sábado, 27 de junio de 2015

El empresario que asesora a Scioli y asesoraba al Batallón 601 en la dictadura



Esta semana se reunió la “Mesa Empresaria Scioli Presidente”. Tomaron champagne Barón B, hablaron de negocios y aplaudieron “el proyecto”. Conozca a uno de los impulsores de la Mesa que asesora al gobernador Scioli y durante la dictadura formaba parte del Personal Civil de Inteligencia del Batallón 601.

Los muchachos no repararon en gastos. “El menú incluyó de entrada un roll de masa filo relleno con vegetales y salsa de champignones; el plato fuerte fue bondiola de cerdo con salsa de cerveza y mostaza dijón acompañada por papas rústicas; de postre se anunció bota de té verde con salsa de frutos rojos. Todo regado con vinos de la bodega Catena Zapata y champagne Barón B” (Infobae). ¿Para qué reparar en gastos si después habrá negocios para todos y todas?
Después habló el candidato “del proyecto”, Daniel. Y repitió el libreto: “quiero ser el Presidente del desarrollo: energía, minería sustentable, industria agroalimentaria, ciencia y tecnología y turismo son los pilares de nuestra agenda".
Todos aplaudían. "Mirá cuántos empresarios juntamos... pensar que unos meses antes no llegábamos ni a 50. Y mirá cuántos sindicalistas hay... hace poco eran cuatro o cinco", le dijo por lo bajo a uno de los asistentes. "Y van a sumarse muchos más"(Infobae).
Les dolían las manos de tanto aplaudir. Sobre todos a los hombres que pusieron en pie la “Mesa Empresaria Scioli Presidente” el 27 de Mayo de este año y ayer organizaron la cena.
Uno de ellos es Pablo Marón Challú. Muchos desconocen ese nombre. Quizás porque a pesar de sus cargos, en los años de plomo aprendió a manejar cierto perfil bajo.

Asesor (verde oliva) de la muerte

Hace pocos años, la Dirección General de Inteligencia del Ejército dio a conocer la “Nómina del Personal Civil de Inteligencia (PCI) que revistó en el período 1976-1983”. Podemos presumir que a la lista le faltan algunos agentes, pero más de 4000 nombres se hicieron públicos. Uno de los más recordados, el del sindicalista oficialista Gerardo Alberto Martínez (también impulsor de la campaña Scioli Presidente).
En esa nómina, con el número de orden 1038, figura Pablo Maron Challú, DNI 4.428.035.
Challú revistaba como asesor del Batallón. El 601 se hizo tristemente célebre por la ferocidad de sus espías y torturadores, responsables de la persecución, tortura y desaparición de cientos de trabajadores, estudiantes y militantes políticos.
Según un estudio de la actuación de los genocidas del 601, “de la totalidad del Personal Civil de Inteligencia que revistaba en el organismo, unos 800 lo hacían como Agentes de Reunión y Producción, que eran quienes se infiltraban en sindicatos, universidades, y organizaciones políticas y sociales para recabar información (buchones)”.
Pero había otras tareas. “Los encargados de analizar y clasificar estos informes eran los Agentes de Apoyo y Procesamiento, 475 en total, repartidos en distintas especialidades: agentes, asesores generales, asesores informáticos y asesores universitarios. Estos últimos eran en su mayoría docentes que monitoreaban los contenidos académicos en busca de posibles “mensajes subversivos” camuflados. Se los consultaba además sobre las distintas actividades estudiantiles que se desarrollaban en sus universidades”.
Pablo Maron Challú era parte de la estructura del Batallón, en la categoría asesor. Maron es Licenciado en Economía y en los años 70 y 80 fue profesor en distintas universidades, entre ellas la Católica.
¿Cuáles eran sus tareas? ¿En qué casos intervino? ¿A quiénes entregó?¿Qué otro tipo de asesoramiento daba a los sicarios del 601, que además están acusados por delitos económicos?
Esas verdades hoy permanecen ocultas. Porque los archivos de la dictadura siguen ocultos, y porque los civiles que fueron parte del aparato represivo no han sido juzgados.

Asesor (naranja) “del proyecto”

Cuando la crisis económica internacional comenzaba a afectar a la Argentina, en 2009, Daniel Scioli decidió contratar “expertos” para capear el temporal. Por el decreto 342, Pablo Maron Challú fue nombrado a partir del 1° de enero de 2009, en el cargo de Asesor de Gabinete del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Su tarea: “asesor en Producción y Empleo”. Lo primero que dijo el nuevo asesor fue que “para enfrentar la crisis financiera mundial se necesita un gobierno que esté alerta, que sea abierto y escuche a los empresarios”.
Además de la notable pérdida de puestos de trabajo en la Provincia, el mayor conflicto de “producción y empleo” que tuvo Daniel Scioli ese año fue el de los trabajadores de Kraft. El gobernador “escuchó a los empresarios” y decidió resolverlo con la Guardia de Infantería de la Policía Bonaerense. ¿Quién lo habrá asesorado?
Challú siguió muy ligado al gobierno del actual candidato del Frente para la Victoria. El ex agente del Batallon 601 siempre ha sido un hombre de peso en la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires.
Su carrera empresaria, al dejar su trabajo en el Batallón, fue siempre en ascenso. Challú es un hombre de los grandes laboratorios. Un caso polémico se desató cuando fue nombrado en el gabinete de Eduardo Duhalde como Secretario de Comercio. Como denunció en su momento Horacio Verbitsky: “la designación del zorro, Pablo Challú, en el gallinero para defender a los consumidores y la competencia es un chiste de mal gusto. Durante su gestión como Secretario de Comercio en el primer gabinete de Carlos Menem el precio de los medicamentos aumentó tres veces y se desalentó la posibilidad de que se pudieran vender en las farmacias medicamentos genéricos, sin marcas de fantasía. Luego fue lobbista de los laboratorios farmacéuticos locales, CILFA, sobre los legisladores que trataban la ley de patentes”.
Un funcionario menemista, duhaldista, y sciolista. Cómo debe ser...

La Mesa está servida

Según los medios, “sentado junto a importantes referentes empresarios como Raúl Lamacchia (FEBA), Osvaldo Rial (UIPBA) y Diego Buracco (Cámara de la Construcción), Lascurain (UIA) y el secretario general de la CGT, Antonio Caló (UOM), Scioli fue el centro de todas las miradas”.
Lamacchia fue el vocero de los empresarios ante los medios. Todos saben que es un hombre ligado fuertemente a Eduardo Duhalde. Como empresario peronista, fue uno de los senadores del “zabeca de Banfield” en los años 90’. Como titular de la Unión Industrial de Mar del Plata, fue el organizador del Movimiento Productivo Argentino, un agrupamiento de empresarios y ruralistas que puso en pie Duhalde, “casualmente”, semanas antes del estallido de diciembre de 2001. Además de Lamacchia y otros impulsores de la “Mesa Scioli”, estaban allí los representantes de la Cámara de la Construcción, la Sociedad Rual y la Unión Industrial.
Pero nadie puede negar que Scioli siempre fue sincero con su pasión por el empresariado. O mejor dicho, nunca renegó de su pertenencia de clase. Por eso arrancó su discurso diciendo que “mi padre fue miembro fundador de CAME con Osvaldo Cornide”.
Cornide y la CAME fueron los mismos que firmaron aquel 25 de marzo de 1977, una solicitada que decía “deseamos destacar los importantes logros del Gobierno Militar en el plano de la acción antisubversiva y el reestablecimiento de la moral pública, el orden y la seguridad” (La Prensa, 25/3/1977).
Está clarísimo el proyecto de Scioli. No sólo por su discurso ante los empresarios, ni por su gestión en la provincia de Buenos Aires, sino porque su asesor económico que trabajó para el Batallón 601, Menem y Duhalde, es todo un símbolo.

Lucho Aguilar

"El peor atentado terrorista que sufrió la Argentina fue el bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955"

Entrevista a Gerardo Bavio, co-autor de "El Peronismo que no fue. La (otra) otra historia"

M.H.: Un 16 de junio de 1955 se producía el bombardeo a Plaza de Mayo y estamos en comunicación con Gerardo Bavio para comentar al respecto. En la contratapa de Página 12 de hoy aparece una nota de Hernán Patiño Mayer, ex embajador en Uruguay y en la OEA, a raíz de una carta de lector que envió a La Nación y no fue publicada, con la intención de aclarar que el peor atentado que sufrió la Argentina no fue la voladura de la AMIA sino el bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.
Esta es una reflexión interesante, personalmente no había tenido esto en cuenta. En esta nota comenta que entre los más de 300 muertos (esta cifra difiere mucho porque algunos hablan de más de 700), había un grupo de alrededor de 40 niños que estaban en un micro escolar y tenían previsto conocer al General Perón. ¿Qué significó este “bautismo de fuego” de nuestra Marina de Guerra aquel 16 de junio, del que se han cumplido 60 años?
G.B.: Ese tremendo hecho, sin antecedentes en la historia mundial, que una aviación del propio país asesine a su propio pueblo es difícil de entender, pero realmente sucedió. Fue la culminación de un proceso de conflicto con la Iglesia, por eso los aviones tenían inscripciones relacionadas. En mi libro Huellas de la Memoria hago un repaso de cómo se fue gestando ese conflicto que tuvo antecedentes muy antiguos, cuando vino el Papa Pío XII, en la época de Justo.
En 1955 se dio el conflicto entre el Estado y la Iglesia más importante de nuestra historia, se estaba planteando ya su separación. La procesión de Corpus Christi, días antes del 16 de junio, fue un hecho anti peronista, opositor, con el apoyo de prácticamente todas las cúpulas políticas de los partidos existentes en la Argentina hasta el momento, incluyendo al Comunista y al Socialista, como representantes de izquierda volcados hacia la derecha.
M.H.: También sería bueno mencionar a algunos políticos que acompañaban a los marinos en los aviones.
G.B.: Sí, como Zabala Ortiz, radical unionista. Hay muchas declaraciones de la época, de miembros de la UCR que ya venía dividida entre los pocos radicales que quedaban y que podían rescatar un pasado irigoyenista y los que eran la cúpula alvearista de la UCR. Les recomiendo la lectura del libro de Gonzalo Chávez La masacre de Plaza de Mayo, una investigación con datos muy importantes de la gente que cayó, donde acusa a una cantidad de personajes como cómplices de lo que fue ese proceso que culminó con la descarga de bombas sobre la Plaza de Mayo.
M.H.: Bombas de 100 kgs. al mediodía de un día frio y lluvioso. Página 12 hizo un aporte importante publicando un documento de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del 16 de junio ya que en 2012 el Departamento de Estudios Históricos Navales de la Armada argentina, durante las tareas de relevamiento de los documentos pertenecientes al Almirante Isaac Francisco Rojas, descubre un libro encuadernado que contiene el informe “Casa Militar” del 16 de junio de 1955, que fue reproducido por este diario.
G.B.: Están saliendo varios números que rescatan documentos sobre esto.
M.H.: Patiño Mayer hoy les recuerda a los editorialistas de La Nación, que quieren hacer aparecer que en la Argentina la violencia política comenzó en los años ´60/´70, ocultando que en la década precedente no solamente hubo un bombardeo a la Plaza de Mayo, sino también un 9 de junio de 1956 donde se volvió a fusilar en la Argentina.
G.B.: Y también hay que recordar que en 1951, antes de las elecciones de noviembre, se dio la sublevación de Menéndez que trató de obstaculizar la democratización, es decir, las elecciones.
Hay documentos al respecto, de dirigentes políticos que recomendaban que se hiciera ese golpe porque seguramente en las futuras elecciones, para las que faltaban días, iba a ganar otra vez el peronismo.
Se frustró el golpe de Menéndez porque no contó con suficiente apoyo de sectores del Ejército. Esto estaba presente, pero quiero poner de manifiesto que revisemos un poco la historia, porque desde el levantamiento en Campo de Mayo en octubre de 1945, los mandos militares en la Argentina en gran medida son los mismos en su manera de hacer y pensar, con esa carga golpista y conspirativa, a pesar de aparecer en las fotos como peronistas.
Hay que recordar que Isaac Rojas fue edecán de Eva Perón, había muchos traidores solapados dentro de un gobierno que era democrático y además chocaba con los intereses del Departamento de Estado de los Estados Unidos y de los intereses dominantes de esa época.
El enemigo no tiene límites en cuanto al uso de la violencia para defender sus intereses
M.H.: Quisiera que te refirieras a los acontecimientos del 9 de junio del año 1956.
G.B.: La lucha que encabezó el General Juan José Valle, tuvo como uno de los momentos más álgidos, la detención de un grupo de políticos y gremialistas.
M.H.: Algunos incautos también.
G.B.: También, fueron detenidos y fusilados por orden del presidente Aramburu.
M.H.: Esos hechos son brillantemente relatados en Operación Masacre, el libro de Rodolfo Walsh y está la película de Jorge Cedrón, donde trabaja Carlos Carella y uno de los sobrevivientes Julio Troxler, que después fuera vicejefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Bidegain y luego asesinado por la Triple A.
G.B.: Es uno de los que le dicen a Rodolfo Walsh que hay un fusilado que vive, y así es como empieza a investigar y hace ese libro magnífico que es muy importante históricamente. Creo que la conclusión que tenemos que sacar de todos esos lamentables hechos que hemos vivido es que el enemigo no tiene límites en cuanto al uso de la violencia para defender sus intereses. Hoy, hay que tomar contacto con esa realidad, no significa que nos persigamos pero hay que tener conciencia de que la lucha de las clases dominantes, no solamente en Argentina, no tiene límites en la aplicación de la violencia para conseguir sus ganancias, hay que estar alertas en defender la democracia, las leyes, poner los ojos en el aparato de la Justicia, ¿qué hizo con todos esos crímenes que tuvieron lugar en aquella época? Miró para otro lado, nunca actuó. No hay víctimas ni culpables para la Justicia que hemos heredado a través de varias décadas.
Es difícil tocar estos temas, pero es importante hacerlo para que la de este siglo sea mejor.
M.H.: Esperemos también que estos análisis que venimos haciendo hace varios años, hagan un pequeño aporte a que el futuro sea mejor, porque recordar estos hechos tiene que ver con la educación de las nuevas generaciones para que no se repitan.

Mario Hernandez

El Frente Único y la construcción de una alternativa política anticapitalista

La discusión sobre la posible apertura del FIT hacia nuevas corrientes y tradiciones políticas situó en el centro del debate a la táctica del “frente único obrero”. Esta polémica se inició a partir de que fuerzas como Pueblo en Marcha o Pueblo Unido del Perro Santillán manifestaran interés en acercarse al Frente de Izquierda, considerándolo un tentativo canal político-electoral unitario para los movimientos sociales y las clases populares. Como creemos que está en curso una lucha política central en torno a la naturaleza y el rol del Frente de Izquierda, quisiéramos manifestar nuestras opiniones al respecto.
Para el PTS, “el terreno del Frente Único es la acción en la lucha de clases y no las campañas electorales”[1]. Esta afirmación solo puede entenderse como un desliz, porque para la tradición socialista, en la que el PTS se reconoce, las elecciones son un terreno de acción de la lucha de clases. Entendemos que los compañeros se refieren a la “movilización callejera” en contraste con la agitación parlamentaria, donde se trataría principalmente de difusión de ideas.
Desde un enfoque un tanto escolástico, el debate ha discurrido hasta ahora, mayormente, por el intento de confrontar una política o una táctica con la exegesis de los textos clásicos, en este caso los correspondientes al debate del III y IV congreso de la Internacional Comunista. Aunque rechazamos todo intento de resolver los dilemas políticos presentes con la mera apelación de autoridad a los “padres fundadores”, haremos un repaso de lo que significó esta táctica para los revolucionarios de los años 20 para despejar algunas confusiones e incomprensiones.

EL Frente Único (FU) en los debates de la III Internacional

Los orígenes de la táctica del FU se sitúan en el contexto de un giro significativo en las coordenadas estratégicas de la III Internacional, en el momento de mayor riqueza y creatividad del debate estratégico del siglo XX, donde surgen muchas de las referencias que mantienen mayor vigencia para los revolucionarios de nuestro siglo: las reivindicaciones transitorias, la hegemonía, el “ir a las masas”, la táctica transicional del “gobierno obrero” (distinguido de la “dictadura del proletariado” como veremos).
El contexto estaba marcado por el fracaso de la revolución alemana de 1923 y el reflujo del aliento revolucionario proveniente del Octubre soviético. La Internacional Comunista percibió agudamente que ya no se trataba de declarar la situación invariablemente revolucionaria y de postular la ofensiva permanentemente, sino de emprender una lucha prolongada por la hegemonía para la conquista de la mayoría en el seno de las clases populares. El movimiento obrero europeo resultante de la posguerra se encontraba profunda y duraderamente dividido, política y sindicalmente, y la táctica del “frente único obrero” respondía a este objetivo al movilizarlo en unidad.
Si inevitablemente en la sociedad burguesa, especialmente en los periodos defensivos de la lucha de clases, se producen en las clases populares diferenciaciones, fragmentaciones y rupturas, la tarea de los revolucionarios o de las “fracciones más resueltas de los partidos obreros” – para retomar la fórmula de Marx – es elaborar una política para reagrupar y hacer converger todas las tendencias, todas las organizaciones, en torno a acciones y políticas que permitan hacer avanzar a la clase obrera en términos de consciencia y fuerza. Los revolucionarios, para ello, se muestran ante las clases populares no sólo como la vanguardia en la disputa por el poder, sino también como el “elemento unificador” de la clase en las luchas cotidianas.
Si el frente único implica entonces una política de movilización, una política de lucha, esto no significa que se reduzca a la “acción directa”. Dice Trotsky en un pasaje sobre Alemania (La Revolución alemana y la burocracia estaliniana, 1932):
El proletariado accede a la conciencia revolucionaria, no a través de un enfoque escolástico, sino a través de la lucha de clases ininterrumpida. Para luchar, el proletariado tiene necesidad de unidad en sus filas. Esto también es cierto en los conflictos económicos parciales, tanto entre los muros de una fábrica como en los combates políticos ‘nacionales’ como la lucha contra el fascismo. Por consiguiente, la táctica de frente único no es algo ocasional y artificial, ni una maniobra hábil, no, se desprende completa y enteramente de las condiciones objetivas del desarrollo del proletariado.
Y en otro texto afirma: “De la misma forma que el sindicato es la forma elemental del frente único en la lucha económica, el soviet es la forma más elevada del frente único cuando llega para el proletariado la época de la lucha por el poder”.
Trotsky incluso considera que en circunstancias históricas bien determinadas, en general en situaciones pre-revolucionarias o revolucionarias, los “gobiernos obreros”– de ruptura con la burguesía – (como la propuesta de Lenin de un gobierno menchevique y socialista revolucionario en junio del 17, o los gobiernos regionales PS-PC en la República de Weimar en 1923) “coronan la política de frente único”. La unidad en la movilización puede proyectarse en el plano de la lucha política y electoral o en la conformación de gobierno. Es decir, para Trotsky, la táctica del frente único recorre el conjunto de la experiencia política de los revolucionarios con las masas, desde la acción directa hasta los órganos de auto-gobierno de las masas, desde la lucha político-electoral hasta la conformación de “gobiernos de frente único” en los que predominan corrientes obreras reformistas o centristas. Nada más lejos de la concepción restrictiva del PTS.
En rigor, el PTS, como es habitual en las corrientes sectarias, es en general hostil a la táctica del FU. Su política ultra-sectaria continúa, más bien, las corrientes izquierdistas de la IC que resistieron al FU, como el bordiguismo, y se acerca a la deformación sectaria de esta táctica que tomó el nombre, a partir del V congreso de la IC, de “frente único por abajo”, cuyo objetivo fundamental era “desenmascarar al social-fascismo”, y no permitir la acción unitaria de los trabajadores (lo que prefiguró la táctica criminal del estalinismo de “clase contra clase” que facilitó el ascenso del nazismo).
Las corrientes sectarias suelen reducir el frente único a una táctica para acelerar la experiencia política de las masas y/o la vanguardia con sus direcciones reformistas o centristas. Ésta es una muy extendida deformación sectaria, que desnaturaliza el sentido de la táctica. El frente único es necesario, en primer lugar, para permitir a las clases populares defenderse mejor de los ataques del capital, del gobierno o de los fascistas, y procede de profundas necesidades, deseos e intereses de las mismas masas. Esto es importante, porque la lógica, que recorre toda la práctica política del PTS, de reducir las instancias de unidad a “campos de disputa”, despreciando el progreso de conjunto del frente único, lleva a formular esta táctica de manera inversa a como la concibieron los revolucionarios de la III internacional, para la cual esta consigna representaba “la expresión sincera del deseo de oponer a la ofensiva patronal todas las fuerzas de la clase obrera”. La delimitación con las direcciones reformistas o centristas es un subproducto de su inconsecuencia y de la experiencia práctica de las masas que las corrientes revolucionarias deben ayudar a acelerar mediante planteos prácticos audaces para enfrentar mejor la ofensiva del capital y hacer progresar la fuerza y la consciencia de la clase obrera. El “espíritu de escisión”, al que se refiere Gramsci como característica de los revolucionarios (es decir, la tarea estratégica de separar a las clases populares de la burguesía, a la vanguardia de sus direcciones reformistas o vacilantes) solo puede desenvolverse sobre el fondo de la más amplia unidad de acción contra los enemigos comunes. Solo de esta forma la lucha política no se transforma en un faccionalismo de secta hostil a los intereses de las masas. Como ya afirmaba Marx en 1848 (enemigo sistemático de todo comportamiento sectario o ultimatista), los comunistas no somos una fracción aparte y opuesta al resto de las organizaciones políticas del proletariado, no tenemos intereses separados a los de la clase obrera, “los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios… en que representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto”.
Pero la lógica del frente único como “campo de disputa”, que promueve el PTS, impide toda formulación unitaria real y duradera. Solo se proponen acuerdos y frentes únicos para “desenmascarar” a los “centristas”, o para una auto-construcción sectaria, no para que efectivamente se concreten y fortalezcan de conjunto la lucha antiburocrática, clasista o socialista. Esto se muestra de forma palmaria en la ausencia del PTS de numerosas experiencias de reagrupamiento sindical anti-burocrático (lo que se expresó de manera particularmente grave en las últimas elecciones de la CTA Neuquén, donde el boicot del PTS facilitó el fraude de la burocracia) o de los procesos de frente único para la recuperación de centros de estudiantes contra la Franja Morada y el kichnerismo. Este debate es decisivo para la militancia revolucionaria: de la concepción que se tiene de la política de frente único se desprenden las relaciones que los militantes establecerán con la clase trabajadora y las masas. Se derivan dos lógicas políticas divergentes si los objetivos están siempre en función de destruir al adversario o en función de las necesidades e intereses generales de los explotados.
Sin embargo, hay algo más básico, demasiado atrasado, en el debate con el PTS en torno al Frente Único. Los debates de los años 20 remitían a situaciones donde las corrientes revolucionarias estaban en minoría frente a mayorías reformistas a las que se presionaba hacia el “frente único obrero”. El debate con el PTS está tan desequilibradamente ubicado en un eje sectario que esto se pierde de vista. Se identifica la audacia y la política de masas de Lenin, Trotsky y muchos revolucionarios de la IC para interactuar y darse políticas de unidad de acción, en minoría, con los partidos socialdemócratas o corrientes reformistas, con el más simple llamado a la unidad de corrientes anticapitalistas minoritarias como son Pueblo en Marcha o Pueblo Unido. Hemos mostrado que el PTS es hostil a cualquier aplicación genuina del FU, pero de lo que se trata verdaderamente en este debate, más radicalmente, es de su profunda hostilidad a la unidad entre revolucionarios o anticapitalistas. Esto sin detenernos en que, en su afán de mantener sus exclusiones sectarias, el PTS ha llegado al delirio de afirmar que estas organizaciones (PeM, PU) son, directamente, pro-burguesas, y por eso su unidad con el FIT daría lugar a una experiencia de “frente popular” (es decir, de conciliación de clases).

Frente único y hegemonía

Un concepto ausente en este debate es el de hegemonía, que no es otra cosa que la prolongación de la problemática del frente único. Es Gramsci quien amplía y profundiza la cuestión del frente único fijándole por objetivo la conquista de la hegemonía política y cultural en tanto construcción de un nuevo universo moral e intelectual: “El Príncipe moderno debe, y no puede no ser el campeón y el organizador de una reforma intelectual y moral; lo que significa crear el terreno para un desarrollo superior de la voluntad colectiva nacional popular, hacia la realización de una forma superior y total de civilización.” Esta profundización de la temática del frente único se inscribe en una perspectiva estratégica que prolonga los debates de los años 20: se trata de pasar de la guerra de movimiento, característica de la lucha revolucionaria en el “Este”, a una guerra de posiciones, “solo posible” en Occidente: “Tal me parece ser el significado de la fórmula del frente único, pero Illitch [Lenin] no tuvo tiempo de profundizar en su fórmula”.
En una perspectiva hegemónica, la acumulación de fuerzas de las clases subalternas pasa por integrar hegemónicamente a vastos sectores sociales, fuerzas políticas y sensibilidades culturales en un horizonte anticapitalista. No se trata de embestir de frente contra las identidades existentes en las clases populares, sino de radicalizar los elementos progresivos que existen contradictoriamente en el sentido común popular. Tampoco se trata solamente de confrontar a todas las corrientes y organizaciones de las clases populares, sino, hasta cierto punto, de traccionarlas hacia una política de ruptura con la burguesía. No se trata de pretender que una única y pequeña liga de militantes revolucionarios empalme con las masas por encima de sus identidades y organizaciones previas, sino de lograr vertebrar, sobre una base de lucha de clases, a todo un bloque social y político, inevitablemente conformado por una multiplicidad de tradiciones y sensibilidades del movimiento popular.

Hacia un amplio polo político de la izquierda anticapitalista

Volviendo a nuestra coyuntura política, debemos advertir que el Frente de Izquierda está colocado ante un cruce de caminos. O bien se repliega sobre sí, se auto-afirma como un “frente ideológico” identificado con una única fracción política del movimiento popular (un cierto trotskismo, de tendencia sectaria y dogmática), o bien asume la responsabilidad del lugar conquistado para ponerlo al servicio de construir lo que nunca ha existido en nuestro país: un amplio movimiento popular sobre bases anticapitalistas y de lucha de clases. Si se orienta en el primer sentido, como espera el PTS, se habrá perdido la oportunidad histórica de convertir a la izquierda anticapitalista en una fuerza viva y presente genuinamente en la vida de las masas.
En la perspectiva de avanzar en el segundo camino se podría recuperar valiosos ejemplos históricos, como la experiencia interrumpida del FAS de los años setenta (Frente Antimperialista por el Socialismo), que intentó articular, bajo una orientación clasista y revolucionaria, a tendencias marxistas y peronistas en un bloque político común en torno a la candidatura presidencial de Agustín Tosco en 1973. O experiencias unitarias como el FOCEP de Perú, que alcanzó el 12% en las elecciones fraudulentas para la Asamblea Constituyente de 1978, y posteriormente la Izquierda Unida peruana, que lograron incorporar, bajo una hegemonía anticapitalista, a sectores radicalizados que provenían del nacionalismo de Velasco Alvarado, del reformismo y del cristianismo. El actual periodo histórico también cuenta con experiencias unitarias orientadas por la izquierda radical como son, por ejemplo, el Bloque de Izquierdas en Portugal o el PSOL en Brasil, donde, sobre la base de la unidad de pequeñas corrientes marxistas o anticapitalistas, se dio lugar a frentes políticos amplios y estables con perspectiva de masas.
Ante el próximo periodo político, un frente de izquierda de estas características tendría el desafío de trazar vasos comunicantes con el continente de la militancia de base del kirchnerismo que no se resigne ante la consolidación del curso derechista que se sintetiza en la figura de Daniel Scioli. Trazar una política de atracción, desprejuiciada y audaz, hacia estos sectores requerirá, precisamente, de amplias tácticas de frente único en todos los terrenos de la lucha de clases. Para esto será necesario superar decididamente los rasgos sectarios, los ultimatismos y las tácticas meramente propagandísticas.
Está en curso una decisiva lucha política sobre la fisonomía de la izquierda ante el ciclo político que se abre. Desde Democracia Socialista y Pueblo en Marcha intervendremos en este debate donde se define una de esas excepcionales coyunturas históricas donde la izquierda revolucionaria puede convertirse en una verdadera experiencia popular.

Democracia Socialista

[1] Maiello, Matías y Lizarrague, Fredy, Debate en el Frente de Izquierda: frente único y frente electoral en http://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=movil-nota&id_article=18112#sthash.C5kMpewI.dpuf

http://www.democraciasocialista.org/?p=4733

Las PASO del FIT

Finalmente, el Frente de Izquierda presentará dos fórmulas presidenciales: Altamira-Giordano y Del Caño-Bregman

El próximo 9 de agosto los votantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) encontrarán en los 24 distritos de todo el país dos opciones para elegir la fórmula presidencial. A su vez, ambas listas tendrán también sus respectivos candidatos para el Parlasur por distrito único nacional.
La Junta Electoral del Frente de Izquierda oficializó las dos listas que competirán en las PASO, una encabezada por el binomio de Nicolás del Caño y Myriam Bregman (impulsada por el Partido de los Trabajadores Socialistas -PTS-) y la otra, por Jorge Altamira y Juan Carlos Giordano (Partido Obrero –PO– e Izquierda Socialista –IS–).
En la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Jujuy, Mendoza, Neuquén y la Capital Federal habrá también dos listas del FIT en el resto de las categorías (diputados nacionales y Parlasur regional, senador nacional –donde se renueven– y legisladores provinciales, además de intendentes y concejales en la estratégica provincia de Buenos Aires). La lista “1-A” del PTS se denomina “Renovar y Fortalecer el Frente”, mientras que la otra lista “2-U” lleva como nombre “Unidad”.
Además de las dos fórmulas presidenciales, cada una de las listas jugó a sus candidatos más reconocidos en los distritos estratégicos. En la provincia de Buenos Aires, por las listas del PTS, Christian Castillo, hasta hace unos días legislador provincial (renunció para aplicar la rotación que acordó el FIT) integrará, junto a Javier Hermosilla, dirigente del Cuerpo de Delegados de la simbólica Kraft (hoy Mondelez), la fórmula a gobernador y vice. Competirán con Néstor Pitrola (PO), diputado nacional también recientemente renunciado y Rubén “Pollo” Sobrero (IS), dirigente de ferroviario de la línea Sarmiento.
En otros cargos destacados, el PTS postula a María Victoria Moyano, nieta recuperada y miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (primera diputada por CABA), Andrea D’Atri, dirigente de la agrupación de mujeres Pan y Rosas (Parlasur nacional) o Claudio Dellecarbonara, metrodelegado del Subte (Parlasur). Las listas del PO-IS postula a los dirigentes políticos Gabriel Solano (1° diputado CABA), al actual legislador de la Ciudad Marcelo Ramal (Parlasur) y en Córdoba a la histórica legisladora de Izquierda Socialista Liliana Olivero.
De esta manera, el FIT, que emergió en 2013 obteniendo cerca de 1,3 millón de votos en todo el país y colocando tres diputados en el Congreso de la Nación, además de una decena de legisladores provinciales y concejales, se dispone a dirimir sus candidaturas en las primarias. La llegada a esta instancia se dio luego de un largo proceso de discusión pública.
A fines del año pasado, el PTS propuso al joven diputado nacional por Mendoza Nicolás del Caño como precandidato presidencial y planteó que no descartaba, en “última instancia”, dirimir las candidaturas en las PASO. Se abrió una polémica en torno al equilibrio de conjunto del FIT, sobre todo entre sus dos componentes más importantes, el PTS y el PO (Izquierda Socialista es un socio claramente menor). Finalmente, bastante tiempo antes del plazo para la presentación de alianzas y candidatos, el PO e IS definieron la fórmula presidencial de Altamira-Giordano. El PTS, que no había planteado su propuesta como un ultimátum, insistió hasta último momento con varias propuestas unitarias que incluyeron una fórmula con Altamira a la Presidencia y Del Caño, de vice. La respuesta negativa a estas propuestas selló definitivamente el camino a las internas. Dentro de un programa y acuerdo político general, las PASO garantizan la unidad del FIT, a la vez que expresarán los matices e improntas políticas de sus principales componentes.

TRADICION Y RENOVACION

En el debate cada fuerza puso en juego distintos fundamentos para imponer su orientación y sus candidatos, que ahora se convierten en argumentos para pelear el voto de quienes se inclinan por el FIT. El Partido Obrero pone el acento, esencialmente, en la larga tradición de Jorge Altamira y su, hasta ahora, reconocimiento histórico como una de las figuras de la izquierda a nivel nacional.
El PTS, sin negar la necesidad de la presencia destacada de las figuras con experiencia, insistió en la mayor relevancia que había que darle a la juventud y en la necesaria renovación de la izquierda, como una vía de fortalecer al FIT. Está seguro que su principal referente, Nicolás del Caño, así como su compañera de fórmula, la abogada de DD.HH. Myriam Bregman, expresan genuinamente estos aspectos.
Además, existían dos bastiones electorales que tenía el FIT en el interior del país: Salta y Mendoza. En la primera, la preeminencia es del Partido Obrero y en la segunda, del PTS. En ambas hubo elecciones adelantadas y claramente fue en Mendoza, el quinto distrito del país, donde el FIT tuvo un avance cualitativo. En Salta, en las primarias a gobernador realizadas en abril, el Partido Obrero obtuvo el 7,29% de los votos y en mayo sufrirá un retroceso en las generales obteniendo el 6,22%. En Mendoza, en las primarias a gobernador el FIT había obtenido 7,47 % y en las generales, realizadas el pasado 21 de junio, en el marco de una elección muy disputada, alcanzo el 10,3% (cerca de 110.000 votos). En las elecciones a intendente de la capital de Salta, el diputado nacional del PO Pablo López había alcanzado 12,45% de los votos y, en las de la capital de Mendoza, Del Caño logró casi 18%. Si bien las últimas elecciones a la gobernación de Mendoza fueron encabezadas por la joven senadora provincial Noelia Barbeito, los resultados históricos para una elección ejecutiva no pueden entenderse sin contemplar la gravitación que conquistó Del Caño en la provincia. El diputado logró romper el cerco de los tradicionales votantes de la izquierda y alcanzó una adhesión masiva, especialmente entre los jóvenes trabajadores precarizados.
El PTS calcula que recogerá la mayoría de esos 110.000 votos con sus candidatos (Del Caño y Barbeito) y serán desequilibrantes en la interna nacional. Esta experiencia es la que busca generalizar en todo el país y el nombre de la lista, “Renovar y Fortalecer”, intenta expresar ese contenido. El Partido Obrero confía en el reconocimiento histórico de su candidato principal (Altamira), para ir a la disputa electoral. Estas son expresiones generales de diferencias más profundas que tienen los miembros del FIT, y justamente por eso es un frente y no un partido común.

FPV E IZQUIERDA

La decisión que tomó el kirchnerismo de encolumnarse detrás de la candidatura del peronismo conservador de Daniel Scioli abre la posibilidad de que una franja de sus adherentes “por izquierda” se inclinen hacia el FIT. Algunos referentes públicos y periodísticos que representan a ese espacio han manifestado sus simpatías por el diputado mendocino. Por último, hay que destacar que las del FIT serán las únicas internas nacionales verdaderamente competitivas (las PASO del PRO o del Frente Renovador tienen resultado cantado de antemano), y serán una de las novedades de las elecciones nacionales.

Fernando Rosso
El Estadista

Los dos 26 de junio

El 26 de junio para los argentinos y argentinas es, sin duda, una fecha de lucha y de memoria: se cumplen diecinueve años de la finalización del primero de los cortes de rutas desarrollados en las patagónicas localidades de Cutral Có y Plaza Huincul, que se reiniciarían en abril del año siguiente.
Pero también, por esas casualidades dramáticas de la historia, en esa misma fecha, pero seis años después, morían luchando solidariamente Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Diecinueve años pasaron de aquel duro invierno para esos habitantes patagónicos, en el que revertirían el desamparo y la desesperanza en lucha y dignidad. Al día siguiente de haber doblegado a la jueza que había ordenado a la gendarmería el operativo de desalojo de la ruta y lo encabezaba -y que luego se declararía incompetente frente a una "sedición popular"-, los pobladores festejaron su "victoria" luego de la firma del acuerdo con el gobernador.
Consiguieron algunas cosas, las necesarias para zafar la angustia del frío y el hambre, repetido mes a mes, año tras año, desde la dilución de aquellas indemnizaciones o espejitos de colores que les dieron a cambio de renunciar (despedirlo/as) a sus históricos puestos de trabajo en la vieja YPF o sus dependencias.
Consiguieron "planes", puestos de trabajo temporarios, subsidios, "mercaderías", la reconexión de los servicios cortados y algunas otras cosas. Pero aunque en el momento no podían valorar el impacto de los enfrentamientos sociales que protagonizaron, ellos y ellas marcaron un antes y un después en el ciclo de la rebelión popular de los '90 en la Argentina.
Resignificando tradiciones de lucha con elementos insurreccionales, de los cuales ha tenido bastantes nuestro país -negadas por muchos años desde la historia oficial-, el conjunto del pueblo de las localidades se organizó y tomó las ciudades por siete y diez días, del 20 al 26 de junio de 1996 y del 9 al 18 de abril de 1997. Es recordado ese 12 de abril pues caía una mujer presente en la ruta provincial: Teresa Rodríguez. Su nombre será parte de todos esos nombres que fueron formando las banderas de nuestras luchas, las del campo popular. Y es a partir de ese hecho que, en 1997, se generaliza el enfrentamiento ante el escandaloso incumplimiento de las promesas hechas por las autoridades, poniendo de manifiesto la combativa voluntad de los pobladores de rechazar los ataques de las fuerzas nacionales y provinciales represivas, retomando también las formas de organización asamblearias, los piquetes de cortes de rutas como instrumento para mantener la toma/ocupación de las ciudades y su defensa mediante barricadas.
Las personificaciones de piqueteros y fogoneros serán tomadas como ejemplos y se replicarán en diversos conflictos y enfrentamientos sociales a partir de ese momento. Esa sabiduría popular que impulsó a jóvenes con las caras tapadas que desafiaban a todo tipo de autoridades y respetaban las decisiones de las asambleas populares, poniendo el cuerpo para garantizar las barricadas en las noches del invierno desértico, estará cargada de una potente dignidad que surcará a la Argentina hasta dar origen, unos años más tarde, a la conformación del movimiento piquetero. La/os traba jadores desocupado/as junto a las y lo/as trabajadores ocupado/as (sobre todo estatales) en sus diversas modalidades de organización y de lucha, protagonizaron las más importantes trabas a las políticas de ajuste implementadas por ese nuevo intento de restauración oligárquica que encabezó el menemismo en los '90, hasta aglutinarse el conjunto del pueblo argentino en aquellas históricas jornadas de insurrección espontánea1, de diciembre de 2001.
Son muchos los hilos históricos que conectan a los dos 26 de junio, pero: piquetero/as uno/as, piqueteros otros, hicieron posible seguir tejiendo luchas y abrir nuevos caminos.

Paula Klachko

Notas:

1 Según la definición de Nicolás Iñigo Carrera y María Celia Cotarelo, PIMSA.

Paula Klachko. Universidad Nacional de José C. Paz, Universidad Nacional de Avellaneda

La mayor tasa de encarcelamiento de la historia de la Provincia de Buenos Aires

Es una de las conclusiones del informe anual sobre el sistema de encierro y las políticas de seguridad “El sistema de la crueldad IX”, que presentó este lunes la Comisión por la Memoria bonaerense. Allí se analizaron los datos correspondientes a los años 2013-2014, en los que se produjeron al menos 548 muertes en lugares de detención y/o por prácticas policiales. Además de registrarse 20.986 denuncias por casos de tortura y malos tratos, y el incremento en 600% de los índices de sobrepoblación en algunas comisarías.
“Las políticas de seguridad basadas en la exacerbación del punitivismo -la represión, la persecución y el castigo penal como vías de resolución de los múltiples problemas sobre los que se demanda respuesta- no sólo son ineficaces sino que han agravado la violación de derechos de determinados sectores sociales a niveles históricos desde el advenimiento de la democracia. La política criminal impulsada por el gobierno de la Provincia ha desencadenado una situación de grave crisis en materia de derechos humanos. En el periodo analizado en este informe se registra la mayor tasa de encarcelamiento de la historia de la Provincia de Buenos Aires, que ha implicado una agudización del hacinamiento en cárceles y comisarías, y un agravamiento en la situación estructural, ya existente, de vulneración masiva y sistemática de los derechos de las personas detenidas”, expresa la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) en su informe anual 2015, presentado el pasado lunes 22 de junio en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata.
La CPM afirma que también ha aumentado en este período el ejercicio de la violencia policial, no sólo en relación a prácticas sistemáticas de tortura y detenciones arbitrarias sino también en el uso letal de la fuerza: “La estrategia de saturación territorial a través de la presencia de efectivos y patrulleros en los barrios pobres de las periferias urbanas ha generado restricciones en la circulación en el espacio público de un sector de la población estigmatizado como peligroso, generando situaciones de hostigamiento, maltrato y persecución arbitraria por parte de la policía, lo que ha incrementado los niveles de violencia estatal y cercenamiento de derechos. Esta violencia cotidiana –naturalizada muchas veces por quienes la padecen y por su entorno- en la gran mayoría de los casos no se traduce en una denuncia ante el sistema de justicia, y crea condiciones de posibilidad de hechos aun más graves como torturas o ejecuciones sumarias, más conocidas como ‘gatillo fácil’”.
La Comisión asevera además que la emergencia en seguridad dictada por el gobierno de Daniel Scioli agravó la llamada violencia institucional: “No albergamos ninguna duda de que la declaración de la emergencia en seguridad, vía decreto en abril de 2014, fue la herramienta normativa que activó una aceleración profunda en el deterioro de la situación de los derechos humanos en la Provincia, producida por las fuerzas de seguridad, penitenciarias y policiales, al tiempo que minó el financiamiento de las ya deficitarias políticas de promoción y protección porque reorientó el gasto a la política represiva”.
A su vez, el informe remarca especialmente la “escasísima prioridad del Estado provincial al fortalecimiento del sistema de promoción y protección de niños/niñas y adolescentes”. En este sentido, asegura que “prevalece una mirada punitivista en las formas de intervención sobre uno de los sectores más vulnerados de la sociedad”. “La brutal desproporción entre los recursos presupuestarios destinados a las políticas de niñez y a las políticas de seguridad es indicador suficiente del sesgo represivo con que el Estado ha decido intervenir. La cuestión de la salud mental y el sistema de encierro es otra demostración de un Estado que sostiene sus políticas reproduciendo estigmas sociales discriminatorios sobre las poblaciones más vulneradas y desprotegidas de nuestra sociedad”.

Números

En su informe, la Comisión Provincial por la Memoria da cuenta que entre 2013 y 2014 se registraron 20.986 hechos de torturas o malos tratos que están contenidos en los 9.822 habeas corpus o acciones urgentes presentados por esta institución. En los mismos años, el Registro Nacional de Casos de Torturas o Malos Tratos relevó 4.987 hechos de torturas padecidas por 1.136 personas en la provincia de Buenos Aires. A su vez, la población encerrada es de casi 35.000 personas, esto implica una tasa de encarcelamiento de 218,5 personas cada 100 mil. Se trata de un récord histórico que supera las 27.840 personas detenidas en 2008 al inicio del gobierno de Daniel Scioli.
Algunos ejemplos de esta sobrepoblación: al 1ero de abril de 2015 había 1060 camastros para 2178 personas detenidas en comisarías bonaerenses, según datos del propio Ministerio de Seguridad. El índice de sobrepoblación en comisarías de La Matanza es del 523% de su capacidad, y en Lomas de Zamora del 470%.
También para abril de este año, sólo el 39,6% de los detenidos en la Provincia de Buenos Aires tenía condena. El 45,7% contaba con prisión preventiva, y el 14,7% con sentencia no firme.
De las causas que actualmente se tramitan en el sistema penal provincial, el 90% de los casos refiere a personas detenidas en flagrancia por la policía bonaerense. Esto significa que solo el 10% de las personas fueron detenidas por orden judicial y a través de un trabajo de investigación judicial previo. Es lo que la Comisión llama la “policialización” de la justicia.
En 2013 y 2014 se registraron 548 muertes en lugares de encierro de la Provincia de Buenos Aires: 286 ocurrieron en cárceles y 18 en comisarías. A su vez, 111 personas fueron “abatidas en enfrentamientos” según la versión policial entre abril y octubre de 2014, y 133 muertes en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero entre febrero del 2012 y el mismo mes de 2014.
Para la Comisión Provincial por la Memoria, “las torturas y las muertes padecidas por las personas captadas por el sistema penal (fuerzas de seguridad, actores judiciales, fuerzas penitenciarias) son de una dimensión y gravedad que socavan los cimientos del propio orden democrático”. “Argentina padece una profunda disociación entre su condición de referencia internacional por el proceso de enjuiciamiento de los crímenes de la dictadura y los ataques planificados, sistemáticos generalizados que se implementan contra una parte de la sociedad civil, sobre los que judicialmente se consagrará la impunidad. Ningún funcionario responsable por hacer o dejar hacer es juzgado por estos crímenes. Las torturas y muertes actuales son crímenes que interpelan los valores de verdad, justicia y memoria”.
En este sentido, la CPM asegura que los tres poderes del Estado son responsables de este retroceso en materia de derechos humanos, tomado desde la perspectiva del sistema penal.

Red Eco Alternativo

Fuente: http://www.redeco.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=16232:la-mayor-tasa-de-encarcelamiento-de-la-historia-de-la-provincia-de-

Las distintas etapas de la ESMA



Los testimonios y documentos expuestos en este juicio permitieron visibilizar aspectos menos conocidos del centro clandestino, como su estructura luego de la salida de El Tigre Acosta y el rol de los represores en las fronteras y el exterior.

Luego de dos años y medio, el juicio oral por los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada entra en etapa de alegatos la semana próxima. El juicio anterior permitió ver, sobre todo, la primera época del centro clandestino. La enorme cantidad de hechos, las 789 víctimas y los 61 acusados que continúan en juicio hicieron visible ahora toda la temporalidad. Aparecieron cosas poco conocidas, entre ellas, aspectos de la ESMA que comienzan con la salida de Jorge “El Tigre” Acosta, el señor de la vida y de la muerte, a partir de febrero de 1979. Este es uno de los hallazgos de los fiscales Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele: la ESMA de la Jefatura de Inteligencia Naval (JEIN). Veinticuatro de los 61 imputados pertenecieron o estuvieron adscriptos a la JEIN que empezó a tallar de mano propia en el centro clandestino a partir de ese momento. Habían cambiado los tiempos y los objetivos frente a lo que ellos llamaron lucha contra la subversión. La intervención de la estructura de Inteligencia muestra un andamiaje que salió a la caza de militantes políticos y exiliados fronteras afuera del país.
Los integrantes de las Fuerzas Armadas hablan desde hace tiempo, pero dicen lo que les conviene. Adolfo Donda se detuvo en la lectura de las estructuras enojado porque está acusado de pertenecer al GT3.3.2 durante 1978, mientras estaba asignado a la División de Seguridad, Vigilancia y Ceremonial de la ESMA. De acuerdo con su criterio, esa estructura no estaba adscripta a la Unidad de Combate, sin embargo desde hace tiempo se sabe gracias a los archivos desclasificados y el trabajo de investigación del Ministerio de Defensa, que esa División dependía del Departamento General de la ESMA y era un camuflaje institucional que nutría de recursos humanos y logísticos a los grupos operativos. Aún así y a través de un filoso intercambio con la fiscal, Donda, seguramente muy a su pesar, confirmó cadena de mandos. Admitió que tenían orden para perseguir específicamente a Montoneros. Señaló que la ESMA era un destacamento usado por otras fuerzas “porque tenía infraestructura”. Y que con la salida de Acosta la ESMA cambió completamente dado que los grupos operativos que hasta ese momento se dedicaban a la “detención” de los militantes tenían mucha información. Y pasaron de la “detención” a reforzar con la “detección” de cuadros o exiliados en el exterior.
Habló casi dos horas. Respondió bastante suelto de cuerpo. Tanto que asustó a su abogado, que frenó el debate y pidió a los jueces que le recordaran el artículo de la ley que garantiza el derecho a guardar silencio.
“¿Cuándo fue lo de Malvinas?”, preguntó la fiscal cuando entendió que Donda buscaba darse aires de héroe. Donda respondió con un fallido: “¿Cuándo? –se quedó pensando–. Creo que fue el 24 de marzo el desembarco, ¿no?”.

En varios momentos se burló de los sobrevivientes. “Soy tan memorioso como (Víctor) Basterra”, dijo.

El JEIN

De los 61 imputados, 24 pasaron por la Jefatura de Inteligencia Naval (JEIN) o el Servicio de Inteligencia Naval, subordinado a ella. Entre ellos, están pesos pesados como Ricardo Cavallo, el propio Tigre Acosta que pasó a revistar allí luego de desechar un ascenso en 1976, cosa bastante inusual. También por ahí pasó Juan Carlos Rolón, el propio Donda, Raúl Enrique Scheller o Oscar Rubén Lazón. Muchos de ellos pasaron a integrar la estructura de Inteligencia a fines de 1978, tal vez como ascensos, pero al mismo tiempo el dato señala a la ESMA centrada en una especialidad.
La Armada tenía un Estado Mayor General compuesto, como todas sus unidades, por cuatro divisiones: Inteligencia, Operaciones, Personal y Logística. Inteligencia era el lugar de asiento de la Jefatura de Inteligencia Naval (JEIN). De ella dependía a su vez, el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), encargado de recolectar información. A partir de 1975, esa estructura empieza a dialogar con la ESMA. Ese año, se publica el plan de operaciones secreto de la Armada conocido como Placintara/75 que prescribe una doble función para todas las unidades de la Armada. Una función para los tiempos de paz y otra para lo que ellos llamaron los tiempos de guerra. Una función institucional y otra operativa. El Placintara dividió a la Armada en once Fuerzas de Tareas, divididas a su vez en Grupos de Tareas. La Fuerza de Tareas 3 o Agrupación Buenos Aires tenía jurisdicción sobre la ESMA que era el GT 3. En ese encuadre, el Placintara también previó que el JEIN pasara a ser la agencia de recolección de información de la Fuerza de Tareas 3, es decir que debía ser la Inteligencia de la ESMA. Pero esta articulación no se vio con claridad o con armonía desde el comienzo sino que se hizo efectiva al parecer recién con la salida de Acosta.

La ESMA de Acosta

Por los archivos desclasificados, hoy sabemos que la ESMA también tuvo una doble adscripción: una institucional y otra de combate. Desde el punto de vista institucional, continuó siendo una escuela. Desde el punto de vista operativo, en cambio, todas sus áreas estuvieron al servicio de la Unidad de Combate asentada en el GT. Acosta también tuvo una doble función: era jefe de la División de Vigilancia, Seguridad y Ceremonial y era jefe de Inteligencia del Estado Mayor del GT. Esas dos funciones estaban articuladas. Hasta comienzos de 1979, el GT funcionó, entonces, de esa manera. Muñido de un Estado Mayor dividido en cuatro áreas: operaciones, inteligencia, logística y personal. Los integrantes del SIN que según el Placintara debían ser los encargados de recolectar la información para los Operativos del GT, se tuvieron que armar espacios aparte porque el gobierno de la inteligencia y de la información no salía de manos de quienes manejaban de los integrantes del GT. Hay sobrevivientes que notaron conflictos y tensiones entre el GT y el SIN.

LA ESMA II: la Inteligencia táctica

Acosta se fue en febrero de 1979. Donda dijo que en ese momento la ESMA cambió. “A fines de 1978, se renuevan las compañías. Cambia el GT, no la UT. Se va Chamorro y viene (José Antonio) Supisich. Ese fue un momento de cambio desde todo punto de vista”. Donda asumió el cargo en la jefatura de Operaciones del GT, pero en esa época, dijo, Operaciones pasó a llamarse Inteligencia Táctica. “Operaciones cambia de nombre porque en ese momento había mucha mas información sobre los terroristas y se requería de la búsqueda de ciertos datos. En 1979 se produjo la Contraofensiva por ejemplo. Los controles que antes estaban concentrados dentro del país y eran internos, a partir de ese momento por los grupos TEI de Montoneros y las tropas que venían del exterior, lo que se podía detectar dentro del país era muy poco. El trabajo mas exhaustivo era otro: había que controlar las fronteras, los cargamentos, los aeropuertos, porque así como ahora se busca droga en ese momento se buscaban explosivos”. Siempre según Donda, los “integrantes de Operaciones o Inteligencia Táctica nos trasladábamos a lugares de ingresos como el norte del país, a Brasil o aeropuertos internacionales”.
En ese mismo momento, estaba pasando otra cosa: los integrantes de la primera época del GT eran destinados a lugares estratégicos en distintas agregadurías navales y militares dispersas por el mundo. Jorge Eduardo Acosta y Jorge Enrique Perrén pasaron a España hasta 1980 y luego ambos fueron a Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Lo mismo que Jorge Vildoza, Chamorro y Alfredo Astiz en Sudáfrica. ¿De quién dependían las agregadurías?: de la Jefatura de Inteligencia de Naval (JEIN). Es el momento en el que prospera el Centro Piloto de París.

La ESMA III: el GOEA

En 1981, la ESMA vuelve a cambiar. Aparece una nueva estructura denominada Grupo de Operaciones Especiales de la Armada (GOEA). Quien denunció originalmente esta estructura fue Víctor Basterra en un informe publicado en los primeros ochenta por el CELS. Basterra dijo que el centro del Campo de Concentración se amplió a otros espacios del predio de la ESMA. Y que el GT empezó a usar el Pabellón COY, ubicado frente a la enfermería.
En la planta baja del COY estaban las salas de armas, logística, la oficina de operaciones y la oficina del Grupo de Tareas. En la planta alta, la oficina de documentación, el laboratorio fotográfico, inteligencia y comunicaciones. Para ese entonces, el Grupo de Tareas utilizaba como lugar de reclusión otros espacios clandestinos anexos a la ESMA como una quinta ubicada en la localidad de Tortuguitas y otra en Del Viso.
Donda habló poco sobre esto. Pero a criterio de los fiscales fue revelador: “Desconozco por qué a partir de 1981 le dicen GOEA, deciden cambiarle el nombre. Me imagino que por el cambio en la vigencia de algún plan de la Armada. Pasó a llamarse GOEA pero –dijo– era lo mismo con otro nombre”. Esto es lo importante: era el mismo GT con otro nombre.

Alejandra Dandan

viernes, 26 de junio de 2015

Masacre de Avellaneda: los responsables de ayer, los candidatos de hoy



Hoy se cumplen 13 años de aquel fatídico 26 de junio de 2002, cuando fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Los responsables de las represiones de ayer que son candidatos hoy: Aníbal Fernández, del Frente para la Victoria, y Felipe Solá, del Frente Renovador. Masacre de Avellaneda: los responsables de ayer, los candidatos de hoy

Con jornadas culturales y una vigilia, comenzaron ayer los homenajes a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, al cumplirse 13 años de su asesinato a manos de la Policía Bonaerense. La conmemoración culmina hoy con un acto en el Puente Pueyrredón, bajo las consignas “13 años de impunidad y encubrimiento. El gobierno es responsable. Juicio y castigo a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda”.
El documento que se leerá en el Puente, al que tuvo acceso La Izquierda Diario, dice que “logramos las condenas ejemplares del comisario Alfredo Fanchiotti y del Cabo Alejandro Acosta por los homicidios de Darío y Maxi, pero los responsables políticos de aquella represión criminal, los que crearon el clima de provocaciones contra el movimiento piquetero durante los días previos, los que tomaron las decisiones e impartieron las órdenes, los que ordenaron la movilización de cuatro fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia, los que dieron carta blanca para disparar plomo contra manifestantes desarmados, los que escribieron el libreto para justificar la masacre; esos responsables continúan impunes hasta el día de hoy (…) Hoy volvemos a este Puente para reclamar juicio y castigo a quienes en ese momento tenían en sus manos el poder del Estado y ejecutaron una represión planificada y organizada. La mayoría de ellos goza de impunidad, amparados a la sombra del poder político”.

Los responsables políticos

La Masacre de Avellaneda fue un crimen planificado que buscaba derrotar y disciplinar a todos los sectores en lucha, en el marco de una aguda crisis económica, política y social que había tenido su pico durante las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 que habían acabado con el gobierno de Fernando De la Rúa. Proliferaban entonces fábricas ocupadas, movimientos de desocupados y asambleas populares, en oposición a las políticas de los sectores dominantes que descargaban la crisis sobre los trabajadores y el pueblo, que sufrían cifras récord de desocupación y los costos de la devaluación.
En ese marco, Eduardo Duhalde se decidió a poner “orden”, y anunció la masacre una semana antes de la jornada de lucha prevista para el 26 de junio. El Presidente anunció a la prensa que “los intentos de aislar a la Capital no pueden pasar más, tenemos que ir poniendo orden”. Alfredo Atanasof, Juan Alvarez y Jorge Matzkin, hacían declaraciones más explícitas todavía: “Se van a impedir los bloqueos como sea”.
La amenaza asesina se concretó el 26 de junio con los asesinatos de Kosteki y Santillán, más de 30 personas heridas con balas de plomo, más de 160 detenidos y hasta un local partidario de Izquierda Unida arrasado por la Infantería, como en la dictadura. Todo en una cacería que abarcó más de 20 cuadras a la redonda del lugar de los hechos.
Entre los responsables políticos denunciados por la masacre también está, ni más ni menos, el hoy Jefe de Gabinete y uno de los precandidatos a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria, Aníbal Fernández (acompañado en la fórmula por el supuesto progresista Martín Sabbatella), quien por ese entonces era Secretario de la Presidencia de Eduardo Duhalde.
Meses atrás, Alberto Santillán, padre de Darío, decía a La Izquierda Diario que “Aníbal Fernández no sólo no tendría que estar ahí, ocupando ese puesto, sino que debería, cuanto menos, estar siendo investigado por la responsabilidad que le cabe en la Masacre de Avellaneda”.
No es el único responsable del crimen que hoy continúa alineado con el kirchnerismo. Otro de ellos es Juan José Álvarez, quien era Secretario de Seguridad e Interior de la Nación durante el gobierno de Duhalde y hasta hace pocos meses hombre clave del massismo, espacio que abandonó para volver al kirchnerismo, como tantos otros, olfateando la derrota del Frente Renovador. Un tercer ejemplo en las filas del oficialismo es Alfredo Atanasof, hoy alineado con el gobierno nacional y por ese entonces Jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde y vocero de las provocaciones durante los días previos a la represión.
Por el lado del Frente Renovador, desde el acto en el Puente hoy se denunciará también a Felipe Solá, quien se presenta este año para volver a ocupar el mismo cargo que desempeñaba durante la Masacre de Avellaneda, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Días antes de aquel fatídico 26 de junio, Solá sostuvo que “vamos a tratar de que todas las fuerzas (de seguridad) sean una”. El crimen estaba planificado.

Clarín y Aníbal Fernández, ocultando a los responsables de la masacre

Mucho antes de las peleas entre el kirchnerismo y la “Corpo”, el diario de Magnetto y Aníbal Fernández coincidían en algunas cosas, como ocultar a los verdaderos responsables de la Masacre de Avellaneda. Mientras Clarín titulaba que “la crisis” había causado dos nuevas muertes, desde el gobierno de Eduardo Duhalde se quiso instalar la teoría de que había sido una “pelea entre piqueteros”. Aníbal Fernández decía también, para poner las culpas en los movimientos de desocupados y no en las fuerzas de seguridad asesinas, que “nosotros conocíamos desde hace 20 días que iba a suceder una cosa de estas características, porque nos habían hecho los comentarios y sabíamos que se organizaba para el 22 y el 23, en el Estadio Gatica, en Villa Domínico, una asamblea de piqueteros en la que se iban a discutir los pasos a seguir. En esa asamblea se habló de lucha armada, en esa asamblea se definió lo que ellos llaman un plan de lucha, que no es otra cosa que un cronograma de hostilidades”.
Pero las evidencias documentales que muestran el rol asesino de las fuerzas de seguridad, y la gran movilización popular que tuvo lugar como respuesta a la masacre, dieron vuelta la historia. Duhalde tuvo que acelerar la transición y convocar a elecciones, eligiendo a Néstor Kirchner como su sucesor. Aníbal Fernández, en cambio, se mantendría en los altos círculos del poder, hasta hoy, de la mano del matrimonio K, y ahora busca ser elegido Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Al discurso kirchnerista lo desmienten su pasado y su presente

El doble discurso kirchnerista es desmentido por su pasado y por su presente. Si los responsables de las represiones de ayer son los funcionarios y candidatos de hoy, es para atacar la protesta social (como en Lear, al mando del hoy también candidato del FpV Sergio Berni), y prepararse para hacer pasar los mayores planes de ajuste para el próximo gobierno. En esto coinciden Scioli, Macri y Massa. Desde el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, junto al sindicalismo y la juventud combativos, también en nombre de Maxi y Darío, nos preparamos para enfrentarlos.

Fernando Scolnik
@FernandoScolnik

Masacre de Ezeiza: El “bautismo de fuego” de la derecha peronista



Los ataques perpetrados por la derecha peronista, durante la Masacre de Ezeiza, marcaron el inicio de una serie de enfrentamientos violentos destinados a terminar con la vanguardia obrera y de izquierda

El 20 de junio de 1973 el General Juan D. Perón regresaba a Argentina luego de 18 años de proscripción y exilio. Desde Madrid partió rumbo a Buenos Aires acompañado de una comitiva conformada por su esposa Isabel Perón, el presidente Hector Cámpora, los sindicalistas Rucci y Lorenzo Miguel y José López Rega - Ministro de Bienestar Social - todos ellos hombres muy cercanos a Perón sobre todo el “brujo”. El líder peronista aterrizó en la base militar de Morón recibido por los Comandantes en jefe de las FFAA mientras que dos millones de personas se habían reunido en los alrededores de los bosques de Ezeiza, lugar elegido para realizar el acto de bienvenida. Esperaban el encuentro con el líder peronista.
Desde las primeras horas de la mañana, los hombres del Teniente Coronel Jorge Osinde (como veremos más adelante, uno de los organizadores de la represión) comenzaron un enfrentamiento desde los palcos y el escenario disparando con armas largas sobre las columnas de la izquierda peronista, representadas por la JP y Montoneros (la Tendencia), en forma indiscriminada. La derecha peronista tuvo su “bautismo de fuego” en la Masacre de Ezeiza, montando un verdadero operativo de guerra.
Lo que se pensaba que sería una fiesta histórica del peronismo se convirtió en una tarde de terror para el conjunto de las personas movilizadas. Los acontecimientos en Ezeiza iniciaron una fuerte ofensiva de la burocracia sindical y de los sectores más conservadores y reaccionarios del peronismo buscando dar un golpe palaciego al Gobierno de Héctor J. Cámpora. Su objetivo: neutralizar y disminuir la influencia de los sectores de izquierda dentro del peronismo y aniquilar a la vanguardia obrera y popular.

Los antecedentes de la Masacre de Ezeiza

Perón volvería al país para contener el ascenso obrero y popular – que se inició con el mayo cordobés - y terminar con las experiencias políticas que la vanguardia obrera venía desarrollando en las fábricas. La única carta posible que podía jugar la burguesía era la vuelta de Perón y fue el presidente de facto, Alejandro Lanusse, el encargado de abrir nuevamente el juego electoral al partido proscripto a través del Gran Acuerdo Nacional (GAN). No nos olvidemos que el peronismo es el partido burgués al que respondía políticamente el movimiento obrero y su burocracia (1).
Las ilusiones que despertaba el retorno de Perón en las masas se había manifestado ya en los multitudinarios festejos de asunción del Presidente Cámpora el 25 de mayo de 1973, ese mismo día el nuevo gobierno liberó a los presos políticos de la dictadura producto de la intensa movilización popular.
Los sectores representantes de la izquierda peronista habían ganado influencia política dentro del Movimiento y del propio gobierno camporista. Por ejemplo, tanto la gobernación de la Provincia de Buenos Aires como la de Córdoba (entre otras), representadas por Bidegain y Obregón Cano, eran aliadas de la Juventud Peronista. Los dirigentes sindicales, por su parte, estaban incómodos con la campaña presidencial que se estaba gestando en marzo del ‘73 y buscaron alcanzarle su preocupación al líder exiliado sobre la presencia de “infiltrados” en el Movimiento y el avance de la izquierda en los sindicatos. Perón, quien oscilaba entre dar aire a los sectores más radicalizados y apoyarse en los sectores ortodoxos según el momento político que atravesaba, se apoyó en los primeros para facilitar su vuelta al país y el retorno a la presidencia. Pero la “primavera camporista” no detuvo el ascenso de la lucha de clases y se produjeron masivas tomas de edificios públicos. Para el día 14 de junio más de 180 escuelas, hospitales y Ministerios se encontraban tomadas por sus trabajadores.
Esta situación llevó a Perón a pactar, tiempo antes de su llegada al país, con los sectores sindicalistas y las organizaciones de la derecha peronista representadas tanto por el “brujo” como por Rucci. Esto también explica porqué la Comisión Organizadora del acto de bienvenida en Ezeiza estaba formada por el Secretario General de la CGT, Lorenzo Miguel (Jefe de los metalúrgicos), la neofascista Norma Kennedy por la rama femenina, el Secretario de Deportes y Turismo Jorge Osinde – que en la práctica es quién dirigió los ataques desde una habitación del Hotel Internacional de Ezeiza - y, por último, Juan Manuel Abal Medina (Secretario general del Movimiento Peronista) único que tenía buenas relaciones con la izquierda peronista. La relación de fuerzas desde esta perspectiva era más que clara.

Los hechos

Mientras en la madrugada del miércoles 20 de junio las columnas peronistas se dirigían hacia el sur del Gran Buenos Aires, cerca de tres mil hombres armados hasta los dientes al mando de Osinde y del Jefe de la Policía, Gral. Iñiguez, se apostaron en los alrededores del palco esperando la llegada de la JP y los Montoneros. El selecto grupo estaba integrado por parapoliciales, guardaespaldas sindicales y activistas de derecha que eran miembros regulares de las organizaciones de la derecha peronista: la Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Comando de Organización (CdeO) de Brito Lima y la Juventud Sindical Peronista (JSP), recientemente creada por Rucci para competir directamente en el terreno de la JP. Todos ellos tenían la orden de disparar si las columnas avanzaban hasta ocupar los espacios más cercanos al escenario que correspondía a los primeros 300 mts, destinados para la gente llevada por los sindicatos que no alcanzaba las 200.000 personas, un número ínfimo si lo comparamos con la gente que llevó la JP.
En el transcurso del día se sucedieron una serie de episodios confusos: balaceras, corridas, se cantaba el himno y, luego, volvían a escucharse disparos. A partir de las 15 hs el ataque contra las masas dispersas era evidente mientras el conductor del acto Leonardo Fabio intentaba contener la histeria general. A las 16:20 Fabio repetía desde el micrófono una vez más que Perón estaría pronto a llegar, cuando minutos más tarde el avión descendía en la base de Morón. Aunque los organizadores del acto aseguraron que el aterrizaje en la base aérea había sido improvisado debido a la tensa situación que se estaba desencadenando en los alrededores de Ezeiza, lo cierto es que ya se sabía desde hacía horas que a Perón lo estaban esperando en Morón. Incluso Miguel Bonasso cuenta en La Voluntad que antes de ir a Ezeiza se cruzó en la Casa Rosada con Oscar García Rey – funcionario de López Rega – quien le dijo que ni se gaste en ir al acto de bienvenida porque Perón no iba a llegar nunca allí (2).
Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social tuvieron un rol destacado en la represión. Fueron las encargadas de trasladar el armamento hasta la zona (se utilizaron escopetas de caza, fusiles fal, subametralladoras uzi, metralletas halcón, pistolas calibre 45, fusiles de miras telescópicas, entre otra) y funcionaban como unidades operativas de la CdeO, identificados con un brazalete blanco mientras que la JSP usaban uno verde). En el palco los prisioneros eran golpeados y tajeados mientras miles de palomas “de la paz” que iban a ser utilizadas para la bienvenida de Perón volaron sobre el terreno de enfrentamiento para generar distracción durante la balacera. La descripción de la escena expresa el desconcierto y la confusión general. Se había ocupado el Hogar Escuela Santa Teresa como base de operaciones mientras que el Hotel Internacional se utilizó para la tortura de los prisioneros, a cargo del jefe de Seguridad del brujo, el negro Corea.
Por su parte el Automóvil Club Argentino (ACA) le brindó a Osinde y a Iñiguez unas quince grúas, tres camiones y dos coches para coordinar las comunicaciones del aparato de seguridad.
El SMATA, la UOM y la UOCRA fueron tres de los sindicatos que más hombres brindaron al operativo. El SMATA particularmente ocupó la parte izquierda del palco y controlaban la zona del Puente 12 bajo las órdenes del pistolero Adalberto Orbiso quien fuera interventor del SMATA en Córdoba luego del Navarrazo y, más recientemente, aliado de Massa y del Frente Renovador en Morón en las elecciones del 2013. Al día siguiente de los hechos, el SMATA publicó una solicitada reivindicando los acontecimientos en Ezeiza y defendiendo abiertamente los ataques. Esta costumbre del SMATA se mantiene hasta la actualidad. La lucha de los trabajadores de Lear dio cuenta de que los sucios métodos de la burocracia sindical de los setenta continúan presentes en el sindicato liderado por Pignanelli.
Al día siguiente los medios más importantes hablaron de enfrentamientos y peleas entre grupos antagónicos (ver La Prensa, Clarín y La Razón del 20/7 y 21/7) cuando en realidad fue una emboscada organizada con antelación por la derecha peronista y avalada por el propio Perón. Los datos de Vertbitsky en Ezeiza hablan de un saldo de 13 muertos, 365 heridos y decenas de hombres torturados.
Perón no tardó en ubicarse del lado de los pistoleros y de la “patria peronista”. El 21 de Junio habló por Cadena Nacional en televisión y, sin repudiar los violentos ataques del día anterior, dijo: “Es preciso volver a lo que fue en su hora el apotegma de nuestra creación: de casa al trabajo y del trabajo a casa, porque sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados. Ordenemos primero nuestras cabezas y nuestros espíritus […] Por eso deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino van mal. Así, aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni designios inconfesables”. El mensaje no solamente buscaba interpelar a los sectores del peronismo más radicalizados sino que también le daba vía libre al accionar de los grupos fascistas para aniquilar la vanguardia obrera y estudiantil.

Después de Ezeiza

La primavera camporista duro apenas 49 días, el 13 de julio el tío presentaría su renuncia siendo reemplazado por Raúl Lastiri -yerno de López Rega- hasta que en Octubre asumió Perón. En su tercera presidencia gobernó junto con los sectores más reaccionarios del Movimiento Peronista manteniendo muy buenas relaciones con la burguesía nacional. El General no estaba cercado, como solía justificar una y otra vez la “juventud maravillosa”, sino que tomó una decisión política: enfrentarse a las organizaciones de izquierda que le disputaban el poder a su viejo aliado sindical y organizar la represión obrera y juvenil utilizando dos vías: la legal y la clandestina.
La escalada de violencia fue in crescendo con la creación de la Triple A, banda parapolicial creada por el Estado y organizada desde el Ministerio de Bienestar Social (3). Según Ignacio González Janzen en La tripla A, el debut de la banda fascista fue en Ezeiza aunque el primer atentado reconocido por ellos fue en noviembre de 1973 cuando le colocan una bomba al auto del senador radical Solari Yrigoyen.
El año siguiente fue testigo del fortalecimiento del giro a derecha del gobierno de Perón con la reforma del Código Penal, la prohibición de la ocupación de fábricas y la aprobación de la Ley de Asociaciones Profesionales y el golpe policial cordobés conocido como el Navarrazo.
La Masacre de Ezeiza fue el huevo de la serpiente. En los dos años siguientes el conjunto de organizaciones parapoliciales encabezadas por la Triple A secuestraron y asesinaron a más de dos mil personas que formaban parte de la vanguardia obrera y estudiantil del campo peronista pero también del clasismo y la izquierda. Muchos de los integrantes de la Triple A y del resto de las bandas se reacomodaron durante la dictadura participando de los grupos de tarea organizados por las FFAA a partir del ´76 o colaboraron desde los sindicatos con el nuevo gobierno militar como recordó nostálgicamente Barrionuevo hace pocos días. También hombres como Moyano o el Momo Venegas – que comenzaron su vida política y sindical en la JSP de Mar del Plata acusada de perseguir militantes de izquierda en coordinación con la Triple A y la CNU- mantienen sus liderazgos sindicales hasta hoy. Otro de los casos más conocidos es el del actual titular de la UOCRA que tuvo sus inicios en el área del espionaje.
Actualmente la mayoría permanece impune y, no sólo eso, sino que se mantienen en las direcciones de los sindicatos reproduciendo las viejas lógicas propias de los matones de los setenta. Por este motivo, la tarea principal de la vanguardia obrera continúa siendo recuperar los sindicatos para echar definitivamente a estos dirigentes sindicales que continúan siendo leales a los intereses de los empresarios y gobiernos de turno.

Claudia Ferri

Referencias:

1. Ver Insurgencia Obrera. Ruth Werner, Facundo Aguirre, 2007, ed IPS. Pag. 72.
2. Ver La Voluntad Vol II, Eduardo Anguita, Martin Caparrós, ed Planeta. pag 62.
3. Ver Andrea Robles, "La Triple A y la política represiva del gobierno peronista" en Insurgencia Obrera.

jueves, 25 de junio de 2015

Estudiantes exigen apertura de los archivos del servicio de inteligencia en la dictadura



Por iniciativa de la secretaría de Género y Cultura del CUEFyL se presentó un proyecto de resolución para la apertura y publicación de los archivos del Servicio de Seguridad y Vigilancia, que actuó en la UNT entre 1976 y 1983.

En octubre del año pasado la rectora Alicia Bardón anunció la repentina aparición de unos archivos de la última dictadura, que se creían perdidos desde 1985. Se trata de documentación en donde se asienta la actuación del llamado Servicio de Seguridad y Vigilancia. La documentación, que ocupa 15 tomos de 400 páginas cada uno, aún no se encuentra disponible para su consulta.
La apertura y publicación de estos archivos permitiría ahondar en las investigaciones que pueden dar respuestas sobre el destino de los 186 desaparecidos de la UNT. Además permitiría reconstruir el mecanismo de espionaje, secuestro y desapariciones que operó, y aportar nuevas pruebas para el juicio y castigo de los participes de la última dictadura genocida.
“Desde la secretaría de Género y Cultura hicimos una presentación para que el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras tome en sus manos la exigencia de la apertura de estos archivos. Por eso también elevamos un pedido al Rectorado y junto a otros consejeros estudiantiles se presentó un proyecto de resolución en este sentido”, declaró Alejandra Arreguez. “Estos archivos pueden aportar datos sobre el engranaje que actuó en la desaparición de Alberto Ledo. Ledo era estudiante de Historia y desapareció cuando cumplía el servicio militar obligatorio bajo las ordenes del capitán Sanguinetti y de César Milani, actual jefe del Ejército”, agregó la referente de la Juventud del PTS.
En la sesión del Consejo Superior del día de hoy, la primera del año, decidirá si da curso al pedido de apertura y publicación de los archivos.

El Servicio de Seguridad y Vigilancia

En 1976, días previos al golpe del 24 de marzo, el entonces rector Juan José Pons crea el “Servicio de Seguridad y Vigilancia” (SSV) de la UNT. Ismael “el Turco” Haouache fue designado como responsable, reconocido en la militancia por sus actividades antisemitas.
Según el testimonio de Pons, Haouache fue nombrado tras una reunión con el Tte. Coronel Antonio Arrechea, jefe de policía de la época, “con el propósito de que cumpliera funciones de observador para prevenir cualquier actividad de tipo subversivo en el ámbito de la UNT” aunque el discurso oficial hablaba de la protección de edificios.
Desde un primer momento, el SSV no solo actuó como organismo de inteligencia, marcando estudiantes y docentes “subversivos” con la ayuda de decanos y docentes reaccionarios, sino que también fue parte de los operativos de manera conjunta con las fuerzas policiales y el Ejército. A nivel institucional, nunca se reglamentaron las funciones del SSV, ni se especificó su misión y atribuciones.
El aparato represivo en la UNT se complementó con el uso de edificios universitarios como “lugar de retención de detenidos”, en la jerga militar. En la Escuela Universitaria de Educación Física y el pabellón de la Ciudad Universitaria en San Javier se encontraban los detenidos-desaparecidos, mayoritariamente universitarios, que posteriormente eran derivados a otros centros clandestinos de detención.
Según investigaciones, el número de personas pertenecientes a la UNT que fueron detenidas-desaparecidas, durante el periodo 1974-1983, llegaría a 186 casos.

Maximiliano Olivera
@maxiolivera77

“El Ejército tiene 1.403 agentes de inteligencia”



La Izquierda Diario dialogó nuevamente con Myriam Bregman para seguir analizando la renuncia de Milani y sus consecuencias políticas.

¿La renuncia de Milani significará algún cambio sustancial en el Ejército y las Fuerzas Armadas?
- MB: La estructura se mantiene, eso hay que decirlo claramente. Milani se tuvo que ir porque las denuncias en su contra ya hacían insostenible su permanencia. Pero además no hay que olvidar lo que venimos denunciando desde hace tiempo. Milani es uno de los 50 generales que vienen desde la dictadura y otros 3381 integrantes del Ejército que vienen de esa época.
Pero solamente pudimos ver los datos. Nos prohibieron fotocopiarlos o retirarlos.
De hecho, el nuevo jefe del Ejército, Luis Cundom egresó del Colegio Militar en 1977, así que es uno de esos generales que fue parte del Ejército durante la dictadura.
Pero hay otro aspecto nodal que hay que destacar de la “gestión” de Milani y del Ejército en la actualidad. Milani entró en el Ejército en febrero de 1975 y a la Escuela de Inteligencia en 1982, para pasar luego al Batallón 601. Es un especialista en esa materia, el espionaje. Eso tiene consecuencias muy graves para los trabajadores que se organizan para pelear.
¿A qué consecuencias te referís?
- MB: En primer lugar, tenemos que saber que estamos frente a un Ejército que tiene 1.403 agentes de inteligencia, un verdadero ejército interno. Durante la discusión de la ley de Inteligencia nacional hace pocos meses, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, reconoció esa cifra.
Pero solamente pudimos ver los datos. Nos prohibieron fotocopiarlos o retirarlos. Por eso exigimos que se hagan públicos para todo el que los requiera. Esto es muy grave, el caso de quien fuera jefe de la Marina, Jorge Godoy, fue condenado por hacer inteligencia interna. Es decir, esa es una de las tareas centrales de las fuerzas armadas y de seguridad.
Recordemos también la denuncia de Eduard Snowden: Gran Bretaña, que conspira para quedarse con el petróleo de Malvinas, desplegó un operativo enorme de espionaje e inteligencia en nuestro país. Y de esto nos enteramos por los diarios. Es al menos sospechoso que los servicios de inteligencia no lo hayan descubierto. Confirma nuestra hipótesis de que se dedican a espiar hacia adentro.
Nosotros ya lo denunciamos cuando sacamos a la luz el Proyecto X, donde la Gendarmería espiaba a trabajadores de la alimentación y de las grandes fábricas de la zona norte del gran Buenos Aires, que se ha transformado en un gran centro de combatividad obrera.
En segundo lugar, y demostrando la importancia que se le asigna a esto, el presupuesto para inteligencia que recibió el Ejército no tiene parangón: un 32% más que en otros años. Ni la ex Secretaría de Inteligencia recibió semejante aumento (apenas un 16%).
Esto, sin dudas, es un espaldarazo, no a la figura de Milani sino a este área. Por más que públicamente señalen que es para el combate al narcotráfico, el ejemplo que nombraba de Godoy en la Armada, espiando luchadores desde la base Almirante Zar en Trelew, demuestra que espían hacia dentro del país. Igual que en los años 60 y 70, las Fuerzas Armadas siguen teniendo como hipótesis de conflicto el ‘enemigo interno’, es decir, el espionaje a luchadores, a la izquierda y a la oposición política.
Además del Proyecto X, ustedes hicieron varias denuncias de espionaje interno
MB: Sí, a fines del año pasado se hacía conocido, además del “gendarme carancho”, el Coronel Galeano, “el canoso de barba”, exjefe de Inteligencia del Cuerpo de Ejército de Córdoba, que se infiltraba en las movilizaciones de los obreros de Lear.
También presentamos un proyecto de ley, encabezado por Nicolás del Caño, para que se derogue el Decreto Ley 9.021/63 que instituye el Cuerpo de Informaciones de la Policía Federal Argentina y su decreto reglamentario 2.322/67. Un proyecto que va claramente en contra de toda actividad paraestatal de informaciones y de inteligencia como es la de este Cuerpo especial de la Federal. De allí había salido el espía infiltrado en la Agencia Rodolfo Walsh, Américo Balbuena.
Las tareas de inteligencia, a manos de fuerzas armadas o de seguridad, destinadas a espiar a los luchadores, movimientos sociales, estudiantiles y de trabajadores deben ser abolidas de inmediato.
Esta lucha debe ser bandera de todo el movimiento obrero, popular y estudiantil que lucha por sus derechos, como ya lo es de la comisión interna de empresas como Kraft, PepsiCo y otros sectores combativos de los trabajadores que han sido víctima de esta persecución.

Pedraza reclama contra su condena

Los abogados defensores de los condenados intentarán revertir el resultado del juicio oral. EL CELS dirá que las responsabilidades quedaron probadas y buscará revertir las absoluciones. Correpi buscará ampliar los cargos.

A dos años del juicio, la Cámara de Casación Penal evaluará hoy los recursos que piden que se revise la sentencia que envió a la cárcel a la cúpula de la Unión Ferroviaria y a varios policías por el asesinato del joven militante Mariano Ferreyra. A partir de las 9, la Sala III de ese tribunal de alzada oirá a los defensores del ex jefe sindical José Pedraza y de quien lo secundó en el gremio, Juan Carlos Fernández, esgrimir argumentos con la intención de convencer a los camaristas de que el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 21, que los condenó a ambos a 15 años de prisión por considerarlos partícipes necesarios del homicidio, se equivocó. Lo mismo dirán los abogados de Gabriel Sánchez y Cristian Favale, condenados a 18 años de encierro como coautores del hecho; los de los otros tres ferroviarios y los de los policías también penados por cumplir diferentes roles aquel mediodía del 20 de octubre de 2010 en las inmediaciones de la estación Yrigoyen del tren Roca. En el extremo opuesto se ubica el Centro de Estudios Legales y Sociales, que representa a la familia de Ferreyra, para quien las responsabilidades penales de los condenados “han quedado debidamente probadas” durante el debate. La querella que representó a dos heridos durante el mismo episodio exigirá el aumento de las penas, tal como lo recomendó la fiscalía ante la Cámara, en cabeza de Gabriela Baigún, hace casi un año.
Todos los acusados habían solicitado al tribunal porteño que dirigió el juicio que los absolviera. El pedido no hizo mella para la mayoría de ellos: a excepción de dos ferroviarios y un policía, el resto de los acusados (13) recibió condena, algo que intentarán revertir esta mañana ante los camaristas Liliana Catucci, Juan Carlos Gemignani y Mariano Borinsky, quien reemplazó a Eduardo Riggi, investigado por tráfico de influencias para beneficiar a Pedraza en la causa en a que finalmente fue condenado. La Sala comenzó a analizar los recursos que discutieron la sentencia en enero de 2014, pero recién hoy reunirá a los actores y oirá sus argumentos. EL CELS defenderá el fallo de primera instancia, sentencia que consideró “clara en el establecimiento de los hechos y la valoración de las pruebas”. “Durante los ocho meses de debate han quedado debidamente probadas las responsabilidades penales de estas personas en el homicidio de Mariano Ferreyra”, apuntó el organismo. Además, insistirá en que se condene al policía absuelto y se le aumente la pena a otros dos.
“Mañana es la última fecha de la instancia oral y pública para insistir con la existencia de un plan criminal trazado por la burocracia sindical, el Gobierno y la empresa para frenar la lucha por el pase a planta de los trabajadores tercerizados, marco en el que se produjo el asesinato de Mariano Ferreyra”, señaló María del Carmen Verdú, integrante de la querella de Correpi y APEL en representación de Rodríguez y Nelson Aguirre, heridos durante la misma mañana en la que murió Ferreyra. Esa parte insistirá en el aumento de las penas para los condenados y amplía el abanico de responsabilidades a la empresa Ugofe (al momento de los hechos, empresa administradora de la línea Roca de ferrocarriles), funcionarios del gobierno nacional –entre ellos, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y de la Policía Federal que facilitó el ataque y garantizó la impunidad de la patota.
El debate, que duró ocho meses, sirvió no sólo para repartir responsabilidades respecto de la muerte de Ferreyra, un militante del Partido Obrero que, en el marco de una movilización por reclamos de empleados tercerizados del ferrocarril, murió de un balazo. También fue útil para desnudar el negocio para los dirigentes sindicales condenados. “Durante el juicio y en la posterior sentencia se acreditaron sus vínculos con el crimen y los intereses económicos y políticos detrás de tercerización laboral en el Ferrocarril Roca”, apuntó el Centro de Estudios Legales y Sociales, representante de la familia Ferreyra durante el debate.

Ailín Bullentini

La Justicia federal admitió una demanda colectiva ambiental contra los OGM

El Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Nº3 de la Capital Federal, a cargo de Claudia Rodríguez Vidal, declaró admisible una demanda colectiva ambiental sin precedentes por sus implicancias sociales, políticas y económicas.
La demanda ordena al Poder Ejecutivo Nacional a suspender provisionalmente la liberación incontrolada a campo abierto de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) como la comercialización de la soja RR 2 PRO / liberty, en violación de la ley de semillas vigente, como así también se disponga el "etiquetado" de los productos que los contengan.
Desde el 21 de diciembre de 2012, la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina (CSJN) tiene en sus manos una demanda colectiva por daño ambiental contra el Estado nacional y las compañías multinacionales productoras OGM y el paquete de agrotóxicos asociados a ellos que se utilizan en el modelo productivo agroindustrial argentino desde principios de los 90. El fallo es considerado histórico.
La resolución dictada en la causa caratulada "Gimenez Alicia Fanny otros" (Expediente original Nº 22339/2014) reconoce idoneidad y representación para actuar en nombre de la totalidad de la ciudadanía argentina a un pequeño grupo de afectados directos de las fumigaciones con agrotóxicos, como así también afectados en su carácter de consumidores de alimentos transgénicos.
Los demandados son el Estado nacional, por incumplimiento del deber de control, y un grupo de empresas multinacionales por su acción contaminante (Monsanto, Syngenta, DuPont, Novartis, Nidera, Dow Agrosciences, Pionner, Agrevo, Ciba Geigy y Bayer, entre otras), productoras de OGM, principalmente semillas de soja, maíz,algodón, arroz y el paquete químico atado a su uso (glifosato, sales derivadas del mismo, surfactantes y coadyuvantes).
La modificación artificial del genoma de una planta, o "evento" en la jerga de estas empresas, fueron aprobados en la Argentina desde 1996, por lo que se sembraron y se siembran en la actualidad sin control a gran escala y sin evaluación de impacto o riesgo ambiental alguno, más de treinta millones de hectáreas.
Además, se vierten más de trescientos millones de litros de agrotóxicos (veneno) al ambiente por campaña y, en algunos casos, sobre los habitantes, a sabiendas de las consecuencias dañosas que ello acarrea al ambiente, los ecosistemas, la salud y el patrimonio cultural de las personas.
La demanda atacaba principalmente a los OGM y a sus características asociadas, las que derivaron en la tendencia al monocultivo, el método de siembra directa con la consecuente reducción de mano de obra rural, la concentración económica en manos de pocos productores y pooles de siembra, el meganegocio de las empresas multinacionales oligopólicas y el i impacto sobre la salud de las poblaciones rurales y el medio ambiente.

Demanda.

La demanda fue presentada por los abogados especialistas: Jorge Mosset Iturraspe, Daniel Salaberry, Graciela Cristina Vizcay Gómez, Miguel Araya, Horacio Belosi y Santiago Kaplun. La misma sostiene que "se suspenda, también, la aplicación de los agrotóxicos utilizados para su cultivo hasta tanto se determine científicamente la inocuidad de los mismos para el ambiente, los ecosistemas, la biodiversidad, la salud de los seres vivos, el patrimonio cultural de los argentinos y, sobre todo, la sostenibilidad de dicho modelo de producción.
"Se exhorta al Poder Legislativo a dictar una ley de bioseguridad y de presupuestos mínimos para uso del recurso suelo y que se condene a las empresas demandadas a "recomponer" o "reparar" el ambiente y ecosistemas dañados (flora y fauna) mediante la reimplantación de cultivares convencionales, la fertilización de suelos y el repoblamiento de especies", sostienen los abogados demandantes en su presentación.
"Para el caso de que ello no fuese posible, se las condene al pago de una suma de dinero a determinar por alguno de los sistemas de monetarización del daño ambiental de uso internacional y, a tal fin, conformar un Fondo de Compensación Ambiental o Fideicomiso, en concepto de resarcimiento", sostiene la resolución.

La Capital

miércoles, 24 de junio de 2015

Scioli presidente: los cinco burócratas sindicales más oscuros que apoyan su campaña



Un ex buchón de la dictadura, el más famoso perseguidor de activistas del ciclo K y el que encabezó la complicidad con el ajuste, entre algunos de los hombres del sindicalismo que apoyan la candidatura de Scioli y se proponen para ser los garantes del ajuste a cambio de prebendas.

En tiempos de elecciones, las cúpulas sindicales, al igual que la casta de los partidos tradicionales, piensa en su futuro. Muchos de los que estuvieron con Menem, con De la Rúa, con Duhalde y con los Kirchner, juegan sus cartas estos días por Scioli, Macri o Massa. Apuestan a conservar sus prebendas con el próximo gobierno, a cambio de garantizar el control de sus bases para que los candidatos del ajuste puedan pasar con su complicidad sus políticas contra los trabajadores y el pueblo. En esta entrega, presentamos a cinco de los más oscuros burócratas sindicales que apoyan la candidatura de Daniel Scioli, aunque lo mismo vale para Macri (apoyado por ejemplo por Gerónimo “Momo” Venegas), o para Massa (bancado por Luis Barrionuevo, entre otros). Contra ellos, las listas del PTS en el Frente de Izquierda cuentan con cientos de luchadores obreros que enfrentan cada día a las patronales y a la burocracia sindical, defendiendo los intereses de los trabajadores y presentando una alternativa a los planes de ajuste de los candidatos de los capitalistas.

Gerardo “601” Martínez (UOCRA)

Al igual que muchos otros, Gerardo Martínez está atornillado al sillón de secretario general de su sindicato desde hace décadas, más precisamente desde el año 1990. Se mantuvo ahí durante los gobiernos de Menem (período durante el cual fue uno de los secretarios generales de la CGT), De la Rúa, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner.
Sin embargo, nunca trabajó en la construcción, lo cual no le impidió llegar a la UOCRA, en el año 1978, de la mano de la intervención militar en el gremio. Por esos años, 105 obreros de la construcción fueron secuestrados y desaparecidos. El rol de Martínez en el gremio durante el genocidio, claro está, no estuvo ligado a la defensa de los intereses de los trabajadores: su nombre figura en la nómina de civiles que revistaron en el Batallón de Inteligencia 601, que concentró durante esos años la información de todos los destacamentos de inteligencia del Ejército y coordinó con los servicios de inteligencia de las otras fuerzas la represión en todo el país.
Si durante los años 90 Martínez no solo avaló la ofensiva neoliberal sino también las campañas xenófobas contra los albañiles bolivianos y paraguayos para hacerlos responsables de la hiperdesocupación de esos años (llegando a proponer un “cupo para inmigrantes”), durante el ciclo kirchnerista consiguió sus negocios y prebendas a cambio de mantener con sus patotas el récord de trabajo en negro que encabeza el sector de la construcción, uno de los sectores más explotados, precarizados y con mayor tasa de accidentes laborales. Por estos servicios a la “década ganada” llegó a sonar como posible reemplazante de Hugo Moyano al frente de la CGT, hasta que la revelación de su rol en el 601 obligó a abandonar estos planes.
Meses atrás, Gerardo Martínez fue uno de los que tempranamente se pronunció a favor de la candidatura presidencial de Daniel Scioli.

Ricardo Pignanelli (SMATA)

Ricardo Pignanelli asumió la conducción del SMATA durante el año 2011 con un acto en el Luna Park. Lo acompañaron en la proclamación el electo vicepresidente Amado Boudou, Hugo Moyano, y la ministra de Industria, Débora Giorgi, entre otros.
Tras deshacerse en elogios a los gobiernos kirchneristas, en su discurso Pignanelli afirmó ese día que estaban “trabajando mucho sobre los delegados que hoy son jóvenes entre 28 y 40 años”, y que él se sentía preparado para esa tarea “por los 30 años de labor sindical” con los que contaba.
Hoy, con el correr de los años, se comprenden mejor esas palabras. Durante los 30 años en los cuales Pignanelli se entrenó para su tarea, el hombre clave del SMATA fue José “el gordo” Rodríguez, quien falleciera en 2009 después de 36 años de conducir el gremio, período durante el cual no solo fue acusado de ser cómplice de la entrega de las condiciones de trabajo de los obreros automotrices, sino también de haber entregado obreros a la dictadura y haberse enriquecido de forma ilícita con la administración fraudulenta de la obra social del sindicato. Al morir, le dejó a su familia propiedades por dos millones de dólares, cuentas bancarias por tres millones de dólares y una sociedad comercial por otros dos millones de dólares más.
Esta fue la “escuela” de Ricardo Pignanelli, quien, por supuesto, jamás cuestionó nada de todo esto. Rápido aprendiz, en 2012 se supo que cobraba 61.000 pesos mensuales por sus cargos en el gremio. Aunque también aprendió rápidamente a ejercer la persecución contra todos aquellos trabajadores y activistas que cuestionen la explotación patronal de la cual es cómplice el SMATA. Ahora se entiende el “trabajo” sobre los jóvenes delegados que se proponía Pignanelli al asumir la conducción del gremio. Lo atestiguan los activistas de Lear, de Gestamp y tantos otros que sufrieron los ataques de las patotas del SMATA.
Patotas, asambleas truchas, secuestro de trabajadores en micros, declaraciones en tono “Triple A” contra la izquierda, complicidad con la empresa y el gobierno, son parte del repertorio de Pignanelli, haciendo honor a la historia de la burocracia sindical del SMATA. Los últimos casos, este año, el ataque con un cutter provocándole heridas cortantes al “indomable” Damián González dentro de Lear, y una persecución similar a otro trabajador reinstalado dentro de Volkswagen.
Estos mismos servicios son los que ofrecen ahora Pignanelli y el SMATA para Scioli, en caso de que sea Presidente. A cambio, por supuesto, de mantener sus prebendas de burócratas millonarios.

Antonio Caló (UOM): el hombre a la cabeza del ajuste

Durante la mayor parte del ciclo kirchnerista, fue Hugo Moyano quien jugó un rol central dentro del sindicalismo para hacer pasar los topes salariales. Cada año, el dirigente camionero firmaba un acuerdo salarial que servía de “pauta” o “techo” que después todos los gremios debían firmar. Sin embargo, desde la ruptura entre Moyano y Cristina Kirchner, ese rol lo juega Antonio Caló, quien está al frente de la UOM desde 2004, siendo heredero de Vandor, Rucci y Lorenzo Miguel, y a la cabeza de la CGT oficialista desde 2012.
“Los compañeros me quieren colgar del Obelisco”, será probablemente la frase más famosa de Antonio Caló que sintetiza su rol en el oficialismo. Arrancadas las paritarias de este año, el líder de la UOM se puso al frente de imponer techos salariales por debajo de la inflación, contra la voluntad de las bases metalúrgicas, como su frase lo demuestra: es que el salario exigido para la paritaria significaba cubrir apenas algo más de la mitad de la canasta familiar, y encima se bajaba de ese pedido sin ninguna medida de lucha.
Si el segundo mandato de Cristina Kirchner es el del ajuste, Antonio Caló pasará a la posteridad como el hombre que durante ese período, al frente de la CGT, se opuso a todos los paros nacionales contra la política económica, avaló los techos salariales y dejó aisladas a su suerte a todas y cada una de las importantes luchas obreras de estos años. Ahora, ofrece sus servicios a Daniel Scioli.

José Luis Lingeri (Obras Sanitarias)

José Luis Lingeri está al frente del Sindicato Gran Buenos Aires de Trabajadores de Obras Sanitarias desde 1986, y todavía tiene mandato hasta 2019, por lo menos. Es otro de los que se mantuvo durante los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, continúa con los Kirchner y seguirá durante la próxima presidencia, que aspira a que sea de Daniel Scioli.
Para el año 2007 tenía en su poder dos autos importados, un chalet en Bariloche, un piso gigante en Recoleta y una empresa, además de contar con familiares también propietarios de empresas, uno de ellos acusado de desvío de fondos para las obras sociales. Cuando le preguntaron por qué tanto lujo, Lingeri se enojó: “¿Los sindicalistas tenemos que vivir en la Villa 21?”, y afirmó que “lo que tengo lo compré con mis sueldos o con un préstamo, como la casa de Bariloche”. Aunque este ex funcionario menemista cobraba en el año 2012 un sueldo de $ 64.500, muy superior al de sus representados, parece dudosa la afirmación. Quizás tantas propiedades sean a cambio de los servicios ofrecidos a los gobiernos de turno, como haber apoyado las privatizaciones en los 90, aunque esto no cuaje muy bien con el “relato” K.

Andrés Rodríguez (UPCN)

Andrés Rodríguez está al frente de los estatales desde 1990. En esa década, ferviente menemista, apoyó a velas desplegadas la política neoliberal de achicamiento del Estado. Durante la década K fue cómplice de la precarización de los trabajadores estatales, y la patota de UPCN saltó a la fama por imponer con sus métodos la intervención del INDEC para la manipulación de las estadísticas que, entre otras cosas, se utilizan para negociar salarios a la baja en todo el país.
Rodríguez ganaba en 2012 $ 92.200 mensuales, lleva una billetera Luis Vuitton, colecciona caballos pura sangre (motivo por el cual se lo apoda “Centauro”) y es director de la Comisión de Tradición de la Sociedad Rural. Otro que vive no acorde a un salario, sino a las prebendas que recibe por los servicios prestados a los gobiernos de turno.

Fernando Scolnik
@FernandoScolnik