martes, 15 de abril de 2014

Retroceso ideológico, económico, social y cultural

La tendencia peronista denominada kirchnerismo y fundada por Néstor Kirchner atraviesa un difícil camino hacia la finalización constitucional de su último mandato el 10 de diciembre de 2015. El fallecimiento del presidente argentino fue un duro golpe al corazón político del proyecto que luego de su partida, y por efecto emocional de la población, generara un aumento de caudal electoral hasta el 54% de los votos en el año 2011 en favor de la presidenta Cristina Fernández
Durante los dos años siguientes, el gobierno de Cristina no pudo soportar la presión económica y política de los poderes reales que operaron en el país y mal asesorada por su equipo económico y con su vicepresidente en desgracia, implementó medidas para frenar el drenaje de divisas causado por el pago de bonos de la deuda externa, la importación de energía (diesel, gas, electricidad), e insumos de importación para elaborar bienes no producidos total o parcialmente en el país, sumado a un gasto por turismo y compras en el exterior.
Luego de aplicar y profundizar el "cepo cambiario" (restricción a la salida de dólares de sectores medios y empresas), el poder económico y sus asociados de la oposición subidos a los reclamos de los sectores medios y altos -intoxicados por los medios de comunicación- declararon la guerra económica al gobierno en vísperas de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre del 2013, en las que la presidenta y sus malos candidatos sucumbieron frente al candidato creado por el establishment, ex jefe de gabinete de Cristina, elegido por el poder como seguro candidato a presidente para el 2015.
Luego de esta debacle, Cristina realizó un sugestivo y abierto viraje decidiendo responder a la derrota ingresando en un peligroso camino de negociaciones con los fondos Buitres, Banco, Mundial, el BID y el FMI para intentar conseguir créditos internacionales para reforzar las arcas del banco central que el propio gobierno argentino dejó drenar en los últimos años.
En el frente interno, sus enemigos declarados del pejotismo duhaldista residual, nuevos sectores ex-aliados de Néstor Kirchner y ex menemistas, se comenzaron a abroquelar formando una coalición de intendentes, sindicalistas y empresarios para retomar el gobierno y desplazar a los grupos kirchneristas que actualmente ocupan espacios en la función pública.
Los 18 meses que restan para la entrega del poder y unos 12 meses de reacomodamientos políticos deparan un escenario turbulento de consecuencias insospechadas para la economía, el conflicto social y los nervios de los ciudadanos argentinos que ven a diario la magnificación de la violencia, robos, asesinatos, agresiones, terrorismo climático, económico y augurios de males en general atribuídos al gobierno de turno, que al retroceder en sus propias convicciones ideológicas, queriendo disimular un brutal ajuste económico, aceleró la espiral del miedo y el descontento en una población anestesiada por el pseudoconsumismo y la basura televisiva disminuyen sus ahorros y poder adquisitivo , ingresando en una crisis de final insospechado con un retroceso político, económico, social y cultural en desarrollo.

Carlos Sierra
Matrizur

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