viernes, 23 de febrero de 2018

Lo que dejó la gran marcha azucarera



El lunes 19 unos 5000 trabajadores nos movilizamos unos 7 km desde Campo Santo en las puertas del ingenio San Isidro hasta Güemes en donde se realizó un acto. Fue numerosa la participación de obreros del San Isidro reclamando su reapertura, luego participaron delegaciones de Ledesma, El Tabacal, La Esperanza y Río Grande, todos integrantes de la FAR (Federación Azucarera Regional).
Delegaciones de ATE de varias provincias y fuertes delegaciones de Salta capital, de organizaciones sociales y de la izquierda, llegamos desde Salta capital. Néstor Pitrola llegó desde Buenos Aires para apoyar esta lucha junto a las bancadas del PO en Salta y Jujuy. Pitrola, a su regreso, ha colocado la lucha azucarera en los medios nacionales denunciando que se trata de una ofensiva flexibilizadora concertada por las patronales con los gobiernos de Macri y Urtubey.
Párrafo aparte merece la conducta del PTS que saboteó la marcha. La movilización recogió la simpatía de la población. Es la primera acción conjunta de los trabajadores de los ingenios frente a una brutal ofensiva patronal que acumula 1400 despidos desde diciembre y que en cada ingenio apura drásticas modificaciones negreras en las condiciones de trabajo sin esperar la sanción de la reforma laboral. Es un camino de unidad indispensable para enfrentar a estas patronales que pretenden descabezar o regimentar las organizaciones gremiales para imponer a fondo este ajuste anti-obrero de alcance histórico.
Mariano Cuenca, secretario general del San Isidro, dejó planteada nuevamente la iniciativa de convocar a un congreso de bases de la FAR, ya propuesta hace unas tres semanas, que se viene postergando. Anunció también una próxima movilización a Salta capital para reclamar la expropiación del San Isidro para garantizar la zafra de este año y la continuidad de los 730 puestos de trabajo.

El viraje necesario para derrotar la ofensiva patronal

La política conciliatoria de las direcciones (CTA) que integran la FAR ante la ofensiva patronal ha llegado a un punto de crisis. La gran marcha debe ser el punto de partida de un viraje. Es indispensable un giro de esta política conciliatoria que permita ir a un plan de lucha en común y en unidad con los pueblos azucareros. Potenciar así la pelea en cada ingenio contra los cierres, los despidos y la flexibilización laboral. Hay que ponerle fecha al Congreso de la FAR, que sea preparado con asambleas que otorguen mandato de cada ingenio.
La voluntad de lucha de los azucareros no es lo que falta. La de las poblaciones menos aún, esto se vio en el acompañamiento popular a la caravana, pero más todavía en la pueblada formidable de Yrigoyen, hace unos días, contra la represión policial a los despedidos. Los despedidos de El Tabacal siguen con cortes de ruta intermitentes y los despedidos de La Esperanza siguen movilizados por su reincorporación.
La bancada del PO en Salta presentará un proyecto de ley de expropiación del San Isidro, con garantía de continuidad de los puestos de trabajo, vigencia plena del convenio colectivo, continuidad productiva garantizada por el Estado para la inminente zafra, con comisión obrera de control de cuentas electa por los trabajadores, pero es evidente que esta salida solo podrá imponerse desde una posición de fuerza de los trabajadores, que deberían asumir el control de las instalaciones del ingenio para evitar su vaciamiento como parte de una lucha por su reapertura incondicional.

Claudio Del Plá

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