sábado, 5 de diciembre de 2009

Solidaridad con ferroviarios de TBA

Desde el Sindicato Ceramistas de Neuquén y las obreras y obreros de Zanon, nos solidarizamos con el Cuerpo de Delegados de la ex línea Sarmiento-TBA y los 24 compañeros ferroviarios que se encuentran procesados por defender sus legítimos derechos como trabajadores.
La legítima acción gremial reclamando poder participar en el proceso electoral, que les permitió obtener el reconocimiento de su derecho por parte del Ministerio de Trabajo, nuevamente por una clara decisión política, terminó en la judicialización de nuestros compañeros.
Sin duda los compañeros trabajadores ferroviarios afrontarán desde el 9 de diciembre un juicio injusto, que puede dejar un precedente muy grave.
No solo hay una clara decisión política de parte de los gobiernos y sus patronales de judicializar y reprimir la protesta social para terminar con las comisiones internas, cuerpos de legados y sindicatos combativos quienes luchamos por construir desde las bases organizaciones democráticas.
Por ello desde el Sindicato Ceramistas De Neuquén consideramos que debemos se parte de la lucha de nuestros compañeros y llamamos a las organizaciones sociales, sindicales y políticas a brindar su solidaridad y a participar de la concentración frente al Juzgado de Morón el día del juicio.

Sindicato Ceramistas de Neuquén

Omar Villablanca (Sec. Gral. Soecn) 0299-154721962

Andrés Blanco (Sec. Adj. Soecn) 0299-155226569

viernes, 4 de diciembre de 2009

Crisis, acumulación y forma de Estado en la Argentina post-neoliberal (Parte I)


Qué fácil que era todo en los 90. El neoliberalismo le hizo sencilla la vida a las ciencias sociales y al pensamiento crítico, las unificó por lo menos en un punto crucial: la convertibilidad y el plan económico de Cavallo significaron una ruptura radical con el agonizante modelo de sustitución de importaciones que, ya medio muerto, tenía colocado un respirador artificial. Lo que el golpe del 76 había comenzado, lo remató el menemismo. Y aunque siempre podamos encontrar continuidades sabemos, acordamos en que la tonalidad de la década la dio la ruptura. Algo más: se asentó firmemente en una derrota política y no sólo en un impasse económico (aunque aquí el “consenso” ya no sea tan extendido).
Los investigadores tienen ahora que romperse la crisma con insólitas contradicciones y complejidades. Los trazos de una ruptura no son tan claros. Las continuidades tampoco. El resultado, en una gran cantidad de análisis, es una liviana suma y resta de medidas de política económica: una de izquierda otra de derecha. Una de cal otra de arena. Suma cero. Además, los análisis sobre esta “historia reciente” están sobrecargados con el peso político e ideológico del fragor actual. Mientras los simpatizantes de la administración kirchnerista ven un gobierno nacional-popular y un modelo de desarrollo integral con la creación de casi 3 millones de empleos, sus detractores apuntan a la continuidad neoliberal del modelo sojero-petrolero extractivo con distribución regresiva del ingreso. ¿Y si los empleos y el modelo extractivos son ambos dos caras de la misma moneda?
A nada bueno llegaremos haciendo estos ejercicios matemáticos de suma y resta. Necesitamos saber algo más sobre las formas de Estado, sobre las relaciones entre economía y política para sobreponernos a esta aburrida cuenta de medidas gubernamentales. En otros términos, deberíamos comprender antes que nada la lógica interna de una estructura que integra medidas contradictorias.

Acumulación y lucha de clases

Los análisis funcionalistas y de la lógica del capital, fundan la explicación de la crisis política del 2001 en una disfuncionalidad del tipo de acumulación y su forma estatal y, en consecuencia, la entienden como una reestructuración sistémica de las relaciones sociales de producción. La lucha de clases aparece como síntoma. Los actores sociales, como portadores de una nueva racionalidad funcional a la reestructuración. En esta interpretación, las formas del Estado son derivadas del patrón de acumulación y las clases populares son externas a la nueva configuración estatal. Son objetos de dominación. La nueva “hegemonía” que una reestructuración del capital impone, atañe más a la configuración de los bloques de las clases dominantes que a una articulación social global. En definitiva, en esta visión estrecha, el Estado se simplifica como el sólo agente clasista de dominación en vez de ser la expresión de nuevas relaciones de fuerza sociales que atañen a todas las clases y sectores de clases.
La curiosidad del momento es sin embargo la yuxtaposición de un enfoque estructural-funcionalista como el mencionado, con la sensibilidad marxista de la lucha de clases. Así, mientras se pinta la primavera de rebeliones, revueltas, insurrecciones, jornadas revolucionarias y hasta revoluciones para caracterizar la activación popular del 2001, la lógica derivacionista se impone a la hora de caracterizar la reestructuración del Estado y su conexión con la lógica de la acumulación. Las clases subalternas siguen totalmente ajenas, externas al análisis de la reestructuración y así la historia apasionada de los últimos años no es más que la fría y lejana historia de fracciones del capital. Las clases populares que ganaron las calles, la clase trabajadora que adquirió nueva fuerza social, parecen ajenas y externas a las densidades del Estado, su nueva morfología, sus conflictos.
En el fondo existe un rechazo existencial a entender las formas del Estado como expresión dinámica de las relaciones de fuerza sociales y políticas y comprender las tendencias contradictorias que puede adquirir la función de la reproducción social capitalista con las formas a las que se ve impelido el Estado capitalista para lograrlo. Función y forma pueden estar en contradicción, y el grado en que lo hagan, puede decirnos mucho sobre la configuración del Estado y del carácter de la articulación hegemónica.

Revolución pasiva

La tesis continuista no niega ciertos cambios respecto al clima político de los 90, pero la caracterización de sus políticas como neoliberales enfatiza los elementos que no han sido desmontados del régimen anterior. Algunos, al considerar un poco prematuramente que el “neoliberalismo está muerto en todo el mundo”, aceptan que un intervencionismo estatal ahora se hace presente, pero en todo caso se trata de los mismos objetivos y de los mismos intereses de clase. Atilio Borón admite la intervención estatal, por ejemplo, sobre la nacionalización de las AFJP, pero sólo con el objetivo de rescatar al capital financiero de la crisis y ve a la administración kirchnerista como continuidad (Borón, 2009). Maristella Svampa destaca que el “modelo neoliberal y el régimen que acompañó su instalación, siguen gozando de buena salud” por la defensa del modelo extractivo-exportador y la precariedad laboral (Svampa, 2008; 69). Petras, un poco a la violeta, lo define como “liberalismo pragmático” (Petras, 2009; 153). En todos los casos la fisonomía del Estado no parece relacionarse con el proceso social más que tangencialmente. Para quienes sostuvieron que el conflicto del gobierno con la burguesía agraria se trató sólo de una lucha de fracciones capitalistas por el agotamiento de recursos para el pago de la deuda externa y los subsidios a la burguesía, la desconexión entre formas de Estado y lucha de clases es evidente (Castillo, 2008). El Estado así es impermeable a la lucha de clases, que queda alojada fuera de la esfera institucional. La denuncia sobre la “cooptación” de movimientos sociales y de derechos humanos, evitó la incómoda pregunta sobre cómo fue posible cruzar las fronteras (salvo por una “traición”) si las formas de Estado están selladas a la presión social. De esta incongruencia surge la teoría del “doble discurso”, la “mentira” y la “manipulación”, sociológicamente ingenuas. Una perspectiva teórica que oblitera la relación entre Estado y lucha de clases, tiende a buscar en las políticas públicas de cualquier administración el más leve indicio de continuidad para demostrar el carácter continuista-capitalista del mismo. Del otro lado, las iniciativas progresistas no cuentan más que como programa de gobierno y nunca como imposición social. Se pierde así el cuadro completo de la nueva configuración hegemónica.
Fue Antonio Gramsci quién explicó los contornos del integracionismo bajo el nombre de “revolución pasiva” o “revolución-restauración”, anunciando desde su mismo nombre el carácter inherentemente contradictorio del mismo. En otro lugar hemos defendido el uso analógico, metafórico del término (Sanmartino, 2008). Baste con decir que se trata de una bella metáfora que facilita entender un doble juego: en primer lugar la capacidad de realizar cambios y encarar procesos de modernización capitalista desde el poder, desactivando la acción autónoma y disruptiva de las fuerzas emergentes (tesis que el estancacionismo derrumbista jamás logró asimilar); y en segundo lugar que esos cambios son siempre una adecuación y asimilación de la presión que viene desde abajo. Son dos movimientos complementarios que no pueden existir el uno sin el otro. En Gramsci no se trata de una prescripción política, tal como la han interpretado Godio y Robles en atención a la administración kirchnerista (Godio y Robles, 2009) sino de análisis político, aunque no deja de tener consecuencias importantes para la acción política. Entre otras diferencias con el tipo de activación populista, está el hecho de que no se propone la movilización popular sobre la que se apoya, sino la pasivización y reconducción institucional de la misma. Si los gobiernos sucesivos de la pareja presidencial no son la expresión directa del ascenso popular sino su canalización mediante el único partido nacional que quedó en pie luego de la crisis, pudieron hacerlo a condición de absorber los motivos incandescentes que la sociedad dejó pendientes en las calurosas jornadas del 2001. La reforma de la Corte Suprema, el pase a disponibilidad de la cúpula militar, la anulación de las leyes de impunidad, pero también la retórica anti FMI o la reactivación del discurso popular progresista, la amistad con Chávez y una nueva plataforma de política exterior, son sólo algunas de las medidas que expresan las exigencias de una gobernabilidad asentada en formas institucionales e ideológicas diferentes a las que los gobiernos de Menem y De La Rua habían articulado. Estas diferencias no niegan continuidades, pero las colocan en otro contexto.
He aquí nuestra idea central: que la nueva relación de fuerzas nacida de la resistencia popular al neoliberalismo y del descontento y oposición de fracciones internas del capital, alumbró un cambio en el modelo de acumulación, de uno típicamente neoliberal a otro neo-desarrollista, y que un nuevo patrón de acumulación se inscribe en nuevas instituciones, ideologías y relaciones sociales bajo una forma de Estado que aquí llamo, quizá a falta de un nombre más atractivo, de compromiso débil y que mantiene tantos elementos de continuidad con el esquema neoliberal de mercado como de discontinuidad, donde lo importante ya no es la contabilidad de virtudes y defectos, sino su inscripción dentro de la reconfiguración de la forma Estado basada en un nuevo bloque de poder y una nueva articulación hegemónica que presupone la inclusión de manera pasiva de intereses y demandas populares expresadas en el 2001 así como las exigencias de la normalización capitalista. Esta nueva configuración no tiene un destino claro y puede desandar mucho de lo avanzado, pues las fronteras entre las nuevas y las viejas formas de Estado son más frágiles de lo que el discurso oficial está dispuesto a aceptar, si se las compara con las rupturas en el bloque de poder que ahora mismo se están produciendo en países como Venezuela o Bolivia.

Jorge Sanmartino, Sociólogo UBA- IEAL, integrante del colectivo Economistas de Izquierda (EDI).

Crisis, acumulación y forma de Estado en la Argentina post-neoliberal (Parte II)


La función y la forma de la dominación

La teoría marxista del Estado, que desde principios de siglo XX hasta nuestros días avanzó considerablemente, puede proporcionarnos instrumentos adecuados para comprender en carácter objetivo de la dominación, sin exigirnos buscar en cada personal político un agente clasista directo ni encontrar en el más leve hecho de corrupción el signo de un “capitalismo de amigos”.
La función del Estado es la de permitir la reproducción de las relaciones sociales de producción capitalistas y, en países periféricos como el nuestro, conectarla con las corrientes de capital internacional, favoreciendo su inserción en la división internacional del trabajo. Pero como ello debe realizarse en el ámbito nacional, sólo puede lograrlo por su intermediación, en conexión con las clases nacionales y su abigarrada trama social, cultural y política. Sólo bajo ciertas excepciones estas corrientes de capital logran conectar el ámbito internacional con el nacional de manera directa, mediante la colonización o la invasión militar (Evers, 1987). Como sabemos, toda mediación es una negación parcial y en consecuencia, para cumplir la función de reproductor de las relaciones sociales capitalistas cuya presión sanguínea proviene del mercado mundial, debe hacerlo negando parcialmente su pulsión y atendiendo a la composición de las relaciones sociales locales. El ámbito nacional de acumulación, sin embargo, quedó interferido por la crisis política y la capacidad de reestructurar y relanzar el proceso de acumulación, lo que demandó la negación parcial de esa pulsión, atendiendo a la readecuación y la integración de las fuerzas sociales emergentes, que exigió alcanzar nuevos equilibrios hegemónicos que no podían sustraerse a las presiones sociales locales. Sin esta dinámica contradictoria creo que no puede comprenderse cabalmente conflictos como el que estalló a raíz de la elevación de los derechos de exportación a la soja. Una buena opción para entender la dinámica económico-política de los últimos siete años, es volver al texto del último Poulantzas, que entiende al Estado como una condensación de relaciones de fuerza y donde la capacidad de una clase de realizar sus intereses está en conflicto con la de las otras (Poulantzas, 1987; 180). Aunque las luchas conservan siempre la primacía con respecto a las instituciones de poder, nunca dejan de inscribirse dentro de su campo. Podríamos de esta manera abandonar la perspectiva esencialista por la cual las luchas sociales se hallan frente al poder del Estado de manera exterior, algo que comparten, luego de tantas querellas, el marxismo ortodoxo con su perspectiva instrumentalista y el autonomismo con lo social instituyente en exterioridad radical con el poder instituido. Una perspectiva relacional, donde la lucha de clases y las fuerzas en disputa atraviesan tanto a la sociedad civil como el cuerpo del Estado, puede ser más fructífera y no menos radical.
Lo que caracterizó el cambio en la forma de Estado del paso del neoliberalismo al neodesarrolismo, es la metamorfosis de tres niveles complementarios del aparato de Estado: la relación de fuerzas, las instituciones en que ellas cristalizan y las ideologías que le dan legitimidad.
Ellas son constitutivas de un tipo de Estado. La crisis del 2001 no se desató sólo por el impasse económico, la fuga de capitales, las altas tasas de interés internacionales y la crisis de la deuda. Ellas lo hicieron porque fracasaron los intentos de imponer la dolarización o reducir el déficit fiscal al nivel requerido para relanzar el proceso de acumulación y generar nuevas olas de inversión. Como se ve, la lucha de clases fue el límite para una reorganización neoliberal del patrón de acumulación o una transformación concertada mediante un cambio gradual del tipo de cambio. Es verdad que una crisis parecida sufrieron México en 1994 o Brasil en 1999 como consecuencia de las contradicciones sistemáticas del tipo de acumulación financiera basado en crecientes déficits y endeudamiento, pero en ambos casos la capacidad política de afrontarla contrastó con la constricción popular local, y por eso mismo las salidas post-crisis en ambos países ni fueron traumáticas ni evidenciaron los cambios de modelo y forma estatal que sí se dieron aquí.
La devaluación de la moneda y otras acciones e instituciones emergentes, favorecieron la recomposición del bloque en el poder: el sector exportador industrial y agrario pasó a liderar ese bloque, acompañado por el apoyo activo de las fracciones capitalistas mercadointernistas y el sector financiero que se vio perjudicado pero a su vez se aseguró el rescate de sus pasivos. Los sectores de empresas públicas privatizadas vieron caer sus activos en dólares y dejaron de encabezar el crecimiento e incluso en ocasiones perdieron las concesiones.
Como lo define Varesi, “el modelo post-convertibilidad comienza a configurarse a partir de seis políticas centrales: la devaluación, la implementación de retenciones a la exportación, la pesificación asimétrica de deuda privada, el “salvataje” al sector financiero, el default y el congelamiento y renegociación de tarifas” (Varesi, 2009).
Este nuevo bloque de poder es objetivo, estructural e impersonal en sus rasgos sustantivos, no se conforma con agentes directos en el gobierno (los empresarios amigos no definen en este caso el carácter constitutivo de los intereses del bloque en el poder y entre los cuales se ha generado más de un choque frontal, como en el caso del paradigmático beneficiario del modelo post-convertibilidad: Techint).
El menemismo fue la expresión más radical de un Estado instrumentalizado por el capital más concentrado, cuyo bloque de poder tuvo un claro eje en el capital financiero, donde los funcionarios y el aparato burocrático-administrativo se integraron legal o ilegalmente a los negocios e intereses empresarios, y los equilibrios sociales fueron rotos de manera contundente por la derrota política de la clase trabajadora en el bienio 89-91. El Estado apareció no como el “interés general de la sociedad” sino de la fracción del capital financiero dominante, permitiendo la fragmentación social y la segmentación laboral, cimentado por un consenso negativo en el terror hiperinflacionario, la ideología exitista del derrame, las relaciones carnales con EEUU y el mercado y el consumo como horizonte último. El Estado neoliberal de los años 1991-2001, hizo coincidir su función con su forma, apareciendo abiertamente como un comité político de las fracciones más concentradas e internacionalizadas del capital, permeando todo el cuerpo del Estado con su modalidad neoliberal.
El cambio operado por la crisis del 2001 atañe a los fundamentos mismos de las formas en que el Estado podía relanzar el proceso de acumulación. Así, al nuevo bloque de poder hegemonizado por la burguesía exportadora, debía agregarse un factor de indiscutible importancia: la emergencia de las clases populares a la arena política, que abrió una nueva situación sociopolítica, que puso límites y condicionó el relanzamiento del proceso de acumulación. Así, lo que emerge es un Estado neo-desarrollista obligado a realizar compromisos con las clase subalternas. No las incorporó al Estado como lo hizo el gobierno de Cámpora y Perón el 1973, sostenido en un pacto social como eje de su (precaria) estabilidad, o lo hizo de manera tan marginal (algunos funcionarios menores en el Ministerio de Desarrollo Social y otros puestos sin relevancia estratégica) que no tiene implicancias para el bloque de poder. El por qué este compromiso es débil lo trataremos más adelante. Lo importante es destacar las exigencias formales de un compromiso que obliga a nuevos equilibrios dinámicos, a la negociación, a las medidas contradictorias, que son constitutivas de un tipo de Estado que administra su legitimidad por medio de dichos equilibrios y que como consecuencia logra cierta autonomía, haciendo pesar sus propios intereses partidistas como un factor más en el reequilibrio de fuerzas estatales y sacando partido del arbitraje social.
El cambio fundamental de una forma de Estado neoliberal a otra neodesarrollista de compromiso débil se explica por la reconfiguración tanto horizontal (entre clases dirigentes) como vertical (entre clases antagónicas) de las relaciones de fuerza que reorganiza las conexiones entre economía y política y otorga nuevas modalidades a la organización institucional.

Fisonomía de un nuevo modelo

Aunque una tipología completa de las transformaciones operadas en las formas sociales, institucionales e ideológicas es una tarea aún pendiente, algunas de ellas son nodales.
1) En el terreno económico-político el primer cambio fundamental es el valor de la moneda. Aquí la devaluación del peso fue decisiva. La estructura productiva de la post-convertibilidad se apoya en una nueva paridad que redistribuye los excedentes. Ella relanza la competitividad internacional de los productos exportables, permite una baja de costos considerables del salario y los insumos en dólares, y crea una barrera monetaria que impulsó la sustitución de importaciones y sacó del estancamiento y retroceso a sectores industriales locales que producen para el mercado interno. Aunque dicha competitividad disminuyó por la apreciación del peso en los últimos dos años respecto a otras monedas que con la crisis se devaluaron, la brecha sigue siendo significativa e incluso, desde agosto-septiembre del 2009, la reevaluación de las monedas como el real y el euro restituyen nuevamente la brecha. A su vez, la devaluación depreció los activos de las empresas privatizadas extranjeras, operando una clara transferencia desde la cúpula de estas empresas hacia las productivas.
2) Otro elemento institucional fue la recuperación de la política de emisión monetaria, control de la tasa de interés y supervisión de egresos e ingresos de capitales. Mientras el peso convertible jugó su destino a la fluctuación del dólar, la libre flotación otorga mayores grados de libertad cambiaria y de control de crisis. Además, mientras la sobrevaluación estableció una economía de endeudamiento, la devaluación favoreció el superávit comercial y de cuenta corriente y el fortalecimiento de las reservas.
3) En el plano social, el Estado neoliberal nace con la derrota del movimiento laboral mientras que el neodesarrolista lo hace como consecuencia de una fuerte activación social. El primero consolidó una fuerte exclusión política de los sectores subalternos, cerrando los canales de acceso al Estado del sector popular y sus aliados; en el terreno económico jugó un papel altamente desintegrativo, al provincializar los recursos de salud y educación, y desactivar programas sociales establecidos tradicionalmente durante décadas (desmantelamiento de planes de vivienda, sistema de indemnizaciones, carga impositiva e incluso privatización del crédito). El Estado neodesarrollista sostiene políticas de mercado reguladas y de subsidios.
4) El Estado neoliberal operó un fuerte proceso de despolitización y desideologización de la vida nacional, transformando la toma de decisiones respecto a las líneas fundamentales de la política económica en problemas de índole técnico-administrativo y sustrayéndolas del debate político, mientras que el Estado neodesarrollista se ve obligado, para redistribuir los excedentes, a hacer cumplir un papel activo al Estado y politizar la toma de decisiones, colocándose nuevamente como objeto de las demandas populares. Uno se apoyó en la retórica de integración al mercado mundial y a EEUU, mientras que el otro apuesta a la integración multilateral y se reserva grados de autonomía en la política exterior.
5) El primero estuvo orientado al aumento de productividad mediante una política de mercado, privatización y endeudamiento, mientras el segundo persigue su objetivo a través de la protección regulada de importaciones y superávit de divisas.
6) En el plano laboral, el primero hizo eje en las negociaciones individuales y por empresa condicionadas a la productividad y flexibilizó las relaciones laborales, mientras el segundo establece como centro las negociaciones colectivas y el salario mínimo y estableció una serie de leyes y decretos (moderados) de sentido protector. Volveremos sobre este último punto.
7) El Estado neoliberal capitalizó los aportes previsionales desfinanciando al Estado y empujándolo al endeudamiento, imponiendo la lógica competitiva sobre la solidaria, mientras el neodesarrollista los recupera como instrumento de acción estatal.
Estos rasgos diferenciales han sido acompañados por políticas continuistas, como la conservación del esquema de servicios públicos privatizados (a pesar de algunas estatizaciones no estratégicas), la descentralización provincial de los servicios educativos y de salud que se ha mantenido, la enajenación de los recursos naturales, la orientación agrominera-exportadora, las tenues modificaciones en el patrón impositivo (salvo en lo tocante a las retenciones a la exportación), el papel aún sobresaliente de la banca privada en la distribución del crédito, entre otros aspectos. En lo que se refiere al modelo de desarrollo post-neoliberal (Sader, 2009; 71), asistimos a una hibridación de tendencias neoliberales y regulacionistas, que bien puede ser descrito como transicional, pues no está claro si las fuerzas conservadoras y el capital concentrado podrá imponer una nueva apertura económica y una nueva ronda de desregulación que acompañe el furor exportador de materias primas o bien los sectores populares y una clase trabajadora debilitada pero emergente podría poner límites a dicha tendencia. O si, por último, el gobierno actual y el siguiente logren un equilibrio entre ambos.

Transferencia de excedentes

Como lo indica Verasi, los seis elementos estructurantes del modelo neodesarrollista, implican una transferencia de excedentes hacia la cúpula empresaria exportadora y del mercado interno. Pero no se debe olvidar que ella ha estado cruzada por una doble transferencia. Así, el congelamiento de las tarifas de servicios públicos y transporte, mediante subsidios a las empresas de servicios y trasporte público, estuvieron caracterizados por un temor constitutivo al resurgimiento del malestar popular. No son transferencias sólo al bolsillo del empresariado nacional sino también del trabajador. Sosegar la ira de las clases medias fue también una ardua tarea gubernamental que requirió fondos. Otro tanto sucedió con la inflación. El limitado control de precios que tanta animosidad recibió de los medios y las empresas, fue resultado de la incapacidad de afectar un mercado de alimentos altamente concentrado y monopolizado y, a su vez, de ponerle límites al aumento de precios a la canasta básica. Los subsidios a la carne, leche y otros productos, abandonando la determinación de los precios por el mercado, obedece a un criterio político. Las retenciones fueron su máxima expresión, única forma de contener el ímpetu inflacionario en un país exportador de bienes salarios. La recaudación fiscal aseguró el cumplimiento de las obligaciones financieras y los subsidios a la burguesía industrial, pero también un freno a la espiral inflacionaria, una medida central para sostener el salario real y por lo tanto la legitimidad política y la conservación del apoyo de las clases subalternas. Los niveles de inflación en relación a un tipo de dólar caro y demanda en crecimiento son históricamente bajos (también lo es la baja presión salarial, fruto de las nuevas condiciones de fragmentación del mercado laboral).
El sostenimiento de una moneda competitiva favoreció al bloque de poder antes mencionado. La inversión trepó a niveles record y se revirtió el proceso de creciente desindustrialización sufrido en la década del 90. La redistribución de excedentes mediante las retenciones y otros impuestos que permitieron el aumento del gasto público en un 300% empujó mayores niveles de la demanda. La reactivación de ramas de producción de alto nivel de demanda de mano de obra permitió la creación de casi tres millones de puestos de trabajo, permitiendo la recuperación del sindicalismo y la capacidad de negociación de los trabajadores.
Una de las medidas características del nuevo pacto neodesarrollista fue la vuelta a un sistema previsional basado en el sistema solidario de reparto, que constituye una medida estructural de transferencia de recursos del sector financiero al provisional y permita al Estado nacional mayor autonomía y control de los fondos, que en los 90 fueron los causantes del déficit fiscal crónico y el endeudamiento a tasas altas. Así, el balance del sector bancario, que fue rescatado en su momento como sector clave, también se ve subordinado a los intereses de otras fracciones de clases y de la autonomía estatal.
En conclusión, la combinación de derechos de exportación a la agricultura y el petróleo, los acuerdos de precios y los subsidios favorecieron una transferencia de excedentes desde sectores de altas rentas y fuerte impacto en los precios, hacia ramas de menor rentabilidad pero mayor creador de empleo (industria, servicios y construcción).

Mercado de trabajo

La cuestión laboral es un tema nuclear de la reestructuración del capital y del tipo de compromiso estatal articulado a partir de la crisis del 2001.
El desempleo bajó más allá de la recuperación de la capacidad ociosa, mostrando que los niveles de inversión altos ejercían influencia sobre la creación de puestos de trabajo aunque la velocidad de creación haya disminuido.
El aumento del 500% del salario mínimo elevó los pisos de los salarios nacionales y favoreció a los no registrados del sector privado que estaban rezagados respecto a los registrados. Los estatales, por último, elevaron su promedio con un repunte desde el 2007. El efecto global fue la elevación del piso nacional de salarios para el conjunto de la fuerza laboral. La recientemente creada asignación de 180 pesos por hijo para familias de desempleados y trabajadores informales y cuentapropistas con ingresos menores al salario mínimo, eleva a su vez el piso salarial para familias numerosas y modificará de manera importante los niveles de pobreza e indigencia, siempre y cuando el monto sea actualizado de acuerdo a los datos de inflación. El Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil fue activado luego de 11 años y empujó hacia arriba a los convenios más bajos.
El haber jubilatorio mínimo aumentó entre el 2003 y el 2009 un 413% y se incorporaron más de 1,8 millones de beneficiados que estaban fuera del sistema.
Mientras que la devaluación del 2002 implicó una reducción sustancial del salario real, el posterior aumento por decreto de los salarios y la convocatoria de convenciones colectivas, lo fue elevando más allá del pozo recesivo de 1998-2002 y lo colocó al nivel del promedio de la década del 90 (1), aunque siempre rezagado en relación a los aumentos de productividad. Aún no llega a los niveles de 1993 (la medición más alta para la década), un pico que fue efímero y tuvo que ver con la recomposición coyuntural del poder adquisitivo luego de la hiper. Más importante aún, en los 90 el salario real de la población obrera en activo se mantuvo en niveles relativamente altos por el abaratamiento general de las mercancías que inducía la sobrevaluación del peso, es decir que se logró a costa de un desempleo récord y por lo tanto mediante la disminución de la masa salarial total, mientras que en el período neodesarrollista el salario real se recupera moderadamente pero acompañado de una también creciente población obrera en activo, que eleva su participación en el PBI. Según el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), que calcula el salario real en base a institutos provinciales de estadística y al Ministerio de Trabajo, el crecimiento del salario real para los trabajadores registrados desde 2003 a 2008 asciende de un índice de 82 a 124, es decir un incremento del 151,2% (2) antes de la crisis de 2008, cuando se estanca o incluso retrocede levemente con el conflicto agrario y el aumento de precios.
El salario indirecto también creció acompañando la tendencia general. Otra serie de medidas, leyes y decretos se orientaron a regular las relaciones del trabajo y fortalecer la posición sindical, eliminando una serie de medidas del período de la “Ley Banelco”, como la ultra-actividad, sustrayendo la negociación laboral a la determinación completa de mercado (Neffa y Panigo, 2009). En 2008 se cerraron 1231 convenios y acuerdos colectivos que fueron homologados por el Ministerio de Trabajo, en comparación con los 219 de 1998, el año de mayor cantidad de convenios firmados (muchos a la baja) en toda la década. Lo curioso del caso argentino y del tipo de arbitraje que cumple el gobierno, es que a falta de reacción sindical, fueron los mismos decretos del Poder Ejecutivo los que hicieron reaccionar el largo sueño sindical y dinamizaron la puja distributiva. No obstante los decretos se enmarcaron en una situación general favorable a los trabajadores y a luchas particulares como la de subtes, telefónicos, petroleros y docentes que marcaba desde el 2004 la tendencia ascendente de la lucha sindical.
El mejoramiento de las condiciones globales redujo el trabajo no registrado del 52,42% al 36,5%, desestimando las apreciaciones opuestas sobre mayor precarización (Svampa, 2008) pero insuficientes para retrotraer la situación previa al auge neoliberal. En el período comprendido entre 2003 y 2008, 85 de cada 100 empleos generados lo hicieron como empleo registrado.
El crecimiento económico de los últimos años revirtió una tendencia de los años 80 y 90 a la subida del coeficiente Gini de distribución personal, que en el ciclo actual comenzó a disminuir (3). Esto se verifica en las distintas mediciones (Altivir, Fishlow et al, Cerisola et al, CEPAL), aunque todavía se mantiene sobre el nivel de 1993. En los períodos anteriores, desde 1975 hasta 2002 independientemente de los ciclos de crecimiento o recesión, el índice cayó de 0,5 a 0,35 mostrando la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres (Gaggero, 2008). El proceso abierto en 2003 logra una reversión de esa trayectoria, pero que aún está lejos de alcanzar los niveles de equidad de hace 40 años. Una tendencia similar se puede observar respecto a la distribución funcional del ingreso (participación de la masa salarial total en el PBI). En sus distintas mediciones, que no son comparables con las curvas históricas (BCRA, Llach-Sánchez, FIDE, CEPAL), se evidencia una caída del excedente bruto de explotación y aun aumento proporcional de la participación salarial. De acuerdo a la recopilación efectuada por Lindemboin en 2005 la curva quedaba bajo el nivel del 2001, pero las estimaciones para 2006 y 2007 la superaban, aunque no proporcionó más datos desde esa fecha. Un índice similar ofrece la curva de la distribución funcional según la cuenta de Generación del Ingreso (CGI) de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales que estima para los mismos años superar el pico de 2001(la comparación entre uno y otro puede hacerse en Grasso, 2009).
En conclusión, el mejoramiento de los índices sociales que acompañó el crecimiento económico evidencia un movimiento doble: recuperación de la capacidad de negociación de los trabajadores sobre la base de una matriz productiva diferente a los años 90, una institucionalidad obrero-patronal y un rol del Estado diferente al neoliberal y, por otra parte, una hasta ahora insuficiente recomposición de los índices sociales que impiden transformar al mercado doméstico y la demanda de bienes de consumo en el motor del crecimiento económico, conservando el patrón de alta precariedad laboral y segmentación de ingresos al interior de los trabajadores, que evidencian dificultades estructurales para revertir tendencias de un proceso de globalización capitalista de más de 13 años, que imprimió sus caracteres sobre una economía dependiente y exportadora de bienes primarios o semi-elaborados. La dispersión de los ingresos salariales, además, es la causa de persistentes índices de pobreza.
El mejoramiento de la posición de la clase trabajadora es la que explica enteramente el cambio en el patrón de los conflictos laborales, desde una marcada presencia del movimiento de desocupados hacia la creciente participación de trabajadores en conflictos laborales (Palomino, 2007). (4)

Jorge Sanmartino, Sociólogo UBA- IEAL, integrante del colectivo Economistas de Izquierda (EDI).

Notas:
1) El manoseo de los datos del Indec hace imposible por ahora calcular efectivamente el salario real nacional 2008-2009, por la poca fiabilidad de los índices de inflación, aunque distintos estudios han tomados diversas fuentes, sobre todo de institutos provinciales para medirlos.
2) El trabajo en Argentina (2009). Condiciones y perspectivas. Informe Trimestral. Otoño.
3) Datos obtenidos hasta el segundo cuatrimestre del 2006.
4) Los hechos de rebelión en Argentina 2002-2007. PIMSA, Documento de Trabajo Nº 28. En http://www.pimsa.secyt.gov.ar/publicaciones/DT28.pdf

“En energía, los Kirchner siguieron la misma línea del menemismo”


Reportaje a Félix Herrero.

El ex director de Yacyretá asegura que es necesario retomar el control de los recursos energéticos y cargó contra Enarsa, a la que consideró “un nido de corrupción impresionante”. Sugiere imitar a Brasil.
Félix Herrero es economista y abogado, pero su especialidad está en el campo de la energía. Trabaja junto a Pino Solanas en Proyecto Sur, pero además encabezan el Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (MORENO). Con una aguda mirada sobre el mercado energético, Herrero no tiene dudas de que el crecimiento nacional sólo será posible a partir de la recuperación de recursos estratégicos como el gas y el petróleo. Por eso, cuando Solanas asuma el 10 de diciembre en la Cámara de Diputados presentará un proyecto para crear PetroArg, una empresa petrolera estatal enfocada a la exploración en el Mar Argentino.
En diálogo con PUNTAL, trazó un complejo horizonte energético para el país, cuestionó a los ex secretarios de energía que elaboraron un documento apuntando a las tarifas como principal factor de la desinversión, y aseguró que Enarsa es “un nido de corrupción impresionante”.
¿Cuál es la situación energética del país hoy?
Es primero una crisis de cantidad y no de precio como por ahí se plantea. Argentina está importando ya gasoil, fuel oil, gas natural, gas natural licuado, uranio; es decir que nos hemos convertido de un país autoabastecido, e incluso exportador, a otro importador neto de energía.
¿Qué consecuencias puede tener este cambio?
En primer lugar, el encarecimiento de toda la producción nacional. Desde el agro que utiliza fertilizantes y gasoil, el comercio por el transporte, y nuestros productos de exportación. Esto nos quita ventajas competitivas. Y desde el punto de vista del consumidor, del usuario, en tanto y en cuanto se encarecen los servicios energéticos como la energía eléctrica y el gas, está perdiendo salario real, su salario se disminuye. Entonces estamos sufriendo una crisis que más allá del problema de las tarifas es una crisis que nos ha convertido en importadores cuando éramos autoabastecidos, con menor competencia de exportaciones porque nuestros productos se encarecen y de menor salario en un país que continúa una tendencia de empobrecimiento. Esto todo es muy negativo.
¿Se puede superar?
Sí, se puede superar y se debe superar. Es posible mientras tengamos decisiones en dos sentidos. Una de tipo de sentido nacional y de servicio público, que la energía sirva para la gente y para la producción de la Argentina; y que se tomen medidas de largo plazo, en un sentido estratégico de la política argentina, que no la tenemos porque hay demasiadas medidas de corto plazo que se van arreglando una tras otra y no logramos una concepción permanente como tienen otros países.
Entre los enfoques que centran su mirada en lo tarifario hubo un documento publicado por los ex secretarios de energía de la democracia, ¿se refería a ellos?, ¿es una mirada equivocada?
Es muy interesante porque ellos dicen que faltan energéticos, que hay caída de reservas, porque no se invierte, y en eso estamos todos de acuerdo. No hay inversión y no hay descubrimientos de petróleo nuevo, no hay inversión en pozos de exploración. Pero no estamos de acuerdo en las causas porque para ellos lo predominante son las tarifas bajas y para nosotros la causa es que con la privatización no sólo se han entregado los yacimientos, la gestión energética y perdido la renta petrolera y gasífera, sino que también hemos perdido la decisión de invertir. Es decir, las concesiones les dan a las multinacionales la voluntad de reinvertir en la Argentina, en el Golfo de México, en Libia o en Argelia. Entonces, como son las multinacionales las que tienen la decisión de invertir y no el Estado argentino que las ha renunciado, no hay inversión. Los ocho subsecretarios deben recordar que estuvieron acordes con las políticas de privatización. Nosotros tenemos una diferencia muy grande con respecto al Gobierno y con re
specto a los ocho subsecretarios. Creemos que hay que recrear la autonomía, la soberanía de las energías estratégicas del país.
¿Revertir el cuadro con esos recursos en manos privadas es imposible?
Hay que mirar al mundo. El 80 u 85% de los recursos están en manos nacionales o en empresas públicas. Menos en Argentina, en Estados Unidos o en Inglaterra. El proceso de los `90 no fue sólo en Argentina. Tenemos que recordar que el 6 de noviembre se cumplieron 20 años del Consenso de Washington, cuando Smith sacó este decálogo de la privatización y de la desindustrialización de nuestros países. Así como cayó a los tres días el Muro de Berlín, el Consenso también fue derrotado en el mundo. Hace 20 años hubo 10 años de vigencia del neoliberalismo, de pensamiento único, pero hoy esto también ha fracasado.
¿En energía también tenemos que mirar como ejemplo a Brasil tras sus nuevos descubrimientos?
Sí. Brasil es un ejemplo de tener política estratégica. Es un país que tiene una Secretaría Ministerial de Asuntos Estratégicos que hasta hace poco estuvo a cargo de -Roberto- Mangabeira Unger, que es un gran profesor de Derecho Público, fue profesor de Obama en Harvard, Obama lo admira, y hace poco estuvo en Buenos Aires en una mesa e invitó a Pino Solanas para que participe. Lo cierto es que Brasil ha relanzado una política petrolera y esos son los beneficios. Constituye el BRIC con Rusia, India y China y mientras tanto realiza una política latinoamericana. Desarrolla el petróleo y entre noviembre del año pasado y mayo de éste descubrió grandes yacimientos off shore, donde constituye una empresa 100% estatal y descubre el equivalente a 40 reservas de petróleo de Argentina. Eso, en apenas unos meses. Pero eso no es casualidad ni se debe a la visión cortoplacista. Se debe a una concepción estratégica que está logrando estos grandes frutos.
¿El primer paso en Argentina debería ser estatizar YPF?
Pino Solanas está presentando un proyecto del cual participé muy activamente que es la creación de una empresa petrolera estatal que se llama PetroArg. Es totalmente nacional y estatal. Es nacional porque el petróleo es nacional y no provincial, y es estatal porque es del estado argentino y no de los privados o del extranjero. Esa empresa lo que debe hacer es tomar el Mar Argentino porque el petróleo territorial ya no es nacional, es provincial. Nosotros creemos que en el petróleo territorial deben vencer las concesiones; hay que hacer una retrocesión de las inversiones porque no han cumplido en mantener las reservas; las de gas han caído a la tercera parte y el petróleo a la mitad, porque no cumplieron con el cuidado de la naturaleza, y para eso basta ir a Córdoba o Neuquén y ver las barbaridades que cometen con los recursos y hasta con los pueblos originarios. No han cumplido tampoco con el principio de que la renta debe servir para la reinversión, directamente no hacen reinversión. Estos son los tres motiv
os por los cuales en Rusia terminaron todas las concesiones norteamericanas, inglesas y francesas estando Putin. Nosotros entendemos qué es lo que debemos hacer, pero por la Constitución de 1994 no lo podemos hacer porque son provinciales. Entonces vamos al Mar Argentino. Lo que proponemos es que todas las concesiones dadas ahí se caigan y se conviertan en todo caso, como hace Perú, en contratos de locación de obra y servicios a través de esta empresa. Queremos recuperar el petróleo del mar lo más rápido posible.
¿Conviviría con YPF?
YPF es una filial de Repsol-YPF. Las acciones de esta empresa, el 14,9% las tiene un señor Eskenazi que no se sabe muy bien el origen porque lo hace con una empresa que está constituida en Sidney, con domicilio legal en Madrid. O sea, no es una empresa argentina. La famosa argentinización no se puede hacer con una empresa australiana. El 85% restante de las acciones son de Repsol, que no es argentina, es española, con gran participación de capital norteamericano. Entonces, con YPF nosotros no vemos el destino de la nacionalización. Lo que vemos es que hay que hacer caer las concesiones que favorecen al grupo Eskenazi y volcar todo a una empresa estatal nueva que es PetroArg.
¿Qué evaluación hace de la política energética del Gobierno?
En esto es la continuidad del menemismo.
¿Y Enarsa?
Es una empresa que crea UTE. Da concesiones creando UTE. En estas concesiones del mar no sabemos qué participación tiene Enarsa. Es una empresa que en vez de generar energía eléctrica, en vez de extraer petróleo y en vez de vender gas natural, funda UTE al servicio de las grandes multinacionales. Es similar a una empresa de Angola que hace UTE, da concesiones, no llama a licitación y entonces todos los negociados de Enarsa no pasan por la licitación pública y como ciudadanos no podemos conocer.
Entrega y garantiza negocios a privados, sin control...
Exacto. Es un nido, una fuente de corrupción impresionante.

Revolución o extinción.

“ Vivimos en una sociedad que contrapone los intereses de las grandes empresas y los de la ciudadanía, como si existiera una guerra global abierta pero silenciada”. Frase conceptual extraída del libro público de Salvador López Arnal, sobre ecología, marxismo y revolución.
Lo permanente, desde el nacimiento de los sistemas sociales divididos en clases, es la lucha entre las mismas.
Uno de los aspectos más importantes en la contribución del pensamiento y estudios que hace Carlos Marx, es el análisis de las nuevas clases sociales surgidas en el sistema imperante denominado capitalismo y que determina el nacimiento de la burguesía y el proletariado, como las nuevas clases antagónicas.
Hoy las contradicciones conflictivas, generadas por el modo de producción dirigidas por las altas cúspides de la burguesía, nos conduce a situaciones de vida o muerte, de tal forma, que no solamente la clase obrera tenga todo por ganar y nada por perder, siendo sujeto social de la revolución, como muy bien lo señalara en su momento Marx, sino que la propia población mundial está en serio riesgo de perder la vida junto a todo lo viviente en el planeta.
Hay que tener muy en cuenta, que el peor de los escenarios posibles que preveía el Panel Intergubernamental para el Cambio climático de las Naciones Unidas que fue publicado en el 2007, hoy nos encontramos en caída vertiginosa hacia ese lugar. Esto lo confirman recientemente entre otros, 31 investigadores de 7 países implicados en el Global Carbon Proyect, que afirman por primera vez, de acuerdo a sus estudios científicos, que el ascenso a 6ª grados C. se dará a este ritmo antes de culminar el siglo.
Para tener una idea, en la terrible situación catastrófica en la que transitamos, si no se logra estabilizar el calentamiento global y cuando toda la política medioambiental internacional, Incluida la del Reino Unido y los EEUU, reconocieron que 2º grados c. más de aumento, ingresamos al umbral del cambio climático por el cual se pone en peligro a la naturaleza y toda la biodiversidad. El aumento de 6º grados que se anticipa para fines de este siglo horroriza al mundo científico internacional y está conmocionando a los distintos movimientos medioambientales internacionales y no es para menos porque determina la extinción de la especie humana. Que hoy ven como lo señalo la Dra. Le Quéré y su estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, en donde prevé cifras aún peores y señala “Hemos llegado al límite del escenario propuesto por el panel” y centra sus esperanzas en la conferencia que se desarrollará este mes en Copenhague, capital. de Dinamarca, con la asistencia de los mandatarios mundiales, como la última oportunidad para llegar a un acuerdo mundial que reduzca las emisiones de dióxido de carbono en un tiempo record.
Después de Kyoto y sus tratados hemos visto lo que ya sabíamos, quienes iban a ser los que vulnerarían y no aceptarían dichos tratados.
Nosotros como revolucionarios no podemos centrar esperanza alguna de que los zorros cuiden el gallinero.
Copenhague será otro bla, bla, bla y perdida de tiempo que no tenemos, porque sabemos que con medidas de leyes reformistas y acuerdos de intención dentro del sistema capitalista, que siempre se vulneran en su afán y objetivos de lucro, la vida y en el corto plazo corre peligro.
La reducción de dióxido de carbono en un tiempo record, solo podrá ser tomadas con medidas profundamente anticapitalista que desmonte todo el andamiaje estructural del sistema.
Los movimientos ecologistas y medioambientales mundiales nacieron en el seno del reformismo burgués progresista y deberán entender que desde ese lugar van al fracaso.
Urge, que cada partido político, movimiento y frentes revolucionarios, pongan en su agenda de discusión y sea abordado como temática prioritaria, la consigna “Revolución o extinción para salvar la especie humana”.
Dentro de los parámetros del sistema capitalista y su lógica irracional seguiremos todos como victimas en su ruta fatal.
Quizás seria muy bueno una quinta socialista revolucionaria internacional.
Raúl Jauzat.-

“Marx no le quitó importancia a esta relación socio-económica. Puntualizó que los humanos son dependientes de la naturaleza, dado que ésta provee la energía y materiales que hacen la vida posible. En tanto el centro de los capitalistas está en el intercambio de valores y las ganancias de corto plazo, Marx explicó que la tierra es en definitiva la fuente de todas las riquezas materiales, y que necesitaba ser sostenida para “generaciones venideras”. La “conquista de la naturaleza” a través de la infinita carrera del capital que requiere la constante explotación de la naturaleza, alteró los ciclos y procesos naturales, socavando ecosistemas y causando grietas metabólicas. Engels advirtió que dichas acciones humanas dejaron una particular “estampa… sobre la tierra” y podían causar cambios imprevistos en las condiciones naturales que exigen la “venganza” de la naturaleza. [31] Hoy en día el dióxido de carbono está siendo añadido a la atmósfera a una velocidad acelerada, mucho más rápidamente de lo que los sistemas naturales pueden absorber. Entre el 2000 y 2006, de acuerdo con Josep G. Canadell y sus colegas en los artículos del Proceedings of the National Academy of Sciences, la tasa de crecimiento de las emisiones aumentaba mientras la economía global crecía y se volvía más intensiva en carbón, esto significa que las sociedades emitieron más carbón por unidad de actividad económica al principio del nuevo milenio de lo que lo hicieron en el pasado. Al mismo tiempo, la capacidad de los receptores naturales para absorber el dióxido de carbono ha decaído, dada la degradación ambiental como la deforestación. Esto contribuyó a una más dramática alza en la acumulación de carbón en la atmósfera de lo que fue anticipado.[32] El monstruo del capital sobreexplota tanto los recursos clave como los resumideros del medioambiente, socavando su capcidad para operar y proveer servicios naturales que mejoren la vida humana.”

Parte del articulo Capitalismo en el país de las maravillas

John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York


Programa desde el sur—
18 años de comunicación, investigación y opinión.
Martes de 20 a 22 hrs. Por fm Estación del sur –
Radio sur realista en la fcia. del 99.9,
Tel de la emisora 4622124—
directo y permanente al programa las 24 horas 0341- 155948930 ---
Correo electrónico: programadesde_elsur@yahoo.com.ar
Operando los controles técnicos y musicalizando Pepe Escobar ---
Chequeando salida en off y grabando Víctor Chenko—.
Idea, dirección, conducción, producción e investigación y opinión
Raúl Jauzat---Trabajos especiales Alejandra Sviser—
Adherimos y promovemos a APSVA (Agrup. Periodista sociales voluntarios argentinos)(Redes nacionales e internacionales de periodistas y
escritores en lucha)—Biblioteca Popular Natalio Sviser –
Periódico digital “ Desde El Sur”—
programas en apoyo a los distintos movimientos, frentes y partidos políticos revolucionarios--

COMUNICADO DE PRENSA DE COMITÉ DE APOYO A LOS OBREROS DE TERRABUSI

Lomas de Zamora 3 de diciembre de 2009.

CONTRA LA REPRESIÓN Y CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA

Ante el avance represivo y de criminalización y judicialización de la protesta, desde el Comité de Apoyo a las Obreras y Obreros de Terrabusi - Kraft de Lomas de Zamora nos pronunciamos:
La abierta represión a los trabajadores y trabajadoras de Terrabusi – Kraft y la posterior militarización de la fábrica ha sido la forma que utilizó el Gobierno de los Kirchner y el Estado Patronal para intentar quebrar y disciplinar la heroica lucha que se viene dando en la planta de Gral. Pacheco, conflicto que aún sigue con 53 despedidos exigiendo su reincorporación.
Por otro lado nos encontramos con la innumerable cantidad de procesamientos y juicios contra activistas luchadores obreros y populares en general, y en particular a un conjunto de delegados y miembros de Comisiones Internas democráticas y combativas. En ese sentido repudiamos el intento de castigar el derecho de organizarse y luchar gremialmente, como lo están haciendo con los 24 compañeros ferroviarios de la Línea Sarmiento - TBA.
También repudiamos la represión a los movimientos de desocupados y organizaciones territoriales en Esteban Echeverría, la que dejó decenas y decenas de heridos de balas de goma o por la brutal paliza, donde también hay heridos con esquirlas de balas de plomo. Así como también repudiamos el vallado a la Plaza de Mayo, el 1 de diciembre, para impedir el acampe piquetero en la misma.
De igual forma nos pronunciamos contra el proyecto del Gobernador Scioli de querer aplicar un nefasto código contravencional que tiene como objetivo disciplinar y castigar a la juventud y a los que luchamos de distintas formas por una vida digna. En ese mismo sentido está el Proyecto de de Baja de imputabilidad a los menores, que ya tiene media sanción en el Congreso.
Por todo esto decimos:

-Reincorporación ¡YA! de los 53 despedidos de Terrabusi – Kraft.

-Expresamos nuestra solidaridad con los compañeros desocupados y repudiamos la represión en Esteban Echeverría.

-Repudiamos el juicio a los 24 compañeros ferroviarios de la Línea Sarmiento - TBA, y exigimos su inmediata absolución.

- Enfrentemos para tirar abajo el Proyecto contravencional de Scioli.

COMITÉ DE APOYO A LAS OBRERAS Y OBREROS

DE TERRABUSI – KRAFT de Lomas de Zamora.

A.T.E. Seccional Gran Bs. As. Sur - Lomas de Zamora; Si.Tra.I.C. Regional Sur; Agrup. V. Choque de ATE; Agrup. Bordo FFCC Roca; Agrup. docente “4 de abril”; Agrup. 1º de Mayo de A.T.E.; Encuentro Sindical de Base; Corriente Pol. – Sin. Rompiendo Cadena; MTR-CUBA; M.I.D.O.; Agrup. Barrial “V. Choque”; F.O.L; Fte. Popular “Darío Santillán”; Foro Hídrico; Ce.Pro.D.H; C.A.De.P.; Multisectorial “Chau Pozo”; Radio Tucural; Enc. de la Resistencia Indígena, Barrial y Campesina; Movimiento Juvenil “CHE” Guevara; Colectivo Rompecabezas; Otro Camino para superar la crisis; Izq. Socialista; Conv. de Izquierda; M.I.R.; P.T.S.; M.A.S; P.R.(m-l); P.C.T.; F.O.S; P.O.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un mensaje de Fidel Castro


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha convocado a una Conferencia sobre Cambio Climático, la cual se desarrollará en Copenhague, capital de Dinamarca, entre el 7 y el 18 de este diciembre. A propósito, comparto estas consideraciones.
A finales del mes pasado, medios internacionales de prensa hacían saber que la concentración en la atmósfera de los gases causantes del cambio climático sigue aumentando a un ritmo exponencial y ha alcanzado su nivel más alto en más de 250 años —según una revelación de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que reclamó una acción internacional inmediata para atenuar este fenómeno.
La percepción de los estudiosos de la OMM constituye un complemento de la alerta hecha por Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, quien escribió en el International Herald Tribune, de Estados Unidos, el 18 de septiembre anterior:
“El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha afirmado que en los próximos 10 años las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su techo, si no queremos desencadenar poderosas fuerzas naturales que se escapan de nuestro control”.
En sintonía con tales manifestaciones, a mi memoria vienen añejas y recientes advertencias del compañero Fidel Castro sobre el asunto. Grosso modo, aquí van.
El Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba alertó a la comunidad internacional el 12 de junio de 1992, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuada en Río de Janeiro, Brasil, cuando sentenció: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre".
Al ofrecer argumentos sobre tal sentencia, el entonces Presidente de Cuba señaló que las sociedades de consumo eran las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente porque ellas habían nacido de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que por aquellos años —y hasta nuestros días— azotan a la inmensa mayoría de la humanidad.
Vale recordar que las naciones industrializadas, con solo el 20 % de la población mundial, consumen más de las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo; que han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que cada día son más y más palpables.
Asimismo, apuntó el propio Fidel en la también denominada Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro:
"Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo…".
Más recientemente, en su nueva ofensiva periodística, el Máximo Líder de la Revolución Cubana continúa llamando a que la comunidad internacional reflexione sobre la aberración que significa producir maíz, caña y otros productos del agro para biocombustibles de automóviles.
Además, presenta una alternativa entre cuyos elementos aparece cómo todos los países del mundo, ricos y pobres, sin excepción alguna, podrían ahorrarse millones de millones de dólares en inversión y combustible simplemente cambiando todos los bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes, algo que Cuba ha llevado a cabo en todos los hogares del país. Sin lugar a dudas, se trata de una indiscutible buena opción.
Puntualmente, en sus reflexiones “Una especie en peligro de extinción”, divulgadas el pasado 22 de septiembre, el compañero Fidel significó —apoyado en la ciencia:
"La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados centígrados desde 1980, según el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. Las últimas dos décadas del siglo XX fueron las más calurosas en cientos de años. Las temperaturas en Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. El hielo del Ártico está desapareciendo rápidamente y la región puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el año 2040. Los efectos son visibles en las masas de hielo de más de dos kilómetros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suramérica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona Antártida”.
No obstante, el Líder Histórico de la Revolución Cubana retomó el asunto para concluir sus Reflexiones tituladas “¿Existe margen para la hipocresía y la mentira?”, difundidas este 30 de noviembre:
“En solo 30 años adicionales, no menos de nueve mil millones de seres humanos que poblarán el planeta requieren que la cifra de dióxido de carbono que se emita a la atmósfera sea reducida a no menos del 80% de lo que se emitía en 1990. Tales cifras se comprenden con amargura por un número creciente de líderes de países ricos; pero la jerarquía que dirige al país más poderoso y rico del planeta, Estados Unidos, se consuela a sí misma afirmando que tales pronósticos son invenciones de la ciencia. Se sabe que en Copenhague, a lo sumo, se aprobará seguir discutiendo para poner de acuerdo a más de 200 Estados e instituciones que deben dirimir los compromisos, entre ellos, uno importantísimo: quiénes y con cuántos recursos contribuirán los países ricos al desarrollo y el ahorro energético de los más pobres. ¿Acaso existe margen para la hipocresía y la mentira?”.
Entretanto, un académico como Nicholas Stern —ex jefe del Servicio Económico del Gobierno del Reino Unido, ex economista jefe del Banco Mundial, presidente del Instituto de Investigación Grantham sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente, profesor de Economía y Políticas Públicas en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, y miembro de la Cámara de los Lores del Reino Unido—, declaró en Londres el último 19 de octubre:
"Los países en desarrollo reconocen la injusticia de la situación actual y sienten irritación ante ella. Los niveles actuales de gases que provocan el efecto de invernadero se deben en gran medida a la industrialización en el mundo desarrollado desde el siglo XIX. Sin embargo, los países en desarrollo son los más vulnerables ante las consecuencias del cambio climático, que amenazan el crecimiento económico necesario para superar la pobreza. Al mismo tiempo, no se pueden reducir las emisiones al ritmo necesario sin la fundamental contribución del mundo en desarrollo”.
Entonces, abundan elementos que revelan certeza del pensamiento de Fidel Castro sobre el cambio climático, lo que deviene un referente para la Conferencia sobre este tema en Copenhague y una guía para la armonía de la triada persona-sociedad-naturaleza.

Noel Manzanares Blanco

Desinformar: un grave delito impune


Como parte de la terrible campaña de acción psicológica que está desarrollando el complejo mediático policial argentino (en los Estados Unidos hay un complejo industrial militar, pero aquí el eufemismo es distinto), como parte de esa campaña, repetimos, los diarios y la TV han publicado por estos días la noticia de un asalto con los siguientes titulares: “Una niña asaltó un almacén en Villa Carlos Paz” (Canal 13); “Tiene 6 años y robó un almacén con su papá” (InfoBAE); “Tiene 6 años y ya robó” (El Día de La Plata); “Nena de 6 años robó almacén” (El Diario, de Carlos Paz), etcétera.
Alguna vez dijimos desde esta columna que la prensa amarilla y los medios sensacionalistas son capaces de sacrificar la verdad o lo poco de verdad que pueda contener una historia en aras del rating y de la venta de periódicos.
No es éste el caso. Aquí, cuando se criminaliza a una niña que no tiene uso de razón, ya no se trata de vender una mentira más a la población, sino de vender a quien puede pagar (el Gobierno Bonaerense, las Secretarías de Medios y de Inteligencia del Estado, algún lobby empresarial) una mentira que será inoculada sin aviso a la población, para preparar un escenario.
Este asunto no tiene que ver con la ley de medios nueva. Ni con la vieja. Las agencias, canales y diarios que hoy criminalizan a una niña de 6 años, pueden ser oficialistas u opositores. Sin embargo, participan por igual (y obtienen beneficios por igual) con la campaña.
Por eso no habrá ombudsman ni fiscal ni juez capaz de denunciar o de meter preso al supuesto periodista o al supuesto editor capaz de perpetrar, desde su torre almenada, con completa impunidad, esta clase de títulos en contra de la población (ya que afectan su estabilidad emocional), en contra de la democracia (ya que desvirtúan las instituciones) y en contra de la república (porque preparan el terreno para una violación consentida de la ley).

Indocumentados y/o inexistentes

La Presidenta de la Nación admitió en una conferencia de prensa, al anunciarse la llamada Asignación Universal para la infancia, que aunque se habían hecho importantes progresos en el registro y documentación de chicos argentinos “quedan 800.000 niños por identificar, y vamos a seguir trabajando para lograr el derecho a la identidad para todos... (Casa Rosada, 24/11/09)
En las últimas semanas, los medios audiovisuales del país saturan a la audiencia con la pesquisa sobre el paradero de la familia Pomar. Videos de cámaras de seguridad, mensajes de texto y llamadas desde celulares, entrevistas a familiares y amigos, multiplicación de las hipótesis y decenas de rastreadores despachados, cámara en mano, a cubrir las rutas bonaerenses, entre las localidades de José Mármol y Pergamino.
De modo que 800 mil niños sin identificar -dato oficial-, con decenas que aparecen y desaparecen todos los días (es decir, niños abusados, vendidos, secuestrados, esclavizados o asesinados por distinta clase de mafias) no son noticia. No ocuparán más de una línea en los despachos de las agencias. Ni dos segundos en la televisión. Ni un miserable centímetro en los diarios.
“Es que la familia Pomar vende; y la niñita de 6 años que asalta un comercio (instigando a su padre al robo, faltaría decir) también vende. Pero los otros, los que no figuran en los registros ¿a quien le interesan?” Ésa es la coartada que querrían tener tantos oficiales periodísticos, tantos redactores de policía, tantos mercenarios del primero y el cuarto poder, para disimular el grave delito que cometen a diario contra la información ciudadana.
Al comenzar esta nota, lo admitimos, nos proponíamos hablar de otra cosa. Íbamos a hablar de la pureza de la niña que con sólo seis añitos ayudó a su padre a robar. Otras niñas, a esa edad, juegan a las muñecas; o bien imitan a su mamá en las tareas del hogar. Ésta, en cambio... ésta en cambio... ¡ay!

Oscar Taffetani (APE)

Avanza nuevo imperialismo Yanqui: el del presidente Obama apoyado, como siempre, por un pequeño grupo de naciones latinoamericanas abyectas


La farsa del golpe militar en Honduras, dado por los militares de ese país y la ultraderecha hondureña, bajo la vigilancia de combate de las tropas norteamericanas parqueadas en esa nación y el visto bueno, el primero de su historia como presidente de los Estados Unidos, del Señor Barack Obama, ha culminado con una farsa electoral constatada y denunciada por todo el mundo, en que han querido mostrar como triunfadores dos de los candidatos de la ultraderecha entregada a cumplir órdenes del nuevo gobierno norteamericano, cuando las cifras electorales muestran el fracaso total de los resultados electorales de los candidatos pro norteamericanos que autorizó el señor Obama.
En pocas ocasiones anteriores, la América Latina se expresó con vigor y casi unanimidad condenando la vieja pero nueva política de agresión militar norteamericana contra naciones de América Latina. Yo tuve el acierto desde el inicio del gobierno de Obama, de denunciar que iba a ser un nuevo candidato de la ultraderecha militarista y guerrerista de los Estados Unidos. En los primeros momentos estuvo cauteloso, pero tanto en el Medio Oriente como en América Latina Obama mostró su garra imperialista, en que los problemas se resuelven a bala. Así de simple es la nueva política internacional del presidente Obama: todo lo arreglará a bala. Quería demostrar que él era de la raza negra pero no compartía los ideales democráticos de esa parte de la población de Estados Unidos que registra una historia heroica, valiente e implacable por sus derechos raciales, en la vigencia de los Derechos de los seres humanos de todas las razas en ese país. Barack se posesionó y arrancó fortaleciendo la presencia militar de Estados Unidos en el Medio Oriente, y pese a que anunció el levantamiento de la base militar y colonial de Estados Unidos en Cuba, en Guantánamo, desde la época en que esta nación del Caribe luchara por su propia independencia, a muy poco tiempo de sus palabras descubrió “obstáculos” para cumplir su promesa. Comenzó a mentir desde entonces. Por mi propia formación ética y política yo no creo en los compromisos que adquieran personas que no se atreven a cumplir sus propias palabras de poner términos a la ignominia que representa apropiarse por la fuerza de los territorios de otra nación independiente. Obama no aguantó muchas horas con su oferta de liquidar la base de Guantánamo y devolver ese territorio a Cuba. Recogió sus propias palabras mentirosas y se dedicó, más bien, a propiciar el golpe de estado contra el gobierno legítimo de Honduras, encabezado por el presidente Manuel Zelaya. Después hizo todas las trampas presidenciales para legitimar la invasión de Honduras, el derrocamiento de su gobierno legítimo y la instalación de un nuevo gobierno de estirpe colonial con acciones militares y muertos del pueblo hondureño, que solo han defendido abiertamente cuatro gobiernos latino americanos: Colombia, Costa Rica, Panamá y México. Así, vulgarmente, murió el compromiso del presidente Obama de poner fin a la ocupación gringa de la base de Guantánamo y al boicoteo económico, comercial y legítimo de Cuba con otras naciones, a la que Estados Unidos podía obligar a no tener intercambio comercial con la tierra de Martí. Con dos breves soplos de poderío militarista, el presidente Obama se pasó en la historia de las Américas a ser otro agresor imperial de la soberanía y dignidad de América Latina.
Por estas circunstancias me satisface el hecho de que no caí en la trampa de fijar las esperanzas de cambios económicos, sociales y políticos de Estados Unidos hacia la libertad y la igualdad bajo el gobierno del presidente Obama, basta que los lectores lean sus discursos desde el primer día del presidente y encontraran una cadena continuada de arrepentimientos sobre medidas progresistas y democráticas que aplicaría con la América Latina. Por el contrario, a las pocas horas de posesionarse como presidente, su equipo de la ultraderecha americana, perteneciente a los dos partidos, emprendió el primer golpe militar contra una nación de la América Latina. Fue el golpe contra Honduras, en donde el pueblo de ese país, sin verdadera solidaridad, está dando la más grande batalla para recuperar su soberanía y expulsar a los militares yanquis que ocupan su país.

Apolinar Díaz – Callejas

martes, 1 de diciembre de 2009

El golpista Pepe Lobo, nuevo líder de la dictadura, no representa ni a 1 de cada 10 hondueños.


La participación fue del 21,5%

El Frente Nacional de Resistencia Popular, la mayor organización político y social de Honduras, difundió unos datos en los que se confirma la raquítica participación en los comiciones hondureños, un escasísimo 21,5%. Este dato se evidencia en los medios del fascismo hondureño, los cuales no nuestran ninguna imagen de gente votando, sólo algunas fotos del candidato ganador y otras donde algo más de una decena de personas festejan el resultado de las elecciones.
La violencia desatada ha dejado 83 detenidos ilegalmente y un muerto, producidos en allanamientos sin base legal a casas donde viven miembros del Frente y por la represión a una pacífica marcha en San Pedro Sula. Además ha sido detenido el Secretario General del Servicio de Paz y Justicia para America Latina, Gustavo Enrique Cabrera, ya queestaba observando las elecciones sin seguir las directrices de la dictadura, por lo que podría poner en peligro el fraude.
"Militares y policías allanan sedes de organizaciones. Una intensa cacería de brujas se echó a andar desde este sábado contra organizaciones y miembros de la resistencia, desde el gobierno de facto, a través el ejército y la Policía Nacional Preventiva", denunció la organización de derechos humanos COFADEH.
Zelaya ha dicho que han llevado un monitorio por más de 1400 colegios electorales y ha situado la abstención en un 75%, por ello llama a la anulación de las elecciones y pide a los Estados Unidos de América a rectificar su posición y no reconocer los resultados de las elecciones.
Además de la mayoría de países de Latinoamérica que no reconocen estas elecciones España anunció ayer que tampoco va a reconocer el resultado de estas elecciones.

Gonzalo Sánchez

Luciano Arruga: la impunidad ataca


El próximo lunes 30 se cumplirán 10 meses, más de 300 días, desde que se produjo otra desaparición en democracia: Luciano Arruga, 16 años. Sus familiares y amigos convocan a una marcha a las 17 horas, en Catamarca y Camino de Cintura, San Justo para reclamar lo obvio: aparición con vida de Luciano, y el juicio y castigo a los responsables, mientras es incierto el rumbo del caso. Por un lado, parece haber avances. Por el otro, los policías relacionados con lo que ocurrió aquel 31 de enero en Lomas del Mirador fueron reincorporados a sus trabajos, uniformes y lo que es peor, armas habituales, por el ministro bonaerense Carlos Stornelli. Algo más: una de las testigos del caso fue golpeada en la comisaría de San Justo.
Por la desaparición de Luciano Arruga y a raíz de la investigación de la fiscal Cecilia Cejas, ocho policías habían sido removidos de sus cargos y sometidos a extensas declaraciones. En esos careos, pudo saberse, no lograron explicar con claridad qué hicieron aquel 31 a la noche, ni dónde estaban exactamente. Pablo Pimentel, integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza y abogado de la familia Arruga, sostiene: “En los testimonios policiales hubo declaraciones cruzadas y contradictorias”.

Como si nada

Eso determinó una nueva ronda de declaraciones, que revelaron –a fines de octubre- lo que ni los abogados ni la familia hubieran imaginado: “Hicimos una solicitud para que se vuelvan a presentar los policías que no fueron claros en declaraciones previas, y nos llevamos la sorpresa de que vinieron con sus uniformes y armas”. El detalle es más que simbólico, mientras un joven sigue desaparecido y son más las sospechas que las pruebas (que casualmente dependen de la propia policía).
Los policías habían sido reincorporados a la fuerza por el ministro de Seguridad Bonaerense, Carlos Stornelli. Sotelo, Díaz, Herrera, Borrego, Vázquez, Fekter, Márquez y Zéliz, fueron quienes estuvieron la noche en la que desapareció Luciano en el Destacamento Preventivo de Lomas del Mirador.
Según Juan Manuel Combi, otro de los abogados de la causa, la justificación de las reincorporaciones se basó en que no hay procesados en la causa, y mucho menos condena. Toman a los policías no como implicados, sino como testigos. Cuando los separaron de la fuerza, reconoce Combi, los propios defensores de la familia no disponían con los elementos incriminatorios que sí tienen hoy, y que agravan la situación del personal policial. “En aquel entonces no teníamos en claro cuál había sido el recorrido del móvil en esa noche. Hoy sí lo conocemos. Tampoco teníamos las pericias donde constan las irregularidades de los libros de entrada y salida de los detenidos. Tampoco las contradicciones en las declaraciones de los policías”.

Los testimonios y un enigma

Entonces: ¿cómo está la causa hoy? Pablo Pimentel: “En estos días se produjo un hecho importante que disparará una resolución de significado”. La preservación de la información responde al derecho de sumario, y al temor de que la difusión a la prensa incida en la causa. Se sabe, sin embargo, que el jueves 26 concluyó una rueda testimonial que duró tres semanas y disparó resultados positivos.
Vanesa, hermana de Luciano, lo confirma: “La causa está avanzando. No te diría favorablemente porque eso sería tener ya a los policías presos y que aparecieran los rastros de Luciano. La fiscalía está trabajando pero necesitamos soluciones más concretas. La justicia es lenta de por sí y más en estos temas, por lo que decirte que avanza, me resulta raro. Hay muchas cosas que también van para atrás”.

Golpes para Anabella

Una de esos episodios tiene como protagonista a Anabella Martínez, amiga personal de Vanesa y una de las testigos de la causa por Luciano. Anabella fue detenida el pasado lunes y permaneció en la comisaría de San Justo hasta las 3 de la mañana del martes. En ese ínterin fue golpeada, manoseada y hasta le pidieron plata y sexo a cambio de la libertad. ¿Hay relación con la causa de Luciano? Vanesa: “Entendemos que es algo muy grave, más allá de lo de Luciano, que afirma el tipo de violencia que venimos denunciando por parte de la institución policial. Y en este caso se agrava aún más porque ella fue testigo y en el momento de la detención llevaba colgado un pin de Luciano y varios stickers”.

El des-apoyo político

Pimentel, por su parte, coincide en el relativo avance de la causa. “Está teniendo un ritmo sostenido, algo que antes no pasaba. Se está tratando, además, de no dejar nada planteado al azar sino con pruebas y de manera minuciosa, para que no ocurra ningún otro desliz”. La inexistencia de apoyo político en la causa se transforma en obstáculo explícito, en situaciones como la reincorporación de los policías al servicio. Y desnuda la idea de que para la cúpula política, todo sigue igual.
En ese sentido, Pimentel afirma: “No hay, en lo absoluto, un acompañamiento político. Ni el ministro de Seguridad Stornelli, ni el gobernador Daniel Scioli se han acercado, ni puesto a disposición”.
El trabajo de la fiscal Celia Cejas, de la UFI (Unidad Fiscal de Investigaciones) Nº1 de La Matanza depende sólo de lo que ella logre realizar. Vanesa, de acuerdo con Pimentel, cuenta su percepción: “Noto que hay una buena predisposición de la fiscal de trabajar y avanzar en la causa, pero al mismo tiempo eso depende de otras buenas predisposiciones que no se están dando”.

Reclutando chicos para el delito

Por su parte, de la mano de la causa de Luciano corre una denuncia paralela, impulsada por Pimentel y la APDH de La Matanza. Nació a partir de una declaración de Pimentel en un programa televisivo, que inculpaba a sectores policiales de reclutar adolescentes pobres para delinquir, con los cuales se “asocian” y a los cuales facilitan “zonas liberadas” para el delito. Pimentel: “A partir de la denuncia oral de esa metodología se me invitó desde la Fiscalía a radicarla formalmente porque supuestamente era de orden público. Y fue lo que hicimos”. Este martes 1° de diciembre, en la sede de la CTA Capital, un día después de la marcha por Luciano, habrá una conferencia de prensa anunciando la ampliación de la denuncia y pidiendo respaldo de organizaciones que cuenten con testimonios que expliquen esa permeable frontera que suele percibirse entre policías, delincuentes y las principales víctimas de estos tiempos, los chicos pobres.

LA VACA

Libertad y democracia sindical: La Barrick Gold no cumple con la reincorporación de José Leiva


"Los trabajadores mineros hemos dado un paso adelante con la creación de la OSMA (Organización Sindical Mineros Argentinos-CTA) que tiene como objetivo principal defender nuestros derechos laborales. Lamentablemente la empresa Barrick, respondió con el despido sin causa de nuestro secretario general José Leiva", señala un comunicado gremial.
La declaración prosigue: "A raíz de esto, hemos presentado una medida cautelar ante el Juzgado laboral de la Dra. Liliana M. Tarbuch, solicitando la reincorporación del compañero Leiva en su puesto de trabajo. La titular del Juzgado laboral N° 25, ordenó a la empresa la devolución de su puesto de trabajo a José Leiva, con carácter “preventivo” y en similares condiciones a las que tenía cuando fue cesanteado".
Y agrega: "La empresa desconociendo toda la legislación argentina y desoyendo la autoridad judicial ignora esta medida y por lo tanto el compañero no ha podido hasta hoy subir a la mina a trabajar. A esto hay que sumarle que hemos sido víctimas de toda clase de aprietes, intimidaciones, discriminaciones, difamaciones y por si fuera poco, la empresa desconoce nuestra organización".

Quienes son los ilegales

"La Barrick argumenta que somos un sindicato ilegal y que no tenemos representatividad y sólo reconocen un solo gremio. A la vista queda que la empresa reconoció a AOMA porque sus dirigentes jamás alzaron la voz para reclamar por los trabajadores, mientras que nuestra institución desde su reciente fundación no ha dejado ni un minuto de levantar las banderas de los derechos de los obreros.
Nuestra actitud hace peligrar la política gerencial de la empresa de bajar costos para aumentar las súper ganancias a costa de la salud, la seguridad y el bolsillo de los empleados.
En todo este tiempo hemos cumplido la normativa vigente y los juzgados nos han dado la razón el 27 de octubre del 2009, la Jueza Gloria M. Pasten de Ishsihara citó a una audiencia conciliatoria, donde la empresa sostuvo su negativa terminante a incorporar al compañero despedido intentando ilegalizar la figura de Leiva como secretario general".

Un sindicato al servicio de los trabajadores

El pronunciamiento de los trabajadors de la mina Veladero de San Juan afirma: "Compañeros, en estos tres meses hemos denunciado el fraude laboral, las precarias condiciones de trabajo por desprendimiento de sílice y falta de oxígeno (que produce daños vasculares), jornadas laborales de 14 horas, situación avalada por AOMA, gremio que en todo momento ha sido obsecuente de las decisiones de la patronal.
En vez de defender a los trabajadores, el secretario general de AOMA, Héctor Laplace, se presenta en el Ministerio de Trabajo bajo las órdenes del abogado de Barrick para avalar el despido de Leiva y convalidar bajos salarios y la súper explotación con jornadas extenuantes que producen fatiga y favorecen accidentes y enfermedades. Todo esto firmado y documentado en el expediente 1.344.194/09 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación".
Y concluye: "Tenemos la firme voluntad de que no vamos a tomar ninguna medida que no sea continuar representándolos. Nuestro sindicato OSMA-CTA está legalmente constituido (tal como ha dictado la Justicia) y defiende a los trabajadores con absoluta autonomía. Nos hemos organizado con la consigna de defender nuestros derechos, por eso en esta organización, el sindicato somos todos los trabajadores".

FETERA - ACTA

La represión se abate sobre el movimiento estudiantil en Medellín. Urge la denuncia y solidaridad mundiales.


Desde mediados de septiembre del presente año hemos visto un resurgimiento del movimiento estudiantil colombiano en general, y en la ciudad de Medellín en particular. La amenaza seria de un colapso total del sistema de educación superior pública, del que da cuenta una deuda de medio billón de pesos de las universidades estatales, expresa diafanamente la situación dramática en que se hallan nuestras casas de estudio, y constituye la causa primordial y legítima del resurgir de la protesta estudiantil contra el modelo capitalista de producción, que recorta el gasto social y lo redirecciona hacia el presupuesto militar y los regalos del erario público a los grandes capitalistas (caso agro ingreso seguro, entre otros).
Frente a esta situación, denunciada por los propios rectores de las casas de estudio, y que ha abierto un debate importante hasta en los medios de comunicación burgueses, los estudiantes, a través de sus asambleas, marchas, mítines, foros y “vías de hecho” (tropeles), han agitado en el medio universitario, intentando presionar al Estado para que destine un fondo urgente para las universidades públicas, que estabilice la presente situación de crisis financieras de las instituciones, pero a la vez por un cambio en la legislación respecto a la financiación de la educación, puesto que la actual, regida por la ley 30/92, muestra deficiencias serias en cuanto no ha medido el crecimiento del gasto universitario por concepto de: ampliación de las instalaciones, aumento de cobertura estudiantil, desarrollo de una política institucional de investigación, aumento del pasivo pensional de las universidades, del número de docentes etc.
La respuesta del Estado, a través del ministerio de educación, ha sido descargar la responsabilidad financiera en las propias universidades, obligándolas a tomar una serie de medidas violatorias de su esencia tales como: desconocer el pasivo pensional de los trabajadores, que ganaron en sus largos años de trabajo por las universidades y en la firma de convenios colectivos; reducción del personal docente de planta a favor de maestros de cátedra, con pésimos salarios y condiciones infrahumanas de trabajo, lo que ha incentivado la desidia académica, la frustración profesional de los mismos y, como corolario, ha disminuido sensiblemente la calidad de la enseñanza en las casas de estudio (muchos de los profesores mejor calificados optan, en estas circunstancias, por migrar a universidades privadas, donde su remuneración salarial es desproporcionadamente superior, lo que, en la práctica, ha significado un aumento evidente de la brecha en la calidad educativa entre estas y las públicas); la venta de servicios de investigación, particularmente a las empresas privadas, cayendo en un contrasentido manifiesto, pues la razón de ser de las universidades públicas es contribuir al desarrollo del país, no a aumentar las ganancias de compañías privadas, muchas de ellas multinacionales, tal como es el caso de SOFASA, filial de la Renault; El recorte de gastos en ampliación de laboratorios, libros para las bibliotecas, disminución de los servicios de bienestar estudiantil etc; y, en muchos casos, como en la universidad del Atlántico, el “saneamiento fiscal” de las universidades ha implicado un aumento exabrupto de las matrículas, deviniendo de hecho universidades semiprivadas, con altos costos para los hijos de los trabajadores y campesinos, que cada vez encuentran más restricciones para acceder a un derecho básico como el de la educación. En últimas, se puede ver cómo lo que el Estado ha fomentado es la privatización de las universidades, bajo el argumento sofístico de “la relación Universidad-Empresa-Estado”, que no es otra cosa que la aplicación del Plan Bolonia a la criolla.
De resultas de todo esto, tenemos que en Colombia la tasa de deserción universitaria es del 48%, la más alta de América Latina, una verdadera afrenta a la población, y muy especialmente a la clase obrera, que ve cómo sus hijos se hallan condenados a reproducir las condiciones de explotación en que ellos se encuentran, empleándose en cualquier trabajo disponible, si es que lo encuentran, pues, a su vez, la tasa de desempleo, en las cifras del DANE, que no comete el terrible pecado de ser objetivo, llega al 12.6%, igualmente la más alta de la región.
En este contexto, la asamblea general de estudiantes de la UdeA ha convocado a una mesa departamental de instituciones de enseñanza media y superior, con vistas a configurar un movimiento de alcance departamental que defienda a los estudiantes de las políticas privatizadoras de la oligarquía Colombiana. Es así que, durante este mes de noviembre, varios colegios e instituciones universitarias, incluida la UdeA, se han sumado a la lucha por la defensa de la educación pública, con sus medios de denuncia política, agitación social y confrontación con las fuerzas policiales. Aún cuado persisten actos de violencia reprensibles, tales como los tropeles o los enfrentamientos de estudiantes con la policía, cuando se dejan provocar por estos, en su conjunto las manifestaciones han mantenido un clima de relativo pacifismo, debate permanente y crítica de posiciones respecto al devenir de la educación pública, duramente golpeada por las políticas guerreristas y privatizadoras del Estado.
Los tropeles, que no ayudan a aumentar la conciencia política sino que, por el contrario, la obnubilan y promueven actitudes lumpescas dentro del estudiantado, han constituido la nota disonante de las actuaciones estudiantiles, sumadas al uso y abuso de mecanismos de anormalidad académica y a la falta de un PROGRAMA de reivindicaciones claros que articule la lucha estudiantil con las demandas de profesores de cátedra y los trabajadores no docentes, junto a las luchas de la clase obrera y el campesinado; y no obstante eso, lo que ha sobrado es compromiso, valor y, en no pocas ocasiones, capacidad de sacrificio de los estudiantes.
Por el contrario, la actitud del Estado ha sido de abierta persecución al movimiento estudiantil y sus líderes, a los cuales se les persigue, amenaza, se les toman fotos, les graban videos, “chuzan” sus teléfonos, les envían mensajes de amenaza y, no menos importante, se les promueve a nivel de los medios de comunicación burgueses como “terroristas”, lo cual de hecho constituye un intento de legitimar con antelación posibles y preocupantes acciones violatorias de su vida y dignidad, pues este tipo de propaganda oficial siempre ha precedido a las desapariciones, asesinatos, exilios y demás actos de hostigamiento contra los estudiantes.
Algunas instituciones de enseñanza media y superior han cerrado sus puertas con antelación al fin de las clases, en otras los vigilantes privados (claros informantes de grupos paramilitares) practican requisas policiales a los estudiantes, les niegan la entrada a los campus, les toman fotos y hostigan constantemente. En los noticieros se incluyen noticias las más de las veces falsas sobre “actos de vandalismo”, “atentados a la propiedad privada” y demás. Los rectores han sacado comunicados señalando a estudiantes de ser gestores de violencia, no obstante que son solo algunos grupos minoritarios los que imponen esas prácticas aventureras, y los acusan, además, de incitar a niños menores de edad a la violencia callejera, lo cual es de todo punto de vista falso. Bajo estas y otras modalidades, y sumado a un macroproceso que, sabemos se esta fraguando en la fiscalía para encarcelar a estudiantes activistas y dirigentes, tememos una arremetida que se ve venir sobre los estudiantes y sus organizaciones gremiales, y hacemos un llamado urgente a la denuncia, nacional e internacional, contra las acciones intimidatorias de los medios de comunicación, las intervenciones públicas de funcionarios de gobiernos y las fuerzas armadas, y un cierto tono de complacencia con las mismas por parte de las directivas universitarias.
Al tiempo que, como marxistas, hacemos un llamado a los estudiantes, y más específicamente a los grupos ultraizquierdistas, a cesar en el uso de la violencia como mecanismo de lucha, a no caer en provocaciones de las fuerzas militares y no dejarse encerrar en la estrategia mediático-represiva del Estado, que busca generar generar terror y zozobra en la sociedad y los campus estudiantiles bajo la consigna ideológica de “todo es FARC” como preludio de una cacería de organizaciones gremiales, al tiempo, decimos, es urgente la sumatoria de esfuerzos para denunciar las acciones político-policiales del Estado, para aumentar las fuerzas y construir un bloque organizativo sólido que funcione como muro de contención contra los embates militares de la oligarquía y sus corrompidas fuerzas armadas, gestoras de crímenes contra el pueblo y de lesa humanidad. Para ello, hacemos un llamado urgente a la construcción de un FRENTE UNIVERSITARIO de estudiantes, profesores y trabajadores no docentes, de carácter local y nacional, con un programa reivindicativo y de transición que defienda la universidad pública con propuestas concretas, que defienda los derechos de los hijos de campesinos y obreros a ingresar a la educación pública y formarse en sus campus, que luche por la recuperación del presupuesto para la educación, que actualmente se destina de manera oprobiosa en la “guerra contra el terrorismo” y en el aventurerismo militarista contra nuestros hermanos trabajadores de Venezuela y su revolución bolivariana.
El movimiento estudiantil debe virar hacia las ideas del marxismo, hacia la alianza de lucha con la clase obrera, los campesinos y la minga indígena, pero esto sólo será posible como fruto de la discusión ideológica en un ambiente de camaradería en la lucha. Para poder llevar tan imperiosa necesidad a la práctica, es preciso denunciar y desbaratar los planes represivos de la oligarquía dominante contra los estudiantes, se hace perentoria la denuncia internacional contra el Estado y sus intereses mafiosos, urge de la solidaridad de los estudiantes de Colombia y todo el mundo, los que le ponen el pecho a la lucha por la transformación revolucionaria del mundo y por el socialismo.

¡Por un frente universitario nacional de lucha en defensa de la educación pública!

¡Contra la seguridad democrática y la represión al movimiento estudiantil en Medellín y Colombia!

¡Por la unidad de las luchas estudiantiles con la clase trabajadora, los campesinos e indígenas!

¡Huelga general contra el desempleo, la crisis capitalista y el gobierno paramilitar!

Corriente Marxista Internacional-Colombia