martes, 3 de noviembre de 2026

Israel: el electorado vota por la reanudación de la guerra de aniquilamiento contra Irán


Con los resultados oficiales en la mano, ninguno de los dos bloques en disputa en las elecciones de Israel consiguió una mayoría parlamentaria para formar gobierno; el presidente del país deberá iniciar consultas para medir la posibilidad de una súpercoalición o convocar a nuevas elecciones. El bloque oficialista ha obtenido 53 bancas sobre una asamblea o Knesset de 120 miembros, mientras que el partido Likud, de Netanyahu, se aseguró 27 escaños como el más votado en forma individual. La oposición, “Cambio”, encabezada por el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, se alzó con 48 escaños, y el partido de Eisenskot con 21 asientos. Los dos partidos árabes israelíes se llevaron 19 puestos, repartidos entre el partido islámico de derecha y el que incluye a sectores de izquierda y del partido comunista. Los dos primeros han adelantado que en ninguna circunstancia formarían una coalición con ellos, ni tampoco uno en minoría que dependiera de sus votos. Eisendkot ha participado en la masacre y genocidio en Gaza y es el autor de la llamada Doctrina Dahiya, que reivindica la utilización de una fuerza excepcional contra las infraestructuras de los territorios ocupados por palestinos. El reciente sábado por la noche, sin embargo, manifestaron en Tel Aviv para reclamar un gobierno de “Cambio” y los partidos árabes israelíes. La intención de Netanyahu es extender la ‘limpieza’ étnica en Gaza y Cisjordania hacia el norte y sur de Israel, la Galilea y el Neguev, donde habita la mayoría de la población árabe israelí (también muy presente en Haifa y Tel Aviv). 
 El impasse electoral significa que la coalición de Netanyahu ha ganado un tiempo adicional de gobierno y el poder para acompañar a Trump en la reanudación de una guerra de aniquilamiento contra Irán. Aunque la prensa internacional coincide en que la guerra será desatada apenas concluyan las elecciones norteamericanas, mañana, Trump insiste en sus redes en que todavía no tomó la decisión de hacerlo. Una mediación de Qatar para evitar la guerra no parece prosperar ante la exigencia de Trump de que el stock atómico guardado por Irán sea sacado del país bajo la tutela de la ONU o Estados Unidos. Irán ha concedido la posibilidad de que la Agencia de Energía Internacional retome las inspecciones del material de uranio enriquecido que guardaría su país, a cambio del levantamiento del bloqueo a los puertos iraníes por parte de Estados Unidos y de las sanciones económicas contra Irán, además de la devolución de 25.000 millones de dólares secuestrados de las reservas internacionales del país en el extranjero. 
 Netanyahu se ha comunicado con Trump para que no aplace la decisión de ir a la guerra, sin considerar el impacto que podría tener sobre la economía mundial y la financiación de las fenomenales deudas de los Estados y de las empresas de Inteligencia Artificial. Las grandes refinerías, por el contrario, han tenido ganancias extraordinarias como consecuencia de la subida de precios a consumidores industriales y personales. Como ocurriera cuando lanzó la guerra en febrero de este año, Trump y Netanyahu fantasean con que será breve, cuando Irán ha anunciado que levantó todas las restricciones para atacar activos norteamericanos, incluidos los centros de datos que construyen las IA. Nada indica que el levantamiento de sanciones al diésel de Rusia signifique que Trump haya puesto a Putin de su lado en un nuevo asalto contra Irán, y que el sistema de radares de Rusia no colabore con Teherán. 
 El electorado israelí, sin embargo, ha votado por una nueva guerra y por mayores desplazamientos forzados de palestinos e incluso el genocidio, al que denuncian como un invento antisemita. El partido Demócrata de Israel, que encabeza un exgeneral, Yair Golan, y sus seguidores liberales, aferrado a la fórmula de los “dos Estados”, enterrada por las masacres, ha obtenido el 8 % de los sufragios. El electorado israelí parece confiar en los interceptores de misiles y en las cúpulas doradas, y en una victoria estratégica del imperialismo norteamericano en la presente guerra. La lucha de calles y las huelgas contra la guerra deben involucrar a millones y decenas de millones de trabajadores. 

 Redacción Política Obrera 
 02/11/2026

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