajadoras domésticas de Nordelta se rebelaron contra la discriminación y destaparon una olla que huele bastante mal.
La historia empieza en 1972. Bajo la dictadura de Lanusse, dos empresas que ahora integran Nordelta S.A. compran a precio de remate 1600 hectáreas del conurbano bonarense: el 10% del partido de Tigre. Años después, la dictadura videlista otorga los primeros permisos para que estos empresarios hagan obras públicas sobre el territorio.
En 1992 Eduardo Duhalde firma el decreto 1736 para la formación de un "Nuevo núcleo urbano". Con él, la Provincia de Buenos Aires aprueba el Plan director de lo que hoy es la "ciudad-pueblo" de Nordelta. En 1998, con la llegada de Eduardo Costantini, se empieza a construir. En el 99 a vender. En el 2001 a poblar. Durante la década kirchnerista -y bajo municipio massista- llegó a ser el mega emprendimiento que es hoy, con 40 mil habitantes y otros 10 mil que ingresan diariamente a trabajar.
El plan director aprobado en el 92 definía a Nordelta como una ciudad abierta con barrios cerrados. Es decir, las calles troncales que unen esos barrios entre sí tenían que ser públicas. En base a ello, los empresarios se comprometían a construir una estación de ómnibus y otra de tren que extendiera la línea Mitre. El plazo máximo para cumplir con estos requerimientos era 12 años o el momento en que se llegara a un mínimo de población de entre 5.000 y 10.000 habitantes. Pasaron 26 años. Viven 40 mil personas. Todavía no se cumplió.
El municipio de Tigre, 26 años más tarde, vota una resolución en el Concejo para que ingrese la linea 723 por las calles troncales de Nordelta. Lo hace solo después de que las trabajadoras domésticas se rebelaran, porque los mismos propietarios las hacían bajar de los colectivos privados de Mary Go diciendo que "olían mal" y "hablaban mucho" (en tiempos del imperio romano se le decía a los esclavos "la herramienta que habla", con estos de Nordelta ni eso).
Todos los accesos a la ciudad están vigilados por la Asociación de Vecinos de Nordelta, un consorcio de propietarios anónimos cuyos sueldos son pagados por Nordelta S.A. (que luego traslada los costos a las expensas), según consta en una nota de la revista Locally, antes llamada Gallaretas.
Esta Asociación de "vecinos" tiene el poder de cachear incluso a otros propietarios, si acaso están entrando a un barrio diferente al de su residencia.
Estos mismos "vecinos" salen en los medios de comunicación a decir que si llega a entrar el colectivo van a alambrar las calles troncales como si fuera la frontera de EEUU con México, la de Israel con Palestina, o la de Europa con los árabes. Y encima tienen el tupé de llorar diciendo que "se los estigmatiza por vivir en Nordelta". Fijate, amigo.
¿Quienes son estas personas y por qué tienen el poder de decidir que no se apliquen resoluciones provinciales y municipales en el territorio que ellos controlan? Más aún, ¿Por qué tienen el poder de que en el 10% del partido de Tigre no se aplique ni siquiera el artículo 14 de la Constitución Nacional?
Ese artículo que habla de la "libre circulación de las personas". El que evoca Patricia Bullrich -como antes Sergio Berni- para reprimir cuanta protesta haya contra el hambre, los despidos, el ajuste. Ese mismo artículo que en media hora te manda a la gendarmería cuando la protesta es por los jubilados, hace veintiséis años que no se cumple en Nordelta y todos los poderes del Estado municipal, provincial y nacional, lo toleran. No solo eso: lo declaran sitio de interés, subsidian, hacen obras públicas.
Las valientes trabajadoras domésticas destaparon una olla profunda. Lo que huele mal son los negocios que hizo Nordelta S.A. con las dictaduras de Lanusse y de Videla, con Duhalde, con Menem y con todos los gobiernos desde entonces.

Cecilia Rodríguez

Gustavo Zanchetta, abusador obispo de Orán protegido y salvado por Francisco



Hace un año y medio, con aval de Bergoglio, renunció a la diócesis salteña por “problemas de salud”. Ahora se supo que el Papa lo resguardó de varias denuncias y se lo llevó a trabajar con él al Vaticano.

“La salida del obispo Zanchetta, de Orán, se debió a denuncias de abusos”, tituló este viernes el influyente y conservador diario El Tribuno. La información, con carácter de exclusividad del medio de la familia Romero, detalla parte de lo ocurrido en el último año y medio con el extitular de esa diócesis de la provincia de Salta. Más precisamente desde el 29 de julio de 2017 a la fecha.
Aquel sábado invernal Gustavo Zanchetta publicó una carta en la que afirmaba que acababa de regresar de Roma y que, estando allí, le presentó “al Santo Padre Francisco” su “renuncia como Obispo de la Nueva Orán”. La razón de su alejamiento, escribió, no era otra que “un problema de salud” que le impedía “llevar plenamente el ministerio pastoral” y que lo obligaba a “partir lo antes posible para iniciar el tratamiento”.
Zanchetta no informó qué enfermedad tenía. Solo completó la carta dedicándole “gratitud infinita a todos porque son un don de Dios”, especialmente “a los sacerdotes, diáconos, seminaristas, los miembros de la vida consagrada, y todas las personas que conformamos esta hermosa familia diocesana”.
La renuncia fue tan inesperada que dejó prácticamente sin palabras al gobernador ultracatólico, conservador, represor y peronista Juan Manuel Urtubey y al intendente de Orán, Marcelo Lara Gros, quienes tenían en el obispo a un verdadero aliado político.
Vale recordar que en 2016 tanto Urtubey como Lara Gros le suplicaron al obispo que intercediera en el duro conflicto del Ingenio San Martín del Tabacal, ubicado en la localidad de Hipólito Irigoyen. Como ya lo había hecho otras veces en otros conflictos, Zanchetta se ofreció gustoso como “mediador” entre la patronal y los trabajadores, buscando lógicamente un resultado favorable para la primera. Entre otras cosas, en aquellos días se lo escuchó justificar los gases y las balas de goma de la Policía de Salta contra los huelguistas.

Misterio nada divino

Apenas alejado de la diócesis oranense, el caso de la renuncia de Zanchetta se llenó de misterio. Pese a su supuesto delicado estado de salud, lo primero que hizo fue irse a “descansar” a la Arquidiocesis de Corrientes, invitado por su amigo monseñor Andrés Stanovnik (a quien conoce muy bien ya que fue quien lo ordenó obispo en 2013). Apenas dos meses después sería fotografiado en Madrid, participando entusiasta de un curso académico en la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
Pero la sorpresa mayor llegaría casi cinco meses después de su renuncia. Evidentemente ya “recuperado”, el 19 de diciembre de 2017 el propio Francisco designó a Zanchetta asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), dependencia conocida como “la inmobiliaria” de la Santa Sede, que maneja más de cinco mil propiedades en diversos países. Según algunas fuentes, ese cargo no existía y Bergoglio lo creó exclusivamente para él.
En Salta poco a poco se dejó de hablar de Zanchetta. Apenas renunció, Bergoglio le pidió a Stanovnik que tomara las riendas administrativas de la Arquidiócesis hasta que consiguiera un reemplazante. Finalmente en abril de este año nombró como nuevo obispo oranense al franciscano Luis Antonio Scozzina y todo pareció volver a la “normalidad”. Hasta ayer.
Según la información difundida este viernes por El Tribuno, los verdaderos motivos que llevaron al alejamiento de Zanchetta fueron otros. Por un lado se afirma que, en lugar de renunciar, “fue destituido por el papa Francisco” y que todo fue motivado por “denuncias que provinieron del mismo clero que lo acusó de diferentes tipos de abuso, entre ellos de abuso sexual dentro del seminario fundado por él mismo y que dejará de funcionar a partir del año próximo”.
Por otro lado, a partir de este giro en el caso la atención se centraría en “los traslados de los sacerdotes que denunciaron a Zanchetta, e incluso la remoción del nuncio Emil Paul Tscherrig, quien elevó las denuncias” al Vaticano el año pasado, todo lo cual sería parte de una dura interna en la Curia, que involucra directamente al arzobispo de Salta Mario Cargnello y al mismo Bergoglio.

Traslados y traslados

A fines de julio de 2013, días después de que Bergoglio designara a Zanchetta obispo de Orán, en un artículo de Horacio Verbitsky publicado en Página|12 se difundió una serie de durísimos testimonios contra el sacerdote en relación a su paso por el Obispado de Quilmes.
“Este no es un pastor con olor a oveja sino a lobo”, “el tipo es un hijo de puta y un degenerado, lamentablemente no puedo denunciarlo” y “hubo abusos en el seminario, de alguna manera él era el jefe y sometía a algunos chicos”; fueron parte de los testimonios de seminaristas, curas y laicos recogidos en aquella nota de Verbitsky. Uno de ellos suplicaba, incluso, que fuera una broma “el nombramiento de Zanchetta como obispo de Orán”.
Zanchetta fue acusado, entre otras cosas, de echar empleados de un colegio de Quilmes por ser homosexuales, de ofrecerle a una persona un trabajo en un colegio de Florencio Varela “a cambio de algún servicio” y de abusar de seminaristas que estaban bajo su mando. Y además de esos abusos de poder y sexuales, fue acusado de protagonizar varios “desmanejos económicos”. Tan expuesto quedó que varios laicos y religiosos se opusieron a su designación como obispo de Orán y hasta juntaron firmas para evitarlo (sin suerte).
Visto en retrospectiva podría decirse que, más que un nombramiento, aquella partida de Zanchetta desde el conurbano bonaerense al norte salteño fue uno de los típicos “traslados” que ejecuta el Vaticano para alejar a sus subordinados de la feligresía inquieta cuando surgen denuncias de abusos y otras tropelías. Y que la renuncia al Obispado de Orán, camuflada de problemas de salud, no fue otra cosa que un nuevo “traslado” para alejar al protegido de Bergoglio de sus nuevos denunciantes.
La noticia de estas horas agrega que, un año después de la partida de Zanchetta al Vaticano, la jerarquía católica ejecutó otros “traslados”, esta vez de tres sacerdotes salteños que denunciaron al obispo por nuevos abusos.
Según el informe de El Tribuno, “las remociones de los curas denunciantes son inesperadas para la comunidad de Orán. Algunos de ellos incluso tienen más de diez años frente a sus parroquias. Detrás de estos movimientos (…) se interpreta que luego de la remoción, alguien ‘cercano al Papa’ habría intercedido por Zanchetta, por lo que los denunciantes ahora sufren el peso de su acusación”.

Bergoglio sabe todo

Según fuentes consultadas por el diario salteño, el arzobispo de la capital provincial Mario Cargnello acompañó el año pasado las denuncias de los tres curas contra Zanchetta. Pero además aseguran que los seminaristas abusados por el exobispo de Orán serían “nueve o diez”. Tan pesada es la carga que desataron las denuncias (silenciadas hasta hoy) que la propia jerarquía eclesiástica decidió cerrar el seminario que el propio Zanchetta había creado hace cinco años.
Las mismas fuentes afirman que Zanchetta está sometido a un “proceso interno” en la Iglesia, con una investigación que incluso podría derivar en un “juicio eclesiástico”. Pero por el momento, Zanchetta no goza de muy buena salud sino de muy buena protección por parte de su querido Santo Padre.
Cada vez que este diario o algún otro medio expone, con casos concretos y a través de la voz de las propias víctimas, el aceitado sistema (montado por el Vaticano hace décadas y solidificado por Francisco) para encubrir miles de abusos sexuales y demás crímenes cometidos por obispos, curas, monjas y laicos “amigos” de la Curia, varios defensores de Bergoglio suelen saltar como leche hervida acusando a quienes informan de pretender “joderle la vida” a Su Santidad.
Aunque es imaginable que sobre este artículo lloverán comentarios del mismo tenor, cuesta imaginar con qué argumentos saldrán esta vez en defensa del Papa que, luego de diversas denuncias, ya le salvó el pellejo dos veces a Gustavo Zanchetta, primero nombrándolo obispo y luego llevándoselo al Vaticano a trabajar junto a él.

Daniel Satur
@saturnetroc

2018: Un año de lucha feminista



El debate por la despenalización del aborto, masivas movilizaciones y la denuncia de Thelma Fardin marcaron la agenda de género.

La lucha feminista tuvo una agenda muy activa durante el 2018. Desde el debate por la despenalización del aborto, distintas movilizaciones como el Ni Una Menos o el Paro Internacional de Mujeres hasta la difusión de casos de abuso y acoso sexual a raíz de la denuncia por violación de Thelma Fardin contra Juan Darthés.
La primera parte del año tuvo la discusión por la legalización del aborto como eje central. Todos los martes se llevaban a cabo los famosos "martes verdes" donde a través de distintas actividades a lo largo del país se brindaba apoyo a la interrupción voluntaria del embarazo.
Asimismo, se celebró un contundente y extenso debate en el Congreso, en donde exponentes de distintas áreas brindaron argumentos a favor y en contra del proyecto de ley. Actrices, abogadas, sociólogas, periodistas, ex funcionarios, entre muchas otras, brindaron su punto de vista.
En una jornada maratónica, con un Congreso envuelto de una marea verde, el 14 de junio la Cámara de Diputados aprobó la media sanción del proyecto que promovía la interrupción voluntaria del embarazo. Sin embargo, la legalización no pudo convertirse en ley, puesto que el 9 de agosto la Cámara Alta rechazó el proyecto. El rol de los mal llamados "pro vida" tuvo fuerte impacto en el Senado.
A pesar de que el proyecto quedó trunco en el Congreso, la lucha feminista logró visibilizar al aborto clandestino como un problema de salud pública que afecta a las mujeres más humildes. La capacidad de movilización y del lucha del movimiento feminista fue un triunfo para el 2018.
El debate por el aborto también se hizo presente en en el 33º Encuentro Nacional de Mujeres. Alrededor de 50 mil mujeres se hicieron presentes en Trelew, Chubut, en donde participaron de diversos talleres relacionados sobre violencia de género, feminización de la pobreza, sindicalismo y la mujer, entre muchos otros. Los pañuelos verdes inundaron la convocatoria.
Por otro lado, este año se caracterizó por la movilización de las mujeres. El 8 de marzo se celebró el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Los reclamos principales fueron por el aborto legal y contra el ajuste. En la previa al tratamiento del proyecto por la legalización del aborto, el 4 de junio fue la marcha de "Ni una menos", al tiempo que el 28 de Septiembre hubo una masiva marcha por la legalización del aborto.
El vergonzoso fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 1 de Mar del Plata, que consideró que la muerte de Lucía Pérez no se enmarca dentro de la figura de femicidio, ocasionó otra movilización desde Tribunales a Plaza de Mayo. La falta de perspectiva de género de la Justicia quedó expuesta en los vergonzosos argumentos del fallo. En repudio a la absolución de los acusados, miles de mujeres marcharon el pasado 05 de diciembre.
El último acontecimiento que marcó la agenda de género fue la denuncia por violación de la actriz Thelma Fardin contra el actor Juan Darthés. La actriz brindó una conferencia de prensa junto al colectivo de Actrices Argentinas en el Multiteatro, en donde a través de un video contó la agresión sexual que sufrió en 2009, mientras estaban de gira con Patito Feo. Fardin tenía 16 años y Darthés 45. La causa se tramita en el país donde sucedieron los hechos.
Luego de que Fardin contara su historia y viralizara la frase "mirá cómo nos ponemos", muchas mujeres siguieron el ejemplo de la actriz y comenzaron a denunciar situaciones de acoso y abuso sexual sufridas en diversos ámbitos. La denuncia contra Darthés marcó un fuerte punto de inflexión para visibilizar la violencia de género.

EdiccionDestape
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La asunción de Bolsonaro y la consolidación del golpe institucional



En el paso de mando no faltaron las sonrisas mutuas entre el golpista Temer y el ultraderechista Bolsonaro. Comparten el programa de privatizaciones y, especialmente, el de la reforma previsional.

Con amplias sonrisas mutuas, Michel Temer pasó la banda presidencial hacia Jair Bolsonaro. Con ese gesto simbólico, el golpe institucional que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff y marcó los comicios en base a arbitrariedades, es consolidado.
Temer subió al poder con un golpe encubierto por el Poder Judicial, los medios y el parlamento para llevar adelante ataques más profundos que los que el PT ya venía haciendo. Bolsonaro fue electo en una elección manipulada por el Poder Judicial con el apoyo de los militares. Elecciones marcadas por medidas que impidieron a la población votar a quien quiera por la detención arbitraria de Lula.
Bolsonaro es la continuidad de Temer, esta vez con el Lava Jato y el juez Sergio Moro ocupando un super-ministerio y una presencia de miembros del ejército en los ministerios como no se ha visto en décadas. Ni los gobiernos de la última dictadura en Brasil, como el de Geisel y Medici, tuvieron tantos generales ocupando cargos del ejecutivo. Bolsonaro es una especie de Temer blindado, con la misión de atacar nuestros derechos y cambiar la correlación de fuerzas.
Bolsonaro asumió la presidencia en una Brasilia militarizada y con una presencia de público muy por debajo de las inmensas expectativas de su Gobierno y los medios de comunicación. Quisieron mostrar un "mandato popular" que le dé fuerza para aplicar sus reformas, como la previsional, pero no pudieron mostrar esa gigantesca movilización.
Sin embargo, eso no significa que Bolsonaro comience debilitado. Esta continuidad del golpe fue realizada para intentar cambiar la correlación de fuerzas en Brasil y en todo el continente. Buscan retirar nuestro derecho a la jubilación, entregar las riquezas nacionales al imperialismo con las privatizaciones y precarizar aún más todos los derechos sociales, como la salud y la educación, entre otros. Esa es la misión por la que los grandes empresarios trabajaron para su elección.

Un discurso reaccionario

En su discurso al público, Bolsonaro fue más reaccionario de lo que ya había sido ante el pleno del Congreso. En el Parlamento se limitó más a la Constitución y a atacar a los profesores y las "ideologías", buscando callar la voz de este importante sector de los trabajadores para que no puedan cumplir un papel de vanguardia en la lucha contra los ataques.
Ante el público, Bolsonaro retomó el ataque a los profesores en referencia a la Escuela sin Partido, intentó congraciarse con los ruralistas que tanto lo apoyaron al hablar de la "defensa de la propiedad" y, entre diversas y reaccionarias frases sobre derechos humanos, prometió "que nuestra bandera jamás será roja, a no ser que sea manchada por nuestra sangre para mantenerla verde y amarilla". En el mismo discurso atribuyó su victoria al día en que "el pueblo se liberó del socialismo, de lo políticamente correcto", y llamó a "construir un movimiento por la ética y los valores morales".
Bolsonaro pretende acabar con "lo políticamente correcto" e imponer "su" derecho, el de las iglesias y el de toda la derecha a propagar un discurso para alimentar la violencia patriarcal y homofóbica. Este discurso, que busca agradar y mantener movilizada a su base más militante, tendrá que mediar ante los condicionantes que el poder judicial, el Congreso y otros actores coloquen a su mandato y, especialmente, frente a condicionantes puestos por la lucha de clases ya que la mayoría de sus votantes no lo votaron deseando la aplicación de una reforma previsional, principal propuesta de su Gobierno.

¿Cómo enfrentar a Bolsonaro?

Para enfrentarlo es urgente organizar, en los lugares de trabajo y de estudio, asambleas y promover la organización de base de los trabajadores, de la juventud, de las mujeres, de los negros y de los LGBTT para imponerle a las direcciones de los sindicatos que rompan con la "paz social" que están ofreciendo a Bolsonaro.
Una "paz social" que muy bien expresó Vagner Freitas, el presidente de la CUT (Central Única de los Trabajadores), al decir que ofrece una oposición "proactiva" y dispuesta a negociar una nueva reforma de las pensiones. Todavía más escandalosas resultaron las posiciones de Ciro Gomes, el candidato del Partido Democrático Laborista (PDT sus siglas en portugués). A pesar de mostrarse como una alternativa de centroizquierda en la campaña, en declaraciones a periódicos y televisión no sólo se mostró dispuesto a negociar los derechos de los trabajadores sino también a legitimar al Gobierno.
La posición de la CUT muestra cuál es la verdadera política del PT. A pesar de boicotear la ceremonia de posesión junto a los parlamentarios del PCdoB y del PSOL, está dispuesto a dejar pasar los ataques y aguardar hasta las elecciones del 2022. El PSOL con otro discurso y otro programa, actúa bajo el mismo frente parlamentario y la estrategia subordinada al PT.
Necesitamos organizar la lucha de los trabajadores en cada lugar de trabajo y estudio para imponer un urgente plan de lucha. Es imprescindible sacar lecciones de cómo la estrategia del PT, de confianza en este régimen golpista y en su "justicia", en la conciliación con la derecha y el empresariado, sólo conduce a derrotas.
Necesitamos confiar en las fuerzas de los trabajadores y de los oprimidos, tomando el ejemplo de los "chalecos amarillos" franceses, para imponer una derrota a este Gobierno de ultraderecha que acaba de asumir.

Diana Assunção
San Pablo

martes, 1 de enero de 2019

"Hoy gobiernan los hijos de los que promovieron el terrorismo de Estado"

Entrevista a Carlos Ghioldi, de La Toma y La Comisión Gremial de Rosario

M.H.: Se produjeron dos hechos y quiero conocer tu opinión porque entiendo que te toca muy de cerca. Por un lado el jueves 6 de diciembre se dio a conocer la condena por el asesinato de Ana María Martínez, la compañera desaparecida y luego asesinada del PST en febrero de 1982, organización de la que formabas parte. Y el 12 conocimos la condena a dos directivos de Ford, como responsables de crímenes de lesa humanidad; no es un hecho menor la represión que sufrieron los trabajadores en la fábrica durante la dictadura militar. Inclusive hay algunas situaciones anteriores a la dictadura, consignadas en la fábrica metalúrgica de Villa Constitución, si mal no recuerdo en ACINDAR funcionaba un campo de concentración cuando era su director Martínez de Hoz en 1975 y una de las personas presentes en el juicio a los directivos de Ford fue un estrecho compañero tuyo que es Victorio Paulón. Te pido una reflexión alrededor de estos hechos.
C.G.: Es un avance importante en algo que hemos obtenido históricamente, que el terrorismo de Estado implementado durante la dictadura cívico militar de 1976 no apareció de la nada, tuvo antecedentes de práctica de terrorismo de Estado, más concretamente durante el gobierno de Perón y de Isabel Perón a través de la Triple A y las patotas armadas de algunos sindicatos.
Pero fundamentalmente creo que hay que insistir para no perder de vista entre quiénes ejecutan las órdenes y quiénes son los mandantes de las mismas. Nosotros lo hemos llamado “crimen patronal” porque empresas y sectores importantes del empresariado fueron ideólogos y quienes llevaron adelante la ingeniería y la logística para el terrorismo de Estado.
Videla antes de morir en la cárcel dio un reportaje a una revista española, en la que dice “los empresarios nos pedían que hiciéramos 10.000 desapariciones más”. Sospechosamente al poco tiempo muere Videla. Es un hecho demasiado casual que cuando empieza a contar esta cuestión aparezca muerto en el inodoro de la prisión.
Es importante porque Videla está diciendo algo que todos sabíamos y que estos juicios están demostrando, sobre todo el de la Ford que es la responsabilidad empresarial en las políticas de terrorismo de Estado y dirigida contra el movimiento obrero en las fábricas, en los lugares de trabajo porque desde el Cordobazo en adelante se había manifestado claramente una corriente incipiente pero importante de sectores de trabajadores que cuestionaban y disputaban el poder dentro de las fábricas. En un momento en que la economía mundial iba a una crisis y una reconversión en el que políticas de flexibilización laboral empezaban a ser sostenidas y propuestas y luego aplicadas.
Entonces esto es importante porque condena algo que sabíamos y porque demuestra que hay mucho por qué seguir luchando y avanzando en un contexto en el cual justamente están gobernando los hijos de aquellos criminales. Nicolás Massot, por ejemplo, que es el hijo del ideólogo de la desaparición de los trabajadores de La Nueva Provincia de Bahía Blanca. Los Peña Brown que son hijos de quienes financiaron el ´76, nietos de los que fusilaron en el ´55 y bisnietos de los que mataron a los pueblos originarios en el siglo XIX.
Esa gente está gobernando hoy y por ello su política es destruir toda esta investigación judicial, que es muy importante porque internacionalmente al día de hoy no se ha juzgado a los dueños del campo de trabajo de Auschwitz que desembocaba en el campo de exterminio y que son empresas muy importantes. Es decir, el antecedente de buscar los intereses empresariales y patronales atrás de las políticas de Estado o genocidas no es algo que ocurrió en Argentina, es una política que el capitalismo ha aplicado histórica y recurrentemente.
M.H.: Hay un personaje condenado por este juicio de la empresa Ford, Pedro Müller, que llegó a nuestro país en el año 1949. Ciudadano alemán y que desde entonces trabajó en el rubro automotriz y declaró, porque fue el único que habló de los imputados, “siempre me comporté de la misma manera, sin molestar a nadie. Tengo la conciencia tranquila”. Siguen pensando exactamente lo mismo que cuando desaparecieron, torturaron, encarcelaron a los trabajadores de la Ford.
C.G.: Es importante esa declaración, porque en general es la característica de estas personas, están convencidos de lo que hicieron y lo volverían a hacer. Por eso son tan importantes las políticas activas de avanzar en el juzgamiento y condena de todos aquéllos que participaron del terrorismo de Estado y las políticas de represión. Porque son los empresarios que se beneficiaron en aquel momento y que hoy están ahí y que no dudarán en volver a aplicarlo, eso tiene que ver con la política de cercenamiento de libertades, represión creciente y de desarrollo de la existencia de presos políticos.
Hace unos días fuimos a visitar a presos políticos con el compañero Pianelli, a Daniel Ruiz, le hicimos llegar una carta a Milagro Sala, le enviamos nuestro saludo a Julio De Vido y Amado Boudou, porque nosotros creemos que el cercenamiento de las libertades democráticas y el encarcelamiento de luchadores y políticos opositores, está íntimamente ligado a la preparación de un escenario represivo mucho mayor.
No hace falta ser muy astuto para ligar las cuestiones del cercenamiento de las libertades democráticas, el autoritarismo manifiesto desde 1983 de las políticas de gobierno. La campaña mediática fomentando y haciendo apología de la necesidad de represión, es la antesala de una política en la que se pueden repetir muchas de estas cuestiones, y solamente la frenaremos con la movilización popular, y tiene que ser una movilización democrática y masiva antes de que sea demasiado tarde.
En esto creo que hay que tener mucha claridad, porque anteponer el reclamo democrático por las libertades democráticas, está por encima de todas las otras ideas que tengamos, ya sea a quién vamos a votar, a qué modelo sindical adscribimos, qué prácticas políticas nos interesan o qué ideología sustentamos.
El tema de las libertades democráticas, para los trabajadores y para el pueblo es un problema elemental para poder estructurar políticas de reclamo, funcionamiento de políticas populares, funcionamiento de organizaciones políticas obreras; todo eso depende de esa mínima libertad democrática para el pueblo trabajador. Y no casualmente es lo que más se está intentando cercenar con una campaña inédita y descomunal que ya es agobiante. Pero habrá que agudizar el ingenio y contrarrestar con la movilización, porque otra herramienta para enfrentar esto no hay.
Hay que ganar las calles con acciones de masas. Es lo único realmente eficiente para enfrentar estas políticas, la historia lo ha demostrado, los hechos cotidianos lo demuestran. Solamente cuando hay acciones de masas se da un paso para atrás en las acciones represivas. Cuando no las hay se avanza. Ellos avanzan. Así que lo único que nos queda decir es convocar a la más amplia y generosa unidad de acción en la movilización obrera y popular en defensa de las libertades democráticas porque este es un problema elemental y un asunto de vida o muerte para los trabajadores. Y más en el contexto latinoamericano en el cual estas posturas reaccionarias y represivas se demuestran como un plan continental. No hace falta ser muy astuto para darse cuenta de las similitudes con el Plan Cóndor.

No puede haber más dos marchas el 24 de marzo

M.H.: Efectivamente. Justamente antes de contactarte comentaba de la movilización convocada “no a la doctrina Bullrich, no al gatillo fácil y la represión” y consignan los compañeros del Encuentro Memoria Verdad y Justicia que el gobierno de Cambiemos en tres años de gestión alcanzó la cifra récord de 1.000 asesinatos en manos de las fuerzas de seguridad. Es el gobierno más represivo desde 1983.
C.G.: Acá en Rosario afortunadamente, al revés de Buenos Aires, todos los espacios de defensores de DD HH movilizamos en una marcha unificada sin diferencias, con programas distintos y a veces con consignas distintas, pero acá se ha logrado que no haya dos marchas el 24 de marzo. Hay una sola. Esa es una conquista enorme y creemos que en Buenos Aires deben tomar el ejemplo. No puede haber más dos marchas el 24 de marzo.
El desafío enorme que tenemos los sectores populares de Rosario es ese, luego se leerán los documentos, pero la movilización es una sola. Al haber una sola convocatoria hay una masividad mucho mayor y eso creemos que es muy importante, hacer el enorme esfuerzo, saber dejar de lado las diferencias, sin ocultarlas, solo dejarlas de lado y anteponer la inmensa responsabilidad de convocar a las masas y al pueblo, que a veces no ve la gravedad de esto, para darle un canal único de expresión. Antes de que sea tarde.
M.H.: Algo de esto expresa la política que permite que durante 17 años se haya mantenido la experiencia de La Toma.
C.G.: Tenemos el enorme orgullo que la organización de la marcha unificada para el 24 de marzo se hará en La Toma. Se empieza a trabajar desde febrero. En Rosario se junta desde el PTS, en la misma sala para organizar, junto a los compañeros del kirchnerismo, los socialistas y los sindicatos de la CGT y la CTA. Ese es un humilde ejemplo importante, porque hoy es ese el tipo de acción de masas que permite frenar esta ola represiva y de destrucción de las libertades democráticas que este gobierno y sectores de las patronales están llevando adelante a nivel regional y en la Argentina.
No digo que sea sencillo, ni que se logrará rápidamente, encima las cuestiones electorales se interponen y hacen que se dificulte aún más. Pero tenemos que entender que es una obligación ética de la militancia obrera y popular más si se dice clasista y revolucionaria, de preparar un escenario de unidad de acción que haga que las masas tumben a patadas estas políticas represivas. Sin movilización de masas estas políticas se consolidarán. Por más correcto programa que enarbolemos en soledad desde algún grupo.

Mario Hernandez

Bolsonaro inaugura rodeado de carros blindados



El 1° de enero se inaugura el período presidencial de Jair Bolsonaro. Hace dieciséis años el arribo de Lula Da Silva fue interpretado también como un viraje en la historia política de Brasil. Entre uno y otro acontecimiento sobresale un hilo conductor estratégico por encima de la evidente diferencia de las tentativas políticas entre uno y otro. Lula llegó al gobierno en el marco de la enorme sacudida que desató la crisis asiática de 1997, que luego de pasar por Rusia se alojó en Sudamérica con las devaluaciones del real brasileño y de los pesos de Argentina y Uruguay, y el derrumbe de la convertibilidad. Desde entonces la crisis capitalista internacional ha escalado varios peldaños; 2018 cierra con caídas bursátiles enormes y por sobre todo con otros episodios decisivos como lo son la desintegración de la Unión Europea, que se manifiesta en el impasse del Brexit, en la bancarrota próxima de Italia y en la rebeldía popular en Francia y Hungría contra los planes de ajuste. El FMI pronostica un retroceso económico para el año que se inicia, que bordea la recesión, con un epicentro en China. En América Latina prosigue la presión de la fuga de capitales, en tanto que en el plano político el gobierno macrista camino por el precipicio en Argentina y los partidos tradicionales de México acaban de sufrir una rotunda paliza a manos de una fuerza emergente de características nacionalistas y populistas, que encabeza López Obrador. Al igual que la experiencia petista, la de Bolsonaro debe encuadrarse en la perspectiva de un desarrollo mayor de la crisis mundial.

Lula y Bolsonaro

Bolsonaro y Lula se encuentran entrelazados también por una relación contradictoria. A nadie se le escapa, a esta altura del desarrollo de la crisis política en Brasil, que la victoria de esta mediocridad fascistizante que es Bolsonaro, es un resultado del fracaso de la tentativa política petista. En la década y media de gobiernos encabezados por el PT, el régimen capitalista no fue afectado en lo más mínimo – todo lo contrario. Brasil abrió las puertas a un ingreso gigantesco de capitales internacionales, que bombearon la economía nacional a fuerza de un endeudamiento gigantesco – internacional como interno. La ‘redistribución del ingreso’ resultó una farsa porque fue financiada por los mismos contribuyentes, de ningún modo a costa del capital. En este período debutó la ‘reforma previsional’ que Bolsonaro pretende llevar ahora a sus últimas consecuencias. Cuando el viento de cola comenzó a amainar, la crisis resultante fue endilgada a los trabajadores, con políticas de ajuste. En el jolgorio de los grandes negocios capitalistas, la cúpula petista se adjudicó coimas diversas y millonarias junto a sus aliados políticos patronales, ya que en todo momento el PT gobernó en coalición con ellos, o sea que careció la más mínima independencia de clase. La consigna de bautismo del PT – “trabalhador vota trabalhador” – se hizo añicos. Fueron estos gobiernos de coalición los que re-introdujeron a las fuerzas armadas en la política brasileña, al asignarles la “lucha contra el narcotráfico”. Ignorando este balance político, aparecen ahora los académicos de ocasión que atribuyen el ascenso de Bolsonaro a una suerte de derechización ciudadana. Cuando se agote esta experiencia encontrarán otra fórmula de paso para continuar con esta manipulación ideológica.

Ajustador y reaccionario

El gabinete que ha designado Bolsonaro es el más reaccionario de la historia de Brasil. No solamente tiene más ministros militares que los que albergó el gobierno del golpe militar de 1964, sino que las otras carteras están ocupadas por fascistas conscientes o disimulados. El centro de gravitación lo ocupa, sin embargo, el ministro de Economía, Julio Guedes, un ‘liberal’, como ya ocurriera en el pasado con la mayoría de las dictaduras que conoció América Latina. El ministerio de Guedes equivale a un gobierno paralelo, debido a la cantidad de ministerios que se han puesto bajo su mando – Producción, Comercio, Trasporte, Trabajo y otros. Como advirtió un columnista muy leído del Financial Times, el desafío fundamental de Guedes es desmantelar el régimen de previsión social y establecer un sistema de capitalización – no alcanza con recaudar u$s200 mil millones de dólares por privatizaciones, que luego se esfumarán por el despilfarro estatal. El empeño en ese desmantelamiento constituirá, sin duda, ‘la madre de todas las batallas’ del próximo gobierno. Guedes se propone, asimismo, quebrar el sistema de protección comercial de la industria, para abrir paso al capital internacional. Este ministro es una suerte de adversario del ‘círculo rojo’, como denominan en Argentina a la ‘patria contratista’, con la finalidad de reforzar la acumulación capitalista a través del llamado “mercado de capitales”. Desde el ascenso del gobierno de Temer, la privatización del petróleo ha avanzado mucho, en especial por la apertura de las licitaciones al capital extranjero. De acuerdo a los medios de comunicación, el alto mando militar admitiría la privatización de las empresas satélites de Petrobrás, pero no ella misma. Es lo que parece ocurrir con la ‘joya’ industrial brasileña, la aeronáutica Embraer, que privatizaría en forma parcial su sector comercial.
En materia laboral, el choque que se avecina no es menos decisivo, porque la reforma ya aprobada por el Congreso, tiene por delante la aplicación en los grandes conglomerados económicos, donde se encuentran vigentes los convenios colectivos. El “contrato individual” y el “trabajo intermitente” colisiona con los derechos de los trabajadores de las grandes empresas, y por más contorsiones que haga la burocracia sindical, como ha ocurrido hasta ahora, para conciliar la defensa de su status con la política destructiva del gobierno, la pelea está planteada.

Diseño de ofensiva

Bolsonaro sostiene este programa de ‘ajuste’ a pesar de una trayectoria de pronunciamientos ‘nacionalistas’; no le cuesta, como se ve, acomodarse a cualquier realidad, aunque deberá arbitrar los conflictos inevitables que provocarán las privatizaciones, la desprotección industrial y los choques por el manejo del mercado de capitales. El programa de cuño propio del nuevo mandatario es, sin embargo, absolutamente reaccionario y potencialmente fascista. El planteo de erradicar la influencia democrática y de izquierda en la educación es, por su alcance, un llamado a la guerra civil; lo mismo vale con relación al combate contra los derechos que reclama el movimiento de mujeres, lo cual involucra también a la salud. Bolsonaro tiene el problema, eminentemente táctico, de si va a atacar en todos los frentes al mismo tiempo, con el riesgo de que cualquier dilación desgaste su base de apoyo social. Sus sostenedores capitalistas ya han comenzado ataques agrarios para echar a los trabajadores del campo de sus tierras o perseguirlos por su actividad de organización. Brasil podría re-ingresar en un período de semi-guerra civil en el campo. En los últimos días se anunció que demoraría el proyecto de guerra contra la educación. Sin embargo, reconfirmó el proyecto que autoriza la portación de armas y la doctrina Chocobar, que protege a las fuerzas represivas que asesinen ciudadanos corrientes. En el marco del conjunto de su política, esto es un paso hacia el fascismo, porque apunta claramente a facilitar la organización de bandas armadas. La tendencia fascistizante del nuevo gobierno no puede ser ignorada cuando se tiene en cuenta la dimensión de la guerra social que ha anunciado. Esto debe ser señalado incluso si no reúne aún, ni llegue a reunir realmente, los recursos políticos necesarios para imponerse a una resistencia y a una rebelión popular. Cotejado con sus ambiciones, el gobierno de Bolsonaro es débil.
La consagración de Bolsonaro ha abierto un nuevo frente en la crisis internacional, esto porque se entrelaza con el gobierno y la política de Trump. Por de pronto, ya ha ratificado su alianza política y militar con el sionismo, a pesar de que podría provocarle la pérdida de mercados importantes en el espacio económico árabe. Probablemente ya ha conversado el asunto con estos regímenes, que cada día más se convierten en aliados del Estado sionista. La intención de acabar con el gobierno de Venezuela ha sido planteada en forma abierta, lo cual plantea un choque con China y con Rusia, que sostienen a Maduro. Habrá que explorar si existe alguna negociación de conjunto con estos para abreviar el mandato del régimen venezolano, algo que es previsible a la luz de tantos giros de la política mundial en los últimos meses. La cuestión de China, sin embargo, transita por otro carril más, que es el de la guerra económica internacional. Trump ha extendido esta lucha a toda América Latina. Como se puede apreciar, Bolsonaro empieza su gobierno en un marco de convulsiones y crisis en todos los campos, de ahí que su desarrollo tendrá un impacto fundamental en la crisis política que atraviesa a América Latina. Brasil inaugura un gobierno reaccionario en grado de tentativa. Si se cotejan sus posibilidades con lo ocurrido con el macrismo en Argentina, por una parte, o con la enorme crisis política que ha desatado en Estados Unidos la gestión de Trump, por la otra, es claro que la caracterización de la etapa que pretende abrir el ascenso de Bolsonaro está condicionada.

La izquierda

Todo indica que la izquierda brasileña ingresa en este nuevo período en un grado avanzado de desmoralización. Boicoteará la ceremonia de asunción del proto fascista, simplemente por necesidad. No ha ofrecido hasta ahora un balance de lo ocurrido ni menos una política o programa. Ha decidido dejar la iniciativa a Bolsonaro y a los militares y a otear las divergencias que puedan emerger en el ‘trío fantástico’ del flamante gobierno – Guedes-militares-clan fascista. El PT se refugiará en el parlamento, donde buscará tejer alianzas en nombre de un Frente Democrático. La izquierda brasileña que se mantiene en un terreno de lucha de clases debería proceder de otro modo y convocar a un inmediato debate a partir de planteos y programas. El análisis político debe desplazar al impresionismo. A este debate debe ser convocado todo el activismo obrero, femenino y juvenil. La izquierda latinoamericana en su conjunto enfrenta la obligación de discutir una política continental, frente a experiencias tan contradictorias como la mexicana, de un lado, y la brasileña, del otro, y también frente a la de Argentina, potencialmente la más explosiva de todas – más las insinuaciones de guerra frente a Venezuela o la crisis migratoria de Centroamérica y México, de un lado, y Estados Unidos, del otro. La carta más fuerte de Bolsonaro, los militares y los ajustadores es la falta de rumbo de la izquierda y los sindicatos.
Una caracterización de lo que será el gobierno de Bolsonaro sólo puede hacerse en forma aproximativa. En tanto prepara una ofensiva contra los trabajadores, se moverá siguiendo una línea de arbitraje de características peculiares. Se presenta como un semi-bonapartismo de coalición entre el bolsonarismo, el neoliberalismo y los militares. Más allá de esto, deberá conformar una ‘coalición a la carta’ con el Congreso, como ocurre en Argentina, donde operarán todos los ‘lobbies’ del capitalismo local, en especial aquellos que temen ser desplazados. A pesar del respaldo de 55 millones de votos, su estabilidad deberá ser probada en la lucha de clases.

Jorge Altamira

Cerrar escuelas es una tragedia pedagógica

El cierre de las escuelas nocturnas en la Ciudad de Buenos Aires marca un estilo que pretende avasallar el espíritu de la pedagogía, en una época en la que el “diálogo” es una palabra vacía de contenido real, donde las reformas educativas se realizan “sobre” los docentes y no “con” los docentes, con la única pretensión del ajuste en “recursos humanos”1 en favor de los intereses de una exacerbada competencia individual, emprendedurista y meritocrática, donde cada uno sería el “gestor” de su propio destino, al modo del “just do it”, “simplemente hacelo”. Y, en la medida en que no lo hagas, no importa qué, serías “vos” el único responsable. Éste es el espíritu del cierre de las escuelas nocturnas en la Ciudad de Buenos Aires.
¿Qué reemplaza a dichas escuelas? El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, en su página web, señala que se puede realizar el secundario completo o rendir solamente las materias que se adeuden, sin obligación de asistir a clases, siguiendo el propio ritmo, mediante plataformas virtuales, guías de estudio, espacios de consultoría2, con el apoyo de docentes y facilitadores. La única instancia presencial obligatoria son los exámenes.3
En síntesis, es el olvido de la pedagogía, una negación que somete a los alumnos a la dictadura de las empresas que diseñan y establecen contenidos a aprender desde sus criterios de mercado. Es la negación del docente, es la negación del alumno.
La negación del docente se da cuando su palabra en el diálogo con la palabra de los alumnos es reemplazado por tecnologías cuyos mentores no se conocen con nombre y apellido, ni empresas, ni personal que fabrica las plataformas virtuales.
La negación del alumno se da en tanto adolescentes y adultos, que requieren cumplimentar con la obligatoriedad de la escuela secundaria, son abandonados al autoaprendizaje. El autoaprendizaje es posible cuando hay un dominio de la lectoescritura, cuando hay un dominio de habilidades y contenidos propios de una alfabetización concorde a los requerimientos críticos del siglo XXI, cuando hay un dominio de los tiempos y ritmos que hacen a las necesidades materiales y simbólicas.
Un alumno que o bien carece de empleo, o bien se encuentra precarizado, o bien sufre las “inclemencias” producidas por los pocos sectores que usufructúan de sus vidas, un alumno que vive en un estado de incertidumbre económica, alimentaria, entre otras, difícilmente se halle con el sentido de discriminar entre ritmos propios y los ritmos que impone una política de saqueo de la condición humana de vida en comunidad.
Es por ello que hoy, más que nunca, se hace necesaria una educación donde predomine el diálogo de un mundo que se comparte, donde la relación cara-a-cara sea el espíritu que estimule el aprendizaje educativo4, donde la misma relación docente alumno es una relación educativa en el más prístino sentido otorgado por Paulo Freire.
Cerrar escuelas es una tragedia pedagógica.

Miguel Andrés Brenner

Notas:

1 En tal sentido, los docentes somos considerados como meros medios, meros “recursos”, con la misma jerarquía que los “recursos materiales”.
2 http://www.buenosaires.gob.ar/educacion/estudiantes/adultos-2000/instituciones-y-centros-de-apoyo
3 http://www.buenosaires.gob.ar/educacion/estudiantes/adultos-2000/que-es-adultos-2000
4 No todo aprendizaje es educativo, y no lo es cuando el ser humano desaparece en la tecnología. Lo digno es una tecnología al servicio del ser humano, y no al servicio del mercado.

Miguel Andrés Brenner es investigador, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Profesor en Institutos de Formación Docente.