martes, 22 de enero de 2019

La actualidad de la lucha contra el tarifazo



El rechazo a los tarifazos dispuestos por el gobierno (en luz, gas y transporte) ha provocado nuevas manifestaciones en los últimos días en distintos puntos del país. En Capital Federal, la noche del viernes hubo cacerolazos por quinta semana consecutiva en varias esquinas. En algunas de ellas, como Acoyte y Rivadavia, el corte fue total y la concurrencia importante. En el Conurbano y La Plata también hubo algunas concentraciones.
En el interior bonaerense, alrededor de mil personas se movilizaron en Baradero el pasado jueves, en rechazo también del aumento del ABL municipal en un 38%. Los diarios locales subrayan que la convocatoria fue superior a la de la semana previa. El 11, en Pergamino, hubo una importante concentración a la que el Polo Obrero aportó una nutrida columna, denunciando el impacto del problema en las barriadas más humildes.
En Rosario, se realizó una Marcha de Antorchas a la que el Frente de Izquierda concurrió con una columna independiente, que desarrolló el planteo de un paro activo de 36 horas para quebrar el ajuste, en oposición a la tregua de la burocracia sindical. “Mientras el norte de Santa Fe está inundado y en los barrios de Rosario no hay agua, los gobiernos [de Macri y el gobernador 'socialista' Miguel Lifschitz] quieren aplicar un sendero de tarifazos permanentes que no están yendo a mejorar el servicio sino que vienen a rescatar a empresas parasitarias que lo único que hacen es recibir beneficios”, dijo Carla Deiana, dirigente del PO. En Salta, en tanto, el boletazo en el transporte, que va unido a anuncios de eliminación de frecuencias e intentos de eliminar recorridos nocturnos, ha provocado protestas en la capital provincial y en Rosario de Lerma. En Mendoza, también hubo importantes protestas contra el aumento del boleto dispuesto por el gobierno de Alfredo Cornejo (UCR-Cambiemos).
Mientras el gobierno quiere fijar techos salariales del 23%, tras un año de fuerte caída del poder adquisitivo del salario, los aumentos previstos por el gobierno alcanzan hasta el 55%. Se trata de un sistema confiscatorio (cuyo acceso es cada vez más prohibitivo e impagable) y parasitario, basado en una enorme subvención al capital. La burocracia sindical, incluida la kirchnerista, desarrolla en este cuadro una política de tregua. Sus iniciativas no apuntan a quebrar el ajuste sino a acumular para un recambio electoral.
Redoblemos la lucha por la anulación de los tarifazos y la apertura de las cuentas de las empresas de energía y de transporte. Por la indexación salarial de acuerdo con el aumento de precios y tarifas. Por un paro activo y un plan de lucha.

Prensa Obrera

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